Dos palabras
El presente libro no es más que una recopilación de mis tres conferencias. Anteriormente, las tres conferencias sobre los medios para alcanzar la cercanía de Allah, los medios para la purificación del alma y el zikr y las súplicas habían sido publicadas en forma de tres folletos separados. Puesto que el contenido de dichos tres folletos era casi similar y cada uno complementaba a los otros, Al Hera Publications los publicó juntos en forma de recopilación. Se ha autorizado a Modern Publications a publicar el libro por razones prácticas y en una versión revisada, y ellos lo están publicando. Si este libro resulta beneficioso y útil para quienes desean purificar su alma y alcanzar la cercanía de Allah, consideraré recompensado mi esfuerzo.
Matiur Rahman Nizami
11-2-97
Palabras preliminares
El ser humano no es un ser constituido únicamente por el cuerpo. Junto con una hermosa forma corporal, Allah, el Altísimo, concedió a Su mejor creación también un alma hermosa. Por tanto, el progreso y el desarrollo, el éxito y el fracaso del ser humano no pueden limitarse únicamente a satisfacer las exigencias o necesidades del cuerpo. Al examinar la historia humana, se observa que, en ocasiones, los seres humanos, al inclinarse cada vez más hacia una civilización materialista o mecanicista, han ignorado las necesidades del alma. Pero sus consecuencias nunca han sido buenas. El análisis de las causas de la destrucción de las civilizaciones de diversos pueblos del pasado también demuestra esta verdad. En el mundo moderno, la civilización materialista está llegando a ser conocida como una civilización destructora de la humanidad. El desplazamiento de los hippies desde el escenario de esta civilización hacia Oriente no es, en esencia, sino el nombre de una rebelión silenciosa contra la civilización materialista.
Puesto que las necesidades espirituales, al igual que las necesidades físicas del ser humano, son constantes e innatas, ningún pueblo, en ninguna época, ha podido negar colectivamente las necesidades del alma. Por el contrario, en todo tiempo y en toda época, algunas personas siempre han realizado esfuerzos, mediante uno u otro método, por alcanzar el desarrollo espiritual, la excelencia espiritual y la purificación del alma. Actualmente, sobre el trasfondo del fracaso de la civilización materialista, se observa entre las personas una inclinación espontánea hacia la moralidad y la espiritualidad. Sin embargo, en la raíz de esta inclinación actúan la extrema frustración y desesperanza de una mente atormentada por los golpes de la dura realidad de la vida. En el pasado, quienes intentaron alcanzar la espiritualidad y el desarrollo del alma —fuera del islam— también se inclinaron en esa dirección sobre un trasfondo similar de frustración y desesperanza. Por ello, su inclinación ignoró o negó las necesidades del cuerpo. Como resultado, la práctica de su espiritualismo, aparte de crear unos cuantos santos y ascetas que renunciaban al mundo, no pudo aportar ningún beneficio a la mayoría de la humanidad. En realidad, así como el ser humano no está constituido únicamente por el cuerpo, tampoco está constituido únicamente por el alma. Por tanto, del mismo modo que las actividades unilaterales destinadas a satisfacer las necesidades del cuerpo ignorando el alma son perjudiciales para la humanidad y para la condición humana, también es sumamente perjudicial para la humanidad ignorar las necesidades del cuerpo o adoptar métodos para castigarlo mientras se intenta satisfacer las necesidades del alma y promover su desarrollo.
En estos casos, los procesos y métodos inventados que se adoptan para establecer la supremacía del alma castigando el cuerpo solo pueden ser practicados por una o dos personas escogidas entre millones y millones de seres humanos. Mediante ciertas prácticas de yoga y ascetismo de este tipo, esas contadas personas logran realizar algunas cosas imposibles gracias al fortalecimiento de su fuerza de voluntad, y dejan a la gente común atónita de asombro, ejerciendo influencia sobre ella. Finalmente, esas personas influenciadas consideran que quien realiza lo imposible posee algo sobrehumano, se inclinan hacia él y llegan a verlo como un apoyo celestial para resolver sus carencias y quejas. Con el tiempo, la devoción y el respeto de esos seguidores comienzan a manifestarse concretamente mediante el nazr-niyaz, las ofrendas y el shirni, entre otras cosas. Como consecuencia, la práctica del espiritualismo vuelve a convertirse en culto al cuerpo. En todas las épocas y todos los tiempos, este ha sido el principio y el final de los esfuerzos por alcanzar el desarrollo espiritual fuera del camino concedido por Allah y mostrado por los profetas y mensajeros (que la paz sea con ellos). En el mundo moderno, las personas vuelven a inclinarse hacia el espiritualismo debido a la desesperanza; si esta inclinación no se canaliza por la vía del conocimiento revelado, sus esfuerzos en este ámbito volverán a fracasar estrepitosamente.
Es motivo de tristeza y pesar que el camino concedido por Allah y mostrado por el último Profeta, Muhammad (la paz sea con él), mediante el cual la gente del mundo puede satisfacer simultáneamente las necesidades del cuerpo y del alma, un camino fácil de seguir para personas de todos los niveles y clases sociales y acorde con la naturaleza humana, sea hoy desconocido incluso para los musulmanes, pues está cubierto por procesos y métodos inventados por los seres humanos. Por la misma razón, las prácticas y ejercicios de espiritualismo existentes en las sociedades musulmanas tampoco pueden realizar ninguna contribución significativa al bienestar de la humanidad en general y de la comunidad humana. Cuando a la sencilla, directa y natural metodología que el islam estableció para promover el desarrollo espiritual y moral manteniendo el equilibrio entre el cuerpo y el alma se le añadieron procesos y métodos inventados por los seres humanos, se obstaculizó en su conjunto la capacidad del islam para formar personas aptas para el desarrollo de la humanidad y la condición humana, así como para establecer la justicia y resistir la injusticia.
En la sociedad musulmana, la práctica y el esfuerzo de este espiritualismo se conocen como ‘ilm al-tasawwuf. Fundamentalmente, el Corán denomina esta labor «tazkiyat al-nafs». En el hadiz se la llama «ihsan». El imán Shah Waliullah Dehlawi (r) la denominó el medio para crear «ajlaq al-ihsan». A la luz de los procesos y métodos adoptados en el ámbito de la espiritualidad por la sociedad musulmana desde la época del Noble Mensajero (s.a.) hasta hoy, podemos dividir el «‘ilm al-tasawwuf», según la terminología actual, en tres categorías.
Uno: tasawwuf islámico puro; dos: tasawwuf parcialmente islámico; tres: tasawwuf no islámico.
Uno: por tasawwuf islámico puro se entiende aquello por lo que los Sahaba, mediante la tazkiyat al-nafs —de acuerdo con el método de Hazrat Muhammad (s.a.), de manera sencilla y natural, es decir, mediante las prácticas fundamentales del islam, sin recurrir a ningún método especial de ejercicios yóguicos—, realizaban el dhikr y el tasbih de Allah en sus actividades cotidianas, según el método enseñado por el Mensajero (s.a.), y adquirían «ajlaq al-ihsan» mediante la oración, la recitación, la súplica y la observancia de lo lícito y lo ilícito, entre otras prácticas. Los Califas Rectamente Guiados, los Sahaba, los tabi‘in, los tabi‘ al-tabi‘in y, en suma, todos los imanes mujtahid fueron seguidores de este tasawwuf puro. Este es el tasawwuf correcto, el camino infalible de la purificación espiritual, al que el Corán denomina «tazkiyat al-nafs». Es una exigencia de nuestra fe y una exigencia de la humanidad del mundo actual que, en materia de purificación espiritual, revitalicemos este tasawwuf islámico auténtico y puro, siguiendo el «uswa hasana» del Último Profeta (s.a.).
Dos: por tasawwuf parcialmente islámico se entiende la incorporación, permaneciendo dentro de los límites de la sharía islámica y con el propósito de promover el desarrollo espiritual, de ciertos procesos y métodos derivados de posturas yóguicas, basados en los yoguis y rishis indios y en la filosofía griega. En este caso, solo puede llamarse tasawwuf parcialmente islámico al tasawwuf de quienes no rechazaron el tawhid ni adoptaron el shirk, sino que, mediante estos procesos, asumieron como objetivo principal generar el temor de Allah, el amor al Mensajero y la preocupación por la Otra Vida. Aunque su objetivo sea el temor de Allah, el amor al Mensajero y la preocupación por la Otra Vida, la razón por la que su práctica del tasawwuf se denomina parcialmente islámica es que no hay lugar para añadir ni quitar nada a las enseñanzas del Mensajero. Además, añadir o quitar tampoco puede ser beneficioso. Nadie entiende mejor que Allah y el Mensajero la cuestión de alcanzar la cercanía de Allah. Por tanto, aunque exista sinceridad en la intención, una medida semejante, al constituir una transgresión de los límites, no puede ser beneficiosa ni fructífera. Los iniciadores de este tasawwuf no obtuvieron en la realidad lo que buscaban. Aunque unas pocas personas alcanzaron excelencia y reconocimiento en el mundo espiritual, su esfuerzo —aunque formó a algunas personas y prestó ciertos servicios a la religión— ni siquiera se aproximó a la labor mediante la cual el Profeta (s.a.) formó personas con el objetivo de hacer triunfar la religión. Es posible eliminar de este tasawwuf los procesos añadidos desde fuera, reformarlo y convertirlo en tasawwuf islámico puro. Puede intentarse llevar a cabo esta reforma y corrección mediante un diálogo abierto con quienes trabajan y avanzan con sinceridad en este campo, examinando, a la luz del Corán y la Sunna, la verdadera forma, naturaleza, propósito y método de la «tazkiyat al-nafs». Si este esfuerzo fracasa, algunos siervos virtuosos de Allah, algunos hombres creyentes y algunos hombres muyahidines deberán dar un paso al frente para presentar un ejemplo real y vivo del «tasawwuf islámico».
Tres: el tasawwuf de quienes, al adoptar métodos no islámicos en nombre de la purificación espiritual y del desarrollo espiritual, transgreden los límites de la sharía islámica, han dado origen al shirk y la bid‘a, e incluso han convertido el islam y a los musulmanes en objeto de burla ante el mundo; de quienes han convertido los mausoleos de algunos siervos queridos de Allah —que, mientras vivían, combatieron el shirk y la bid‘a— en lugares de consumo de cannabis y de bailes desnudos bajo el nombre de sesiones de qawwali; y de quienes, aprovechándose de la vulnerabilidad de los sentimientos religiosos de la gente, hacen fortuna en nombre de la religión: su tasawwuf es completamente no islámico y es imprescindible erradicarlo de raíz.
En realidad, la sharía islámica no deja mucho lugar para plantear la pregunta de cuál es el «tasawwuf islámico puro». Ya hemos señalado que la práctica espiritual que hoy se denomina «‘ilm al-tasawwuf» entre los musulmanes es precisamente la que el Corán llama «tazkiyat al-nafs». No solo eso: el Corán la presenta como el único medio para que el ser humano alcance el éxito. Se dice:
ونفس وما سوها فألهمها فجورها وتقويها3قَد أَفْلَحَ مَنْ زَكَهَا . وقد خاب من دسها (الشمس : ۸-۹)
«Por el alma humana y por Aquel que le dio forma perfecta, y luego le concedió la percepción y la capacidad de discernir entre la piedad y la perversidad. Quienes, de entre los seres humanos, purifican este nafs o alma son los que triunfan. Y quienes reprimen la capacidad de discernimiento que Allah les otorgó para esta alma son los que sufren pérdida y fracasan.»
Allah ha presentado en el Corán la «tazkiyat al-nafs» como una tarea fundamental. No solo eso, sino que la ha descrito como una de las principales tareas de Muhammad (s.a.s.). En varios lugares se ha descrito de este modo la misión del Profeta (s.a.s.):
هُوَ الَّذي بعث في الأمين رسولاً منهم يتلوا عليهم ايته ويُزَكِّيهِم ويعلمهم الكتب والحكمة .
«Y Él es Allah, Quien ha enviado entre los iletrados a un Mensajero de entre ellos mismos, que les recita Sus palabras, los purifica y les enseña el Libro y la sabiduría». (Sura Al-Yumu‘a: 2)
Aquí se mencionan como tareas del Mensajero: * la recitación de las aleyas, * la tazkiyat al-nafs y la enseñanza del Libro y de la sabiduría. Estas palabras se mencionan en tres lugares.
El Corán de Allah es testigo, millones de nobles compañeros son testigos y la historia del mundo es testigo de que el último Profeta, Muhammad (s.a.s.), cumplió debidamente todas las responsabilidades que le fueron confiadas. Mediante el sermón de la Peregrinación de Despedida, también obtuvo el reconocimiento de ello de más de cien mil nobles compañeros. Por tanto, en lo que respecta a la tazkiyat al-nafs, cumplió su responsabilidad de manera perfecta; ningún musulmán puede albergar dudas o sospechas al respecto. En otras palabras, no se puede seguir siendo musulmán mientras se mantengan dudas sobre ello. Por consiguiente, tanto la fe como la inteligencia exigen que procuremos conocer y comprender cómo y mediante qué método el Santo Mensajero (s.a.s.) llevó a cabo esta importante tarea fundamental de la tazkiyat al-nafs, qué clase de personas se formaron mediante dicho método y proceso, y para qué obras del islam y de la humanidad fueron útiles después de formarse de ese modo; y que, como miembros sinceros de la comunidad del Profeta, aceptemos en este ámbito, con absoluta entrega de corazón, únicamente el método mostrado por el Profeta (s.a.s.), considerándolo verdadero, correcto e infalible.
Así como las demás enseñanzas del Mensajero de Allah (s.a.s.) son tan claras como la luz del día, también es clara la cuestión de la tazkiyat al-nafs. A pesar de ello, resulta difícil comprender por qué, en este ámbito, se ignoraron las enseñanzas del Mensajero de Allah (s.a.s.), se comenzó a añadir elementos a ellas y penetraron procedimientos no islámicos. No deseo criticar innecesariamente a nadie en este asunto ni pretendo menospreciar a nadie. Con intención sincera, por la necesidad de mis propias obras y con el propósito de informar a la gente común sobre ese sencillo método otorgado por Allah y mostrado por el Mensajero (s.a.s.), me he visto obligado a escribir sobre este tema. Ruego a Allah, el Altísimo, que me ayude concediéndome el conocimiento verdadero de Su Libro y de la Sunna de Su Profeta; con el corazón lleno de súplica y anhelo, deseo comenzar mediante esta oración mi recorrido en este campo.
La importancia de la purificación espiritual en la vida humana
Para valorar la importancia de la purificación espiritual en la vida humana, es indispensable comenzar por conocer la identidad del ser humano y evaluar correctamente su verdadera naturaleza. En resumen, al hablar de la identidad del ser humano, hay que decir que la persona es el califa o representante de Allah en este mundo. Permanecerá en este mundo durante algún tiempo y disfrutará de algunas bendiciones; después tendrá que regresar ante su Magnífico Señor. Al regresar, deberá rendir cuentas de hasta qué punto triunfó o fracasó, durante su vida terrenal, en cumplir la voluntad de Allah como Su califa.
Cabe recordar que, en el universo creado por Alá, todo excepto el ser humano sigue el mandato de Alá y está obligado a obedecerlo. La responsabilidad de promulgar y hacer cumplir en la vida y en la sociedad humanas la ley de Alá y Sus mandatos y disposiciones recae sobre el ser humano. El ser humano es jalifa de Alá precisamente en el sentido de que Dios le ha concedido esta libertad y le ha hecho conocer la recompensa, la retribución y las consecuencias de utilizarla correctamente o abusar de ella. Alá, al describir al ser humano, dijo:
إِنَّا هَدَيْنَهُ السَّبِيلَ إِمَّا شَاكِرًا وَإِمَّا كَفُورًا
«He presentado al ser humano dos caminos: uno es el camino de expresar gratitud a Alá y obedecerle, y el otro es el camino de la incredulidad y la desobediencia». (Sura Ad-Dahr: 3)
Después habló sobre las consecuencias de la incredulidad:
إِنَّا أَعْتَدْنَا لِلكفرين سلسلاً وأغللاً وسَعِيرًا إِنَّ الأبرار يشربون من كاس كانَ مِزَاجُهَا كَافُوران عينا يُشرَبُ بِهَا عِبَادُ اللهِ يُفَجِّرُونَهَا تفجيران
«He preparado para los incrédulos cadenas de hierro, grilletes para el cuello y el fuego del Infierno. En cambio, los justos serán agasajados en el Paraíso con una bebida deliciosa mezclada con alcanfor perfumado. Será un manantial que fluye, del cual beberán los siervos de Alá y cuyas ramas podrán hacer correr como quieran, donde quieran». (Sura Ad-Dahr: 4-6)
En realidad, la capacidad de autodeterminación concedida al ser humano, gracias a la oportunidad de ejercer su libre voluntad entre seguir el camino de Alá y seguir los caminos que ellos mismos han inventado, es un enorme depósito de confianza que Alá ha puesto en manos del ser humano. Sobre este depósito de confianza, el Corán dice:
إِنَّا عَرَضْنَا الْأَمَانَةَ عَلَى السَّمَوتِ وَالْأَرْضِ وَالْجِبَالِ فَأَبَيْنَ أَنْ يُحْمِلْنَهَا وَأَشْفَقْنَ مِنْهَا وَحَمَلَهَا الْإِنْسَانُ إِنَّهُ كَانَ ظَلُومًا جَهُولاهُ لِيُعَذِّبُ اللهُ الْمُنْفِقِينَ وَالْمُنْفِقْتِ وَالْمُشْرِكِينَ وَالْمُشْرِكْتِ وَيَتُوبُ اللَّهُ عَلَى الْمُؤْمِنِينَ وَالْمُؤْمِنَتِ ،
وَكَانَ اللَّهُ غَفُورٌ رَحِيمًا
«Presenté esta amanah a los cielos, a la tierra y a las montañas; pero se negaron a cargar con el peso de esta amanah y se estremecieron de temor. El ser humano cargó con esta amanah. Ahora, olvidando por completo aquello, se ha sumido en la injusticia. Allah dispuso esto para castigar a los hombres y mujeres hipócritas y politeístas, y para aceptar el arrepentimiento de los hombres y mujeres creyentes. Allah es, ciertamente, Perdonador y Misericordioso». (Sura Al-Ahzab: 72-73)
El alma humana misma es testigo de que el ser humano aceptó voluntariamente esta difícil amanah de Allah. Allah creó el alma humana dotándola de la capacidad necesaria para hacer un uso correcto de esta amanah. Allah otorgó al alma humana, desde su nacimiento, la facultad de discernir entre el bien y el mal, la verdad y la falsedad, la justicia y la injusticia. Por eso, el Corán afirma que Allah dio al alma humana una forma perfecta. El Corán dice:
وَنَفْسٍ وَمَا سَوهَا : فَأَلْهَمَهَا فُجُورَهَا وَتَقْوْهَا وَ قَدْ أَفْلَحَ مَنْ زَكَّهَاهُ وَقَدْ خَابَ مَنْ دَسْهَا
«Juro por el alma humana y por Aquel que le dio una forma perfecta; luego le concedió la percepción y la capacidad de discernir entre la taqwa y el fujur. Quienes, de entre los seres humanos, purifican este nafs, es decir, realizan su tazkiya, son quienes triunfan. Y quienes reprimen la capacidad de discernimiento que Allah otorgó a esta alma son los que sufren la pérdida y fracasan». (Sura Ash-Shams: 7-10)
El Corán también dice:
فطْرَتَ اللَّهِ الَّتِي فَطَرَ النَّاسَ عَلَيْهَا ، لَا تَبْدِيلَ لِخَلْقِ اللَّهِ .
«Sigue la religión natural sobre la cual fue creada la humanidad». (Sura Ar-Rum: 30)
Se ha dicho en el hadiz del Mensajero: todo ser humano nace en la fitra. Después, son sus padres quienes lo convierten en judío, cristiano o adorador del fuego.
La identidad del alma humana
A partir de la discusión anterior podemos conocer la verdadera identidad del ser humano. Como ya hemos explicado, el ser humano no es un ser constituido únicamente por el cuerpo. Tampoco está constituido únicamente por el alma. Por tanto, la entidad humana que se desarrolla mediante la combinación del cuerpo y el alma es el ser humano auténtico. Por ello, para comprender adecuadamente la identidad humana, es absolutamente indispensable valorar esta entidad humana plena, equilibrada y armoniosa. La entidad humana formada sobre la base de las necesidades corporales y espirituales puede dividirse en dos partes. Un aspecto de su entidad es el biológico y el otro es el moral. De este modo, también podemos describir al ser humano como poseedor de una naturaleza dual. En cuanto a la entidad biológica, así como los demás animales tienen ciertos deseos bestiales y sienten ciertas necesidades biológicas, el ser humano no es una excepción en este aspecto. Más bien, en algunos casos, sus deseos y tendencias llegan incluso a superar la fuerza animal. El ser humano se distingue en este aspecto porque también posee una entidad capaz de controlar esos deseos biológicos o bestiales y utilizarlos en actividades constructivas. Por esta entidad se entiende la conciencia y la razón naturales otorgadas por Allah, mediante las cuales el ser humano puede discernir y analizar lo bueno y lo malo, la justicia y la injusticia, la verdad y la falsedad; puede rechazar lo malo y aceptar lo bueno, abandonar la injusticia y aceptar la verdad. Precisamente a este aspecto de la entidad humana lo hemos denominado entidad moral.
Si, mediante su propio esfuerzo y el perfeccionamiento de su entidad moral, el ser humano puede imponerse sobre su entidad biológica y bestial, se convierte en la mejor de las criaturas de Allah. Por medio de él se demuestra la realización de «Ahsan-i Taqwim». Por medio de él se manifiesta en la práctica «Laqad karramna bani Adama». En cambio, si, como consecuencia de los actos de alguien, esta entidad moral otorgada por Allah queda reprimida y es derrotada por la entidad bestial, esa persona se vuelve igual que un animal, e incluso más baja y despreciable que este. Pasa a formar parte del nivel de «Asfala Safilin».
Lo que queremos explicar mediante esta breve discusión es que, para el desarrollo de la humanidad y del carácter humano, y para establecer al ser humano en la dignidad de Ashraful Makhluqat, es necesario desarrollar su entidad moral. En otras palabras, la práctica espiritual o el esfuerzo por purificar el alma es absolutamente indispensable. Es indispensable tanto a la luz de la conciencia y la razón naturales del ser humano como porque el Creador del ser humano también lo ha hecho indispensable.
Ahora surge la pregunta: ¿de dónde se obtendrán los elementos para desarrollar y perfeccionar la entidad moral del ser humano? En este sentido, también es indispensable que quede claro ante nosotros de quién conviene adoptar las normas, los principios y los métodos en el esfuerzo por la purificación del alma, o «tazkiyat an-nafs», y de quién no conviene adoptarlos.
A este respecto, quiero señalar que, aunque Allah Ta‘ala ha enviado al ser humano con la capacidad innata de discernir entre el bien y el mal, y entre la justicia y la injusticia, al ser humano no le es posible alcanzar el éxito utilizando únicamente esa capacidad de discernimiento. Esto se debe a que, así como los medios y elementos para satisfacer las necesidades biológicas del ser humano están esparcidos por esta tierra, los elementos para satisfacer sus necesidades morales no se encuentran de la misma manera. Allah ha sometido todos los elementos materiales al ser humano.
وَسَخَّرَ لَكُمْ مَا فِي السَّمَوتِ وَمَا فِي الْأَرْضِ جَمِيعًا –
«(¡Oh, seres humanos!) Él ha sometido y puesto a vuestro servicio todo cuanto hay en la Tierra». (Sura Al-Yāthiya: 13)
Por tanto, mediante el uso de las fuerzas materiales de la Tierra, el ser humano puede satisfacer, con su propio esfuerzo y empeño, las necesidades de su naturaleza biológica y animal, y puede desarrollarla según su voluntad. Por ejemplo, puede obtener de esta tierra los elementos necesarios para saciar el hambre de su estómago. Los medios para librarse de las enfermedades, para construir una vivienda y para satisfacer el apetito sexual, entre otros, no están fuera del alcance humano; por eso puede alcanzarlos mediante su propio esfuerzo y empeño. Y, de hecho, los alcanza.
De este modo, el conocimiento para utilizar las cosas también procede de Dios. Con la ayuda de este conocimiento otorgado por Dios, el ser humano descubre las propiedades de las cosas y avanza rápidamente en la búsqueda científica. Viaja a otros planetas. Y su exploración por este camino puede avanzar muchas veces más. Pero vivir como un ser humano y alcanzar la dignidad de «ashraful makhluqat» no es posible en absoluto siguiendo únicamente su propio camino. Por eso vemos que, al mismo tiempo que progresa el conocimiento y la ciencia, la humanidad y el sentido de lo humano desaparecen de la sociedad. Por el contrario, la maldición de la animalidad y la inhumanidad está devorando al mundo entero. Solo el Creador del mundo y del Más Allá puede liberar a la Tierra y a sus habitantes de las garras aterradoras de esta maldición. La liberación reside únicamente en la ley que Él ha dado y en el camino de los profetas y mensajeros. Allah no esparció por la Tierra los elementos necesarios para desarrollar la naturaleza moral del ser humano, de modo que este pudiera adquirirlos y alcanzar el éxito únicamente mediante su propio esfuerzo. Él ciertamente dio al ser humano los elementos para desarrollar esta naturaleza, pero no de la misma manera en que los elementos del mundo material están esparcidos por el mundo material. Allah Ta‘ala otorgó estos elementos a la humanidad por medio de los profetas y mensajeros, época tras época. Él dijo:
فَإِمَّا يَاتِيَنَّكُمْ مِّنَى هُدًى فَمَنْ تَبِعَ هُدَايَ فَلَا خَوْفٌ عَلَيْهِمْ وَلَا هُمْ يَحْزَنُونَ
«Después llegará de Mi parte una guía; quienes la sigan no tendrán motivo para temer ni estarán afligidos». (Sura Al-Baqara: 38)
Allah, Rabbul ‘Alamin, envió por medio de Su último Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) los elementos necesarios para perfeccionar nuestra naturaleza moral. Por tanto, desde su época hasta el Día del Juicio, el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es el único maestro digno de ser seguido para el perfeccionamiento moral y espiritual de todos los seres humanos. Solo mediante el camino y el método que él mostró y siguió puede tener éxito el esfuerzo por alcanzar el desarrollo espiritual o la purificación del alma.
Al principio intentamos explicar que los métodos ideados por el ser humano son, en esencia, anormales y artificiales. En este capítulo queda demostrado que el método seguido por los profetas y mensajeros a la luz del conocimiento otorgado por Allah es sencillo, natural y acorde con la naturaleza humana. Por tanto, es aceptable y digno de ser seguido por personas de todos los niveles y clases. También debe quedar claro otro punto: en las prácticas espirituales realizadas mediante métodos ideados por el ser humano, el objetivo de la disciplina suele ser adquirir ciertas capacidades y técnicas sobrehumanas, en lugar de desarrollar la humanidad o el sentido de lo humano. En cambio, en el método otorgado por Dios y mostrado por el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), el objetivo del esfuerzo por alcanzar el desarrollo espiritual y del alma es adquirir la capacidad de servir al Creador, obedecerle y servir a Su creación. Como resultado de la disciplina en este camino, cuanto más capaz se vuelve una persona de obedecer las órdenes de Allah y abandonar Sus cosas y acciones prohibidas, tanto más se la considera verdaderamente exitosa. Aquí, ningún acontecimiento milagroso recibe importancia alguna como objeto de consideración. Esto no significa que se nieguen los milagros. Un milagro puede ocurrirle a cualquier persona, y por ello el mérito de esa persona no merece en absoluto ser objeto de discusión. Si algo así ocurre, ocurrirá por parte de Allah. Puede que en la vida de una persona que haya alcanzado el grado más elevado no se manifieste ningún milagro. Y, si Allah quiere, algo extraordinario puede manifestarse incluso en la vida de una persona común. Desde la perspectiva del tasawuf islámico auténtico, esto no es un asunto de gran importancia. Más bien, desde la perspectiva del ilm al-kalam, mostrar deliberadamente una karamat se denomina istidraj, y quienes lo hacen son llamados fasiq.
Los niveles cualitativos de la naturaleza humana
Antes de analizar los métodos de purificación del alma y de tazkiyat al-nafs, considero necesario arrojar algo de luz sobre los distintos niveles cualitativos del alma humana. Esto puede ayudar a valorar su desarrollo y perfeccionamiento. Desde la perspectiva del Corán, el alma humana se encuentra, según sus obras, en distintos niveles en diferentes momentos. En vista del estado en el que el alma humana llega a este mundo por naturaleza, podemos denominarla, a la luz del Corán, «nafs al-mulhama».
وَنَفْسٍ وَمَا سَوْهَا فَالْهَمَهَا فُجُورَهَا وَتَقُوْبَهَا :
«Juro por el alma humana, y juro por Aquel Ser Grandioso que la perfeccionó y le dio el conocimiento de la impiedad y la corrupción, así como de la taqwa». (Sura ash-Shams: 7-8)
Aquí, «alhamaha» proviene de ilham. A quien recibe ilham podemos llamarlo «mulhama». A la luz de esta aleya, en un hadiz relacionado con la descripción del Sirat al-Mustaqim se menciona así este estado del alma: «En ambos lados de un camino hay puertas abiertas de las que cuelgan cortinas. En el momento en que una persona comienza a recorrer este camino, un advertidor le dice: “Avanza directamente; no intentes desviarte ni a la derecha ni a la izquierda”. Luego, mientras el caminante sigue avanzando, mira furtivamente a derecha e izquierda y, tocando las cortinas colgadas, intenta entrar. En ese momento, otro advertidor se lo impide». Después, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) explicó un poco más el asunto: el camino es el islam; las puertas abiertas son las cosas que Allah ha declarado haram; las cortinas son los límites establecidos por Allah. El caminante es la persona, es decir, el musulmán; el primer advertidor es el Corán, y el segundo es el wāʿiẓ situado en el interior del corazón humano: es decir, la conciencia y el intelecto concedidos por Allah, a los que Allah ha dado la fuerza para aceptar el bien y rechazar las malas acciones.
El nafs al-mulhama es el estado fundamental del alma humana. Después de la disciplina espiritual, puede elevarse hasta un nivel en el que la persona, al seguir los mandamientos y las disposiciones de Allah, alcance una satisfacción extrema y suprema. Cumplirá los mandamientos y las disposiciones de Allah con plena paz y satisfacción, sin dejar lugar en su corazón a ninguna duda o incertidumbre.
Cumplir los mandamientos de Allah, evitar el castigo de Allah y anhelar obtener Su recompensa, el temor de Allah, el amor por el Mensajero y la obediencia al Mensajero, junto con la preocupación por la Otra Vida: ese es el único viático de su camino. Fuera de esto, no tienen ningún otro deseo ni aspiración. El Corán ha denominado a este nivel supremo del alma «nafs al-mutma’inna». Se ha dicho:
بِأَيْتُهَا النَّفْسُ الْمُطْمَئِنَّةُ فِي ارْجِعِي إِلَى رَبِّكِ رَاضِيَةً مَرْضِيَّةً ، فَادْخُلِي في عِبَادِي وَادْخُلِي جَنَّتِي
«¡Oh alma satisfecha! Regresa a tu Señor, complacida y satisfecha. Entra, pues, entre Mis siervos y entre Mis siervos obedientes, y entra en Mi Paraíso». (Sura al-Fajr: 27-30)
Este es el nivel más elevado en el proceso de perfeccionamiento del alma. Según muchos, el nafs de los nobles profetas es precisamente el nafs al-mutma’inna, pues ellos son ma‘sوم. Para nosotros no es posible alcanzar plenamente este nivel. A mi parecer, es ciertamente correcto que los demás no pueden alcanzar el grado en que los nobles profetas se han elevado al nivel de «mutma’inna». Esto se debe a que las aleyas de Allah que ellos contemplaron, o que Allah les hizo contemplar, están fuera del alcance de la gente común. Se ha dicho acerca de algunos seguidores del Mensajero (s. a. s.) que, salvo la puerta o el rango de la profecía, no habrá diferencia entre ellos y los profetas (a. s.), y que la dignidad de algunos seguidores será incluso motivo de envidia para otros profetas. A la luz de estas afirmaciones, no hay razón lógica para considerar imposible que algunas personas comunes alcancen el nivel del nafs al-mutma’inna. Es completamente natural que exista una gran diferencia entre los profetas y los no profetas que hayan alcanzado este nivel. El objetivo del esfuerzo espiritual del ser humano debe ser elevar el alma hasta este nivel.
Por debajo del «nafs al-mulhama» existen dos estados del alma. Uno de ellos se denomina «nafs al-lawwama»: el alma que reprende. Cuando una persona, debido a la debilidad humana, comete por error una mala acción, comienza a sentir el aguijón de la conciencia. Su conciencia despierta en ella un sentimiento de arrepentimiento y pesar. En el caso del «nafs al-mulhama», la persona encuentra una resistencia interior justo cuando surge en su mente el deseo de hacer algo malo o cuando está a punto de realizarlo. El pensamiento de una mala acción surge ciertamente a veces en la mente, pero en el momento de entregarse a ella siempre se enfrenta a una fuerte resistencia. El hadiz mencionado anteriormente, relacionado con el ejemplo del Sirat al-Mustaqim, también alude a este aspecto. Por eso, entre los nobles sufíes se ha extendido la expresión: «Los nobles profetas son ma‘sوم y los nobles awliya son mahfuz». Sin embargo, en el caso del lawwama, la mala acción llega a ser cometida por la persona; el pesar, el arrepentimiento y la contrición vienen después.
El nivel inferior al lawwama se denomina nafs al-ammara. Al descender a este nivel, el alma humana pierde incluso la sensibilidad de la conciencia. La mala acción se convierte entonces en parte de su naturaleza y nunca experimenta en su corazón arrepentimiento ni pesar por ello. Al llegar a este nivel, el ser humano se vuelve igual que un animal, o incluso peor que este.
¿Cuáles eran las funciones fundamentales del Mensajero (s. a. s.)?
Según la declaración del Noble Corán, las funciones fundamentales del Mensajero (s. a. s.) eran tres:
1. Presentó el Libro de Allah a la humanidad y le enseñó el Libro de Allah.
2. Enseñó e instruyó sobre el camino, los métodos y las estrategias de acción —es decir, la sabiduría práctica— para llevar a cabo todas las actividades a la luz de dicho Libro.
3. Formó personas aptas para la sociedad islámica y se esforzó por formar el carácter de los individuos y promover su desarrollo espiritual. Asimismo, procuró purificar y santificar el entorno colectivo de la sociedad, y elevarlo a un nivel refinado y cultivado.
En cuatro lugares del Sagrado Corán, Allah (Altísimo) ha expuesto de esta manera estas tres tareas fundamentales. En el versículo siguiente, citando la súplica de Hazrat Ibrahim (la paz sea con él) acerca del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), Allah (Altísimo) dice: Recordad el momento en que Ibrahim (la paz sea con él) suplicó con estas palabras:
ربَّنَا وَابْعَثَ فِيهِم رَسُولاً مِّنْهُم يَتْلُوا عَلَيْهِمْ آيَتِكَ وَيُعَلِّمُهُمُ الْكِتَبَ والحكمة ويزكيهم ،
«¡Oh, nuestro Señor! Envíales un Mensajero que les recite Tus aleyas, les enseñe el Libro y la sabiduría, y los purifique mediante la tazkiya». (Sura Al-Baqara: 129)
كما أرسَلَنَا فِيكُمْ رَسُولاً مِّنْكُمْ يَتْلُوا عَلَيْكُمْ ابْتِنَا وَيُزَكِّيكُمْ وَيُعَلِّمُكُمُ الْكِتٰبَ وَالْحِكْمَةَ وَيُعَلِّمُكُم مَّا لَمْ تَكُونُوا تَعْلَمُونَ
«Así como os hemos enviado, de entre vosotros mismos, un Mensajero que os recita Nuestros aleyas, procura vuestra purificación y desarrollo espiritual, os instruye en el Libro y la sabiduría, y os enseña también aquello que no sabíais». (Sura Al-Baqara: 151)
Mediante el primer versículo, Allah (Altísimo) nos informó, a través de una súplica de Hazrat Ibrahim (la paz sea con él), cuáles serían las tareas fundamentales del último Profeta. En el versículo actual se mencionan precisamente las tareas fundamentales que el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) llevó a cabo en la práctica:
لَقَدْ مَنَّ اللَّهُ عَلَى الْمُؤْمِنِينَ إِذْ بَعَثَ فِيهِمْ رَسُولًا مِّنْ أَنْفُسِهِمْ يَتْلُوا عَلَيْهِمْ أَيْتِهِ وَيُزَكِّيهِمْ وَيُعَلِّمُهُمُ الْكِتٰبَ وَالْحِكْمَةَ :
«Allah (Altísimo) ha mostrado una gran benevolencia hacia los creyentes al enviarles, de entre ellos mismos, un Mensajero que les recita las aleyas de Allah, los purifica mediante la tazkiya y les enseña el Libro y la sabiduría». (Sura Al Imran: 164)
También en la aleya mencionada se presentan, fundamentalmente, las tres tareas esenciales del Mensajero, de tal manera que, en la práctica, él llevó a cabo precisamente esas tareas.
هُوَ الَّذِي بَعَثَ فِي الأمينَ رَسُولاً مِّنْهُم يَتْلُوا عَلَيْهِمْ أَيْتِهِ وَيُزَكِّيهِمْ وَيُعَلِّمُهُمُ الْكِتٰبَ وَالْحِكْمَةَ ، وَإِنْ كَانُوا مِنْ قَبْلُ لَفِي ضَلْلٍ مُّبِينٌ :
«Él es quien envió a un Mensajero entre los iletrados, quien les recita las aleyas de Allah, los purifica y les enseña el Libro y la Sabiduría, aunque antes se encontraban en un extravío manifiesto». (Sura al-Yumu‘a: 2)
Asimismo, mediante esta aleya, Allah Altísimo describió las tres tareas esenciales de Su último Profeta, de tal manera que, en la práctica, él llevó a cabo esas tareas.
En las cuatro aleyas mencionadas encontramos, fundamentalmente, la mención de las tres tareas esenciales del Mensajero de Allah de forma casi idéntica. La única diferencia es que, en la primera aleya mencionada, la tarea de la tazkiya se describe en último lugar. En las otras tres aleyas, la tazkiya se menciona en segundo lugar. Cabe señalar que precisamente esta palabra, tazkiya, mencionada en las cuatro aleyas, constituye la base de la actividad de purificación del alma y desarrollo espiritual, que forma parte de las tareas esenciales del Mensajero. El Mensajero cumplió clara y plenamente esta responsabilidad esencial suya; esta es una exigencia inevitable e indispensable de la fe en su misión profética. Se ha dicho:
يأَيُّهَا الرَّسُولُ بَلِّغْ مَا أُنْزِلَ إِلَيْكَ مِنْ رَّبِّكَ ، وَإِنْ لَّمْ تَفْعَلْ فَمَا بَلَّغْتَ رِسُلَتَهُ ، وَاللَّهُ يَعْصِمُكَ مِنَ النَّاسِ إِنَّ اللَّهَ لَا يَهْدِي الْقَوْمُ الْكَفِرِينَ
«¡Oh, Mensajero! Transmite debidamente todo lo que ha sido revelado a ti por parte de tu Señor. Si no lo haces, se considerará que no has cumplido la responsabilidad de la misión profética que te ha sido encomendada. Allah te protegerá del daño de la gente. Ten por seguro que Allah jamás mostrará a los incrédulos el camino hacia el éxito contra vosotros». (Sura al-Ma’ida: 67)
Por tanto, el Mensajero llevó a cabo directamente y con sus propias manos una de las tareas esenciales de la misión profética encomendada por Allah: la tazkiya del alma, es decir, su purificación y desarrollo moral. (De lo contrario, el cumplimiento de su responsabilidad profética habría quedado incompleto, algo que ningún creyente puede siquiera imaginar.) Por consiguiente, para conocer los medios y métodos de esta tarea esencial de la purificación del alma o tazkiya, debemos conocerlos del propio Mensajero de Allah. Pues, al igual que ocurre con los demás asuntos fundamentales del islam, también en este caso el método adoptado y enseñado por él es el único método correcto y preciso; no el de ninguna otra persona.
Los Sahabah (que Allah esté complacido con ellos) realizaron esfuerzos y prácticas fructíferos en la tazkiyat al-nafs, de acuerdo con el método adoptado por el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Después vinieron los Tabi‘in y los Tabi‘ al-Tabi‘in. En la práctica de la purificación interior que realizaron teniendo ante sí el ejemplo del Mensajero, no había lugar para el pesimismo; del mismo modo, no se encuentra ninguna referencia a añadir o quitar nada de las enseñanzas fundamentales del Corán y la Sunnah.
El objetivo de la purificación interior
La concepción generalizada y establecida en nuestra sociedad es que quienes pertenecen al mundo espiritual poseen ciertos poderes sobrenaturales, así como cualidades y fuerzas sobrehumanas. Se supone que son capaces de realizar lo imposible y que están por encima de todos los deseos y logros materiales. Por eso, ante la gente común, no pueden evitar adoptar siempre la estrategia de mantener una distancia segura, ocultos tras algún tipo de misterio.
En realidad, esta concepción es fruto de una ignorancia extrema acerca del islam. No tienen una idea correcta ni sobre la identidad fundamental del ser humano, que es su humanidad, ni sobre el misterio esencial del ser humano, el verdadero significado de Ashraful Makhluqat, ni sobre la verdadera exigencia de la espiritualidad. Tampoco tienen una concepción correcta de por qué vinieron los profetas y mensajeros, qué hicieron, qué tipo de personas formaron y, especialmente, cuál fue el propósito fundamental de la llegada del último profeta, Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y cuál fue su tarea principal. Por ello, para conocer el verdadero propósito y objetivo de la purificación interior y de la espiritualidad, es indispensable adquirir una concepción correcta, precisa, clara y diáfana del islam; del mismo modo, es esencial conocer la verdadera identidad del ser humano. No existe alternativa a adquirir un conocimiento preciso, basado en fuentes fiables del Corán y la Sunnah, acerca de las actividades de los nobles profetas, especialmente del último Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él).
El Corán ha declarado claramente que el ser humano ha venido a este mundo como califa de Allah. Su responsabilidad es establecer las leyes, normas y mandatos de Allah en esta tierra de Allah y en la vida de las personas. Adorar y servir exclusivamente a Allah, y brindar también a los demás seres humanos la oportunidad de adorarle y servirle. Eliminar todos los obstáculos y barreras del camino de la adoración y el servicio a Allah también forma parte de su responsabilidad. La declaración clara del Corán es:
فَمَنْ يَكْفُرْ بِالطَّاغُوتِ وَيُؤْمِنُ بِاللَّهِ فَقَدِ اسْتَمْسَكَ بِالْعُرْوَةِ الْوُثْقَى و لا انفِصَامَ لَهَا ،
«Quienes rechazan al taghut y declaran su fe en Allah, en verdad se aferran a una cuerda firme que jamás se romperá, con la máxima solidez». (Sura Al-Baqarah: 256)
En efecto, Allah envió profetas y mensajeros a lo largo de las épocas precisamente para ayudar a la humanidad en esta tarea. El último Profeta también vino al mundo con este mismo propósito. En particular, dejó una guía definitiva para todas las personas que llegarían a este mundo hasta el Día del Juicio. Presentó ante todos los habitantes del mundo un ejemplo vivo de cómo llevarlo a la práctica. Allah lo declaró modelo para toda la humanidad. Lo presentó únicamente a él como la personalidad digna de ser seguida e imitada. También hizo de él el ejemplo vivo y la encarnación de la humanidad, la hombría y la espiritualidad. La declaración de Allah al respecto es sumamente clara:
وَإِنَّكَ لَعَلَى خُلُقٍ عَظِيمٍ
«(¡Oh, Profeta!) Ciertamente, estás establecido sobre un carácter elevado y sublime». (Sura Al-Qalam: 4)
لَقَدْ كَانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ أَسْوَةٌ حَسَنَةٌ
«En el Mensajero de Allah tenéis el mejor ejemplo, digno de ser imitado y seguido». (Sura Al-Ahzab: 21)
قُلْ إِنْ كُنْتُمْ تُحِبُّونَ اللَّهَ فَاتَّبِعُونِي يُحْبِبْكُمُ اللَّهُ
«Di: Si verdaderamente amáis a Allah, seguidme (a mí, el profeta Muhammad). Entonces Allah os amará». (Sura Ali Imrán: 31)
Sobre Muhammad (la paz sea con él) y sus seguidores dignos, acerca de quienes Allah declaró: «Allah está complacido con ellos y ellos están complacidos con Allah», Allah mismo ha dicho qué clase de carácter poseían:
مُحَمَّدٌ رَسُولُ اللهِ ، وَالَّذِينَ مَعَهُ أَشِدَّاءُ عَلَى الْكُفَّارِ رُحَمَاءُ بَيْنَهُمْ تَرَبَّهُم رَكعًا سُجَّدًا يُبْتَغُونَ فَضْلاً مِّنَ اللَّهِ وَرِضْوَانًا .
«La característica de Muhammad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y de sus compañeros es que son firmes como un rayo contra las fuerzas de la incredulidad. Son misericordiosos entre sí; los verás inclinándose y postrándose, siempre dedicados a buscar la misericordia y la complacencia de Allah». (Sura Al-Fath: 29),
El Mensajero de Allah habla de su propia misión: «He sido enviado para llevar a su pleno desarrollo las virtudes del buen carácter o akhlaq».
De este modo, el propio Allah, exaltado sea, ha mencionado en el Corán la descripción del pleno desarrollo de la elevada moralidad que tuvo lugar en la vida de los nobles compañeros gracias a las acciones del Mensajero de Allah. A continuación se describen las características morales mencionadas en las diez primeras aleyas de la sura Al-Mu’minun:
قد أفلح الْمُؤْمِنُونَ وَالَّذِينَ هُمْ فِي صَلَاتِهِمْ خَشِعُونَ وَالَّذِينَ هُمْ عنِ اللَّغْوِ مُعْرِضُونَ ، والذين هم للزكوة فَعِلُونَ ، وَالَّذِينَ هُمْ لفروجهم حفظون إلا على أزواجهم أو ما مَلَكَتْ أَيْمَانُهُمْ فَإِنَّهُمْ غَيْرُ مَلُومِينَ، فَمَنِ ابْتَغَى وَرَاء
ذَلِكَ فَأُولَئِكَ هُمُ الْعُبُونَ وَالَّذِينَ هُمُ لامُنَتِهِمْ وَعَهْدِهِمْ رَعُونَ وَالَّذِينَ هُمْ عَلَى صَلَاتِهِمْ يُحَافِظُونَ وَ أُولَئِكَ هُمُ الْوَريون:
«Ciertamente triunfarán aquellos creyentes que son humildes en la oración, se mantienen alejados de las actividades vanas, cumplen activamente con el zakat y protegen sus partes íntimas, excepto con sus esposas y sus esclavas, pues en ello no son censurables; pero quienes busquen algo más allá de eso son transgresores. (Otras características de los siervos triunfantes:) son guardianes de los depósitos confiados, cumplen sus promesas y protegen sus oraciones. Ellos serán los herederos de ella (del Yannat al-Firdaus)». (Sura Al-Mu’minun: 1-10)
En el último rukū’ de la sura Al-Furqan se describe así a las personas formadas por el Mensajero:
وعباد الرحمنِ الَّذِينَ يَمْشُونَ عَلَى الْأَرْضِ هَوْنًا وَإِذَا خَاطَبَهُمُ الْجَهِلُونَ قَالُوا سَلمان والذين يبيتون لربهم سجدًا وَقِيمَانَ وَالَّذِينَ يَقُولُونَ ربَّنَا اصْرِفْ عَنَّا عَذَابَ جَهَنَّمَ وَ إِنَّ عَذَابَهَا كَانَ غَرَامًا وَ إِنَّهَا سَاءَتْ مستقراً ومُقَامًا
وَالَّذِينَ إِذَا أَنْفَقُوا لَمْ يُسْرِفُوا وَلَمْ يَقْتُرُوا وَكَانَ بَيْنَ ذلِكَ قَوَامًا وَالَّذِينَ لَايَدْعُونَ مَعَ اللهِ إِنَّهَا أَخَرَ وَلَا يَقْتُلُونَ النَّفْسَ الَّتِي حَرَّمَ اللهُ إِلَّا بِالْحَقِّ وَلَا يَزْنُونَ ، وَمَنْ يَفْعَلُ ذَلِكَ يَلْقَ أَثَامًاه يُضْعَفُ لَهُ الْعَذَابُ يَوْمَ الْقِيمَةِ وَيَخْلُدْ فِيهِ مُهَانًا
وَ إِلَّا مَنْ تَابَ وَآمَنَ وَعَمِلَ عَمَلاً صَالِحًا فَأُولَئِكَ يُبَدِّلُ اللَّهُ سَيِّاتِهِمْ حَسَنَتٍ ، وَكَانَ اللَّهُ غَفُورًا رَّحِيمًا وَمَنْ تَابَ وَعَمِلَ صَالِحًا فَإِنَّهُ يَتُوبُ إِلَى اللَّهِ مَتَابًاه وَالَّذِينَ لايَشْهَدُونَ الزُّورَ ، وَإِذَا مَرُوا بِالتَّعْوِ مَرُّوا كِرَامًا وَالَّذِينَ إِذَا ذكَرُوا بِآيَتِ
رَبِّهِمْ لَمْ يَخِرُّوا عَلَيْهَا صُمَّا وَعُمْيَانًا وَالَّذِينَ يَقُولُونَ رَبَّنَا هَبْ لَنَا مِنْ أَزْوَاجِنَا وَذُرِّيَّتِنَا قُرَّةَ أَعْيُنٍ وَاجْعَلْنَا لِلْمُتَّقِينَ إِمَامًاه أولئِكَ يُجْزَوْنَ الْغُرْفَةَ بِمَا صَبَرُو وَيُلَقَّوْنَ فِيهَا تَحِيَّةً وَسَلْمًا خُلِبِينَ فِيهَا ، حَسُنَتْ مُسْتَقَرٌّ وَمُقَامًا .
«Los siervos amados del Misericordioso son aquellos que caminan sobre la tierra con humildad y mansedumbre. Y cuando los ignorantes intentan involucrarlos en discusiones capciosas, saben apartarse de ellos con diplomacia, diciendo: “Paz”. Aquellos que pasan la noche postrados y de pie ante su Señor. Aquellos que suplican diciendo: “¡Oh, Señor nuestro! Sálvanos del castigo del Infierno, cuyo castigo es para nosotros una condena y una humillación. ¡Qué pésimo lugar es como descanso y morada!”. Aquellos que mantienen el equilibrio en su vida económica y siguen un camino intermedio: cuando gastan, no derrochan ni recurren a la avaricia. Aquellos que no invocan a ninguna otra divinidad junto con Allah. No matan injustamente, sin juicio, a ninguna persona cuya vida Allah ha declarado sagrada. No se entregan a la fornicación y el adulterio. Quienes hagan tales cosas sufrirán las consecuencias y la retribución de sus actos. El Día de la Resurrección recibirán un castigo tras otro y permanecerán allí sufriendo eternamente ese castigo, acompañados de humillación y afrenta. Sin embargo, quienes se arrepientan de esos pecados, crean y realicen buenas obras, Allah transformará sus malas obras en buenas obras. Y Él es sumamente indulgente y misericordioso. Quien se arrepiente y realiza buenas obras, ese es quien verdaderamente se arrepiente y retorna a Allah. (Más características de los siervos del Misericordioso:) No dan falso testimonio. Y cuando alguna vez se encuentran con algo ocioso y sin sentido, lo pasan por alto con suma dignidad. Cuando se les amonesta mediante alguna aleya de Allah el Altísimo, no se comportan como ciegos y sordos, sino que escuchan sinceramente dicha amonestación. Aquellos que suplican a Allah el Altísimo con estas palabras: “¡Oh, Señor nuestro! Haz que nuestros cónyuges y nuestros hijos sean motivo de consuelo para nuestros ojos, y haznos líderes o precursores de los piadosos”. Estos son los afortunados que recibirán el fruto de su paciencia en la morada más elevada. Allí serán recibidos con honores y cordiales saludos. Y allí permanecerán eternamente. ¡Qué excelente morada y qué excelente lugar de descanso!». (Sura Al-Furqan: 63-76)
Estas son las palabras de los más encarnizados enemigos del islam acerca de aquellas personas formadas por las manos del Mensajero de Allah: «Por la noche son ascetas y durante el día son heroicos guerreros a caballo, soldados llenos de actividad». «No engañan a nadie, y nadie puede engañarlos a ellos».
Estos compañeros del Mensajero de Allah fueron sus verdaderos seguidores. En lo relativo a seguir al Mensajero de Allah, los nobles Compañeros no aprobaban añadir ni quitar nada de los principios del Mensajero ni de ninguna práctica que él hubiera adoptado; tampoco el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) les permitía hacerlo. Puesto que el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no se presentó a sí mismo como un ser sobrehumano, los nobles Compañeros tampoco intentaron convertirse en seres sobrehumanos al dedicarse a la purificación espiritual y a la práctica ascética. Encontramos un ejemplo de la vida sencilla, simple y natural del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en el siguiente hadiz:
«Se narró de Anas (que Allah esté complacido con él). Dijo: Un grupo de tres hombres llegó a las esposas del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Preguntaron acerca de la adoración del Mensajero de Allah. Después de enterarse de lo que hacía al respecto, les pareció que era muy poco. Sin embargo, también comentaron: “¿Dónde está el Profeta y dónde estamos nosotros? A él Allah el Altísimo ya le ha perdonado de antemano todos sus pecados pasados y futuros”. Entonces uno de ellos dijo: “Yo permaneceré despierto toda la noche rezando regularmente”. Otro dijo: “Yo ayunaré regularmente todos los días”. Y otro dijo: “Me apartaré de las mujeres y nunca volveré a casarme”. Mientras tanto, el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) llegó hasta ellos y dijo: “¿Erais vosotros quienes decíais esas cosas? ¡Por Allah! Yo temo a Allah más que todos vosotros y procuro evitar su desobediencia más que todos vosotros; sin embargo, algunos días ayuno voluntariamente y otros no. Algunas noches rezo y otras también duermo. También me caso y formo un hogar. Quien ignore mi camino de la Sunnah no pertenece a mi comunidad”». (Bujari y Muslim)
A la luz de este hadiz, el aspecto verdadero y práctico del modelo y la Sunnah del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se manifiesta con suma claridad. El propio Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue un ejemplo vivo de este modelo realista. Este modelo realista es el Sirat al-Mustaqim, el camino recto. Por eso Allah dijo, dirigiéndose a Su Mensajero: «¡Oh, Profeta! Ciertamente estás establecido sobre el Sirat al-Mustaqim». Este es el camino que todos pueden seguir. Por eso se lo ha mencionado como el camino intermedio. El Mensajero no fue el único que siguió este camino; también hizo que sus compañeros lo siguieran. Allah el Altísimo describió a la ummah formada por sus manos como “Jaira Ummatin” (la mejor nación) y como “Ummah Wasat”, es decir, una nación moderada. En realidad, el camino intermedio es el mejor camino. Por eso, la ummah formada por las manos del Mensajero es la ummah o nación ejemplar para todos, sin distinción de pueblos, religiones o razas del mundo. Es moderada precisamente para que todos puedan imitarla y seguirla. Allah el Altísimo declara:
كُنتُم خير أمة أخرجَتْ لِلنَّاسِ تَأْمُرُونَ بِالْمَعْرُوفِ وَتَنْهَوْنَ عَنِ الْمُنْكَرِ وَتُؤْمِنُونَ بِاللهِ .
«Sois la mejor comunidad. Habéis sido creados para el bien de toda la humanidad. Es responsabilidad y deber vuestro guiar a la humanidad por el camino recto y apartarla del camino del mal. Y, sobre todo, debéis creer en Allah». (Sura Āl ʿImrān: 110)
وكَذَلِكَ جَعَلْنَكُمْ أُمَّةً وَسَطًا لَتَكُونُوا شُهَدَاءَ عَلَى النَّاسِ وَيَكُونَ الرَّسُولُ عَلَيْكُمْ شَهِيدٌ
«Así os hemos constituido en una comunidad moderada, para que podáis ser testigos de la verdad ante toda la humanidad y para que el Mensajero sea testigo de la verdad ante vosotros». (Sura al-Baqara: 143)
Aquí, con el significado de ser testigos de la verdad, se ha dado mayor importancia a ser un modelo ante las personas en el seguimiento de la verdad. El camino moderado es, para todos, el más realista de seguir; por eso la umma ha sido formada como una comunidad moderada, digna de ser seguida e imitada por toda la humanidad. No son ni serán seguidores de este camino por decisión propia o conforme a sus propias ideas. Solo podrán ser así como seguidores auténticos de Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), porque el camino que él siguió era verdaderamente moderado y realista. En el islam, el objetivo de la tazkiyat al-nafs, es decir, de la purificación del alma y de la disciplina espiritual, consiste esencialmente en crear, de manera semejante, un grupo de personas digno de ser seguido e imitado por seres humanos de todos los estratos del mundo, en formar una umma. Allah los ha denominado «la mejor comunidad» (khayr umma) y «la umma del equilibrio» (ummat wasat), es decir, la mejor comunidad seguidora de un ideal moderado y realista.
El método correcto y preciso para la purificación del alma
El Noble Corán ha declarado lo siguiente acerca de la tazkiyat al-nafs:
قَدْ أَفْلَحَ مَنْ تَزَكَّى وَذَكَرَ اسْمَ رَبِّهِ فَصَلَّى هُ
«Solo triunfa quien se esfuerza por purificar su nafs. Para ello, recuerda el nombre de su Señor o Amo y realiza la salat». (Sura Al-A‘la: 14-15)
Aquí encontramos dos medios para la tazkiya: uno es el zikrullah y el otro, la salat. También se menciona que el zikrullah no es distinto de la salat. El objetivo mismo de la salat es el zikrullah.
وَأَقِمِ الصَّلوةَ لِذِكْرِي
«Establece la salat para Mi recuerdo». (Sura Ta-Ha: 14)
También se desprende de todas las enseñanzas del Mensajero de Dios (s. a.) que formó a sus compañeros mediante métodos sencillos y las prácticas ordinarias de culto. En este proceso desempeñaron un papel destacado la devoción, la salat y la recitación durante la noche, así como la actividad de yihad durante el día y el recuerdo constante de Allah, es decir, el zikr, en medio de dicha actividad. El propio Corán de Allah lo atestigua. Si prestamos profunda atención a las cualidades de los nobles compañeros de Muhammad (s. a.), es decir, de los creyentes, mencionadas en las suras Al-Mu’minun, Al-Furqan, en diversos pasajes de Al Imran, en Al-Ma’ida y en el último ruku de Al-Fath, comprenderemos fácilmente que el objetivo de las enseñanzas del Mensajero (s. a.) era precisamente adquirir esas características morales. Y ese objetivo se alcanzó por medios absolutamente naturales: la salat, es decir, el culto formal; la recitación; el zikr y las tasbihat conforme al método establecido por la Sunna; y la lucha y el enfrentamiento en el campo de la realidad. Para ello, el Mensajero de Allah no practicó personalmente ningún método separado ni hizo que otros lo practicaran. Mediante el proceso mencionado, las personas que poseían esas características morales fueron conocidas en la historia del mundo, incluso a ojos de sus enemigos, como «guerreros valientes durante el día» y «derviches durante la noche».
A la luz del Corán y la Sunna, el método que debe adoptarse para la tazkiya del nafs, conforme al camino mostrado y seguido por el Mensajero de Dios (s. a.), es, en líneas generales, el siguiente:
(1) Al-Imaniyat
(2) At-Taharat
(3) Al-Ikhbat
(4) As-Samahat y
(5) Adalat.
(1) Imaniyat: Debemos creer en siete cosas, a saber: Allah, los ángeles, los Libros, los profetas y mensajeros, la Otra Vida, el destino y la resurrección, entre otras. De ellas, Allah, el Mensajero y la Otra Vida son las más importantes. El primer trabajo y paso en la tazkiya del nafs por el camino otorgado por Dios y mostrado por el Mensajero es creer verdaderamente en Allah, la Otra Vida, el Mensajero y el Libro. En este contexto, la esencia de la fe consiste en seguir la guía traída por el Mensajero de Allah (s. a.) y someter las pasiones a dicha guía. La fe también significa alcanzar la ma‘rifa de Allah. Se llama ma‘rifa tener una concepción correcta de la esencia y los atributos de Allah, así como de los derechos y la autoridad de Allah. En esta etapa también son indispensables la contemplación de la omnipotencia y las bendiciones de Allah, y su reconocimiento genuino. El Corán dice:
يَتَفَكَّرُونَ فِي خَلْقِ السَّمَوتِ وَالْأَرْضِ :
«Reflexionan e investigan sobre los misterios de la creación de los cielos y la tierra». — (Sura Āl ʿImrān: 191)
De este modo, conocer y comprender también la dignidad del Mensajero es una de las exigencias de la fe. Asimismo, es indispensable adquirir una comprensión correcta de la vida del Más Allá y de sus consecuencias y desenlace. En realidad, el significado de la fe consiste en que se produzca o se establezca en el corazón de una persona el estado de temor de Dios, amor al Mensajero y seguimiento del Mensajero, es decir, la reflexión sobre el Más Allá. Esta fue la primera y principal tarea del Profeta de Allah.
(2) Taharat: El Corán ha llamado a la fe y ha ordenado aceptar la servidumbre a Allah. Y a quienes han creído y reconocido la servidumbre a Allah, les ha llamado a realizar buenas obras. También ha ordenado ciertos actos de adoración formales y fundamentales. Y ha establecido la taharat como requisito previo para estos actos de adoración. La taharat ha recibido una importancia extraordinaria en las enseñanzas del Mensajero de Dios. Se ha dicho: «At-tahuru shatrul iman»; la pureza es parte de la fe. Por eso, el Profeta de Allah estableció medios para la pureza tanto física como espiritual o mental. Para la pureza física y externa, instituyó el wudu y el ghusl. Si los realizamos de manera bella y correcta, considerándolos actos agradables a Allah y al Mensajero, podemos alcanzar la pureza del cuerpo y del corazón. El Profeta también enseñó a mantener puros el propio cuerpo y las prendas y vestidos. Así, cuanto más puede una persona alcanzar la pureza, tanto más pueden purificarse su mente y su intelecto. Además de la pureza del cuerpo y de la ropa, se ha destacado la pureza de la lengua y la pureza de la sangre y la carne del propio cuerpo. Para la pureza de la lengua, es indispensable acostumbrarse al «sidq al-kalam», es decir, decir siempre la verdad, y abandonar la mentira. Para la pureza de la sangre y la carne del cuerpo, es indispensable consumir un sustento halal y evitar el sustento haram. Pues el cuerpo formado a partir de sustento haram arderá en el fuego del Infierno. Además, en la vida mundana, ese cuerpo está destinado a perder su aptitud para la adoración y el servicio a Allah.
(3) Al-ikhbat, es decir, volverse humilde y sumiso: «Allah ama a los siervos que se humillan ante Él».
وَعِبَادُ الرَّحْمَنِ الَّذِينَ يَمْشُونَ عَلَى الْأَرْضِ هَوْنًا
«Los siervos amados del Misericordioso caminan por la tierra con humildad y mansedumbre».
Esta «ikhbat», o enseñanza de entregarse humildemente como siervo ante Allah, se alcanza mediante la salat, el dhikr y la súplica. Por ello, para crear este carácter en uno mismo, hay que acostumbrarse a realizar las oraciones obligatorias en congregación con verdadero ihtimam. También hay que esforzarse, en la medida de las posibilidades, en las oraciones sunnah y nafl. Para protegerse de la maldición de la riya (arrogancia), es distinto mantener en secreto los actos de adoración nafl. Pero la tendencia a descuidarlos es lamentable. Ninguna persona sensata puede negar la contribución de estos actos a la creación de una verdadera devoción, reverencia y sinceridad en la adoración.
La oración misma es un dhikr viviente. Sin embargo, también hay que adquirir el hábito del dhikr fuera de la oración, según la manera establecida por la Sunna. En este sentido, debemos conceder a la recitación del Corán el rango del dhikr más excelente y cultivar simultáneamente el hábito del dhikr y del fikr. Además, en distintos momentos —como antes y después de comer, antes y después de dormir, antes y después de entrar al baño, y al emprender un viaje en algún medio de transporte— podemos mantenernos ocupados constantemente en la adoración aprendiendo con su significado y practicando las súplicas que el Santo Mensajero (s. a. s.) recitaba personalmente y que ordenaba recitar a los Compañeros. Asimismo, debemos practicar los tasbihat que el Mensajero (s. a. s.) recitaba en diversos momentos o constantemente. Por ejemplo:
سُبْحَانَ اللهِ وَالْحَمْدُ لِلَّهِ لَا إِلهَ إِلَّا اللهُ اللَّهُ أَكْبَرُ
Practicar estos y otros actos es tan necesario como beneficioso. La súplica y la munajat son un excelente medio para entregarse humildemente ante Allah. Presentar todas las propias necesidades únicamente ante Allah, e incluso pedirle a Él la falta de un simple cordón de zapato, produce verdaderamente en la persona el auténtico sentimiento de ubudiyyat. Allah ha dicho: «Invocadme y Yo os responderé».
إِذا سَأَلَكَ عِبَادِي عَنِّى فَإِنِّي قَرِيبٌ أُجِيبُ دَعْوَةَ الدَّاعِ إِذَا دَعَانِ . فليَسْتَجِيبُوا لِي وَلْيُؤْمِنُوا بِي –
«Cuando Mis siervos te pregunten acerca de Mí, diles que estoy muy cerca. Respondo de inmediato a la invocación de quien Me invoca. Por tanto, deben responder a Mi llamada y creer en Mí». (Sura al-Baqara: 186)
Nadie debería sentir duda, reparo ni vacilación al levantar las manos para pedir algo a ese Señor. Al contrario, Allah desea que la persona, con una convicción firme en lo más profundo de su corazón, se postre suplicante ante Su puerta y exponga humildemente todas sus necesidades. En el momento de hacer la súplica, debe prepararse mentalmente para abandonarse por completo a la voluntad de Allah. Así como un cadáver se encuentra en manos de quien lo lava, mientras permanezca entregada a la munajat, la persona debe presentarse ante Allah en un estado semejante de absoluta impotencia; solo así podrá avanzar considerablemente hacia la proximidad de Allah mediante la súplica.
(4) As-samahat: La persona que se ha humillado con reverencia ante Allah debe, al avanzar por el camino de Allah, afrontar con una sonrisa y suma firmeza las pruebas y dificultades que encuentre, así como las calamidades y aflicciones que deba enfrentar. Debe adquirir la capacidad de hacer frente a tales estados, entornos y circunstancias. Estas calamidades y pruebas acompañan a la fe, y superar con éxito esas pruebas es también una exigencia de la fe. Cuando preguntaron al Mensajero de Allah (s. a. s.): «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué es la fe?», respondió: «La paciencia y la samahat». Samahat significa gastar generosamente dinero en favor de los siervos de Allah, buscando la complacencia de Allah. También se llama samahat a la amabilidad, la cortesía y la generosidad. Sin embargo, generalmente se la conoce sobre todo como una cualidad complementaria de la paciencia. En los hadices, cuando se llamó fe a la paciencia y a la samahat en respuesta a preguntas de esa naturaleza, o atendiendo a la actitud de quien preguntaba, el Profeta de Allah respondió: «Di: “He creído en Allah” y luego mantente firme en ello». Así como esta istiqamat es complementaria de la paciencia —e incluso a una paciencia de grado superior se la denomina istiqamat—, la samahat también es el nombre de una paciencia de grado superior, vinculada al sacrificio económico y asociada asimismo con la generosidad y amplitud del corazón.
Mediante el ayuno, el zakat y el hajj, esta cualidad puede desarrollarse plenamente en la persona creyente. En verdad, estas tres عبادات fundamentales deben producir necesariamente este rasgo de carácter. El ayuno desarrolla en el creyente un carácter basado en la taqwa y aumenta su capacidad de paciencia y autocontrol. Al mismo tiempo, le ayuda a manifestar compasión y empatía hacia los siervos de Allah. También le inspira a gastar generosamente en favor de los siervos de Allah. Por ello, quien recorre el camino de Allah debe, además de observar con esmero el ayuno obligatorio del mes de Ramadán, cultivar también el hábito de ayunar ocasionalmente ayunos nafl.
El zakat es un medio científico para entregar a los pobres, únicamente con la esperanza de obtener la complacencia de Allah, el derecho que Allah ha establecido para ellos a partir de la provisión que Él ha concedido. Si quien paga el zakat espera alguna recompensa a cambio de entregar su importe, el zakat no se considera cumplido. Por ello, teniendo en cuenta que no surja tal actitud al gastar el dinero del zakat, la sharía islámica ha establecido normas y un sistema para depositar sus fondos en el baitulmal. Además de este sistema del zakat, Allah ordena a Sus siervos gastar en sus parientes cercanos, es decir, en las personas necesitadas y afligidas; ese gasto debe realizarse únicamente con el propósito de obtener la complacencia y el amor de Allah. Mediante el gasto de los fondos del zakat de manera conforme a la sharía, los siervos virtuosos y creyentes reciben así el impulso de gastar en el camino de Allah con sinceridad y desinterés, y también son capaces de ofrecer generosamente sacrificios económicos.
De este modo, mediante el hajj, los siervos de Allah pueden adquirir las cualidades antes descritas, soportando las indescriptibles dificultades y sufrimientos del viaje y asumiendo sus gastos. Por tanto, quienes tienen el hajj como obligación deben aprovechar, mediante el cumplimiento de esta obligación, la oportunidad de adquirir estas características morales indispensables. Quienes tengan la posibilidad deben aprovechar esta oportunidad de acercarse a Allah mediante la observación de los signos de Allah, realizando la umrah o el hajj varias veces después del hajj obligatorio, y esforzarse por desarrollar en su carácter el nivel deseado de sabr e istiqamat (sabr y samahat).
(5) Adalat: Mediante las cuatro obras mencionadas anteriormente, es decir, imaníyat, taharat, ikbat y samahat, una persona puede esforzarse por desarrollar en sí misma las cualidades que Allah aprecia. Pero Allah no desea ver en Sus siervos únicamente el desarrollo de cualidades individuales. Más bien, quiere que quienes poseen estas cualidades apreciadas o estas características morales hagan plenamente victoriosa la religión de Allah en la tierra de Allah y establezcan la justicia y la equidad en la sociedad humana. Allah mismo ha hecho que Su legislación opere directamente en toda la creación; por ello, en el mundo creado prevalecen el castigo y el orden. La voluntad de Allah es que Su legislación también opere en la sociedad humana y que se establezcan la paz, el bienestar, la justicia y la equidad. Sin embargo, aquí Allah quiere hacer realidad Su voluntad por medio de los seres humanos. Por eso el ser humano es el califa de Allah en la tierra de Allah.
Por tanto, el objetivo de los creyentes —los siervos amados de Allah— debe ser esforzarse y luchar con todas sus fuerzas para establecer en la vida humana y en la tierra de Allah una sociedad justa y equitativa, conforme a la voluntad y el deseo de Allah. Y, a cambio de esta obra, la salvación en la otra vida y la complacencia de Allah deben constituir el propósito supremo y último de sus vidas. Los cuatro procesos o actividades mencionados anteriormente deben llevarse a cabo centrados en esta última obra: establecer el nizam de adalat, es decir, la sociedad justa y equitativa prescrita por Allah y mostrada por el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). No basta con realizar esta obra de manera dispersa y aislada; por ello, esta última obra, junto con las cuatro anteriores, debe hacerse realidad mediante un esfuerzo organizado. Allah ama precisamente a quienes, unidos de este modo, se entregan a una lucha intensa por establecer la religión de Allah en la tierra de Allah. Los acepta como siervos amados.
إِنَّ اللهَ يُحِبُّ الَّذِينَ يُقَاتِلُونَ فِي سَبِيلِهِ صَفًّا كَأَنَّهُمْ بُنْيَانُ مُرْصَوصُ .
«Allah ama a quienes luchan en Su camino, unidos como un muro sólido de plomo». (Sura As-Saff: 4)
Puesto que establecer en la sociedad, sobre la base de la religión de Allah, la paz, el orden, la justicia y la equidad es la propia voluntad de Allah, quienes emprenden esta tarea en realidad declaran su unidad con la voluntad de Allah. Por tanto, ayudarlos se convierte en una responsabilidad del propio Allah. El Corán ha denominado esta tarea «yihad fi سبيلillah». Para esta labor, Allah ha pedido el sacrificio de los bienes y el sacrificio de la vida. A cambio, la recompensa que Allah les concederá será de dos tipos. La mejor recompensa es la salvación del severo y terrible castigo del infierno, el perdón de Allah y el paraíso donde reina la primavera eterna. La otra, que según las palabras de Allah resulta atractiva para las personas, será la victoria mundana con la ayuda de Allah. Para recibir ambos tipos de recompensa prometidos por Allah el Altísimo, deberán superar la prueba mediante la cual se examina quién es sincero y en qué medida en su declaración de fe, en su declaración de establecer la religión de Allah y en su declaración de sacrificar la vida y los bienes por Allah. Por ello, la ayuda de Allah en esta tarea es inevitable, y la victoria con la ayuda de Allah también es segura. A pesar de ello, la victoria no llega de inmediato. Al contrario, en cuanto se inicia el camino, comienzan a surgir obstáculos y dificultades por parte de los intereses establecidos. A medida que aumenta la actividad de los creyentes, también aumenta la intensidad de los obstáculos y contratiempos procedentes de los intereses establecidos. Y estos obstáculos surgirán; necesariamente tendrán que surgir. Allah dice:
وَلَنَبْلُوَنَّكُمْ حَتَّى نَعْلَمُ المجهدين منكم والصبرين .
«Sin duda, os pondré a prueba hasta saber quiénes luchan por la causa de Allah y quiénes son pacientes». (Sura Muhammad: 31)
أحسبَ النَّاسُ أَنْ يُشْرَكُوا أَن يَقُولُوا آمَنَّا وَهُمْ لَا يُفْتَنُونَ وَلَقَدْ فَتَنَّا الَّذِينَ مِنْ قَبْلِهِمْ فَلَيَعْلَمَنَّ اللَّهُ الَّذِينَ صَدَقُوا وَلَيَعْلَمَنَّ الْكَذِبِينَ
«¿Acaso creen las personas que se les dejará tranquilos por haber declarado simplemente: “Creemos”, sin que sean puestos a prueba? Ciertamente, ya fueron puestos a prueba quienes les precedieron. Así, Allah quiere distinguir quiénes son sinceros y quiénes son mentirosos en su afirmación de fe». (Sura Al-Ankabut: 2-3)
أم حسبتم أن تدخُلُوا الْجَنَّةَ وَلَمَّا يَاتِكُم مثلُ الَّذِينَ خَلَوْا مِنْ قَبْلِكُمْ . مَسَّتْهُمُ البَاسَاءُ وَالضَّرَاءُ وَزُلْزِلُوا حَتَّى يَقُولَ الرَّسُولُ وَالَّذِينَ آمَنُوا مَعَهُ مَتَى نَصْرُ اللهِ ، أَلَا إِنَّ نَصْرُ اللَّهِ قَرِيبٌ .
«¿Acaso pensáis que entraréis en el Paraíso sin más, cuando todavía no os ha sobrevenido una situación como la que sobrevino a quienes os precedieron? Ellos tuvieron que afrontar sufrimientos y calamidades, hasta que el Mensajero y sus compañeros creyentes exclamaron: “¿Cuándo llegará la ayuda de Allah?”. Sabed que la ayuda de Allah está cerca». (Sura Al-Baqarah: 214)
De este modo, en innumerables versículos del Corán, Allah ha declarado claramente que nos pondrá a prueba tanto para alcanzar el éxito en la otra vida como para alcanzar el éxito en esta vida. Las personas de visión limitada, al enfrentarse a los obstáculos o a las calamidades temporales que llegan como pruebas, pierden la paciencia y la confianza interior, y son víctimas de diversas dudas y sospechas acerca de la validez, la racionalidad y la necesidad de esta labor. Por ello, el Corán declara con mayor claridad los profundos misterios de estas calamidades temporales.
إِنْ يَمْسَسْكُمْ قَرْحٌ فَقَدْ مَسَّ الْقَوْمَ قَرْحٌ مَثْلُهُ ، وَتِلْكَ الْأَيَّامُ نُدَاوِلُهَا بَيْنَ النَّاسِ ، وَلِيَعْلَمَ اللهُ الَّذِينَ آمَنُوا وَيَتَّخِذَ مِنْكُم شُهَدَاءَ ، وَاللَّهُ يُحِبُّ الظَّلِمِينَ، وَلِيُمَحِّصَ اللهُ الَّذِينَ آمَنُوا وَيَمْحَقَ الْكَفِرِينَ أَمْ حَسِبْتُم أَنْ تَدْخُلُوا الْجَنَّةَ
وَلَمَّا يَعْلَمَ اللهُ الَّذِينَ جَهَدُوا مِنْكُمْ وَيَعْلَمَ الصبرين
«Aunque hayáis sufrido alguna pérdida, otros también han sufrido una pérdida semejante. Así hago que los días —buenos o malos— se alternen entre las personas. De este modo, Allah quiere distinguir quiénes son verdaderos creyentes y escoger a algunos como mártires. Allah no ama a los injustos. Allah quiere depurar y seleccionar a los creyentes sinceros y erradicar a los incrédulos. ¿Acaso pensáis que entraréis en el Paraíso sin que se compruebe quiénes son los verdaderos luchadores y pacientes por la causa de Allah?». (Sura Al Imrán: 140-142)
Conforme a la promesa de Allah Altísimo y a la sunna que Él ha establecido, Sus siervos amados, tras superar las etapas de estas pruebas, obstáculos, adversidades y calamidades, logran establecer una sociedad que garantiza la paz en este mundo y la salvación en el Más Allá.
A pesar de la lucha y el esfuerzo extremos de cierto grupo de siervos de Allah, es posible que no llegue el éxito. En tal caso, si los siervos de Allah son capaces de demostrar iman e istiqamah, sin duda alcanzarán el éxito en el Más Allá. Por tanto, ningún paso dado en este camino será en vano. Los viajeros de este camino no conocen nada llamado fracaso. En este camino solo hay éxito tras éxito. La declaración de Allah sobre la identidad y las obras de los creyentes es:
إِنَّ اللهَ اشْتَرَى مِنَ الْمُؤْمِنِينَ أَنْفُسَهُمْ وَأَمْوَالَهُمْ بِأَنَّ لَهُمُ الْجَنَّةَيُقَاتِلُونَ فِي سَبِيلِ اللهِ فَيَقْتُلُونَ وَيُقْتَلُونَ لـ
«Allah Altísimo ha comprado a los creyentes sus vidas y sus bienes a cambio del Paraíso. Ellos lucharán únicamente por la causa de Allah: morirán y matarán». (Sura at-Tawbah: 111)
Es decir, el significado implícito de la exigencia inevitable de declarar la fe es entregar la vida y los bienes a Allah y utilizarlos únicamente en la lucha por la victoria del din de Allah. Esto se llama bay‘ah. La esencia de la bay‘ah es que, donde no esté establecido el din de Allah, los creyentes entreguen sus vidas y sus bienes a Allah por medio de la jamaat dedicada a luchar para establecer el din de Allah. Y donde el din ya esté establecido, puede llamarse bay‘ah a la promesa de obedecer en todas las acciones lícitas para preservar este din y de cumplir los mandatos y las prohibiciones de Allah y del Mensajero.
Esta bay‘ah es obligatoria según la sharia islámica. Y morir sin una bay‘ah semejante ha sido denominado en los hadices del Mensajero una muerte de la época de la ignorancia. La práctica de la bay‘ah que actualmente se observa entre los seguidores del tasawwuf comenzó precisamente con un espíritu y una conciencia de lucha semejantes. Por la cruel ironía de la historia, incluso quienes actualmente reciben la bay‘ah (los pires) permanecen indiferentes ante su profundo significado. Y quienes la aceptan (los murids) ni siquiera han tenido la oportunidad de saber nada sobre este asunto.
La verdadera forma de la bay‘ah es: «Allah es el verdadero Dueño de mi vida y de mis bienes. Al declarar la kalima “la ilaha”, reconozco esta verdad; por tanto, a partir de ahora no podré utilizar esta vida ni estos bienes según mi propia voluntad. Debo utilizar ambos conforme a la voluntad de Allah». Al utilizar su vida y sus bienes conforme a la voluntad de Allah, los compañeros del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) entregaban primero sus vidas y sus bienes al Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). El Profeta utilizó debidamente, por el camino mostrado por Allah, la fuerza humana y financiera que ellos reunieron, y llevó al din de Allah a la victoria. También durante la época de los califas rectamente guiados, los compañeros se presentaron ante los califas como representantes del Mensajero. Los califas prometieron gobernar el Estado conforme a las órdenes de Allah y del Mensajero, y los compañeros prometieron ayudarlos y obedecerlos.
Actualmente no está establecido en nuestro país un califato o gobierno islámico. Por tanto, a nivel estatal, nadie que actúe como representante del Mensajero nos promete gobernarnos conforme a las disposiciones de Allah y del Mensajero; del mismo modo, tampoco hay nadie que nos exija colaborar con la aplicación del Corán de Allah y la sunna del Mensajero, ni obedecerla. En esta situación, el medio para salvarse de morir en la ignorancia consiste en organizarse o integrarse en una jamaat de personas unidas en propósito y pensamiento, como preparación previa para dirigir a los siervos de Allah conforme al modelo otorgado por Allah y mostrado por el Mensajero; y, mediante esa jamaat, consagrarse a una lucha extrema, ofreciendo el sacrificio de la vida y de los bienes con el objetivo de llevar el din de Allah a la victoria. En este caso, para quienes forman parte de una jamaat semejante, el liderazgo de la jamaat será una alternativa al jefe del Estado islámico.
Hasta que se produzca la revolución islámica completa, en un país puede haber más de un grupo islámico semejante debido a diferencias metodológicas. En tal caso, cada persona podrá afiliarse al grupo que considere más seguidor de la vía de Muhammad.
Milagros y karamat
Al hablar del objetivo de la tazkiya, hemos mencionado que hoy en día cierto sector de la gente ha limitado el objetivo y la finalidad de la espiritualidad y del esfuerzo por purificar el alma únicamente a actividades de karamat y de hechicería. Que nadie entienda, a causa de este comentario nuestro, que no reconocemos en absoluto los milagros y las karamat.
Los milagros de los profetas y mensajeros (la paz sea con ellos) y las karamat de los amigos de Allah son verdaderos. Nosotros también creemos en esta concepción y convicción universalmente aceptada por Ahl al-Sunna wal-Yama’a. En los libros de aqida, al mencionar que los milagros de los profetas y las karamat de los amigos de Allah son verdaderos, también se señala que esto ocurre enteramente por voluntad de Allah y procede de Él. En ello, ni siquiera los profetas y mensajeros tienen autoridad propia alguna. En cuanto a los amigos de Allah, ni siquiera cabe plantear la cuestión.
Tanto los milagros como las karamat son, en esencia, la ocurrencia de ciertos acontecimientos extraordinarios y sobrenaturales. Son hechos que, desde una perspectiva materialista o conforme a las leyes naturales, no deberían suceder. Los acontecimientos de esta índole que ocurrieron en la vida de los profetas y mensajeros (la paz sea con ellos) reciben el nombre de milagros o bayyina. En realidad, ocurrieron exclusivamente por parte de Allah como prueba de la profecía y para completar la prueba.
Prueba de la profecía, es decir, como evidencia de la profecía. Completar la prueba, es decir, para cerrar, por parte de Allah, todos los caminos para que la gente presentara excusas antes de recibir el castigo por haber rechazado el llamamiento de los profetas y mensajeros. Además, en momentos especiales, Allah Todopoderoso ayudó milagrosamente a Sus profetas y mensajeros. Frustró las artimañas y conspiraciones de sus adversarios de una manera que, desde una perspectiva humana o según una concepción materialista, era completamente inimaginable. Sin embargo, Allah Todopoderoso declaró claramente que, en este asunto, no había lugar alguno para ningún deseo personal ni autoridad propia de ninguno de los profetas y mensajeros. Allah Todopoderoso dice:
وَمَا رَمَيْتَ إِذْ رَمَيْتَ وَلَكِنَّ اللَّهَ رَمَى :
«(Oh, Profeta,) no fuiste tú quien lo arrojó contra ellos; en realidad, fue Allah mismo quien lo arrojó». (Sura al-Anfal: 17)
Además de los profetas y mensajeros, también pueden ocurrir acontecimientos extraordinarios y sobrenaturales en la vida de los creyentes, incluso de los creyentes comunes. Según la propia declaración de Allah Ta’ala, Él es el wali de todos Sus siervos creyentes.
اللهُ وَلِيُّ الَّذِينَ آمَنُوا يُخْرِجُهُم مِّنَ الظُّلُمتِ إِلَى النُّورِي
«Allah es el wali y protector de quienes han creído. Él los conduce de las tinieblas hacia la luz». (Sura Al-Baqara: 257)
En los libros de aqida, junto con los milagros de los profetas, también se menciona:
«La karamat de los awliya de Allah es verdadera. Asimismo, se ha afirmado claramente que la voluntad o capacidad de decisión de la persona no interviene en ella. Ocurre por completo por parte de Allah. Quienes han avanzado más en el campo del ilm al-tasawwuf también coinciden en que la karamat no es ni una prueba ni una condición de la perfección espiritual. En la vida de una persona muy piadosa y espiritualmente perfecta puede no ocurrir en absoluto ningún acontecimiento digno de ser llamado karamat. Y en la vida de un creyente común puede ocurrir un acontecimiento de gran magnitud».
En los libros de aqida también se trata el tema del «istidraj», junto con la karamat. Se llama istidraj al intento deliberado de una persona de provocar ciertos acontecimientos sobrenaturales. Lejos de ser llamados awliya de Allah, quienes hacen esto han sido descritos como fasiq y zindiq. Quienes practican el tasawwuf dentro de los límites de la sharía —en otras palabras, quienes se esfuerzan en la tazkiya al-nafs a la luz del Corán y procuran adquirir el carácter del ihsan a la luz de los hadices— nunca dan prioridad a la práctica de la karamat, ni pueden hacerlo. Más bien, a sus ojos, el éxito fundamental de su esfuerzo consiste en adquirir la capacidad y la fuerza para obedecer los mandatos y las disposiciones de Allah, y en obtener el tawfiq para protegerse de toda desobediencia a Allah.
Al leer recientemente la biografía de un influyente pir de Bengala y Assam, Shah Sufi Hazrat Abu Bakr (r), se sabe que, cuando un hombre que había permanecido casi seis meses en su darbar se marchaba sin decirle nada, Hazrat Pir Sahib (r) le preguntó: «Hijo, has permanecido aquí tanto tiempo; ¿por qué no me preguntaste nada?». El hombre respondió: «Huzur, vine con grandes esperanzas, pero regreso decepcionado». Entonces Hazrat Pir Sahib (r) quiso saber más: «Hijo, ¿con qué esperanza viniste y por qué te has decepcionado?». El hombre dijo: «Había oído que usted era un pir famoso de Bengala y Assam. Pero pasé aquí seis meses y no tuve la oportunidad de ver ninguna karamat con mis propios ojos; por eso regreso decepcionado». Entonces Pir Sahib le preguntó: «Hijo, mientras estuviste aquí, ¿me viste abandonar alguna obligación fard?». El pobre hombre respondió: «No». «¿Me viste abandonar alguna obligación wajib?». El hombre dijo: «No». De este modo, Pir Sahib le preguntó acerca de las obras sunnat y mustahabb, y obtuvo la misma respuesta. Luego volvió a preguntarle: «Durante estos seis meses, ¿me viste realizar algún acto haram?». El hombre respondió: «No». «¿Me viste realizar algún acto makruh?». El hombre respondió: «No». Entonces el difunto Pir Sahib le dijo: «Hijo, esto es la mayor karamat en la vida de un creyente». En cuanto a la karamat, es decir, al éxito de la disciplina espiritual, todos los antiguos maestros sufíes sostenían una perspectiva similar. Que Allah conceda también a quienes hoy son conocidos como sus seguidores y sucesores el tawfiq para mantener una perspectiva correcta en este asunto. Amín.
Medios para alcanzar la cercanía a Allah
Allah Rabb al-‘Alamín, Creador de los cielos y de la tierra, envió al ser humano a este mundo como Su jalifa o representante. Debido a la responsabilidad de ejercer esta representación, el ser humano es la mejor de las criaturas de Allah; esta es su condición de Ashraful Makhluqat. Allah es el Rabb o Señor, y el ser humano es Su jalifa y ‘abd o siervo. El ser humano llegó a este mundo comprometiéndose, desde el momento de su llegada, a cumplir su responsabilidad como jalifa mediante la aceptación de Allah como Rabb o Señor y la obediencia a Él. Sin embargo, Iblis, el enemigo eterno de la humanidad, no pudo soportar esta dignidad ni este honor del ser humano. Juró obstaculizar, hasta el Día del Juicio, a la humanidad en el cumplimiento de esta responsabilidad de representar a Allah. Desde tiempos inmemoriales, ha venido creando diversas redes de confusión en cada recodo del camino de la vida humana y en cada giro de su recorrido. Por ello, la relación que debía establecerse entre el ser humano y Allah Rabb al-‘Alamín —en otras palabras, la relación que el ser humano debía mantener con Allah— a veces no le ha sido posible mantenerla.
Allah Rabb al-‘Alamín no desconoce que Iblis ha desafiado al ser humano, creando obstáculos en el cumplimiento de la dificilísima responsabilidad con la que lo envió a esta tierra de barro. Para proteger al ser humano de los ataques del maldito Iblis y guiarlo por el camino de la orientación, Él mismo le transmitió estas palabras tranquilizadoras:
فَإِمَّا يَأْتِيَنَّكُمْ مِنِّي هُدًى فَمَنْ تَبِعَ هُدَايَ فَلَا خَوْفٌ عَلَيْهِمْ وَلَا هُمْ يحْزَنُونَه
«Después vendrá de Mi parte la orientación; quienes sigan esa orientación no tendrán nada que temer». —(Sura al-Baqara: 38)
Así, Allah Ta‘ala ha dispuesto recordar a las personas el compromiso con el que llegaron a este mundo de mantener una relación con Allah, y del mismo modo les ha indicado los medios para cumplir dicha responsabilidad, haciendo descender a lo largo de las épocas el conocimiento de la revelación y proporcionando, mediante los profetas y mensajeros, una enseñanza práctica para cumplirla. Por tanto, la relación del siervo con Allah
No es algo novedoso ni incomprensible definir la relación correcta, establecerla y fortalecerla. Se la ha vuelto incomprensible precisamente mediante la adopción de medios inventados. Sin embargo, en este asunto no hay en absoluto lugar para seguir ningún medio ni camino inventado. La relación correcta entre el siervo y Allah solo puede establecerse siguiendo el camino mostrado por los profetas y mensajeros, especialmente por el último profeta, Hazrat Muhammadur Rasulullah (s. a. s.); y solo permaneciendo dedicados al esfuerzo y la lucha espiritual por el camino que él mostró puede fortalecerse también esta relación.
Hemos recibido, por medio de Su último Mensajero, Muhammadur Rasulullah (s. a. s.), la última guía o el último Libro de Allah Ta‘ala para la humanidad: el Sagrado Corán. Solo a la luz de dicho Libro y siguiendo las huellas del último profeta (s. a. s.) podemos establecer una relación correcta con Allah Ta‘ala. A la luz de las enseñanzas del último profeta, Hazrat Muhammad (s. a. s.), es indispensable adquirir tres cosas para establecer una relación con Allah: (1) la correcta ma‘rifa o conocimiento de Allah Ta‘ala; (2) practicar correctamente la ‘ubudiyya o servidumbre hacia Allah Ta‘ala; (3) seguir el camino elegido por Allah y abandonar el camino que Él no ha elegido. Intentaremos arrojar luz brevemente sobre estos tres asuntos.
La ma‘rifa de Allah
La naturaleza de mi relación con Allah depende por completo de Su marifat, es decir, de conocerlo. La raíz de todas las calamidades, desórdenes y conflictos que existen en el mundo se encuentra en la difusión de un conocimiento incorrecto de Allah. De no ser así, el ser humano jamás ha negado completamente a Allah. Incluso aquellos conocidos como ateos radicales han reconocido la existencia de Allah, aunque no de manera directa, al menos indirectamente, en casi todos los períodos de la historia humana. Por eso, Allah Ta’ala envió profetas y mensajeros en todas las épocas para presentar a la humanidad el conocimiento correcto de Él, Su verdadera marifat. No existe en la historia ninguna prueba de que algún profeta o mensajero haya venido únicamente para demostrar o hacer aceptar Su existencia. Las personas entre las que apareció el último Profeta, Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), creían en la existencia de Allah. Sin embargo, ignoraban Su verdadera dignidad y Su verdadera identidad. Adoraban a diversos dioses y diosas, creyendo que estos les ayudarían a alcanzar la cercanía de Allah. Incluso llamaban a los ángeles hijas de Allah.
De igual manera, la Gente del Libro, es decir, los seguidores de la Torá y del Evangelio, tampoco negaba la existencia de Allah. A través de Moisés (la paz sea con él) y Jesús (la paz sea con él), también habían recibido el conocimiento correcto de Allah. Pero, al entregarse a sus pasiones y pisar sobre los hombros de Iblis, los eruditos cristianos y judíos introdujeron modificaciones inventadas en el Libro de Allah. Como consecuencia, los seguidores posteriores de la Torá y del Evangelio no lograron alcanzar el conocimiento correcto de Allah y, junto con ello, fracasaron también en alcanzar la cercanía de Allah Ta’ala. El Gran Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) invitó precisamente a estas personas, en la Arabia de aquel tiempo, a tener fe en Allah. Esto demuestra claramente que el Gran Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) les presentó la verdadera identidad de Allah y los invitó a creer verdaderamente en Él; en otras palabras, los llamó a aceptar Su servidumbre, esclavitud y adoración. Por lo tanto, quienes aspiramos a alcanzar la cercanía de Allah Ta’ala también debemos, ante todo, adquirir el conocimiento correcto de Allah Ta’ala, Su verdadera marifat e identidad.
Medios para adquirir esta marifat o conocimiento
Para adquirir la marifat de Allah Ta’ala, es absolutamente indispensable obtener una comprensión correcta de cinco asuntos.
(1) La comprensión correcta de la esencia de Allah Ta’ala.
(2) La comprensión correcta de la sifaat, es decir, los atributos de Allah Ta’ala.
(3) La comprensión correcta de los af’al-e-qudrat, es decir, las obras y actividades de Allah Ta’ala.
(4) La comprensión de las bendiciones de Allah Ta’ala.
(5) El estudio de los días históricos en los que Allah Ta’ala infligió en el pasado castigos ejemplares a los desobedientes, es decir, de los Ayyamullah, así como la comprensión del último día, el Yawm ad-Din.
La esencia de Allah
El Gran Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió especular y reflexionar sobre la esencia de Allah para adquirir la marifat de Allah. Esto se debe a que la razón y el intelecto humanos no son capaces de comprender nada acerca de Su esencia mediante la reflexión y la especulación. Allah Ta’ala mismo nos ha llamado a dirigir nuestra mirada hacia el universo creado para conocerlo. Por lo tanto, la comprensión correcta de la esencia de Allah es aquella identidad que Allah y Su Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos han dado a conocer. Cuando el Gran Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) presentó la invitación a la fe, los politeístas del mundo contemporáneo consideraban que innumerables dioses y diosas eran asociados de la esencia de Allah, y llamaban a los ángeles hijas de Allah. Los judíos consideraban a Uzair (la paz sea con él) hijo de Allah y afirmaban que era asociado de Su esencia. Los cristianos llamaban a Jesús (la paz sea con él) hijo de Allah y también lo consideraban partícipe de Su esencia. Afirmaban la existencia de creadores distintos para las buenas y las malas acciones, y los designaban con nombres diferentes. Al creador de las buenas acciones lo llamaban Yazdan, y al creador de las malas acciones lo llamaban Ahrimán. Refutando todas estas concepciones distorsionadas acerca de la esencia de Allah, el Corán declaró en la sura Al-Ikhlas, con palabras claras e inequívocas:
قُلْ هُوَ اللهُ أَحَدَّ اللهُ الصَّمَدُ، لَمْ يَلِدْ وَلَمْ يُولَدْ وَلَمْ يَكُنْ لَهُ كُفُوًا أَحَده
«¡Oh, Profeta! Proclama: Allah es Uno y Único; no depende de nadie de entre las criaturas del universo. No es padre de ningún hijo ni hija, y tampoco es hijo de nadie. Nadie puede ser Su igual.»
En verdad, esta es la descripción más sublime de la esencia de Allah. No es posible explicarla ni analizarla en lenguaje humano. En cuanto a los otros cuatro aspectos, podemos reflexionar e investigar tanto como queramos sobre los medios para alcanzar la cercanía de Allah. Allah Altísimo ha concedido gran importancia a reflexionar e investigar sobre este asunto. El Corán de Allah dice:
إِنَّ فِي خَلْقِ السَّمَوتِ وَالْأَرْضِ وَاخْتِلاف اليْلِ وَالنَّهَارِ لآيات لا ولِي الْأَلْبَابِ 8
«En la creación de los cielos y la tierra, y en la sucesión y alternancia de la noche y el día, hay signos (de la soberanía de Allah) para los dotados de entendimiento.» (Sura Al Imran: 190)
Los atributos de Allah
Allah Altísimo se ha dado a conocer mediante Su Libro. En esta presentación se describen, por una parte, Sus diversos poderes, capacidades y autoridad, y, por otra, se mencionan algunos de Sus nombres atributivos. Al reflexionar e investigar sobre estos nombres atributivos, podemos alcanzar el conocimiento de Allah Altísimo. En distintos lugares del Corán se mencionan numerosos nombres atributivos de Allah. Al comienzo de la sura Al-Fatiha, junto con la proclamación de la alabanza a Allah, la mención, junto al nombre esencial «Allah», de Rabb al-Alamin, Ar-Rahman, Ar-Rahim y Malik Yawm ad-Din constituye una presentación inigualable del conocimiento de Allah.
Allah, Rabb al-Alamin: es decir, Él es el único Creador de todo el universo; también es Él quien ha satisfecho por Sí solo las necesidades de cada criatura de este mundo, y Suyo es asimismo el dominio exclusivo de todo ello. En todas partes solo Sus mandatos y disposiciones están vigentes. En todo este universo solo Su autoridad y soberanía están establecidas.
Ar-Rahman, Ar-Rahim: Él, y solo Él, es misericordioso y compasivo con toda la creación, especialmente con la humanidad. En todos los cielos y la tierra se manifiesta únicamente la abundancia de Su misericordia. Esta bondad y esta misericordia no tienen fin ni límite. Así como el ser humano, la mejor de las criaturas, depende de Su misericordia a cada paso en este mundo, también depende de ella en el Más Allá.
Maliki Yawmiddin: Así como Allah, Creador, Sustentador y único Soberano de todo el universo, es dadivoso, misericordioso y compasivo, también es severo y sumamente poderoso. Un día se juzgarán todas las acciones de la vida terrenal de los seres humanos. Él es el único Soberano de ese Día del Juicio. En Su tribunal no existe ningún otro ser que tenga el valor y el coraje de atreverse a interceder.
De este modo, en la aleya de la sura Al-Baqarah conocida y denominada Ayat al-Kursi se describen algunos atributos de Allah Ta’ala:
الله لا إله إلا هُوَ الْحَيُّ الْقَيُّومُ لاَ تَأْخُذُهُ سِنَةٌ وَلَا نَوْمٌ ، لَهُ مَا فِي السموت وما في الأَرْضِ مَنْ ذَالَّذِي يَشْفَعُ عِنْدَهُ إِلَّا بِإِذْنِهِ يَعْلَمُ مَا بَيْنَ أَيْدِيهِمْ وَمَا خَلْفَهُمْ ، وَلَا يُحِيطُونَ بِشَيْءٍ مِّنْ عِلْمِهِ إِلَّا بِمَا شَاءَ : وسِعَ كُرْسِيُّهُ
السَّمَوتِ وَالْأَرْضِ ، وَلا يَئُودُهُ حِفْظُهُمَا ، وَهُوَ العَلِيُّ العظيم .
«Allah es la gran Esencia; no hay nadie que posea la soberanía salvo Él. Es el Viviente y el Subsistente eterno; ni la somnolencia ni el sueño pueden alcanzarlo. A Él pertenece en exclusiva el dominio de todo cuanto hay en los cielos y en la tierra. ¿Quién puede interceder ante Él sin Su permiso? Él conoce todo lo que está delante y detrás de los seres humanos, y nadie puede abarcar ni siquiera una gota del océano de Su conocimiento. Sin embargo, solo pueden abarcar aquello que Él les concede la capacidad de conocer. Su poder, autoridad y soberanía se hallan establecidos en todos los cielos y en la tierra. No se fatiga ni se cansa en lo más mínimo de protegerlos. En verdad, Él es el Ser grandioso y supremo». (Sura Al-Baqarah: 255)
En realidad, la esencia de la descripción de Allah que encontramos en esta célebre aleya es que nadie más puede poseer la soberanía. Puesto que únicamente Su soberanía se ejerce en toda la creación, también debe establecerse únicamente Su soberanía en la sociedad humana. Los atributos indispensables para ser el verdadero poseedor de la soberanía no pueden encontrarse en nadie salvo Allah —ni en una persona, ni en un grupo, ni en una nación—.
En realidad, al invitar a creer en Allah, los profetas y mensajeros convocaron a reconocer la soberanía de Allah y a rechazar la soberanía de todo lo que no es Allah. Este es también el misterio inherente de la Kalima Tayyiba. Esta es asimismo la razón fundamental de la actitud agresiva adoptada, a lo largo de las épocas, por los poderes estatales contemporáneos y los grupos defensores de intereses establecidos contra la invitación de los profetas y mensajeros.
De este modo, si pudiéramos analizar uno por uno todos los demás nombres atributivos mencionados en las distintas suras del Corán, una concepción correcta de Allah podría arraigarse firmemente en nuestra mente y nuestro corazón. Todos estos nombres atributivos de Allah Ta’ala son importantes y significativos. Entre ellos, Rabb, Ilah y Malik tienen un significado especialmente amplio. Además, se observa que ejercen una influencia y producen unos efectos de gran alcance en nuestra vida práctica. Al mencionar la relación de Allah Ta’ala con los seres humanos en la sura An-Nas, Allah Ta’ala dice:
قُلْ أَعُوذُ بِرَبِّ النَّاسِ لا مَلِكِ النَّاسِ إِلهِ النَّاسِ مِنْ شَرِّ الْوَسْوَاسِ لَا الْخَنَّاسِ وَ الَّذِي يُوَسْوِسُ فِي صُدُورِ النَّاسِ وَ مِنَ الْجِنَّةِ والناس
«Di: Busco refugio en el Señor de los seres humanos, el Soberano de los seres humanos y el Dios de los seres humanos, contra el mal de quienes siembran repetidamente la confusión, quienes suscitan confusión en los corazones de las personas, ya sean de entre los genios o de entre los seres humanos». (Sura an-Nas: 1-6)
Al seguir leyes, normas y reglamentos inventados por ellos mismos, los seres humanos han dividido su vida en tres partes. Para satisfacer las necesidades del estómago, siguen un tipo de normas o autoridad; para satisfacer el hambre de la mente, es decir, las necesidades espirituales, siguen normas completamente opuestas. Y, una vez más, en la vida estatal y social siguen ideales o normas exactamente contrarios a estos. Así han surgido en la sociedad humana tres clases de intereses creados. En la historia del mundo, durante casi todas las épocas y todos los tiempos, la gente común ha sido aplastada bajo la piedra de molino de los intereses creados de estas tres clases.
(1) Los poseedores del poder y la influencia políticos
(2) Los poseedores de la supremacía y la influencia económicas
(3) Los poseedores del liderazgo religioso y del sacerdocio. Reconocer simultáneamente a Allah como el Señor, el Dios y el Dueño de los seres humanos significa negar y derrocar, de la vida humana, la autoridad y el dominio de los intereses creados de estas tres clases, y considerar únicamente a Allah como el Regulador de todo. Significa considerar también que, en la vida económica, solo la ley de Allah es beneficiosa; que, en la vida política, la paz y el bienestar residen únicamente en Su soberanía; y que el perfeccionamiento espiritual, es decir, la dicha en la otra vida, solo puede alcanzarse mediante las normas de Allah. Tener una convicción firme de que el perfeccionamiento espiritual, es decir, la dicha en la otra vida, solo puede alcanzarse mediante las normas de Allah, es precisamente creer en el tawhid. Por el contrario, cualquier adición o sustracción, por mínima que sea, forma parte del shirk.
En la exposición general de todos los atributos de Allah, por un lado encontramos la descripción de Su misericordia, compasión, bondad y perdón, y junto a ello también la mención de Su poder, autoridad y supremacía absoluta. El estudio, la reflexión y la investigación sobre este conjunto equilibrado de atributos suscitan simultáneamente en la mente humana dos actitudes opuestas hacia Allah. Así como los nombres ar-Rahman, ar-Rahim, al-Ghafur, al-Afuw, al-Karim y otros hacen que el corazón se llene de esperanza de obtener la misericordia, la bondad y el perdón de Allah, la mención de al-Jabbar, al-Qahhar, al-Malik, al-Aziz y Dhu intiqam, entre otros, provoca un temor y un espanto extremos. En realidad, la presencia simultánea de estas dos concepciones opuestas es lo que se llama iman o la verdadera marifa de Allah: «Al-iman bayna al-jawf wa ar-raya».
Descripción del poder de Allah
El segundo tema en el que hay que emplear la facultad de pensar para alcanzar la marifa de Allah es estudiar e investigar la obra del poder creador de Allah. En la creación de los cielos y la tierra, y en cada átomo y partícula del universo creado, están esparcidos innumerables elementos capaces de hacer que el corazón crea en el tawhid de Allah. El Corán de Allah, al demostrar la verdad del tawhid y de la otra vida, ha invitado a reflexionar sobre los misterios de la naturaleza universal. Para quienes no pueden ocuparse de una creación tan inmensa, también hay materia para la reflexión en los misterios de su propia creación. Por ello, el Corán ha indicado que las pruebas y los signos del tawhid y de la otra vida deben recogerse de los «afaq», es decir, del mundo creado, y de los «anfus», es decir, de la vida humana.
El movimiento ordenado y disciplinado de cada planeta y satélite del sistema solar en su propia órbita; la llegada de la noche después del día y del día después de la noche conforme a una ley eterna; el cambio de las estaciones según esa misma ley eterna; y el funcionamiento de la misma ley eterna y permanente en los animales, las aves, los insectos, las plantas, los árboles y las enredaderas despiertan espontáneamente en la mente humana el sentimiento del tawhid. Su corazón exclama:
رَبَّنَا مَا خَلَقْتَ هُذَا بَاطِلاً سُبْحَنَكَ فَقِنَا عَذَابَ النَّارِه
«¡Oh, nuestro Munib! No has creado a ninguna de las criaturas sin propósito. Por tanto —creemos que el Más Allá es verdadero—, líbranos del terrible y severo castigo del Infierno». —(Sura Al Imrán: 191)
Dirigiéndose a quien no tiene la capacidad ni la oportunidad de reflexionar sobre tantos misterios de la creación, el Corán dice:
فَلْيَنْظُرِ الْإِنْسَانُ مِمَّ خُلِقَهُ خُلِقَ مِنْ مَاءٍ دَافِقَ يَخْرُجُ مِنْ بَيْنِ الصلب والتَّرَائِبِ إِنَّهُ عَلَى رَجْعِهِ لَقَادِرٌ
«El ser humano debería reflexionar sobre de qué fue creado. Fue creado de una gota de agua insignificante, emitida entre la espalda y el pecho. Quien los creó de esta manera ciertamente es capaz de devolverlos a la vida después de la muerte». —(Sura At-Táriq: 5-8)
Por eso, para alcanzar la verdadera ma‘rifa de Allah, Allah mismo ha unido la reflexión (fikr) al recuerdo de Allah (zikr). Se ha dicho:
إِنَّ فِي خَلْقِ السَّمَوتِ وَالْأَرْضِ وَاخْتِلَافِ الَّيْلِ وَالنَّهَارِ لَآيَاتِ لِأُولى الْأَلْبَابِ الَّذِينَ يَذْكُرُونَ اللَّهَ قِيمًا وَقُعُودًا وَعَلَى جُنُوبِهِمْ وَيَتَفَكَّرُونَ فِي خَلْقِ السَّمَوتِ وَالْأَرْضِ :
«En la creación de los cielos y la tierra, y en la sucesión y alternancia del día y la noche, hay signos de la unicidad de Allah para los dotados de entendimiento: aquellos que recuerdan a Allah en toda circunstancia, despiertos o dormidos, y reflexionan sobre los misterios de la creación de los cielos y la tierra». (Sura Al Imrán: 190-191)
La reflexión sobre las bendiciones de Allah
El tercer medio eficaz y práctico para alcanzar el conocimiento de Allah son las bendiciones de Allah Ta‘ala: reflexionar y meditar sobre Sus innumerables e inagotables bendiciones. Por eso, al exhortar a las personas a adorarlo y rendirle culto, Allah Ta‘ala también les recordó Sus innumerables bendiciones. Allah Ta‘ala dijo:
يأَيُّهَا النَّاسُ اعْبُدُوا رَبَّكُمُ الَّذِي خَلَقَكُمْ وَالَّذِينَ مِنْ قَبْلِكُمْ لَعَلَّكُمْ تَتَّقُونَ الَّذِي جَعَلَ لَكُمُ الْأَرْضَ فِرَاشًا وَالسَّمَاءَ بِنَاءَ من وَأَنْزَلَ مِنَ السَّمَاءِ مَاءً فَأَخْرَجَ بِهِ مِنَ الثَّمَرَتِ رِزْقًا لَّكُمْ فَلَا تَجْعَلُوا لِلَّهِ أَنْدَادُ وَأَنتُمْ تَعْلَمُونَ .
«¡Oh, humanidad! Adorad y servid a vuestro Señor, Quien os creó a vosotros y a quienes os precedieron; así podréis esperar alcanzar la salvación. Él es Quien hizo del cielo un dosel y de la tierra un lecho, y hace descender agua del cielo, con la que luego produce diversos frutos de la tierra para proveeros. Por tanto, no asociéis a nadie con Allah; vosotros mismos sabéis que eso es injusto». —Sura Al-Baqara: 21-22
En esta tierra mundana disfrutamos de las innumerables e inagotables bendiciones de Allah Ta‘ala. Cada una de ellas da testimonio de la unicidad de Allah, del tawhid. Cada órgano del cuerpo humano es una bendición extraordinaria, y todos ellos son testigos del tawhid de Allah. Mis ojos son un don exclusivo de Allah. Ninguna fuerza del mundo, ni siquiera toda la creación reunida, podría concederme una bendición alternativa equivalente. Del mismo modo, mis oídos, mi lengua, mi nariz, mis manos, mis pies, mi cabeza, mi mente y mi cerebro; es decir, cada célula de mi cuerpo, son dones exclusivos de Allah. Si alguno de ellos dejara de funcionar, nadie tendría capacidad para proporcionar un sustituto.
El cariño y los cuidados de mi madre y mi padre, gracias a los cuales crecí poco a poco bajo la luz y el aire de este mundo hasta convertirme en una persona, son también una bendición extraordinaria cuya descripción resulta imposible en lenguaje humano. Allah mismo la presentó como una de Sus señales. Del mismo modo, contemplar verdaderamente todas las bendiciones de las que disfrutamos en esta tierra —incluidas las partículas de radiación del sistema solar y todo lo que estas aportan— llena de gratitud el corazón humano. Allah mismo dijo: «Si queréis contar las bendiciones de Allah, podéis intentarlo; al final fracasaréis». Las bendiciones de las que disfrutamos en este mundo son, según las palabras de Allah, sumamente insignificantes. Son insignificantes y, además, pasajeras. En cambio, lo que Allah ha reservado junto a Sí es mejor y permanente. Cuando reflexionamos incluso sobre estas bendiciones pasajeras e insignificantes, nuestra capacidad de pensar se rinde; la inteligencia y la razón quedan paralizadas. Y cuán hermosas, agradables y maravillosas son las bendiciones permanentes y superiores que Allah Ta‘ala ha reservado para la vida del Más Allá, solo lo sabe Él, Quien es el Creador único de esas bendiciones.
Detengámonos un momento a contemplar la asombrosa elaboración de las insignificantes y pasajeras bendiciones de este mundo: veremos cuán grande y magnífico es Allah como Creador, y cuán impotentes son aquellos seres creados a los que el ser humano sirve y se somete, apartándose de Allah. Antes de limpiar y comer el plato de frutas variadas de Bangladesh que tiene delante, piense un poco en el Creador de todo ello. En su plato hay mango, yaca, papaya, plátano y también algunas guayabas. Pregunte ahora a quienes investigan estas frutas deliciosas y dulces: ¿puede alguien crear en la yaca el sabor del mango? ¿Ha descubierto hasta hoy algún experto en botánica un proceso capaz de crear el sabor de la piña en la papaya o el de la papaya en el mango? Por mucho que avance la ciencia del futuro, ¿podrá aportar algo en el ámbito de la creación original? Lo único que podrá hacer será reconocer la técnica creadora del Magnífico Creador; nada más.
Junto a estas bendiciones materiales del mundo, la mayor bendición de Allah Ta‘ala es el Noble Corán. Allah, el Misericordioso, Dador de las bendiciones, enseñó el Corán a la humanidad por Su misericordia y bondad. En la lista de Sus inagotables bendiciones, el Corán ocupa el lugar más elevado. Para los siervos amados de Allah que siguen este Corán se han reservado bendiciones con las que ningún ojo humano de este mundo se ha encontrado. Ningún oído humano de este mundo ha escuchado la descripción de bendiciones semejantes. La mente imaginativa de millones y millones de personas jamás ha podido siquiera concebir tales bendiciones. Solo quienes, agradeciendo en este mundo las bendiciones materiales otorgadas por Allah, lleguen a ser Sus siervos amados mediante el uso y la aplicación adecuados de la mayor bendición, el Corán, tendrán la fortuna de disfrutar en el Más Allá de las inagotables bendiciones de Allah.
Ayyāmullāh
Uno de los medios más importantes para alcanzar el verdadero conocimiento de Allah es estudiar los días de Allah y extraer enseñanzas de ellos. Las naciones que en el pasado fueron destruidas por la ira de Allah después de rechazar el llamado de Sus profetas son denominadas Ayyāmullāh, porque en los días de su destrucción ocurrieron acontecimientos significativos en la historia de la humanidad. También se les llama la pequeña Resurrección. El último de los días de Allah es conocido como «Yawm ad-Dīn». Las historias de la destrucción de quienes fueron aniquilados en el pasado por desobedecer a Allah despiertan en nuestros corazones una verdadera percepción del poder de Allah. También podemos obtener de esos acontecimientos auténticas enseñanzas. ¿Por qué fue destruido el pueblo del profeta Nūḥ (la paz sea con él)? ¿Cuál fue el destino de Nimrod? ¿Qué castigo ejemplar recibió el faraón? ¿Cómo fue destruido por completo el pueblo de Lot? ¿Qué castigo sufrieron el pueblo de ʿĀd y el pueblo de Thamūd? El profeta Muḥammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos ordenó aprender de estos acontecimientos. Junto a ello están la descripción de las escenas aterradoras de la Resurrección, la manifestación de la grandeza y el poder subyugador de Allah en el Día del Juicio, la indescriptible escena de las personas corriendo para consultar sus registros de obras y las escenas duras y severísimas del juicio en la corte del Más Allá, conducido bajo la autoridad exclusiva de Allah. Meditando y reflexionando sobre todo esto, el ser humano puede alcanzar, en el verdadero sentido de la palabra, el conocimiento correcto de Allah.
La servidumbre a Allah
En cuanto el verdadero conocimiento de Allah, es decir, Su verdadera identificación, se manifiesta ante el ser humano, su corazón acepta espontáneamente la servidumbre a Allah. Después de exponer el conocimiento de Allah en las tres primeras aleyas de la sura al-Fātiḥa, se hace que la persona declare con su lengua:
إِيَّاكَ نَعْبُدُ وَإِيَّاكَ نَسْتَعِينُ .
«¡Oh, Señor! Solo a Ti adoramos y únicamente a Ti pedimos ayuda». ¿Qué indicación encierra esto? Si se reflexiona más profundamente, la respuesta a esta pregunta le hará comprender que, después de conocer verdaderamente a Allah, la persona no tiene otra opción que someterse por completo a Allah. Esto se ha expuesto de diversas maneras en distintos lugares del Noble Corán. El profeta Ibrāhīm (la paz sea con él) estudió las estrellas y reflexionó sobre la luna y el sol, hasta que le quedó claro que ninguno de ellos podía ser un señor ni una divinidad. Por eso se lo comunicó claramente a su pueblo:
يُقَوْمِ إِنِّي بَرِئُ مِّمَّا تُشْرِكُونَ إِنِّي وَجَهْتُ وَجْهِي لِلَّذِي فَطَرَ السَّمَوتِ وَالْأَرْضَ حَنِيفًا وَمَا أَنَا مِنَ الْمُشْرِكِينَ
«¡Oh, pueblo mío! Me declaro completamente libre de aquello que asociáis con Allah. He roto mis vínculos con todo y me dirijo con plena orientación hacia Aquel que creó los cielos y la tierra, y jamás formaré parte de los asociadores». (Sura al-Anʿām: 78-79)
Así, Allah Ta‘ala informó a Moisés (la paz sea con él) acerca de Su ma‘rifa o conocimiento, le confió la misión profética y, al mismo tiempo, le ordenó adorar únicamente a Él.
إِنَّنِي أَنَا اللَّهُ لَا إِلَهَ إِلَّا أَنَا فَاعْبُدُنِي ، وَأَقِمِ الصَّلوةَ لِذِكْرِي .
«Sabe con certeza que Yo soy Allah; no hay ninguna divinidad excepto Yo. Por tanto, adórame únicamente a Mí y establece la oración para recordarme». (Sura Ta-Ha: 14)
Basándonos en esta breve exposición, podemos llegar fácilmente a la conclusión de que, conforme a la exigencia inevitable del verdadero conocimiento de Allah, el ser humano debe aceptar únicamente a Allah como su Munib y considerarse un siervo devoto de ese Munib. Reconocer a Allah como el único Munib y considerarse exclusivamente Su siervo no puede limitarse a una idea o creencia del corazón ni a una declaración verbal. En la práctica, debe eliminar de su vida toda actividad de servidumbre y esclavitud a otro que no sea Allah. Debe dedicarse a erradicar de todas partes actividades semejantes de los seres humanos y a establecer correctamente en todo lugar la servidumbre y la devoción a Allah.
En cuanto a cómo cumplir con la verdadera servidumbre y devoción a Allah, podemos obtener una orientación práctica de las instrucciones que Allah Ta‘ala dio a Moisés (la paz sea con él) después de concederle Su ma‘rifa y la profecía. Allah Ta‘ala le informó primero a Moisés (la paz sea con él): «No existe ninguna divinidad ni ningún ser poseedor de soberanía excepto Allah». Al mismo tiempo le informó: «Debes adorarle y servirle únicamente a Él». Para cumplir esta servidumbre o recordar siempre las órdenes y mandatos de Allah, hay que establecer la salat. Bajo esta misma instrucción de creer en Allah y servirle y obedecerle únicamente a Él, se ordenó a Moisés (la paz sea con él) acudir ante el gobernante tiránico de aquella época, el faraón. Se le dijo: «Él se ha rebelado contra Mi reino». De la exposición de este pasaje del Noble Corán se demuestra claramente que la verdadera adoración consiste en obedecer los mandatos y decretos de Allah en cada aspecto, dirección y ámbito de la vida humana, y en apartarse de las leyes, normas y reglamentos de todo otro que no sea Allah. El poder estatal ateo o rebelde contra Allah constituye un obstáculo y una barrera en el camino de adorar a Allah de este modo. Por tanto, dedicarse a la lucha y al esfuerzo sincero para someter dicho poder estatal a Allah o derrotarlo y hacer triunfar la religión de Allah es, en el sentido correcto, aceptar la ‘ubudiyyah de Allah. La oración y los demás actos formales de adoración se hicieron obligatorios precisamente para ayudar a cumplir esta responsabilidad de la ‘ubudiyyah y crear la capacidad necesaria para ello. Solo quienes emprenden el camino esencial de la ‘ubudiyyah y se sirven de esos actos formales de adoración pueden obtener sus verdaderos frutos. Se ha dicho: «Buscad ayuda mediante la paciencia y la salat». ¿Para qué es esta ayuda? No se alude a nada más que al cumplimiento de la responsabilidad de la ‘ubudiyyah.
Al entrar el profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en el duodécimo año de su vida profética, recibió la orden de realizar las cinco oraciones diarias. La orden de ayunar y pagar el zakat la recibió más tarde. Entonces, ¿en qué consistió la labor que realizó hasta ese momento? Desde el principio hasta el final, la responsabilidad o misión del Mensajero elegido (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue una sola: hacer triunfar la religión de Allah. El Corán dice:
هُوَ الَّذِي أَرْسَلَ رَسُولَهُ بِالْهُدَى وَدِينِ الْحَقِّ لِيُظْهِرَهُ عَلَى الدِّينِ كُلِّهِ –
«Allah es Quien envió al Mensajero con la guía y la religión de la verdad, para hacerla prevalecer sobre todas las religiones creadas por los seres humanos». (Sura At-Tawba: 33)
Desde que recibió la profecía, el profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y sus seguidores emprendieron una lucha denodada con el objetivo de hacer triunfar la religión de Allah. En las distintas etapas y fases del camino, estos actos formales de adoración, especialmente la oración y el ayuno, fueron declarados obligatorios. Por tanto, no hay lugar para considerar los actos formales de adoración separados de la responsabilidad fundamental de la ‘ubudiyyah. Del mismo modo, tampoco es posible considerar esa responsabilidad fundamental de la ‘ubudiyyah separada de los actos formales de adoración. Esto se debe a que el verdadero maestro y guía del cumplimiento de esta responsabilidad fundamental nunca los consideró separados. Así como él mismo les concedió la importancia debida, sus compañeros y honorables sahaba (que Allah esté complacido con ellos) también les concedieron la importancia debida. Por eso se dijo acerca de los compañeros del Santo Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): «Son ascetas por la noche y guerreros jinetes durante el día». Esta es la verdadera identidad del verdadero siervo, del verdadero ‘abd de Allah. Por tanto, no puede quedar la menor duda de que la ‘ubudiyyah consiste precisamente en esta labor.
Los profetas y mensajeros han cumplido, generación tras generación, esta difícil responsabilidad de la ‘ubudiyyah, con el fin de establecer una relación correcta entre Allah Altísimo y Sus siervos. Y quienes, como seguidores de los profetas y mensajeros, han cumplido esta responsabilidad son conocidos en el Corán como los siddiqin, los shuhada y los salihin. Al cumplir esta responsabilidad, los profetas y mensajeros dependieron a cada paso de la ayuda de Allah. Asimismo, los siervos amados de Allah, los siervos agraciados con Sus bendiciones y las personas conocidas como siddiqin, shuhada y salihin, seguidores de los profetas, esperaron a cada paso la nusrat y la rahmat de Allah. Y precisamente para obtener esta ayuda, Allah Altísimo ordenó aferrarse al sabr y a la salat.
En realidad, solo al seguir las huellas de los seguidores de los profetas y mensajeros (la paz sea con ellos) y de los demás siervos amados de Allah, y al entrar en un conflicto y enfrentamiento directos con los siervos malditos de Allah y los extraviados, puede comprenderse el significado de buscar ayuda mediante el sabr y la salat. No hace falta ir muy lejos para comprender que reconocer a Allah como Rabb o Munib y convertirnos en siervos y esclavos únicamente Suyos constituye el verdadero significado y la exigencia inevitable de todo esto. En la kalima «la ilaha illallah» existe una declaración clara de ello. Aquí no solo se ha mencionado reconocer únicamente a Allah como Ilah, sino que antes se ha hablado de negar y derrocar la divinidad de todo lo que no es Allah:
فَمَنْ يُكْفُرْ بِالطَّاغُوتِ وَيُؤْمِنُ بِاللَّهِ فَقَدِ اسْتَمْسَكَ بِالْعُرْوَةِ الْوُثْقَى لا انفِصَامَ لَهَا .
Así, «quienes rechazan las fuerzas rebeldes contra Dios y proclaman su fe en Allah son precisamente quienes se aferran al asidero más firme, que nunca se romperá». (Sura Al-Baqara: 256)
Aferrarse a este asidero firme es, en realidad, establecer una relación correcta con Allah: aquello que hemos venido denominando ubudiyyah.
Cómo preservar la relación de la ubudiyyah
Al aceptar a Allah Altísimo como Rabb e Ilah, prometemos servirle, someternos a Él y adorarle exclusivamente a Él. De este modo, Allah Altísimo ha comparado la proclamación de la fe con una compraventa. Él dijo:
إِنَّ اللهَ اشْتَرَى مِنَ الْمُؤْمِنِينَ أَنْفُسَهُمْ وَأَمْوَالَهُمْ بِأَنَّ لَهُمُ الْجَنَّةَ . يُقَاتِلُونَ فِي سَبِيلِ اللَّهِ فَيَقْتُلُونَ وَيُقْتَلُونَ * وَعْدًا عَلَيْهِ حَقًّا فِي الثورية وَالْإِنْجِيلِ وَالْقُرْآنِ ، وَمَن أَوْفَى بِعَهْدِهِ مِنَ اللَّهِ فَاسْتَبْشِرُوا بِبَيْعِكُمُ الَّذِي بَايَعْتُمْ بِهِ ،
وَذَلِكَ هُوَ الْفَوْزُ الْعَظِيمُ
«A quienes han proclamado su fe, Allah les ha comprado sus vidas y sus bienes a cambio del Paraíso. (Ahora, su única tarea es) su
luchar por la causa de Allah, dar la vida y quitar vidas. A este respecto, la promesa hecha por Allah en la Torá, el Evangelio y el Corán es igualmente verdadera e ineludible. ¿Y quién cumple sus promesas mejor que Allah? Por tanto, recibid la buena nueva de este pacto que habéis concertado. Este es el gran éxito». (Sura At-Tawba: 111)
Las características morales de estas personas que han concertado este pacto son:
التَّائِبُونَ الْعَبدُونَ الْحَمِدُونَ السَّائِحُونَ الرَّكْعُونَ السَّجِدُونَ الأمرون بالمعروفِ وَالنَّاهُونَ عَنِ الْمُنْكَرِ وَالْحَفِظُونَ لِحُدُودِ اللهِ ، وَبَشِّرِ الْمُؤْمِنِينَ ( التويه : (۱۱۲)
«Son quienes se arrepienten, quienes adoran, quienes alaban a Allah, quienes viajan por la causa de Allah, quienes se inclinan y se postran, quienes ordenan el bien y prohíben el mal y, sobre todo, quienes protegen los límites establecidos por Allah. Y anuncia la buena nueva a los creyentes». (Sura At-Tawba: 112) Del mismo modo, al hablar de la llegada del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), guía de este camino y único maestro ejemplar digno de ser seguido, se ha dicho:
هُوَ الَّذي أرسل رسوله بالهدى ودين الحقِّ لِيُظْهِرَهُ عَلَى الدِّينِ كُلِّهِ . وَكَفَى بِاللهِ شَهِيدًا وَ مُحَمَّدٌ رَسُولُ اللَّهِ وَالَّذِينَ مَعَهُ أَشِدَّهُ عَلَى الْكُفَّارِ رُحَمَاءُ بَيْنَهُمْ تَرْبَهُمْ رَكَعًا سُجَّدًا يُبْتَغُونَ فَضْلًا مِّنَ اللَّهِ ورضواناً : (الفتح : ۲۸ – (۲۹)
«Allah es Aquel que envió al Mensajero con la guía correcta y la verdadera religión, para establecer la religión de Allah como superior a todas las religiones. Y el testimonio de Allah sobre esta gran verdad es suficiente. Muhammad es el Mensajero de Allah, y la característica de sus compañeros es que son firmes como un rayo frente a la incredulidad y misericordiosos entre sí. Los verás inclinándose y postrándose ante Allah. Se esfuerzan y se afanan en procurar la misericordia y la complacencia de Allah». (Sura Al-Fath: 28-29)
A la luz de las dos partes mencionadas del Corán, podemos determinar cuál es la relación correcta entre Allah y Su siervo, y asimismo encontrar los medios para fortalecer esa relación.
Resumen de la primera parte
Al declarar su fe y aceptar la servidumbre a Allah, el ser humano en realidad vende a Allah su vida y sus bienes; en otras palabras, se los entrega. Por lo tanto, conforme a las condiciones de esta venta, si quiere recibir el Paraíso de Allah como recompensa en la otra vida, no puede utilizar su propia vida, sus bienes ni actuar según sus propios deseos. El verdadero dueño de esta vida y de estos bienes es Allah. En esencia, Él se los ha concedido. Al declarar su fe y entregarle ambos a Allah, se los devuelve a su verdadero Dueño. Por consiguiente, a partir de ahora solo podrán utilizarse en aquellas acciones que Allah Ta’ala aprueba. Allah también ha explicado con absoluta claridad para qué desea que se utilicen. Quienes, al declarar su fe de esta manera, han vendido a Allah su vida y sus bienes a cambio del Paraíso, solo podrán utilizarlos en un único camino: deberán emprender la lucha final y extenuante por la causa de Allah, sin posibilidad de detenerse ni de regresar. El objetivo final de la lucha definitiva en este camino es erradicar las fuerzas de la incredulidad o perecer ellos mismos.
Resumen de la segunda parte
La verdadera misión del último Profeta, enviado para cumplir la difícil responsabilidad de liberar realmente a la humanidad de la servidumbre y la esclavitud a todo lo que no es Allah y convertirla en sierva y esclava de Allah, consistía en establecer victoriosamente la religión de Allah. Así como en la primera de las dos partes que hemos examinado, después de definir al creyente se describen sus características y virtudes, del mismo modo, después de expresar el verdadero propósito de la llegada del Noble Profeta (que Allah le bendiga y le conceda paz), el Corán da testimonio de que el Mensajero y sus compañeros poseen las cualidades y capacidades indispensables para alcanzar dicho propósito.
Quienes deseamos establecer una relación correcta con Allah Ta’ala, el Magnífico Dueño, y anhelamos alcanzar Su cercanía, debemos adquirir necesariamente esas cualidades. Por ello, a la luz de ambas partes, las acciones que nos corresponde realizar obligatoriamente para fortalecer nuestra relación con Allah o alcanzar Su cercanía son las siguientes:
Uno: Debemos poner en práctica la declaración de la kalima «La ilaha illallah» y adoptar medidas concretas para establecer la soberanía de Allah. Con la intención de aplicar las leyes, normas y disposiciones de Allah en la tierra de Allah y en la vida de las personas, debemos ofrecer el sacrificio de nuestra vida y de nuestros bienes en la lucha por hacer victoriosa la religión de Allah. Para liberar a la sociedad humana de la fitna, debemos llevar a cabo simultáneamente el establecimiento completo de la religión de Allah y los esfuerzos para eliminar las fuerzas de la incredulidad y del tagut.
Dos: Quienes realicen esta tarea deben poseer simultáneamente dos cualidades opuestas; en otras palabras, deben tener esas dos características de carácter. Con respecto a las fuerzas de la incredulidad y del tagut, deben ser firmes e intransigentes. Pero entre ellos, y con sus compañeros y amigos, deben ser misericordiosos, de corazón tierno y sensibles.
Tercero: La oración —una oración excelente— ayudará a establecer el equilibrio entre esta severidad y esta ternura. Una actitud humilde ante Allah, que se adquiere inclinándose y postrándose sinceramente ante Él.
Cuarto: La fuente de inspiración de esta inclinación, esta postración y todas sus actividades, esfuerzos y luchas debe ser únicamente alcanzar la complacencia de Allah y hacerse merecedores únicamente de Su misericordia y benevolencia.
Quinto: Las características morales de estos soldados del camino de Allah, símbolos de severidad y ternura, y de quienes se dedican a una lucha extrema por hacer triunfar la religión de Allah, se manifestarán en todas sus actividades. Puesto que la complacencia y la misericordia de Allah serán el centro de toda su conducta y comportamiento, sus corazones y mentes estarán siempre ocupados en el recuerdo de Allah; serán la encarnación del verdadero dhikr y del recuerdo de Allah. La pureza de sus corazones y mentes dejará su huella en sus rostros y en su carácter. Por eso, los rostros de estas personas de excelente carácter también resplandecerán con la luz de la fe y brillarán por efecto de la postración.
Sexto: Quienes desean la complacencia de Allah también deben protegerse necesariamente de Su descontento. Además de realizar las acciones que complacen a Allah, deben esforzarse por abandonar aquellas que le disgustan. Sin embargo, el ser humano débil solo puede esforzarse en este asunto; alcanzar el éxito completo es algo sumamente difícil. Cometer errores y faltas es completamente natural. Allah es el Perdonador y el Misericordioso. Él ha dejado abierta la puerta del arrepentimiento para librarse de esos errores y faltas. El significado del arrepentimiento es regresar. Si en un momento de debilidad se comete una falta, pedir perdón a Allah por ella con pesar y remordimiento, y regresar al camino recto, es lo que se llama verdadero arrepentimiento. Solo pueden disfrutar de los frutos del arrepentimiento quienes se esfuerzan sinceramente por alcanzar la complacencia de Allah y evitar Su descontento, y quienes se examinan a sí mismos para determinar si hubo algún defecto o negligencia en ese esfuerzo. En palabras de Hazrat Ali: «Hasibu qabla an tuhasabu»: antes de rendir cuentas ante Allah, toma tú mismo cuenta de ti. De este modo, el arrepentimiento se ha mencionado como la primera y principal característica de quienes han vendido su vida y sus bienes a Allah y han jurado luchar en el camino de Allah; esto significa que, a la luz de este juramento, están acostumbrados a la autocrítica al cumplir sus responsabilidades y deberes.
Séptimo: Quienes desean establecer, en la vida humana y en toda la tierra de Allah, la adoración y servidumbre exclusivamente a Allah, y desean derrocar el dominio y la autoridad de todo lo que no sea Allah, deben hacer de su vida personal la encarnación de la adoración a Allah. Para adquirir la capacidad de adorarle constantemente, deben cumplir plenamente los derechos de los actos formales de adoración. Con absoluta sinceridad, realizarán la oración, la zakat, el ayuno, el hach y demás actos, con toda la emoción, el sentimiento, la devoción y el respeto de su corazón. En particular, considerarán la oración como el medio del Mi‘ray o de alcanzar la cercanía de Allah.
Octavo: No se inclinarán ante nadie de la creación; por tanto, no prestarán atención a las alabanzas, elogios ni homenajes de nadie. Alabarán únicamente a Allah. «Allahu Akbar wa lillahil hamd» será su expresión cotidiana. Sus corazones y sus lenguas estarán ocupados en proclamar la santidad de Allah, alabarle y declarar Su grandeza y soberanía. En sus bocas se pronunciará continuamente: «Subhanallahi wal hamdu lillahi la ilaha illallahu Allahu Akbar». «Allahu Akbar kabira, alhamdu lillahi kathira, subhanallahi bukratan wa asila». «Subhanallahi wa bihamdihi, subhanallahil azim wa bihamdihi astaghfiru», y otras fórmulas de tasbih.
Noveno: Se inclinarán y se postrarán ante Allah con plena satisfacción. Allah mismo ha ordenado postrarse ante Él, postrarse plenamente, para alcanzar Su cercanía. Él ha dicho: «Póstrate y acércate».
Décimo: Después de inclinarse y postrarse ante Allah con todo su corazón, y alcanzar una satisfacción y una paz completas, estas personas no se quedan sentadas en sus casas. No se limitan a las cuatro paredes de la mezquita. Tampoco abandonan la sociedad humana para adoptar una vida de ascetismo en algún lugar aislado y solitario; por el contrario, recorren la sociedad humana y la tierra de Allah, esforzándose por establecer Su soberanía. Recorren la tierra de Allah para difundir, expandir y establecer la religión de Allah. Al avanzar por este camino, el atractivo de la vida material no puede bloquearles el paso.
Once: De este modo, ordenan a los siervos de Allah que cumplan los mandamientos de Allah y les impiden seguir a las fuerzas rebeldes contra Dios, aparte de Allah. Cumplen con firmeza la difícil responsabilidad de guiar a las personas por el camino recto y apartarlas del camino equivocado.
Doce: Su verdadera identidad es la de soldados de Allah. Por ello, en su papel de soldados, protegerán los límites establecidos por Allah. Para que nadie pueda transgredir los límites que Allah ha establecido entre la justicia y la injusticia, entre la verdad y la falsedad, y los límites que ha fijado entre lo lícito y lo ilícito, quienes han aceptado la servidumbre a Allah deberán desempeñar siempre el papel de guardianes vigilantes e incansables. Por ardua que sea esta labor de vigilancia y protección, deberán cumplirla necesariamente. Si es preciso, tendrán que arriesgar la vida.
Cuando algunos de los siervos de Allah que cumplen las difíciles y penosas responsabilidades descritas anteriormente se sienten de vez en cuando agotados, obstaculizados, abatidos o a punto de sucumbir a la frustración y la desesperanza, entonces las palabras de Allah para ellos —«Buscad la ayuda de Allah mediante la paciencia y la oración»— aparecen ante ellos como un néctar inmortal. No hay palabras para expresar cuánto deleite se siente entonces al escuchar este mensaje y ponerlo en práctica. Solo quien lo vive puede comprenderlo realmente.
Los siervos de Allah que alcanzan este nivel mediante sus obras y su actividad práctica deben, llegado cierto punto, abandonar su dependencia de todo lo creado y confiar únicamente en Allah. En ese momento deben invocar a Allah con todo su corazón; así como esta invocación produce deleite, el Gran Señor y Dueño, Allah, responde a ella con extrema rapidez. Precisamente al llegar a un momento y a un nivel semejantes, llega una orden de parte de Allah:
يأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا اذْكُرُوا اللهَ ذِكْرًا كَثِيرًا ، وَسَبِّحُوهُ بُكْرَةً وَأَصِيلا هُوَ الَّذِي يُصَلِّي عَلَيْكُمْ وَمَلْئِكَتُهُ لِيُخْرِجَكُمْ مِّنَ الظُّلُمَتِ إِلَى النُّورِ وَكَانَ بِالْمُؤْمِنِينَ رَحِيمًا تَحِيَّتُهُمْ يَوْمَ يَلْقُونَهُ سَلْمٌ ، وَأَعَدَّ لَهُمْ أَجْرًا كَرِيمًا
«¡Oh, creyentes! Recordad mucho a Allah. Proclamad Su santidad por la mañana y por la tarde, es decir, en todo momento. Él derrama Su misericordia sobre vosotros, y Sus ángeles ruegan a Allah que derrame Su misericordia sobre vosotros. Así Allah quiere conduciros de las tinieblas hacia la luz. Él es, ciertamente, muy misericordioso con los creyentes». (Sura de al-Ahzab: 41-44)
Al llegar a este punto, Allah dirige la mirada de Su siervo por encima de este mundo, hacia la Otra Vida. La mejor recompensa por su ardua lucha y esfuerzo en esta vida es la recompensa de la Otra Vida. Por tanto, aunque debido a las adversidades mundanas alguien no alcance el éxito material en su vida, eso no importa en absoluto. El día en que alcancen la proximidad de Allah, reciban la visión de Allah y comparezcan ante Él, el Dueño de los cielos y la tierra y del Majestuoso Trono, los recibirá con un saludo honorable y les dará una cálida bienvenida mediante el saludo de paz. Allí ha preparado una recompensa honorable para los creyentes y para quienes hayan preservado correctamente el debido nivel de servidumbre a Allah. Cuanto más intenso sea en sus corazones el anhelo de obtener esta mejor recompensa prometida por Allah para la vida de la Otra Vida, esta recompensa de grandísimo honor, más fácil les resultará cumplir con el derecho de la servidumbre a Allah, mantener una relación verdadera con Allah ignorando toda clase de obstáculos, dificultades y desaprobación mundanos, y fortalecer progresivamente esa relación.
Recuerdo de Allah y súplica
El medio principal y más eficaz para alcanzar la proximidad de Allah es el recuerdo de Allah y la súplica. Allah, el Altísimo, dijo:
فَاذْكُرُونِي أَذْكُرُكُمْ – (البقرة : ١٥٢)
«Recordadme y Yo os recordaré.»
ادْعُونِي أَسْتَجِبْ لَكُمْ .
«Rogadme y responderé a vuestra invocación.» (Sura Al-Mu’min: 60)
En realidad, cuando el siervo invoca a Allah y obtiene la certeza de que recibirá respuesta, y cuando Allah recuerda a uno de Sus siervos, es entonces cuando ese siervo puede alcanzar la cercanía de Allah. Ciertamente, aunque el dhikr y la du‘a parezcan, en apariencia, cosas distintas, en esencia la du‘a no es más que un medio del dhikr. En este opúsculo trataremos brevemente la importancia del dhikr, su significado y su método. Asimismo, en otro capítulo intentaremos tratar qué es la du‘a, cuáles son sus elementos necesarios y cuál es su método, insha Allah.
La importancia del dhikr
1
يأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا اذْكُرُوا اللهَ ذِكْرًا كَثِيرًا لَا وَسَبِّحُوهُ بُكْرَةً وأصيلا ا ( الاحزاب : ٤١-٤٢)
«¡Oh, creyentes! Recordad mucho a Allah. Y proclamad Su santidad por la mañana y por la tarde.»
2
فَاذْكُرُونِي أَذْكُرْكُمْ وَاشْكُرُولِي وَلَا تَكْفُرُونَ (البقر : ١٥٢)
«Recordadme y Yo os recordaré. Dadme las gracias y no seáis desagradecidos.» (Sura Al-Baqara: 152)
3
واذكر ربك كثيراً وسَبِّحُ بِالْعَشِي وَالإِبكار .
«Recuerda mucho a tu Señor y proclama Su santidad por la mañana y por la tarde.» (Sura Al-Imrán: 41)
4
وَاذْكُر ربيكَ فِي نَفْسِكَ تَضَرُّعًا وخيفة ودون الْجَهْرِ مِنَ الْقَوْلِ بِالْغُدُو والا صال ولا تَكُن مِّنَ الفعلين (الاعراف : (٢٠٥)
5
«Recuerda a tu Señor interiormente, con fervor y temor, no en voz alta. Haz dhikr de esta manera por la mañana y por la tarde. Y nunca seas negligente al respecto. (Sura Al-A‘raf: 205)
6
واذكر اسم ربك وتبتل إليه تبتيلا (المزمل : (۸)
«Recuerda el nombre de tu Señor y rompe tus vínculos con todo lo demás para establecerlos con Él». (Sura Al-Muzzammil: 8)
7
وَاذْكُرِ اسْمَ رَبِّكَ بكرة وأصيلام ( الدهر : (٢٥)
«Recuerda el nombre de tu Señor por la mañana y por la tarde».
فَإِذَا قَضَيْتُمُ الصَّلوةَ فَاذْكُرُوا الله قِيَامًا وَقُعُودًا وَعَلَى جُنُوبِكُمْ ،
«Después de terminar la oración, recuerden a Allah de pie, sentados y también recostados». (Sura an-Nisá: 103)
8
فَاذْكُرُوا أَلَاءَ اللَّهِ وَلَا تَعْثَوْ فِي الْأَرْضِ مُفْسِدِينَ (الاعراف : ٧٤)
«Después, recuerda las bendiciones de Allah. No causes corrupción en la Tierra». (Sura al-A‘raf: 74)
9
خُنُوا مَا أَتَيْنُكُم بِقُوَّةٍ وَذْكُرُوا مَا فِيهِ لَعَلَّكُمْ تَتَّقُونَ (الاعراف : (۱۷۱)
«Aferraos firmemente a lo que os hemos traído y recordad todo lo que contiene, para que podáis alcanzar la salvación». (Sura Al-A’raf: 171)
Así encontramos instrucciones sobre el dhikr en innumerables versículos del Noble Corán. El Corán presenta el asunto del dhikr de tal manera que parece que el dhikr de Allah es la esencia de todos los actos de adoración. Allah, el Altísimo, dijo:
أقم الصلوةَ لِذِكْرِى .
«Establece la oración para Mi recuerdo». (Sura Ta-Ha: 14)
أقم الصلوة ، إِنَّ الصَّلوةَ تَنْهَى عَنِ الْفَحْشَاءِ وَالْمُنْكَرِ ، وَلَذِكْرُ اللَّهِ أكبر
«Establece la oración; ciertamente, la oración aparta a las personas de la obscenidad y lo reprobable, y, sin duda, el recuerdo de Allah es lo más grande, o el asunto principal». (Sura Al-Ankabut: 45)
قَدْ أَفْلَحَ مَنْ تَزَكَّى وَذَكَرَ اسْمَ رَبِّهِ فَصَلَّى
«Triunfará quien se esfuerce por purificarse, recuerde el nombre de Allah y realice la oración». (Sura Al-A’la: 14-15)
فَإِذَا قُضِيَت الصلوة فَانتَشيرُوا فِي الْأَرْضِ وَابْتَغُوا مِنْ فَضْلِ اللَّهِ وَاذْكُرُوا اللهَ كَثِيرًا –
«Después de la oración, dispersaos por la tierra de Allah. Buscad el favor de Allah, es decir, sustento lícito, y recordad mucho a Allah». (Sura Al-Yumu’a: 10)
Así pues, dado que Allah Ta’ala ha concedido tanta importancia al dhikr, para cumplir debidamente con él es absolutamente indispensable saber bien qué es el dhikr y cuáles son sus medios y métodos.
El significado del dhikr
Literalmente, dhikr significa recordar algo, aunque también puede significar describirlo. Podemos llamar dhikr del corazón o de la mente a conservar algo en el pensamiento o recordarlo. Y podemos llamar dhikr verbal a hablar de algo con la lengua. Al dar la instrucción sobre la oración del viernes, Allah Ta’ala dice:
إِذَا نُودِي الصَّلوةِ مِن يَوْمِ الْجُمُعَةِ فَاسْعَوْا إِلَى ذِكْرِ اللهِ .
«Cuando se convoque a la oración el viernes, acudid presurosos al recuerdo de Allah». (Sura Al-Yumu’a: 9)
Aquí, por dhikr se entiende el sermón de la oración del viernes, mediante el cual se hacen escuchar a los congregantes las palabras de Allah y Sus mandamientos y disposiciones. El sermón es, en su totalidad, un discurso. Allah Ta’ala también lo ha denominado dhikr.
El dhikr de Allah es un término especial del Corán. El Corán lo ha utilizado con un significado particular propio. Si observamos con profunda atención los versículos del Corán en los que aparece la palabra dhikr, podremos comprender fácilmente ese significado especial.
La primera exigencia del dhikrullah es que en el corazón del creyente quede profundamente arraigada una concepción correcta de la esencia, los atributos y los mandamientos y preceptos de Allah.
La segunda exigencia del dhikrullah es hablar de la concepción correcta sobre la esencia, los atributos y los mandamientos y preceptos de Allah que está arraigada en su corazón y mente, con el fin de afianzarla aún más. También conversará sobre este tema para transmitir esta concepción a los demás. La tercera exigencia del dhikrullah es dirigir su vida práctica a la luz de esta concepción arraigada en su corazón y mente.
Dhikr del corazón
Al declarar nuestra fe en Allah mediante el Iman-e-Mujmal, nos comprometemos a creer en Allah y a obedecer Sus mandamientos y preceptos; en realidad, esto es un pacto contraído con Allah. Mantener siempre presente en el corazón y la mente este pacto o compromiso se denomina dhikr-e-qalbi o dhikr del corazón.
En el Iman-e-Mujmal, en esencia, asumimos tres compromisos.
Primero: no sostenemos ninguna concepción distinta de la esencia de Allah de la que Él nos ha dado conocimiento por medio de los profetas y mensajeros, especialmente por medio del último Profeta y del último Libro. Basándonos en la descripción que Él ha dado de Su esencia en el Corán, especialmente en la sura Al-Ikhlas, consideramos que Su esencia es una y única. Creemos además que Él no depende de nadie. No es hijo de nadie. Nadie ha nacido de Él. Nadie puede ser Su igual.
Segundo: creemos exactamente en la descripción que Allah Ta’ala ha dado de Sus atributos. Creemos además que, así como no tiene asociado alguno en Su esencia, tampoco nadie comparte con Él Sus atributos o cualidades.
Tercero: como exigencia necesaria de profesar una fe pura y verdadera en la esencia y los atributos de Allah Ta’ala, y de comprometernos a cumplir todos Sus mandamientos y preceptos, Sus órdenes y prohibiciones, debemos mantener el corazón y la mente alerta y conscientes de cuáles son las instrucciones de Allah y cuáles Sus prohibiciones. Por ello, hemos de suplicar a Allah: «¡Oh Allah! Concédeme la capacidad de comprender la verdad como verdad y de seguirla, y de reconocer la falsedad como falsedad y rechazarla». Del mismo modo, debemos tomar medidas prácticas para conocer la verdad y la falsedad, y para aceptar o rechazar. Así debemos mantener firmemente arraigada, alerta y consciente en el corazón y la mente la concepción de los mandamientos y preceptos de Allah, es decir, de la verdad y la falsedad. El proceso y esfuerzo de mantener así vivas estas tres cuestiones en el corazón y la mente puede denominarse dhikr del corazón o dhikr-e-qalbi.
El dhikr de la lengua
Para grabar profundamente en la mente los tres asuntos mencionados, o para enseñárselos a otros siervos de Allah, hay que pronunciarlos, hablar sobre ellos y practicarlos. A esto lo llamaremos dhikr verbal o dhikr de la lengua.
El dhikr práctico
Si alguien arraiga sinceramente en su corazón los asuntos mencionados y habla sinceramente de ellos, su vida práctica no puede seguir el camino opuesto. Más aún, así como la expresión y representación positiva de la fe del corazón se manifestará en sus palabras, también se manifestará mediante todas sus actividades de la vida real, sus transacciones y su conducta y prácticas. A esto podemos llamarlo dhikr real o dhikr práctico.
Dicho de otro modo, podemos llamar al dhikr de la lengua un testimonio verbal de la verdad, y al dhikr práctico, un testimonio real de la verdad.
Ejemplos de los tres niveles del dhikr
Mantener en el corazón y la mente una creencia correcta sobre la esencia de Allah es el dhikr del corazón. Declarar esta creencia, es decir, declarar: «No considero que nadie sea asociado en la esencia de Allah», es el dhikr de la lengua. No asociar a nadie con la esencia de Allah en la práctica es el dhikr práctico. Mantener una creencia correcta acerca de los atributos de Allah y no considerar a nadie asociado con Sus atributos es el dhikr del corazón. Declarar y difundir verbalmente esta creencia y estas convicciones es el dhikr verbal o dhikr de la lengua. Vivir en la práctica como seguidor del tawhid puro, sin atribuir participación a nadie en los atributos de Allah, se llama dhikr práctico.
Del mismo modo, grabar en el corazón cómo y dónde debe cumplirse cada mandato de Allah, qué acciones Allah ha ordenado realizar y cuáles ha prohibido, es el dhikr del corazón. Por ejemplo, Allah ha ordenado establecer la oración, ayunar, pagar el zakat y realizar el hach; ha ordenado abstenerse del alcohol, los juegos de azar y la usura; ha prohibido dar menos de lo debido en el peso y ha ordenado tratar bien a los parientes cercanos y a los vecinos. Esforzarse por mantener firmemente estas instrucciones de Allah en la mente y el corazón es el dhikr del corazón. Hablar de ellas verbalmente —para adquirir conocimiento y comprensión propios, o para que otros las escuchen y aprendan— se llama dhikr verbal o dhikr de la lengua. Llevar a cabo realmente estas acciones se llama dhikr real o dhikr práctico.
Medios y métodos del dhikr
Hay tres métodos del dhikr conformes a la Sunna:
(1) La salat
(2) La recitación del Corán
(3) Los distintos adhkar de la tradición profética y las súplicas enseñadas por el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él).
La salat
En realidad, la salat nos impulsa constantemente a practicar en todo momento los tres niveles mencionados anteriormente. Sobre el propósito de la salat, se ha dicho en la sura Taha:
أَقِمِ الصَّلوةَ لِذِكْرِي .
«Establece la salat para Mi recuerdo». (Sura Taha: 14)
En la sura Al-Ankabut se ha dicho:
أقم الصلوةَ إِنَّ الصَّلوةَ تَنْهَى عَنِ الْفَحْشَاءِ وَالْمُنْكَرِ وَلَذِكْرُ اللَّهِ أكبر
«Establece la salat; ciertamente, la salat aparta al ser humano de las obscenidades y de las acciones moralmente reprochables. Sin duda, el zikr de Allah es lo más importante». (Sura Al-Ankabut: 45)
En realidad, la salat nos proporciona entrenamiento en los tres tipos de zikr. Durante la salat recitamos algunas súplicas y fórmulas solamente en nuestro interior. Por medio de ello recibimos entrenamiento en el zikr del corazón. Pronunciamos en voz alta algunas súplicas y fórmulas. Por medio de ello recibimos entrenamiento en el zikr de la lengua, o zikr lisani. Asimismo, mediante la salat, al permanecer realmente ante Allah con adab, conscientes de que Él está presente y observa, y al someternos verdaderamente a Él mediante el rukú y el suyud, entre otras acciones, recibimos entrenamiento en el zikr práctico, o zikr amali.
La recitación del Corán
Después de la salat, la mejor forma de zikr conforme a la sunna es la recitación del Corán. Uno de los nombres del Corán es Zikr. Allah Ta’ala ha declarado:
إِنَّا نَحْنُ نَزَّلْنَا الذِّكْرَ وَإِنَّا لَهُ لَحَفِظُونَ .
«Hemos hecho descender Adh-Dhikr, y ciertamente Nosotros lo protegeremos». (Sura Al-Hiyr: 9)
Aquí, por Adh-Dhikr se entiende específicamente el Noble Corán. Asimismo, la declaración de Allah:
لقَد يَسَّرْنَا الْقُرْآنَ لِلذِّكْرِ فَهَلْ مِنْ مُّدَّكِرٍه
«Ciertamente, hemos facilitado el Corán para el dhikr (aquí, dhikr significa aceptar la admonición). ¿Hay, pues, alguien que pueda recibir admonición de él?» (sura Al-Qamar: 22)
La recitación del Corán puede hacerse dentro de la oración ritual y también fuera de ella. El Santo Mensajero (s.a.s.) solía recitar, generalmente, las suras más extensas del Sagrado Corán durante la oración del taháyyud, en la última parte de la noche, y antes de acostarse recitaba varias suras cortas, como las incluidas en los yuz 27, 28 y 29.
Podemos establecer, según nuestra conveniencia, un horario específico para la recitación. También podemos adquirir el hábito de recitar el Corán de Allah en cualquier momento, con o sin mirar el texto, dentro o fuera de la oración ritual, sin sujetarnos a ningún horario específico.
Así como es indispensable adquirir la capacidad de recitar correctamente, también es indispensable adquirir la capacidad de comprender su significado. En realidad, si se recita sin comprender el significado, no es posible obtener mediante esa recitación el beneficio del dhikr. El Corán es dhikr en el sentido de que, por medio de él, se conocen las disposiciones y normas de Allah, así como Sus mandatos y prohibiciones. Asimismo, se conocen las consecuencias de obedecer o desobedecer esos mandatos y prohibiciones. Si no se comprende el significado, ¿cómo se podrá saber todo eso?
La súplica
El tercer medio del dhikr es la súplica. Allah mismo ha enseñado a Sus siervos numerosas súplicas en Su Libro, el Noble Corán, para que Le supliquemos con esas palabras. No solo eso, sino que también nos ha ordenado suplicarle. Puesto que adorar consiste en obedecer Su mandato, la súplica también es adoración; de hecho, se ha llamado a la súplica مخ العبادةla esencia de la adoración.
Así como Allah ha ordenado suplicar y ha enseñado el lenguaje de la súplica, Su amado Profeta también ha exhortado a su comunidad a suplicar a Allah por cualquiera de nuestras necesidades, junto con la oración ritual y la recitación del Corán, para alcanzar la proximidad de Allah. En cuanto a la súplica, del mismo modo que ha insistido en suplicar con las palabras del Corán, también, por mandato del propio Allah (mediante la revelación no recitada), ha enseñado algunas fórmulas de súplica. Además, ha enseñado tasbih y súplicas específicos para que, en los distintos momentos del día y de la noche y durante nuestras diversas actividades, podamos permanecer siempre ocupados en el dhikr de Allah. Si actuamos conforme a ellos, podremos mantenernos ocupados constantemente en el dhikr, según lo que Allah desea. Podremos recordar a Allah mediante todas nuestras actividades. Allah expresó así lo que desea:
الَّذِينَ يَذْكُرُونَ اللَّهَ قِيَامًا وَقُعُودًا وَعَلَى جُنُوبِهِمْ وَيَتَفَكَّرُونَ فِي خَلْقِ السموت والأَرْضِ ، رَبَّنَا مَا خَلَقْتَ هُذَا بَاطِلاً سُبْحَانَكَ فَقِنَا عَذَابٌ النَّارِه
«(Los dotados de conocimiento son) aquellos que recuerdan a Allah de pie, sentados y recostados, y reflexionan sobre los misterios de la creación de los cielos y la tierra. (De este modo encuentran la racionalidad y realidad del tawhid y de la Otra Vida, y proclaman:) ¡Oh, nuestro Sustentador!, no has creado nada de este universo sin propósito. Líbranos, pues, del fuego del Infierno.»
—(sura Al Imrán: 191)
En materia de la súplica, primero deben quedar claras para quien suplica tres cosas.
Primera: ¿A quién está suplicando? ¿Conoce su verdadera identidad, su verdadera dignidad y la verdadera magnitud de Su poder?
Segunda: ¿Tiene alguna relación con Aquel a quien dirige su súplica? Si la tiene, ¿de qué tipo es esa relación?
Tercera: ¿Para qué suplicará y qué le pedirá en su súplica?
Cabe señalar que al principio de este libro ya hemos dado alguna indicación * sobre este asunto. Más bien, este mismo tema ha sido tratado como el tema central de nuestro libro. Además de los tres asuntos mencionados, en lo relativo a la súplica es necesario conocer otros tres. La súplica no es un mantra cuya recitación haga que se cumpla el propósito. Al contrario, la súplica es uno de nuestros principales actos de adoración. Si se cumple debidamente con su derecho, no solo es importante obtener aquello que se pide, sino que también es posible complacer a Allah. Por cada palabra de la súplica, sin duda alguna, deben acumularse recompensas en nuestro registro de obras.
En cuanto a la súplica, la primera de las otras tres cosas que queremos mencionar es que quien suplica debe decidir primero obtener aquello por lo que desea suplicar a Allah. Debe tomar en su corazón una firme determinación. La segunda es que debe dar pasos prácticos conforme a esa decisión y determinación. La tercera es que debe esforzarse y empeñarse al máximo para conseguir aquello que desea o realizar la obra que anhela. Sin embargo, para alcanzar el éxito no confiará en su propio esfuerzo, sino en la ayuda de Allah. Y, al mismo tiempo que cumple debidamente con su esfuerzo y empeño, rogará humildemente a Allah. Con una voz profundamente suplicante por la ayuda de Allah, expresará sus deseos, anhelos y aspiraciones. Allah ha declarado que es Su responsabilidad llevar hasta el objetivo a quienes deciden y se proponen realizar una buena obra, se entregan a su esfuerzo y ruegan insistentemente por la ayuda de Allah. La declaración de Allah:
وَالَّذِينَ جَاهَدُوا فِينَا لَنَهْدِيَنَّهُمْ سُبُلَنَا .
«A quienes se esfuerzan y luchan por Mi causa, ciertamente les guiaré por Mis caminos» (sura Al-Ankabut: 69).
Uno de los modales esenciales de la súplica consiste en que quien suplica, teniendo presente el conocimiento correcto de Allah, se encomiende a Él con extrema humildad, temiendo Su castigo y esperando Su misericordia. Así como el difunto se encuentra en manos de quien lo lava —sin poder hacer nada por sí mismo, mientras quien lo lava puede moverlo y girarlo como quiera—, el siervo debe exponer de la misma manera su impotencia ante Allah y pedirle Su ayuda con toda el alma.
Allah Ta‘ala conoce incluso los deseos secretos de nuestro corazón. Por tanto, no es necesario suplicar en voz muy alta. No hay ninguna necesidad de gritar de ese modo para que Allah nos oiga. Sin embargo, puede emplearse una voz moderada, lo bastante audible para uno mismo, con el fin de despertar en el corazón el temor al castigo de Allah y la emoción de esperar Su misericordia. De este modo, al menos, el significado y la importancia de las palabras de la súplica pueden influir y producir efectos en la mente e incluso en la vida práctica.
Allah, Señor de los mundos, es el Creador de todos los seres humanos. Él ha enseñado un idioma a cada persona. Por eso podemos expresar ante Él lo que hay en nuestro corazón en cualquier lengua. Incluso conoce y comprende los deseos y anhelos inexpresados del corazón, sin necesidad de palabras. Por consiguiente, cada persona puede suplicar a Allah como quiera y en la lengua que quiera. Pero, puesto que no poseemos un conocimiento correcto de aquello que será beneficioso o perjudicial para nosotros, y puesto que lo que consideramos beneficioso puede ser perjudicial en la realidad, mientras que lo que consideramos perjudicial puede ser beneficioso, es absolutamente esencial comprender qué se dice en las súplicas que Allah y Su Mensajero nos han enseñado. Si alguien no puede aprender de memoria las súplicas en árabe, sin duda también obtendrá beneficio si, recordando el significado bengalí de esas súplicas, pide a Allah en su propia lengua todo aquello que necesita.
La importancia de la súplica
En este opúsculo intentaremos mencionar, si Allah quiere, algunas de las súplicas enseñadas en el Corán de Allah y por Su Mensajero, junto con sus significados. Antes de ello, a continuación se citan algunos versículos y hadices sobre la importancia de la súplica.
Aleyas
1
وَقَالَ رَبُّكُمُ ادْعُونِي أَسْتَجِبْ لَكُمْ ، إِنَّ الَّذِينَ يَسْتَكْبِرُونَ عَنْ عِبَادَتِي سَيَدْخُلُونَ جَهَنَّمَ دَاخِرِينَ (المؤمن : (٦٠)
«Vuestro Señor ha dicho: Invocadme y os responderé. Quienes, por orgullo y arrogancia, se apartan de Mi adoración, pronto entrarán sin duda en el Infierno, humillados.»
2
ادْعُوا رَبَّكُمْ تَضَرُّعًا وَخَفِيَةً إِنَّهُ لَا يُحِبُّ الْمُعْتَدِينَ
«Invocad a vuestro Señor con humildad y en secreto. Él no ama a los transgresores.» (Sura Al-A‘raf: 55)
3
وَإِذَا سَأَلَكَ عِبَادِي عَنِّي فَإِنِّي قَرِيبٌ أُجِيبُ دَعْوَةَ الدَّعِ إِذَا دَعَانِ لا فَلْيَسْتَجِيبُوا لِي وَلِيُؤْمِنُوا بِي لَعَلَّهُمْ يَرْشُدُونَ
«Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, diles que estoy ciertamente muy cerca de ellos. Cada vez que alguien Me invoca, respondo de inmediato a su invocación. Así pues, que ellos respondan a Mi llamado y crean debidamente en Mí. Hazles saber esto, para que puedan alcanzar la morada de la guía y su objetivo anhelado.»
(Sura Al-Báqara: 186)
8
وَمَنْ يَعْمَلْ سُوءًا أَوْ يَظْلِمُ نَفْسَهُ ثُمَّ يَسْتَغْفِرِ اللَّهِ يَجِدِ اللَّهَ غَفُورُ رحيمان
«Quienes cometen una mala acción o hacen injusticia contra su propia alma y luego piden perdón a Allah, encontrarán a Allah indulgente.» (Sura An-Nisá: 110)
Hadiz
1
تَضَرَّعُوا إِلَى رَبِّكُمْ وَادْعُوهُ فِي الرِّخَاءِ فَإِنَّ اللَّهَ قَالَ مَنْ دَعَانِي فِي
الرِّخَاءِ أَجَبْتُهُ فِي الشَّدَّةِ وَمَنْ سَأَلَنِي أَعْطَيْتُهُ وَمَنْ تَوَضَعَ لِي رَفْعَتُهُ وَمَنْ تَضَرعَ إِلَى رَحْمَتِهِ وَمَنِ اسْتَغْفَرَ لِي غَفَرْتُ لَهُ (الحديث الربيع)
«Suplicad humildemente a vuestro Señor; invocadlo en vuestros momentos de bienestar, pues Allah ha dicho: “Quien Me invoque en sus momentos de bienestar, Yo responderé a su súplica en sus momentos de dificultad. A quien Me pida, le daré. A quien se humille ante Mí, le concederé un rango elevado. A quien Me suplique humildemente, le mostraré misericordia. Y a quien Me pida perdón, lo perdonaré.”» —(Minhajuchchalehín)
2
خَيْرُ الدُّعَاءِ الاسْتِغْفَارُ
«La mejor súplica es el istighfar». (Bujari)
3
مَا مِنْ رَجُلٍ يَذْنِبُ ذَنْبًا ثُمَّ يَقُومُ فَيَتَطَهُرُ ثُمَّ يُصَلَّى فَيَسْتَغْفِرُ اللهَ الا غَفَرَ اللهُ ثُمَّ قَرَأَ وَالَّذِينَ إِذَا فَعَلُوا فَاحِشَةً أَوْ ظَلَمُوا أَنْفُسَهُمْ ذَكَرُوا اللَّهَ فَاسْتَغْفَرُوا لِذُنُوا بِهِمْ وَمَن يَغْفِرُ الذُّنُوبَ إِلَّا اللَّهُ وَلَمْ يُصْبَرُوا عَلَى مَا فَعَلُوا وَهُمْ
يَعْلَمُونَ (بخاری)
«Si una persona, después de cometer un pecado, realiza la ablución, reza y pide perdón únicamente a Allah, Allah ciertamente la perdona. Entonces el Mensajero de Allah recitó este pasaje del Corán: “(Descripción de los habitantes del Paraíso) Cuando cometen una indecencia o se perjudican a sí mismos, recuerdan inmediatamente a Allah y luego Le piden perdón por sus pecados; después de eso, no persisten deliberadamente en cometer tales pecados. Nadie puede perdonar los pecados excepto Allah»”. (Bujari)
8
وَعَنْ أَبِي هُرَيْرَةَ رَضِيَ اللهُ عَنْهُ قَالَ سَمِعْتُ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ يَقُولُ : وَاللهِ أَنِّي لا يَسْتَغْفِرُ اللَّهَ وَأَتُوبُ إِلَيْهِ فِي الْيَوْمِ أَكْثَرُ مِنْ سَبْعِينَ مَرَّةً (بخاری)
«Hazrat Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dijo: “Escuché al Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) decir: ¡Por Allah! Yo me arrepiento y pido perdón a Allah más de setenta veces al día.”» (Bujari)
Súplicas del Noble Corán
ربَّنَا آتِنَا فِي الدُّنْيَا حَسَنَةً وَفِي الْآخِرَةِ حَسَنَةً وَقِنَا عَذَابَ النَّارِ
«¡Oh, nuestro Señor! Concédenos el bien en este mundo y el bien en la otra vida, y sálvanos del fuego del Infierno.» (Sura Al-Baqara: 201)
رَبَّنَا أَفْرِغْ عَلَيْنَا صَبْرًا وَثَبِّتْ أَقْدَامَنَا وَانْصُرْنَا عَلَى الْقَوْمِ الْكَافِرِينَ *
«¡Oh, nuestro Señor! Concédenos la capacidad de tener paciencia. Afianza nuestros pasos y concédenos la victoria sobre los incrédulos.» (Sura Al-Baqara: 250)
رَبَّنَا لَا تُؤَاخِذْنَا إِن نَّسِينَا أَوْ أَخْطَانًا ، رَبَّنَا وَلَا تَحْمِلْ عَلَيْنَا إِصْرًا كَمَا حَمَلْتَهُ عَلَى الَّذِينَ مِنْ قَبْلِنَا ، رَبَّنَا وَلَا تُحَمِّلْنَا مَالَا طَاقَةَ لَنَا بِهِ E وَاعْفُ عَنَّا الله وَاغْفِرْ لَنَا الله وَارْحَمْنَا اللهُ أَنْتَ مَوْلُنَا فَانْصُرْنَا عَلَى الْقَوْمِ الْكَفِرِينَ
¡Oh, nuestro Señor! Si hemos olvidado algo o cometido un error, no nos reprendas por ello. No nos impongas una carga tan pesada (de prueba o castigo) como la que impusiste a quienes nos precedieron. No nos impongas tampoco una carga que no podamos soportar. Perdona nuestras faltas y errores. Perdona nuestros pecados. Ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro Señor. Concédenos, pues, la victoria sobre los incrédulos.» (Sura Al-Baqara: 286)
رَبَّنَا لا تُزِغْ قُلُوبَنَا بَعْدَ إِذْ هَدَيْتَنَا وَهَبْ لَنَا مِنْ لَدُنْكَ رَحْمَةً ، إِنَّكَ أَنْتَ الوهاب
«Oh, Señor, una vez que nos has concedido la guía por Tu misericordia, no permitas nunca más que nuestros corazones se desvíen de Tu camino. Derrama Tu misericordia sobre nosotros. Ciertamente, Tú eres el Gran Dador.» -(Sura Al Imran: 8)
ربَّنَا اغْفِرْ لَنَا ذُنُوبَنَا وَإِسْرَافَنَا فِي أَمْرِنَا وَثَبِّتْ أَقْدَامَنَا وَانْصُرْنَا عَلَى الْقَوْمِ الْكَفِرِينَ
«Oh, Señor nuestro, perdona nuestros pecados y perdona también cualquier exceso que hayamos cometido en nuestras obras. Afirma nuestros pasos y concédenos la victoria sobre los incrédulos.» (Sura Al Imran: 147)
رَبَّنَا مَا خَلَقْتَ هُذَا بَاطِلاً سُبْحْنَكَ فَقِنَا عَذَابَ النَّارِهِ رَبَّنَا إِنَّكَ مَنْ تُدْخِلِ النَّارَ فَقَدْ أَخْزَيْتَهُ ، وَمَا لِلظَّلِمِينَ مِنْ أَنصَارِهِ رَبَّنَا إِنَّنَا سَمِعْنَا مُنَادِيًا يُنَادِي لِلْإِيمَانِ أَنْ أَمِنُوا بِرَبِّكُمْ فَأَمَنَّا وَرَبَّنَا فَاغْفِرْ لَنَا ذُنُوبَنَا وَكَفَرْعَنا سَيَاتِنَا وَتَوَفَّنَا مَعَ
الأبْرَارِ – رَبَّنَا وَأَتِنَا مَا وَعَدْ تَنَا عَلَى رُسُلِكَ وَلَا تُخْدَنَا يَوْمَ القِيمة ، إِنَّكَ لَا تُخْلِفُ الْمِيعَادَة
«Oh, Señor nuestro, no has creado nada de este universo sin propósito. Glorificado seas. Por tanto, sálvanos del fuego del Infierno. Oh, Señor, a quienes arrojes al Infierno ciertamente los cubrirás de humillación. Y ese día no habrá ayudante para los injustos. Oh, Señor, hemos oído a un pregonero que llamaba diciendo: “Creed en el camino de vuestro Señor”. Entonces creímos. Oh, Señor nuestro, perdona nuestros pecados, absuelve nuestras faltas y concédenos el éxito de estar junto a Tus siervos justos. Oh, Señor, danos lo que prometiste darnos por medio de Tu Mensajero. No nos humilles ese día de la Resurrección. Ciertamente, Tú nunca incumples Tu promesa.» (Sura Al Imran: 191-194)
رَبَّنَا ظَلَمُنَا أَنْفُسَنَا وَإِنْ لَّمْ تَغْفِرْ لَنَا وَتَرْحَمْنَا لَنَكُونَنَّ مِنَ الْخُسِرِينَ
«¡Oh, nuestro Señor! Hemos sido injustos con nosotros mismos. Si no nos perdonas y no tienes misericordia de nosotros, ciertamente estaremos entre los perdidos.» (sura Al-A‘raf: 23)
رَبَّنَا اغْفِرْ لَنَا وَلَا خَوَانِنَا الَّذِينَ سَبَقُونَا بِالْإِيْمَانِ وَلَا تَجْعَلْ فِي قُلُوبِنَا غلا لِلَّذِينَ آمَنُوا رَبَّنَا إِنَّكَ رَءُوفٌ رَحِيمٌ
«¡Oh, nuestro Señor! Perdónanos a nosotros y a nuestros hermanos que nos precedieron en la fe. No permitas que albergue nuestros corazones ningún rencor ni envidia hacia los creyentes. Ciertamente, Tú eres sumamente compasivo y misericordioso.» (sura Al-Hashr: 10)
فاطر السموتِ وَالْأَرْضِ قد أنْتَ وَلِي فِي الدُّنْيَا وَالْآخِرَةِ ، تَوَفَّنِي مُسْلِمًا وَالْحِقْنِي بِالصَّلِحِينَ
«¡Oh, Creador de los cielos, la tierra y de toda la creación! Tú eres mi Señor en este mundo y en el Más Allá. Concédeme morir como musulmán e inclúyeme entre Tus siervos virtuosos.» (sura Yusuf: 101)
رَبِّ اجْعَلْنِي مُقِيمَ الصَّلوةِ وَمِنْ ذُرِّيَّتِي وَ رَبَّنَا وَتَقَبَّلْ دُعَاءِ
«¡Oh, mi Señor! Hazme, y también a mis hijos, de quienes establecen la oración. ¡Oh, Señor mío! Acepta mi súplica.» (sura Ibrahim: 40)
رَبَّنَا اغْفِرْ لِي وَلِوَالِدَى وَلِلْمُؤْمِنِينَ يَوْمَ يَقُومُ الْحِسَابُ
«Oh, nuestro Señor, protégeme a mí, a mis padres y a todos los musulmanes en el día en que todos seremos llamados a rendir cuentas». (Sura Ibrahim: 41)
رب ارحمهُمَا كَمَا رَبَّيْنِي صَغِيرًا
«Oh, Señor nuestro, ten misericordia de nuestros padres, tal como ellos nos criaron con amor y compasión cuando éramos pequeños». (Bani Isra’il: 24)
رَبَّنَا هَبْ لَنَا مِنْ أَزْوَاجِنَا وَذُرِّيَّتِنَا قُرَّةَ أَعْيُنٍ وَاجْعَلْنَا لِلْمُتَّقِينَ إِمَامًا
«Oh, nuestro Señor, concédenos cónyuges y descendientes que sean motivo de alegría para nuestros ojos, y concédenos hacer de todos nosotros modelos dignos de ser seguidos por los piadosos». (Sura Al-Furqan: 74)
Las súplicas del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
اللَّهُمَّ لَكَ الْحَمْدُ كُلُّهُ وَلَكَ الْمُلْكُ كُلُّهُ وَلَكَ الْخَلْقُ كُلُّهُ وَإِلَيْكَ يُرْجَعُ الْأَمْرُ كُلُّهُ وَأَعُوذُ بِكَ مِنَ الشَّرِ كُلَّهُ (البيهقي)
«Oh, Allah, toda alabanza te pertenece. Todo el reino te pertenece. Todo regresará a Ti. Busco refugio en Ti del mal de todas las cosas». (Al-Bayhaqi)
«Oh, Allah, me encomiendo a Ti. Creo en Ti y confío en Ti. En todos mis asuntos recurro a Ti; en Tu nombre lucho contra Tu enemigo. Acepto todos los veredictos conforme a Tu Libro revelado. Así pues, perdóname por todo lo que he hecho y también por lo que no he podido hacer. [O bien: perdona mis pecados anteriores y posteriores]. Perdona todo lo que he hecho en secreto y en público. Tú eres Quien adelanta y Quien retrasa. No hay divinidad salvo Tú». En otra narración se menciona: «No hay poder ni fuerza sino en Allah». (Al-Bujari y Muslim)
اللَّهُمَّ إِنِّي أَسْأَلُكَ الْهُدَى وَالتَّقَى وَالْعَفَافَ وَالْغِنَى (مسلم)
«Oh Allah, te pido guía, taqwa, pureza y autosuficiencia». (Muslim)
-اللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُبِكَ مِنَ الْعَجْزِ وَالْكَسْلِ وَالْبُخْلِ وَالْهَرَمِ وَعَذَابِ الْقَبْرِ -اللَّهُمَّ آتِ نَفْسِي تَقْوَاهَا وَزَكَهَا أَنْتَ خَيْرُ مَنْ زَكَّهَا أَنْتَ وَلِيُّهَا وَمَوْلاهَا . اللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُبِكَ مِنْ عِلْمٍ لَا يَنْفَعُ وَمِنْ قَلْبِ لَا يَخْشَعُ وَمِنْ نَفْسٍ لا تَشبَعُ
وَمِنْ دَعْوهِ لَا يَسْتَجَابُ لَهَا – (مسلم)
«Oh Allah, busco refugio en Ti de toda incapacidad, pereza y cobardía; de la avaricia y la vejez, y del tormento de la tumba. Oh Allah, concede taqwa a mi nafs y purifícala y elévala, pues solo Tú puedes purificarla y elevarla de la mejor manera. Oh Allah, busco refugio en Ti del conocimiento que no sea beneficioso. Busco refugio en Ti de un corazón que no te teme. Busco refugio en Ti de un nafs que no se satisface. Y busco refugio en Ti de una súplica que no es aceptada ante Ti». (Muslim)
اللَّهُمَّ إِنِّي أَسْأَلُكَ عِلْمًا نَافِعًا وَعَمَلاً مُتَقَبِّلاً وَرِزْقًا طَيِّبًا – (احمد)
«Oh Allah, te pido conocimiento beneficioso, obras aceptadas y un sustento puro». (Ahmad)
اللَّهُمَّ انْفَعْنِي بِمَا عَلَّمْتَنِي وَعَلَّمْنِي مَا يَنْفَعْنِي
«Oh, Al-lah, haz beneficioso para mí el conocimiento que me has concedido y concédeme el conocimiento que me beneficie». (At-Tabarani y At-Tirmidhi)
اللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُبِكَ مِنَ الشَّقَاقِ وَالنِّفَاقِ وَسُوءِ الْأَخْلَاقِ –
«Oh, Al-lah, ciertamente busco refugio en Ti de la desgracia, la hipocresía y la inmoralidad».
اللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُبِكَ مِنْ زَوَالِ نِعْمَتِكَ وَتَحْوِلِ عَافِيَتِكَ وَفَجَاءَتْ نِعْمَتُكَ وَجَمِيعُ سَخَطِكَ
«Oh, Al-lah, busco refugio en Ti de ser privado de Tus bendiciones después de haberlas recibido, de que se vea afectada la seguridad y de toda forma de Tu ira y cólera».
اللَّهُمَّ الْهِمَنِي رُشْدِي وَأَعِذْنِي مِنْ شَرِّ نَفْسِي – (ترمذی)
«Oh, Al-lah, concede a mi corazón un conocimiento correcto y guiado procedente de Ti, y protégeme del mal de mi nafs». (At-Tirmidhi)
اللَّهُمْ أَقْسِمْ لَنَا مِنْ خَشْيَتِكَ مَا يَحُول بَينَنَا وَبَيْنَ مَعَاصِيكَ وَمِنْ طَاعَتِكَ مَا تَبْلُغْنَا بِهِ جَنَّتَكَ وَمِنَ الْيَقِينِ مَا تُهَونَ بِهِ عَلَيْنَا مَصَابِبُ الدُّنْيَا وَمَتِّعْنَا بِأَسْمَاعِنَا وَأَبْصَارِنَا وَقُوَّتِنَا مَا أَحْيَيْتَنَا وَاجْعَلْهُ الْوَارِثَ مِنَّا وَاجْعَلْ ثَارَنَا عَلَى مَنْ
ظَلَمَنَا وَانْصُرْنَا عَلَى مَنْ عَادَانَا وَلَا تَجْعَلْ مُصِيبَتَنَا فِي دِينِنَا وَلَا تَجْعَلِ الدُّنْيَا أَكْبَرُ هَمِّنَا وَلَا مَبْلَغَ حِلْمِنَا وَلَا تُسَلِّطْ عَلَيْنَا مَنْ لا يرحمنا – (ترمذی و نسائ)
«Oh Allah, concédenos un temor de Ti que se interponga entre mi desobediencia a Ti y yo. Concédenos una obediencia que nos permita alcanzar Tu Paraíso. Concédenos una certeza gracias a la cual todas las calamidades se vuelvan fáciles. Mientras nos mantengas con vida, bendice la fuerza de mis ojos, mis oídos y mi cuerpo, y haz que esta fuerza nos sobreviva. Ocúpate de quienes nos oprimen y danos la victoria sobre quienes nos son hostiles. No nos pongas a prueba con ninguna calamidad respecto a nuestra religión. No hagas que el mundo sea para nosotros el objeto de nuestro mayor deseo. No lo conviertas en el límite supremo de nuestro conocimiento. No impongas sobre nosotros a quienes no tendrán misericordia de nosotros». (Tirmidhi, Nasai)
اللَّهُمَّ أَصْلِحْ لِي دِينِي الَّذِي هُوَ عَصَمْتُ أَمْرِي وَأَصْلِحْ لِي دُنْيَايَ الَّتِي فِيهَا مَعَاشِي وَأَصْلِحْ لِى أُخِرَتِي الَّتِي فِيهَا مَعَادِي وَاجْعَلِ الْحَيَوَاتِي زيادَةُ لِي فِي كُلِّ خَيْرٍ وَاجْعَلِ الْمُوَاشرَاحَةَ لِي مِنْ كُلِّ شَر – (مسلم)
«Oh Allah, perfecciona mi religión, de la cual depende que todas mis obras estén libres de defectos. Purifica mi vida mundana, en la que se encuentra mi sustento. Haz segura también mi vida futura, adonde tendré que regresar». (Muslim)
اللَّهُمَّ أَكْفَنِي بِحَلَالِكَ عَنْ حَرَامِكَ وَاغْنَنِي بِفَضْلِكَ عَمَّنْ سَوَاكٍ –
«Oh Allah, haz que aceptar lo lícito, abandonando lo que Tú has declarado ilícito, sea suficiente para satisfacer mis necesidades. No me hagas depender de nada excepto de Ti».
اللَّهُمَّ إِنَّا نَجْعَلُكَ فِي نُحُورِهِمْ وَنَعُوذُ بِكَ مِنْ شُرُورِهِمْ .
«Oh Allah, te ponemos frente a ellos y nos refugiamos en Ti de su maldad».
Algunas súplicas prácticas
Súplica al acostarse:
بِاسْمِكَ اللَّهُمَّ أَحْيَا وَآمُوتُ—«Oh Allah, en Tu nombre vivo y muero».
Súplica al levantarse de la cama:
الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي أَحْيَانًا بَعْدَ مَا أَمَاتَنَا وَإِلَيْهِ النُّشُورِ –
«Toda alabanza pertenece a Allah, Quien nos dará vida después de la muerte. Así, después de morir, volveremos a la vida y regresaremos a Él».
Súplica para ir al baño:
اللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُبِكَ مِنَ الْخُبْثِ وَالْخَبَائِثِ .
«Oh Allah, busco refugio en Ti contra toda clase de impureza.»
Súplica antes de comer:
بسْمِ اللهِ وَعَلَى بَرَاكَاتِ اللهِ .
«En el nombre de Allah, esperando la bendición de Allah.»
Súplica después de comer:
الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي أَطْعَمَنَا وَسَقَانَا وَجَعَلْنَا مِنَ الْمُسْلِمِينَ
«Alabado sea Allah, quien nos alimentó, nos dio de beber y, sobre todo, nos incluyó entre los musulmanes.»
Súplica para viajar en un vehículo:
سُبْحَانَ الَّذِي سَخَّرَ لَنَا هُذَا وَمَا كُنَّا لَهُ مُقْرِنِينَ وَإِنَّا إِلَى رَبِّنَا لَمُنْقَلِبُونَ
«Glorifico a Aquel que ha puesto todas estas cosas bajo nuestro control. De no ser así, no habríamos podido dominarlas. Y así, todos estamos obligados a regresar a Él».
—(Sura Az-Zujruf: 13-14)
Súplica para viajar en una embarcación:
بِسْمِ اللهِ مَجْرِهَا وَمُرْسَهَا إِنَّ رَبِّي لَغَفُورٌ رَّحِيمٌ
«En el nombre de Allah, por cuya orden esta nave se mueve y se detiene. Ciertamente, mi Señor es indulgente» (Sura Hud: 41)
De este modo, todas estas súplicas son significativas y tienen un profundo sentido. Sus resultados y efectos en la vida real son de gran alcance. Si se ponen en práctica y se comprenden de corazón y con la mente sus significados y su importancia profunda, sin duda nos beneficiaremos de sus bondades.
Purificación espiritual y autocrítica
La autocrítica desempeña un papel eficaz y valioso en la purificación espiritual. Quienes siguen el camino de Allah y del Mensajero, deseando purificarse y progresar, deben desarrollar regularmente el hábito de la autocrítica. La autocrítica es, en esencia, una preparación previa para la rendición de cuentas y la responsabilidad que tendremos que asumir ante Allah en el tribunal del Más Allá. Hazrat Umar (que Allah esté complacido con él) dijo:
«Hazte tú mismo las cuentas antes de que tengas que rendir cuentas ante Allah». En la vida real vemos que, antes de presentar las cuentas de una institución ante las autoridades superiores para su auditoría, las personas sensatas las revisan minuciosamente por sí mismas, para que las autoridades superiores no detecten en ellas ningún error o deficiencia. En el tribunal del Más Allá tendremos que presentar nuestras cuentas ante un Ser todopoderoso, en cuyo tribunal nadie podrá pronunciar siquiera una palabra sin Su permiso. La verdadera sensatez consiste en revisar nuestras obras con la intención de no quedar atrapados allí por nuestras cuentas, esforzándonos constantemente, dentro de nuestras posibilidades, por eliminar nuestros errores y deficiencias y por alcanzar gradualmente el nivel de quienes poseen obras cada vez mejores. Se ha dicho en un hadiz.
الْكَيْسُ مَنْ دَانَ نَفْسَهُ وَعَمِلَ لَمَّا بَعْدَ الْمَوْتِ
«El inteligente es quien controla el nafs y obra para alcanzar el éxito en la vida posterior a la muerte».
Métodos de autoexamen
Podemos evaluar adecuadamente nuestras actividades diarias reflexionando y revisándolas en un momento determinado al final del día, considerando todo lo que hacemos durante las veinticuatro horas del día y de la noche. Si de este modo advertimos algún error o deficiencia, no debemos limitarnos a sentir pesar y arrepentimiento por ello, sino que debemos decidir firmemente evitar en el futuro errores, deficiencias o negligencias semejantes. Este es el método regular o formal del autoexamen.
Además, cada vez que cometamos un error o incurramos en alguna deficiencia en nuestras actividades prácticas, debemos arrepentirnos de inmediato y emprender su corrección. Podemos considerar esto como la manifestación práctica del autoexamen. Asimismo, durante el estudio del Corán y de los hadices podemos examinarnos a la luz de los pasajes que leemos. Este tipo de autoexamen exige evaluar correctamente cuál es mi posición a la luz de lo leído, cuánto me he quedado atrás respecto del cumplimiento de sus exigencias, y decidir corregirme o mejorarme.
Por ejemplo, al leer el pasaje de la sura Al-Huyurat en el que se prohíben las conjeturas, la difamación o el chisme, y buscar los defectos de los demás, puedo revisar mi propio registro para comprobar si poseo o no esas faltas y deficiencias. Si no las tengo, doy gracias a Alá. Sin embargo, ningún ser humano puede estar completamente libre de defectos. Si por ahora me parece que, hasta donde sé, no tengo esas faltas, debo esforzar aún más mi conciencia como precaución, para poder librarme de cualquier defecto que pueda existir en mí sin que yo lo sepa.
Del mismo modo, si durante el estudio de los hadices se habla de los signos de la hipocresía, debo ponerme la mano sobre el pecho y preguntarme a mí mismo, sabiendo que Alá está presente y es testigo, para que este destructivo defecto ni siquiera se acerque a mí. Asimismo, cuando se trate de los pecados graves, debemos preguntar a nuestro corazón cuáles de ellos todavía no hemos podido abandonar. Debemos adoptar precauciones para el futuro, de modo que ninguno de esos pecados graves llegue a afectarnos.
También podemos influir profundamente en nuestra mente, nuestro corazón y nuestra vida práctica recitando, durante las oraciones voluntarias de las horas solitarias de la noche, aquellos versículos o suras del Sagrado Corán en los que se mencionan la vida futura, el Paraíso y el Infierno, así como las advertencias de Alá.
Para alcanzar lo que buscamos mediante el autoexamen, necesitamos la tawba y la muráqaba. Por eso, al abordar el tema del autoexamen, también queremos ofrecer una breve explicación sobre estos dos asuntos.
La tawba
Se llama tawba a sentir arrepentimiento y remordimiento después de cometer una injusticia, pedir perdón por ella, abandonarla y volver a las buenas obras. Allah, exaltado sea, dice:
إِلَّا مَنْ تَابَ وَآمَنَ وَعَمِلَ عَمَلاً صَالِحًا فَأُولَئِكَ يُبَدِّلُ اللَّهُ سَيِّاتِهِمْ حَسَنَت وَكَانَ اللهُ غَفُورٌ رَحِيمًا ، وَمَنْ تَابَ وَعَمِلَ صَالِحًا فَإِنَّهُ يَتُوبُ إِلَى اللهِ مَتَابًاه ( الفرقان : ۷۰ – ۷۱)
«Pero quienes se arrepientan, crean y obren bien, Allah transformará sus malas obras en buenas. Y quienes se arrepientan y obren rectamente, su arrepentimiento ante Allah será un arrepentimiento verdadero». (Sura Al-Furqán: 70-71)
Aquí se mencionan, junto con la tawba, la fe y las buenas obras. De ello se entiende que quien se arrepiente debe renovar su declaración de fe. Y la señal de que la tawba es genuina es recibir la capacidad de realizar buenas obras. En realidad, cuando una persona comete un pecado grave, la fuerza de la fe queda casi inoperante en ella. Por eso, quien se arrepiente debe renovar su declaración de fe. En los hadices del Mensajero se menciona que, cuando el ladrón roba, no permanece siendo creyente, y que, cuando el adúltero comete adulterio, no permanece siendo creyente. Es decir, en ese momento la conciencia de la fe no actúa en él. En el versículo 71 de la sura Al-Furqán encontramos dos aspectos respecto a la tawba. Primero, la tawba de una persona es genuina cuando, después de arrepentirse, abandona realmente las malas acciones y se dedica a las buenas obras. Segundo, esa conducta no solo demuestra la autenticidad de la tawba, sino que también es una señal de que Allah la ha aceptado.
En realidad, mediante el autoexamen también queremos alcanzar precisamente esto. Por eso podemos expresarlo así: la tawba se vuelve genuina y fructífera cuando se realiza con una actitud de autoexamen y con la determinación de corregirse. Por otra parte, el autoexamen se vuelve genuino cuando se realiza con el espíritu de la tawba, y así puede desempeñar un papel eficaz en la purificación del alma.
Para comprender plenamente la importancia de la tawba, mencionaremos aquí algunos versículos del Corán y algunos hadices del Mensajero de Allah.
وَتُوبُوا إِلَى اللهِ جَمِيعًا أَيُّهَ الْمُؤْمِنُونَ لَعَلَّكُمْ تُفْلِحُونَ
«¡Oh, creyentes! Volveos todos hacia Allah con arrepentimiento, para que podáis triunfar». (Sura An-Nur: 31)
أَفَلا يَتُوبُونَ إِلَى اللهِ وَيَسْتَغْفِرُونَهُ ، وَاللَّهُ غَفُورٌ رَّحِيمٌ
«¿Acaso no se volverán hacia Allah arrepentidos y pedirán perdón por sus pecados? Allah es, ciertamente, Perdonador y Misericordioso». (Sura Al-Maida: 74)
يكُمْ أَنْ يُكَفِّرَ يَأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا تُوبُوا إِلَى اللهِ تَوْبَةً نَصُوحًا ، عَسَى رَبُّكُم ) عَنْكُمْ سَيَأْتِكُمْ وَيُدْخِلَكُمْ جَنَّتِ تَجْرِي مِنْ تَحْتِهَا الْأَنْهُرُ يَوْمَ لا يُخْزِى اللهُ النَّبِي وَالَّذِينَ آمَنُوا مَعَهُ ، نُورَ هُمْ يَسْعَى بَيْنَ أَيْدِيهِمْ وبِأَيْمَانِهِمْ يَقُولُونَ رَبَّنَا
أَتْمِمْ لَنَا نُورَنَا وَاغْفِرْ لَنَا إِنَّكَ عَلَى كُلِّ شي قديره
«¡Oh, creyentes! Volveos hacia Allah con un arrepentimiento sincero. Es de esperar que Allah borre vuestras faltas menores y os haga entrar en jardines bajo los cuales corren ríos. En ese Día del Juicio, Allah no humillará a Su Profeta ni a quienes creyeron junto con él. Ese día, su luz se extenderá delante de ellos y a su derecha. Dirán: “¡Señor nuestro! Haz que nuestra luz se complete y brille plenamente. Ciertamente, Tú eres Todopoderoso”». (Sura At-Tahrim: 8)
إِنَّمَا التَّوْبَةُ عَلَى اللَّهِ لِلَّذِينَ يَعْمَلُونَ السُّوءُ بِجَهَالَةٍ ثُمَّ يَتُوبُونَ مِنْ قرِيبٍ فَأَوْلَئِكَ يَتُوبُ اللَّهُ عَلَيْهِمْ ، وَكَانَ اللَّهُ عَلِيمًا حَكِيمًا وَلَيْسَتِ الثوية لِلَّذِينَ يَعْمَلُونَ السَّيَاتِ ، حَتَّى إِذَا حَضَرَ أَحَدَهُمُ الْمَوْتُ قَالَ
إِنِّي تُبْتُ النَّنَ وَلَا الَّذِينَ يَمُوتُونَ وَهُمْ كُفَّارٌ، أَوْلَئِكَ أَعْتَدْنَا لَهُمْ عَذَابًا أَلِيمًا
«El verdadero arrepentimiento ante Allah es el de quienes se arrepienten inmediatamente después de cometer una mala acción por ignorancia; Allah acepta su arrepentimiento. Allah es omnisciente y sabio. No es para quienes continúan cometiendo malas acciones sin cesar y, cuando la muerte se presenta en el umbral, dicen: “Ahora me arrepiento”. Ni puede llamarse arrepentimiento el de quienes mueren mientras están inmersos en actos de incredulidad. Para esas personas he preparado un castigo severo y doloroso». (Sura An-Nisá: 17-18)
عَنْ أَسْرَارِ بْنِ يَسَارِ الْمَنَنِي قَالَ قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ يَأَيُّهَا النَّاسُ تُوبُوا إِلى اللهِ وَاسْتَغْفِرُوهُ فَإِنِّي أَتُوبُ الْيَوْمَ مِائَةَ مرة – (مسلم)
Hadrat Asrar ibn Yasar al-Mazani (r. a.) dijo: «El Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “¡Oh, gente! Arrepentíos ante Allah y pedidle perdón. Ciertamente, yo me arrepiento cien veces al día”». (Muslim)
عَنْ أَبِي مُوسَى عَبْدِ اللَّهِ بْنِ قَيْسِ الْأَشْعَرِي رَضِيَ اللَّهُ عَنْهُ عَنِ النَّبِيِّ صلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ قَالَ إِنَّ اللهَ تَعَالَى يَبْسُطُ يَدَهُ بِاللَّيْلِ يَتُوبُ سي النَّهَارِ وَيَبْسُطُ يَدَهُ بِالنَّهَارِ لِيَتُوبَ سِيِّ النَّهَارِ حَتَّى تَطْلَعَ الشَّمْسُ مِنْ
مَغْرِبِها – (مسلم)
«Se narró de Hadrat Abu Musa Abdullah ibn Qays al-Ashari que el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Allah mantiene extendida la mano del perdón durante la noche para perdonar a los pecadores del día, y durante el día para perdonar a los pecadores de la noche, hasta que el sol salga por el oeste”». (Muslim)
عَنْ أَبِي عَبْدِ الرَّحْمَنِ عَبْدِ اللَّهِ ابْنِ عُمَرَ بْنِ الخَطَابِ رَض عَنِ النَّبِيِّ صلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ قَالَ إِنَّ اللَّهَ عَزَّ وَجَلٌ يَقْبُلُ تَوْبَةُ الْعَبْدِ مَالَمُ يُغَرغِرْ – (مسلم)
«Hazrat Abu Abdurrahman, Abdullah ibn Umar ibn al-Jattab, narró: Él relató, transmitiéndolo del Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Allah, el Altísimo, acepta el arrepentimiento de Su siervo hasta que comienzan los dolores de la muerte”.» (Tirmidhi)
Murāqaba
Uno de los nombres atributivos de Allah es Raqīb, cuyo significado es «el que observa». Él observa directamente las acciones de cada uno de nosotros. Asimismo, Allah, el Altísimo, ha llamado Raqīb a uno de los ángeles encargados de registrar nuestras obras. Allah, el Altísimo, dice en la sura Qaf:
إِذْ يَتَلَقَّى الْمُتَلَقِّيْنِ عَنِ الْيَمِينِ وَعَنِ الشَّمَالِ قَعِيدَهُ مَا يَلْفِظُ مِنْ قَوْلِ إِلَّا لَدَيْهِ رَقِيبٌ عَتِيدٌه
«Dos escribas, sentados a su derecha y a su izquierda, lo registran todo. No pronuncia palabra alguna sin que haya junto a él un atento y vigilante guardián dispuesto a registrarla.» (Qaf: 17-18)
Aquí Allah menciona que hay ángeles encargados de custodiar y observar. Pero en la sura an-Nisa, Allah, el Altísimo, se describe a Sí mismo como Raqīb, es decir, el Observador permanente. Allah, el Altísimo, dice:
يأَيُّهَا النَّاسُ اتَّقُوا رَبَّكُمُ الَّذِي خَلَقَكُمْ مِنْ نَّفْسٍ وَاحِدَةٍ وَخَلَقَ مِنْهَا زَوْجَهَا وَبَثَّ مِنْهُمَا رِجَالاً كَثِيرًا وَنِسَاءً وَاتَّقُوا اللَّهَ الَّذِي تَسَاءَلُونَ بِهِ وَالْأَرْحَامَ إِنَّ اللَّهَ كَانَ عَلَيْكُمْ رَقِيبًا
«¡Oh, humanidad! Temed a vuestro Señor, Quien os creó de un solo ser. De ese ser creó primero a su pareja, y de ambos se dispersaron por el mundo innumerables hombres y mujeres. Temed a Allah, en cuyo nombre os reclamáis mutuamente vuestros derechos, y temed romper los lazos de parentesco. Ciertamente, Allah, el Altísimo, os observa en todas vuestras acciones.» (Sura an-Nisa: 1)
En el árabe moderno, a los supervisores de tareas se les llama muraqib. Podemos expresar el significado sencillo y directo de muraqaba de la siguiente manera: «Allah observa y supervisa directamente todas nuestras actividades, y además hace que sean vigiladas por medio de los ángeles». Mantener este sentimiento alerta y consciente en la mente y el corazón, y realizar las tareas con esa conciencia, es la verdadera muraqaba. Si esta actitud se desarrolla durante nuestros momentos de autoexamen, podemos transformar nuestro autoexamen en muraqaba. En otras palabras, la muraqaba no puede consistir en una mera meditación o ascetismo carente de sentido, sin autoexaminarse con el propósito de rendir cuentas y evaluar las propias acciones.
Es decir, la verdadera muraqaba consiste en tratar de vivir cada momento considerando a Allah como el supervisor y observador directo de cada acción, de modo que en la persona se genere la certeza de que Allah está informado de todos sus asuntos. También conoce todos sus secretos ocultos y vigila todas sus actividades. Este estado se desarrolla en la persona mediante la reflexión sobre el poder de Allah y la invocación de Allah con sinceridad y devoción. Sin embargo, este dhikr no es el dhikr de un método inventado por las personas, sino el dhikr enseñado por el Mensajero de Allah.
El primer método del dhikr enseñado por el Mensajero es establecer la oración. El segundo es recitar el Corán comprendiéndolo. El tercero es adquirir el hábito de recitar adhkar masnuna y ad’iya ma’thura mientras se está ocupado en diversas actividades.
Por adhkar masnuna se entienden aquellas invocaciones que enseñó el Mensajero de Allah. Por ejemplo, después de la oración obligatoria, recitar «Subhanallahi wal amanillahi» y «Allahu akbar». Además, recitar frecuentemente «Subhanallahi wal hamdulillahi la ilaha illallahu Allahu akbar». Estas fórmulas de tasbih y tahlil se denominan adhkar masnuna.
Por ad’iya ma’thura se entienden las súplicas enseñadas por el Mensajero de Allah. «Ad’iya» es el plural de súplica. «Ma’thura» significa transmitida o establecida por medio de los hadices. Por ejemplo, el Mensajero de Allah enseñó súplicas específicas para momentos como antes y después de comer, antes de dormir, al despertarse y antes y después de ir al baño. Asimismo, en este ámbito existen numerosas súplicas enseñadas por el Mensajero sobre en qué idioma, cuándo y cómo suplicar a Allah para complacerlo más.
De este modo, estableciendo correctamente la oración, recitando el Corán de manera adecuada y practicando los adhkar masnuna y las ad’iya ma’thura, hay que crear un estado mental en el que se sienta siempre que Allah es el raqib, el observador de la persona. Allah dice:
وَمَا تَكُونَ فِي شَانٍ وَمَا تَتْلُومِنْهُ مِنْ قُرْآنٍ وَلَا تَعْمَلُونَ مِنْ عَمَلٍ إِلَّا كُنَّا عَلَيْكُمْ شُهُودًا إِذْ تُفِيضُونَ فِيهِ
«¡Oh, Profeta! No importa en qué situación te encuentres ni qué parte del Corán recites; y, ¡oh, gente!, cualquier cosa que hagáis: en todas esas situaciones os vemos y os observamos. (Sura Yunus: 61)
La declaración del Mensajero:
أَنْ تَعْبُدُ اللَّهَ كَأَنَّكَ تَرَاهُ فَإِنْ لَّمْ تَكُنْ تَرَاهُ فَإِنَّهُ يَرَاكَ .
«Adora a Allah como si lo vieras; aunque tú no puedas verlo, Él ciertamente te ve». (Bujari y Muslim)
El venerable Sufyan al-Zawri dijo: «Debes practicar la murāqaba de Aquel para quien nada está oculto. Solo en Él debes depositar tus esperanzas y expectativas, pues Él es el Dueño del cumplimiento de todas las esperanzas. Solo a Él debes temer, pues Él es el Dueño del castigo».
El venerable Abdullah ibn Mubarak (que Allah tenga misericordia de él) le dijo a un hombre: «Practica la murāqaba de Allah». Al oír esta instrucción, el hombre preguntó: «¿Qué es la murāqaba?». El venerable Ibn Mubarak respondió: «Vive siempre con la disposición interior de quien ve a Allah».
Se relata de Abdullah ibn Dinar que dijo: «Un día, mientras viajaba hacia La Meca con el Emir de los Creyentes, el venerable Umar ibn al-Jattab (que Allah esté complacido con él), nos detuvimos a descansar en el camino y nos encontramos con un pastor de cabras. El pastor estaba apacentando las cabras en la montaña. El venerable Umar le dijo: “Véndenos una cabra”. El pastor respondió: “Solo soy un siervo de su dueño; ¿cómo podría venderla?”. Entonces Umar (que Allah esté complacido con él) le dijo: “Dile a tu dueño que un lobo se la comió”. El siervo respondió: “¿Y dónde está Allah?”. Inmediatamente, el venerable Umar rompió a llorar. Después fue con el dueño de aquel siervo, lo compró y lo emancipó». (Minhaj al-Muslim)
Fin