Palabras del editor
Desde hace mucho tiempo se sentía profundamente la necesidad de una obra sobre el ilm del fiqh que fuera concisa y, al mismo tiempo, satisficiera las necesidades de todos los aspectos de la vida de cada musulmán. Gracias a Allah, «Asan Fiqh», escrita en urdu por el maulana Muhammad Yusuf Islahi, ha satisfecho esa necesidad nuestra. Damos gracias a Allah por haber podido publicar en bengalí esta obra, escrita en dos volúmenes.
Consideramos que la traducción de la obra es fiel, pues fue realizada por el distinguido pensador islámico y literato, señor Abbas Ali Khan. Este volumen contiene tres capítulos titulados «Aqaid», Taharat y Salat. El segundo volumen contiene las disposiciones sobre el zakat, el sawm y el hach.
Cabe señalar que actualmente existen cuatro escuelas de fiqh extendidas en el mundo musulmán: hanafí, malikí, shafií y hanbalí. Además, hay seguidores de otra corriente que no siguen ninguna de las cuatro mencionadas. Se les conoce como salafíes o ahl al-hadiz. Todas las corrientes mencionadas son correctas. Los fundamentos de todas ellas se basan en el Corán y el hadiz. El propósito de todos era seguir íntegramente el Corán y el hadiz. Culparse mutuamente por las diferencias de opinión mencionadas, considerar al otro fuera de la religión y tratar de crear una ruptura en la unidad de la umma musulmana no puede ser obra de ningún sincero defensor de la verdad.
En el subcontinente hay seguidores de todas las escuelas. Sin embargo, dado que los seguidores de la escuela hanafí son mayoría, esta obra se ha compilado basándose únicamente en la escuela hanafí, evitando las diferencias de opinión, para que los musulmanes comunes puedan seguir su propio madhhab con plena tranquilidad y sin dudas. No obstante, en algunos lugares también se han incluido en las notas las opiniones de otras escuelas de fiqh.
En distintas épocas, los honorables ulemas, tras investigar ampliamente ciertas cuestiones, recomendaron opiniones diversas; en las notas también se ha mencionado la opinión considerada correcta entre ellas, para que quien lo desee pueda ponerla en práctica con amplitud de corazón. Además, junto con las cuestiones jurídicas, se han descrito a la luz de los hadices las virtudes y la importancia de los actos de adoración y de las obras piadosas, a fin de despertar en el corazón el entusiasmo por la adoración.
El juicio sobre nuestro éxito corresponde a los lectores. Que el Todopoderoso Allah nos conceda el tawfíq para seguir plenamente Su religión. Amín. El editor
Terminología
En los libros de fiqh se emplean ciertos términos que tienen significados específicos y particulares. Para comprender los preceptos y las cuestiones del fiqh, también es necesario conocer bien sus significados.
En esta obra también se han empleado estos términos cuando ha sido necesario. En lugar de explicarlos cada vez, se ha considerado razonable incluir al principio de la obra una lista con sus explicaciones. Los términos se han explicado siguiendo el orden alfabético de la lengua bengalí, y puede consultarse la lista cuando sea necesario. También pueden memorizarse todos los términos de una vez.
A
1. Ada
La adoración que se realiza dentro de su tiempo establecido se llama ada. Por ejemplo, realizar la oración del fayr desde después del alba verdadera hasta antes de la salida del sol, y ayunar durante el mes de Ramadán, se denomina ada.
2. Awsat al-Mufassal
Las surasالطارق hasta البينة se denominan «Awsat al-Mufassal». Es recomendable recitarlas en las oraciones del ‘asr y del ‘ishā.
3. Ayyam al-Tashriq
A los días 11, 12 y 13 del mes de Dhul-Hiyyah se les llama Ayyam al-Tashriq. La recitación del takbir que se realiza después de cada oración obligatoria durante estos cinco días —el Yawm de Arafah (9 de Dhul-Hiyyah), el Yawm al-Nahr (10 de Dhul-Hiyyah) y los Ayyam al-Tashriq— se denomina takbir al-Tashriq.
4. Aqidah
Es decir, una verdad en la que la persona cree firmemente; por ejemplo, la verdad de que Allah es Uno y que nadie comparte con Él Su esencia, Sus atributos, Sus mandatos ni Su autoridad. Esta es la aqidah del musulmán.
5. Amal qalil
Amal qalil se refiere a una acción que el orante no realiza mucho. Si se realiza amal qalil por alguna necesidad, la oración no se invalida ni se vuelve makruh.
6. Amal kathir
Es una acción que el orante realiza repetidamente, de modo que, si alguien lo observa, piensa que esa persona no está rezando. Por ejemplo, comenzar a rascarse el cuerpo con ambas manos o que una mujer comience a recogerse el cabello durante la oración. Estas acciones se denominan amal kathir y con ellas la oración queda invalidada.
7. Awrah
Se denomina awrah a aquellas partes del cuerpo que es obligatorio mantener cubiertas. Para el hombre es obligatorio cubrir desde el ombligo hasta las rodillas. También es obligatorio cubrir las rodillas. Para las mujeres es obligatorio cubrir todo el cuerpo, excepto el rostro, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
I
8. Los shaʿā’ir islámicos
Por shaʿā’ir islámicos se entienden aquellos actos de adoración y prácticas religiosas que son signos de la grandeza y dignidad de la religión, y que generan atracción hacia ella, amor por ella y una conciencia de su grandeza e importancia.
9. Īṣāl al-thawāb
Hacer llegar a una persona fallecida la recompensa de las propias buenas obras y actos de adoración físicos y mundanos —es decir, suplicar a Alá: «Haz llegar a las almas de tal persona la recompensa de esta adoración o buena obra mía»— se denomina Īṣāl al-thawāb.
10. Yā’isa
Se denomina yā’isa a la mujer anciana cuya menstruación ha cesado.
Esto
11. Izn-e ‘amm
Esta es una de las condiciones para que la oración del viernes sea obligatoria. Significa que, en el lugar donde se realiza la oración del viernes, habrá permiso irrestricto para que participen personas de todas las clases, y nadie tendrá prohibición ni impedimento alguno.
12. Iqamat
Antes de ponerse de pie para la oración en congregación, que una persona repita las palabras pronunciadas en el adhan y, además, decirقد قامت الصلوة dos veces se denomina iqamat. Generalmente también se la llama takbir.
13. Iqtida
Rezar en congregación detrás del imam se denomina iqtida. A quien sigue al imam se le llama muqtadí. El imam al que se sigue se denomina muqtada.
14. Orientarse hacia la qibla
Durante la oración, volverse hacia la qibla se llama istiqbāl de la qibla. Volverse hacia la qibla significa dirigir hacia ella el rostro y el pecho. Esta es una de las condiciones de la oración, y si no se cumple, la oración no es válida.
15. Istijara
Istijara significa buscar el bien. En terminología, la oración de istijara, o istijara, es la oración nafl que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) enseñó a los musulmanes con este propósito: si alguna vez, al emprender una acción lícita, no queda claro cuál es el aspecto beneficioso de esta y no se puede tener certeza sobre ninguno de sus aspectos, buenos o malos, entonces se deben realizar dos rakaat de oración nafl y recitar la súplica prescrita de la istijara. Se espera que, por la bendición de la oración de istijara, Allah produzca certeza respecto de una de las opciones o una inclinación del corazón hacia ella.
16. Istinyá
La purificación y limpieza de las partes anterior y posterior del cuerpo después de las necesidades humanas, es decir, después de orinar y defecar, se llama istinyá. La istinyá puede realizarse con tierra o con agua.
17. Istihada
La sangre que sale por la vagina de una mujer, aparte de la menstruación y del sangrado posparto, se llama istihada.
18. Un misal
Cuando el sol empieza a declinar, si la sombra de cada objeto, aparte de su sombra original, alcanza la misma longitud que el objeto, se denomina un misil.
19. Iyadat
Iyadat significa acudir junto al enfermo y preguntarle por su estado. Este acto es mustahab.
Y
20. Wáyib
Cumplir el wáyib es tan obligatorio como el farz. Quien lo considere insignificante e irrelevante y lo abandone sin motivo será fásiq y merecerá un castigo. Es más importante y necesario que la sunna muákkada. Sin embargo, no se puede llamar káfir a quien niegue el wáyib.
21. Wadi
El líquido que sale justo antes de la eyaculación, así como la sustancia espesa que, en otros momentos, sale del pene y que generalmente se expulsa después de orinar, se denomina wadi.
22. Watan asli
Se llama watan asli al lugar donde una persona reside permanentemente. Si alguien abandona ese lugar con la intención de establecerse permanentemente en otro sitio, ese otro sitio se convertirá en su watan asli. El primer lugar dejará de ser su watan asli.
K
23. Qiraat
La recitación del Sagrado Corán durante la oración se llama qiraat. En la oración, es obligatorio recitar una aleya larga o una cantidad equivalente a tres aleyas cortas. La qiraat es uno de los pilares de la oración. Sin ella, la oración no es válida.
24. Qurbani
Sacrificar un animal por la complacencia de Allah durante los días del Eid al-Adha se llama qurbani. Es el compromiso de que, si fuera necesario, el siervo no dudaría en ofrecer su propia sangre por la causa de Allah.
25. Qa’da ula
En una oración de cuatro rak‘at, sentarse después de la segunda rak‘at para recitar el at-taḥiyyāt se denomina qa‘da ula.
26. Qa‘da al-ajira
Sentarse en la última rak‘at de cada oración para recitar el at-taḥiyyāt se denomina qa‘da al-ajira. En una oración de dos rak‘at, es la sentada de la segunda rak‘at; en una oración de tres rak‘at, la de la tercera rak‘at; y en una oración de cuatro rak‘at, la de la cuarta rak‘at. En cada oración, la qa‘da al-ajira es obligatoria
27. Qauma
Después de levantarse del rukū‘, permanecer de pie completamente erguido y con tranquilidad se denomina qauma. Es uno de los actos obligatorios de la oración.
28. Qisār al-mufaṣṣal
La sura الزلزال hasta la sura الناس se denominan qisār al-mufaṣṣal. Es sunnah recitar estas suras en la oración del magrib.
29. Qunūt al-nāzila
Por Qunūt al-Nāzila se entiende la súplica que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) recitaba para protegerse de la devastación causada por los enemigos, quebrantar su poder y provocar su destrucción. Después del Profeta, los Compañeros también establecieron la práctica de recitarla.
J
30. Khusūf
El eclipse de la luna se denomina khusūf. En el Corán se dice وخسف القمرes decir: «La luna sufrirá un eclipse y quedará sin luz». La oración de dos rak‘at que se realiza durante el khusūf se denomina ṣalāt al-khusūf, o oración del khusūf.
G
31. Animales ghair-damawī
Los animales que no tienen sangre en absoluto o cuya sangre, aunque exista, no circula, como los mosquitos, las moscas, las avispas y los escorpiones, entre otros, se denominan ghair-damawī.
32. Gusl
Según la Sharía, se llama ghusl a lavar todo el cuerpo y purificarlo de la najasat haqiqi y hukmi.
Chha
33. Sombra original
La sombra que tiene cada objeto al mediodía se llama sombra original.
34. Sombra de un mithl
Cuando, aparte de la sombra original, la sombra de cada objeto alcanza la misma longitud que este, se llama sombra de un mithl.
35. Sombra de dos mithl
Cuando, aparte de la sombra original, la sombra de cada objeto alcanza el doble de su longitud, se llama sombra de dos mithl.
J
36. En la terminología del fiqh, la sentada entre las dos postraciones se llama yalsa; es uno de los actos obligatorios de la oración.
37. Segunda congregación
Después de celebrarse la congregación habitual en la mezquita, si quienes no pudieron participar en ella realizan otra congregación, esta se denomina segunda congregación. En ciertas circunstancias es permisible y en otras es makruh.
38. Yama‘ bayna as-salatayn
Llamar yama‘ bayna as-salatayn a la realización conjunta, en un solo tiempo, de las oraciones correspondientes a dos tiempos. Por ejemplo, realizar las oraciones del zuhr y del asr durante el tiempo del zuhr. Durante el Hayy, en Arafat, el 9 de Dhul-Hiyya, las oraciones del zuhr y del asr se realizan juntas durante el tiempo del zuhr. Después, al llegar a Muzdalifa, el magrib y el isha se realizan juntos durante el tiempo del isha. En el Hayy se realiza la yama‘ bayna as-salatayn; según algunos, también es permisible durante un viaje.
39. Yama‘ suri
Esto significa retrasar una oración y realizarla cuando su tiempo está a punto de terminar, y realizar la oración del segundo tiempo tan pronto como este comience. De este modo, aparentemente parecerá que las dos oraciones se realizaron al mismo tiempo, aunque en realidad cada una se realizó dentro de su propio tiempo. Según los hanafíes, durante los viajes distintos del Hayy solo es permisible la yama‘ suri; la yama‘ haqiqi no es permisible.
40. Jam‘ haqīqī
Significa realizar juntas, durante el horario de una de las oraciones, las oraciones correspondientes a dos horarios. Por ejemplo, realizar juntas las oraciones del zuhr y del asr durante el horario del zuhr.
41. Jam‘ taqdīm
Significa realizar la segunda oración, antes de que comience su horario, junto con la primera oración durante el horario de esta. Por ejemplo, realizar la oración del asr durante el horario del zuhr, junto con la oración del zuhr, antes de que comience el horario del asr. Así se hace, por ejemplo, durante el hajj en Arafat.
42. Jam‘ ta’khīr
Significa retrasar la oración de un horario y realizarla durante el horario de la segunda oración, junto con esta. Por ejemplo, no realizar la oración del magrib durante su horario, sino retrasarla hasta el horario del isha y realizarla junto con la oración del isha. Así se hace, por ejemplo, en Muzdalifa.
43. Janābah
El significado literal de janābah es estar alejado. En la terminología del fiqh, designa aquel estado de impureza en el que el baño ritual se vuelve obligatorio para el hombre o la mujer. Este baño se vuelve necesario después de realizar el acto sexual o cuando se produce una eyaculación por otro medio. Puesto que, en tal estado, la persona debe mantenerse alejada de la purificación y de la oración, se denomina janābah.
44. Oración jahrí
Es decir, una oración en la que es obligatorio que el imán recite en voz alta. Por ejemplo, las dos primeras rakʿat de las oraciones del magrib y del ʿishāʾ, la oración del fayr, la oración del viernes y las dos oraciones del ʿīd son jahríes. En estas oraciones es obligatorio que el imán recite en voz alta.
T
45. Tahmīd
Después de levantarse del rukūʿ, en la posición de qawmah,ربنا لك الحمد se recita.
46. Tahiyyat al-masjid
Tahiyyat al-masjid es la oración que se recomienda según la Sunna a quienes entran en la mezquita. Se pueden rezar dos rakʿat de tahiyyat al-masjid, y también es recomendable rezar más. Si alguien, después de entrar en la mezquita, realiza una oración fard, wajib o sunnah, esta sustituirá a la tahiyyat al-masjid.
47. Tasbīḥ
Recitar en la oración «Subḥāna rabbiyal-ʿaẓīm» o «Subḥāna rabbiyal-aʿlā».
48. Tasmiʿ
Al levantarse del rukū, سمع الله لمن حمده debe recitarse.
49. Tasmia
بسم الله الرحمن الرحيم debe recitarse.
50. Tashahhud
Recitar el at-Taḥiyyāt durante la sentada. Puesto que al final se da testimonio de la unicidad de Dios y de la misión profética, se lo denomina tashahhud.
51. Taʿawwudh
اعوذ بالله من الشيطان الرجيمRecitarlo.
52. Ta‘dīl al-arkān
Realizar con tranquilidad el rukū‘, la postración y demás, y cumplir correctamente el qawma, la jalsa y demás.
53. Ta‘ziya
Se denomina ta‘ziya aconsejar a los familiares del difunto que tengan paciencia, expresar condolencias y suplicar por el difunto.
54. Takbīr al-taḥrīma
Decir «Allāhu akbar» al comenzar la oración. Se denomina takbīr al-taḥrīma porque, a partir de entonces, comienza la oración y durante ella quedan prohibidos hablar, comer, beber y demás.
55. Takbīr
Pronunciar «Allahu akbar». Por lo general, la iqama también se denomina takbir.
56. Takbir al-tashriq
Se denomina takbir al-tashriq al takbir que se pronuncia una vez en voz alta después de cada oración obligatoria, desde después de la oración del alba del 9 de Dhul-Hiyya hasta la oración de la tarde del 13 de Dhul-Hiyya. Es el siguiente:
الله اكبر الله اكبر لااله الاالله والله اكبر الله اكبر ولله الحمد-
57. Tahlil
لااله الااللهse denomina tahlil.
58. Tahajjud
Tahajjud significa levantarse del sueño; la oración que se realiza al levantarse después de dormir un tiempo durante la noche se denomina oración del tahajjud. La manera sunnah de realizar el tahajjud es que la persona se levante de dormir después de la medianoche y realice la oración.
59. Tayammum
En el diccionario, tayammum significa proponerse y tener la intención; en la terminología de la jurisprudencia islámica, significa alcanzar la tahārat de la impureza ritual mediante tierra pura u otro material similar, cuando no hay agua. El tayammum puede realizarse en lugar de la ablución y también en lugar del baño ritual.
60. Tayamun
Comenzar cada acción por el lado derecho; por ejemplo, comenzar la ablución por la mano derecha y ponerse primero el calzado en el pie derecho.
61. Tiwāl al-Mufaṣṣal
Desde la sura الحجرات hasta la sura البروج se denomina Tiwāl al-Mufaṣṣal a las suras comprendidas entre ambas. Es sunna recitarlas en las oraciones del fayr y del zuhr.
62. Tahārat
La tahārat es lo opuesto a la najāsat. Tahārat significa purificarse, conforme a la sharía, de la najāsat haqīqī y ḥukmī del cuerpo.
63. Tuhr
Se denomina tuhr al estado de pureza entre dos menstruaciones.
64. Dabaghat
Se denomina dabaghat al curtido de la piel sin curtir para eliminar su humedad y mal olor. Mediante el dabaghat, la piel de todo animal lícito o ilícito se vuelve pura. Sin embargo, la piel del cerdo no se vuelve pura de ninguna manera.
65. Animal sanguíneo
Aquel en cuyo cuerpo circula la sangre.
66. Dírham
El peso de un dírham es de tres masas y un rati. Equivale aproximadamente a una taka.
67. Doble mithl
Cuando, al mediodía, la sombra de un objeto alcanza el doble de su longitud, aparte de la sombra original que tiene cada objeto, se denomina doble mithl.
n
68. Nayāsat haqīqiyya
Por nayāsat haqīqiyya se entienden aquellas impurezas que provocan repugnancia natural en las personas, de las que se ordena proteger el propio cuerpo, la ropa y demás bienes, y de las que la sharía ordena mantenerse alejado.
69. Nayāsat hukmiyya
El estado de impureza que no puede percibirse, sino que se conoce por medio de la sharía, se denomina nayāsat hukmiyya; por ejemplo, no tener ablución o encontrarse en necesidad de realizar el baño ritual. También se denomina hadaz.
70. Nayāsat jafīfa
A esas impurezas manifiestas se las denomina najasat jafifa; su impureza es relativamente leve y, según algunas pruebas y evidencias de la sharía, existe la duda de que sean puras. Por ello, la sharía establece para ellas una disposición algo más leve. Por ejemplo, los excrementos de las aves cuya carne es ilícita.
71. Najasat galiza
Se denomina najasat galiza a aquello cuya condición de excremento no ofrece ninguna duda. La gente siente naturalmente repugnancia por ello y también existen pruebas en la sharía de su impureza. Por ejemplo, el cerdo y todas sus partes, así como la orina y las heces humanas, entre otras cosas.
72. Nafl
Se denomina nafl a una acción que el Profeta (s. a. s.) realizó ocasionalmente y que la mayoría de las veces no realizó. El nafl también se denomina mandub, mustahab y tatawwu.
73. Nifas
Se denomina nifas a la sangre que sale del órgano especial de la mujer después del nacimiento de un hijo. El período de salida de esta sangre es, como máximo, de 40 días, y no existe un período mínimo determinado.
74. Oración de chasht
La oración voluntaria que se realiza desde que el sol ha salido completamente hasta el mediodía se llama oración de Chasht. Esta oración es mustahabb. Se pueden rezar cuatro rak‘at, o más.
75. La oración del qasr
Por oración del qasr se entiende la oración abreviada durante el viaje. La Sharía ha concedido al viajero tal facilidad que puede rezar las oraciones del zuhr, del asr y del isha en dos rak‘at en lugar de cuatro. No hay qasr para el fayr ni para el magrib.
F
76. Es obligatorio para todo musulmán realizar ciertos actos, y quien los niega es un kafir. Quien abandone un acto obligatorio sin excusa será un fasik y merecerá castigo. Los actos obligatorios son de dos tipos: fard al-‘ayn y fard al-kifaya.
77. Fard al-‘ayn
Aquello que es absolutamente obligatorio para todo musulmán; quien no lo realiza comete un pecado grave y merece castigo. Por ejemplo, la oración, el ayuno y otros actos semejantes.
78. Fard al-kifaya
Lo que no es obligatorio individualmente para cada persona, pero sí es una obligación colectiva para todos los musulmanes: si algunas personas lo cumplen, queda cumplido por todos; pero si nadie lo cumple, todos serán pecadores. Por ejemplo, la oración funeraria y preparar para el entierro y amortajar al difunto, entre otros.
79. Fiqh
La palabra fiqh significa discernimiento, inteligencia y comprensión. En terminología, fiqh significa los preceptos de la ley islámica que los eruditos dotados de profundo conocimiento y competencia en el Corán y la Sunna han deducido de ambos con argumentos y pruebas.
80. Fidya
La fidya es una limosna que se entrega en nombre del difunto en lugar de las oraciones que debía recuperar. La fidya por una oración es un ser y cuarto de trigo o dos seres y medio de cebada. También puede entregarse su valor monetario.
M
81. Mā-e jārī
Al agua corriente se la llama «mā-e jārī». Por ejemplo, el agua de los ríos, mares, arroyos de montaña, canales y demás. El «mā-e jārī» es puro. Puede utilizarse para realizar la purificación ritual. Sin embargo, si se mezcla con impurezas en tal cantidad que cambia su color, sabor u olor, no podrá utilizarse para la purificación ritual.
82. Mā’ rāqid qalīl
Rāqid significa estancado. Mā’ rāqid qalīl significa agua estancada o confinada, en una cantidad tan pequeña que, si cae alguna impureza en uno de sus extremos, cambian el color, el olor y el sabor de toda el agua hasta el otro extremo.
83. Mā’ rāqid kathīr
Es el agua confinada en una cantidad tan grande que, si cae alguna impureza en uno de sus extremos, no se produce ningún cambio en el otro; es decir, no cambian el color, el olor ni el sabor del agua.
84. Mā’ ṭāhir muṭahhir
Se llama mā’ ṭāhir muṭahhir al agua que es pura en sí misma y que también puede purificar otras cosas, y con la cual son válidas la ablución y el baño ritual.
85. Mā’ mustaʿmal
Es el agua que alguien ha utilizado para realizar la ablución con el fin de purificarse del hadas menor, o con la intención de obtener recompensa, o que ha utilizado una persona cuyo baño ritual era obligatorio, siempre que no tuviera ninguna impureza adherida al cuerpo. Esta agua es pura en sí misma, pero con ella no son válidas la ablución ni el baño ritual.
86. Mā’ mashkūk
Mā’ mashkūk (agua dudosa) es el agua que es pura, pero sobre la cual existe duda acerca de si permite alcanzar la purificación o no. Por ejemplo, el agua sobrante de un burro o una mula. La norma respecto a esta agua es que se debe realizar el wudu y también el tayammum.
87. Mā’ najās (agua impura)
Es el agua con la que no se puede realizar la purificación ritual; además, todo aquello —ya sea ropa o cuerpo— que entre en contacto con ella se vuelve impuro.
88. Mubāḥ
Todo acto permitido cuya realización no conlleva recompensa y cuya omisión no conlleva pecado.
89. Mubāsharat
Se denomina mubāsharat a mantener relaciones sexuales.
90. Mudrik
Se llama mudrik a la persona que participa en la oración congregacional junto con el imán desde el principio hasta el final.
91. Madhi
Se llama madhi al líquido blanquecino que sale antes de la eyaculación, en el momento culminante de la actividad sexual.
92. Apóstata
Se llama apóstata a la persona que, después de haber creído en el islam, vuelve nuevamente a la incredulidad.
93. Musafir
En la terminología de la sharía, se llama musafir a la persona que sale de su localidad para emprender un viaje de una distancia de 36 millas [según algunos eruditos hanafíes, esta distancia es de 48 millas]. Tal persona rezará las oraciones abreviadas durante el viaje.
94. Masbuq
Se llama masbuq al muqtadí que se incorpora con cierto retraso a la oración en congregación, cuando ya se han realizado una o dos rak‘at.
95. Mustahabb
Se llama mustahabb a la práctica que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) realizó ocasionalmente y no realizó la mayor parte del tiempo. Esta práctica tiene una gran recompensa; no hay pecado en no realizarla.
96. Masah
Hacer masah significa pasar la mano húmeda. Ya sea que se haga masah sobre la cabeza o sobre los calcetines, debe hacerse utilizando agua no utilizada.
97. Muqtadí
Se llama muqtadí a quien realiza la oración detrás del imán.
98. Mukabbir
Se llama mukabbir a quien pronuncia la iqama y transmite los takbires. Cuando la congregación es grande, también se llama mukabbir a quien repite los takbires del imán y hace llegar su voz a todos los muqtadíes.
99. Makruh tahrimi
Es todo acto del que es obligatorio que se abstenga cada musulmán. Quien lo realiza sin una excusa legítima incurre en un pecado grave. Sin embargo, no se puede llamar kafir a quien lo niega.
100. Makruh tanzihi
Es un acto cuya abstención merece recompensa, pero cuya realización no convierte a la persona en pecadora.
101. Mani
Es una sustancia cuya emisión satisface el deseo sexual y alivia la excitación.
r
102. Rukn
Se denomina rukn a la parte de algo de cuya presencia depende que ese algo exista o no. El plural de rukn es arkan. Por ejemplo, los arkan de la oración son el qiyam, la recitación, el ruku, el suyud, la qawmah y el qa’dah al-ajirah; todas estas son partes de la oración de cuya existencia depende la oración. Los arkan del islam son la aqidah, la oración, el zakat, el ayuno y el hach. El edificio del islam está establecido sobre todos ellos. Sin estos elementos, este edificio no puede mantenerse en pie.
l
103. Lahik
Se llama lahik al muqtadi que participa en la congregación desde el principio, pero después pierde una o más rak’ahs.
s
104. Sutrah
Si quien está rezando lo hace en un lugar por donde pasan personas delante de él, erigir frente a él un objeto elevado como barrera se denomina técnicamente sutra.
105. Cubrir el awrah
Por awrah se entiende la parte del cuerpo cuya exposición está prohibida según la sharía. Para el hombre es obligatorio cubrirse desde el ombligo hasta las rodillas; para la mujer es obligatorio cubrir todo el cuerpo excepto el rostro, las manos y los pies. Cubrir el awrah significa cubrir estas partes, lo cual es obligatorio.
106. Saydat al-sahw
Sahw significa olvidar. Cuando durante la oración, debido a un olvido, se produce alguna omisión o adición que perjudica la oración, se vuelve obligatorio realizar dos postraciones al final de la oración para repararla. Estas se llaman postraciones del olvido.
107. Oración sirri
Las oraciones en las que es obligatorio que el imán recite en silencio se llaman oraciones sirri. Por ejemplo, las oraciones del zuhr y del asr.
108. Sunna
La sunnah son aquellas acciones que realizaron el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y los nobles Compañeros (que Allah esté complacido con ellos). Hay dos clases: la sunnah muakkadah y la sunnah ghair muakkadah.
109. La sunnah muakkadah
Son aquellas acciones que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y los nobles Compañeros (que Allah esté complacido con ellos) realizaban siempre y nunca abandonaban, salvo por una excusa válida. Sin embargo, no reprendían a quienes no las realizaban. Pero quien las abandona sin excusa y adquiere el hábito de dejarlas se convierte en un pecador corrupto y pecaminoso. Será privado del testimonio del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Si alguna se omite accidentalmente, ese es otro asunto.
110. La sunnah ghair muakkadah
Es la acción que realizaron el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) o los Compañeros (que Allah esté complacido con ellos), pero que también abandonaron alguna vez sin excusa. Realizarla conlleva una gran recompensa; no realizarla no es pecado.
111. Sahib al-tartib
En la terminología de la sharía, se llama sahib al-tartib al siervo creyente que nunca había dejado una oración sin realizar, pero al que se le han quedado pendientes una, dos o las cinco oraciones diarias de un día y una noche, ya sea consecutivamente o en distintos momentos; o que, si anteriormente tenía oraciones pendientes, las ha realizado y todavía tiene a su cargo la recuperación de una, dos o cinco oraciones.
112. Sadaqat al-fitr
La sadaqat al-fitr es la limosna que toda persona acomodada entrega a quien tiene derecho a recibirla antes de la oración del Eid al-Fitr. Entregarla es obligatorio para todo musulmán que posea bienes por encima de sus necesidades básicas, tenga o no la obligación de pagar el zakat. Además, no es necesario que esos bienes hayan permanecido en su posesión durante un año. También es obligatorio entregarla en nombre de todo menor de edad. Incluso si un demente posee bienes, es obligatorio entregarla en su nombre.
Capítulo de las doctrinas de fe
Los pilares del islam
Cualquier edificio o vivienda se sostiene necesariamente sobre algún cimiento o pilar. La vivienda permanece en buen estado mientras sus cimientos o pilares sean sólidos. Si estos pilares se vuelven inestables o se debilitan, también se debilitará la vivienda construida sobre ellos. Y si el pilar se inclina desde el principio o queda tan deteriorado que amenaza con caer, la vivienda tampoco podrá mantenerse en pie y en cualquier momento se desplomará estrepitosamente al suelo. El islam es exactamente como una vivienda. Tiene cinco arkan, o pilares. Estos se denominan los arkan del islam.
Cuanto más sólidos sean estos pilares del edificio o la vivienda islámica, más duradero será también el edificio islámico. Si Dios no lo quiera, estos arkan se debilitan, sus cimientos se aflojan o amenazan con caer, el edificio islámico tampoco podrá mantenerse en pie. Un día se desplomará estrepitosamente sobre la tierra.
Ahora bien, si amamos el islam, si queremos adorar con confianza al Dios Único, permaneciendo bajo la sombra de esta vivienda y en un ambiente pacífico, y si además albergamos el noble deseo de que todos los siervos de Dios encuentren refugio en este edificio, se mantengan alejados del peligro de la incredulidad y el politeísmo, vivan como siervos amados por Dios y alcancen el éxito tanto en la religión como en este mundo, entonces nuestro deber es conocer bien la esencia de los pilares del islam y tomar todas las medidas necesarias para asegurar su permanencia y solidez. Después, no debemos permitir que se debiliten bajo ninguna circunstancia. Esto se debe a que este grandioso edificio del islam, con sus innumerables bendiciones, solo puede mantenerse en pie cuando sus pilares permanecen firmes y sólidos.
Los pilares del islam son cinco:
1. La kalima tayyiba, es decir, abandonar las ideas y creencias de la incredulidad y el politeísmo, y creer en las doctrinas islámicas.
2. Establecer la oración.
3. Dar el zakat.
4. Ayunar durante Ramadán.
5. Realizar el hach en la Casa de Allah.
El Profeta (la paz sea con él) dijo: بني الاسلام على خمس
El fundamento del islam se basa en cinco cosas
شهادة ان لأ اله الأالله و ان محمدا رسول الله-
Dar testimonio de que no hay otra divinidad aparte de Allah y de que Muhammad es el Mensajero de Allah.
واقام الصلوة
y establecer la oración.
وايتاء الزكوة
y dar el zakat.
وصوم رمضان
y ayunar durante el Ramadán.
وحج البيت
y visitar la Casa de Allah, es decir, realizar el hach.
Concepto islámico: creencias y pensamiento
La base de las buenas obras
En el islam, la fe es la base de toda adoración y de todas las buenas obras. Sin fe, ninguna adoración es válida, ninguna buena obra será aceptada y tampoco es posible alcanzar la salvación. Por muy buena que parezca cualquier obra, si la fe no es su fundamento, no tendrá ningún valor ante Alá. El Corán considera buena obra aquella cuya fuente de inspiración es la fe.
Alá dice:
A quienquiera que haga buenas obras, sea hombre o mujer, y sea creyente, le concederé una vida pura y virtuosa. (Sura An-Naml: 97)
En otra parte del Corán se dice:
(¡Oh, Mensajero!) Diles: «¿Queréis que os informe de quiénes son los más perdidos y fracasados en cuanto a sus obras? Son aquellos cuyos esfuerzos y afanes se consumen en el extravío durante la vida mundana, mientras creen que están haciendo buenas obras. Son quienes han negado los signos de Alá y no han creído en su encuentro con Alá. Por ello, todas sus obras han sido vanas y el Día de la Resurrección no tendrán ningún valor». (Sura Al-Kahf: 103-105)
¿Qué se entiende por fe?
La fe consiste en aceptar de corazón el significado de la Kalima Tayyiba y de la Kalima de la Shahada, y pronunciarlo con la lengua.
Kalima Tayyiba: لااله الا الله محمد رسول الله
No hay ninguna divinidad excepto Allah. Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es el Mensajero de Allah.
Kalima de la Shahada: اشهد ان لأ اله الا الله واشهد ان محمدا عبده ورسوله
Doy testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Allah, y doy también testimonio de que Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es Su siervo y Mensajero.
Las cuestiones cuya aceptación general se exige después de creer en la Kalima Tayyiba y en la Kalima de la Shahada se denominan creencias islámicas.
Las creencias islámicas son seis:
1. La fe en la esencia y los atributos de Allah.
2. La fe en los ángeles.
3. La fe en los mensajeros (incluida la fe en el sello de la profecía).
4. La fe en los Libros celestiales.
5. La fe en el Más Allá.
6. La fe en el decreto divino.
Estas seis creencias constituyen, en realidad, las seis partes de la fe. Entre todas ellas existe una relación mutua profunda e inevitable. Al aceptar cualquiera de ellas, necesariamente hay que aceptar también las otras, y al negar una cualquiera, se niegan todas. El verdadero significado de la fe es aceptar todas ellas con el corazón. Si alguien se niega a aceptar cualquiera de ellas, de ninguna manera se le puede considerar creyente. Del mismo modo, tampoco es creyente quien, además de estas seis creencias del islam, considera por cuenta propia que alguna nueva creencia forma parte de la fe y la considera necesaria para la fe.
La fe en la esencia y los atributos de Alá
1. Este vasto y grandioso universo natural contiene innumerables sistemas solares. Existen también muchos otros mundos de este tipo. Entre ellos hay asimismo diversos sistemas de organización. Su inmensidad está más allá de nuestra imaginación. Estas creaciones no llegaron a existir de repente ni por casualidad. Tampoco son el resultado del funcionamiento natural de las cosas durante muchos años. Por el contrario, Alá las creó por Su propia voluntad y mandato, conforme a un plan especial. Él es su verdadero Dueño. Las mantiene establecidas con Su poder infinito y las mantendrá así mientras quiera.
2. Allah Ta‘ala es el Creador de cada cosa del reino de la naturaleza. No existe nada que haya llegado a existir por sí mismo sin haber sido creado por Él. La existencia y permanencia de cada cosa dependen de Él. Él es el Sustentador de todos. Protege a quien quiere y destruye a quien quiere.
3. Él existe desde la eternidad y permanecerá por toda la eternidad. Está eternamente vivo y es eternamente permanente. No perece.
4. Él es Uno y Único. Todos dependen de Él, mientras que Él no depende de nadie. Él es Todopoderoso. Nadie puede cambiar Su voluntad ni Su decisión. No tiene padre ni madre, ni hijos ni descendencia. No tiene esposa, hijos ni familiares, hermanos, parientes ni clan alguno.
5. Él no tiene asociado en ningún asunto. En Su esencia, Sus atributos, Su autoridad y Su potestad no existe ningún socio ni partícipe. Él existe por Sí mismo. En Su autoridad, potestad, esencia y atributos, no necesita depender de la ayuda de nadie.
6. Nada está fuera de Su poder. No puede concebirse ningún asunto que Él sea incapaz de realizar. Está por encima de toda obligación, incapacidad y defecto. Él es la fuente de todo bien. Todos los nombres santos y los atributos excelentes Le corresponden. El sueño o la somnolencia no pueden tocarle. Él es puro y santificado, y está por encima de todo defecto y deficiencia.
7. Él es el único Rey o Gobernante de todo el universo. Él es la fuente de toda autoridad. En el universo, solo Su autoridad está en vigor. Para ejercer Su autoridad y dominio, no depende de nadie. Fuera de Él, nadie puede poseer autoridad ni dominio. Él hace lo que quiere y nadie puede pedirle cuentas.
8. Él es la verdadera fuente y el centro de todas las fuerzas. Todas las demás fuerzas son insignificantes ante Él. En el universo no existe nada que pueda dar un solo paso contra Su voluntad ni respirar contra Su voluntad, ya sea un ser humano, un ángel, un genio o cualquier otra criatura poderosa. Ningún planeta enorme del reino de la naturaleza ni ninguna fuerza visible o invisible ( ), por grande y poderosa que sea, es en lo más mínimo comparable con el poder y la infinita omnipotencia de Allah.
9. Él está presente en todo lugar y en todo momento. Él todo lo ve. Ve cada cosa, ya esté bajo tierra o en cualquier lugar del cielo infinito. Está informado sobre el futuro. Conoce por completo los pensamientos de la mente humana, los sentimientos y emociones ocultos en lo más profundo de su corazón, y todos sus secretos ocultos. Está más cerca del ser humano que las venas de sus hombros. Posee un conocimiento certero de todos los asuntos, pasados y futuros. No cae una sola hoja de un árbol sin que Él lo sepa, ni existe una semilla de grano escondida en la tierra cuyo conocimiento Le sea ajeno.
10. La vida y la muerte están en Sus manos. Él concede la vida y la muerte a quien quiere. Nadie puede proteger a aquel a quien Él quiere dar muerte, y nadie puede matar a aquel a quien Él quiere mantener con vida.
11. Él posee la propiedad exclusiva de todos los bienes. Nadie puede dar nada de estos bienes a quien Él quiere privar de ellos. Nadie puede impedir que los reciba aquel a quien Él quiere concedérselos. Está enteramente en Su potestad conceder o no hijos a alguien. Da hijos varones a quien quiere, hijas a quien quiere, o ambos a quien quiere. Y priva de ambos a quien quiere. Nadie tiene siquiera la capacidad de cambiar Su decisión.
12. Solo Él tiene poder sobre la ganancia y la pérdida. Si quiere someter a alguien a un daño o una calamidad, nadie puede impedirlo. Y si quiere favorecer a alguien, nadie puede causarle ningún daño ni perjuicio. En resumen, aparte de Allah, nadie puede causar a nadie beneficio ni perjuicio alguno.
13. Solo Él es el proveedor de sustento de todos. Solo en Sus manos están las llaves del sustento. Él conoce plenamente a toda Su creación. Él concede sustento a todos. También está en Sus manos aumentar o disminuir los medios de subsistencia. Aquel para quien haya determinado una cantidad recibirá exactamente esa cantidad. Nadie tiene derecho a aumentarla ni disminuirla.
14. Él es sumamente justo. Es sabio y Su juicio es recto. Él toma la decisión correcta. No priva a ningún titular de su derecho ni oprime a nadie. Sería contrario a Su justicia y equidad que el bienhechor y el malhechor fueran iguales ante Él. Recompensa a cada uno según sus propias obras. No castiga a ningún culpable más de lo que merece por su delito ni priva a ningún hombre virtuoso de la recompensa que le corresponde. Cada una de Sus decisiones se basa en Su conocimiento perfecto, Su juicio sano y la justicia.
15. Él ama enormemente a Sus siervos. Perdona los pecados y acepta el arrepentimiento de quien se arrepiente. Siempre derrama Su misericordia sobre Sus siervos. Los creyentes no deben desesperar de Su misericordia y Su perdón.
16. Solo Él es digno de ser amado. Solo hay que procurar obtener Su complacencia. Si se ama a alguien aparte de Él, debe ser por Él; Su amor debe regir todos los demás amores.
17. Solo Él merece nuestra gratitud. Solo Él tiene derecho a recibir toda adoración, servidumbre y obediencia. Aparte de Él, nadie puede tener derecho a recibir obediencia ni se puede expresar gratitud hacia él. Solo ante Él se puede permanecer humildemente de pie. Solo a Él se puede hacer la postración. Solo a Él se le puede pedir todo. Solo a Él se le pueden dirigir humildemente súplicas y ruegos.
18. Es derecho Suyo que la gente Le obedezca, cumpla Su ley y observe incondicionalmente las normas de la sharía que Él ha establecido. Solo Él tiene derecho a determinar lo lícito y lo ilícito. Nadie posee ni siquiera una mínima autoridad en este asunto.
19. Solo a Él se debe temer. Solo en Él se debe depositar la esperanza y la confianza. En todo asunto se debe pedir ayuda únicamente a Él. Se debe creer que solo Él cumple los deseos, salva, protege y ayuda. En todos los asuntos se debe depender únicamente de Él.
20. Solo a Él se debe pedir la guía. Guiar por el camino recto es obra Suya. A quien Él guía, nadie puede desviarlo, y a quien Él desvía, nadie puede guiarlo por el camino recto.
21. La incredulidad, el politeísmo, el ateísmo, la innovación religiosa y demás cosas semejantes traen destrucción en este mundo y en el Más Allá. Las peores personas del mundo son aquellas que niegan la existencia de Allah, no aceptan Su religión, asocian a otros con Él y, en lugar de obedecerle, siguen sus propios deseos.
22. Sobre quienes mueren en estado de incredulidad recaen la maldición de Allah, la maldición de los ángeles y la maldición de toda la humanidad.
23. La consecuencia de la incredulidad y el politeísmo es el descontento de Allah y, como resultado, sufrir eternamente el castigo y la humillación.
24. El politeísmo es una injusticia manifiesta y una falsedad. Allah puede perdonar todos los demás pecados, pero no perdonará de ningún modo el pecado del politeísmo.
ان الله لايغفر ان يشرك به ويغفر ما دون ذالك لمن يشاء
La fe en el decreto divino
La fe en el decreto divino constituye, en realidad, una parte importante de la fe en la esencia y los atributos de Allah Ta‘ala. Por ello se menciona en el Corán. Asimismo, teniendo en cuenta su importancia en los hadices, se la considera una creencia permanente del islam.
El verdadero significado de la fe en el decreto divino es que todo lo bueno y lo malo que existe en la naturaleza del universo, o que existirá en el futuro, procede de Allah y está comprendido en Su conocimiento. Ningún aspecto, por sutil que sea, del bien o del mal está fuera de Su conocimiento. Su conocimiento lo abarca todo. Allah sabe, desde antes del nacimiento de una persona, si esta nacerá en el mundo y realizará buenas obras o malas obras. Ni el más diminuto átomo de la naturaleza del universo puede moverse o actuar contra Su voluntad, ni la actividad o el movimiento de cosa alguna, por sutil que sea, puede quedar fuera de Su conocimiento. Nadie posee siquiera la mínima capacidad para contradecir lo que Allah ha decretado para alguien. Si Él priva a alguien de algo, nadie tiene poder para concedérselo. Solo Él tiene en Sus manos la determinación del destino bueno o malo, y la fortuna y la desgracia de las personas están predeterminadas por Él. [Aunque Allah Ta‘ala conoce todo aquello que ha concedido al ser humano como libertad o capacidad de elección para realizar buenas o malas obras dentro de sus limitados confines, con el fin de ponerlo a prueba en este mundo, dicha capacidad de elección no queda anulada. La enseñanza de la religión del islam es que la persona debe realizar siempre buenas obras y no descuidarse en la obediencia a la religión. Debe abstenerse de preocuparse por el tema del decreto divino y de investigar sus complejas cuestiones. Solo hay que recordar que Allah ha preparado el Paraíso para el creyente que realiza buenas obras y el Infierno para los malhechores. Si, tras creer, realizo buenas obras, seré merecedor del Paraíso. Y si, siendo incrédulo, realizo malas obras, seré arrojado al Infierno.]
Dijo el Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él):
كتب الله مقاديرالخلائق قبل ان يخلق السموت والارض بخمسين الف سنة قال وكان عرشه على الماء (مسلم)
Allah escribió el decreto de Su creación cincuenta mil años antes de crear los cielos y la Tierra. Él dijo que, en aquel entonces, el Trono de Allah estaba sobre el agua. Es decir, aparte del agua, no existía ninguna criatura. (Muslim)
La fe en los ángeles
1. Los ángeles son una creación obediente de Allah Ta‘ala. Fueron creados de luz. Están fuera del alcance de nuestra vista. No son ni mujeres ni hombres. Allah les ha encomendado diversas responsabilidades, y ellos realizan esas mismas tareas.
2. Los ángeles no hacen nada según su propia voluntad. No tienen ningún derecho sobre el poder de gobierno, la autoridad ni el señorío de Allah. Son súbditos sometidos a la autoridad de Allah. Cuando reciben una orden de Allah, se apresuran a cumplirla con un corazón completamente resuelto. No tienen capacidad para hacer nada contrario a Su mandato.
3. Ellos alaban y glorifican continuamente a Allah. No desobedecen ninguna de Sus órdenes ni se cansan de glorificarlo constantemente. Día y noche, sin interrupción, proclaman la santidad de Allah.
4. Los ángeles permanecen siempre atemorizados y estremecidos por temor a Allah. Ni siquiera pueden concebir desobedecer a Allah o rebelarse contra Él.
5. Cumplen con plena responsabilidad la tarea que se les ha encomendado. No muestran negligencia alguna en sus deberes ni tienen intención de eludir su trabajo.
6. Solo Allah sabe cuál es su número. Sin embargo, cuatro de ellos son muy famosos y gozan de especial cercanía a Allah. Son:
a. Hazrat Jibrā’īl (la paz sea con él). Su tarea consistía en transmitir el Libro y el mensaje de Allah a los profetas. Esa tarea ha llegado a su fin, pues el profeta Muhammad Mustafa (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue el último profeta.
b. Hazrat Isrāfīl (la paz sea con él). Él soplará la trompeta poco antes de la Hora del Juicio.
c. Hazrat Mīkā’īl (la paz sea con él). Tiene a su cargo hacer caer la lluvia y hacer llegar el sustento a las criaturas de Allah.
d. Hazrat Azraíl (la paz sea con él). Está encargado de tomar la vida de toda criatura viviente.
7. Dos ángeles acompañan a cada persona. Uno registra sus buenas obras y el otro sus malas obras. Se les llama «Karamán Katibín» (los honorables escribas).
8. Dos ángeles interrogan a la persona en su tumba después de su muerte. Se les llama Munkar y Nakir.
La fe en los Mensajeros
1. El sistema que Allah Ta‘ala establece para transmitir a Sus siervos Sus mandatos, normas y guía se denomina «Risalat». A quienes transmiten esta guía y este mensaje a la gente se les llama nabí, rasul o paygámbar.
2. El rasul o nabí transmite correctamente a la gente el mensaje de Allah. No comete ninguna traición en este asunto; no exagera ni oculta nada. Recibe la revelación de Allah y cumple plenamente con el deber de transmitirla a la gente.
3. La «Risalat» es un don de Allah. Él se la concede a quien quiere. Esta dignidad no es resultado de ningún deseo, anhelo, esfuerzo o empeño humanos. Es un don especial de Allah. Solo Él sabe de quién recibirá este gran servicio y de qué manera.
4. Un «rasul» es necesariamente un ser humano. Ningún ángel, genio ni otra criatura puede alcanzar esta dignidad. Tampoco tienen ningún derecho ni influencia sobre Allah. Su característica es que Allah los elige como Sus representantes y para cumplir la responsabilidad de la Risalat. Él les envía Su revelación.
5. Él cumple plenamente el sistema de vida o religión que presenta y se convierte en el modelo y ejemplo de su predicación. No puede invitar a otros a obedecer la religión y mantenerse él mismo alejado de ella.
6. En cada época ha venido un profeta. Han venido profetas para cada pueblo y a cada país. El musulmán cree en todos los profetas y no niega la profecía de ninguno. El musulmán reconoce la fe en aquellos profetas y mensajeros mencionados en el Corán y el Hadiz, y les muestra pleno respeto. Pero guarda silencio respecto de aquellos que no son mencionados en el Corán ni en el Hadiz. No afirma que fueran profetas ni pronuncia ninguna palabra sobre ellos que implique desprecio.
7. La predicación de cada profeta era la misma. Negar a uno de ellos equivale a negarlos a todos. Todos pertenecían al mismo grupo y todos trajeron el mismo mensaje.
8. Creer en un profeta significa obedecerlo plenamente. Si no se obedece al profeta, reconocerlo verbalmente como tal carece por completo de sentido.
9. Con el profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) llegó a su fin la profecía. No vendrá ningún otro profeta hasta el Día del Juicio. Por ello, él es el Sello de los profetas. Su profecía es para todo el mundo y permanecerá vigente mientras exista el mundo. Ante Allah solo alcanzarán la salvación quienes crean en él y vivan en obediencia a él.
10. La vida del profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es para nosotros el modelo perfecto en todos los ámbitos de la vida. En materia de religión, su mandato es definitivo. El deber del musulmán es cumplir de todo corazón cualquier orden que provenga de él. Debe abstenerse de aquello que él haya prohibido. En resumen, debe aceptar plenamente cada una de sus decisiones.
11. Obedecer al Mensajero es, en realidad, obedecer a Allah. Desobedecer al Mensajero es igualmente desobedecer a Allah. La obediencia al Mensajero, impulsada por el amor a Allah, es la piedra de toque de la fe. Desobedecer al Mensajero es una señal de hipocresía.
12. El respeto sincero y el amor al Mensajero son signos de la fe. La falta de respeto y la insolencia hacia él arruinan todas las buenas obras. Es deber ineludible del musulmán considerar al Mensajero no solo más querido que sus padres, hijos y demás familiares, sino incluso más querido que su propia vida.
El Corán dice: النَّبِيُّ أَوْلَى بِالْمُؤْمِنِينَ مِنْ أَنْفُسِهِمْ
El Profeta es más querido para los creyentes que sus propias vidas. (Al-Ahzab: 6)
13. Una exigencia evidente de la fe en la profecía es que todo musulmán pronuncie el salat por el Profeta Mustafá (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y rece por él.
La fe en los Libros celestiales
1. Allah, exaltado sea, reveló muchos libros, grandes y pequeños, para guiar a Sus siervos. En estos libros habló de la religión y estableció normas para dirigir la vida. Los profetas explicaron claramente su mensaje esencial y lo pusieron en práctica ellos mismos.
2. Es necesario creer en todos los Libros celestiales, porque la enseñanza fundamental de estos libros era una y la misma. Es decir, se ordenaba: adorad a Allah y manteneos alejados de la incredulidad y el politeísmo.
3. Entre los Libros celestiales, cuatro son célebres; fueron revelados a cuatro profetas famosos. Estos son:
a. La Torá. Fue revelada a Hazrat Musa (la paz sea con él).
b. El Zabur. Fue revelado al profeta David (la paz sea con él).
c. El Injil. Fue revelado al profeta Jesús (la paz sea con él).
d. El Noble Corán. Fue revelado al último profeta, Muhammad Mustafa (la paz y las bendiciones de Allah sean con él).
4. De todos los Libros celestiales, únicamente el Noble Corán existe íntegramente en su forma y configuración originales, con cada una de sus palabras, letras y signos vocálicos originales, y así permanecerá preservado hasta el Día del Juicio. Allah mismo ha prometido preservarlo. Aunque algunos malvados pecadores —que Allah nos libre— quemaran todas las copias del Corán, aun así permanecería preservado. Esto se debe a que, en todas las épocas y en todos los países, hubo, hay y habrá millones de musulmanes que conservaron, conservan y conservarán el Corán íntegramente en sus corazones.
5. Los otros tres Libros celestiales han sido modificados en gran medida. Ninguno de ellos existe ahora en su forma original. En primer lugar, estos Libros fueron recopilados mucho tiempo después de que aquellos profetas abandonaran este mundo.
En segundo lugar, personas descarriadas y movidas por intereses mundanos añadieron a las enseñanzas expuestas en esos Libros cosas contrarias a las enseñanzas fundamentales del din, y eliminaron aquellos asuntos que iban en contra de sus intereses. Por ello, hoy existe un único medio preservado, confiable y universalmente aceptado para conocer el verdadero din de Allah y actuar conforme a él: el Noble Corán. Nadie puede obedecer el verdadero din de Allah negándolo y sin depender de él. La humanidad que nazca hasta el Día del Juicio debe creer en este Libro. Sin creer en él, la salvación es absolutamente imposible.
6. Nadie tiene derecho a modificar o alterar el Sagrado Corán. La tarea del Profeta también consistía únicamente en seguirlo correctamente. Extraer del Sagrado Corán significados conforme a los propios deseos y utilizar sus versículos para los propios intereses mediante interpretaciones y explicaciones arbitrarias es obra de personas sumamente irreligiosas.
7. El Corán contiene la solución a todos los problemas de la humanidad. No existe ningún asunto de la vida personal o social respecto del cual el Corán no haya proporcionado una guía clara. Por ello, desentenderse del Corán en cualquier ámbito de la vida y construirla de acuerdo con otros principios, en oposición a los principios que él proporciona, es extravío y una declaración de rebelión contra el Corán.
Fe en la otra vida
1. La vida del ser humano no se limita únicamente a la vida de este mundo. Más bien, después de morir y volver a la vida, comenzará una segunda vida, que será eterna y después de la cual la muerte no tocará a nadie. Según las obras de cada persona, esta vida será de una felicidad extrema o de un sufrimiento y una aflicción extremos. Creer en esta vida es lo que se denomina creer en la otra vida.
2. Después de la muerte, los dos ángeles Munkar y Nakir acudirán ante cada difunto y preguntarán:
Di: ¿Quién es tu Señor?
Di: ¿Cuál es tu religión?
Señalando al Profeta Mustafa, que la paz y las bendiciones sean con él, preguntarán: Di, ¿quién es este?
Este es el primer puesto de prueba de la otra vida.
3. Un día, cuando se sople el cuerno, toda la creación del universo quedará completamente trastornada. La Tierra temblará terriblemente y continuará estremeciéndose. El Sol y la Luna chocarán entre sí. Las estrellas quedarán dispersas y esparcidas por todas partes, sin luz. Las montañas volarán como algodón cardado. Todos los seres vivos del cielo y de la Tierra morirán, y el universo entero quedará completamente destruido.
4. Después, por orden de Allah, se soplará por segunda vez la trompeta. Entonces todos los muertos serán resucitados. Surgirá un mundo nuevo. Esta vez, la vida del ser humano será eterna. A esto se le llama el Día de la Resurrección, y ese día será extremadamente terrible. Las personas permanecerán aterrorizadas y consternadas por el miedo y el espanto. Mantendrán la mirada baja. Cada uno esperará su destino.
5. Todas las personas se reunirán ante Allah en el campo de la reunión. Ese día, Allah se sentará en el trono del juicio. La autoridad y el dominio pertenecerán únicamente a Él. Nadie se atreverá a abrir la boca sin Su permiso. Allah pedirá cuentas a cada persona por separado. Emitirá el veredicto correcto basándose en Su conocimiento, Su sano juicio y Su justicia. A cada uno se le dará la debida y justa recompensa. No se cometerá ni la más mínima injusticia contra nadie.
6. A los siervos virtuosos se les entregará el registro de sus obras en la mano derecha, y a los pecadores, en la mano izquierda. Los virtuosos alcanzarán la salvación y el éxito, mientras que los pecadores quedarán frustrados. Los rostros de los triunfadores resplandecerán de alegría. En cambio, los rostros de los pecadores se volverán sombríos y negros por la tristeza y el dolor. Los virtuosos y piadosos disfrutarán de alegría y satisfacción en el Paraíso, mientras que los rebeldes contra Allah serán arrojados a un horno de fuego ardiente.
7. El veredicto de ese día será firme e inmutable. Nadie podrá eludirlo. Nadie podrá engañar a Allah con mentiras ni con excusas. Tampoco ningún santo ni ningún profeta podrá hacer una intercesión injusta por alguien. Solo podrá hablar para interceder aquel a quien Allah se lo permita. Solo se intercederá por aquel a favor de quien Allah permita la intercesión. Nadie tendrá la oportunidad de regresar por segunda vez al mundo para realizar buenas obras y hacer provechosa la vida del Más Allá. Ni los lamentos ni los gemidos de nadie podrán salvar a nadie del castigo del Infierno.
8. Las obras de cada persona en este mundo están siendo registradas. Todo cuanto decimos y hacemos lo escriben los ángeles de Allah. En cuanto sale una palabra de la boca, el ángel la registra exactamente.
9. Ese día, ninguna obra de una persona quedará oculta a la vista de Allah. Ya esté incrustada en una roca sólida del tamaño de una semilla de mostaza, en el cielo o en el aire, o escondida en algún estrato oscuro bajo tierra, Allah la traerá y la presentará ese día. Todos comparecerán ante Allah ese día.
10. A los creyentes habitantes del Paraíso se les concederán dichas y riquezas incomparables e inagotables, que ningún ojo ha visto jamás, de las que ningún oído ha oído hablar y que ningún corazón ha imaginado jamás. Adondequiera que vayan, solo se oirán por todas partes saludos de paz y bienvenidas. Nunca serán privados de esta alegría y felicidad. Su mayor recompensa será que Allah les concederá contemplarlo y les dirá: «Oh, Mis siervos. Hoy manifiesto Mi satisfacción con vosotros. Desde ahora, nunca volveré a disgustarme con vosotros».
11. Los rebeldes contra Allah serán arrojados al horno de fuego del Infierno, que arde intensamente. El fuego los rodeará y nunca podrán escapar de allí. Tampoco morirán para librarse del sufrimiento, ni permanecerán vivos para disfrutar de la vida. Desesperados, desearán la muerte a cada instante. Pero la muerte no les llegará jamás. El fuego del Infierno seguirá ardiendo con furia y nunca se apagará. Cuando los habitantes del Infierno se agiten desesperados por la sed, se les dará como bebida metal fundido y ardiente, que les quemará el rostro. O se les dará algo que no podrá pasar por sus gargantas. Se les pondrán collares de fuego en el cuello y se les vestirán ropas de alquitrán y de fuego. A causa del hambre, se les hará comer alimentos espinosos. Allah estará terriblemente enfurecido contra ellos.
12. Allah Ta’ala posee el conocimiento exacto de quién entrará en el Paraíso y quién entrará en el Infierno. Sin embargo, el Noble Profeta (s. a. s.) explicó claramente cuáles son las obras que conducen a una persona al Paraíso. Del mismo modo, explicó claramente cuáles son las obras cuyo resultado es el Infierno. En este mundo no podemos afirmar con certeza que alguien pertenece al Paraíso, excepto aquellos afortunados a quienes el Santo Profeta (s. a. s.) anunció la buena nueva de que entrarían en él. No obstante, al observar buenas señales, ciertamente se puede esperar la misericordia de Allah.
13. Si Allah quiere, puede perdonar cualquier pecado. El Corán dice que Allah no perdonará los pecados de la incredulidad y del politeísmo. Sin embargo, si uno se arrepiente sinceramente, Él lo perdonará». (Sura Al-Furqán).
14. Si una persona abraza la fe en cualquier momento de su vida o se arrepiente de sus pecados, Allah acepta su fe y su arrepentimiento. Pero cuando, en el momento de la muerte, se ven los ángeles del castigo, ya no se acepta la fe ni el arrepentimiento de nadie.
Creencias y corrientes de pensamiento no islámicas
Para ser musulmán, es sumamente necesario conocer plenamente las creencias y corrientes de pensamiento islámicas, creer en ellas voluntaria y conscientemente, y reformar y orientar la propia vida sobre esa base. Del mismo modo, también es necesario conocer por completo las creencias y corrientes de pensamiento no islámicas que son contrarias al islam y a la fe. Si no se pueden purificar de ellas el corazón y la mente, de ningún modo es posible cumplir con las exigencias del islam ni vivir una verdadera vida islámica.
A continuación se describen brevemente algunas de esas concepciones y creencias no islámicas, de las cuales un musulmán puede mantenerse completamente libre y purificado con plena convicción.
1. Preferir los pensamientos y las prácticas de la incredulidad, sentirse orgulloso de ellos e incitar a otros a seguirlos es completamente contrario a la fe. Hay que arrepentirse de ello cuanto antes.
2. Mostrar desprecio por la verdadera moral del islam y por sus signos distintivos; burlarse y mofarse de ellos, y mencionarlos con desprecio y odio. Hacer declaraciones insolentes contra el islam es una forma de hipocresía de la peor clase. Tolerar este tipo de palabras y conversaciones, y no expresar mediante las palabras y los actos el rechazo hacia ellas, constituye una falta de respeto hacia Allah y el Mensajero. También expresa desobediencia a la religión y revela una extrema debilidad de la fe.
3. Incluso después de conocer las señales de Allah y de Su Santo Profeta (s. a. s.), mostrar una actitud inflexible al seguir las costumbres de los antepasados y las prácticas sociales, y considerar humillante obedecer las instrucciones de Allah y de Su Mensajero, es fruto de una aqida, una creencia y una forma de pensar contrarias al islam. Nada de ello guarda la más mínima relación con la fe.
4. Interpretar las órdenes y disposiciones de Allah y del Mensajero según el propio deseo, distorsionar su significado para adaptarlo a los propios intereses y mantenerse alejado de cumplir literalmente las órdenes y prohibiciones de Allah y del Mensajero es una forma extrema de hipocresía.
5. Criticar las órdenes y disposiciones de Allah y de Su Mensajero, señalar defectos en ellas, considerarlas inadecuadas para la época y decir cosas como que todo eso pertenece a las prácticas de la época de la ignorancia: todo ello es consecuencia de una forma de pensar equivocada, que no tiene ninguna relación con la fe.
6. Los incrédulos de Allah adquieren riquezas sin distinguir entre lo halal y lo haram, y llevan una vida llena de placeres. Si, al observar esto, algún musulmán se avergüenza de su fe y dice: «¡Ojalá no fuera musulmán; entonces también podría disfrutar del mundo!», hay que considerar que tales pensamientos, ideas y declaraciones son fruto de una forma de pensar contraria al islam. Es sumamente necesario proteger la fe de todo ello.
7. Considerar las restricciones de la sharía un obstáculo para el progreso; enorgullecerse de hacer que las mujeres trabajen hombro con hombro con los hombres en todos los ámbitos de la vida; enorgullecerse al ver a mujeres respetables del hogar estrecharse la mano entre sí, conversar libremente y entablar relaciones, y considerar todo esto progreso, es una forma desvergonzada de irreligiosidad. Esto contradice por completo la dignidad personal y el sentido del honor religioso.
8. La indiferencia hacia la adquisición de educación y formación religiosa, y no solo conformarse con la ignorancia acerca del islam, sino también alegar incapacidad para practicar el islam debido precisamente a esa ignorancia, es una forma de pensar arrogante que destruye la fe y la aqida de un musulmán.
9. Considerar que alguien distinto de Allah tiene autoridad absoluta sobre la ganancia y la pérdida, el honor y la deshonra, el progreso y el retroceso, y asuntos semejantes, contradice la creencia en el tawhid.
10. Sentir temor en el corazón ante alguien distinto de Allah, depositar la confianza en alguien, albergar esperanza en alguien o creer que otra persona tiene autoridad sobre los altibajos de la vida humana destruye la fe.
11. Considerar a alguien distinto de Alá como protector, patrocinador, encargado de los asuntos, cumplidor de las necesidades, alejador de las calamidades, oyente de las súplicas, auxiliador y guardián es contrario a la doctrina del tawhid.
12. Preguntar a alguien acerca del futuro y creer en ello destruye la fe.
13. Considerar a alguien distinto de Alá como ḥāḍir-nāẓir, es decir, que conoce todo lo oculto y lo manifiesto, es contrario a la doctrina islámica.
14. Invocar a alguien distinto de Alá para que cumpla los deseos, pedirle sustento y descendencia, dejar una coleta de cabello del niño después de perforarle la nariz y las orejas en nombre de alguien, y hacer votos en nombre de alguien constituye shirk absoluto.
15. Soltar un animal en nombre de alguien distinto de Alá, sacrificar un animal, realizar prácticas bid‘ah para salvar al hijo, colocar un arma junto a la cabeza del recién nacido para protegerlo y temer a otra fuerza por la vida del hijo, entre otras cosas, son shirk y contrarios al tawhid.
16. Considerar indispensables, durante el matrimonio, el nacimiento de un hijo y la circuncisión, ciertas prácticas que el islam no ha considerado indispensables es una mentalidad no islámica y una superstición.
17. Culpar a Alá por la enfermedad y la muerte, hacer afirmaciones irracionales e insolentes y mantener una mala opinión de Alá destruye la fe.
18. No esperar la misericordia de Alá después de caer en calamidades extraordinarias y sufrir repetidamente desgracias y diversos accidentes, y considerar —¡que Alá nos libre!— que Alá carece de misericordia, es una manifestación de una mentalidad kufr. Si tales susurros satánicos aparecen en el corazón, se debe arrepentir inmediatamente con un corazón sincero.
19. Permanecer de pie ante alguien con las manos cruzadas, postrarse ante alguien e inclinar la cabeza ante alguien es shirk.
20. Besar una tumba, permanecer de pie ante ella con las manos cruzadas, apoyar la frente en la tumba y todas las demás acciones de este tipo son contrarias a la creencia monoteísta y constituyen una extrema humillación.
21. Guardar cerca la imagen de algún pir para obtener bendiciones, ponerle una guirnalda de flores y mostrarle reverencia es shirk absoluto.
22. Buscar refugio en alguien distinto de Alá y declarar la creencia de que tiene poder para cambiar las circunstancias es shirk absoluto. [Detener el automóvil u otro vehículo al pasar junto a la tumba de una persona fallecida para mostrarle respeto, hacer una ofrenda votiva en su tumba creyendo que dicha persona puede proteger de los accidentes, y creer que, si no se hace la ofrenda, se enojará y podrá hacer que sobrevenga alguna desgracia, es shirk absoluto.—Traductor.]
23. Considerar las órdenes y prohibiciones de alguien equivalentes a las órdenes y prohibiciones de Alá, dar prioridad a sus instrucciones, creer que otra persona tiene derecho a aumentar o disminuir las disposiciones de la sharía, considerar a alguien por encima de la sharía o creer que alguien puede eximirlo de alguna disposición de la sharía es shirk absoluto.
24. Dar vueltas rituales alrededor de la casa o la tumba de alguien, y mostrar reverencia a un lugar considerándolo como la Kaaba Sharif, es una manifestación de una creencia contraria al islam.
25. Poner nombres como Ali Bakhsh, Nabi Bakhsh, Husein Bakhsh y Abdunnabi, entre otros, y llamar a alguien por nombres como «¡Oh, Gausul Madad!» o «¡Oh, Waliul Madad!» es contrario a la creencia monoteísta.
26. Considerar correcta la ley elaborada por los seres humanos en comparación con la ley de Alá, observarla, considerarla obligatoria, esforzarse y actuar para conservarla intacta, y ser su partidario y ayudante es completamente contrario a la fe y al pensamiento islámico.
27. Considerar suficiente, para alcanzar la salvación en la otra vida, establecer una relación con un pir o un wali en lugar de la fe y las obras, y creer que todo se resolverá mediante su intercesión, o que puede ejercer tal influencia sobre Allah que puede hacer que se tome cualquier decisión según su voluntad, es una creencia absolutamente contraria al islam.
28. Creerse completamente obligado a cometer pecados o realizar buenas obras, y pensar que el siervo no tiene ningún derecho a hacer el bien o el mal, que Allah hace todo lo bueno y lo malo y que el siervo lo hace únicamente por obligación, es una creencia absolutamente contraria al islam. Con esta creencia, la fe en la otra vida pierde todo sentido.
29. Considerarse plenamente capaz de realizar todas las acciones y pensar que Allah no tiene ninguna intervención en lo que hace el ser humano, y que este tiene plena facultad para realizar cada acción, es una corriente de pensamiento contraria al islam. Es necesario mantener el corazón purificado de tales pensamientos.
30. No considerar infalibles a los profetas y mensajeros, atribuirles cualquier mala acción o considerarlos autores de los Libros celestiales es una creencia contraria al islam.
31. Criticar a los nobles compañeros, buscar sus defectos y errores, mostrarles falta de respeto o menoscabar su dignidad es una corriente de pensamiento contraria al islam. Se debe arrepentir de tales pensamientos.
32. Allah y Su Mensajero han descrito de manera detallada y clara todos los asuntos relacionados con la religión. Inventar ahora algo nuevo sobre la religión mediante el kashf y el ilham, los sueños o el propio conocimiento y razonamiento, ponerlo en práctica y considerarlo necesario es una bid‘ah. La bid‘ah es un gran pecado y un extravío.
33. Cuando uno cae en una desgracia, tristeza o sufrimiento, calificar su destino de bueno o malo, pronunciar palabras contra el destino y decir cosas como: «¿Qué puedo decir? Mi destino es malo», «Allah había escrito esto en mi frente» o «¿Es tal mi suerte que llegaré a ver la felicidad?», implica tener una mala opinión de Allah y faltarle al respeto. Es necesario mantenerse libre de tales ideas y expresiones contrarias al islam. Estar satisfecho con cada acto de Allah y aceptar de buen grado cada una de Sus decisiones es una señal de la verdadera fe.
Capítulo de la tahárah
Tahārat
Después de ser investido con la dignidad de la profecía, la primera revelación que descendió sobre el Profeta Mustafá (s. a. s.) para impulsarlo a cumplir su misión profética ordenó, después de la enseñanza del tawhid, adoptar una pureza y limpieza completas (tahārat).
وَثِيَابَكَ فَطَهِّر )المدثر-4)
Mantente puro, limpio y aseado (Al-Muddázzir: 4).
ثياب La palabra ثوب es el plural de la palabra . Su significado literal es vestimenta. Sin embargo, aquí ثياب (siyāb) no se refiere únicamente a la vestimenta. Más bien, se refiere al cuerpo, la ropa y la mente; en una palabra, a toda la personalidad del individuo. En árabe, طاهر الثوب se denomina a la persona que está por encima de todos los defectos, faltas y manchas. El sentido de la orden coránica es que la mancha de la propia ropa, cuerpo y mente significa las doctrinas y pensamientos erróneos del politeísmo y la incredulidad, así como su reflejo en el carácter. La mancha del cuerpo y de la ropa significa una impureza y suciedad perceptibles y repugnantes para el buen gusto, cuya impureza (najāsah) también ha declarado la ley islámica.
Teniendo presente esta importancia de la pureza, el Sagrado Corán ha exhortado repetidamente a la gente a observarla. En dos lugares del Corán, Dios Altísimo declara que quienes preservan la pureza y la limpieza son Sus siervos predilectos.
وَاللَّهُ يُحِبُّ الْمُطَّهِّرِينَ
Dios ama a quienes se mantienen puros, limpios y aseados (At-Tawbah: 108).
إِنَّ اللَّهَ يُحِبُّ التَّوَّابِينَ وَيُحِبُّ الْمُتَطَهِّرِينَ
Allah ama a quienes se arrepienten una y otra vez y se mantienen puros y limpios (Al-Báqara: 222).
El Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue él mismo un ejemplo incomparable de pureza y limpieza. Exhortó especialmente a la comunidad a mantenerse pura y limpia, y describió su importancia de diversas maneras, animándola a permanecer limpia. Dijo: la pureza y la limpieza son la mitad de la fe (الطهور شطر لايمان) . Después expuso detallada y claramente sus normas, disposiciones y métodos. No solo eso, sino que las puso en práctica en su propia vida, cumpliendo plenamente con su deber de hacer que sus seguidores las comprendieran y asimilaran. Por tanto, es deber indispensable de todo musulmán recordar y seguir aquellas valiosas instrucciones suyas y, conforme a ellas, mantener puro y limpio su zāhir y su bātin (sus aspectos externo e interno). También es deber indispensable de cada persona mantener la mente y el intelecto puros de doctrinas y corrientes de pensamiento erróneas, así como de las creencias del shirk y la incredulidad; y mantener su cuerpo, su ropa y todo lo relacionado con ellos libres de toda clase de impureza y suciedad. Las creencias del shirk y la incredulidad se expusieron en el capítulo anterior. En las páginas siguientes se explican las normas relativas a las impurezas manifiestas (najāsat).
A este respecto, debe recordarse bien que el criterio para determinar lo puro y lo impuro es la sharía de Allah. Nadie tiene derecho a aumentar o disminuir nada en este asunto según su propio conocimiento, razón o gusto. Solo son puros aquellos objetos que la sharía ha declarado puros, y solo es verdadero aquello que la sharía ha declarado verdadero. Del mismo modo, son necesariamente falsos e impuros aquellos objetos que la sharía ha declarado falsos e impuros. Además, la pureza solo puede alcanzarse siguiendo los métodos que la sharía ha establecido para purificar y llegar a estar puro. Establecer a este respecto, siguiendo los propios gustos y concepciones, criterios personales sobre lo puro y lo impuro, y hacer difícil la sencilla y fácil sharía de Allah por supersticiones y dudas infundadas, no solo arroja a la persona a enormes dificultades, sino que constituye una gravísima desviación y la priva de una comprensión correcta de la religión. Como consecuencia de tales ideas y prácticas erróneas, a menudo se observan efectos nefastos, y la gente llega a considerar la sharía una enorme calamidad para sí misma, alejándose de la religión del islam.
Descripción de la impureza
El término najāsat (نجاست) significa suciedad, insalubridad e impureza. Es lo opuesto a la ṭahārat (طهارت) o pureza. Para conocer el significado, los métodos, las normas y disposiciones, y las cuestiones jurídicas de la ṭahārat, es necesario primero conocer el significado de la najāsat, sus clases y los métodos para purificarla. Por ello, se exponen en primer lugar las normas de la najāsat y las cuestiones jurídicas relacionadas con ella.
Clases de impureza
La najāsat es de dos clases: la najāsat haqīqiyya y la najāsat hukmiyya. Las normas, disposiciones y cuestiones jurídicas de ambas son distintas. Para alcanzar la pureza, es sumamente necesario comprender bien sus normas y cuestiones jurídicas, y recordarlas.
Najasa haqiqiyya
Se denomina najasa galiza a aquellas cosas cuya impureza no admite ninguna duda. La naturaleza humana siente repulsión por ellas y la sharía las declara impuras. Su suciedad e impureza se perciben con gran intensidad; por ello, la sharía establece normas estrictas respecto de ellas. A continuación se describen algunas formas de najasa galiza.
1. El cerdo. Cada una de sus partes es najasa galiza, tanto si está vivo como muerto.
2. La orina, las heces y el semen humanos; cualquier sustancia líquida que salga por el conducto urinario; el semen de todos los animales; y la orina y las heces de los niños pequeños.
3. La sangre de seres humanos o animales.
4. El vómito, sea cual sea la edad de la persona.
5. La sangre que sale por el conducto urinario de las niñas.
6. Cualquier sustancia líquida que salga por el conducto urinario de las niñas.
7. El pus, el exudado o cualquier otra sustancia líquida que salga de una herida.
8. El sudor y la saliva de aquellos animales cuyos restos de comida son impuros.
9. La carne, la grasa y demás partes, así como la piel, de los animales que hayan muerto sin ser sacrificados ritualmente son impureza grave. Sin embargo, si la piel es curtida, se vuelve pura. Del mismo modo, son puros aquellos elementos por los que no circula la sangre, como los cuernos, los dientes y las pezuñas.
10. La leche de los animales ilícitos, estén vivos o muertos, y la leche de los animales muertos, sean lícitos o ilícitos.
11. Las sustancias líquidas que salen del cuerpo de un animal muerto.
12. El extracto que sale de una sustancia impura o cualquier sustancia semejante.
13. La orina y las heces de todos los animales, excepto las aves. El estiércol de vacas, búfalos, elefantes, caballos, asnos, mulas y otros animales semejantes; las deyecciones de camellos, cabras y otros animales semejantes. Las heces de las aves que no pueden volar, como patos y gallinas. La orina y las heces de todos los animales depredadores.
14. El vino y otras sustancias intoxicantes líquidas.
15. La muda de la serpiente.
16. La saliva de la boca de una persona fallecida.
17. La sangre que fluye del cuerpo de un mártir.
Nayásat jafifa
Son Nayásat jafifa aquellas cosas cuya impureza es relativamente leve. Según algunas pruebas y evidencias de la Sharía, existe cierta duda respecto a su pureza. Por ello, la Sharía establece para ellas una norma algo más flexible. A continuación se mencionan las cosas cuya impureza es Nayásat jafifa.
1. La orina de los animales halal, como la vaca, el búfalo, la cabra, etc.
2. La orina del caballo.
3. Los excrementos de las aves haram, como el cuervo, el milano, el halcón y otras. Sin embargo, la orina y los excrementos del murciélago son puros.
4. Si las heces de un ave halal tienen mal olor.
5. Si la najasat leve se mezcla con la najasat grave, toda la mezcla se considerará najasat grave, por pequeña que sea la cantidad de esta última.
Métodos para purificar de la najasat real
Así como los objetos que se vuelven impuros son de distintos tipos, también son diferentes los métodos para purificarlos. Por ejemplo, algunos objetos permanecen fijos; algunos son ligeros y fluyen; algunos se secan con la humedad; algunos no se secan o se secan muy poco; en algunos la suciedad desaparece por completo, mientras que en otros no. Por ello, hay que comprender bien las normas y los métodos para purificarlos.
Normas para purificar la tierra y otros objetos similares
1. Si la tierra se vuelve impura, ya sea por excremento escaso o líquido, o por excremento espeso y denso, en ambos casos se purifica al secarse. Sin embargo, no es válido realizar el tayammum sobre una tierra así.
2. Antes de que la tierra impura se seque, hay que verter sobre ella abundante agua, de modo que el agua fluya. O bien, después de verter el agua, hay que absorberla con un paño o alguna otra cosa, de modo que no quede ningún rastro ni olor del excremento. Con esto, la tierra también queda purificada. No obstante, es recomendable hacerlo tres veces.
3. La tierra, los terrones, la arena, las piedras y objetos similares se purifican al secarse. Una piedra que no sea lisa y absorba sustancias líquidas también se purifica al secarse.
4. La hierba, los cereales y los brotes de árboles que nacen de la tierra se purifican al secarse después de haberse vuelto impuros.
5. Las cosas firmemente asentadas en la tierra, como paredes, pilares, cercas, umbrales y similares, se purifican al secarse.
6. La tierra impura también se purifica al removerla y voltearla.
7. Si una estufa se vuelve impura por las heces, se purifica encendiendo fuego y eliminando las huellas de la suciedad.
8. Hay que echar tierra sobre la tierra impura y cubrir las heces de modo que no salga su olor; entonces se purifica. Sin embargo, no se podrá realizar el tayammum sobre ella.
9. Un recipiente fabricado con tierra impura permanece impuro mientras está crudo. Cuando se seque y se cueza, se purificará.
10. La tierra mezclada con estiércol es impura. No será válido rezar sobre ella si no se coloca algo encima.
No puede absorber la impureza
Método para purificar objetos de este tipo
1. Si objetos metálicos, como espadas, cuchillos, navajas, espejos, oro, plata y otras joyas metálicas, o utensilios y cuencos de cobre, latón, aluminio y acero, se vuelven impuros, quedarán purificados al frotarlos y restregarlos con tierra, o al limpiarlos bien con un paño húmedo. Deben frotarse y restregarse de tal manera que no quede ningún rastro ni olor de la najasat. Naturalmente, los objetos no deben tener grabados.
2. Los platos, cuencos o cazuelas de porcelana, vidrio o piedra lisa, así como los platos, cuencos y cazuelas usados que no pueden absorber la najasat, quedan purificados al frotarlos y restregarlos con tierra o al limpiarlos con un paño húmedo. Debe hacerse de tal manera que no quede ningún rastro de impureza. Naturalmente, esto se aplica si no tienen grabados.
3. Los objetos metálicos o de porcelana quedan purificados al lavarlos tres veces con agua.
4. Si estos objetos tienen grabados, como las joyas o los platos y cuencos decorados, no quedarán purificados simplemente frotándolos o limpiándolos con un paño húmedo; deben lavarse con agua.
5. Los platos, cuencos u otros objetos metálicos, como navajas, cuchillos, pinzas, grilletes y similares, quedan purificados al ponerlos al fuego.
6. Los platos y cuencos de barro y de piedra quedan purificados al ponerlos al fuego.
7. Si suciedad sólida o líquida se adhiere a una estera, un escaño, un taburete, un banco o cualquier objeto similar, no quedará purificado simplemente limpiándolo con un paño húmedo. Debe lavarse con agua.
Método para purificar los objetos que absorben la impureza
1. Si los calcetines de cuero, los zapatos u otros objetos hechos de cuero se vuelven impuros, y la impureza es sólida, como estiércol, excremento, sangre, semen, etc., se purifican raspando o frotando hasta eliminarla. Pero si la impureza es líquida y, una vez seca, no puede verse, no se purificarán sin lavarlos. Para lavarlos, después de cada lavado hay que esperar el tiempo suficiente para que deje de gotear el agua. Deben lavarse de esta manera tres veces.
2. Si los recipientes nuevos de barro —platos, cuencos o aguamaniles—, los recipientes de piedra que absorben el agua, o los recipientes de madera en los que penetra la impureza, así como platos, cuencos u otros utensilios de este tipo, se vuelven impuros, deben lavarse tres veces; después de cada lavado deben dejarse secar hasta que deje de gotear el agua. Sin embargo, al lavarlos con agua corriente no es necesario cumplir esta condición. Después de lavarlos bien, basta con que se haya escurrido toda el agua.
3. Si los cereales destinados al consumo se vuelven impuros, deben lavarse tres veces y secarse después de cada lavado. Si la impureza es espesa y se ha acumulado en un solo lugar, basta con retirarla. Por ejemplo, si un gato defeca sobre un montón de cereales y el excremento se seca y queda solidificado, basta con retirarlo. A lo sumo, si se sospecha que ha quedado algún rastro sobre otros cereales, estos deben lavarse tres veces.
4. Si la ropa entra en contacto con una impureza, debe lavarse tres veces con agua y escurrirse bien presionándola cada vez. Si, aun después de lavarla y escurrirla bien, queda mal olor o una mancha, no hay problema: se considerará purificada.
5. Si el semen cae sobre la ropa y se seca, esta se purifica raspándolo o retirándolo frotando con fuerza. Si el semen no está seco, la ropa se purifica lavándola tres veces con agua. Si el semen sale después de orinar y limpiarse con agua, habrá que lavar la ropa nuevamente. Si el semen es muy líquido y se seca, bastará con lavarlo para purificarla.
6. Las sustancias líquidas semejantes al agua, siempre que no sean aceitosas, pueden utilizarse para lavar y purificar la impureza que haya caído sobre la ropa.
7. Al lavar la ropa con agua corriente no es necesario escurrirla. Basta con que el agua pase de un lado de la ropa al otro.
8. Si la tela es de tal naturaleza que se rasgaría al exprimirla ejerciendo presión, deberá lavarse tres veces. Después, habrá que presionarla con la mano o de algún otro modo, de manera que el agua salga sin que la tela se rasgue.
9. Si aceite impuro, ghee u otro aceite cae sobre una tela, esta se purifica al lavarla tres veces, aunque la grasitud del aceite permanezca en ella. La impureza mezclada con el aceite se purifica al lavarla tres veces.
10. Si una tela se vuelve impura por la grasa de un animal muerto, no será suficiente lavarla tres veces. Habrá que eliminar la grasitud y volver a lavarla.
11. Si la impureza cae sobre una estera, un gran tapiz, una alfombra o cualquier otro tipo de ropa de cama que no pueda exprimirse, la forma de purificarlo es verter agua sobre él tres veces. Después de verter el agua cada vez, habrá que dejarlo secar. Seco significa que, si se coloca algo sobre él, no se humedecerá.
12. Si un recipiente vacío y hueco se vuelve impuro y ha absorbido la impureza, el método para purificarlo es llenarlo de agua. Si se observan señales o efectos de la impureza en el agua, habrá que desecharla y volver a llenarlo. Mientras quede algún rastro de impureza en el agua, habrá que desecharla y poner agua nueva de este modo. Cuando desaparezcan el color y el mal olor de la impureza, el recipiente quedará purificado.
13. Para purificar una tela teñida con un tinte impuro, habrá que lavarla tantas veces como sea necesario hasta que salga agua limpia. Después, la tela quedará purificada, conserve o no el color.
Método para purificar sustancias líquidas y grasas
1. Si se fabrica jabón a partir de grasa o aceite impuro, el jabón quedará purificado.
2. Si el aceite o el ghee son impuros, se debe añadir al aceite o al ghee una cantidad igual de agua y hervirlo. Después de que el agua se evapore, se debe añadir nuevamente la misma cantidad de agua y hervirlo. Al hacerlo tres veces, quedará purificado. Otra manera es añadir agua al aceite o al ghee. El aceite o el ghee subirá a la superficie del agua. Entonces se debe retirar de la superficie y volver a añadir agua. Al hacerlo tres veces, quedará purificado.
3. Si la miel, el jarabe o el sharbat son impuros, se les debe añadir agua y hervirlos. Cuando el agua se evapore, se debe añadir agua nuevamente. Al hacerlo tres veces, quedarán purificados.
4. Si se aplica aceite impuro mediante un masaje en la cabeza o en el cuerpo, bastará con lavar la cabeza o el cuerpo tres veces para purificarlos. No es necesario eliminar la grasitud con nada.
Método para purificar sustancias solidificadas
1. Si el ghee, la grasa o la miel solidificados se vuelven impuros, quedarán purificados con solo retirar la parte impura.
2. Si la harina tamizada o la harina seca se vuelven impuras, el resto quedará purificado con solo retirar la parte impura. Por ejemplo, si un perro ha metido el hocico en la harina tamizada, bastará con desechar esa parte para que quede purificado el resto; o, si mete el hocico en harina seca, se debe separar la cantidad en la que se considere que ha quedado su saliva, y el resto quedará purificado.
3. Si algo impuro toca el jabón, el resto permanecerá purificado con solo cortar y retirar la parte impura.
Método para purificar el cuero
1. Después del curtido, toda piel se purifica, ya sea la piel de un animal lícito o ilícito, de un animal depredador o herbívoro. Sin embargo, la piel del cerdo nunca se purifica.
2. La piel de un animal lícito se purifica inmediatamente después de su sacrificio; no es necesario curtirla para purificarla.
3. Si la piel se curte con grasa de cerdo o con cualquier otra sustancia impura, se purifica lavándola tres veces.
Método para purificar el cuerpo
1. Si una impureza real (nayasat haqiqiyya) entra en contacto con el cuerpo, este se purifica lavándolo tres veces. Si entra en contacto con semen y este se seca, basta con retirarlo para que el cuerpo quede purificado. Si el semen está líquido, el cuerpo se purifica lavándolo.
2. Si se tiñen el cuerpo o el cabello con un tinte impuro, basta con lavarlos hasta que salga agua limpia. No es necesario quitar el tinte.
3. Si se graba la piel del cuerpo y se introduce en ella alguna sustancia impura, el cuerpo se purifica lavándolo tres veces; no es necesario extraer dicha sustancia impura.
4. Si se introduce una sustancia impura en una herida y luego la herida sana, no es necesario extraer dicha sustancia impura. El cuerpo se purifica simplemente lavándolo. Si se rompe un hueso y se coloca en su lugar un hueso impuro, si una herida se cose con material impuro o si un diente roto se fija con alguna sustancia, en todos estos casos, una vez curado, se purifica lavándolo tres veces con agua.
5. Después de untar el cuerpo con aceite impuro o cualquier otra sustancia oleosa, el cuerpo quedará puro con solo lavarlo tres veces. No es necesario eliminar la oleosidad.
Seis principios prácticos de la taharat
1. Para evitar esfuerzos innecesarios, se conceden facilidades en las normas de la taharat.
Es decir, si en algún momento surge una dificultad extraordinaria respecto de aquellas normas establecidas mediante el qiyas, la sharía concede una dispensa y una facilidad. Por ejemplo, el agua que cae del cadáver mientras se lo lava es impura. Sin embargo, si algunas gotas de esa agua salpican el cuerpo de quienes lavan el cadáver, se les ha concedido una dispensa, porque es muy difícil proteger el cuerpo de ello.
2. También se considera esfuerzo innecesario aquello con lo que las personas suelen verse involucradas. Es decir, hay acciones que normalmente todos realizan y que, según el qiyas, serían consideradas impuras, pero evitarlas resulta muy difícil. Por ello, la sharía ha facilitado la norma en este asunto. Por ejemplo, durante la lluvia, las calles suelen convertirse en barro y agua, y es muy difícil protegerse de ello. Por eso, se ha concedido una dispensa si las salpicaduras de barro y agua ensucian la ropa.
3. Lo que se ha declarado lícito por una necesidad específica solo será lícito cuando exista esa necesidad. Es decir, aquello que en determinado momento se ha permitido por una necesidad especial será lícito únicamente en esa situación. En otras circunstancias, no será lícito sin necesidad.
Por ejemplo, si un animal orina sobre el grano mientras se trilla con su ayuda, se concede una dispensa por necesidad y el grano permanece puro. Pero si el animal orina sobre el grano en cualquier otro momento, este será impuro.
4. Una impureza que ha desaparecido una vez no volverá a aparecer. Es decir, cuando la sharía establece que una impureza ha quedado eliminada, no volverá a producirse. Por ejemplo, si se elimina frotando el semen seco de una prenda, la prenda queda pura. Después, si esa prenda cae al agua, ni la prenda se volverá impura ni el agua. Del mismo modo, la tierra impura se vuelve pura después de secarse. Luego, aunque se humedezca, aquella impureza no reaparecerá.
5. No se dará ningún valor a las supersticiones ni a las dudas frente a la convicción y la certeza. Es decir, si se tiene la convicción o la certeza de que algo es puro, será considerado puro. No se lo podrá considerar impuro únicamente por la duda.
6. Las normas deberán establecerse conforme a la costumbre generalmente aceptada. Es decir, al determinar si algo es lícito o ilícito, deberán tenerse en cuenta las prácticas y los hábitos establecidos. Por ejemplo, es costumbre arraigada entre las personas proteger los alimentos y las bebidas de la impureza. Por lo tanto, también deberán considerarse puros los alimentos y las bebidas de los no musulmanes. Solo será correcto considerarlos impuros cuando se sepa que lo son mediante una prueba clara y concluyente.
La facilitación de la sharía en las normas de la taharat
1. Se excusa una cantidad de najasat galiza equivalente a un dirham. Si es sólida, la cantidad equivalente al peso de un dirham; y si es líquida, la cantidad equivalente al tamaño de un dirham. Es decir, si esta cantidad de najasat galiza se encuentra en el cuerpo o en la ropa y se realiza la oración con ella, la oración será válida y no será necesario repetirla. Sin embargo, si existe la posibilidad de lavarla, es preferible hacerlo.
2. Si la najasat jafifa llega al cuerpo o a la ropa, se excusa hasta una cuarta parte.
3. Se excusan las salpicaduras que alcanzan a quienes realizan el baño del difunto mientras lo bañan.
4. Si un animal orina mientras se trilla en el patio, el grano sigue siendo puro.
5. Si salpicaduras de orina o de cualquier otra impureza, del tamaño de la cabeza de una aguja, alcanzan la ropa o el cuerpo, estos no se volverán impuros. A quienes crían animales domésticos en casa se les excusa incluso si la orina, el estiércol u otras impurezas de los animales alcanzan su cuerpo o su ropa en una cantidad superior a un dirham.
6. Durante la temporada de lluvias, cuando el agua de las calles se convierte en barro y resulta difícil evitarla, sus salpicaduras quedan perdonadas.
7. Si las heces de un ratón se mezclan con granos alimenticios y son tan escasas que no se percibe ningún efecto de ellas en la harina, dicha harina será pura. Si cierta cantidad de excremento de ratón se cocina con pan o arroz y permanece sólida sin disolverse, ese alimento seguirá siendo puro y podrá comerse.
8. Hay animales que absorben la sangre humana pero no tienen sangre circulante, como las moscas, los mosquitos y las chinches. Si beben sangre y, al matarlos, esta mancha el cuerpo o la ropa, ni el cuerpo ni la ropa se volverán impuros.
9. Si una impureza se quema en el fuego, su humo y sus cenizas son puros. Por ejemplo, si al quemar estiércol su humo alcanza el pan o algún alimento, o si se friegan platos y cuencos con sus cenizas, está permitido. Nada se volverá impuro.
10. Si alguien se acuesta sobre ropa de cama, una estera, una tarima o el suelo impuros, aunque estén húmedos, o pisa con los pies mojados una cama o un suelo impuros, el cuerpo seguirá siendo puro, siempre que la huella de la impureza no sea manifiesta sobre la cama impura.
11. Si mientras se ordeña caen accidentalmente en la leche uno o dos trozos de estiércol, ya sean de la vaca o del ternero, deben retirarse inmediatamente. La leche seguirá siendo pura y no hay inconveniente en utilizarla.
12. Si se pone una prenda mojada a secar en un lugar impuro, se deja allí sin más, o alguien se sienta sobre una tarima impura mientras lleva la ropa mojada, la ropa no se volverá impura. Sin embargo, si se puede percibir la impureza en la ropa, esta ya no permanecerá pura.
Diversas cuestiones sobre lo puro y lo impuro
1. La sangre de los peces, las moscas, los mosquitos y las chinches no es impura. Si entra en contacto con el cuerpo o la ropa, estos no se volverán impuros.
2. Si una parte de una alfombra, estera o cualquier cama similar es impura y el resto es puro, está permitido rezar sobre la parte pura.
3. Después de aplicar henna en las manos, los pies o el cabello, si se descubre que la henna era impura, bastará con lavarse tres veces para quedar puro; no es necesario quitar el color de la henna.
4. Después de aplicarse surma o kohl en los ojos, si se descubre que era impuro, no es obligatorio retirarlo ni lavarlo. Sin embargo, si una parte de ello fluye y sale al exterior, debe lavarse.
5. La saliva del perro es impura, pero su cuerpo no lo es. Si un perro toca el cuerpo o la ropa de alguien, aunque su cuerpo esté mojado, ni la ropa ni el cuerpo se volverán impuros. Pero si hay impureza adherida al cuerpo del perro, al tocarlo la ropa o el cuerpo se volverán impuros.
6. Si una impureza cae sobre una tabla tan gruesa que puede partirse por la mitad, está permitido rezar sobre el lado opuesto.
7. El sudor humano es puro, tanto si la persona es musulmana como si no lo es; y el sudor de una mujer, aunque se encuentre en estado de menstruación o de loquios, también es puro. Asimismo, es puro el sudor de quien necesita realizar el baño ritual.
8. Si se quema una impureza y se cocina algo con su humo, aquello se vuelve puro. El vapor que emana de la impureza también es puro.
9. El almizcle y el almizcle de ciervo son puros.
10. Si, mientras se duerme, sale agua de la boca y moja el cuerpo o la ropa, estos permanecerán puros.
11. Aunque el huevo de un ave lícita se pudra, permanece puro. Si toca la ropa o el cuerpo, estos permanecerán puros.
12. Si algo se vuelve impuro, pero no se recuerda en qué lugar cayó la impureza, se debe lavar todo.
13. Si la saliva de un perro cae sobre utensilios de metal o de barro, se volverán puros al lavarlos bien tres veces. La mejor manera es frotarlos una vez con tierra y lavarlos con agua, y luego lavarlos dos veces solamente con agua.
Impureza jurídica
La impureza jurídica es un estado de impureza que no puede verse. Se conoce por medio de la sharía. Por ejemplo, estar sin ablución o necesitar el baño ritual. A la impureza jurídica también se la llama hadaz.
Tipos de impureza jurídica
La impureza ritual, o hadas, es de dos tipos: hadas menor y hadas mayor.
Hadas menor
La impureza ritual que se produce al orinar o defecar, al expulsar gases por el ano, al salir sangre o pus de cualquier parte del cuerpo, al vomitar llenando la boca, al salir sangre de istihada o al dormir apoyándose se llama hadas menor. Para purificarse de ello hay que realizar la ablución. Si no se encuentra agua o su uso resulta perjudicial, también es posible purificarse mediante tayammum. En estado de hadas menor no se puede rezar ni tocar el Noble Corán. Sin embargo, quienes tienen siempre el Corán en sus manos y para quienes resulta difícil renovar repetidamente la ablución, o si quien recita el Corán es un niño, pueden hacerlo sin ablución. Sin ablución, es decir, en estado de hadas menor, está permitido recitar el Corán oralmente.
Hadas mayor
La impureza ritual que se produce después de mantener relaciones sexuales con una mujer, cuando sale semen de cualquier manera acompañado de deseo sexual, cuando se eyacula durante un sueño, o cuando sale sangre de la menstruación o del puerperio, se llama hadas mayor. Para purificarse del hadas mayor hay que realizar el baño ritual. Si no es posible realizarlo, también se puede purificar mediante tayammum. En estado de hadas mayor no se puede rezar, tocar el Noble Corán, recitarlo oralmente ni entrar en la mezquita. Sin embargo, se permite ir a la mezquita por una necesidad imprescindible. Por ejemplo, si el camino al baño ritual pasa por el interior de la mezquita, o para obtener un recipiente de agua, la sharía permite entrar en la mezquita.
Descripción de la menstruación
Después de alcanzar la pubertad, la sangre que normalmente sale por el conducto urinario de las mujeres se llama menstruación. Esta sangre es impura. Si toca la ropa o el cuerpo, estos quedarán impuros.
Edad de inicio de la menstruación
La edad mínima para la menstruación es de nueve años. Si una niña sangra antes de cumplir nueve años, ese sangrado no se considerará menstruación. Después, por lo general, la menstruación continúa hasta los cincuenta y cinco años. Si aparece sangrado después de los cincuenta y cinco años, tampoco se considerará menstruación. Sin embargo, si a esa edad la sangre es de color rojo oscuro o rojo negruzco, se considerará menstruación.
Duración de la menstruación
1. Durante los días establecidos de la menstruación, cualquier sangre que aparezca, excepto la de color completamente blanco, se considerará menstruación, ya sea roja, amarilla, caqui, verde, negra o de cualquier otro color.
2. Si antes de los cincuenta y cinco años una mujer, además de sangre de color rojo oscuro, suele presentar sangre verde, caqui o amarilla, entonces, si después de los cincuenta y cinco años aparece sangre verde, caqui o amarilla, esta se considerará menstruación.
3. Si el sangrado dura algo menos de tres días y tres noches, tampoco se considerará menstruación. Por ejemplo, si una mujer comienza a sangrar el viernes al salir el sol y el sangrado cesa el lunes bastante antes de la salida del sol, es decir, si falta algo de tiempo para completar tres días y tres noches, ese sangrado no se considerará menstruación, sino istihada.
4. Si una mujer suele sangrar durante tres o cuatro días y un mes sangra durante más días, ese sangrado se considerará menstruación. Pero si sangra durante algo más de diez días, se considerarán menstruación tantos días como dure su costumbre, y los días restantes serán istihada.
5. El período de pureza entre dos menstruaciones es de al menos quince días, y no existe un límite máximo determinado. Por tanto, si una mujer no sangra durante varios meses o durante toda su vida, permanecerá en estado de pureza. Si sangra durante uno o dos días, luego permanece bien durante diez o doce días, y después vuelve a sangrar durante uno o dos días antes de que cese el sangrado, todo ese período se considerará istihada.
6. Si una mujer sangra durante un período menor que la duración de su menstruación habitual, es decir, durante uno o dos días, permanece pura durante quince días y luego vuelve a sangrar durante uno o dos días, esos quince días se considerarán necesariamente un período de pureza; el sangrado posterior será istihada.
7. Si a una mujer le aparece por primera vez la sangre y esta continúa durante varios meses, se considerarán menstruación los diez días a partir del día en que apareció por primera vez, y los días adicionales restantes serán istihada. Así, en cada mes se considerarán menstruación los primeros diez días y los veinte días restantes, istihada.
8. Si a una mujer le aparece sangre durante uno o dos días, permanece pura menos de quince días y luego vuelve a comenzar el sangrado, no se considerará que haya permanecido pura; más bien, se entenderá que la sangre continuó fluyendo repetidamente. En tal caso, se considerará menstruación el período correspondiente a su hábito y el resto del tiempo, istihada. Cuando la sangre aparezca por primera vez, se considerarán menstruación los primeros diez días y el resto del tiempo, istihada. Por ejemplo, supongamos que una mujer tiene el hábito de menstruar los días primero, segundo y tercero de cada mes. En cierto mes, la sangre apareció el primer día y luego cesó; después permaneció pura durante catorce días y volvió a sangrar el día dieciséis. Entonces se entenderá que la sangre fluyó repetidamente durante esos dieciséis días; según su hábito, los días primero, segundo y tercero se considerarán menstruación, y los trece días restantes, istihada. Si tiene el hábito de menstruar los días cuarto, quinto y sexto, estos se considerarán días de menstruación, mientras que los primeros tres días y los diez últimos se considerarán istihada.
9. Si una mujer no tiene un hábito fijo —a veces sangra cuatro días, a veces siete y a veces diez—, todos esos períodos se considerarán menstruación. Si vuelve a sangrar durante más de diez días, se observará cuántos días sangró el mes anterior. Esa cantidad de días se considerará menstruación y los días restantes, istihada.
Descripción del nifas
La sangre que sale del órgano íntimo de una mujer después del nacimiento del bebé se llama nifas. La condición es que la sangre que sale después de que más de la mitad del bebé haya salido se considera nifas; la que sale antes no es sangre de nifas.
El período máximo durante el cual puede aparecer la sangre del nifas es de cuarenta días. No existe un período mínimo determinado. Es posible incluso que una mujer no tenga ningún sangrado de nifas.
Normas del nifas
1. Si después de dar a luz una mujer no tiene ningún sangrado, aun así es obligatorio que realice el baño ritual después del nacimiento del bebé.
2. Durante el período del nifas, cualquier sangre que aparezca de una sola vez, de cualquier color excepto blanco, será sangre de nifas.
3. Después del nifas, el período de pureza entre este y la menstruación debe ser de al menos 15 días.
4. Si, tras un aborto espontáneo, el feto ya tenía formados sus miembros y después aparece sangre, esta será sangre de nifas. Pero si el feto es solamente un trozo de carne, la sangre que salga no será nifas. Sin embargo, si se cumplen las condiciones de la menstruación, deberá considerarse menstruación; de lo contrario, será istihada. Por ejemplo, si la sangre aparece durante menos de tres días o el período de pureza no alcanza los 15 días completos, será istihada.
5. Si una mujer sangra durante más de 40 días y este es su primer parto, los 40 primeros días serán nifas y los restantes, istihada. Después de 40 días se bañará ritualmente, se purificará y cumplirá las obligaciones religiosas; no esperará a que cese la sangre. Si no es su primer parto y se conoce su período habitual, la duración del nifas será conforme a su hábito y los días restantes serán istihada.
6. Si una mujer tiene el hábito de sangrar durante 30 días por nifas, pero en una ocasión la sangre no cesa después de los 30 días y se detiene al cumplirse los 40, los 40 días completos serán su nifas. Si aparece sangre después, será istihada. Por ello, inmediatamente después de los 40 días deberá bañarse ritualmente y realizar la oración, etc., y deberá recuperar las oraciones de los 10 días anteriores.
7. Si la sangre cesa antes de que se cumplan los 40 días, no esperará a que se cumplan los 40, sino que se bañará ritualmente y comenzará a rezar, etc. Si existe temor de que el baño le cause un daño grave, se purificará mediante tayammum y realizará la oración. No permitirá de ningún modo que se le pase una oración sin recuperarla.
Disposiciones sobre la menstruación y el nifas
1. Durante los días de la menstruación, la oración y el ayuno están prohibidos. La oración queda completamente exenta. Sin embargo, después de purificarse deberá recuperar los ayunos.
2. Durante la menstruación y el puerperio, está prohibido para las mujeres ir a la mezquita, circunvalar la Kaaba y recitar el Corán.
3. Tampoco está permitido realizar la prosternación de recitación ni tocar el Corán; sin embargo, se puede tocar el Corán usando una funda o un pañuelo. No está permitido tocarlo con la ropa que se lleva puesta. Tampoco está permitido tocarlo con una tela cosida al Corán.
4. Está permitido recitar la sura Al-Fatiha con la intención de hacer una súplica. Del mismo modo, está permitido recitar la súplica del qunut y otras súplicas del Corán con la intención de hacer una súplica.
5. Está permitido recitar la kalima, las salutaciones al Profeta, hacer el recuerdo de Alá, pedir perdón y recitar cualquier otro wird. Por ejemplo, si alguien recita «La hawla wa la quwwata illa billah», no hay ningún inconveniente.
6. Está permitido ir al lugar de oración del Eid, acudir a una institución de enseñanza religiosa y entrar en la mezquita por una necesidad inevitable. No obstante, es mejor ir a la mezquita después de realizar el tayammum.
7. La mujer que enseña el Corán a alguien puede enseñarlo mientras está menstruando. Sin embargo, no debe recitar un versículo completo de una sola respiración, sino enseñarlo haciendo pausas y dividiéndolo en partes. Para las mujeres en esta situación, está permitido recitarlo de esta manera.
8. Durante la menstruación y el puerperio, las relaciones sexuales con la esposa están prohibidas. A excepción de este acto, todo lo demás está permitido, como besar, comer juntos, acostarse en la misma cama, etc. Sin embargo, abstenerse durante este período de estar en la misma cama, comer juntos, besar, acariciar y realizar actos similares es makruh. [La razón de que sea makruh es que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) trataba con sus esposas cuando estaban menstruando. Otra razón es que los judíos mantenían a sus esposas apartadas como impuras durante la menstruación. Por ello, se prohibió a los musulmanes imitar a los judíos.]
9. Una mujer tiene por costumbre sangrar durante cinco días, pero la sangre se detuvo después de cuatro días. En tal caso, debe realizar el baño ritual y rezar. Sin embargo, no se permite mantener relaciones sexuales con el esposo antes de que se cumplan los cinco días; es posible que después vuelva a aparecer la sangre.
10. Si a una mujer se le detiene la sangre después de diez días y diez noches completos, le está permitido mantener relaciones sexuales con ella aunque todavía no haya realizado el baño ritual. Del mismo modo, si tiene la costumbre de menstruar durante seis días y después se le detiene la sangre, también está permitido mantener relaciones sexuales con ella antes de que realice el baño ritual. Pero si la sangre se detiene antes de que termine el período establecido según su costumbre, no está permitido mantener relaciones sexuales con ella antes de que se completen los días de su costumbre; y aunque esa mujer realice el baño ritual, tampoco está permitido.
11. Una mujer tiene la costumbre de que la sangre se detenga al sexto día. Pero si en algún mes ocurre que han transcurrido los seis días completos y la sangre no se detiene, no realizará el baño ritual ni rezará; por el contrario, esperará a que se detenga la sangre. Si la sangre se detiene después de completar diez días o antes, todo ese período se considerará menstruación. Pero si la sangre no se detiene incluso después de diez días, el período de menstruación seguirá siendo únicamente de seis días, y los días restantes se considerarán istihada.
12. Si una mujer queda purificada durante el día en el mes de Ramadán, es obligatorio que se abstenga de comer y beber durante el resto del día. Pasará el tiempo hasta la puesta del sol como los ayunantes y deberá recuperar el ayuno de ese día.
13. Si una mujer, estando purificada, se acuesta después de colocarse un trozo de tela en su lugar íntimo y por la mañana observa una mancha de sangre en la tela, el inicio de la menstruación deberá contarse desde el momento en que se observó la mancha de sangre.
Descripción de la istihada
La istihada es una sangre que fluye y que no es ni menstruación ni sangrado puerperal, sino que sale debido a una enfermedad. Es como cuando se rompe una vena de la nariz de alguien y la sangre continúa saliendo sin detenerse.
Situaciones de la istihada
1. La sangre que aparece en una niña menor de nueve años es istihada, y la sangre que aparece en una mujer mayor de cincuenta y cinco años también es istihada. Sin embargo, en este último caso, si el color de la sangre es rojo oscuro o rojo negruzco, deberá considerarse menstruación.
2. La sangre que les sale a las mujeres embarazadas es istihāḍa.
3. La sangre que sale durante menos de tres días y tres noches es istihāḍa; asimismo, la sangre que sale después de diez días y diez noches es istihāḍa.
4. Si el período de hayd de una mujer está determinado conforme a su costumbre y la sangre aparece después de ese período establecido, la sangre de esos días adicionales es istihāḍa. Esto se aplica cuando la hemorragia continúa después de diez días.
5. Si a una mujer se le detiene la sangre después de diez días de hayd y vuelve a comenzar antes de que transcurran quince días, esa sangre será istihāḍa, porque el período de pureza entre dos menstruaciones es de al menos quince días.
6. Si la sangre del nifās se detiene después de cuarenta días, pero vuelve a comenzar tras una interrupción de menos de quince días, esta segunda sangre es istihāḍa, pues después de que cesa el nifās deben transcurrir al menos quince días para que aparezca el hayd.
7. Si después de dar a luz una mujer sangra durante más de cuarenta días, y se trata de su primer hijo y no tiene una costumbre establecida, toda la sangre que salga después de cuarenta días será istihāḍa. Pero si tiene una costumbre establecida, la sangre que salga durante los días que excedan dicha costumbre será istihāḍa.
Las normas de la istihāḍa
Las normas para las mujeres que padecen istihāḍa son como las normas para quienes sufren una hemorragia nasal que comienza y no se detiene, o tienen una herida de la que mana sangre continuamente, o padecen una enfermedad urinaria que hace que la orina gotee constantemente. Las normas para las mujeres que padecen istihāḍa son las siguientes:
1. Durante la istihada es obligatorio realizar la oración. No está permitido dejar una oración para recuperarla después. Tampoco puede dejar el ayuno.
2. Durante la istihada está permitido mantener relaciones sexuales. La mujer no está obligada a realizar el ghusl por padecer istihada.
3. Quedará purificada con solo realizar el wudu.
4. En este estado, está permitido tanto recitar el Corán como entrar en la mezquita.
5. Estas mujeres no pueden realizar varias oraciones con un solo wudu. Deben hacer un wudu nuevo cada vez.
Leucorrea
En esta enfermedad, de los genitales de la mujer sale continuamente una sustancia líquida blanca o amarilla. Su norma es exactamente la misma que la de la istihada. Estas mujeres realizarán la oración y observarán el ayuno. También recitarán el Corán. Sin embargo, antes de cada oración deberán lavarse bien los genitales y realizar un wudu nuevo antes de rezar.
Descripción del agua
La taharah (purificación) solo puede realizarse con agua que sea pura en sí misma. Con agua impura no se puede realizar ni el wudu ni el ghusl, ni se puede purificar ninguna cosa impura. Más bien, mediante ella incluso una cosa pura se vuelve impura. Por ello, es necesario comprender bien las disposiciones y las cuestiones relativas a cuándo el agua es pura o impura, para poder alcanzar la taharah con certeza y tranquilidad.
Tipos de agua
Fundamentalmente, el agua es de dos tipos: pura e impura.
Agua pura
Desde el punto de vista de alcanzar la purificación, el agua pura es de cuatro tipos:
1. Tahir mutahhir no makruh: es decir, agua pura con la que se pueden realizar el wudu y el ghusl tranquilamente y sin ningún tipo de karahah (aversión o falta de respeto). Por ejemplo, el agua de lluvia, de los ríos, del mar, de los estanques, de los canales, de los manantiales, de los pozos y de los pozos entubados, entre otras. Ya sea dulce o salada, agua de rocío o de hielo, con toda esta agua se pueden realizar el wudu y el ghusl sin ningún tipo de karahah.
2. Tahir mutahhir makruh: es el agua con la que es makruh realizar el wudu y el ghusl. Por ejemplo, cuando un niño pequeño ha metido la mano en el agua. No se puede afirmar con certeza que su mano fuera impura, pero existe la sospecha. O cuando un gato u otro animal cuyo sobrante o agua residual es makruh ha acercado la boca al agua. Por tanto, realizar el wudu y el ghusl con tal agua será makruh.
3. Tahir ghayr mutahhir: es agua pura con la que no está permitido realizar el wudu ni el ghusl. Por ejemplo, el ma’ musta’mal, es decir, el agua que alguien ha utilizado para realizar el wudu, o con la que se ha bañado una persona para quien el ghusl era obligatorio, siempre que no hubiera ninguna impureza en su cuerpo. Si tal agua entra en contacto con el cuerpo o la ropa, estos no se vuelven impuros. Sin embargo, no se puede realizar el wudu ni el ghusl con esta agua.
4. Mashkuk: es decir, agua sobre la cual existe duda acerca de si está permitido realizar la ablución y el baño ritual con ella. Por ejemplo, el agua en la que un asno o una mula ha metido el hocico. La norma para esa agua es que, después de realizar la ablución con ella, también se debe hacer tayammum.
Agua de impureza (agua impura)
1. Estado del agua impura: si cae una impureza en agua corriente y la situación llega al punto de cambiar el color, el olor y el sabor del agua.
2. Kazir rakid: mucha agua estancada. Sin embargo, debido a que cayó suciedad (impureza), el color, el olor y el sabor del agua cambiaron por completo.
3. Kalil rakid: poca agua estancada. Si cae en ella una pequeña cantidad de impureza y no se produce ningún cambio en el color, el olor ni el sabor del agua, aun así no se pueden realizar la ablución ni el baño ritual con esa agua, ni se puede purificar con ella ningún objeto impuro.
Seis principios prácticos acerca del agua
1. El agua es pura en principio. Es decir, es pura por su naturaleza original. Por ello, mientras no se encuentre prueba de que se ha vuelto impura, debe considerarse pura. Por ejemplo, el agua que se encuentra en un hoyo en el bosque es pura. Sin embargo, si mediante algún indicio o prueba se confirma que se ha vuelto impura, debe considerarse impura.
2. No se puede abandonar algo cierto por causa de una duda. Por ejemplo, hay agua guardada en una habitación y se ve salir de allí a un perro. Entonces surge la duda de que quizá el perro haya metido el hocico en ella. O bien no se vio al perro meter el hocico, ni existe ninguna evidencia circunstancial de que lo haya hecho. En tal situación, el agua debe considerarse pura, porque su pureza es segura. Lo único que existe es una duda sobre su impureza. La certeza no desaparece por causa de la duda.
3. En situaciones difíciles, la norma se flexibiliza. Por ejemplo, las heces de las aves son impuras. Ahora bien, como es muy difícil proteger el pozo de ellas, la norma establece que el agua del pozo no se vuelve impura por las heces de las aves.
4. En caso de necesidad inevitable, incluso lo prohibido se vuelve permisible. Por ejemplo, si en algún momento la sed pone la vida en peligro, no se encuentra agua pura y solo se dispone de agua impura, en tal situación está permitido beber agua impura.
5. Al aplicar una norma de la sharía, hay que atenerse a la cantidad predominante. Por ejemplo, si en un recipiente se mezclan agua purificadora y agua pura ya utilizada, la norma se determina según cuál de ellas sea mayor en cantidad. Si predomina el agua purificadora, toda el agua debe considerarse purificadora y está permitido realizar con ella la ablución y el baño ritual. Si predomina el agua utilizada (mustámal), toda el agua debe considerarse utilizada y no está permitido realizar con ella la ablución ni el baño ritual.
6. Cuando se conoce un asunto nuevo, hay que atenerse a él desde el momento en que se llega a conocer. Por ejemplo, si se encuentra un ratón muerto en un pozo, la norma es considerar impura el agua del pozo desde el momento en que se lo ve. Si antes de ese momento se había realizado el baño ritual con aquella agua, debe considerarse permitido.
Cuestiones sobre el agua
Agua con la que es válida la purificación ritual
1. El agua de lluvia, de los ríos, del mar, de los estanques, de los manantiales, de los pozos, de los pozos tubulares y similares, ya sea dulce o salada, así como el rocío, la nieve y el agua de la nieve derretida, es pura. Está permitido realizar sin ninguna duda la ablución y el baño ritual con cualquiera de estos tipos de agua.
2. Si se calienta agua encendiendo el fuego con estiércol, excrementos u otras sustancias semejantes, seguirá siendo pura y será válido realizar con ella la ablución y el baño ritual.
3. Si en un estanque, un depósito o un hoyo el agua ha permanecido acumulada durante muchos días, o si se ha guardado agua en un recipiente durante mucho tiempo y, por ello, su color, olor o sabor ha cambiado, aun así el agua sigue siendo pura y se puede realizar con ella la purificación ritual sin ninguna duda.
4. El agua que se acumula en hoyos pequeños o grandes del bosque o de lugares despoblados es pura. Se puede realizar con ella la purificación ritual sin ninguna desaprobación. Sin embargo, si mediante algún indicio o prueba se confirma su impureza o surge una fuerte sospecha de ella, no será correcto realizar con esa agua la ablución ni el baño ritual.
5. En los caminos, la gente deja agua en cántaros y tinajas, de la que beben niños y adultos, habitantes de las ciudades y habitantes de las aldeas. Además, no se toman precauciones completas al respecto. Esta agua es pura y se puede realizar con ella la ablución y el baño ritual. Pero si mediante algún indicio o prueba se demuestra su impureza, será diferente.
6. Si un niño pequeño mete la mano en el agua y no se tiene certeza ni sospecha de que su mano esté impura, pero, como se considera que los niños no suelen tomar precauciones, se piensa que quizá tuviera alguna impureza en la mano, la norma para esta agua es que sigue siendo pura y se puede realizar con ella la ablución y el baño ritual.
7. El agua de los recipientes de los no musulmanes es pura, pues, por lo general, todos procuran mantenerse alejados de las impurezas. Sin embargo, si mediante algún indicio o prueba se demuestra que está impura, no será válido realizar con ella el baño ritual.
8. Si cae en el agua alguna sustancia pura y, por ello, cambia su color, olor o sabor, con la condición de que dicha sustancia no haya sido hervida en el agua ni haya hecho que esta se espese, como ocurre cuando se mezcla arena con el agua corriente; o si cae azafrán y el agua adquiere algo de su color; o si se disuelve jabón u otra sustancia pura semejante, en todos estos casos el agua seguirá siendo pura y se podrá realizar con ella la ablución y el baño ritual.
9. El agua de los pozos de los que extraen agua personas de todo tipo sigue siendo pura, aunque sus manos y pies, sus cubos, recipientes para sacar agua y demás estén sucios y llenos de polvo. Naturalmente, sería distinto si se encontrara alguna prueba de que las manos, los pies o los recipientes de quienes extraen el agua están impuros.
10. Aunque por la caída de hojas de los árboles cambien las tres propiedades del agua o una de ellas, el agua seguirá siendo pura. Se puede realizar con ella la ablución y el baño ritual.
11. Si se hierve agua con jabón, hojas de azufaifo o alguna otra sustancia similar para limpiar la ropa, el cuerpo o el agua, y el agua no se espesa sino que conserva su fluidez, entonces es válido realizar con ella tanto la ablución como el baño ritual, aunque cambien su color, olor y sabor.
12. Si se lavan en el agua recipientes puros, arroz, verduras y cosas semejantes, o se sumerge en ella una tela pura, y cambia una sola propiedad del agua o no cambia ninguna, será válido realizar con ella la ablución y el baño ritual.
13. Si se baña en el agua un animal vivo, excepto el cerdo y el perro, y no hay impureza adherida a su cuerpo ni su saliva entra en el agua, esta será pura. Del mismo modo, si un animal, excepto el cerdo y el perro, entra en el agua o se baña en ella, y no tiene ninguna impureza en el cuerpo, el agua será pura. La condición es que el hocico del animal esté orientado hacia arriba y que no caiga saliva. Aunque la saliva del caballo o de cualquier otro animal cuya carne sea lícita caiga en el agua, esta seguirá siendo pura. Se puede realizar con ella la ablución y el baño ritual sin ninguna duda.
14. Si cae cierta cantidad de leche en el agua, se puede realizar con ella la ablución y el baño ritual sin ninguna duda, cambie o no cambie ligeramente el color del agua.
15. Después de que el agua corriente se vuelva impura, volverá a ser pura en cuanto desaparezca el efecto de la impureza. Se podrá realizar la purificación ritual con ella.
16. Si criaturas que no tienen circulación sanguínea, como moscas, mosquitos y abejorros, caen en el agua y mueren, o caen muertas en ella, el agua seguirá siendo pura y se podrá realizar con ella la ablución y el baño ritual.
17. Si un animal acuático muere en el agua, como un pez, un cangrejo, una tortuga o una rana, el agua seguirá siendo pura. Se puede obtener la purificación ritual con ella sin incurrir en karaha.
Nota: El mismo dictamen se aplica a las ranas terrestres y acuáticas. Sin embargo, si la rana terrestre tiene sangre y muere en el agua, esta se volverá impura.
Agua con la que no es válida la purificación ritual
1. Si en una pequeña cantidad de agua estancada cae una gota de orina, sangre o vino, una pequeña cantidad de cualquier otra impureza ritual, o una cantidad de heces equivalente a un grano de mijo, toda el agua se volverá impura. Se modifiquen o no el color, el sabor y el olor del agua, la purificación ritual no será válida con ella.
2. Si un ser vivo con circulación sanguínea cae en poca agua y muere allí, o cae muerto en ella, el agua se volverá impura. Entre los seres sin circulación sanguínea, si mueren los que chupan la sangre humana —como las sanguijuelas, las moscas grandes y las chinches grandes—, el agua también se volverá impura. Si una rana que tiene sangre muere en el agua, esta se volverá impura y la purificación ritual no será válida con ella.
3. Si en poca agua mueren los insectos que se encuentran en las heces y el estiércol, el agua se volverá impura.
4. Si en un estanque había impureza ritual en una pequeña cantidad de agua y luego se le añade agua hasta aumentar considerablemente su cantidad, toda el agua seguirá siendo impura y la purificación ritual no será válida con ella.
5. Cuando se mezcla o se cuece alguna otra cosa con el agua, deja de llamarse agua común. Por ejemplo, el sharbat, el jarabe, el caldo, el sattu y otros semejantes. La ablución y el baño ritual no serán válidos con ellos.
6. No está permitido realizar la ablución ni el baño ritual con ningún líquido corriente o fluido que no se denomine agua, como el jugo de caña de azúcar, el kewra, el agua de rosas, el vinagre y otros semejantes. Tampoco serán válidos la ablución ni el baño ritual con extractos de frutas, agua de frutas y similares, como el jugo o extracto de limón y naranja, el agua de sandía y el agua de coco.
7. Si se hierve el agua con alguna sustancia pura y, aunque normalmente se la siga llamando agua, se vuelve algo más espesa, tampoco se podrá realizar con ella la ablución ni el baño ritual.
8. Si después de que cayeran leche o azafrán en el agua, esta adquiriera por completo el color de la leche o del azafrán, será válido realizar la ablución y el baño ritual con ella.
9. Si muriera en el agua, o cayera muerta en ella, una criatura que no es acuática pero vive en el agua, como un pato, no será válido realizar la ablución ni el baño ritual con esa agua.
10. El agua musta’mal (agua usada), aunque es pura —es decir, si entra en contacto con el cuerpo o la ropa, estos no se volverán impuros—, no puede utilizarse para la ablución ni para el baño ritual. Esto se debe a que, aunque ella misma es pura, no puede purificar a otro.
11. Si el agua usada se mezcla con agua pura y la cantidad de agua usada es mayor, toda el agua se considerará agua usada, y no será válido realizar la ablución ni el baño ritual con ella.
Agua con la que es desaconsejable realizar la purificación ritual
1. Es desaconsejable realizar la ablución y el baño ritual con agua calentada por el sol. Esta puede causar manchas blancas de lepra en el cuerpo.
2. Si cae saliva o tos de una persona en una pequeña cantidad de agua, será desaconsejable realizar la ablución y el baño ritual con ella.
3. Si un no musulmán (que no distingue entre lo puro y lo impuro) mete la mano en agua pura, pero no se tiene certeza de que su mano estuviera impura y solo existe la sospecha de que, puesto que normalmente los no musulmanes no distinguen entre lo puro y lo impuro, quizá su mano fuera impura, en tal caso será desaconsejable realizar la ablución y el baño ritual con esa agua.
4. La persona que no tenga ablución no debería realizarla con agua de Zamzam, y quien tenga el ghusl obligatorio no debería bañarse con esa agua. Es makruh lavar la impureza y hacer istinyá con esta agua.
5. Es makruh realizar la ablución y el ghusl con el agua de un lugar sobre cuyo pueblo haya descendido el castigo de Allah.
6. Es makruh realizar la ablución y el ghusl con el agua en la que hayan quedado restos de bebida de gatos, ratones y aves haram.
7. Si caen en el agua restos de bebida de un asno o una mula, realizar la ablución y el ghusl con ella es dudoso, porque no puede afirmarse con certeza si es pura o impura. Por ello, después de realizar la ablución y el ghusl con esta agua, habrá que hacer tayammum.
Cuestiones relativas al agua con restos de bebida y similares
1. Los restos de bebida de una persona son puros. Ya sea musulmana o no musulmana, piadosa o pecadora, mujer u hombre, se encuentre en estado de yanabah o en estado de menstruación o puerperio, sus restos de bebida son puros en todos los casos. Sin embargo, si bebe agua inmediatamente después de haber bebido vino o alguna otra sustancia impura, el agua se volverá impura.
2. Los restos de bebida de los animales halal son puros, ya sean aves o animales herbívoros, como vacas, búfalos, cabras, ciervos, tórtolas, palomas y otros. Los restos de bebida del caballo también son puros.
3. Los restos de bebida de los animales en cuya sangre no circula son puros, sean haram o halal. Los restos de bebida de los animales acuáticos también son puros, sean halal o haram. Sin embargo, si beben agua inmediatamente después de haber ingerido una impureza, el agua se volverá impura. No será lícito realizar la taharat con ella.
4. Los restos de los animales prohibidos que normalmente viven en las casas, como los ratones y los gatos, así como de las aves prohibidas o de los pequeños animales que corretean y comen voluntariamente, como las gallinas y los patos, son makruh. Si la gallina está atada, sus restos son puros. Si el gato deja restos en el agua inmediatamente después de comer un ratón, el agua se volverá impura.
5. Los restos del cerdo, del perro y de todo tipo de animales depredadores son impuros. Por ejemplo, los restos del tigre, el oso, el mono y el buitre son impuros.
6. También son impuros los restos de los animales prohibidos que viven en los bosques, como el elefante, el rinoceronte y otros similares.
7. Si un gato mete el hocico en la leche, el yogur, el chhalan u otros alimentos similares, está permitido comerlos.
8. Los restos del asno y de la mula son dudosos. La ablución y el baño ritual realizados con ellos también serán dudosos. Después de realizar la ablución con esa agua, se debe hacer tayammum.
9. Los restos de las aves rapaces son makruh, como los del azor, el halcón y otras aves similares.
10. Si un ratón ha mordisqueado un poco de pan o una galleta, se puede cortar y retirar esa parte y comer el resto.
11. El sudor de los animales cuyos restos son impuros también es impuro. El sudor de aquellos cuyos restos son makruh también es makruh.
12. Para las mujeres es makruh comer y beber de las sobras de un hombre ajeno.
Cuestiones y normas relativas a los pozos
Normas detalladas para purificar el agua de un pozo
Para comprender las cuestiones relativas a los pozos, el método para purificarlos y sus normas y disposiciones, hay que recordar las siguientes siete normas detalladas:
1. Si toda el agua de un pozo se vuelve impura, para purificarlo hay que sacar toda el agua. Sacar toda el agua significa que, al introducir un cubo, no debe salir ni siquiera medio cubo de agua. Después de sacar tal cantidad de agua, las escaleras, la cuerda y el cubo del pozo quedan purificados. Si no es posible sacar toda el agua de un pozo, hay que sacar de él trescientos cubos de agua; con ello, el agua del pozo quedará purificada.
2. Si el pozo está purificado y no es necesario sacar ni siquiera una pequeña cantidad de agua, pero alguien desea sacar en algún momento veinte o veintidós cubos para tranquilizarse, eso no contraviene la sharía y no hay ningún inconveniente en ello.
3. Si se conoce con certeza el momento en que el pozo se volvió impuro, y no se encuentra ninguna indicación que permita determinarlo, se considerará impuro desde el momento en que se observe la impureza. Pero si se encuentra alguna indicación —por ejemplo, que un animal haya muerto, se haya hinchado y se haya descompuesto—, se considerará con certeza que cayó en el pozo y murió varios días antes. Por ello habrá que repetir las oraciones de tres días y tres noches, y volver a purificar los utensilios, recipientes y prendas que hayan sido lavados con esa agua. No es necesario lamentarse por aquello que ya no pueda corregirse.
4. Para purificar un pozo hay que calcular según el cubo o recipiente que se utilice habitualmente en ese pozo. Si en alguna ocasión se extrae agua con un cubo mucho más grande o mucho más pequeño, se debe calcular según un cubo de tamaño mediano. La cantidad de agua que se haya ordenado sacar también puede extraerse mediante una tubería o por cualquier otro medio, y el pozo quedará purificado.
5. Para purificar el pozo, ya sea que se extraiga toda el agua de una vez o de manera intermitente, el pozo quedará purificado en ambos casos.
6. Si aquello por cuya caída en el pozo se ha contaminado el agua es impuro en sí mismo, como una rata muerta, un gato muerto o similares, primero habrá que retirarlo y después extraer el agua conforme a la norma establecida. Si no se retira ese animal muerto, por mucha agua que se extraiga del pozo, este no quedará purificado. Pero si se cree que el animal murió, se descompuso y se convirtió completamente en tierra, no será necesario retirarlo; bastará con extraer el agua conforme a la norma para que el pozo quede purificado.
7. Si cae en el pozo algo que es puro en sí mismo, pero que tenía impureza, como un balón de fútbol, zapatos, ropa y cosas similares, retirarlo no es una condición para purificar el pozo; bastará con extraer el agua conforme a la norma establecida.
Las impurezas por las que es necesario extraer toda el agua
1. Cualquier impureza que caiga en el pozo, ya sea leve o grave, y tanto en poca como en mucha cantidad, hará impura toda el agua y será obligatorio extraerla por completo. Por ejemplo, si cae orina o excremento humano, o la orina, el excremento o la sangre de vacas, búfalos, perros, gatos y animales similares, o si cae una gota de vino, el pozo quedará impuro en cualquiera de estos casos.
2. Si cae un cerdo en el pozo, esté vivo o muerto, toda el agua se volverá impura, porque el cuerpo del cerdo es impuro como la orina y el excremento.
3. Si una persona cae en el pozo y muere, sea musulmana o no musulmana, toda el agua se volverá impura. Del mismo modo, si cae en el pozo después de haber muerto, toda el agua será impura, tanto si se trata de un niño como de un adulto.
4. Si un perro, una cabra o un animal más grande que ellos, como una vaca, un búfalo, un camello, un elefante, un caballo y similares, cae en el pozo y muere, toda el agua se volverá impura.
5. Si un animal con circulación sanguínea cae herido al pozo, haya muerto o siga vivo, habrá que sacar toda el agua.
6. Si cae algún objeto impuro, como ropa, utensilios, zapatos y similares, toda el agua se volverá impura.
7. Por pequeña que sea cualquier criatura con circulación sanguínea, si cae al pozo y muere, se descompone y se hincha, o si cae ya muerta, descompuesta e hinchada, toda el agua se volverá impura. Por ejemplo, si caen y mueren una rata, una lagartija, una sanguijuela u otros animales semejantes y se hinchan, habrá que sacar toda el agua.
8. Si caen al pozo excrementos de pato o de gallina, habrá que sacar toda el agua.
9. Si caen al pozo y mueren dos gatos, o varios animales cuyo peso equivalga a ese, toda el agua se volverá impura.
10. Si una rata o un camaleón, o un animal semejante, cae al pozo después de que se le haya cortado la cola, habrá que sacar toda el agua.
11. Si un animal sin circulación sanguínea, como un escorpión, un abejorro, una avispa, un camaleón o una rana terrestre, cae al pozo, muere y se hincha hasta reventar, toda el agua se volverá impura y habrá que sacarla por completo.
Impurezas por las que no es obligatorio sacar toda el agua
1. Si un gato, una gallina, una paloma o cualquier animal de tamaño similar cae en un pozo y muere, pero no se hincha ni revienta, el pozo se purifica extrayendo 40 cubos de agua. Sin embargo, es mejor extraer 60 cubos.
2. Si un ratón, un gorrión o cualquier animal de tamaño similar cae en un pozo y muere, pero no se hincha ni revienta, el pozo se purifica extrayendo 20 cubos de agua. Sin embargo, es mejor extraer 30 cubos.
Nota: Para estimar la impureza de un pozo causada por la caída de un animal, en la jurisprudencia islámica se han tomado como medidas de referencia tres animales: la cabra, el gato y el ratón.
El dictamen para un animal del tamaño de una cabra o mayor que ella es el mismo que el del gato.
El dictamen para un animal del tamaño de un gato o menor que una cabra es el mismo que el del gato.
El dictamen para un animal del tamaño de un ratón o mayor que este, pero menor que un gato, es el mismo que el del ratón.
3. Si una lagartija grande, que tiene sangre circulante, cae en un pozo y muere, pero no se hincha ni revienta, deberán extraerse 20 cubos. Sin embargo, es mejor extraer 30 cubos.
4. Una gallina cayó y murió en un pozo. Mientras alguien extraía agua, le informaron que el pozo era impuro. Aunque arrojó el agua, introdujo el cubo mojado en otro pozo puro para sacar agua. Por ello, ese pozo puro también se volvió impuro. Para purificarlo, deberán extraerse tantos cubos como del pozo impuro, es decir, 40 cubos de agua.
En ese estado, el pozo no se vuelve impuro.
1. Si animales que no tienen circulación sanguínea, como escorpiones, avispas, ranas terrestres y otros, caen en el pozo y mueren, o caen después de morir, el pozo no se vuelve impuro.
2. Si animales acuáticos, como peces, cangrejos, cocodrilos y otros, caen en el pozo y mueren, o caen después de morir, el pozo no se vuelve impuro.
3. Si una persona viva cae en el pozo y, después de sumergirse, sale viva, el pozo no se volverá impuro. Sin embargo, el pozo se volverá impuro si tiene alguna impureza adherida al cuerpo.
4. Si en el pozo caen el pelo, la pezuña o los huesos secos de cualquier animal lícito o ilícito, excepto el cerdo, el pozo permanecerá puro.
5. Si cae en el pozo un animal cuyo sobrante es puro y sale vivo, el pozo permanecerá puro.
6. Si los animales cuyo sobrante es impuro o dudoso caen en el pozo y salen vivos, el pozo no se volverá impuro. La condición es que su boca no se sumerja en el agua ni su saliva caiga en ella. Sin embargo, como precaución, es mejor extraer 20 o 30 cubos de agua. Si un cerdo cae en el pozo y sale vivo, el pozo se volverá impuro. También se volverá impuro si cae cualquier parte de su cuerpo.
7. Si en el pozo caen los excrementos de cualquier ave, excepto patos y gallinas, el pozo no se vuelve impuro.
8. Si cae en el pozo una pequeña cantidad de excremento de cabra, el agua no se vuelve impura.
9. Para quienes crían vacas y búfalos en casa es difícil proteger su pozo del estiércol; tampoco pueden mantener sus platos y cuencos completamente protegidos de él. Puesto que les resulta difícil evitar por completo el estiércol, si cae en el pozo una pequeña cantidad de vez en cuando, el agua no se vuelve impura.
10. Si un no musulmán cae en el pozo, o si entra en él alguien que necesita bañarse, el agua del pozo no se vuelve impura, siempre que no haya ninguna impureza adherida a su cuerpo. No obstante, es mejor extraer de 20 a 30 cubos de agua.
11. Si cae en el pozo algún objeto cuya impureza no es segura, como una medicina extranjera sobre la que se sospecha que contiene alcohol, el agua del pozo no se vuelve impura.
12. En las ciudades, el agua se distribuye desde los depósitos mediante tuberías. Esta es agua corriente. Si cae una impureza en ella, solo se considerará impura cuando se alteren el color, el olor y el sabor del agua.
Descripción del istinyā’
La limpieza después de orinar o defecar se llama istinyā’. En la sharía se ha insistido especialmente en el istinyā’. Descuidarlo es un gran pecado. El Santo Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) dijo que es una causa del castigo de la tumba. En cierta ocasión pasaba junto a dos tumbas y dijo: «Estos dos difuntos están siendo castigados, no por algo grave, sino por algo que suele considerarse muy insignificante». Uno de ellos no se limpiaba bien después de orinar, y el otro propagaba chismes (Bujari).
Modales y normas para orinar y defecar
1. Está prohibido sentarse, al orinar o defecar, mirando hacia la qibla o dándole la espalda. Al sentar a los niños para que orinen o defequen, no se les debe colocar de modo que miren hacia la qibla o le den la espalda. También se debe evitar orinar o defecar mirando hacia el sol o la luna, o dándoles la espalda.
2. Está prohibido orinar en cualquier agujero o sobre suelo duro. Se prohíbe hacerlo en los agujeros porque podría haber en ellos algún animal dañino que saliera y mordiera. Si se orina sobre suelo duro, las salpicaduras de orina alcanzarán el cuerpo o la ropa.
3. Está prohibido orinar o defecar debajo de árboles que dan sombra; en las orillas de ríos y estanques, en los lugares por donde la gente toma agua; debajo de árboles frutales; en los lugares donde la gente realiza la ablución o el baño ritual; en los cementerios; tan cerca de las mezquitas o de los lugares de oración del Eid que el mal olor cause molestias a quienes rezan; en los caminos por donde transita el público; al borde de los caminos; cerca de lugares donde se celebran reuniones; en resumen, en cualquier lugar donde la gente se siente, se levante, descanse o realice otras actividades. Orinar o defecar en esos lugares causa molestias a las personas.
4. Está prohibido orinar o defecar de pie. Sin embargo, no hay objeción si se hace ocasionalmente por una razón especial.
5. Si en un anillo están escritos el nombre de Allah, la profesión de fe, algún versículo o algún hadiz, hay que quitárselo y dejarlo fuera al entrar al lugar para orinar o defecar; de lo contrario, sería una falta de respeto.
El venerable Anas (que Allah esté complacido con él) dijo:
El Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) usaba un anillo en el que estaba grabado «Muhammad, el Mensajero de Allah». Se lo quitaba y lo dejaba fuera al entrar para orinar o defecar (Muslim, Tirmidhi).
6. Mientras se orina o se defeca, no es correcto hablar sin necesidad, toser, recitar un hadiz, un versículo del Corán o cualquier otra cosa buena, ni decir «Alhamdulillah» al estornudar. No hay objeción si se recita mentalmente.
7. No es correcto defecar completamente desnudo ni, sin motivo, hacerlo acostado o de pie.
8. Si se necesita defecar en el campo, antes de sentarse y antes de entrar en el baño o la letrina se debe recitar la siguiente súplica:
Árabe****************108******)
¡Oh, Allah! Busco refugio en Ti contra los hombres, las mujeres y los genios malhechores. (Bujari)
Después de terminar de defecar, hay que salir y recitar esta súplica:
(Árabe************108*****)
Alabado sea Allah, quien me ha librado de la molestia de evacuar y me ha concedido tranquilidad. (Nasai, Ibn Mayah). Si al salir de la letrina no se recuerda la súplica anterior, basta con recitar solamente esto (Árabe***) ¡Oh, Allah! Te pido Tu perdón.
9. No se debe orinar en aguas estancadas ni en aguas corrientes. Hazrat Yabir (r.a.) relata que el Profeta (s.a.) prohibió orinar en aguas corrientes. También dijo que el Profeta prohibió orinar en aguas estancadas. (Muslim, Nasai)
Modales y normas del istinyá
1. Después de orinar o defecar, es conforme a la sunna limpiar bien el ano con terrones de tierra, según sea necesario, y luego purificarse con agua. Aunque no se encuentren terrones, también es posible limpiarse únicamente con agua. Si se va a hacer el istinyá solo con agua, después de orinar se debe esperar el tiempo suficiente para que no salga ninguna gota de orina posteriormente. Luego se hará el istinyá con agua.
2. Después de orinar, se debe hacer el istinyá con terrones durante el tiempo necesario para que el terrón se seque por completo, ya sea caminando o de cualquier otra manera.
3. Al hacer el istinyá con terrones, se deben tener en cuenta la civilización, la cortesía, el buen gusto, la dignidad religiosa y el pudor. Caminar sin reparo, introduciendo la mano en los pantalones o en el tahband, hablar y adoptar posturas extrañas, como apretar un muslo contra el otro, en lugares por donde normalmente transitan mujeres, niños y hombres, son muestras de extrema desvergüenza e incivilidad. Esto provoca una reacción contraria a la civilización islámica y al sentido del decoro. Esta tarea debe realizarse dentro del retrete o evitando las miradas de la gente.
4. El istinyá puede hacerse con agua, terrones de tierra, piedras, trapos viejos comunes y otros objetos absorbentes que sean puros y con los que se elimine la impureza. Sin embargo, se debe procurar que aquello con lo que se haga el istinyá no sea un objeto valioso ni digno de respeto.
5. Está prohibido hacer el istinyá con estiércol, excremento o un terrón que ya se haya utilizado una vez para el istinyá, así como con objetos que no eliminen la impureza, como el vinagre, el jarabe y cosas similares.
6. Está prohibido hacer el istinyá con huesos, carbón, vidrio o cualquier objeto duro que pueda causar dolor al hacerlo.
7. Está prohibido hacer el istinyá con hierro, cobre, latón, oro, plata u otros objetos metálicos.
8. Está prohibido hacer istinyá con objetos que sirven de alimento a los animales, como hierba, hojas, paja, etc.; con objetos valiosos, como telas; con partes del cuerpo humano, como cabello, carne, etc.; con trozos de las alfombras de la mezquita, escobas y objetos similares; con papel apto para escribir, agua de Zamzam, cáscaras de frutas; en resumen, con cualquier objeto del que obtengan beneficio las personas o los animales y que deba ser tratado con respeto.
9. Si las heces no se extienden fuera del ano, hacer istinyá es sunna muakkada; pero si se extienden, es obligatorio.
10. Si por los conductos urinario o anal sale cualquier otra sustancia, como sangre, pus, etc., se debe hacer istinyá.
11. El istinyá debe hacerse con la mano izquierda. Después del istinyá, hay que lavarse bien la mano con tierra o jabón.
Hazrat Abu Huraira (que Dios esté complacido con él) dijo: «Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) iba al retrete, yo le llevaba agua en un recipiente de latón. Él hacía istinyá y se limpiaba frotando la mano contra la tierra». —Abu Dawud, Nasaí
Descripción de la ablución
Virtudes y bendiciones de la ablución
¿Qué mayor prueba puede haber de la grandeza y la importancia de la ablución que el hecho de que el propio Corán no solo ordene realizarla, sino que también describa detalladamente qué partes del cuerpo deben lavarse durante la ablución? Asimismo, se afirma claramente que la ablución es una condición indispensable de la oración.
(Árabe*****************111)
Oh, vosotros que habéis creído, sabed que, cuando os dispongáis a realizar la oración, debéis lavaros el rostro, las manos hasta los codos, pasar las manos húmedas por la cabeza y después lavaros los pies hasta los tobillos (Al-Má’idah: 6).
Al explicar las virtudes y bendiciones de la ablución, el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
El Día de la Resurrección reconoceré a los miembros de mi comunidad. Un compañero preguntó: «¿Cómo lo harás, oh Mensajero de Allah?». El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) respondió: «Podré reconocerlos porque, gracias a la ablución, los rostros, las manos y los pies de los miembros de mi comunidad resplandecerán con luminosidad».
En otra ocasión, al explicar la importancia de la ablución, el Noble Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Quien realice correctamente la ablución conforme al método que he enseñado y, después de la ablución, recite esta fórmula de la shahada:
(Árabe**********111)
Se le abrirán las ocho puertas del Paraíso, y podrá entrar por la puerta que prefiera» (Muslim).
Además, también dijo:
A causa de la ablución, los pecados menores son perdonados, quien realiza la ablución será honrado con un rango elevado en la otra vida, y mediante la ablución todos los pecados del cuerpo se desprenden (Bujari, Muslim).
En otra ocasión, el Profeta (s. a. s.) calificó la ablución como un signo de la fe y dijo: «Manteneos firmemente en el camino de la verdad, pero nunca podréis cumplir plenamente con el deber de permanecer firmes en el camino recto. (Por ello, permaneced conscientes de vuestras faltas y limitaciones). Y comprended bien que, entre todos vuestros actos, la oración es el mejor, y que solo un creyente puede mantener completamente la ablución» (Muwatta del imán Malik, Ibn Mayah).
Método sunnah de la ablución
Quien realiza la ablución deberá formular primero en su corazón la intención: «Realizo la ablución únicamente para complacer a Allah y para recibir de Él la recompensa por mis obras». Después comenzará la ablución diciendo y recitará la siguiente súplica (Abu Dawud, Tirmidhi, Nasaí).
(Árabe***********112)
¡Oh, Allah! Perdona mis pecados, haz espaciosa mi morada para mí y bendice mi sustento. — (Nasaí).
Hazrat Abu Musa al-Ashari dice: «Le traje agua para la ablución al Profeta (s. a. s.). Él comenzó a realizar la ablución. Oí que durante la ablución recitaba esta súplica (árabe***********). Le pregunté: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Estaba usted recitando esta súplica?». Él respondió: «¿Qué cosa de la religión y de la vida mundana he dejado de pedirle a Él?»
Para la ablución, primero hay que tomar agua con la mano derecha y frotar y lavar muy bien ambas manos hasta las muñecas tres veces. Después hay que tomar agua con la mano derecha y enjuagarse la boca tres veces. También hay que usar el miswak. [El Profeta (s. a. s.) concedía una importancia extraordinaria al miswak. Hazrat Aisha (r. a.) dice que, cada vez que se levantaba del sueño, de día o de noche, su costumbre era usar necesariamente el miswak antes de la ablución (Abu Dawud (Abu Dawud). Hudhayfa (r. a.) dice que, cuando el Profeta (s. a. s.) se levantaba por la noche para el tahayud, tenía por costumbre limpiarse muy bien la boca y los dientes con el miswak; después realizaba la ablución y se ocupaba de la oración del tahayud.
El Profeta (saw) solía animar a la comunidad a usar el miswak, diciendo: «El miswak limpia y purifica bien la boca y complace enormemente a Allah» (Bujari, Nasai).
El Profeta también dijo: «Si no temiera causar dificultades a mi comunidad, les ordenaría usar el miswak en cada ablución» (Bujari, Muslim). ]
Si alguna vez no se dispone de miswak, se deben limpiar bien los dientes frotándolos con el dedo índice. Si no se está ayunando, se debe hacer gárgaras tres veces al enjuagarse la boca, haciendo llegar el agua hasta el interior de la garganta. Después, se debe introducir agua en la nariz tres veces, de modo que llegue hasta el interior de las fosas nasales. Durante el ayuno, esto debe hacerse con precaución. Luego se debe limpiar la nariz con el dedo de la mano izquierda. Cada vez se debe poner agua nueva en la nariz. Después, tomando agua en las palmas de ambas manos, se debe lavar tres veces todo el rostro, de manera que no quede seca ni siquiera una superficie del tamaño de un cabello. Si la barba es espesa, se debe hacer pasar los dedos entre ella para que el agua llegue hasta las raíces del pelo. Al lavar el rostro se debe recitar esta súplica
(Árabe***********113)
¡Oh Allah! Haz resplandecer mi rostro aquel día en que los rostros de algunas personas resplandecerán y los de otras estarán sombríos.
Después se deben frotar y lavar bien ambos brazos hasta los codos. Primero se debe lavar el brazo derecho y luego el izquierdo, tres veces cada uno. Si se lleva un anillo en la mano, y si las mujeres llevan pulseras o joyas en las manos, se deben mover para que el agua llegue bien a todas partes. Se debe pasar un dedo entre los dedos de las manos. Después se deben mojar ambas manos y hacer el masah de la cabeza y las orejas.
La manera de hacer el masah
La manera de hacer el masah es la siguiente: manteniendo separados los pulgares y los dedos índices, se deben juntar los otros tres dedos de ambas manos y, usando su parte interior, hacer el masah de una cuarta parte de la cabeza, desde las raíces del cabello de la frente hacia atrás. Después, deslizando las palmas desde su parte posterior hacia delante, se debe hacer el masah de las tres cuartas partes restantes de la cabeza. Luego, con los dedos índices se debe hacer el masah de la parte interior de las orejas y con los pulgares, de la parte exterior. Después se debe hacer el masah del cuello con el dorso de los dedos de ambas manos. No se debe hacer el masah de la garganta. La particularidad de este método es que, para hacer el masah de cada parte, no se vuelve a utilizar la parte de la mano que ya se ha usado una vez.
Después de pasar las manos húmedas, hay que lavar ambos pies hasta los tobillos tres veces, echando el agua con la mano derecha y frotándolos con la izquierda. Con el meñique de la mano izquierda hay que pasar entre los dedos de los pies. En el pie derecho, se debe comenzar a pasar el meñique entre los dedos desde el dedo pequeño y terminar en el dedo gordo. En el pie izquierdo, se debe comenzar desde el dedo gordo y terminar en el dedo pequeño. Las acciones de la ablución deben realizarse consecutivamente; es decir, hay que lavar una parte inmediatamente después de la otra. No se deben hacer dejando pausas prolongadas.
Al terminar la ablución, hay que orientarse hacia el cielo y recitar esta súplica tres veces.
(Árabe************************১১৪*********)
Doy testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Alá; Él es Uno y no tiene asociado alguno. También doy testimonio de que Muhammad (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) es Su siervo y Su Mensajero. ¡Oh, Alá!, inclúyeme entre quienes se arrepienten frecuentemente e inclúyeme entre quienes se mantienen frecuentemente puros y limpios.
Las normas de la ablución
Situaciones en las que la ablución es obligatoria
1. La ablución es obligatoria para cada oración, ya sea que la oración sea obligatoria o necesaria, sunnah o voluntaria.
2. La ablución es obligatoria para la oración funeraria.
3. La ablución es obligatoria para la postración de la recitación.
Situaciones en las que la ablución es obligatoria
1. Para circunvalar la Casa de Dios.
2. Para tocar el Sagrado Corán.
Situaciones en las que la ablución es sunna
1. Es sunna realizar la ablución antes de dormir.
2. Es sunna realizar la ablución antes de bañarse.
Situaciones en las que la ablución es recomendable
1. Es recomendable realizar la ablución para el adhan y el takbir.
2. Al pronunciar la jutba, ya sea la jutba del viernes o la del nikah.
3. Al impartir enseñanza religiosa.
4. Al realizar el dhikr de Dios.
5. Después de despertarse.
6. Después de realizar el baño ritual del difunto.
7. Al visitar la Rawza Mubarak del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él).
8. Durante la estancia en la llanura de Arafat.
9. Durante el sa‘i entre Safa y Marwa.
10. Antes de comer mientras se está en estado de yanabah.
11. Durante la menstruación y el puerperio, en el horario de cada oración.
12. Es mustahab permanecer siempre en estado de ablución.
Los actos obligatorios de la ablución
La ablución tiene cuatro actos obligatorios y, en realidad, estos cuatro constituyen la ablución. Si se omite uno de ellos, o queda seca alguna parte, aunque sea del grosor de un cabello, la ablución no será válida.
1. Lavar una vez todo el rostro. Es decir, es obligatorio lavar todo el rostro desde la línea del cabello en la parte superior de la frente hasta debajo de la barbilla, y desde la raíz de una oreja hasta la raíz de la otra.
2. Lavar ambos brazos al menos una vez hasta los codos.
3. Pasar una vez las manos húmedas por una cuarta parte de la cabeza.
4. Lavar una vez ambos pies hasta los tobillos.
Las sunnas del wudu
El wudu tiene ciertas sunnas. Es necesario observarlas al realizarlo. Aunque el wudu sigue siendo válido si se omiten o se hace algo contrario a ellas, hacerlo deliberadamente y repetirlo es un grave error. Se teme que tal persona pueda convertirse en pecadora.
Las quince sunnas del wudu
1. Tener la intención de obtener la complacencia de Allah y la recompensa de la otra vida.
2. Comenzar el wudu diciendo: Bismillahir Rahmanir Rahim.
3. Lavar ambas manos hasta las muñecas antes de lavarse la cara.
4. Enjuagarse la boca tres veces.
5. Usar el miswak.
6. Introducir agua en la nariz tres veces.
7. Hacer el khilal de la barba tres veces. [Durante el ihram no es correcto hacer el khilal de la barba si de repente se arranca algún pelo de la barba. Para quien está en estado de ihram está prohibido arrancarse el cabello.]
8. Hacer el khilal entre los dedos de las manos y de los pies.
9. Hacer el masah de toda la cabeza.
10. Hacer el masah de ambas orejas. [No es necesario mojar las manos con agua nueva para hacer el masah de las orejas. Sin embargo, si las manos se secan por tocar una gorra, un turbante, un pañuelo u objetos similares, hay que volver a mojarlas.]
11. Hacerlo en el orden correspondiente.
12. Lavar primero las extremidades del lado derecho y después las del lado izquierdo.
13. Lavar la segunda extremidad inmediatamente después de lavar una. No retrasarse tanto entre el lavado de una y otra que la primera llegue a secarse.
14. Lavar cada extremidad tres veces.
15. Recitar la súplica masnún al finalizar la ablución (la súplica ya se ha mencionado anteriormente).
Actos mustahabb de la ablución
Es decir, algunos detalles menores cuya observancia es mustahabb durante la ablución.
1. Realizar la ablución sentado en un lugar elevado, de modo que el agua corra hacia otro lado y las salpicaduras no caigan sobre el cuerpo.
2. Realizar la ablución de frente hacia la qibla.
3. No pedir ayuda a otra persona durante el wudu; es decir, tomar el agua uno mismo y lavarse los miembros uno mismo. [Si alguien se acerca espontáneamente y llena de agua el recipiente, no hay ningún inconveniente. No está bien quedarse esperando la ayuda de alguien. Que otra persona lave los miembros de un enfermo o de alguien incapaz no es en absoluto censurable.]
4. Tomar agua con la mano derecha para enjuagarse la boca y poner agua en la nariz.
5. Limpiarse la nariz con la mano izquierda.
6. Al lavar los pies, verter el agua con la mano derecha y frotarlos y lavarlos con la izquierda.
7. Recitar las súplicas prescritas por la Sunnah al lavar los miembros.
8. Frotar bien los miembros al lavarlos, de modo que no quede ningún lugar seco ni suciedad.
Actos makruh del wudu
1. Dejar de observar las normas de cortesía y los actos mustahabb del wudu, o hacer lo contrario.
2. Gastar más agua de la necesaria.
3. Usar tan poca agua que, al lavar los miembros, queden algunas partes secas.
4. Decir cosas vanas durante el wudu.
5. Lavar los miembros arrojándoles agua con fuerza.
6. Lavarlos más de tres veces.
7. Hacer el masah tres veces usando agua nueva.
8. Salpicar agua de las manos después del wudu.
9. Lavar durante el wudu, sin motivo, aquellos miembros cuyo lavado no es obligatorio.
Masah sobre vendajes, heridas y similares
1. Hay un vendaje de madera o una escayola sobre un hueso fracturado, y lavar esa zona es obligatorio para el wudu. En tal caso, basta con hacer el masah sobre ella.
2. Hay un vendaje o una escayola sobre una herida, y existe el riesgo de que el agua cause daño. En tal caso, basta con hacer el masah; y si incluso eso pudiera causar daño, también se dispensa.
3. Si el estado de la herida es tal que, al vendarla, también queda incluida alguna parte sana del cuerpo, y existe el riesgo de sufrir daño al quitar el vendaje o al quitarlo para lavar la parte sana, bastará con hacer el masah.
4. No existe riesgo de daño si se quita el vendaje y se lava esa parte del cuerpo, pero no hay nadie que pueda volver a vendarla después de quitarlo. En tal situación, está permitido hacer el masah.
5. Si se coloca otro vendaje sobre el primero, también se puede hacer el masah sobre este.
6. Si alguna parte del cuerpo ha sufrido un golpe o una herida y existe la posibilidad de que el agua cause daño, bastará con hacer el masah.
7. Si se ha producido un corte en la cara, las manos o los pies, o si alguna parte del cuerpo duele y existe el riesgo de que el agua cause daño, bastará con hacer el masah. Pero si incluso hacer el masah causa daño, se puede omitir.
8. Si, debido a grietas en las manos o los pies, se ha aplicado cera, vaselina o algún otro medicamento sobre ellos, bastará con verter agua por encima. No es necesario retirar la vaselina ni sustancias similares. Si incluso echar agua resulta perjudicial, bastará con hacer el masah.
9. Si se aplica un medicamento sobre una herida o lesión, o se vierte agua sobre el vendaje, o se hace el masah, y después el vendaje se desprende o la herida sana, entonces será obligatorio lavar la zona; ya no bastará con hacer el masah.
Cosas sobre las que no está permitido hacer el masah
1. Sobre los guantes.
2. Sobre el gorro.
3. Sobre el turbante o la bufanda.
4. Sobre el dupatta o el burka.
Causas que invalidan la ablución
Las causas que invalidan la ablución son de dos tipos:
Uno: lo que sale del interior del cuerpo.
Dos: lo que le sobreviene a la persona desde fuera.
El primer tipo
1. La salida de orina o heces.
2. La expulsión de gases por el ano.
3. La salida de cualquier otra cosa por las vías urinaria o anal, como gusanos, piedras, sangre, líquido preseminal y similares.
4. Que la sangre salga de cualquier parte del cuerpo y fluya.
5. Si al vomitar, aparte de saliva y tos, sale sangre, pus, comida o cualquier otra cosa, y el vómito llena la boca.
6. Aunque el vómito no llene la boca, si ocurre repetidamente y su cantidad equivale a la de un vómito que llena la boca, la ablución queda invalidada.
7. Si sale sangre mezclada con la saliva y la cantidad de sangre es mayor.
8. Si se emite semen sin deseo sexual, por ejemplo, al levantar una carga pesada, al bajar de un lugar elevado o al sufrir una aflicción intensa, la ablución queda invalidada.
9. Si, debido a una afección ocular, sale secreción o agua del ojo y corre por él, la ablución queda invalidada. Sin embargo, a quien le lloran los ojos continuamente se le dispensa.
10. Si, debido al dolor en el pecho de una mujer, sale de él algún líquido distinto de la leche, la ablución queda invalidada.
11. Si aparece sangre de istihada.
12. Si sale líquido preseminal (mazi).
13. Todo aquello que hace obligatorio el baño ritual también invalida necesariamente la ablución, como la menstruación, el puerperio, la eyaculación, etc.
Segunda categoría
1. Al dormir boca arriba, de lado o apoyado.
2. En cualquier estado en el que no haya conciencia ni sensibilidad.
3. Al perder el conocimiento por enfermedad o aflicción.
4. Al quedar intoxicado por consumir o inhalar alguna sustancia estupefaciente.
5. Al reírse a carcajadas en cualquier oración excepto la oración funeraria.
6. Si los órganos genitales de dos personas entran en contacto y no hay ninguna tela ni barrera entre ellos, la ablución queda invalidada incluso sin eyaculación.
7. Si el enfermo se queda dormido mientras reza acostado.
8. Fuera de la oración, si alguien se queda dormido sentado de rodillas o de otra manera, y ambos costados permanecen separados del suelo, la ablución queda invalidada.
Circunstancias que no invalidan la ablución
1. Dormirse durante la oración, incluso en la prosternación.
2. Dar cabezadas estando sentado.
3. La risa sonora de un menor.
4. La risa sonora durante la oración fúnebre.
5. Reírse durante la oración emitiendo un sonido apenas audible o sonreír suavemente.
6. Si sale leche del pecho de una mujer.
7. Si se descubre la awrah, si se toca la awrah o si otra persona ve la awrah.
8. Si sale sangre de una herida, pero no fluye y permanece dentro de la herida.
9. Si, después de la ablución, se afeita o se recorta la cabeza o la barba.
10. Si se tose y sale saliva.
11. Si un hombre y una mujer se besan.
12. Si sale algún insecto por la boca, el oído o la nariz.
13. Si sale algún insecto del cuerpo.
14. Al eructar, incluso si el eructo tiene mal olor.
15. Al decir una mentira, cometer murmuración o realizar cualquier acto pecaminoso (Dios nos libre).
Disposiciones relativas al hadas menor
1. En estado de hadas menor, está prohibida la oración, cualquiera que sea.
2. Está prohibido postrarse, ya sea la postración de la recitación, la de agradecimiento o una postración realizada simplemente por alguien.
3. Tocar el Sagrado Corán es makruh tahrimi, ya sea que se toque la tela o la cinta que envuelve el Sagrado Corán.
4. El tawaf de la Kaaba es makruh tahrimi.
5. Si algún versículo está escrito en un trozo de papel, tela, plástico, rexina u otro material similar, también es makruh tahrimi tocarlo.
6. Si el Sagrado Corán está envuelto en una funda, un pañuelo u otra tela separada, no será desaconsejable tocarlo.
7. Para los niños que aún no han alcanzado la pubertad, los copistas, los impresores y los encuadernadores, no es desaconsejable tocar el Corán en estado de hadas menor. Esto se debe a que para ellos es difícil mantenerse siempre purificados del hadas menor.
8. En estado de hadas menor, está permitido leer y enseñar el Noble Corán, ya sea mirándolo o sin mirarlo, y recitarlo de memoria, en todos los casos.
9. Es desaconsejable tocar sin ablución un libro de exégesis que contenga el texto original del Corán.
10. En estado de hadas menor (sin ablución), se puede escribir el Sagrado Corán, siempre que no se toque aquello sobre lo que se está escribiendo.
11. Si la traducción del Sagrado Corán está en otra lengua, es mejor tocarla después de realizar la ablución.
Las normas de la ablución para el enfermo
En lo referente a la ablución, se considera una excepción a la persona que padece una enfermedad por la cual de su cuerpo sale continuamente algo que invalida la ablución y que no dispone de un intervalo suficiente para poder rezar manteniéndose en estado de purificación. Por ejemplo:
1. Hay personas que padecen una enfermedad ocular y a las que les sale constantemente secreción de los ojos o estos les lagrimean sin cesar.
2. Hay personas que padecen una enfermedad urinaria y a las que les gotea constantemente la orina.
3. Hay personas que padecen una enfermedad de emisión de gases y a las que se les escapan gases constantemente.
4. Hay personas que padecen una enfermedad intestinal y tienen evacuaciones constantemente.
5. Hay personas enfermas a las que les sale constantemente sangre o pus.
6. Hay personas que padecen hemorragias nasales y a las que les sangra constantemente la nariz.
7. Hay personas a las que les sale constantemente semen o líquido preseminal por la vía urinaria.
8. Hay mujeres que tienen constantemente sangrado de istihada.
En todos estos casos, la norma es que la persona que se encuentra en tal situación debe realizar una nueva ablución para cada oración, y su ablución seguirá siendo válida hasta que ocurra otra causa que la invalide. Por ejemplo, alguien padece hemorragias nasales. Realizó la ablución para la oración del mediodía. Ahora su ablución permanecerá válida hasta la oración de la tarde. Sin embargo, si, aparte de la sangre de la hemorragia nasal, orina o expulsa gases, la ablución quedará invalidada.
Cuestiones relativas al enfermo
1. Después de que una persona enferma con una afección crónica realice una nueva ablución, puede rezar con esa ablución todas las oraciones obligatorias, sunnas y voluntarias mientras dure el horario de la oración.
2. Alguien realizó la ablución para la oración del alba. Después, cuando salió el sol, su ablución dejó de ser válida. Ahora, para rezar cualquier oración, deberá realizar una nueva ablución.
3. Si realiza la ablución después de la salida del sol, podrá rezar con ella la oración del mediodía. No será necesario realizar una segunda ablución para la oración del mediodía; sin embargo, esta ablución dejará de ser válida en cuanto comience el horario de la oración de la tarde.
4. Si durante todo el horario de una oración la enfermedad de una persona que padece tal afección desaparece por completo, su estado de enfermedad crónica habrá terminado. Por ejemplo, alguien sufría constantemente pérdidas de orina gota a gota. Ahora, desde el mediodía hasta la tarde, no salió ni una sola gota. En ese caso, su estado de enfermedad crónica habrá terminado. A partir de entonces, deberá realizar la ablución cada vez que salga una gota de orina.
Pasar la mano húmeda sobre los calcetines
Con el objetivo de proporcionar la debida facilidad, la sharía ha permitido pasar la mano húmeda sobre los calcetines. En ciertos climas extremos, especialmente en aquellos países donde hace un frío intenso, el corazón y el alma se llenan espontáneamente de gratitud y emoción por esta concesión de la sharía, y nace en ellos la sensación de la ilimitada misericordia y generosidad de Allah. Entonces aumenta la convicción de que la religión no ha ignorado ninguna de nuestras necesidades ni dificultades.
Sobre qué tipos de calcetines es lícito hacer el masah
Casi todos están de acuerdo en que es lícito hacer el masah sobre los calcetines de cuero. Sin embargo, existe cierta discrepancia respecto a si es lícito o no hacerlo sobre calcetines de lana, algodón, seda y nailon. La mayoría de los juristas han establecido algunas condiciones para que sea lícito hacer el masah sobre calcetines de lana, algodón y similares. Por otra parte, algunos eruditos sostienen que es lícito hacer el masah sobre todo tipo de calcetines sin ninguna condición. Por lo general, los libros de fiqh solo permiten hacer el masah sobre aquellos calcetines que cumplan las siguientes cuatro condiciones.
1. Deben ser tan gruesos que permanezcan ajustados al pie aun sin sujetarlos con nada.
2. Deben ser tan resistentes que sea posible caminar con ellos durante tres millas.
3. Deben ser suficientemente gruesos para que no se pueda ver la piel del pie desde el interior.
4. Deben ser impermeables, de modo que, aunque se vierta agua sobre ellos, no la absorban ni permitan que llegue hasta el interior.
No será lícito hacer el masah sobre los calcetines que no cumplan estas cuatro condiciones. [Algunos eruditos perspicaces no aceptan estas condiciones. Sostienen que lo único probado en la Sunna es que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hizo el masah sobre los calcetines y los zapatos.
Por tanto, es lícito hacer el masah sobre todo tipo de calcetines sin ninguna condición. Un destacado y ampliamente conocido erudito de la religión, pensador y perspicaz de la época actual, el Maulana Sayyid Abul A‘la Maududi, arrojó una luz especial sobre este asunto mediante la detallada explicación que dio en respuesta a la pregunta de un estudiante residente en Escocia. A continuación se reproducen dicha pregunta y su respuesta:
Pregunta: Existe discrepancia entre los ulemas sobre pasar las manos húmedas sobre los calcetines. Vivo en el norte de Escocia para estudiar. Aquí hace un frío terrible en invierno. Es indispensable llevar calcetines de lana en todo momento. ¿Está permitido pasar las manos húmedas sobre este tipo de calcetines? Le agradecería que me informara detalladamente a la luz de la investigación y el estudio de la ley islámica.
Respuesta: Existe consenso entre casi todos los seguidores de la Sunna sobre pasar las manos húmedas sobre los calcetines de cuero. Sin embargo, respecto de los calcetines de lana y de algodón, nuestros juristas generalmente han estipulado que deben ser gruesos, no tan finos que pueda verse la piel de los pies desde abajo. Además, deben mantenerse sobre los pies sin ningún tipo de atadura. He intentado, en la medida de mis posibilidades, investigar cuál es el origen de estas condiciones, pero no he encontrado nada semejante en la Sunna. Lo único establecido por la Sunna es que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pasó las manos húmedas sobre los zapatos y los calcetines. En los libros de hadices, excepto el de Nasai, y en el Musnad de Ahmad, se encuentra la narración de Mugira ibn Shu‘ba según la cual el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizó la ablución (en árabe**********) y pasó las manos húmedas sobre sus calcetines y sus zapatos. En la narración de Abu Dawud se afirma que Alí (que Allah esté complacido con él), Abd Allah ibn Mas‘ud (que Allah esté complacido con él), Bara ibn Azib (que Allah esté complacido con él), Anas ibn Malik (que Allah esté complacido con él), Abu Usama (que Allah esté complacido con él), Sahl ibn Sa‘d (que Allah esté complacido con él) y Amr ibn Hariz (que Allah esté complacido con él) pasaban las manos húmedas sobre los calcetines. Asimismo, se ha narrado que Umar (que Allah esté complacido con él) e Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) también lo hicieron. Más aún, Bayhaqi lo narró de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) y de Anas ibn Malik (que Allah esté complacido con él), y Tahawi lo narró de Aws ibn Abi Aws (que Allah esté complacido con él), afirmando que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pasó las manos húmedas únicamente sobre los zapatos. En ello no se mencionan los calcetines. También se ha narrado que Alí (que Allah esté complacido con él) hacía lo mismo. Estas diversas narraciones muestran que está permitido pasar las manos húmedas únicamente sobre los calcetines, únicamente sobre los zapatos, y sobre los zapatos mientras se llevan puestos los calcetines, del mismo modo que sobre los calcetines de cuero. En ninguna de estas narraciones se encuentra que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) haya mencionado alguna de las condiciones impuestas por los juristas. Tampoco se encuentra en ninguna narración qué tipo de calcetines eran aquellos sobre los que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y los Compañeros mencionados pasaron las manos húmedas. Por ello me veo obligado a decir que las condiciones impuestas por los juristas no tienen fundamento alguno que justifique su imposición. Y puesto que los juristas no son legisladores de la ley islámica, quien no actúe conforme a las condiciones que ellos impusieron no incurrirá en pecado.
El imán Shafi‘i y el imán Ahmad sostienen que solo está permitido pasar las manos húmedas sobre los calcetines si la persona se ha puesto los zapatos por encima de ellos. Sin embargo, ninguno de los Compañeros cuya práctica se ha mencionado anteriormente observó esta condición.
Tras reflexionar sobre la cuestión de pasar las manos húmedas sobre los calcetines, lo que he comprendido es que, en realidad, se trata de una concesión semejante al tayammum, concedida a los creyentes cuando se ven obligados a mantener los pies cubiertos de cualquier manera y lavarlos repetidamente resulta perjudicial o difícil. Esta concesión no se basa en la idea de que, al ponerse los calcetines después de la purificación, los pies quedan protegidos de la impureza y ya no es necesario lavarlos. Más bien, se basa en la misericordia de Allah, que exige facilitar las cosas a Sus siervos. Por tanto, sobre cualquier cosa que una persona se ponga para proteger los pies del frío y del polvo del camino, o para proteger una herida del pie, y que resulte difícil quitarse y ponerse repetidamente, se puede pasar las manos húmedas: ya sean calcetines de lana o de algodón, zapatos de cuero, calzado de goma o cualquier tela que se haya enrollado y atado alrededor del pie.
Cuando veo a alguien pasar la mano hacia el pie para pasar las manos húmedas después de la ablución, me parece como si ese siervo le dijera a Allah: «Si me lo ordenaras, me quitaría ahora mismo estos calcetines y me lavaría los pies». Pero, puesto que Aquel que posee toda autoridad y señorío ya lo ha permitido, me conformo con pasar las manos húmedas». Para mí, este es en realidad el verdadero significado de pasar las manos húmedas sobre los calcetines. Y desde este punto de vista, todas aquellas cosas que las personas se ponen por necesidad son iguales, pues se ha permitido pasar las manos húmedas sobre ellas con el propósito de facilitarles las cosas. (Rasail wa Masa’il, tomo segundo, pág. 258).
La conclusión resumida de esta investigación es que se puede pasar las manos húmedas con plena confianza sobre todo tipo de calcetines, ya sean de lana, algodón, seda, cuero, tela encerada o rexina. Incluso si se envuelve una tela alrededor del pie y se ata, también está permitido pasar las manos húmedas sobre ella.
Además del erudito Maududi, el erudito Ibn Taymiyya también emitió una fatua semejante en el segundo tomo de su obra de fatuas.
La opinión de Hafiz Ibn Qayyim y del erudito Ibn Hazm es también que se puede pasar las manos húmedas sobre todo tipo de calcetines sin condición alguna. (Para más detalles, véase «Tarjuman al-Qur’an», febrero de 1968, el artículo principal de Rasail wa Masa’il, pág. 53).
Método para hacer el masah sobre los calcetines
- Se deben humedecer ambas manos con agua nueva y, separando ligeramente los dedos de la mano derecha, pasar los dedos de esa mano sobre el pie derecho y los de la mano izquierda sobre el pie izquierdo.
- Se deben deslizar los dedos desde los dedos del pie hacia el tobillo, en dirección ascendente.
- Se deben deslizar los dedos ejerciendo un poco de presión, de modo que se perciba sobre el calcetín el contacto de la mano húmeda.
- El masah se realiza sobre la parte superior del pie, no sobre la parte inferior.
- El masah debe hacerse una sola vez sobre cada uno de los dos pies.
Duración del masah
Para el viajero, el período permitido para hacer el masah es de tres días y tres noches. Para el residente, es de un día y una noche. Este período se cuenta a partir del momento en que se invalida la ablución, no desde el momento en que se ponen los calcetines. Por ejemplo, si alguien realiza la ablución al mediodía y se pone los calcetines, y luego su ablución se invalida al ponerse el sol, el masah del residente seguirá siendo válido hasta la puesta del sol del día siguiente. Es decir, cada vez que se invalide la ablución, hará el masah junto con la ablución. Si es viajero, su masah seguirá siendo válido hasta la puesta del sol del tercer día. Es decir, el período del masah termina después de completar tres días y tres noches desde el momento en que se invalidó la ablución. Por ejemplo, si la ablución se invalida al ponerse el sol del viernes, el período del masah continuará hasta la puesta del sol del lunes; pero si realiza la ablución para la oración del magrib después de la puesta del sol del lunes, deberá lavarse los pies.
Causas por las que se invalida el masah
1. El masah se invalida por las mismas causas que invalidan la ablución. Es decir, después habrá que realizar nuevamente el masah tras hacer la ablución.
2. Si uno se quita el calcetín de cuero por alguna razón, si este se desprende por sí solo, o si la mayor parte del pie queda descubierta o expuesta.
3. Si, llevando puestos los calcetines de cuero, el pie se moja con agua, ya sea todo el pie o la mayor parte de este.
4. Cuando termina el período permitido para realizar el masah; es decir, cuando ha transcurrido un día y una noche para el residente, y tres días y tres noches para el viajero.
En estas tres últimas situaciones no es necesario repetir la ablución; basta con lavar los pies.
Algunas cuestiones relativas al masah
1. Si, por no realizar el masah, resulta inevitable dejar de cumplir una obligación, realizar el masah se vuelve obligatorio. Por ejemplo, si alguien teme que, al perder tiempo lavándose los pies, no tendrá la oportunidad de permanecer en Arafat, la oración en congregación habrá terminado o habrá pasado el tiempo de la oración, en todas estas situaciones el masah será obligatorio.
2. Si alguien tiene únicamente tanta agua que puede lavar con ella todas las partes del cuerpo excepto los pies, el masah será obligatorio.
3. Si los juff son tan cortos que dejan al descubierto los tobillos, pero pueden alargarse con cuero, tela u otro material, será lícito hacer masah sobre ellos.
4. Es lícito hacer masah sobre un calzado que cubra todo el pie, incluidos los tobillos, de modo que no quede visible ninguna parte de la piel del pie, ya sea de cuero, caucho, plástico o nailon.
5. Si alguien lleva un juff sobre otro juff, será suficiente hacer masah sobre el juff superior.
6. Quienes realizan tayammum no necesitan hacer masah. Tampoco es válido hacer masah sobre los juff durante el ghusl; es obligatorio lavar los pies.
Descripción del ghusl
Significado técnico del ghusl
Según el diccionario, ghusl significa lavar todo el cuerpo; en la terminología del fiqh, significa lavar todo el cuerpo, conforme al método específico establecido por la sharía, con el propósito de eliminar la impureza o con la esperanza de obtener recompensa.
Siete orientaciones sobre el ghusl
1. Si se va a realizar el ghusl en el baño o en un lugar abierto, debe hacerse llevando un tahband, un niqab u otra prenda.
2. Siempre se debe realizar el ghusl en un lugar protegido, de modo que no quede expuesto a la mirada de hombres o mujeres no permitidos.
Si no se dispone de un lugar así, se debe atar un lungui u otra prenda y realizar el ghusl. Si no hay nada con qué cubrirse, se deben trazar líneas alrededor con el dedo, decir «Bismillah» y realizar el ghusl sentado.
3. Las mujeres deberían realizar siempre el ghusl sentadas. Si un hombre está desnudo, también debe realizarlo sentado. Sin embargo, no hay inconveniente en realizarlo de pie llevando un lungui u otra prenda.
4. Durante el ghusl no se debería hablar. Si existe una necesidad especial, entonces no hay inconveniente.
5. Al realizar el ghusl desnudo, no está permitido orientarse hacia la qibla.
6. Siempre se debe realizar el ghusl en un lugar puro y limpio. También se debe evitar orinar o hacer cosas semejantes en el lugar destinado al ghusl.
7. Todo aquello que es makruh en la ablución también lo es en el ghusl. Hay que abstenerse de ello. Es makruh recitar las súplicas de la ablución durante el ghusl.
La manera sunnah de realizar el ghusl
La manera de realizar el ghusl conforme a la sunnah es tomar agua con la mano derecha y lavar ambas manos hasta las muñecas. Luego se hará el istinyá, haya o no impureza en el lugar del istinyá. Después, si hay alguna impureza adherida en cualquier parte del cuerpo, se debe limpiar. Luego se lavarán bien ambas manos con jabón y se hará la ablución. Al enjuagarse la boca, se debe hacer llegar bien el agua hasta la garganta y al interior de la nariz. Si se ha acumulado agua en el lugar donde se realiza el ghusl, se lavarán los pies después del ghusl. Si el ghusl es obligatorio, durante la ablución no se recitará ninguna súplica aparte de la basmala. Después de la ablución, se echará agua sobre la cabeza, luego sobre el hombro derecho y después sobre el hombro izquierdo. Hay que frotar bien todo el cuerpo, ya sea con jabón o con las manos desnudas, de modo que no quede ninguna parte seca y el cuerpo quede bien limpio.
Después se echará agua abundantemente sobre todo el cuerpo dos veces, de manera que no haya temor de que quede seca ninguna parte. Si los pies no se lavaron durante la ablución, se lavarán ahora. Luego se secará bien todo el cuerpo con un paño, una toalla o una tela de baño.
Los actos obligatorios del ghusl
El ghusl tiene únicamente tres actos obligatorios
1. Enjuagarse la boca. Al enjuagarse la boca, hay que asegurarse de que el agua llegue a toda la boca, hasta la garganta.
2. Introducir agua en la nariz.
3. Se debe echar agua por todo el cuerpo, de modo que no quede seca ninguna parte, ni siquiera del grosor de un cabello. El agua debe llegar a las raíces del cabello y debajo de las uñas.
En realidad, estas tres cosas constituyen el ghusl. Si se omite cualquiera de ellas, el ghusl no es válido.
Reglas sobre los moños y las joyas
1. Si el agua llega a las raíces del cabello sin deshacer el moño, las mujeres no necesitan deshacer el moño ni la trenza. Sin embargo, si el cabello es muy abundante o el moño está atado tan apretadamente que el agua no puede llegar a las raíces sin deshacerlo, habrá que deshacerlo.
2. Si el cabello está suelto, se debe mojar todo y hacer llegar bien el agua hasta las raíces, de modo que no quede seco ni un solo cabello.
3. Si un hombre lleva el cabello largo y se hace un moño como las mujeres, o lo ata todo junto, debe deshacerlo y hacer llegar el agua a cada cabello y a sus raíces.
4. En el caso de joyas ajustadas, como anillos, gargantillas y otras, así como de las joyas que se llevan atravesando un orificio, como los aros de la nariz, los anillos o pendientes de las orejas, se deben mover para hacer llegar el agua debajo de ellas.
Las sunnas del ghusl
1. Alcanzar la pureza con la intención de obtener la complacencia de Allah y la recompensa.
2. Realizar el ghusl siguiendo el orden de la Sunna y hacer primero la ablución.
3. Lavarse ambas manos hasta las muñecas.
4. Eliminar la impureza del cuerpo y lavarlo frotándolo.
5. Usar el miswak.
6. Echar agua sobre todo el cuerpo tres veces.
Los actos mustahabb del ghusl
Es decir, los actos cuya realización es mustahabb durante el ghusl
1. Realizar el ghusl en un lugar donde no quede expuesto a la mirada de la gente. Si se realiza el ghusl de pie, debe hacerse con la ropa puesta.
2. Lavar primero el lado derecho y después el izquierdo.
3. Realizar el ghusl en un lugar puro.
4. No utilizar demasiada agua, de modo que se desperdicie, ni tan poca que el cuerpo no se moje bien.
5. Realizar el ghusl sentado.
La norma del ghusl
Tipos de ghusl
El ghusl se realiza con tres propósitos.
1. Para purificarse de la impureza mayor. Este baño ritual es obligatorio.
2. Con la intención de obtener recompensa. Este baño ritual es sunnah o recomendable.
3. Para limpiar el cuerpo del polvo y la suciedad, y para obtener alivio durante el calor. Este baño ritual es permitido.
Circunstancias en las que el baño ritual se vuelve obligatorio
El baño ritual se vuelve obligatorio en cuatro circunstancias.
1. Cuando se produce la eyaculación.
2. Cuando el glande del órgano masculino penetra en el órgano de la esposa.
3. Cuando se presenta la menstruación.
4. Cuando salga la sangre del nifas.
Primer caso en que el ghusl se vuelve obligatorio
El ghusl se vuelve obligatorio cuando un hombre o una mujer eyacula con deseo sexual. La eyaculación puede ocurrir de muchas maneras, por ejemplo:
- Cuando se tiene una emisión nocturna, de noche o de día, ya sea que se haya visto algo en el sueño o no.
- Cuando se eyacula durante el coito con un hombre, una mujer o un animal.
- A través de pensamientos o leyendo relatos y novelas que provocan excitación sexual.
- Cuando se eyacula mediante la masturbación o por cualquier otro medio.
En resumen, cualquiera que sea la manera, si se produce la eyaculación con deseo y excitación sexual, el ghusl será obligatorio. [Debe quedar claro que aquí se han mencionado las diferentes formas de eyaculación porque se está explicando la norma jurídica del fiqh sobre cuándo el ghusl se vuelve obligatorio. De lo contrario, salvo el coito con la propia esposa y la emisión nocturna (ihtilam), eyacular de cualquier otra manera es una muestra de extrema ignorancia y un acto pecaminoso.]
Algunas cuestiones relacionadas con la eyaculación
1. Si por cualquier medio sale una cantidad de semen y la persona realiza el ghusl, y después vuelve a salir otra cantidad de semen, su primer ghusl quedará invalidado y deberá realizarlo por segunda vez.
2. Una persona experimenta placer sexual durante el sueño debido a una emisión nocturna, pero al despertarse no encuentra ningún rastro de semen en su ropa. El ghusl no será obligatorio para ella.
3. Al despertarse, alguien ve que tiene semen en la ropa, pero no recuerda haber tenido una emisión nocturna (iḥtilām). El ghusl será obligatorio para él.
4. Se experimenta placer sexual durante el sueño, pero se tiene la certeza de que la mancha o humedad encontrada en la ropa no es semen, sino madhī o wadī. Aun así, el ghusl será obligatorio en todos los casos.
5. Si alguien no está circuncidado y, después de salir, el semen permanece dentro del prepucio que se corta, el ghusl también será obligatorio.
6. Alguien experimenta placer sexual por cualquier medio, pero, justo en el momento de la eyaculación, aprieta el pene e impide que el semen salga. Después de que termina el placer intenso, el semen sale. (El ghusl será obligatorio).
La segunda causa por la que el ghusl es obligatorio
Si el órgano sexual masculino penetra en el cuerpo de cualquier ser humano vivo, el gusl será obligatorio, ya sea que esa persona viva sea mujer, hombre, afeminada o eunuco, y tanto si la penetración se produce por el conducto urinario como por el ano, con emisión de semen o sin ella; en todos los casos el gusl será obligatorio.
Si tanto quien realiza el acto como aquel sobre quien se realiza son adultos y conscientes, el gusl será obligatorio para ambos. De lo contrario, será obligatorio únicamente para quien de los dos sea adulto y consciente. (Aquí solo se está exponiendo la norma sobre cuándo el gusl es obligatorio. De no ser así, introducir el órgano sexual propio en el ano, excepto en el orificio vaginal de la propia esposa, o en cualquier orificio de otra persona, es un pecado gravísimo.)
Algunas cuestiones sobre cuándo es obligatorio el gusl
1. Si un hombre introduce su órgano sexual en el órgano de una niña menor y no existe temor de que, por ello, sus órganos anterior y posterior se hayan desgarrado y quedado unidos, el gusl será obligatorio para el hombre.
2. Si una mujer, impelida e inquieta por el deseo sexual, introduce en sí el órgano sexual de un hombre sin deseo sexual, el órgano sexual de un animal, algún objeto u otra cosa semejante, el gusl será obligatorio para ella, haya emisión de semen o no.
3. Si el órgano sexual de un hombre castrado penetra en el cuerpo de una mujer o de un hombre, el gusl será igualmente obligatorio. Si ambos son adultos y conscientes, será obligatorio para ambos; de lo contrario, para quien sea adulto y consciente.
4. Si un hombre envuelve su órgano sexual con tela, goma o cualquier otra cosa y lo introduce en el cuerpo de alguien, el gusl será obligatorio.
La tercera causa por la que el gusl es obligatorio
La tercera causa o situación que hace obligatorio el baño ritual es la sangre de la menstruación. La duración de la menstruación es de al menos tres días y tres noches, y como máximo de diez días y diez noches. El período mínimo de pureza entre dos menstruaciones es de quince días. Es decir, si el sangrado dura menos de tres días, el baño ritual no será obligatorio. Si aparece antes de que hayan transcurrido quince días desde el final de una menstruación, tampoco será menstruación. Por ello, el baño ritual no será obligatorio.
La cuarta causa de que el baño ritual sea obligatorio
La cuarta causa es la sangre del puerperio. Se aplica la norma del puerperio a la sangre que aparece después de que haya salido la mitad del bebé. La sangre que salga antes de eso no es sangre del puerperio. Por ella, el baño ritual no será obligatorio. La duración máxima del puerperio es de cuarenta días y cuarenta noches. La sangre que aparezca después de ese plazo no hará obligatorio el baño ritual. Si después del nacimiento del bebé una mujer no presenta ninguna sangre en absoluto, el baño ritual no será obligatorio. No obstante, es recomendable realizarlo como precaución.
Situaciones en las que el baño ritual no es obligatorio
1. Si sale líquido preseminal o líquido prostático, o sale sangre de metrorragia, el baño ritual no será obligatorio.
2. Si el órgano masculino entra una cantidad menor que su cabeza, el baño ritual no será obligatorio.
3. Si el semen del hombre entra en el órgano femenino por cualquier medio distinto de la relación sexual, el baño ritual no será obligatorio.
4. Si el órgano masculino entra en el ombligo de alguien, el baño ritual no será obligatorio.
Situaciones en las que el ghusl es sunnah
1. El ghusl es sunnah el viernes para la oración del viernes.
2. El ghusl es sunnah para las oraciones de los dos Eid.
3. El ghusl es sunnah al entrar en ihram para el hajj o la umrah.
4. Para los peregrinos del hajj, el ghusl es sunnah el día de Arafat después del mediodía.
Situaciones en las que el ghusl es mustahabb
1. Es mustahabb realizar el ghusl al aceptar el islam.
2. Es mustahabb realizar el ghusl después de lavar a un difunto.
3. Es mustahab realizar el ghusl después de recuperarse de una alteración mental y de la pérdida de la conciencia.
4. Es mustahab realizar el ghusl en la noche del 15 de Sha‘ban.
5. Es mustahab realizar el ghusl antes de entrar en La Meca, la Noble, y en Medina, la Honorable.
6. Es mustahab realizar el ghusl para las oraciones del eclipse solar y del eclipse lunar.
7. Realizar el ghusl después del fajr del día 10 para permanecer en Muzdalifah.
8. Realizar el ghusl al momento de arrojar las piedras.
9. Realizar el ghusl para arrepentirse de cualquier pecado.
10. Realizar el ghusl antes de asistir a cualquier reunión o evento religioso y antes de ponerse ropa nueva.
11. Realizar el ghusl después de llegar a casa tras un viaje.
Situaciones en las que el ghusl es mubāḥ
Es mubāḥ realizar el ghusl para proteger el cuerpo del polvo y la suciedad, para refrescarlo protegiéndolo del calor y para eliminar el agotamiento y la fatiga.
Diversas cuestiones relativas al ghusl
1. Si alguien, encontrándose en estado de hadas mayor, se sumerge en un río, un arroyo o un estanque, o permanece bajo la lluvia, y el agua fluye por todo su cuerpo, además de enjuagarse la boca y hacer llegar agua a la nariz, su ghusl se habrá cumplido y quedará purificado del hadas mayor.
2. Si alguien no realiza el wudu antes del ghusl, no necesita realizarlo por separado después del ghusl. Esto se debe a que durante el ghusl se han lavado precisamente las partes que era obligatorio lavar en el wudu. Por ello, el wudu también se habrá realizado junto con el ghusl.
3. Si durante el ghusl no se enjuagó la boca, pero tomó agua llenándola por completo, de modo que el agua llegó a toda la boca, el ghusl será válido. Esto se debe a que el propósito del enjuague es hacer llegar el agua a todas las partes de la boca, y eso ya se ha cumplido.
4. Si se ha aplicado muy bien aceite mediante un masaje en la cabeza o incluso en el cuerpo, y después, al echar agua sobre el cuerpo, esta resbala y no penetra hasta las raíces del vello corporal, no hay ningún inconveniente. El ghusl será válido.
5. Si la harina que se ha adherido dentro de las uñas se ha secado y endurecido, o se ha aplicado algún producto cosmético, el agua no llegará hasta debajo de ello a menos que se retire. En tal caso, si no se retira, el baño ritual no será válido.
6. Si debido a una enfermedad es perjudicial mojarse la cabeza, el baño ritual será válido al mojar todo el cuerpo excepto la cabeza. Si no existe temor de sufrir daño, es obligatorio mojarse la cabeza.
Disposiciones relativas al estado de hadas mayor
1. Es ilícito entrar en la mezquita encontrándose en estado de hadas mayor. Sin embargo, si es necesario entrar por una razón inevitable, está permitido hacerlo después de realizar el tayammum. Por ejemplo, si el camino hacia la vivienda de alguien pasa por el interior de la mezquita, no existe ninguna otra salida y el agua también se encuentra en la mezquita, mientras que afuera no hay ningún grifo, pozo ni estanque. En tal situación se puede ir a la mezquita tras realizar el tayammum, pero después de completar el asunto se debe salir inmediatamente.
2. Es ilícito realizar el tawaf de la Casa de Dios encontrándose en estado de hadas mayor.
3. También es ilícito recitar el Noble Corán, aunque se trate de una sola aleya.
4. También es ilícito tocar el Noble Corán. No obstante, será lícito bajo las mismas condiciones en las que está permitido tocarlo encontrándose en estado de hadas menor.
5. Las acciones prohibidas en estado de hadas menor también están prohibidas en estado de hadas mayor, como realizar la oración, la postración de recitación, la postración de agradecimiento y otras.
6. Es lícito ir al lugar de oración del Eid mientras se está en estado de hadas mayor, y también está permitido ir a los lugares de enseñanza religiosa.
7. Está permitido recitar aquellos versículos del Noble Corán que contienen alabanzas, tasbih y súplicas, como por ejemplo:
(Árabe****************138*******)
8. Está permitido recitar la sura Al-Fátiha y la súplica del qunut con la intención de suplicar.
9. Está prohibido ayunar durante la menstruación y el puerperio.
10. Está prohibido mantener relaciones sexuales con la esposa durante la menstruación y el puerperio. Sin embargo, salvo las relaciones sexuales, está permitido besarla, acariciarla, dormir juntos y demás; más bien, es makruh dejar de relacionarse con la esposa en este estado.
Exposición sobre el tayammum
El medio principal para obtener la tahara es el agua, que Allah, por Su especial misericordia, ha puesto abundantemente a disposición de Sus siervos. No obstante, puede darse el caso de que no haya agua en un lugar determinado, o que, aunque la haya, obtener la tahara mediante el agua esté fuera de las posibilidades de la persona, o que exista un grave temor de sufrir daño al utilizarla. En tales circunstancias, otra muestra de la inmensa misericordia de Allah es que ha permitido obtener la tahara mediante la tierra. También ha explicado su procedimiento, para que los siervos no encuentren ninguna dificultad ni estrechez al practicar la religión.
En el Corán se dice:
(Árabe*******************************139*************)
«Y si no encontráis agua, recurrid a tierra pura. Golpead con las manos sobre ella y haced masah sobre el rostro y ambas manos. Allah no quiere imponeros ninguna dificultad; por el contrario, quiere purificaros y completar Su favor sobre vosotros, para que seáis agradecidos». (Al-Ma’idah: 6)
El significado del tayammum
En el diccionario, la palabra tayammum significa tener la intención y proponerse algo. En la terminología de la jurisprudencia islámica, significa proponerse purificarse de la impureza ritual mediante la tierra. El tayammum puede realizarse en lugar tanto del wudu como del ghusl. Es decir, mediante él se puede alcanzar la pureza tanto de la hadaz menor como de la hadaz mayor. Este permiso para realizar el tayammum es un don especial concedido a la comunidad del Santo Profeta (P.B.). Puesto que el ámbito y la extensión de las actividades de esta comunidad abarcan a toda la humanidad del mundo y su duración se prolonga hasta el Día del Juicio, es justo que tenga derecho a beneficiarse de esta concesión, para que, en cualquier época, en cualquier circunstancia y en cualquier parte del mundo, la comunidad no tenga que afrontar ninguna estrechez o dificultad al cumplir los mandamientos religiosos.
Circunstancias en las que está permitido el tayammum
1. Encontrarse en un lugar donde no haya ninguna esperanza de encontrar agua, donde no sea posible preguntar a nadie y tampoco haya ninguna señal de que pueda encontrarse agua allí. O bien, que el agua se encuentre a una milla o a una distancia aún mayor, y que ir hasta allí o traer agua desde allí implique una gran dificultad. En tales circunstancias está permitido el tayammum.
2. Hay agua, pero cerca de ella se encuentra un enemigo o un animal salvaje; o hay agua fuera de la casa, pero existe el temor de ladrones o bandidos; o hay un pozo, pero no se dispone de nada para extraer el agua; o para una mujer traer agua de fuera perjudicaría su honor y su recato. En todas estas circunstancias está permitido el tayammum.
3. Hay agua al alcance, pero es tan poca que, si se utiliza para hacer la ablución o el baño ritual, se sufrirá de sed o no se podrá cocinar; en tal caso, está permitido hacer tayammum.
4. Hay agua, pero su uso puede agravar una enfermedad o tener efectos perjudiciales para la salud, no por una mera superstición. Por ejemplo, una persona está acostumbrada a hacer la ablución o el baño ritual con agua caliente durante el invierno; cuando necesita hacer la ablución o el baño ritual, hay agua, pero está fría, y por experiencia sabe que usar agua fría le provoca una enfermedad o perjudica su salud. En tal situación, está permitido hacer tayammum. No es correcto permanecer impuro esperando agua caliente ni dejar pasar la oración; más bien, hará tayammum, se purificará y cumplirá la oración y demás actos de culto.
5. Hay agua, pero su propietario pide un precio exorbitantemente elevado; o el precio del agua es razonable, pero la persona necesitada no puede pagarlo; o tiene dinero para pagar, pero no posee más que lo necesario para los gastos del viaje y, si compra agua, teme quedar en dificultades. En tal situación, está permitido hacer tayammum.
6. Hay agua, pero hace tanto frío que usar agua fría podría causar la muerte, parálisis o alguna enfermedad, como neumonía, y tampoco hay posibilidad de calentarla. En tal situación, está permitido hacer tayammum.
7. Si al hacer la ablución o el baño ritual existe el riesgo de perder una oración que no puede recuperarse posteriormente, como la oración fúnebre, la oración del Eid o las oraciones por eclipse solar y lunar, está permitido hacer tayammum.
8. Hay agua en la propia casa, pero la persona está tan débil que no puede levantarse para tomarla o no puede accionar el pozo entubado. En tal situación, está permitido hacer tayammum.
9. Alguien viaja en tren, barco o autobús. El vehículo continúa avanzando sin detenerse y no hay agua en él; o hay agua, pero hay tanta gente que no es posible hacer la ablución; o, aunque el vehículo se detenga en algún lugar, no es posible bajar. En tal situación, está permitido hacer tayammum.
10. Si la mayor parte del cuerpo tiene heridas o está afectada por la viruela, está permitido hacer tayammum.
11. Durante el viaje se dispone de agua, pero puede que más adelante no se encuentre agua en ningún lugar, de modo que se sufriría de sed o incluso se correría peligro de morir. En tal situación, está permitido conservar el agua y realizar el tayammum.
Método prescrito del tayammum
Dirá «Bismillāh al-Raḥmān al-Raḥīm» y formulará la intención de realizar el tayammum. Luego extenderá un poco las palmas de ambas manos y las apoyará suavemente sobre tierra pura. Si se les adhiere demasiado polvo, lo sacudirá o soplará para quitarlo. Después pasará suavemente ambas manos por todo el rostro, de manera que no quede sin tocar ni siquiera un espacio del tamaño de un cabello. También deberá hacer llegar los dedos entre los pelos de la barba. Luego golpeará de nuevo la tierra con ambas manos y, después de sacudirlas, pasará primero la parte inferior de las puntas de los cuatro dedos de la mano izquierda desde la parte superior de los dedos de la mano derecha hasta el codo. Después frotará con la palma izquierda la parte superior del codo y la llevará por el dorso de la mano hasta los dedos de la mano derecha, haciendo también llegar los dedos entre los dedos de esta. Del mismo modo, frotará la mano izquierda con la mano derecha. Si lleva un reloj o un anillo, deberá retirarlo y frotar también debajo de ellos.
Los actos obligatorios del tayammum
Los tres actos obligatorios del tayammum:
1. Formular la intención de purificarse para obtener la complacencia de Allah.
2. Golpear suavemente ambas manos contra la tierra y pasarlas por todo el rostro.
3. Después, golpear o apoyar suavemente ambas manos sobre la tierra y pasarlas por ambas manos hasta los codos.
Las sunnas del tayammum
1. Decir Bismillah al comenzar el tayammum.
2. Realizar el tayammum según el método prescrito; es decir, pasar primero las manos por el rostro y después por ambas manos hasta los codos.
3. Golpear la tierra pura con la parte interna de las manos, no con el dorso.
4. Sacudir la tierra de las manos después de golpearlas contra el suelo.
5. Mantener los dedos extendidos al golpear la tierra con las manos, para que el polvo llegue entre ellos.
6. Pasar al menos tres dedos por el rostro y las manos.
7. Pasar primero la mano derecha y después la mano izquierda.
8. Después de pasar las manos húmedas por el rostro, pasar los dedos por la barba.
Sustancias con las que el tayammum es válido o no válido
1. El tayammum con tierra pura es válido; además, también es válido con todas las sustancias de naturaleza terrosa. Todas las sustancias que, al quemarse en el fuego, no se convierten en ceniza ni se ablandan, sino que permanecen como la tierra, como el kohl, la cal, los ladrillos, las piedras, la arena, la grava, el mármol, el ágata, la turquesa y otras semejantes, pueden utilizarse para el tayammum.
2. No es válido hacer el tayammum con aquellas cosas que no son de naturaleza terrosa y que, al exponerse al fuego, arden y se convierten en ceniza o se funden. Por ejemplo: madera, hierro, oro, plata, cobre, latón, vidrio, pintura y todo tipo de objetos metálicos, carbón, granos alimenticios, tela, papel, nailon, plástico y ceniza; el tayammum con todos estos materiales no es válido.
3. Si sobre las cosas con las que no es válido hacer el tayammum se acumula tanta tierra o polvo que este se levanta al golpearlas con la mano, o queda una marca al apoyar y arrastrar la mano, entonces será válido hacer el tayammum con ellas. Por ejemplo, si se ha depositado polvo sobre un rollo de tela, sobre una silla o una mesa, o sobre el cuerpo de una persona.
4. Con las cosas con las que es válido hacer el tayammum, como la tierra, los ladrillos, las piedras, los recipientes de barro y otras semejantes, el tayammum seguirá siendo válido aunque se laven por completo y no quede ningún polvo sobre ellas.
Cosas que invalidan el tayammum
1. Todo aquello que invalida la ablución invalidará el tayammum. Las causas que hacen obligatorio el baño ritual invalidan tanto el tayammum realizado en lugar de la ablución como el realizado en lugar del baño ritual.
2. Si se realiza un mismo tayammum para el wudu y el ghusl, y el wudu se invalida, se invalidará el tayammum del wudu, pero no el del ghusl. Sin embargo, si ocurre algo que haga obligatorio el ghusl, también se invalidará el tayammum del ghusl.
3. Si el tayammum se realizó únicamente por no encontrar agua, quedará invalidado en cuanto se encuentre agua.
4. Si se realizó el tayammum debido a alguna excusa válida o enfermedad y posteriormente desaparece dicha excusa o enfermedad, el tayammum quedará invalidado. Por ejemplo, si alguien realiza el tayammum en lugar del wudu debido a un frío intenso y después se dispone de agua caliente, el tayammum quedará invalidado de inmediato.
5. Si se realiza el tayammum en lugar del wudu porque cerca del agua hay algún animal feroz, una serpiente o un enemigo, el tayammum quedará invalidado en cuanto desaparezca ese temor.
6. Si alguien realiza el tayammum por falta de agua mientras viaja en tren, barco o autobús y, durante el trayecto, ve ríos, estanques, manantiales u otras fuentes de agua, su tayammum no quedará invalidado, ya que no tiene ninguna posibilidad de utilizar el agua mientras el vehículo o el barco está en movimiento.
7. Si una persona realiza el tayammum debido a una excusa, luego termina esa excusa, pero surge una segunda excusa, el tayammum quedará invalidado en cuanto termine la primera excusa. Por ejemplo, alguien realiza el tayammum por no encontrar agua, pero después de encontrarla enferma de tal manera que no puede utilizarla. Aun así, su primer tayammum, realizado por no encontrar agua, habrá quedado invalidado.
8. Si alguien realizó el tayammum en lugar del wudu y después encuentra suficiente agua para hacer el wudu, su tayammum quedará invalidado. Si alguien realiza el tayammum en lugar del ghusl, es decir, para purificarse del hadas mayor, y después encuentra una cantidad de agua suficiente solo para hacer el wudu, pero no el ghusl, el tayammum del ghusl no quedará invalidado.
Diversas cuestiones relativas al tayammum
1. Alguien hizo tayammum por falta de agua y realizó la oración. Después de terminar la oración encontró agua. Aunque encuentre esta agua dentro del tiempo de la oración, no tendrá que repetirla.
2. Cuando, por falta de agua o debido a alguna enfermedad o incapacidad, una persona necesite hacer tayammum, deberá hacerlo con plena convicción y cumplir sus obligaciones religiosas. No debe dejarse perturbar por pensamientos como: «Solo con agua se puede alcanzar la pureza; ¿de qué sirve el tayammum?». La pureza y la impureza no dependen del agua o de la tierra, sino del mandato de Allah. Y cuando la Sharía de Allah ha permitido purificarse con tierra y realizar la oración, debe entenderse que mediante el tayammum también se puede obtener una purificación semejante a la que se obtiene mediante el wudu y el ghusl.
3. Si alguien busca agua en el campo, hace tayammum y realiza la oración, y después se descubre que había agua cerca, tanto el tayammum como la oración serán válidos. No es necesario hacer wudu y repetir la oración.
4. Si durante un viaje otra persona tiene agua y parece que se podrá obtener si se le pide, se debe pedir y hacer wudu. Pero si parece que no se podrá obtener aunque se le pida, lo correcto será hacer tayammum.
5. El tayammum es válido en sustitución tanto del wudu como del ghusl. Es decir, es válido hacer tayammum para purificarse tanto del hadas menor como del hadas mayor, y su método es el que se explicó anteriormente. No es necesario hacer un tayammum separado para cada uno; un mismo tayammum es suficiente para ambos. Por ejemplo, si el ghusl se vuelve obligatorio para una persona y esta hace tayammum, podrá realizar también la oración con ese tayammum. No necesita hacer otro tayammum para el wudu.
6. En el tayammum no es obligatorio realizar con un solo tayammum únicamente la oración de un mismo tiempo. Por el contrario, mientras no se invalide, se pueden realizar las oraciones de varios tiempos. Así, con el tayammum hecho para la oración obligatoria se pueden realizar las oraciones obligatorias, sunnah y voluntarias, la oración funeraria y la postración de recitación. Pero con el tayammum hecho únicamente para tocar el Noble Corán, entrar en la mezquita, recitar el Corán o ir al cementerio, no será válido realizar la oración ni otras prácticas semejantes.
7. Hay agua, pero si se realiza el wudu o el ghusl no se alcanzará la oración funeraria, la oración del Eid, la oración del eclipse solar o lunar, u otras oraciones semejantes; en tal situación está permitido hacer tayammum y participar en la oración. Esto se debe a que estas oraciones no se pueden recuperar en otro momento.
8. Si alguien está incapacitado y no puede hacer tayammum con sus propias manos, otra persona deberá hacérselo conforme al método establecido por la Sunnah. Es decir, golpeará sus manos contra la tierra y le limpiará correctamente primero el rostro y después las manos.
9. Si alguien tiene agua en dos recipientes, en uno agua pura y en el otro agua impura, pero no sabe cuál contiene el agua pura y cuál el agua impura, debe realizar el tayammum.
10. Una misma persona puede realizar el tayammum varias veces con un solo terrón de tierra. También está permitido que varias personas realicen el tayammum con ese mismo terrón. La tierra sobre la que se realiza el tayammum no tiene el mismo حكم que el agua usada (māʾ al-mustaʿmal).
Capítulo de la oración
Explicación de la oración
Después de la fe, la oración es el segundo pilar del islam. Lo apropiado sería exponer las normas y cuestiones de la oración inmediatamente después del capítulo de las creencias. Sin embargo, puesto que para realizar la oración es indispensable estar purificado de toda clase de impurezas, por eso se exponen las normas y cuestiones de la oración después de explicar detalladamente la purificación.
El significado de la oración
La oración es una palabra muy conocida entre nosotros. En la terminología coránica, se usa «namaz» en lugar de «salat». Salatصلوة significa, en sentido lexicográfico, dirigirse hacia alguien, avanzar, suplicar y acercarse. En la terminología coránica, la oración significa dirigir la atención hacia Allah, avanzar hacia Él, pedirle solamente a Él y acercarse completamente a Él. El Corán enseñó los pilares de este método de adoración, y el Santo Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) enseñó su procedimiento detallado y minucioso.
(Arvī*********149**************)
«Y en cada oración dirige tu atención plenamente hacia Allah e invócalo con sincera obediencia» (Al-A‘raf: 29).
Y prostérnate y acércate a Allah» (Al-‘Alaq: 19).
En un hadiz se dice:
El siervo está más cerca de su Señor cuando se encuentra prosternado ante Él (Muslim).
Cuando alguno de vosotros está ocupado en la oración, conversa íntimamente con Allah (Bujari).
Pero ¿cuál es la manera de concentrarse en Allah, acercarse a Él y pedirle? Solo hay una respuesta correcta. Todas las demás respuestas son erróneas y extravían. La manera que enseñó el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es la correcta, fiable y aceptada. El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no solo enseñó verbalmente los pilares de la oración, sus invocaciones, sus horarios, sus rak‘at y su método detallado, sino que también lo practicó durante toda su vida. Sus palabras y sus actos sobre este asunto se han conservado en los libros de hadices más fiables. La comunidad entera ha realizado continuamente la oración conforme a este método, preservándola de toda clase de dudas.
La virtud y la importancia de la oración
Después de creer, la primera exigencia para un musulmán es que establezca la oración. Allah, el Altísimo, dice:
«Ciertamente, Yo soy Allah. No hay ninguna divinidad excepto Yo. Adórame, pues, solo a Mí, y establece la oración para Mi recuerdo». (Taha: 14)
Así como, en materia de creencias, la fe en la esencia y los atributos de Allah es la fuente de toda la religión, del mismo modo, en materia de obras, la oración es la base de todas las obras de la religión. Por eso, en el Noble Corán se ha insistido más en la oración que en cualquier otro acto de adoración. Y se ha enfatizado tanto su establecimiento que parece que toda la religión depende de él.
A diferencia de la oración, los demás actos de adoración se vuelven obligatorios para personas específicas en momentos específicos. Por ejemplo, el Hayy y el zakat solo son obligatorios para aquellos musulmanes que poseen riqueza. El ayuno solo es obligatorio durante un mes al año. Pero la oración es una práctica para la que no existe ninguna condición aparte de la fe. En cuanto abraza la fe, la oración se vuelve obligatoria para toda persona adulta y cuerda, sea mujer u hombre, rica o pobre, sana o enferma, residente o viajera. Las cinco oraciones diarias son una obligación individual. Incluso en el campo de batalla, cuando existe temor a cada instante de enfrentarse al enemigo armado, la oración no solo sigue siendo obligatoria, sino que también se insiste en realizarla en congregación. El propio Corán expone el método para realizar en congregación la oración del temor.
Además de insistir en la oración y exhortar a ella, para arraigar en el corazón su importancia, el Corán ha advertido de las terribles consecuencias [toda persona, excepto la gente de la mano derecha, permanecerá confinada en el Infierno como consecuencia de sus obras. La gente de la mano derecha estará en los jardines del Paraíso y preguntará a los pecadores: «¿Qué os llevó al Infierno?». Ellos responderán: «No rezábamos» (Al-Muddazzir: 38)] y de la enorme humillación [el día en que se produzca una situación terrible y difícil (el Día del Juicio), serán llamados a postrarse (los pecadores que no rezaban). Entonces no podrán postrarse. Sus miradas estarán bajas y la humillación los cubrirá. Estos son aquellos a quienes se llamaba (en el mundo) a postrarse (a rezar), pero no se postraban a pesar de estar sanos (Al-Qalam: 42-43)] que sufrirán quienes abandonan la oración.
El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) explicó de diversas maneras la extraordinaria importancia y virtud de la oración, así como el terrible castigo por abandonarla. Dijo:
—La oración es lo que distingue entre el creyente y la incredulidad (Muslim).
—Quien rece regularmente, el Día del Juicio esa oración será para él una luz, una prueba de su fe y una causa de salvación.
Quien no realice la oración con atención, esa oración no será para él una luz ni una prueba de su fe, ni lo salvará del castigo de Allah. Una persona así, el Día del Juicio, estará en compañía del Faraón, Qarún, Hamán y Ubayy ibn Jalaf (Musnad Ahmad, Bayhaqi).
Hazrat Abu Dharr (que Allah esté complacido con él) relató: Una vez, durante el invierno, cuando las hojas de los árboles estaban cayendo, el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) salió y comenzó a sacudir las dos ramas de un árbol que sostenía. Las hojas secas comenzaron a caer en abundancia. Entonces el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «¡Oh, Abu Dharr! Cuando un musulmán realiza la oración con sinceridad y devoción, sus pecados se desprenden exactamente de esta manera, como están cayendo las hojas de este árbol». (Musnad Ahmad).
Una vez, el Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) preguntó a los compañeros: «Si junto a la casa de alguno de vosotros fluyera un río en el que se bañara cinco veces al día, decidme, ¿quedaría alguna suciedad en su cuerpo?». Los compañeros respondieron: «No, no quedaría ninguna suciedad en su cuerpo». El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Así son las cinco oraciones diarias. Por medio de estas oraciones, Allah Altísimo borrará sus pecados». (Bujari, Muslim).
Hazrat Ali (que Allah esté complacido con él) dijo: En los últimos momentos de la vida del Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), estas palabras salieron de sus labios: «La oración, la oración». (Al-Adab al-Mufrad).
Para comprender la importancia y la excelencia de la oración en la religión, además de estas claras y enfáticas orientaciones del Corán y la Sunna, también debemos recordar cuán profunda e íntima era la relación del propio Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) con la oración. Encontraba en ella el consuelo de sus ojos. Por cualquier motivo, acudía a la mezquita y realizaba tantas oraciones voluntarias que se le hinchaban los pies.
En cualquier caso, después de estas explicaciones detalladas del Corán y la Sunna, queda claro que la oración es un signo indispensable de la fe. Donde hay fe, necesariamente habrá oración, y donde hay oración, debe entenderse que está presente la religión en su totalidad. Si no hay oración, no puede concebirse la existencia de la religión allí. El segundo califa, Hazrat Umar al-Faruq (que Allah esté complacido con él), al escribir instrucciones a los responsables de su gobierno, llamó su atención sobre esta misma verdad y dijo: «La cuestión es que, entre todos vuestros problemas, la oración es el más importante para mí. Quien protege plenamente su oración, protege su religión; y quien arruina su oración, arruinará aún más el resto de su religión». (Mishkat).
Condiciones y modales para establecer la oración
Sin embargo, la excelencia y la importancia mencionadas anteriormente corresponden a aquella oración que es verdaderamente oración: la que se realiza con plena conciencia, teniendo en cuenta todos los modales externos y las cualidades internas. Por eso, en lugar de emplear una expresión sencilla que significara simplemente «realizar la oración», el Corán utiliza las palabras iqamat (establecimiento): «Y estableced la oración» (Al-Baqara, 43), y muhafazat (conservación): «Y quienes conservan sus oraciones» (Al-Mu’minun, 9). El significado de iqamat y muhafazat es que, al realizar la oración, deben observarse todos los modales externos relacionados con el correcto cumplimiento de sus aspectos visibles. Al mismo tiempo, deben cultivarse plenamente las cualidades internas relacionadas con el corazón del orante, sus emociones y sus sentimientos.
A continuación se exponen brevemente estos modales y cualidades:
1. Taharat o pureza
La sharía ha enseñado los métodos y las normas de la pureza. Conforme a ellos, hay que limpiar y purificar bien el cuerpo y la ropa antes de presentarse ante Allah—
(Árabe****************153*****)
«Creyentes, sabed que, cuando os dispongáis a realizar la oración, lavaréis y limpiaréis bien vuestros rostros y vuestras manos hasta los codos, os pasaréis las manos húmedas por la cabeza y lavaréis los pies hasta los tobillos. Y si estáis en estado de impureza ritual mayor, purificaos completamente. (Al-Má’idah: 6)
En otro lugar se ha declarado (Árabe*************154)
«Y purifica y limpia bien tus vestiduras. (Al-Muddázzir: 4)
2. Puntualidad en los horarios
Es decir, hay que realizar la oración exactamente a su hora. Por eso la oración ha sido prescrita con horarios determinados.
(Árabe****************১৫৪**)
«Por tanto, establece la oración. En verdad, la oración ha sido prescrita para los creyentes en tiempos determinados». (An-Nisa: 103).
El Profeta (s.a.s.) dijo: Los mejores siervos son aquellos que observan el sol y el movimiento de la luna y las estrellas, para que no pase el tiempo de la oración. —(Mustadrak al-Hakim).
3. Puntualidad en los horarios de la oración
Es decir, hay que rezar continuamente, siempre, sin descuidar ninguna oración. En realidad, se puede llamar orantes a quienes cumplen la oración puntualmente y sin omitir ninguna.
(Árabe**********১৫৪)
«Pero aquellos que cumplen la oración, que siempre rezan puntualmente». (Al-Ma’arij: 22-23).
4. Organización de las filas
Debe establecerse debidamente la disposición para mantener rectas las filas de la oración. Enderezar las filas de la oración forma parte de realizarla correctamente.
Hazrat Nu‘man bin Bashir dice: el Profeta (s. a. s.) se aseguraba de que mantuviéramos rectas las filas como si con ellas fuera a alinear un blanco para sus flechas. Luego percibía que ya habíamos comprendido la importancia de enderezar las filas. Un día salió y se puso de pie para dirigir la oración. Cuando estaba a punto de pronunciar el takbir, vio que el pecho de un hombre sobresalía un poco de la fila. Entonces dijo: «Siervo de Dios, mantén la fila recta y alineada; de lo contrario, Dios volverá vuestros rostros unos contra otros». (Muslim)
Endereza y alinea las filas durante la oración, pues enderezar las filas forma parte del establecimiento de la oración. (Bujari)
Es decir, si no se enderezan las filas, el derecho de la oración no se cumple debidamente.
Además de mantener las filas rectas y alineadas, debe organizarse su disposición. Es decir, las personas inteligentes, instruidas y reflexivas deben situarse cerca del imán. Esto solo será posible cuando en la sociedad despierte el respeto hacia la gente de conocimiento, cuando ellos mismos sean conscientes de su elevada posición y cuando acudan temprano a la mezquita para ocupar un lugar cerca del imán.
Hazrat Abu Mas‘ud (que Dios esté complacido con él) dice: el Profeta (s. a. s.) venía, nos ponía las manos sobre los hombros para enderezar y alinear nuestras filas, y decía: «Poneos rectos, alinead las filas y no os adelantéis ni os retraséis; de lo contrario, vuestros corazones se enemistarán unos con otros». También decía: «Que se sitúen cerca de mí quienes poseen conocimiento y comprensión; después, quienes les siguen en rango; y después, quienes por su conocimiento y comprensión estén más cerca del segundo grupo». (Bujari)
5. Serenidad y moderación interior
Es decir, la oración debe realizarse con un corazón tranquilo y sereno, haciendo pausas entre sus movimientos, para cumplir debidamente los derechos de la recitación, la posición erguida, la inclinación, la postración y todos los pilares y demás elementos de la oración.
(Árabe************)
No ores con una voz demasiado alta ni demasiado baja; adopta más bien un tono intermedio (Bani Isra’il: 110).
Hazrat Abu Huraira (que Dios esté complacido con él) cuenta que, en cierta ocasión, el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) estaba sentado en un rincón de la mezquita. En ese momento, un hombre entró en la mezquita y realizó la oración. Después se acercó al Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) y lo saludó. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) respondió a su saludo y le dijo: «Ve de nuevo y realiza la oración, pues no la has realizado correctamente». El hombre volvió a realizar la oración y regresó a saludar al Profeta. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) le dijo: «Ve de nuevo y realiza la oración, pues tu oración no ha sido correcta». El hombre realizó la oración por tercera vez y luego dijo: «¡Oh Mensajero de Dios!, enséñame cómo debo realizar la oración». El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: «Cuando te dispongas a realizar la oración, haz primero la ablución perfectamente. Luego vuelve el rostro hacia la quibla. Después comienza la oración pronunciando el takbir tahrima y recita del Corán lo que te resulte fácil. (En otra narración se dice: recita la sura Al-Fatiha y después lo que desees). Luego inclínate en el ruku con tranquilidad. Después, levántate del ruku hasta quedar completamente erguido. Luego realiza el suyud con tranquilidad y, después del suyud, siéntate tranquilamente hasta quedar erguido. Realiza toda la oración de este modo, con calma y serenidad» (Bujari y Muslim).
El sentido de la orientación anterior del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) es que la oración no es una carga que uno deba quitarse de encima como sea y terminar apresuradamente. Al contrario, es la mejor de las adoraciones de Dios. Su derecho exige realizarla con plena atención. Para el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), una oración que no se realiza con calma y serenidad ni siquiera es oración.
Hazrat Aisha (que Dios esté complacido con ella), al describir la manera en que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) realizaba la oración, dice: el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) comenzaba la oración pronunciando el takbir tahrima y empezaba a recitar el Corán desde «Alhamdu lillahi Rabbil Alamin». Cuando iba al ruku, no mantenía la cabeza elevada ni inclinada hacia abajo, sino que la mantenía en una posición intermedia, es decir, recta al nivel de la cintura. Luego, cuando se levantaba del ruku, no iba al suyud hasta quedar completamente erguido. Después, al levantar la cabeza del primer suyud, no iba al segundo suyud hasta sentarse completamente erguido. Tras cada dos rak‘at recitaba el «At-Tahiyyat». Mientras recitaba el «At-Tahiyyat», extendía la pierna izquierda y mantenía erguido el pie derecho, y prohibía sentarse como Satanás. En otra narración se dice que prohibía sentarse como un perro. También prohibió realizar el suyud del modo en que se sienta una fiera, extendiendo las dos patas delanteras. Luego terminaba la oración pronunciando la fórmula correspondiente (Muslim).
6. Organización de la oración en congregación
La oración fard debe realizarse obligatoriamente en congregación, siempre que no exista temor de sufrir daños personales o materiales.
—Inclínate en el ruku junto con quienes se inclinan (Al-Baqara: 43).
(árabe*******************(
Y cuando estés, oh Profeta, entre los musulmanes, dirígeles la oración (An-Nisá: 102).
Esta es la instrucción sobre la realización de la oración en el campo de batalla. Incluso en esta situación tan delicada, los soldados no rezarán por separado. Por el contrario, el Profeta les dirigirá la oración. Conforme a la orden del Corán, rezarán en congregación detrás del Profeta.
El Profeta dijo:
Quien escuche el llamado a la oración del almuédano para la oración en congregación y no tenga ninguna excusa para responder a su llamado, pero aun así no acuda a la oración en congregación y rece solo, esa oración no será aceptada ante Allah. Algunos preguntaron: «¿Qué significa “excusa”?». Él respondió: el temor por la vida o los bienes, o una enfermedad (Abu Dawud).
Anas (que Allah esté complacido con él) relató que el Profeta dijo: «A quien realice cada oración durante cuarenta días consecutivos de tal manera que alcance el primer takbir, se le concederá la exención de dos cosas: primero, del fuego del Infierno; segundo, de la hipocresía» (Yami‘ at-Tirmidhi).
7. La recitación pausada y la reflexión al recitar el Corán
El derecho de la recitación coránica en la oración se cumple cuando se recita haciendo pequeñas pausas, con sinceridad, atención o presencia del corazón y gran interés. Después, hay que reflexionar sobre cada versículo. El Noble Profeta pronunciaba claramente cada letra y recitaba cada versículo por separado. (árabe*******************)
Y recita el Corán pausadamente (Al-Muzzammil: 4).
Este es un Libro que te hemos revelado, bendito, para que la gente reflexione sobre sus aleyas y los dotados de conocimiento extraigan enseñanzas de él. (Sad: 29).
8. Interés y atención
La verdadera oración es aquella en la que la persona se dirige sinceramente hacia Allah con la mente, el corazón, los sentimientos y la reflexión, y siente tal deseo de encontrarse con Él y pedirle que, después de realizar una oración, su corazón permanece impaciente, esperando la siguiente.
«Mantén tu orientación hacia la qibla en cada oración, invócalo a Él (Allah) y consagra exclusivamente a Él la obediencia y la servidumbre» (Al-A‘raf: 29).
«¡Oh, creyentes! Cuando se convoque a la oración el viernes, apresuraos hacia el recuerdo de Allah y dejad todas las actividades» (Al-Yumu‘a: 9).
9. Reverencia y entrega
Es decir, el orante se pondrá de pie ante Allah como un siervo obediente, como símbolo de extrema humildad y entrega, de modo que su corazón tiemble ante la grandeza y el poder de Allah, y que en sus miembros también se manifiesten las huellas de la humildad y la modestia.
(Árabe*********************)
«Observad las oraciones, especialmente la mejor de las oraciones, y erigíos ante Allah como la encarnación de la reverencia y la sumisión». (Al-Báqara: 238) (Árabe*******************)
«Y anuncia, ¡oh Profeta!, la buena nueva a quienes adoptan la humildad y la reverencia; aquellos cuyos corazones tiemblan cuando oyen mencionar a Allah, soportan con firmeza y paciencia las calamidades y establecen la oración» (Al-Hayy: 34-35). (Árabe****************)
«Y recuerda a tu Señor por la mañana y por la tarde, en tu interior, con humildad y temor, en voz baja, y no seas de los negligentes». (Al-A‘raf: 205).
Cuando el venerable imán Zayn al-Abidín (que Allah esté complacido con él) hacía la ablución para la oración, su rostro palidecía. Los miembros de su familia le preguntaban: «¿Por qué se encuentra usted así durante la ablución?». Él respondía: «¿Acaso no sabéis ante qué Ser voy a presentarme?». (Ihyá ‘Ulूम).
10. Humildad y reverencia
La humildad y la reverencia son el espíritu de la oración. La oración en la que no hay humildad y reverencia no es oración. En el Corán se emplea la palabra «jushú‘», cuyo significado es hacerse pequeño, someterse e inclinarse con humildad. Adoptar este «jushú‘» en la oración significa que no solo el cuerpo, sino también la mente y todo lo demás, se incline y se humille ante Allah. El corazón siente, por la grandeza y majestuosidad de Allah, un temor tan intenso que los malos impulsos, las inclinaciones y los pensamientos indeseables no pueden acudir a él. Esto también deja su huella en el cuerpo. Se manifestará una expresión apropiada para la grandeza y el poder del Todopoderoso Allah.
(Árabe****************)
¡Bienaventurados los creyentes que son humildes y sumisos en sus oraciones! (Al-Mu’minun: 1-2).
11. La sensación de cercanía a Allah
La oración acerca tanto a la persona de Allah que no puede concebirse una cercanía semejante mediante ningún otro acto de adoración. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El siervo está más cerca de su Señor cuando se encuentra prosternado» (Muslim).
Una condición importante para establecer la oración es que el orante sienta cercanía en su corazón. En su interior debe albergar también el deseo de esa cercanía, y debe orar como si estuviera viendo a Allah o, al menos, tener la sensación de que Allah lo está mirando.
Y prostérnate y acércate a Él (Al-‘Alaq: 19).
12. El recuerdo de Allah
La verdadera esencia de la oración es el recuerdo de Allah. La oración es el método integral y fiable para recordar a Allah, porque es el método que Él mismo enseñó, y es a Él a quien se desea recordar. La oración que carece de la cualidad del recuerdo de Allah no es la oración de un creyente, sino la oración de un hipócrita. El propósito mismo de establecer la oración es recordar a Allah.
Y establece la oración para recordarme (Ta-Ha: 14).
(Árabe***************)
(Hay que recordar que este versículo es un versículo de postración).
En realidad, solo creen en Nuestros versículos aquellos que, cuando se les recuerdan mediante ellos, caen postrados, proclaman las alabanzas y la santidad de su Señor, y no se comportan con orgullo ni arrogancia (As-Saydah: 15).
Es decir, su inclinación y su postración son la inclinación y la postración de quienes sienten. No recitan despreocupadamente el tasbih solo con la boca; al contrario, toda palabra que pronuncian la pronuncian recordando a Allah, y su oración es directamente para Allah.
13. Mantenerse alejado de la ostentación
Una condición importante para preservar la oración es mantenerla alejada de la ostentación, la exhibición para que otros la vean y cualquier otra tendencia vil. De lo contrario, será contraria a la sinceridad; la ostentación no solo arruina la oración, sino que también lleva a la perdición a quien ora de esa manera. (Árabe**************)
¡Ay de aquellos que oran y son negligentes respecto de su oración, y que rezan para que la gente los vea! (Al-Maún: 4).
Hazrat Shaddad ibn Aws (que Allah esté complacido con él) relata que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Quien reza para que la gente lo vea ha cometido shirk» (Musnad Ahmad).
14. Entrega total a Dios
La condición final y general para el establecimiento de la oración es que el creyente se entregue por completo a su Dios durante la oración. Mientras viva, permanecerá como un siervo obediente de Allah, y cuando se enfrente a la muerte, su muerte también será por Allah.
Ciertamente, mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte son todos para Allah, Señor de los mundos. Él no tiene asociado alguno, y por eso se me ha ordenado. Y soy el primero de todos en someterme a Allah (Al-An’am: 163-163).
En la aleya se mencionan cuatro asuntos en un orden especial: la oración y el sacrificio; después, la vida junto con la oración y la muerte junto con el sacrificio. En realidad, la oración y el sacrificio son dos asuntos generales que representan toda la vida del creyente. La oración es, en verdad, el reflejo de esta realidad: el creyente no es un siervo obediente únicamente durante la oración, sino que, fuera de ella, toda su vida pertenece exclusivamente a Allah. El sacrificio manifiesta esta realidad: todos los bienes y la vida del creyente están confiados a él únicamente para ser sacrificados en el camino de Allah.
La oración realizada con entrega completa será la verdadera oración. Ejercerá tal influencia sobre toda la vida que, por un lado, la persona que ora permanecerá sumamente atenta para mantenerse alejada de la injusticia y la obscenidad; lejos de cometerlas, sentirá aversión incluso a pensar en ellas. Y, por otro lado, se mostrará entusiasta y diligente en hacer el bien, o más bien, en hacer las mejores obras.
Para cumplir plenamente el derecho del establecimiento de la oración y convertirla en una oración verdadera, deben observarse las catorce condiciones mencionadas anteriormente. Al mismo tiempo, debe adquirirse regularmente el hábito del taháyyud, de las demás oraciones voluntarias y del recuerdo y las invocaciones de Allah, tal como está establecido en la Sunna. Además, en un lugar apartado, también debe adquirirse el hábito de practicar siempre la autocrítica y suplicar ante Allah con lágrimas y la voz entrecortada por la emoción.
El período en que la oración se hizo obligatoria
El Profeta (s) y los nobles Compañeros (que Allah esté complacido con ellos) ya realizaban la oración desde el principio. Sin embargo, las cinco oraciones diarias fueron prescritas como obligatorias durante la Noche del Mi’raj. Un año antes de la Hégira, el Noble Profeta (s) recibió el honor del Mi’raj y se presentó ante Allah. En ese momento le fue otorgada esta oración. Después, el honorable Yibril (a) vino y le enseñó el tiempo y la forma de realizar la oración. El hecho de que la oración es obligatoria se declara claramente en el Corán, y entre todos los actos de adoración se ha insistido especialmente en la oración. Quien niega que la oración es obligatoria ciertamente no es musulmán.
El horario de la oración
Los horarios de la oración han sido prescritos con puntualidad. [En el Corán se dice: (árabe*********)
—Por tanto, establece la oración. En verdad, la oración ha sido prescrita para los creyentes con puntualidad —(Nisa: 1:103)] Según el análisis del Corán y la Sunna, los horarios de las oraciones obligatorias son cinco: Fajr, Zuhr, Asr, Maghrib e Isha. [Al explicar los horarios de la oración, el Corán ordena: (árabe**************)
Establece la oración desde el momento en que el sol comienza a declinar hasta la oscuridad de la noche, y recita el Corán al amanecer con puntualidad. Ciertamente, la recitación del amanecer es presenciada (es decir, los ángeles son testigos de esta oración). —(Bani Israil: 78)
La declinación del sol significa que, después del mediodía, su intensidad comienza a disminuir gradualmente. Este cambio ocurre cuatro veces al día, y eso es lo que se indica mediante la palabra «dulūk». Por ejemplo:
(1) Después del mediodía, cuando el sol se inclina hacia el oeste.
(2) Al final del día, cuando sus rayos disminuyen y aparece en ellos un resplandor amarillento.
(3) Cuando se pone el sol.
(4) Es el momento en que, después de ponerse el sol, desaparece el resplandor rojizo y cae la oscuridad.
Estos son los cuatro momentos en los que se ha ordenado establecer las oraciones del zuhr, el asr, el magrib y el isha. La recitación del Corán al faŷr significa «la oración del faŷr». En el Corán se utiliza la palabra «salat» para designar la oración. En algunos lugares, en cambio, se considera la oración como su parte más importante. Esto permite comprender la importancia de esta parte de la oración. La recitación del faŷr es presenciada; es decir, después del sueño y el descanso de la noche, el estado de ánimo se encuentra muy sereno, la persona recupera su vitalidad y el momento es sumamente agradable y silencioso.
En otros lugares del Corán se ofrece una explicación detallada de las cuatro oraciones a las que se alude de manera general en el versículo mencionado. (árabe****************)
—Y establece la oración en los dos extremos del día y después de que haya transcurrido parte de la noche (Hud: 114).
El significado evidente de la oración en los dos extremos del día es la oración del faŷr y la del magrib. La oración que se realiza después de que la noche ha avanzado un poco es la oración del isha. (árabe***************)
Y glorifica a tu Señor con alabanzas antes de la salida del sol y antes de su puesta, y después de que haya transcurrido parte de la noche. Glorifícalo de nuevo en los extremos del día. (Ta-Ha: 130)
Antes de la salida del sol, es decir, se menciona la oración del faŷr; antes de su puesta, es decir, la oración del isha. Luego, los extremos del día son tres: la mañana, después del mediodía y después de la puesta del sol; es decir, el faŷr, el zuhr y el magrib.
(Árabe********************)
Por tanto, glorifica a Allah cuando llegue tu tarde y cuando llegue tu mañana. A Él pertenece exclusivamente la alabanza en los cielos y en la tierra. (Y glorifícalo también) al atardecer y cuando llegue la hora de tu mediodía. (Ar-Rum: 17-18).
Aquí, «tasbih» significa la oración. De este modo, el Corán también ha establecido sus horarios. De lo contrario, ¿qué sentido tendría determinar únicamente el momento de recitar el tasbih? Después, Allah Todopoderoso envió a Jibril (la paz sea con él) para explicar los horarios de la oración. Él se presentó ante el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y le indicó el horario exacto de cada oración.
El Noble Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
Jibril (la paz sea con él) me dirigió en la oración dos veces junto a la Casa de Allah. El primer día dirigió la oración del mediodía cuando el sol acababa de inclinarse hacia el oeste y la sombra no era más larga que la suela de un zapato. Después dirigió la oración de la tarde cuando la sombra de cada cosa era igual a ella. Luego dirigió la oración del ocaso cuando la persona que ayunaba rompía el ayuno. Dirigió la oración de la noche en cuanto desapareció el resplandor del cielo occidental; después dirigió la oración del alba cuando se hizo ilícito comer y beber para quienes ayunaban. La segunda vez dirigió la oración del mediodía cuando la sombra de cada objeto era igual a este, y la oración de la tarde cuando la sombra del objeto era el doble. Dirigió la oración del ocaso en el momento en que quienes ayunaban rompían el ayuno, y la oración de la noche después de que hubiera transcurrido la noche y un tercio de ella. Dirigió la oración del alba después de que la luz del amanecer se hubiera extendido claramente. Entonces se volvió hacia mí y dijo: «Oh, Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), este es el horario de las oraciones de los profetas. El horario correcto de cada oración está entre estos dos momentos».
El horario de la oración del alba
dura desde que aparece la luz del amanecer hasta antes de la salida del sol.
El horario de la oración del mediodía
comienza después de que el sol se inclina hacia el oeste. Este horario dura hasta que la sombra de cada cosa se duplica, sin contar su sombra original. Por ejemplo, la sombra original de un trozo de madera de un codo de longitud era de cuatro dedos al mediodía. Después, cuando la sombra de ese trozo de madera llegue a dos codos y cuatro dedos, habrá terminado el horario de la oración del mediodía. Sin embargo, por precaución, la oración del mediodía debe realizarse mientras la sombra de cada objeto, sin contar su sombra original, sea igual a él. Este es también el horario de la oración del viernes. No obstante, durante el calor es mejor retrasarla un poco. Pero la oración del viernes es preferible realizarla al comienzo de su horario en todas las estaciones.
El tiempo del ‘Asr
El tiempo del ‘Asr comienza en cuanto termina el tiempo del Zuhr y permanece hasta la puesta del sol. Sin embargo, se debe realizar la oración del ‘Asr antes de que el sol adquiera un tono amarillento. Después de que aparece ese tono, la oración se vuelve makruh. Si por alguna razón la oración del ‘Asr se retrasa y el sol adquiere un tono amarillento, se debe realizar en ese momento, sin convertirla en una oración compensatoria.
El tiempo del Magrib
Comienza después de la puesta del sol y permanece hasta que desaparece el tono rojizo del cielo occidental. Es mustahab realizarla en cuanto comienza su tiempo.
El tiempo del ‘Isha
Comienza después de que desaparece el tono blanco que sigue al tono rojizo del cielo occidental y permanece hasta el alba verdadera. El tono blanco del cielo occidental queda cubierto por la oscuridad aproximadamente una hora y cuarto después de la puesta del sol. Sin embargo, por precaución, la oración del ‘Isha debe realizarse una hora y media después.
Además de estas oraciones fard, hay tres oraciones wáyib. A continuación se indican sus respectivos tiempos.
El tiempo de la oración del Witr
La oración del witr debe realizarse inmediatamente después de la oración del isha. Sin embargo, para quienes tienen la costumbre de levantarse regularmente al final de la noche, es preferible realizarla al final de la noche. Pero si existe el temor de no despertarse, lo preferible es realizarla inmediatamente después de la oración del isha.
El horario de las oraciones de los dos Eid
El horario de las dos oraciones del Eid comienza cuando, después de la salida del sol, desaparece su color amarillento y el calor de sus rayos se intensifica, y permanece hasta que el sol comienza a declinar. Sin embargo, siempre es preferible realizar pronto la oración del Eid. [La oración del witr es wajib. En la sharía solo hay tres oraciones wajib: la del witr y las dos oraciones del Eid. Por supuesto, la oración hecha a causa de un voto también es wajib. Todo nafl se vuelve wajib después de comenzarlo. Si una oración se invalida por alguna razón, se vuelve obligatorio realizarla como qada.]
Estos horarios de las oraciones son para todo el mundo
La regla para determinar los horarios de las oraciones expuesta anteriormente se aplica a todos los países del mundo. En los lugares donde el sol sale y se pone dentro de un período de veinticuatro horas, ya sean la noche y el día cortos o largos, los horarios de las oraciones deben determinarse conforme a la regla mencionada. [En las tierras cercanas a las regiones polares, donde existe una diferencia extraordinaria entre la noche y el día, es digno de atención lo que el pensador islámico Alama Maududi respondió a una pregunta sobre la determinación de los horarios de las oraciones. A continuación se transcriben la pregunta y la respuesta del segundo tomo de «Rasail wa Masail».]
Los horarios de las oraciones y del ayuno en los países cercanos a las regiones polares
Pregunta: Uno de mis hijos está en Inglaterra por motivos de capacitación. Desea conocer el método y las reglas básicas para determinar los horarios del ayuno. Allí el sol se ve muy pocas veces debido a la lluvia, las nubes y la niebla. A veces los días son muy largos y otras veces muy cortos. En ocasiones, incluso, hay una diferencia de veinte horas entre la salida y la puesta del sol. En tal situación, ¿debe ayunar durante veinte horas o más?
Respuesta: En los países donde el sol sale y se pone dentro de un período de veinticuatro horas, los horarios de las oraciones deben determinarse exactamente según la regla establecida en el Corán y el hadiz, tanto si la noche es corta como si es larga. Es decir, la oración del fayr antes de la salida del sol; la del zuhr después del mediodía; la del asr antes de la puesta del sol; la oración del magrib después de la puesta del sol; y la del isha después de que haya transcurrido parte de la noche. Del mismo modo, el ayuno comenzará con la llegada del subh sádiq y se deberá romper inmediatamente después de la puesta del sol. Cuando no sea posible dejar transcurrir un intervalo entre el zuhr y el asr, o entre el magrib y el isha, se realizarán juntas las oraciones de ambos horarios.
Que su hijo averigüe convenientemente en la oficina meteorológica a qué hora salen y se ponen allí el sol, y a qué hora es aproximadamente el mediodía. Según ello, establecerá los horarios de las oraciones.
No hay motivo para preocuparse porque allí los días sean más largos durante el ayuno. Ibn Battuta relata, acerca de la ciudad de Bulgaria, en Rusia, que cuando llegó allí en verano era el mes de Ramadán. Allí solo había dos horas desde el momento del iftar hasta el alba verdadera. En ese breve lapso, los musulmanes de allí hacían el iftar, comían y también realizaban la oración del isha. Poco después de la oración del isha llegaba el alba verdadera. Luego realizaban la oración del fajr.
Las rak‘at de las oraciones
La oración del fajr
Las dos primeras rak‘at son sunnat mu’akkadah [Se llama sunnat mu’akkadah a la oración cuya observancia ha sido fuertemente enfatizada. Si alguien abandona deliberadamente esta oración sin excusa, incurrirá en un grave pecado. La oración sunnat ghayr mu’akkadah (nafl) significa que no es obligatoria, pero que quien la realiza obtiene una gran recompensa. Es bueno realizarla cuando se dispone de tiempo y se tiene el deseo de hacerlo. No hay pecado en no realizarla.] Luego vienen las dos rak‘at de la oración fard. Los hadices han insistido mucho en la sunnat del fajr. Aunque el Profeta (s) también insistió en las demás sunnat, insistió más que nada en la sunnat del fajr. Él mismo era muy cuidadoso al respecto. Dijo: «No abandones bajo ninguna circunstancia la sunnat del fajr, aunque los caballos os pisoteen». [(Ahmad, Abu Dawud) El significado de este hadiz no es que haya que realizar esta sunnat aunque se pierda la vida. Por temor a perder la vida, incluso está permitido abandonar la oración fard. Se dijo así debido a la enorme insistencia en realizarla.]
También dijo: «La sunnat del fajr me es más querida que el mundo y todo cuanto contiene». [Muslim, Tirmidhi, Nasa’i.]
Entre las oraciones sunnat, el Santo Profeta (s) observaba la sunnat del fajr con una constancia que no mostraba respecto de la sunnat de ninguna otra oración. [Bujari, Muslim, Ahmad.] Hazrat Hafsa (ra) dijo: «El Profeta (s) realizaba la sunnat del fajr en mi habitación y la hacía breve». [Ahmad, Bujari, Muslim.] En la sunnat del fajr, en la primera rak‘at recitaba (*****) y en la segunda rak‘at (*****). [Ahmad, Tahawi, Tirmidhi.]]
La oración del zuhr
Primero, cuatro rak‘at de sunna mu’akkada (con un solo salām), después cuatro rak‘at obligatorias. Luego, dos rak‘at de sunna mu’akkada y, después, dos rak‘at nafl.
La oración del viernes
Primero, cuatro rak‘at de sunna mu’akkada (con un solo salām), después dos rak‘at obligatorias en congregación y, luego, cuatro rak‘at de sunna mu’akkada con un solo salām. [Esta es la opinión del imán Abu Hanifa. Sus dos compañeros —sus dos discípulos— dicen que rezar dos rak‘at después de las obligatorias es sunna mu’akkada: primero, cuatro rak‘at con un solo salām y, después, dos rak‘at. Ambas opiniones cuentan con el respaldo de los hadices. Abu Huraira (que Dios esté complacido con él) dice que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: «Rezad cuatro rak‘at después de la oración del viernes» (Tirmidhi). Abdullah ibn Umar (que Dios esté complacido con él) solía rezar en casa dos rak‘at de sunna después de la oración del viernes y decía que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) también hacía lo mismo. La opinión de Ishaq es que, si la oración posterior al viernes se realiza en la mezquita, son cuatro rak‘at, porque el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo que se rezaran cuatro rak‘at después de la oración del viernes; pero si se realiza en casa, son dos rak‘at, porque el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) rezaba dos rak‘at.]
La oración del Asr
Primero, cuatro rak‘at de sunna no mu’akkada o mustahabb; después, cuatro rak‘at obligatorias.
Magreb
Primero, tres rak‘at obligatorias; después, dos rak‘at de sunna mu’akkada y, luego, dos rak‘at nafl.
Isha
Primero, cuatro rak‘at de sunna no confirmada; después, cuatro rak‘at obligatorias; luego, dos rak‘at de sunna confirmada; después, tres rak‘at de vitr; y finalmente, dos rak‘at voluntarias. [Después del vitr, dos rak‘at voluntarias. El Profeta (s) dijo: «Diles a quienes les resulte difícil levantarse por la noche que recen dos rak‘at después del vitr. Si tienen la oportunidad de levantarse por la noche y rezar el taháyyud, mejor. De lo contrario, estas dos rak‘at se considerarán taháyyud» (Mishkat).
En las cinco oraciones diarias, el número de rak‘at de sunna confirmada es: dos en el fayr, seis en el zuhr, dos en el magrib y dos en el isha; en total, doce (Tirmidhi). En distintos hadices se han expuesto sus virtudes y se ha insistido en su cumplimiento. Quienes las abandonen sin motivo serán gravemente pecadores. El Profeta (s) dijo: «A quien, además de las oraciones obligatorias, rece diariamente doce rak‘at por Allah, Él le construirá una casa en el Paraíso» (Muslim).
Los horarios en que la oración es makruh
Estos horarios son de tres tipos: primero, aquel en que toda oración está prohibida; segundo, aquel en que toda oración es makruh; tercero, aquel en que solo las oraciones voluntarias son makruh.
Horarios en que toda oración está prohibida
1. Cuando el sol está saliendo, hasta que su color amarillento haya desaparecido por completo y su luz se haya extendido plenamente.
2. Exactamente al mediodía, hasta que el sol comience a declinar.
3. Desde que el sol adquiere un tono rojizo hasta la puesta del sol. Sin embargo, si por alguna razón no se ha rezado la oración de asr de ese día, debe rezarse; no se permite hacerla como oración compensatoria.
En los tres momentos mencionados, está prohibida toda oración, ya sea farz, sunnah, nafl, wajib o sunnah muakkadah. En estos momentos también están prohibidas la postración de agradecimiento y la postración de recitación. Si, después de haber iniciado la oración, llega uno de estos momentos makruh, la oración quedará anulada. Sin embargo, si llega el momento de realizar la oración funeraria, esta debe efectuarse sin demora.
Momentos en los que es makruh rezar
1. Cuando se siente la necesidad de orinar, defecar o expulsar gases.
2. Cuando se siente un hambre intensa y la comida está servida delante. Si se piensa que no se podrá concentrar en la oración sin comer primero, en ese estado la oración será válida, pero será makruh. Se deben satisfacer primero estas necesidades y luego rezar, para poder hacerlo con concentración.
Momentos en los que solo es makruh la oración nafl
1. Cuando el imán se levanta de su lugar para pronunciar el sermón, ya sea el sermón del viernes, del Eid, de una boda o del Hajj.
2. Después de la oración del alba, hasta que sale el sol y su luz se extiende.
3. Desde después de la oración de Asr hasta la puesta del sol.
4. Durante el tiempo del fayr, cualquier oración nafl, excepto la sunnah del fayr.
5. Durante la oración fard se pronuncia el takbir.
6. Antes de la oración del Eid, ya sea en casa o en el campo de oración.
7. Después de la oración del Eid, realizar una oración nafl en el lugar de oración del Eid.
8. En Arafat, entre el zuhr y el asr, y después del asr.
9. En Muzdalifa, entre el magrib y el isha, y después.
10. Durante el tiempo del magrib, antes de la oración del magrib.
También es makruh retrasar mucho la oración del isha y realizarla después de la medianoche. Es makruh retrasar la oración del magrib hasta que las estrellas aparezcan claramente.
Exposición sobre el adhan y la iqama
Significado del adhan y la iqama
Adhan significa advertir, informar y anunciar. En la terminología de la sharía, se llama adhan a convocar y anunciar, mediante ciertas palabras específicas, con el propósito de reunir a la gente para la oración en congregación. Al principio, las personas calculaban aproximadamente la hora y acudían por sí mismas a la mezquita para realizar la oración en congregación. Pero cuando el número de musulmanes comenzó a aumentar gradualmente y muchas personas ocupadas en diversas actividades empezaron a abrazar el islam, se consideró necesario anunciar la oración. Por ello, en el primer año de la Hégira, el Profeta (la paz sea con él) enseñó la manera de realizar el adhan.
Iqama significa hacer que algo se ponga de pie. En la terminología islámica, consiste en repetir las palabras del adhan antes de comenzar la oración en congregación y anunciar que la congregación está a punto de ponerse de pie. Por eso, en la iqama se pronuncia una fórmula y después otra; es decir, la oración ha comenzado o la gente se ha puesto de pie para realizarla.
La virtud del adhan
El adhan es un signo distintivo de la comunidad musulmana. En los hadices se han mencionado muchas cosas acerca de la virtud y la grandeza del adhan. A continuación se citan algunas.
El Profeta (la paz sea con él) dijo:
1. Después de los profetas y los mártires, quien realiza el adhan entrará en el Paraíso. (Ilmul Fiqh)
2. Todos aquellos hasta quienes llegue el adhan y que lo escuchen, sean seres humanos o yinn, darán testimonio de la fe del que hizo el llamamiento a la oración el Día de la Resurrección (Bujari).
3. A quien haga el adhan continuamente durante siete años y busque por ello la recompensa de la otra vida, se le concede la liberación del Infierno. (Abu Dawud, Tirmidhi).
4. En el Día de la Resurrección, los cuellos de quienes hicieron el adhan estarán elevados. Es decir, ese día serán honrados con una posición distinguida. (Muslim)
5. Cuando se hace el adhan, el corazón de Satanás se llena de miedo y terror, y huye con extrema precipitación. No puede permanecer hasta donde llega la voz del adhan. (Bujari y Muslim).
6. Allí donde se hace el adhan desciende la misericordia de Allah, y ese lugar queda a salvo del castigo y de las calamidades. (Tabarani).
El método conforme a la Sunna para el adhan y la iqama
El método conforme a la Sunna para el adhan es que el muadhdhin (quien hace el adhan), estando limpio y purificado, se coloque de pie en un lugar elevado, orientado hacia la qibla, introduzca los dedos índices en ambos oídos y pronuncie en voz alta las siguientes palabras:
(Allah es el más grande), cuatro veces.
(*****) (Doy testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Alá.) —dos veces.
(****) Doy testimonio de que Muhammad es el Mensajero de Alá) —dos veces.
(****) (Venid a la oración) —dos veces.
(****) (Venid al bienestar y al éxito) —dos veces.
(****) (Alá es el más grande) —dos veces.
(****) (No hay ninguna divinidad excepto Alá) —una vez.
Después de decir «Alá es el más grande» dos veces y después de pronunciar las demás fórmulas, hay que hacer una pausa lo suficientemente larga para que quienes escuchan puedan responder—
es decir, para que ellos también puedan pronunciarlas. Al decir (*****) se girará el rostro hacia la derecha, y al decir (****), hacia la izquierda.
Durante la iqama, esas mismas frases deben repetirse el mismo número de veces. La única diferencia es que estas palabras deben decirse en voz baja, estando de pie en las filas de la oración. Y después de (****) dirá (****) dos veces.
Respuesta al adhan y súplicas
1. Es obligatorio responder para toda persona que escuche el adhan. Es decir, debe repetir exactamente lo que diga el muecín. Sin embargo, después de decir (****) y (****), deberá decir (****). El Profeta (s) dijo: «Cuando el muecín diga (***), uno de vosotros dirá (***), luego (***). Después, cuando el muecín diga (****), quien responda dirá (****). Luego, cuando el muecín diga (***), quien responda dirá (***). Después, cuando el muecín diga (****), quien responda dirá (****). Luego, cuando el muecín diga ((******) y quien responda… entonces la persona que diga estas palabras al responder al adhan entrará en el Paraíso». (Muslim)
2. Durante el adhan del fajr, cuando el muecín diga (****) («La oración es mejor que dormir»), quien lo escuche dirá (****): «Has dicho la verdad y has hablado de algo bueno».
3. Después de escuchar el adhan, recitará salawat. Abdullah bin Umar (r.a.) narra que el Profeta (s) dijo: «Cuando alguno de vosotros escuche mi nombre»
****1 No podemos abstenernos del pecado ni realizar ninguna buena obra sin la ayuda de Allah. El significado de la palabra (***) es la capacidad de abstenerse del pecado, y el sentido de la palabra (****) es la capacidad de obedecer a Allah y cumplir Sus mandatos.
También repetirá lo que diga el muecín y recitará salawat por mí. Pues quien recite salawat por mí una vez, Allah hará descender sobre él diez misericordias. Basándose en esto, los ulemas dicen que, al escucharlo por primera vez, es mustahabb decir (****) una vez (***) (Ilmul Fiqh, tomo 2).
4. Después de escuchar el adhan, recitará la siguiente súplica. Yabir (r.a.) dijo que el Profeta (s) afirmó: «Quien recite esta súplica después de escuchar el adhan tendrá derecho a mi intercesión» (Bujari).
(Árabe***************)
¡Oh, Allah, Señor de esta llamada perfecta y de la oración que está a punto de comenzar! Concede a Muhammad la Wasila, concédele la excelencia y elévalo al M مقام digno de alabanza que le has prometido.
El significado de la «llamada completa» es esta invitación al tawhid, que se proclama cinco veces desde cada mezquita y continuará proclamándose hasta el Día de la Resurrección. El significado de la «Wasila» es ese rango de cercanía a Allah en el Paraíso que solo obtendrá el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Él dijo:
Cuando cualquiera de vosotros escuche la llamada a la oración del almuédano, que la repita; después, que invoque bendiciones sobre mí. (Porque quien invoque bendiciones sobre mí una vez, Allah hará descender sobre él diez veces Su misericordia). Después, que pida a Allah la Wasila para mí. Esta es una categoría del Paraíso reservada para un siervo especial de Allah. Espero ser yo ese siervo. Para quien pida a Allah la Wasila para mí, será obligatorio para mí interceder por él. (Muslim).
El significado del «Maqam Mahmud» es un elevado rango de aceptación, cuyo ocupante será «Mahmud al-jala’iq», es decir, será alabado por las criaturas, en este mundo y en el Más Allá. Allah dice en el Corán:
(Árabe*************************)
Pronto tu Señor te elevará al «Maqam Mahmud»: (Bani Isra’il, 79).
5. Es recomendable, pero no obligatorio, responder a la iqama. Si alguna vez una mujer pronuncia el adhan, este debe repetirse.
6. Si se escuchan las palabras de varios adhans, una sola respuesta será suficiente. No es necesario responder por separado a cada adhan.
7. El viernes, responder al adhan durante el jutba no es obligatorio ni makruh, sino mustahabb (ʿIlm al-Fiqh).
Reglas y procedimiento del adhan y del muadhdhin
1. El adhan debe ser realizado por un hombre. El adhan de una mujer no es válido. Si una mujer da el adhan en cualquier horario de oración, este debe repetirse.
2. El adhan debe ser realizado por una persona familiarizada con las cuestiones necesarias de la Sharía, justa y piadosa. Es preferible que tenga una voz muy fuerte.
3. El adhan debe ser realizado por una persona instruida y sensata. Es makruh el adhan de un loco o de una persona de escaso entendimiento. También es makruh el adhan de un niño inmaduro.
4. El adhan debe realizarse fuera de la mezquita, en un lugar elevado y orientado hacia la qibla. Sin embargo, no es makruh realizar dentro de la mezquita el segundo adhan del viernes, que se pronuncia antes del jutba.
5. El adhan debe realizarse estando de pie. Es makruh realizarlo sentado.
6. Es mustahabb introducir los dedos índices de ambas manos en los orificios de las orejas al pronunciar el adhán.
7. Es sunnah pronunciar las palabras del adhán pausadamente y la iqama de forma continua. Las palabras del adhán deben pronunciarse tomando aire de manera que quien las escuche pueda responder.
8. Es sunnah girar el rostro hacia la derecha al decir «Venid a la oración» y hacia la izquierda al decir «Venid al éxito» durante el adhán. Sin embargo, se debe tener cuidado de que el pecho y las plantas de los pies no se aparten de la dirección de la qibla.
Normas del adhán y la iqama
1. Para las oraciones fard ayn, el adhán es sunnah mu’akkadah, tanto si se trata de una oración dentro de su horario como de una oración atrasada, y tanto si quien reza es residente como viajero; en todos estos casos el adhán es sunnah mu’akkadah. No obstante, durante un viaje, cuando todos los compañeros que van a participar en la oración en congregación están presentes, el adhán será mustahabb y no sunnah mu’akkadah.
2. El adhán debe pronunciarse después de que haya comenzado el horario de la oración. Si se pronuncia antes, no será válido. Cuando llegue el horario, deberá pronunciarse de nuevo, cualquiera que sea la oración correspondiente.
3. El adhán debe pronunciarse en árabe y con las palabras que enseñó el Profeta (la paz sea con él). No está permitido pronunciarlo en otra lengua que no sea el árabe, ni llamar a la oración con palabras distintas de las enseñadas por el Profeta (la paz sea con él). Aunque en esas circunstancias la gente comprenda el adhán y se reúna, este no será válido. Es absolutamente necesario pronunciar el adhán conforme al método establecido por la Sunnah.
3. El adhán debe ser pronunciado siempre por una persona sensata, adulta y varón. El adhán pronunciado por una mujer es makruh tahrimi. También es makruh el adhán pronunciado por un demente o por una persona intoxicada. El adhán pronunciado por un niño que aún no comprende también es makruh. Si en alguna ocasión lo pronuncia una mujer, un demente o un niño que aún no comprende, deberá repetirse.
5. En las mezquitas donde se realizan regularmente las oraciones en congregación y ya se ha efectuado la congregación conforme a las normas, junto con el adhan y la iqama, es makruh realizar una segunda congregación pronunciando nuevamente el adhan y la iqama. Sin embargo, si en alguna mezquita no se organiza regularmente la oración en congregación, y tampoco hay allí un imam ni un muadhin designados, entonces no es makruh, sino recomendable, rezar allí después de pronunciar nuevamente el adhan y la iqama.
6. No es correcto pronunciar el adhan para oraciones distintas de la oración fard ayn, como la oración funeraria, la oración del Eid y las oraciones wajib y nafl.
7. No es correcto hablar ni responder al saludo durante la pronunciación del adhan. Si alguien responde inesperadamente al saludo, no hay problema. Pero si después comienza a hablar, deberá repetir el adhan.
8. En cuanto se escuche el primer adhan del viernes, es wajib abandonar todas las actividades y dirigirse a la mezquita. Después de escuchar el adhan, es haram continuar ocupado en las actividades habituales y dedicarse a los negocios.
9. Cuando el sonido del adhan llegue a los oídos de alguien, sea hombre o mujer, tenga ablución o no, debe prestar atención al adhan. Si se encuentra caminando, es mustahab detenerse y ponerse de pie. Durante el adhan no es correcto ocuparse de ninguna otra actividad aparte de responderlo. No debe saludar ni responder al saludo. Si está recitando el Corán, debe dejar de recitarlo.
10. Quien pronuncia el adhan tiene el derecho de pronunciar la iqama. Si, después de pronunciar el adhan, se marcha a algún lugar, o él mismo desea que otra persona pronuncie la iqama, la iqama pronunciada por esa otra persona será válida.
11. El muadhin debe pronunciar el adhan en la misma mezquita donde realizará la oración fard. Es makruh pronunciar el adhan en dos mezquitas para una misma oración fard.
12. También está permitido que varios muadhines pronuncien el adhan al mismo tiempo.
13. Cuando nace un bebé, es recomendable recitar el adhan en su oído derecho y la iqama en su oído izquierdo.
Responder al adhan es obligatorio, pero no se debe responder en siete situaciones.
1. Mientras se está rezando.
2. Mientras se escucha la jutba, ya sea la del viernes o cualquier otra.
3. Durante la menstruación y el sangrado posparto.
4. Mientras se estudia o se enseña el conocimiento religioso.
5. Durante las relaciones sexuales con la esposa.
6. Mientras se está orinando o defecando.
7. Mientras se está comiendo.
Condiciones para que la oración sea obligatoria
Las condiciones para que la oración sea obligatoria son cinco. Si no se cumple alguna de ellas, la oración no será obligatoria.
1. El islam. Es decir, la oración es obligatoria para los musulmanes, no para los incrédulos.
2. Haber alcanzado la pubertad. Mientras el niño o la niña no hayan alcanzado la pubertad, la oración no será obligatoria para ellos.
3. Tener uso de razón. Si alguien está loco, inconsciente o permanece siempre intoxicado o inconsciente, la oración no será obligatoria para él.
4. Que las mujeres estén purificadas de la menstruación y del puerperio. Durante la menstruación y el puerperio, la oración no es obligatoria.
5. Que haya comenzado el horario de la oración. Es decir, debe disponerse de tiempo suficiente para realizarla o, al menos, de tiempo suficiente para purificarse y pronunciar el takbir de apertura. Si se cumplen las cuatro condiciones anteriores, pero no se dispone de tiempo suficiente para la oración, esta no será obligatoria en ese horario.
Los elementos obligatorios de la oración
Para que la oración sea válida o correcta, se requieren catorce cosas; si falta una de ellas, la oración no será válida. Estas catorce cosas se denominan los elementos obligatorios de la oración. De ellas, siete son obligatorias antes de la oración y se llaman condiciones o requisitos. Las siete restantes son obligatorias dentro de la oración y se llaman pilares o elementos fundamentales de la oración.
Las condiciones de la oración
Las condiciones de la oración son siete. Si falta siquiera una de ellas, la oración no será válida.
1. La pureza del cuerpo
Es decir, si hay alguna impureza real adherida al cuerpo, debe eliminarse conforme a las indicaciones de la ley islámica. Si es necesario realizar la ablución, debe realizarse la ablución. Si es necesario realizar el baño ritual, debe realizarse el baño ritual. Si el cuerpo no está purificado de la impureza real y de la impureza ritual, la oración no será válida.
2. La pureza de la vestimenta
Es decir, es necesario que esté pura la ropa que se viste o con la que se cubre el cuerpo para realizar la oración. La camisa, el pantalón, el gorro, el turbante, el abrigo, la sherwani, el chal, la manta, los calcetines, los guantes; en resumen, todo lo que lleve sobre el cuerpo quien realiza la oración debe estar puro. De lo contrario, la oración no será válida.
3. Que el lugar de la oración esté puro
Es decir, es necesario que estén puros los lugares donde el orante coloca ambos pies, las rodillas, las manos y donde se postra. Ya sea que se trate del suelo desnudo o de una alfombra, una musalla o cualquier otra cosa colocada sobre el suelo. Aunque para que la oración sea válida basta con que esté puro un espacio de esta extensión, no es correcto rezar en un lugar junto al cual haya excrementos y orina, y de donde emane mal olor.
4. Cubrir el satr
Es decir, cubrir aquellas partes del cuerpo cuya cobertura es obligatoria tanto para hombres como para mujeres. Para el hombre es obligatorio cubrir desde el ombligo hasta las rodillas. Para la mujer es obligatorio cubrir todo el cuerpo, excepto las palmas de las manos, los pies y el rostro. (Este es un precepto obligatorio que debe observarse siempre, tanto dentro como fuera de la oración. Aunque es obligatorio, se lo ha incluido entre las condiciones de la oración, pues no es una parte de ella.) Al descubrir los pies, hay que prestar atención a que no queden expuestos los tobillos, pues es obligatorio que la mujer los cubra.
5. Que haya comenzado el tiempo de la oración
Es decir, cada oración debe realizarse dentro del tiempo establecido para ella. La oración realizada antes de que comience su tiempo no es válida, y si se realiza después de que haya terminado, será una oración qada.
6. Orientarse hacia la qibla
Es decir, se debe rezar con el rostro orientado hacia la qibla. Si alguien, sin una razón válida o una enfermedad, reza orientado en cualquier otra dirección distinta de la qibla, su oración no será válida.
7. Formular la intención
Es decir, formar mentalmente la intención de realizar la oración farḍ específica que se debe rezar. Si se debe realizar la oración qaḍāʾ de algún momento de oración, hay que formular la intención de que se está realizando la oración qaḍāʾ de tal oración de tal día. En cambio, para las oraciones nafl y sunnat, basta con decir que se está realizando una oración nafl o sunnat, respectivamente. Para expresar la intención o el propósito del corazón, es recomendable pronunciarlo también con la lengua, pero no es obligatorio. Si se reza detrás de un imán, también es necesario formular esa intención.
Los pilares de la oración
A los actos obligatorios dentro de la oración se les llama pilares. Los pilares de la oración son siete.
1. El takbīr taḥrīmah
Es decir, pronunciar «Allāhu akbar» al comenzar la oración, mediante lo cual se manifiesta la majestuosidad y grandeza de Alá. Después de este takbīr, desplazarse, comer, beber y conversar, entre otras cosas, pasan a estar prohibidos; por eso se lo llama takbīr taḥrīmah.
2. El qiyām
Es decir, permanecer erguido durante la oración. Es obligatorio permanecer de pie durante el tiempo necesario para recitar la cantidad de Corán cuya recitación es obligatoria. Cabe señalar que este «qiyām» es obligatorio únicamente en las oraciones farḍ y wāŷib. En las oraciones sunnat y nafl, el «qiyām» no es obligatorio.
3. Recitación (qirā’a)
Es decir, recitar al menos una aleya durante la oración. [Es decir, si alguien termina la oración recitando una sola aleya, la oración será válida y no tendrá que repetirla. Sin embargo, no será correcto acostumbrarse a recitar siempre la misma aleya.] Sea la aleya larga o corta, debe estar compuesta al menos por dos palabras. Por ejemplo: Pero si la aleya consta de una sola palabra, como , el farḍ no se habrá cumplido. [Esta es la opinión del imán Abū Ḥanīfa (que Allah tenga misericordia de él). La opinión del imán Muḥammad (que Allah tenga misericordia de él) y del imán Abū Yūsuf (que Allah tenga misericordia de él) es que es obligatorio recitar tres aleyas cortas o una aleya larga.]
En las oraciones farḍ, la recitación es obligatoria solamente en dos rak‘at. Ya sean las dos primeras, las dos últimas, las dos intermedias o la primera y la última, el farḍ se cumplirá en todos los casos. En todas las rak‘at del witr, de las oraciones sunnah y de las oraciones nafl, la recitación es obligatoria.
4. Inclinación (rukū‘)
Es obligatorio realizar un rukū‘ en cada rak‘at. Rukū‘ significa inclinarse hacia delante hasta tal punto que las manos del orante lleguen a las rodillas.
5. Postración (suyūd)
Es obligatorio realizar dos postraciones en cada rak‘at.
6. Sentarse al final (qa‘da ākhirah)
Es decir, permanecer sentado en la última rak‘a de la oración durante el tiempo suficiente para recitar desde (****) hasta (****).
7. Finalizar la oración mediante un acto intencional
Es decir, después de completar todos los pilares de la oración, realizar un acto prohibido durante la oración y que dé por terminada la oración. [A excepción del qiyam, todos los demás pilares son obligatorios en cada oración, ya sea obligatoria, necesaria o voluntaria. El qiyam solo es obligatorio en las oraciones obligatorias y necesarias.]
Los actos necesarios de la oración
Por actos necesarios de la oración se entienden aquellos asuntos indispensables cuya omisión involuntaria puede subsanarse mediante la postración por olvido. Si, después de omitir algo involuntariamente, no se realiza la postración por olvido, o si se omite algo deliberadamente y no se realiza la postración por olvido, o si se abandona algo intencionalmente, se vuelve necesario repetir la oración. Los actos necesarios de la oración son catorce.
1. Realizar la recitación en las dos primeras rak‘at de la oración obligatoria.
2. Recitar la sura al-Fatiha en las dos primeras rak‘at de la oración obligatoria y en todas las rak‘at de las demás oraciones.
3. Después de recitar la sura al-Fatiha, recitar otra sura en las dos primeras rak‘at de la oración obligatoria y en todas las rak‘at de las oraciones necesarias, sunna y voluntarias, ya sea una sura completa, una aleya larga o tres aleyas cortas.
4. Recitar la sura Al-Fatiha antes de la segunda sura. Si alguien recita primero otra sura y después la sura Al-Fatiha, no habrá cumplido con lo wajib.
5. Mantener el orden correcto entre la recitación, el rukūʿ, el suyūd y las aleyas.
6. Realizar el qawma; es decir, levantarse del rukūʿ y permanecer de pie completamente erguido.
7. Realizar la yalsa; es decir, sentarse completamente erguido entre los dos suyūd, con tranquilidad y seguridad.
8. Realizar el taʿdīl de los pilares; es decir, ejecutar correctamente el rukūʿ y el suyūd con seguridad y serenidad.
9. Realizar el primer qaʿda; es decir, en las oraciones de tres y cuatro rakʿat, sentarse después de las dos primeras rakʿat durante el tiempo necesario para recitar la fórmula prescrita.
10. Recitar una vez el At-Tahiyyat en cada uno de los dos qaʿda.
11. En las dos rakʿat del faŷr, en las dos primeras rakʿat del magrib y del ʿishāʾ, en las oraciones del viernes y del ʿīd, en el tarāwīḥ y en la oración del witr durante el mes de ramadán, el imán debe recitar en voz alta. En las oraciones del zuhr y del ʿasr, y en las últimas rakʿat del magrib y del ʿishāʾ, debe recitar en voz baja.
12. Concluir la oración mediante (****০.
13. Pronunciar el takbir para la súplica del qunut en la oración del witr y recitar la súplica del qunut.
14. Pronunciar los takbires adicionales en las dos oraciones del Eid.
Las sunnas de la oración
Además de los fard y los wajib de la oración, el Profeta (s) también realizó otras cosas, pero no se ha transmitido que insistiera en ellas como lo hizo con los fard y los wajib. Estas se denominan las sunnas de la oración. Aunque si se omiten la oración no queda invalidada ni es obligatorio realizar la prosternación por olvido, aun así se debe observarlas, porque el Profeta (s) las observó y, en realidad, la oración es aquella que se asemeja a la oración del Profeta (s).
Las sunnas de la oración son veintiuna
1. Antes de pronunciar el takbir tahrima, levantar ambas manos hasta la parte inferior de las orejas en el caso del hombre y hasta los hombros en el caso de la mujer. [El Profeta (s) levantó las manos hasta el pecho dentro de su manto debido al frío.] Si, por una excusa válida, el hombre levanta ambas manos hasta los hombros, será válido.
2. Al pronunciar el takbir tahrima, mantener extendidos los dedos de ambas manos y orientar hacia la qibla las palmas y los dedos.
3. Inmediatamente después de pronunciar el takbir tahrima, según la opinión del imán Shafi‘í (r) y de los ulemas de Ahl al-Hadiz, también es sunna que los hombres coloquen las manos sobre el ombligo, y las mujeres sobre el pecho. No es correcto afirmar que colocar las manos hasta el ombligo no está demostrado por los hadices. Ibn Abi Shayba transmitió, por medio de al-Qadi, una narración de Wa’il ibn Huyr según la cual vio al Profeta (s) colocar las manos debajo del ombligo. Todos los narradores de este hadiz son fiables, y también está acreditado que Hazrat Alqama se reunió con Ibn Huyr. El alamá Firingi Mahalli trató ampliamente este tema en Al-Qawl al-Hazim. La manera prescrita de colocar las manos es poner la palma de la mano derecha sobre el dorso de la palma izquierda, sujetar la muñeca izquierda con el pulgar y el meñique de la mano derecha, y extender los otros tres dedos sobre la mano izquierda. Este método es para hombres y mujeres. Sin embargo, sujetar la muñeca izquierda con dos dedos no es sunna para las mujeres.
4. No inclinar la cabeza al pronunciar el takbir tahrima.
5. Para el imán, pronunciar en voz alta el takbir tahrima y los takbires al pasar de un rukn a otro.
6. Recitar la sana, es decir, recitar «Subhanaka Allahumma» hasta el final. [También está mencionada en los hadices la recitación de la siguiente súplica: (árabe****************)
¡Oh, Allah! Crea entre mis pecados y yo una distancia como la que existe entre el este y el oeste. ¡Oh, Allah! Purifícame de los pecados como se lava y queda limpia una vestidura blanca de la suciedad y las impurezas. ¡Oh, Allah! Lava mis pecados con agua y hielo. (Bujari)
Según Abu Yusuf (r), es mustahab recitar la siguiente súplica: (árabe**************)
Apartando mi rostro de todas las direcciones y con total devoción, dirijo mi rostro hacia el Ser puro que creó los cielos y la tierra, y no formo parte de los asociadores. En verdad, mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte son para Allah, el Señor de todos los mundos, y soy el primero de los obedientes. (Al-An‘am)]
7. Recitar (árabe*************).
8. Recitar (*****) antes de la sura Al-Fátiha en cada rakaat.
9. En la tercera y cuarta rakaat de las oraciones obligatorias, recitar únicamente la sura Al-Fátiha.
10. Decir «amín». El imán también dirá «amín», y quien rece solo también dirá «amín». En las oraciones en las que el imán recita en voz alta, todos los seguidores dirán «amín» después de que termine la sura Al-Fátiha.
11. Recitar en voz baja la sana, a‘udhu billah, la basmala y «amín» [Según los hanafíes, «amín» debe decirse en voz baja. Según una transmisión, esta era también la opinión del imán Málik. Esta era asimismo la última opinión del imán Shafií. Sin embargo, tanto recitar en voz baja como recitar en voz alta están demostrados por los hadices. Por ello, de ningún modo es correcto disputar basándose en esto y que un grupo insulte al otro. Puesto que tanto recitar en voz alta como recitar sin alzar la voz están demostrados por los hadices, se debe respetar a quien practica el método que considera sunnah según su propia comprensión; no es correcto insultarlo.]
12. Seguir el método prescrito de la recitación. Recitar en cada oración la cantidad de Corán que corresponde según la sunnah.
14. En el rukú, mantener la cabeza y la espalda completamente rectas y sujetar ambas rodillas con los dedos de las dos manos.
15. En la posición de qawma (al levantarse y quedar de pie después del rukú), el imán dirá (*****), y el seguidor dirá (****).
16. Al ir a la postración, colocar primero las rodillas, luego las dos manos, después la nariz y finalmente la frente.
17. Durante la jalsa y la qa‘da, extender el pie izquierdo y sentarse sobre él, y mantener el pie derecho erguido de modo que las puntas de los dedos queden orientadas hacia la qibla. Mantener ambas manos sobre las rodillas.
18. Durante el at-taḥiyyāt, hacer una señal con el dedo índice al decir «lā ilāha».
19. En la qa‘da final, recitar el durūd después del at-taḥiyyāt.
20. Recitar alguna súplica masnūn después del durūd.
21. Girarse primero hacia la derecha para pronunciar el salām y después hacia la izquierda.
Los actos mustaḥabb de la oración
Hay cinco actos mustaḥabb en la oración. Cumplirlos es una obra de gran recompensa, y no se incurre en pecado por omitirlos.
1. Si el hombre lleva puesta una sábana u otra prenda semejante, al levantar las manos para el takbīr taḥrīma debe sacarlas de debajo de ella; la mujer debe pronunciar el takbīr taḥrīma sin sacar las manos.
2. Mantener la mirada dirigida hacia el lugar de la prosternación mientras se está de pie; hacia ambos pies durante el rukū‘; hacia ambas rodillas durante el jalsa y la qa‘da; y hacia ambos hombros al pronunciar el salām.
3. Cuando el orante reza solo, recitar el tasbīḥ más de tres veces durante el rukū‘ y la prosternación.
4. Contener la tos tanto como sea posible.
5. Cuando se sienta ganas de bostezar, intentar mantener la boca cerrada; si se abre, cubrirla con la mano derecha mientras se está de pie y, en las demás posiciones, con el dorso de la mano izquierda.
Causas que invalidan la oración
Las causas que invalidan la oración son catorce. Es necesario recordarlas para preservar la validez de la oración.
1. Hablar durante la oración. Ya sea poco o mucho, la oración quedará invalidada y deberá repetirse. Hablar puede darse en cinco situaciones:
** La primera situación consiste en hablar directamente con alguien o responder a lo que alguien dice. Ya sea en la propia lengua, en otra lengua o incluso en la lengua del Corán, en todos los casos la oración quedará invalidada. Por ejemplo, si alguien se dirige en la lengua del Corán a una persona llamada Yaḥyā (***); o se dirige a una muchacha llamada Maryam (*****); o pregunta algo a un viajero (******); o da una orden a alguien (*******); o, al oír una mala noticia, dice (******); o, al oír estornudar a alguien, dice (******); o, al oír algo extraño, dice (******); o, al oír una buena noticia, dice (******); o ve a alguien y observa que está diciendo cosas absurdas y sin sentido, y entonces dice (*****); o saluda a alguien o responde a su saludo; o alguien hace una súplica fuera de la oración y el orante dice «āmīn»; o, al oír «yā Allāh», dice (****); o, al oír el nombre del Profeta (s), recita el ṣalawāt; o una mujer ve que un niño se cae y dice algo; en resumen, si de cualquier manera alguien habla con otra persona o dice algo en respuesta a cualquier cosa, la oración quedará invalidada.
** Segundo caso: decir algo mientras se dirige la mirada hacia un animal. Por ejemplo, durante la oración se ve que una gallina o un gato está metiendo el hocico en la comida, y se le dicen algunas palabras para ahuyentarlo; en este caso, la oración queda invalidada.
** Tercer caso: hablar espontáneamente, por iniciativa propia, ya sea en la propia lengua o en árabe; esto invalida la oración. Sin embargo, si se trata de palabras que aparecen en el Corán, la oración no queda invalidada. Pero si esas palabras son una muletilla habitual de la persona, la oración queda invalidada aunque sean palabras coránicas. Por ejemplo, si «sí» es una muletilla de alguien, la oración queda invalidada aunque aparezca en el Corán.
** Cuarto caso: hacer súplicas y dhikr. La oración queda invalidada tanto si la súplica se hace en la propia lengua como si se hace en árabe. Pero si alguna súplica o algún dhikr del Corán y del hadiz sale repentinamente de la boca, la oración no queda invalidada. Es decir, si por un error accidental ocurre algo así, la oración no queda invalidada. Sin embargo, si se hace deliberadamente y se convierte en un hábito, no se puede decir cualquier cosa que uno quiera durante el rukūʿ, el suyūd o la posición sentada. Además, si durante la oración se pide algo que normalmente se solicita a las personas, la oración queda invalidada, aunque se pida en árabe.
** Quinto caso: mientras alguien está rezando, ve que otra persona recita incorrectamente el Corán y le da la corrección, tanto si esa persona está rezando como si está fuera de la oración; la oración queda invalidada. Sin embargo, si quien recita incorrectamente es el imán, la oración no queda invalidada. Si el maʾmūm da la corrección mirando el Corán, o escucha una recitación correcta de otra persona y da la corrección a su propio imán, su oración queda invalidada. Y si el imán acepta su corrección, también queda invalidada la oración del imán.
2. Aunque se recite el Corán mirando el ejemplar durante la oración, la oración quedará invalidada.
3. Si deja de cumplirse cualquiera de las condiciones de la oración, ya sea una condición para que la oración sea válida o una condición para que sea obligatoria, en ambos casos la oración queda invalidada. Por ejemplo, si se pierde la pureza ritual, se anula el wuḍūʾ, se hace necesario el ghusl, aparece la sangre de la menstruación, la ropa se vuelve impura, la alfombrilla de oración se vuelve impura, se aparta el rostro de la dirección de la qibla sin motivo, o se descubre el ʿawra y permanece descubierto durante el tiempo suficiente para realizar el rukūʿ o el suyūd; o si por cualquier otra causa se pierde el conocimiento o se enloquece. En resumen, si deja de cumplirse cualquiera de las condiciones, la oración queda invalidada.
4. Si se omite cualquiera de los actos obligatorios de la oración, ya sea por olvido o deliberadamente, la oración queda invalidada. Por ejemplo, si no se realiza el qiyām, se omiten el rukūʿ o el suyūd, o no se hace ninguna recitación, ya sea por olvido o deliberadamente, la oración queda invalidada.
5. Si se omite deliberadamente uno o todos los actos necesarios de la oración.
6. Si se omite por olvido un wajib de la oración y no se realiza el suyud al-sahw, habrá que repetir la oración.
7. Toser sin excusa ni una necesidad legítima. Sin embargo, si la tos surge involuntariamente debido a una enfermedad, si se tose para aclarar la garganta o para advertir al imam de un error, de modo que comprenda que está recitando incorrectamente la oración, la oración no se invalidará por estas razones. Si se tose sin motivo alguno aparte de estos, la oración se invalidará.
8. Si, al sufrir tristeza, dolor, duelo o una calamidad grave, se emite un «¡ah!, ¡ay!» o un sonido doloroso o un lamento, la oración se invalidará. Sin embargo, si alguna palabra sale involuntariamente de la boca en algún momento, o alguien llora por temor a Allah, o llora al sentirse sobrecogido por la recitación, o se le escapa un «¡ah!, ¡ay!», la oración no se invalidará en estas circunstancias.
9. Si durante la oración alguien come o bebe algo, ya sea intencionadamente o por olvido —por ejemplo, si llevaba algún alimento en el bolsillo y lo come distraída o deliberadamente—, la oración se invalidará. No obstante, si sale de entre los dientes algo menor que un garbanzo y quien está orando lo traga, la oración no se invalidará. Aun así, no está bien hacerlo deliberadamente. Quien va a orar debe limpiarse bien la boca antes de ponerse a rezar.
10. Caminar durante la oración varios pasos sin excusa. Esto también invalidará la oración.
11. Realizar un amal kathir, es decir, hacer algo que, al verlo, lleve a la gente a pensar que esa persona no está rezando. Por ejemplo, ajustar la ropa con ambas manos, que una mujer se ate el cabello durante la oración o que un niño esté mamando mientras se está rezando; en estas circunstancias, la oración se invalidará.
12. Cometer en la recitación del Noble Corán un error grave que cambie el significado, o alargar demasiado la alif de «Allah» durante el takbir; en tal caso, la oración se invalidará. Alargar la alif cambia el significado a: «¿Es Allah grande?»
13. Que una persona adulta se ría a carcajadas.
14. Si había algo escrito en la pared o un póster, o si la mirada cayó sobre una carta y la leyó, la oración quedará invalidada. Pero si comprende el significado sin leerlo, la oración no quedará invalidada.
15. Si una mujer permanece de pie cerca de un hombre durante el tiempo suficiente para realizar una postración o una inclinación, la oración quedará invalidada. Pero si se trata de una niña pequeña hacia la que no se siente atracción sexual, o si permanece una mujer pero hay una cortina entre ambos, la oración no quedará invalidada.
Las causas por las que la oración se vuelve makruh
Se debe evitar realizar ciertas acciones que, aunque no invaliden la oración, hacen que sea makruh.
***2. [No está bien escribir algo o colocar un póster en un lugar de la mezquita hacia el cual se dirigen los ojos del orante.]
Las acciones makruh de la oración son veintiocho
1. Vestir ropa de una manera contraria a la costumbre habitual. Por ejemplo, colocar un chal sobre la cabeza y dejarlo colgando así por ambos lados, sin ponerlo sobre el cuello; o ponerse una camisa o una sherwani sobre los hombros sin introducir los brazos en las mangas; o colocar una bufanda u otra prenda similar alrededor del cuello y dejarla colgando por ambos lados.
2. Recogerse la ropa para protegerla del polvo, sacudirse el polvo, o soplar repetidamente o usar las manos para retirar piedrecillas y cosas semejantes del lugar de la postración. [Si se retiran las piedrecillas una sola vez con la mano o se limpia el lugar soplando una vez, no hay ningún inconveniente.]
3. Jugar con la ropa que se lleva puesta, la barba, los botones, el cabello de la cabeza o cualquier otra cosa; ponerse los dedos en la boca; hacer chasquear los dedos de una mano con la otra mientras se está de pie; o rascarse el cuerpo sin motivo. [La mayoría de la gente realiza estas acciones. Hay que esforzarse por mantenerse alejado de ellas con especial atención. La manera correcta es rezar con plena concentración y cultivar en el corazón recogimiento, humildad y sumisión.]
4. Rezar con una ropa tan ordinaria que quien la lleva no estaría dispuesto a ir con ella al mercado, a una reunión o a una asamblea. Por ejemplo, alguien reza con un gorro infantil en la cabeza. En la mezquita suelen dejarse gorros baratos o de mala calidad, hechos de palma o de algún otro material, y muchas personas rezan con ellos. Sin embargo, nadie estaría dispuesto a asistir con esos gorros a una reunión religiosa.
5. Es makruh rezar con la cabeza descubierta por pereza o despreocupación. Sin embargo, si en la propia casa se reza sin gorro por falta de religiosidad, no será makruh. No obstante, es preferible rezar en la mezquita con buena ropa.
6. Rezar sin satisfacer la necesidad de orinar, defecar o expulsar gases cuando se siente dicha necesidad.
7. Rezar con el cabello de la cabeza recogido, en el caso de los hombres.
8. Hacer crujir los dedos o entrelazar los dedos de una mano con los de la otra.
9. Apoyar las manos en la cintura durante la oración.
10. Volver el rostro hacia atrás o mirar de un lado a otro con los ojos desviados sin motivo.
11. Extender ambas manos en el suelo hasta los codos durante la postración. Hacerlo es reprobable únicamente para los hombres. Las mujeres deben postrarse extendiendo ambas manos en el suelo hasta los codos.]
12. Rezar mirando hacia una persona que está orientada hacia quien reza.
13. Que el imán permanezca completamente dentro del mihrab. Si los pies están fuera del mihrab y la postración y demás actos se realizan dentro, no hay inconveniente.
14. No impedir el bostezo cuando se tiene capacidad para hacerlo, y bostezar deliberadamente.
15. Rezar con una prenda que tenga la imagen de algún ser vivo, o rezar sobre una alfombrilla de oración que tenga la imagen de algún ser vivo en el lugar de la postración, o rezar en un lugar donde haya imágenes encima de la cabeza o a la derecha y a la izquierda.
16. Permanecer solo en la fila de atrás, a pesar de que haya espacio en la fila delantera.
17. Hacer el salām mediante un gesto de la mano o de la cabeza.
18. Rezar con los ojos cerrados. Si se cierran los ojos para concentrarse en la oración y crear un estado de humildad, sumisión y recogimiento, no será reprobable; por el contrario, hacerlo es mejor.
19. Postrarse apoyando en el suelo únicamente la frente o únicamente la nariz, o postrarse sobre el borde del gorro o sobre el turbante.
20. Sentarse con las piernas cruzadas sin motivo y sentarse apoyando el abdomen y el pecho contra las rodillas sin motivo.
21. Que únicamente el imán se sitúe en un lugar elevado sin motivo. Si algunos seguidores se encuentran también con él, no hay inconveniente. Asimismo, es reprobable que los seguidores se sitúen en un lugar elevado sin motivo.
22. Inclinarse durante la posición erguida sin completar la recitación y terminar la recitación mientras se está inclinado.
23. Recitar en la oración obligatoria sin mantener el orden secuencial del Corán. Por ejemplo, leer (****) en la primera rak‘ah y (****) en la segunda rak‘ah. O saltarse en medio una sura de tres aleyas, leer después la sura «Al-Kafirun» y dejar la sura intermedia, Al-Kawzar, que es una sura de tres aleyas. También es reprobable leer algunas aleyas de una sura en la primera rak‘ah y luego, tras omitir dos aleyas, leer en la segunda rak‘ah algunas aleyas posteriores. Del mismo modo, es reprobable leer en una rak‘ah dos suras de tal manera que entre ellas se omitan una o varias suras, ya sean cortas o largas. También es reprobable hacer una recitación más larga en la segunda rak‘ah que en la primera, o elegir una sura determinada para leerla en la oración y leerla constantemente. Si se altera el orden por error, no hay inconveniente. Cabe señalar que estas acciones solo son reprobables en las oraciones obligatorias; no lo son en el tarawih ni en las demás oraciones voluntarias.
24. Omitir cualquiera de las sunnas de la oración.
25. Levantar ambos pies del suelo durante la postración.
26. Contar con los dedos las aleyas, las suras o las repeticiones de tasbih durante la oración.
27. Estirarse durante la oración o mostrar pereza.
28. Rezar teniendo algo en la boca que dificulte la recitación. Si no causa dificultad, no será makruh.
Situaciones en las que está permitido u obligado interrumpir la oración
1. Si el tren parte mientras se está rezando. Si hay equipaje y niños en el tren, en tal situación está permitido interrumpir la oración.
2. Si aparece una serpiente mientras se está rezando, o si algunas avispas u otros insectos dañinos entran en la ropa, está permitido interrumpir la oración y matar a ese animal dañino.
3. Si aparece un gato para atrapar una gallina, una paloma u otra ave doméstica, y existe el temor de que, si no se interrumpe la oración para ahuyentarlo, se coma al ave, estará permitido interrumpir la oración por ese temor.
4. Si existe el temor de sufrir una pérdida económica por terminar la oración, estará permitido interrumpirla. Por ejemplo, una mujer está rezando y hay una olla sobre el fogón; su contenido podría quemarse o la olla podría caerse si ella se levanta. O alguien está rezando en la mezquita y sus zapatos, paraguas u otras pertenencias están colocados en un lugar donde existe el temor de que sean robados. O una mujer está rezando en casa y ha olvidado cerrar la puerta, por lo que existe el temor de que se produzca un robo. O podrían entrar en la casa un perro, un gato o un mono, y existe el temor de que causen algún daño. En resumen, en todos los casos en que exista el temor de una pérdida económica, está permitido interrumpir la oración. Pero si se teme una pérdida muy pequeña, es mejor completar la oración.
5. Si durante la oración se siente la necesidad de orinar o defecar, conviene interrumpirla, satisfacer esa necesidad, hacer nuevamente la ablución y luego rezar.
6. Si un ciego va caminando por el camino y delante hay un pozo o la orilla de un río, de modo que podría caer y morir ahogado, será obligatorio abandonar la oración para salvarlo. Dios no lo quiera, si muere, quien estaba rezando será pecador.
7. Si mientras alguien está rezando un niño se incendia, o un niño pequeño e inconsciente llega al borde del tejado, o entra un mono en la casa y se teme que se lleve a un bebé lactante, o un niño pequeño toma un cuchillo o una hoja de afeitar y se teme que corte las manos o los pies de sí mismo o de otro niño, o está hiriendo a alguien en un tren o un automóvil, en todos estos casos será obligatorio abandonar la oración para salvar a la persona en peligro de la destrucción. Si no la abandona, cometerá un grave pecado.
8. Si la madre, el padre, el abuelo o la abuela paternos, o el abuelo o la abuela maternos se encuentran en peligro y llaman, será obligatorio abandonar la oración para ayudarlos. Si hay cerca otra persona que pueda ayudarlos, o si llaman sin necesidad, es preferible no abandonar la oración. Si llaman sin necesidad mientras se está realizando una oración voluntaria o una oración sunnah, y no saben que la persona a la que llaman está rezando, aun así será obligatorio abandonar la oración y responderles.
Método detallado para realizar la oración
Cuando alguien se disponga a realizar la oración, debe asegurarse de que no haya omitido ninguna de sus condiciones. Después, debe concentrar su atención en Allah con devoción y concebir que está de pie ante Allah. Luego recitará con devoción y plena atención la siguiente súplica.
(Árabe***************)
He vuelto mi rostro con plena devoción hacia Aquel que creó los cielos y la tierra, y no soy de los que asocian a otros con Él. En verdad, mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte pertenecen exclusivamente a Allah, Señor y Dueño de todos los mundos. Él no tiene asociado alguno. Así se me ha ordenado, y soy el primero de los obedientes. (Al-An‘am)
Después, quien va a rezar se pondrá de pie erguido y formulará la intención de la oración. Es decir, tendrá la intención en su corazón de realizar cierto número de ciclos de oración de una determinada oración del tiempo correspondiente. La intención consiste, en realidad, en la determinación del corazón; eso es lo necesario. (Sin embargo, es recomendable expresar verbalmente esta intención). Por ejemplo: «Estoy realizando los tres ciclos obligatorios de la oración del magrib». Si se reza detrás de un imán, también debe tener la intención de «rezar detrás de este imán». [Es recomendable formular la intención verbalmente, pero basta con decir: «Estoy realizando tantos ciclos de la oración de tal momento». Por ejemplo: «Estoy realizando los cuatro ciclos obligatorios de la oración del zuhr». Si se trata de una oración sunnah o voluntaria, dirá: «Estoy realizando los dos ciclos sunnah o voluntarios de la oración del zuhr». Aparte de esto, las largas fórmulas de intención que suelen pronunciarse son innecesarias. Más bien, pueden causar una interrupción en la oración. Por ejemplo, alguien ya está detrás del imán desde el principio. En cuanto termina la iqamah, el imán pronuncia el takbir de apertura y comienza la oración, mientras esa persona sigue recitando largas frases de intención. Como consecuencia, pierde la oportunidad de unirse al imán en el primer takbir. O supongamos que el imán está en el rukū‘; el seguidor podría pronunciar el takbir de apertura y unirse al rukū‘, pero permanece de pie repitiendo en voz alta largas fórmulas de intención. Mientras tanto, el imán se ha levantado del rukū‘ y el seguidor ya no alcanza ese ciclo. Por eso, lo adecuado es limitarse a decir las palabras breves y necesarias de la intención. No es correcto atormentarse añadiendo innecesariamente palabras superfluas.]
Takbir
Permanezca de pie, erguido y manteniendo el cuerpo en una posición natural. Debe haber necesariamente una separación de al menos cuatro dedos entre ambos pies. Mantenga la mirada fija en el lugar de la postración y, junto con la intención, diga «Allahu Akbar» y levante ambas manos hasta la altura de la base de las orejas, de modo que las palmas estén orientadas hacia la quibla y los dedos permanezcan abiertos de manera natural. Después, ate ambas manos por debajo del ombligo de tal forma que la palma de la mano derecha quede sobre el dorso de la mano izquierda. Sujete la muñeca izquierda con el pulgar y el meñique de la mano derecha. Extienda los demás dedos de la mano derecha sobre la mano izquierda. [Según la práctica de los Ahl al-Hadiz, tanto las mujeres como los hombres colocan las manos sobre el pecho. También dicen que tanto las mujeres como los hombres levantan las manos hasta la altura de los hombros.]
Después recite la siguiente súplica o Sana: (árabe***************)
¡Oh, Allah! Tú eres puro y santo; solo Tú eres digno de alabanza. Tú eres el Bendito y el Grandioso. Tu nombre y Tu dignidad están muy por encima. No hay ninguna divinidad excepto Tú. [Los Ahl al-Hadiz recitan la siguiente súplica: (árabe****************)]
Después de la Sana, recite completa la A’udhu billah y la Bismillah.
Recitación de la sura Al-Fatiha y del Corán
Después de recitar la sura Al-Fatiha, diga «Amín». Si es un muqtadi, después de recitar la Sana escuche en silencio la recitación del imán. [Los Ahl al-Hadiz recitan suavemente la sura Al-Fatiha detrás del imán.] Cuando el imán termine la sura Al-Fatiha, diga «Amín» en voz baja. [En las oraciones en las que la recitación se hace en voz alta, los Ahl al-Hadiz dicen «Amín» en voz alta detrás del imán.] Después recite una sura del Corán o varias aleyas, al menos tres aleyas cortas. Si es un muqtadi, debe guardar silencio.
Ruku
Después de recitar, diga «Allahu Akbar» y entre en el rukūʿ. [Los Ahl al-Hadiz practican el rafʿ al-yadayn al entrar en el rukūʿ, al levantarse del rukūʿ y al levantarse para la tercera rakʿa después de las dos primeras; es decir, elevan las manos hasta los hombros.] En el rukūʿ, coloque las manos sobre las rodillas y sujete estas con los dedos. Mantenga ambos brazos completamente rectos. Durante el rukūʿ, debe cuidar que la cabeza no quede mucho más baja ni más alta que la cintura; más bien, la cintura y la cabeza deben quedar perfectamente alineadas. Después, recite tres veces el siguiente tasbīḥ.
El tasbīḥ del rukūʿ
(******) Mi Magnífico Señor está libre de toda imperfección. [Los Ahl al-Hadiz recitan (Árabe******): «Puro y Magnífico eres, oh Allah; a Ti corresponde la alabanza de mi Señor. Oh mi Señor, perdóname».]
Este tasbīḥ (*******) puede recitarse más de tres veces: cinco, siete o incluso más veces. Si usted es el imán, tenga en consideración a los muqtadīes. No lo recite tantas veces que ellos se sientan incómodos. Sin embargo, cualquiera que sea el número de veces que lo recite, hágalo en voz baja.
Qawma
Qawma: después del rukūʿ, póngase completamente erguido diciendo (Árabe***********) («Allah ha escuchado a quien Le ha alabado») y diga (*******) («Señor nuestro, Tuya es toda la alabanza»). Si usted es muqtadī, recitará la segunda frase; y si es el imán, recitará la primera. [En esta posición, los Ahl al-Hadiz dicen (Árabe********)].
La postración
Después, diga «Allahu Akbar» y vaya a la postración. Realice la postración de modo que primero coloque ambas rodillas en el suelo, luego ambas manos, después la nariz y finalmente la frente. El rostro debe quedar entre las dos manos. Los pulgares deben quedar a la altura de las orejas. Los dedos de las manos deben estar separados y todos orientados hacia la qibla. Ambos codos deben mantenerse elevados del suelo; las rodillas deben separarse de los muslos y el abdomen debe separarse de los muslos. Los codos deben elevarse del suelo lo suficiente para que una cría pequeña de cabra pueda pasar por debajo. Ambos pies deben permanecer apoyados en el suelo, descansando sobre los dedos, y estos deben estar orientados hacia la qibla.
En la postración, recite al menos tres veces, haciendo pausas, (*****).
Jalsa
Luego diga el takbir y levántese primero apoyándose en la frente y después en la cabeza; siéntese tranquilamente. La manera de sentarse es la siguiente: mantenga erguido el pie derecho y extienda el pie izquierdo, sentándose sobre él con ambas rodillas. Luego coloque ambas manos sobre las rodillas de modo que los dedos queden sobre ellas. [En los hadices se menciona una súplica para recitar durante la jalsa. Los Ahl al-Hadith insisten en recitar esta súplica. (*********)
(¡Oh, Allah!, perdóname, ten misericordia de mí, guíame, concédeme bienestar y susténtame. (Abu Dawud).]
Luego diga el takbir y vaya a la segunda postración.
Realice esta postración como la primera. Después de realizar las dos postraciones, diga el takbir y póngase de pie para la segunda rak‘ah. [Según los Ahl al-Hadith, después de las postraciones de la primera y la tercera rak‘ah se debe sentar brevemente y luego ponerse de pie. No es correcto levantarse directamente de la postración.] Luego complete la segunda rak‘ah recitando la basmala, la sura Al-Fatiha y la recitación coránica.
Qa‘dah (***)
Luego realice el rukū, la qawmah, la postración y la jalsa como en la primera rak‘ah y, después de levantarse de la segunda postración, siéntese en la qa‘dah. La manera de sentarse en la qa‘dah es la misma que se ha explicado al describir cómo sentarse en la jalsa. Luego recite el tashahhud tranquilamente, haciendo pausas.
At-Tashahhud
(Árabe*****************)
Toda alabanza, adoración y toda pureza pertenecen a Allah. ¡Oh Profeta (s)! La paz sea contigo. Que Su misericordia y Sus bendiciones sean sobre ti. Que la paz sea sobre nosotros y sobre los siervos piadosos de Allah. Doy testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Allah, y doy testimonio de que Muhammad (s) es Su siervo y Su Mensajero.
Al decir «la ilaha», forme un círculo con el pulgar y el dedo medio de la mano derecha, cierre los demás dedos y levante el dedo índice hacia el cielo para señalar. Al decir «illallah», baje el dedo. Mantenga los dedos en esa posición hasta terminar el salam.
Si se trata de una oración de cuatro rak‘at, después de recitar el tashahhud diga el takbir y póngase de pie para la tercera rak‘at. Luego recite del mismo modo la Basmala y la sura Al-Fatiha. Si se trata de una oración sunnah o nafl, en la tercera y cuarta rak‘at recite una sura o algunos versículos después de la sura Al-Fatiha. Si se trata de una oración fard, en la tercera y cuarta rak‘at no recite ninguna parte del Corán después de la sura Al-Fatiha. Recite solamente la sura Al-Fatiha y pase al rukū‘.
Después de realizar las dos postraciones de la cuarta rak‘at, recite «At-Tahiyyat». Luego recite el siguiente Durud Sharif:
(Árabe*****************)
¡Oh Allah! Concede paz y misericordia a Muhammad (s) y a su familia, como concediste Tu misericordia a Ibrahim (a) y a su familia. ¡Oh Allah! Concede bendiciones a Muhammad (s) y a su familia, como concediste Tus bendiciones al honorable Ibrahim (a) y a su familia.
Súplica después del durūd
Después del durūd, recite la siguiente súplica (árabe****************).
¡Oh, Allah! He cometido una gran injusticia contra mí mismo, y no hay nadie aparte de Ti que pueda perdonar los pecados. Concédeme, pues, Tu perdón especial y ten misericordia de mí. Ciertamente, Tú eres Indulgente y Misericordioso.
O recite la siguiente súplica, o recite ambas (árabe********************).
¡Oh, Allah! Busco refugio en Ti del castigo del Yahannam y del castigo de la tumba; busco refugio en Ti de la tentación del Mesías ad-Dajjāl; busco refugio en Ti de las pruebas de la vida y de la muerte. ¡Oh, Allah! Busco refugio en Ti de los pecados y de las deudas insoportables.
El salām
Después de recitar esta súplica, para concluir la oración, vuelva primero el rostro hacia la derecha y diga: «As-salāmu ʿalaykum wa raḥmatullāh»; después vuelva el rostro hacia la izquierda y diga: «As-salāmu ʿalaykum wa raḥmatullāh». Al pronunciar estas palabras, debe tener presente que su súplica de paz y misericordia está dirigida a todos los orantes que participan en la oración y a los ángeles. Después de terminar la oración, puede hacer cualquier súplica lícita. Del Profeta (s) se han transmitido muchas súplicas y letanías. Debe acostumbrarse a recitar estas súplicas y letanías. A continuación se ofrecen algunas súplicas:
Súplica después de la oración
(Árabe**************)
Pido perdón a Allah. ¡Oh Allah! Tú eres la fuente de la paz, y de Ti fluye la paz. Tú eres sumamente benéfico y bendito, ¡oh Dueño de la misericordia y la gracia! (Muslim).
2. Un día, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él), tomando de la mano a Hazrat Mu‘az (que Allah esté complacido con él), le dijo: «¡Mu‘az! Te amo». Luego dijo: «Te encomiendo que no olvides recitar esta súplica después de ninguna oración. Recítala obligatoriamente después de cada oración»:
(Árabe**************)
¡Oh Allah! Ayúdame para que pueda agradecerte y adorarte debidamente.
(Árabe***************)
No hay divinidad excepto Allah. Él es Uno y único; no tiene asociado. La autoridad, el dominio y la soberanía le pertenecen exclusivamente a Él, y solo Él merece la alabanza y la gratitud. Él tiene poder sobre todas las cosas. ¡Oh Allah! Nadie puede impedir lo que Tú concedes, y nadie puede conceder lo que Tú no das. La grandeza de ningún grande sirve de nada frente a Ti. (Bujari y Muslim).
4. «Subhan Allah» 33 veces, «Alhamdu lillah» 33 veces, «Allahu akbar» 33 veces y una vez (árabe********)
Allah es Puro y Santo; toda alabanza pertenece a Allah; Allah es el Más Grande; no hay ninguna divinidad excepto Allah. Él es Uno y no tiene copartícipe. A Él pertenece el reino y a Él pertenece exclusivamente toda alabanza. Él tiene poder sobre todas las cosas (Sahih Muslim, transmitido por Abu Huraira).
Método de la oración de las mujeres
La manera de realizar la mayoría de los elementos esenciales de la oración es la misma para las mujeres que para los hombres. Sin embargo, existen algunas diferencias en la realización de seis aspectos de la oración por parte de las mujeres. La razón fundamental de esta diferencia es que, durante la oración, las mujeres deben prestar especial atención a cubrirse y al pudor. Estos seis aspectos cuya realización difiere son los siguientes:
1. Levantar las manos durante el takbir tahrima
Haga frío o calor, las mujeres siempre deben levantar las manos para el takbir tahrima desde dentro del chal, dupatta o prenda similar. No deben sacar las manos fuera del chal o dupatta, y deben levantarlas solamente hasta los hombros, no hasta las orejas.
2. Colocar las manos
Las mujeres deben colocar siempre las manos sobre el pecho. No deben colocarlas debajo del pecho, sobre el ombligo. En lugar de sujetar la muñeca izquierda con el pulgar y el meñique de la mano derecha, deben colocar únicamente la palma de la mano derecha sobre el dorso de la palma de la mano izquierda.
3. Ruku
Las mujeres deben inclinarse en el rukūʿ solo lo suficiente para que ambas manos lleguen a las rodillas. En lugar de sujetar las rodillas con los dedos, deben colocar sobre ellas los dedos juntos. Además, los codos de ambos brazos deben mantenerse pegados a los costados.
4. Suyūd
Durante el suyūd, las mujeres deben mantener el abdomen pegado a los muslos y los brazos pegados a las axilas. Deben apoyar las manos en el suelo hasta los codos y mantener ambos pies extendidos, en lugar de levantarlos.
5. Qaʿda y jalsa
En la qaʿda o la jalsa, deben sentarse girando ambos pies hacia la derecha y apoyándose sobre el lado izquierdo, de modo que el muslo derecho quede junto al muslo izquierdo y la pantorrilla de la pierna derecha descanse sobre el pie izquierdo.
6. Qirāʾa
Las mujeres deben hacer siempre la qirāʾa en silencio. No tienen permitido recitar en voz alta en ninguna oración.
Cómo realizar la oración del witr
La oración que se realiza después de la oración de la noche se llama witr. Se la llama witr porque sus rak‘at son impares. La oración del witr es obligatoria. El Profeta (s) insistió especialmente en ella. Él dijo:
«Quien no rece el witr no tiene ninguna relación con nuestra congregación». [Abu Dawud, al-Hakim. Debido a esta insistencia, el imán Abu Hanifa (r) la considera obligatoria. Sin embargo, según los Ahl al-Hadiz, el imán al-Shafi‘i y el cadí Abu Yusuf, la oración del witr es sunna.] La oración del witr consta de tres rak‘at, como la oración del magrib. 2 El imán al-Shafi‘i y los Ahl al-Hadiz sostienen que debe rezarse una rak‘at. Según los Ahl al-Hadiz, también está permitido rezar tres, cinco, siete o hasta nueve rak‘at, pues ello está acreditado por los hadices. La forma de realizarla es la siguiente: si alguien quiere rezar tres o cinco rak‘at con un solo saludo final, no se sentará entre ellas para el tashahhud, sino que se sentará en la última rak‘at, recitará el tashahhud y el salat sobre el Profeta, y dará el saludo final. Si quiere rezar siete o nueve rak‘at con un solo saludo final, se sentará antes de la última rak‘at y, tras recitar únicamente el «attahiyyat», se pondrá de pie. Después rezará una rak‘at, recitará el attahiyyat, el salat sobre el Profeta y la súplica, y dará el saludo final. —[Namaz-e Muhammadí, maulana Muhammad Yunagadhí (r).] La mayoría de los compañeros que eran juristas rezaban tres rak‘at.
La forma de rezar el witr es la siguiente: rece dos rak‘at como en la oración obligatoria. Después, en la tercera rak‘at, tras la sura al-Fatiha, recite una sura corta o varios versículos. Luego pronuncie el takbir y levante ambas manos hasta las orejas del mismo modo que las levanta para el takbir de apertura. Después, con las manos entrelazadas, recite lentamente la súplica del qunut. [Según los Ahl al-Hadiz, en lugar de entrelazar las manos después del rukú, se deben levantar ambas manos hacia el cielo y recitar la súplica del qunut.
(****) Significado: ¡Oh, Dios! Perdóname. (*****) Significado: El Rey verdadero, Santo y Magnífico, está por encima de toda deficiencia y error. (****) Significado: Señor de los ángeles y de Gabriel, el digno de confianza (Abu Dawud, al-Nasa’i)
Qunut al-Nazila
Por qunut al-nazila se entiende la súplica que el Santo Profeta (s) recitaba para protegerse de la agresión destructiva de los enemigos, quebrantar su poder y destruirlos. ***1 Después de él, los nobles compañeros (r) establecieron la práctica de recitarla. ****2
Si en algún momento la comunidad islámica se enfrenta a una situación difícil, si su vida se vuelve insoportable por el peligro inminente procedente de los enemigos, día y noche, y por el miedo y el terror que inspiran; si se observa por todas partes el poderío de los enemigos y estos continúan cometiendo una opresión inhumana contra los musulmanes para destruir la comunidad islámica y apagar la luz del islam, entonces es sunna recitar el qunut al-nazila para salvarse de una situación tan desesperada y suplicar a Allah que quebrante el poder de los enemigos y los destruya.
Cuestión jurídica sobre el qunut al-nazila]
Súplica del qunut
(Árabe*************)
¡Oh Allah! Te pedimos ayuda y te suplicamos perdón. Creemos en Ti y confiamos en Ti. Te alabamos con las mejores alabanzas y te damos gracias; no somos ingratos contigo. Nos apartamos de quienes te desobedecen y rompemos nuestros vínculos con ellos. ¡Oh Allah! Solo a Ti adoramos, solo por Ti rezamos y ante Ti nos postramos. Hacia Ti nos apresuramos y estamos dispuestos a obedecer Tus mandatos. Esperamos Tu misericordia y tememos Tu castigo. Ciertamente, Tu castigo alcanzará a los incrédulos.
Es mejor recitar junto con ella la siguiente súplica:
(Árabe**********)
¡Oh Allah! Guíame e inclúyeme entre quienes has guiado. Concédeme bienestar e inclúyeme entre aquellos a quienes has concedido bienestar. Sé mi protector e inclúyeme entre aquellos de quienes Tú eres protector. Bendice lo que me has concedido y protégeme del mal que has decretado. Porque Tú decretas, y nadie puede decretar contra Ti. A quien proteges, nadie puede humillarlo; y quien se convierte en Tu enemigo jamás podrá alcanzar el honor. ¡Bendito y sublime eres, oh mi Señor, Altísimo y Magnífico! Que las bendiciones y la paz sean sobre el amado Profeta y sobre su familia.
La gente de Ahl al-Hadiz recita esta súplica en el witr.
Si no se ha memorizado la súplica del qunut, hay que memorizarla lo antes posible. Hasta que se memorice, se debe recitar la siguiente súplica en lugar de la súplica del qunut.
(Árabe*************)
¡Oh, Allah! Concédenos el bien en este mundo, concédenos el bien en la otra vida y sálvanos del fuego del Infierno. Si tampoco recuerdan esta (***) recítenla tres veces. Después de pronunciar el saludo final de la oración del witr, es mustahab recitar esta súplica (****); al recitarla tres veces, la tercera vez la recitarán en voz alta *****.
En la oración del witr pueden recitar cualquier sura después de la sura Al-Fatiha. Sin embargo, es preferible recitar (****) en la primera rak‘at, (****) en la segunda rak‘at y (*(****) en la tercera rak‘at.
Abu Ubaid ibn Ka‘b dice que el Profeta (la paz sea con él) recitaba estas tres suras en el witr.
1. Está permitido recitar el qunut nazila en todas las oraciones que se recitan en voz alta. ****3 En particular, debería establecerse su recitación en la oración del faŷr.
****1 Hazrat Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) relata que el Profeta (la paz sea con él) recitaba este qunut en la oración del isha durante un mes entero, continuamente, para liberar a los prisioneros musulmanes y destruir a los incrédulos. Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dice: un día el Profeta (la paz sea con él) no recitó esta súplica. Entonces le pregunté al Profeta (la paz sea con él) la razón por la que no la había recitado. Él respondió: «¿Acaso no ves que los prisioneros musulmanes han sido liberados?» —(Abu Dawud)
****2 Se narra acerca de Hazrat Abu Bakr (que Allah esté complacido con él) que recitó este qunut nazila durante la guerra contra Musailima el Mentiroso. Asimismo, Hazrat Umar (que Allah esté complacido con él), Hazrat Ali (que Allah esté complacido con él) y Amir Muawiya (que Allah esté complacido con él) recitaron el qunut nazila durante las guerras. (Ghaniyat al-Mustamli).
****3 Allama Tahawi solo mencionó la recitación del qunut nazila en la oración del faŷr. El autor del libro Shami ha dado preferencia a esta opinión.
2. Si los seguidores recuerdan la súplica del qunut nazila, el imán también la recitará en voz baja, y todos los seguidores la recitarán igualmente en voz baja. Pero hoy en día, puesto que generalmente los seguidores no recuerdan la súplica, lo mejor es que el imán la recite en voz alta ***1, haciendo pausas, mientras los seguidores continúan diciendo: «Amín, amín».
3. Después de levantarse del rukūʿ en la última rakʿa, el imán y todos los seguidores se colocarán las manos ***2; el imán recitará el qunut y los seguidores dirán «amín» en voz baja. Según el imán Abū Ḥanīfa y el imán Abū Yūsuf, es sunna recitar el qunut nazila con las manos colocadas una sobre otra.
4. Quien reza solo también puede recitar el qunut. Las mujeres también pueden recitarlo en sus oraciones.
Súplica del qunut nazila
(Árabe***************)
ʿAynī ha analizado la recitación en voz alta en todas las oraciones. Las palabras de ʿAynī en su Sharḥ al-Hidāya son las siguientes:
(Árabe*********)
Si alguna vez sobreviene una calamidad a los musulmanes, el imán recitará el qunut en las oraciones en las que la recitación se hace en voz alta. Esta es también la opinión de la mayoría de los ulemas y del imán Aḥmad ibn Ḥanbal. Véase Qunut Nazila y las cuestiones jurídicas relacionadas, de Muftí Muḥammad Kifāyatullāh, que Dios tenga misericordia de él.
***1 Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dijo: El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recitaba en voz alta el Qunut de Nazila. (Bujari).
***2 Si alguien, en lugar de juntar las manos, suplica levantándolas, o recita con las manos sueltas, como se relata de boca del imán Muhammad, hay margen para hacerlo a la luz de los hadices. Esto se debe a que discutir, disputar y provocar discordia sobre estos asuntos no es en absoluto recomendable.
¡Oh Allah! Concédenos guía e inclúyenos entre aquellos a quienes has guiado. Concédenos bienestar e inclúyenos entre aquellos a quienes has concedido bienestar. Sé nuestro protector e inclúyenos entre aquellos de quienes Tú has sido protector. Bendice lo que nos has concedido. Protégenos del mal cuyo decreto has establecido, pues Tú eres quien decreta y nadie puede hacer efectivo un decreto contra Ti. Aquel de quien Tú eres protector nunca puede ser humillado ni envilecido. Aquel a quien declaras enemigo nunca puede recibir honor. Tú eres el Poseedor de abundantes bendiciones. ¡Oh Señor nuestro!, Excelso y Sublime, te pedimos perdón y nos arrepentimos ante Ti. Que la misericordia de Allah sea sobre el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él).
¡Oh Allah! Perdónanos. Perdona a los hombres y mujeres creyentes, y a los hombres y mujeres musulmanes. Une sus corazones y fortalece sus relaciones mutuas. Ayúdanos contra Tus enemigos y contra los enemigos de ellos.
¡Oh Allah! Maldice a esos incrédulos que desvían y apartan a la gente de Tu camino, que consideran mentirosos a Tus mensajeros y que provocan discordia entre Tus seres queridos. Haz que tiemblen de miedo y haz descender sobre ellos un castigo que no elimines por sus pecados.
Descripción de las oraciones nafl
Las prácticas que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizó junto con las cinco oraciones diarias ya se han mencionado detalladamente más arriba, en relación con las cinco oraciones. Además de estas, el Santo Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) solía realizar muchas oraciones nafl en distintos momentos. En los hadices se han expuesto numerosas virtudes de estas oraciones. En realidad, es mediante la abundancia de actos de adoración nafl como el siervo alcanza la proximidad de Allah y obtiene un rango elevado. Excepto durante los momentos makruh, siempre que alguien desee realizar oraciones nafl, y por muchas que desee realizar, hacerlo será para él causa de bondad y bendición. Naturalmente, el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizó algunas oraciones nafl específicas en momentos determinados y también explicó sus virtudes particulares. A continuación se mencionan esas oraciones nafl específicas.
La oración del Taháyyud
La oración del taháyyud es sunna. El Profeta (s) la realizaba regularmente en todo momento y exhortaba a los nobles compañeros (ra) a cumplirla con regularidad. En el Noble Corán se ha insistido especialmente en la oración del taháyyud. Puesto que se ha ordenado a la comunidad seguir al Profeta, esta insistencia en el taháyyud se ha dirigido indirectamente a toda la comunidad.
(Árabe*************)
Y permanece realizando el taháyyud durante una parte de la noche. Esto es un favor y una gracia adicionales de Allah para ti. Pronto Allah te revestirá de la posición deseada en ambos mundos. (Bani Israil: 7).
El Corán denomina muhsin y muttaqí a quienes practican regularmente el taháyyud, y los ha descrito como merecedores de la misericordia de Allah y de la felicidad y las riquezas eternas del Más Allá.
(Árabe************)
Ciertamente, los muttaquíes continuarán disfrutando de los placeres de jardines y manantiales, y aceptarán todo cuanto su Señor y Sustentador les conceda continuamente. (Porque) sin duda, antes de esto, en la vida mundana, eran muhsinines (muy virtuosos). Dormían solo una pequeña parte de la noche y pedían perdón al final de la noche. (Solicitaban entre lágrimas el perdón de Allah). (Adh-Dhariyat: 15-18)
En realidad, la oración del taháyyud es un medio indispensable y eficaz para purificar y hacer virtuosos el corazón y el carácter, y para permanecer firmes en el camino de la verdad.
(Árabe*****************)
En verdad, levantarse del sueño durante la noche es sumamente eficaz para dominar el alma, y la recitación del Corán o el recuerdo de Dios en ese momento es completamente apropiado. (Al-Muzzammil: 6).
Alá ha llamado a estos siervos Sus siervos predilectos y ha dado testimonio de su piedad y de su fe. (Subhanalá).
(Árabe**************)
Son los siervos amados de Alá quienes se postran ante su Señor y pasan la noche de pie. (Al-Furqan: 63-64).
Esta cualidad singular de los creyentes los mantenía firmes frente al intenso ataque de la incredulidad y los coronaba con la victoria. Una de las razones fundamentales de la incomparable victoria de los muyahidines desarmados que proclamaban en voz alta la verdad en el campo de Badr fue que, al final de la noche, lloraban ante Alá derramando lágrimas y le pedían perdón por sus pecados.
(Árabe*************)
Estas personas son firmes e inquebrantables ante las pruebas de fuego, siguen la verdad, son totalmente obedientes, gastan sus bienes por el camino de Alá y, en las últimas horas de la noche, piden a Alá perdón por sus errores. (Al Imrán: 17).
El propio Noble Profeta (s) dijo muchas cosas acerca de las virtudes del taháyyud. Hazrat Abdulá ibn Salam (ra) dice: cuando el Profeta (s) llegó a Medina, las primeras palabras que escuché de su bendita lengua fueron:
“Oh, gente: difundid y propagad el islam, dad de comer a la gente, mantened intactos los lazos de parentesco y, cuando la gente esté durmiendo, permaneced rezando por la noche. Así entraréis en el Paraíso sanos y salvos.” (Al-Hakim, Ibn Majah, Tirmidhi).
Hazrat Salman al-Farsi (que Allah esté complacido con él) dijo que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
“Observad la oración del tahajjud; esta es la práctica de los justos, os acercará a Allah, expiará los pecados, os protegerá de ellos y eliminará las enfermedades del cuerpo.”
En otra ocasión dijo:
Después de las oraciones obligatorias, la mejor oración es la oración del tahajjud realizada por la noche. (Sahih Muslim-Ahmad).
El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) también dijo:
Al final de la noche, Allah, exaltado sea, desciende hacia el mundo y dice: “¿Hay alguien que invoque, para que escuche su invocación? ¿Hay alguien que pida, para que le conceda lo que pide? ¿Hay alguien que solicite el perdón, para que le perdone sus pecados?” (Sahih Bukhari).
El horario de la oración del tahajjud
El significado de taháyyud es levantarse del sueño. La exhortación coránica a practicar el taháyyud durante una parte de la noche significa levantarse después de haber dormido una parte de la noche y realizar la oración. El momento recomendado para el taháyyud es que la persona duerma después de la oración de la noche y luego se levante después de la medianoche para orar.
El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se levantaba del sueño a veces a medianoche y otras veces un poco antes o después, y, mirando hacia el cielo, recitaba algunos versículos de la última sección de la sura Al Imrán. Después se limpiaba los dientes con el miswak, hacía el wudu y realizaba la oración. Al despertarse, recitaba los siguientes versículos: (árabe***************)
En verdad, en la creación de los cielos y de la Tierra y en la alternancia de la noche y el día hay muchos signos para los hombres de entendimiento, quienes recuerdan a Allah de pie, sentados y acostados, y reflexionan sobre la perfección de la creación de los cielos y de la Tierra. Luego dicen espontáneamente: «¡Señor nuestro! No has creado todo esto en vano. ¡Glorificado, puro y sublime eres Tú; estás exento de toda obra inútil! Por tanto, ¡Señor nuestro!, sálvanos del fuego del Infierno. A quien arrojes al Infierno, ciertamente lo habrás cubierto de una ignominia extrema. Y los injustos no tendrán ningún ayudante. ¡Señor! Hemos escuchado a un pregonero que invita a la fe y exhorta a aceptar a nuestro Señor, y hemos aceptado su invitación. ¡Señor nuestro! Perdona nuestros pecados, borra nuestras malas acciones y haz que nuestro fin sea junto a los justos. ¡Allah! Cumple las promesas que hiciste por medio de Tus Mensajeros y no nos cubras de ignominia el Día de la Resurrección. Ciertamente, Tú no incumples la promesa». (Al Imrán)
Las rak‘at del taháyyud
El número de rak‘at del taháyyud es de dos como mínimo y de ocho como máximo. La costumbre del Santo Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) era rezar ocho rak‘at, de dos en dos. Por eso, es mejor rezar ocho rak‘at. Sin embargo, no es obligatorio. Según las circunstancias y las posibilidades, basta con rezar cuanto sea posible.
La oración del tarawih
La oración del tarawih es una sunnah mu’akkadah tanto para hombres como para mujeres. Para los hombres, es sunnah realizar el tarawih en congregación. El tarawih consta de veinte rak‘at ****1
Hazrat Umar (que Allah esté complacido con él) estableció la práctica de realizar veinte rak‘at de la oración del tarawih. Posteriormente, los Califas Rectamente Guiados también realizaron veinte rak‘at.
La forma de realizar la oración de Tarawih es hacer la intención de realizar dos rak‘at de Tarawih como oración sunnah y rezarlas del mismo modo que las demás oraciones sunnah y nafl. Después de cada cuatro rak‘at, siéntese durante el tiempo que se tarda en realizar cuatro rak‘at. Durante ese descanso, es recomendable recitar algunos tasbih y hacer dhikr. También se puede permanecer sentado en silencio.
El tiempo de la oración de Tarawih comienza después de la oración de ‘Isha y se extiende hasta antes del alba.
En los hadices se han mencionado muchas virtudes de la oración de Tarawih. El Santo Profeta (que la paz sea con él) dijo:
«A quien rece Tarawih durante las noches de Ramadán, con fe y con la intención de obtener la recompensa de la otra vida, Allah Ta‘ala le perdonará todos los pecados que haya cometido». (Bujari y Muslim).
Para una explicación detallada de la oración de Tarawih, véase el capítulo sobre el ayuno.
1. Según los Ahl-e-Hadith, la oración de Tarawih consta de ocho rak‘at.
La oración de Chasht
La oración de Chasht es mustahabb. Su tiempo comienza cuando el sol ha salido completamente y su luz se ha extendido, y continúa hasta antes del mediodía. Durante este período, quien lo desee puede realizar cuatro rak‘at de oración nafl o más. El Profeta (que la paz sea con él) realizó cuatro rak‘at y también más de cuatro. La intención para la oración de Chasht se formula así—
Tengo la intención de realizar cuatro rak‘at de la oración duha, sunna del Profeta.
Tahiyyat al-Masŷid
Tahiyyat al-Masŷid significa la oración que está prescrita como sunna para quienes entran en la mezquita. El Profeta (s) dijo: «Si alguno de vosotros entra en la mezquita, que no se siente antes de realizar estas dos rak‘at». (Bujari, Muslim).
Puesto que la mezquita se construye para la adoración de Allah, por respeto a ella, la persona debe postrarse ante Allah inmediatamente después de entrar. Si alguien, después de entrar en la mezquita, realiza la oración obligatoria o cualquier oración wajib, sunna, etc., con ello también habrá cumplido Tahiyyat al-Masŷid. Tahiyyat al-Masŷid puede realizarse en dos rak‘at o en más.
Tahiyyat al-Wudu
Después de terminar el wudu, es mustahab realizar dos rak‘at antes de que se seque el agua del wudu. Esta oración se llama Tahiyyat al-Wudu. No hay inconveniente en realizar cuatro rak‘at. También se han mencionado en los hadices las virtudes de Tahiyyat al-Wudu. El Profeta (s) dijo:
«A quien haga correctamente el wudu y realice dos rak‘at con plena sinceridad, le será obligatorio el Paraíso» (Sahih Muslim).
También es mustahab realizar estas dos rak‘at después del ghusl, porque con el ghusl también se realiza el wudu.
Nafl durante el viaje
Es mustahabb realizar una oración de dos rak‘at antes de emprender el viaje, y después de regresar del viaje se debe realizar una oración de dos rak‘at en la mezquita antes de entrar en casa. Cuando el Profeta (s) regresaba de un viaje, primero llegaba a la mezquita y realizaba dos rak‘at (Sahih Muslim). Dijo: «Durante el viaje, nada mejor deja una persona en su casa que realizar una oración de dos rak‘at» (Tabarani).
Si durante el viaje alguien desea establecerse en algún lugar, será mustahabb que primero realice allí una oración de dos rak‘at (véanse, entre otras obras, las de Shami).
Salatul Awwabín
Salatul Awwabín se realiza después del magrib. El Profeta (s) expuso su gran virtud y exhortó a realizarla. Después del magrib deben realizarse seis rak‘at de Awwabín, en grupos de dos. Esta oración es mustahabb.
Salatut Tasbih
Esta oración recibe el nombre de Salatut Tasbih porque en cada rak‘at se recita setenta y cinco veces este tasbih.
(Árabe***********)
La oración del tasbih es recomendable. En los hadices se menciona su gran recompensa. El Profeta (la paz sea con él) realizó esta oración de cuatro ciclos. Por ello, es mejor realizar los cuatro ciclos con un mismo saludo final. Sin embargo, también es válido realizarla en dos ciclos.
La manera de realizar la oración del tasbih es la siguiente: formen la intención de realizar cuatro ciclos de la oración del tasbih y coloquen las manos. Después de recitar la sana, reciten quince veces este tasbih.
Después, reciten «A‘ūdhu billāhi» y «Bismillāhi», luego reciten la sura al-Fātiha y una parte del Corán. Después, reciten diez veces el tasbih.
Al pasar al rukū‘, después del tasbih del rukū‘, reciten este tasbih diez veces; al levantarse del rukū‘, durante la posición erguida, recítenlo diez veces; en el suŷūd, después de «Subhāna Rabbiyal-A‘lā», recítenlo diez veces; y al levantarse del suŷūd, durante la ŷalsa, recítenlo diez veces. En el segundo suŷūd, recítenlo también diez veces.
Después, en el segundo ciclo, hagan lo mismo: quince veces después de la sana, diez veces después de la recitación, diez veces en el rukū‘, diez veces al levantarse del rukū‘, diez veces en cada uno de los dos suŷūd y diez veces entre los dos suŷūd.
Después, realicen del mismo modo el tercer y el cuarto ciclo. Es decir, reciten el tasbih 75 veces en cada ciclo, y 300 veces en total. Para llevar la cuenta del tasbih, no cuenten doblando los dedos; más bien, cuenten presionando los dedos. Si olvidan recitar el tasbih en algún lugar, complétenlo en otro. Por ejemplo, si olvidan el tasbih durante la ŷalsa, complétenlo al llegar al suŷūd. Si olvidan recitarlo en el suŷūd, no lo compensen durante la ŷalsa, porque la ŷalsa después del suŷūd no debe prolongarse. Por ello, compéntenlo en el otro suŷūd.
La oración del arrepentimiento
Toda persona comete errores y pecados. Cuando se comete un pecado, es recomendable que, sintiéndose avergonzada y arrepentida, llore ante Allah y realice dos ciclos para pedir el perdón del pecado.
Hazrat Abu Barak (que Allah esté complacido con él) dijo: el Noble Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) declaró:
Si un musulmán comete algún pecado, debe purificarse, realizar dos rak‘at de oración voluntaria y pedir a Allah el perdón por su pecado. Entonces Allah le perdonará su pecado. Después recitó este versículo.
(Árabe*************)
Y su condición es tal que, si alguna vez cometen una indecencia o se perjudican a sí mismos cometiendo un pecado, recuerdan inmediatamente a Allah y Le piden perdón por sus pecados. Pues, aparte de Allah, ¿quién puede perdonar los pecados? Y no persisten conscientemente en los delitos que han cometido. (Al ‘Imrán, 135)
La oración del kusuf y del khusuf ***1
Durante el kusuf y el khusuf es sunna realizar dos rak‘at de oración. Sin embargo, no es necesario hacer adhan ni iqama para ella. Si se desea reunir a la gente, se hará de otra manera.
En esta oración es sunna recitar suras largas, como la sura Al-Baqara o Al ‘Imrán, y prolongar mucho los ruk‘u. ****2 Después de la oración, el imán se dedicará a hacer súplicas, y los orantes que lo siguen continuarán diciendo: «Amín, amín». Luego, la súplica terminará en cuanto termine el eclipse. Sin embargo, si antes de que termine el eclipse llega el momento de otra oración, se dejará la súplica y se realizará la oración de ese momento.
En el khusuf, realizar la oración en congregación no es sunna. Cada persona realizará individualmente dos rak‘at de oración. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) declaró:
El sol y la luna son dos signos de Allah. Sus eclipses no ocurren por el nacimiento o la muerte de nadie. Cuando veáis que el sol o la luna están eclipsados, invocad a Allah, suplicadle y rezad hasta que el eclipse termine y el sol o la luna vuelvan a verse con claridad. ****3
Si el eclipse solar ocurre durante los momentos en que está prohibido rezar, como al salir o ponerse el sol y al mediodía, no se debe rezar. Sin embargo, si el eclipse continúa después de que haya pasado ese horario prohibido, se puede rezar.
Es sunnah recitar en voz alta durante la oración del kusuf. Asimismo, es sunnah realizar oraciones nafl en momentos de temor, calamidades, aflicciones y dificultades.
Al eclipse solar se le llama kusuf y al eclipse lunar, khusuf.
Es preferible recitar la sura Al-Ankabut en la primera rak‘ah y la sura Ar-Rum en la segunda. Sin embargo, no es obligatorio recitarlas.
****3 Bujari, Muslim.
Por ejemplo, puede desatarse una tormenta terrible, comenzar a caer una lluvia torrencial e incesante, producirse un terremoto, empezar a caer rayos del cielo, propagarse una epidemia, surgir el temor al enemigo o comenzar el desorden y las actividades destructivas; en resumen, es sunnah rezar en toda situación de peligro. Esta oración debe realizarse individualmente, según la propia conveniencia.
Salat al-Hajah
Cuando el siervo se enfrente a una necesidad especial, ya esté relacionada con Allah —como desear aprobar un examen o necesitar una casa o una tienda— o con otra persona —como desear casarse con una joven piadosa o necesitar un empleo bajo la autoridad de alguien—, es recomendable que realice dos rak‘at de oración con la intención de ofrecer la Salatul Hayat. Después recitará la siguiente súplica:
(Árabe*************)
No hay ninguna divinidad excepto Allah. Él es quien pasa por alto las faltas y deficiencias, y es sumamente misericordioso. Él está libre de toda falta y deficiencia, es el Dueño del grandioso Trono. La alabanza pertenece únicamente a Allah, Señor y Sustentador de todos los mundos. ¡Oh Allah! Te suplico aquellas cosas para las cuales es indispensable Tu misericordia y que son causa de Tu generosidad y Tu perdón. Deseo participar de todo bien y anhelo estar a salvo de todo pecado. ¡Oh Allah! No me abandones sin perdonar mis pecados, aliviar mis aflicciones y pobrezas, y satisfacer las necesidades que Te agradan. ¡Oh, el más generoso de los generosos!
Después de esta súplica, pedirá lo que desee. Esta oración ha sido comprobada para satisfacer las necesidades.
Una vez, un hombre ciego se presentó ante el Profeta (s.) y le dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Ruega a Allah por la recuperación de mi vista». El Profeta (s.) le respondió: «Si tienes paciencia, recibirás una recompensa muy grande; pero, si quieres, puedo suplicar por ti».
Cuando manifestó su deseo de que suplicara por él, el Profeta (s.) le enseñó esta oración (Ilmul Fiqah 9, tomo 2).
La oración de Istijara
La palabra Istijara significa desear el bien. Si surge una situación como la de recibir una propuesta de matrimonio y no saber si aceptarla o rechazarla; si surge la cuestión de emprender o no un viaje; de iniciar un negocio; de asociarse con otra persona en algún asunto; de comprar o vender una tienda, una casa o un terreno; o de aceptar o dejar un empleo; en resumen, si surge alguna dificultad en cualquier asunto, es recomendable realizar dos rak‘at de oración voluntaria y recitar la súplica prescrita de la Istijara para decidir al respecto. Después de la Istijara, si se sigue aquello hacia lo que se sienta inclinación, se alcanzará el éxito por la gracia de Allah.
El Profeta (s) dijo: quien hace istijara nunca fracasa; quien consulta nunca se arrepiente, y quien practica la moderación nunca depende de los demás (Tabarani).
Hazrat Sa‘d ibn Abi Waqqas (ra) dijo: el Profeta (s) dijo: hacer istijara ante Allah es una dicha para los hijos de Adán. Estar satisfechos con la voluntad de Allah también es una dicha para los hijos de Adán. La desgracia de los hijos de Adán consiste en que no hacen istijara ante Allah y muestran descontento con el decreto de Allah (Musnad Ahmad).
Método para hacer la istijara
El método de hacer la istijara es el siguiente: excepto durante los horarios prohibidos, rece en cualquier momento conveniente dos rak‘at de oración de istijara, como una oración nafl ordinaria. Después, recite la alabanza y la glorificación de Allah, así como el durood sharif. Luego recite la súplica de istijara enseñada por el Profeta y acuéstese a dormir orientado hacia la quibla. Es recomendable hacerlo siete veces. Después, siga aquello hacia lo que perciba que se inclina su corazón, considerándolo la voluntad de Allah.
Si por alguna razón no es posible rezar, por ejemplo, si una mujer se encuentra en estado de menstruación o de nifas, bastará con recitar únicamente la súplica. Después, se debe actuar conforme a aquello hacia lo que se incline el corazón.
La súplica de la istijara
Hazrat Yabir (ra) dijo: así como el Profeta (s) nos enseñaba el Sagrado Corán, también nos enseñaba la súplica de la istijara.
Él decía:
Si alguno de vosotros se preocupa en algún momento por un asunto importante, que rece dos rak‘at de oración nafl y diga esta súplica:
(Árabe*************)
¡Oh, Allah! Basándome en Tu conocimiento, busco de Ti el bien y, por medio de Tu poder, te imploro Tu inmensa gracia y generosidad. Pues Tú eres el Dueño del poder y yo carezco de fuerza. Tú lo sabes todo; yo no sé, y conoces perfectamente lo oculto.
¡Oh, Allah! Si, según Tu conocimiento, este asunto es beneficioso para mí, para mi religión y mi vida mundana, y en cuanto a su resultado final, escríbelo en mi destino. Hazlo fácil para mí y bendícelo para mí. Y si este asunto es perjudicial para mí, para mi religión y mi vida mundana, y en cuanto a su resultado final, aléjalo de mí y protégeme de él; escribe para mí el bien dondequiera que se encuentre y, después, concédeme la capacidad de permanecer satisfecho y firme.
Descripción de la mezquita
Después de emigrar a Medina Sharif, la mayor preocupación del Noble Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue construir una mezquita para la adoración de Allah. Cerca de su vivienda había un terreno perteneciente a dos niños huérfanos llamados Sahl y Suhail. El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) los llamó y compró de ellos aquel terreno. Después comenzó la construcción de la mezquita. El propio Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) trabajaba junto con los nobles compañeros y transportaba ladrillos y piedras con sus benditas manos. Al ver esto, uno de los compañeros exclamó:
(Árabe***********)
Si nosotros permanecemos sentados en silencio mientras el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) trabaja con sus propias manos, esta conducta nuestra nos conducirá al extravío.
Los honorables Compañeros trabajaban con entusiasmo y alegría, y cantaban poemas con melodía:
(Árabe***********)
¡Oh, Allah! La verdadera vida es la vida del Más Allá. Por tanto, ten misericordia de los Ansar y los Muhayirun.
En realidad, la mezquita es un centro neurálgico de la vida islámica, alrededor del cual gira toda la vida de los musulmanes. Sin ella, no se puede concebir ninguna comunidad islámica. Por eso, el Profeta, al llegar a Medina, dispuso de inmediato la construcción de esta mezquita y la construyó llevando ladrillos y piedras con sus propias manos.
Para mantener viva la fuerza espiritual de los musulmanes, generar en ellos una verdadera conciencia de la existencia de la comunidad islámica y reunir sus partes dispersas, es necesario convertir la mezquita en el centro neurálgico de la vida islámica y establecer en ella la oración en congregación. Con este propósito, se ordenó al profeta Musa y al profeta Harun que designaran algunas casas en Egipto y establecieran allí la oración en congregación. De este modo, se ordenó convertir esas casas en centros de la vida de los musulmanes y unir las fuerzas dispersas.
(Árabe***********)
Y ordenamos a Musa y a su hermano: «Designad algunas casas para vuestro pueblo en Egipto y haced de ellas lugares de oración, y estableced la oración» (Yunus: 87).
El Mensajero de Allah ofreció diversos estímulos para construir las mezquitas y mantenerlas activas. Dijo:
A quien construye una mezquita buscando la complacencia de Allah, Allah le construye una casa en el Paraíso (Tirmidhi, Bujari).
Construir una mezquita significa edificar el recinto de la mezquita. Pero, en realidad, establecer una mezquita significa adorar a Allah en ella y organizar la realización de la oración en congregación. De lo contrario, es cierto que, si no se cumple este propósito, la mezquita no será más que una casa como las demás viviendas.
El Profeta (s) dijo: «Estará bajo la sombra del Trono de Allah aquella persona cuyo corazón permanece siempre apegado a la mezquita» (Bujari).
Es decir, el pensamiento de la mezquita nunca se aparta de su mente. Después de realizar una oración, espera con impaciencia la siguiente.
Para mantener viva y despierta la vida religiosa de los musulmanes, consideren la necesidad y la importancia de la mezquita: el Profeta (s), aunque sufría en su lecho de muerte, se levantó de la cama en ese estado y, apoyándose en dos hombres, llegó a la mezquita arrastrando sus benditos pies por el suelo. Después realizó la oración en congregación (Bujari).
Para Allah, de todo este mundo, la parte más querida es aquella en la que se ha establecido una mezquita de Allah. Entonces, ¿cómo puede ser que los creyentes no tengan una relación extraordinaria con la mezquita?
Hadrat Abu Huraira (ra) narró que el Mensajero de Allah (s) dijo:
Para Allah, el lugar más querido de todas las localidades son Sus mezquitas, y el lugar más detestado son los mercados de esas localidades (Muslim).
En cierta ocasión, el Profeta (s) describió la relación estrecha con la mezquita como un signo manifiesto de la fe. Luego ordenó que, entre la comunidad musulmana, quienes mantuvieran una relación sincera con la mezquita y consideraran su servicio una labor querida eran verdaderos creyentes, y que se diera testimonio de su fe. Es cierto que estas personas son objeto de respeto en la comunidad musulmana. Seguirlas es una dicha tanto en la religión como en este mundo.
Hazrat Abu Sa‘id al-Judri (que Allah esté complacido con él) dijo que el Profeta (s) declaró:
Cuando veáis a alguien que mantiene una relación estrecha con la mezquita y se ocupa de su cuidado, dad testimonio de que es creyente. Esto se debe a que Allah dice: (árabe*************)
Solo mantienen florecientes las mezquitas de Allah quienes creen en Allah y en el Más Allá.
Este hadiz fue transmitido por Tirmidhi e Ibn Mayah.
Los modales y la etiqueta de la mezquita
1. Al entrar en la mezquita, se debe entrar primero con el pie derecho. Después de recitar el durood sharif, se debe hacer la súplica que enseñó el Profeta (s). El Profeta (s) dijo: Cuando alguno de vosotros venga a la mezquita, que invoque bendiciones sobre el Profeta y haga esta súplica: (árabe*************)
¡Oh Allah!, ábreme las puertas de Tu misericordia. (Sahih Muslim)
2. Al entrar en la mezquita, se deben ofrecer primero dos rak‘at de la oración nafl Tahiyyat al-Masjid. El Profeta (s) dijo: «Cuando alguno de vosotros entre en la mezquita, que no se siente hasta haber ofrecido dos rak‘at». (Bujari, Muslim).
3. Se debe permanecer sentado en la mezquita con tranquilidad y humildad, de modo que la grandeza de Allah y el temor de Él llenen el corazón. Hacer ruido y alboroto en la mezquita, bromear y reír, hablar de asuntos mundanos, comprar y vender, y realizar otras actividades mundanas semejantes contradice la dignidad de la mezquita. El Profeta (s) advirtió contra estas actividades. Dijo:
Llegará un tiempo en que la gente hablará en las mezquitas únicamente de asuntos mundanos. No participéis en las conversaciones de esas personas. Allah no aceptará la oración de quienes, siendo negligentes respecto a la religión, actúen de ese modo.
La grandeza de la mezquita y el respeto que se le debe exigen que la persona entre en ella con temor y reverencia, y que se siente humildemente dondequiera que encuentre un lugar. Es una grave injusticia avanzar empujando a la gente y pasando por encima de sus cuellos. También es incorrecto correr precipitadamente hacia la mezquita para alcanzar el ruk‘u y la rak‘at con el imam. Correr de ese modo contradice la dignidad de la mezquita. Se alcance o no la rak‘at, se debe caminar hacia la mezquita despacio, con la mayor cortesía y decoro. El Profeta (s) dijo: «Es obligatorio para vosotros permanecer en la mezquita con serenidad y decoro».
4. No se debe entrar en la mezquita llevando o habiendo comido cosas malolientes. El Profeta (s) dijo: «Que nadie que haya comido ajo o cebolla venga a nuestra mezquita». Esto se debe a que aquello que molesta a las personas también molesta a los ángeles. (Bujari, Muslim).
5. No se debe llevar a la mezquita a un niño tan pequeño que no pueda avisar cuando necesite orinar o defecar. Existe el temor de que orine o defeque allí, o que de alguna otra manera falte al respeto de la mezquita. Tampoco se debe permitir la entrada en la mezquita a los dementes que no distinguen entre lo puro y lo impuro.
6. No está bien utilizar la mezquita como lugar de paso. Al entrar en la mezquita, la persona contrae el derecho de esta: quien entre debe rezar, o hacer dhikr y recitar. Entrar por una puerta y salir sin más por otra es una falta de respeto hacia la mezquita. Si alguien entra por olvido, debe salir en cuanto lo recuerde.
7. Si se pierde algo, no está bien anunciarlo a gritos en la mezquita. Cuando alguien hacía un anuncio de esa manera en la mezquita, el Profeta (s) se disgustaba con él y decía: (Árabe**********)
Que Allah no te devuelva lo que has perdido (Bujari).
8. Se debe mantener un vínculo profundo del corazón con la mezquita. Se debe ir a la mezquita con alegría y entusiasmo a la hora de cada oración. El Noble Profeta (s. a. s.) dijo:
En el terrible Día del Juicio, cuando no habrá sombra en ningún lugar salvo bajo el Trono de Allah, ese día habrá siete clases de personas bajo la sombra del Trono. Una de ellas serán aquellos cuyos corazones permanecían ligados a la prosternación (Bujari).
Es decir, tendrá un vínculo estrecho con la mezquita. La mezquita será siempre el objeto de su atención. Después de terminar una oración, mirará el reloj esperando la siguiente.
El Profeta (s. a. s.) dijo:
Allah prepara la hospitalidad para quienes van y vienen de la mezquita por la mañana y por la tarde (Bujari, Muslim).
El Profeta (s. a. s.) también dijo:
Cuando una persona realiza la ablución en casa y va a rezar, al llegar a la mezquita Allah se alegra tanto como se alegra la familia cuando un viajero regresa a casa después de un viaje (Ibn Juzaima).
El Profeta (s) también dijo:
Quienes van a la mezquita en la oscuridad de la mañana tendrán una luz plena consigo el Día de la Resurrección. (Tabarani).
Hazrat Saíd ibn al-Musayyib (ra) dijo que el Profeta (s) dijo:
Quien realiza correctamente la ablución y luego sale de su casa para la oración recibirá una buena acción escrita por cada paso que dé con el pie derecho, y un pecado le será borrado por cada paso que dé con el pie izquierdo. Esto es así tanto si la mezquita está cerca como si está lejos. Después, al llegar a la mezquita, si realiza la oración con toda la congregación, recibirá la recompensa completa. Si se incorpora después de que ya haya transcurrido parte de la oración y completa las oraciones restantes después del saludo final, también recibirá la recompensa completa. Y si al llegar a la mezquita la congregación ya ha terminado y realiza la oración solo en la mezquita, aun así recibirá la recompensa completa. (Abu Dawud).
9. Proporcionar perfumes y cosas semejantes en la mezquita, y mantenerla pura y limpia, son derechos de la mezquita. A los ojos de Allah, estas son obras propias de los habitantes del Paraíso. El Profeta (s) dijo: mantener medios para limpiar la mezquita, conservarla pura y limpia, sacar la basura al exterior, proporcionar perfume para la mezquita y, especialmente el viernes, llenarla de fragancia, entre todas estas obras, llevará a las personas al Paraíso. (Ibn Mayah, Tabarani).
También dijo:
Limpiar la basura de la mezquita es el mahr de las hermosas huríes del Paraíso. (Tabarani).
Es decir, quien se ocupa de mantener la mezquita limpia y aseada cumple el mahr de una hermosa hurí verdadera.
Hadrat Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dijo: Una mujer solía barrer la Mezquita del Profeta. De repente murió. La gente la enterró sin darle importancia y no informó al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Cuando el Profeta preguntó por ella y supo que había muerto y que la habían enterrado considerándolo un asunto insignificante, dijo:
¿Por qué no me informasteis?
Después fue a su tumba, hizo una súplica por ella y dijo: La mejor obra de esta mujer era que barría la mezquita. (Bujari, Muslim, Ibn Mayah y otros).
10. Es makruh realizar el wudu en el patio de la mezquita, enjuagarse la boca allí o sacudir las manos después del wudu y salpicar agua dentro de la mezquita. Algunas personas, después de hacer el wudu, se limpian el rostro y las manos y arrojan el agua usada dentro de la mezquita. Hacer esto es una falta de respeto hacia la mezquita. Del mismo modo, es makruh limpiar en las paredes, los pilares o las cortinas de la mezquita el barro que se haya adherido a los pies, la ropa o cualquier otra parte de una persona.
11. No se debe acudir a la mezquita en estado de yanaba o durante la menstruación o el puerperio. Acudir a la mezquita en tal estado, sin una necesidad imperiosa, es makruh tahrimi.
12. Es makruh dormir en la mezquita o pasar el tiempo allí innecesariamente, acostado o sentado. Sin embargo, el viajero tiene permitido permanecer y dormir allí. Asimismo, quienes realizan el i’tikaf deben permanecer y dormir en la mezquita.
13. No se debe acudir a la mezquita con ropa que deje al descubierto el awra. Por ejemplo, no se debe ir llevando el niqab o con la ropa levantada. Por el contrario, se debe acudir con el cuerpo cubierto y decorosamente.
14. No se deben cerrar las puertas de la mezquita, para que quien quiera pueda entrar a rezar en cualquier momento. Sin embargo, si existe temor de que se roben muchos bienes y pertenencias, se pueden cerrar las puertas. Pero durante el horario de la oración deben mantenerse abiertas. En circunstancias normales, mantener cerradas las puertas de la mezquita es makruh.
15. Se debe establecer debidamente el adhan y la oración en congregación en la mezquita. Se debe designar para el adhan y para dirigir la oración a la persona que, en conjunto, sea considerada la mejor en religión y carácter moral por todos los orantes que acuden a la mezquita. En la medida de lo posible, se debe procurar encontrar para el adhan y el imamato a alguien que desempeñe esta responsabilidad únicamente con la esperanza de obtener la recompensa de la otra vida.
Hazrat Uthman ibn Abi al-As (que Allah esté complacido con él) dijo: Le solicité al Profeta (la paz sea con él) y le dije: «Desígneme como imam de mi pueblo».
El Profeta (la paz sea con él) dijo:
«Sé su imam, pero ten en cuenta a los débiles, y designa como muadhdhin a alguien que no cobre remuneración por hacer el adhan». (Abu Dawud, Tirmidhi, Ibn Majah, Nasai).
16. Se deben tomar todas las medidas necesarias para mantener activa la mezquita. Mantener activa la mezquita significa adorar a Allah en ella y que la gente se mantenga ocupada en el dhikr y la reflexión, la recitación, las oraciones voluntarias y otras prácticas semejantes. Allah, el Altísimo, dice:
(Árabe**************)
En unas casas a las que Allah ha permitido elevar y en las que se mencione Su nombre. (Nur: 36)
Es decir, es derecho de la mezquita que se la respete y se la honre, que en ella se practique el dhikr y la reflexión, y que se establezcan los medios para adorar a Allah. Esto es un derecho y una responsabilidad de los creyentes, y un testimonio de su fe.
En el Corán se dice: (árabe************)
Solo quienes creen en Allah y en el Último Día construyen las mezquitas de Allah y las mantienen vivas y florecientes (At-Tawba: 17).
Sin embargo, hoy en día la gente suele adornar las mezquitas con hermosos diseños y mantenerlas resplandecientes con luces de colores, de una manera realmente sorprendente. Incluso recaudan donaciones para ello, lo cual es aún peor. Pero se muestran sumamente negligentes en mantener vivas las mezquitas y alcanzar la dicha de adorar a Allah. Mientras que el Santo Profeta declaró:
No se me ordenó construir las mezquitas altas y suntuosas (Abu Dawud).
Después de escuchar este hadiz, el honorable Ibn Abbas advirtió a la gente diciendo:
«Seguiréis adornando vuestras mezquitas del mismo modo que los judíos y los cristianos adornan sus lugares de culto».
Al salir de la mezquita, primero se debe sacar el pie izquierdo y luego recitar esta súplica: (árabe********)
Oh Allah, te pido tu favor y tu generosidad.
18. Orinar, defecar y mantener relaciones sexuales sobre el techo de la mezquita es makruh tahrimi. Si alguien ha habilitado una mezquita dentro de una casa, la norma de la mezquita no se aplicará a toda la casa. Más bien, solo quedará bajo la norma de la mezquita la parte que haya sido destinada a la oración. Del mismo modo, tampoco quedarán bajo la norma de la mezquita los lugares que hayan sido destinados a las oraciones de las dos festividades o a la oración fúnebre.
19. Por lo general, no está permitido que un profesional se siente en la mezquita para realizar su trabajo. Sin embargo, si alguien se sienta temporalmente en la mezquita para realizar su trabajo con el fin de protegerla, como un sastre que cose o un escriba que escribe, entonces estará permitido.
Descripción de la oración en congregación
Énfasis y virtud de la oración en congregación
De la insistencia y las virtudes de la oración en congregación expuestas en el Corán y la Sunna se hace evidente esta verdad: las oraciones obligatorias deben realizarse en congregación, y en una sociedad islámica no puede concebirse la realización de las oraciones obligatorias sin congregación. Naturalmente, si existe una excusa válida, es distinto.
La orden del Corán (árabe***************)
Y haz la inclinación con quienes se inclinan (Baqara: 43)
Los exegetas generalmente han demostrado a partir de este versículo que la oración debe realizarse en congregación (Ma‘ālim at-Tanzīl, Jāzin, Tafsīr al-Kabīr y otras obras).
Juzguen la extraordinaria importancia y el gran énfasis que tiene en la religión la oración en congregación por el hecho de que, incluso en el campo de batalla, cuando a cada instante existe el peligro de un enfrentamiento sangriento con el enemigo, se ha ordenado que no se rece por separado, sino en congregación. Además, el Corán no solo ordena rezar en congregación, sino que también explica la manera de hacerlo:
(Árabe*****************)
«Y cuando estés entre ellos y los dirijas en la oración durante la batalla, que un grupo de ellos se ponga de pie contigo y conserve sus armas. Cuando hayan realizado la prosternación, que se retiren detrás de vosotros, y que venga el otro grupo, que aún no ha rezado, para rezar contigo. Que también permanezcan alerta y con sus armas». (An-Nisá: 102).
El Santo Profeta (s.) dijo muchas cosas acerca del énfasis y la excelencia de la oración en congregación. Mencionó su importancia y sus bendiciones, exhortando a ella, y pronunció severas advertencias para quienes la abandonan. Dijo:
«Para los hipócritas, ninguna oración es más difícil que la del alba y la de la noche. Si supieran cuánto mérito hay en estas dos oraciones, acudirían siempre a ellas, aunque tuvieran que ir arrastrándose sobre sus rodillas».
Después dijo:
«Pensé ordenar a un almuédano que hiciera la llamada para comenzar la oración en congregación, ordenar a alguien que dirigiera la oración en mi lugar, y luego ir yo mismo con haces de fuego a las casas de quienes, después de oír la llamada a la oración, no salen de sus casas, y quemarlos» (Bujari, Muslim).
«La oración en congregación tiene veintisiete veces más mérito que la oración individual» (Bujari, Muslim).
** Hazrat Anas (que Allah esté complacido con él) relata que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
Quien cumpla regularmente cada oración en congregación durante cuarenta días, de tal manera que no pierda el primer takbir, recibirá la decisión de ser liberado de dos cosas. (Es decir, Allah, exaltado sea, decidirá protegerlo y salvarlo de dos cosas.) La primera es la liberación del fuego del Infierno, y la segunda, la liberación y protección contra la hipocresía (Tirmidhi).
** Hazrat Abdullah ibn Masud (que Allah esté complacido con él) relata que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
Oh musulmanes, Allah ha establecido para vosotros las «Sunan de la guía». Es decir, os ha enseñado un método mediante el cual la comunidad puede permanecer firme en la guía. Y ofrecer estas cinco oraciones en congregación en la mezquita es precisamente una de las «Sunan de la guía». Si comenzáis a rezar en vuestras casas, como se ha señalado en el caso de cierta persona, abandonaréis la sunna de vuestro Profeta. Y si abandonáis la sunna del Profeta, os desviaréis del camino de la guía (Muslim).
** Según la narración de Ubai ibn Ka’b (que Allah esté complacido con él), el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
Si la gente conociera la recompensa y el mérito de rezar en congregación, acudiría corriendo a unirse a ella, cualquiera que fuese su situación. La primera fila de la congregación es como la fila de los ángeles. Rezar entre dos personas es mejor que rezar solo. Y cuanto más numerosa ***1 sea la congregación, tanto más apreciada y querida será ante Allah. ***2
** El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) también dijo:
Anuncia la buena nueva de que quienes acuden a la mezquita para la oración en congregación durante las noches oscuras recibirán una luz completa el Día de la Resurrección (Tirmidhi).
**Hazrat Uzman (ra) dijo: El Profeta (s) declaró:
Quien realice la oración de isha en congregación obtendrá la recompensa de adorar durante la mitad de la noche, y quien realice la oración del fayr en congregación obtendrá la recompensa de adorar durante toda la noche (Tirmizi).
***1 En la Torá se menciona que, cuanto mayor sea el número de personas en la oración congregacional de la comunidad de Muhammad, mayor será la recompensa para cada una de ellas. Es decir, si hay mil personas, cada una recibirá la recompensa de mil oraciones. (Ilmul Fiqah).
**2 Abu Dawud.
**Hazrat Ibn Abbas (ra) dijo: El Profeta (s) dijo: Quien, después de oír el llamado a la oración, no acuda a realizarla en congregación, y no tenga ninguna excusa para no acudir, no tendrá aceptada la oración que realice solo.
Un compañero (ra) preguntó: «¿Qué se entiende por excusa?». El Profeta (s) respondió: «El miedo o la enfermedad» (Abu Dawud).
Hazrat Aswad (ra) dijo: Un día estábamos en presencia de Hazrat Aisha (ra), cuando surgió una conversación sobre la constancia en la oración y sus virtudes. Entonces Hazrat Aisha (ra), al describir el lecho de muerte del Profeta (s), dijo:
Un día, cuando llegó la hora de la oración, el Profeta (s) dijo: «Díganle a Abu Bakr (ra) que dirija la oración». Nosotros dijimos: «Abu Bakr es un hombre de corazón sensible. Si se coloca en su lugar, no podrá dominarse ni dirigir la oración».
El Noble Profeta (s) volvió a ordenar: «Díganle a Abu Bakr que dirija la oración». Nosotros repetimos lo mismo. Entonces el Profeta (s) dijo: «¿Me hablan de este modo, como las mujeres de Egipto le hablaban a Hazrat Yusuf (a)? Díganle a Abu Bakr que dirija la oración».
En fin, Hazrat Abu Bakr (r) avanzó para dirigir la oración. En ese momento, el Noble Profeta (s) se sintió un poco mejor y comenzó a dirigirse a la mezquita apoyándose en dos personas. Esa imagen aparece ante mis ojos. Los pies benditos del Noble Profeta (s) avanzaban arrastrándose sobre el suelo. Esto significa que no tenía suficiente fuerza en las piernas para levantar los pies. Abu Bakr (r) ya había comenzado la oración en la mezquita. Entonces quiso retroceder, pero el Noble Profeta (s) se lo prohibió y dirigió la oración por medio de él (Sahih Bujari).
La norma sobre la oración congregacional
1. La oración congregacional es wajib en las cinco oraciones diarias. Es wajib incluso si alguna de ellas se realiza fuera de la mezquita, por ejemplo, en casa o en un campo. Está permitido realizarla en casa, pero no es correcto hacerlo sin una excusa válida. La oración congregacional debe realizarse en la mezquita.
2. La oración congregacional es una condición para la oración del viernes y las dos oraciones del Eid. Es decir, sin congregación no se puede realizar ni la oración del viernes ni las oraciones del Eid.
3. Realizar la oración de tarawih de Ramadán en congregación es sunna muakkada, aunque se recite todo el Noble Corán en congregación.
4. En la oración del eclipse también es sunna muakkada realizarla en congregación.
5. Es mustahabb realizar en congregación la oración de witr de Ramadán.
6. En la oración del eclipse lunar, rezar en congregación es makruh tahrimi.
7. También es makruh rezar en congregación las oraciones nafl ordinarias si se organiza el adhan y la iqama para convocar a la gente como se hace para las oraciones fard. Sin embargo, si en algún momento algunas personas se reúnen espontáneamente y realizan una oración nafl en congregación, no hay ningún inconveniente.
Condiciones para que la oración en congregación sea wajib
1. Ser hombre. Para las mujeres, rezar en congregación no es wajib.
2. Haber alcanzado la pubertad. Para los niños que aún no han alcanzado la pubertad, rezar en congregación no es wajib.
3. Tener discernimiento. Para los inconscientes, los dementes y los intoxicados, rezar en congregación no es wajib.
4. No tener ninguna de las excusas que permiten abandonar la oración en congregación.
Excusas para abandonar la oración en congregación
Las excusas que permiten no asistir a la oración en congregación son de cuatro tipos. Por estas razones se puede dejar de asistir a la congregación, pero es mejor participar en ella en la medida de lo posible.
1. El orante no puede llegar hasta la mezquita. Por ejemplo:
(a) Está tan débil que no puede caminar.
(b) Tiene una enfermedad que le impide desplazarse.
(c) Es ciego, discapacitado o tiene una pierna amputada. Incluso si alguien lo lleva hasta la mezquita en tal estado, la oración en congregación no es obligatoria para él.
2. Ir a la mezquita resulta muy difícil o existe el riesgo de que la enfermedad empeore. Por ejemplo:
(a) Está lloviendo torrencialmente.
(b) Hace un frío intenso y existe el riesgo de enfermarse al salir.
(c) Una oscuridad tan intensa que no se puede ver el camino.
(d) Que haya barro y agua en el camino hacia la mezquita.
(e) El temor de que el transporte se marche y el riesgo de sufrir un perjuicio si se espera al siguiente transporte.
3. Temor por la vida y los bienes, por ejemplo:
(a) Que haya algún animal dañino en el camino hacia la mezquita, como una serpiente o una fiera, entre otros.
(b) Que el enemigo esté apostado al acecho.
(c) Temor a ladrones o bandidos en el camino, o riesgo de que roben en la casa.
4. Tener alguna necesidad humana cuya falta de satisfacción pueda impedir la concentración durante la oración. Por ejemplo:
(a) Se ha sentido hambre y la comida está servida.
(b) Sentir la necesidad de orinar o defecar.
Enderezar las filas
1. Se debe disponer todo lo necesario para enderezar completamente las filas para la oración en congregación. La instrucción del Profeta (s) es:
Mantened rectas y alineadas vuestras filas durante la oración. Hacerlo forma parte de la oración (Bujari, Muslim).
Hazrat Nu’man ibn Bashir (r. a.) dijo: el Santo Profeta (s) enderezaba nuestras filas de tal manera que parecía estar enderezando una flecha con ellas. Lo hacía para cerciorarse de que habíamos comprendido bien sus palabras. Una vez salió y se puso de pie para dirigir la oración; justo cuando iba a pronunciar el takbir, vio a un hombre cuyo pecho sobresalía un poco por delante de la fila. Entonces el Santo Profeta (s) dijo:
«Siervo de Allah, endereza y alinea tu fila. No permitas que, por no enderezar las filas, Allah vuelva vuestros rostros unos lejos de otros». —(Muslim).
2. Primero deben enderezarse y alinearse las filas delanteras. Si después queda algún defecto, permanecerá en las filas traseras.
3. Detrás del imán, inmediatamente junto a él, se colocarán quienes sean más destacados en conocimiento y discernimiento. Después, se colocarán más cerca quienes les sean más próximos en inteligencia y juicio.
4. Detrás del imán estará primero la fila de los hombres, luego la de los niños y, finalmente, la de las mujeres.
5. Los muqtadíes se colocarán a ambos lados del imán, de modo que este quede en el centro; no debe ocurrir que haya más personas a un lado del imán y menos al otro.
6. Si solo hay un muqtadí, ya sea un hombre adulto o un niño menor de edad, debe colocarse ligeramente detrás, a la derecha del imán. Es makruh que un único muqtadí se coloque detrás del imán o a su izquierda.
7. Si hay varios muqtadíes, deben colocarse detrás del imán. Si hay dos muqtadíes y se colocan a la derecha del imán, será makruh tanzihi. Si son más de dos, será makruh tahrimi. Esto se debe a que, cuando hay más de dos muqtadíes, será obligatorio que se coloquen delante del imán (Ilmul Fiqah—Durr al-Mukhtar, Shami).
8. Si al principio hay un solo muqtadí y después llegan más muqtadíes, habrá que hacer retroceder al muqtadí que está alineado con el imán hasta la fila posterior, o el imán deberá avanzar para que todos los muqtadíes puedan colocarse juntos en una misma fila detrás de él.
9. Cuando la fila anterior esté completa, quien llegue después no deberá colocarse solo en la fila posterior. Habrá que hacer venir a alguien de la fila anterior a la fila posterior. Sin embargo, si se hace retroceder a alguien que desconoce esta cuestión, lo considerará algo malo.
10. Es makruh colocarse en la fila posterior aunque haya espacio en la fila anterior.
La oración congregacional de las mujeres
1. Es lícita la oración congregacional exclusivamente de mujeres —es decir, tanto la imán como las seguidoras son mujeres— y no es makruh.
La honorable Umm Waraqa bint Nawfal (que Allah esté complacido con ella) dijo que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) iba a su casa para visitarla. También había designado para ella un almuédano, que pronunciaba el adhan para sus oraciones. Umm Waraqa dirigía en la oración a las mujeres de su casa. (Abu Dawud)
2. Cuando una mujer dirige la oración de otras mujeres, debe situarse en medio de la fila, no delante de ellas, tanto si la seguidora es una sola como si son varias.
3. Está permitido que un hombre dirija en la oración exclusivamente a mujeres, con la condición de que en esa congregación haya al menos un hombre o entre las mujeres haya una mujer mahram, como su madre, hermana o esposa. Sin embargo, si no hay en la congregación ningún hombre ni ninguna mujer mahram, dirigir la oración será makruh tahrimi.
4. Si la seguidora es una mujer, sea adulta o menor de edad, debe situarse detrás del imán, tanto si está sola como si son varias. Incluso si es una sola, no debe situarse junto al imán, sino detrás de él.
Sutrah
1. Si alguien reza en un lugar por delante del cual transita la gente, debe colocar delante de sí algún objeto de aproximadamente un codo de altura y cuyo grosor sea, como mínimo, el de un dedo. Hacer esto es mustahabb.
2. Pasar por delante de una persona que está rezando es un pecado. Sin embargo, si se coloca una sutrah (el objeto mencionado anteriormente) delante de ella, no habrá pecado en pasar por delante de la sutrah. Pero no está permitido pasar entre la sutrah y la persona que reza.
3. Si el imán coloca una sutrah delante de él, será suficiente para todos los muqtadíes. Entonces no habrá pecado en pasar por delante de la congregación.
Cuestiones relativas a la oración en congregación
1. Si alguien llega a la mezquita más cercana y ve que la oración en congregación ya ha terminado, es mustahabb que intente alcanzar la congregación en otra mezquita. También está permitido regresar a casa y rezar en congregación con los miembros de su familia.
2. Para que la oración en congregación sea válida, es necesario que el lugar donde rezan el imán y el muqtadí sea el mismo; por ejemplo, que ambos recen en la misma mezquita o en la misma casa, o que el imán esté en la mezquita y el muqtadí fuera, en la calle o en su propia casa, pero que entre ambos haya filas continuas.
3. Si el imán está dentro de la mezquita y el muqtadí está en el tejado de la mezquita, o si la casa de alguien está adosada a la mezquita y él se encuentra en el tejado de su casa, esto es válido siempre que entre ambos no haya un espacio vacío lo bastante grande como para formar dos filas.
4. Si alguien ya ha rezado solo la oración obligatoria y se está realizando la oración obligatoria en congregación, debe unirse a la congregación. Sin embargo, no se unirá en las oraciones del faŷr, del ‘asr ni del magrib, porque rezar después del faŷr y del ‘asr es makruh. La razón para no unirse en el magrib es que esa segunda oración sería nafl, y no se ha transmitido que una oración nafl tenga tres rak‘at.
5. Si alguien está rezando la oración obligatoria y luego comienza esa misma oración en congregación, debe abandonar su oración y unirse a la congregación. En el caso de la oración del faŷr, si ya ha realizado la postración de la segunda rak‘at, deberá completar su oración. Después de completarla, si ve que la congregación aún no ha terminado, se unirá a ella si se trata de la oración del zuhr o del ‘ishá.
6. Si alguien ha comenzado una oración nafl y se inicia la oración farz en congregación, deberá completar dos rak‘at y pronunciar el salam.
7. Si alguien ha comenzado las primeras cuatro rak‘at de la sunnah mu’akkadah del zuhr o del viernes, y en ese momento el imam se pone de pie para la oración farz, deberá completar dos rak‘at de sunnah y pronunciar el salam. Después de la oración farz, completará esa sunnah.
8. Cuando el imam se haya puesto de pie para dirigir la oración farz, no se debe realizar la sunnah. Sin embargo, si se tiene la certeza de que no se perderá ninguna rak‘ah de la oración farz, se puede realizar la sunnah. Puesto que la sunnah del fayr tiene un énfasis muy especial, si se espera alcanzar aunque sea una rak‘ah con la congregación, se deberá realizar la sunnah. Si no se espera alcanzar ni una rak‘ah, no se deberá realizar.
9. Cuando se esté realizando la oración farz en congregación, quien quiera realizar la sunnah deberá hacerlo en un lugar separado de la mezquita. Si eso no fuera posible, deberá apartarse de las filas de la congregación y realizarla en un rincón de la mezquita. Si tampoco eso fuera posible, no deberá realizar la sunnah. Por ello, en el lugar donde se realiza la oración farz en congregación, cualquier otra oración es makruh tahrimi.
10. Si en alguna ocasión se llega tarde y no se espera alcanzar la congregación completa, aun así se debe ir a la mezquita y rezar en congregación. Se puede esperar la recompensa de la congregación; incluso aunque la congregación haya terminado, se puede esperar de Allah que se obtenga la recompensa de la congregación.
El Profeta (s) dijo:
A quien realizó correctamente el wudu y luego fue a la mezquita con la esperanza de alcanzar la congregación, pero al llegar vio que la congregación ya había terminado, Allah Ta‘ala le concederá a ese siervo la misma recompensa de la congregación que a quienes participaron en la congregación y realizaron la oración. Esto no disminuirá en nada la recompensa de ellos. —(Abu Dawud).
11. Se considerará que quien se una al imam en el rukū‘ ha alcanzado esa rak‘ah. Pero si no alcanza el rukū‘, no habrá alcanzado esa rak‘ah.
12. Si una persona se incorpora a la oración además del imán, la congregación será válida en las oraciones ordinarias. Sin embargo, para la congregación del viernes se requieren, además del imán, al menos otras dos personas. De lo contrario, no se constituirá la congregación del viernes.
La norma sobre la segunda congregación
Después de que se haya celebrado en la mezquita la primera congregación conforme a las normas, si algunas personas que no lograron participar en ella forman una segunda congregación, esta será permisible en ciertas circunstancias y reprobable en otras.
1. Después de que se haya celebrado la congregación habitual en la mezquita, si alguien celebra una segunda congregación en su casa o en un campo, será permisible. No existe desacuerdo al respecto.
2. En una mezquita situada en un lugar de tránsito público, que no tiene un imán fijo ni un almuédano, ni un horario determinado para las oraciones, la segunda congregación será permisible.
3. Si la primera congregación no se ha celebrado completamente conforme al procedimiento establecido, con la llamada a la oración en voz alta y la iqama, en tal caso la segunda congregación será permisible.
4. Si la primera congregación estuvo formada por personas que no pertenecían al vecindario y que tampoco tenían ninguna responsabilidad respecto de la mezquita, entonces la segunda congregación será permisible allí.
5. Si se puede modificar la forma de la segunda congregación, esta será permisible sin ninguna duda. Modificar la forma significa que, mientras que en la primera congregación el imán se encontraba en un lugar determinado, en la segunda el imán se apartará de ese lugar y se colocará en otro. (En el segundo tomo de Ilmul Fiqah, citando a Durr al-Mukhtar, se afirma que, según el imán Abu Yusuf, si se modifica la forma y el modo de la congregación, la segunda congregación no será reprobable; y esta es la opinión en base a la cual se emite la fetua.)
Está narrado en Tirmidhi y Abu Dawud que el Profeta (s) vio a un hombre rezando solo. El Profeta (s) dijo: «¿Quién hay que lo ayude?». Entonces un hombre se levantó y rezó con él. Sin embargo, no debería darse en la mezquita una situación en la que se mantenga regularmente una segunda congregación.]
6. Si no se cumplen las condiciones anteriores y no se da una situación semejante, la segunda congregación será makruh. Es decir, en la mezquita de un vecindario, los habitantes del vecindario organizaron debidamente una congregación, pronunciaron el adhan en voz alta, hicieron la iqama y rezaron. Después, algunas personas llegaron a la mezquita tras la congregación y rezaron formando otra congregación sin cambiar la modalidad de la congregación; en tal situación, la congregación será makruh tahrimi.
Descripción del imamato
Elección del imam
El imamato de la oración es una gran dignidad y responsabilidad religiosa. Es la dignidad de ser heredero del Mensajero. Por ello, el imam debe elegirse con mucho cuidado. Esta responsabilidad debe confiarse a una persona que, en términos generales, sea superior y más digna que todos los que rezan; que esté por encima de todos en conocimiento y piedad, sacrificio y entrega, así como en visión y discernimiento respecto a la religión. Será el imam de los musulmanes en la mezquita y también su guía y líder en la vida práctica.
Cuando el Santo Profeta (s), al encontrarse en su lecho de muerte, no pudo ir a la mezquita, designó a Abu Bakr Siddiq (ra) para que lo representara; él era, en términos generales, el mejor de toda la comunidad. Las mujeres de la casa objetaron dos veces, diciendo que Abu Bakr Siddiq era un hombre muy sensible y no podría contenerse. A pesar de ello, el Profeta (s) dijo tres veces: «Decid a Abu Bakr (ra) que dirija la oración». Entonces Abu Bakr (ra) dirigió la oración.
En realidad, la oración es la fuente de la vida religiosa. Quien tiene derecho a representar a los musulmanes ante Allah durante la oración es aquel que merece esta dignidad y que, en conjunto, posee mayor excelencia que todos en las cualidades religiosas. Abu Masud (ra) relata que el Profeta (s) dijo:
El imam de los musulmanes debe ser quien tenga mayor conocimiento del Corán. Si todos son iguales en esta cualidad, entonces será quien tenga mayor conocimiento de la Sunna y la Sharía. Si también son iguales en esto, será quien haya emigrado antes que los demás. Si también son iguales en este aspecto, será quien tenga mayor edad (Muslim).
Se debe considerar como el más versado en el Corán a quien tenga un amor y una relación especiales con el Corán; quien lo recite con frecuencia, sea hafiz del Corán y pueda recitarlo correctamente; quien pueda reflexionar e investigar sobre el Corán y haya comprendido su invitación y su sabiduría. Si todas estas cualidades se encuentran en varias personas, se debe elegir como imán a quien tenga mayor conocimiento de la sunna y la sharía, y mayor experiencia en los preceptos y las cuestiones jurídicas de la religión.
Ser adelantado en la hégira significa ser quien esté más adelantado en el camino de la religión y sea el mejor de todos en sacrificio y entrega. Si estas cualidades se encuentran en todos por igual, se debe dar preferencia a quien las posea en mayor grado.
Cuestiones sobre el imamato
1. No está permitido que una mujer dirija la oración de los hombres. Hazrat Yábir (que Allah esté complacido con él) dice: El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo que ninguna mujer debe dirigir la oración de un hombre. —(Ibn Máyah)
2. Si una mujer dirige la oración de mujeres, debe situarse en el centro de la fila, no delante.
3. El imán debe tener en cuenta las necesidades y dificultades de quienes lo siguen al recitar el Corán, y no prolongar la inclinación ni la prosternación. Recitar suras muy largas y prolongar excesivamente la inclinación y la prosternación sin tener en cuenta a quienes siguen al imán es makruh tahrimi.
El Profeta (s) dijo:
Si alguno de vosotros dirige la oración, debe hacerla breve, porque entre quienes lo siguen hay enfermos, personas débiles y ancianos. Pero si reza solo, puede prolongarla cuanto desee. —(Bujari, Muslim)
Hazrat Muaz (r.a.) solía recitar suras largas en la oración de isha. Entonces se presentó una queja sobre ello ante el Profeta (s.a.s.). El Profeta (s.a.s.) se enfadó mucho con Hazrat Muaz y dijo:
«¡Muaz! ¿Acaso quieres sumir a la gente en la fitna?»
Después le dijo: (en árabe************) Recitarás suras de este tipo. (Bujari, Muslim)
El Profeta (s.a.s.) dijo refiriéndose a sí mismo:
«Cuando comienzo a dirigir la oración, pienso en hacerla larga. Pero cuando llega a mis oídos el llanto de los niños, acorto la oración, pues sé cuánto dolor siente la madre cuando llora su hijo». (Bujari)
4. Está permitido designar a un mukabbir entre el imam y los seguidores para que transmita los takbires del imam a los seguidores: él pronunciará el takbir al oír el takbir del imam, y los seguidores, al oír su takbir, realizarán la prosternación y los demás pilares de la oración.
5. Es makruh tahrimi nombrar imam a una persona pecadora, depravada o innovadora. Sin embargo, si en algún momento no se encuentra a nadie más que a una persona así, no será makruh.
6. Está permitido nombrar imam a un seguidor de cualquier escuela de fiqh y rezar detrás de él. Si la oración del imam es válida según su escuela de fiqh, la oración de todos los seguidores será válida, sin importar qué escuela de fiqh sigan.
7. Si una persona realiza sola la oración fard de magrib, isha o fayr, y alguien se une a él como muqtadi, será wajib que ese imam recite en voz alta. Aunque ya haya recitado la sura Fatiha o la sura siguiente, deberá repetirla en voz alta, pues para el imam de estas oraciones es wajib recitar en voz alta. Sin embargo, por recitar dos veces la sura Fatiha será wajib realizar la prosternación de sahu.
8. Es makruh nombrar imam a una persona cuya enfermedad suele provocar repulsión en la gente, como la lepra o alguna enfermedad semejante.
9. Es makruh nombrar imam a un muchacho apuesto que aún no tiene barba.
10. No se debe dirigir la oración como imam de aquellos muqtadis que no están satisfechos con su imamato. Dirigir la oración contra la voluntad de la comunidad es makruh tahrimi.
11. Si alguna vez se realiza la oración en la casa de alguien, el dueño de la casa tiene más derecho a dirigirla como imam. No hay inconveniente si él da preferencia a otra persona. Del mismo modo, si en una mezquita hay un imam designado, él tiene más derecho a dirigir la oración. Sin embargo, no hay inconveniente si él mismo nombra imam a otra persona.
12. Si por alguna razón se invalida la oración del imam, se invalidará la oración de todos los orantes, tanto si se descubre la causa de la invalidez durante la oración como después de ella. Si se descubre después de la oración, será obligatorio para el imam informar de ello a todos los muqtadis, para que puedan repetir la oración.
13. Es responsabilidad del imam pedir a los muqtadis que enderecen y alineen las filas, indicándoles que se acerquen y se coloquen unidos unos a otros, sin dejar ningún espacio entre dos personas.
14. Un hombre también puede dirigir la oración únicamente para mujeres, con la condición de que entre ellas haya necesariamente alguna mujer que sea su mahram, o que, además de esas mujeres, participe otro hombre en la oración en congregación.
La dirección de la oración mediante una máquina
No será lícito realizar la oración en congregación siguiendo a un imam cuya voz haya sido grabada en una cinta magnetofónica, ni siguiendo una grabación de la oración en congregación hecha con un gramófono. Del mismo modo, si alguien dirige la oración por radio desde un lugar muy distante, no será lícito realizar la oración siguiéndolo. [A continuación se cita la opinión expresada por el erudito Maulana Maududi (que Allah tenga misericordia de él) al responder a una pregunta sobre este tema:
Pregunta: La radio es un medio de comunicación que transmite las palabras y la voz de una persona a miles de kilómetros de distancia. Del mismo modo, la voz humana puede conservarse en una grabación de gramófono y luego reproducirse mediante un procedimiento especial. Ahora bien, si un imam dirige la oración por radio desde miles de kilómetros de distancia, o si se conserva una voz en una grabación de gramófono para reproducirla después, ¿será lícito formar una congregación para la oración siguiendo esas voces mecánicas?
Respuesta: En principio, no es válida la oración realizada a grandes distancias siguiendo por radio la dirección de una persona, ni tampoco la oración en congregación. Si examina detenidamente sus razones, usted mismo podrá comprenderlo.
La función del imam no consiste únicamente en dirigir la oración. Más bien, en cierto sentido, es el líder de la congregación local. Su tarea es establecer relaciones personales con la gente y prestar atención a su carácter, conducta y circunstancias locales. Después, según la situación y la necesidad, debe cumplir mediante su jutba, o en cualquier otra ocasión, la responsabilidad de corregirlos y guiarlos. Es cierto que, junto con otras instituciones, también esta clase de institución ha sufrido un deterioro. Sin embargo, en todas las circunstancias es necesario conservar la institución fundamental en su forma genuina. Si se comienza a realizar la oración por radio, o se empieza a dirigir la oración y pronunciar la jutba mediante un gramófono, la verdadera fuerza vital de la función del imam se perderá para siempre.
La oración no es una mera «adoración» como en otras religiones. Por lo tanto, eliminar la personalidad de la dirección de la oración y crear en ella una «mecanización» significa, en realidad, destruir su dignidad y su valor.
Además, si una persona, desde un lugar central, dirige la oración y pronuncia la jutba por radio o mediante un gramófono, poniendo fin a la dirección local de la oración, esto produciría una uniformidad artificial (Uniformity) que destruiría la fuerza vital democrática (Spirit) del islam y allanaría el camino hacia la dictadura. Esta idea concuerda con la naturaleza de aquellos sistemas de gobierno que adoptan el principio de hacer que la gente obedezca totalmente a un mismo líder, como el fascismo y el comunismo. Sin embargo, el islam no desea hacer tan omnipresente la autoridad de un imam central o de un amir que toda la autoridad de la población local pase completamente a sus manos, impidiendo que se desarrolle en la propia gente la capacidad de pensar en sus intereses, comprender sus asuntos y tomar decisiones. La época del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue la mejor de las épocas (Jair al-Qurun). En aquel tiempo, los imames no desempeñaban simplemente el papel de sacerdotes cuya tarea consistiera únicamente en realizar ciertos ritos religiosos. Más bien, eran designados como líderes locales. Su función consistía en impartir enseñanza y purificación espiritual, así como reformar y corregir la sociedad y la civilización. Las congregaciones locales debían establecerse con el propósito de que participaran, según sus capacidades, en el bienestar y el desarrollo de la gran congregación central. ¿Cómo podrían alcanzarse objetivos tan grandes e importantes mediante la radio o el gramófono? Una máquina jamás puede sustituir al ser humano; a lo sumo, puede servirle de instrumento auxiliar. Por estas razones, considero que la dirección mecánica de la oración es totalmente contraria a la fuerza vital islámica. —(Risala y Masail, tomo 1, pág. 156, Abul Ala Maududi).]
Las disposiciones relativas al muqtadi
1. La condición para que la oración del muqtadí sea válida es que también formule la intención diciendo: «Estoy rezando siguiendo a este imán».
No es necesario expresar la intención verbalmente; es suficiente tenerla presente en el corazón.
2. Es necesario que el muqtadí se sitúe detrás del imán. Si solo hay un muqtadí, debe colocarse a la altura del imán; si se coloca delante, la oración no será válida.
Se considera que está delante si su pie queda más adelantado que el pie del imán.
3. Es obligatorio para el muqtadí seguir al imán en todos los fard y wajib de la oración. Sin embargo, no es necesario imitarlo en las sunnas de la oración. Por tanto, si el imán es seguidor de la escuela shafií y realiza el raf‘ al-yadayn al ir al rukū‘ y al levantarse de él, no será obligatorio para el muqtadí hanafí seguir al imán en esta sunna. Del mismo modo, si el imán recita la súplica del qunūt en la oración del alba, no será necesario que el muqtadí hanafí la recite. No obstante, si en la oración del witr el imán shafií recita la súplica del qunūt después del rukū‘, también será obligatorio para el muqtadí hanafí recitarla después del rukū‘, porque recitar el qunūt es obligatorio en la oración del witr.
4. Cuando hay un solo muqtadí en la congregación, ya sea un muchacho mayor de edad o menor de edad, debe situarse a la derecha del imán, a su misma altura o ligeramente detrás de él. Situarse detrás o a la izquierda del imán será makruh. Sin embargo, si el muqtadí es una mujer, deberá situarse detrás en cualquier circunstancia.
5. Es makruh situarse en la segunda fila mientras haya espacio en la primera. Si no hay espacio en la primera fila, será makruh situarse solo en la segunda [Hazrat Wabisa ibn Ma‘bad (que Allah esté complacido con él) dijo: Una vez, el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) vio a un hombre rezando solo detrás de la fila. Entonces le ordenó repetir la oración (Tirmidhi, Abu Dawud).] En tal situación, el muqtadí debe hacer retroceder de la fila anterior a alguien de quien crea que no se molestará. Si no encuentra en la fila anterior a nadie así, se situará solo por necesidad.
6. Es necesario para el muqtadí participar con el imán en todos los elementos de la oración, excepto en la recitación. Si no participa en alguno de ellos, la oración no será válida. Por ejemplo, el imán realizó el rukū‘ y luego se levantó de él, pero el muqtadí no realizó el rukū‘, o lo realizó después de que el imán se hubiera levantado del rukū‘; en tal caso, la oración del muqtadí no será válida. Sin embargo, si el muqtadí realiza el rukū‘ con un pequeño retraso o se adelanta ligeramente y después participa en el rukū‘ junto con el imán, la oración será válida.
Tipos de muqtadíes.
Según el momento en que se incorporan a la oración en congregación, los muqtadíes son de tres tipos: mudrik, masbuq y lahiq.
Mudrik
Se llama mudrik al orante que permanece participando en la oración con el imán desde el principio hasta el final.
Masbuq
Se llama masbuq al orante que se incorpora a la oración en congregación después de que ya ha transcurrido una o más rak‘at.
Lahiq
Se llama lahiq al orante que se incorporó a la oración en congregación, pero que después perdió una o más rak‘at, ya fuera porque perdió la ablución, porque se quedó dormido, porque no pudo permanecer en la congregación debido a la necesidad de ir al baño, o porque, por alguna circunstancia extraordinaria, no pudo realizar la inclinación ni la postración.
Normas relativas al masbuq
El masbuq se incorporará a la congregación y primero realizará con el imán las partes restantes de la oración que alcance junto a él. Después, cuando el imán termine la oración y pronuncie el salām, el masbuq no pronunciará el salām; más bien se pondrá de pie para realizar las rak‘at que haya perdido. Luego realizará esas rak‘at perdidas como quien reza solo; es decir, recitará y, si comete un error, también hará la postración de sahw. Rezará en tal orden que se sentará para el qa‘da según el número de rak‘at con recitación que haya alcanzado junto al imán. Por ejemplo, si una persona se incorpora a la oración congregacional del zuhr después de que hayan transcurrido tres rak‘at, tras rezar una rak‘at con el imán se pondrá de pie y realizará las tres rak‘at perdidas de tal manera que en la primera rak‘at recitará una sura junto con la sura al-Fātiḥa y hará el primer qa‘da (la primera sentada). Por ello, esta rak‘at será, en el cómputo de la oración completa, la segunda rak‘at. Luego, en la segunda rak‘at, también recitará una sura junto con la sura al-Fātiḥa, pero después no hará el qa‘da, porque esta es la tercera rak‘at entre las rak‘at que alcanzó. Después, en la tercera rak‘at, no recitará ninguna sura junto con la sura al-Fātiḥa. Se sentará en el qa‘da final (la última sentada), terminará la oración y pronunciará el salām.
Normas relativas al lāḥiq
El lāḥiq realizará primero las rak‘at durante las cuales no pudo rezar junto al imán, y realizará estas rak‘at como un muqtadi; es decir, no recitará, sino que permanecerá de pie en silencio. Si comete un error que haga obligatoria la postración de sahw, también la hará. Después de realizar las rak‘at que perdió, se incorporará a la congregación y completará junto al imán la parte restante de la oración. Si entretanto el imán termina la oración, el lāḥiq completará por separado la parte restante. Por ejemplo, una persona se incorpora a la oración congregacional junto al imán desde el principio. Después de una rak‘at, pierde su ablución. Aun así, se marcha en silencio y realiza la ablución. Mientras tanto, el imán ha rezado otra rak‘at. Entonces, en ese momento, el lāḥiq realizará las rak‘at que perdió como lo hace un muqtadi; es decir, no recitará nada ni realizará actos semejantes. Si entretanto el imán ha terminado la oración congregacional, el lāḥiq rezará por separado las rak‘at que le queden.
Normas relativas a la recitación en la oración
1. Es obligatorio recitar correctamente el Noble Corán. Recitar correctamente significa pronunciar cada letra con exactitud, de modo que la diferencia en la pronunciación de letras como estas sea clara. Si, incluso después de esforzarse, no logra pronunciar correctamente alguna letra, deberá hacer cuanto pueda. Sin embargo, leer incorrectamente por negligencia y no acostumbrarse a leer correctamente constituye un gran pecado.
2. En las dos primeras rak‘at de las oraciones obligatorias, después de la sura al-Fātiḥa, es obligatorio recitar una sura, un versículo largo o tres versículos cortos. En todas las rak‘at de las oraciones de witr, sünna y nafl, después de la sura al-Fātiḥa, es obligatorio recitar una sura, un versículo largo o un versículo corto. En la tercera y cuarta rak‘at de las oraciones obligatorias no se debe recitar ninguna sura después de la sura al-Fātiḥa. Se recitará solamente al-Fātiḥa y se pasará al rukū‘.
3. Excepto en la tercera y cuarta rak‘at de las oraciones obligatorias, es obligatorio recitar la sura al-Fātiḥa en cada rak‘at de todas las oraciones, ya sean obligatorias, wāŷib, sünna o nafl.
4. Es obligatorio recitar primero la sura Al-Fatiha y después cualquier sura o tres versículos cortos. Si alguien recita primero otra sura y después Al-Fatiha, no habrá cumplido con lo obligatorio.
5. Las oraciones del alba, del ocaso, de la noche, del viernes y de las dos fiestas son jahríes, es decir, es obligatorio que el imán recite en voz alta durante las dos primeras rak‘at de las oraciones del ocaso y de la noche, así como durante todas las demás oraciones mencionadas. Si el imán recita en voz baja por olvido, deberá realizar la prosternación por olvido. Pero si recita en voz baja deliberadamente, habrá que repetir la oración.
6. Las oraciones del mediodía y de la tarde son sirríes; es decir, en estas dos oraciones es obligatorio que tanto el imán como quien reza detrás de él reciten en voz baja. En la oración del vitr también es obligatorio que quien la recita solo lo haga en voz baja.
7. Si alguien realiza solo las oraciones del alba, del ocaso y de la noche, es preferible que recite en voz alta.
8. Si el imán está realizando como oración compensatoria las oraciones del alba, del ocaso y de la noche, también es obligatorio para él recitar en voz alta.
9. Está permitido recitar en la segunda rak‘at la misma sura que se recitó en la primera rak‘at. Sin embargo, no es recomendable hacerlo.
10. Incluso en las oraciones sirríes es necesario recitar articulando con la boca. No basta con recitar mentalmente manteniendo la boca cerrada.
11. Es reprobable inclinarse para realizar el rukū‘ antes de terminar la recitación, así como recitar mientras se está inclinado.
12. En las oraciones obligatorias, es desaconsejable recitar deliberadamente en un orden contrario a la secuencia del Corán. Por ejemplo, si alguien recita «Al-Kafirun» en la primera rak‘at y «Alam tara» en la segunda. Si lo hace por olvido, no será desaconsejable. En las oraciones voluntarias, aunque se recite deliberadamente sin seguir el orden secuencial, no será desaconsejable.
13. Es desaconsejable recitar varios versículos de una misma sura comenzando desde un punto y, después de dejar menos de dos versículos, recitar desde una parte anterior en la segunda rak‘at. Asimismo, si alguien recita dos suras dejando entre ellas una sura de tres versículos y luego recita la sura posterior, será desaconsejable. Por ejemplo, si recita la sura Al-Lahab en la primera rak‘at y Al-Falaq en la segunda, dejando entre ambas «Qul huwa Allahu ahad», será desaconsejable. Sin embargo, esto solo es desaconsejable en las oraciones obligatorias, no en las voluntarias.
14. Es desaconsejable recitar dos suras en una misma rak‘at dejando entre ellas uno o más versículos. Pero esto también es desaconsejable únicamente en las oraciones obligatorias, no en las voluntarias.
15. Si alguien no recuerda ningún versículo del Corán, por ejemplo, si se ha convertido recientemente al islam, acaba de comenzar a rezar y aún no ha memorizado ninguna sura ni ningún versículo del Corán, debe memorizarlos lo antes posible. Mientras tanto, en lugar de la recitación, dirá «Subhanallah», «Alhamdulillah» y expresiones similares. Sin embargo, será pecador si descuida memorizar las suras y los versículos del Corán.
Recitación prescrita para las oraciones
1. Durante el viaje se puede recitar cualquier sura después de la sura Al-Fatiha; pero, cuando se está en casa y no de viaje, es sunna que tanto el imán como quien reza solo reciten en la oración una cantidad específica de suras.
** En las oraciones del fayr y del zuhr es sunna recitar una de las suras comprendidas desde la sura Al-Huyurat hasta la sura Al-Buruy. Estas suras se denominan «Tiwal al-Mufassal» (*****) .
En las oraciones del asr y del isha es masnun recitar una de las suras comprendidas desde la sura At-Tariq hasta la sura Al-Bayyinah. Estas se denominan «Awsat al-Mufassal» (*******).
** En la oración del magrib, es conforme a la Sunna recitar una de las suras comprendidas desde la sura Az-Zilzal hasta la sura An-Nas. Estas se denominan «las suras breves de Al-Mufassal». )(********)
2. Es contrario a la sharía determinar por cuenta propia una sura específica. Sin embargo, las suras que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) recitaba la mayoría de las veces en determinadas oraciones son conformes a la Sunna para esas oraciones.
** En la sunna del fayr, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) recitaba la mayoría de las veces la sura Al-Kafirun en la primera rak‘a y la sura Al-Ijlas en la segunda rak‘a.
** En la oración del witr, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) recitaba la sura Al-A‘la en la primera rak‘a, la sura Al-Kafirun en la segunda rak‘a y la sura Al-Ijlas en la tercera rak‘a.
** Los viernes, en la oración del fayr, solía recitar la sura Alif Lam Mim As-Saydah y la sura Ad-Dahr.
3. En la oración del viernes, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) solía recitar la sura Al-A‘la y la sura Al-Ghashiyah, o la sura Al-Yumu‘ah y la sura Al-Munafiqun.
El honorable Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él) dijo: los viernes, en la oración del fayr, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) recitaba (****) y (******), y en la oración del viernes recitaba la sura Al-Yumu‘ah y la sura Al-Munafiqun.
4. La recitación de la primera rak‘a de la oración obligatoria debe ser más larga que la de la segunda rak‘a. Por ello, el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) recitaba en la primera rak‘a una sura más larga que en la segunda (Bujari).
5. En la oración del alba, la recitación debe ser más larga que la recitación de todas las demás oraciones, porque en ese momento la mente está tranquila y se alcanza la concentración. Además, por la mañana y por la tarde se reúnen los ángeles. La recitación de la primera rak‘a debe ser una vez y media más larga que la de la segunda rak‘a.
La postración de la recitación
En el Sagrado Corán hay catorce lugares en los que, al recitarlos o escucharlos, se vuelve obligatoria una postración. Ya sea que se escuche del imán durante la oración, que uno mismo los recite, que alguien los recite o escuche fuera de la oración, y que se recite o escuche la aleya completa, o solamente la aleya de la postración junto con las anteriores y posteriores, en todos estos casos la postración de la recitación será obligatoria. ****1
La norma sobre la recitación detrás del imán
En la oración, no es válida la recitación del orante que sigue al imán. Recitar en voz alta detrás del imán es makruh tahrimi. Esto se debe a que interfiere con la recitación del imán y el Profeta prohibió hacerlo.
Una vez, después de la oración del alba, les preguntó a los compañeros: «¿Alguno de vosotros recitaba detrás de mí?»
Un compañero respondió: «Sí, lo hacía».
Dijo: «Yo pregunto: ¿Por qué disputáis conmigo al recitar el Corán?»
Recitar en silencio detrás del imán no es makruh, pero tampoco es necesario. Esto se debe a que la recitación del imán se considera la recitación de todos los seguidores
***1 Para una explicación detallada de la postración de recitación, véase el segundo tomo de esta obra.
Se considera recitación. El venerable Yábir ibn Abd Allah (que Dios esté complacido con él) dijo que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo:
«Si alguien reza detrás de un imán, la recitación del imán se considera la recitación de quien lo sigue».***1
Recitar la sura Al-Fátiha detrás del imán
Cuando el imán recita en voz alta, como en las oraciones del fayr, del isha y del magrib, entre otras oraciones jahrí, es makruh que quien lo sigue recite la sura Al-Fátiha. Pero cuando el imán recita en silencio, como en las oraciones del zuhr y del asr, la opinión más conciliadora es que es mustahabb que quien lo sigue recite la sura Al-Fátiha. El imán Muhammad (que Dios tenga misericordia de él) también consideró preferible que quien lo sigue recite la sura Al-Fátiha, como medida de precaución. ****2 Así lo cita el autor de la obra Hidaya:
(Árabe******************)
***1 [Las palabras del hadiz son las siguientes: (en árabe************)
El imán Muhammad (r.) narró este hadiz en su Muwatta’ con dos cadenas de transmisión, y ambos narradores son sumamente confiables. En una cadena aparece el imán Abu Hanifa (r.) y en la otra, Musa ibn Abi Aisha (r.). El erudito Ibn al-Humam dice que este hadiz es sahih y que cumple las condiciones de Bujari y Muslim. El erudito Ayni dice que este hadiz es sahih. Uno de ellos es Abu Hanifa —él es Abu Hanifa— y el otro es Musa ibn Abi Aisha (r.). Este último también era sumamente piadoso y uno de los hombres confiables. El imán Bujari y Muslim transmitieron relatos de él.
***2[La opinión del imán Malik también es que es recomendable que el orante que reza detrás del imán recite la sura Al-Fatiha en las oraciones silenciosas. El imán Shafi‘i y el imán Ahmad ibn Hanbal han declarado obligatorio que el orante que reza detrás del imán recite la sura Al-Fatiha tanto en las oraciones silenciosas como en las audibles. Esta es también la opinión de Ahl al-Hadiz.]
Explicación de la prosternación por olvido
Sahw significa olvidar. Si, por olvido, se hace algo de más o de menos durante la oración y se produce una deficiencia o un error, se vuelve obligatorio realizar dos prosternaciones en la última sesión de la oración para corregirlo; esto se llama prosternación por olvido.
Procedimiento de la prosternación por olvido
En la última sesión de la oración, después del at-tahiyyat, se debe girar el saludo hacia la derecha. Luego, diciendo «Allahu akbar», se debe ir a la prosternación. Después de realizar dos prosternaciones siguiendo el procedimiento de las demás prosternaciones de la oración, se deben recitar el at-tahiyyat, el salat y otras fórmulas, y terminar la oración girando el saludo hacia ambos lados. Situaciones en las que la prosternación por olvido se vuelve obligatoria
1. Cuando, por olvido, se omite alguna obligación de la oración; por ejemplo, olvidar recitar la sura Al-Fatiha u olvidar recitar otra sura después de la sura Al-Fatiha.
2. Cuando se demora el cumplimiento de alguna obligación, ya sea por olvido o por detenerse a pensar; por ejemplo, que alguien, después de recitar la sura Al-Fatiha, se quede callado y, tras permanecer callado durante un rato, recite otra sura.
3. Si se retrasa la realización de algún fard o se realiza un fard antes de tiempo; por ejemplo, si se retrasa el ruku después de la recitación [aquí, retraso significa que durante ese intervalo se podría realizar una postración o un ruku], o si se hace la postración antes del ruku.
4. Repetir algún fard; por ejemplo, realizar dos rukus consecutivos.
5. Cambiar la forma de algún wajib; por ejemplo, recitar en voz alta en una oración sirri o recitar en voz baja en una oración jahri.
Cuestiones sobre la postración de sahw
1. Si se omite voluntaria o involuntariamente cualquiera de los fard de la oración, la oración queda invalidada. Del mismo modo, si se omite deliberadamente algún wajib, la oración queda invalidada. Aunque se realice la postración de sahw, la oración no será válida. Habrá que repetir la oración.
2. Si se omite uno o varios wajib, será suficiente realizar una sola vez dos postraciones. Incluso si se omiten todos los wajib de la oración, bastarán dos postraciones; no es correcto realizar más de dos postraciones de sahw.
3. Si alguien recita por error el at-tahiyyat estando de pie, antes de la sura Fatiha, no será wajib realizar la postración de sahw. Esto se debe a que antes de la Fatiha se recitan la alabanza y la glorificación de Allah, y el at-tahiyyat contiene alabanza y glorificación. Sin embargo, si recita el at-tahiyyat después de la recitación, o en la segunda rak‘at antes o después de la recitación, será wajib realizar la postración de sahw.
4. Si por error se omite alguna qaumah o no se realiza la jalsah entre las dos postraciones, es necesario realizar la postración de sahw.
5. Si alguien olvida realizar la primera qa‘da y, en lugar de sentarse, se levanta completamente, al recordarlo no debe volver a sentarse; más bien, debe completar la oración y realizar el sujud sahw conforme a las reglas. Pero si no se ha levantado por completo y está cerca de la prosternación, debe sentarse. En ese caso, no será necesario realizar el sujud sahw.
6. Si alguien olvida la qa‘da final en una oración fard de dos o cuatro rak‘at y, en vez de sentarse, se levanta, si lo recuerda antes de prosternarse, debe sentarse, completar la oración y realizar el sujud sahw. Con ello, la oración fard será válida. Si lo recuerda después de prosternarse y se da cuenta de que no realizó la qa‘da final, no debe volver a sentarse; más bien, debe añadir una rak‘at y completar cuatro o dos rak‘at. En este caso no será necesario realizar el sujud sahw. Estas rak‘at se convertirán en nafl. Será necesario repetir la oración fard. Si se comete este error en la oración fard del magrib, entonces nuevamente
****1 Véanse al principio del libro los términos de la jurisprudencia islámica.
No realizará una quinta rak‘at. Se sentará en la cuarta rak‘at y completará la oración, porque la oración nafl no se realiza en número impar. El Profeta (s) dijo:
Las rak‘at de la oración nafl se realizan de dos en dos (Ilmul Fiqh).
7. Si olvida recitar la sura Fatiha, la dua qunut o el at-tahiyyat, o si olvida los takbir adicionales del Eid al-Fitr o del Eid al-Adha, será obligatorio realizar el sujud sahw.
8. Si, en las oraciones en voz alta del magrib, del isha o del fayr, el imán recita la recitación en voz baja por olvido, será obligatorio realizar el sujud sahw.
9. Si al imán se le omite algún acto obligatorio y se hace obligatorio el sujud sahw, también el muqtadi deberá realizarlo. Pero si al muqtadi se le omite algún acto obligatorio, no será obligatorio el sujud sahw ni para el muqtadi ni para el imán.
10. Si alguien olvida recitar una sura después de la sura al-Fātiḥa, o recita primero la sura y después la sura al-Fātiḥa, entonces recitará otra sura después de la sura al-Fātiḥa y deberá realizar el suŷūd as-sahw después del último qaʿda.
11. Si alguien olvida recitar una sura en las dos primeras rakʿat, o en una de ellas, de la oración farḍ, entonces la recitará en las rakʿat siguientes, realizará el suŷūd as-sahw y completará la oración.
12. Si alguien olvida recitar una sura durante una oración sunnah o nafl, el suŷūd as-sahw será obligatorio.
13. Si alguien, en la última rakʿah de una oración farḍ de cuatro rakʿat, se sienta durante el tiempo suficiente para recitar el at-taḥiyyāt, y luego duda de que esa sea su primera qaʿda y se levanta para la quinta rakʿah en lugar de hacer el salām, si se da cuenta antes de realizar el suŷūd, se sentará, completará la oración, realizará debidamente el suŷūd as-sahw y hará el salām. Pero si realiza el suŷūd de la quinta rakʿah, añadirá una sexta rakʿah, realizará el suŷūd as-sahw y completará la oración. En este caso, su oración farḍ será válida y las dos rakʿat adicionales se considerarán nafl.
14. Si una persona que reza sola o un imán olvida recitar la sura al-Fātiḥa en las dos últimas rakʿat de una oración farḍ de cuatro rakʿat, el suŷūd as-sahw no será obligatorio. Sin embargo, si la olvida en una oración sunnah o nafl, el suŷūd as-sahw será obligatorio. Esto se debe a que recitar la Fātiḥa no es obligatorio en las últimas rakʿat de la oración farḍ; en las oraciones sunnah y nafl, recitar la sura al-Fātiḥa es obligatorio en cada rakʿah.
15. Si alguien, por olvido, realiza dos rukūʿ en una rakʿah, o tres suŷūd en una rakʿah, o recita dos veces la sura al-Fātiḥa, el suŷūd as-sahw será obligatorio, porque recitar la sura al-Fātiḥa una vez es obligatorio.
16. Si durante la primera qaʿda alguien comienza a recitar el ṣalawāt después del at-taḥiyyāt y recita hasta la extensión de «Allāhumma ṣalli ʿalā Muḥammad», o permanece sentado en silencio durante ese mismo tiempo, el suŷūd as-sahw será obligatorio.
17. Si un masbūq comete un error al completar las rakʿat que le faltan, deberá realizar el suŷūd as-sahw en la última sentada.
18. Si alguien reza dos rak‘at de la oración fard del zuhr o del asr, pero cree que ha rezado cuatro y pronuncia el salām, y después recuerda que solo ha rezado dos, completará las dos rak‘at restantes y realizará el suyūd as-sahw.
19. Si alguien duda en su oración de si ha rezado tres o cuatro rak‘at, y esta duda le ocurre por primera vez accidentalmente, sin que normalmente tenga dudas de este tipo, repetirá la oración. Pero si suele tener esta duda con frecuencia, actuará conforme a la opinión que considere más probable. Si ninguna de las dos posibilidades le parece predominante, tomará en cuenta el número menor de rak‘at. Por ejemplo, si alguien duda durante la oración del zuhr de si ha rezado tres o cuatro rak‘at y no se inclina claramente por ninguna de las dos posibilidades, considerará que ha rezado tres, completará una rak‘at más y realizará el suyūd as-sahw.
20. Si se omite una sunna o un acto mustahabb de la oración, no es necesario realizar el suyūd as-sahw. Por ejemplo, si alguien olvida recitar la sana al comienzo de la oración, o el tasbih durante el rukū‘ y el suyūd, o la súplica al ir al rukū‘ y al levantarse de él, o el durood sharif y la súplica posterior, el suyūd as-sahw no será obligatorio.
21. Si en la oración se comete un error que hace obligatorio el suyūd as-sahw, pero se termina la oración sin realizarlo, y después se recuerda que se omitió por olvido, entonces, si el rostro sigue orientado hacia la quibla y no se ha hablado con nadie, se realizará inmediatamente el suyūd as-sahw y, después de recitar el at-Tahiyyat y el durood, se pronunciará el salām.
22. Si alguien realiza por olvido un solo suyūd en una rak‘at, entonces, si lo recuerda antes de recitar el at-Tahiyyat en el último qa‘da, ya sea en la primera rak‘at, en la segunda rak‘at o en cualquier momento, deberá realizar el suyūd omitido y luego el suyūd as-sahw conforme al procedimiento establecido. Si recuerda el suyūd omitido después de recitar el at-Tahiyyat, realizará el suyūd, recitará nuevamente el at-Tahiyyat, realizará el suyūd as-sahw y completará la oración conforme al qa‘da.
23. Durante el viaje, es obligatorio rezar en forma abreviada. Pero si alguien, por olvido, no abrevia la oración y reza las cuatro rak‘at completas, en ese caso será obligatorio realizar el suyūd as-sahw en la última rak‘at conforme al procedimiento establecido. En esta situación, la oración será válida de la siguiente manera: las dos primeras rak‘at serán fard y las dos últimas serán nafl.
Descripción de cómo realizar las oraciones atrasadas
Si una oración fard o wajib no se realiza en su horario y se reza después de que este haya terminado, se denomina oración qadā’. Si se reza dentro de su horario, se denomina adā’.
Normas sobre la oración qada
1. La qada de una oración fard es fard, y la qada de una oración wajib (witr) es wajib.
2. También es wajib realizar la qada de una oración hecha por voto.
3. Una oración nafl se convierte en wajib después de comenzarla. Si la oración nafl se invalida por alguna razón, o si después de comenzarla hay que abandonarla por alguna razón, será wajib realizar su qada.
4. No hay qada para la sunnat mu’akkada ni para las oraciones nafl. Sin embargo, dado que la sunnat del Fajr es muy importante y los hadices hacen mucho hincapié en ella, si tanto la oración fard del Fajr como su sunnat quedan sin realizar, habrá que realizar la qada de ambas antes del mediodía. Después de ese momento, solo se realizará la qada de la fard; no habrá que realizar la qada de la sunnat. Si la oración fard del Fajr se realiza dentro de su horario y la sunnat queda pendiente, esta puede realizarse desde la salida del sol hasta antes del mediodía, pero no después de que el sol haya pasado el cenit. Además, si cualquier otra sunnat u oración nafl no puede realizarse dentro de su horario, no será wajib realizar su qada.
5. Si por alguna razón no se realizan las cuatro rak‘at de sunnat anteriores a la fard del Dhuhr, pueden realizarse después de la fard. También pueden realizarse antes o después de las dos rak‘at de sunnat del Dhuhr posteriores a la fard. Sin embargo, una vez terminado el horario del Dhuhr, no será wajib realizar su qada.
Cuestiones y orientaciones sobre la oración qada
1. Dejar una oración sin realizar sin causa ni excusa válida es un gran pecado. En los hadices se menciona un castigo severo por ello. Si tal falta se produce por negligencia, se debe hacer un arrepentimiento sincero y tomar la firme determinación de corregirse en el futuro.
2. Si una oración queda pendiente por una excusa válida o por incapacidad, no está bien demorarse en recuperarla; debe recuperarse cuanto antes. Retrasarla sin motivo es un pecado. Además, nadie tiene certeza de cuánto vivirá: quizá no tenga otra oportunidad, y en tal estado la persona se presentará ante Alá, habiendo demorado, a pesar de haber tenido la oportunidad, y sin haber podido realizar las oraciones pendientes.
3. Si en alguna ocasión las oraciones de varias personas quedan pendientes —por ejemplo, si durante un viaje juntos no pudieron realizar la oración dentro de su horario, si por algún accidente ocurrido en un barrio las oraciones de todos quedaron pendientes, o si varias personas se quedaron dormidas y las oraciones de todos quedaron pendientes—, deberán realizarlas en congregación. Si la oración pendiente era silenciosa, la recitación de la oración en congregación deberá ser silenciosa; si era audible, deberá ser audible. ****1
4. Si alguna vez a una persona le queda pendiente una oración, es mejor que la realice discretamente en casa. Si esa oración quedó pendiente por negligencia, también es pecado hacer público entre la gente ese pecado. Aunque haya quedado pendiente por incapacidad, es censurable y makruh darlo a conocer. Incluso si se realiza en la mezquita, no está bien permitir que la gente se entere.
5. No hay un horario específico para realizar las oraciones pendientes. Cuando se recuerde y se tenga la oportunidad, debe realizarse. Sin embargo, si se recuerda durante los horarios prohibidos, hay que esperar. Debe realizarse una vez que haya pasado ese horario.
****1 Una vez, la caravana del Profeta (s) viajó durante toda la noche y, al final de la noche, instaló las tiendas en un lugar. Después, todos se quedaron dormidos profundamente, de modo que pasó el horario de la oración del alba y aun así continuaron dormidos. Cuando salió el sol y el calor comenzó a intensificarse, todos despertaron. El Profeta (s) ordenó inmediatamente que se hiciera la llamada a la oración y realizó la oración del alba en congregación.
6. Si quedan pendientes varias oraciones correspondientes a distintos horarios, no se debe demorar su recuperación. Deben realizarse cuanto antes. Si es posible, todas las pendientes deben realizarse en el mismo horario. No es necesario realizar la oración del mediodía pendiente en el horario del mediodía y la de la tarde en el horario de la tarde; por el contrario, conviene realizar todas las pendientes en el mismo horario.
7. Alguien, por negligencia, no realizó las oraciones durante mucho tiempo; así dejó pasar meses y años sin realizarlas. Luego Alá le concedió la oportunidad de arrepentirse. En ese momento, será obligatorio para él recuperar todas aquellas oraciones. Al arrepentirse, cabe esperar que Alá pueda perdonarle el pecado de no haber realizado las oraciones. Pero las oraciones que no realizó no serán perdonadas. Por eso deberá realizar todas las pendientes.
8. Si a alguien le quedan pendientes varios meses o años de oraciones, debe calcular aproximadamente cuántas son y comenzar a recuperarlas. La forma de realizar las oraciones pendientes en tal situación es la siguiente: cuando quiera recuperar la oración de un determinado horario, mencionará ese horario y dirá: «Estoy realizando la primera o la última oración de ese horario». Por ejemplo, si quiere recuperar una de las oraciones del alba que quedaron pendientes, dirá: «Estoy realizando la primera o la última oración del alba». Continuará realizándolas de esta manera hasta completar todas las oraciones pendientes.
9. Si una oración se omite durante un viaje y se recupera estando como residente, debe hacerse abreviada. Del mismo modo, si se omite estando como residente, debe hacerse completa durante el viaje.
10. Si únicamente se ha omitido la oración de witr y no hay ninguna otra oración pendiente, no es correcto rezar la oración del alba sin recuperar primero el witr. Si, aun recordando que debe recuperar el witr, reza primero el alba y después el witr, deberá repetir la oración del alba después de recuperar el witr.
11. Si un enfermo podía rezar mediante gestos mientras estaba postrado en cama, pero algunas oraciones se le omitieron, debe dejar instrucciones a sus herederos para que paguen la fidya de esas oraciones omitidas con un tercio de sus bienes. La fidya por cada oración omitida es un ser y cuarto de trigo o dos ser y medio de cebada. También es válido entregar el valor de estos productos.
12. Si un enfermo se debilita tanto que ya no tiene fuerzas para rezar ni siquiera mediante gestos, o queda inconsciente, y por ello se le omiten seis oraciones, no estará obligado a recuperarlas. Sin embargo, si recobra la conciencia después de cinco periodos de oración, deberá recuperar todas las oraciones.
13. Quienes, sin motivo válido, hayan pasado negligentemente una parte de su vida y hayan dejado sin rezar innumerables oraciones, si después reciben la gracia de arrepentirse, pueden recuperar las oraciones omitidas de la siguiente manera: junto con las oraciones obligatorias de los cinco momentos diarios, en lugar de rezar con intención de sunnas y nafl, continuarán rezando con intención de recuperar las oraciones obligatorias omitidas. Continuarán así hasta tener la firme convicción de que han recuperado todas las oraciones. Es muy bueno que la persona rece las sunnas y nafl junto con las oraciones obligatorias actuales de los cinco momentos, pero no debe descuidar la recuperación de las oraciones omitidas. Las oraciones omitidas son como una deuda. Es completamente absurdo no pensar en pagar la deuda y, mientras tanto, continuar dando caridad. Sin embargo, si además de organizar plenamente la recuperación de las oraciones obligatorias omitidas, reza las sunnas y nafl de las cinco oraciones diarias, se espera que Allah Ta’ala las acepte.
14. La oración del viernes no tiene recuperación. Si no se puede rezar la oración del viernes, se deben recuperar cuatro rakعات de la oración de zuhr.
15. Si una persona participa en la oración del Eid con el imán y luego, por alguna razón, su oración queda invalidada, ya no puede recuperar esa oración, porque la oración del Eid no tiene recuperación. [Según los ahl al-hadiz, también se puede rezar la oración del Eid individualmente. Si no se encuentra una congregación en el lugar de la oración del Eid, o si un enfermo no puede ir allí, puede rezarla solo.] Tampoco puede realizarla solo dentro de su horario, porque la congregación es una condición para la oración del Eid.
16. Si por alguna razón no se puede rezar el Eid al-Fitr o el Eid al-Adha el primer día, la oración del Eid al-Fitr puede recuperarse al día siguiente, y la oración del Eid al-Adha puede recuperarse hasta el día doce.
El sāḥib al-tartīb y sus oraciones de recuperación
En la terminología de la sharía, se llama «sāḥib al-tartīb» a la persona que, después de alcanzar la pubertad, no ha dejado ninguna oración pendiente; o que al principio de su vida dejó pendiente una o dos oraciones, ya fuera consecutiva o intermitentemente; o que, habiendo recuperado las oraciones que inicialmente dejó pendientes, ahora tiene pendientes una, dos o hasta cinco oraciones. Respecto a la recuperación de las oraciones pendientes del sāḥib al-tartīb, es necesario tener en cuenta dos asuntos.
El primero es que, mientras no recupere las oraciones que dejó pendientes, no puede realizar la oración correspondiente al tiempo siguiente. Por ejemplo, si a alguien le quedaron pendientes las oraciones del fayr, del zuhr, del asr, del magrib y del isha, es decir, las oraciones de una noche y un día, no será válido para él realizar la oración del fayr del día siguiente hasta que haya recuperado esas cinco oraciones. Si la realiza aun sabiendo esto, no será válida; después de recuperar las oraciones pendientes, deberá realizar nuevamente la oración del fayr. Sin embargo, si el sāḥib al-tartīb no recuerda sus oraciones pendientes y realiza la oración correspondiente al tiempo, no tendrá que repetirla. La recuperación de la oración del witr tiene la misma norma que la de las demás oraciones.
El segundo asunto es que las oraciones pendientes deben recuperarse en orden. Es decir, primero la del fayr, luego la del zuhr, después la del asr, luego la del magrib y, finalmente, la del isha. Si realiza la del zuhr antes que la del fayr, después de realizar la del fayr deberá recuperar nuevamente la del zuhr. Del mismo modo, si antes de recuperar la del zuhr realiza la del asr o la del magrib, después de recuperar la del zuhr deberá realizar nuevamente las del asr y del magrib.
Quien tenga pendientes más de cinco oraciones no es un sāḥib al-tartīb. No está obligado a recuperar las oraciones pendientes en orden. Cuando tenga la oportunidad, podrá recuperar la oración pendiente que desee y en el momento que desee. También está permitido realizar las oraciones correspondientes al tiempo antes de recuperar las oraciones pendientes. La obligación de seguir un orden corresponde únicamente al sāḥib al-tartīb.
La oración del incapacitado y del enfermo
1. Por grave que sea la enfermedad, se debe realizar la oración dentro de su tiempo en la medida de lo posible. Aunque no se tenga fuerza para realizar todos los elementos esenciales de la oración, se deben realizar aquellos que sí se puedan realizar, o realizarla mediante señas; aun así, se debe realizar la oración dentro de su tiempo. ***1
2. Se debe realizar la oración de pie en la medida de lo posible. Si no es posible realizar toda la oración de pie, se debe permanecer de pie y orar mientras se tenga fuerza para ello. Incluso si un incapacitado o un enfermo puede ponerse de pie únicamente para pronunciar el takbīr al-taḥrīma, deberá pronunciarlo de pie y luego completar la oración sentado. No es válido rezar sentado mientras se tenga fuerza para rezar de pie.
3. Si alguien es completamente incapaz de rezar de pie, teme caerse debido a su debilidad, se marea al estar de pie, sufre un dolor intenso al estar de pie o, aunque pueda permanecer de pie, no tiene fuerzas para hacer el rukūʿ y el suyūd, deberá rezar sentado en cualquiera de estas situaciones.
4. Si es posible rezar sentado, deberá sentarse de la manera prescrita por la Sunna, como se sienta durante la recitación del «At-Taḥiyyāt». Si no puede sentarse de esa manera, rezará sentado del modo que le sea posible. Si no puede hacer el rukūʿ y el suyūd, los realizará mediante gestos.
5. Para realizar el rukūʿ y el suyūd mediante gestos, no basta con hacer señales con los ojos o la cara; deben hacerse con la cabeza. Al inclinarla para el rukūʿ deberá hacerlo un poco menos, y para el suyūd deberá inclinarla más.
6. Si no puede apoyar la frente en el suelo para hacer el suyūd, bastará con hacerlo mediante un gesto. Es makruh elevar un cojín u otra cosa hasta la altura de la frente y postrarse sobre ello.
*****1 [Los juristas de la religión han insistido tanto en esto que, si a una mujer embarazada le comienzan los dolores del parto cuando llega la hora de la oración y permanece consciente, deberá rezar rápidamente, ya sea de pie, sentada o de cualquier manera que pueda. Esto se debe a que, una vez que comience el sangrado del nifās, la oración se convertirá en una oración pendiente, y dejarla pendiente a pesar de tener fuerzas para rezar constituye un pecado grave.]
7. Si tampoco tiene fuerzas para rezar, si le resulta muy doloroso, teme que la enfermedad empeore o teme que se desprenda el vendaje de la herida, rezará acostado. La mejor manera de rezar acostado es tumbarse boca arriba con los pies orientados hacia la qibla, pero manteniendo las rodillas elevadas en lugar de estirar completamente las piernas. Deberá elevar un poco la cabeza colocando debajo una almohada u otra cosa. Después realizará el rukūʿ y el suyūd mediante gestos. Si ni siquiera eso es posible, colocará la cabeza hacia el norte, orientará el rostro hacia la qibla y rezará acostado sobre el lado derecho. Si tampoco puede hacerlo, rezará de la manera que le sea posible.
8. Si el estado del enfermo es tal que ni siquiera puede rezar mediante gestos, no rezará. Cuando se recupere, recuperará esas oraciones. Si ese estado dura más de cinco tiempos de oración, no estará obligado a recuperarlas; esas oraciones quedarán perdonadas. Del mismo modo, si está perdiendo el conocimiento debido a la debilidad y ese estado dura hasta seis tiempos de oración, no estará obligado a recuperar esas oraciones. Asimismo, si una persona sana cae repentinamente inconsciente y permanece así hasta seis tiempos de oración, esas oraciones le serán perdonadas.
9. Si alguien se enferma repentinamente mientras está rezando y ya no puede continuar la oración de pie, la rezará sentado; si no puede sentado, la rezará acostado o mediante gestos. En resumen, completará el resto de la oración de la manera que pueda.
10. Si resulta difícil rezar de pie en una barca, un barco, un tren, un avión u otros medios de transporte en movimiento, se rezará sentado. Sin embargo, si no hay ninguna dificultad para rezar de pie, lo correcto es rezar de pie.
11. Si alguien deja algunas oraciones pendientes durante un período de salud y después enferma, no esperará a recuperarse para realizarlas. Deberá recuperar las oraciones pendientes de cualquier manera posible mientras esté enfermo.
12. Si la cama de un enfermo se vuelve impura y resulta difícil conseguir una cama pura o no es posible cambiarla, será válido rezar sobre la cama impura.
Exposición sobre la oración qasr
La sharía ha concedido al viajero la posibilidad de acortar las oraciones durante el viaje. Es decir, las oraciones que constan de cuatro rak‘at se rezarán en dos rak‘at. Allah dice: (árabe*****************)
—Cuando salgáis a viajar por la tierra, no hay falta en que acortéis la oración— (An-Nisá: 101).
El Mensajero dijo:
Esto es una limosna que Allah os ha concedido; aceptad, pues, esta limosna— (Bujari, Muslim, Tirmidhi, entre otros).
La norma de la oración qasr
Después de salir de su propia aldea o localidad, es obligatorio para el viajero realizar la oración qasr. Si realiza la oración completa, será pecador (Al-Fiqh, vol. 2, pág. 130; Dur al-Mujtar, etc.).
Hazrat Abdullah ibn Umar (ra) dijo: «Acompañé al Profeta (s), a Abu Bakr (ra), a Umar (ra) y a Uzman (ra). Nunca los vi realizar más de dos rak‘at de las oraciones farz» (Bujari, Muslim). La oración qasr se aplica únicamente a las oraciones cuyo farz consta de cuatro rak‘at, como Zuhr, Asr e Isha. En las que tienen dos o tres rak‘at de farz no se puede reducir nada. El Fayr debe realizarse con sus dos rak‘at y el Magrib con sus tres rak‘at.
La norma de las oraciones sunna y nafl durante el viaje
No está bien abandonar la sunna de la oración del Fayr. También conviene realizar la sunna del Magrib; en cuanto a las sunnas de las demás oraciones, está permitido no realizarlas. Sin embargo, mientras continúe el viaje, es mejor realizar únicamente las oraciones farz y abandonar las sunnas. Si se permanece en algún lugar durante el viaje, se deben realizar. El Witr debe realizarse completo, porque es wajib. No hay qasr en las oraciones sunna, nafl ni Witr. Deben realizarse tantas rak‘at durante el viaje como se realizan en casa.
La distancia para la oración qasr
Si alguien sale de su casa para viajar a un lugar que se encuentra a una distancia de tres días de su casa o aldea, es obligatorio que realice la oración qasr. La distancia de tres días equivale aproximadamente a treinta y seis millas. Si alguien viajara a pie a un ritmo moderado, no podría recorrer más de treinta y seis millas al día. Por ello, si alguien sale de casa con la intención de viajar al menos treinta y seis millas, ya llegue allí a pie en tres días o en unas pocas horas mediante un vehículo rápido, en todos los casos deberá realizar la oración qasr. [La explicación detallada ofrecida por el Allama Maududi (r) arroja luz sobre esta verdad: qué se entiende por viaje desde la perspectiva de la sharía. Una persona me preguntó:»
«¿A qué distancia, calculada en millas inglesas, se vuelve obligatoria la oración qasr durante un viaje?». En respuesta, el Allama Maududi (r) dijo: «Los juristas han expresado diversas opiniones sobre este asunto.»
Para la oración de qasr se ha establecido como nisab del viaje un mínimo de nueve millas y un máximo de 48 millas. La razón de la discrepancia es que no se ha transmitido ninguna declaración clara del Santo Profeta (s) al respecto. En ausencia de un texto explícito (***) o de una declaración, existe margen para la discrepancia entre las pruebas en cuya base se ha realizado el istinbat, es decir, se ha establecido la decisión de la sharía. Lo correcto es que no es deseo del Legislador de la sharía establecer una distancia de este tipo para aplicar la norma del viaje y del qasr apenas se cruza un punto determinado. El Legislador de la sharía ha dejado la definición de viaje a las costumbres generalmente aceptadas, y toda persona puede comprender fácilmente cuándo está de viaje y cuándo no. Es cierto que, cuando salimos de la ciudad hacia el campo por placer o vamos del campo a la ciudad para comprar y vender, nunca sentimos que seamos viajeros. En cambio, cuando realmente tenemos que viajar, sentimos por nosotros mismos la condición de estar de viaje. Conforme a esta sensación, se puede realizar la oración de qasr o la oración completa. Debe comprenderse muy bien que, en los asuntos de la sharía, es fiable el juicio interior de quien tiene la intención de cumplir la sharía y no busca excusas (Rasail o Masail, vol. 1, p. 167).
El lugar donde comienza el qasr
Después de emprender el viaje, el viajero rezará la oración completa mientras permanezca dentro de los límites de su lugar de residencia. Cuando salga de los límites de la localidad o aldea, rezará el qasr. Si la estación de la localidad se encuentra dentro de su lugar de residencia, no rezará el qasr, sino la oración completa. Pero si está fuera, rezará el qasr.
La duración del qasr
El viajero continuará rezando el qasr hasta regresar a su watan asli (véase la definición). Si tiene la intención de permanecer quince días o más en algún lugar, ese lugar será considerado su watan iqamat (véase la definición). En el watan iqamat debe rezar la oración completa, aunque, después de haber tenido la intención de permanecer quince días, permanezca allí menos tiempo. Si tiene la intención de permanecer menos de quince días en un lugar, pero por alguna razón queda retenido allí repetidamente —aunque se proponga marcharse, no logra hacerlo—, seguirá rezando el qasr. Así, aunque pasen varios meses en medio de esta incertidumbre, el lugar no será considerado watan iqamat y allí deberá seguir rezando el qasr.
Diversas cuestiones sobre el qasr
1. Si durante un viaje alguien, por olvido, realiza una oración de cuatro rak‘at de tal manera que se sienta en la segunda rak‘at y recite el At-Tahiyyat, deberá realizar la prosternación por olvido. En este caso, dos rak‘at serán fard y dos rak‘at serán nafl. La oración será válida. Pero si no recitó el At-Tahiyyat sentado en la segunda rak‘at, estas cuatro rak‘at serán nafl. Deberá repetir la oración de qasr.
2. Si durante un viaje se tiene la intención de permanecer en varios lugares —cinco días en uno, diez días en otro, doce días en otro—, sin tener la intención de permanecer quince días en ningún lugar, se deberá rezar el qasr durante todo el viaje.
3. Si, después de casarse, una mujer comienza a residir permanentemente en la casa de sus suegros, entonces su «watan asli» será el lugar donde viva con su esposo. Ahora bien, si desde allí va a visitar la casa de sus padres y la distancia entre la casa de sus suegros y la de sus padres es de 36 millas, deberá realizar la oración qasr en la casa de sus padres. Sin embargo, si va a la casa de sus suegros por unos días y tiene la intención de residir permanentemente en la casa de sus padres, entonces el lugar que era su «watan asli» antes del matrimonio seguirá siendo su watan asli.
4. Si una mujer viaja con su esposo, un empleado con su patrón o un hijo con su padre —es decir, si el viajero es una persona subordinada y obediente a otra—, la intención de esa persona subordinada carecerá de valor. En tal situación, aunque la mujer, el empleado o el hijo tenga la intención de permanecer quince días en algún lugar, no podrá convertirse en muqim si su esposo, patrón o padre no tiene la intención de permanecer quince días.
5. Un muqim puede rezar detrás de un musafir. El imam musafir debe anunciarlo, para que, cuando el imam rece dos rak‘at y haga el salam, el muqtadi muqim se levante y complete las dos rak‘at restantes.
6. Está permitido que el musafir rece detrás de un imam muqim. En ese caso, siguiendo al imam, deberá rezar las cuatro rak‘at fard completas y no hará qasr.
7. Si alguien no ha decidido cuánto tiempo permanecerá en un lugar, o tenía la intención de permanecer menos de quince días, pero durante la oración decide permanecer más de quince días, entonces deberá rezar la oración completa y no hará qasr.
8. Las oraciones que se omitan durante el viaje deberán recuperarse como qasr al regresar a casa. Del mismo modo, si se omitieron algunas oraciones mientras se estaba en casa y luego se emprendió inesperadamente un viaje, durante el viaje deberán recuperarse completas; no se hará qasr.
Reunir dos oraciones durante el viaje
Durante el viaje del Hayy, es masnun practicar «yam‘ bayna as-salatayn», es decir, reunir las oraciones de dos tiempos. El 9 de Dhul-Hiyyah, en la llanura de Arafat, las oraciones del zuhr y del asr se rezan juntas durante el tiempo del zuhr. Se pronuncia un solo adhan y se realiza una iqama separada para cada una de las dos oraciones; como la oración del asr se reza antes de su tiempo establecido, se realiza una iqama por separado para informar a la gente.
Después, tras la puesta del sol, los peregrinos parten hacia Muzdalifah. Al llegar a Muzdalifah, realizan juntas las oraciones del magrib y del isha. Si alguien realiza la oración del magrib de camino a Muzdalifah, no será válida y deberá repetirla.
Excepto en el viaje del Hayy, no está permitido realizar juntas dos oraciones en ningún otro viaje. Sin embargo, está permitido el «jam‘ surí» (véase el término). El jam‘ surí consiste en retrasar la primera oración y realizarla al final de su horario, y realizar la segunda al comienzo de su horario. De este modo, aparentemente parece que se realizan juntas las dos oraciones, pero en realidad cada una se realiza dentro de su propio horario. [Según los Ahl al-Hadiz, está permitido realizar juntas dos oraciones en todo viaje. No solo está permitido el jam‘ surí, sino también el «jam‘ haqiqí». El jam‘ haqiqí consiste en realizar juntas, en un mismo horario, las oraciones de dos horarios. Tiene dos maneras:
Primera: realizar juntas las dos oraciones dentro del horario de la primera, antes de que comience el horario de la segunda. Por ejemplo, realizar la oración del asr junto con la del zuhr después del mediodía. Esto se denomina «jam‘ taqdimí».
Segunda: retrasar la primera oración y realizar las dos juntas durante el horario de la segunda. Por ejemplo, retrasar la oración del zuhr y realizar juntas la oración del zuhr y la del asr durante el horario del asr. Esto se denomina «jam‘ ta’khirí». Según los Ahl al-Hadiz, están permitidos los tres: el jam‘ surí, el jam‘ taqdimí y el jam‘ ta’khirí. El viajero puede aplicar el que le resulte más conveniente según sus necesidades. Puede hacerlo mientras está de viaje y también durante una estancia en algún lugar. Todo ello está demostrado por hadices auténticos.
Hazrat Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él) dijo: Durante un viaje, si el mediodía llegaba mientras el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) aún se encontraba en casa, primero realizaba juntas las oraciones del zuhr y del asr, y después partía. Si el mediodía no llegaba mientras estaba en casa, comenzaba el viaje y, cuando llegaba el horario del asr, realizaba juntas las oraciones del zuhr y del asr. Del mismo modo, si antes de partir el sol se ponía mientras aún estaba en casa, realizaba juntas las oraciones del magrib y del isha, y después partía. Si el sol no se ponía mientras estaba en casa, salía y, cuando llegaba el horario del isha, desmontaba de su montura y realizaba juntas las oraciones del magrib y del isha. (Musnad Ahmad).
Hazrat Mu‘adh ibn Yabal (que Allah esté complacido con él), al relatar un suceso de Tabuk, dijo:
Durante la expedición de Tabuk, cuando el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) quería comenzar el viaje antes del mediodía, retrasaba la oración del zuhr y la realizaba junto con la del asr. Si partía después del mediodía, realizaba la oración del zuhr durante su horario y la del asr junto con ella, y después comenzaba el viaje. Si partía antes de la puesta del sol, retrasaba la oración del magrib y la realizaba junto con la del isha. Si partía después de la puesta del sol, realizaba la oración del isha junto con la del magrib. (Tirmidhi).]
Descripción de la oración del viernes
Las virtudes del viernes
Ante Allah, el viernes es el mejor y más distinguido de todos los días. Este día reúne seis cualidades especiales que no poseen los demás días; por ello se le llama yumua (gran reunión). La primera cualidad especial es que en este día se congrega una gran cantidad de musulmanes. Se reúnen en un lugar central para recordar a Allah y adorarlo, y la gran congregación realiza la oración del viernes. Por ello, el Profeta (s) denominó este día como el día de la fiesta de los musulmanes. ***1 En la época de la ignorancia, los árabes llamaban a este día «Yawm Arubah». Cuando, en el islam, este día fue establecido como el día de la reunión de los musulmanes, recibió el nombre de «yumua». Yumua es, en realidad, un término islámico. El sábado de los judíos estaba destinado a la adoración, porque ese día Allah salvó a los hijos de Israel de la esclavitud del Faraón. Los cristianos escogieron por sí mismos el domingo para diferenciarse de los judíos. Sin embargo, ni el profeta Jesús (a) dio tal instrucción ni existe mención alguna de ello en el Evangelio. La creencia de los cristianos es que, después de ser crucificado, Jesús (a) salió de la tumba y ascendió al cielo. Eso ocurrió el domingo. Posteriormente, en el año 321 d. C., el Imperio romano estableció oficialmente ese día como día festivo mediante una proclamación gubernamental. Para diferenciar a la comunidad musulmana de estas dos comunidades religiosas, el islam dejó de lado esos dos días y escogió el viernes para la adoración colectiva. Sobre esta base, este día es llamado el día de la fiesta de los musulmanes. Además, al describir las otras cinco cualidades o virtudes, el Profeta (s) dijo:
***1 [En una ocasión, durante el sermón del viernes, el Profeta (s) dijo: «¡Musulmanes! Hoy es un día que Allah ha declarado día de fiesta para vosotros. Por ello, bañaos este día; quien pueda conseguir perfume, que lo use. Este día debéis utilizar el miswak y limpiaros los dientes y la boca» (Muwatta, Ibn Mayah).]
El viernes es el mejor y más distinguido de todos los días. Su rango ante Allah es superior al de todos los demás días. Incluso su rango es mayor que el del Eid al-Adha y el Eid al-Fitr. Este día posee cinco características que no tienen los demás días. Son las siguientes:
1. Ese día, Allah creó a Adán (a).
2. Ese día, Allah envió al profeta Adán (a) a la tierra como Su califa.
3. Ese día falleció.
4. Ese día hay un momento especial en el que, cuando el siervo pide a Allah cualquier cosa buena y pura, Él ciertamente se la concede.
5. Y en este día tendrá lugar la Resurrección. No hay nada —ni los ángeles cercanos a Allah, ni el cielo, la tierra, el viento, las colinas, las montañas, los ríos o los mares— que no sienta temor y tiemble ante el día del viernes (Ibn Mayah).
El Profeta (s) también dijo:
Nuestra llegada al mundo ocurre después de la de todos los demás, pero el Día de la Resurrección entraremos en el Paraíso antes que todos. A los judíos y a los cristianos se les concedieron la Escritura y la guía antes que a nosotros, y a nosotros después de ellos. La observancia del viernes fue prescrita como obligatoria para todos ellos, pero discreparon al respecto, y Allah nos concedió la capacidad de mantenernos firmes en ello. Por eso, todos ellos quedarán detrás de nosotros. Los judíos veneran el día de mañana (sábado), y los cristianos veneran el día después de mañana (domingo) (Bujari, Muslim).
El Profeta (s) comenzaba los preparativos para el viernes desde el jueves y decía:
La noche del viernes es una noche blanca y el día del viernes es un día luminoso (Mishkat).
El imán Gazali (r) dice: La inspiración y las bendiciones del viernes las obtienen quienes pasan su tiempo esperando su llegada. En cambio, los negligentes son muy desdichados: no saben cuándo ha llegado el viernes y preguntan a la gente: «¿Qué día es hoy?» (Ihya ul-Ulum).
La obligatoriedad de la oración del viernes
La orden que hizo obligatorio el viernes fue establecida en La Meca antes de la Hégira. Sin embargo, debido a las circunstancias adversas de aquel lugar, no era posible que los musulmanes realizaran actos colectivos de adoración. Por ello, el Profeta (s) no pudo ponerla en práctica. No obstante, a Hazrat Mus‘ab ibn Umair (r), el dirigente de quienes habían emigrado antes que él y habían llegado a Medina, el Profeta (s) le envió instrucciones por escrito:
(Árabe******************)
El viernes, cuando el sol haya pasado el mediodía, acércate a Allah rezando dos rak‘at. Al recibir esta orden, Mus‘ab ibn ‘Umair (que Allah esté complacido con él) realizó la primera oración del viernes en Medina con doce personas. (Dar al-Qutni).
Hazrat Ka‘b ibn Maqil (que Allah esté complacido con él) e Ibn Sirin (que Allah tenga misericordia de él) dicen que, incluso antes de eso, los ansar de Medina deliberaron entre sí y decidieron reunirse un día a la semana para realizar actos colectivos de adoración. Con este propósito, eligieron el viernes, dejando de lado el sábado de los judíos y el domingo de los cristianos. Y As‘ad ibn Zurarah (que Allah esté complacido con él) realizó la primera oración del viernes en Medina, en la región de Bayada, con ciento cuarenta personas. (Musnad Ahmad, Abu Dawud, Ibn Maya).
Después, cuando el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) emigró de La Meca a Medina, se detuvo en el camino, en un lugar llamado Quba. Al quinto día partió de allí hacia Medina. Cuando llegó al lugar de Banu Salim ibn ‘Awf, entró el momento de la oración del viernes. Allí realizó la primera oración del viernes. (Ibn Hisham).
Norma, virtudes e importancia de la oración del viernes
La oración del viernes es una obligación individual. Su carácter obligatorio está demostrado de manera concluyente por el Corán, los hadices y el consenso de la comunidad. Además, posee una gran dignidad como símbolo del islam. Quien niegue su carácter obligatorio queda fuera de los límites del islam. Si la abandona por negligencia, se convertirá en un fasik.
El Corán dice: (árabe*******************)
Creyentes, cuando el viernes se haga la llamada a la oración del viernes, acudid al recuerdo de Allah y abandonad la compraventa. Eso es mejor para vosotros, si actuáis con comprensión.
Por «recuerdo de Allah» se entienden la jutba y la oración. «Correr» significa esforzarse por llegar a la mezquita lo antes posible, observando plenamente las normas y con concentración. El sentido de esta extraordinaria exhortación es que las demás oraciones pueden realizarse incluso sin congregación y, si pasa su horario, pueden recuperarse. Pero la oración del viernes no se realiza sin congregación, y aunque pase su horario, tampoco puede recuperarse. Por eso, después de escuchar el llamado a la oración, no está permitido de ningún modo que aquellos a quienes se interpela como creyentes se ocupen de una compraventa o de cualquier otra actividad. En realidad, el beneficio eterno de permanecer de pie y postrarse ante Allah y dedicarse a Su recuerdo durante este tiempo es muchas veces mayor que los beneficios temporales, inestables y pasajeros de las ocupaciones mundanas. Sin embargo, la condición es que la persona realice esto conscientemente y con plena convicción.
El Noble Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
**La oración del viernes, en congregación, es obligatoria para todo musulmán, excepto para el esclavo, la mujer, el menor de edad y el enfermo. —(Abu Dawud).
**La oración del viernes es obligatoria para quien cree en Allah y en el Último Día. Si luego se muestra indiferente a esta oración por algún juego, diversión o actividad comercial, Allah se apartará de él, porque Él es Puro y Autosuficiente. —(Daraqutni).
**Si alguien abandona la oración del viernes sin motivo, su nombre será inscrito como hipócrita en un registro que no podrá borrarse ni modificarse de ninguna manera. —(Mishkat).
**Estoy pensando en ordenar a otra persona que dirija la oración en mi lugar y luego ir personalmente a incendiar las casas de quienes, por no acudir a la oración del viernes, permanecen sentados en sus hogares. —(Muslim).
**Ibn Umar y Abu Huraira (que Allah esté complacido con ambos) dijeron que oyeron al Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir, de pie sobre el púlpito:
La gente debe abstenerse de abandonar la oración del viernes; de lo contrario, Allah sellará sus corazones y luego permanecerán absortos en la negligencia. —(Muslim).
Quien oyó el llamado a la oración del viernes, pero no acudió a la oración; luego oyó también el segundo llamado del viernes, pero tampoco acudió, y de este modo no acudió a tres viernes consecutivos, tendrá el corazón sellado y su corazón se convertirá en el corazón de un hipócrita (Tabarani).
El sabio Sarakhsi dice:
La oración del viernes es obligatoria según el Corán y la Sunna, y existe consenso de la comunidad sobre su obligatoriedad (Al-Mabsut, tomo 2, pág. 22).
El sabio Ibn al-Hammam dice:
La oración del viernes es una obligación establecida por el Corán y la Sunna. Existe consenso de la comunidad en que quien la niegue incurre en incredulidad (Fath al-Qadir, tomo 1, pág. 807).
Ibn Abbas dice:
Quien, por negligencia, abandone varios viernes consecutivos, habrá arrojado el islam a sus espaldas (Ilm al-Fiqh).
El Profeta, al exhortar a la oración del viernes y describir su virtud, dijo:
Quien se bañe el viernes, se purifique y se limpie completamente, luego se aplique aceite y perfume, y llegue a la mezquita al comienzo del tiempo, conforme avanza el día; quien no separe a dos personas entre sí, es decir, no cometa la falta de atravesar las filas por encima de sus hombros y cabezas ni se siente entre dos personas que ya están sentadas, sino que se siente tranquilamente donde encuentre un lugar y rece las oraciones de la sunnah y otras que Allah haya dispuesto para él; y cuando el jatib suba al púlpito, se siente en silencio y escuche el sermón, a tal persona le serán perdonados todos los pecados que haya cometido desde el viernes anterior hasta ese viernes (Bujari).
Hazrat Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) narró que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo que quienes acuden a la oración del viernes se dividen en tres categorías:
1. Un grupo se dedica a conversaciones vanas. No obtiene más que esas conversaciones vanas.
2. El segundo grupo llega y permanece suplicando a Allah. Si Allah quiere, aceptará sus súplicas, y si no quiere, no las aceptará.
3. El tercer grupo llega y se sienta en silencio; no pasa por encima de los cuellos de los musulmanes para avanzar ni causa ninguna molestia a nadie. Por tanto, esta buena obra expía todos los pecados cometidos hasta el próximo viernes y durante los tres días siguientes (Abu Dawud).
Como dice Allah: (árabe****************)
Quien realiza una buena obra recibe una recompensa diez veces mayor.
El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) también dijo:
Quien se bañe bien el viernes, vaya temprano a la mezquita a pie y no montado en ningún vehículo, luego escuche la jutba con atención y no haga ninguna cosa frívola durante la jutba, recibirá por cada paso la recompensa de un año de adoración: un año de oración y un año de ayuno (Tirmidhi).
Condiciones de la oración del viernes
La sharía ha establecido ciertas condiciones para que la oración del viernes sea válida y obligatoria. Si estas condiciones no se cumplen, la oración del viernes no será obligatoria. Estas condiciones son de dos tipos. Algunas deben cumplirse dentro de la oración; se denominan «condiciones de obligatoriedad». Otras deben cumplirse fuera de ella; se denominan «condiciones de validez».
Condiciones de obligatoriedad
Hay cinco condiciones para que la oración del viernes sea obligatoria.
1. Ser varón. La oración del viernes no es obligatoria para las mujeres.
2. Ser libre. No es obligatoria para el esclavo.
3. Haber alcanzado la pubertad y tener entendimiento. No es obligatoria para los menores ni para los dementes.
4. Ser residente. No es obligatorio para el viajero.
5. Estar sano. No es obligatorio para el enfermo ni para el incapacitado. Se considera enfermo a quien no puede llegar hasta la mezquita. Sin embargo, para quien puede desplazarse y llegar hasta la mezquita, la oración del viernes es obligatoria.
Los incapacitados son de dos tipos. Primero, aquellos que tienen alguna incapacidad física, como el ciego, el cojo o el anciano que no puede caminar. Segundo, quienes afrontan alguna dificultad externa, como una tormenta, lluvia, mal tiempo, un animal salvaje en el camino o el temor a un enemigo hostil.
La norma sobre la oración del viernes cuando no se cumplen las condiciones de obligatoriedad
La oración del viernes es obligatoria para la persona que reúne las cinco condiciones mencionadas anteriormente. Pero si una persona no reúne todas o algunas de estas condiciones y realiza la oración del viernes, su oración será válida. Es decir, después de realizar la oración del viernes no tendrá que realizar la oración del mediodía. Por ejemplo, si una mujer va a la mezquita y realiza la oración del viernes, o si un viajero o un incapacitado realiza la oración del viernes, su oración será válida y, después de realizar la oración del viernes, no tendrá que realizar la oración del mediodía. Del mismo modo, una mujer no tendrá que realizar la oración del mediodía si va a la mezquita y realiza la oración del viernes. Por ejemplo, si una mujer va a la mezquita y realiza la oración del viernes, o si un viajero o un incapacitado realiza la oración del viernes, su oración será válida y no tendrá que realizar la oración del mediodía.
Condiciones de validez (*****)
Hay cinco condiciones para que la oración del viernes sea válida. Si alguien realiza la oración del viernes sin cumplir estas condiciones, tendrá que realizar la oración del mediodía. Las condiciones son las siguientes:
1. Que se celebre en una ciudad establecida.
2. Que haya comenzado el horario del zuhr.
3. Que se pronuncie la jutba.
4. Que haya congregación.
5. Que se permita la oración a todo el público.
Explicación de las condiciones
1. Misr-e-yami‘
La oración del viernes no será válida en bosques y selvas, aldeas rurales ni lugares de residencia temporal.
Hazrat Ali (que Allah esté complacido con él) dijo:
La oración del viernes y las oraciones de los dos Eids no son válidas en ningún lugar que no sea un misr-e yami‘.
Por misr-e yami‘ se entiende una ciudad o una gran población donde haya tantos musulmanes que la oración del viernes sea obligatoria para ellos y que, si se reunieran en alguna mezquita de esa población, no hubiera espacio suficiente para todos [Por lo general, la definición anterior de misr-e yami‘ es la de los juristas hanafíes. Además, se han transmitido muchas otras definiciones. Por ejemplo:
1. Es misr el lugar cuya población asciende a diez mil personas.
2. O se llama misr (ciudad) al lugar donde personas de todos los oficios se ganan la vida.
3. Es misr el lugar que el imán de la época designe como tal y donde ordene establecer la oración del viernes.
4. Se llama misr al lugar donde hay mercados, caminos y barrios, y donde existe un administrador capaz de hacer valer los derechos de los oprimidos frente a los opresores, así como un erudito al que la gente acude para aprender las cuestiones y normas jurídicas.
Además de estas, los juristas han expuesto muchas otras definiciones. De ello se sabe que no existe una definición clara y precisa de misr-e yami‘ que permita concluir sin duda que la oración del viernes puede realizarse únicamente en la ciudad y no en el campo. En realidad, los juristas dieron importancia al propósito fundamental de la condición del misr-e yami‘ e intentaron aclararlo tanto como les fue posible, cada uno desde su propia perspectiva. Entre ello, prestaron especial atención a dos cuestiones. La primera es que, puesto que la oración del viernes es una obligación muy importante, cuya observancia ha sido objeto de gran énfasis, debe reunirse el mayor número posible de musulmanes para cumplirla, de modo que nadie quede privado, en la medida de lo posible, de la bendición de esta gran obligación. La segunda es que la oración del viernes no debe realizarse de forma dispersa y separada por grupos pequeños, sino en un lugar central donde pueda congregarse una gran multitud de musulmanes. Al explicar el misr-e yami‘, el erudito Maududi dice:
Por lo que he reflexionado sobre las normas de la sharía, me parece que su propósito es que realizar la oración del viernes de manera dispersa, por separado y dentro de pequeños límites, no cumple el objetivo de la oración del viernes. Por eso, el Legislador ordenó que la oración del viernes se realizara en un misr-e yami‘. La expresión misr-e yami‘ indica por sí misma que se refiere a una población que reúne a pequeñas congregaciones; es decir, que los habitantes de muchas poblaciones pequeñas se reúnen para realizar la oración del viernes. Para este propósito, el número de tiendas, mercados y poblaciones, así como cualquier otro elemento semejante, no determina la centralidad del misr. Tampoco existe una relación directa entre esas partes del misr y la congregación del viernes que haga necesarios los mercados y numerosas tiendas para que la oración del viernes sea válida. Solo se requiere una población que tenga carácter central, de modo que los musulmanes de los alrededores puedan reunirse allí. Si se trata de una gran ciudad que posee una posición central desde el punto de vista civilizatorio, tanto mejor. De lo contrario, el imán de la época designará como misr-e yami‘ la población que considere apropiada y ordenará a los habitantes de los alrededores que se congreguen allí. El erudito Ibn Hammam dice:
Es decir, si el imán declara que un lugar es un misr y ordena a la gente establecer allí la oración del viernes, la oración será válida allí. Pero si los habitantes de algún lugar prohíben establecer la oración del viernes, no se debe establecer allí. (Fath al-Qadīr, tomo 1, pág. 409). Sin embargo, si no hay imán, la oración del viernes puede establecerse basándose en la opinión de los musulmanes, y su decisión puede dar lugar al nombramiento de un cadí. Del mismo modo, mediante su decisión puede nombrarse a un sustituto del imán y declararse cualquier aldea como «misr yāmiʿ».
Luego, al presentar una propuesta justa y práctica, dice:
De este modo, incluso los musulmanes nómadas podrán realizar la oración del viernes conforme al método correcto de la sharía. El método sería dividir la región rural en pequeñas zonas, cuya distancia entre sí, teniendo en cuenta las condiciones locales, sería de cuatro o cinco millas hasta ocho o nueve millas. Entre estas zonas habría que declarar un lugar central como misr yāmiʿ, con el consentimiento de los habitantes musulmanes. Después habría que declarar las aldeas vecinas dependientes de ese misr, y los habitantes musulmanes de todas ellas irían allí para realizar la oración del viernes. Esta organización no solo sería válida a la luz de los hadices auténticos, sino que tampoco sería contraria al análisis de los juristas hanafíes. Los juristas han dado diversas definiciones de las aldeas o zonas dependientes de un misr: algunos han fijado en nueve millas la distancia de las viviendas dependientes del misr; otros, en dos millas, y otros, en seis millas. Algunos dicen también que se considera dependiente del misr todo lugar desde el cual se pueda ir a realizar la oración del viernes en el misr y regresar a casa antes de que anochezca. El autor de la obra Badāʾiʿ prefirió esta última definición. También se encuentra apoyo para ella en los hadices. En el Tirmidhi se narra de Abū Hurayra (r.a.): (árabe*************)
Es decir, el Profeta (s.) dijo: «La oración del viernes es obligatoria para quien, después de realizarla, puede llegar a su casa antes de que anochezca».
En otra ocasión, Abū Hurayra (r.a.) dijo que el Profeta (s.) había dicho: (árabe***************)
Es decir, el Profeta (s.) dijo: «Escuchad: si alguno de vosotros se marcha una o dos millas con un rebaño de cabras en busca de pasto, pero cuando llega el viernes no regresa aquí —lo dijo tres veces—, a tal persona se le sellará el corazón».
De estos hadices y del análisis de los juristas se sabe que la distancia de los lugares dependientes del misr es de seis o siete millas, o aproximadamente esa distancia, de modo que sus habitantes puedan regresar a casa antes del anochecer después de realizar la oración. Para quienes vivan dentro de esa distancia, ya sean habitantes rurales permanentes o nómadas (Nomads), es obligatorio acudir a la congregación del misr y realizar allí la oración del viernes. Ibn al-Humām dice en Fath al-Qadīr:
La oración del viernes en las aldeas rurales
No es válida la oración del viernes realizada de manera dispersa, ignorando las condiciones del Misr yami‘, en cada pequeña aldea y en cada pueblo grande o pequeño. ***1 Más bien, es obligatorio para los musulmanes determinar conjuntamente, mediante consulta, un lugar central para la oración del viernes, y que los musulmanes de los alrededores se reúnan allí para realizarla.
El sabio Ibn al-Humam dice en Fath al-Qadir: (árabe************)
Para quien resida en cualquier lugar bajo la jurisdicción del Misr, la oración del viernes es obligatoria del mismo modo que para los habitantes del Misr. Debe acudir al Misr y realizar allí la oración del viernes (Fath al-Qadir, primer volumen, pág. 411).
También es obligatorio el viernes para quienes viven en las afueras de la ciudad, tal como lo es para sus habitantes. Para ellos también es indispensable acudir allí y realizar la oración del viernes (Fath al-Qadir, vol. 1, pág. 411).
Por las afueras de la ciudad se entienden todas las aldeas cercanas desde las cuales quien participa en la oración del viernes puede regresar a su casa, después de la oración, antes del anochecer.
***1 Según Ahl al-Hadiz, no es condición para la oración del viernes que se celebre en una ciudad o en una gran aldea. Dondequiera que se reúnan algunas personas para formar una congregación, allí es obligatorio realizar la oración del viernes. Su prueba es que Abu Huraira, que Dios esté complacido con él, preguntó por carta desde Baréin a Umar, que Dios esté complacido con él, si se podía realizar la oración del viernes en Baréin. El Comandante de los Creyentes respondió: )(************) «Realizad la oración del viernes dondequiera que estéis» (Ibn Juzayma). El sabio Ibn Hazm dice que la mayor prueba de que la oración del viernes es válida en las aldeas es que, cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, llegó a Medina, construyó mezquitas en los pequeños asentamientos de Medina, como aldeas separadas, y realizó la oración del viernes en esos asentamientos. Y aquello no era ni una gran aldea ni una ciudad (véase Ta‘lim Islami, ‘Awn al-Ma‘bud, comentario de Abu Dawud).
El Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:
La oración del viernes es obligatoria para quien pueda llegar antes de la noche hasta donde se encuentran sus hijos y su familia (Tirmidi).
Aisha (r.a.) dijo:
La gente venía desde sus hogares y desde las afueras de Medina para realizar la oración del viernes. Sus cuerpos se cubrían de polvo y arena, y sudaban abundantemente. En cierta ocasión, el Profeta (s) estaba conmigo y uno de ellos se presentó ante él. Él dijo: «¡Qué bueno sería que os bañarais antes de venir en días como este!» (Bujari).
2. El horario del zuhr
No está permitido realizar la oración del viernes antes ni después del horario del zuhr. Si durante la oración del viernes comienza a terminar el horario del zuhr, la oración quedará anulada, aunque se haya permanecido sentado durante el tiempo suficiente para recitar el at-Tahiyyat en la última posición sentada. Esto se debe a que la oración del viernes no tiene qada.
3. El jutba
También es necesario pronunciar el jutba dentro de su horario, antes de la oración del viernes. Si el jutba se pronuncia antes de que comience el horario, la oración no será válida. Del mismo modo, si el jutba se pronuncia después de la oración, esta no será válida.
4. La congregación
Desde el comienzo del jutba hasta el final de la oración, además del imán, debe haber al menos otras tres personas capaces de dirigir la oración. Si son mujeres o niños que no han alcanzado la pubertad, la oración no será válida.
5. Izn-e aam (acceso abierto para todos)
Es decir, se puede anunciar y realizar la oración en un lugar público al que todos tengan acceso y donde exista permiso abierto para rezar, sin ningún tipo de impedimento ni restricción para nadie. Si se realiza la oración del viernes en un lugar donde se prohíbe la entrada a la gente común, es decir, si se reza con las puertas cerradas, la oración del viernes no será válida. Por ejemplo, no será lícito celebrar la oración del viernes en la residencia o bungalow de un terrateniente o de una persona de alto rango, donde se prohíba la entrada al público en general.
La condición de que haya un gobernante musulmán para la oración del viernes
En los libros de jurisprudencia se ha establecido como condición para la oración del viernes la existencia de un gobernante. ***1 Es decir, el gobernante musulmán, personalmente o por medio de su representante, establecerá la oración del viernes. El propósito de esta condición es que una de las responsabilidades indispensables de los gobernantes musulmanes consiste en organizar la celebración de la oración del viernes y supervisar esta gran reunión, para que se mantengan la paz y el orden y no se produzca ningún desorden. Ahora bien, cuando hay un gobernante no musulmán, la ausencia de esta condición no hace que la oración del viernes deje de ser obligatoria para los musulmanes. Por el contrario, pasa a ser su deber reunirse y realizar juntos la oración del viernes. Los juristas comprendieron así la importancia de esta condición. Luego emitieron una fatua clara: cuando haya un gobernante no musulmán, los propios musulmanes deberán organizar la oración del viernes. En el famoso libro de jurisprudencia Shami se dice:
(Árabe****************)
En los países donde gobiernan los infieles, será válido que los musulmanes organicen por su propia cuenta las oraciones del viernes y de los dos Eid. Allí, la persona que los musulmanes designen como cadí mediante consenso mutuo será el cadí, y será obligatorio reclamar un gobernante musulmán y luchar por ello.
***1 En Hidaya se dice:
Es decir, no es lícito establecer la oración del viernes sin un gobernante o sin el representante de un gobernante.
El maulana Abdul Hai Firangi Mahalli lo ha expresado con tanta claridad que la oración del viernes también es obligatoria para los musulmanes de los países donde gobiernan dirigentes no musulmanes. Después del dominio mogol, cuando se estableció el gobierno inglés en la India, surgió la cuestión de si allí estaba permitida la oración del viernes. Algunas personas de mentalidad rígida consideraron que, puesto que para la oración del viernes era condición que hubiese un gobierno musulmán, no debía rezarse en la India. Pero el maulana Abdul Hai afirmó categóricamente que, aun sin un gobernante musulmán, la oración del viernes es obligatoria para los musulmanes.
(Árabe******************)
No cabe duda de que, en la India, donde se estableció la supremacía de los cristianos y estos nombraron a gobernantes no creyentes, la oración del viernes es obligatoria y puede realizarse basándose en el consenso mutuo de los musulmanes. Quien emita una fatua declarando abolida la oración del viernes se extraviará él mismo y extraviará también a los demás (Tafhimat, tomo 2, pág. 410, Allama Maududi [que Allah tenga misericordia de él]).
Las sunnas de la oración del viernes
Las sunnas de la oración del viernes son ocho rakaat, y todas son sunnas muakkadah. Antes del fard, cuatro rakaat con un solo salam, y después del fard, cuatro rakaat con un solo salam. Esta es la opinión del imam Abu Hanifa (que Allah tenga misericordia de él).
Los Sahibayn (que Allah tenga misericordia de ellos), es decir, los dos discípulos del imam, dicen que las sunnas de la oración del viernes son diez rakaat: cuatro rakaat antes del fard y seis después. Cuatro rakaat con un solo salam y después dos rakaat con un solo salam.
Normas y modales de la oración del viernes
1. El viernes es sunna procurar la pureza y la limpieza, cortarse el cabello y las uñas, vestir la mejor ropa posible, aplicarse perfume y acudir primero a la mezquita principal.
El Profeta (la paz sea con él) dijo:
Quien se bañe el viernes, se ponga buena ropa, se perfume si tiene la oportunidad, acuda a la oración del viernes, no pase por encima de los cuellos de la gente y luego rece lo que Allah le haya destinado; quien permanezca en silencio desde la llegada del imán hasta el final de la oración, verá perdonados todos sus pecados cometidos entre el viernes anterior y este viernes (Ilmul Fiqah, tomo 2).
2. Si, a pesar de las circunstancias, por olvido o por alguna otra razón no se puede realizar la oración del viernes, se deben rezar las cuatro rakaat obligatorias del zuhr y conviene dar algo en caridad. Asimismo, si no se puede realizar la oración del viernes por atender a un enfermo, por una tormenta o por temor al enemigo, se debe realizar el zuhr.
3. Es preferible que quien pronuncie la jutba dirija también la oración. Sin embargo, si por alguna razón otra persona dirige la oración, esta será válida (Dur al-Mujtar).
No obstante, la oración del viernes debe dirigirla quien haya escuchado la jutba. Si la dirige alguien que no la haya escuchado, la oración no será válida.
4. Es preferible que todos los habitantes de una localidad se reúnan en una misma mezquita aljama para realizar la oración del viernes. Sin embargo, en una ciudad está permitido realizarla en varias mezquitas (Bahr al-Raiq).
5. En una ciudad o en una localidad donde se realice la oración del viernes, es ilícito realizar la oración del zuhr antes de la oración del viernes (Ilmul Fiqah).
6. Los enfermos y las personas incapacitadas —para quienes la oración del viernes no es obligatoria— deben realizar por separado la oración del zuhr el viernes. Para este tipo de personas, realizar en congregación la oración del zuhr el viernes es makruh tahrimi (Dur al-Mujtar).
7. La oración del viernes debería ser más larga que la jutba.
Que la oración del viernes sea larga y la jutba breve es una señal de que el jatib posee un profundo conocimiento de la religión y una gran perspicacia (Muslim).
8. Si un masbuq se incorpora a la congregación en la última sesión, o se une al tashahhud después de la prosternación de sahw, su oración del viernes será válida. Después de que el imán pronuncie el saludo final, se pondrá de pie y realizará dos rak‘at.
9. La preparación para el viernes debería comenzar desde el jueves. El Profeta (s) comenzaba la preparación desde el jueves (Mishkat).
10. El viernes se debería procurar realizar en mayor medida el dhikr, el tasbih, la recitación del Corán, las súplicas, el istighfar, la caridad, el cuidado de los enfermos, asistir a los funerales, visitar los cementerios y otras buenas obras. Hazrat Abu Saíd al-Judri (r. a.) dijo que el Profeta (s) dijo: «Hay cinco buenas obras que, si alguien las realiza en un solo día, Allah lo hará entrar en el Paraíso».
1. Cuidar y atender a un enfermo
2. Asistir a un funeral
3. Ayunar
4—Realizar la oración del viernes
5—Liberar a un esclavo
Existe otro relato de Abu Sa‘id al-Judri (que Allah esté complacido con él), según el cual el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
Quien recite la sura al-Kahf el viernes tendrá una luz resplandeciente para él hasta el viernes siguiente (an-Nasa’i).
Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dijo que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «A quien recite la sura ad-Duján la noche del viernes, setenta mil ángeles pedirán perdón por él y sus pecados le serán perdonados» (at-Tirmidhi).
Además, el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
El viernes hay un momento en el que toda súplica que el siervo haga es aceptada (al-Bujari).
Los eruditos han expresado varias opiniones acerca de cuándo es ese momento; se han reconocido como más auténticas dos de ellas. La primera es desde que el imán sube al púlpito para pronunciar el sermón hasta que termina la oración. La segunda corresponde a los últimos momentos del viernes, cuando el sol está poniéndose. Es conveniente hacer súplicas en estos dos momentos.
11. Es recomendable acudir a la mezquita mucho antes de la oración del viernes. El Profeta (s) dijo:
Así como una persona se baña para purificarse, quien se bañe bien el viernes y llegue a la mezquita al comienzo del tiempo será como quien sacrifica un camello. Luego, quien llegue después será como quien sacrifica un camello; después, quien llegue será como quien sacrifica un carnero con cuernos. Cuando el jatib sale para pronunciar el sermón, los ángeles dejan las puertas, cierran el registro de asistencia y se sientan dentro de la mezquita para escuchar el sermón y realizar la oración (Bujari, Muslim).
12. Es sunna recitar la sura (****) y la sura (****) en la oración del alba del viernes.
13. Es sunna recitar en la oración del viernes la sura (***) y la sura (****), o la sura (***) y la sura (***).
14. Se debe sentar uno donde encuentre un lugar en la mezquita; es desaconsejable pasar por encima de la cabeza y el cuello de alguien. Esto causa molestias a las personas, tanto físicas como psicológicas, y también perturba su concentración. Hadrat Abdullah ibn Abbas (ra) dijo que el Profeta (s) dijo: «A quien abandone la primera fila y se coloque en la segunda para no causar ninguna molestia a sus hermanos musulmanes, Allah le concederá el doble de recompensa que a la gente de la primera fila» (Tabarani).
15. Es recomendable invocar abundantemente las bendiciones sobre el Profeta (s) el viernes. El Profeta (s) dijo:
El mejor de vuestros días es el viernes: en ese día fue creado Adán (a) y en ese mismo día murió. En ese día tendrá lugar la Resurrección. Por ello, invocad abundantemente las bendiciones sobre mí ese día, pues vuestras bendiciones y salutaciones me son presentadas. Los Compañeros dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah! Tu cuerpo se descompondrá y se convertirá en polvo». El Profeta (s) dijo: «Allah ha prohibido a la tierra consumir los cuerpos de los profetas» (Abu Dawud).
Disposiciones y modales del sermón
1. El jatib pronunciará dos jutbas. En la primera jutba enseñará a los oyentes las normas de la religión y cómo ponerlas en práctica [El propósito fundamental de la jutba solo puede cumplirse cuando el jatib se dirige a los oyentes en su propio idioma, para que puedan comprender. Sin embargo, entre los alfaquíes existe discrepancia respecto a pronunciar la jutba en una lengua distinta del árabe.
La realidad es que la primera jutba se pronuncia, en esencia, para exhortar y aconsejar, explicar el sentido profundo de la religión e instruir a la gente, y puede pronunciarse también en lenguas distintas del árabe. Naturalmente, la segunda jutba debería ser en árabe. Y donde se celebre una conferencia internacional de musulmanes, ambas jutbas deberían ser en árabe. Al-lama Maududi (que Dios tenga misericordia de él), al expresar su opinión sobre este asunto, dijo:
Lo correcto debería ser que una parte de la jutba (la segunda parte) fuera necesariamente en árabe. Esta parte estaría destinada a la alabanza y glorificación de Dios, a las bendiciones y salutaciones sobre el Mensajero de Dios (la paz sea con él), sus compañeros, los hijos y demás, y a la recitación de versículos del Corán. Después, en la segunda parte (la primera jutba), las exhortaciones, los consejos y las enseñanzas islámicas conforme a las necesidades de la época deberían expresarse en un idioma que todos los oyentes, o la mayoría de ellos, pudieran comprender. Para este propósito, debería utilizarse principalmente una lengua que tenga una importancia internacional o regional entre los musulmanes. Por ejemplo, en la India (la India británica), la jutba debería pronunciarse en urdu en lugar de la lengua regional o del habla local, porque casi todos los habitantes de las distintas provincias entienden el urdu. Naturalmente, en lugares muy remotos donde la gente no entienda el urdu, la jutba puede pronunciarse en la lengua local. Pero donde se celebre una conferencia internacional de musulmanes, no debería pronunciarse la jutba en ninguna lengua distinta del árabe (Tafhimat, tomo 2, pág. 342).] En la segunda jutba recitará algunos versículos del Corán, pronunciará salawat sobre el Profeta y hará súplicas por los compañeros del Mensajero (la paz sea con él) y por los musulmanes en general.
2. La responsabilidad del jatib consiste en preparar para cada viernes un sermón adecuado al momento y a las circunstancias, y aconsejar, a la luz del Corán y la Sunna, sobre la situación del país y de la comunidad, así como sobre los problemas que enfrenta la nación musulmana. Debe inspirar a resolver todos los problemas desde la perspectiva de la religión y exhortar a adoptar los medios correspondientes. Debe recordar a los musulmanes sus responsabilidades y deberes religiosos y despertar en ellos preocupación por la religión y la comunidad. Del mismo modo que está permitido leer un sermón ya preparado consultando un libro, también está permitido, como bendición, leer un sermón auténtico del propio Profeta (la paz sea con él). Pero el verdadero propósito de la jutba del viernes es que quien tiene responsabilidad sobre los musulmanes les exponga semanalmente, de manera natural, continua y ordenada, las normas de la religión, les aclare sus responsabilidades y les ofrezca orientación sobre los problemas surgidos a la luz del Libro y la Sunna. Por ello, el mejor método para cumplir el propósito de la jutba es que el jatib, cuando sea necesario, explique las cuestiones de la sharía y proporcione orientación. No será suficiente limitarse a leer un libro. [Los eruditos ahl al-hadiz también consideran permitido, e incluso preferible, pronunciar la jutba en una lengua distinta del árabe. El maulana Abdus Salam Bastawi dice:
El significado de la jutba es dirigirse a los presentes para exhortarlos y aconsejarlos. El consejo solo resulta útil cuando se ofrece en el idioma de los oyentes. Por tanto, la jutba debería pronunciarse en el idioma de los oyentes. Si los oyentes son arabófonos, la jutba debe ser en árabe; y si hablan otra lengua, debe pronunciarse en esa lengua. No es obligatorio pronunciar la jutba únicamente en árabe. Más bien, debería leerse el texto original árabe y traducirse para que los oyentes lo comprendan (Ta‘lim islami, tomo 4, pág. 130).
1. Al hablar sobre el propósito de la jutba, Al-lama Maududi (que Dios tenga misericordia de él) dijo:
En realidad, la institución de la jutba no fue establecida para que la gente escuchara una vez por semana, de manera rutinaria, algo semejante a los sermones o prédicas que se ofrecen en las iglesias cristianas. Por el contrario, esta jutba fue convertida en una parte activa de la vida colectiva de los musulmanes. Su propósito era reunir obligatoriamente a todos los musulmanes una vez por semana, hacerles escuchar las directrices de Dios y arraigar en sus corazones las enseñanzas de la religión. Si apareciera alguna conducta indebida en un individuo o en la comunidad, debía intentarse corregirla y debía animárseles a realizar obras de bienestar social. Además, el jefe de Estado del Estado islámico () presentaría directamente ante el pueblo la política del Gobierno y se daría a cada persona la oportunidad de hacer preguntas o exponer sus opiniones (Tafhimat, tomo 2, pág. 335).]
3. Después de pronunciar la primera jutba, el jatib se sentará en el minbar durante el tiempo necesario para recitar tres versículos breves o decir tres veces «Subhan Allah». Luego se pondrá de pie y pronunciará la segunda jutba. En la primera jutba informará a la comunidad, con un lenguaje conmovedor y lleno de ánimo y entusiasmo, de las normas y mandatos de la religión. Es recomendable pronunciar en la jutba un sermón que despierte entusiasmo, estímulo y emoción.
En el segundo jutba se deben recitar algunos versículos del Corán, el durood y las salutaciones, y hacer súplicas por los Compañeros del Mensajero (s) y por los musulmanes en general.
4. El jutba debe ser más breve que la oración. Es makruh hacer el jutba más largo que la oración. El Profeta (s) dijo: «Alargar la oración y hacer breve el jutba es señal de la sabiduría y la previsión del jatib. Por tanto, alargad la oración y haced breve el jutba». (Muslim).
5. Durante el jutba es wajib sentarse en silencio y escucharlo atentamente, tanto si el oyente está cerca del jatib como si está lejos.
6. Durante el jutba es mustahabb sentarse cerca del jatib y dirigir el rostro hacia él. En un hadiz se dice: «Asistid al jutba y permaneced cerca del imán». (Mishkat).
7. Cuando el jatib se pone de pie para el jutba, no está bien rezar ni hablar. Durante el jutba, rezar, hablar, ocuparse del zikr y del tasbih, comer y beber, saludar, responder al saludo o realizar cualquier acto que obstaculice escuchar el jutba es makruh tahrimi. Durante el jutba también está prohibido enseñar a alguien una norma de la sharía o aconsejarle hacer una buena obra. El Profeta (s) dijo:
«Cuando el imán pronuncia el jutba, quien habla se asemeja a quien lleva una carga de libros, y quien durante el jutba dice a otro: “Cállate”, no ha realizado su yumua». (Musnad Ahmad, Tabarani).
Sin embargo, durante el jutba no solo está permitido rezar la oración qadá, sino que es wajib.
8. Si durante el jutba se menciona el nombre del Profeta, está permitido recitar el durood mentalmente.
9. En el segundo jutba es recomendable suplicar por los descendientes del Profeta, por los Compañeros —especialmente por los Califas Rectamente Guiados—, por Hazrat Hamza (que Allah esté complacido con él) y por Hazrat Abbas (que Allah esté complacido con él). También está permitido suplicar por la persona responsable del Estado islámico. Sin embargo, hacer elogios inapropiados y exagerados es makruh tahrimi (Ilmul Fiqah, tomo segundo, pág. 148, citando Durr al-Mukhtar).
10. Aunque no está prohibido hablar o leer sobre la despedida y la separación en el jutba del último viernes de Ramadán (Jumatul Wida), no se ha transmitido nada semejante del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) ni de los nobles Compañeros. Tampoco se hace ninguna mención al respecto en ningún libro autorizado de jurisprudencia islámica. Por tanto, no es correcto leer habitualmente este tipo de composición. Así, algo que solo pertenece al grado de lo permitido (mubah) se lee con gran pompa; a quienes no leen el jutba de despedida no se los considera buenos, y la gente común ha llegado a atribuir a Jumatul Wida un rango establecido por la Sharía. Por eso es mejor mantenerse alejado de ello (Ilmul Fiqah, tomo segundo, pág. 148).
11. El namaz debe comenzar con la iqama inmediatamente después de terminar el jutba. Es makruh tahrimi ocuparse de cualquier asunto mundano entre el jutba y el namaz. Si esta pausa se prolonga, por ejemplo, si el jatib se sienta a comer o se sienta a resolver un asunto comercial de alguien, entonces habrá que pronunciar el jutba por segunda vez. Sin embargo, si existe una necesidad religiosa, como tener que comunicar a alguien una norma de la Sharía, necesitar hacer la ablución o darse cuenta después del jutba de que era necesario realizar el baño ritual [Cabe señalar que la pureza ritual no es una condición para el jutba. Incluso si alguien pronuncia por error el jutba encontrándose en estado de impureza mayor, no es necesario repetirlo.
(Árabe****************)
Si el jatib pronuncia el jutba sentado o sin estar en estado de pureza, será válido (Hidaya).] entonces no hay ningún inconveniente en esta pausa. No será necesario pronunciar el jutba por segunda vez.
El uso del micrófono en el namaz y en el jutba
Está permitido utilizar el micrófono durante el jutba cuando sea necesario.
Tampoco hay inconveniente en utilizar el micrófono durante el namaz cuando sea necesario. ****1
Está prohibido comprar y vender después de la llamada a la oración del viernes
En cuanto se escuche la llamada a la oración del viernes, se debe suspender todo negocio, compra y venta, y partir arreglado para escuchar el jutba y realizar la oración. Esto se debe a que, después de la llamada a la oración del viernes, la compra y la venta se vuelven haram. En el Corán se dice claramente:
(Árabe****************)
¡Oh, creyentes! Cuando se convoque a la oración el viernes, apresuraos hacia el recuerdo de Allah y dejad la compra y la venta. (Al-Yumu‘ah: 9)
Los exegetas están de acuerdo en que (****) significa el jutba, o tanto el jutba como la oración. Y la llamada a la oración a la que se refiere (****) es la que se realiza antes del jutba, no la llamada que se hacía mucho antes. Hazrat Saib bin Yazid (ra) dice que, en la época del Profeta (s), solo se hacía una llamada a la oración, y se hacía cuando el jatib subía al minbar y
****1 El muftí Muhammad Shafi, expresando su opinión al respecto, dice: «Del análisis expuesto por los juristas y de la práctica de los compañeros del Profeta (ra) en relación con el cambio de la quibla se obtiene un argumento claro de que no puede dictaminarse que la oración quede invalidada por ello» (La norma de la sharía sobre los instrumentos modernos, p. 89).
El ulema Maududi (ra), al presentar pruebas de que no solo está permitido, sino que es preferible, usar el micrófono en la oración, dice: «Basándome precisamente en estos argumentos y pruebas, considero que el uso del micrófono en la oración no solo está permitido, sino que es preferible. Mi corazón atestigua que, si estos instrumentos hubieran existido en la época del Profeta (s), él los habría utilizado ciertamente en la oración, en la llamada a la oración y en el jutba; por ejemplo, aceptó sin vacilar cavar una trinchera según el método iraní durante la batalla de la Trinchera» (Tafhimat, tomo 2, p. 380).
se sentaba en el minbar. Después, durante la época de Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar, cuando la población había aumentado considerablemente, ellos establecieron una llamada a la oración adicional. Esta llamada se realizaba desde su casa, «Zawa», en el mercado de Medina (Bujari, Abu Dawud, Nasai).
El erudito Shabbir Ahmad Usmani dice en su tafsir que (***) se refiere al llamado a la oración que se realiza delante del imán. La costumbre de realizar el llamado anterior se estableció durante la época de Hazrat Uthmán (que Dios esté complacido con él), por consenso de los honorables Compañeros (que Dios esté complacido con ellos).
El método prescrito para el sermón
El jatib se sentará, aseado y limpio, mirando hacia los oyentes, y el muecín hará el llamado a la oración delante del jatib.
En cuanto termine el llamado a la oración, el jatib subirá al minbar y, tras recitar en silencio «A‘udhu billahi minash-shaytanir-rayim», pronunciará el sermón.
Primero alabará y glorificará a Allah; después dará testimonio de la unicidad de Allah y de la misión profética. Luego pronunciará un sermón breve, pero integral, con entusiasmo, fervor y solemnidad. Después se sentará durante un breve lapso, hasta el tiempo que toma recitar tres veces «Subhanallah».
Después se levantará por segunda vez y pronunciará el segundo sermón. También en este sermón repetirá la alabanza y la glorificación, así como el testimonio de fe. Recitará algunos versículos del Sagrado Corán y enviará bendiciones y salutaciones al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Suplicará por los honorables Compañeros, los Califas Rectamente Guiados y, especialmente, por Hazrat Hamza (que Dios esté complacido con él) y Hazrat Abbas (que Dios esté complacido con él). Luego concluirá el sermón haciendo súplicas por los musulmanes en general. Inmediatamente después de terminar el sermón, todos se pondrán de pie para la oración.
Descripción de la oración de los dos Eid
Hazrat Anas (que Dios esté complacido con él) relata que, cuando el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) emigró de La Meca y llegó a Medina, observó que la gente jugaba y se divertía en dos días determinados del año. Les preguntó: «¿Qué son estos dos días?»
Dicen: «Antes de la llegada del islam, en estos dos días nos entreteníamos y disfrutábamos».
El Profeta dijo: «Allah ha establecido, en lugar de estos dos días, dos días mejores: uno es el día del Eid al-Fitr y el otro es el día del Eid al-Adha».
El significado del Eid al-Fitr
Los musulmanes celebran el Eid al-Fitr el primer día del mes de Shawwal. Allah, exaltado sea, estableció para Sus siervos diversos actos de adoración, como el ayuno del mes de Ramadán, la recitación del Corán durante el tarawih y las donaciones y obras de caridad. Los siervos recibieron de Él la capacidad de cumplirlos debidamente y alcanzaron el éxito. Por ello se celebra el Eid al-Fitr, para expresar una alegría verdadera.
El significado del Eid al-Adha
Los musulmanes celebran el Eid al-Adha el día diez del mes de Dhul-Hijjah. Esta celebración conmemora en realidad aquel grandioso sacrificio que el profeta Ibrahim y el profeta Ismail —la paz sea con ellos— presentaron ante Allah. Cuando Allah le indicó que sacrificara por Su complacencia a su único hijo, Ismail, el profeta Ibrahim se dispuso a hacerlo. Por su parte, al saber que esa era la voluntad de Allah, el profeta Ismail colocó con alegría su cuello bajo el filo del cuchillo. Al celebrar el Eid al-Adha en recuerdo de la incomparable historia del sacrificio, los musulmanes declaran con sus palabras y sus actos que ofrecerán en el camino de Allah, ante Su menor indicación, sus vidas y sus bienes. Pasan el cuchillo por el cuello del animal y dejan que fluya su sangre, y juran ante Allah: «¡Oh Allah! Así como estamos haciendo fluir la sangre del animal por Tu complacencia, si fuera necesario tampoco vacilaríamos en hacer fluir nuestra sangre por Tu camino. Si alcanzamos esta dicha, demostraremos ser Tus siervos obedientes y fieles».
Actos sunnah del día del Eid al-Fitr
1. Preparar el propio atuendo y arreglo personal.
2. Bañarse para la oración del Eid después de la oración del alba.
3. Utilizar el miswak.
4. Ponerse, en la medida de lo posible, ropa nueva o limpia y usar perfume.
5. Levantarse muy temprano.
6. Ir temprano al eidgah.
7. Entregar la sadaqa del fitr antes de ir al eidgah.
8. Comer algo dulce antes de ir al eidgah.
9. Realizar la oración del Eid en el eidgah. Ir al eidgah para realizar la oración es una sunna muakkada. El Profeta (s) realizaba la oración del Eid en el eidgah, aunque la oración en la Mezquita del Profeta posee una virtud extraordinaria. Solo en una ocasión, debido a la lluvia, realizó la oración en la Mezquita del Profeta (Abu Dawud).
10. Ir a pie por un camino y regresar por otro.
11. Recitar lentamente por el camino el siguiente takbir (en árabe).
Actos sunnah del día de Eid al-Adha
1. En el día de Eid al-Adha también son sunnah aquellos actos que son sunnah el día de Eid al-Fitr.
1. El día de Eid al-Adha es sunnah no comer nada antes de ir al Eidgah. Hazrat Baridah (r.a.) dijo: el Profeta (s.) comía algo antes de ir al Eidgah el día de Eid al-Fitr, y comía después de regresar del Eidgah el día de Eid al-Adha. (En Tirmidhi, Ibn Majah y el Musnad de Ahmad se añade que comía carne del sacrificio.)
2. En Eid al-Adha, es sunnah recitar el takbir en voz alta al ir al Eidgah.
La oración del Eid
Es wajib rezar dos rakʿahs el día del Eid. Las condiciones para que la oración del Eid sea válida y wajib son las mismas que para la oración del viernes. Sin embargo, el sermón de la oración del Eid no es una condición, mientras que el sermón del viernes es fard. El sermón del Eid es sunnah.
La intención de la oración del Eid
Formulo la intención de realizar las dos rak‘at de la oración obligatoria del Eid, con seis takbires. Quien quiera decirlo en árabe, dirá:
(En árabe****************(
(Si es Eid al-Fitr, dirá (****), y si es Eid al-Adha, dirá (****).)
El método de realizar la oración del Eid
Después de formular la intención de la oración del Eid, elevará las manos hasta los lóbulos de las orejas mientras dice «Allāhu akbar». Luego deberá colocar las manos y recitar la sana.
Después deberá decir tres veces «Allāhu akbar» y elevar las manos hasta los lóbulos de las orejas cada vez. Después de cada takbir, deberá detenerse durante el tiempo suficiente para recitar «Subḥān Allāh» tres veces. Después del tercer takbir, deberá bajar las manos y colocarlas, sin volver a elevarlas. Luego recitará el ta‘awwudh, la tasmiya, la sura al-Fātiḥa y otra sura junto con ella.
Después, tras realizar el rukū‘ y las postraciones conforme al procedimiento establecido, en la segunda rak‘at recitará la sura al-Fātiḥa y otra sura junto con ella.
Después, antes de ir al rukū‘, pronunciará tres takbīr y dejará caer las manos. Luego pronunciará el cuarto takbīr y entrará en el rukū‘.
Horario de la oración del Eid
El horario de la oración del Eid comienza después de que el sol haya salido por completo y haya difundido su luz brillante, y permanece hasta el mediodía. Sin embargo, es mustahabb no retrasar la oración del Eid. La práctica establecida es rezar un poco más temprano la oración del Eid al-Adha y algo más tarde la oración del Eid al-Fitr.
Cuestiones relativas a la oración del Eid
1. Si alguien no alcanza la oración del Eid, no puede rezarla solo, porque la oración del Eid requiere la congregación. Del mismo modo, si alguien participa en la oración del Eid, pero su oración queda invalidada por alguna razón, no podrá realizarla posteriormente como qadā’ ni estará obligado a hacerlo. Sin embargo, si otra persona se une a él, podrá rezarla.
2. Si por alguna razón no se puede realizar la oración del Eid al-Fitr el día del Eid, se puede realizar el segundo día; y si se trata del Eid al-Adha, se puede realizar hasta el día 12 de Dhū al-Hijjah.
3. Sin excusa, se puede realizar la oración del Eid al-Adha hasta el día 12, pero será makruh. No está permitido en absoluto retrasar sin excusa la oración del Eid al-Fitr.
4. Para la oración del Eid no hay adhān ni iqāmah.
5. Para las mujeres ***1 y para quien, por alguna razón, no haya realizado la oración del Eid, es makruh realizar oraciones nafl antes de la oración del Eid.
6. Si alguien se incorpora a la oración del Eid cuando el imán ya ha pronunciado el takbir y ha comenzado la recitación, deberá formular la intención y pronunciar primero el takbir. Si se incorpora durante el rukūʿ, formulará la intención y pronunciará primero el takbir. Si se incorpora durante el rukūʿ, en lugar de recitar el tasbih pronunciará el takbir, pero no levantará las manos. Si el imán se levanta del rukūʿ antes de que él haya completado el takbir, también se pondrá de pie con el imán. En esta situación, el takbir que se le haya pasado queda perdonado.
7. Si el imán olvida pronunciar los takbires adicionales de la oración del Eid y lo recuerda al llegar al rukūʿ, pronunciará el takbir estando en el rukūʿ y no volverá a la recitación. Aunque se levante del rukūʿ para realizar el qiyam, la oración no queda invalidada.
8. Es makruh realizar otra oración en el eidgah o en el lugar donde se realiza la oración del Eid, tanto antes como después de esta. [Hazrat Abdullah ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) dijo: «El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) salió para la oración del Eid. Después realizó solamente dos rakʿat; no realizó ninguna oración ni antes ni después de ellas». (Tirmidhi).]
***1 Participación de los niños y las mujeres en la oración del Eid
Según los Ahl al-Hadiz, es masnun que las mujeres y los niños participen en la oración del Eid, pues el Eid, al igual que el viernes, forma parte de los ritos del Islam. El propio Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) instó a las mujeres a acudir al eidgah. Hazrat Umm Atiyya (que Allah esté complacido con ella) dijo: «El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos ordenó llevar al eidgah a las doncellas, las jóvenes, las mujeres que observan el purdah y también a las mujeres que se encontraban menstruando. Sin embargo, las que estuvieran menstruando debían sentarse separadas del lugar de la oración del eidgah, pronunciar el takbir y participar en las súplicas de los musulmanes». Entonces dije: «¡Oh, Mensajero de Allah! Muchas mujeres no tienen un chador. ¿Cómo acudirán al eidgah?». El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «La que tenga un chador cubrirá con él a su hermana en la fe». (Bujari, Muslim, Tirmidhi).
Hazrat Abbas (que Allah esté complacido con él) dijo: «Fui con el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) a la oración del Eid. Él dirigió la oración y pronunció el sermón. Después se dirigió a la reunión de las mujeres, les ofreció exhortación y consejo, y las animó a dar sadaqa y caridad». (Bujari).
9. Quien no alcance la oración del Eid no tiene que realizarla como qada, porque la oración del Eid no tiene qada. ***1
10. Es unánimemente lícito celebrar la oración del Eid en varios lugares de la ciudad. Debe organizarse la oración en la ciudad para quienes no pueden acudir al eidgah, de modo que puedan realizar la oración del Eid.
11. En la oración del Eid se debe recitar en voz alta. Es recomendable recitar las suras que recitaba el Profeta (s). A veces recitaba las suras Al-A’la y Al-Ghashiya (Ahmad, Tirmidhi), y otras veces las suras Qaf y Al-Qamar (Tirmidhi, Abu Dawud).
Reglas relativas al sermón del Eid
1. El sermón del Eid es sunna y escucharlo es obligatorio.
2. Es sunna pronunciar el sermón del Eid después de la oración. Hazrat Abu Sa’id (que Allah esté complacido con él) dijo: El Profeta (s) acudía al eidgah el día del Eid al-Fitr y del Eid al-Adha. Allí, primero realizaba la oración. Después se ponía de pie, de frente a la congregación. La gente permanecía sentada en sus filas. Entonces les daba un sermón y les explicaba las normas y disposiciones de la religión. Si tenía que enviar un ejército en alguna dirección o dar alguna instrucción especial, lo hacía. Después regresaba a su casa (Bujari, Muslim).
3. Es sunna pronunciar dos sermones y sentarse entre ambos durante un breve intervalo, tal como se hace entre los sermones del viernes.
4. En el sermón del Eid se debe pronunciar el takbir: nueve veces en el primer sermón y siete veces en el segundo.
5. En el sermón del Eid al-Fitr se deben explicar las normas relativas a la sadaqat al-fitr, y en el sermón del Eid al-Adha, las normas relativas al sacrificio y al takbir al-tashriq.
****1 Según los Ahl al-Hadith, quien no alcance la oración del Eid deberá rezar solo dos rak‘at.
El takbir del tashriq
1. El noveno día del mes de Zul-Hiyyah se llama «Yawmu ‘Arafah» (el día de ‘Arafat). El décimo día se llama «Yawmun-Nahr» (el día del sacrificio), y los días undécimo, duodécimo y decimotercero se llaman los Ayyam al-Tashriq. El takbir que se recita después de las oraciones obligatorias durante estos cinco días se llama takbir del tashriq.
2. El takbir del tashriq es: (árabe*****************)
3. El takbir del tashriq debe recitarse después de cada oración obligatoria, desde el alba del día de ‘Arafah hasta la oración de la tarde del 13 de Zul-Hiyyah. Es decir, es obligatorio recitar el takbir después de las veintitrés oraciones.
4. Es obligatorio recitar en voz alta el takbir del tashriq. Las mujeres lo recitarán en voz baja.
5. No es obligatorio que los viajeros ni las mujeres reciten el takbir del tashriq. Sin embargo, si rezan detrás de alguien para quien es obligatorio recitarlo, también será obligatorio para ellos.
6. El takbir del tashriq debe recitarse inmediatamente después de la oración. Pero si después de la oración se realiza alguna acción prohibida durante la oración, como reírse a carcajadas, hablar o salir de la mezquita, entonces no se recitará el takbir. Sin embargo, si se pierde el wudu, está permitido recitar el takbir sin wudu y también recitarlo después de realizar el wudu.
7. Si el imán olvida recitar el takbir, el seguidor debe comenzar inmediatamente a recitarlo. Así también el imán lo recordará. No es correcto permanecer sentado en silencio esperando al imán, pensando que se recitará después de que él lo haga.
Descripción de la enfermedad y la muerte
Normas y modales relativos a la visita al enfermo
En la terminología islámica, visitar a un enfermo para conocer su estado se denomina «iyadat» (cuidado). Visitar al enfermo es mustahabb. Si un enfermo no tiene familiares cercanos que puedan cuidarlo, atenderlo y realizar su «iyadat» es obligatorio para los musulmanes. El Profeta (s) se esforzaba especialmente en visitar a los enfermos. No visitaba solamente a los musulmanes, sino que también iba a visitar a los no musulmanes. Expuso la gran importancia y virtud de la iyadat y exhortó a realizarla; también indicó ciertos modales y normas.
1. Para incentivar la iyadat, mencionó virtudes como las siguientes:
El Día de la Resurrección, Allah dirá: «¡Oh, hijo de Adán! Me enfermé, ¿por qué no viniste a visitarme?»
El siervo dirá: «¡Allah! Tú eres el Señor de los mundos; ¿cómo podría visitarte?»
Allah dirá: «Uno de Mis siervos, fulano, enfermó y no lo visitaste. Si hubieras ido allí a visitarlo, Me habrías encontrado allí» (Muslim).
Cuando un siervo visita a su hermano musulmán enfermo o va a verlo, un pregonero proclama desde el cielo: «¡Enhorabuena! ¡Enhorabuena por haber visitado a un enfermo! Te has construido una morada en el Paraíso» (Tirmidhi).
2. Al visitar al enfermo, se le debe consolar. Hay que exhortarlo a tener paciencia y dirigir su atención a que la enfermedad es, en realidad, una misericordia de Alá. Pues cualquier aflicción o sufrimiento, por pequeño que sea, que padezca ahora el creyente sirve como expiación de sus pecados. El Profeta (s) preguntaba al enfermo (*****): «Dígame, ¿cómo se encuentra?». Luego lo consolaba diciendo (********): «No se preocupe; si Alá quiere, esta enfermedad será un medio para purificarlo de los pecados».
Hazrat Abu Saíd (que Alá esté complacido con él) relató que el Profeta (s) dijo: «Cualquier calamidad, enfermedad, preocupación, tristeza, sufrimiento o aflicción que sobrevenga a los musulmanes, incluso si se pinchan con una espina, hace que Alá les perdone sus pecados por causa de todo ello» (Bujari, Muslim).
Hazrat Abu Saíd (que Alá esté complacido con él) también relató que el Profeta (s) dijo: «Cuando visites a un enfermo, transmítele palabras de consuelo. Aunque tus palabras no cambien la situación, el enfermo se alegrará» (Tirmidhi, Ibn Mayah).
3. También es sunna invocar a Alá por el enfermo. Hazrat Aisha (que Alá esté complacido con ella) relató que la costumbre del Profeta (s) era que, cuando alguno de nosotros enfermaba, pasaba su mano derecha sobre su cuerpo y recitaba esta súplica:
(Árabe***************)
«¡Oh, Señor de la humanidad! ¡Alivia el sufrimiento de este enfermo! Concédele la curación. Tú eres el Sanador, y tuya es la curación. Cúrale de tal manera que no quede rastro alguno de la enfermedad».] 4. También se debe pedir al enfermo que invoque a Alá por uno mismo, pues durante la enfermedad su corazón permanece orientado hacia Alá. En un hadiz se dice: «Cuando visitéis a un enfermo, pedidle que invoque a Alá por vosotros. La súplica del enfermo es como la súplica de los ángeles» (Ibn Mayah). Los ángeles suplican por voluntad de Alá, y por ello sus súplicas son aceptadas.
5. No está bien permanecer sentado durante mucho tiempo junto al enfermo. Sin embargo, si parece que al enfermo le agrada que uno se quede más tiempo y que obtiene consuelo de ello, no hay inconveniente. Hazrat Abdulá ibn Abbás (que Alá esté complacido con él) dijo que no está bien sentarse demasiado tiempo junto al enfermo ni hacer ruido.
6. Al visitar a un no musulmán, si se presenta la oportunidad, se debe atraerlo hacia la fe y el islam con sabiduría. Durante la enfermedad, el corazón se vuelve más sensible y la persona está relativamente más dispuesta a aceptar la verdad. Hazrat Anas (ra) dijo: Un muchacho judío solía acudir al servicio del Profeta. Cuando enfermó, el Profeta (s) fue a visitarlo. Se sentó junto a su cabecera y luego le dijo: «Acepta la religión verdadera». El muchacho miró a su padre, y este le dijo: «Obedece a Abu al-Qasim».
El muchacho se hizo musulmán. Entonces el Profeta (s) salió de su casa diciendo: «Alabado sea Allah; Él salvó al muchacho del Infierno» (Bujari).
Normas de conducta y disposiciones para la persona agonizante
1. Si se observan señales de que al enfermo no le queda mucho tiempo, es sunna colocarlo sobre su lado derecho, de modo que su rostro quede orientado hacia la quibla, y elevarle la cabeza. Si esto le causa sufrimiento, se le debe colocar en la posición que le resulte más cómoda.
2. Se debe sentar uno junto al enfermo y recitar el kalima. Sin embargo, no está bien pedirle a la persona agonizante que lo recite, no sea que, debido a la dificultad de exhalar el último aliento, se niegue repentinamente a recitar el kalima o que, en medio de su agitación, pronuncie alguna palabra inapropiada. Una vez que haya recitado el kalima, se debe guardar silencio. Pero si el enfermo habla de asuntos mundanos, se le debe hacer talqín para que sus últimas palabras sean el kalima tayyiba. Es mustahab hacer talqín del kalima tayyiba al enfermo. El Profeta (s) dijo:
«Haz talqín de “la ilaha illallah” a la persona agonizante» (Muslim). También dijo: «Aquel cuyas últimas palabras sean “la ilaha illallah” entrará en el Paraíso» (Abu Dawud).
3. Es mustahab recitar la sura Yasin junto al enfermo en el momento de la muerte. El Profeta (s) dijo: «Recitad la sura Yasin junto a la persona agonizante» (Fatawa Alamgiri).
5. Es mustahab aplicar perfume y otras sustancias aromáticas a la persona agonizante.
6. Después de que haya exhalado el último aliento, se le deben cerrar suavemente los ojos.
Al cerrarle los ojos, se debe recitar esta súplica: (árabe**************)
¡Oh, Allah!, facilita su difícil situación. Facilita también la condición en la que se encontrará posteriormente. Concédele la dicha de contemplar Tu rostro y haz que el lugar al que se dirige sea mejor para él que aquel del que parte.
7. Es completamente natural sentir dolor y tristeza por la muerte de los seres queridos. También es natural que broten lágrimas de los ojos. Sin embargo, no está bien llorar con lamentos, golpearse el pecho, rasgarse la ropa, revolcarse de dolor como un loco ni hacer cosas semejantes. El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió severamente estas prácticas.
8. Hablar en tono de queja por la muerte, maldecirse a uno mismo y pedir una desgracia para sí mismo son actos absolutamente ilícitos. El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Seguid suplicando siempre por vosotros mismos, pues los ángeles continúan diciendo “amén” a las súplicas que hacéis» (Muslim).
9. Se debe recordar al difunto con palabras buenas. Aunque hubiera cometido alguna mala acción, solo se deben mencionar sus virtudes. El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Mencionad las virtudes de vuestros difuntos y guardad silencio respecto a sus defectos y faltas» (Abu Dawud).
Las normas relativas al baño ritual del difunto
1. Después de la muerte, no se debe demorar su baño ritual ni su amortajamiento y entierro. La instrucción del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es:
Apresúrate con el kafán y el entierro. No está bien que el difunto permanezca demasiado tiempo en la casa de alguien (Abu Dawud).
2. El ghusl del mayyit es fard kifaya. Si algún mayyit no tiene herederos ni quien se haga cargo de él, la responsabilidad de realizarle el ghusl recae colectivamente sobre todos los musulmanes. Si se entierra a un mayyit sin ghusl, todos los musulmanes serán pecadores, si lo sabían y, aun así, fueron negligentes.
3. Si se coloca a un mayyit en la tumba sin haberle realizado el ghusl y aún no se ha echado tierra sobre él, es obligatorio sacarlo y realizarle el ghusl; pero si ya se ha echado tierra encima, no se debe sacar.
4. Si alguna parte del cuerpo del mayyit no se ha lavado y esto se recuerda después de ponerle el kafán, se debe quitar el kafán y lavarla. Sin embargo, si solo queda sin lavar una parte pequeña, como un dedo que haya quedado seco o una parte equivalente, no es necesario quitar el kafán para lavarla.
Realizar el ghusl del mayyit una vez es fard y realizarlo tres veces es sunnah.
6. Quien tiene permitido ver al mayyit puede realizarle el ghusl. Por ello, un hombre no puede realizar el ghusl de una mujer ni una mujer el de un hombre. Sin embargo, la esposa puede realizar el ghusl de su esposo, porque hasta que termine el período de idda se la considera todavía dentro de su nikah. Pero el esposo no puede realizar el ghusl de su esposa, porque el nikah termina en el momento de la muerte de ella. Según los Ahl al-Hadiz, el esposo sí puede realizar el ghusl de su esposa.
7. Tanto una mujer como un hombre pueden realizar el ghusl de un niño o una niña menores de edad.
8. Si algún ser querido del mayyit está presente, es preferible que sea esa persona quien le realice el ghusl. Si no conoce el procedimiento del ghusl, deberá realizarlo otra persona piadosa.
9. Si un niño muere inmediatamente después de nacer vivo, es obligatorio realizarle el ghusl. Si nace muerto, el ghusl no es obligatorio; sin embargo, es recomendable realizarlo.
Método del ghusl del difunto conforme a la Sunna
Se debe acostar al difunto sobre una tabla, quitarle la ropa y cubrirlo desde el ombligo hasta las rodillas con otra tela, para que no queden expuestas sus partes íntimas. Luego, envolviendo la mano con una tela, se le debe limpiar las partes privadas. Después se le debe hacer el wudu, de la siguiente manera: primero se le debe lavar el rostro, luego ambas manos hasta los codos, después pasar la mano húmeda por la cabeza y finalmente lavar ambos pies. No se debe introducir agua en la nariz ni en la boca. Sin embargo, está permitido humedecer algodón y limpiar con él las encías y el interior de la nariz. Si murió en estado de janaba o durante la menstruación, esto es obligatorio. Después se debe colocar algodón en la nariz, la boca y los oídos, para que no entre agua en su interior, y luego se debe lavar el cuerpo. Se puede usar jabón y productos similares. Después se debe acostar al difunto sobre su lado izquierdo y verter tres veces, desde la cabeza hasta los pies, agua ligeramente caliente con hojas de sidr, de modo que llegue hasta el lado izquierdo. Luego se le debe acostar sobre el lado derecho y verterle agua del mismo modo tres veces. Después se debe sentar al difunto apoyándolo en algún objeto y presionarle suavemente el abdomen. Si sale algún excremento, se debe limpiar; pero no es necesario repetir el wudu ni el ghusl. Luego se le debe acostar sobre el lado izquierdo y verterle tres veces agua mezclada con alcanfor. Finalmente, se debe secar todo su cuerpo con una tela.
Reglas relativas al kafan
1. Después del ghusl, cuando el cuerpo se haya secado, se le debe colocar el kafan.
2. Colocar el kafan es una obligación colectiva (fard kifaya).
3. La responsabilidad de comprar el kafan recae en quienes se encargaban del sustento del difunto durante su vida. Si el difunto no tiene a nadie así y tampoco dejó bienes, la responsabilidad de su kafan recae colectivamente sobre todos los musulmanes, ya sea que una sola persona asuma esa responsabilidad o que todos contribuyan conjuntamente.
4. El kafan de los adultos, los menores, los que están en estado de ihram y los que no están en estado de ihram es el mismo.
5. El sudario debe ser de un tipo de tela que hubiera sido lícito para el difunto durante su vida. Está permitido usar para las mujeres un sudario de seda o de tela de colores. Pero para los hombres no se puede usar un sudario de seda ni de color azafrán.
6. Es makruh usar como sudario una tela demasiado valiosa. Tampoco es correcto que sea de una calidad sumamente inferior. Más bien, el sudario debe ser de una calidad similar a la ropa que el difunto usaba durante su vida.
7. Es mejor que el sudario sea blanco, ya sea nuevo o usado.
8. No hay ningún inconveniente en que algunas personas preparen su propio sudario durante su vida. Sin embargo, es makruh cavar y dejar preparada la propia tumba mientras se está vivo.
9. Para el hombre, la sunnah es usar tres piezas de tela:
(a) una camisa o kurta sin coser
(b) un tahband
(c) una sábana
La camisa debe extenderse desde el cuello hasta los pies. El izar y el tahaband deben extenderse desde la cabeza hasta los pies, y el chador debe ser un codo más largo que estos, para poder atarlo en ambos extremos, la cabeza y los pies. La túnica o camisa no debe tener cuello ni mangas.
10. El kafan de la mujer consta de cinco piezas de tela:
a) La túnica
b) El izar
c) El cubrecabeza
d) La banda pectoral
e) El chador
La túnica debe extenderse desde el cuello hasta los pies. No debe tener cuello ni mangas. El izar debe extenderse desde la cabeza hasta los pies. El chador debe ser un codo más largo que este. El cubrecabeza debe tener tres codos de longitud. Debe cubrir la cabeza y colocarse sobre el rostro. No debe atarse ni envolverse. La banda pectoral debe extenderse desde el pecho hasta las rodillas. Debe ser lo bastante ancha como para poder atarla.
11. Si no se pueden conseguir las telas del kafan conforme a lo indicado anteriormente, bastará con el izar y el chador para los hombres, y con el izar, el chador y la cubierta de la cabeza para las mujeres. Si tampoco se pueden conseguir esas prendas, se debe hacer lo que sea posible. Si alguna parte queda descubierta, debe cubrirse con hojas u otra cosa similar, para que no permanezca desnuda.
12. Si se trata de un niño muerto o de un aborto espontáneo, debe envolverse en alguna tela limpia y pura y enterrarse.
El procedimiento para vestir el kafan
El procedimiento para vestir el kafan a un hombre es el siguiente: primero se debe extender el chador del kafan sobre una camilla o una tabla. Sobre el chador se debe extender el izar. Después se debe vestir al difunto con la qorta y acostarlo sobre el izar. Luego se debe envolver el izar de modo que su borde derecho quede por encima; es decir, se debe envolver primero desde el lado izquierdo. Del mismo modo se debe envolver el chador.
El procedimiento para vestir el kafan a una mujer es el siguiente: primero se extiende el chador, luego el izar y después se le pone la qorta. El cabello de la difunta debe dividirse en dos partes y colocarse sobre la qorta, a la derecha y a la izquierda. Luego se coloca la cubierta de la cabeza sobre la cabeza y se deja sobre el rostro; no se ata. Después se acuesta a la difunta sobre el izar. A continuación se le pone el izar según el procedimiento mencionado anteriormente, de modo que el borde derecho quede sobre el borde izquierdo. Del mismo modo se envuelven la banda del pecho y el chador. La cabeza, la cintura y los pies deben atarse con tiras de tela, para que no se abran por el viento durante el trayecto.
La oración funeraria
La oración funeraria consiste en suplicar al Rahmanur Rahim por el difunto. Cuando los musulmanes hacen una súplica juntos, existe la posibilidad de que sea aceptada ante Allah Ta’ala. Por ello, cuanto mayor sea el número de personas en la oración funeraria, mejor. Sin embargo, no es correcto retrasar la oración funeraria para reunir a más personas.
La norma sobre la oración funeraria
La oración fúnebre es una obligación comunitaria (fard kifaya). Su obligatoriedad está demostrada por el Libro y la Sunna. Por lo tanto, quien la niega es un incrédulo.
La oración fúnebre tiene dos obligaciones:
1. Decir «Allahu Akbar» cuatro veces. Cada takbir ocupa el lugar de una rak‘a. En esta oración no hay rukū‘ ni suyūd.
2. Permanecer de pie. No es válido realizar la oración fúnebre sentado sin una excusa. Tampoco es válido realizarla montado sobre algo.
Las sunnas de la oración fúnebre
En esta oración hay tres sunnas
1. Recitar la alabanza y la glorificación de Allah.
2. Recitar el salat sobre el Profeta (la paz sea con él).
3. Suplicar por el difunto.
Modo de realizar la oración
Es sunna formar tres filas para la oración. Si hay muchas personas, se pueden formar más de tres filas, pero es preferible que el número de filas sea impar. Se colocará al difunto delante, orientado hacia la quibla, y el imán se situará frente a su pecho; todos formularán entonces la siguiente intención:
(Árabe****************)
Si el difunto es una mujer, se formulará la intención correspondiente y, diciendo una vez «Allahu akbar», se levantarán ambas manos hasta las orejas, luego se las colocará de la manera prescrita para el takbir de inauguración y se recitará:
Oh, Allah, mientras Te alabamos, estás libre y purificado de toda imperfección y defecto. Tu nombre está lleno de bien y bendición, Tu grandeza es inmensa, Tu alabanza es sublime, y no hay otra divinidad sino Tú.
Después de recitar la sana, pronunciará nuevamente el takbir, pero sin levantar las manos. Luego recitará el siguiente salawat.
(Árabe*****************)
Luego dirá el takbir y recitará la súplica por el difunto. Si el difunto es adulto, (sea hombre o mujer), recitará esta súplica:
(Árabe*******************)
—Oh Allah, perdona los pecados de nuestros vivos y nuestros muertos, de los presentes y los ausentes, de nuestros jóvenes y nuestros mayores, de nuestros hombres y nuestras mujeres. Oh Allah, mantén en el islam a aquellos a quienes mantengas con vida, y concede la muerte con fe a aquellos cuya muerte decretes.
Luego dirá el cuarto takbir y hará el saludo hacia ambos lados. El imán pronunciará el takbir en voz alta.
Oración por el difunto menor de edad
(árabe*)
-Oh, Allah, haz que este niño nos preceda para nuestra salvación y consuelo; convierte el dolor y la tristeza que sentimos por él en una causa de recompensa y tesoro, y haz que sea un intercesor nuestro cuya intercesión sea aceptada.
Oración por la difunta menor de edad
(Árabe**************)
Quienes no conozcan estas súplicas dirán: (árabe*************)
Si no pueden recitarla, bastará con pronunciar únicamente cuatro takbires para que la oración sea válida.
Es sumamente lamentable que muchos musulmanes se vean privados de la dicha de participar en la oración fúnebre de sus seres queridos y suplicar juntos por ellos. Con diversos pretextos y objeciones, no participan personalmente en la oración fúnebre. Permiten que otros realicen la oración y permanecen de pie en silencio, como si estuvieran contemplando un espectáculo.
1. La congregación no es una condición para la oración fúnebre. Si una sola persona realiza la oración fúnebre, la obligación queda cumplida. Sin embargo, todos deberían participar en ella de manera organizada. El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo que participar en la oración fúnebre es un derecho del difunto que corresponde a los musulmanes (Muslim).
2. Es desaconsejable realizar la oración fúnebre en aquellas mezquitas que fueron construidas para las cinco oraciones diarias. También es desaconsejable en la mezquita del viernes. Sin embargo, no es desaconsejable en una mezquita construida específicamente para la oración fúnebre.
3. Si en un mismo momento se reúnen varios difuntos para la oración fúnebre, esta puede realizarse por cada uno por separado o por todos juntos. Para realizarla conjuntamente, se debe colocar la cabeza de cada difunto hacia el norte y los pies hacia el sur; es decir, ningún difunto debe quedar situado a la altura de la cabeza o de los pies de otro. Luego, el imán se colocará alineado con el pecho del difunto situado en el lado oriental. De este modo, quedará alineado con el pecho de todos.
4. La oración fúnebre queda invalidada por las mismas cosas que invalidan las demás oraciones. Sin embargo, la risa estruendosa no invalida la oración fúnebre; tampoco la invalida que una mujer se coloque a la altura o delante de un hombre.
5. Si una persona llega tarde a la oración funeraria, cuando el imán ya haya pronunciado algunos takbires, no se incorporará al imán en cuanto llegue, sino que esperará al siguiente takbir. Cuando el imán pronuncie el takbir, él también lo pronunciará y se incorporará a la oración. Este takbir se considerará su takbir tahrima. Cuando el imán dé el salam, completará la oración pronunciando, como el masbuq, los takbires que haya perdido.
6. Si alguien necesita hacer el wudu o el ghusl y considera que, si realiza el wudu o el ghusl, no alcanzará la oración funeraria, le será lícito participar en ella haciendo tayammum. Esta oración funeraria no tiene qada.
7. La persona con mayor derecho a dirigir la oración funeraria es el jefe del Estado islámico o el gobernador de la ciudad designado por él. Si no están presentes, será el cadí de la ciudad o su suplente. Si tampoco están ellos, será el imán del barrio. El imán del barrio la dirigirá cuando ninguno de los familiares del fallecido sea superior al imán en conocimiento y taqwa. De lo contrario, el familiar tendrá el mayor derecho a dirigir la oración funeraria. Después, la dirigirá la persona a quien el wali dé permiso.
8. El fallecido debe ser llevado a la tumba inmediatamente después de la oración funeraria.
9. Si el fallecido es un niño pequeño, deberá ser llevado en brazos hasta la tumba: una persona lo llevará durante cierta distancia y otra durante otra distancia, y así sucesivamente, por turnos, hasta llevarlo a la tumba.
10. Si el fallecido es adulto, cuatro personas llevarán la camilla sobre sus hombros, sujetando cada una una de sus cuatro patas.
11. Es makruh transportar al fallecido en un vehículo sin una excusa válida.
12. Es sunna llevar la comitiva funeraria con un paso algo rápido, pero no tan rápido como para que el fallecido sufra sacudidas.
13. Es recomendable acompañar el cortejo fúnebre por detrás. Ir delante de todos es desaconsejable. Se puede ir un poco delante o un poco detrás.
14. Quienes acompañen el cortejo fúnebre no deben sentarse antes de depositar el féretro. Sentarse sin excusa válida es desaconsejable.
15. Es recomendable acompañar el cortejo fúnebre a pie. Quien vaya en un vehículo debe mantenerse detrás.
16. Mientras se acompaña el cortejo fúnebre, es desaconsejable hacer súplicas y dhikr en voz alta.
17. Es desaconsejable de forma prohibitiva que las mujeres acompañen el cortejo fúnebre.
La manera de llevar el féretro sobre los hombros
El método recomendable para levantar el féretro y llevarlo sobre los hombros es el siguiente: se toma la esquina delantera sobre el hombro derecho y se camina diez pasos. Del mismo modo, se camina diez pasos con cada esquina. Así, se cambia de esquina cada diez pasos y se recorren cuarenta pasos. Se dice en el hadiz que quien lleve el féretro sobre los hombros durante cuarenta pasos verá perdonados sus cuarenta pecados graves.
1. Enterrar al difunto es una obligación comunitaria, al igual que lavarlo. Realizar la oración fúnebre también es una obligación comunitaria.
2. La longitud de la tumba debe ser igual a la estatura del difunto y su profundidad, la mitad de esta. La anchura debe ser de dos codos, de modo que se pueda colocar al difunto.
3. Antes de bajarlo a la tumba, el féretro debe colocarse orientado hacia la qibla. Quienes lo bajen a la tumba deben hacerlo orientados hacia la qibla.
4. Al bajarlo a la tumba, es recomendable decir (**************).
5. Después de colocar al difunto en la tumba, es Sunnah acostarlo sobre su lado derecho, orientado hacia la qibla.
6. Si el difunto es una mujer, es recomendable cubrirla al bajarla a la tumba. Si existe el riesgo de que quede expuesto su cuerpo, es obligatorio cubrirla.
7. Es recomendable comenzar a echar la tierra en la tumba desde el lado de la cabeza. Se echará tierra en la tumba tomando un puñado con ambas manos cada vez. La primera vez dirá (***), la segunda vez (******) y la tercera vez dirá (**********)
8. Después del entierro, es recomendable permanecer algún tiempo junto a la tumba y hacer súplicas por el difunto.
9. Es recomendable plantar en la tumba una rama de un árbol fresco. Se relata en un hadiz que, en cierta ocasión, el Profeta (s) partió en dos una rama verde, la plantó en dos tumbas y dijo: «Mientras esta rama no se seque, el castigo del difunto en la tumba disminuirá».
11. Se debe enterrar a un solo difunto en cada tumba. Si es necesario, pueden enterrarse varios.
12. Está prohibido construir sobre las tumbas, por motivos ornamentales, edificios, cúpulas, minaretes y cosas semejantes.
13. Si alguien muere durante un viaje por mar y la tierra firme está muy lejos, de modo que exista el riesgo de que el cadáver se descomponga antes de llegar, se debe lavar ritualmente al difunto, realizar la oración fúnebre por él y dejarlo en el mar. Sin embargo, si la tierra firme está cerca, se debe enterrar en tierra.
Dar el pésame (ta‘ziyat)
En la terminología islámica, se denomina ta‘ziyat consolar con palabras a la familia y a los parientes del difunto para ayudarlos a tener paciencia, expresarles condolencias, aliviar su dolor y suplicar el perdón de Dios para el difunto, entre otras cosas. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) lo hizo personalmente y exhortó a hacerlo. Dijo:
Quien da el pésame a una persona afligida recibirá una recompensa semejante a la que corresponde a la propia persona afligida (Tirmidhi).
Hazrat Mu‘az (que Dios esté complacido con él) dice que, cuando falleció su hijo, el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) envió la siguiente carta de condolencias:
En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso
De parte de Muhammad, el Mensajero de Allah, para Mu‘adh ibn Jabal:
Que la paz sea contigo. Primero, ante ti, recito la alabanza y la glorificación de Allah, fuera de Quien no hay ninguna divinidad. Luego suplico que Allah te conceda una gran recompensa por esta aflicción, te otorgue la fuerza para tener paciencia y nos conceda a ti y a mí la capacidad de agradecerle. La realidad es que mi vida, mis bienes y mi familia son dones benditos de Allah, y estos son un depósito que Él nos ha confiado. Allah nos permite disfrutar de estos dones durante el tiempo que Él quiere. Cuando quiere, retira esos dones y, a cambio, concede una gran recompensa. Es decir, si tienes paciencia buscando la complacencia de Allah y la recompensa del Más Allá, Él te honrará con Su misericordia especial y Su guía.
Por tanto, ten paciencia; que no suceda que tus lamentos por el dolor destruyan tu recompensa y tu mérito, y luego tengas que arrepentirte. Recuerda que llorar y lamentarse por el dolor no hará que el fallecido regrese, ni disminuirá por ello la tristeza y el sufrimiento. El decreto que desciende se cumple y ya se ha cumplido (Mu‘azzam Kabir).
Isal-e Sawab
Isal-e Sawab significa hacer llegar la recompensa. Como término técnico, Isal-e Sawab consiste en que una persona tiene la intención de hacer llegar a uno de sus seres queridos la recompensa de sus buenas obras y actos de adoración.
Es recomendable hacer llegar al fallecido la recompensa de todos los actos de adoración voluntarios, ya sean bienes materiales, como la caridad, las dádivas y el sacrificio ritual, o actos físicos, como la oración, el ayuno, etc. De ningún modo podemos corresponder a Sus inmensos dones, afecto y amor. Sin embargo, el siervo creyente considera su buena fortuna hacer llegar a su alma pura la recompensa de sus actos de adoración. No hay nadie más desdichado que aquel que no ha tenido esta buena fortuna ni una sola vez en su vida.
Reglas del Isal-e Sawab
El procedimiento del Isal-e Sawab es que, después de terminar el acto de adoración cuya recompensa desea hacer llegar a una persona, se debe suplicar de la siguiente manera:
«¡Oh Allah!, haz llegar la recompensa de esta adoración mía a tal difunto mío.»
Por la infinita misericordia de Allah, cabe esperar que Él haga llegar su recompensa al difunto.
Cuestiones relativas a la transmisión de la recompensa
1. No es condición para transmitir la recompensa que, en el momento de realizar la adoración, se formule la intención de hacer llegar su recompensa a otra persona. Por el contrario, después, cuando uno quiera, puede hacer llegar a otra persona la recompensa de su propia adoración.
2. Cuando alguien hace llegar la recompensa de su adoración a un difunto, Allah hace llegar esa recompensa al difunto y no priva de ella al adorador. También le concede la recompensa completa de dicha adoración. Por ello, lo que exige esta infinita benevolencia de Allah Ta‘ala es que, cuando un siervo creyente realice una adoración nafl, haga llegar su recompensa a las almas de los justos.
3. Si alguien desea hacer llegar la recompensa de sus obras a varias personas, esta no se divide en varias partes. Allah Ta‘ala, por Su infinita benevolencia, concede a cada una la recompensa completa.
4. Además de estas sencillas normas sobre la transmisión de la recompensa, es sumamente censurable imponer condiciones por cuenta propia, fijar días y fechas determinados, observar luego esas prácticas como si fueran mandatos de la Sharía y, basándose en ello, crear divisiones entre los musulmanes. Hacer tales cosas no es en absoluto apropiado para los creyentes que desean seguir el camino de la verdad.
Bibliografía
1. Tafsir an-Nasafi.
2. Tafsir al-Jazin.
3. Tafsir al-Baydawi.
4. Tarjuman al-Qurán — Maulana Abul Kalam Azad (r).
5. Tafhim al-Qurán — Maulana Maududi (r).
6. Traducción y tafsir — Maulana Shabbir Ahmad Usmani (r).
7. Las seis colecciones auténticas de hadices.
8. Al-Muwatta.
9. Riyad as-Salihin.
10. Al-Adab al-Mufrad.
11. Hisn al-Hasin.
12. Mishkat.
3. Ihya Ulum al-Din.
14. Kashf al-Mahjub, entre otras.
Se ha recurrido a las siguientes obras:
1. Hidaya.
2. ‘Ain al-Hidaya (explicación de al-Hidaya).
3. Fath al-Qadir.
4. Al-Quduri.
5. Sharh al-Biqaya.
6. Nur al-Idah.
7. Fiqh al-Sunna — Sayyid Sabiq (que Dios tenga misericordia de él).
8. ‘Ilm al-Fiqh.
9. Ta‘lim al-Islam.
10. La oración de Muhammadí — Maulana Muhammad Junagarhi (que Dios tenga misericordia de él).
11. Enseñanza islámica — Maulana Abdus Salam Bastavi (que Dios tenga misericordia de él).
12. Normas de la sharía sobre los instrumentos modernos — Muftí Muhammad Shafi (que Dios tenga misericordia de él).
13. Tratados y cuestiones — Maulana Maududi (que Dios tenga misericordia de él).
14. El adorno celestial, entre otras obras.