Nuestras palabras
Allah, el Altísimo, nuestro Creador, Sustentador y Señor, es el Dueño de toda alabanza. Su misericordia y favor hacia nosotros son ilimitados e inagotables. Las bendiciones y la paz sean con nuestro líder y guía, el último Profeta, Muhammad, Mensajero de Allah (s. a. s.).
Por la infinita misericordia de Allah, el Altísimo, la Academia de Investigación Sayyid Abul A‘la Maududi está a punto de publicar, para los lectores de habla bengalí, la obra Fiqh as-Sunnah, escrita por el célebre faqih y especialista en la sharía de la época moderna, al-Ustadh Sayyid Sabiq, tras haber completado su traducción y edición del árabe al bengalí. La obra se publicará, si Allah quiere, en tres volúmenes.
Esta obra es una creación inmortal de la ciencia del fiqh. Al-Ustadh Sayyid Sabiq la escribió a petición, con el estímulo y bajo el consejo del mártir Hasan al-Banna. La obra es una guía para profesores y estudiantes seguidores del islam (musulmanes practicantes) en el mundo moderno.
Esta obra permanecerá como un hito en la historia de la ciencia del fiqh. Hasta ahora, por lo general, se han escrito obras de fiqh basadas en los madhhabs. Sin embargo, las características de esta obra son distintas y sobresalientes respecto de aquellas. En resumen, las características de esta obra son las siguientes:
01. No es una obra de fiqh basada en ningún madhhab.
02. Es una obra de fiqh basada en las pruebas.
03. Al tratar las normas y disposiciones de la sharía, se han mencionado en primer lugar los versículos pertinentes, cuyo significado es autoexplicativo.
04. En segundo lugar, al tratar las disposiciones, se ha mencionado la Sunna pertinente del Mensajero de Allah (s. a. s.). Se han citado los hadices relacionados con ella.
05. Se han mencionado los relatos de los Compañeros nobles.
06. En lo referente al ijtihad, el qiyas y la explicación de los versículos y hadices que requieren interpretación, se han mencionado las explicaciones y opiniones de los muytahidun de los tabi‘un y de los tabi‘ al-tabi‘un.
07. Se han mencionado las opiniones de los faqihes muytahidun de épocas posteriores.
08. Se han mencionado las opiniones de los distintos madhhabs y de los imames de los madhhabs.
09. Cuando ha sido pertinente y se han podido obtener, se han mencionado las sentencias y observaciones de diversos tribunales islámicos.
10. En algunos casos, se han ofrecido indicaciones sobre la opinión y el camino preferibles.
Considerada en su conjunto, esta obra es extraordinaria y digna de ser seguida por todos: los musulmanes comunes, los Ahl al-Hadith, los Ahl al-Ra’y y los muqallidun (seguidores) de los distintos madhhabs.
Considero necesario que todo musulmán instruido lea esta obra y que esté presente en todos los hogares, para seguir de manera pura y correcta la sharía islámica.
Si alguien advierte algún error en la traducción o impresión de esta obra, y lo comunica por escrito o por teléfono a la dirección del editor, será corregido en la siguiente edición, insha Allah.
Nuestros pensamientos, planes y todo nuestro esfuerzo habrán cumplido su propósito si los seguidores del islam se benefician de esta obra. Rogamos a Allah Todopoderoso que acepte este pequeño esfuerzo nuestro.
Abdus Shahid Nasim
Director
Academia de Investigación Sayyid Abul A’la Mawdudi, Daca
Fecha: 19 de enero de 2010 d. C.
Introducción del mártir, el imán Hasan al-Banna
En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso
Toda alabanza pertenece a Allah Todopoderoso. Y que la paz y las bendiciones sean sobre nuestro líder Muhammad, sus seguidores y sus compañeros.
وَمَا كَانَ الْمُؤْمِنُونَ لِيُنْفِرُوا كَافَّةً، فَلَوْلا نَفَرَ مِن كُلِّ فِرْقَةٍ طَائِفَةٌ مِنْهُمْ لِيَتَفَقَّهُوا فِي الدين، ولِيُنذِرُوا قومه إذا رجعوا إِلَيْهِم لَعَلَّهُم يحذرون.
Significado: No era necesario que todos los creyentes salieran juntos. Pero ¡qué bueno habría sido que de cada grupo saliera al menos una parte, adquirieran un conocimiento profundo de la religión y, al regresar, advirtieran a la gente de su propio pueblo, para que esta pudiera estar advertida! (Sura 9, At-Tawba: aleya 122)
Uno de los mejores medios para acercarse al Altísimo Allah es difundir el conocimiento y la da‘wah del islam, así como difundir las normas islámicas, especialmente las normas del fiqh, para que personas de todos los niveles puedan adquirir un conocimiento claro sobre su adoración y sus obras. El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo:
«Cuando Allah quiere el bien para alguien, le concede una comprensión profunda de la religión. El conocimiento solo se adquiere mediante el aprendizaje. Los profetas —que la paz sea con ellos— no dejaron dinero ni riquezas mundanas; solo dejaron el conocimiento de la religión. Quien adquiera este conocimiento debe adquirirlo en abundancia.»
La forma más sencilla, beneficiosa, conmovedora y atractiva para estudiar el fiqh islámico, especialmente las normas relativas a la adoración y los temas islámicos generales presentados para los musulmanes de todos los niveles, consiste en mantener el fiqh libre de terminología técnica y académica específica y de normas minuciosas inventadas. Asimismo, hay que vincularlo, en la medida de lo posible y de forma sencilla, con las fuentes del Corán y la Sunna, y aprovechar toda oportunidad para hacer que el lector sea consciente de la racionalidad del islam y de sus aspectos beneficiosos, de modo que quienes estudien fiqh comprendan que, mediante este estudio, establecerán una relación más estrecha con Allah y Su Mensajero, y que obtendrán enormes beneficios en este mundo y en el Más Allá. Esto les dará el mayor estímulo para adquirir un conocimiento más profundo del islam.
Allah concedió al eminente y venerable erudito, el maestro Sayyid Sabiq, la inspiración y la capacidad para recorrer este camino. Por ello, redactó esta obra, que contiene abundantes conocimientos e información, con referencias a las fuentes presentadas de manera sencilla y fluida, y en ella analizó las normas del fiqh de una forma sumamente bella. Si Allah quiere, por medio de esta obra obtendrá una excelente recompensa de Allah y, al mismo tiempo, logrará asombrar a los musulmanes de todo el mundo, orgullosos de su islam. Que Allah lo recompense debidamente por esta grandiosa obra al servicio de la religión y de la comunidad, y por su valiosa contribución a la da‘wah de la religión; que permita que la gente se beneficie de él y que, por medio de sus manos, conceda el bien a él mismo y a la gente. Amén.
Hasan al-Banna
Palabras del autor
En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso
Todas las alabanzas pertenecen a Allah, Señor del universo. Que las bendiciones y la paz sean sobre nuestro líder Muhammad, que Allah lo bendiga y le conceda paz, líder de toda la humanidad de las generaciones anteriores y posteriores. Y que el perdón y la paz desciendan sobre sus seguidores y sus compañeros, así como sobre todos aquellos que sigan su guía hasta el Día de la Resurrección.
La presente obra contiene las normas del fiqh islámico. Asimismo, incluye las pruebas claramente expuestas en el Corán en apoyo de dichas normas, los hadices auténticos y las decisiones unánimes de la umma. Además, presenta de manera sumamente sencilla, fluida y detallada la información de mayor necesidad para los musulmanes. Aunque, por lo general, se ha seguido el principio de abstenerse de exponer las diferencias de opinión, se han mencionado allí donde se ha considerado que su explicación resultaba comprensible.
De este modo, la obra ha presentado ante todos la verdadera naturaleza del fiqh islámico traído por el Mensajero de Allah, ha abierto ante las personas el camino hacia una comprensión correcta de las normas de Allah y de Su Mensajero, ha evitado la abominable innovación llamada fanatismo y conflicto entre madhhabs, y ha refutado la absurda teoría de que las puertas del ijtihad (la reflexión y la investigación sobre el Corán y la Sunna) han quedado cerradas.
Mi objetivo con este esfuerzo es servir a nuestra religión y prestar servicio y beneficio a nuestros hermanos. Le suplico a Allah que, por medio de esta obra, beneficie y favorezca verdaderamente a las personas, y que acepte nuestro trabajo como una obra dedicada a obtener Su complacencia. Él es suficiente para nosotros y es el mejor Protector.
Sayyid Sabiq
El Cairo, 15 de Sha‘ban de 1365 de la Hégira
Índice
Contenido
– Nuestras palabras
– Introducción del imán mártir Hasan al-Banna
– Palabras del autor
– Introducción: la misión profética, su universalidad y su propósito
Primer capítulo: Tahara (purificación ritual)
1. El uso del agua para purificarse y las clases de agua
Primera clase: agua común
Segunda clase: agua usada
Tercera clase: agua mezclada con alguna sustancia pura
Cuarta clase: agua mezclada con alguna sustancia impura
Quinta clase: agua sobrante o residual
2. La impureza y los medios para purificarse de ella
Clases de impureza
Cómo purificar el cuerpo y la ropa
Método para purificar el suelo
Cómo purificar la mantequilla clarificada y otras sustancias similares
Cómo purificar la piel de un animal muerto
Purificación de espejos y objetos similares
Purificación del calzado
Algunos datos necesarios
Normas para evacuar heces y orina
3. Las sunan de la naturaleza humana
4. Ablución
1. Prueba jurídica de la ablución
2. Virtudes e importancia de la ablución
3. Obligaciones de la ablución
4. Sunnas de la ablución
5. Actos desaconsejables de la ablución
6. Causas que invalidan la ablución
7. Aquello que no invalida la ablución
8. Actos para los que la ablución es indispensable
9. Situaciones en las que es recomendable realizar la ablución
10. Algunos conocimientos esenciales relacionados con la ablución
5. Pasar las manos húmedas sobre los calcetines
1. Su prueba jurídica
2. La validez de pasar las manos húmedas sobre los calcetines de cuero
3. Condiciones para pasar las manos húmedas sobre los calcetines y similares
4. El lugar donde se pasan las manos húmedas
5. La duración de este acto
6. La manera de realizarlo
7. Causas que lo invalidan
6. Baño ritual
1. Causas que hacen obligatorio el baño ritual
2. Actos prohibidos para quien se encuentra en estado de impureza ritual mayor
3. Baños rituales recomendables
4. Elementos esenciales del baño ritual
5. Sunnas del baño ritual
6. El baño ritual de las mujeres
7. Algunas cuestiones jurídicas relacionadas con el baño ritual
7. Tayammum
1. Definición del tayammum
2. Validez del tayammum según la sharía
3. Es una particularidad de la comunidad de Muhammad
4. La razón por la que el tayammum fue legislado en la sharía
5. Las circunstancias en las que es válido realizar el tayammum
6. ¿Con qué tipo de tierra se debe realizar el tayammum?
7. La manera de realizar el tayammum
8. ¿Qué actos se vuelven lícitos mediante el tayammum?
9. Causas que invalidan el tayammum
8. Pasar la mano húmeda sobre la venda o el vendaje
1. La validez de pasar la mano húmeda sobre la venda o el vendaje
2. Las normas relativas a pasar la mano húmeda
3. Cuándo es obligatorio pasar la mano húmeda
4. Las causas que invalidan pasar la mano húmeda
9. ¿Cómo debe rezar quien no encuentra agua ni tierra para purificarse?
10. Hayez (menstruación)
1. Definición del hayez
2. La edad en que aparece el hayez
3. El color de la sangre del hayez
4. La duración del hayez
5. La duración del estado de pureza entre dos menstruaciones
11. Nifas (sangrado posparto)
1. Definición del nifas
2. La duración del nifas
12. Lo que está prohibido a las mujeres menstruantes y a las mujeres en estado de nifas
13. Istihada (sangrado causado por una enfermedad)
Segundo capítulo: Salat (oración)
1. La importancia y el rango de la oración en el islam
2. ¿Cuál es el dictamen sobre quien abandona la oración?
3. ¿Sobre quién es obligatoria la oración?
4. La oración del niño
5. ¿Cuántas oraciones obligatorias hay?
6. Los horarios de la oración
– El horario de la oración del zuhr
– El horario de la oración del asr
– El horario de la oración del magrib
– El horario de la oración del isha
– El horario de la oración del fajr
– Si uno está dormido o se olvida durante el horario de la oración
– Los horarios prohibidos para realizar la oración
– La opinión de los alfaquíes sobre realizar la oración después del fajr y del asr
– Las opiniones sobre realizar la oración durante la salida del sol, su puesta y el mediodía
– Realizar oraciones voluntarias después de que comience el horario del fajr y antes de la oración del fajr
7. El adhán
1. ¿Qué es el adhán?
2. Las virtudes del adhán
3. La razón por la que se estableció el adhán en la ley islámica
4. El procedimiento del adhán
5. Decir «As-salātu jairun min an-naum» en el adhán del fajr
6. El procedimiento de la iqāma
7. Lo que deben decir quienes escuchan durante el adhán
8. Suplicar después del adhán
9. El recuerdo de Allah durante la iqāma
10. Lo que debe hacer el almuédano
11. Dar el adhán al comienzo del horario establecido y antes de este
12. El intervalo entre el adhán y la iqāma
13. Quien da el adhán también dará la iqāma
14. ¿Cuándo deben ponerse de pie los seguidores del imán?
15. Salir de la mezquita después de que se haya dado el adhán
16. El adhán y la iqāma para las oraciones compensatorias
17. El adhán y la iqāma de las mujeres
18. Entrar en la mezquita después de que se haya realizado la oración en congregación
19. El intervalo entre la iqāma y la oración
20. Dar el adhán sin ser el almuédano designado
21. Añadir al adhán algo que no forma parte de él
8. Las condiciones de la oración
1. Conocer el horario de la oración
2. Purificarse de la impureza menor y de la impureza mayor
3. La pureza ritual del cuerpo, la ropa y el lugar donde se realiza la oración
4. Cubrir el ‘awra (las partes íntimas): qué cantidad de ropa es obligatoria y qué cantidad es recomendable para la oración; llevar la cabeza descubierta durante la oración
5. Orientarse hacia la qibla
9. La forma de realizar la oración
10. Los actos obligatorios de la oración
1. La intención
2. El takbīrat al-ihrām
3. El qiyām (estar de pie)
4. Recitar la sura al-Fātiha en cada rak‘a de las oraciones voluntarias y obligatorias
5. Realizar el rukū‘
6. Levantarse del rukū‘ y permanecer de pie, erguido, quieto y tranquilamente
7. Realizar el suŷūd
8. La última sesión y recitar en ella el tasháhhud
9. Pronunciar el salām
11. Las sunnas de la oración
1. Levantar las manos (raf‘ al-yadayn)
2. Colocar la mano derecha sobre la izquierda
3. La súplica inicial de la oración
4. Recitar «A‘udhu billah»
5. Decir «amín» al finalizar la sura Al-Fatiha
6. La recitación posterior a la sura Al-Fatiha
7. ¿Se debe recitar después de Al-Fatiha?
– La recitación del faŷr
– La recitación del zuhr
– La recitación de la oración del ‘asr
– La recitación del magrib
– La recitación del ‘ishá
– La recitación del viernes
– La recitación de la oración del ‘Id
– Recitar suras específicas
– Prolongar la primera rak‘a del faŷr
– El método de recitación del Mensajero de Allah ﷺ
– Lo recomendable en la recitación
– Los momentos de la oración en que se recita en voz alta y en voz baja
– Recitar detrás del imán
8. El takbir al levantarse y sentarse
9. La forma del rukū‘
10. El dhikr del rukū‘
11. El dhikr al levantarse del rukū‘ y ponerse de pie erguido
12. Inclinarse para el suŷud
13. La forma del suŷud
14. La duración y el dhikr del suŷud
15. Sentarse y suplicar entre los dos suŷud
16. La sentada de descanso
17. La forma de sentarse para el tashahhud
18. El primer tashahhud
19. Invocar bendiciones sobre el Mensajero ﷺ
20. Las súplicas después del tashahhud final y antes del saludo final
21. El dhikr y las súplicas posteriores al saludo final
12. Las oraciones sunna o voluntarias
1. Importancia según la ley islámica
2. Es recomendable realizar en casa las oraciones restantes aparte de las obligatorias
3. Prolongar la recitación y reducir los suŷud en las oraciones voluntarias y sunna
4. Está permitido realizar sentado las oraciones voluntarias y sunna
5. Tipos de oraciones voluntarias
6. La sunna del faŷr
7. La sunna del zuhr
8. La sunna del magrib
9. La sunna del ‘ishá
10. Las sunnas no confirmadas
11. La oración del witr
12. Recitar el qunut al-nazila en las cinco oraciones diarias
13. Recitar el qunut en la oración del faŷr
14. La oración de la noche o taháŷŷud
15. Realizar la oración durante las noches de Ramadán
16. Salat al-duha (la oración de la mañana)
17. La oración de istijara
18. Salat al-tasbih
19. Salat al-haŷa
20. Salat al-tauba
21. La oración por el eclipse solar y lunar
22. La oración de istisqa
13. El suŷud de la recitación
14. El suŷud de agradecimiento
15. El suŷud de sahw
16. La oración en congregación
1. La importancia y virtud de la oración en congregación
2. La participación de las mujeres en la congregación de la mezquita y la virtud de rezar en casa
3. Rezar en una mezquita más distante y en una congregación más numerosa
4. Es mustahab dirigirse tranquilamente a la mezquita
5. Es mustahab para el imán hacer la oración breve
6. Que el imán alargue la primera rak‘a
7. Es obligatorio seguir al imán y es haram adelantarse a él
8. La congregación se constituye con que una sola persona se una al imán
9. La validez de convertirse en un seguidor del imán
10. Participación parcial en la congregación
11. Las excusas por las que se puede abandonar la congregación
12. Quién es más apto para dirigir la oración
13. Quiénes pueden dirigir válidamente la oración
14. Quiénes no pueden dirigir correctamente la oración
15. Es mustahab que una mujer dirija a las mujeres
16. Que un hombre dirija únicamente a mujeres
17. Es makruh que un pecador manifiesto o un innovador dirija la oración
18. La validez de separarse del imán por una razón legítima
19. Rezar nuevamente en congregación
20. Sentarse, después de dar el salam, girándose a la derecha o a la izquierda del imán
21. Que el imán o los seguidores se sitúen en un lugar elevado
22. Seguir al imán cuando existe una barrera entre el imán y los seguidores
23. Rezar detrás de quien abandona una obligación
24. El nombramiento de un sustituto por parte del imán
25. Que dirija la oración alguien a quien la gente no aprecia
26. Los deberes del imán y de los seguidores
17. Descripción de las mezquitas
1. La tierra es la mezquita de esta comunidad
2. La virtud de construir una mezquita
3. La súplica al dirigirse hacia la mezquita
4. La súplica al entrar en la mezquita y al salir de ella
5. La virtud de ir a la mezquita y sentarse en su interior
6. Tahiyyat al-Masjid
7. Las mejores mezquitas
8. Embellecer la mezquita
9. Mantener la mezquita limpia y perfumarla
10. El mantenimiento de la mezquita
11. Es makruh anunciar objetos perdidos, comprar y vender, y recitar poesía
12. Pedir limosna en la mezquita
13. Elevar la voz en la mezquita
14. Hablar en la mezquita
15. Está permitido comer, beber y dormir en la mezquita
16. Entrelazar los dedos de una mano con los de la otra
17. Rezar entre las columnas
18. Lugares en los que está prohibido rezar
1. Está prohibido rezar en una tumba y en un cementerio
2. Está prohibido rezar en los lugares de culto de judíos y cristianos
3. Está prohibido rezar en los basureros, mataderos, lugares congestionados de las calles, establos, baños y sobre el tejado de la Kaaba Sharif
19. La oración en el interior de la Kaaba Sharif
20. La sutra o barrera delante de quien reza
1. La norma sobre colocar una barrera
2. Con qué puede hacerse efectiva la sutra
3. La sutra del imán es también la sutra de los seguidores
4. Conviene situarse cerca de la barrera
5. Es haram pasar entre quien reza y su sutra
6. La validez de impedir el paso a quien transita delante de quien reza
7. Nada invalida la oración
21. Actos permitidos durante la oración
1. Llorar, sollozar y gemir diciendo «uh» y «ah»
2. Mirar a un lado y a otro manteniendo el cuello erguido cuando sea necesario
3. Matar animales dañinos, como serpientes y escorpiones
4. Caminar unos pocos pasos por necesidad
5. Llevar a un niño
6. Saludar a quien está rezando o responderle con una señal
7. Decir «Subhanallah» y aplaudir con las manos
8. Señalar al imán su error
9. Decir «Alhamdulillah» al estornudar o al recibir una bendición
10. Postrarse sobre el turbante o la ropa propios por una excusa
11. Otros actos permitidos durante la oración
12. Recitar mirando el Noble Corán
13. Prestar atención a algo distinto de la oración
22. Actos desaprobados durante la oración
1. Jugar innecesariamente con la ropa o el cuerpo
2. Apoyar las manos en la cintura durante la oración
3. Mirar hacia el cielo
4. Mirar algo que distraiga de la oración
5. Mantener los ojos cerrados sin motivo
6. Hacer señas con ambas manos al saludar
7. Cubrirse la boca y dejar colgar la ropa
8. Rezar teniendo comida delante
9. Rezar conteniendo la orina o las heces
10. Rezar mientras se tiene un sueño irresistible
11. Reservar en la mezquita un lugar para alguien que no sea el imán
23. Causas que invalidan la oración
1. Comer o beber voluntariamente
2. Hablar deliberadamente sin necesidad relacionada con la oración
3. Realizar deliberadamente acciones excesivas
4. Abandonar deliberadamente alguna condición de la oración sin una excusa válida
5. Reírse durante la oración
24. Recuperación de las oraciones omitidas
25. La oración del enfermo
26. Salat al-Jawf, o la oración durante la guerra, el miedo y los tiempos de terror
27. La oración de quien persigue al enemigo y de quien huye por temor al enemigo
28. La oración durante el viaje
1. Acortar las oraciones de cuatro rakaat
2. La distancia que permite acortar la oración
3. ¿Desde dónde comienza a acortar la oración?
4. Cuándo debe el viajero realizar la oración completa
5. Realizar oraciones voluntarias durante el viaje
6. Viajar el viernes
29. Unir dos oraciones
1. En Arafat y Muzdalifah
2. Durante el viaje
3. En caso de lluvia
4. Debido a una enfermedad o una excusa válida
5. Realizar conjuntamente dos oraciones por una necesidad común
30. La oración en barcos, trenes y aviones
31. La súplica del viajero
32. La oración del viernes
1. Las virtudes del viernes
2. Hacer súplicas el viernes
3. Invocar abundantemente las bendiciones y la paz sobre el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) durante el día y la noche del viernes
4. Es recomendable recitar la sura Al-Kahf durante el día y la noche del viernes
5. Bañarse, arreglarse, usar el siwak y aplicarse perfume el viernes
6. Acudir temprano a la oración del viernes
7. Avanzar hacia delante pasando por encima de los cuellos de los fieles
8. Si está permitido realizar oraciones voluntarias antes de la oración del viernes
9. Si un fiel siente somnolencia en la mezquita, debe trasladarse a otro lugar
10. Las pruebas de la obligatoriedad de la oración del viernes
11. Para quién es obligatoria la oración del viernes y para quién no
12. El horario de la oración del viernes
13. El número de orantes necesario para la congregación del viernes
14. El lugar de la oración del viernes
15. Revisión de las condiciones establecidas por los juristas respecto al viernes
16. El sermón o discurso del viernes
17. Está prohibido hablar durante el sermón
18. Alcanzar una rak‘a o menos de la oración del viernes
19. Oraciones voluntarias antes y después del viernes
20. Cuando el Eid y el viernes coinciden el mismo día
33. Las oraciones de los dos Eids
1. Bañarse, usar perfume y vestir las mejores prendas
2. Comer algo antes de salir para el Eid al-Fitr y después del Eid al-Adha
3. Acudir al lugar de oración del Eid
4. La asistencia de mujeres y niños al lugar de oración del Eid
5. Ir y regresar por caminos diferentes
6. El horario de la oración del Eid
7. No hay adhán ni iqama para la oración del Eid
8. Los takbires de la oración del Eid
9. La oración antes y después de la oración del Eid
10. Para quiénes está permitido realizar la oración del Eid
11. El sermón de la oración del Eid
12. Recuperar la oración del Eid
13. Juegos, entretenimiento, canto y comida durante el Eid
14. Las virtudes de realizar buenas obras durante los diez días de Dhul-Hiyya
15. Es recomendable intercambiar felicitaciones y buenos deseos por el Eid
16. Pronunciar el takbir en los días específicos de los dos Eids
Tercer capítulo: el Zakat
1. Definición del Zakat
2. Mandato y exhortación a pagar el Zakat
3. Advertencia sobre las terribles consecuencias de no pagar el Zakat
4. La norma de la sharía sobre quien niega el Zakat
5. Sobre quién es obligatorio el Zakat
6. El nisab del Zakat
7. El Zakat de los bienes de los niños y los dementes
8. El Zakat de la persona endeudada
9. El Zakat de quien muere sin haberlo pagado
10. La intención como condición para pagar el Zakat
11. Pagar el Zakat en cuanto se vuelve obligatorio
12. Pagar el Zakat por adelantado
13. Es recomendable suplicar por quien paga el Zakat
14. Los bienes sobre los que es obligatorio pagar el Zakat
15. El Zakat del oro y la plata
16. El nisab del oro y la cantidad del Zakat
17. El nisab de la plata y la cantidad del Zakat
18. La combinación del oro y la plata
19. El Zakat de las deudas
20. El Zakat de los billetes bancarios, bonos y certificados
21. El Zakat de las joyas
22. El Zakat de la dote matrimonial
23. El Zakat de los alquileres
24. El Zakat de las mercancías comerciales
25. El método de pagar el Zakat de las mercancías comerciales
26. El Zakat de los cereales y frutos
27. El nisab del Zakat de los cereales y frutos
28. El Zakat de las tierras kharajíes
29. El Zakat de las cosechas de las tierras arrendadas
30. Determinación del nisab de los dátiles y las uvas
31. Comer parte de la cosecha antes de pagar el Zakat
32. Sumar los cereales y frutos entre sí
33. Cuándo se aplica el Zakat a las cosechas y los frutos
34. Pagar el Zakat con los mejores bienes
35. El Zakat de la miel
36. El Zakat del ganado
1. Condiciones del Zakat del ganado
2. El Zakat de los camellos
3. El Zakat del ganado vacuno (incluidos los búfalos)
4. El Zakat de las cabras y ovejas
5. Situaciones de exención del Zakat
6. Los bienes que no están sujetos al Zakat
7. El Zakat de los animales distintos del ganado
8. El Zakat de los animales menores de un año
9. Normas relativas a agrupar y separar
10. ¿Tiene algún efecto sobre el Zakat el hecho de agrupar?
37. El Zakat de los tesoros ocultos y los recursos minerales
38. El Zakat de los recursos marinos
39. El Zakat de los bienes obtenidos
40. El Zakat se debe por la obligación, no por los bienes mismos
41. Si los bienes se destruyen después de que el Zakat se haya vuelto obligatorio y antes de pagarlo
42. Si se destruyen después de separar el Zakat
43. Retrasar el pago del Zakat no lo anula
44. Entregar el valor en lugar del bien original
45. El Zakat de los bienes compartidos
46. Quien evade el Zakat
47. Las categorías en las que se puede gastar el Zakat
48. Aquellos a quienes no es válido darles ni de quienes es válido recibir el Zakat
49. Quién debe encargarse de recaudar y distribuir el Zakat
50. Transferencia para distribuir el Zakat
51. Es recomendable dar el Zakat a personas virtuosas
52. Está prohibido que quien paga el Zakat compre sus propios bienes del Zakat
53. Es recomendable dar el Zakat al esposo y a los parientes
54. Se puede dar el Zakat a quienes adquieren conocimiento islámico, pero no a quienes se dedican exclusivamente a la devoción
55. Transferencia del Zakat
56. Cuando se comete un error en la distribución del Zakat
57. Dar públicamente el Zakat o la limosna
58. Zakat al-Fitr (fitra)
59. ¿Es obligatorio entregar algún derecho aparte del Zakat de los bienes?
60. Donación voluntaria (donación general)
– Clases de donaciones
– ¿Quiénes tienen prioridad para recibir donaciones?
– La donación que se pierde
– Donar con bienes ilícitos
– La donación de la esposa con los bienes del esposo
– Donar todos los bienes
– Donar a los animales
– Sadaqa yariya (donación continua)
– Mostrar gratitud al donante
Cuarto capítulo: el ayuno (siyam)
1. El ayuno: significado, virtudes y clases
2. El ayuno de Ramadán
3. El mes de Ramadán y las virtudes de las obras realizadas en este mes 3.
4. Advertencia contra romper el ayuno de Ramadán 8.
5. Cómo se establece el comienzo de Ramadán 5.
6. Las diferencias de lugar respecto a la salida de la luna nueva
7. Quien ve solo la luna nueva
8. Las obligaciones del ayuno
9. Sobre quiénes es obligatorio ayunar
10. El ayuno de los incrédulos y de los dementes
11. El ayuno de los niños
12. Sobre quiénes se permite romper el ayuno y se prescribe pagar la compensación expiatoria (fidya)
13. Para quiénes está permitido romper el ayuno y es obligatorio recuperarlo
14. Para quien es obligatorio tanto ayunar como romper el ayuno
15. Los días en que está prohibido ayunar
16. La prohibición del ayuno continuo
17. Los ayunos voluntarios que son sunna
18. Está permitido romper un ayuno voluntario
19. Algunas normas que deben observarse durante el ayuno
20. Actos permitidos durante el ayuno
21. Actos que invalidan el ayuno
22. La recuperación del ayuno de Ramadán
23. Laylat al-Qadr
24. El retiro espiritual (i‘tikaf)
Quinto capítulo: la atención al enfermo, la oración fúnebre, el entierro y la mortaja
1. Principios islámicos relacionados con la enfermedad y el tratamiento
– Tener paciencia durante la enfermedad
– Que el enfermo hable de su propia enfermedad
– Visitar al enfermo
– Las virtudes de visitar al enfermo
– Normas para visitar al enfermo
– Que una mujer visite a un enfermo varón
– Que un musulmán visite a un enfermo incrédulo
– Visitar a un enfermo de los ojos
– Pedir al enfermo que haga una súplica
– Tratamiento de las enfermedades
– Tratarse con sustancias ilícitas
– El médico no musulmán
– Recibir tratamiento de una médica
– Tratamiento mediante ruqya y súplicas
– Algunas súplicas famosas relacionadas con el tratamiento
– Prohibición de usar amuletos
– ¿Se pueden convertir en amuletos y colgar las súplicas mencionadas en el Corán y los hadices?
2. Principios islámicos relacionados con el enfermo
– No permitir que el enfermo permanezca entre los sanos
– Entrar en una zona afectada por la peste y salir de ella
– Es recomendable recordar la muerte y prepararse mediante las obras
– Es desaconsejable desear la muerte
– Una vida larga acompañada de buenas obras es una bendición
– Realizar buenas obras antes de la muerte es un signo de morir siendo creyente
– Es recomendable que el enfermo mantenga una buena opinión de Allah
– Lo que es recomendable hacer al encontrarse junto a una persona próxima a morir
– Lo que es sunna hacer por quien se encuentra en el umbral de la muerte
3. Qué debe hacerse respecto al difunto
– Lo que es recomendable hacer al recibir la noticia de la muerte de un musulmán
– Es recomendable informar de su muerte a los familiares y allegados del difunto
– Llorar por el difunto
– Lamentarse en voz alta
– Guardar duelo por el difunto
– Es recomendable proporcionar comida a la familia del difunto
– Está permitido preparar la mortaja y la tumba antes de la muerte
– Es recomendable desear morir en La Meca o Medina
– La muerte súbita
– Aquel cuyo hijo muere
– La edad de los miembros de la comunidad musulmana
– La muerte es una forma de alivio; la mortaja y el entierro del difunto
– El baño ritual del difunto
– El procedimiento del baño ritual
– Hacer que el difunto realice el tayammum cuando no hay agua
– Que el esposo y la esposa se hagan mutuamente el baño ritual
– Que una mujer haga el baño ritual a un niño
8. La oración fúnebre, el entierro, la mortaja y la visita a las tumbas
– La mortaja
– La oración fúnebre por el difunto
– La manera de realizar la oración fúnebre
– El traslado del féretro y la procesión fúnebre
5. Todo lo desaconsejable en la oración fúnebre, el entierro y la mortaja
6. El entierro y la excavación de la tumba
7. Cuestiones relacionadas con las tumbas
– Está prohibido insultar a los muertos
– Recitar el Corán junto a la tumba
– Volver a excavar una tumba después del entierro
– Trasladar al difunto de una tumba
– Consolar a los afligidos
8. La visita a las tumbas
9. Las obras beneficiosas para el difunto
10. El interrogatorio en la tumba
– ¿Dónde permanece el alma? Los cuatro mundos del alma
Sexto capítulo: El dhikr
Séptimo capítulo: La súplica
1. La orden de hacer súplicas
2. La etiqueta de la súplica
3. Las súplicas de la mañana y de la tarde
8. Las súplicas para distintos momentos y ocasiones
5. Algunas súplicas de significado amplio
6. Las salutaciones al Mensajero (la paz sea con él) y el envío de salutaciones
7. Las bendiciones y súplicas del viaje
Capítulo octavo: el Hayy
1. La virtud y obligatoriedad del Hayy
2. Condiciones para que el Hayy sea obligatorio
3. El Hayy del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz
8. Los miqat
5. El ihram
6. La talbiya (decir «labbayka»)
7. Actos permitidos para quien está en ihram
8. Actos prohibidos para quien está en ihram
9. La norma relativa a cometer actos prohibidos durante el ihram
10. Los límites del Haram de La Meca
11. El Haram de Medina
12. La superioridad de La Meca sobre Medina
13. Entrar en La Meca sin ihram
14. Actos recomendables para entrar en La Meca y en la Mezquita Sagrada
15. El tawaf
16. Beber agua de Zamzam
17. El sa‘i entre Safa y Marwa
18. Partir hacia Mina
19. Viajar hacia Arafat
20. Permanecer en Arafat
21. Partir de Arafat hacia Muzdalifa
22. Los actos del Yawm an-Nahr (10 de Dhul-Hiyya)
23. Lanzar los guijarros
24. El animal del sacrificio o hadi
25. Afeitar o recortar el cabello de la cabeza
26. Tawaf al-Ifada o tawaf az-Ziyara
27. La ‘umra
28. El tawaf de despedida
29. La forma de realizar el Hayy
30. El ihsar
31. La virtud de los dos Haramain
Introducción: la misión profética, su carácter universal y su propósito
Allah, el Altísimo, envió al Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, con un sistema de vida monoteísta, amplio, noble y libre de toda forma de discriminación, y con una legislación completa e integral, es decir, la sharía, para todos los ámbitos de la vida. Esta sharía garantiza a toda la humanidad una vida sumamente digna y civilizada, y la eleva a las cumbres más altas de la perfección, el progreso y la excelencia.
Durante veintitrés años invitó a la gente hacia Allah. En esos veintitrés años cumplió debidamente la misión que había asumido: transmitir la religión de Allah a la humanidad y establecerla y unirla sobre esa base.
1. El carácter universal de la misión profética de Muhammad, que Allah lo bendiga y le conceda paz
La misión profética de Muhammad, que Allah lo bendiga y le conceda paz, no está limitada a un ámbito determinado, de modo que, como las misiones proféticas anteriores, quede destinada a una generación o comunidad específica, mientras las demás generaciones y comunidades se vean privadas de ella. Al contrario, su misión profética abarca a toda la humanidad y es universal. Así como el reino de Allah, el Altísimo, se extiende sobre toda la Tierra y sobre todo cuanto existe en ella, también se extiende la misión profética de Su último Mensajero. No está limitada a una ciudad o región concreta, ni a una época o periodo determinados. Allah, el Altísimo, dice:
تبْرَكَ الَّذِي نَزَّلَ الْفُرْقَانَ عَلَى عَبْدِهِ لِيَكُونَ لِلْعَلَمِينَ نَذِيرًا
«Bendito sea Aquel que hizo descender sobre Su siervo el Libro que distingue entre la verdad y la falsedad, para que fuera un amonestador para todo el mundo». (Sura 25, Al-Furqán: aleya 1)
Él también dice:
وَمَا أَرْسَلْتُكَ إِلَّا كَافَّةً لِلنَّاسِ بَشِيرًا وَنَذِيرًا .
«Te hemos enviado como portador de buenas noticias y amonestador para toda la humanidad». (Sura 34, Saba: aleya 28)
Él también dice:
قُلْ يَأَيُّهَا النَّاسُ إِنِّي رَسُولُ اللهِ إِلَيْكُم جَمِيعَانِ الَّذِي لَهُ مُلْكُ السَّمَوتِ وَالْأَرْضِ : لَا إِلَهَ إِلَّا هُوَ يُحْيِ وَيُمِيتُ فَآمِنُوا بِاللهِ وَرَسُولِهِ النَّبِيِّ الْأُمِّيِّ الَّذِي يُؤْمِنُ بِاللَّهِ وَكَلِمَتِهِ وَاتَّبِعُوهُ لَعَلَّكُمْ تَهْتَدُونَ
«(Oh, Muhammad), di: “¡Oh, humanidad! Soy el Mensajero de Allah para todos vosotros, [enviado] por Aquel a quien pertenece el reino de los cielos y de la Tierra. No hay más divinidad que Él. Él da la vida y da la muerte. Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero, el Profeta iletrado que cree en Allah y en Sus palabras. Seguidlo; quizá así seáis guiados”». (Sura 7, Al-A‘raf: aleya 158)
En un hadiz auténtico se narra que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cada profeta era enviado específicamente a su propio pueblo. Yo he sido enviado a toda la humanidad, sin distinción entre blancos y negros».
La amplitud y universalidad de la misión de Muhammad, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, quedan confirmadas aún más por los siguientes hechos:
1. En esta religión que él trajo no hay nada cuya creencia o práctica resulte difícil o penosa para las personas. Allah, exaltado sea, dijo:
لَا يُكَلِفَ اللَّهُ نَفْسًا إِلَّا وُسْعَهَا
«Dios no impone a ninguna persona una responsabilidad que no pueda cumplir». (Sura 2, Al-Báqara: aleya 286)
También dijo:
يُرِيدُ اللهُ بِكُمُ الْيُسْرَ وَلَا يُرِيدُ بِكُمُ الْعُسْرَ .
«Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere la dificultad». (Al-Báqara: aleya 185) También dijo:
وما جعل عليكم في الدين من حرج .
«Él no os ha impuesto ninguna dificultad en materia de religión». (Sura 2, Al-Hayy: aleya 78)
En Sahih al-Bujari se narró de Abu Saíd al-Maqburi que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo:
هذا الدين يسرا، ولَن يُشَادُ الذِينَ أَحَدٌ إِلَّا غَلَبَهُ
Esta religión es fácil; quienquiera que adopte un enfoque riguroso para practicarla no tendrá éxito.”
Un hadiz de Sahih Muslim dice lo siguiente:
احب الدين إلى الله الحنيفية السمحة
“La religión monoteísta tolerante es la más querida por Allah.”
2. Los principios del islam que no cambian según el lugar y el tiempo, como las creencias y los actos de adoración, han sido expuestos de manera exhaustiva y analizados mediante versículos y hadices que contienen una explicación completa. Por ello, nadie tiene derecho a añadirles o quitarles siquiera lo más mínimo. En cambio, los asuntos que cambian según el lugar y el tiempo, como las cuestiones relacionadas con el bienestar de la vida civil y los asuntos políticos y militares, se han presentado de forma resumida. El objetivo es que estos principios contribuyan al bienestar de las personas en todas las épocas y que los gobernantes, las figuras dirigentes de la sociedad y los líderes puedan encontrar en ellos orientación para establecer la verdad y la justicia.
3. Todas las orientaciones contenidas en la misión profética de Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), es decir, en la legislación islámica que él trajo, tienen como único objetivo proteger el islam, la vida, la razón, la progenie y los bienes y las propiedades. Que esto es compatible con la naturaleza y las necesidades innatas del ser humano, conforme a su razón y conciencia, favorable a su desarrollo y progreso y adecuado para todos los lugares y épocas, es tan claro como la luz del día. Allah, el Altísimo, dice:
قُلْ مَنْ حَرَّمَ زِينَةَ اللَّهِ الَّتِي أَخْرَجَ لِعِبَادِهِ والطَّيِّبَتِ مِنَ الرِّزْقِ قُلْ هِيَ لِلَّذِينَ آمَنُوا فِي الحيوة الدُّنْيَا خَالِصَة يومَ القِيمَةِ ، كَذلِكَ نُفَصِّلُ الأيتِ لِقَوْمٍ يُعْلَمُونَ قُلْ إِنَّمَا حَرَّمَ رَبِّي الْفَوَاحِشَ مَا ظَهَرَ مِنْهَا وَمَا بَطَنَ وَالْإِثْرَ وَالْبَغْى
بِغَيْرِ الْحَقِّ وَأَنْ تُشْرِكُوا بِاللَّهِ مَالَمْ يُنَزِّلُ بِهِ سلطنا وأن تَقُولُوا عَلَى اللَّهِ مَالَا تَعْلَمُونَ
«Di: ¿Quién ha prohibido los hermosos bienes y los alimentos puros que Allah ha producido para Sus siervos? Di: Estos son para quienes creen durante la vida mundana, y especialmente para ellos el Día de la Resurrección. Así explicamos detalladamente los versículos para quienes tienen conocimiento. Di: Mi Señor solo ha prohibido las obscenidades, tanto manifiestas como ocultas, el pecado, la transgresión injusta, asociar a Allah algo para lo cual Él no ha revelado ninguna prueba y atribuir a Allah aquello que no sabéis». (Sura 7, Al-A‘raf: versículos 32-33)
El Todopoderoso Allah también dice:
ورحمَتِي وَسِعَتْ كُلَّ شَيْءٍ ، فَسَأَكْتُبُهَا لِلَّذِينَ يَتَّقُونَ وَيُؤْتُونَ الزَّكَوةَ وَالَّذِينَ هُم بِايَتِنَا يُؤْمِنُونَ الَّذِين يتبعون الرسول النبى الأمى الَّذِي يَجِدُونَهُ مَكْتُوبًا عِنْدَ هُمْ فِي التورية وَالْإِنْجِيلِ ( يَأْمُرُهُمْ بِالْمَعْرُوفِ وينهمر عَنِ
الْمُنْكَرِ وَيُحِلُّ لَهُرُ الطَّيِّبَاتِ وَيُحَرِّمُ عَلَيْهِمْ الحبيت ويضع عنهم أمرهم والأغلل الَّتِي كَانَتْ عَلَيْهِمْ ، فَالَّذِينَ آمَنُوا بِه وعزروه ونصروه وَاتَّبَعُوا النُّورَ الَّذِي أُنْزِلَ مَعَهُ لَا أُولَئِكَ هُمُ الْمُفْلِحُونَ
«Mi misericordia abarca todas las cosas. La prescribiré para quienes sean temerosos y precavidos, paguen el zakat y crean en Nuestros versículos; quienes sigan a este Mensajero, el Profeta iletrado, a quien encuentran mencionado en la Torá y el Evangelio que poseen. Él les ordena hacer el bien y les prohíbe hacer el mal; les hace lícitas todas las cosas buenas, les prohíbe las impuras y les quita las cargas y las cadenas que pesaban sobre ellos. Así pues, quienes crean en él, lo honren, lo auxilien y sigan la luz que fue descendida con él, esos serán los verdaderamente triunfadores». (Al-A‘raf: 156-157)
2. El propósito de la misión de Muhammad (la paz sea con él)
El propósito de la misión del islam es conocer a Allah, reconocerlo y purificar el alma mediante Su adoración; fortalecer las relaciones humanas y establecerlas sobre los fundamentos del afecto, el amor, la misericordia, la fraternidad, la igualdad y la justicia. Mediante estas acciones, el ser humano alcanza la felicidad y la dicha en este mundo y en el Más Allá. El Todopoderoso Allah ha dicho:
هُوَ الَّذِي بَعَثَ فِي الْآمِينَ رَسُولاً منهم يتلوا عليهم ايته ويزكيهم ويعلمهم الكتب والحكمة د وان كانوا مِنْ قَبْلُ لَفِي ضَلَلٍ مُّبِينٍ
«Él es quien envió entre los iletrados a un Mensajero de entre ellos, que les recita Sus aleyas, los purifica y les enseña el Libro y la sabiduría, aunque antes se encontraban en un extravío manifiesto.» (Sura 62, Al-Yumu’a: aleya 2)
Allah, el Altísimo, también dijo:
وَمَا أَرْسَلْنَاكَ إِلَّا رَحْمَةً لِلْعَالَمِينَ
«No te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos.» (Sura 62, Al-Anbiya: aleya 107)
El Mensajero (la paz y las bendiciones sean con él) dijo:آنا رحمة م «Soy una misericordia otorgada como don.»
3. La legislación islámica o fiqh
Un tema importante comprendido dentro de la misión islámica es la legislación islámica. Esta constituye el aspecto teórico de la misión islámica.
La única fuente de la ley religiosa pura es la revelación de Allah, consignada en el Corán y la Sunnah, o el ijtihad del Mensajero (la paz y las bendiciones sean con él) que la revelación aprobaba. Esta revelación se ha conservado en forma de Corán y Sunnah. Un ejemplo de la ley religiosa pura son las normas o ahkam de los actos de adoración. En este ámbito, la responsabilidad del Mensajero no va más allá de transmitir a la gente la revelación de Allah tal como es, junto con su explicación y aclaración. Allah, el Altísimo, dijo:
وما ينطق عن الهوى، إن هو إلا وحي يوحى
«No habla por propia iniciativa; lo que dice no es sino una revelación que le ha sido transmitida». (Sura 53, An-Naym: versículos 3-4)
Sin embargo, se ordenó al Mensajero de Allah ﷺ consultar acerca de las leyes islámicas relacionadas con asuntos mundanos, como la administración de justicia, la política y la estrategia militar. En ocasiones sostenía una opinión, pero luego se apartaba de ella y aceptaba las opiniones de sus compañeros, como ocurrió en las batallas de Badr y Uhud. No obstante, por lo general, los compañeros, que Allah esté complacido con ellos, acudían a él en aquellos asuntos que desconocían. Le preguntaban al respecto. Cuando desconocían el significado de algún versículo del Corán o de algún hadiz, le preguntaban a él; y le exponían la interpretación que ellos mismos habían comprendido. A veces aprobaba su comprensión, y otras les señalaba y corregía el error que hubiera en ella.
El islam ha establecido algunos principios generales a cuya luz pueden guiarse los musulmanes. Son los siguientes:
1. Abstenerse de buscar la solución de un acontecimiento o problema que aún no ha ocurrido, hasta que ocurra. Allah, el Altísimo, ha dicho:
يَأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا لَا تَسْتَلُوا عَنْ أَحْيَاء إِنْ تُبْدَلَكُم تَمُوكُمْ ، وَإِن تَسْتَلُوْا عَنْهَا مِيْنَ يُنَزِّلُ الْقُرْآنَ تُبْدَلَكُمْ ، عَفَا اللَّهُ عَنْهَا ، وَاللَّهُ غَفُورٌ حَلِيمٌ
«¡Oh, creyentes! No preguntéis acerca de cosas que, si se os revelaran, os disgustarían. Si preguntáis por ellas mientras se está revelando el Corán, se os harán manifiestas. Allah os ha perdonado. Allah es Perdonador y paciente». (Sura 5, Al-Maida: versículo 101)
En un hadiz se dice: «El Mensajero de Allah ﷺ prohibió ocuparse de problemas que todavía no se habían producido en la realidad».
2. Abstenerse de hacer demasiadas preguntas y de preocuparse por asuntos complicados:
El Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Allah ha desaprobado para vosotros hablar de cosas innecesarias, hacer preguntas excesivas y malgastar la riqueza».
También dijo:
إِنَّ اللَّهَ فَرَضَ فَرَائِضَ فَلَا تَضَيْعُوهَا وَمَنْ حَدَوْدًا فَلَا تَعْتَدُوهَا، وَحَرْمَ أَشْيَاءَ فَلَا تَنْتَهِكُوْهَا، وسكت عن أَشْيَاءَ رَحمَةٌ بِكُم مِن غير نسيان فَلا تَبْعَثُوا عنها ، وعنه أيضًا : أَعظَرُ النَّاسِ جزمًا من سالَ عَنْهُ شَيْءٍ لَمْ يَحْرَّمْ فَحَرِمْ مِنْ أَهْلِ مَسْأَلَتِهِ.
«Allah ha establecido como obligatorias ciertas obligaciones; no las descuidéis. Ha establecido ciertos límites; no los transgredáis. Ha prohibido ciertas cosas; no las violéis. Y ha guardado silencio acerca de ciertas cosas por misericordia hacia vosotros, no por olvido. Por tanto, no indaguéis acerca de ellas».
El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) también dijo: «El mayor pecador es aquel que pregunta acerca de algo que no estaba prohibido y, debido a su pregunta, se vuelve prohibido».
3. Mantenerse alejado de las discrepancias y las divisiones en la religión
Allah, Exaltado sea, ha dicho:
وأن منه أُمْتَكرَ أُمَّةً وَاحِدَةً
«Esta es vuestra ummah, una sola ummah». (Sura 23, Al-Mu’minun: aleya 52)
Allah también ha dicho:
واعتصموا بِحَبْلِ اللَّهِ جَمِيعًا وَلَا تَفَرَّقُوا
«Aferraos todos juntos firmemente a la cuerda de Allah y no os dividáis en grupos». (Sura 3, Al Imran, aleya 103)
Allah también dice:
ولا تنازَعُوا فَتَفْعَلُوا وَتَنْمَبْ رِيْعَ
«No disputéis entre vosotros, pues fracasaríais y perderíais vuestro vigor y vuestra influencia». (Sura 8, Al-Anfal: aleya 46)
Allah también ha dicho:
إِنَّ الَّذِينَ فَرَّقُوا دِينَهُمْ وَكَانُوا شِيَعًا لَسْتَ مِنْهُمْ فِي شَيْءٍ
«No tienes ninguna relación con quienes dividieron su religión y se convirtieron en grupos. (Sura 6, Al-An‘am: aleya 159)»
Allah también dice:
وَلَا تَكُونُوا كَالَّذِينَ تَفَرَّقُوا وَاخْتَلَفُوا مِنْ بَعْدِ مَا جَاءَهُمُ الْبَيِّنت ها وأُولَئِكَ لَهُمْ عَذَابٌ عَظِيره
«No seáis como aquellos que se dividieron y discreparon después de que les llegaron las pruebas claras. Para ellos habrá un castigo terrible.»
(Sura 3, Alí Imrán: aleya 105)
4. Remitir las cuestiones controvertidas al Corán y a la Sunna: esto debe hacerse a la luz de las siguientes palabras de Allah
فَإِن تَنَازَعَمْتُمْ فِي شَيْ فَرَدُّوهُ إِلَى اللَّهِ وَالرَّسُولِ –
«Si discrepáis sobre cualquier asunto, remitidlo a Allah y a este Mensajero». (Sura 4, An-Nisa: aleya 59)
– وَمَا اختلفترفيْهِ مِنْ شَيْءٍ فَعْلَمَهُ إِلَى اللَّهِ
«Todo aquello sobre lo que discrepéis, su decisión corresponde a Allah». (Sura 42, Ash-Shura: aleya 10)
La razón es que el Libro de Allah ha expuesto detalladamente la religión. Así ha dicho Allah:
ونزلنا عَلَيْكَ الْكِتَبَ تِبْيَانًا لِكُلِّ شَيْءٍ .
«Te hemos revelado el Libro como explicación de todas las cosas». (Sura 16, An-Nahl: aleya 89)
Allah también ha dicho:
مَا فَرَّطْنَا فِي الْكِتَبِ مِنْ شَيْءٍ
«No hemos omitido nada en el Libro.» (sura 6, Al-An‘am: aleya 38)
No solo se ha expuesto en el Corán, sino también mediante la Sunna práctica del Mensajero. Allah dijo:
وانزَلْنَا إِلَيْكَ الذِّكْرَ لِتُبَيِّنَ لِلنَّاسِ مَا نُزِّلَ إِلَيْهِم .
«Y te hemos revelado el Recordatorio para que expliques claramente a la gente lo que se les ha revelado.» (sura 16, An-Nahl: aleya 44)
Allah también dijo:
إِنَّا أَنْزَلْنَا إِلَيْكَ الْكِتَبَ بِالْحَقِّ لِتَحْكُم بَيْنَ النَّاسِ بِما أردكَ الله :
«En verdad, te hemos revelado el Libro con la verdad para que juzgues entre la gente conforme a lo que Allah te ha mostrado.» (sura 4, An-Nisa: aleya 105)
En realidad, se ha ordenado resolver todas las disputas conforme al Corán y la Sunna, y se han expuesto claramente todas las orientaciones. Allah, exaltado sea, dijo:
الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُم دينكم واتممت عليكم نعمتي وَرَضِيتُ لَكُمُ الْإِسْلَامَ دِينًا.
«Hoy he perfeccionado para vosotros vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he escogido para vosotros el islam como religión.»
(Sura 5, Al-Má’idah: aleya 3)
Mientras las normas de la religión sigan analizándose de este modo y todos sepan que es indispensable volver a sus fuentes originales para resolver las disputas, en esta religión no habrá lugar ni razón para las divergencias.
Allah, Exaltado sea, dice:
وَإِنَّ الَّذِينَ اخْتَلَفُوا فِي الْكِتَبِ لَفِي شِقَاقَ بَعِيدٍ .
«Quienes discreparon acerca del Libro cayeron en una discordia y un conflicto de gran alcance.» (Sura 2, Al-Báqarah: aleya 176)
Allah también dice:
فَلَا وَرَبِّكَ لَا يُؤْمِنُونَ حَتَّى يُعَلِّمُوكَ فِيمَا شَجَرَ بَيْنَهُمْ ثُمَّ لَا يَجِدُوا فِي أَنْفُسِهِمْ حَرَجًا مِّمَّا قَضَيْتَ وَيُسَلِّمُوا تَسْلِيمان
«¡Por tu Señor! No serán creyentes hasta que te hagan juez definitivo en sus disputas; luego no sientan en su interior la menor incomodidad respecto de la decisión que hayas tomado y la acepten con plena sumisión y completa tranquilidad.» (Sura 4, An-Nisá: aleya 65)
A la luz de estos principios vivieron los Compañeros y los musulmanes de las generaciones virtuosas que les sucedieron. Salvo en unas pocas cuestiones, no surgieron discrepancias entre ellos en ningún asunto. En los pocos temas en que discreparon, la causa fue que diferían en la comprensión del significado de los textos pertinentes del Corán y la Sunna, y que algunos de esos textos eran conocidos por unos de ellos, pero no por otros.
Después, cuando aparecieron los imanes de las cuatro escuelas jurídicas, siguieron el método de sus predecesores. Sin embargo, uno de los grupos estaba más próximo a la Sunna del Mensajero, como los habitantes del Hiyaz, entre quienes era relativamente mayor el número de transmisores de la Sunna del Mensajero y de los athar —dichos— de los Compañeros. El otro grupo utilizó más ampliamente su propio razonamiento, como los iraquíes, entre quienes era relativamente menor el número de memorizadores de hadices. La causa era la distancia entre sus tierras de residencia y el lugar donde descendía la revelación.
Estos imanes hicieron todo lo posible por enriquecer al pueblo con el conocimiento del islam y guiarlo por su camino. Prohibían a la gente seguirlos ciegamente y decían: «No es lícito para nadie aceptar nuestra opinión ni pronunciarse conforme a ella sin conocer las pruebas que presentamos en su apoyo». Afirmaron inequívocamente que el hadiz auténtico era su escuela jurídica. No querían que se los siguiera ciegamente como se sigue al Mensajero, libre de pecado y de error. Su único objetivo era ayudar a la gente a comprender el mandato de Allah.
Pero más tarde, al debilitarse el ánimo de la gente y debilitarse su determinación, comenzó a cobrar fuerza entre ellos la tendencia a la imitación ciega. Como consecuencia, cada grupo se conformó con una escuela jurídica determinada. Sus reflexiones, investigaciones y conocimientos quedaron limitados a esa escuela. Pasaron a depender exclusivamente de ella y se convirtieron en sus fanáticos defensores. Emplearon todas sus fuerzas en apoyarla y defenderla. Otorgaron a las palabras de su imán la misma categoría que a las palabras de Allah y del Mensajero. Ningún erudito de ese grupo consideraba lícito emitir una fetua contraria a la opinión de su imán. La devoción ciega hacia el imán de su propia escuela llegó a tal extremo que al-Karkhí dijo: «Todo versículo o hadiz que contradiga las opiniones de nuestros imanes debe ser interpretado o, de lo contrario, se considera abrogado».
Debido a la imitación ciega de la escuela jurídica y al fanatismo sectario, algunos grupos de musulmanes comenzaron a verse privados de la guía del Corán y la Sunna. Empezó a difundirse el rumor de que la puerta del iytihad había sido cerrada. Lo que decían los alfaquíes pasó a ser considerado la sharía. La sharía quedó limitada a las declaraciones y opiniones de los alfaquíes. A todo aquel que adoptaba una opinión diferente de la de los alfaquíes se lo calificaba de innovador. Su opinión se consideraba inaceptable y su fetua, poco fiable.
Lo que contribuyó a extender aún más esta estrechez y este fanatismo fueron las madrasas fundadas por los gobernantes y las clases adineradas, cuyos programas de estudio se limitaron a enseñar una escuela jurídica determinada o las doctrinas de una sola escuela. Esto se convirtió en una razón decisiva para inclinarse hacia esas escuelas y alejarse del iytihad, a fin de conservar los medios de sustento que se les habían procurado. Se cuenta que Abu Zur‘a preguntó a su maestro al-Bulqini: «Dígame, ¿cuál es la razón por la que el shayj Taqiuddín al-Subki se abstuvo del iytihad, si poseía todas las aptitudes y los instrumentos necesarios para practicarlo?». Al-Bulqini permaneció callado. Después de un rato, Abu Zur‘a dijo: «Creo que la única razón por la que se abstuvo de ello son los cargos reservados a los alfaquíes de las cuatro escuelas jurídicas. Quienes se aparten de estas cuatro escuelas no obtendrán ningún cargo. Ninguno de ellos podrá ser juez, y el pueblo tampoco aceptará sus fetuas; más bien, serán calificados de innovadores». Al oír esto, al-Bulqini sonrió levemente y le dio la razón.
Al quedar atrapada en semejante maraña del taqlid, es decir, de la imitación ciega; al verse privada de la guía del Corán y la Sunna; y al aceptar que la puerta del iytihad había sido cerrada, la umma musulmana cayó en una grave crisis y calamidad, y entró en la madriguera del lagarto de la que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— la había advertido.
El resultado fue que la umma musulmana se dividió en numerosos grupos y subgrupos. Algunos llegaron incluso a discrepar sobre si era lícito que una hija de la escuela hanafí se casara con un hombre de la escuela shafi‘í. Unos dicen: «Ese matrimonio no es lícito, porque los hanafíes ponen en duda la fe de los shafi‘íes». Otros dicen: «Es lícito, porque si es lícito casarse con una mujer judía o cristiana, también lo será con ellos [pues, según los shafi‘íes, es lícito decir: “Si Allah quiere, soy creyente”]».
Como consecuencia, la bid‘a también se ha extendido ampliamente, mientras que la tradición y la cultura eternas del islam están desapareciendo. El esfuerzo intelectual y la dedicación se encuentran al borde de la parálisis; las actividades de reflexión e investigación están quedándose estancadas, y la libertad y la independencia del conocimiento se están perdiendo. La combinación de todos estos síntomas ha debilitado y marchitado la identidad propia de la nación musulmana, la ha privado de su vida productiva y ha detenido su desarrollo y progreso. Aprovechando esta oportunidad, los enemigos que se habían infiltrado en su interior penetraron, por las grietas y los resquicios, hasta el núcleo mismo de la existencia del islam.
Así transcurrieron muchos años. Pasaron muchos siglos. Es una norma eterna de Allah que, de vez en cuando, envía a esta umma personas que presentan de nuevo su religión, despiertan a la umma de su sueño y le muestran el camino de la verdad y la justicia. Sin embargo, esta umma parece no querer despertar de su sueño hasta regresar a su anterior estado deplorable, o a uno aún más difícil.
Finalmente llegó el turno de la legislación islámica, mediante la cual Allah ordenó y estructuró la vida de toda la humanidad, y la convirtió en su apoyo en este mundo y en el Más Allá. Sin embargo, la labor de legislar fue rebajada a un nivel tan bajo que no se encuentra ningún precedente semejante en la historia. Fue arrojada a un profundo abismo. La reflexión, la investigación y el esfuerzo dedicados a ella se convirtieron en una actividad que destruye la mente y desperdicia el tiempo, que no aporta ningún beneficio a la religión de Allah ni contribuye a ordenar la vida mundana de las personas.
Como ejemplo, presento aquí una cita de un libro de fiqh escrito por un jurista de los últimos tiempos: «Ibn Arafa definió la ijara (alquiler) como la venta de los beneficios de bienes inmuebles, excepto barcos y animales, cuya contraprestación no puede obtenerse de aquello que producen y que, al dividirse, da lugar a sus partes». Al oír esta definición, uno de sus estudiantes objetó que la palabra «partes» contradecía la concisión de la definición. No había ninguna necesidad de mencionarla. El jurista se abstuvo de responder durante dos días. Después dio una respuesta completamente absurda.»
En realidad, la labor de la legislación islámica había llegado a un nivel tan bajo. Los sabios no prestaban atención a nada salvo al texto original del Libro. Como mucho, leían sus comentarios, así como las informaciones, objeciones y argucias contenidas en esos comentarios, y las discusiones escritas sobre ellas. En una situación así, finalmente, un día Europa se abalanzó sobre Oriente. Con sus garras agresivas lo devastó todo y, pisoteándolo, lo redujo todo a polvo. Cuando, un día, los habitantes de Oriente despertaron, golpeados una y otra vez por la agresión, y miraron a su alrededor, vieron que se habían quedado muy atrás respecto de la vida del mundo, que avanzaba a gran velocidad. La caravana en marcha de la civilización seguía avanzando, mientras ellos permanecían sentados con total indiferencia. Vieron que se hallaban frente a un mundo nuevo: un mundo que resonaba con el canto de la vida y avanzaba con ímpetu incontenible en fuerza y productividad. Ante aquel espectáculo quedaron aturdidos. Entre ellos, un grupo que había olvidado su propia historia, se había convertido en descendiente desobediente de sus antepasados y había perdido de vista su religión y su tradición, comenzó a gritar: «¡Oh, habitantes de Oriente! ¡Mirad cuánto progreso ha alcanzado Europa! ¡Venid, seguid sus huellas!». Comenzaron a imitar a Europa sin reservas y ciegamente, ya fuera aquello compatible con la fe o kufr, bueno o malo. En cambio, quienes estaban sumidos hasta el cuello en la apatía y el fanatismo adoptaron una postura negativa. Recitar repetidamente «la hawla wa la quwwata illa billah» e «inna lillahi wa inna ilayhi raji‘un», ensimismarse mientras intentaban arreglar su modo de vida y retirarse a un rincón de la casa: ese se convirtió en su proceder. Y este proceder presentó a los arrogantes enemigos del islam una prueba más: que la sharía islámica no puede marchar al ritmo del progreso y el desarrollo, y que no es adecuada para la época. Entonces ocurrió el desenlace inevitable. La ley extranjera agresora se convirtió en la autoridad dominante y reguladora de la vida de los habitantes de Oriente, aunque era completamente contraria a su religión, cultura y tradición. Incluso las costumbres y el modo de vida europeos comenzaron a invadir las familias, las calles, las reuniones, las escuelas y colegios, y hasta los centros de educación y cultura. No solo eso: la corriente cultural de Europa comenzó a hacerse más fuerte y poderosa en todos los ámbitos de la vida. Como consecuencia, Oriente estuvo a punto de olvidar su religión y su tradición, y el vínculo entre su pasado y su presente comenzó a romperse. Sin embargo, una norma eterna de Allah es que la Tierra nunca queda vacía de personas que establezcan Su religión. Por eso, los reformadores se pusieron en acción. Comenzaron a advertir a los engañados por Occidente: «¡Tened cuidado! Absteneos de hacer propaganda de la civilización occidental, porque la decadencia moral de los occidentales no dejará de conducirlos a un desenlace sumamente deplorable. Si no corrigen su naturaleza mediante una fe pura y no transforman su carácter imitando los ideales más elevados y excelentes de la moralidad, pronto su ciencia se convertirá en un arma destructiva que transformará sus hermosas ciudades en hornos de fuego que los devorarán y los quemarán hasta reducirlos a cenizas». Como dijo Allah: «¿Acaso no has visto cómo trató tu Señor a los aditas de Iram, de grandes columnas, como los cuales no se creó nadie semejante en las regiones? ¿Y cómo trató a los tamudeos, que excavaron casas en las montañas? ¿Y al faraón, señor de los ejércitos, que se excedieron en el país y sembraron en él mucha corrupción? Por eso tu Señor descargó sobre ellos el azote del castigo. En verdad, tu Señor está al acecho». (Sura 89, Al-Fayr, aleya 6-14)
Los reformadores comenzaron a gritar a los que se habían recluido en sus casas y permanecían inmóviles: «Aferráos al Corán y la Sunna, las fuentes del conocimiento infalible; buscad vuestra religión en estas dos fuentes y anunciad también con ellas la buena nueva a los demás. Entonces este mundo extraviado encontrará, con vuestra ayuda, el camino recto y correcto, y esta tierra oprimida alcanzará la paz y la prosperidad». Allah dice:
لَقَدْ كَانَ لَكُمْ فِي رَسُولِ اللَّهِ أَسْوَةٌ حَسَنَةٌ لِمَنْ كَانَ يَرْجُوا اللهَ وَالْيَوْمَ الْآخِرَ وَذَكَرَ اللَّهَ كَثِيران
«En el Mensajero de Allah tenéis el mejor ejemplo para quienes tienen esperanza en Allah y en el Último Día y recuerdan mucho a Allah». (Al-Ahzab: aleya 21)
Por la infinita misericordia de Allah, algunas personas virtuosas y nobles respondieron a este llamado. Aceptaron esta da‘wah con plena devoción. Un grupo de jóvenes la aceptó y dedicó a su causa sus bienes más valiosos y sus propias vidas.
Esta noble iniciativa ha despertado curiosidad y conmoción en la sociedad. En medio de un exceso de esperanza y entusiasmo, se preguntaron: ¿Acaso Allah ha permitido ahora que la Tierra vuelva a iluminarse con Su luz? ¿Ha decidido que, a partir de ahora, la gente lleve una vida pura y limpia, inspirada por la fe, el ihsán, la justicia y la fraternidad? Los dos versículos siguientes dan testimonio precisamente de ello:
هُوَ الَّذِي أَرْسَلَ رَسُولَهُ بِالْهُدَى وَدِينِ الحَقِّ لِيُظْهِرَهُ عَلَى الدِّينِ كُلِّهِ ، وَكَفَى بِاللَّهِ حَمِيدَات
«Él es Quien envió a Su Mensajero con la guía y la religión verdadera, para hacerla prevalecer sobre todas las demás doctrinas y caminos; y Allah es suficiente como testigo». (Sura 48, Al-Fath, aleya 28)
سَنُرِيهِمْ آيَتِنَا فِي الْآفَاقِ وَفِي أَنْفُسِهِمْ حَتَّى يَتَبَيَّنَ لَهُم أَنَّهُ الْحَقِّ ، أَوَلَمْ يَكْفِ بِرَبِّكَ أَنَّهُ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ عَمِيده
«Pronto les mostraremos Nuestros signos en los horizontes y en ellos mismos, hasta que les quede claro que este Corán es la verdad. ¿Acaso no basta con que tu Señor sea testigo de todas las cosas?». (Sura 41, Hamim Saydah: aleya 59)
Primer capítulo: Tahárah (purificación)
Tahárah (purificación)
1. El uso del agua para alcanzar la pureza y las clases de agua
Primera clase: el agua común
La norma relativa al agua común es que es pura y purificadora. Las siguientes aguas pertenecen a la categoría del agua común:
a. El agua de lluvia, el agua procedente del deshielo y el agua de la nieve: pues Allah, el Altísimo, ha dicho:
وينزل عليكم مِنَ السَّمَاءِ مَاءً ليطهركم به .
«Él hace descender sobre vosotros agua del cielo para purificaros con ella». (Sura 8, Al-Anfal: aleya 11)
Allah, el Altísimo, también ha dicho:
وَانزَلْنَا مِنَ السَّمَاءِ مَاءً طَهُورًات
«Y hemos hecho descender del cielo agua pura». (Corán 25, Al-Furqán: aleya 48)
Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró: Cuando el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, pronunciaba el takbir en la oración, guardaba silencio durante un breve momento antes de comenzar la recitación. Un día le dije: «¡Oh, Mensajero de Allah! Que mi padre y mi madre sean sacrificados por ti. ¿Cuál es la razón de tu silencio entre el takbir y la recitación? ¿Qué dices durante ese momento?». El Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, respondió: «Digo:»
اللهم باعد بيني وبين خطاياي كما باعدت بين المشرق والمغرب، اللهم تَقْنِي مِنْ عَطَايَايَ كَهَا ينقى الثوب الأبيض من الدنس، اللهم أَغْسِلْنِي مِن عَطَايَايَ بِالتَّلْمِ وَالْمَاءِ وَالْبَرْد.
«¡Oh, Allah! Aleja mis pecados de mí tanto como has alejado el Oriente del Occidente. ¡Oh, Allah! Límpiame de mis pecados como se limpia la ropa de la suciedad. ¡Oh, Allah! Lava y purifica mis pecados con nieve, agua y granizo, y perdóname». Narrado por todos los libros de hadices auténticos, salvo At-Tirmidhi.
b. El agua del mar: Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, dijo: «Un hombre preguntó al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él: “¡Oh, Mensajero de Allah! Viajamos por el mar y llevamos poca agua con nosotros. Si hacemos la ablución con ella, sufrimos sed. ¿Podemos hacer la ablución con agua de mar?”. El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, respondió: “El agua del mar es purificadora” [El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, no respondió simplemente «sí» a la pregunta, porque quiso mencionar, junto con la norma, su fundamento: que el agua posee la cualidad de purificar. Además, dio a conocer otra norma que no se le había preguntado: los animales muertos que se encuentran en el agua son lícitos. Así, su respuesta alcanzó plenitud informativa y comunicó también una norma adicional que no se le había solicitado. Cuando surgiera la necesidad de dicha norma, sería útil. Esta es una de las excelentes características de una fetua]».
Y los animales marinos muertos (los peces) son lícitos». Narrado por cinco colecciones auténticas de hadices. At-Tirmidhi dijo: «Este hadiz es auténtico y bueno. Pregunté a Muhammad ibn Ismail Al-Bujari qué opinaba de este hadiz, y él respondió: “Es auténtico”».
c. El agua de Zamzam: Ali, que Allah esté complacido con él, narró: «El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, ordenó traer un cubo de agua de Zamzam. Luego bebió una parte de esa agua y realizó la ablución con el resto». (Musnad de Ahmad)
d. Agua cuyo color ha cambiado: Los eruditos consideran también agua común el agua que ha cambiado debido a haber permanecido mucho tiempo estancada, a encontrarse en una alberca o recipiente, o a la mezcla con sustancias como algas, hojas de árboles y otras cosas semejantes que suelen incorporarse al agua.
El principio básico en este caso es que es lícito y válido purificarse con el agua que se considera agua común y no está caracterizada por ningún atributo particular. Allah Altísimo dijo:
فَلَمْ تَعِدُوا مَاءً فَتَيَموا
«Si no encontráis agua, realizad el tayammum». (Sura 5, al-Ma’ida: aleya 6)
Segundo tipo: el agua usada
Es el agua que gotea de las extremidades de quien realiza la ablución o el baño ritual. Su حكم es que purifica, igual que el agua común. Así como el agua original es purificadora, esta también lo es exactamente del mismo modo. Ambas son iguales. No existe ninguna prueba que permita excluirla del agua purificadora. Además, esto queda demostrado por el hadiz narrado por Rubayyi bint Mu’awwidh. Al describir la ablución del Mensajero de Allah, dijo: «Y se pasó las manos por la cabeza con el agua que había quedado en sus manos después de la ablución». Narrado por Ahmad y Abu Dawud.
La versión narrada por Abu Dawud dice: «El Mensajero de Allah se pasó las manos por la cabeza con el agua restante que había quedado en sus manos».
Se narró de Abu Huraira que se encontró con el Mensajero de Allah en una calle de Medina. Abu Huraira se encontraba entonces en estado de impureza ritual mayor, es decir, yunub, debido a una eyaculación. Por ello se alejó de la presencia del Mensajero de Allah, realizó el baño ritual y luego regresó. El Mensajero de Allah le dijo: «¡Oh, Abu Huraira! ¿Dónde estabas?». Él respondió: «Me encontraba en estado de impureza ritual. No quise sentarme contigo mientras me hallaba en ese estado». El Mensajero de Allah dijo: «¡Gloria a Allah! El creyente nunca se vuelve impuro». Narrado en todas las colecciones de hadices auténticos.
Este hadiz demuestra que el agua usada es purificadora. Puesto que el creyente nunca se vuelve impuro, no hay razón para que el agua pierda su cualidad purificadora simplemente por entrar en contacto con su cuerpo. Como mucho, mediante ese contacto una cosa pura entra en contacto con otra cosa pura, y eso no causa ningún perjuicio. Ibn al-Mundhir dijo: Se ha narrado de Ali, Ibn Umar, Abu Umama, Ata, Hasan, Makhul y Nayi que dijeron: «A quien haya olvidado pasarse las manos por la cabeza y luego descubra que su barba está mojada, le bastará con pasarse por la cabeza el agua de su barba». Esto demuestra que consideraban purificadora el agua usada. Yo también sostengo esta opinión. Existe una narración según la cual esta es la doctrina del imán Malik y del imán al-Shafi’i. Ibn Hazm dijo que esta es la opinión de Sufyan al-Thawri, Abu Thawr y todos los sabios zahiríes.
Tercer tipo: el agua en la que se mezcla alguna sustancia pura, como jabón, azafrán, harina y cosas similares, y de la que estas sustancias no suelen separarse. Su norma es que seguirá siendo purificadora mientras continúe siendo denominada simplemente «agua».
Pero si ya no se la denomina simplemente «agua», entonces su norma es que es pura en sí misma, pero no purifica a otros. Se narró de Umm ‘Atiyya que dijo: «El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— vino a nosotras después de la muerte de su hija Zaynab y dijo: “Bañadla tres veces, o cinco veces, o más si lo consideráis necesario. Si lo consideráis conveniente, bañadla con hojas de azufaifo y agua. Luego, en el último baño, utilizad alcanfor o alguna sustancia hecha de alcanfor. Cuando terminéis de bañarla, avisadme”. Cuando terminamos el baño, se lo informamos. Entonces nos dio su izar y dijo: “Cubridla con él”». Este hadiz ha sido narrado en todas las colecciones de hadices auténticos.
Y solo está permitido lavar al difunto con el agua con la que está permitido purificarse para una persona viva.
Ahmad, al-Nasa’i e Ibn Juzayma narraron el hadiz de Umm Hani’: el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— y su esposa Maymuna —que Allah esté complacido con ella— se bañaron del mismo recipiente. Este era un recipiente de su esposa destinado a guardar alimentos, en el que había restos de harina.
Se observa que en ambos hadices había una mezcla con el agua; sin embargo, la mezcla no era tan abundante como para dejar de aplicarle el nombre de «agua».
Cuarto tipo: el agua en la que se mezcla una sustancia impura
La mezcla puede ser de dos tipos:
Uno: que el sabor, el color y el olor del agua cambien debido a la mezcla con una sustancia impura. No está permitido purificarse con un agua de esta clase, según el consenso unánime. Así lo afirmaron Ibn al-Mundhir e Ibn al-Mulaqqin.
Dos: que el agua conserve su estado natural y que ninguna de sus tres características mencionadas cambie. Su norma es que esta agua es pura en sí misma y purifica a otros, ya sea poca o mucha. La prueba de ello es el hadiz narrado por Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él—: «Un beduino entró en la mezquita y orinó en ella. La gente se abalanzó inmediatamente sobre él y estuvo a punto de lanzarse contra él. Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Dejadlo y verted sobre su orina un cubo de agua. Habéis sido enviados para presentar la religión de manera fácil, no habéis sido enviados para presentarla de manera difícil”». Este hadiz fue narrado por todas las colecciones de hadices excepto Muslim.
Esto también está probado por el hadiz de Abu Saíd al-Judri —que Dios esté complacido con él—. Dijo: Se preguntó: «¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Podemos hacer la ablución con el agua del pozo de Budāʿa? [Budāʿa es un pozo de Medina. Abu Dawud dijo: Oí a Qutayba ibn Saíd decir: pregunté al encargado del pozo de Budāʿa cuál era su profundidad. Respondió: cuando tiene más agua, llega hasta el vientre. Pregunté: ¿Y cuando disminuye? Respondió: hasta debajo de la parte del cuerpo que debe mantenerse cubierta. Abu Dawud dijo: Medí el pozo de Budāʿa con mi manto. Lo extendí longitudinalmente sobre él y luego lo medí; su anchura era de seis codos. Pregunté al hombre que me abrió la puerta del jardín y me hizo entrar: ¿Se ha modificado este pozo respecto de como era antes? Respondió: No. Vi que el color del agua del pozo había cambiado]».
El Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: «El agua es purificadora; nada la vuelve impura». Este hadiz fue transmitido por Ahmad, al-Shafi‘i, Abu Dawud, al-Nasa’i y al-Tirmidhi. Al-Tirmidhi lo calificó de buen hadiz, y Ahmad, de hadiz auténtico. También Yahya ibn Maín y Abu Muhammad ibn Hazm dijeron que es un hadiz auténtico.
Ibn Abbas, Abu Huraira, Hasan al-Basri, Ibn al-Musayyab, Ikrima, Ibn Abi Layla, al-Thawri, Dawud al-Zahiri, al-Ná’i y Malik, entre otros, sostenían esta misma opinión. Al-Ghazali dijo: «En mi opinión, sería mejor que la escuela jurídica de al-Shafi‘i, en lo referente al agua, fuera como la de Malik».
«El Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: “Cuando el agua alcanza la cantidad de dos qullat, no puede eliminar la impureza”». Este hadiz, transmitido de Ibn Umar en las cinco colecciones de hadices, es débil tanto por su cadena de transmisión como por su texto original. (Una qulla es una gran tinaja —nota del traductor—).
Ibn Abd al-Barr dijo en la introducción: «El hadiz relativo a las dos qullat, seguido por el imán al-Shafi‘i, es débil tanto desde el punto de vista del razonamiento como desde el punto de vista de la cadena de transmisión; de igual modo, no está probado».
Quinto tipo: el agua sobrante o residual
El agua que queda en el recipiente después de que alguien ha bebido es agua residual. El agua residual es de varios tipos:
a. El agua residual de los seres humanos: es pura, ya sea la de un musulmán o la de un no musulmán, la de alguien impuro debido a la emisión seminal o la de una mujer menstruante. En cuanto a lo que Dios dijo: “Los asociadores son impuros” (sura 9, al-Tawba, aleya 28), su significado es la impureza moral y espiritual. Esta impureza moral y espiritual surge de las creencias doctrinales falsas de los asociadores y de que no se protegen de la impureza y la suciedad. No se refiere a que sus cuerpos o sus objetos sean impuros. Ellos se relacionaban con los musulmanes, y sus enviados y delegaciones acudían ante el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él—; incluso entraban en la Mezquita del Profeta. Él nunca ordenó lavar algo por haber estado en contacto con sus cuerpos.
«Aisha (que Allah esté complacido con ella) dijo: Durante mi menstruación bebía de diversos recipientes y luego se los daba al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz). Él bebía colocando su boca en el mismo lugar donde yo había colocado la mía». —Muslim.
b. Los restos de los animales lícitos: son puros, pues la saliva de estos animales procede de carne pura. Por tanto, también es pura. Abu Bakr Ibn al-Mundhir dijo: Existe consenso entre los sabios en que es lícito beber el agua que queda de un animal cuya carne es lícita. También es válido realizar la ablución con ella.
c. Los restos de burros, mulas, animales depredadores y aves de presa: son puros. «Yabir (que Allah esté complacido con él) narró que se preguntó al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz): “¿Podemos realizar la ablución con el agua que queda de un burro?”. Él respondió: “Sí. No solo eso, sino que se puede realizar la ablución con los restos de todos los animales depredadores”». (Al-Shafi‘i, al-Daraqutni y al-Bayhaqi). Este hadiz tiene numerosas cadenas de transmisión que, al reunirse, lo fortalecen.
«Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: Una vez, el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) salió de viaje durante la noche. Llegó con su grupo ante un hombre que estaba sentado junto a un depósito de agua suyo. Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: “¿Ha bebido o lamido algún animal depredador del agua de su depósito durante la noche?”. El Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) le dijo inmediatamente al hombre: “Oh, dueño del depósito, no se lo hagas saber; es una persona escrupulosa. Si el animal depredador ha bebido algo, eso está en su vientre, y lo que queda es apto para que bebamos y sirve para purificar”». —Al-Daraqutni.
«Se narró de Yahya ibn Sa‘id que Umar (que Allah esté complacido con él) salió de viaje con una caravana. En ella se encontraba Amr ibn al-As. Cuando la caravana llegó a un pozo, Amr ibn al-As dijo: “¡Oh, dueño del pozo! ¿Acuden animales depredadores a su pozo?”. Umar (que Allah esté complacido con él) respondió inmediatamente: “No informe de ello, pues nosotros también acudimos a los animales depredadores y ellos acuden a nosotros”». —Al-Muwatta de Malik.
d. Los restos del gato: también son puros. Pues Kabsha bint Ka‘b, que vivía en la casa de Abu Qatada, dijo: «Abu Qatada vino a verme y le vertí agua. En ese momento, un gato se acercó para beber. Abu Qatada le acercó el recipiente y el gato bebió de él. Kabsha dijo: Abu Qatada vio que yo lo observaba y dijo: “Sobrina mía, ¿te sorprende?”. Respondí: “Sí”. Él dijo: “El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: ‘Los restos del gato no son impuros; el gato circula continuamente entre vosotros’». (Narrado en las cinco colecciones de hadices auténticos. Al-Tirmidhi dijo: «Es un hadiz auténtico y bueno», y Al-Bujari y otros lo calificaron de auténtico.
e. Los restos del perro y del cerdo: son impuros y es obligatorio mantenerse alejados de ellos. La razón por la que los restos del perro son impuros es que en Al-Bujari y Muslim se narró de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él): «El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: “Cuando un perro bebe del recipiente de alguno de vosotros, es obligatorio lavarlo siete veces”».
«Y en Ahmad y Muslim se encuentra que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: “Si un perro lame el recipiente de alguno de vosotros, este se purificará lavándolo siete veces; la primera de ellas debe lavarse frotándola con tierra”». Y los restos del cerdo son impuros debido a la impureza y la suciedad del cerdo.
2. La impureza y los medios para purificarse de ella
La najasa o impureza es la suciedad o inmundicia de la que todo musulmán tiene la obligación de purificarse; y si alguna parte de ella se adhiere a su cuerpo o a su ropa, es indispensable lavarla y limpiarla. Allah, el Altísimo, ha dicho:
وَثِيَابَكَ نطير
«Purifica tus vestidos». (Sura 74, Al-Muddaththir: aleya 4)
Allah, el Altísimo, también ha dicho:
إن اللهَ يُحِبُّ التوابين ويُحِبُّ المتطهرين
«Ciertamente, Allah ama a quienes se arrepienten y ama a quienes se purifican». (Sura 2, Al-Baqara, aleya 222)
El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo:
الطَّمَورُ شَطْرُ الْإِيان
«La pureza es parte de la fe.»
Hay muchos otros aspectos relacionados con este tema, que mencionamos a continuación:
– Tipos de impureza: la impureza es de dos clases: una, la que puede percibirse mediante los sentidos, como la orina, las heces y la sangre; dos, la que no puede percibirse mediante los sentidos, como la impureza causada por la eyaculación.
1. Animales muertos:
Los animales muertos son aquellos que mueren de forma natural, es decir, sin ser sacrificados (con esto se alude al sacrificio conforme a la sharía). También pertenece a esta categoría el animal al que se le corta una parte mientras aún está vivo. Abu Waqid al-Layzi dijo: el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «La parte que se corta de un cuadrúpedo mientras está vivo es un animal muerto». (Abu Dawud y at-Tirmidhi). At-Tirmidhi lo calificó como un hadiz bueno y dijo: «Los sabios actúan conforme a este hadiz».
A pesar de estar comprendidos dentro de los animales muertos, los siguientes no son impuros:
a. Los cadáveres de los peces y las langostas:
Estas son puras. Ibn Umar —que Dios esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: “Se nos han hecho lícitos dos animales muertos y dos sangres. Los dos animales muertos son el pez y la langosta; y las dos sangres son el hígado y el bazo”». (Transmitido por Ahmad, al-Shafi‘i, Ibn Maya, al-Bayhaqi y al-Daraqutni). El hadiz es débil; sin embargo, según el imán Ahmad, es mawquf, pero auténtico. (Se denomina mawquf al hadiz cuya cadena de transmisión termina en un compañero y no llega hasta el Mensajero —la paz sea con él—). Abu Zur‘a y Abu Hatim también lo consideraron mawquf y auténtico. Este tipo de hadiz pertenece a la categoría de los marfu‘ (aquel cuya cadena de transmisión llega hasta el Mensajero —la paz sea con él—). Cuando algunos compañeros dicen: «Esto se nos ha hecho lícito y esto se nos ha prohibido», equivale exactamente a decir: «Se nos ha ordenado hacer tal cosa y se nos ha prohibido hacer tal otra».
Anteriormente se citó la declaración del Mensajero —la paz sea con él— acerca del mar: «El mar es purificador; su agua es pura y sus animales muertos son lícitos».
b. Los animales que no poseen sangre circulante cuando mueren. Por ejemplo, las hormigas, las abejas y otros semejantes. Estos son puros. Si caen dentro de algo y mueren, aquello no se vuelve impuro. Ibn al-Mundhir dijo: No conozco a nadie, aparte del imán al-Shafi‘i, que haya discrepado sobre la pureza de aquello en lo que caen estos animales muertos. La opinión célebre de su escuela es que son impuros; pero, si caen en un líquido, este seguirá siendo puro mientras no lo alteren.
c. Los huesos, cuernos, uñas, pelo, plumas, pieles y todo lo semejante de los animales muertos son puros. El principio original respecto de estas cosas es la pureza, y no existe ninguna prueba de que sean impuras. Acerca de los huesos de animales muertos como el elefante y otros, dijo: «He visto a muchos de los antiguos sabios peinarse con peines hechos de ellos y utilizar su aceite. No veían ningún inconveniente en ello». Transmitido por al-Bujari.
Se transmitió de Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— que dijo: «A una sierva liberada de Maimuna le fue dada una cabra como limosna. Después, la cabra murió. El Mensajero —la paz sea con él— pasó junto a ellos y dijo: “¿Por qué no tomasteis la piel de la cabra, la curtisteis y la utilizasteis?”. Ellos respondieron: “Pero estaba muerta”. El Mensajero —la paz sea con él— dijo: “Lo único que está prohibido del animal muerto es comerlo”». (Transmitido por todas las recopilaciones de hadices, excepto la de Ibn Maya).
Ibn Maya transmitió este hadiz de Maimuna. En las recopilaciones de al-Bujari y al-Nasa’i no se menciona el curtido de la piel. Se transmitió de Ibn Abbas que recitó el versículo 145 de la sura al-An‘am y dijo que solo se había prohibido aquello de lo que se come, es decir, la carne. La piel, lo que se desprende de la piel, los dientes, las patas, el pelo y la lana son todos lícitos (transmitido por Ibn al-Mundhir e Ibn Abi Hatim)
(Sura 6, versículo 143)
La leche y la leche cuajada que sale del estómago de la cría de una cabra muerta son puras. Cuando los compañeros conquistaron Irak, comieron el queso elaborado por los adoradores del fuego de aquella región. Se preparaba con la leche cuajada del estómago de cabritos muertos, o bien se consideraba muertos a los animales sacrificados por ellos. Se transmitió de Salman al-Farisi —que Dios esté complacido con él— que, cuando le preguntaron acerca del queso, la mantequilla clarificada y las prendas hechas de pelo de animal, respondió: «Lo que Dios ha declarado lícito en Su Libro es lícito, y lo que ha declarado prohibido en Su Libro es prohibido. En cuanto a aquello sobre lo que guardó silencio, ha concedido una dispensa». Cuando Salman era representante de Umar —que Dios esté complacido con él— en al-Mada’in, en realidad le habían preguntado específicamente por el queso de los adoradores del fuego.
2. La sangre:
Ya sea sangre que fluye, como la sangre que mana de un animal sacrificado, o sangre menstrual. Sin embargo, se disculpa una cantidad muy pequeña de ella. Sobre la expresión «o sangre que fluye» mencionada en el versículo anterior, Ibn Yuraŷ dijo: significa la sangre que se deja derramar. En cuanto a la sangre que permanece dentro de las venas de un animal muerto, no hay objeción alguna. Narrado por Ibn al-Mundhir.
Se ha transmitido de Abū Miŷlāz que le preguntaron qué debía hacerse si quedaba sangre en el lugar donde se sacrificó una cabra o si aparecía sobre la olla. Respondió: «No hay ningún inconveniente. Solo se ha prohibido la sangre que fluye». Narrado por ʿAbd ibn Ḥumayd y Abū al-Shayj.
ʿĀ’iša, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Cuando se veía una línea de sangre en la parte superior de la olla, comíamos la carne». Y al-Ḥasan dijo: «Los musulmanes rezaban mientras sus heridas sangraban». —Al-Bujārī.
Se ha transmitido de forma auténtica que ʿUmar, que Allah esté complacido con él, rezó mientras la sangre seguía manando de su herida. El ḥāfiẓ Ibn Ḥaŷar dijo en Fatḥ al-Bārī: Abū Hurayra no consideraba censurable que durante la oración cayeran una o dos gotas de sangre. Sin embargo, a la luz de estas declaraciones de los Compañeros, se perdona la sangre de los insectos y la que sale de los forúnculos. Al preguntarle a Abū Miŷlāz sobre la presencia de pus en el cuerpo o en la ropa, respondió: «El pus no es algo censurable. Allah ha mencionado la sangre, pero no ha mencionado el pus». Ibn Taymiyya dijo: «Si pus, pus mezclado con sangre o pus sin sangre cae sobre la ropa, es necesario lavarla». No obstante, también dijo: «No existe ninguna prueba de que estas sustancias sean impuras». En cualquier caso, conviene mantenerse alejado de ellas en la medida de lo posible.
3. La carne de cerdo:
Allah, Exaltado sea, dijo:
قُلْ لَّا أَجِلٌ فِي مَا أُوحِيَ إِلَى مُحَرَّمًا عَلَى طَاعِي يُطْعَمَهُ إِلَّا أَن يَكُونَ مَيْتَةً أَوْ دَمَا تَسْفُومًا أَوْ لَهُم خِنْزِير فَإِنَّهُ رِجْسٌ .
«Di: En la revelación que se me ha hecho no encuentro nada prohibido para quien quiera comer, excepto un animal muerto, sangre derramada o carne de cerdo, pues ciertamente es impura». (Sura 6, al-Anʿām, aleya 145)
Es decir, las tres cosas mencionadas son impuras y no agradan a las personas de sano entendimiento.
Según la opinión más conocida de los eruditos, está permitido realizar trabajos de costura con pelo de cerdo.
4-6. El vómito, la orina y las heces humanas:
Existe consenso en que estas cosas son impuras. Sin embargo, se tolera una pequeña cantidad de vómito. En cuanto a la orina del niño que aún no ha comenzado a comer alimentos sólidos, basta con rociarla con agua. Umm Qays, que Allah esté complacido con ella, relata que acudió al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) llevando a su hijo pequeño, que aún no estaba preparado para comer alimentos sólidos. El niño orinó en el regazo del Mensajero de Allah. Él pidió que trajeran agua y la roció abundantemente sobre su ropa, sin lavarla. —Al-Bujari y Muslim.
Ali, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «La orina del niño varón debe rociarse con agua, mientras que la orina de la niña debe lavarse». Qatada dijo: Esta norma se aplica mientras no coman alimentos sólidos. Cuando comiencen a comerlos, debe lavarse la orina de ambos. —Ahmad, Abu Dawud e Ibn Mayah. El texto de este hadiz se cita de Ahmad.
El hafiz Ibn Hajar dijo en Fath al-Bari: La cadena de transmisión de este hadiz es auténtica. Rociar con agua basta mientras el niño se alimente únicamente de leche. Cuando comience a comer otros alimentos para nutrirse, es obligatorio lavarlo, según el consenso. La razón de permitir que solo se rocíe con agua probablemente sea el gran apego de las personas a llevar consigo a sus hijos pequeños, lo que hace que ocurran con frecuencia casos de orina en el regazo y que lavar repetidamente la ropa resulte muy difícil. Por ello, esta concesión alivió la dificultad.
7. Wadi
El wadi es un líquido blanco y espeso que sale después de orinar. Existe consenso en que es impuro. Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo que el wadi sale después de la orina. Quien lo expulse debe lavar sus genitales y hacer la ablución; no necesita realizar el baño ritual. Según una narración de Ibn al-Mundhir, Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: Si sale el mani (semen), hay que realizar el baño ritual. Si salen el madhy o el wadi, hay que hacer la ablución y purificarse completamente. Narrado por Akrama y al-Bayhaqi. La versión de al-Bayhaqi dice: Respecto al wadi y al madhy, él dijo: «Lavad vuestros genitales y haced la ablución como para la oración».
8. Madhy
Es un líquido blanco y viscoso que sale al pensar en mantener relaciones sexuales o durante la intimidad, el contacto y las caricias entre un hombre y una mujer. Es posible que la persona ni siquiera se dé cuenta de que ha salido. Sale de los órganos sexuales tanto del hombre como de la mujer, aunque sale en mayor cantidad del órgano sexual femenino. Existe consenso en que es impuro. Sin embargo, cuando entra en contacto con el cuerpo, es obligatorio lavar la parte afectada; y si entra en contacto con la ropa, basta con rociar agua sobre ella, pues se trata de una impureza difícil de evitar. Esto se debe a que entra con mucha frecuencia en la ropa de los jóvenes solteros y las jóvenes solteras. Por ello, la dispensa respecto a este asunto es más apropiada que la concedida en el caso de la orina de un niño varón. Alí —que Allah esté complacido con él— dijo: «El madhy me salía con mucha frecuencia. Ordené a alguien que preguntara al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— acerca de ello. No se lo pregunté yo mismo por la presencia de su hija. Cuando el hombre le preguntó, el Mensajero de Allah respondió: “Lava tu órgano sexual y haz la ablución”». —Al-Bujari y otras obras.
Sahl ibn Hanif —que Allah esté complacido con él— dijo: «Sufría mucho a causa del madhy y por ello me bañaba con frecuencia. Le expuse el asunto al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Él dijo: “Te basta con hacer la ablución”. Pregunté: “¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué debo hacer con el madhy que cae en mi ropa?”. Él respondió: “Te basta con rociar un puñado de agua en el lugar de tu ropa donde creas que ha caído”». Narrado por Abu Dawud, Ibn Mayah y at-Tirmidhi. At-Tirmidhi lo calificó de hasan y sahih.
También transmitió este hadiz al-Asram —que Allah esté complacido con él—. Su versión dice: «Sufría mucho a causa del madhy, así que acudí al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y le informé del asunto. Él dijo: “Toma un puñado de agua y rocíalo; eso será suficiente para ti”.
9. Mani (semen)
Algunos eruditos han considerado impuro el semen. Sin embargo, aparentemente es puro. Aun así, es recomendable lavarlo cuando está húmedo y retirarlo frotándolo o raspándolo cuando está seco. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «Yo raspaba y retiraba el semen seco de la ropa del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y lavaba el semen húmedo». —Ad-Daraqutni, al-Bazzar y Abu Awana.
Ibn Abbás —que Allah esté complacido con él— dijo: «Se le preguntó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— acerca del semen que cae en la ropa. Respondió: “Es como la mucosidad y la saliva. Basta con limpiarlo con un trapo o con hierba idhjir”». —Ad-Daraqutni, al-Bayhaqi y at-Tahawi. Existe discrepancia sobre si este hadiz es marfu o mawquf.
10. La orina y el estiércol de los animales cuya carne no está permitido comer
Ambos son impuros. Ibn Mas‘ud, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, fue al retrete. Luego me ordenó que le trajera tres piedras. Encontré dos piedras y busqué la tercera, pero no la encontré. Encontré un excremento seco y fui a llevárselo. Él tomó las dos piedras y arrojó el excremento. Dijo: “Esto es impuro”». —Al-Bujari e Ibn Juzaima.
En algunas narraciones se añade: «Esto es impuro. Es excremento de burro». Una pequeña cantidad de ello queda exenta de la impureza, porque es difícil evitarlo por completo.
Al-Walid ibn Muslim dijo: «Pregunté a Al-Awza‘i sobre la orina de los cuadrúpedos cuya carne no está permitido comer, como las mulas, los burros y los caballos. Él respondió: “Los musulmanes se veían afectados por su orina durante sus guerras”».
Pero no la lavaban de sus cuerpos ni de sus personas. El imán Malik, Ahmad y una parte de la escuela de Shafi‘i consideran puros la orina y los excrementos de los animales cuya carne es lícito comer. Ibn Taymiyya dijo: «Ningún compañero del Profeta lo consideró impuro; más bien, declararlo impuro es una innovación que ninguno de los compañeros afirmó». Anas, que Allah esté complacido con él, dijo: «Un grupo de personas de las tribus de ‘Ukl o ‘Uraina llegó a Medina y enfermó de una dolencia abdominal crónica. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, les ordenó beber la orina y la leche de las camellas lecheras». —Ahmad, Al-Bujari y Muslim.
Este hadiz demuestra la pureza de la orina de los camellos. Los demás animales lícitos, aparte del camello, deben considerarse del mismo modo. Ibn al-Mundhir dijo: «Quienes sostienen que esto era exclusivo de ‘Uraina o de ‘Ukl se han equivocado, pues no se puede aceptar ninguna particularización sin prueba». Dijo también: «El hecho de que los eruditos, tanto antiguamente como en épocas recientes, no objetaran la venta de excrementos de cabras y ovejas en sus mercados ni el uso de la orina de camello como medicamento demuestra que son puros». Al-Shawkani dijo: «Los excrementos y la orina de todo animal lícito son, en principio, puros, porque su estado original es la pureza. La impureza es una norma de la sharía que transforma ese estado original de pureza en otro estado».
Por tanto, no es aceptable la opinión de quienes pretenden cambiar ese estado sin una prueba adecuada que justifique el cambio. No hemos encontrado ninguna prueba que respalde la afirmación de quienes los consideran impuros.
11. Animales que comen excrementos
Está prohibido montar animales que comen excrementos, comer su carne y beber su leche. Se narró de Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, prohibió beber la leche de los animales que comen excrementos». Lo transmitieron los otros cinco libros auténticos de hadices, aparte de Ibn Mayah. Al-Tirmidhi lo declaró auténtico. En otra narración se afirma: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, también prohibió montar estos animales». —Abu Dawud. En un hadiz narrado por ‘Amr ibn Shu‘ayb, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, prohibió comer la carne de los burros domésticos, montar los animales que comen excrementos y comer su carne». —Ahmad, Al-Nasa’i y Abu Dawud.
Por animales que se alimentan de excrementos se entienden generalmente aquellos, entre los camellos, vacas, ovejas, patos, gallinas y otros animales, que comen excrementos y cuyo olor cambia por ello. Si se los mantiene confinados durante cierto tiempo, se les impide comer excrementos y se los alimenta con cosas puras, de modo que su carne se purifique y ya no se los denomine animales que comen excrementos, entonces serán lícitos.
La causa por la que se produjo el cambio era precisamente la causa de su prohibición. Cuando esa causa desaparece, deja de estar prohibido.
12. Las bebidas alcohólicas
Según la mayoría de los sabios, las bebidas alcohólicas son impuras, porque Allah ha dicho:
إِنَّا العمر وَالْمَيْسِرُ والأَنْصَابُ وَالْأَزْلَامُ رِجْسٌ مِنْ عَمَلِ الشَّيْطَي .
«Las bebidas alcohólicas, los juegos de azar, los ídolos y las flechas adivinatorias son inmundicia e impureza, obra de Satanás». (Sura 5, Al-Ma’ida: aleya 90)
Un grupo de sabios dictaminó que las bebidas alcohólicas son puras. Según ellos, el significado de la palabra «inmundicia» es inmundicia moral. La expresión «inmundicia» se refiere específicamente a las bebidas alcohólicas. Las otras cosas mencionadas en la aleya, en realidad, no son calificadas en absoluto como impuras. Allah, Exaltado sea, dijo en otro lugar: «Apartaos de los ídolos impuros». Es evidente que los ídolos son impuros moralmente; nadie se vuelve impuro por tocarlos. La explicación dada en la aleya —que esto es obra de Satanás, que provoca enemistad y odio entre las personas y las aparta de la oración y del recuerdo de Allah— demuestra también que «inmundicia» significa inmundicia e impureza moral. En la obra Subul al-Salam se dice:
La realidad es que toda sustancia y todo objeto son originalmente puros. Que un objeto sea ilícito no implica necesariamente que sea impuro. Por ejemplo, la marihuana es ilícita, pero es pura. Todo lo impuro es necesariamente ilícito, pero no todo lo ilícito es impuro. Esto se debe a que la norma de la impureza de algo exige evitar su contacto en toda circunstancia. Por tanto, calificar algo de impuro equivale a declararlo ilícito; pero declarar algo ilícito no implica declararlo impuro. Para los hombres es ilícito vestir oro y seda, aunque ambos son, por consenso, puros. Por consiguiente, las aleyas y los hadices que declaran ilícitas las bebidas alcohólicas no demuestran que sean impuras. Para ello se requiere otra prueba. De lo contrario, conforme al principio consensuado de que las cosas son originalmente puras, seguirán siendo puras. Quien sostenga lo contrario debe presentar pruebas que respalden su afirmación.
13. El perro
El perro es impuro. Si un perro lame algo con la lengua, es obligatorio lavarlo siete veces; la primera vez debe lavarse con tierra.
«El Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: “Si un perro lame uno de vuestros recipientes, debéis lavarlo siete veces para purificarlo, la primera de ellas con tierra”». —Muslim, Ahmad, Abu Dawud y al-Bayhaqi. Lavar la primera vez con tierra significa mezclar tierra con agua y lavar con ello. Si el perro lame un recipiente que contiene comida sólida, debe desecharse la comida que lamió y la que está alrededor. El resto conservará su estado anterior de pureza y podrá utilizarse. Sin embargo, el pelo del perro es puro, pues no existe prueba de que sea impuro.
Método para purificar el cuerpo y la ropa
Si una impureza cae sobre el cuerpo o la ropa y es visible, como la sangre, es obligatorio lavarla con agua hasta eliminarla. Si después del lavado queda alguna mancha cuya eliminación resulta difícil, será excusable. Pero si no es visible, como la orina, basta con lavarla; incluso si se lava una sola vez, será suficiente. Asma bint Abi Bakr —que Allah esté complacido con ella— dijo: Una mujer acudió al Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— y dijo: «La ropa de una de nosotras se ha manchado con sangre menstrual; ¿qué debe hacer?». Él —que Allah lo bendiga y le conceda paz— respondió: «Que la raspe y la frote con los dedos, luego que la lave con agua y después rece con ella». —Al-Bujari y Muslim.
Y cuando una impureza cae sobre el borde del vestido de una mujer, la tierra lo purifica. Pues en un hadiz se dice: «Una mujer le preguntó a Umm Salama —que Allah esté complacido con ella—: “Dejo largo el borde de mi vestido y camino por lugares sucios”. Umm Salama —que Allah esté complacido con ella— respondió: “El Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: ‘Si después de que la suciedad toca la ropa esta entra en contacto con la tierra, la tierra la purifica’». —Ahmad y Abu Dawud.
Método para purificar el suelo
Si una impureza cae sobre el suelo, este se purifica al verter agua sobre ella. Pues Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— dijo: «Un beduino entró en la mezquita y orinó. La gente se apresuró a abalanzarse sobre él. El Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: “Dejadlo y verted sobre su orina un cubo de agua. Habéis sido enviados para facilitar las cosas, no para dificultarlas”». —Relatado en todas las colecciones de hadices auténticos excepto Muslim.
La tierra y las cosas firmemente unidas a ella, como los árboles y los cimientos de los edificios, se vuelven puras con solo secarse. Abu Qilaba dijo: «El secado de la tierra es su purificación». Aisha (que Dios esté complacido con ella) dijo: «La pureza de la tierra está en su sequedad». Narrado por Ibn Abi Shayba. Esto se refiere a la impureza cuando es líquida. Cuando la impureza es un cuerpo sólido, no desaparece sino después de eliminarla y hacerla desaparecer por completo.
Método para purificar el ghee y otros productos
Narrado por Ibn Abbás, de Maimuna (que Dios esté complacido con ella): se preguntó al Mensajero de Dios (que Dios le bendiga y le conceda paz) acerca de un ratón que había caído en el ghee. Él respondió: «Retirad el ratón y la parte que lo rodea. Después, comed vuestro ghee». —Al-Bujari.
El Hafiz dijo: Ibn Abd al-Barr, citando el consenso de los sabios, dijo que cuando un animal muerto cae en una sustancia sólida, deben desecharse tanto este como lo que lo rodea, siempre que se tenga la certeza de que ninguna parte de dicho animal muerto ha salido de ese lugar. En cuanto a las sustancias líquidas, existe discrepancia. Según la mayoría de los sabios, toda la sustancia se vuelve impura debido a la mezcla con la impureza. Sin embargo, un grupo, entre ellos al-Zuhri y al-Awzai, sostiene la opinión contraria (según estos dos, la norma de las sustancias líquidas es como la del agua: no se vuelven impuras por mezclarse con una impureza mientras no se produzca en ellas ninguna alteración; si no cambian, permanecen puras. Esta es la opinión de Ibn Masud, Ibn Abbás y Al-Bujari, y es la correcta).
Método para purificar la piel de un animal muerto
La piel de un animal muerto se purifica tanto por fuera como por dentro mediante el dabagat, es decir, el curtido o tratamiento purificador. Pues, según el hadiz narrado por Ibn Abbás (que Dios esté complacido con él), el Mensajero de Dios (que Dios le bendiga y le conceda paz) dijo: «Cuando la piel es curtida, se vuelve pura». Al-Bujari y Muslim.
Purificación de espejos y objetos similares
Los espejos, cuchillos, navajas, espadas, uñas, huesos, vidrio, recipientes aceitosos y utensilios metálicos para afilar que no tienen ningún diminuto conducto de penetración se vuelven puros con solo eliminar la impureza de ellos. Los compañeros llevaban sus espadas manchadas de sangre y rezaban. Limpiaban la sangre y consideraban que eso era suficiente.
Purificación del calzado
Los zapatos y calcetines manchados de impureza se purifican, una vez frotados contra el suelo, cuando desaparece el rastro de la impureza. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— dijo que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando alguno de vosotros pisa una sustancia impura con su zapato, la tierra lo purifica». —Abu Dawud. En otra narración se dice: «Cuando alguien pisa una sustancia impura con su calcetín, la tierra purifica ese calcetín». Abu Saíd —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando alguno de vosotros llegue a la mezquita, que revise la suela de su zapato. Si encuentra en ella alguna impureza, que la frote contra el suelo hasta quitarla. Después, que rece con él». —Ahmad, Abu Dawud.
Otra razón por la que el zapato frotado con tierra se purifica es que se trata de algo que suele entrar repetidamente en contacto con impurezas. Por ello, basta con limpiarlo frotándolo con una sustancia sólida. Es como el lugar donde se eliminan la orina y las heces utilizando piedras; es decir, el lugar donde se hace la necesidad. Por allí solo salen y entran en contacto con impurezas dos o tres veces, y aun así se purifica con solo limpiarlo con piedras. En el zapato, las impurezas entran en contacto muchas más veces. Por consiguiente, es aún más razonable que el zapato se purifique.
Algunos datos necesarios
1. En la cuerda donde se tiende la ropa limpia también se tiende la ropa impura. Después, la cuerda se seca al sol o al viento. Luego, no hay ningún inconveniente en tender ropa pura en esa cuerda.
2. Si a una persona le cae encima algún líquido, pero no sabe si es agua u orina, no tiene que preguntar. Y si pregunta, la persona interrogada no está obligada a responder, aunque sepa que se trata de una sustancia impura. En tal caso, tampoco es necesario que la lave.
3. Si durante la noche algo húmedo cae sobre el pie o la ropa de alguien, y este no sabe qué es, no es necesario olerlo para identificarlo. Se ha narrado que un día Umar —que Allah esté complacido con él— iba de camino a algún lugar. De repente, algo cayó sobre él desde la tubería de un tejado. Lo acompañaba un hombre, que preguntó: «¡Oh, dueño de la tubería! ¿Es pura o impura el agua de usted?». Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «¡Oh, dueño de la tubería! ¿No nos informarás de ello?». Luego continuó su camino.
4. Si se mancha con barro de la calle, no es obligatorio lavarlo. Kamail ibn Ziyad dijo: «Vi a Ali —que Allah esté complacido con él— entrar en la mezquita después de caminar por el barro de la lluvia y rezar sin lavarse los pies».
5. Si, después de que una persona haya terminado la oración y se haya marchado, descubre en su cuerpo o en su ropa alguna sustancia impura que se le había adherido sin que lo supiera, o que sabía que estaba allí pero lo había olvidado, o que no lo había olvidado pero era incapaz de eliminarla, su oración será válida. No tendrá que repetirla. Pues Allah, exaltado sea, ha dicho: «No hay culpa sobre vosotros por aquello que hayáis hecho por error». (Sura 33, Al-Ahzab, aleya 5). Muchos de los compañeros y de los tabi‘in emitieron dictámenes conforme a esta opinión.
6. Si se desconoce exactamente en qué parte de la ropa se adhirió la impureza, es obligatorio lavar toda la prenda. Pues no hay otra manera de tener certeza de su pureza que lavarla por completo. Por tanto, esto se incluye en el principio: «Aquello sin lo cual no se puede cumplir una obligación también es obligatorio».
7. Hay varias prendas juntas y una de ellas es impura, pero se duda de cuál. En tal caso, al igual que cuando se desconoce la dirección de la qibla se reflexiona durante un tiempo y se elige la dirección que se considera más probable, aquí también se debe proceder del mismo modo. En este caso, se podrá rezar una sola vez con una de las prendas, sean muchas o pocas.
Reglas para hacer las necesidades
Existen algunas normas y reglas para hacer las necesidades, que se resumen a continuación:
1. Quien vaya a hacer sus necesidades no debe llevar consigo ningún objeto en el que esté escrito el nombre de Allah. No obstante, la situación es diferente si teme que se pierda o si lo lleva consigo como objeto protegido. Anas, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, llevaba un anillo en el que estaba grabado «Muhammad, el Mensajero de Allah». Cada vez que iba al retrete, se lo quitaba y lo dejaba fuera. —Narrado por las cuatro colecciones de hadices auténticos. Al-Hafiz calificó este hadiz de débil y Abu Dawud lo consideró inaceptable. La primera parte del hadiz es auténtica.
2. Se debe ir a un lugar alejado de la gente, oculto o destinado a hacer las necesidades, especialmente al defecar, para que no se oiga ningún sonido ni se perciba ningún olor. Pues Yabir, que Allah esté complacido con él, dijo: «Salimos de viaje con el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. Cada vez que durante el viaje iba a defecar, desaparecía de la vista y no se le podía ver». —Ibn Mayah y Abu Dawud. La versión de Abu Dawud dice: «Cuando quería defecar, se dirigía a un lugar donde nadie pudiera verlo y se alejaba mucho».
3. Al entrar en el lugar destinado a hacer las necesidades y al levantarse la ropa, se debe recitar en voz audible «A‘udhu billahi» y «Bismillah». Pues Anas, que Allah esté complacido con él, dijo: «Cada vez que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, entraba en el retrete o en el lugar destinado a orinar, decía: “¡Oh Allah! Busco refugio en Ti de los varones impuros y las hembras impuras” (es decir, de los demonios varones y las demonias hembras)». —Narrado en todas las colecciones de hadices auténticos.
4. Guardará completo silencio. Incluso se abstendrá de recitar el dhikr, devolver el saludo y responder al llamado a la oración. Sin embargo, podrá hablar cuando sea absolutamente necesario. Por ejemplo, podrá decirle lo necesario a una persona ciega que podría perder la vida si no se le indica el camino. Si estornuda en ese momento, dirá alhamdulillah mentalmente, sin mover la lengua. Pues en un hadiz narrado por Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, se dice: «El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, estaba orinando cuando un hombre pasó junto a él. El hombre saludó al Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, pero él no respondió». —Narrado en todas las colecciones de hadices auténticos excepto al-Bujari.
Abu Sa‘id al-Judri, que Allah esté complacido con él, dijo: «Escuché al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decir: “Cuando dos hombres van al lugar de orinar o defecar mientras se descubren las partes íntimas y hablan entre sí, Allah se disgusta”». —Ahmad, Abu Dawud e Ibn Majah. Este hadiz aparentemente establece la prohibición de hablar. Sin embargo, el consenso es que hablar en ese momento es makruh.
5. Observará el respeto debido a la qibla conforme a la sunnah. No se pondrá de frente a la qibla ni le dará la espalda. Pues Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando alguno de vosotros se siente para aliviarse, no debe ponerse de frente a la qibla ni darle la espalda». —Ahmad y Muslim. Este hadiz indica que la acción es makruh. Pues Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Un día subí al tejado de la casa de Hafsa, que Allah esté complacido con ella. Desde allí vi al Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, aliviándose, orientado hacia Siria y con la Kaaba detrás de él». —Narrado en todas las colecciones de hadices auténticos. Para conciliar ambos hadices, puede decirse que está prohibido defecar u orinar en campo abierto dando la cara a la qibla o dándole la espalda, pero está permitido hacerlo dentro de las casas. (En realidad, esta opinión es mejor que la opinión anterior, que lo consideraba makruh). Marwan al-Asghar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Vi a Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, detener su animal de montura y orinar en dirección a la qibla. Le dije: “¡Oh, Abu Abd al-Rahman! ¿Acaso no se ha prohibido esto?”. Él respondió: “Sí, se ha prohibido en campo abierto. Pero si hay algo entre tú y la qibla que te sirva de cobertura, no hay ningún inconveniente en aliviarse de frente a la qibla o dándole la espalda”». —Abu Dawud, Ibn Juzayma y al-Hakim.
6. Buscará un lugar blando y bajo, para protegerse de las salpicaduras de impureza sobre su cuerpo y su ropa. Pues Abu Musa, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, llegó a un terreno llano junto a una pared, orinó y dijo: “Cuando alguno de vosotros orine, que busque un lugar apropiado para hacerlo”». —Ahmad y Abu Dawud. Aunque el hadiz contiene un narrador desconocido, su significado es correcto.
7. Se abstendrá de orinar o defecar dentro de los agujeros, para que ninguna criatura que se encuentre en ellos lo muerda. En un hadiz narrado por Qatada, él dijo: «El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, prohibió orinar en los agujeros». La gente preguntó a Qatada: «¿Por qué se considera reprobable orinar en los agujeros?». Él respondió: «Porque los agujeros son moradas de los genios». —Ahmad, al-Nasa’i, Abu Dawud, al-Hakim, al-Bayhaqi, Ibn Juzayma e Ibn al-Sakan.
8. No orinará ni defecará bajo los árboles cuya sombra utiliza la gente para descansar, ni en los caminos por donde la gente transita y conversa. Pues Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Guardaos de las cosas que provocan maldiciones —es decir, de las causas de las maldiciones—». La gente preguntó: «¿Qué son las cosas que provocan maldiciones, oh Mensajero de Allah?». El Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, respondió: «Orinar o defecar en los caminos de la gente y bajo la sombra de los árboles».
9. No orinará en el baño ni en agua corriente o estancada. Abd Allah ibn Mugaffal, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Ninguno de vosotros debe orinar en su propio baño y luego realizar allí mismo la ablución, pues principalmente por eso surgen las insinuaciones malignas de Satanás». Narrado en cinco colecciones de hadices auténticos. Sin embargo, la frase «y luego realizar allí mismo la ablución» solo aparece en Ahmad y Abu Dawud. Se narró de Jabir, que Allah esté complacido con él: «El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, prohibió orinar en agua estancada». —Ahmad, Muslim, al-Nasa’i e Ibn Majah.
También se narró de Jabir, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, prohibió orinar en agua corriente. En Majma‘ al-Zawa’id se afirma que lo narró al-Tabarani y que todos sus narradores son dignos de confianza. Sin embargo, si el baño tiene un conducto o una alcantarilla para evacuar el agua, no hay inconveniente en orinar allí.
10. No orinar de pie, pues esto es contrario a la dignidad, la solemnidad y el buen carácter. Además, existe el riesgo de que las salpicaduras alcancen el cuerpo. Si no existe tal riesgo, está permitido.\nAisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «No creáis a quien os diga que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, orinaba de pie. Él no orinaba sino sentado». —Narrado en las cinco colecciones de hadices, excepto Abu Dawud.\nSegún al-Tirmidhi, este es el hadiz más bello y auténtico sobre este asunto. Sin embargo, el fundamento del hadiz de Aisha, que Allah esté complacido con ella, es lo que ella sabía; por tanto, el hadiz narrado por Hudhayfa no lo contradice. Él narró: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, se detuvo en un lugar donde se arrojaban los desechos de una tribu y orinó de pie. Me aparté. Después me dijo: “Acércate”. Me acerqué y me puse a su lado. Entonces realizó la ablución y pasó las manos húmedas sobre sus calcetines». —Narrado en todas las colecciones de hadices auténticos.
El imán al-Nawawi dijo: «Orinar sentado es lo que prefiero. También está permitido orinar de pie. Ambas prácticas están establecidas por el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz».
11. Se debe eliminar la impureza del lugar por donde salen las heces y la orina. Esto se hará con piedras o con algún objeto sólido, puro y similar, capaz de eliminar la impureza y que no sea algo honorable ni sagrado; o se lavará únicamente con agua; o se utilizarán ambos. Pues Aisha, que Allah esté complacido con ella, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando alguno de vosotros vaya al retrete, que elimine la impureza de su cuerpo con tres piedras. Eso le será suficiente». —Ahmad, al-Nasa’i, Abu Dawud y al-Daraqutni.
Anas, que Allah esté complacido con él, dijo: «Cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, iba al retrete, yo y otro muchacho como yo llevábamos con él un recipiente de agua y un bastón. Después, él se purificaba con aquella agua». —Al-Bujari y Muslim.
Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, narró que, cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, pasó junto a dos tumbas, dijo: «Ambos están siendo castigados, pero no por algo que fuese demasiado grave». (Es decir, no les resultaba difícil abandonar aquello por lo que estaban siendo castigados). «Uno de ellos no se purificaba de la orina ni se protegía de ella; el otro se dedicaba a llevar chismes». —Narrado en todas las colecciones de hadices auténticos.
Según Anas, que Allah esté complacido con él, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Protegeos de la orina, pues la mayor parte del castigo de la tumba se debe a ella».
12. No se debe realizar el istinja (purificación de las heces y la orina) con la mano derecha. En el hadiz narrado por Abd al-Rahman ibn Zayd se relata que le dijeron a Salman: «Vuestro profeta os ha enseñado todo, incluso lo relacionado con las heces y la orina». Salman respondió: «Así es. Nos prohibió orinar o defecar orientados hacia la qibla, realizar el istinja con la mano derecha, realizarlo con menos de tres piedras (kuluf), o realizarlo con algo impuro o con un hueso». —Muslim, Abu Dawud y al-Tirmidhi.
Según Hafsa, que Allah esté complacido con ella, el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, utilizaba la mano derecha para comer y beber, vestirse, tomar y dar; y utilizaba la mano izquierda para todos los demás actos. —Ahmad, Abu Dawud, Ibn Mayah, Ibn Hibban, al-Hakim y al-Bayhaqi.
13. Después del istinyá, volverá a limpiarse las manos con tierra o las lavará con jabón u otra cosa similar, para eliminar el mal olor que haya quedado adherido a ellas. Abū Hurayra —que Allah esté complacido con él— dijo: «Cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— iba a orinar o a defecar, yo le llevaba agua en un recipiente de cobre o de cuero; entonces realizaba el istinyá con esa agua y después se limpiaba la mano con tierra». —Abū Dāwūd, al-Nasāʾī, al-Bayhaqī e Ibn Mājah.
14. Después de orinar, rociará agua sobre sus partes íntimas y sobre la ropa que lleva puesta. Así se elimina el waswās —la insinuación maligna de Satanás—. Más tarde, cuando vea humedad, deberá decirse mentalmente: «Esta humedad proviene del agua que rocié». Ḥakam ibn Sufyān, o Sufyān ibn Ḥakam, dijo: «Cuando el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— orinaba, hacía la ablución y se rociaba con agua». En otra narración se afirma: «Vi al Mensajero de Allah orinar y luego rociar agua sobre sus partes íntimas». Ibn ʿUmar —que Allah esté complacido con él— rociaba tanta agua sobre sus partes íntimas que se le mojaba el pantalón.
15. Al entrar en el lugar destinado a orinar o defecar, adelantará primero el pie izquierdo. Al salir, sacará primero el pie derecho y dirá: «Gufrānaka». Según una narración de ʿĀʾisha —que Allah esté complacido con ella—, cuando el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— salía del lugar destinado a orinar o defecar, decía: «Gufrānaka», es decir: «¡Oh Allah! Te pido perdón». —Transmitido en todos los libros de hadices auténticos, excepto al-Nasāʾī.
El hadiz de ʿĀʾisha —que Allah esté complacido con ella— es el más auténtico de los transmitidos sobre este asunto. En un hadiz de cadena débil se afirma que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— decía: «Toda alabanza pertenece a Allah, quien ha apartado de mí el sufrimiento y la impureza, y me ha concedido fuerza». O bien: «Toda alabanza pertenece a Allah, quien me hizo disfrutar de su sabor, mantuvo su fuerza en mí y apartó de mí el sufrimiento y las cosas sucias».
3. Las sunnas de la naturaleza primordial
Allah, exaltado sea, escogió para los profetas —la paz sea con ellos— ciertas sunnas —prácticas y costumbres permanentes— y nos ordenó seguirlas. Las estableció como prácticas y costumbres que se realizan con frecuencia, por medio de las cuales se reconoce a sus seguidores y se distinguen de los demás. Estas prácticas y costumbres pueden denominarse «las prácticas y costumbres islámicas permanentes» o «sunan al-fiṭra: la costumbre permanente». A continuación se detallan:
1. La circuncisión: se denomina circuncisión la extirpación de la piel que cubre el extremo del pene. Su finalidad es impedir que se acumule suciedad debajo de ella, facilitar la purificación de la orina y permitir disfrutar plenamente del placer de las relaciones sexuales. Esta es la circuncisión masculina. En cambio, según la antigua costumbre, la circuncisión femenina consiste en cortar la parte superior de los genitales femeninos. Sin embargo, todos los hadices transmitidos acerca de la circuncisión femenina son débiles; ninguno es auténtico.
Según una narración de Abū Hurayra —que Allah esté complacido con él—, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El amigo del Misericordioso, Ibrāhīm —la paz sea con él—, se circuncidó a los ochenta años en un lugar de Siria llamado Qadūm, o con un instrumento llamado qadūm». —Al-Bujārī.
La mayoría de los sabios considera que es obligatorio. Los shāfiʿíes consideran recomendable realizarlo cada siete días. Al-Shawkānī dijo: «No se ha establecido un momento específico para ello, ni se ha declarado obligatorio en ninguna parte».
2-3. Rasurarse el vello púbico y depilarse el vello de las axilas son también dos prácticas de la Sunna. Es suficiente emplear cualquiera de estos métodos: rasurarlo, recortarlo, arrancarlo o usar polvo depilatorio.
4-5. Hay hadices que respaldan cada una de estas prácticas: cortarse las uñas y recortarse o rasurarse el bigote.
Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) narró: «El Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Diferenciaos de los politeístas: dejad crecer la barba y rasuraos el bigote”». —Al-Bujari y Muslim.
Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cinco cosas forman parte de la Sunna permanente: limpiar el vello púbico, circuncidarse, recortarse el bigote, depilarse el vello de las axilas y cortarse las uñas». —Todos los libros de hadices auténticos.
Por tanto, es válido tanto recortarse como rasurarse el bigote. El objetivo es que el bigote no crezca demasiado, pues, si crece, pueden adherirse a él alimentos y bebidas, y puede acumularse suciedad. Zayd ibn Arqam (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Quien no se recorta el bigote no pertenece a mi comunidad». —Ahmad y an-Nasa’i; at-Tirmidhi lo declaró auténtico.
Para alcanzar el más alto grado de pureza, limpieza y tranquilidad mental, es preferible limpiar semanalmente el vello púbico, depilarse el vello de las axilas, cortarse las uñas y recortarse o rasurarse el bigote. Pues dejar algún vello en el cuerpo provoca cierto malestar y molestia. También se permite no limpiarlos durante un período de hasta cuarenta días. Después de cuarenta días no hay excusa válida para no limpiarlos. Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos indicó específicamente que no dejáramos pasar más de cuarenta días sin recortarnos el bigote, cortarnos las uñas, limpiar el vello de las axilas y rasurarnos el vello púbico. —Ahmad, Abu Dawud y otros.
6. Dejar crecer la barba para que aumente y se convierta en un símbolo de la personalidad. Por tanto, no debe recortarse de tal manera que parezca casi rasurada, ni dejarse crecer tanto que llegue a resultar infantil. Lo mejor es adoptar una postura moderada. En realidad, la moderación es lo mejor en todas las cosas. Hay que recordar que la barba es un símbolo de la plenitud de la virilidad y el valor. Se narró de Ibn Umar que el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Diferenciaos de los politeístas: dejad crecer la barba y rasuraos el bigote». —Al-Bujari y Muslim.
Al-Bujari añadió: «Cuando Ibn Umar iba a realizar el hach o la umra, agarraba su barba con el puño y recortaba lo que sobresalía de un puño».
7. Cuando se deja crecer el cabello, hay que cuidarlo, pues en un hadiz narrado por Abu Huraira (que Allah esté complacido con él), el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien tenga cabello, que lo cuide». —Abu Dawud.
Ata ibn Abi Yasār dijo: «Un hombre acudió al Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) con el cabello y la barba desordenados, sin aceite y despeinados. El Mensajero hizo un gesto hacia él como si le ordenara arreglarse el cabello y la barba. El hombre regresó después de arreglarse el cabello y la barba. El Mensajero dijo: “¿Acaso no es esto mejor que venir con el cabello despeinado, como el de Satanás?”». —Málik.
Se narró de Abu Qatada (que Allah esté complacido con él): Abu Qatada tenía el cabello largo, hasta los hombros. Preguntó al Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) acerca de ello, y este le ordenó cuidar su cabello y peinarlo todos los días. —An-Nasaí.
El imán Málik narró este hadiz en su Muwatta de la siguiente manera: «Oh, Mensajero de Allah, tengo el cabello largo hasta la nuca. ¿Debo peinarlo?». El Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) respondió: «Sí; más bien, cuídalo aún más». Por ello, Abu Qatada se aplicaba aceite en el cabello casi dos veces al día, motivado únicamente por la orden del Mensajero de cuidar el cabello. Está permitido afeitarse el cabello de la cabeza. También está permitido dejarlo crecer para quien pueda cuidarlo, pues Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) dijo que el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «O deja crecer todo el cabello, o aféitalo por completo». —Ahmad, Muslim, Abu Dawud y An-Nasaí.
Es makruh tanzihí afeitar una parte de la cabeza y dejar otra parte sin afeitar. Nafi‘ narró de Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) prohibió el qaza‘. Le preguntaron a Nafi‘: «¿Qué es el qaza‘?». Respondió: «Afeitar una parte de la cabeza de los niños y dejar otra parte sin afeitar». —Al-Bujari y Muslim.
También debe tenerse en cuenta el hadiz antes mencionado de Ibn Umar (que Allah esté complacido con él).
8. Dejar las canas, tanto las de la cabeza como las de la barba. En esto, la mujer y el hombre son iguales. Pues en un hadiz narrado por Amr ibn Shuayb, el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «No se deben arrancar las canas, pues son la luz del musulmán. Cuando a un musulmán le salen canas mientras permanece musulmán, por cada cana se le registrará una recompensa, se elevará un grado su rango y se le borrará un pecado». —Ahmad, Abu Dawud, At-Tirmidhi, An-Nasaí e Ibn Mayah.
Anas (que Allah esté complacido con él) narró: «No nos gustaba arrancar las canas de la cabeza y de la barba». —Muslim.
9. Aplicar henna, tintes rojos, amarillos y otros colores a las canas. Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) dijo que el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Los judíos y los cristianos no se tiñen el cabello; actuad de manera diferente a ellos». —Todas las colecciones de hadices auténticos.
Abu Dharr (que Allah esté complacido con él) dijo que el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «El mejor tinte para cambiar aquello con lo que habéis envejecido, es decir, para cambiar las canas, es la henna y el katam» (el katam es una planta que da al color un tono negro rojizo). —Narrado en las cinco colecciones de hadices auténticos.
También hay hadices según los cuales es makruh aplicar jizab al cabello y a la barba. Parece que esto varía según la edad, las costumbres y las tradiciones. Algunos compañeros dijeron que era mejor abstenerse del jizab (teñido); otros dijeron que era mejor teñirse. Algunos de ellos usaban jizab amarillo; otros aplicaban henna y katam, y otros azafrán. Un grupo también usaba jizab negro.
Al-Yahiz narró que Ibn Shihab az-Zuhri dijo: «Cuando nuestros rostros conservaban su lozanía, usábamos jizab negro; pero cuando el resplandor del rostro y de los dientes desaparecía, lo abandonábamos».
Sin embargo, en un hadiz narrado por Yabir (que Allah esté complacido con él) se dice: Cuando Abu Qahafa, el padre de Abu Bakr (que Allah esté complacido con él), fue llevado ante el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) el día de la conquista de La Meca, tenía el cabello teñido con sagama (blanco). El Mensajero dijo: «Llevadlo ante una de sus esposas, para que ella cambie el color de su cabello por otro», y ellas le aplicaron jizab negro. —Narrado en todas las colecciones de hadices auténticos excepto Al-Bujari y At-Tirmidhi.
Este hadiz se refiere a un caso específico que no se aplica de manera general a todas las situaciones. Además, no es apropiado que una persona como Abu Quhafa, cuyo cabello se ha vuelto blanco debido a la vejez, se lo tiña de negro. Por tanto, esto no es aplicable a las personas ancianas.
10. Aplicarse un perfume que alegre y anime el corazón. Anas, que Dios esté complacido con él, dijo que el Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, dijo:
حيب إِلَى مِنَ الدُّنْيَا النِّسَاء والطَّيِّبُ وَجَعَلَتْ قُرَّةٌ عَيْنِي فِي الصَّلاةِ.
«En este mundo se me hicieron amadas las mujeres y el perfume, y la oración fue hecha para mí como el deleite de mis ojos». —Ahmad y an-Nasa’i.
Abu Huraira, que Dios esté complacido con él, narró que el Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, dijo: «A quien se le ofrezca perfume, que no lo rechace, pues es ligero de llevar y agradable en su fragancia». —Muslim, an-Nasa’i y Abu Dawud.
Abu Sa‘id, que Dios esté complacido con él, narró que el Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, dijo: «El almizcle es el mejor de los perfumes». Todos los libros auténticos de hadices, excepto los de al-Bujari e Ibn Mayah.
Nafi‘ narró que Ibn Umar utilizaba la madera de «‘ulūwa» para perfumar, sin mezclarla con ninguna otra cosa, y se perfumaba con ella. —Muslim y an-Nasa’i.
4. La ablución
La ablución es bien conocida. La ablución es la purificación que se obtiene mediante el agua. Esta purificación se relaciona con el rostro, las dos manos, la cabeza y los dos pies. Los asuntos comprendidos en ella se tratarán uno por uno:
1. La prueba jurídica de la ablución ritual
La obligatoriedad de la ablución ritual desde la perspectiva de la ley islámica queda demostrada por tres pruebas.
Primera prueba: el Noble Corán. Allah, exaltado sea, dijo:
يَأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا إِذَا تَسْتَر إِلَى الصَّلُوا فَاغْسِلُوا وَمُوْمَكُمْ وَأَيْدِيَكُمْ إِلَى الْمَرَافِقِ وَامْسَحُوا بر وسكُمْ وَأَرْجُلَكُمْ إِلَى الْكَعْبَيين
Significado: «¡Oh, creyentes! Cuando os dispongáis a realizar la oración, lavaos el rostro y las manos hasta los codos, pasad las manos por vuestras cabezas y lavaos los pies hasta los tobillos». (Sura 5, Al-Maida: aleya 6)
Segunda prueba: la Sunna del Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz: Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando alguno de vosotros se encuentre en estado de impureza ritual, Allah no aceptará su oración hasta que realice la ablución ritual». —Bujari, Muslim, Abu Dawud y Tirmidhi.
Tercera prueba: el consenso (iyma): desde las prácticas del Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, hasta nuestros días, toda la comunidad musulmana ha mantenido un consenso absoluto sobre la obligatoriedad de la ablución ritual desde la perspectiva de la ley islámica. Por lo tanto, la obligatoriedad de la ablución ritual en el islam es de conocimiento general.
2. La virtud y la importancia de la ablución ritual
Se han transmitido muchos hadices sobre las virtudes de la ablución. Aquí considero suficiente mencionar solo algunos:
a. Se ha transmitido de ʿAbdullah as-Sunābijī —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando el siervo realiza la ablución, sus pecados salen de su boca en cuanto se enjuaga. Luego, cuando introduce agua en la nariz, sus pecados salen de su nariz. Después, cuando se lava el rostro, sus pecados salen de su rostro, hasta salir de debajo de sus párpados. Luego, cuando se lava las dos manos, sus pecados salen de sus manos, hasta salir de debajo de las uñas. Después, cuando se pasa las manos húmedas por la cabeza, sus pecados salen de su cabeza, incluso de sus dos oídos. Luego, cuando se lava los dos pies, sus pecados salen de sus pies, hasta salir de debajo de las uñas de ambos pies. Después, ir a la mezquita y realizar la oración constituye un bien adicional». (Es decir, después de la ablución ya no le quedan pecados que necesiten ser perdonados mediante la oración.) —Mālik, an-Nasāʾī, Ibn Mājah y al-Hākim.
b. Se ha transmitido de Anas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Allah corrige todas las obras de una persona mediante cada buena cualidad que posee. Sin embargo, purificarse para la oración es una buena cualidad mediante la cual Allah borra sus pecados. Después, su oración queda conservada para él como un mérito adicional». —Abū Yaʿlā, al-Bazzār y at-Tabarānī.
c. Se ha transmitido de Abū Hurayra —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «¿Queréis que os diga aquello mediante lo cual Allah borra los pecados y eleva los rangos?». Dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah, sí!». Él dijo: «Realizar bien la ablución incluso en circunstancias difíciles; dar muchos pasos hacia la mezquita; y esperar una oración después de otra. Esto es ribāṭ, esto es ribāṭ, esto es ribāṭ [ribāṭ significa yihad en el camino de Allah. Es decir, adorar mediante mantener siempre la ablución y alcanzar la pureza equivale a hacer la yihad en el camino de Allah]». —Mālik, Muslim, at-Tirmidhī y an-Nasāʾī.
d. Se ha transmitido de Abū Hurayra —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— llegó al cementerio y dijo: «La paz sea con vosotros, moradores de las moradas de los creyentes. Si Allah quiere, pronto nos reuniremos con vosotros. Deseo enormemente poder ver a nuestros hermanos». Dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Acaso no somos tus hermanos?». Él dijo: «Vosotros sois mis compañeros; mis hermanos son aquellos que aún no han venido (al mundo)». Dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Cómo reconocerás a los de tu comunidad que aún no han venido?». Él dijo: «¿Qué os parece? Si entre una manada de caballos negros hubiera una manada de caballos blancos perteneciente a alguien, ¿acaso no reconocería sus caballos?». Dijeron: «Sí, los reconocería». Él dijo: «Esos hermanos de mi comunidad llegarán con sus miembros resplandecientes a causa de la ablución, y yo los conduciré hasta ellos en el Estanque». ¡Atención! A muchas personas se les impedirá llegar a mi Estanque, del mismo modo que se ahuyenta a los camellos extraviados. Yo llamaré: “¡Venid!”. Se me dirá: “Ellos cambiaron tu camino después de ti”. Entonces diré: “¡Alejaos, alejaos!”». —Muslim.
3. Los actos obligatorios de la ablución
La ablución tiene ciertos actos obligatorios y pilares (elementos indispensables) que constituyen su estructura básica. Si se omite cualquiera de ellos, la ablución no se realiza correctamente ni es válida conforme a la ley islámica. Son los siguientes:
Primer acto obligatorio: la intención (niyyah): la intención consiste en desear, proponerse y decidir realizar una acción con el propósito de obtener la complacencia de Allah y cumplir Su mandato. Es una acción del corazón; la lengua no desempeña ningún papel en ella. La ley islámica no ha establecido ninguna norma que obligue a pronunciar verbalmente esta intención. La prueba de que es obligatoria es el hadiz de ʿUmar —que Allah esté complacido con él—:
إنَّا الْأَعْمَالُ بِالنِّيَّاتِ وَإِنَّمَا لِكُلِّ أَمْرِي مَا تَوى …..
El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Las acciones se completan únicamente mediante la intención. Cada persona obtendrá aquello que haya tenido la intención de hacer». —Sahih al-Bujari.
Segundo precepto obligatorio: lavar el rostro una vez; es decir, hacer correr el agua por todo el rostro. Esto se debe a que lavar significa hacer correr el agua. Los límites del rostro son, en longitud, desde la parte más alta de la frente hasta la parte más baja de la mandíbula, y, en anchura, desde el lóbulo de una oreja hasta el lóbulo de la otra.
Tercer precepto obligatorio: lavar ambos brazos hasta los codos. La articulación situada en la parte media del brazo se llama codo. En la ablución, el codo está incluido en la parte del brazo cuyo lavado es obligatorio. Esta es la tradición transmitida por el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). No se ha narrado en ninguna parte que alguna vez realizara la ablución sin lavar los codos.
Cuarto precepto obligatorio: pasar las manos húmedas por la cabeza, es decir, frotarla. El masah consiste en tocar con la mano húmeda. El masah no se realiza sin mover o deslizar el miembro que lo efectúa sobre la parte sometida al masah. Por ello, simplemente colocar la mano o los dedos sobre la cabeza o sobre cualquier otro lugar no se considera masah. La expresión de Allah, el Altísimo, «pasad las manos por la cabeza» no indica aparentemente la obligación de pasar las manos por toda la cabeza; más bien indica que pasar las manos por una parte de la cabeza es suficiente para cumplir el mandato. Al respecto, se han transmitido del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) tres modalidades:
a. Pasar las manos por toda la cabeza: En un hadiz narrado por Abdullah ibn Zayd se dice: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pasó ambas manos por su cabeza. Las deslizó una vez hacia delante y otra hacia atrás. Comenzó por la parte frontal de la cabeza; luego llevó ambas manos hacia la parte posterior y después las devolvió al lugar donde había comenzado». —Narrado por todas las recopilaciones de hadices.
b. Pasar las manos únicamente sobre el turbante: Amr ibn Umayya dijo: «Vi al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pasar las manos sobre su turbante y sus calcetines». —Ahmad, al-Bujari e Ibn Mayah. Bilal dijo: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Pasad las manos sobre los calcetines y sobre el khimar colocado sobre la cabeza —el turbante u otra tela—”». —Ahmad. Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: «Que Allah no purifique a quien no considera purificador pasar las manos sobre el turbante». Al-Bujari, Muslim y otros imames han narrado numerosos hadices sobre este asunto. Se sabe que muchos eruditos también actuaron conforme a ellos.
c. Pasar las manos por la frente y sobre el turbante. En un hadiz narrado por al-Mugira ibn Shu’ba (que Allah esté complacido con él) se dice: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizó la ablución y pasó las manos por su frente, su turbante y sus calcetines». —Muslim.
Esto es lo que se ha transmitido del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). No se ha transmitido de él que pasara las manos por una parte de la cabeza, aunque el sentido aparente del versículo así lo exigiría. No es suficiente pasar las manos por el cabello que cuelga fuera del límite exacto de la cabeza, del mismo modo que tampoco es suficiente pasarlas sobre el moño.
El quinto precepto obligatorio: lavar los pies, incluidos los tobillos. Esto está demostrado por las palabras y los actos del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y ha sido transmitido y preservado por todos los Compañeros y narradores.
Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «En cierta ocasión, durante un viaje, el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, quedó rezagado respecto de nosotros. Poco después, cuando nos alcanzó, el tiempo de la oración de la tarde estaba por terminar. Así que comenzamos a realizar la ablución y a pasarnos las manos húmedas por los pies. Entonces el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo en voz muy alta, dos o tres veces: “¡Cuidado! Proteged los tobillos del fuego!”». —Al-Bujari y Muslim.
Abd al-Rahman ibn Abi Layla dijo: «Los Compañeros del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, estuvieron de acuerdo en que era obligatorio lavar ambos tobillos». Los preceptos obligatorios mencionados anteriormente fueron decretados con palabras inequívocas en la aleya 6 de la sura al-Ma’ida. La aleya ya ha sido citada anteriormente.
El sexto precepto obligatorio: el orden. Allah, exaltado sea, mencionó los preceptos obligatorios de la ablución en orden en dicha aleya. Cabe señalar que, respecto de las manos y los pies, lo obligatorio es lavarlos; sin embargo, entre ambos mencionó la cabeza, respecto de la cual lo obligatorio es pasar las manos húmedas. La costumbre de los árabes es no mencionar una tercera cosa entre dos cosas del mismo tipo sin una razón o propósito. Aquí, el único propósito posible es indicar el orden. El único objetivo de la aleya es describir las acciones que deben realizarse obligatoriamente. Además, puesto que en un hadiz auténtico el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo en términos generales: «Comenzad tal como Allah comenzó», este orden práctico se ha mantenido continuamente entre los preceptos obligatorios de la ablución. Nadie ha afirmado jamás que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, realizara la ablución sin respetar este orden. La ablución es un acto de adoración, y la aceptación de todo acto de adoración depende de obedecerlo con un corazón plenamente convencido.
Por tanto, nadie tiene derecho a contradecir el método de ablución del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, que se ha seguido perpetua y unánimemente.
4. Las sunnas de la ablución
La sunna comprende todos los actos, palabras y prácticas cuya autenticidad respecto del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, ha sido establecida mediante fuentes fiables, que no son obligatorios y cuyo abandono no ha suscitado desaprobación hacia quien los omite. Estas sunnas se detallan a continuación:
a. Pronunciar «Bismillah» al comienzo. Se han transmitido algunos hadices débiles en apoyo de pronunciar «Bismillah» para la ablución. Sin embargo, al reunirse, adquieren suficiente fuerza y demuestran que tienen una base. Además, esto es esencialmente una buena acción y, considerado en conjunto, es un acto conforme a la ley islámica.
b. Usar el miswak. Esto incluye tanto limpiarse los dientes utilizando la ramita con la que habitualmente se limpian, como cepillarse los dientes únicamente con dicha ramita o con cualquier objeto duro similar que sirva para limpiarlos. El mejor miswak es la ramita del árbol de ‘arak, importado del Hiyaz. Esto se debe a que fortalece las raíces de los dientes, previene sus enfermedades, mejora la digestión y elimina la obstrucción urinaria. Sin embargo, la Sunna también se cumple utilizando cualquier objeto parecido a un cepillo que elimine el color amarillento de los dientes y mantenga la boca limpia e higiénica. Se narró de Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah dijo: «Si no temiera causar una dificultad excesiva a mi comunidad, les ordenaría usar el miswak en cada ablución». —Malik, al-Shafi‘i, al-Bayhaqi y al-Hakim.
Se narró de Aisha, que Allah esté complacido con ella, que el Mensajero de Allah dijo: «El miswak purifica la boca y obtiene la complacencia de Allah». —Ahmad, al-Nasa’i y al-Tirmidhi. En realidad, usar el miswak es mustahabb en todo momento. Sin embargo, es aún más recomendable en cinco ocasiones:
1. Durante la ablución
2. Antes de la oración
3. Antes de recitar el Corán
4. Al despertarse
5. Cuando cambia el estado de la boca.
Tanto quien ayuna como quien no ayuna puede usar el miswak por igual al principio o al final del día. Esto se debe a que ‘Amir ibn Rabi‘a, que Allah esté complacido con él, dijo: «Vi innumerables veces al Mensajero de Allah usar el miswak mientras ayunaba». —Ahmad, Abu Dawud y al-Tirmidhi.
Por motivos de higiene, es Sunna lavar el miswak después de cada uso. Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «El Mensajero de Allah usaba el miswak. Después de usarlo, me lo daba para que lo lavara. Luego yo volvía a usarlo, lo lavaba nuevamente y se lo entregaba». —Abu Dawud y al-Bayhaqi.
Para quien no tiene dientes, es Sunna limpiárselos únicamente con el dedo. Se narró de Aisha: «Ella dijo: “Oh, Mensajero de Allah, ¿también debe usar el miswak quien ha perdido los dientes?”. Él respondió: “Sí”. Pregunté: “¿Cómo debe hacerlo?”. Él respondió: “Introduciendo su propio dedo en la boca”». —al-Tabarani.
c. Lavar tres veces las palmas de las manos al comenzar la ablución. Aws ibn Aws al-Thaqafi dijo: «Vi al Mensajero de Allah hacer la ablución y lavar tres veces las palmas de sus manos». —Ahmad y al-Nasa’i.
Se narró de Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando alguno de vosotros se despierte del sueño, que no introduzca las manos en el recipiente de agua hasta haberlas lavado tres veces, pues no sabe dónde estuvieron sus manos durante la noche». —Narrado en todas las colecciones de hadices. Sin embargo, al-Bujari no mencionó el número de veces que deben lavarse las manos.
d. Enjuagarse la boca tres veces: Laqit ibn Sabira, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Cuando realices la ablución, enjuágate la boca”». —Abu Dawud, al-Bayhaqi.
e. Introducir agua en la nariz y limpiarla: En un hadiz narrado por Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él, se relata que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando alguno de vosotros realice la ablución, que introduzca agua en su nariz y luego se la limpie». —Al-Bujari, Muslim, Abu Dawud.
La sunnah consiste en introducir el agua en la nariz con la mano derecha y limpiarla con la mano izquierda. En el hadiz de Ali, que Allah esté complacido con él, se relata: «Pidió que le trajeran agua para la ablución; luego se enjuagó la boca, introdujo agua en su nariz y se la limpió con la mano izquierda. Lo hizo tres veces. Después dijo: “Así era el método de purificación del Profeta de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz”». —Ahmad, al-Nasa’i.
Cuando el agua llegue de algún modo a la nariz y la boca, el enjuague de la boca y la introducción de agua en la nariz se habrán realizado espontáneamente, y ambas sunnas se habrán cumplido. Sin embargo, está auténticamente establecido que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizaba estas dos acciones de forma consecutiva, es decir, introducía agua en la nariz inmediatamente después de enjuagarse la boca. Así se relata de Abd Allah ibn Zayd: «El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, se enjuagaba la boca e introducía agua en su nariz con tres puñados de agua». —Al-Bujari, Muslim.
Para quien no está ayunando, la sunnah consiste en enjuagarse muy bien la boca e introducir abundante agua en la nariz. En el hadiz narrado por Laqit, que Allah esté complacido con él, se relata que dijo: «Dije: “Oh, Mensajero de Allah, enséñame cómo realizar la ablución”. Él dijo: “Realiza bien la ablución, haz pasar agua entre los dedos e introduce abundantemente agua en la nariz; pero si estás ayunando, no lo hagas”». —Narrado en las cinco colecciones de hadices auténticos. Al-Tirmidhi lo calificó de auténtico.
f. Hacer pasar agua entre los pelos de la barba: En un hadiz narrado por Uthman, que Allah esté complacido con él, se relata que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, hacía pasar agua entre los pelos de su barba. —Ibn Mayah, al-Tirmidhi.
También se narra de Anas, que Allah esté complacido con él: Cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizaba la ablución, tomaba un puñado de agua, lo introducía bajo su mandíbula y hacía pasar el agua entre los pelos de su barba. Y decía: «Mi Señor me ha ordenado hacerlo así». —Abu Dawud, al-Bayhaqi, al-Hakim.
g. Hacer pasar agua entre los dedos: Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando realices la ablución, haz pasar agua entre los dedos de tus manos y de tus pies». (Introducir los dedos entre ellos, frotándolos y lavándolos.) —Ahmad, al-Tirmidhi, Ibn Mayah.
Se transmitió de al-Mustawrid ibn Shaddad —que Allah esté complacido con él—: «Vi al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— pasar su dedo meñique entre los dedos de ambos pies». —Transmitido por las cinco colecciones de hadices auténticos, excepto Ahmad. De algunos hadices se sabe que es recomendable mover anillos, brazaletes, pulseras y objetos similares. Sin embargo, esos hadices no son auténticos. Aun así, como esto queda comprendido en la orden de realizar la ablución de la mejor manera, es bueno ponerlos en práctica.
J. Lavar cada parte tres veces: Esta es la sunna que se ha seguido ampliamente. Los hadices que parecen contradecirla solo fueron transmitidos para demostrar que también es lícito hacerlo de ese modo. Por ejemplo, el abuelo de ‘Amr ibn Shu‘ayb dijo: Un beduino acudió al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— y le preguntó acerca de la forma de realizar la ablución. El Mensajero se la mostró lavando cada parte tres veces y dijo: «Esta es la ablución. Quien haga más que esto habrá obrado mal, habrá cometido un exceso y habrá sido injusto». —Ahmad, an-Nasa’i e Ibn Majah.
También se transmitió de ‘Uzmán —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— realizó la ablución lavando cada parte tres veces. —Ahmad, Muslim y at-Tirmidhi.
También está comprobado por hadices auténticos que realizó la ablución lavando cada parte una vez y también lavando cada parte dos veces. Sin embargo, solo se pasó las manos por la cabeza una vez. Esta es la forma mencionada con mayor frecuencia.
K. Comenzar por el lado derecho: es decir, al lavar ambas manos y ambos pies, comenzar por la mano y el pie derechos antes que por la mano y el pie izquierdos. Se transmitió de ‘A’isha —que Allah esté complacido con ella—: «Al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— le gustaba comenzar por el lado derecho al ponerse el calzado, peinarse, purificarse y realizar todos sus actos». —Al-Bujari y Muslim.
Se transmitió de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando realicéis la ablución y os vistáis, comenzad por el lado derecho». —Ahmad, Abu Dawud, at-Tirmidhi y an-Nasa’i.
L. Frotar: pasar la mano sobre una parte del cuerpo mientras se vierte agua sobre ella o después de haber usado agua. Se transmitió de ‘Abdullah ibn Zayd —que Allah esté complacido con él—: Se llevó ante el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— una cantidad de agua equivalente a un tercio de un mudd. Él realizó la ablución y luego comenzó a frotarse ambos brazos. —Ibn Juzayma.
En otra narración de ‘Abdullah ibn Zayd se relata que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— realizó la ablución y luego dijo: «Así es como se debe frotar». —Abu Dawud, at-Tayalisi, Ahmad, Ibn Hibban y Abu Ya‘la.
T. Proceso continuo: es decir, lavar un miembro inmediatamente después de lavar otro, de modo que quien realiza la ablución no interrumpa la ablución para ocuparse de alguna otra actividad que haga pensar que la ha invalidado. Este proceso continuo de realizar la ablución se practica desde los primeros tiempos del islam, y los musulmanes han seguido esta norma.
TH. Es sunna pasar las manos húmedas por ambos oídos utilizando el agua restante de pasar las manos húmedas por la cabeza: con los dedos índices por dentro de las orejas y con los pulgares por fuera. Esto se debe a que las orejas forman parte de la cabeza. Se narró de Al-Miqdam ibn Ma’dikarib —que Allah esté complacido con él—: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— pasó las manos húmedas por su cabeza y por el interior y el exterior de ambas orejas durante la ablución, e introdujo sus dos dedos en los canales auditivos». —Relatado por Abu Dawud y At-Tahawi.
Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—, al describir la ablución del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—, dijo: «Pasó las manos húmedas por su cabeza y por sus dos orejas al mismo tiempo». —Relatado por Ahmad y Abu Dawud.
En otra narración se dice: «Pasó las manos húmedas por su cabeza y por el interior de sus orejas con ambos dedos índices, y por el exterior de ambas orejas con los dos pulgares».
D. Prolongar la luminosidad de la frente, las manos y los pies. La manera de prolongar la luminosidad de la frente consiste en lavar una parte de la zona anterior de la cabeza que exceda la parte obligatoria de lavar del rostro. Para prolongar la luminosidad de las manos y los pies, se debe lavar una parte por encima de los codos y de los tobillos. En efecto, en el hadiz narrado por Abu Huraira se dice que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Mi comunidad comparecerá el Día de la Resurrección con sus rostros, manos y pies resplandecientes y luminosos como señal de la ablución [que los rostros, las manos y los pies de la comunidad comparezcan resplandecientes y luminosos significa que estarán iluminados y radiantes, y que de ellos brotará luz. Esta será una señal y característica especial de esta comunidad].»
Abu Huraira dijo: «Por tanto, quien de vosotros pueda prolongar su luminosidad, que lo haga». —Relatado por Ahmad, Al-Bujari y Muslim.
Se narró de Abu Zur’a: «Abu Huraira ordenó que le trajeran agua para la ablución; después realizó la ablución y se lavó los brazos de tal manera que sobrepasó los codos. Luego, cuando se lavó los pies, los lavó hasta sobrepasar los tobillos y llegar a las pantorrillas. Le pregunté: “¿Qué es esto?”. Respondió: “Este es el límite final de la luminosidad”». —Relatado por Ahmad.
DH. Se debe utilizar la menor cantidad de agua posible, aunque se la tome a manos llenas del mar: pues en el hadiz narrado por Anas —que Allah esté complacido con él— se dice: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se bañaba con una cantidad de agua de entre un sa’ [un sa’ equivale a cuatro mudd; un mudd equivale a 128 dirhams y algo más de cuatro séptimos de un dirham] y cinco mudd, y realizaba la ablución con un mudd». —Relatado por Al-Bujari y Muslim.
Y fue narrado por Ubaydullah ibn Abi Yazid: «Un hombre le dijo a Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él: “¿Cuánta agua es suficiente para mi wudu?” Él respondió: “Un mudd”. El hombre preguntó: “¿Cuánta agua es suficiente para el ghusl?” Él respondió: “Un sa’”. El hombre dijo: “Eso no será suficiente para mí”. Ibn Abbas respondió: “¡No tienes madre!”. (Esta es una expresión proverbial de leve reprimenda). Eso también fue suficiente para el Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, quien es mejor que tú». —Ahmad, al-Bazzar y at-Tabarani.
Fue narrado por Abdullah ibn Umar, que Allah esté complacido con él: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, pasó junto a Sa‘d, quien estaba haciendo el wudu. Entonces le dijo: «¿A qué se debe este derroche, oh Sa‘d?». Sa‘d preguntó: «¿Acaso puede haber derroche incluso con el agua?». El Mensajero de Allah respondió: «Sí, aunque hagas el wudu en un río que fluye, también puede haber derroche». —Ahmad e Ibn Majah.
Se considera derroche utilizar más agua de la necesaria conforme a la sharía, como lavar más de tres veces.
En un hadiz narrado por Amr ibn Shuayb se relata: Un beduino se presentó ante el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y le preguntó acerca de la manera de hacer el wudu. Él le mostró que se lavaba tres veces cada parte. Luego dijo: «Este es el wudu. Quien haga más que esto habrá obrado mal, habrá cometido un exceso y habrá sido injusto». —Ahmad, an-Nasa’i, Ibn Majah e Ibn Juzaymah.
Abdullah ibn Mughaffal, que Allah esté complacido con él, dijo: «Escuché al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decir: “Pronto aparecerán en esta comunidad algunas personas que cometerán excesos en la purificación y en la súplica”». —Ahmad, Abu Dawud e Ibn Majah. El imán al-Bujari dijo: «Los sabios han desaprobado exceder la cantidad de agua para el wudu establecida por la práctica del Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él».
Ñ. La súplica durante el wudu: A excepción del hadiz narrado por Abu Musa al-Ashari, no se ha confirmado ninguna otra súplica del Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, durante el wudu. Abu Musa, que Allah esté complacido con él, dijo: «Le llevé agua para el wudu al Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Él hizo el wudu. Entonces lo escuché suplicar:
“¡Oh Allah!, perdona mis pecados, da amplitud a mi casa y bendice mi sustento”. Dije: “¡Oh Profeta de Allah! Te escuché suplicar con estas palabras”. Él respondió: “¿Acaso estas palabras han dejado algo fuera?”. —Narrado por an-Nasa’i e Ibn as-Sunni con una cadena auténtica. Sin embargo, an-Nasa’i tituló este hadiz de la siguiente manera: «Lo que se debe decir al finalizar el wudu». El título de Ibn as-Sunni es: «Lo que se debe decir durante el wudu». An-Nawawi dijo: «Ambos títulos pueden ser correctos».
Ṭ. La súplica después del wudu: Umar, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «A quien, después de hacer perfectamente el wudu, diga: “Doy testimonio de que no hay otra divinidad excepto Allah; Él es Uno y no tiene asociado. Y doy también testimonio de que Muhammad es Su siervo y Su Mensajero”, se le abrirán las ocho puertas del Paraíso, y podrá entrar por la que desee». —Muslim.
Se narró de Abū Sa‘īd al-Judrī —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien, después de realizar la ablución, diga:
سبحانك اللهم وَبِحَمْدِكَ، أَحْمَد أَنْ لا إلهَ إِلَّا أَنْتَ اسْتَغْفِرُكَ وَأَتُوبُ إِلَيْكَ.
«¡Oh Allah! Proclamo Tu pureza y Te alabo. Doy testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Tú. Te pido perdón y me arrepiento ante Ti». Esta súplica será escrita primero en una tablilla blanca y luego será conservada en un sello; después de ello no se romperá jamás, hasta el Día de la Resurrección. —Al-Tabarani y An-Nasa’i. Al final de la narración de An-Nasa’i se dice: «Será sellada y colocada debajo del Trono; después de ello no se romperá jamás, hasta el Día de la Resurrección».
En At-Tirmidhi también se narró, con una cadena de transmisión ligeramente débil, esta súplica: «¡Oh Allah! Inclúyeme entre quienes se arrepienten y entre quienes se purifican».
J. Rezar dos rak‘as después de la ablución: Abū Hurayra —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— le dijo a Bilal: «¡Oh Bilal! Háblame de la obra virtuosa que hayas realizado después de abrazar el islam y en la que más esperes recompensa. He escuchado delante de mí, en el Paraíso, el sonido de tus sandalias». Él respondió: «Cada vez que, de día o de noche, realizaba algún acto de purificación, rezaba con esa purificación cuanto Allah me había destinado. No he realizado ninguna obra virtuosa de la que espere más recompensa que esta». —Al-Bujari y Muslim.
Se narró de ‘Uqba ibn ‘Amir que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «A quien, después de realizar perfectamente la ablución, rece dos rak‘as con plena concentración, le será concedido el Paraíso». —Muslim, Abū Dawud, Ibn Māya e Ibn Juzayma.
Humrán, el esclavo liberado de ‘Uzmān —que Allah esté complacido con él—, narró que vio a ‘Uzmān pedir que trajeran agua para la ablución. Luego vertió un poco de agua del recipiente sobre su mano derecha y se lavó la mano tres veces. Después introdujo su mano derecha en el agua de la ablución; luego se enjuagó la boca tres veces, introdujo agua en la nariz, se limpió la nariz y se lavó el rostro. Después dijo: «Vi al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— realizar la ablución como esta mía. Quien realice la ablución como esta mía y luego rece dos rak‘as sin hablar consigo mismo durante ellas, todos sus pecados anteriores le serán perdonados». —Al-Bujari, Muslim y otros.
Tampoco mencioné frotar los párpados y los pliegues del rostro, mover el anillo ni pasar las manos húmedas por el cuello, porque los hadices relativos a estas cuestiones no alcanzan el grado de auténticos. Sin embargo, estas acciones se realizan con el propósito de perfeccionar la limpieza.
5. Actos makruh del wudu
Para quien realiza el wudu, es makruh abandonar cualquiera de las sunnas mencionadas anteriormente. Esto puede privarlo de la recompensa, pues realizar un acto makruh conduce a quedar privado de la recompensa. Abandonar una sunna equivale a incurrir en makruh.
6. Causas que invalidan el wudu
Las causas que invalidan el wudu y hacen ilícito realizar aquello para lo cual se realizó el wudu son las siguientes:
1. La emisión de cualquier cosa por las vías urinaria o fecal, como:
a. Orina,
b. Heces.
Allah dice: «O si alguno de vosotros viene de hacer sus necesidades». Con estas palabras se hace referencia tanto a la micción como a la defecación.
c. Gases expulsados por el ano.
Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando alguno de vosotros se encuentra en estado de impureza ritual, Allah no acepta su oración hasta que realice el wudu». Un hombre procedente de Hadramaut preguntó: «¿Qué significa encontrarse en estado de impureza ritual, oh Abu Huraira?». Él respondió: «La expulsión de gases». —Bujari y Muslim.
También se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando alguno de vosotros sienta algo en el abdomen, pero no sepa si ha salido algo de él, que no salga de la mezquita bajo ninguna circunstancia hasta que oiga un sonido o perciba un olor desagradable». —Muslim.
En realidad, oír un sonido o percibir un olor no es una condición; con ello se quiere decir tener certeza de que algo ha salido del abdomen.
d. e. f. La emisión de mani (semen), madhy y wady:
El Mensajero de Allah dijo acerca del madhy: «Por ello hay que realizar el wudu». En cuanto al mani, Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: «Cuando se emite mani, es obligatorio realizar el ghusl». Sin embargo, acerca del madhy y el wady dijo: «Lávate las partes íntimas y realiza el wudu para la oración». —Bayhaqi.
2. Un sueño durante el cual se pierde la conciencia y no se puede permanecer sentado en la posición correspondiente. Safwan ibn Assal, que Allah esté complacido con él, dijo: «Cuando estábamos de viaje, el Mensajero de Allah nos ordenaba no quitarnos los calcetines durante tres días y tres noches, excepto en caso de janabah (impureza mayor). Sin embargo, podían quitarse a causa de la micción, la defecación y el sueño». —Ahmad, Nasai y Tirmidhi. Por tanto, cuando alguien se duerme sentado y puede permanecer sentado en la posición correspondiente, su wudu no se invalida. Esto también se entiende del hadiz de Anas, que Allah esté complacido con él. Dijo: «Los compañeros del Mensajero de Allah esperaban, durante la última parte de la noche, la oración de la noche; sus cabezas se inclinaban por el sueño y luego rezaban sin renovar el wudu». —Shafi’i, Muslim, Abu Dawud y Tirmidhi.
La versión de Tirmidhi del hadiz transmitido por la vía de Shu’ba dice así: «Vi a los compañeros del Mensajero; se les despertaba para la oración, e incluso oía roncar a algunos de ellos. Luego se levantaban y rezaban sin realizar el wudu». Ibn al-Mubarak dijo: «Según nuestra opinión, permanecían sentados en ese momento».
3. Pérdida de la razón: ya sea que ocurra debido a una alteración mental, a la pérdida del conocimiento, a la embriaguez o al efecto de algún medicamento; ya sea leve o intensa, y tanto si puede permanecer sentado en la posición correspondiente como si no. Esto se debe a que la inconsciencia causada por estos factores es mucho mayor que el sueño. Los eruditos están de acuerdo en ello.
4. Tocar las partes íntimas sin una barrera: Se narró de Busra bint Safwan —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien toque sus partes íntimas, que no rece hasta realizar el wudu». Narrado por las cinco colecciones de hadices auténticos. At-Tirmidhi lo consideró auténtico. Al-Bujari dijo que este es el hadiz más auténtico sobre este asunto. También lo narraron Malik, Ash-Shafi‘i y Ahmad, entre otros. Abu Dawud dijo: «Le dije al imam Ahmad: “El hadiz de Busra no es auténtico”. Él respondió: “Por supuesto que es auténtico”». Ahmad y An-Nasa’i narraron de Busra que oyó decir al Mensajero: «Es necesario realizar el wudu al tocar las partes sexuales». Esto incluye tanto las propias partes sexuales como las de otra persona. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero dijo: «Quien toque con la mano sus partes sexuales sin ninguna barrera debe realizar el wudu». Narrado por Ahmad, Ibn Hibban y Al-Hakim. Al-Hakim e Ibn Abdul Barr lo consideraron auténtico. Ibn As-Sakan dijo: «Este es el hadiz más auténtico sobre este tema». La formulación del hadiz según el imam Ash-Shafi‘i es: «Cuando alguno de vosotros pone la mano sobre sus partes sexuales sin que haya ninguna barrera entre la mano y las partes sexuales, debe realizar el wudu». Amr ibn Shu‘ayb narró de su padre, y este de su abuelo, que tanto el hombre que toque sus propias partes íntimas como la mujer que toque las suyas deben realizar el wudu. Narrado por Ahmad. Ibn Al-Qayyim dijo: «Según Al-Hazimi, esta es una narración auténtica». La opinión de los hanafíes, basada en un hadiz auténtico, es que tocar las partes íntimas no invalida el wudu. El hadiz dice: «Un hombre preguntó al Mensajero: “Un hombre tocó su órgano sexual. ¿Debe realizar el wudu?”. Él respondió: “No. Eso no es sino una parte de ti”». Narrado por las cinco colecciones de hadices auténticos. Ibn Hibban lo consideró auténtico. Ibn Al-Madini dijo: «Es mejor que el hadiz de Busra». *[Debido a que existen hadices de ambos tipos, los que afirman y los que niegan que tocar las partes sexuales invalida el wudu, surgieron dos opiniones sobre este asunto. Ambas opiniones se basan en hadices auténticos. Por ello, quien sigue los hadices puede adoptar cualquiera de las dos opiniones. El editor].
7. Parece conveniente mencionar aquellas cosas que no invalidan el wudu, pues algunas se consideran invalidantes, aunque no lo son, ya que no existe ninguna prueba concluyente que las respalde.
Son las siguientes:
a. Tocar a la esposa sin una barrera: Se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— la besó mientras estaba ayunando y dijo: «Besar no invalida el wudu ni rompe el ayuno». Ishaq ibn Rahwayh lo narró. Al-Bazzar lo narró con una cadena de transmisión auténtica. Abdul Haqq dijo: «No conozco ningún defecto en este hadiz que obligue a rechazarlo».
También se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que dijo: «Una noche vi que el Mensajero de Allah no estaba en la cama. Comencé a buscarlo. De repente, mi mano cayó entre sus pies. Él estaba en la mezquita, con las piernas extendidas, y decía: “¡Oh, Allah! Busco refugio en Tu satisfacción frente a Tu descontento; busco refugio en Tu perdón frente a Tu castigo, y busco refugio en Ti frente a Ti. No puedo terminar de enumerar Tu alabanza. Tú eres tal como Tú mismo Te has alabado”». Muslim y At-Tirmidhi.
También se narró de Aisha que el Mensajero de Allah besó a una de sus esposas y luego fue a la mezquita sin realizar el wudu. Narrado por Ahmad y por las cuatro colecciones de hadices auténticos, con una cadena de transmisión auténtica.
También se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que dijo: «Yo dormía delante del Mensajero de Allah, y mis pies quedaban frente a él —es decir, en el lugar donde se postraba—. Cuando iba a postrarse, me tocaba con la mano, y yo retiraba inmediatamente los pies. Según otra narración: cuando quería postrarse, tocaba mis pies». Al-Bujari y Muslim.
b. La salida de sangre por un lugar distinto de las vías naturales de evacuación, ya sea a causa de una herida, de la aplicación de ventosas o de una hemorragia nasal, tanto si es poca como si es mucha. Al-Hasan —que Allah esté complacido con él— dijo: «Los musulmanes rezaban aun teniendo sus heridas». Al-Bujari.
Al-Bujari también dijo: Ibn Umar apretó un forúnculo o una pústula, e inmediatamente salió sangre de él. Sin embargo, no hizo la ablución. Aunque salió sangre mezclada con la saliva de Ibn Abi Awfa, él continuó rezando. Umar —que Allah esté complacido con él— rezó mientras la sangre manaba de su herida. Abbād ibn Bishr fue alcanzado por una flecha mientras rezaba, pero continuó rezando. —Abu Dawud, Ibn Juzaima y Al-Bujari.
c. El vómito: no se ha encontrado ningún hadiz fidedigno que indique que vomitar, ya sea llenando la boca o en menor cantidad, invalide la ablución.
d. Comer carne de camello: según los cuatro califas y numerosos Compañeros y sucesores, comer carne de camello no invalida la ablución. Sin embargo, la orden de hacer la ablución por ello está demostrada por un hadiz auténtico. Yabir ibn Samura —que Allah esté complacido con él— narró: «Un hombre preguntó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: “¿Debo hacer la ablución después de comer carne de oveja o de cabra?”. Él respondió: “Si quieres, hazla; y si no, no la hagas”. Preguntó: “¿Debo hacer la ablución después de comer carne de camello?”. Él respondió: “Sí. Haz la ablución después de comer carne de camello”. Preguntó: “¿Puedo rezar en el lugar donde se guardan las cabras y las ovejas?”. Él respondió: “Sí”. Preguntó: “¿Se puede rezar en el lugar donde se guardan los camellos?”. Él respondió: “No”. —Ahmad y Muslim.
Se narró de Al-Barā ibn Āzib: Se preguntó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: “¿Hay que hacer la ablución después de comer carne de camello?”. Él respondió: “Haz la ablución”. Se preguntó: “¿Después de comer carne de cabra o de oveja?”. Él respondió: “No hagas la ablución”. Se le preguntó: “¿Se puede rezar en el lugar donde se encuentra la manada de camellos?”. Él respondió: “No reces allí. Es un lugar de Satanás”. Cuando se le preguntó sobre rezar en el lugar donde se encuentran las cabras y las ovejas, respondió: “Rezad allí, pues es un lugar de bendición”. —Ahmad, Abu Dawud e Ibn Hibban. Ibn Juzaima dijo: “Debido a la honestidad de los narradores de este hadiz, no he visto ningún desacuerdo entre los expertos del hadiz respecto a su autenticidad”. El imán An-Nawawi dijo: “Esta opinión es relativamente más sólida en cuanto a las pruebas, aunque la mayoría de los sabios se opone a ella”.
e. La duda de quien tiene la ablución respecto a si la conserva: cuando una persona en estado de pureza duda de si su ablución se ha invalidado, esa duda no le perjudica y la ablución no se invalida, tanto si se encuentra dentro de la oración como fuera de ella. La ablución no se invalida hasta que tenga certeza de que se ha invalidado. Se narró de Abbād ibn Tamim, de parte de su tío, que un hombre informó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— de que, mientras rezaba, le pareció que le había sucedido algo (es decir, que había ocurrido algo que invalida la ablución). Él respondió: “No abandones la oración hasta que oigas un sonido o percibas un olor”. —Todas las colecciones auténticas de hadices, excepto At-Tirmidhi.
Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Cuando alguno de vosotros siente algo (anormal) en el vientre, pero no sabe si ha salido algo de él, que no salga de la mezquita hasta que oiga un sonido o perciba un olor”. —Muslim, Abu Dawud y At-Tirmidhi. Aquí no se pretende específicamente oír un sonido o percibir un olor, sino tener certeza de si ha salido algo del vientre. Ibn Al-Mubarak dijo: “Si solo se tiene duda sobre haberse impurificado, no es necesario hacer la ablución hasta alcanzar tal grado de certeza que se pueda jurar por ello. Pero cuando se tiene certeza de haberse impurificado y se duda de haber recuperado la pureza, entonces, según el consenso de los musulmanes, debe hacer la ablución”.
f. Reírse a carcajadas durante la oración no invalida la ablución, porque el hadiz relacionado con este asunto no es auténtico.
g. No es obligatorio hacer la ablución después de lavar el cuerpo de un difunto, porque las pruebas de que ello invalida la ablución son débiles.
8. Actos para los que la ablución es obligatoria
Primero: Para realizar cualquier oración, ya sea obligatoria o voluntaria. Incluso para realizar la oración fúnebre es necesario hacer la ablución. Pues Allah ha dicho: «¡Oh, creyentes! Cuando os dispongáis a realizar la oración, lavaos el rostro y las manos hasta los codos, pasaos las manos mojadas por la cabeza y lavaos los pies hasta los tobillos». Es decir, si estáis sin ablución y queréis realizar la oración, debéis lavaros. Y el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Allah no acepta la oración sin purificación, ni acepta la limosna de quien se apropia de algo del botín antes de que este sea repartido». —Todas las colecciones de hadices auténticos, excepto Bujari.
Segundo: Para realizar la circunvalación de la Kaaba Sagrada. Pues Ibn Abbas narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La circunvalación es una oración. Allah solo ha permitido hablar durante ella; por tanto, quien hable, que diga algo bueno». —Tirmidhi y Daraqutni. Al-Hakim, Ibn Sakán e Ibn Juzayma lo declararon auténtico.
Tercero: Tocar el Sagrado Corán. Abu Bakr ibn Muhammad narró que el Mensajero de Allah escribió en una carta dirigida a los habitantes del Yemen: «Que nadie toque el Corán excepto quien esté purificado». —Nasa’i, Daraqutni, Bayhaqi y Aṣram. Ibn Abd al-Barr dijo: «Este hadiz, debido a la amplia aceptación que ha recibido entre la gente, se ha acercado al grado de mutawatir». Abdullah ibn Umar dijo que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Que nadie toque el Corán excepto quien esté purificado». —Mayma al-Zawa’id. En realidad, este hadiz demuestra que no está permitido tocar el Noble Corán salvo encontrándose en estado de pureza. Sin embargo, la palabra “purificado” tiene varios significados: estar libre de la impureza mayor (la emisión de semen o la impureza posterior a la menstruación), estar libre de la impureza menor (la causada por orinar, defecar o expulsar gases), y ser un creyente cuyo cuerpo no contiene ninguna impureza. A todas estas personas se las denomina purificadas. Para determinar uno de estos significados en particular se requiere algún indicio. Por ello, este hadiz no constituye una prueba concluyente de que se prohíba tocar el Corán a quien se encuentre en estado de impureza menor. La aleya del Corán dice:لا يمس إلا المطهرون «No lo tocan sino los purificados». (Sura 56, Al-Waqia: aleya 79)
Es evidente que en esta aleya se hace referencia al Libro protegido en secreto, la Tabla Preservada (Lawh al-Mahfuz), pues esa interpretación es la más cercana. Y “los purificados” significa los ángeles. Así lo ha dicho Allah:
في صحف مكرمة، مرفوعة مطهرة، بايدى سفرة، كرام بررة .
«Conservado en escrituras honorables, elevadas y purificadas, en manos de escribas nobles y excelsos». (Sura 80, Abasa: aleyas 13-16)
Según Ibn Abbas, Sha‘bi, Dahhak, Zayd ibn Ali, Al-Mu’ayyad Billah, Dawud al-Zahiri, Ibn Hazm y Hammad ibn Abu Sulayman, está permitido que quien se encuentre en estado de impureza menor toque el Corán. Y leer el Corán sin tocarlo está permitido por consenso.
9. Situaciones en las que es recomendable realizar el wudu
a. Al recordar a Allah o pronunciar Su nombre:
Muhayir ibn Qunfudh, que Allah esté complacido con él, dijo que saludó al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, mientras este realizaba el wudu. No respondió a su saludo hasta haber terminado el wudu. Después respondió al saludo y dijo: «La única razón por la que no respondí a tu saludo fue que no me gustaba pronunciar el nombre de Allah salvo estando purificado». Qatada dijo que, por esta razón, al-Hasan desaprobaba recitar el Corán o pronunciar el nombre de Allah hasta haber alcanzado la purificación. —Ahmad, Abu Dawud, al-Nasa’i e Ibn Mayah.
Se transmitió de Abu Yuhaim ibn al-Harith, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, llegó desde Bi’r Yamal, un lugar cercano a Medina. En ese momento, un hombre se encontró con él y lo saludó. El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, no respondió a su saludo; se acercó a una pared y se pasó las manos por el rostro y las manos —es decir, realizó el tayammum—, y después respondió al saludo. —Ahmad, al-Bujari, Muslim, Abu Dawud y al-Nasa’i. Esto es recomendable y preferible. De lo contrario, está permitido recordar a Allah en cualquier situación: estando purificado o impuro, sentado, de pie, acostado o caminando. Pues Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, recordaba siempre a Allah». —Las cinco colecciones de hadices, excepto al-Nasa’i. Al-Bujari lo citó sin cadena de transmisión.
Se transmitió de Ali, que Allah esté complacido con él: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, regresaba del retrete, nos enseñaba el Corán y comía carne con nosotros. Nada le impedía recitar el Corán, excepto la janabah —la impureza mayor—». —Las cinco colecciones auténticas de hadices; al-Tirmidhi e Ibn Sakan lo declararon auténtico.
b. Antes de dormir:
Al-Bara ibn Azib, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando vayas a acostarte, realiza el wudu como para la oración. Luego acuéstate sobre tu lado derecho y di: “¡Oh Allah! A Ti entrego mi alma, hacia Ti vuelvo mi rostro, a Ti encomiendo todos mis asuntos y en Ti apoyo mi espalda. Tengo esperanza en Ti y temor de Ti. No hay refugio ni lugar de salvación de Ti excepto en Ti. ¡Oh Allah!, creo en el Libro que has revelado y en el Profeta que has enviado”». Si mueres esa noche, morirás con fe. Pero no hables después de estas palabras». Al-Bara dijo: «Repetí estas palabras ante el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz. Cuando llegué a: “¡Oh Allah!, creo en el Libro que has revelado”, dije: “y en Tu Mensajero”. El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “No; di: en Tu Profeta que has enviado”». —Ahmad, al-Bujari y al-Tirmidhi.
Esto es aún más importante para quien se encuentra en estado de «janabah», es decir, en estado de impureza mayor. Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «¡Oh Mensajero de Allah!, ¿puede alguno de nosotros dormir estando en estado de janabah?». Él respondió: «Sí, después de realizar el wudu». Y se transmitió de Aisha, que Allah esté complacido con ella, que cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, quería dormir estando en estado de janabah, se lavaba las partes íntimas y realizaba el wudu como para la oración». —Transmitido por todas las colecciones de hadices.
c. Es recomendable realizar el wudu para quien se encuentra en estado de janabah:
Es recomendable hacer la ablución cuando la persona en estado de impureza mayor desea comer, beber o mantener nuevamente relaciones sexuales. Aisha, que Allah esté complacido con ella, narró que, cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, se encontraba en estado de impureza mayor y quería comer o dormir, hacía la ablución. —Narrado en varias colecciones de hadices.
Se narró de Ammar ibn Yasir: «El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, permitió que quien se encontrara en estado de impureza mayor, cuando quisiera comer o dormir, hiciera la ablución como la ablución para la oración». —Ahmad y al-Tirmidhi.
Abu Sa‘id, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando uno de vosotros quiera mantener nuevamente relaciones sexuales después de haberlas mantenido con su esposa, debe hacer la ablución». —Narrado por todas las colecciones de hadices excepto al-Bujari.
Ibn Juzaima, Ibn Hibban y al-Hakim también narraron este hadiz. Añadieron: «Pues ello es más estimulante para mantener nuevamente relaciones sexuales».
d. Antes del baño ritual obligatorio o recomendable:
Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizaba el baño ritual por impureza mayor, primero se lavaba ambas manos. Luego vertía agua con la mano derecha sobre la mano izquierda y después lavaba sus partes íntimas. A continuación hacía la ablución como la ablución para la oración». —Todas las colecciones auténticas de hadices.
e. Es recomendable hacer la ablución después de comer alimentos que hayan sido tocados por el fuego:
Ibrahim ibn Abd Allah ibn Qariz dijo: «Pasaba junto a Abu Huraira mientras él hacía la ablución. Me dijo: “¿Sabes por qué estoy haciendo la ablución? Porque he comido queso. Escuché al Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir: ‘Haced la ablución después de comer alimentos que hayan sido tocados por el fuego’”». —Ahmad, Muslim y las cuatro colecciones de hadices.
Y de Aisha, que Allah esté complacido con ella, se narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Haced la ablución después de comer aquello que haya tocado el fuego». —Ahmad, Muslim, an-Nasa’i e Ibn Mayah.
Cabe señalar que aquí la orden de realizar la ablución se entiende como una recomendación. En efecto, en el hadiz narrado por Amr ibn Umayya ad-Damri se relata que dijo: «Vi al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, cortar y comer carne del cuello de una cabra cocinada. Poco después se hizo el llamado a la oración. Entonces se levantó, dejó el cuchillo y rezó sin realizar la ablución». —Al-Bujari y Muslim. An-Nawawi comentó que este hadiz demuestra la permisibilidad de cortar la carne con un cuchillo.
c. Es recomendable realizar una nueva ablución para cada oración:
Buraida, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizaba la ablución para cada oración. Cuando llegó el día de la conquista de La Meca, realizó la ablución, pasó las manos húmedas sobre sus calcetines de cuero y rezó varias oraciones con una sola ablución. Umar, que Allah esté complacido con él, le dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Antes no hacías lo que acabas de hacer». El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, respondió: «¡Oh, Umar! Lo hice deliberadamente». —Ahmad, Muslim y otros.
Ibn Amr ibn Amir al-Ansari, que Allah esté complacido con él, narró que Anas ibn Malik solía decir: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizaba la ablución para cada oración». Le pregunté: «¿Cómo rezabais vosotros?». Respondió: «Mientras no incurriéramos en impureza, rezábamos varias oraciones con una sola ablución». —Ahmad y Al-Bujari.
Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Si no hubiera sido una dificultad para mi comunidad, les habría ordenado realizar la ablución para cada oración y usar el siwak con cada ablución». —Ahmad.
Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decía: «A quien realiza la ablución estando ya purificado se le registran diez recompensas». —Abu Dawud, at-Tirmidhi e Ibn Mayah.
10. Algunos conocimientos importantes relacionados con la ablución
a. Está permitido hablar de asuntos lícitos durante la ablución. No existe ninguna prueba en los hadices de que ello esté prohibido.
b. No hay fundamento para recitar diversas súplicas al lavar las distintas partes del cuerpo. Es suficiente recitar las súplicas mencionadas anteriormente al explicar las prácticas recomendadas de la ablución.
c. Si se duda sobre cuántas veces se ha lavado una parte, se tomará en consideración lo que sea seguro; es decir, el número menor de veces.
d. Si alguna de las partes del cuerpo que deben lavarse en la ablución tiene cera o una capa similar, la ablución quedará invalidada. Sin embargo, si solo hay pintura, como henna, tinte para el cabello, etc., ello no afecta la ablución, porque no impide que el agua llegue a la piel.
e. La mujer mustahada —aquella cuyo periodo dura más de diez días o menos de tres—, quien sufre un goteo constante de orina o una emisión continua de gases, y quien tenga una excusa similar, realizará la ablución para cada oración cuando dicha excusa persista durante todo el tiempo de la oración o esté fuera de su control. Sus oraciones se considerarán válidas pese a la existencia de la excusa.
f. Está permitido pedir ayuda a otra persona para realizar la ablución.
g. Está permitido secar con un pañuelo las partes húmedas después de la ablución, tanto en invierno como en verano.
5. Pasar la mano húmeda sobre los calcetines
a. Su fundamento jurídico:
Está establecido mediante hadices auténticos del Mensajero de Allah que es lícito pasar la mano húmeda sobre los calcetines. Al-Nawawi dijo: Los eruditos cuyas opiniones son aceptadas han coincidido en que es lícito pasar la mano húmeda sobre los calcetines, tanto para quien se encuentra en su lugar de residencia como para quien está de viaje, y tanto en caso de necesidad como sin ella. Incluso es lícito para una mujer dedicada permanentemente al servicio doméstico y para una persona con discapacidad que no puede moverse. Solo los chiíes y los jariyíes se oponen a ello. Su oposición no es aceptable. El hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: Un grupo de hafices de hadiz afirmó claramente que pasar la mano húmeda sobre los calcetines es una cuestión establecida por transmisión mutawatir (demostrada por una transmisión universal). Algunos incluso elaboraron una lista de sus transmisores, que supera los ochenta (80). Entre los hadices sobre pasar la mano húmeda sobre los calcetines, el más auténtico fue transmitido por al-Bujari, Muslim, Abu Dawud y al-Tirmidhi, de al-Najai. El hadiz dice:
Yarir ibn Abd Allah orinó, luego realizó el wudu y pasó la mano húmeda sobre sus calcetines. Le dijeron: «¿Has hecho esto, aunque has orinado?». Yarir respondió: «Sí. Vi al Mensajero de Allah orinar, luego realizar el wudu y pasar la mano húmeda sobre sus calcetines». Ibrahim dijo: Este hadiz los dejaba asombrados, porque Yarir abrazó el islam después de la revelación de la sura al-Maida. Es decir, abrazó el islam en el décimo año de la Hégira, después de que fuera revelado el versículo de la sura al-Maida que contiene las normas del wudu y ordena lavar los dos pies. Por tanto, su hadiz demuestra que la orden de lavar contenida en el versículo se aplica a quien no lleva calcetines; en cuanto a quien los lleva, está obligado a pasar la mano húmeda sobre ellos. Así pues, el hadiz puede especificar el ámbito de aplicación del versículo.
b. Validez de pasar la mano húmeda sobre los calcetines de cuero
Es lícito pasar la mano húmeda sobre los calcetines de lana o sobre los calcetines de cuero. Esto fue transmitido de numerosos compañeros. Abu Dawud dijo: Ali ibn Abi Talib, Ibn Masud, al-Bara ibn Azib, Anas ibn Malik, Abu Umama, Sahl ibn Sad y Amr ibn Hurayz pasaron la mano húmeda sobre los calcetines de lana. También se transmitió esto de Umar ibn al-Jattab e Ibn Abbas. Asimismo, se transmitió de Ammar, Bilal e Ibn Umar. En Tahdib al-Sunan, escrito por Ibn al-Qayyim, se cita a Ibn al-Mundhir: El imam Ahmad afirmó claramente que es lícito pasar la mano húmeda sobre los calcetines de lana. Esta es su opinión correcta. Se trata de una práctica intencionada de estos compañeros y de un razonamiento analógico evidente. No existe una diferencia real apreciable entre los calcetines y los calcetines de lana (de cuero); por ello, la norma de los calcetines puede aplicarse a los calcetines de lana. La mayoría de los eruditos opina que es lícito pasar la mano húmeda sobre ambos. Entre quienes sostuvieron esta opinión se encuentran Sufyan al-Thawri, Ibn al-Mubarak, Ata, al-Hasan al-Basri y Said ibn al-Musayyab. Abu Yusuf y Muhammad dijeron: Si los calcetines y los calcetines de cuero son tan gruesos que no se puede ver lo que hay debajo, es lícito pasar la mano húmeda sobre ellos. Abu Hanifa sostenía que no era lícito pasar la mano húmeda ni siquiera sobre los calcetines de cuero grueso. Sin embargo, cambió de opinión tres o siete días antes de morir y dictaminó que era lícito. Entonces, mientras estaba enfermo, pasó la mano húmeda sobre los calcetines de cuero y dijo a quienes habían ido a visitarlo: «Ahora yo mismo he hecho aquello que antes prohibía». Se transmitió de al-Mugira ibn Shuba:
El Mensajero de Allah realizó el wudu y pasó la mano húmeda sobre sus sandalias y sus calcetines de cuero [ورب]. La palabra principal de este hadiz es na‘l (19) y jawrab. El na‘l es aquello que protege el pie del suelo. No es un calcetín; puede ser un zapato, una sandalia o una especie de zueco. El na‘l del Mensajero de Allah tenía dos correas: una pasaba entre el dedo gordo del pie y el contiguo, y la otra entre el dedo medio y el contiguo. Ambas correas se unían a la correa situada sobre el empeine, llamada shirak. El jawrab es un calcetín de cuero que cubre toda la planta del pie, llamado shirak. —Ahmad, al-Tahawi, Ibn Maya y al-Tirmidhi. Al-Tirmidhi lo calificó de auténtico, mientras que Abu Dawud lo consideró débil. El objetivo principal era pasar la mano húmeda sobre los jawrab, es decir, los calcetines de cuero. La cuestión de pasarla sobre el na‘l o las sandalias aparece solo de forma incidental.
Así como es lícito pasar la mano húmeda sobre los jawrab o calcetines de cuero, también es lícito pasarla sobre cualquier cobertura que se lleve en los pies, es decir, sobre los calcetines que se usan por temor al frío, a sufrir una lesión, a andar descalzo o por cualquier motivo similar. Ibn Taymiyya dijo: «Es lícito pasar la mano húmeda sobre la cobertura de los pies. Pasarla sobre una cobertura es incluso más apropiado que hacerlo sobre los calcetines o los calcetines de cuero, porque normalmente la cobertura se usa por necesidad y quitársela causa diversos perjuicios: puede provocar frío, molestias por andar descalzo o lesiones. Por tanto, si es lícito pasar la mano húmeda sobre los calcetines y los calcetines de cuero, con mayor razón será lícito hacerlo sobre una cobertura. Quien alegue que existe consenso de los eruditos sobre alguno de estos asuntos solo pone de manifiesto su propia ignorancia. No se puede demostrar que ni siquiera diez eruditos reconocidos lo hayan prohibido, mucho menos que exista consenso». Ibn Taymiyya también dijo: «Quien reflexione e investigue las palabras del Mensajero de Allah y haga una analogía correcta comprenderá que en este asunto existe una libertad muy amplia. Esta es una característica beneficiosa de la sharia, así como una manifestación de su indulgencia y magnanimidad». Si los calcetines o los jawrab tienen roturas, no hay inconveniente en pasar la mano húmeda sobre ellos mientras se sigan usando de manera habitual. Al-Thawri dijo: Los calcetines de los emigrantes y los auxiliares no estaban libres de roturas. Si pasar la mano húmeda sobre ellos hubiera estado prohibido, necesariamente se habría transmitido de ellos.
c. Condiciones para pasar la mano húmeda sobre los calcetines y similares
La condición para que sea lícito pasar la mano húmeda sobre los calcetines o cualquier prenda similar que cubra el pie es ponérselos estando en estado de ablución. Al-Mughira ibn Shu‘ba narró: «Una noche estaba de viaje con el Mensajero de Allah. Entonces le vertí agua de un recipiente. Con ella se lavó el rostro y los brazos, y se pasó la mano húmeda por la cabeza. Después me incliné para quitarle los calcetines, pero él dijo: “Déjalos; no los quites, pues me los puse estando en estado de pureza”. Luego se pasó la mano húmeda sobre ellos». —Ahmad, al-Bujari y Muslim. Al-Humaydi narró en su Musnad, de Al-Mughira, que este dijo: «Dijimos: “¡Oh, Mensajero! ¿Podemos pasarnos la mano húmeda sobre los calcetines?”. Respondió: “Sí, si se los puso estando en estado de pureza”». Algunos juristas establecieron como condición que los calcetines cubran la parte que debe lavarse obligatoriamente y que se mantengan ajustados al pie sin necesidad de atarlos con cordones o algo similar. También exigieron que sea posible caminar continuamente con ellos puestos. Sin embargo, Ibn Taymiyya calificó de débiles estas condiciones en su recopilación de dictámenes jurídicos.
d. Lugar donde se pasa la mano húmeda
El lugar establecido por la ley islámica para pasar la mano húmeda es la parte superior del calcetín. Al-Mughira —que Allah esté complacido con él— dijo: «Vi al Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— pasarse la mano húmeda sobre la parte superior de los calcetines». —Ahmad, Abu Dawud y at-Tirmidhi.
Ali —que Allah esté complacido con él— dijo: «Si el islam se basara en la opinión de las personas, sería más apropiado pasarse la mano húmeda sobre la parte inferior del calcetín que sobre la superior. Sin embargo, vi al Mensajero de Allah pasarse la mano húmeda sobre la parte superior de los calcetines». —Abu Dawud y ad-Daraqutni. Lo obligatorio es aquello que implica el significado literal y lexicográfico de pasar la mano húmeda; no hay nada que lo limite específicamente. No se ha mencionado nada auténtico al respecto.
e. Duración del período para pasar la mano húmeda
Mientras se permanece en el lugar de residencia, el período para pasar la mano húmeda sobre los calcetines es de un día y una noche; durante el viaje, es de tres días y tres noches.
Safwan ibn ‘Assal —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah nos ordenó pasarnos la mano húmeda sobre los calcetines cuando nos los hubiéramos puesto estando en estado de pureza: durante tres días si estamos de viaje y durante un día y una noche si estamos en nuestro lugar de residencia. Y no debemos quitárnoslos, excepto debido a una impureza mayor». —ash-Shafi‘i, Ahmad, Ibn Juzayma, at-Tirmidhi y an-Nasa’i.
Shurayh ibn Hani’ narró: «Le pregunté a Aisha —que Allah esté complacido con ella— acerca de pasarse la mano húmeda sobre los calcetines. Ella dijo: “Pregúntale a Ali, pues él sabe más que yo sobre este asunto; viajaba con el Mensajero de Allah”. Entonces le pregunté a Ali, y respondió: “El Mensajero de Allah dijo: ‘Para el viajero, tres días y tres noches; y para el residente, un día y una noche’». —Ahmad, Muslim, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Maya. Al-Bayhaqi dijo: «Este es el hadiz más auténtico de este capítulo». El período comienza desde el momento en que se empieza a pasar la mano húmeda. Algunos dicen que comienza cuando, después de ponerse los calcetines, surge la necesidad de realizar la ablución.
Ch. Reglas del masḥ
Cuando quien realiza la ablución termine su ablución y se ponga calcetines o calcetines de cuero, a partir de entonces le estará permitido pasar la mano sobre ellos cada vez que haga la ablución. No es necesario lavarse los pies. Se le concede este permiso durante un día y una noche cuando reside en su lugar, y durante tres días y tres noches cuando está de viaje. Sin embargo, si entra en estado de yanābah, deberá quitarse los calcetines. Esto es lo que se indica en el hadiz de Ṣafwān mencionado anteriormente.
Ch. Lo que invalida el masḥ
El masḥ sobre los calcetines queda invalidado (1) cuando termina su período de validez, (2) cuando se entra en estado de yanābah y (3) cuando se quitan los calcetines. Si termina el período de validez o se quitan los calcetines, y la ablución sigue vigente, solo deberá lavarse ambos pies.
6. El ghusl
Ghusl significa hacer que el agua corra por todo el cuerpo. Es una práctica prescrita por la sharía, pues el Altísimo dijo:
وإن كنتر جنبا قاظهروا
«Pero si estáis en estado de impureza mayor, purificaos completamente». (Sura 5, al-Mā’idah: fragmento de la aleya 6)
وَيَسْأَلُونَكَ عَنِ الْمَحِيضِ قُلْ هُوَ أَذًى لا فَاعْتَزِلُوا النِّسَاء فِي الْمَحِيضِ لَا وَلا تَقْرَبُوهُنَّ حَتَّى يَطْهُونَ ، فَإِذَا تَطَهِّرْنَ فَأْتُوهُنَّ من حيث أمركم الله ، إن اللهَ يُحِبُّ التَّوَّابِينَ وَيُحِبُّ المتطهرين
Significado: «Te preguntan acerca de la menstruación. Di: “Es un estado de impureza”. Por tanto, absteneos de vuestras esposas durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que estén puras. Cuando se hayan purificado completamente, acercaos a ellas como Allah os ha ordenado. Ciertamente, Allah ama a quienes se arrepienten y ama a quienes se purifican».
(Sura 2, Al-Baqara: aleya 222)
Existen algunas normas importantes relacionadas con el baño ritual completo, que se exponen aquí:
1. Causas que hacen obligatorio el baño ritual completo
Primero. Si el semen de un hombre o de una mujer sale con excitación, ya sea durante el sueño o estando despierto, el baño ritual completo se hace obligatorio. Esta es la opinión de todos los juristas. Abu Saíd narró que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Agua por agua». (Es decir, debido a la eyaculación del semen, hay que realizar el baño ritual completo vertiendo agua sobre todo el cuerpo). —Muslim.
Se transmitió de Umm Salama que Umm Sulaym —que Allah esté complacido con ella— dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Ciertamente, Allah no se avergüenza de decir la verdad. ¿Debe la mujer realizar el baño ritual completo si tiene una emisión nocturna?». Él respondió: «Sí, si ve el líquido»—. Bujari, Muslim y otros.
Considero conveniente informar sobre algunas situaciones que ocurren con frecuencia en este contexto, pues se trata de cuestiones necesarias:
a. Si el semen sale sin excitación sexual, debido a una enfermedad o al frío, el baño ritual completo no se hace obligatorio. En el hadiz narrado por Ali —que Allah esté complacido con él— se relata que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— le dijo: «Cuando tengas una eyaculación intensa, realiza el baño ritual completo». Abu Dawud.
Muyahid dijo: Estábamos reunidos en la mezquita algunos discípulos de Ibn Abbás —Tawus, Said ibn Yubair e Ikrima— mientras Ibn Abbás estaba rezando. En ese momento, un hombre se presentó ante nosotros y dijo: «¿Hay aquí algún muftí?». Respondimos: «Pregunta lo que quieras». Dijo: «Cada vez que orino, inmediatamente después sale agua con gran fuerza». Le preguntamos: «¿Te refieres al líquido por el que se engendra un hijo?». Respondió: «Sí». Entonces dijimos: «Debes realizar el ghusl». Al oír esto, el hombre se marchó repitiendo: «Ciertamente, pertenecemos a Alá y a Él regresaremos». Ibn Abbás terminó rápidamente la oración y luego dijo a Ikrima: «Quiero que traigas a este hombre». Después se volvió hacia nosotros y dijo: «¿Acaso emitisteis la fatua que disteis a este hombre basándoos en el Libro de Alá?». Respondimos: «No». Preguntó: «¿Entonces basándoos en el Mensajero —que Alá lo bendiga y le conceda paz—?». Respondimos: «No». Preguntó: «¿Entonces basándoos en los compañeros del Mensajero de Alá?». Respondimos: «No». Preguntó: «¿De dónde, entonces?». Respondimos: «De nuestro propio razonamiento». Dijo: «Por eso el Mensajero de Alá —que Alá lo bendiga y le conceda paz— dijo: “Un faqih —una persona versada en la sharía— es más poderoso contra Satanás que mil devotos”». En ese momento, el hombre regresó. Ibn Abbás le prestó atención y le dijo: «Cuando ocurre eso que mencionaste, ¿sientes alguna excitación en tu órgano sexual?». Respondió: «No». Preguntó: «¿Sientes entonces alguna insensibilidad en tu cuerpo?». Respondió: «No». Dijo: «Eso no es más que debilidad. Para ello te basta con realizar el wudu».
b. Cuando alguien tiene una emisión nocturna, pero no encuentra semen, no tiene que realizar el ghusl. Ibn al-Mundhir dijo: Todos los sabios de quienes aprendí la religión sostienen unánimemente esta opinión. En el hadiz de Umm Sulaym citado anteriormente se relata que, cuando se le preguntó al Mensajero —que Alá lo bendiga y le conceda paz— si una mujer debía realizar el ghusl después de una emisión nocturna, respondió: «Sí, si ve el líquido, es decir, el semen». Este hadiz también demuestra que, si no se ve semen, no es necesario realizar el ghusl. Sin embargo, si después de despertarse se produce una emisión de semen, entonces debe realizarlo.
c. Cuando alguien se despierta y encuentra humedad, pero no recuerda haber tenido una emisión nocturna, deberá realizar el ghusl si está seguro de que esa humedad es semen. Esto se debe a que resulta evidente que la humedad procede de una emisión nocturna, aunque lo haya olvidado. Si duda de que la sustancia sea semen y no está seguro, deberá realizar el ghusl como medida de precaución. Muyahid y Qatada dijeron: El ghusl no es obligatorio hasta tener la certeza de que se trata de semen, pues en el estado normal la certeza corresponde a la pureza ritual. La certeza no puede desaparecer por una duda.
d. Si durante la excitación sexual siente que se produce una eyaculación, pero aprieta el órgano sexual y, por ello, el semen no sale, la razón es también el hadiz mencionado anteriormente, en el que el Mensajero —que Alá lo bendiga y le conceda paz— condicionó la obligación del ghusl a ver el semen. Por tanto, el ghusl no será obligatorio mientras no vea el semen. Sin embargo, si al soltar el órgano sexual y comenzar a caminar sale semen, deberá realizar el ghusl.
5. Encuentra semen en su ropa, pero no sabe cuándo salió. Mientras se encontraba en ese estado, ya había realizado la oración. Deberá repetir las oraciones realizadas desde el último sueño. No obstante, si encuentra algún indicio que demuestre que el semen salió antes del último sueño, deberá repetir las oraciones realizadas desde el sueño en el que sospeche que ocurrió.
Dos. La unión de los dos órganos sexuales. Es decir, cuando el glande penetra en la vagina de la esposa y desaparece en ella, el ghusl se vuelve obligatorio, aunque no haya eyaculación. Alá dijo: «Y si estáis en estado de impureza mayor, purificaos completamente». El imán al-Shafií dijo: En la lengua de los árabes, “yanaba” —impureza mayor— significa, tanto literal como manifiestamente, mantener relaciones sexuales, haya eyaculación o no. Si se dice que cierto hombre quedó en estado de yanaba por causa de cierta mujer, se entiende que mantuvo relaciones sexuales con ella, aunque no haya eyaculado. También dijo: La relación sexual por la que la sharía ha establecido el castigo de los azotes por zina es el coito, aunque no se produzca eyaculación. Abu Huraira narró que el Mensajero de Alá —que Alá lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando un hombre se sienta entre los brazos y las piernas de una mujer y penetra su miembro en su interior, el ghusl se vuelve obligatorio», haya eyaculación o no. —Transmitido por Ahmad y Muslim.
También se narró de Said ibn al-Musayyab: Abu Musa al-Ashari —que Alá esté complacido con él— dijo a Aisha —que Alá esté complacido con ella—: «Quiero preguntarte algo, pero me da vergüenza». Aisha respondió: «Pregunta; no te avergüences. Yo soy como tu madre para ti». Entonces Abu Musa preguntó: «¿Cuál es la norma respecto a quien mantiene relaciones sexuales, pero no eyacula?». Aisha respondió, citando al Mensajero —que Alá lo bendiga y le conceda paz—: «Cuando se unen los dos órganos sexuales, el ghusl se vuelve obligatorio». —Transmitido por Ahmad y Malik.
Sin embargo, debe tenerse presente que la penetración del miembro es necesaria. Si solo hay contacto sin penetración, el ghusl no es obligatorio para ninguno de los dos.
Tres: cuando cesan la menstruación (el sangrado menstrual) y el nifás (el sangrado posparto): Allah ha dicho: «No os acerquéis a ellas hasta que estén puras. Y cuando estén puras, acercaos a ellas como Allah os ha ordenado». Y el Mensajero de Allah ﷺ dijo a Fátima bint Abi Hubaysh, que Allah esté complacido con ella: «Durante los días en que tengas la menstruación, abstente de rezar. Después, báñate y reza». —Sahih al-Bujari y Muslim. Aunque este hadiz se refiere a la menstruación, según el consenso de los Compañeros, el nifás tiene el mismo حكم que la menstruación. Si se produce el parto, pero no hay sangrado, algunos dicen que el baño ritual es obligatorio, mientras que otros dicen que no lo es. Sobre este asunto no existe ninguna instrucción en el Corán ni en el hadiz.
Cuatro: la muerte: cuando muere un musulmán, es obligatorio por consenso lavar su cuerpo. Su explicación detallada se dará en el lugar correspondiente.
Cinco: cuando un incrédulo acepta el islam: cuando un incrédulo acepta el islam, es obligatorio para él realizar el baño ritual. Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró:
«Thumama al-Hanafi fue hecho prisionero de guerra. El Mensajero de Allah ﷺ iba a verlo cada mañana y le decía: “¿Qué dices, oh Thumama?”. Thumama respondía: “Si me matas, matarás a un hombre de sangre (un valiente); si tienes misericordia de mí, la tendrás de un hombre agradecido; y si quieres un rescate, te daré lo que pidas”. Los Compañeros del Mensajero de Allah ﷺ preferían el rescate y decían: “¿Qué beneficio hay en matarlo?”. Después, cuando el Mensajero de Allah ﷺ fue a verlo, él aceptó el islam. El Mensajero de Allah ﷺ lo dejó libre, lo envió al jardín de Abu Talha y le ordenó bañarse. Se bañó y rezó dos rak‘at. Entonces el Mensajero de Allah ﷺ dijo: “La aceptación del islam de vuestro hermano se ha realizado correctamente”. —Ahmad, al-Bujari y Muslim.»
2. Actos prohibidos para quien se encuentra en estado de yanaba
A quien se encuentra en estado de yanaba le están prohibidos los siguientes actos:
a. La oración.
b. El tawaf.
Las pruebas de ello se han mencionado en la explicación de los actos para los cuales es necesario realizar la ablución.
c. Tocar y llevar el Corán: Muchos imanes están de acuerdo en que esto está prohibido; sin embargo, el imán Dawud e Ibn Hazm consideran lícito que quien se encuentra en estado de yanabah toque y lleve el Corán, y no lo consideran censurable. El hadiz de Bujari y Muslim que presentan como prueba dice:
«El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, envió una carta a Heraclio, en la que estaba escrito: Bismillāh al-Raḥmān al-Raḥīm… Finalmente, también estaba escrito este versículo de la sura Āl ʿImrān:
قُلْ يَأْهْلَ الْكِتَبِ تَعَالَوْ إِلَى كَلِمَةٍ سَوَاءٍ بَيْنَنَا وَبَيْنَكُمْ إِلَّا تَعْبُدَ إِلَّا اللَّهَ وَلَا نُشْرِكَ بِهِ شَيْئًا وَلَا يَتَّخِلُ بَعْضُنَا بَعْضًا أَرْبَابًا مِن دُونِ اللَّهِ ، فَإِن تَوَلَّوا فَقُولُوا اعْمَدُوا بِأَنَّا مُسْلِمُونَ .
Significado: «¡Oh, gente de la Escritura! Venid a una palabra común entre nosotros y vosotros: que no adoremos sino a Allah, que no asociemos nada con Él y que no nos tomemos unos a otros como señores en lugar de Allah. Pero si vuelven la espalda, decidles: Sed testigos de que somos musulmanes». (Sura Āl ʿImrān, aleya 64)
Ibn Hazm dijo: El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, envió a los cristianos esta carta que contenía el versículo. Sabía con certeza que ellos tocarían la carta. La mayoría de los imanes respondieron a este argumento diciendo: No es más que una carta. No hay inconveniente en tocar cartas, libros de exégesis, de jurisprudencia y otros textos aunque contengan versículos, porque no se denominan Corán ni reciben la misma veneración que el Corán [sin embargo, no existe ninguna prueba en el Corán ni en los hadices de que esté prohibido que quien se encuentra en estado de yanabah toque y lleve el Corán. Los imanes lo consideran ilícito por respeto al Corán, pero lo consideran lícito con fines educativos. El imán Dawud al-Zahiri e Ibn Hazm lo consideran lícito en cualquier circunstancia. —Editor].
d. Recitar el Corán: Según muchos imanes, está prohibido que quien se encuentra en estado de yanabah recite cualquier parte del Corán.
En un hadiz narrado por ʿAli, que Allah esté complacido con él, se afirma: «Nada mantenía al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, alejado del Corán salvo la yanabah (la impureza que hace obligatorio el baño ritual, cuya explicación se dio anteriormente)». —Abu Dawud, Tirmidhi, Nasai e Ibn Majah. El hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: Algunos han calificado de débiles a ciertos narradores de este hadiz, pero es un buen hadiz del que se puede extraer una prueba. También se narró de ʿAli: Vi al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, hacer la ablución y luego recitar una parte del Corán; después dijo: «Esto está permitido para quien no se encuentra en estado de yanabah, pero no para quien se encuentra en ese estado, ni siquiera recitar una aleya». —Ahmad y Abu Yaʿla. Al-Hayzami dijo: Los narradores de este hadiz son dignos de confianza. Al-Shawkani dijo: «Si este hadiz es auténtico, puede utilizarse como prueba de que está prohibido que quien se encuentra en estado de yanabah recite el Corán. Sin embargo, el primer hadiz mencionado no contiene ninguna afirmación que demuestre la prohibición de recitar el Corán, pues lo máximo que se puede entender de él es que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, se abstuvo de recitar el Corán mientras se encontraba en estado de yanabah. Una afirmación de este tipo ni siquiera demuestra que recitar el Corán sea desaconsejable; ¿cómo podría demostrar que es ilícito?». Según los imanes Bujari, Tabarani, Dawud al-Zahiri e Ibn Hazm, es lícito que quien se encuentra en estado de yanabah recite el Corán. El imán Bujari dijo: La opinión de Ibrahim es que la mujer menstruante puede recitar versículos del Corán. Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, no consideraba censurable que quien se encuentra en estado de yanabah recitara el Corán. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, recordaba a Allah en toda circunstancia. El hafiz Ibn Hayar comentó al respecto que el imán Bujari no consideró auténtico ningún hadiz que afirmara que está prohibido que quien se encuentra en estado de yanabah o la mujer menstruante recite el Corán. Aunque otros consideran en conjunto probatorios los hadices relacionados con este asunto, la mayoría de sus interpretaciones están sujetas a discusión.
e. Permanecer en la mezquita: Está prohibido que quien se encuentra en estado de yanabah permanezca en la mezquita. Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: Un día llegó el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. En aquel entonces, las casas de sus compañeros tenían sus puertas orientadas hacia la mezquita. Él dijo: «Cambiad la dirección de las puertas de todas esas casas, de modo que se alejen de la mezquita». Después de decir esto, entró (en su casa o en la mezquita). La gente no hizo nada, esperando que se revelara alguna concesión para ellos. Poco después, salió hacia ellos y dijo: «Cambiad la dirección de las puertas de esas casas, de modo que se alejen de la mezquita, pues no considero lícita la mezquita para la mujer menstruante ni para quien se encuentra en estado de yanabah». —Abu Dawud. Umm Salama, que Allah esté complacido con ella, dijo: El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, entró en el recinto de esta mezquita y proclamó: «La mezquita no es lícita para quien se encuentra en estado de yanabah ni para la mujer menstruante». —Ibn Majah y Tabarani.
Ambos hadices citados demuestran que la mezquita no está permitida para quien se encuentra en estado de impureza ritual mayor ni para la mujer menstruante. Sin embargo, atravesar la mezquita está permitido para ambos, quien se encuentra en estado de impureza ritual mayor y la mujer menstruante. Pues Allah ha dicho: «¡Oh, creyentes! No os acerquéis a la oración cuando estéis ebrios, hasta que sepáis lo que decís; ni cuando estéis en estado de impureza ritual mayor, salvo que estéis de paso, hasta que os hayáis bañado. No hay falta en que atraveséis el lugar». (Sura 4, An-Nisá, aleya 43)
Yabir, que Allah esté complacido con él, dijo: «Algunos de nosotros atravesábamos la mezquita estando en estado de impureza ritual mayor». —Ibn Abi Shayba y Saíd ibn Mansur.
Zayd ibn Aslam también dijo: «Los compañeros del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, transitaban por la mezquita estando en estado de impureza ritual mayor». (Ibn al-Mundhir). Se transmitió de Yazid ibn Habib, que Allah esté complacido con él: «Las puertas de las casas de algunos ansar daban hacia la mezquita. Ellos incurrían en estado de impureza ritual mayor, pero no podían ir a buscar agua sin atravesar la mezquita. Por ello Allah reveló esta aleya: “No os acerquéis a la oración estando en estado de impureza ritual mayor, salvo que estéis de paso”». —Ibn Yarir.
Luego Ash-Shawkani dijo: «Esto demuestra sin lugar a dudas la cuestión en discusión». Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, me dijo: “Tráeme el pañuelo de la mezquita”. Respondí: “Estoy menstruando”. Él dijo: “Tu menstruación no está en tus manos”». —Todos los libros de hadices salvo Al-Bujari.
Se transmitió de Maimuna, que Allah esté complacido con ella: «El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, visitaba a algunas de nosotras mientras estábamos menstruando y, apoyando la cabeza en nuestro regazo, recitaba el Corán, aunque ella estuviera menstruando. Después, alguna de nosotras llevaba su pañuelo y lo dejaba en la mezquita estando menstruando». —Ahmad y An-Nasaí. Existen otros hadices con este mismo significado.
3. El baño mustahabb
Es decir, el baño que es elogiado y por el cual se obtiene recompensa, pero cuya omisión no merece reproche ni constituye pecado. Hay seis baños de este tipo:
a. El baño del viernes. Puesto que el viernes es el día en que los musulmanes se reúnen para adorar y realizar la oración, el Legislador, el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, ordenó bañarse ese día y recalcó su importancia, para que los musulmanes acudieran a su reunión con la mejor pureza y limpieza posibles. Se transmitió de Abu Saíd, que Allah esté complacido con él: el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Todo adulto debe bañarse el viernes y usar perfume en la medida de sus posibilidades». —Al-Bujari y Muslim.
«Wáyib» significa mustahabb importante. La prueba de ello es este hadiz de Bujari, transmitido por Ibn Umar: el viernes, Umar ibn al-Jattab estaba de pie pronunciando el sermón. De pronto se presentó un anciano emigrado de entre los compañeros del Mensajero de Dios; era Uzman. Umar lo llamó y le preguntó: «¿Qué hora es ahora?». Él respondió: «Estaba ocupado con un trabajo. Antes de regresar a casa escuché la llamada a la oración, por lo que no pude hacer más que la ablución». Umar dijo: «¿Solo la ablución? Aunque sabes que el Mensajero de Dios ordenaba realizar el baño ritual».
El imán Shafií dijo: Cuando Uzman no pudo realizar el baño ritual, no abandonó la oración, y Umar tampoco le ordenó salir de la mezquita para bañarse. Así quedó demostrado que ambos sabían que el baño ritual era opcional. Que el baño ritual es mustahabb también queda demostrado por este hadiz de Muslim, transmitido por Abu Huraira. El Mensajero de Dios dijo: «A quien realice correctamente la ablución, acuda a la oración del viernes y escuche en silencio, se le perdonarán todos sus pecados desde un viernes hasta el siguiente, y durante tres días más».
Al explicar cómo se demuestra el carácter mustahabb mediante este hadiz, Qurtubí dijo: La mención de la ablución y de las demás acciones relacionadas con ella, junto con la descripción de su recompensa —lo cual exige la validez de la oración— demuestra que la ablución es suficiente. Hafiz Ibn Hayar dijo en su obra Taljís: Este hadiz es la prueba más contundente de que el baño ritual del viernes no es obligatorio. Puesto que no se produce ningún perjuicio al omitirlo, se lo considera mustahabb. Sin embargo, si por omitir el baño ritual la gente sufre a causa del sudor y el mal olor, o se produce algo igualmente desagradable, entonces el baño ritual será obligatorio y omitirlo estará prohibido. Un grupo de sabios dictaminó que el baño ritual del viernes es obligatorio incluso si nadie sufre por su omisión. Presentaron como prueba el siguiente hadiz de Abu Huraira. El Mensajero de Dios dijo: «Todo musulmán debe bañarse una vez por semana; que lave su cabeza y su cuerpo». —Bujari y Muslim.
Ellos toman los hadices transmitidos sobre este asunto según su sentido aparente —es decir, como una obligación— y rechazan la interpretación contraria.
El tiempo del baño ritual se extiende desde el alba hasta la oración del viernes. No obstante, es mustahabb acudir a la oración inmediatamente después de bañarse. Si después del baño ritual ocurre algo que invalida la ablución, será suficiente realizar la ablución. Asram dijo: «He oído que preguntaron al imán Ahmad: “Si una persona se ha bañado y después se invalida su ablución, ¿le será suficiente hacer la ablución?”. Él respondió: “Sí”. No he oído nada mejor sobre este asunto que el hadiz de Abd al-Rahman ibn Abza». Ibn Abza transmitió de su padre, que era compañero del Profeta, que él se bañaba el viernes; y si después del baño se invalidaba su ablución, solo hacía la ablución y no volvía a bañarse. El tiempo del baño ritual termina con el final de la oración del viernes. Por tanto, quien se bañe después de la oración del viernes no habrá realizado el baño ritual del viernes, ni habrá cumplido con ello el acto mustahabb. Ibn Umar transmitió que el Mensajero de Dios dijo: «Cuando alguno de vosotros quiera acudir a la oración del viernes, que se bañe». —Todos los libros de hadices auténticos.
Ibn Abd al-Barr dijo que los musulmanes han alcanzado un consenso sobre este asunto.
b. El baño ritual del Eid: Los sabios han considerado mustahabb el baño ritual del Eid. No se ha encontrado ningún hadiz auténtico sobre este asunto. En la obra Badr al-Munir se afirma que los hadices relativos al baño ritual del Eid son débiles. Sin embargo, existen algunas buenas palabras de los compañeros sobre este tema.
c. El baño ritual de quien ha lavado a un muerto: Según muchos sabios, es mustahabb que quien haya lavado a un muerto realice el baño ritual. Abu Huraira transmitió que el Mensajero de Dios dijo: «Quien lave a un muerto, que se bañe; y quien lo transporte, que haga la ablución». —Ahmad y las recopilaciones de Sunan.
Sin embargo, los imanes criticaron este hadiz. Alí ibn al-Madaini, Ahmad, Ibn al-Mundhir, al-Rafi‘i y otros dijeron que los expertos en hadices no habían declarado auténtico ningún hadiz sobre este asunto. No obstante, el hafiz Ibn Hayar dijo acerca de este hadiz: «Al-Tirmidhi lo calificó de bueno e Ibn Hibban, de auténtico. Puesto que ha sido transmitido por numerosas vías, no puede ser menos que bueno». Al-Dhahabi dijo: «La cadena de transmisión de este hadiz es más sólida que la de muchos hadices que los juristas han aceptado como prueba». El verbo imperativo empleado en dicho hadiz indica que se trata de algo recomendable, pues se transmitió de Umar —que Allah esté complacido con él— que dijo: «Nosotros lavábamos al difunto; después, algunos de nosotros se bañaban y otros no». Este hadiz fue transmitido por al-Jatib con una cadena auténtica. Después del fallecimiento de Abu Bakr al-Siddiq —que Allah esté complacido con él—, su esposa Asma bint Umays lo bañó. Al salir después del baño, preguntó a los emigrados que estaban allí: «Hoy hace un frío muy intenso y estoy ayunando. ¿Es obligatorio que me bañe?». Ellos respondieron: «No». —Málik.
d. El baño ritual para entrar en estado de ihram: Según la mayoría de los eruditos, es recomendable bañarse cuando uno se propone entrar en estado de ihram para el hach o la umrah. Zayd ibn Zabit —que Allah esté complacido con él— dijo: «Vio al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— quitarse la ropa y bañarse para su ihram». —Al-Daraqutni, al-Bayhaqi y al-Tirmidhi. Al-Tirmidhi calificó este hadiz de bueno, mientras que al-Uqayli lo consideró débil.
e. El baño ritual al entrar en La Meca: Es recomendable que se bañe quien desee entrar en la Noble Meca. Se ha transmitido de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que, cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se dirigía a La Meca, pasaba la noche anterior en Dhu Tuwá hasta la mañana y luego entraba en La Meca durante el día. Él transmitió del Mensajero de Allah que este se bañaba. —Al-Bujari y Muslim.
Ibn al-Mundhir dijo: Según todos los eruditos, es recomendable bañarse antes de entrar en La Meca. Sin embargo, quien no lo haga no tendrá que ofrecer ninguna expiación. La mayoría de los eruditos dijo: Bastará con realizar la ablución.
f. El baño ritual para permanecer en Arafat: Es recomendable que se bañe quien desee permanecer en Arafat con motivo del hach. Málik transmitió de Nafi‘ que Abd Allah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— se bañaba para entrar en estado de ihram, antes de entrar en ihram, para entrar en La Meca y para permanecer en Arafat por la tarde.
4. Los pilares del baño ritual
El baño ritual prescrito por la ley islámica no se completa sin dos elementos:
a. La intención:
Esta es la que establece la diferencia entre las acciones naturales e instintivas del ser humano y los actos de adoración. La intención es exclusivamente un acto del corazón. La costumbre que la gente ha aprendido, adoptado y llegado a practicar de pronunciar la intención en voz alta es una innovación y una práctica ajena a la ley islámica. Se debe abandonar esta costumbre. Ya hemos tratado anteriormente la realidad y el significado de la intención en la explicación relativa a la ablución.
b. Lavar todas las partes del cuerpo:
Allah Altísimo ha dicho: «Y si estáis en estado de impureza mayor, purificaos completamente» (sura 5, al-Ma’idah: aleya 6), es decir, bañaos. Allah también ha dicho: «Te preguntan acerca de la menstruación. Di: “Es una impureza y una condición molesta”. Así pues, manteneos apartados de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que hayan alcanzado la pureza» (sura al-Baqarah: aleya 222).
Que alcanzar la pureza en ambas aleyas significa bañarse queda claramente demostrado en la siguiente aleya: «¡Oh, creyentes! No os acerquéis a la oración mientras estéis ebrios, hasta que sepáis lo que decís; ni estando en estado de impureza mayor, salvo cuando estéis de paso, hasta que os bañéis» (sura 4, an-Nisa: aleya 43). En realidad, bañarse significa lavar todas las partes del cuerpo.
5. Las sunas del baño ritual
Es suna que toda persona que se bañe lo haga de la misma manera en que se bañaba el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Primero:
(1) lavar ambas manos tres veces;
(2) después, lavar las partes íntimas;
(3) luego, realizar una ablución completa como la ablución para la oración. Cuando uno se baña tomando agua de un recipiente pequeño, puede retrasar el lavado de los pies hasta la última etapa del baño.
(4) Después, verter agua sobre la cabeza tres veces y, al mismo tiempo, pasar los dedos por el cabello para que el agua llegue hasta las raíces.
(5) Luego, verter agua sobre todo el cuerpo, primero sobre el lado derecho y después sobre el izquierdo. Al mismo tiempo, frotar, tanto como sea posible, las axilas, el interior de las orejas, el interior del ombligo, entre los dedos de los pies y todo el cuerpo. Sobre esto se encuentra una explicación detallada en el hadiz de Aisha, que Allah esté complacido con ella. Ella dijo: «Cuando el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se bañaba para purificarse de la impureza mayor, comenzaba lavándose las manos; luego vertía agua con su mano derecha sobre la izquierda y con ella lavaba sus partes íntimas; después realizaba la ablución como para la oración. Luego tomaba agua, introducía los dedos en las raíces del cabello y hacía llegar el agua. Cuando se aseguraba de que el agua había llegado a las raíces del cabello, se vertía agua sobre la cabeza tres veces, tomando agua a puñados. Después vertía agua sobre todo el cuerpo». —Al-Bujari y Muslim.
En otra narración de Al-Bujari y Muslim se dice: «Después se pasaba ambas manos entre el cabello, separándolo, y cuando comprendía que había mojado el cuero cabelludo con agua, vertía agua sobre la cabeza tres veces». En otro hadiz de Aisha, recogido por Al-Bujari y Muslim, se dice: «Cuando el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, realizaba el baño de la impureza mayor, hacía traer agua, se la vertía en las palmas de las manos, luego echaba agua primero sobre el lado derecho de la cabeza y después sobre el izquierdo, y finalmente pasaba ambas palmas por encima de la cabeza».
Maymuna, que Allah esté complacido con ella, narró: «Puse agua para que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se bañara. Él vertió agua sobre ambas manos, se las lavó dos o tres veces, luego vertió agua con la mano derecha sobre la izquierda y lavó sus partes íntimas con esa agua. Después frotó sus manos con tierra, se enjuagó la boca, se puso agua en la nariz, se lavó la cara y las manos, luego se lavó la cabeza tres veces y vertió agua sobre todo el cuerpo. Después se apartó del lugar donde estaba de pie y se lavó los pies. Entonces le ofrecí un trozo de tela, pero no lo tomó (según la narración de Al-Bujari, lo rechazó); más bien, comenzó a sacudirse el agua con la mano». —Todas las colecciones de hadices auténticos.
6. El baño ritual de las mujeres
El baño ritual de la mujer es igual que el del hombre. Sin embargo, para la mujer es suficiente hacer llegar el agua a las raíces del cabello recogido; no es necesario deshacerlo, como dijo Umm Salama, que Allah esté complacido con ella. Una mujer preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! Yo llevo el cabello recogido. ¿Debo deshacerlo al bañarme por la impureza mayor?». El Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, respondió: «Te echarás agua sobre la cabeza tres veces, tomando agua a puñados, y luego verterás agua sobre todo el cuerpo; eso será suficiente para ti. Con ello alcanzarás la pureza». —Ahmad, Muslim y At-Tirmidhi.
At-Tirmidhi lo consideró excelente y auténtico. Se narró de Ubayd ibn Umayr —que Allah esté complacido con él—: Aisha —que Allah esté complacido con ella— se enteró de que Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— ordenaba a las mujeres deshacer sus trenzas al bañarse. Aisha dijo: «Me sorprende Ibn Umar: ordena a las mujeres deshacer sus trenzas al bañarse, pero ¿por qué no les ordena afeitarse el cabello de la cabeza? Yo y el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos bañábamos del mismo recipiente. No hacíamos más que verter agua sobre la cabeza tres veces». —Ahmad y Muslim.
Cuando una mujer se baña después de la menstruación y del sangrado posparto, es recomendable que tome un trozo de algodón o algo similar, le aplique almizcle u otro perfume y luego limpie con ello las huellas de sangre. Así perfumará el lugar y eliminará de él el mal olor. Se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella—: «Asma, hija de Yazid —que Allah esté complacido con ella—, preguntó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— sobre el baño posterior a la menstruación. El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Una de vosotras tomará, al bañarse, el agua necesaria y hojas de azufaifo; después realizará correctamente la ablución. Luego verterá agua sobre su cabeza y la frotará vigorosamente, de modo que el agua llegue a las raíces del cabello. Después verterá agua sobre ella. Luego tomará un paño impregnado de almizcle y con él se purificará”. Asma dijo: “¿Cómo me purificaré con un paño impregnado de almizcle?”. Él dijo: “¡Gloria a Allah! ¡Purifícate con él!”. Aisha dijo: “Probablemente estaba ocultando el asunto, es decir, fingía no entender aunque lo había comprendido. Limpiarás con él las huellas de sangre”. Después preguntó sobre el baño debido a la impureza mayor. El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Tomarás el agua necesaria, luego te purificarás correctamente; después verterás agua sobre tu cabeza y la frotarás para que el agua llegue a la piel. Luego verterás agua sobre ella desde arriba”. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: “¡Qué excelentes son las mujeres de los ansar! La vergüenza no les impide adquirir un conocimiento profundo de la religión”. —Todas las colecciones de hadices auténticos, excepto At-Tirmidhi.
7. Algunas cuestiones relativas al baño ritual
a. Un mismo baño ritual será suficiente para la menstruación y la impureza mayor, para el viernes y la festividad, o para la impureza mayor y el viernes, si se formula la intención para ambas cosas. Pues el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cada persona obtendrá según la intención que haya formulado».
b. Cuando se realiza el baño ritual por causa de la impureza mayor, aunque no se haga la ablución antes, el propio baño sustituirá a la ablución. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— no hacía la ablución después del baño». Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «Un hombre le dijo: “Yo hago la ablución después del baño”. Ibn Umar le respondió: “Estás exagerando”». Abu Bakr ibn al-Arabi dijo: «Los eruditos han convenido en que la ablución está comprendida en el baño. La intención de purificarse de la impureza mayor también produce la purificación de la impureza menor y la elimina, pues el impedimento causado por la impureza mayor es mucho más grave que el causado por el hadaz —la impureza menor—. Por tanto, la intención de liberarse de la impureza menor queda comprendida en la intención de liberarse de la impureza mayor, y la intención de esta última es suficiente».
c. Está permitido que quien se encuentre en estado de impureza mayor y la mujer menstruante se depilen, se corten las uñas y vayan al mercado. Esto no es desaconsejable. Ata dijo: «Quien se encuentre en estado de impureza mayor puede afeitarse, cortarse las uñas y rasurarse el cabello de la cabeza. Haga o no la ablución, no hay ningún inconveniente». —Al-Bujari.
d. No hay inconveniente en entrar en los baños públicos, siempre que quien entre se abstenga de mirar las partes íntimas de otra persona y que nadie mire sus partes íntimas. Ahmad dijo: «Si sabes que quienes están en los baños públicos llevan un izar o un pantalón, entra; de lo contrario, no entres». El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ningún hombre debe mirar las partes íntimas de otro hombre, ni ninguna mujer las partes íntimas de otra mujer». No está prohibido mencionar el nombre de Allah en los baños. Recordar a Allah es una buena acción en toda circunstancia, mientras no exista una prohibición. El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— recordaba siempre a Allah.
e. Está permitido secarse las extremidades con un pañuelo, una toalla o algo similar durante la ablución y el baño ritual, tanto en invierno como en verano. 6. Está permitido que el hombre se bañe con el agua sobrante del baño de la mujer y que la mujer se bañe con el agua sobrante del baño del hombre. Del mismo modo, está permitido que el esposo y la esposa se bañen juntos del mismo recipiente. Se narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—: Una de las esposas del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— se bañó en un recipiente. Después, el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— se acercó para realizar la ablución o bañarse con el agua de ese recipiente. Su esposa dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Yo estaba en estado de impureza mayor». El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El agua nunca entra en estado de impureza mayor». —Ahmad, Abu Dawud, An-Nasai y At-Tirmidhi. Aisha —que Allah esté complacido con ella— se bañaba junto con el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— del mismo recipiente, y ambos se decían: «Déjame un poco de agua».
c. No está permitido bañarse desnudo en público. Es ilícito descubrir cualquier parte del awrah. No hay inconveniente en cubrirse con ropa u otra cosa. Fátima, que Allah esté complacido con ella, ocultaba al Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, detrás de una tela, y él se bañaba. Sin embargo, no hay inconveniente en bañarse desnudo lejos de la vista de la gente. Musa, la paz sea con él, se bañó desnudo, tal como se ha narrado en Al-Bujari.
Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando Ayyub, la paz sea con él, se estaba bañando desnudo, de repente cayó sobre él una bolsa de monedas de oro. Ayyub, la paz sea con él, comenzó a ocultarlas entre su ropa. Allah le dijo: “¡Oh, Ayyub! ¿Acaso no te he enriquecido hasta prescindir de lo que ves?”. Ayyub respondió: “¡Oh, Allah! ¡Por Tu honor! Ciertamente lo has hecho, pero nunca puedo prescindir de Tus bendiciones”». —Ahmad, Al-Bujari y An-Nasa’i.
7. El tayammum
1. Definición del tayammum
El significado lingüístico de tayammum es tener la intención o proponerse algo. Su significado técnico es tener la intención de pasar las manos por la tierra sobre ambas manos y el rostro, con el propósito de que la oración sea válida.
2. La legitimidad del tayammum en la sharía
La necesidad y legitimidad del tayammum en la sharía están demostradas y establecidas por el Corán, la Sunna y el ijma (consenso de los musulmanes).
Allah, el Altísimo, dice en el Sagrado Corán:
وَإِن كُنتم مرضى أَوْ عَلَى سَفَرٍ أَوْ جَاءَ أَحَدٌ مِنْكُم مِنَ الْقَائِطِ أَوْ لَيَسْتُمُ النِّسَاءَ فَلَمْ تَجِدُوا مَاءً فتيمموا سعيدا طيبا فامسحوا بوجوهكم وأيدِيكُمْ ، إِنَّ اللَّهَ كَانَ عَلُوا غَفُورًا .
«Si estáis enfermos o de viaje, o si alguno de vosotros viene de hacer sus necesidades, o habéis tenido relaciones con vuestras esposas, y no encontráis agua, buscad tierra pura y pasadla por vuestros rostros y manos. Ciertamente, Allah es Remisorio, Perdonador». (Sura 4, An-Nisa: aleya 43)
Prueba de la Sunna o los hadices: Abu Umama, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo:
جَعِلَتِ الْأَرْضِ كُلَّهَا لِي وَلِأُمَّتِي مَسْجِدًا وَطَهُورًا، فَأَيْنَهَا أَدركت رَجُلاً مِنْ أُمَّتِي الصَّلاةُ فعند ظهوره.
«Toda la tierra ha sido hecha para mí y para mi comunidad lugar de oración y medio purificador. Por tanto, cuando llegue el momento de la oración para cualquier miembro de mi comunidad, en cualquier lugar donde se encuentre, tendrá consigo aquello con lo que purificarse». —Ahmad.
Ijma: los musulmanes han llegado al consenso de que, en determinadas circunstancias, el tayammum es lícito en la sharía como alternativa a la ablución y al baño ritual.
3. Una particularidad de la comunidad de Muhammad
En efecto, el tayammum es una característica mediante la cual Allah ha distinguido y honrado especialmente a esta comunidad. Yabir relata que el Mensajero de Allah dijo: «Se me han concedido cinco cosas que no fueron concedidas a ninguno de mis predecesores: (1) se infunde temor de mí a la gente a una distancia de un mes de viaje; mediante ello he sido auxiliado. (2) La tierra ha sido hecha para mí lugar de oración y medio purificador. Por tanto, cuando llegue el momento de la oración para cualquier miembro de mi comunidad, que rece. (3) El botín de guerra me ha sido declarado lícito, mientras que no fue declarado lícito para ninguno de mis predecesores. (4) Se me ha concedido el derecho de interceder. (5) Antes, cada profeta era enviado únicamente a su propio pueblo; en cambio, yo he sido enviado a toda la humanidad». —Bujari y Muslim.
4. La razón por la que el tayammum fue establecido en la sharía
«Aisha relata: Un día partimos de viaje con el Mensajero de Allah. En una zona desértica se me perdió un collar. El Mensajero de Allah detuvo la marcha para buscarlo, y la gente —los compañeros— también se detuvo con él. Sin embargo, allí no había agua, ni tampoco los compañeros tenían agua. Finalmente, la gente acudió ante Abu Bakr y dijo: “¿No ve lo que ha hecho Aisha —su hija—? Ha obligado a todos a detenerse por haber perdido el collar”. Abu Bakr vino hacia mí mientras el Mensajero de Allah dormía sobre mi muslo. Abu Bakr me reprendió y me censuró tanto como Allah quiso. Luego comenzó a empujarme repetidamente en la cintura —para que me levantara y partiéramos—, pero no podía moverme porque el Mensajero de Allah dormía sobre mi muslo. Finalmente, permaneció dormido sin agua hasta la mañana. Entonces Allah reveló el versículo que ordenaba: “Haced tayammum”. Usayd ibn Hudayr dijo: “¡Oh, descendientes de Abu Bakr! Esta no es vuestra única bendición —tenéis muchas otras bendiciones—”. Aisha dijo: “De pronto hice levantarse al camello sobre el que estaba, y encontré el collar debajo de él». —Todas las colecciones de hadices excepto la de Tirmidhi.
5. Las causas que hacen lícito el tayammum
El tayammum es lícito en caso de impureza menor, que requiere la ablución, y en caso de impureza mayor, que requiere el baño ritual. Tanto si se está en la residencia habitual como de viaje, el tayammum es lícito cuando se presenta cualquiera de las siguientes circunstancias:
a. Cuando no se encuentra agua o no se encuentra una cantidad suficiente para alcanzar la purificación. Imrán ibn Husayn dijo: «Estábamos de viaje con el Mensajero de Allah. Él dirigió la oración con la gente presente y vio que un hombre se había apartado de la congregación. Le dijo: “¿Por qué no te has unido a la oración?”. Respondió: “Estoy en estado de janabah —impureza mayor— y no hay agua”. Él dijo: “Usa tierra; eso te será suficiente”». —Bujari y Muslim. Abu Dharr relata que el Mensajero de Allah dijo: «Para quien no encuentra agua, la tierra es un medio purificador, aunque transcurran diez años». —Abu Dawud, Tirmidhi, Nasai e Ibn Maya. Tirmidhi lo consideró auténtico y bueno. No obstante, antes de realizar el tayammum, esta persona debe buscar agua entre los miembros de su caravana, es decir, sus compañeros de viaje, y tratar de pedírsela. Si no la encuentra entre ellos, debe comprobar si hay agua en los alrededores. Cuando esté segura de que no hay en ningún lugar o sepa que se encuentra muy lejos, ya no será necesario seguir buscándola.
b. Cuando tiene una herida o enfermedad en el cuerpo y existe el riesgo de que el uso del agua agrave la enfermedad o retrase la recuperación, ya sea que esto se sepa por experiencia o por indicación de un médico fiable. Yabir dijo: «Partimos de viaje. Uno de nuestros compañeros resultó herido por una piedra y se le abrió la cabeza. Después, en ese estado, tuvo una emisión seminal nocturna. Preguntó a sus compañeros: “¿Creéis que me está permitido hacer tayammum?”. Ellos respondieron: “No creemos que te esté permitido; puedes usar agua”. Entonces se bañó y murió. Cuando llegamos ante el Mensajero de Allah, le informaron de lo sucedido. Él dijo: “Lo han matado. ¿Por qué no preguntaron cuando no sabían? El remedio de la ignorancia consiste en preguntar. Le habría bastado hacer tayammum, limpiar y escurrir la herida con un paño húmedo, o vendarla con un trapo y pasar la mano húmeda sobre el vendaje, y luego lavar el resto del cuerpo”». —Abu Dawud, Ibn Maya y Dar al-Qutni.
c. Cuando el agua está excesivamente fría y existe un fuerte temor de que su uso cause daño, será lícito hacer tayammum si no es posible calentarla, aun pagando a alguien para ello, o si no es posible entrar en un baño. En un hadiz narrado por Amr ibn al-As (que Allah esté complacido con él) se relata que, cuando fue enviado a la expedición de Zat al-Salasil, dijo: Una noche de intenso frío tuve una emisión nocturna. Temí que, si me bañaba, pudiera morir. Por eso hice tayammum y dirigí la oración del alba con mis compañeros. Después, cuando fui ante el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), mis compañeros le informaron de lo sucedido. El Mensajero dijo: «¡Oh, Amr! ¿Dirigiste la oración de tus compañeros estando impuro?». Respondí: Recordé las palabras de Allah: «No os matéis a vosotros mismos. Ciertamente, Allah es Compasivo con vosotros» (sura 4, an-Nisá, aleya 29). Por eso hice tayammum y dirigí la oración. Entonces el Mensajero se rio y no dijo nada más. —Ahmad, Abu Dawud, al-Hakim, ad-Daraqutni, Ibn Hibban y al-Bujari.
d. Aunque haya agua cerca, si al intentar obtenerla existe temor de perder la vida, el honor, los bienes o a los compañeros; o si entre el agua y la persona en cuestión se encuentra un enemigo capaz de causarle daño, ya sea una persona u otra cosa; o si la persona no puede usar el agua por estar encarcelada; o si no puede conseguirla por carecer de los medios necesarios, como un cubo y una cuerda, en todos estos casos la existencia del agua equivale a su inexistencia. Del mismo modo, también es lícito hacer tayammum para quien teme sufrir una falsa acusación y verse perjudicado si se baña [Un ejemplo del temor a una acusación es que un amigo soltero pase la noche como huésped en la casa de su amigo casado, donde este vive con su familia, y padezca impureza a causa de una emisión seminal. Si se bañara en tal situación, podrían surgir sospechas sobre él o podrían acusarlo falsamente].
e. Cuando sea necesario reservar el agua para beber, ahora o más adelante, uno mismo o el compañero de viaje. Incluso si ese compañero de viaje fuera un perro que no acostumbra a morder, o si fuera indispensable conservar el agua para amasar harina, cocinar o eliminar una impureza que no pueda quitarse sin agua, se hará tayammum y se reservará el agua disponible. El imán Ahmad (que Allah esté complacido con él) dijo que muchos compañeros del Profeta reservaron agua e hicieron tayammum únicamente para poder beber. Ali (que Allah esté complacido con él) dijo: Si un viajero se encuentra en estado de impureza mayor (yanabah), dispone de poca agua y teme sufrir sed, hará tayammum y no se bañará. —Ad-Daraqutni.
El imán Ibn Taymiyyah dijo: Para quien, por falta de agua, retiene la orina o las heces, es mejor no retenerlas, hacer tayammum y rezar que retenerlas para conservar la ablución.
f. Si, aun teniendo la capacidad de usar el agua, existe el temor de que el tiempo de la oración termine mientras realiza la ablución o el baño con agua, rezará después de hacer tayammum. No tendrá que repetir esa oración.
6. ¿Con qué tierra se hace el tayammum?
Es lícito hacer tayammum con tierra pura y con cualquier cosa procedente de la tierra, como arena, piedra y cal. Allah, exaltado sea, dijo: «Haced tayammum con la superficie pura de la tierra». Los especialistas en lengua árabe coinciden en que «sa‘id» designa la superficie de la tierra, ya sea tierra propiamente dicha u otra cosa.
7. La manera de hacer el tayammum
Quien haga tayammum debe comenzar formando la intención (la intención es obligatoria en el tayammum; esto se ha explicado en el capítulo de la ablución). Después mencionará el nombre de Allah. Golpeará ambas manos sobre la tierra pura y, con ellas, se limpiará el rostro y las manos hasta los codos. No se ha transmitido ningún hadiz más auténtico y claro sobre este asunto que el de Ammar (que Allah esté complacido con él).
Ammar dijo: «Me encontré en estado de yanabah, es decir, de impureza mayor. Después no encontré agua. Por necesidad, me revolqué en la tierra y recé. Luego informé de ello al Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Él dijo: “Habría bastado con que hicierais esto”, y, diciendo eso, golpeó con las palmas de ambas manos la tierra, sopló sobre ellas (para quitarles el polvo) y luego se limpió el rostro y las manos con ellas. —Al-Bujari y Muslim. Otra versión dice: “Te basta con golpear las palmas de ambas manos contra la tierra, soplar sobre ellas y después limpiar con ellas el rostro y las manos hasta los codos, es decir, pasarles las manos”. —Ad-Daraqutni. Este hadiz demuestra que basta con golpear la tierra una sola vez y que, al pasar las manos por ambas manos, basta con limpiar las palmas. Al hacer tayammum con tierra, es sunna soplar para quitar el polvo de las manos y no cubrirse el rostro de polvo.»
8. ¿Qué actos se hacen lícitos mediante el tayammum?
El tayammum es el sustituto del wudu y del ghusl cuando no hay agua. Por tanto, todos los actos que se hacen lícitos mediante el wudu y el ghusl también se hacen lícitos mediante el tayammum, como realizar la oración y tocar el Corán, entre otros. Para que sea válido, no es condición que haya comenzado el horario de la oración. Quien realiza el tayammum puede rezar con un solo tayammum tantas oraciones obligatorias y voluntarias como desee. Las normas del tayammum son exactamente las mismas que las del wudu. Se transmitió de Abu Dharr (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «La tierra es un medio de purificación para el musulmán, aunque no encuentre agua durante diez años. Pero cuando encuentre agua, que la haga llegar inmediatamente a la piel de su cuerpo, pues eso es mejor». —Ahmad y at-Tirmidhi.
9. Causas que invalidan el tayammum
El tayammum se invalida exactamente por las mismas causas por las que se invalida el wudu, pues el tayammum ocupa su lugar. Del mismo modo, el tayammum de quien lo realizó por no encontrar agua se invalida en cuanto encuentra agua. Y el tayammum de quien no podía utilizar agua se invalida en cuanto adquiere la capacidad de utilizarla. Sin embargo, si se encuentra agua después de haber realizado la oración con tayammum, o se adquiere la capacidad de utilizarla después de haber rezado, no es necesario repetir la oración, aunque todavía quede tiempo para ella. Se transmitió de Abu Sa‘id al-Judri (que Allah esté complacido con él): «Dos hombres emprendieron un viaje. De pronto llegó la hora de la oración, pero no tenían agua. Entonces realizaron el tayammum con tierra pura y rezaron. Después encontraron agua mientras aún no había terminado el horario de la oración. Uno de ellos hizo el wudu y repitió la oración, mientras que el otro no la repitió. Luego ambos acudieron al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y le relataron lo ocurrido. El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo al que no había repetido el wudu ni la oración: “Has seguido correctamente la Sunnah y tu oración es suficiente para ti”. Y al que había repetido la oración y hecho el wudu le dijo: “Tendrás una doble recompensa”». —Abu Dawud y an-Nasa’i.
No obstante, si encuentra agua y puede utilizarla después de comenzar la oración, pero antes de terminarla, su wudu quedará invalidado y deberá purificarse con agua. La prueba de ello es el hadiz antes mencionado, transmitido por Abu Dharr. Asimismo, cuando una persona en estado de janabah, es decir, de impureza mayor, o una mujer menstruante realiza el tayammum y reza debido a alguna de las causas que permiten el tayammum, no tendrá que repetir la oración. Pero cuando pueda utilizar agua, deberá realizar el ghusl, pues en el hadiz transmitido por ‘Imran (que Allah esté complacido con él) se dice: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dirigió la oración. Cuando terminó, vio a un hombre sentado aparte, que no había rezado con la congregación. Le dijo: “¡Oh, fulano! ¿Por qué no rezaste con la congregación?”. Él respondió: “Me sobrevino la impureza mayor y no encontré agua”. El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le dijo: “Debes usar tierra; eso te basta”. ‘Imran (que Allah esté complacido con él) prosiguió: Cuando se encontró agua, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) entregó al que estaba en estado de janabah un recipiente lleno de agua y le dijo: “Ve y viértela sobre tu cuerpo”». —Al-Bujari.
8. Pasar las manos húmedas sobre una venda o un vendaje
a. Licitud de pasar las manos húmedas sobre una venda o un vendaje
Está permitido pasar las manos húmedas sobre la venda, el vendaje o cualquier objeto similar que se coloque sobre una parte enferma del cuerpo. Hay varios hadices al respecto. Aunque estos hadices son débiles, cada uno de ellos refuerza y corrobora a los demás, haciéndolos aptos para demostrar su licitud. Entre ellos destaca el hadiz transmitido por Yabir (que Allah esté complacido con él). Él dijo:
«Un hombre resultó herido por el golpe de una piedra y se le abrió la cabeza. Después tuvo una emisión seminal durante el sueño. Preguntó a sus compañeros: “¿Creéis que tengo permiso para hacer el tayammum?”. Ellos respondieron: “No vemos que tengas autorización para hacer el tayammum, pues puedes utilizar agua”. Entonces el hombre realizó el ghusl y murió poco después. Más tarde, cuando llegamos ante el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y le informamos de lo sucedido, dijo: “Lo mataron; que Allah los mate. ¿Por qué no preguntaron cuando no sabían? La cura de la ignorancia consiste en preguntar. Le habría bastado realizar el tayammum, limpiarse con un paño húmedo, o cubrir la herida con una venda y pasar las manos húmedas sobre ella; después debía lavar el resto de su cuerpo”. —
Abu Dawud, Ibn Mayah y ad-Daraqutni. Se transmitió con una cadena auténtica de Ibn ‘Umar que él pasó las manos húmedas sobre una venda y un vendaje.
b. Normas sobre pasar las manos húmedas
La norma sobre pasar las manos húmedas sobre una venda o un vendaje es que, en el wudu y el ghusl, es obligatorio pasar las manos húmedas sobre la venda o el vendaje en lugar de lavar o pasar las manos húmedas sobre la parte enferma.
c. ¿Cuándo es obligatorio hacer el masah?
Quien tenga una herida o una fractura en alguna parte de su cuerpo y desee realizar el wudu o el ghusl, debe lavar sus miembros. Si para ello es necesario calentar el agua, deberá calentarla. Sin embargo, si lavar el miembro enfermo puede causar algún daño —por ejemplo, que se abra y aparezca una enfermedad, que aumente el dolor existente o que se retrase la curación de la enfermedad—, la obligación de lavarlo se sustituirá por el masah sobre el miembro afectado. Si incluso hacer el masah pudiera causar daño, será obligatorio cubrir la herida con una gasa o colocar un vendaje sobre la fractura. La gasa o el vendaje deberá colocarse de manera que no sobrepase los límites del miembro enfermo, salvo en la medida necesaria para sujetarlo. Después hará el masah sobre toda la gasa o el vendaje, de modo que no quede ninguna parte sin cubrir. No es condición que el cuerpo esté en estado de pureza antes de colocar la gasa o el vendaje, ni existe para ello un plazo determinado. Mientras persista la excusa válida, deberá continuar haciendo el masah sobre la gasa o el vendaje durante el wudu y el ghusl.
d. Causas que invalidan el masah
El masah quedará invalidado si se retira la gasa o el vendaje porque la enfermedad de la zona afectada ha sanado, si se cae por sí solo, o incluso si no se retira el vendaje, simplemente porque la enfermedad ha sanado.
Taharah (obtención de la pureza ritual)
9. ¿Cómo debe rezar quien no encuentra agua ni tierra para purificarse?
Cuando tanto el agua como la tierra estén fuera de su alcance y disponibilidad, deberá rezar sin realizar el wudu ni el tayammum. No tendrá que repetir jamás esa oración. Muslim narró, de Aisha —que Allah esté complacido con ella—, que ella había tomado prestado un collar de Asma, pero lo perdió. Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— envió a algunos compañeros en su búsqueda. Cuando llegó el momento de la oración, ellos rezaron sin wudu. Después se presentaron ante el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— y le expusieron el asunto. Inmediatamente fue revelado el versículo del tayammum. Umayr ibn Hudayr dijo: «¡Oh, Aisha! Que Allah te recompense con el bien. Cada vez que te ha sobrevenido una desgracia, Allah ha dispuesto un medio para salvarte de ella y ha procurado mediante ella un bien para los musulmanes». Estos compañeros rezaron cuando carecían de todos los medios para alcanzar la pureza ritual. Cuando el asunto fue presentado ante el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—, él no manifestó disgusto ni desaprobación, ni les ordenó repetir la oración. El imán al-Nawawi dijo: «Esta es la prueba más concluyente sobre este asunto».
10. Hayd (menstruación)
1. Definición del hayd
En árabe, el significado literal de hayd es flujo o secreción. El hayd es la sangre que sale por la vagina de una mujer en condiciones normales, sin parto ni lesión.
2. Edad en que aparece el hayd
Según la mayoría de los sabios, el hayd no comienza en las niñas antes de que cumplan nueve años [es decir, años lunares, de 354 días]. Si sale sangre antes de alcanzar esa edad, no es menstruación, sino una secreción patológica y excepcional. Esto puede prolongarse hasta el final de la vida. No existe ninguna prueba de que haya una edad determinada para su finalización. Por tanto, cuando una mujer anciana vea sangre, esta se considerará menstruación.
3. El color de la sangre menstrual
La sangre de la menstruación debe tener uno de los siguientes colores:
a. Negro: pues en el hadiz de Fátima bint Abi Hubaysh se narra: «Fátima bint Abi Hubaysh padecía istihada (flujo causado por una enfermedad). El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— le dijo: “Si se trata de sangre menstrual, será negra y las mujeres la reconocerán [otra posible interpretación es que tendrá un olor particular]”.
Cuando sea así, deja de rezar; pero si es de otro tipo, continúa realizando la ablución y rezando normalmente, pues se trata de una enfermedad. —Abu Dawud, an-Nasa’i, Ibn Hibban y ad-Daraqutni.
b. Rojo: porque este es el color original de la sangre.
c. Amarillo: es un tipo de líquido que parece pus, con un color amarillento en la parte superior.
d. Gris: un color intermedio entre el blanco y el negro, semejante al agua sucia. Marjana, la sierva liberta de Aisha —que Dios esté complacido con ella—, dijo: «Las mujeres enviaban a Aisha —que Dios esté complacido con ella— el algodón manchado de amarillo que introducían en sus partes íntimas para comprobar si aún quedaban signos de menstruación. Aisha decía: “No os apresuréis a rezar hasta ver un algodón blanco y limpio, sin color amarillo”». —Malik, Muhammad ibn al-Hasan y al-Bujari.
Si los colores amarillo y gris aparecen durante el período menstrual, se consideran menstruación; de lo contrario, no se consideran menstruación. Umm Atiya —que Dios esté complacido con ella— dijo: «Después de alcanzar la pureza, no considerábamos relevante ninguna secreción amarilla o gris». —Abu Dawud y al-Bujari. En la narración de al-Bujari no aparecen las palabras «después de alcanzar la pureza».
4. La duración de la menstruación
[Los eruditos difieren acerca de la duración de la menstruación. Algunos dicen que no existe una duración mínima. Otros dicen que la duración mínima es de un día y una noche. Otros sostienen que son tres días. Según algunos, la duración máxima es de diez días, y según otros, de quince días].
La menstruación no tiene una duración máxima ni mínima. No existe una prueba válida que establezca su duración. Sin embargo, si una mujer tiene un ciclo habitual determinado, puede actuar conforme a él. En el hadiz de Umm Salama —que Dios esté complacido con ella— se relata que preguntó al Mensajero —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— acerca de una mujer que sangraba continuamente. El Mensajero dijo que observara cuántos días del mes solía menstruar. Durante esos días debía dejar de rezar; después debía realizar el baño completo y atarse un paño en sus partes íntimas. Luego rezaría. —Las cinco colecciones de hadices restantes, excepto at-Tirmidhi.
Si no existe un ciclo determinado, el comienzo y el final se establecerán según los signos de la sangre. Esto queda demostrado por el hadiz de Fátima bint Abi Hubaysh mencionado anteriormente. En dicho hadiz, el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: «Si es sangre menstrual, será de un color negro conocido». Este hadiz demuestra que la sangre menstrual se distingue de las demás sangres y que las mujeres la reconocen.
5. La duración del período de pureza entre dos menstruaciones
Los eruditos coinciden en que no existe un límite preciso para el período de pureza entre dos menstruaciones. Sin embargo, difieren acerca de su duración mínima. Algunos han estimado que es de quince días; según otros, de trece días. Lo cierto es que no existe una prueba concluyente que establezca una duración mínima y que pueda servir como evidencia.
11. Nifás (sangrado posparto)
a. Definición del nifás
El nifás es la sangre que sale por el órgano sexual de la mujer después del parto, aunque se deba a un aborto espontáneo.
b. Duración del nifás
El nifás no tiene una duración mínima; incluso puede durar un solo instante. Si, después de dar a luz, a una mujer le sobreviene un sangrado que cesa al poco tiempo, o si da a luz sin sangrado alguno y termina el nifás, deberá realizar las oraciones, el ayuno y demás actos que realizan las mujeres purificadas. La duración máxima del nifás es de cuarenta días. Esto se sabe por el hadiz narrado por Umm Salama:
Umm Salama, que Allah esté complacido con ella, dijo: Durante la época del Mensajero de Allah, las mujeres que tenían nifás permanecían cuarenta días sin realizar sus actos de culto (es decir, no realizaban la oración, el ayuno ni otros actos similares). —Todas las colecciones de hadices, excepto la de Nasai. Después de citar este hadiz, al-Tirmidhi dijo: Todos los sabios, entre los compañeros, los tabi‘un y quienes les sucedieron, están de acuerdo en que las mujeres con nifás deben abstenerse de la oración durante cuarenta días. Sin embargo, si alcanzan la purificación antes de ese plazo, deben bañarse y realizar la oración y el ayuno. Si después de cuarenta días aparece sangre, según la mayoría de los sabios no está permitido abstenerse de la oración.
12. Actos prohibidos para las mujeres menstruantes y con nifás
Todo lo que se ha mencionado anteriormente como prohibido para quien está en estado de yanaba (la persona impura a causa de la emisión de semen) también está prohibido para la mujer menstruante y la mujer con nifás. Además, a las tres se las denomina «personas en estado de impureza mayor». Aparte de lo que ya se ha mencionado como prohibido para las mujeres menstruantes y con nifás, también están prohibidos los siguientes actos:
1. El ayuno
No es lícito que la mujer menstruante o con nifás ayune. Si ayuna, su ayuno se considerará inválido. Los ayunos de Ramadán que se omitan a causa de la menstruación o del sangrado posparto deberán recuperarse después de Ramadán. Sin embargo, no es necesario recuperar las oraciones. Esta concesión se otorgó para aliviar a las mujeres una dificultad excesiva, pues la oración debe realizarse con frecuencia, mientras que el ayuno no debe realizarse con tanta frecuencia. Esto se sabe por el hadiz de Abu Sa‘id al-Judri:
Abu Sa‘id al-Judri, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah pasaba junto a algunas mujeres cuando se dirigía al lugar de la oración para el Eid al-Fitr o el Eid al-Adha. Entonces dijo: «¡Oh, mujeres! Dad limosna, pues se me ha mostrado que la mayoría de vosotras serán habitantes del Infierno». Ellas dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Cuál es la causa?». El Mensajero de Allah dijo: «Maldecís excesivamente y tratáis con desprecio a vuestros parientes. No he visto a nadie que, a pesar de ser incompleta en inteligencia y en práctica religiosa, pueda apoderarse del corazón incluso del hombre más firme como vosotras». Las mujeres dijeron: «¿Dónde está nuestra deficiencia en inteligencia y en práctica religiosa?». Él dijo: «¿Acaso el testimonio de una mujer no equivale a la mitad del testimonio de un hombre?». Ellas respondieron: «Sí». Él dijo: «Esta es la deficiencia de la inteligencia. Cuando la mujer está menstruando, ¿acaso no abandona la oración y el ayuno?». Ellas respondieron: «Sí». El Mensajero dijo: «Esta es la deficiencia en su práctica religiosa». —Al-Bujari y Muslim.
Mu‘adha dijo: Pregunté a Aisha: «¿Por qué la mujer menstruante debe recuperar los ayunos, pero no debe recuperar las oraciones?». Aisha respondió: «Durante la época del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, cuando menstruábamos, se nos ordenaba recuperar los ayunos, pero no se nos ordenaba recuperar las oraciones». —Todas las recopilaciones de hadices auténticos.
2. Las relaciones sexuales durante la menstruación y el puerperio
Esto está prohibido por consenso de los musulmanes, conforme a las instrucciones inequívocas del Corán y la Sunna. Por tanto, no es lícito mantener relaciones sexuales con una mujer menstruante o en estado de sangrado posparto hasta que se purifique. En el hadiz de Anas se relata: Los judíos, cuando sus esposas menstruaban, no comían ni bebían con ellas, ni mantenían relaciones sexuales con ellas. Cuando los Compañeros preguntaron al Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, sobre este asunto, Allah reveló el versículo 222 de la sura Al-Baqara: «Te preguntan acerca de la menstruación. Di: “Es una impureza”. Apartaos, pues, de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que se purifiquen. Cuando se hayan purificado, id a ellas como Allah os ha ordenado. Ciertamente, Allah ama a quienes se arrepienten y ama a quienes se purifican». Entonces el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Podéis hacer todo excepto mantener relaciones sexuales». —Todas las recopilaciones de hadices auténticos, salvo Bujari.
El imán Nawawi dijo: Si un musulmán cree que es lícito mantener relaciones sexuales con una mujer menstruante en su órgano sexual, se convierte en incrédulo y reniega del islam. Pero si mantiene relaciones sin creer que sea lícito, ya sea por error, por desconocer que es ilícito o por desconocer que ella estaba menstruando, no comete pecado ni debe ofrecer expiación. Si lo hace deliberadamente, sabiendo que ella menstrúa y sabiendo que es ilícito, será considerado culpable de un pecado grave y deberá arrepentirse. Existen dos opiniones sobre si la expiación es obligatoria. La opinión más correcta es que no es obligatoria. También dijo: El segundo tipo consiste en mantener relaciones por encima del ombligo y por debajo de las rodillas. Esto es lícito por consenso. El tercer tipo consiste en mantener relaciones entre el ombligo y las rodillas, en cualquier parte excepto el órgano sexual y el ano. Sin embargo, la mayoría de los sabios lo consideran ilícito. Según Nawawi, es desaconsejable, pero lícito, pues esta opinión es la más sólida en cuanto a las pruebas.
La prueba que mencionó es el relato de las esposas del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él: Cuando el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, deseaba algo de una de sus esposas menstruantes, primero colocaba algo sobre su órgano sexual. —Abu Dawud. También se relata de Masruq ibn al-Ajda‘ que dijo: Pregunté a Aisha: «Cuando una esposa está menstruando, ¿qué puede esperar el marido de ella?». Ella respondió: «Todo excepto el órgano sexual». —Obra histórica de Bujari.
13. La istihada (sangrado causado por una enfermedad)
1. Definición: Se denomina istihada al sangrado continuo e irregular que se produce fuera del periodo habitual.
2. Situaciones de la mustahada (mujer afectada por sangrado causado por una enfermedad)
La mustahada puede encontrarse en tres situaciones:
a. Antes de la istihada, ella conocía una duración determinada de su menstruación. En tal caso, esa duración conocida se considerará la duración de su menstruación, y el tiempo restante se considerará istihada. Esto se debe a que en el hadiz de Umm Salama se menciona que ella preguntó al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, acerca de una mujer afectada por sangrado irregular. Él respondió: «Contará cuántos días solía menstruar y cuántos días del mes representan; después se bañará, se atará un paño en el órgano sexual y luego rezará». —Relatado en cinco recopilaciones de hadices auténticos, excepto las de Malik, Shafi‘i y Tirmidhi. Jattabi dijo: Esta es la norma para la mujer que, mientras estaba sana, conocía el número de días que menstruaba antes de enfermar. Después apareció la enfermedad y el sangrado continuó. Por ello, el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, le ordenó abstenerse de rezar durante el mismo número de días que solía menstruar cuando estaba sana. Al terminar esos días, se bañará una vez y entonces será considerada pura.
b. Sufre un sangrado continuo, pero anteriormente no tenía establecido el número de días de su menstruación. Esto se debe a que ha olvidado su costumbre, o a que entró en la pubertad ya encontrándose en estado de istiḥāḍa. Por ello, no puede distinguir entre la sangre menstrual y la sangre de istiḥāḍa. En esta situación, deberá considerar que su menstruación dura seis o siete días, que es la costumbre de la mayoría de las mujeres. Esto se basa en el hadiz de Ḥamna bint Yaḥsh, quien dijo: «Sufría un sangrado muy abundante de istiḥāḍa. Por eso fui ante el Mensajero de Allah para consultarle y comunicarle mi situación. Lo encontré en la casa de mi hermana Zaynab bint Yaḥsh. Dije: “¡Oh, Mensajero de Allah! Sufro un sangrado excesivo de istiḥāḍa. ¿Cuál es su opinión al respecto? Debido a ello he dejado de rezar y ayunar”. Él dijo: “Te indicaré que uses algodón; con él se detendrá tu sangre”. Ḥamna dijo: “El flujo es mayor que eso”. El Mensajero de Allah dijo: “Entonces ata un trozo de tela en el lugar de la sangre, como una brida”. Ḥamna dijo: “El flujo es mayor que eso”. El Mensajero de Allah dijo: “Te ordenaré dos cosas; con que hagas una de ellas será suficiente para ti, y si puedes hacer ambas, tú sabrás mejor”. El Mensajero de Allah le dijo: “Esto es un golpe de Satanás. Por tanto, considera seis o siete días como tu menstruación y deja el número exacto al conocimiento de Allah. Después, báñate. Cuando veas que estás pura y limpia, reza y ayuna durante veintitrés o veinticuatro días; eso será suficiente para ti. Hazlo así cada mes, como las mujeres que menstrúan y se purifican según la duración de su menstruación y de su pureza. Si puedes retrasar el ẓuhr y adelantar el ʿaṣr, báñate y reza juntos el ẓuhr y el ʿaṣr. Luego retrasa el magrib y adelanta el ʿišāʾ, báñate y reza juntos el magrib y el ʿišāʾ; y báñate para el faŷr y reza. Continúa de esta manera, rezando y ayunando, si puedes hacerlo”. El Mensajero de Allah dijo: “Esto es lo que más prefiero de las dos opciones para ti». —Aḥmad, Abū Dāwūd y at-Tirmiḏī. At-Tirmiḏī lo calificó como bueno y auténtico. Al-Bujārī también lo consideró bueno. Aḥmad ibn Ḥanbal lo consideró asimismo un hadiz bueno y auténtico. Al-Jaṭṭābī, al explicar este hadiz, dijo: «Esta mujer menstruaba por primera vez; anteriormente no había pasado por ningún período menstrual y tampoco era capaz de reconocer la sangre menstrual. Como su flujo sanguíneo continuaba, la mayor parte del tiempo sufría sangrado. Por ello, el Mensajero de Allah juzgó su caso tomando como referencia la costumbre general y el estado que suele presentarse durante la mayor parte del tiempo en las mujeres. Del mismo modo, determinó que menstruara una vez al mes, basándose en lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos según la costumbre de las mujeres. Las palabras del Mensajero de Allah: “como las mujeres que menstrúan y se purifican según la duración de su menstruación y de su pureza” confirman esto». Al-Jaṭṭābī dijo: «Esta es la regla fundamental para juzgar la situación de una mujer a la luz de la situación de otra en asuntos como la menstruación, el embarazo, alcanzar la pubertad y otros semejantes».
3. Las normas relativas a la istiḥāḍa
Las normas de la šarīʿa específicas para la mujer que sufre istiḥāḍa son, en resumen, las siguientes:
a. No tiene que bañarse para ninguna oración ni para ningún tiempo de oración. Solo debe bañarse una vez que cese la menstruación. Esta es la opinión de la mayoría de los sabios antiguos y posteriores.
b. Debe realizar una nueva ablución para cada oración. Según la narración de al-Bujārī, el Mensajero de Allah dijo: «Realiza la ablución para cada oración». Según el imán Mālik, es recomendable que realice la ablución para cada oración. Solo es obligatorio renovar la ablución cuando ocurra algo que la invalide.
c. Antes de realizar la ablución, debe lavar sus genitales. Para impedir o reducir la salida de impurezas, debe introducir en sus genitales un trozo de algodón o de tela. Si aun así no se detiene, deberá sujetarlo también sobre los genitales como una brida y colocar una tira de tela. No es obligatorio adoptar estas medidas; son recomendables.
d. Según la mayoría de los sabios, no puede realizar la ablución antes de que llegue el tiempo de la oración. Esto se debe a que alcanzar la pureza es una acción necesaria, y por ello no está permitido realizarla antes de que llegue el momento de la necesidad.
e. Según la mayoría de los sabios, durante el sangrado de istiḥāḍa es lícito que su esposo mantenga relaciones sexuales con ella, pues no existe ninguna prueba de que ello sea ilícito. Ibn ʿAbbās dijo: «Cuando la mujer que sufre istiḥāḍa reza, su esposo también puede acercarse a ella», ya que la oración es aún más importante. Este hadiz fue narrado por al-Bujārī. Es decir, si puede rezar mientras continúa el sangrado, aun cuando la oración es el acto para el cual las condiciones de pureza son más estrictas, entonces también serán lícitas las relaciones sexuales.
Se ha transmitido de Ikrima bint Hamna: «Ella padecía istihada y, en ese estado, su esposo mantenía relaciones sexuales con ella». —Abu Dawud y al-Bayhaqi. An-Nawawi dijo: «La cadena de transmisión de este hadiz es buena».
c. La mujer que padece istihada está, en términos generales, sujeta a las normas de la mujer purificada. Puede realizar la oración, ayunar, hacer i‘tikaf, recitar el Corán, tocarlo y transportarlo, así como realizar todos los actos de adoración. Existe consenso entre los musulmanes sobre este asunto [la sangre de la menstruación es sangre impura, mientras que la sangre de la istihada es sangre natural. Por ello, en el primer caso se prohíbe a la mujer realizar actos de adoración, pero no en el segundo].
Capítulo segundo: La oración (salat)
La oración (salat)
La oración es un acto de adoración. Se realiza pronunciando determinadas palabras y fórmulas, y ejecutando ciertos actos específicos. Este acto de adoración comienza diciendo «Allahu Akbar» y termina diciendo «As-salamu alaikum wa rahmatullah».
1. La importancia y el rango de la oración en el islam
En el islam, la importancia de la oración es mayor que la de todos los demás actos de adoración. Su rango es el más elevado. La oración es el pilar de la religión del islam. Sin este pilar, la religión no puede mantenerse en pie. El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo:
رأس الأمر الإسلام، وعمودة الصلاة ذروة سَنَامِهِ الْعِمَادُ فِي سَبِيلِ اللَّهِ .
Significado: «La base de todo asunto es el islam. El pilar del islam es la salat y su cumbre es el yihad por la causa de Alá». —Ahmad y Tirmidhi.
Entre todos los actos formales de adoración, Alá Ta‘ala hizo obligatoria en primer lugar la salat. La noche del Mi‘ray, Alá Ta‘ala se dirigió directamente a Su Mensajero, sin intermediario alguno, y estableció la obligatoriedad de la salat. Anas —que Alá esté complacido con él— narró que dijo: Durante la noche del Mi‘ray, al principio se hicieron obligatorias para el Profeta —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— cincuenta salat diarias. Después se redujeron y se fijaron en cinco, y se dijo: «Oh, Muhammad: Mi palabra no cambia; estas cinco salat son para ti equivalentes a cincuenta». Este hadiz fue narrado por el imán Ahmad y al-Nasa’i. Tirmidhi dijo que es un hadiz sahih. El primer asunto sobre el que se pedirá cuenta el Día de la Resurrección será la salat. Abdullah ibn Qurt narró que el Mensajero de Alá —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— dijo: «El primer asunto sobre el que se pedirá cuenta al siervo el Día de la Resurrección será la salat. Si se encuentra que su salat es correcta y válida, todas sus obras se considerarán correctas y válidas. Pero si su salat está arruinada, todas sus obras se considerarán incorrectas y desperdiciadas». Este hadiz fue narrado por al-Tabarani.
La última recomendación del Mensajero de Alá —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— antes de abandonar este mundo fue acerca de la salat. En el momento de exhalar su último aliento, repetía una y otra vez: «La salat, la salat, y quienes están bajo vuestra autoridad…
Lo último del islam que desaparecerá de la Tierra será la salat. Cuando la salat desaparezca, el islam será borrado de la Tierra. Ibn Hibban narró que el Mensajero de Alá —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— dijo: «Seguiréis desatando los lazos del islam uno tras otro. Cada vez que se desate un lazo, se desatará el siguiente. El primero que se desatará será el sistema de gobierno islámico y el último será la salat».
En el Noble Corán, Alá Ta‘ala ha mencionado repetidamente la salat. En ocasiones ha mencionado el dhikr junto con la salat:
إن الصلوة تَنْهَى عَنِ الْفَحْقَاءِ وَالْمُنْكَرِ، وَلَذِكْرُ اللَّهِ اكْبَرُ
Significado: «Ciertamente, la salat impide la obscenidad y las acciones reprobables, y el recuerdo de Alá —es decir, la salat— es lo más grande». (Sura al-Ankabut: aleya 45)
من افلح من تزكى وذكر اسْمَ رَبِّهِ فصلى.
Significado: Triunfó quien se purificó y se perfeccionó, recordó a su Señor y realizó la salat. (Sura Al-A‘la: versículos 14-15)
واتي الصلاة للتحرى .
Significado: Establece la salat con el propósito de recordarme (dhikr). (Sura Taha: versículo 14)
En ocasiones, Allah mencionó el zakat junto con la salat. Dijo:
وَأَقِيمُوا الصَّلاةَ وَآتُوا الزَّكَاةَ .
Significado: Estableced la salat y pagad el zakat. (Sura 2, Al-Baqara: versículo 110)
En ocasiones, vinculó la salat con la paciencia (sabr). Dijo:
وَاسْتَعِينُوا بالصبر والصَّلاةِ .
Significado: Y buscad ayuda mediante la paciencia y la oración. (Al-Baqara: aleya 45)
En ocasiones, Él ha mencionado junto con la oración el sacrificio y la ofrenda. Dijo:
فصل لربك وانحر.
Significado: Así pues, realiza la oración por tu Señor y ofrece el sacrificio. (Sura Al-Kawzar: aleya 2)
قُلْ إِن صَلَاتِي وَنُسُكِي وَمَحْيَايَ وَمَمَاتِي لِلَّهِ رَبِّ الْعَلَمِينَ، لَا غَرِيكَ لَهُ وَبِذَلِكَ أُمِرْتُ وَأَنَا أول المسلمين .
Significado: Di: «Ciertamente, mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte pertenecen exclusivamente a Allah, Señor de los mundos. Él no tiene asociado alguno. Yo soy el primero en someterme a Él». (Sura 6, Al-An’am: aleya 163)
En ocasiones, al mencionar los medios para el bienestar y el éxito de la vida humana, Allah, el Altísimo, ha mencionado la oración tanto al principio como al final. Por ejemplo, en las aleyas primera y segunda de la sura Al-Mu’minun dice: «Ciertamente, triunfaron los creyentes que son humildes en sus oraciones». Después de mencionar en medio otras cualidades de ellos, concluye este tema en las aleyas 9 a 11 de la siguiente manera: «Y aquellos que guardan sus oraciones. Estos son, en verdad, los herederos, quienes heredarán el Firdaus y permanecerán allí eternamente».
Ya se encuentre en su residencia o de viaje, en tiempos de paz o de temor, el islam ordena preservar la oración y ser diligente con ella en toda circunstancia. Allah, el Altísimo, dice:
حفِظُوا عَلَى الصَّلَوسِ وَالصَّلوة الوسطى ق وَقَوْمُوا لِلَّهِ فَيَتَى فَإِن خِفْتُمْ فَرِجَالاً أَوْ رَكْبَانًا جَ فَإِذَا اسنتر فَاذْكُرُوا اللهَ كَمَا عَلَيْكُمْ مَا لَمْ تَكُونُوا تَعْلَمُونَ
Significado: «Sean cuidadosos con las oraciones, especialmente con la oración intermedia, y permanezcan de pie ante Allah con humildad. Si temen algún peligro, oren caminando o montados. Pero cuando se sientan seguros, recuerden a Allah —es decir, realicen la oración— de la manera en que Él les enseñó, algo que antes no sabían». (Sura 2, Al-Baqarah: versículos 238-239)
En el Corán también se ha explicado claramente cómo realizar la oración durante el viaje, en estado de guerra y en condiciones de seguridad. Allah, el Altísimo, dice:
وَإِذَا ضَرَبْتُمْ فِي الْأَرْضِ فَلَيْسَ عَلَيْكُم جناح أن تَقْصُرُوا من الصلوةِ إِنْ خِفْتُمْ أَن يُفْتِنَكُمُ الَّذِينَ كَفَرُوا ، إِنَّ الْكَفِرِينَ كَانُوا لَكُمْ عَدُوٌّ مُبِينًا وَإِذَا كُنْتَ فِيهِمْ فَأَقَمْتَ لَهُمُ الصَّلوةَ فَلْتَقَرْ طَائِفَةٌ ينهم معكَ وَلْيَأْخُذُوا أَسْلِحَتَهُ لا فَإِذَ
ا سَجَدُوا فَلْيَكُونُوا مِن وَرَائِكُمْ من وَلَيَأْتِ طَائِفَةٌ أخرى لم يُصَلُّوْا فَلْيَصَلُّوا مَعَكَ وَلَيَ أَعْدُوا حِلْ رَهُمْ وَأَسْلِحَتَهُمْ ، وَ الَّذِينَ كَفَرُوا لَوْ تَقْتُلُونَ عَنْ أَسْلِحَتَكُمْ وامتعتكم فيميلون عليكم ميلة واحِدَةً ، وَلَا جُنَاحَ عَلَيْكُمْ إِن كَانَ بِكَر
أَذًى من مطر أو كنتم مرضى أن تَفَعُوا أَسْلِحَتِكُمْ وَعَدُوا مِنْ رَكُمْ ، إِنَّ اللَّهَ أَعَنْ لِلْكَفِرِينَ عَذَابًا مُّهِينَانَ فَإِذَا قَضَيْتُمُ الصَّلوةَ فاذْكُرُوا اللَّهَ فِيهَا وَقُعُودًا وَعَلَى جُنُوبِكُمْ، فَإِذَا اطمأننتى فَأَقِيمُوا الصلوة : إِن الصَّلوةَ كَانَتْ عَلَى
المؤمنين كتبا موقوتا .
Significado: «Cuando viajéis por la tierra, no incurrís en falta si acortáis la oración, si teméis que los incrédulos puedan causaros algún daño. Los incrédulos son claramente vuestros enemigos. Y cuando estés entre ellos y dirijas la oración para ellos, que un grupo de ellos se ponga de pie contigo y permanezca armado. Cuando hayan terminado de postrarse, que se coloquen detrás de vosotros, y que venga el otro grupo, que no había participado antes en la oración contigo, para que participe en ella. Que también permanezcan alertas y armados. Los incrédulos desean que descuidéis vuestras armas y vuestro equipaje para poder lanzarse de una sola vez sobre vosotros. Si sufrís por la lluvia o estáis enfermos, no incurrís en falta si dejáis las armas, pero manteneos alerta. Allah ha preparado para los incrédulos un castigo humillante. Después, cuando hayáis terminado, recordad a Allah de pie, sentados y acostados, en toda situación. Cuando os sintáis seguros, estableced la oración como corresponde. La oración en los tiempos prescritos es un deber obligatorio para los creyentes». (Sura 4, An-Nisa: versículos 101-103)
Al-lah, el Altísimo, reprendió severamente a quienes son negligentes con la Salat, no la preservan y la descuidan, y mencionó su funesto destino. Él dice:
فَخَلَفَ مِن بَعْدِهِمْ خَلْفٌ أَضَاعُوا الصَّلوةَ وَاتَّبَعُوا الثَّمَوتِ فَسَوْفَ يَلْقَوْنَ عَيًّا
Significado: «Después de ellos les sucedieron generaciones indignas; descuidaron la Salat y siguieron sus pasiones y deseos. Pronto verán el castigo de sus malas obras».
(Sura 19, Maryam: aleya 59)
Al-lah, el Altísimo, también dice:
فويل للمصلين، الَّذِينَ هُمْ عَنْ مَلَاتِهِمْ سَامُونَ .
Significado: «¡Ay, pues, de aquellos que oran y son negligentes con su Salat!» (Sura 107, Al-Ma’un: aleyas 4-5)
La Salat forma parte de los asuntos de suma importancia del islam. Para ello se necesita una guía especial. Ibrahim, la paz sea con él, suplicó a Al-lah que lo hiciera, tanto a él como a sus hijos, de quienes establecen la Salat:
ربِّ اجْعَلْنِي مُغير الصلوةِ وَمِنْ ذُرِّيَّتِي رَبَّنَا وَتَقَبَّلْ دُعَاءِ
Significado: ¡Señor! Hazme de aquellos que establecen la oración, y también a mis descendientes. ¡Señor! Acepta mi súplica. (Sura 14, Ibrahim: aleya 40)
2. ¿Cuál es el dictamen sobre quien abandona la oración?
El consenso de la comunidad musulmana es que abandonar la oración equivale a negarla. Y negar la oración es incredulidad y supone quedar fuera de la comunidad islámica. Sin embargo, el caso es diferente si un creyente, a pesar de mantener una firme convicción de que la oración es obligatoria, se ve obligado a abandonarla por una excusa válida.
Pero si alguien abandona la oración por pereza o alegando estar ocupado, eso no se considera una excusa válida según la sharía. Numerosos hadices declaran claramente que tal persona incurre en incredulidad. Por ejemplo:
1. Yabir —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
بين الرجل وبين الكفر ترك الصلاة.
Significado: Entre el siervo y la incredulidad está el abandono de la oración. —Musnad Ahmad, Sahih Muslim, Abu Dawud, Tirmidhi e Ibn Mayah.
2. Buraida —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
العهد الذي بيننا وبينمر الصَّلاةُ فَمَن تَرَكَهَا فَقَدْ كَفَرَ
«El pacto que existe entre nosotros y ellos es la oración. Por tanto, quien abandona la oración, incurre en incredulidad». —Musnad de Ahmad, Tirmidhi, Nasai e Ibn Maya.
3. Se narró de Abdullah ibn Amr ibn al-As —que Allah esté complacido con él— que dijo: Un día, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— habló sobre la oración. En este contexto dijo: «Quien preserve la oración, el Día de la Resurrección la oración será para él luz, prueba y certificado de salvación. Y quien no preserve la oración, el Día de la Resurrección no tendrá luz, prueba ni certificado de salvación. No solo eso, sino que ese día estará en compañía de Qarún, Faraón, Hamán y Ubay ibn Jalaf». —Musnad de Ahmad, Tabarani e Ibn Hibban.
La cadena de transmisión de este hadiz es buena. El hecho de que quien abandona la oración esté el Día de la Resurrección en compañía de líderes incrédulos demuestra su incredulidad.
El imán Ibn al-Qayyim dijo: quien no preserva la oración, es decir, quien la abandona, lo hace debido a su ocupación con sus bienes, con el gobierno, con los asuntos oficiales o con el comercio. Por tanto, quien abandona la oración por estar ocupado con sus bienes —ganándolos y protegiéndolos— será compañero de Qarún. Quien abandona la oración por estar ocupado administrando el país y el gobierno será compañero de Faraón. Quien abandona la oración por estar ocupado con los asuntos oficiales será compañero de Hamán. Y quien abandona la oración por estar ocupado con el comercio —y con el empleo— será compañero de Ubay ibn Jalaf.
4. Se narró de Abdullah ibn Shaqiq al-Uqayli que dijo: «Los compañeros de Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— no consideraban incredulidad el abandono de ninguna obra aparte de la oración». —Tirmidhi y Hakim. Hakim dijo: Este es un hadiz auténtico según las condiciones establecidas por el imán Bujari y Muslim.
5. Muhammad ibn Nasr al-Marwazi dijo: Escuché a Ishaq decir: «Se ha transmitido mediante una cadena auténtica del Noble Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— que quien abandona la oración es un incrédulo».
La opinión de quienes adquirieron conocimiento del mismo Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— también era la siguiente: «Quien abandona deliberadamente la oración sin excusa válida y deja pasar deliberadamente su tiempo sin excusa válida es un incrédulo».
6. Ibn Hazm dijo: «Se ha transmitido de compañeros como Umar, Abd al-Rahman ibn Awf, Muadh ibn Yabal y Abu Huraira —que Allah esté complacido con ellos— que quien abandona deliberadamente una oración obligatoria y deja que termine su tiempo es un incrédulo y un apóstata que ha abandonado el islam». No sabemos que nadie entre estos compañeros haya discrepado de esta opinión. El imán Mundhiri lo mencionó en At-Targhib wa at-Tarhib. Después dijo: La opinión de un grupo de los compañeros y de quienes les sucedieron es que quien abandona voluntariamente la oración y deja pasar todo su tiempo es un incrédulo. Entre ellos están Umar ibn al-Jattab, Abdullah ibn Masud, Abdullah ibn Abbas, Muadh ibn Yabal, Yabir ibn Abdullah y Abu Darda —que Allah esté complacido con ellos—. Fuera de los compañeros, quienes sostuvieron esta opinión fueron Ahmad ibn Hanbal, Ishaq ibn Rahwayh, Abdullah ibn al-Mubarak, an-Najai, al-Hakam ibn Utayba, Abu Ayyub as-Sajtiyani, Abu Dawud at-Tayalisi, Abu Bakr ibn Abi Shayba, Zuhayr ibn Harb y otros —que Allah tenga misericordia de ellos—.
Los hadices en los que se declara que quien abandona la oración merece la pena de muerte son los siguientes:
a. Narrado por Ibn Abbás: el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «El asidero del islam y la base de la religión son tres cosas. Sobre estas tres se ha establecido la estructura del islam. Quien abandone cualquiera de ellas es incrédulo respecto de ella y su sangre se vuelve lícita: dar testimonio de que no hay otra divinidad excepto Allah, realizar las oraciones obligatorias y ayunar en Ramadán». —Abu Ya‘la.
En otra narración se dice: «Quien abandone cualquiera de ellas es un incrédulo. No se le aceptarán ni las obligaciones ni las obras voluntarias, y su vida y sus bienes se volverán lícitos».
b. Narrado por Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—: el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Se me ha ordenado combatir a la gente hasta que den testimonio de que no hay otra divinidad excepto Allah y de que Muhammad ﷺ es el Mensajero de Allah, establezcan la oración y entreguen el zakat. Cuando cumplan estas acciones, su vida y sus bienes estarán a salvo por mi parte, salvo por el derecho del islam. Y su cuenta corresponde a Allah». —Al-Bujari y Muslim.
c. Narrado por Umm Salama —que Allah esté complacido con ella—: el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Se os designarán diversos gobernantes; a unos los aprobaréis y a otros los desaprobaréis. Quien los desapruebe estará libre de culpa, y quien los niegue estará a salvo. Pero quien esté satisfecho con ellos y los siga tendrá un asunto distinto». La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah!, ¿combatiremos a gobernantes de esta clase?». Él respondió: «No, mientras realicen la oración». —Muslim.
Es decir, la oración ha sido establecida como el único impedimento para combatir a los gobernantes opresores.
d. Narrado por Abu Sa‘id —que Allah esté complacido con él—: cuando Alí —que Allah esté complacido con él— se encontraba en Yemen, envió al Mensajero de Allah ﷺ un pequeño trozo de oro. El Mensajero de Allah ﷺ lo repartió entre cuatro personas. Entonces un hombre dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah!, teme a Allah». El Mensajero de Allah ﷺ respondió: «¡Ay de ti! ¿Acaso no soy yo quien, entre todos los habitantes del mundo, tiene más derecho a temer a Allah?». Después, el hombre se marchó. Jálid ibn al-Walid dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah!, ¿no debo golpearle el cuello?». El Mensajero ﷺ respondió: «No le golpees el cuello. Quizá rece». Jálid dijo: «Hay muchas personas que dicen con la boca cosas que no albergan en su corazón». El Mensajero de Allah ﷺ dijo: «No se me ha ordenado investigar lo que hay en el corazón de la gente ni abrirles el vientre para examinarlo». —Compendio de hadices de Al-Bujari y Muslim.
También en este hadiz se ha establecido la oración como impedimento para matar. Es decir, si se abandona la oración, la muerte se vuelve inevitable.
La opinión de otros eruditos es la siguiente: los hadices mencionados claramente han calificado de incrédulo a quien abandona la oración y han declarado lícito matarlo. Sin embargo, numerosos eruditos antiguos y posteriores sostienen que no se le debe declarar incrédulo. Entre ellos se encuentran el imán Abu Hanifa, Malik y Shafi‘i. Según ellos, es un transgresor y se le debe obligar a arrepentirse. Si no se arrepiente, según el imán Malik, Shafi‘i y otros, será ejecutado como castigo. Abu Hanifa dice: «No será ejecutado; se le impondrá otro castigo y será encarcelado hasta que rece».
Ellos consideran que los hadices que lo califican de incrédulo se refieren a quienes niegan la oración y consideran lícito abandonarla. Se oponen a esa opinión citando varios versículos del Corán y hadices. Por ejemplo, la aleya 116 de la sura an-Nisa: «Ciertamente, Allah no perdona que se Le asocie nada; pero perdona lo que sea menos que eso a quien Él quiere».
Asimismo, se narró de Abu Huraira en Ahmad y Muslim que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Cada profeta tiene una súplica que es aceptada. Por ello, cada profeta se apresuró a hacer su súplica. Pero yo he reservado mi súplica para interceder por mi comunidad el Día de la Resurrección. Si Allah quiere, quien muera sin asociar a nadie con Allah recibirá mi intercesión».
Y se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— en el Sahih de Al-Bujari que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «La persona más afortunada en obtener mi intercesión será aquella que diga con sincero corazón: “No hay nadie que tenga autoridad ni poder de salvación excepto Allah”».
Un debate sobre quien abandona la oración: Subki mencionó en la obra Tabaqat ash-Shafi‘iyya que el imán Shafi‘i y el imán Ahmad debatieron una vez acerca de quien abandona la oración. Shafi‘i dijo: «¡Oh, Ahmad! Usted dice que es un incrédulo».
Ahmad: «Sí».
Shafi‘i: «Si es un incrédulo, ¿cómo se hará musulmán?»
Ahmad diría: «Lā ilāha illā Allah, Muhammad es el Mensajero de Allah».
Al-Shafi‘i: El hombre sigue aferrado a esta profesión de fe; no la ha abandonado.
Ahmad: Se hará musulmán al realizar la oración.
Al-Shafi‘i: La oración del incrédulo no es válida, y no se le ordena abrazar el islam mediante la oración.
El imán Ahmad ya no pudo dar ninguna otra respuesta.
Opinión de al-Shawkani: Al-Shawkani dice: La verdad es que quien no reza es un incrédulo. En el Estado islámico será ejecutado. Se le considera incrédulo porque, por un lado, los hadices auténticos lo califican de incrédulo; y, por otro, se ha declarado que únicamente la oración impide calificarlo de incrédulo. Por tanto, si abandona la oración, ya no hay impedimento para considerarlo incrédulo. No estamos obligados a aceptar las pruebas presentadas por los opositores, pues nuestra postura es que puede existir una forma de incredulidad susceptible de ser perdonada y que no impida la intercesión del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Por ejemplo, aunque reconozcan la quibla, la ley islámica ha calificado de incrédulos a ciertos pecadores. Por consiguiente, no hay motivo para recurrir a esas argumentaciones rebuscadas.
3. ¿A quién le es obligatoria la oración?
La oración es obligatoria para todo musulmán adulto y mentalmente sano. ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella, relató: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: Se ha eximido de responsabilidad a tres personas: al durmiente, hasta que despierte; al niño, hasta que alcance la pubertad; y al demente, hasta que recupere la razón. —Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah.
4. La oración del niño
Aunque la oración no es obligatoria para el muchacho menor de edad, es deber de su tutor ordenarle que rece al cumplir siete años. Y cuando cumpla diez años, deberá golpearlo por no rezar, para que adquiera el hábito y reciba formación, y rece después de alcanzar la mayoría de edad. Se narró de Amr ibn Shuayb que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Ordenad a vuestros hijos que recen cuando cumplan siete años. Y cuando cumplan diez, golpeadlos por ello y separad sus camas». —Ahmad, Abu Dawud y al-Hakim.
5. ¿Cuántas oraciones obligatorias hay?
Allah, exaltado sea, ha prescrito cinco oraciones durante el día y la noche. Se narró de Ibn Muhayriz: un hombre de Banū Kināna llamado al-Mujdāy oyó que en Siria un hombre llamado Abu Muhammad decía que la oración del witr era obligatoria. Dijo: Fui ante Ubada ibn al-Samit y le informé del asunto. Ubada dijo: Abu Muhammad ha mentido. Oí al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir: «Allah ha prescrito a Sus siervos cinco oraciones. Quien las rece y no omita ninguna por desprecio, Allah le ha prometido hacerlo entrar en el Paraíso. Pero a quien no las rece correctamente, Allah no le ha hecho ninguna promesa: si quiere, lo castigará, y si quiere, lo perdonará». —Ahmad, Abu Dawud, an-Nasaí e Ibn Maya.
Se narró de Talha ibn Ubaydullah: un beduino llegó ante el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— con el cabello despeinado. Dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Dime qué oraciones ha hecho Allah obligatorias para mí». Él respondió: «Ha hecho obligatorias cinco oraciones. Sin embargo, si deseas rezar voluntariamente algunas oraciones adicionales, puedes hacerlo». Preguntó: «¿Cuántos ayunos ha hecho obligatorios?». Respondió: «El ayuno del mes de Ramadán. Además, si deseas observar algún ayuno voluntario, puedes hacerlo». Preguntó: «¿Qué cantidad de zakat ha hecho obligatoria?». El Mensajero de Allah le explicó todas las normas del islam. Entonces dijo: «Juro por Allah que no omitiré nada de estas obligaciones ni realizaré ninguna oración voluntaria adicional». El Mensajero de Allah dijo: «Si cumple su promesa, habrá triunfado». En otra narración: «Entrará en el Paraíso». —Al-Bujari y Muslim.
6. El horario de la oración
La oración tiene un tiempo o período determinado. Es necesario realizarla dentro de ese tiempo. Allah dice:
إن الصلوة كانت عَلَى الْمُؤْمِنِينَ كِتَبا موقوتا .
«En verdad, la oración ha sido prescrita para los creyentes en tiempos determinados»; es decir, una obligación firme, demostrada por el Libro.
En el Corán se hace referencia a todos estos horarios. Allah dice:
وَاقِرِ الصَّلاةَ طَرَفَي النَّهَارِ وَزُلَفًا مِنَ اللَّيْلِ إِنَّ الْحَسَنَاتِ يُذْ مِبْنَ السَّيِّئَاتِ، ذَلِكَ ذكرى للذاكرين.
«Establece la oración en los dos extremos del día y en las dos partes de la noche. Ciertamente, las buenas obras borran las malas. Esto es una exhortación para quienes recuerdan». (Sura Hud: aleya 114)
Hasan dijo: «Las oraciones de los dos extremos del día son el Fajr y el Asr, y las oraciones de las dos partes de la noche son el Magrib y el Isha».
Y en la sura Al-Isra se dice:
أخير الصلاة لدلوك الفيس إلى عمق الليل، وترأن الفَجْرِ إِن قُرْآنَ الْفَجْرِ كَانَ مَشْهُودًا.
«Establece la oración desde que el sol comienza a declinar hasta que comienza la oscuridad de la noche, y la recitación del alba. Ciertamente, en la recitación del alba hay testigos presentes».
Es decir, realiza la oración del Dhuhr en el primer horario después de que el sol comience a declinar. Este período se extiende hasta que comienza la oscuridad de la noche. Dentro de este período están comprendidas las oraciones del Asr, el Magrib y el Isha. Y «la recitación del alba» significa la oración del Fajr. «Hay testigos presentes» significa que los ángeles de la noche y los ángeles del día están presentes como testigos.
Y en la sura Taha se dice:
وَسَبِّحْ بِحَمْدِ رَبِّكَ قَبْلَ طُلُوعِ الشَّمْسِ وَقَبْلَ غُرُوبِهَا ، وَمِنْ أَنَاءِ الَّيْلِ فَسَبِّحُ وَامْرَانَ النَّمَارِ تعلق ترفيه
«Glorifica a tu Señor con alabanzas antes de la salida y de la puesta del sol. Y glorifícalo durante algunas horas de la noche y en los extremos del día. Quizá así quedes complacido». La glorificación antes de la salida del sol significa la oración del fayr. Y la glorificación, o recitación del tasbih, antes de la puesta del sol significa la oración del asr. Al-Bujari y Muslim narran de Yarir que Yarir —que Dios esté complacido con él— dijo: «Estábamos sentados junto al Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz—. De repente, en una noche de luna llena, miró hacia la luna y dijo: “Ciertamente, veréis a vuestro Señor tal como veis ahora esta luna, sin que tengáis dificultad alguna para verlo. Por tanto, si podéis terminar alguna oración antes de la salida y antes de la puesta del sol, hacedlo”». Después recitó esta aleya. Esta era la indicación de los horarios de la oración en el Noble Corán. Sin embargo, en los hadices se han determinado estos horarios y se han descrito sus señales. A continuación se citan los hadices:
1. Se narra de Abd Allah ibn Amr que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «El horario del duhr comienza cuando el sol se inclina hacia el oeste y la sombra de una persona alcanza la longitud de esta, y permanece hasta antes del asr. El horario del asr permanece mientras el sol no se vuelva amarillo. El horario del magrib permanece mientras, después de la puesta del sol, haya resplandor rojizo en el cielo occidental. El horario de la oración del isha permanece hasta la mitad de la noche. Y el horario de la oración del fayr va desde el amanecer hasta la salida del sol. Cuando salga el sol, absteneos de rezar, pues sale entre los dos cuernos de Satanás». Narrado por Muslim.
2. Se narra de Yabir ibn Abd Allah: Yibril —la paz sea con él— vino al Mensajero —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— y le dijo: «Levántate y reza». Entonces rezó después de que el sol se inclinara. Luego Yibril volvió a él en el horario del asr y le dijo: «Levántate y reza». Entonces rezó la oración del asr después de que la sombra de cada cosa alcanzara el doble de su longitud. Después Yibril volvió a él en el horario del magrib y le dijo: «Levántate y reza». Entonces rezó después de la puesta del sol. Luego Yibril volvió a él en el horario del isha y le dijo: «Levántate y reza». Entonces rezó la oración del isha después de que desapareciera el resplandor rojizo del cielo occidental. Después, cuando amaneció, Yibril volvió a él. Al día siguiente, en el horario del duhr, Yibril volvió a él y le dijo: «Levántate y reza». Entonces rezó la oración del duhr cuando la sombra de cada cosa alcanzó su misma longitud. Luego volvió a él en el horario del asr y le dijo: «Levántate y reza». Entonces, cuando la sombra de cada cosa alcanzó el doble de su longitud, rezó la oración del asr. Después volvió a él en el magrib a la misma hora que el día anterior. Luego vino en el horario del isha, cuando había transcurrido la mitad de la noche o un tercio de ella, y rezó la oración del isha. Después, cuando el amanecer se hizo muy luminoso, volvió a él y le dijo: «Levántate y reza». Entonces rezó la oración del fayr. Luego dijo: «Entre estos dos horarios hay otro horario». Ahmad, al-Nasaí y al-Tirmidi. Al-Bujari dijo: «Este es el hadiz más auténtico acerca de los horarios de la oración», es decir, acerca de la dirección de Yibril como imán.
– El horario de la oración del duhr
Los dos hadices anteriores dejan claro que el horario del duhr comienza cuando el sol se inclina desde el centro del cielo. Permanece hasta que la sombra de cualquier objeto alcanza una longitud igual a la suya, sin contar la sombra que tenía en el momento de la inclinación del sol. Sin embargo, durante el calor intenso es recomendable retrasar la oración del duhr desde su primer horario, para que no se pierda la concentración. Fuera del calor intenso, es recomendable rezar la oración al comienzo de su horario. Anas —que Dios esté complacido con él— narró: «Cuando hacía mucho frío, el Mensajero —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— adelantaba la oración; y cuando hacía mucho calor, la retrasaba». —Al-Bujari. Abu Dharr —que Dios esté complacido con él— dijo: «Estábamos de viaje con el Mensajero —la paz y las bendiciones de Dios sean con él—. Entonces el almuédano quiso hacer la llamada a la oración del duhr. El Mensajero dijo: “Espera”, es decir, retrásala. El almuédano volvió a querer hacer la llamada y él dijo: “Espera”. Lo dijo así dos o tres veces. Finalmente vimos las sombras de las pequeñas colinas. Él dijo: “La intensidad del calor es parte del hervor del Infierno. Por tanto, cuando el calor sea intenso, retrasad la oración”». —Al-Bujari y Muslim.
El límite del retraso: el hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: Los sabios discreparon sobre cuál es el límite del retraso. Algunos dijeron: hasta que la sombra, después de la sombra inmediatamente posterior a la inclinación del sol, se alargue otro codo. Otros dijeron: una cuarta parte de la estatura de una persona; otros, un tercio; y otros, la mitad. Existen además muchas otras opiniones. Sin embargo, la norma generalmente aceptada es que esto varía según las circunstancias. La condición es que, bajo ninguna circunstancia, se sobrepase el final del horario de la oración.
– El tiempo de la oración del Asr
El tiempo de la oración del Asr comienza cuando la sombra de un objeto, después de la sombra que sigue al mediodía, alcanza su misma longitud. El tiempo del Asr continúa hasta la puesta del sol. Abu Huraira narró que el Mensajero de Allah dijo: «Quien alcance una rak‘a de la oración del Asr antes de la puesta del sol, es como si hubiera alcanzado todo el tiempo del Asr».
La formulación de al-Bayhaqi es: «Quien rece una rak‘a del Asr antes de la puesta del sol y luego rece las oraciones restantes después de la puesta del sol, no habrá perdido su oración del Asr».
El tiempo recomendado y el tiempo desaconsejado. El tiempo recomendado termina en cuanto el sol comienza a amarillear. Esto es lo que indican los dos hadices de Abdullah ibn Amr mencionados anteriormente. Se puede retrasar la oración hasta después de que el sol amarillee; sin embargo, si se hace sin excusa, será desaconsejable. Anas narró que el Mensajero dijo: «Esta es la oración del hipócrita: se sienta y espera; cuando el sol llega entre los dos cuernos de Satanás, se levanta y da cuatro picotazos, y en ello apenas recuerda a Allah». —Todas las compilaciones, excepto Bujari e Ibn Mayah.
An-Nawawi dijo en su comentario de Muslim: «Nuestros imanes han dicho que el tiempo del Asr es de cinco clases»:
1. El tiempo preferible;
2. el tiempo recomendado;
3. el tiempo permitido, no desaconsejable;
4. el tiempo permitido, pero desaconsejable;
5. el tiempo de la excusa.
El tiempo preferible es el primero. El tiempo recomendado se extiende hasta que la sombra se duplique. Es permitido y no desaconsejable hasta que el sol amarillee. Desde que amarillea hasta que se pone, es permitido, pero desaconsejable. En cuanto a quien, debido a un viaje o a la lluvia, combina el Zuhr y el Asr durante el tiempo del Zuhr, para él el tiempo del Zuhr es el tiempo de la excusa. La oración del Asr puede realizarse en cualquiera de estos cinco tiempos, y en ninguno de ellos se considera compensada. Pero cuando se pone el sol, entonces se considera una oración compensada.
Es necesario apresurar la oración en los días nublados: Burayda al-Aslami dijo: «Estábamos con el Mensajero de Allah en una expedición. Él dijo: “Apresurad la oración en los días nublados, pues quien deja pasar la oración del Asr verá anuladas todas sus buenas obras”». —Ahmad e Ibn Mayah. Ibn al-Qayyim dijo: «Dejarla tiene dos formas: abandonarla por completo y no realizar nunca la oración omitida. Con ello se anulan todas las buenas obras. Pero si se abandona de manera específica en un día determinado, se anulan las buenas obras de ese día».
La oración del ‘asr es la oración intermedia. Allah, el Altísimo, dijo: «Guardad todas las oraciones y guardad la oración intermedia». En varios hadices auténticos se menciona claramente que la oración del ‘asr es la oración intermedia.
a. Se narró de ‘Ali —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo el día de la batalla de al-Jandaq: «¡Que Allah llene de fuego las tumbas y las casas de los incrédulos! Pues nos mantuvieron ocupados combatiendo hasta la puesta del sol y no nos permitieron realizar la oración intermedia». —Bujari y Muslim.
b. Se narró de Ibn Mas‘ud: «Los politeístas no permitieron que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— realizara la oración del ‘asr hasta que el sol se volvió rojo y luego amarillo. Entonces el Mensajero de Allah dijo: “No nos permitieron realizar la oración intermedia, la oración del ‘asr. ¡Que Allah llene de fuego sus vientres y sus tumbas!”». —Ahmad, Muslim e Ibn Mayah.
—El horario de la oración del magrib
Cuando el sol desaparece y se pone, comienza el horario de la oración del magrib, y este continúa hasta que desaparece el resplandor del cielo occidental. ‘Abdullah ibn ‘Amr —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “El horario de la oración del magrib comienza cuando se pone el sol y continúa hasta que desaparece el resplandor”». —Muslim. Algo similar se narró de Abu Musa —que Allah esté complacido con él—. Un hombre preguntó al Mensajero de Allah acerca de los horarios de las oraciones y mencionó el hadiz completo. En él también se dice: Entonces Yibril le ordenó y él realizó la oración del magrib cuando se puso el sol. Cuando llegó el segundo día, dijo: Entonces la retrasó hasta que desapareció el resplandor. Después dijo: «El horario del magrib está entre estos dos momentos».
En la explicación de Muslim, al-Nawawi dijo: Los imanes más competentes de entre nuestros imanes se inclinan por dar prioridad a la permisibilidad de retrasar la oración hasta que desaparezca el resplandor. Es válido comenzar la oración en cualquier momento de este intervalo. No se incurre en pecado por retrasarla desde el comienzo de su horario. Esta es la opinión correcta y precisa; no es válida ninguna otra. En el hadiz sobre el liderazgo de Yibril en la oración, mencionado anteriormente, se dice que durante dos días realizó la oración del magrib al ponerse el sol, en el mismo momento. Esto demuestra que es recomendable apresurar la oración del magrib. Sobre este asunto hay instrucciones claras en varios hadices, como los siguientes:
1. Se narró de Sa’ib ibn Yazid que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Mientras mi comunidad realice la oración del magrib antes de que aparezcan las estrellas, permanecerá firme en el islam».
2. En el Musnad de Abu Ayyub al-Ansari se narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Realizad la oración del magrib al momento de que el ayunante rompa el ayuno y apresurad la oración antes de que aparezcan las estrellas».
3. En Sahih Muslim se narra de Rafi ibn Jadiŷ: Estábamos rezando la oración del magrib con el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Después, cuando cada uno de nosotros regresaba, podía ver el lugar donde había dejado sus propias flechas.
4. En Sahih Muslim se narra de Salama ibn al-Akwa: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, rezaba la oración del magrib inmediatamente después de que el sol se ocultaba y desaparecía.
– El horario de la oración del isha
El horario de la oración del isha comienza después de que desaparece el resplandor rojizo del cielo occidental y continúa hasta la medianoche. Se narra de Aisha, que Allah esté complacido con ella, que la gente rezaba la oración del isha desde que desaparecía el resplandor rojizo del cielo occidental hasta el primer tercio de la noche. Se narra de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Si no hubiera sido una dificultad para mi comunidad, les habría ordenado retrasar la oración del isha hasta un tercio de la noche o hasta la medianoche». También se narra de Abu Saíd: Una noche esperamos al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, para la oración del isha. Finalmente había transcurrido casi la mitad de la noche. Entonces vino y nos dirigió en la oración. Después dijo: «Sentaos. Mientras tanto, las demás personas se han acostado. Mientras me habéis estado esperando, se os ha considerado en oración. Si no fuera por la debilidad del débil, la enfermedad del enfermo y la dificultad del necesitado, retrasaría esta oración hasta la medianoche. Este es el horario preferible. El horario permitido y necesario se extiende hasta el alba». Qatada narra que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Sabed que perder una oración por causa del sueño no es negligencia. Solo es culpable de negligencia quien no reza antes de que llegue el horario de la oración siguiente».
Los hadices anteriores que describen los horarios demuestran que el horario de cada oración se extiende hasta que llega el horario de la oración siguiente. Sin embargo, el caso de la oración del alba es diferente. Esta oración no continúa hasta el mediodía. Los sabios coinciden en que su horario termina con la salida del sol. Es preferible retrasar la oración del isha respecto de su primer horario. Es mejor retrasarla hasta el final de su horario preferible, es decir, hasta la medianoche. Esto se debe a lo mencionado en el hadiz de Aisha, que Allah esté complacido con ella: «Una noche, cuando ya había transcurrido gran parte de la noche y la gente de la mezquita se había dormido, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, salió y dirigió la oración del isha. Dijo: “Si no quisiera causar dificultad a mi comunidad, este sería el horario del isha”». [Al-Nawawi dijo: Esto no significa después de la medianoche, pues ningún sabio ha dicho que sea mejor retrasarla hasta después de la medianoche]. —Muslim, al-Nasa’i.
Anteriormente se han mencionado los hadices de Abu Huraira y Abu Saíd. Ambos hadices respaldan el de Aisha, y cada uno de ellos demuestra que retrasarla es mejor y preferible. Sin embargo, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, no adoptó de manera permanente la práctica de retrasarla, porque ello causaría dificultad a quienes rezan. El Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, tenía en cuenta la conveniencia de los fieles que rezaban en congregación: a veces se apresuraba y a veces retrasaba la oración. Se narra de Yabir, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, rezaba el dhuhr cuando el sol había pasado el cenit y hacía mucho calor; el asr mientras el sol permanecía claro (es decir, antes de que se volviera amarillo); el magrib después de la puesta del sol; y el isha, unas veces retrasándolo y otras veces apresurándolo. Cuando veía que los fieles ya habían llegado, se apresuraba; y cuando veía que se retrasaban, retrasaba la oración. La oración del alba la rezaba él —o la rezaban ellos— mientras aún permanecía la oscuridad del final de la noche.
Dormir antes de la oración del isha y conversar después de ella Dormir antes de la oración del isha y conversar después de ella es desaconsejable. Abu Barza al-Aslami narra: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, prefería retrasar la oración del isha, a la que vosotros llamáis atama, y desaprobaba dormir antes de ella y conversar después. Ibn Masud narra: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, nos prohibía severamente conversar y entretenernos después del isha.
La razón por la que es desaconsejable dormir antes de la oración del isha y conversar después es que, al quedarse dormido, se puede perder la oportunidad de rezar en el horario preferible o en congregación. Además, conversar después del isha puede hacer inevitable permanecer despierto hasta muy entrada la noche, y pasar la noche en vela causa muchos perjuicios. Sin embargo, si alguien desea dormir un poco antes del isha y hay quien pueda despertarlo, o si conversa después del isha sobre asuntos beneficiosos, entonces no será desaconsejable. Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, conversaba con Abu Bakr, que Allah esté complacido con él, hasta altas horas de la noche sobre diversos problemas de los musulmanes. Yo también estaba con él. Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: Una noche, cuando el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se encontraba en la casa de Maimuna, yo también dormí allí para observar cómo rezaba por la noche. Vi que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, conversó un rato con su familia y después se durmió.
– El horario de la oración del fayr
El horario del fayr se extiende desde la aparición del alba verdadera hasta la salida del sol. Esto se ha mencionado en el hadiz citado anteriormente.
Es recomendable adelantar la oración del fayr. Es recomendable adelantar la oración del fayr y realizarla al comienzo de su horario. Abu Mas‘ud al-Ansari dijo: «En una ocasión, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizó la oración del fayr en la oscuridad. En otra ocasión la realizó después de que amaneciera y hubiera claridad. Después de eso, hasta su muerte, siempre realizó la oración en la oscuridad y nunca volvió a realizarla después de que amaneciera». —Abu Dawud y al-Bayhaqi; la cadena de transmisión es auténtica. Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Las esposas de los creyentes realizaban la oración del fayr con el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, cubiertas con sus vestimentas. Después de terminar la oración, cuando regresaban a sus casas, todavía estaba tan oscuro que nadie podía reconocerlas». —Las seis colecciones auténticas.
Sin embargo, en el hadiz narrado por Rafi‘ ibn Jadich se dice que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Realizad la oración del fayr cuando haya claridad, pues así vuestra recompensa será mayor». —Las cinco colecciones auténticas. Este hadiz ordena que haya claridad al regresar después de terminar la oración del fayr, no al comenzar a realizarla. Es decir, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, ordenó recitar una larga porción durante la oración, de modo que al salir ya fuera una mañana clara. Él mismo lo hacía así: durante la oración llegaba a recitar hasta cien aleyas. Este hadiz también puede interpretarse así: aseguraos bien de que ha aparecido el alba verdadera. No realicéis la oración basándoos únicamente en una suposición.
Si el horario termina después de que se haya realizado una rak‘ah, quien haya podido completar una sola rak‘ah antes de que terminara el horario será considerado como quien completó toda la oración dentro de su horario. Abu Hurayra narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Quien haya alcanzado una rak‘ah de la oración dentro de su horario, es como si hubiera realizado la oración completa». —Todas las colecciones auténticas. Esto se aplica a todas las oraciones. La versión de al-Bujari dice: «Cuando uno de vosotros haya podido realizar una sola prosternación de la oración del ‘asr antes de la puesta del sol, que complete su oración; y cuando haya podido realizar una sola prosternación de la oración del fayr antes de la salida del sol, que complete su oración». Aquí, «prosternación» significa «rak‘ah». El sentido aparente del hadiz es que quien complete una rak‘ah de la oración del fayr o del ‘asr dentro de su horario no tendrá que considerar reprobable su oración durante la salida o la puesta del sol, aunque esos dos momentos sean reprobables. Puesto que realizó una rak‘ah completa dentro del horario, su oración se considerará realizada dentro del horario vigente y no tendrá que recuperarla. Sin embargo, no está permitido retrasar deliberadamente la oración hasta ese momento final.
– Cuando se está dormido o se olvida la oración
Quien se encuentre dormido durante el horario de una oración o se olvide de ella tendrá como horario para realizarla el momento en que despierte o la recuerde. Abu Qatada narró que la gente informó al Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, que a veces perdían una oración por quedarse dormidos. El Mensajero dijo: «Si una oración se pierde por causa del sueño, eso no se considera negligencia. La negligencia consiste en perderla estando despierto. Por tanto, cuando alguno de vosotros olvide una oración o no pueda realizarla por haberse quedado dormido, que la realice en cuanto la recuerde». —An-Nasa’i; at-Tirmidhi dijo que es un hadiz auténtico. También se narró de Anas, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Quien olvide una oración, que la realice en cuanto la recuerde. Esa es su única expiación». —Al-Bujari y Muslim. ‘Imran ibn Husayn narró: «En una ocasión viajamos con el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz. Al final de la noche nos detuvimos para descansar. Nuestro sueño fue tan profundo que solo el calor del sol pudo despertarnos. Nos encontrábamos en tal estado de desconcierto que algunos comenzaron a correr de un lado a otro buscando los medios para purificarse. El Mensajero ordenó a todos que se tranquilizaran. Después partimos y continuamos nuestro camino. Finalmente, cuando el sol se elevó, el Mensajero realizó la ablución y ordenó a Bilal hacer la llamada a la oración. Bilal hizo la llamada. Después, el Mensajero realizó las dos rak‘ahs anteriores al fayr y luego dirigió la oración; nosotros rezamos. Entonces todos dijeron: “Oh, Mensajero de Allah, ¿acaso mañana no volveremos a realizar esta oración a su hora establecida?”, es decir, a la hora del fayr. El Mensajero dijo: “¿Acaso vuestro Señor, después de haberos prohibido la usura, la tomaría Él mismo? Es decir, si mañana volvierais a realizar la oración del fayr a su hora establecida, sería un añadido semejante a la usura”».
– Los horarios en los que está prohibido realizar la oración
Después de la oración del fajr hasta la salida del sol, y desde la salida del sol hasta que este se eleve a una altura equivalente a la de una lanza; al mediodía, hasta que el sol se incline hacia el oeste; y después de la oración del asr hasta la puesta del sol, está prohibido realizar cualquier oración. Abu Saíd narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No hay oración después de la oración del asr hasta la puesta del sol, ni después de la oración del fajr hasta la salida del sol». —Al-Bujari y Muslim. Amr ibn Abasa, que Allah esté complacido con él, dijo: «Dije: “¡Oh, Profeta de Allah! Infórmame acerca de la oración”. Él respondió: “Realiza la oración del fajr. Luego abstente de rezar hasta que salga el sol, pues el sol sale entre los dos cuernos de Satanás” [An-Nawawi dijo: «En esos momentos, Satanás acerca su cabeza al sol para que los incrédulos adoradores del sol se conviertan en adoradores de Satanás. Así, él y sus seguidores adquieren cierta influencia, autoridad y poder, con los cuales pueden hacer que la oración de los orantes parezca dudosa. Por ello, se considera desaconsejable rezar en esos momentos, para proteger la oración de esta duda creada por Satanás, del mismo modo que se desaconseja rezar en los lugares que sirven de refugio a Satanás»].
En ese momento los incrédulos se postran ante el sol. Después reza, pues en esa oración están presentes los ángeles y dan testimonio. Luego, cuando la sombra sea igual a una lanza —es decir, cuando permanezca junto al objeto y no se proyecte sobre el suelo, lo cual ocurre exactamente al mediodía—, reza. Después abstente de rezar, pues entonces —es decir, exactamente al mediodía— el Infierno arde intensamente. Cuando la sombra avance un poco, reza, pues entonces están presentes los ángeles y dan testimonio. De este modo, se puede realizar toda clase de oración hasta rezar la oración del asr. Después de la oración del asr, vuelve a abstenerte de rezar hasta que se ponga el sol, pues el sol se pone entre los dos cuernos de Satanás y en ese momento los incrédulos se postran ante él». —Ahmad y Muslim.
Se narró de Uqba ibn Amir que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos prohibió rezar y enterrar a los muertos en tres momentos; es decir, enterrar deliberadamente. Si el entierro ocurre involuntariamente, no está prohibido: durante la salida del sol, hasta que este se eleve; exactamente al mediodía; y durante la puesta del sol. —Todas las colecciones de hadices auténticos excepto Al-Bujari.
—Opiniones de los juristas sobre rezar después del fajr y del asr
Según la mayoría de los eruditos, es válido realizar después de las oraciones del fajr y del asr la compensación de las oraciones que se hayan perdido anteriormente, porque el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien haya perdido una oración por olvido, que la realice tan pronto como la recuerde». —Al-Bujari y Muslim. Sin embargo, entre los compañeros, Ali, Ibn Masud, Zayd ibn Zabit, Abu Huraira e Ibn Umar, que Allah esté complacido con ellos; entre los tabi‘in, Hasan y Said ibn al-Musayyab; y entre los imanes de las escuelas jurídicas, Abu Hanifa y Malik, desaprobaron realizar oraciones voluntarias después del fajr y del asr. Umar, que Allah esté complacido con él, golpeó a varias personas en presencia de varios compañeros por realizar dos rak‘at después del asr, y ninguno de ellos lo desaprobó. También Jálid ibn al-Walid solía golpear por ello. Según Ash-Shafi‘i, es válida la oración que tenga una causa, como la oración de salutación de la mezquita y la oración voluntaria después de la ablución. Estas dos clases de oración pueden realizarse inmediatamente después del fajr y del asr, porque el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— realizó la sunna del dhuhr después de la oración del asr. Según los hanbalíes, después del asr y del fajr están prohibidas todas las oraciones voluntarias, cualquiera que sea la causa, excepto las dos rak‘at del tawaf. Yubayr ibn Mutim narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «¡Oh, descendientes de Abd Manaf! No impidáis que nadie dé vueltas alrededor de esta Casa o rece en ella a cualquier hora del día o de la noche». —Las cuatro colecciones de Sunan, Ibn.
—Opiniones sobre rezar durante la salida del sol, la puesta del sol y el mediodía
Los hanafíes consideran generalmente inválido rezar en los tres momentos mencionados, ya se trate de una oración obligatoria, necesaria, voluntaria, compensatoria o que se esté realizando en su momento. La excepción son la oración del asr que se realiza en su momento y la oración fúnebre. (Si el cadáver llega en cualquiera de estos tres momentos, no será desaconsejable realizar la oración fúnebre). Si durante estos tres momentos se recita un versículo que requiere postración, también es válida la postración de la recitación. Según Abu Yusuf, tampoco es desaconsejable realizar una oración voluntaria al mediodía del viernes. En la escuela shafií, es desaconsejable realizar oraciones voluntarias sin causa en estos tres momentos. Sin embargo, son válidas y no desaconsejables las oraciones obligatorias, las oraciones voluntarias que tengan una causa, las oraciones voluntarias al mediodía del viernes y las oraciones voluntarias en la Mezquita Sagrada de La Meca. Según los malikíes, durante la salida y la puesta del sol, son ilícitas las oraciones voluntarias, las oraciones por voto, la postración de la recitación y la oración fúnebre, cualquiera que sea la causa. No obstante, la oración fúnebre es válida si se teme que el cadáver se descomponga. Durante estos dos momentos son válidas tanto las oraciones obligatorias compensatorias como las que se realizan en su momento; y al mediodía son válidas todas las oraciones obligatorias y voluntarias. En las anotaciones de Al-Muwatta, Al-Bayi narró de Ibn Wahb, y en Al-Mabsut se narró de Ibn Wahb, que cuando se preguntó a Malik —que Allah tenga misericordia de él— sobre rezar al mediodía, respondió: «Yo también realicé la oración del viernes con un grupo que rezaba la oración del viernes exactamente al mediodía. Algunos hadices han transmitido una prohibición al respecto. Sin embargo, no prohíbo realizar la oración que hice con la gente, aunque tampoco la apruebo debido a la prohibición». Los hanbalíes consideran que las oraciones voluntarias no son válidas en ninguna circunstancia durante estos tres momentos, tengan o no una causa, ya sea en la Mezquita Sagrada de La Meca o en cualquier otro lugar, y sea viernes o cualquier otro día. Sin embargo, consideran válida al mediodía y durante el sermón la oración de salutación de la mezquita del viernes. Según ellos, la oración fúnebre es ilícita en estos tres momentos, aunque es válida si se teme la descomposición del cadáver. A su juicio, también son válidas en estos tres momentos la compensación de las oraciones perdidas, las oraciones por voto y las dos rak‘at del tawaf, aunque sean voluntarias. (La razón de mencionar aquí las diferentes opiniones de los imanes es que todas cuentan con pruebas sólidas a su favor).
—Realizar oraciones voluntarias después del comienzo del tiempo del fajr y antes de la oración del fajr
Yasar, liberto de Ibn Ammar, dice: Al verme rezar una oración voluntaria después de que comenzara el tiempo del fajr, Ibn Umar me dijo: «Mientras estábamos rezando en ese momento, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— vino a nosotros y dijo: “Que quienes están presentes entre vosotros informen a los ausentes: después de que comience el fajr no hay ninguna oración salvo la oración del fajr”». —Ahmad y Abu Dawud. Aunque este hadiz es débil, tiene varias cadenas de transmisión, y cada una complementa a las demás. Por ello puede presentarse como prueba de que, salvo las dos rak‘at del fajr, cualquier otra oración voluntaria durante el tiempo del fajr es makruh. Esta es la interpretación que dio al-Shawkani. Según Hasan, al-Shafi‘i e Ibn Hazm, cualquier oración voluntaria puede realizarse sin condición alguna y no es makruh. Según Malik, solo es lícito rezar una oración voluntaria en ese momento para quien, por una razón válida, no pudo realizar la oración voluntaria de aquella noche. Se ha mencionado que Ibn Abbas, Qasim e Ibn Amir rezaron el witr después de que comenzara el tiempo del fajr. Ibn Masud dijo: «Si mientras estoy rezando el witr comienza la oración del fajr en congregación, no me importa». Yahya dijo: «Ubada solía dirigir la oración de un grupo de personas. Un día salió temprano. Cuando el almuecín comenzó a llamar a la oración del fajr, Ubada lo hizo detenerse y rezó el witr. Después rezó el fajr con todos». Said dice: «Ibn Abbas se durmió. Luego se despertó y dijo a su sirviente: “Ve a ver qué está haciendo la gente”. En aquel entonces Ibn Abbas ya había perdido la vista. El sirviente salió y regresó. Informó que la gente había vuelto después de rezar la oración del fajr. Entonces Ibn Abbas se levantó, rezó el witr y después rezó la oración del fajr».
—Rezar una oración voluntaria durante la iqama
Una vez iniciada la oración en congregación, es makruh rezar una oración voluntaria. Abu Huraira narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando comienza la oración en congregación, no hay ninguna oración salvo la obligatoria». Según otra versión: «No hay ninguna oración salvo la que ha comenzado». —Ahmad, Muslim y las Sunan al-Arba‘a. Abdullah dijo: «Un hombre entró en la mezquita mientras el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— estaba rezando la oración del fajr. El hombre rezó dos rak‘at de la sunna en un lado de la mezquita y luego se incorporó a la congregación con el Mensajero de Allah. Cuando el Mensajero de Allah terminó la oración con el saludo, le dijo: “Oh, fulano, ¿con cuál de tus dos oraciones has venido: con la que rezaste a solas o con la que rezaste con nosotros?”». —Muslim, Abu Dawud y al-Nasa’i. El Mensajero de Allah manifestó su desaprobación por la oración que rezó a solas, pero tampoco le ordenó repetirla; esto demuestra que, aunque dicha oración es makruh, sigue siendo válida.
Ibn Abbas narró: «Estaba rezando cuando el almuecín comenzó a pronunciar la iqama. Entonces el Profeta de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— me tiró de mí y dijo: “¿Acaso estás rezando cuatro rak‘at del fajr?”». —Al-Bayhaqi. Abu Musa narró también: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— vio a un hombre rezando las dos rak‘at del fajr. En ese momento el almuecín comenzó a hacer el llamado a la oración. Entonces le apretó el cuello y dijo: “Esto debía hacerse antes de esto”», es decir, aquella oración debía haberse rezado antes del llamado a la oración.
7. El adhan
a. ¿Qué es el adhan?
El adhan es informar a la gente, mediante determinadas palabras, de que ha comenzado el tiempo de la oración. También sirve para convocar a acudir a la oración en congregación y para proclamar las normas y los símbolos del islam. Es obligatorio o recomendable. Al-Qurtubi y otros dijeron: aunque el adhan consta de pocas palabras, incluye las normas relativas a la doctrina. Comienza con la fórmula «Allah es el más grande y supremo», que abarca la sublime existencia y grandeza de Allah. Luego se proclama que Él es Uno y que no tiene ningún asociado. Después se anuncia la misión profética de Muhammad —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Inmediatamente después del testimonio de la misión profética se convoca a una forma específica de adoración, pues solo por medio del Mensajero es posible conocer la manera de adorar. Luego se hace un llamado al éxito. Este éxito es la vida eterna, una alusión a la vida interminable del Más Allá. Después se repite el mismo mensaje para reforzarlo.
b. La virtud del adhan
Se han transmitido numerosos hadices sobre la virtud del adhan y de los almuédanos. A continuación cito algunos de ellos:
1. Abu Huraira narró que el Mensajero de Allah dijo: «Si la gente supiera lo que hay en el adhan y en la primera fila —es decir, cuánta recompensa y virtud contienen— y no pudiera obtenerlo sino echándolo a suertes, ciertamente lo echaría a suertes. Si supieran lo que hay en acudir a la mezquita al mediodía para la oración del zuhr, competirían por ello. Y si supieran lo que hay en las oraciones del isha y del fayr, acudirían sin falta a la oración en congregación en esos dos momentos, aunque tuvieran que ir arrastrándose». —Bujari y otros.
2. Muawiya narró que el Mensajero de Allah dijo: «Los almuédanos serán quienes tengan el cuello más largo el Día de la Resurrección». —Ahmad, Muslim e Ibn Mayah.
3. Bara ibn Azib narró que el Mensajero de Allah dijo: «Allah concede Su misericordia a la primera fila y Sus ángeles suplican por ella. Y al almuédano se le perdona hasta donde alcanza su voz; todo aquel que oye su adhan, sea húmedo o seco, da testimonio a su favor, y recibe una recompensa igual a la de todos los que rezan con él». —Ahmad y Nasai.
4. Abu Darda dijo: «Oí al Mensajero de Allah decir: “Si tres personas permanecen en un lugar, no hacen el adhan y no rezan en congregación, Satanás prevalecerá sobre ellos”». —Ahmad.
5. Abu Huraira narró que el Mensajero de Allah dijo: «El imam es responsable, y el almuédano es digno de confianza. ¡Oh Allah, guía por el camino recto a los imames y perdona a los almuédanos!»
6. Uqba ibn Amir narró: «Oí al Mensajero de Allah decir: “Cuando el pastor encargado de apacentar ovejas en una zona aislada de la montaña hace el adhan para la oración y reza, Allah se complace con él. Entonces Allah dice: ‘Mirad a este siervo Mío: hace el adhan y reza por temor a Mí. He perdonado a este siervo Mío y lo he hecho entrar en el Paraíso’”». —Ahmad, Abu Dawud y Nasai.
3. Razón de la introducción del adhan en la sharía
El adhan fue establecido en el primer año de la Hégira. Las siguientes hadices explican la razón de su establecimiento:
a. Se narró de Nafi‘ que Ibn Umar decía: Los musulmanes se reunían en un lugar y, calculando el momento de la oración, acudían a veces a la oración en congregación. No había una persona designada para convocarlos. Un día hablaron sobre esto. Uno dijo: «Hagamos una campana como la de los cristianos». Otro dijo: «Más bien, hagamos un cuerno como el de los judíos». Umar dijo: «¿No podéis enviar a alguien que convoque a la oración?». El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «¡Oh, Bilal, levántate y convoca a la oración!». —Ahmad, al-Bujari.
b. Se narró de Abdullah ibn Zayd ibn Abd Rabbihi que dijo: El Mensajero de Allah ordenó hacer sonar una campana para convocar a la gente a la oración, pero esto no le agradaba porque se parecía a la práctica de los cristianos. En ese momento soñé que un hombre daba vueltas a mi alrededor llevando una campana en la mano. Le dije: «¡Siervo de Allah! ¿Venderías esta campana?». Él preguntó: «¿Qué harías con ella?». Respondí: «Convocaría a la gente a la oración». Dijo: «¿Quieres que te enseñe un método mejor que este?». Respondí: «Enséñamelo». Dijo: «Dirás: “Allahu akbar, Allahu akbar, Allahu akbar, Allahu akbar. Ashhadu alla ilaha illallah, ashhadu alla ilaha illallah. Ashhadu anna Muhammadan rasulullah, ashhadu anna Muhammadan rasulullah. Hayya ‘alas-salah, hayya ‘alas-salah. Hayya ‘alal-falah, hayya ‘alal-falah. Allahu akbar, Allahu akbar. La ilaha illallah”». Después de una breve pausa, el hombre dijo: «Y cuando vaya a comenzar la congregación, dirás: “Allahu akbar, Allahu akbar. Ashhadu alla ilaha illallah. Ashhadu anna Muhammadan rasulullah. Hayya ‘alas-salah. Hayya ‘alal-falah. Qad qamatis-salah, qad qamatis-salah. Allahu akbar, Allahu akbar. La ilaha illallah”». Cuando amaneció, fui ante el Mensajero de Allah y le conté lo que había visto en el sueño. Él dijo: «Si Allah quiere, este sueño es verdadero. Ve a ver a Bilal e infórmale de lo que has visto, para que haga el adhan con estas palabras, pues tiene una voz más fuerte y más agradable que la tuya» [Este hadiz muestra que es recomendable que el mu’adhdhin tenga una voz relativamente fuerte y agradable. Abu Mahdhura informó que, al oír la voz de Bilal, el Mensajero de Allah quedó impresionado y le enseñó el adhan. Ibn Juzayma].
Entonces fui a ver a Bilal, comencé a enseñarle el adhan y él comenzó a hacerlo. Umar, que Allah esté complacido con él, oyó el adhan mientras estaba sentado en su casa. Inmediatamente salió, arrastrando su manto, y dijo: «¡Oh, Mensajero! Juro por Allah, Quien te envió con la verdad, que a mí también se me mostró exactamente lo mismo que se le mostró a Abdullah». El Mensajero de Allah dijo: «Alabado sea Allah». —Ahmad, Abu Dawud, Ibn Mayah, Ibn Juzayma, at-Tirmidhi.
4. La forma del adhan
De diversos hadices se conocen las siguientes tres formas del adhan:
a. Al principio, «Allahu akbar» se dice cuatro veces, y todas las demás expresiones del adhan se dicen dos veces. No se hace la repetición en voz baja y luego en voz alta, excepto en las palabras del tawhid. De este modo, según el hadiz mencionado narrado por Abdullah, el número de expresiones del adhan será de quince.
b. Se dice el takbir cuatro veces y las palabras de los dos testimonios de fe se pronuncian con tarji‘. Tarji‘ significa decir primero dos veces, en voz baja, «Ashhadu alla ilaha illallah» y «Ashhadu anna Muhammadan rasulullah», y después repetirlas en voz alta. Abu Mahdhura dijo: «El Mensajero de Allah me enseñó el adhan de esta manera», y con ello consta de diecinueve expresiones. Las cinco colecciones de hadices. At-Tirmidhi dijo: «Es hasan sahih».
c. Dirá el primer takbir dos veces y pronunciará ambas declaraciones de fe con tarji‘. De este modo, el número de expresiones del adhan será diecisiete. En Muslim se narró de Abu Mahdhura: «El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, le enseñó el adhan de la siguiente manera: Allahu Akbar, Allahu Akbar. Ashhadu alla ilaha illallah, ashhadu alla ilaha illallah. Ashhadu anna Muhammadar Rasulullah, ashhadu anna Muhammadur Rasulullah. Después lo repetirá: ashhadu alla ilaha illallah, dos veces; ashhadu anna Muhammadar Rasulullah, dos veces; hayya ‘alas-salah, dos veces; hayya ‘alal-falah, dos veces; Allahu Akbar, Allahu Akbar; la ilaha illallah».
5. Decir «as-salatu jairum minan-naum» en el adhan del fayr
En el adhan del fayr, es necesario que el mu’adhdhin diga «as-salatu jairum minan-naum» después de «hayya ‘alas-salah» y «hayya ‘alal-falah». Abu Mahdhura dijo: «Oh Mensajero de Allah, enséñame la forma de realizar el adhan». Él se la enseñó y dijo: «Cuando sea la oración del fayr, dirás: as-salatu jairum minan-naum, as-salatu jairum minan-naum, Allahu Akbar, Allahu Akbar, la ilaha illallah». —Ahmad, Abu Dawud.
6. La forma de realizar la iqama
Se conocen tres formas de realizar la iqama a partir de diferentes narraciones. La primera: comenzar repitiendo «Allahu Akbar»; después, decir todas las expresiones del adhan dos veces, sin tarji‘, y decir «la ilaha illallah» una sola vez al final. Esto se debe a que en el hadiz de Abu Mahdhura, que Allah esté complacido con él, se narra que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, le enseñó una iqama compuesta de diecisiete expresiones: cuatro veces «Allahu Akbar»; dos veces «ashhadu alla ilaha illallah»; dos veces «ashhadu anna Muhammadar Rasulullah»; dos veces «hayya ‘alas-salah»; dos veces «hayya ‘alal-falah»; dos veces «qad qamatis-salah»; dos veces «Allahu Akbar»; y una vez «la ilaha illallah». Narrado en las cinco colecciones de hadices auténticos.
La tercera: este método es igual que el anterior, salvo que la expresión «qad qamatis-salah» se dirá una sola vez. De este modo, la iqama constará de diez expresiones. El imán Malik adoptó este método, pues es el seguido por los habitantes de Medina. Sin embargo, Ibn al-Qayyim dijo: «Nunca se ha transmitido de forma auténtica que la expresión “qad qamatis-salah” se dijera una sola vez por parte del Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz». Ibn Abd al-Barr dijo: «Se dice dos veces en todas las circunstancias».
7. Lo que deben decir quienes escuchan el adhan
a. Quien escucha repetirá exactamente cada expresión pronunciada por el mu’adhdhin, excepto «hayya ‘alas-salah» y «hayya ‘alal-falah». Después de estas dos expresiones dirá: «la hawla wa la quwwata illa billah». Se narró de Abu Sa‘id al-Judri, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando escuchéis el adhan, decid lo mismo que dice el mu’adhdhin». Narrado en todas las colecciones de hadices auténticos. Se narró de Umar, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando el mu’adhdhin diga: Allahu Akbar, Allahu Akbar, vosotros también diréis: Allahu Akbar, Allahu Akbar. Cuando el mu’adhdhin diga: ashhadu alla ilaha illallah, vosotros también diréis: ashhadu alla ilaha illallah. Cuando el mu’adhdhin diga: ashhadu anna Muhammadar Rasulullah, vosotros también diréis: ashhadu anna Muhammadar Rasulullah. Cuando el mu’adhdhin diga: hayya ‘alas-salah, vosotros diréis: la hawla wa la quwwata illa billah. Después, cuando el mu’adhdhin diga: hayya ‘alal-falah, vosotros diréis: la hawla wa la quwwata illa billah. Después, cuando el mu’adhdhin diga: Allahu Akbar, Allahu Akbar, vosotros también diréis: Allahu Akbar, Allahu Akbar. Después, cuando el mu’adhdhin diga: la ilaha illallah, vosotros también diréis: la ilaha illallah. Quien diga estas expresiones sinceramente junto con el mu’adhdhin entrará en el Paraíso». —Muslim, Abu Dawud.
El imán an-Nawawi dice: Nuestros imanes han dicho que es mustahabb que quienes escuchan digan lo mismo que pronuncia el mu’adhdhin, excepto «hayya ‘alas-salah» y «hayya ‘alal-falah». Esto se debe a que así quien escucha muestra su apoyo y asentimiento a las palabras del mu’adhdhin. Pero «hayya ‘alas-salah» y «hayya ‘alal-falah» («venid a la oración, venid al éxito») son una invitación a la oración, y esta invitación corresponde únicamente al mu’adhdhin. Por ello, en ese momento es mustahabb que quien escucha diga otra súplica. De ahí que se haya establecido decir «la hawla wa la quwwata illa billah», es decir, «no hay fuente de fuerza excepto Allah». Esto expresa la completa sumisión a Allah. En Bujari y Muslim se narró de Abu Musa al-Ash‘ari que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «La hawla wa la quwwata illa billah es uno de los tesoros del Paraíso».
Nuestros imanes han dicho: es recomendable para todo oyente repetir las palabras del muecín, ya esté purificado o impuro, sea menstruante o se encuentre en estado de impureza ritual mayor, sea adulto o menor. Esto se debe a que se trata de una forma de recuerdo de Allah o de súplica, y todas esas personas son aptas para hacer dhikr. La única excepción es la persona que está rezando, la que se encuentra en el baño o en el lugar destinado a orinar, y la que está manteniendo relaciones sexuales: para ninguna de ellas es lícito hacer una súplica o dhikr. Cuando termine de orinar o defecar, repetirá las palabras del adhan. Si alguien escucha el adhan mientras está ocupado leyendo algo, haciendo dhikr, adquiriendo conocimiento u otra actividad semejante, debe interrumpirla y repetir las palabras del muecín; después, si lo desea, puede volver a la actividad en la que estaba ocupado. Pero si alguien escucha el adhan mientras está ocupado en una oración obligatoria o voluntaria, no repetirá sus palabras, según la opinión del imán al-Shafi‘i y sus discípulos. Las repetirá después de terminar la oración. En la obra Al-Mughni se dice: quien entra en la mezquita y oye el adhan debe esperar hasta que termine y repetir las palabras del muecín, pues así podrá realizar ambas acciones meritorias. Si comienza la oración sin repetir las palabras del muecín, tampoco hay ningún inconveniente. Esta es también la opinión del imán Ahmad.
b. Inmediatamente después del adhan, invocará bendiciones por el Mensajero de Allah, siguiendo cualquiera de las fórmulas transmitidas en diversos hadices. Después pedirá a Allah la wasila para el Mensajero de Allah. ‘Abdullah ibn ‘Amr relató que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando oigáis el adhan, repetid las palabras del muecín y después invocad bendiciones sobre mí. Quien invoque bendiciones sobre mí una vez, Allah invocará bendiciones sobre él diez veces a cambio. Después pedid a Allah la wasila para mí. La wasila es una morada en el Paraíso reservada exclusivamente para uno de los siervos especiales de Allah. Espero ser yo ese siervo. A quien pida la wasila para mí, me estará permitido interceder por él». Muslim. Y se transmitió de Jabir que el Mensajero de Allah dijo: «A quien, al oír el adhan, diga: “Oh Allah, Señor de esta llamada perfecta y de la oración que está a punto de comenzar, concede a Muhammad la wasila y la elevada posición, y establécelo en la estación loable que le prometiste”, le será permitida mi intercesión el Día de la Resurrección». Al-Bujari.
8. Suplicar después del adhan
El tiempo entre el adhan y la iqama es uno de los momentos en que se espera que las súplicas sean aceptadas. Por ello, es recomendable suplicar abundantemente durante ese tiempo. Se transmitió de Anas que el Mensajero de Allah dijo: «La súplica entre el adhan y la iqama no es rechazada». Abu Dawud, al-Nasa’i y al-Tirmidhi. Al-Tirmidhi dijo que el hadiz es hasan-sahih. También se encuentra en al-Tirmidhi: La gente preguntó: «Oh Mensajero de Allah, ¿qué debemos decir en nuestras súplicas?». Él respondió: «Pedid a Allah el perdón de los pecados y pedidle seguridad en este mundo y en el Más Allá». Se transmitió de ‘Abdullah ibn ‘Amr que un hombre dijo: «Oh Mensajero de Allah, los muecines están alcanzando una dignidad mayor que la nuestra». El Mensajero de Allah dijo: «Di lo mismo que ellos dicen. Y cuando termine el adhan, suplica; Allah te concederá lo que pidas». Ahmad y Abu Dawud. Se transmitió de Sahl ibn Sa‘d que el Mensajero de Allah dijo: «Hay dos súplicas que no son rechazadas: una es la súplica durante el adhan y la otra es la súplica durante el combate, cuando unos matan a otros». Abu Dawud, con una cadena auténtica. Umm Salama dijo: «El Mensajero de Allah me enseñó esta súplica al oír el adhan del magrib: “Oh Allah, tu noche se aproxima, tu día se aleja y se oyen hacia Ti las voces de quienes llaman. Perdona, pues, mis pecados”».
9. El dhikr durante la iqama
A quien escuche la iqama le es recomendable repetir todo lo que diga quien la anuncia. Sin embargo, al escuchar solamente las palabras «Qad qamatis-salah», dirá: «Aqamahallahu wa adamaha», es decir: «Que Allah establezca y preserve la oración». Pues se ha transmitido de algunos compañeros que Bilal comenzó a pronunciar la iqama. Cada vez que decía «Qad qamatis-salah», el Mensajero de Allah decía: «Que Allah establezca y preserve la oración». Pero al decir «Hayya ‘alas-salah» y «Hayya ‘alal-falah», deberá decir: «La hawla wa la quwwata illa billah».
10. Lo que debe hacer el muecín
a. Con el adhan, buscará únicamente la complacencia de Allah. Por ello, no aceptará ninguna remuneración. Pues se ha transmitido de ‘Uthman —que Allah esté complacido con él— que dijo: «Le dije: “¡Oh, Mensajero de Allah!, hazme imán de mi tribu”. El Mensajero de Allah dijo: “Tú eres su imán. Sin embargo, dirige para ellos una oración tan breve como sea apropiado para la persona más débil de entre ellos. Y nombra como muecín a alguien que no acepte ninguna remuneración por su adhan”». —Abu Dawud, an-Nasa’i, Ibn Mayah y at-Tirmidhi. La versión de at-Tirmidhi dice: «La última orden que me dio el Mensajero fue: “Elige como muecín a alguien que no acepte ninguna remuneración por el adhan”». Este hadiz demuestra que es lícito solicitar el liderazgo en una buena obra. Es recomendable que el muecín busque únicamente la complacencia de Allah mediante su adhan, sin aceptar remuneración.
b. El mu’adhdhin debe estar libre tanto de la impureza menor como de la mayor. Muhayir ibn Qunfudh, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, le dijo: «La única razón por la que no respondí a su saludo fue que no me encontraba en estado de pureza y no me gustaba recordar a Allah en estado de impureza». —Ahmad, Abu Dawud, al-Nasa’i e Ibn Mayah. Sin embargo, si se realiza el adhan estando en estado de impureza, será válido, aunque desaconsejable. Esta es la opinión de los shafi‘íes. Según las escuelas hanbalí y hanafí, no es desaconsejable.
c. Pronunciará el adhan de pie y orientado hacia la qibla. Ibn al-Mundhir dijo: Existe consenso en que pronunciar el adhan de pie es una sunna. De este modo se cumple más eficazmente el propósito de hacer que se escuche el adhan. También es una sunna orientarse hacia la qibla al pronunciarlo. Todos los mu’adhdhines designados por el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, pronunciaban el adhan orientados hacia la qibla. Si, debido a algún impedimento, no fuera posible orientarse hacia la qibla, el adhan será válido, aunque desaconsejable.
d. Al decir «Hayya ‘ala-s-salah, hayya ‘ala-s-salah», girará la cabeza, el cuello y el pecho hacia la derecha; y al decir «Hayya ‘ala-l-falah, hayya ‘ala-l-falah», mirará hacia la izquierda. El imán al-Nawawi dijo que este es el método correcto de pronunciar el adhan. Se ha narrado en al-Bujari, Muslim y Ahmad que Bilal pronunciaba el adhan de esta manera. Al-Bayhaqi dijo: El hecho de que el mu’adhdhin se gire no ha sido narrado en ningún hadiz auténtico. En al-Mughni se menciona la opinión del imán Ahmad: solo debe girarse cuando pronuncia el adhan desde lo alto de un alminar, para que lo escuchen las personas de ambos lados.
e. Introducirá los dedos en ambos oídos al pronunciar el adhan. Bilal dijo: «Introduje mis dedos en los oídos y pronuncié el adhan». Abu Dawud e Ibn Hibban. Según al-Tirmidhi, es recomendable introducir los dedos en los oídos al pronunciar el adhan.
f. Pronunciará el adhan en voz alta, incluso cuando se encuentre solo en el desierto. Se transmitió de ‘Abdullah ibn ‘Abd al-Rahman que Abu Sa‘id al-Judri dijo: «Veo que te gustan el desierto y las cabras y ovejas. Por tanto, cuando estés en el desierto o entre un rebaño, pronuncia el adhan en voz alta. Pues todo ser humano, yinn u otra criatura que escuche el adhan dará testimonio a su favor el Día de la Resurrección». Abu Sa‘id dijo: «Escuché esto del Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz». —Ahmad, al-Bujari, al-Nasa’i e Ibn Mayah.
g. Hará una breve pausa después de cada dos frases del adhan. En cambio, pronunciará la iqama rápidamente. Esto ha sido transmitido como recomendable en hadices procedentes de diversas fuentes.
h. No hablará durante la iqama. Muchos han considerado desaconsejable hablar durante el adhan; sin embargo, según Hasan, ‘Ata y Qatada, no es desaconsejable. Abu Dawud dijo: Pregunté al imán Ahmad: «¿Se puede hablar durante el adhan?». Respondió: «Sí». Pregunté: «¿También se puede hablar durante la iqama?». Respondió: «No, porque es recomendable pronunciar la iqama rápidamente».
11. Pronunciar el adhan al comienzo del tiempo prescrito y antes de que comience
El adhan debe pronunciarse al comienzo del horario establecido; ni antes ni después. Únicamente en el caso del fajr se puede pronunciar el adhan antes del comienzo del horario, siempre que sea posible distinguir entre el primer y el segundo adhan, para que no haya confusión ni ambigüedad.
El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Bilal pronuncia el adhan por la noche. Por tanto, comed y bebed hasta que Ibn Umm Maktum pronuncie el adhan». —Bujari y Muslim. En un hadiz narrado por Ibn Masud y transmitido por Ahmad se encuentra la prueba de que está permitido pronunciar el adhan del fajr antes de que comience su horario. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Que ninguno de vosotros deje de comer el suhur al oír el adhan de Bilal, pues él lo pronuncia para hacer que quien está dedicado a la oración nocturna vuelva a comer y beber, y para despertar al que está dormido». Bilal pronunciaba el adhan utilizando precisamente las fórmulas establecidas para él. Al-Tahawi y al-Nasaí transmitieron que la única diferencia entre el adhan de Bilal y el de Ibn Umm Maktum era que uno se pronunciaba con una voz más fuerte y el otro con una voz más suave.
12. El intervalo entre el adhan y la iqama
Debe haber entre el adhan y la iqama un intervalo suficiente para que sea posible prepararse para la oración y acudir a la oración congregacional. Esto se debe a que el propósito del adhan es precisamente realizar la oración en congregación. Si no hubiera un intervalo, ese propósito no se cumpliría. En Sahih al-Bujari aparece un capítulo titulado: «¿Cuánto debe durar el intervalo entre el adhan y la iqama?». Sin embargo, no se ha establecido un tiempo específico. Ibn Battal dijo: No tiene un límite determinado; únicamente debe concederse tiempo para que los orantes se reúnan. Se narró de Yabir ibn Samura, que Allah esté complacido con él, que el almuédano del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, hacía una pausa después de pronunciar el adhan y antes de la iqama. Cuando veía que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, había salido, pronunciaba la iqama al verlo. —Ahmad, Muslim, Abu Dawud y al-Tirmidhi.
13. Quien pronuncia el adhan debe pronunciar también la iqama
Según el consenso de los eruditos, la iqama es válida aunque la pronuncie alguien distinto del almuédano. Sin embargo, es preferible que la pronuncie el propio almuédano. Al-Shafi‘i dijo: «Prefiero que quien pronuncia el adhan sea también quien se encargue de pronunciar la iqama». Al-Tirmidhi dijo: «Según la mayoría de los eruditos, la práctica seguida es que quien pronuncia el adhan sea quien pronuncie la iqama».
14. ¿Cuándo deben ponerse de pie los orantes que siguen al imán?
En la obra al-Muwatta, el imán Malik dijo: «No he oído que haya un momento específico en el que los orantes que siguen al imán deban ponerse de pie cuando comienza la iqama. Creo que esto debe determinarse según la capacidad de las personas. Algunas son rápidas y otras son lentas». Ibn al-Mundhir narró que Anas se ponía de pie en el momento en que el almuédano decía: «Qad qamatis-salah».
15. Salir de la mezquita después de que se haya pronunciado el adhán
En los hadices se ha prohibido abstenerse de responder al adhán del almuédano y salir de la mezquita después del adhán. Sin embargo, si existe alguna excusa o la persona tiene la firme intención de regresar rápidamente y alcanzar la oración en congregación, no es censurable salir de la mezquita después del adhán. Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, nos ordenó que, cuando se pronunciara el adhán mientras estuviéramos en la mezquita, ninguno de nosotros saliera sin rezar». Ahmad. También se narró de Abu Huraira: Un hombre salió de la mezquita después de que el almuédano hubiera pronunciado el adhán. Entonces dijo: «Este hombre ha desobedecido a Abul Qasim Muhammad, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él». Muslim, Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Majah. También se narró de Mu‘adh al-Yuhani que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cometió una injusticia, una enorme injusticia, incredulidad e hipocresía quien oyó al pregonero de Allah invitar al bien y, aun así, no respondió a su llamada». Ahmad y at-Tabarani.
At-Tirmidhi dijo que se narró de varios Compañeros que quien oyera el adhán y no respondiera a él no tendría oración. Algunos eruditos dijeron: Estas palabras se pronunciaron para expresar severidad respecto a la oración en congregación y a responder al adhán. Lo fundamental es que no está permitido abandonar la oración en congregación sin una excusa.
16. El adhán y la iqama para las oraciones compensatorias
Para quien haya dejado pasar una oración por haberse quedado dormido o por olvido, está establecido por la ley islámica pronunciar el adhán y la iqama cuando quiera realizar esa oración. En la narración de Abu Dawud sobre el episodio en que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y sus Compañeros se despertaron después de la salida del sol, se dice que ordenó a Bilal pronunciar el adhán y la iqama, y luego rezó. Si se han dejado pasar varias oraciones, se debe pronunciar el adhán para la primera de tal manera que no provoque confusión entre la gente, y se debe pronunciar la iqama para cada oración. Aṣram dijo: Cuando un hombre preguntó cómo debía pronunciar el adhán al realizar sus oraciones compensatorias, Abu Abdullah mencionó un hadiz en el que se dice: El día de la batalla de la Zanja, los politeístas impidieron que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, realizara las oraciones de cuatro momentos. Después de que transcurriera una parte de la noche, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, ordenó a Bilal pronunciar el adhán y la iqama; rezó primero la oración del mediodía, luego la oración de la tarde solamente con la iqama, después la oración del ocaso solamente con la iqama y, finalmente, la oración de la noche solamente con la iqama.
17. El adhán y la iqama de las mujeres
Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Las mujeres no tienen adhán ni iqama». Al-Bayhaqi. Esta es la opinión de Anas, al-Hasan, Ibn Sirin, an-Nasa’i, at-Tawri, Malik, Abu Tawr y los partidarios de la opinión jurídica (los pensadores independientes basados en el iŷtihad). Ash-Shafi‘i e Ishaq dijeron: «No hay ningún inconveniente en que ellas pronuncien el adhán y la iqama». Ahmad dijo: «Es válido tanto que pronuncien el adhán y la iqama como que no los pronuncien». Aisha, que Allah esté complacido con ella, pronunciaba el adhán y la iqama, dirigía a las mujeres en la oración y se colocaba en medio de ellas. Al-Bayhaqi.
18. Entrar en la mezquita después de que se haya realizado la oración en congregación
En la obra al-Mugni se afirma: quien entra en la mezquita después de que se haya realizado la oración en congregación puede, si lo desea, hacer tanto el adhan como la iqama. Esta es la opinión del imam Ahmad. Asram narró acerca de Anas —que Dios esté complacido con él—: Anas entró en una mezquita en la que, antes de su llegada, ya se había realizado la oración en congregación. Le pidió a un hombre que hiciera el adhan. Se hicieron el adhan y la iqama, y él dirigió la oración en congregación. También puede, si lo desea, omitir tanto el adhan como la iqama y rezar. Urwa dijo: Cuando llegues a una mezquita en la que un grupo de personas ya haya hecho el adhan y la iqama y haya rezado, su adhan y su iqama serán suficientes para quienes lleguen después. Esta es la opinión de Hasan al-Basri, al-Sha‘bi y al-Nasa’i. Sin embargo, Hasan al-Basri dijo que todos preferían hacer la iqama. Si se hace el adhan, debe hacerse en voz baja, para que la gente no lo escuche a una hora inusual y no se confunda.
19. El intervalo entre la iqama y la oración
Es válido que haya un breve intervalo entre la iqama y la oración debido a una conversación u otra circunstancia. Aunque este intervalo se prolongue, no es necesario repetir la iqama. Se narró de Anas: Cuando el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— se dirigió a un rincón de la mezquita y habló en voz baja con un hombre, se hizo la iqama. Después, cuando el sueño venció los ojos de la gente, acudió a la oración. Al-Bujari.
Otro día, después de que se hubiera hecho la iqama para la oración, el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— recordó que debía realizar el baño ritual. Inmediatamente regresó a su casa, se bañó y luego volvió; después dirigió la oración junto con los compañeros sin repetir la iqama.
20. Hacer el adhan sin ser el almuédano designado
No es válido que otra persona haga el adhan sin el permiso del almuédano designado. Sin embargo, si el almuédano no llega a tiempo y existe el riesgo de que pase la hora del adhan, otra persona puede hacerlo.
21. Añadir al adhan cosas que no forman parte de él
El adhan es un acto de adoración. Y todos los actos de adoración dependen de seguir exactamente la Sunna. No nos está permitido añadir ni quitar nada de nuestra religión. En un hadiz auténtico se afirma: «Si alguien introduce en nuestra religión algo nuevo que no forma parte de ella, será rechazado». Es decir, será inválido y vano. Aquí mencionamos algunas cosas que se han vuelto habituales en la sociedad, de modo que a muchas personas les parecen parte del islam, aunque de ningún modo forman parte del islam. Entre las más destacadas están:
a. Que el almuédano diga durante el adhan o la iqama: «Ashhadu anna sayyidana Muhammadan rasulullah». El hafiz Ibn Hayar considera que no está permitido añadir de esta manera nada a la Sunnah transmitida y practicada de forma continua. No hay inconveniente en añadir algo fuera de la Sunnah.
b. El shayj Ismaíl al-Ayluní dijo en su obra Kashf al-Jafa: cuando el almuédano diga «Ashhadu anna Muhammadan rasulullah», quien lo escuche debe besar la parte central de los dedos índices de ambas manos, frotarse los ojos y decir al mismo tiempo: «Ashhadu anna Muhammadan abduhu wa rasuluhu, raditu billahi rabban wa bil-islami dinan, wa bi-Muhammadin nabiyyan» (Doy testimonio de que Muhammad es Siervo y Mensajero de Allah. Estoy satisfecho con Allah como Señor, con el islam como religión y con Muhammad como profeta). Al-Daylamí transmitió de Abu Bakr —que Allah esté complacido con él— que, cuando Abu Bakr oyó al almuédano decir «Ashhadu anna Muhammadan rasulullah», él también lo repitió, besó el espacio entre sus dos dedos índices y se frotó con ellos los ojos. Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «A quien haga lo que hizo mi amigo, me será lícito interceder por él». Sin embargo, en la obra Al-Maqasid se afirma que esta transmisión de al-Daylamí no es auténtica. Del mismo modo, tampoco es auténtica la transmisión contenida en la obra de Abu al-Abbás, Mujíbat al-Rahma wa Aza’im al-Maghfira, según la cual al-Jidr —la paz sea con él— dijo: «Quien, al oír al almuédano decir “Ashhadu anna Muhammadan rasulullah”, diga “Marhaban bi-habibí wa qurratu ayní Muhammad ibn Abdillah sallallahu alayhi wa sallam” (Bienvenido sea mi amado y consuelo de mis ojos, Muhammad, hijo de Abd Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—), y después bese sus dos pulgares y se frote con ellos los ojos, jamás quedará ciego ni padecerá oftalmía». Hay muchas otras afirmaciones semejantes que se han difundido. El shayj Ismaíl dijo: ninguna de estas afirmaciones tiene fundamento alguno en los hadices auténticos.
c. Es makruh añadir al adhan letras, vocales, alargamientos o una melodía. Si, debido a tal melodización, se distorsiona el significado o se produce un sentido incomprensible, entonces será haram. Yahya al-Bakka dijo: vi a Ibn Umar decirle a un hombre: «Estoy enojado contigo por Allah». Luego dijo a sus compañeros: «Este hombre melodiza el adhan y recibe una remuneración por ello».
d. En Al-Iqna y su comentario, una de las obras de los hanbalíes, se afirma: no es Sunnah anunciar desde el lugar del adhan, antes del faŷr, nada aparte del adhan, como tasbih, cantos, súplicas en voz alta y cosas semejantes. Ningún erudito lo ha considerado recomendable; más bien, estas prácticas son reprobables, pues no existían en la época del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— ni en la de sus compañeros. Incluso entre las prácticas existentes en su época no tenían fundamento alguno. Nadie tiene derecho a ordenar que se hagan, mostrar desagrado hacia quien no las realiza ni hacer depender de ellas la aptitud o ineptitud para obtener un sustento. Esto equivale a ayudar a la bid’a. Tampoco está permitido obligar a nadie a realizar tales actos, aunque quien dotó la mezquita los haya establecido como condición, porque contradicen la Sunnah. Ibn al-Yawzí dijo en su obra Talbis Iblis: he visto a algunas personas subir a los minaretes en plena noche para predicar, exhortar, hacer dhikr y recitar en voz alta distintas suras del Corán, perturbando así el sueño de la gente y su taháyyud. Todo ello es injusto y está prohibido. El hafiz Ibn Hayar dijo en su Fath al-Bari: las innovaciones introducidas antes del faŷr y antes del viernes con el nombre de salat sobre el Profeta y de tasbih no son en absoluto adhan, ni en sentido lingüístico ni en sentido técnico.
e. La sharía no prescribe recitar en voz alta salat y salutaciones sobre el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— después del adhan. Esto es una bid’a y es makruh. Ibn Hayar dijo en Fatawa Kubra: se pidió a nuestros imames y a otros juristas un dictamen sobre la manera en que actualmente el almuédano recita salat y salutaciones sobre el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— después del adhan. Respondieron que el salat y las salutaciones son ciertamente Sunnah, pero esa forma de realizarlos es una bid’a. Cuando se preguntó al muftí de Egipto, el shayj Muhammad Abduh, acerca de recitar salat sobre el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— después del adhan, respondió: en Fatawa Janía se dice que el adhan no fue establecido para ninguna ocasión aparte de las oraciones obligatorias. El adhan consta de quince expresiones, la última de las cuales es «La ilaha illallah». Todo lo que se añada antes o después de ellas es una bid’a. Se inventó únicamente con el propósito de crear una melodía. Nadie ha declarado lícita la creación de tal melodía. No es aceptable lo que dicen quienes califican algunas de estas prácticas como bid’a hasana (buena innovación). Toda bid’a de este tipo en un acto de adoración es mala e injusta. Quien afirme que con ello no se pretende crear ninguna melodía es un mentiroso.
8. Las condiciones de la oración
Se llama condición a aquello cuya ausencia implica necesariamente la ausencia de la cosa que depende de ello, mientras que su existencia puede implicar o no la existencia de aquello que está relacionado con ello. Por ejemplo, la ablución: su ausencia implica necesariamente la ausencia de la oración, pero su existencia no implica necesariamente ni hace obligatoria la oración, pues realizar la ablución no hace obligatorio rezar. Las condiciones que deben cumplirse antes de la oración y cuya omisión por parte del orante invalida su oración son las siguientes:
1. Conocer el horario de la oración
Basta con que prevalezca la presunción de que ha comenzado el horario de la oración. Es lícito rezar para quien sabe con certeza que ha comenzado el horario de la oración o cuya presunción al respecto es firme. Esta certeza o firme presunción puede obtenerse mediante la información proporcionada por una persona fiable, el adhan del mu’adhdhin encargado, el ijtihad personal —es decir, la reflexión, la investigación y la búsqueda de información—, o cualquier otra fuente o método utilizado para adquirir conocimiento.
2. Purificarse de la impureza menor y de la impureza mayor
Allah, el Altísimo, ha dicho:
يأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا إِذا قمتم إلى الصَّلاةِ فَاغْسِلُوا وُجُوهَكُمْ، وَأَيْدِيكُمْ إِلَى الْمَرَافِقِ، وَامْسَحُوا بِرُوسِكُمْ وارجلكم إلى الكعبينِ وَإِن كُنتُم جنبًا فَاظْهرُوا
Significado: ¡Oh, creyentes! Cuando os dispongáis a levantaros para la oración, lavaos el rostro y las manos hasta los codos, y pasad las manos por la cabeza; lavaos los pies hasta los tobillos. Y si estáis en estado de impureza debido a la eyaculación, purificaos completamente.”
Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Allah no acepta la oración sin purificación ni la caridad procedente de bienes usurpados». Todas las compilaciones de hadices auténticos, excepto Sahih al-Bujari.
3. La pureza del cuerpo, de la ropa y del lugar donde se realiza la oración
Cuando sea posible cumplir esta condición, deberá cumplirse; de lo contrario, se rezará manteniendo la impureza y no será necesario repetir esta oración. La obligación de la pureza corporal está demostrada por el hadiz de Anas —que Allah esté complacido con él—.
El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Purificaos de la orina, pues generalmente el tormento de la tumba se debe a la negligencia en este asunto». —Dar Qutni. Y Ali —que Allah esté complacido con él— dijo: «La emisión de líquido preseminal me ocurría con mucha frecuencia. Por ello pedí a un hombre que preguntara al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—». Él preguntó, y el Mensajero de Allah respondió: «Hay que lavar el órgano sexual y hacer la ablución». —Bujari y otras obras. En estas obras se narra, por autoridad de Aisha, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo a la mujer cuyo sangrado continuaba después del período menstrual: «Lava la sangre de tu cuerpo y reza».» Respecto a la pureza de la ropa, Allah ha dicho:
وَثِيَابَكَ نطور
«Purifica tus vestiduras». (Sura al-Muddazzir: aleya 4
Yabir ibn Samura —que Allah esté complacido con él— dijo: «Oí que un hombre preguntaba al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: “¿Puedo rezar con la misma ropa con la que voy con mi esposa?”. El Mensajero de Allah respondió: “Sí, pero si ves algo en ella, lávalo”.» —Ahmad, Ibn Mayah. Muawiya dijo: «Pregunté a Umm Habiba: “¿El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— rezaba con la misma ropa con la que mantenía relaciones con sus esposas?”. Ella respondió: “Sí, cuando no había ninguna impureza en ella”». —Ahmad, Abu Dawud, Nasaí, Ibn Mayah. Se narró de Abu Said —que Allah esté complacido con él—: «Una vez, durante la oración, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se quitó sus sandalias. Al verlo, los presentes también se quitaron las suyas. Cuando el Mensajero de Allah se volvió hacia ellos, preguntó: “¿Por qué os habéis quitado las sandalias?”. Respondieron: “Te vimos quitártelas y por eso nos las quitamos”. Él dijo: “Yibril vino a mí y me informó de que había impureza en las sandalias. Por tanto, cuando alguno de vosotros llegue a la mezquita, que dé la vuelta a sus sandalias y las examine. Si ve alguna impureza en ellas, que las frote contra el suelo y rece con ellas”.» —Ahmad, Abu Dawud.
Este hadiz demuestra que, si alguien comienza la oración llevando consigo una impureza sin saberlo o por error y se da cuenta de ello durante la oración, puede limpiarla inmediatamente y continuar la oración; debe completar lo que reste a partir del punto al que había llegado. No tendrá que repetir la oración. La condición de que el lugar de la oración sea puro se demuestra mediante el hadiz narrado por Abu Huraira. Un beduino fue a la mezquita y orinó allí. La gente corrió hacia él para reprenderlo. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No le digáis nada. Echad un cubo de agua sobre su orina, pues habéis sido enviados para mostrar benevolencia, no para mostrar dureza».—Todas las compilaciones de hadices auténticos, excepto Muslim.
Después de examinar las pruebas de quienes sostienen que la pureza de la ropa es una condición, Shawkani dijo: «Cuando quedó demostrado que las pruebas que hemos expuesto, junto con sus implicaciones, son auténticas, sabed que de ellas se establece la obligación de purificar la ropa. Por tanto, quien rece llevando impureza en su ropa habrá omitido una obligación. Sin embargo, así como la oración queda invalidada cuando no se cumple una condición de su validez, no queda invalidada del mismo modo por la impureza de la ropa. En la obra Rawdat an-Nadiyya se afirma: Según la mayoría de los sabios, la pureza del cuerpo, de la ropa y del lugar es obligatoria para la oración. Un grupo la considera una condición de la validez de la oración. Otros dicen que es una sunna. Sin embargo, la verdad es que es obligatoria. Si alguien reza deliberadamente llevando impureza, habrá omitido una obligación, pero su oración será válida».
4. Cubrir el awra (las partes íntimas)
Allah ha dicho:
يبَنِي آدَمَ خُذُوا زِينَتَكُمْ عِنْدَ كُلِّ مَسْجِرٍ .
«¡Oh hijos de Adán, llevad vuestra vestimenta a todo lugar de prosternación (en cada oración)!»
Por vestimenta se entiende aquella ropa que cubre la ‘awra. El lugar de prosternación es la oración. Es decir, cubrid vuestra ‘awra en cada oración. Salama ibn al-Akwa‘, que Dios esté complacido con él, dijo: «Pregunté: “¡Oh Mensajero de Dios!, ¿puedo rezar llevando solamente una camisa?”. Él respondió: “Sí, abróchala, aunque sea con una espina”». —Al-Bujari y otras obras.
Los límites de la ‘awra del hombre Durante la oración, lo que es obligatorio que el hombre cubra de su ‘awra son sus partes íntimas delanteras y traseras. Existe discrepancia respecto de los muslos, el ombligo y las rodillas. Algunos sostienen que también forman parte de la ‘awra, mientras que otros dicen que no. La prueba de quienes sostienen que no forman parte de la ‘awra es la siguiente: quienes defienden esta opinión presentan los hadices que siguen como evidencia de que los muslos, el ombligo y las rodillas no forman parte de la ‘awra:
a. Se narró de Aisha, que Dios esté complacido con ella, que el Mensajero de Dios estaba sentado con el muslo descubierto. En ese momento, Abu Bakr pidió permiso para entrar a verlo. Él le concedió permiso y permaneció sentado tal como estaba. Después, Umar pidió permiso. También le concedió permiso y siguió sentado como antes. Luego, Uzman pidió permiso. Entonces se cubrió el muslo. Cuando los tres se marcharon, dije: «¡Oh Mensajero de Dios! Abu Bakr y Umar pidieron permiso; les concediste permiso y permaneciste tal como estabas sentado. ¿Cuál fue la razón?». El Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, respondió: «¡Oh Aisha!, ¿acaso no habría de sentir vergüenza ante aquel de quien hasta los ángeles sienten vergüenza?». —Ahmad, Al-Bujari.
b. Se narró de Anas, que Dios esté complacido con él: «El Mensajero de Dios se levantó la tela que cubría su muslo el día de Jaybar. Incluso vi la blancura de su rodilla». —Ahmad, Al-Bujari. Ibn Hazm dijo: «Esto demuestra que el muslo no forma parte de la ‘awra. Si formara parte de ella, Dios no habría permitido que el muslo de Su puro, casto e inocente Mensajero quedara descubierto después de su nombramiento como profeta, ni habría permitido que Anas y otros lo vieran; cuando, incluso mucho antes de la profecía, durante su infancia, Dios lo protegió de descubrir su ‘awra». Al-Bujari y Muslim narraron de Yabir, que Dios esté complacido con él: «Cuando el Mensajero de Dios estaba retirando piedras con ellos para reparar la Kaaba, aún llevaba puesta la tela alrededor de la cintura. Su tío Abbas le dijo: “¡Sobrino!, ¿por qué no te quitas esa tela, te la colocas sobre el cuello y transportas las piedras sobre ella?”. En cuanto se quitó la tela y se la colocó sobre el cuello, cayó desmayado. Después de eso, nunca se le volvió a ver desnudo.»
c. Se narró de Al-Bara: «Abdullah me dio una palmada en el muslo y dijo: “Yo le pregunté a Abu Dharr”. Él me dio una palmada en el muslo, tal como yo te la di a ti, y dijo: “Yo le pregunté al Mensajero de Dios, tal como tú me has preguntado a mí”. Entonces él me dio una palmada en el muslo, tal como yo te di una palmada a ti, y dijo: “Reza a su debido tiempo”.»
Ibn Hazm dijo: «Si el muslo formara parte de la ‘awra, el Mensajero de Dios no habría tocado el muslo de Abu Dharr con su mano pura. Y si para Abu Dharr el muslo hubiera formado parte de la ‘awra, no habría permitido que lo tocara con la mano. Lo mismo se aplica al caso de Abdullah y Al-Bara. Además, a ningún musulmán le está permitido, bajo ninguna circunstancia, poner la mano —ni siquiera por encima de la ropa— sobre los genitales o las nalgas de otra persona, ni sobre el cuerpo de ciertas mujeres.»
d. Ibn Hazm volvió a mencionar que Yubair ibn Huwayris miró el muslo descubierto de Abu Bakr, y que Anas acudió ante Qassasa ibn Shammás mientras tenía el muslo descubierto.
Pruebas de quienes consideran que el muslo forma parte de la awra:
1. Muhammad ibn Yahsh narró: el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pasaba junto a Muammar, cuyo muslo estaba descubierto. Entonces le dijo: «¡Oh, Muammar! Cubre tu muslo, pues el muslo forma parte de la awra». —Ahmad, al-Hakim y al-Bujari.
2. Yarhad dijo: el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pasó junto a mí mientras llevaba una capa sobre el cuerpo, pero tenía el muslo descubierto. Me dijo: «Cubre tu muslo, pues el muslo es una parte íntima». Malik, Ahmad, Abu Dawud y al-Tirmidhi. Al-Bujari lo mencionó en su Historia.
Se han presentado las pruebas de ambas partes. Todo musulmán tiene derecho a adoptar cualquiera de estas dos opiniones. Sin embargo, para quien ora, cubrir tanto como sea posible desde el ombligo hasta las rodillas es, desde la perspectiva del islam, una mayor medida de precaución. Al-Bujari dijo: «El hadiz de Anas es más sólido como prueba, mientras que el hadiz de Yarhad es más precautorio».
Los límites de la awra de la mujer:
Todo el cuerpo de la mujer es awra. Es obligatorio para ella cubrir todo el cuerpo, excepto el rostro y las manos. Allah, exaltado sea, dijo: «Que las mujeres no muestren sus adornos, salvo lo que aparece de ellos». Es decir, que no exhiban ninguna parte adornada, excepto el rostro y las manos. Esto se sabe por hadices auténticos transmitidos por Ibn Abbas, Ibn Umar y Aisha. Aisha —que Allah esté complacido con ella— narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Allah no acepta la oración de una muchacha que ha alcanzado la pubertad si no se cubre la cabeza». —Todas las colecciones de hadices auténticos, excepto la de al-Nasa’i. También se transmitió de Umm Salama —que Allah esté complacido con ella— que preguntó al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «¿Puede una mujer rezar llevando solamente una túnica y un pañuelo, sin una enagua?». El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— respondió: «Sí, si la túnica es tan larga que cubre el empeine de los pies». Abu Dawud. Asimismo, se narró de Aisha que le preguntaron cuántas prendas debían llevar las mujeres para rezar. Aisha dijo al que preguntaba: «Pregúntale a Ali; después vuelve a mí e infórmame». Entonces fue ante Ali y le preguntó. Ali respondió: «Un pañuelo para la cabeza y una túnica larga». Después, el hombre volvió ante Aisha y se lo comunicó. Aisha dijo: «Ali ha dicho la verdad».
Qué parte de la vestimenta es obligatoria y qué parte es recomendable para la oración:
Es obligatorio cubrir de las partes íntimas tanto como cubra la ropa, aunque esta sea tan estrecha y ajustada que delimite claramente las partes íntimas. Sin embargo, si la ropa es tan fina que deja ver el color de la piel y permite saber si es blanco o rojo, no es válida la oración con ella. Es válida la oración con una sola prenda. Se narró de Abu Huraira —que Dios esté complacido con él—: Se le preguntó al Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— acerca de rezar con una sola prenda. Respondió: «¿Acaso todos vosotros tenéis dos prendas?». Muslim, Malik y otros.
Es recomendable usar dos prendas o más y adornarse. Se narró de Ibn Umar —que Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando alguno de vosotros rece, que se ponga dos prendas, pues engalanarse para Dios es más digno que hacerlo para los demás. Y si no tiene dos prendas, que se ponga un izar durante la oración. Que ninguno de vosotros, durante la oración, se envuelva la ropa alrededor de todo el cuerpo como los judíos». —Tabarani, Bayhaqi.
Abd al-Razzaq narró también que Ubayy ibn Kaab y Abdullah ibn Masud expresaron opiniones contrarias. Ubayy dijo: «No es reprobable rezar con una sola prenda». Ibn Masud dijo: «Solo se podía rezar con una sola prenda cuando escaseaba la ropa». Inmediatamente, Umar —que Dios esté complacido con él— subió al púlpito y dijo: «Lo que ha dicho Ubayy es correcto, aunque Ibn Masud tampoco se equivocó. Cuando Dios os concede abundancia, vosotros también sed holgados». Un hombre reunió muchas prendas. Algunos rezaron llevando únicamente un izar y un manto; otros, solo un izar y una camisa; otros, un izar y una túnica larga; otros, pantalones y un manto; otros, pantalones y una camisa; otros, pantalones y una túnica larga; otros, pantalones de cuero sin perneras y una túnica larga; y otros, pantalones de cuero sin perneras y una camisa. Considero suficiente todo esto. Dijo también: «Se puede rezar llevando pantalones de cuero sin perneras y un manto». Esto se menciona en al-Bujari sin indicar la causa. Burayda dijo: «El Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— prohibió rezar llevando una sola prenda envolvente, sin cinturón, y también prohibió llevar pantalones sin un manto». Abu Dawud.
Bayhaqi. También se narró de Hasan, hijo de Ali, que cuando quería rezar se ponía su ropa más hermosa. Al preguntarle sobre ello, dijo: «Dios es hermoso y ama la belleza. Me pongo ropa hermosa para mi Señor. Dios ha dicho: “Vestid vuestras mejores galas en cada oración”».
—Rezar con la cabeza descubierta
Ibn Asakir narró de Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— que, en ocasiones, el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— se quitaba su «kulansuwa» (una especie de gorro que cubre la cabeza) y la colocaba delante de él durante la oración como pantalla. Según los hanafíes, no hay nada de malo en rezar con la cabeza descubierta. Sin embargo, si alguien se la cubre para concentrarse en la oración, eso es preferible. Pero no existe ninguna prueba de que sea mejor cubrirse la cabeza durante la oración.
5. Orientarse hacia la qibla
Existe consenso entre los eruditos en que es obligatorio orientarse hacia la Mezquita Sagrada durante la oración. Dios ha dicho:
قول وجمك عطر المسجد الحرام وحيث ما كنتي قولوا وجومكم شطره.
«Vuelve, pues, tu rostro hacia la Mezquita Sagrada. Y dondequiera que estéis, volved vuestros rostros hacia ella». (Sura Al-Baqara, aleya 144). Se narró de Al-Bará, que Allah esté complacido con él: Rezamos con el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, orientados hacia Bayt al-Maqdis durante dieciséis o diecisiete meses. Después se nos hizo girar hacia la Kaaba. Sahih Muslim.
Normas para quien ve directamente la Kaaba y para quien no la ve: quien se encuentra en un lugar desde el que puede ver la Kaaba tiene la obligación de dirigirse directamente hacia ella. En cambio, quien no se encuentra en una posición desde la que pueda verla directamente tiene la obligación de orientarse hacia la dirección o el lado de la Kaaba, pues no le es posible hacer más que eso. Allah no impone al ser humano una responsabilidad superior a su capacidad. Se narró de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «La qibla está entre el este y el oeste». Ibn Maya y at-Tirmidhi. At-Tirmidhi dijo que el hadiz es hasan sahih. Esto se aplica a Medina, Siria, la península arábiga e Irak. Para los habitantes de Egipto, en cambio, la qibla está entre el este y el sur. En Yemen, el este queda a la derecha del orante y el oeste a su izquierda. En el subcontinente indio, el este queda detrás y el oeste delante.
Cómo reconocer la qibla: cada región tiene sus propios indicios para reconocer la qibla. El mihrab que los musulmanes construyen en las mezquitas es uno de esos indicios. Del mismo modo, la qibla puede reconocerse mediante una brújula.
Qué debe hacer quien no puede reconocer la qibla: si alguien no puede reconocer la qibla debido a nubes, oscuridad u otra causa, preguntará a alguien del lugar y buscará la dirección de la qibla. Si no encuentra a nadie a quien preguntar, reflexionará. Según el resultado de su reflexión, rezará orientándose hacia la dirección que le parezca ser la qibla. Su oración será válida. No tendrá que repetirla, aunque después de terminar la oración descubra que la dirección era incorrecta. Si lo descubre durante la oración, se volverá hacia la dirección correcta sin interrumpirla.
Se narró de Ibn Umar, que Allah esté complacido con él: mientras la gente rezaba la oración del alba en Quba, llegó un mensajero y anunció: «Esta noche le ha sido revelada al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, una parte del Corán. En ella se ordena orientarse hacia la Kaaba. ¡Así que orientaos hacia la Kaaba!». Los orantes estaban rezando orientados hacia Siria (Bayt al-Maqdis). Inmediatamente se volvieron hacia la Kaaba. Bujari y Muslim.
Cuando alguien reza orientándose hacia una dirección basándose en su reflexión, deberá volver a reflexionar al llegar el momento de otra oración. Si el resultado de esta nueva reflexión es diferente, rezará conforme a ella. Sin embargo, no tendrá que repetir la oración que realizó la primera vez.
Cuándo no es necesario orientarse hacia la qibla: orientarse hacia la qibla es obligatorio. Esta obligación no queda eximida salvo en las siguientes situaciones:
a. Está permitido que quien va montado rece oraciones voluntarias sobre su montura. Hará el rukū y la prosternación mediante gestos, inclinándose para la prosternación un poco más que para el rukū. Su qibla será la dirección hacia la que se dirija la montura.
Se narró de Amir ibn Rabi’a, quien dijo: «Vi al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, rezar sobre su montura, orientándose hacia la dirección en la que esta avanzaba». Bujari y Muslim. En la versión de Bujari se añade: «Hacía los gestos con la cabeza. Pero no hacía tales gestos en las oraciones obligatorias». Según las narraciones de Ahmad, Muslim y at-Tirmidhi, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, rezaba sobre su camello durante el trayecto de La Meca a Medina, orientándose hacia la dirección en la que este avanzaba. Sobre este asunto fue revelado: «Y hacia dondequiera que os volváis, allí está Allah». Ibrahim an-Najai dijo: «Los compañeros rezaban sobre sus monturas orientándose hacia la dirección en la que estas avanzaban». Ibn Hazm dijo que los compañeros y los tabi’un rezaban generalmente de esta manera, tanto en su tierra como durante sus viajes.
b. Quien teme estar en peligro, el enfermo y la persona incapaz de hacer algo por sí misma, cuando no puedan orientarse hacia la quibla, rezarán en la dirección que les sea posible. Pues el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando os ordene algo, cumplidlo en la medida de vuestras posibilidades». Allah dijo: «Si os encontráis en una situación de temor, rezad caminando o montados, de la manera que podáis». Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— explicó: es decir, orientados hacia la quibla o no. —Bujari
9. La manera de realizar la oración
Se han transmitido del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— numerosos hadices que describen la manera de realizar la oración. Aquí nos limitaremos a citar dos hadices: el primero contiene sus actos y el segundo, sus palabras:
a. Se narró de Abdullah ibn Ghanam: «Abu Malik al-Ashari reunió a los miembros de su tribu y les dijo: “¡Oh, tribu de los asharies! Reuníos y reunid también a vuestras esposas y a vuestros hijos. Os enseñaré cómo el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos hacía rezar en Medina”. Todos se reunieron conforme a sus instrucciones, y reunieron también a sus esposas y a sus hijos. Luego Abu Malik al-Ashari realizó la ablución y les mostró cómo hacerla. Lavó todos los miembros prescritos de la ablución. Después, cuando el sol declinó y las sombras se extendieron, se puso de pie y pronunció el adhan. Luego colocó a los hombres en la primera fila, detrás de ellos a los niños y detrás de los niños a las mujeres. Después pronunció el iqama de la oración. Luego avanzó y se colocó como imán. A continuación levantó ambas manos y dijo: ‘Allahu akbar’. Recitó la sura Al-Fatiha y otra sura que le resultó fácil. Después dijo: ‘Allahu akbar’, se inclinó en rukū y dijo tres veces: ‘Subhanallahi wa bihamdihi’. Luego se levantó erguido diciendo: ‘SamiAllahu liman hamidah’. Después dijo: ‘Allahu akbar’ y se postró en suyūd. Luego dijo: ‘Allahu akbar’ y levantó la cabeza. Volvió a decir: ‘Allahu akbar’ y se postró. Después volvió a decir: ‘Allahu akbar’, se levantó y quedó erguido. Así, en la primera rak‘a pronunció seis takbires, es decir, dijo seis veces ‘Allahu akbar’. Cuando se levantó para la segunda rak‘a, dijo ‘Allahu akbar’. Al terminar la oración, se volvió hacia los miembros de su tribu y permaneció de pie. Luego dijo: ‘Recordad este takbir mío y aprended mi rukū y mi suyūd, pues esta es la oración del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Así nos hacía rezar’. Una vez, cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— terminó la oración de esta manera, se volvió hacia la gente y dijo: ‘¡Oh, gente! Escuchad, comprended y sabed que hay siervos de Allah que no son profetas ni mártires. Sin embargo, al ver su cercanía y proximidad a Allah, incluso los profetas y los mártires desearán para sí una cercanía y proximidad semejantes’. De pronto, un beduino avanzó desde el extremo de la reunión, agitó su mano hacia el Profeta de Allah y dijo: ‘¡Oh, Profeta de Allah! Hay entre la gente personas especiales que no son profetas ni mártires, pero cuya cercanía y proximidad a Allah harán que los profetas y los mártires deseen para sí una cercanía y proximidad semejantes. Descríbenos algunos de sus signos’. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: ‘Son un grupo de personas comunes y un grupo de forasteros procedentes de distintas tribus. No están unidos por un estrecho vínculo de sangre ni por lazos de parentesco. Se han amado mutuamente únicamente por Allah y se han alineado en filas. El Día de la Resurrección, Allah levantará para ellos púlpitos luminosos y los sentará sobre ellos. Luego iluminará sus rostros e iluminará sus vestiduras. El Día de la Resurrección, cuando todos los demás seres humanos estén aterrorizados, ellos no estarán aterrorizados. Son los amigos de Allah; no tendrán temor ni estarán afligidos’. —Ahmad y Abu Yala, con una cadena de transmisión hasan. Al-Hakim dijo que la cadena de transmisión de este hadiz es sahih.»
b. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que un hombre entró en la mezquita y rezó. Luego se acercó al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y lo saludó. Él le devolvió el saludo y le dijo: «Vuelve y reza, porque no has rezado». El hombre regresó e hizo lo mismo tres veces. Entonces dijo: «Juro por Allah, Quien te envió con la verdad, que no puedo rezar mejor que esto. Enséñame».
Él dijo: «Cuando te pongas de pie para rezar, pronuncia el takbir. Luego recita del Corán lo que puedas. Después inclínate en rukū y permanece tranquilo en el rukū. Luego levántate y ponte completamente erguido. Después postráte y permanece tranquilo en la postración. Luego levántate y siéntate tranquilamente. Después postráte y permanece tranquilo en la postración. Haz esto durante toda tu oración». —Ahmad, Bujari y Muslim.
Esta es una descripción general de la manera de realizar la oración que se ha transmitido a través de las palabras y los actos del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. La realizamos distinguiendo entre los actos obligatorios y los sunnas.
10. Los actos obligatorios de la oración
La oración tiene ciertos deberes obligatorios y pilares mediante los cuales se constituye. Si se omite cualquiera de estos deberes obligatorios, la oración no es válida según la ley islámica. A continuación se detallan los deberes obligatorios:
1. La intención (niyyah)
(Algunos consideran que no es un pilar, sino una condición), pues Allah ha dicho: «Se les ordenó adorar a Allah dedicando exclusivamente a Allah la sinceridad y la obediencia». (Sura al-Báyyina, aleya 5)
Y el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Las obras dependen únicamente de las intenciones. Cada persona obtiene aquello que se propone. Así pues, quien emigre por Allah y por Su Mensajero, su emigración será por Allah y por Su Mensajero. Y quien emigre para obtener algún beneficio mundano o para casarse con una mujer, su emigración será por aquello por lo que haya emigrado». Bujari. Es decir, su emigración será de la clase más baja de emigración. La profunda sabiduría de esto ya se ha tratado anteriormente al explicar la ablución.
Pronunciar la intención en voz alta: Ibn al-Qayyim dijo en su obra titulada «Ighاثat al-Lahfan»: La intención consiste en desear y proponerse realizar una acción. Su lugar está en el corazón; no tiene relación alguna con la lengua. Por eso, no se ha transmitido en absoluto ninguna intención verbal del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, ni de los Compañeros. Las fórmulas verbales de intención que hoy en día se han inventado para pronunciarse al comenzar la ablución, el baño ritual y la oración son un campo de batalla creado por Satanás para quienes se dejan llevar por sus insinuaciones. En él los mantiene atrapados, los atormenta y los mantiene ocupados corrigiéndolas. Por eso verás a cada uno de ellos repitiéndolas constantemente y esforzándose intensamente en pronunciarlas, aunque no tienen absolutamente ninguna relación con la oración.
2. El takbir de consagración (takbir al-tahrima)
Ali narró que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «La llave de la oración es la purificación; el takbir hace ilícitos en la oración todos los actos lícitos, y el saludo vuelve lícitos todos los actos». —Shafií, Ahmad, Abu Dawud, Ibn Mayah y Tirmidhi. Tirmidhi dijo: «Este es el hadiz más auténtico sobre este tema». Además, en los dos hadices citados anteriormente, las palabras y los actos del Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, han establecido la fórmula Allahu Akbar para el takbir de consagración o de entrada en el estado sagrado. Pues en Ibn Mayah se narró de Abu Humayd: «Cada vez que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, se disponía a orar, se ponía derecho, levantaba ambas manos y decía: Allahu Akbar».
3. El qiyam (estar de pie)
A la luz del Corán, la Sunna y el consenso, para quien tiene capacidad de permanecer de pie, permanecer de pie en la oración obligatoria es obligatorio. Allah dice: «Observad todas las oraciones, especialmente la oración intermedia, y permaneced ante Allah con humildad».
Se narró de Imrán ibn Husayn —que Allah esté complacido con él—: «Dijo: padecía de hemorroides, así que pregunté al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— acerca de la oración. Él dijo: “Ora de pie; si no puedes, ora sentado; y si tampoco puedes, ora acostado”». —Al-Bujari. Todos los sabios están de acuerdo con esta opinión. También están de acuerdo en que, al permanecer de pie, es preferible dejar cierta separación entre ambos pies.
En la oración voluntaria, el qiyam: aunque se tenga capacidad para permanecer de pie en la oración voluntaria, es lícito rezar sentado. Sin embargo, la recompensa de rezar de pie es mayor que la de rezar sentado. Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «La oración que se realiza sentado equivale a la mitad de la oración». —Al-Bujari y Muslim.
Cuando no pueda permanecer de pie en la oración obligatoria: quien no pueda permanecer de pie en la oración obligatoria rezará como pueda. Pues Allah no impone a nadie una responsabilidad que exceda su capacidad. Recibirá la recompensa completa, sin que se le reduzca nada. Abu Musa —que Allah esté complacido con él— dijo que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando un siervo enferma o está de viaje, recibe la misma recompensa que habría recibido por las obras que realizaba estando sano y residiendo en su lugar de residencia». —Al-Bujari.
4. Recitación de la sura Al-Fatiha en cada rak‘a de las oraciones voluntarias y obligatorias
La obligación de recitar la sura Al-Fatiha en cada rak‘a está demostrada por numerosos hadices auténticos. Puesto que los hadices relacionados con este asunto son inequívocos y auténticos, no hay lugar para la discrepancia al respecto. A continuación mencionamos esos hadices:
a. Se narró de Ubada ibn al-Samit —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «La oración de quien no recita la sura Al-Fatiha no es válida». —Todas las recopilaciones de hadices auténticos.
b. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien reza sin recitar en la oración Umm al-Kitab —es decir, la madre del Corán, la sura Al-Fatiha—; según otra narración, sin recitar la sura Al-Fatiha, su oración es incompleta, inválida». —Ahmad, Al-Bujari y Muslim.
c. Se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «La oración en la que no se recita la sura Al-Fatiha no es suficiente». —Ibn Juzaima, Ibn Hibban y Abu Hatim.
d. Al-Daraqutni narró con una cadena auténtica: «La oración de quien reza sin la sura Al-Fatiha no es suficiente para él».
e. Abu Said dijo: «Se nos ordenó rezar recitando la sura Al-Fatiha y todo lo demás que pudiéramos». —Abu Dawud.
f. En otra cadena de transmisión del hadiz relativo al hombre que rezó incorrectamente se narra que después le dijo: «Luego recita Umm al-Qur’an (la sura Al-Fatiha)». Finalmente, el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Después haz esto en cada rak‘a».
g. Está demostrado por hechos que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitaba la sura Al-Fatiha en cada rak‘a de las oraciones voluntarias y obligatorias. No se ha demostrado nada contrario. En los actos de adoración, todo depende de seguir sin discusión. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Rezad como me habéis visto rezar». —Al-Bujari.
Decir «Bismillah al-Rahman al-Rahim» al comienzo de la sura Al-Fatiha: «Bismillah al-Rahman al-Rahim» forma parte de un versículo de la sura Al-Naml. Sin embargo, respecto a «Bismillah al-Rahman al-Rahim» que aparece al comienzo de las suras, existen tres opiniones:
Primera opinión: es un versículo tanto de la sura Al-Fatiha como de cada una de las suras. Por tanto, es obligatorio recitarlo en Al-Fatiha. En la oración en la que la sura Al-Fatiha se recita en silencio, la basmala debe recitarse en silencio; y en la oración en la que la sura Al-Fatiha se recita en voz alta, la basmala debe recitarse en voz alta. La prueba más sólida de esta opinión es el hadiz de Nu‘aym al-Mujammir. Él dijo: «Re כמה detrás de Abu Huraira. Él recitó “Bismillah al-Rahman al-Rahim” y después recitó Umm al-Qur’an (la sura Al-Fatiha). […] Al final dijo: “¡Por Allah!, dirigí la oración de la manera más semejante a la oración del Mensajero de Allah”». —Al-Nasa’i, Ibn Juzaima e Ibn Hibban. El hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: «Este es el hadiz más auténtico acerca de recitar en voz alta y de recitar la basmala…»
Segunda opinión: «Bismillahir Rahmanir Rahim» es una aleya independiente, que fue revelada para obtener bendiciones y facilitar la distinción entre las suras. Recitarla en la sura Al-Fatiha no solo está permitido, sino que es recomendable. No es sunna recitarla en voz alta. Anas, que Allah esté complacido con él, dijo: «ReZé detrás del Mensajero de Allah, y detrás de Abu Bakr, Umar y Uzman. Ninguno de ellos recitaba “Bismillahir Rahmanir Rahim” en voz alta». —An-Nasa’i, Ibn Hibban, At-Tahawi.
Tercera opinión: No es una aleya ni de la sura Al-Fatiha ni de ninguna otra sura. Recitarla en voz alta o en silencio durante las oraciones obligatorias, excepto las voluntarias, es desaconsejable. Esta opinión no es muy sólida.
Ibn al-Qayyim concilió la primera y la segunda opinión diciendo que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, recitaba a veces «Bismillahir Rahmanir Rahim» en voz alta, pero la recitaba en silencio con mayor frecuencia. Es seguro que no la recitaba siempre en voz alta durante las cinco oraciones diarias, de día y de noche, tanto estando de viaje como en su residencia. Después de él, los califas, la mayoría de los compañeros y los habitantes de las ciudades también la recitaban en silencio.
Quien no pueda recitar correctamente la recitación obligatoria. Al-Jattabi dijo: El principio básico es que la oración no es válida sin recitar la sura Al-Fatiha. También es razonable afirmar que recitarla solo es obligatorio para quien puede hacerlo correctamente, no para quien no puede. Si un orante no puede recitar correctamente la sura Al-Fatiha, pero puede recitar otra parte del Corán, debe recitar de esa parte la cantidad equivalente a siete aleyas. Esto se debe a que, después de la sura Al-Fatiha, la mejor recitación es una parte del Corán de extensión equivalente a la sura Al-Fatiha. Pero si no puede aprender ninguna parte del Corán, ya sea por una incapacidad congénita, por una memoria insuficiente, por dificultades de pronunciación o por padecer alguna deformidad o discapacidad, entonces, después del Corán, la mejor recitación para él son las fórmulas «Subhanallah», «Alhamdulillah» y «La ilaha illallah» que enseñó el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. Se ha transmitido del Mensajero de Allah: «Después de la palabra de Allah, el mejor recuerdo es: Subhanallah, Alhamdulillah, La ilaha illallah y Allahu Akbar». Un hadiz transmitido por Rifa‘a ibn Rafi‘ apoya la declaración de Al-Jattabi: «El Mensajero de Allah enseñó a un hombre a rezar. Luego le dijo: “Si memorizas alguna parte del Corán, recita esa parte; de lo contrario, di Alhamdulillah, Allahu Akbar y La ilaha illallah”». —Abu Dawud, At-Tirmidhi, An-Nasa’i y Al-Bayhaqi.
5. Hacer el rukū‘
Existe consenso sobre la obligatoriedad del rukū‘, pues Allah, exaltado sea, dijo:
بابها الَّذِينَ آمَنُوا ارْكَعُوا وَاسْجَدُوا
«¡Oh, creyentes! Haced el rukū‘ y postraos…». (Sura Al-Hajj: aleya 77)
Reglas del rukū‘: no basta con inclinar el cuerpo y colocar ambas manos sobre las rodillas para que el rukū‘ sea válido; es necesario permanecer un momento en el rukū‘ con tranquilidad. Pues ya se ha mencionado anteriormente en un hadiz que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Luego haz el rukū‘ y permanece en él tranquilamente». Se narró de Abū Qatāda que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien roba de su oración es el mayor de los ladrones». Le preguntaron: «Oh, Mensajero de Allah, ¿cómo roba alguien de su oración?». Él respondió: «No completa el rukū‘ ni completa el suyūd». En otra narración se dice que no endereza la espalda durante el rukū‘ y el suyūd. —Aḥmad, al-Ṭabarānī, Ibn Juzaima y al-Ḥākim. Abū Mūsā al-Badrī también dijo que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «La oración de quien no endereza la espalda durante el rukū‘ y el suyūd no es válida». —Las cinco colecciones de hadices auténticos, Ibn Juzaima, Ibn Ḥibbān, al-Ṭabarānī y al-Bayhaqī. Al-Tirmidhī dijo: «El hadiz es bueno y auténtico». Los compañeros del Mensajero y los sabios posteriores siguieron este hadiz. Consideran obligatorio enderezar la espalda durante el rukū‘ y el suyūd, así como entre el rukū‘ y el suyūd.
Se narró de Ḥudhayfa que vio a un hombre que no realizaba completamente el rukū‘ ni el suyūd. Ḥudhayfa le dijo: «No has rezado. Si mueres en este estado, morirás apartado de la religión que Allah concedió a Muḥammad». —Al-Bujārī.
6. Levantarse del rukū‘ y permanecer erguido, firme y tranquilamente
Al describir la forma de rezar del Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz), Abū Ḥumayd dijo: «Cuando levantaba la cabeza, se ponía tan erguido que todos los huesos de su espalda volvían a su posición y quedaban firmes». —Al-Bujārī y Muslim. ʿĀ’isha también dijo: «Cuando se levantaba del rukū‘, no iba al suyūd hasta estar completamente erguido». —Muslim. El Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) también dijo: «Luego levanta la cabeza y ponte erguido». —Al-Bujārī y Muslim. Se narró de Abū Hurayra: «Allah no mira la oración de quien no mantiene la espalda recta entre su rukū‘ y su suyūd». —Aḥmad.
7. Realizar el suyūd
Ya se han citado anteriormente los versículos del Corán que demuestran la obligatoriedad del suyūd. El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Luego ve al suyūd y permanece en él tranquilamente. Después levántate, siéntate y permanece sentado tranquilamente. Luego ve de nuevo al suyūd y permanece firme en él». Por tanto, realizar el primer suyūd, levantarse del primer suyūd, volver a realizar el segundo suyūd y hacer todo ello con firmeza y tranquilidad es obligatorio en cada rak‘a de las oraciones obligatorias y voluntarias.
Duración de la permanencia firme y tranquila: permanecer tranquilamente significa quedarse un momento después de que las partes del cuerpo se hayan estabilizado. Los sabios han establecido como duración mínima el tiempo equivalente a decir «Subḥān Allah» una vez.
Las partes del cuerpo que intervienen en el suyūd: son el rostro, las dos manos, las dos rodillas y los dos pies. Se narró de Ibn ʿAbbās que oyó decir al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz): «Cuando el siervo realiza el suyūd, siete partes de su cuerpo realizan el suyūd con él: su rostro, sus dos manos, sus dos rodillas y sus dos pies». —Todas las colecciones de hadices auténticos excepto al-Bujārī. Ibn ʿAbbās dijo: «Al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) se le ordenó realizar el suyūd sobre siete partes del cuerpo y se le prohibió recoger el cabello y la ropa al ir al suyūd durante la oración». Las siete partes son la frente, las dos manos, las dos rodillas y los dos pies. El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) también dijo: «Se me ordenó realizar el suyūd sobre siete huesos»: señaló la frente con la mano y luego indicó la nariz, las dos manos, las dos rodillas y los dos pies. —Al-Bujārī y Muslim. En otra narración se dice: «Se me ordenó realizar el suyūd sobre siete partes del cuerpo y se me prohibió recoger la ropa o el cabello al ir al suyūd». Las siete partes son la frente, la nariz, las dos manos, las dos rodillas y los dos pies. —Muslim y al-Nasā’ī. Se narró de Abū Ḥumayd que, cuando el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) iba al suyūd, apoyaba la nariz y la frente en el suelo. —Abū Dāwūd y al-Tirmidhī. Al-Tirmidhī dijo: «La norma seguida por los sabios es realizar el suyūd sobre la frente y la nariz». Si solo se apoya la frente en el suelo y no la nariz, un grupo de sabios sostiene que la oración es válida, mientras que otro grupo sostiene que no es válida hasta que tanto la frente como la nariz se apoyen en el suelo.
8. La última sesión y la recitación del tashahhud en ella
Está probado que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— hacía una última sesión durante la oración y recitaba en ella el tashahhud. Le dijo a un hombre que había rezado incorrectamente: «Cuando te levantes de la última prosternación y te sientes durante el tiempo necesario para el tashahhud, tu oración habrá terminado». Ibn Qudamah dijo que Ibn Abbas relató: «Antes de que el tashahhud se hiciera obligatorio para nosotros, decíamos: “As-salamu ‘alal-lahi qabla ‘ibadihi, as-salamu ‘ala Yibril, as-salamu ‘ala Mika’il”». El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «En lugar de decir “As-salamu ‘alal-lah”, decid: “At-tahiyyatu lil-lah”». Esto demuestra que la recitación de «At-tahiyyatu» no era obligatoria al principio, sino que se hizo obligatoria posteriormente.
La formulación más auténtica del tashahhud La formulación más auténtica del tashahhud es el tashahhud de Ibn Mas‘ud. Ibn Mas‘ud dijo: «Cuando nos sentábamos en la oración con el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, decíamos: “As-salamu ‘alal-lahi qabla ‘ibadihi, as-salamu ‘ala fulan wa fulan”». El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «“As-salamu ‘alal-lah”» —no digáis: «La paz sea sobre Allah», pues Allah es la Paz misma—. «Más bien, cuando os sentéis en la oración, decid: “At-tahiyyatu lil-lahi was-salawatu wat-tayyibat, as-salamu ‘alaika ayyuhan-nabiyyu wa rahmatul-lahi wa barakatuhu. As-salamu ‘alaina wa ‘ala ‘ibadil-lahis-salihin. Ashhadu alla ilaha illal-lah, wa ashhadu anna Muhammadan ‘abduhu wa rasuluhu”. Después, suplicad con la súplica que más os agrade». Todas las colecciones de hadices auténticos. Muslim dijo: «Los musulmanes están de acuerdo sobre el tashahhud de Ibn Mas‘ud, porque los discípulos de Ibn Mas‘ud no discreparon entre sí al transmitir este tashahhud, mientras que los discípulos de otros sí discreparon». At-Tirmidhi. Al-Jattabi, Ibn ‘Abd al-Barr e Ibn al-Mundhir consideraron el hadiz de Ibn Mas‘ud el más auténtico en relación con el tashahhud. Después del tashahhud de Ibn Mas‘ud, el más auténtico es el tashahhud de Ibn Abbas. Ibn Abbas dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos enseñaba el tashahhud como nos enseñaba una sura del Corán. Decía: “At-tahiyyatul-mubarakatu, as-salawatut-tayyibatu lil-lah, as-salamu ‘alaika ayyuhan-nabiyyu wa rahmatul-lahi wa barakatuhu, as-salamu ‘alaina wa ‘ala ‘ibadil-lahis-salihin, ashhadu alla ilaha illal-lah wa ashhadu anna Muhammadan ‘abduhu wa rasuluhu”». Muslim, Abu Dawud, an-Nasa’i y ash-Shafi‘i. Ash-Shafi‘i dijo: «Se han transmitido diversos hadices sobre el tashahhud, pero este es el que más prefiero, porque es más completo». Al-Hafiz dijo que, cuando le preguntaron a ash-Shafi‘i por qué había elegido el tashahhud de Ibn Abbas, respondió: «Porque lo encontré amplio y abarcador, y lo recibí de Ibn Abbas mediante una cadena auténtica. Además, en cuanto a su formulación, es más extenso y completo que los demás». Sin embargo, aunque lo haya elegido, no censuro a quienes han elegido otros tashahhuds auténticos. También existe otro tashahhud, que el imam Malik adoptó y citó en Al-Muwatta. ‘Umar ibn al-Jattab enseñaba este tashahhud a la gente sentado en el púlpito de la mezquita. Es el siguiente: «At-tahiyyatu lil-lah, az-zakiyatu lil-lah was-salawatu lil-lah, as-salamu ‘alaika ayyuhan-nabiyyu wa rahmatul-lahi wa barakatuhu, as-salamu ‘alaina wa ‘ala ‘ibadil-lahis-salihin, ashhadu alla ilaha illal-lah wa ashhadu anna Muhammadan ‘abduhu wa rasuluhu». An-Nawawi dijo que todos estos hadices sobre el tashahhud son auténticos. Según los principios de los especialistas en hadices, el más auténtico es el de Ibn Mas‘ud, seguido por el de Ibn Abbas. Ash-Shafi‘i dijo: «Es suficiente recitar cualquiera de estos tashahhuds. Los eruditos están de acuerdo sobre la validez de todos ellos».
9. Pronunciar el salam
Está demostrado por las palabras y los actos del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— que pronunciar el salam al final de la oración es obligatorio. Se narró de ‘Ali —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La llave de la oración es la purificación; el takbir —el primer takbir— hace ilícitas para quien reza muchas acciones lícitas, y el salam las vuelve lícitas». Ahmad, ash-Shafi‘i, Abu Dawud, Ibn Mayah y at-Tirmidhi. Según at-Tirmidhi, este es el hadiz más auténtico y mejor sobre este asunto. ‘Amir ibn Sa‘d narró de su padre, quien dijo: «Veía al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pronunciar el salam hacia la derecha y hacia la izquierda de tal manera que se veía la blancura de sus mejillas». Ahmad, Muslim, an-Nasa’i e Ibn Mayah. Se narró de Wa’il ibn Huyr que dijo: «Recé con el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Pronunciaba hacia la derecha: “As-salamu ‘alaikum wa rahmatul-lah”, y hacia la izquierda: “As-salamu ‘alaikum wa rahmatul-lah”». Abu Dawud.
El primer salam es obligatorio y el segundo es recomendable Según la mayoría de los eruditos, el primer salam es obligatorio y el segundo es recomendable. Ibn al-Mundhir dijo: «Los eruditos están de acuerdo en que, si alguien pronuncia el salam una sola vez, su oración habrá terminado». Ibn Qudamah dijo en Al-Mugni: «La afirmación de Ahmad sobre los dos salam no demuestra inequívocamente que ambos sean obligatorios. Ahmad solo dijo: “Los dos salam están auténticamente establecidos por el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—”. Con ello pudo haber querido decir también que los dos salam están prescritos por la sharía, pero no que sean obligatorios. Otros expresaron una opinión similar». En una narración, la declaración de Ahmad aparece así: «Para mí, los dos salam son lo más querido». Esto tampoco demuestra que sean obligatorios, sino únicamente que son preferibles. Además, ‘A’isha, Salama ibn al-Akwa‘ y Sahl narraron que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pronunciaba el salam una sola vez, y que los emigrantes también lo pronunciaban una sola vez.
A partir de todo lo que hemos mencionado anteriormente, al conciliar los hadices con las palabras de los compañeros, se ha establecido que los dos salam están prescritos por la sharía y son una sunna, mientras que un solo salam es obligatorio. El consenso transmitido por Ibn al-Mundhir confirma la corrección de esta opinión. Por tanto, esta opinión es concluyente. An-Nawawi dijo: «Ash-Shafi‘i, la mayoría de los primeros eruditos y la mayoría de los eruditos posteriores consideran los dos salam una sunna. Malik y un grupo de eruditos dijeron: “Solo un salam es sunna”. Quienes sostienen esto se basaron en algunos hadices débiles, que no resisten frente a los hadices auténticos mencionados anteriormente. Aun si uno de esos hadices fuera auténtico, solo indicaría que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pronunció un solo salam para demostrar que es lícito limitarse a uno. Los eruditos cuyas opiniones tienen mayor peso están de acuerdo en que no es obligatorio pronunciar el salam más de una vez. Si alguien pronuncia un solo salam, es recomendable dirigirlo hacia delante. Si pronuncia dos salam, el primero lo dirigirá hacia la derecha y el segundo hacia la izquierda. En cada salam girará el rostro lo suficiente para que su mejilla pueda verse desde un lado”. Esta es la opinión correcta.
11. Las sunnas de la oración
La oración tiene ciertas sunnas; para quien desea obtener la recompensa completa, es recomendable observarlas. Estas sunnas se mencionan a continuación:
1. Raf‘ al-yadayn (levantar las manos)
Es recomendable levantar las manos en cuatro ocasiones. Primero: al takbir de apertura. Ibn al-Mundhir dijo: No existe ninguna discrepancia entre los sabios respecto a que el Mensajero de Allah levantaba las manos al comenzar la oración. El hafiz Ibn Hayar dijo que cincuenta compañeros transmitieron el hecho de levantar las manos al comienzo de la oración. Entre ellos se encontraban los diez compañeros que recibieron en vida la buena noticia del Paraíso, los ‘Ashara Mubashshara’. Al-Bayhaqi transmitió de al-Hakim: «No conocemos ninguna otra sunna, aparte de esta, sobre cuya transmisión del Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— se hayan puesto de acuerdo los cuatro califas, después los diez compañeros a quienes se anunció el Paraíso y los compañeros posteriores que se dispersaron por todo el mundo».
La manera de levantar las manos: existen varias narraciones acerca de la manera de levantar las manos. La forma sobre la que la mayoría de los sabios está de acuerdo es elevar ambas manos hasta el cuello: las puntas de los dedos hasta la parte superior de las orejas, los pulgares hasta los lóbulos de las orejas y las palmas hasta el cuello. El imán al-Nawawi dijo: Así fue como al-Shafi‘i armonizó los hadices relacionados con este asunto. La gente también prefirió esta conciliación. Es recomendable mantener los dedos extendidos al levantar las manos. En los cinco libros restantes de hadices auténticos, aparte de Ibn Mayah, se narra de Abu Hurayra que, cada vez que el Mensajero de Allah se ponía de pie para la oración, levantaba ambas manos extendidas.
Al levantar las manos, esto debe hacerse simultáneamente con el takbir de apertura o antes de él. Ibn ‘Umar —que Allah esté complacido con él— decía el takbir y levantaba las manos cada vez que entraba en la oración. Él transmitió que el propio Mensajero de Allah lo hacía de esa manera. —Al-Bujari, al-Nasa’i y Abu Dawud. También se transmitió de Ibn ‘Umar que el Mensajero de Allah levantaba las manos mientras pronunciaba el takbir. Elevaba ambas manos hasta la altura del cuello o cerca de ella. —Ahmad y otros. También se ha transmitido de Ibn ‘Umar un hadiz sobre levantar las manos antes del takbir de apertura.
Él dijo: «Cuando el Mensajero de Allah se ponía de pie para la oración, levantaba las manos hasta la altura del cuello y luego pronunciaba el takbir». —Al-Bujari y Muslim. La versión del hadiz de Malik ibn al-Huwayriz dice: «Pronunciaba el takbir y luego levantaba las manos». —Muslim. Este hadiz establece que el takbir de apertura debe preceder al levantamiento de las manos. Sin embargo, el hafiz dijo: No he visto que nadie haya afirmado que primero se pronuncia el takbir y después se levantan las manos.
También es recomendable levantar las manos por segunda y tercera vez, al inclinarse para el rukū‘ y al levantarse de él. Veintidós compañeros transmitieron que el Mensajero de Allah lo hacía. Se transmitió de Ibn ‘Umar:
«Cuando el Mensajero de Allah se ponía de pie para la oración, levantaba ambas manos hasta la altura del cuello y luego pronunciaba el takbir. Después, cuando quería inclinarse para el rukū‘, volvía a levantar las manos de la misma manera; y al levantarse del rukū‘ también las levantaba así y decía: “Sami‘a Allahu liman hamidah, Rabbana laka al-hamd”». —Al-Bujari, Muslim y al-Bayhaqi. En al-Bujari también se dice que no lo hacía al ir a la postración ni al levantarse de ella. En Muslim se añade que tampoco lo hacía al levantarse de la postración ni entre las dos postraciones. En al-Bayhaqi se añade que continuó realizando su oración de esta manera hasta su muerte. Ibn al-Madini dijo: Este hadiz constituye una prueba ante todo el mundo; quien lo escuche debe seguirlo, pues su cadena de transmisión no contiene defecto alguno. Al-Bujari redactó un capítulo separado sobre esta cuestión y transmitió en él, de al-Hasan y Humayd ibn Hilal, que los compañeros lo hacían de esa manera; es decir, levantaban las manos en los tres lugares mencionados. Al-Hasan no omitió ninguno de los tres. Según la escuela hanafí, no está prescrito levantar las manos en ningún otro lugar aparte del takbir de apertura. Su prueba es el hadiz de Ibn Mas‘ud, quien dijo: “Os dirigiré en la oración del Mensajero de Allah”. Luego dirigió la oración y no levantó las manos excepto una vez. Esta opinión de los hanafíes es débil, porque numerosos expertos en hadices criticaron este hadiz. No obstante, Ibn Hibban lo consideró una narración excelente. El hadiz transmitido por los habitantes de Kufa para apoyar que no se levanten las manos al inclinarse ni al levantarse de la inclinación es, en realidad, el más débil de los hadices. Contiene numerosos defectos que lo hacen inválido. Incluso si se supusiera que el hadiz es auténtico, como dijo al-Tirmidhi, aun así no contradice los célebres hadices auténticos. El autor de la obra al-Tanqih considera que Ibn Mas‘ud pudo haber olvidado el levantamiento de las manos, del mismo modo que olvidó otras cosas. Al-Zayla‘i citó de al-Tanqih en su obra Nasb al-Raya: «No hay nada sorprendente en que Ibn Mas‘ud lo olvidara. Los musulmanes de todo el mundo no olvidaron las suras coránicas al-Nas y al-Falaq, mientras que Ibn Mas‘ud sí las olvidó. Olvidó aquello sobre lo que todos los sabios habían llegado a un acuerdo. También olvidó cómo deben colocarse dos personas detrás del imán. Si olvidó varias cosas de ese modo, ¿qué tiene de imposible que olvidara el levantamiento de las manos durante la oración? Olvidar no es algo inusual».
La cuarta elevación de las manos: Nafi‘ narró de Ibn ‘Umar que, cuando se levantaba después de sentarse al finalizar la segunda rak‘ah, elevaba las manos. Y mencionó que Ibn ‘Umar lo había recibido del propio Mensajero de Dios ﷺ. —Bujari, Abu Dawud y Nasa’i. Al describir la oración del Mensajero de Dios ﷺ, ‘Ali, que Dios esté complacido con él, dijo: «Cuando el Mensajero de Dios ﷺ se levantaba después de las dos postraciones, es decir, de la segunda rak‘ah, elevaba las manos hasta la altura del cuello y pronunciaba el takbir». —Abu Dawud, Ahmad y Tirmidhi.
Igualdad entre mujeres y hombres en esta sunna: Al-Shawkani dijo: «Sepan que, en esta sunna, la mujer y el hombre son iguales. No existe ninguna prueba que establezca una diferencia entre ellos a este respecto. Tampoco existe ninguna prueba de que haya diferencia entre mujeres y hombres respecto a cuánto deben elevar las manos».
2. Colocar la mano derecha sobre la mano izquierda
Es recomendable colocar en la oración la mano derecha sobre la mano izquierda. Hay veinte hadices sobre este asunto, transmitidos por veintiocho compañeros y tabi‘in. Se narró de Sahl ibn Sa‘d que dijo: «Se ordenaba a la gente que los hombres colocaran en la oración la mano derecha sobre la mano izquierda». Abu Hazim dijo: «Sé que este hadiz fue narrado del Mensajero ﷺ». —Bujari, Ahmad y Malik. Al-Hafiz dijo: «Debe considerarse que este hadiz fue narrado del Mensajero ﷺ, pues se entiende que quien dio la orden mencionada en él fue el propio Mensajero de Dios ﷺ». El Mensajero ﷺ también dijo: «A nosotros, los profetas, se nos ordenó apresurar el iftar, retrasar el suhur y colocar en la oración la mano derecha sobre la mano izquierda».
Se narró de Jabir, que Dios esté complacido con él, que un hombre estaba rezando. El Mensajero de Dios ﷺ pasó junto a él mientras rezaba colocando la mano izquierda sobre la derecha. Entonces el Mensajero de Dios ﷺ le apartó la mano y colocó la derecha sobre la izquierda. —Ahmad y otros. Al-Nawawi dijo: «La cadena de transmisión de este hadiz es auténtica». Ibn ‘Abd al-Barr dijo: «No se ha transmitido del Mensajero de Dios ﷺ nada contrario a esto». La mayoría de los compañeros y de los tabi‘in sostenían esta opinión. El imam Malik también la mencionó en al-Muwatta y la practicó durante toda su vida.
Lugar donde se colocan las manos: Ibn al-Humam dijo: «No se ha establecido mediante ningún hadiz auténtico si el lugar donde se colocan las manos debe estar debajo del pecho o debajo del ombligo». Según los hanafíes, deben colocarse debajo del ombligo, y según los shafi‘íes, debajo del pecho. De Ahmad se transmiten dos opiniones, cada una semejante a la de estas dos escuelas jurídicas. Sin embargo, lo correcto es conciliar ambas. Tirmidhi dijo: «Los eruditos expertos de entre los compañeros, los tabi‘in y quienes vinieron después consideran que los hombres deben colocar la mano derecha sobre la izquierda. Algunos prefieren colocarla debajo del ombligo y otros debajo del pecho. Para ellos, todas estas formas son válidas». No obstante, algunas narraciones indican que el Mensajero de Dios ﷺ colocaba ambas manos debajo del pecho. En un hadiz transmitido por Ahmad, Hulb al-Ta’i dijo: «Vi al Mensajero de Dios ﷺ colocar la mano derecha sobre la izquierda, encima del pecho, sobre la unión de los dos huesos». Wa’il ibn Hujr dijo: «Rezaré con el Mensajero de Dios ﷺ; lo vi colocar la mano derecha sobre la izquierda y ponerlas sobre el pecho». —Ibn Juzayma, Abu Dawud y Nasa’i. En las narraciones de Abu Dawud y Nasa’i se especifica además que colocaba la mano derecha sobre el dorso de la palma izquierda, así como sobre la muñeca y el antebrazo.
3. La súplica inicial de la oración
Es recomendable que quien reza recite alguna de las súplicas con las que el Mensajero de Dios ﷺ suplicaba y comenzaba la oración después del takbir de apertura y antes de la recitación. A continuación citamos algunas de ellas:
a. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que, cuando el Mensajero de Allah pronunciaba el takbir en la oración, permanecía en silencio durante un momento después del takbir y antes de la recitación. Le dije: «¡Que mi padre y mi madre sean sacrificados por ti! ¿Qué dices durante ese silencio entre el takbir y la recitación?». Él respondió: «Digo:
اللَّهم بَاعِل بَيْنِي وَبَيْنَ عَطَايَايَ كَمَا بَاعَل بَيْنَ الْمَشْرِقِ وَالْمَغْرِبِ اللَّهُ نَقْنِي مِنْ عَطَايَايَ كَمَا ينقى الثوب الأبيض من الدنس، اللهم اغْسِلْنِي مِن عَطَايَايَ بِالتَّلْمِ وَالْمَاءِ وَالْبَرَدِ .
¡Oh, Allah! Crea entre Oriente y Occidente una distancia tan grande como la que debe haber entre mí y mis pecados. ¡Oh, Allah! Purifícame de mis pecados como se limpia la suciedad de una prenda blanca. ¡Oh, Allah! Lávame y límpiame de mis pecados con nieve y agua». —Bujari, Muslim, Abu Dawud, Nasai e Ibn Mayah.
b. Se narró de Ali —que Allah esté complacido con él— que, cuando el Mensajero de Allah se levantaba para la oración, pronunciaba el takbir. Luego decía:
وَجَمْت وَجْهِي لِلَّذِي فَطَرَ السَّمَوَاتِ وَالْأَرْضِ حَنِيفًا مُسْلِمًا وَمَا أَنَا مِنَ الْمُشْرِكِينَ، إِن صَلَاتِي ونَسُكِي وَمَحْيَايَ وَمَمَاتِي لِلَّهِ رَبِّ الْعَالَمِينَ ، لأمْرِيكَ لَهُ، وَبِلْ لِك أمرت وأنا من المعلمين ، اللهم أنت الملك لا إله إلا أنت،
أنت رَبِّي وَأَنا عَبْدُكَ ظَلَمْتُ نَفْسِي وَاعْتَرَفْتُ بِذَنْبِي فَاغْفِرْ لِي ذُنُوبِي جَمِيعًا ، إِنَّهُ لَا يَغْفِرُ الذُّنُوبَ إِلَّا أَنْتَ، وَاهْدِنِي لَأَحْسَنِ الْأَخْلَاقِ، لَا يَهْدِي لاحْسَنِهَا إِلَّا أَنْتَ، وَأَسْرِى عَلَى سَيْنهَا لا يَصْرِفُ عَلَى سَيْنَهَا إِلَّا أَنسَ، لَبَيكَ
وَسَعْدَيْكَ، وَالْخَيْرُ كُلَّهُ فِي بَدَيْكَ، وَالشَّرُّ لَيْسَ إِلَيْكَ، وَآتَابِكَ وَإِلَيْكَ، تَبَارَكْتَ وَتَعَالَيْسَ، اسْتَغْفِرُكَ وَأَتُوبُ إليك
Quien creó los cielos y la tierra, hacia Él he vuelto mi rostro con sinceridad y en actitud de sumisión, y no soy de los asociadores. Mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte pertenecen a Allah, Señor de todos los mundos. Él no tiene copartícipe alguno. Esto es lo que se me ha ordenado, y soy de los primeros en someterse. ¡Oh, Allah! Tú eres el único Rey; no hay salvador fuera de Ti. Tú eres mi Señor y yo soy Tu siervo. He sido injusto conmigo mismo y reconozco mis pecados. Así pues, perdóname todos mis pecados, pues nadie puede perdonarlos salvo Tú. Guíame hacia el mejor carácter, pues nadie puede guiar hacia el mejor carácter salvo Tú. Aleja de mí el mal carácter, pues nadie puede apartarlo de mí salvo Tú. Respondo una y otra vez a Tu llamada. Estoy dispuesto a obedecer una y otra vez Tu religión y a ayudarte una y otra vez. Todo lo bueno está en Tus manos. Tú estás libre de todo mal. Solo estoy contigo y solo ante Ti regresaré. Tú eres el Bondadoso y el Grandioso. Te pido perdón y me arrepiento ante Ti.» —Ahmad, Muslim, Tirmidhi, Abu Dawud y otros.
c. Se narró de ʿUmar —que Allah esté complacido con él— que, después del takbir de apertura, decía: «Subhanaka Allahumma wa bihamdika wa tabarakasmuka wa taʿala yadduka, wa la ilaha gayruk» (¡Oh Allah!, proclamo Tu santidad y Te alabo. Tu nombre es bendito, Tu grandeza es suprema y no hay otra divinidad excepto Tú). —Muslim y ad-Daraqutni. Ibn al-Qayyim dijo: Se ha establecido mediante una cadena auténtica que ʿUmar solía pedir ayuda y victoria mediante esta súplica desde el lugar donde se situaba el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. La recitaba en voz alta y se la enseñaba a la gente. El imam Ahmad dijo: «Sigo esta misma súplica narrada de ʿUmar —que Allah esté complacido con él—».
d. ʿAsim dijo: Le pregunté a ʿAisha con qué comenzaba el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— la oración nocturna. Ella respondió: «Nadie antes que tú me había preguntado sobre esto. Cada vez que se levantaba para la oración durante la noche, después del takbir de apertura decía diez veces: “Allahu akbar”; diez veces: “Alhamdu lillah”; diez veces: “La ilaha illallah”; y diez veces: “Astaghfirullah”. Y decía:
اللهم اغْفِرْ لِي وَاهْدِنِي وَارْزُقْنِي وَعَافِنِي –
«¡Oh Allah, perdona, guía, concede sustento y concede seguridad!» Después pedía refugio de la estrechez del lugar en el Día de la Resurrección. Abu Dawud, an-Nasa’i e Ibn Mayah.
e. Se narró de ʿAbd ar-Rahman ibn ʿAwf —que Allah esté complacido con él— que dijo: Le pregunté a ʿAisha con qué comenzaba el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— la oración nocturna. ʿAisha —que Allah esté complacido con ella— respondió: «Comenzaba la oración nocturna con esta súplica: ¡Oh Allah, Señor de Gabriel, Miguel e Israfil, Creador de los cielos y de la tierra, Conocedor de lo visible y de lo invisible! Tú juzgas entre Tus siervos respecto de aquello por lo que discrepan. Guíame hacia la verdad acerca de la cual se ha discrepado, con Tu permiso. Ciertamente, Tú guías a quien quieres hacia el camino recto y correcto». —Muslim, Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Mayah.
f. Se narró de Nafiʿ que dijo: Escuché al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitar en la oración voluntaria: «Allahu akbar kabiran», tres veces; «Alhamdu lillahi hamdan kaziran», tres veces; «Subhanallahi bukratan wa asilan», tres veces. «¡Oh Allah, busco refugio en Ti del Satanás expulsado, de la incitación a las guerras y los conflictos que Satanás provoca entre la gente, de sus malas acciones y sus hechizos, y de su arrogancia!» Ahmad, Abu Dawud, Ibn Mayah e Ibn Hibban.
g. Se narró de Ibn ʿAbbas —que Allah esté complacido con él— que, cuando el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se levantaba por la noche para la oración de taháyyud, decía:
اللهم لك الحمد أنت قير السَّمَوَاتِ وَالْأَرْضِ وَمَن فِيهِن ولله الْحَمْدُ أَنتَ نُورُ السَّمَوَاتِ والأرض ومن يمون، ولك الحمد أن مالك السموات والأرض ومن فيهن، ولك الحمد أنت
الْحَقِّ وَوَعْدَكَ الْحَقِّ، وَلِقَاؤُكَ حَقٌّ، وَقَوْلكَ حَقٌّ، وَالْجَنَّة حق والنار حق، والنبيون حق ومحمد حقٌّ وَالسَّاعَة حق، اللهم لك أسلمت، وبك آمنت، وعليك توكلت وَإِلَيْكَ أتيت، وبك عَامَت، وَإِلَيْكَ حَاكَيْتُ فَاغْفِرْ لِي مَا قَدَّمْت
وَمَا أَمْرُ وَمَا أَسْوَرْت وَمَا أَعْلَيْت أَنت المقدم وانت التوتر، لا إله إلا أنت، أو لا إله غَيْرُكَ، وَلا حَوْلَ وَلا قُوَّةَ إِلَّا بِاللَّهِ
¡Oh Allah!, para Ti es toda alabanza. Tú eres el Originador de los cielos, de la tierra y de cuanto hay en los cielos y en la tierra. Para Ti es toda alabanza. Tú eres la luz de los cielos, de la tierra y de cuanto hay en los cielos y en la tierra. Para Ti es toda alabanza. Tú eres el Dueño de los cielos, de la tierra y de cuanto hay en los cielos y en la tierra. Para Ti es toda alabanza. Tú eres la verdad, Tu promesa es verdad, el encuentro Contigo es verdad, Tu palabra es verdad, el Paraíso es verdad, el Infierno es verdad, los profetas son verdad, Muhammad es verdad y la Hora es verdad. ¡Oh Allah! Me he sometido a Ti, he creído en Ti, he depositado en Ti mi confianza, he acudido a Ti, ante Ti presento todas mis súplicas y a Ti encomiendo el juicio. Perdóname, pues, todos mis pecados pasados y futuros, los secretos y los manifiestos. Tú eres quien adelanta y quien retrasa; no hay otra divinidad excepto Tú. No hay fuerza ni poder sino en Allah». —Al-Bujari, Muslim, Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i, Ibn Mayah y Malik.
En Abu Dawud se narra, de Ibn Abbas, que el Mensajero de Allah ﷺ recitaba la súplica mencionada durante el taháyyud, después de decir «Allahu akbar».
4. Recitar «A‘udhu billahi min ash-shaytan ir-rayim»
Es recomendable buscar refugio en Allah contra Satanás después de recitar la súplica inicial de la oración y antes de la recitación, es decir, decir: «A‘udhu billahi min ash-shaytan ir-rayim». Allah, el Altísimo, dijo: «Cuando quieras recitar el Corán, busca refugio en Allah contra Satanás, el expulsado». En el hadiz narrado anteriormente por Nafi‘ se menciona que el Mensajero de Allah ﷺ decía durante el taháyyud: «Allahumma inni a‘udhu bika min ash-shaytan ir-rayim». Ibn al-Mundhir dijo: El Mensajero de Allah ﷺ decía antes de la recitación: «A‘udhu billahi min ash-shaytan ir-rayim».
Es sunna buscar refugio en secreto. En Al-Mughni se afirma: La búsqueda de refugio contra Satanás debe hacerse en secreto, no en voz alta. No conozco ninguna discrepancia al respecto. Sin embargo, según ash-Shafi‘i, en las oraciones que se recitan en voz alta, «A‘udhu billahi min ash-shaytan ir-rayim» puede recitarse tanto en voz alta como en secreto. En un hadiz narrado de Abu Hurayra con una cadena débil se ordena recitarlo en voz alta.
«A‘udhu billahi min ash-shaytan ir-rayim» se recita únicamente en la primera rak‘a. Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él, dijo: Cuando el Mensajero de Allah ﷺ se levantaba para la segunda rak‘a, comenzaba la recitación con «Alhamdu lillahi rabbil ‘alamin», sin ninguna pausa. —Muslim. Ibn al-Qayyim dijo: Los eruditos discrepan sobre si se debe recitar la isti‘adha («A‘udhu billah…») al comienzo de la segunda rak‘a. Sin embargo, coinciden en que en ese momento no se debe recitar la súplica inicial de la oración. Existen dos opiniones al respecto, y ambas se transmiten del imán Ahmad. Algunos discípulos de Ahmad dijeron que la base de estas dos opiniones es si la recitación de todas las rak‘as de la oración debe considerarse una sola recitación o si la recitación de cada rak‘a es independiente.
Si la recitación de todas las rak‘as es una sola recitación, entonces basta con una sola isti‘adha durante toda la oración. No hay discrepancia en que la súplica inicial de la oración corresponde a toda la oración. Además, según el sentido aparente de los hadices auténticos, una sola isti‘adha es suficiente. Después, Ibn al-Qayyim mencionó el hadiz de Abu Hurayra y dijo: Basta con recitar una sola vez la súplica inicial de la oración porque no hubo silencio ni pausa entre la recitación de una rak‘a y la de la siguiente; más bien, entre ellas se recitaron algunas súplicas y recuerdos de Allah. Por tanto, la recitación de todas las rak‘as es como una sola recitación. Lo que se recitó entre las recitaciones no fue otra cosa que «Alhamdu lillah», «Subhanallah», «La ilaha illallah», las bendiciones sobre el Mensajero ﷺ y expresiones semejantes. Ash-Shawkani dijo: De acuerdo con lo mencionado en el hadiz, la medida más cautelosa es recitar «A‘udhu billah…» únicamente antes de la recitación de la primera rak‘a.
5. Decir «Amín» al finalizar la sura al-Fátiha
Es sunna que todo aquel que reza diga «Amín» después de recitar la sura al-Fátiha, ya sea imán, dirigido en la oración o esté rezando solo. En las oraciones en las que la recitación debe hacerse en voz baja, dirá «Amín» en voz baja; y en las oraciones en las que la recitación debe hacerse en voz alta, lo dirá en voz alta. Nu‘aym al-Muyammir relató: «Reacé detrás de Abu Huraira. Él recitó “Bismil-lahi ar-Rahmani ar-Rahim” y luego recitó Umm al-Qur’an (la sura al-Fátiha). Cuando llegó a “gairil magdubi ‘alaihim walad-dallin”, dijo “Amín”, y la gente también dijo “Amín”. Después de la oración, Abu Huraira dijo: “Mi oración es la que más se parece a la oración del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz”». Bujari, Nasa’i, Ibn Juzaima, Ibn Hibbán e Ibn Sirach. En Bujari también se dice: Ibn Shihab afirmó: «El Mensajero de Allah decía “Amín”». ‘Ata’ dijo: «Amín es una súplica». Ibn az-Zubair decía «Amín», y la gente de la congregación detrás de él también lo decía, hasta que se producía un enorme estruendo en la mezquita. Nafi‘ dijo: «Ibn Umar no dejaba de decir “Amín”; además, animaba a la gente a decirlo. Escuché de él un hadiz sobre esto». Y se relató de Abu Huraira que, cuando el Mensajero de Allah decía «gairil magdubi ‘alaihim walad-dallin», decía inmediatamente: «Amín». Incluso quienes estaban a su lado en la primera fila podían oírlo. Abu Dawud e Ibn Mayah. En Ibn Mayah se añade que también lo oían los de la primera fila y que toda la mezquita temblaba. Al-Hakim, al-Baihaqui y ad-Daraqutni.
Se relató de Wa’il ibn Huyr: «Escuché al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, recitar: “gairil magdubi ‘alaihim walad-dallin”, e inmediatamente después dijo “Amín” en voz alta». Ahmad y Abu Dawud. At-Tirmidhi consideró bueno este hadiz y dijo: «Muchos de los compañeros, los tabi‘in y los sabios que les sucedieron sostuvieron esta opinión. Consideran que “Amín” debe decirse en voz alta, no en secreto». Al-Hafiz dijo: «La cadena de transmisión de este hadiz es auténtica». ‘Ata’ dijo: «En esta mezquita encontré a doscientos compañeros. Cuando el imán decía “walad-dallin”, escuchaba que pronunciaban “Amín” con voces que hendían el cielo».
Se relató de ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Los judíos no os envidian por ninguna otra cosa tanto como os envidian por que saludéis con el salam y digáis “Amín” detrás del imán». Ahmad e Ibn Mayah.
Es recomendable que el dirigido en la oración diga «Amín» al mismo tiempo que el imán. No debe decirlo antes ni después de él. Se relató de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando el imán diga “gairil magdubi ‘alaihim walad-dallin”, decid “Amín”. A quien diga “Amín” coincidiendo con el “Amín” de los ángeles le serán perdonados todos sus pecados anteriores». Bujari. En otro hadiz, el Mensajero de Allah dijo: «Cuando el imán diga “gairil magdubi ‘alaihim walad-dallin”, decid también “Amín”, pues los ángeles dicen entonces “Amín” y el imán también dice “Amín”. A quien diga “Amín” al mismo tiempo que los ángeles le serán perdonados sus pecados anteriores». Bujari. En otro hadiz, el Mensajero de Allah dijo: «Cuando el imán diga “Amín”, decid vosotros “Amín”, pues a quien diga “Amín” coincidiendo con el “Amín” de los ángeles le serán perdonados sus pecados anteriores». Todas las colecciones de hadices auténticos. [Al-Jattabi dijo: «Cuando el imán diga “walad-dallin”, decid “Amín”; esto significa que debéis decirlo al mismo tiempo que el imán, de modo que vuestro “Amín” y el del imán se pronuncien simultáneamente. La expresión “Cuando el imán diga ‘Amín’, decid vosotros ‘Amín’” no contradice el hadiz anterior ni indica que sea permisible retrasarse respecto al “Amín” del imán; más bien es como decir: “Cuando el comandante parta, partid vosotros también”, es decir, vuestra partida y la del comandante deben producirse al mismo tiempo».]
Explicación de la palabra «Amín»: La palabra «Amín» no forma parte de la sura al-Fátiha. Es una súplica independiente. Significa: «Oh Allah, acéptala».
6. La recitación posterior a la sura al-Fátiha
Es sunna recitar después de la sura al-Fátiha otra sura o cualquier parte del Corán. En las dos rak‘at del fayr y del viernes, en las dos primeras rak‘at del duhr, el ‘asr, el magrib y el ‘isha, y en todas las rak‘at de las oraciones voluntarias, se debe recitar después de al-Fátiha otra parte del Corán. Se relató de Abu Qatada:
«El Mensajero de Dios recitaba en las dos primeras rak‘at del zuhr la sura Al-Fatiha y otras dos suras, y en las dos últimas rak‘at la sura Al-Fatiha. A veces recitaba los versículos de modo que nosotros pudiéramos oírlos. En la primera rak‘a recitaba una sura o una recitación más larga que en la segunda. Lo mismo hacía en el ‘asr y en el fayr». —Al-Bujari, Muslim y Abu Dawud. En otra versión de Abu Dawud se añade: «Pensábamos que alargaba la primera rak‘a para que la gente pudiera alcanzarla». Yabir ibn Samura dijo: «Los habitantes de Kufa se quejaron ante ‘Umar —que Dios esté complacido con él— de Sa‘d. Entonces ‘Umar destituyó temporalmente a Sa‘d y nombró a ‘Ammar gobernador de ellos. Se quejaron de él y llegaron a afirmar que no dirigía bien la oración. ‘Umar mandó llamar a Sa‘d. Cuando este llegó a Medina, le dijo: “Oh, Abu Ishaq, dicen que no diriges bien la oración”. Abu Ishaq respondió: “¡Por Dios! Yo les dirigía la oración tal como lo hacía el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él—, sin disminuir nada de ello. Cuando dirigía la oración del ‘isha, alargaba las dos primeras rak‘at y hacía ligeras las dos últimas”. Él le dijo: “Oh, Abu Ishaq, eso es lo que creen de ti”. Luego envió con él a Kufa a uno o varios hombres. Estos preguntaron a los habitantes de Kufa acerca de él. No dejaron de preguntar en ninguna mezquita de Kufa. Todos elogiaban a Sa‘d. Finalmente fueron a la mezquita de los Banu ‘Abd. Allí un hombre se puso de pie y dijo: “Puesto que nos preguntan por Dios, escuchen: Sa‘d no participaba en ninguna expedición militar, no distribuía los bienes equitativamente y no impartía justicia en los casos particulares”».
Sa‘d dijo: «Escuchen: haré tres súplicas: “Oh, Dios, si este siervo Tuyo es un mentiroso y se ha presentado para presumir y ganar fama, concédele una vida larga y una pobreza prolongada, y sumérgelo en la tribulación”». Después, aquel hombre solía decir: «Soy un anciano afligido; soy víctima de la maldición de Sa‘d». ‘Abd al-Malik dijo: «Más tarde lo vi: debido a su extrema vejez, sus cejas le caían sobre los ojos, y guiñaba el ojo a las mujeres de la ciudad mientras caminaba por las calles». —Al-Bujari. Abu Huraira dijo: «Se recita en toda oración. Sin embargo, os haremos oír aquello que el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— nos hacía oír, y os ocultaremos aquello que él nos ocultaba. Si no recitáis más que Al-Fatiha, eso es suficiente; pero si recitáis más, será mejor». —Al-Bujari.
7. Cómo realizar la recitación después de Al-Fatiha
Para realizar la recitación después de Al-Fatiha puede seguirse cualquier método. Husayn dijo: «Partimos en campaña hacia Jorasán acompañados por trescientos compañeros. Algunos de ellos dirigían la oración y, después de recitar varios versículos de una sura, se inclinaban». Se ha transmitido que Ibn ‘Abbas recitaba Al-Fatiha y un versículo de la sura Al-Baqara en cada rak‘a. —Al-Daraqutni. Al-Bujari tituló un capítulo de su Sahih: «Recitar dos suras en una misma rak‘a, recitar las suras de la parte final del Corán y recitar una sura antes que otra». Después menciona, acerca de ‘Abdullah ibn al-Sa’ib, que el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— estaba recitando la sura Al-Mu’minun en la oración del fayr. Cuando llegó al relato de Moisés y Aarón, o al pasaje relacionado con Jesús, le sobrevino una tos y se inclinó. ‘Umar recitaba en la primera rak‘a ciento veinte versículos de Al-Baqara y, en la segunda, cualquiera de las suras que suelen repetirse. Ahnaf recitó en la primera rak‘a la sura Al-Kahf y en la segunda la sura Yunus o Yusuf. También mencionó que rezó detrás de ‘Umar recitando ambas suras. Ibn Mas‘ud dirigía la oración recitando en la primera rak‘a cuarenta versículos de Al-Anfal y en la segunda alguna sura corta. Sobre quien recita una misma sura en las dos rak‘at, o repite la misma sura en ambas, Qatada dijo: «Todo forma parte del Libro de Dios».
Ubaydullah ibn Thabit narró de Anas que uno de los ansar solía dirigirlos en la oración en la mezquita de Quba. Cada vez que recitaba una sura, comenzaba recitando la sura Al-Ikhlas; después de terminar Al-Ikhlas, recitaba otra sura junto con ella. Hacía esto en cada rak‘a. Sus compañeros hablaron con él al respecto. Le dijeron: «Comienzas la oración con esta sura y luego no la consideras suficiente, sino que recitas otra sura. O bien diriges la oración recitando únicamente esta sura —Al-Ikhlas—, o bien la omites y recitas otra». Él respondió: «No puedo dejar de recitar la sura Al-Ikhlas. Si queréis, os dirigiré así; y si no os gusta, dejaré de dirigiros». La gente consideraba que él era el mejor de entre ellos y no le agradaba que otra persona los dirigiera. Cuando el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— llegó allí, le informaron del asunto. Él le dijo a aquel hombre: «¡Oh, fulano! ¿Qué dificultad tienes en hacer lo que dicen tus compañeros? ¿Por qué consideras necesario recitar esta sura en cada rak‘a?». Él respondió: «Amo esta sura». El Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— le dijo: «Tu amor por esta sura te hará entrar en el Paraíso».
Un hombre de la tribu de Yuhaynah dijo: «Escuché al Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— recitar la sura Al-Zalzalah en ambas rak‘as del fayr. No sé si el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— la recitó así por error o intencionadamente». —Abu Dawud.
Ibn al-Qayyim dijo: «Cuando el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— terminaba de recitar la sura Al-Fatiha, comenzaba otra sura. A veces la alargaba y otras veces la acortaba debido a un viaje o por alguna otra razón. La mayoría de las veces recitaba suras de extensión intermedia».
– La recitación del fayr
En la oración del fayr recitaba aproximadamente entre sesenta y cien aleyas. Recitaba la sura Qaf, la sura Al-Qamar y la sura «Cuando el sol sea envuelto», y a veces recitaba Al-Zalzalah en ambas rak‘as. Durante un viaje recitó las suras An-Nas y Al-Falaq; también recitó en la primera rak‘a desde el comienzo de la sura Al-Mu’minun hasta el relato de Moisés y Aarón, y se inclinó para el rukū‘ debido a una tos. Los viernes recitaba completas las suras Alif Lam Mim As-Sajdah y Ad-Dahr. El Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— no solía hacer lo que muchas personas hacen hoy: recitar una parte de una sura y otra parte de otra. Algunos ignorantes creen que se ha concedido un mérito especial a la oración del fayr del viernes mediante una postración adicional; esto es un grave error. Algunos imames, debido a esta idea equivocada, han calificado de makruh la recitación de la sura As-Sajdah. El Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— recitaba las suras As-Sajdah y Ad-Dahr únicamente porque en ellas se mencionan el comienzo de la creación humana, la vida mundana, la vida futura, el Paraíso, el Infierno y otras cuestiones. Por eso las recitaba en el fayr del viernes para recordar a los musulmanes todo lo que ocurrió y ocurrirá en ese día. Del mismo modo, en los grandes días festivos, como el ‘Id y el viernes, recitaba las suras Qaf, Al-Qamar, Sabbihisma y Al-Ghashiyah.
– La recitación del zuhr
En la oración del mediodía, el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba a veces una recitación tan larga que, según Abu Sa‘id, después de iniciarse la oración del mediodía, algunos iban a Yannat al-Baqi para hacer sus necesidades, regresaban a casa, hacían la ablución y luego alcanzaban la oración en la primera rak‘ah. —Muslim. A veces recitaba la sura as-Sayda, otras veces la sura al-A‘la, otras la sura al-Layl, otras la sura al-Buruy y otras la sura at-Tariq.
La recitación de la oración de la tarde
Cuando en la oración del mediodía se hace una recitación larga, en la oración de la tarde se hará la mitad; y cuando en la del mediodía se hace una recitación breve, en la de la tarde se hará una recitación de igual extensión.
– La recitación del magrib
En el magrib, la práctica del Mensajero de Allah (s. a. s.) era contraria a la práctica de nuestros días. En una ocasión recitó la sura al-A‘raf en las dos rak‘ahs del magrib; en otra, la sura at-Tur; y en otra, la sura al-Mursalat.
Ibn ‘Abd al-Barr dijo: Se ha transmitido que el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba en el magrib la sura al-A‘raf, la sura as-Saffat, ad-Dujan, al-A‘la, at-Tin, an-Nas y al-Falaq, al-Mursalat y las suras más breves de al-Mufassal (las suras más pequeñas de la parte final de Ampara). Todas estas son hadices célebres y auténticos. Sin embargo, Marwan ibn al-Hakam estableció la costumbre de recitar siempre en el magrib las suras más breves. Por ello, Zayd ibn Zabit lo desaprobó. Le dijo: «¿Qué te ocurre? Recitas las suras más breves en el magrib, cuando yo vi al Mensajero de Allah (s. a. s.) recitar una de las dos suras más largas». Pregunté: «¿Cuál es una de las dos suras más largas?». Respondió: «Al-A‘raf». —Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Maya. An-Nasa’i transmitió de ‘A’isha (que Allah esté complacido con ella): El Mensajero de Allah (s. a. s.) recitó la sura al-A‘raf en el magrib, dividiéndola entre las dos rak‘ahs. Por tanto, recitar siempre las aleyas y suras más breves contradice la sunna. Esto fue obra de Marwan ibn al-Hakam.
– La recitación del isha
En la oración del isha, el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitó la sura at-Tin y ordenó a Mu‘adh que recitara la sura ash-Shams, al-A‘la, al-Layl, etc. Desaprobó recitar al-Baqara.
– La recitación del viernes
En la oración del viernes, el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba completas las suras al-Yumu‘a, al-Munafiqun, al-Ghashiya, al-A‘la y al-Ghashiya. El Mensajero (s. a. s.) nunca recitaba únicamente las partes finales de diversas suras. Eso era contrario a la práctica que seguía.
– La recitación en la oración del Eid
En la oración del Eid, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitaba a veces completas las suras Qaf y Al-Qamar, y otras veces las suras Al-A‘la y Al-Ghashiya.
El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— siguió este método de recitación en la oración hasta su muerte. Después, no se produjo de ninguna manera su modificación ni su derogación. Los Califas Rectamente Guiados también siguieron este método. Abu Bakr —que Allah esté complacido con él— recitó la sura Al-Baqara en la oración del alba, de modo que terminó la oración y pronunció el saludo final cuando se acercaba la salida del sol. La gente dijo: «¡Oh, califa del Mensajero de Allah! El sol está a punto de salir». Él respondió: «Si saliera el sol, no nos encontraría despreocupados». Umar —que Allah esté complacido con él— recitaba en la oración del alba las suras Yusuf, An-Nahl, Hud, Bani Isra’il y otras. Si la prolongación de la recitación del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— hubiera sido abrogada, los Califas Rectamente Guiados no lo habrían ignorado, y los críticos también lo habrían sabido. En cuanto al hadiz transmitido por Yabir y registrado por Muslim, según el cual el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitaba la sura Qaf en la oración del alba, pero posteriormente hacía una recitación breve, su significado es que en el alba recitaba más extensamente que en las demás oraciones, mientras que en las oraciones posteriores al alba hacía una recitación breve. Esto queda demostrado por la narración de Udbul Fadl. Al oír a su hijo Ibn Abbas recitar la sura Al-Mursalat durante la oración, dijo: «Hijo mío, al recitar esta sura me has hecho recordar el pasado. Esta es la sura que escuché por última vez recitar al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— en la oración del ocaso». Este fue el último acontecimiento. El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— también dijo: «Cuando alguno de vosotros dirija la oración en congregación, que la haga ligera y breve». Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: «Cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dirigía la oración en congregación, hacía la oración más breve y ligera». En realidad, esta cuestión de hacerla ligera y breve es relativa. Su fundamento era la práctica constante del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, no los deseos de quienes rezaban detrás de él. Él no daba una orden para después contradecirla. Sabía que detrás de él había muchos ancianos, débiles y personas con dificultades. Por tanto, lo que hacía era precisamente aquella oración ligera y breve que se le había ordenado dirigir. La oración que él dirigía podría haber sido muchas veces más larga que la forma en que la dirigía. Así pues, en comparación con una oración aún más larga, aquella oración era breve y ligera. Todas las discusiones deben resolverse observando el método que él seguía siempre. Esto también queda demostrado por el hadiz transmitido por An-Nasa’i de Ibn Umar: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos ordenaba realizar una oración breve y ligera, mientras que él mismo nos dirigía recitando la sura As-Saffat». Por consiguiente, dirigir la oración recitando As-Saffat era precisamente la oración breve y ligera que él ordenaba.
– Recitar suras determinadas
Excepto en la oración del viernes y en las dos oraciones del Eid, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no escogía una sura específica en ninguna oración de tal manera que no dirigiera la oración sino con ella. Respecto a las demás oraciones, Abu Dawud transmite que el abuelo de Amr ibn Shuayb dijo: «Escuché al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitar, mientras dirigía la oración obligatoria, todo tipo de suras, cortas y largas. Sin embargo, su costumbre era recitar suras completas. A veces dividía una sura entre dos rakaat y otras veces recitaba la primera parte de una sura. Pero no recuerdo haberlo oído recitar nunca desde la mitad de una sura ni desde su parte final». Se conocen numerosos ejemplos de que recitaba dos suras en una sola rakaat durante las oraciones voluntarias: en una rakaat recitaba Ar-Rahman y An-Najm; en otra, Al-Qamar y Al-Haqqa; en otra, At-Tur y Adh-Dhariyat; y en otra, Al-Waqia y Al-Qalam, emparejando así las suras. Sin embargo, no se sabe con certeza si las recitaba en las oraciones obligatorias o en las voluntarias. Ambas posibilidades existen. No obstante, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitaba muy rara vez la misma sura en las dos rakaat de una misma oración. Abu Dawud transmitió, de un hombre de la tribu de Yuhaina, que oyó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitar la sura Az-Zalzala en las dos rakaat de la oración del alba. Pero dijo: «No sé si el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— la recitó por error o deliberadamente».
– Prolongar la primera rakaat de la oración del alba
En la oración del alba y en todas las demás oraciones, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— hacía la primera rakaat más larga que la segunda. A veces la prolongaba tanto que no se escuchaba el sonido de los pasos de nadie. Hacía la oración del alba más larga que las demás oraciones. La razón es que Allah y los ángeles son testigos de la recitación del Corán en la oración del alba. Algunos dicen que participan los ángeles de la noche y los ángeles del día. La base de estas dos opiniones es la siguiente cuestión: ¿continúa el descenso de Allah al primer cielo hasta que termina la oración del alba, o hasta que comienza? Hay hadices que respaldan ambas opiniones. Otra posible razón es que, puesto que se ha establecido un número reducido de rakaat para la oración del alba, se compensó la reducción de rakaat prolongando la oración. También puede deberse a que esta oración tiene lugar después del largo sueño y descanso de las personas. Además, cuando se realiza esta oración todavía no han comenzado las actividades de las personas para ganarse el sustento y procurar los medios de la vida mundana. Asimismo, esta oración tiene lugar en un momento en que los oídos, la lengua y la mente de las personas están completamente libres, por lo que alcanzan una concentración plena en la oración; así pueden comprender el Corán y reflexionar sobre él. Además, esta oración es la primera actividad del día y la base de todas las demás actividades, por lo que se le concedieron importancia y dignidad prolongándola.
Solo quienes prestan atención a los misterios, la sabiduría y los profundos propósitos de las disposiciones de la sharía pueden comprenderlos.
– El método de recitación del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recitaba pausadamente, alargando la voz, y se detenía al final de cada aleya.
– Lo recomendable en la recitación
Es recomendable recitar con una voz bella y melodiosa. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Embelleced y haced melodiosas vuestras voces para el Corán». También dijo: «Quien no recita el Corán con una voz bella no es de los nuestros». Asimismo, dijo: «Aquel cuya recitación del Corán os hace pensar que teme a Allah es quien posee la mejor voz para recitar el Corán». También dijo: «Allah no escucha ninguna otra cosa como escucha la recitación de un profeta de voz melodiosa que recita el Corán con una voz bella». An-Nawawi dijo que la sunna para quien recita el Corán, ya sea durante la oración o en cualquier otra situación, es que, al recitar las aleyas relativas a la misericordia, pida a Allah Su misericordia y Su favor; y que, al recitar las aleyas relativas al castigo, busque refugio en Allah contra el castigo, el Fuego, el mal y las cosas indeseables. También puede decir: «¡Oh Allah!, te pido protección», y expresiones similares. Y cuando recite las aleyas que proclaman la santidad de Allah, dirá: «Subhan Allah wa ta‘ala» («Allah es perfecto y sublime»), o «Bendito sea Allah, Señor de los mundos», o «Nuestro Señor es el más grande y glorioso», y expresiones semejantes. Hudhayfa relató: «Una noche recé con el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Comenzó a recitar la sura Al-Baqara. Pensé que se inclinaría después de cien aleyas, pero continuó más allá de las cien. Pensé que terminaría la rak‘a con esa sura, pero siguió adelante. Pensé que entonces se inclinaría; después comenzó la sura Al ‘Imran y la terminó. Luego comenzó la sura An-Nisa, que recitó muy pausadamente. Cada vez que recitaba una aleya sobre la glorificación de Allah, decía inmediatamente: “Subhan Allah”; cada vez que recitaba una aleya sobre una súplica, suplicaba inmediatamente; y cada vez que recitaba una aleya sobre buscar refugio en Allah, buscaba refugio y suplicaba». —Muslim.
Nuestros imanes dijeron: cuando se recita el Corán, ya sea durante la oración o fuera de ella, es recomendable para el recitador glorificar a Allah, pedirle y buscar refugio en Él; y durante la oración, esto es recomendable para el imam, quien reza detrás del imam y quien reza solo. Puesto que se trata de súplicas, todos participan por igual, del mismo modo que todos los orantes participan por igual al decir «amín». Quien recite: «¿Acaso no es Allah el mejor de los jueces?» (la última aleya de la sura At-Tin), es recomendable que diga: «Sí, doy testimonio de ello». Y cuando recite la última aleya de la sura Al-Qiyama: «¿Acaso no es Él capaz de dar vida a los muertos?», dirá: «Sí, doy testimonio». Cuando recite la última aleya de la sura Al-Mursalat: «¿En qué mensaje creerán después de este?», dirá: «Creo en Allah». Y cuando recite: «Glorifica el nombre de tu Señor, el Altísimo», dirá: «Subhana Rabbiyal-A‘la» («Glorifico a mi Señor, el Altísimo»). Esto se dirá tanto durante la oración como fuera de ella.
– Las ocasiones en que se recita en voz alta y en voz baja durante la oración
Es sunna recitar en voz alta y audible en las dos rak‘as del alba y del viernes, en las dos primeras rak‘as del magrib y del ‘isha, y en las dos rak‘as de las oraciones de ambos Eid, del eclipse solar y de la petición de lluvia. Es sunna recitar en voz baja en la tercera rak‘a del mediodía, de la tarde y del magrib, y en las dos últimas rak‘as del ‘isha. En cuanto a las demás oraciones voluntarias, durante el día se debe recitar en voz baja, mientras que por la noche se puede recitar tanto en voz baja como en voz alta. Sin embargo, lo mejor es adoptar un término medio.
«Una noche, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue a visitar a Abu Bakr y lo encontró rezando con una voz muy baja. Fue a visitar a Umar y lo encontró rezando en voz alta. Más tarde, cuando ambos se reunieron con el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), este dijo: “¡Oh, Abu Bakr!, fui a verte y te encontré rezando con una voz muy baja”. Abu Bakr respondió: “¡Oh, Mensajero de Allah!, pude hacerme oír por Aquel con quien mantenía una conversación confidencial”. Luego le dijo a Umar: “¡Oh, Umar!, fui a verte y te encontré rezando en voz alta”. Él respondió: “¡Oh, Mensajero de Allah!, despertaba a los que dormían y ahuyentaba al demonio”. Él dijo: “¡Oh, Abu Bakr!, eleva un poco la voz”. Y le dijo a Umar: “Baja un poco la voz”». —Ahmad y Abu Dawud. Si alguien recita por error en voz alta donde debía hacerlo en voz baja, o en voz baja donde debía hacerlo en voz alta, no hay ningún perjuicio. Si lo recuerda durante la recitación, continuará el resto conforme a la norma.
– La recitación detrás del imán
La norma fundamental es que ninguna oración es válida sin la sura al-Fātiḥa. Ya mencioné, al explicar las obligaciones de la oración, que la sura al-Fātiḥa debe recitarse en cada rak‘a, tanto de las oraciones obligatorias como de las voluntarias. Sin embargo, en las oraciones en voz alta se ha eximido a quienes siguen al imán de la recitación. Para ellos solo es obligatorio escuchar en silencio. Pues Allah, exaltado sea, dijo: «Cuando se recite el Corán, escuchadlo y guardad silencio; quizás alcancéis la misericordia de Allah». Y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando el imán pronuncie el takbir, pronunciad vosotros el takbir; y cuando el imán recite, guardad silencio». —Muslim. El significado del hadiz «Quien tiene un imán, la recitación del imán es su recitación» es el mismo. Es decir, en la oración en voz alta, la recitación del imán es suficiente para quien lo sigue. Pero en la oración en voz baja es obligatorio que quien sigue al imán recite. Asimismo, si en una oración en voz alta no logra oír la recitación del imán, también le es obligatorio recitar. Según Abu Bakr ibn al-‘Arabī, la opinión que consideramos más preponderante es que la recitación es obligatoria en la oración en voz baja. Esto se debe a que los hadices que establecen la obligatoriedad de la recitación se aplican a todos. Sin embargo, en la oración en voz alta no es correcto recitar por tres razones:
Uno: esta es la práctica seguida por los habitantes de Medina.
Dos: el mandato coránico: «Guardad silencio y escuchad».
Tres: la preponderancia. Es imposible recitar mientras se sigue al imán. ¿Cuándo se recitaría? Si se dijera que debe hacerse durante las pausas del imán, responderíamos que el silencio no es obligatorio para el imán. Entonces, ¿cómo podría hacer obligatorio aquello que no lo es? Especialmente cuando hemos encontrado una manera de recitar en la oración en voz alta: recitar mentalmente, mediante la reflexión y la meditación. Esto concuerda con el Corán, el hadiz y la forma de adoración, imita la Sunna y da efecto práctico a la opinión preponderante. Esta es la opinión de al-Zuhrī, Ibn al-Mubārak, Mālik, Aḥmad, Isḥāq e Ibn Taymiyya.
8. El takbir al levantarse y sentarse
En la oración se dirá «Allāhu akbar» cada vez que se ascienda o descienda, y al levantarse o sentarse. Solo al levantarse del rukū‘ se dirá «Sami‘a Allāhu liman ḥamidah». Ibn Mas‘ūd dijo: «Oí al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir “Allāhu akbar” cada vez que ascendía o descendía, y al levantarse o sentarse». —Aḥmad, al-Nasā’ī y al-Tirmidhī. Los compañeros del Mensajero, entre ellos Abu Bakr, ‘Umar, ‘Uthmān y ‘Alī, así como los tābi‘ūn que les sucedieron, los juristas y los sabios, siguieron esta misma opinión. Abu Hurayra, que Allah esté complacido con él, dijo: «Cuando el Mensajero de Allah quería realizar la oración, se ponía de pie y decía “Allāhu akbar”; luego, al dirigirse al rukū‘, decía “Allāhu akbar”; después, al levantar la espalda del rukū‘, decía: “Sami‘a Allāhu liman ḥamidah”. Luego, al ir a la postración, decía nuevamente “Allāhu akbar”; al levantar la cabeza de la postración, decía “Allāhu akbar”; y al ponerse de pie para la segunda rak‘a, decía “Allāhu akbar”. Así lo hacía en cada rak‘a hasta terminar la oración. Así fue la oración del Mensajero de Allah hasta su partida de este mundo». —Aḥmad, al-Bujārī, Muslim y Abu Dāwūd. ‘Ikrima dijo: «Le dije a Ibn ‘Abbās: “Realicé la oración del mediodía detrás de un anciano necio en el valle. Pronunció veintidós takbires durante la oración; pronunció el takbir al ir a la postración y al levantarse de ella”». Ibn ‘Abbās dijo: «Esa era la oración de Abu al-Qāsim, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz». —Aḥmad y al-Bujārī. Es recomendable comenzar el takbir al iniciar el movimiento de una posición a otra.
9. La forma del rukū‘
En el rukū‘ es obligatorio inclinarse lo suficiente como para poder sujetar las rodillas con las manos. Sin embargo, la Sunna consiste en mantener la cabeza y la parte posterior del cuerpo alineadas, apoyar ambas manos sobre las rodillas manteniendo los brazos separados de los costados, extender los dedos sobre las rodillas y las espinillas, y mantener la espalda extendida. Se narró de ‘Uqba ibn ‘Āmir, que Allah esté complacido con él:
Él separó ambas manos de los costados, las colocó sobre las rodillas, extendió los dedos sobre ellas y realizó el rukū‘. Luego dijo: «Vi al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizar la oración de esta manera». —Aḥmad, Abu Dāwūd y al-Nasā’ī. Abu Ḥumayd dijo: «Cada vez que el Mensajero de Allah realizaba el rukū‘, mantenía el cuerpo alineado; no inclinaba la cabeza hacia abajo ni la elevaba, sino que la mantenía entre ambas posiciones. Colocaba ambas manos sobre las rodillas de tal manera que parecía sujetarlas firmemente». —Al-Nasā’ī. En Ṣaḥīḥ Muslim se narra de ‘Ā’isha, que Allah esté complacido con ella: «Cuando el Mensajero de Allah realizaba el rukū‘, no elevaba ni bajaba la cabeza, sino que la mantenía en una posición intermedia». ‘Alī, que Allah esté complacido con él, dijo: «Cuando el Mensajero de Allah realizaba el rukū‘, si se colocara un cuenco de agua sobre su espalda, no se derramaría» (su espalda permanecía completamente recta). —Aḥmad y Abu Dāwūd. Muṣ‘ab ibn Sa‘d dijo: «Realicé la oración junto a mi padre. Durante el rukū‘ coloqué ambas manos entre los muslos. Él me prohibió hacerlo».
Luego dijo: «Así lo hacíamos y se nos ordenó colocar las manos sobre las rodillas». —Todas las colecciones de hadices auténticos.
10. El dhikr del rukū‘
Es recomendable recitar «Subḥāna rabbiyal-ʿaẓīm» en el rukū‘. ʿUqba ibn ʿĀmir dijo: cuando fue revelado: «Fasabbih bismi rabbikal-ʿaẓīm» (la última aleya de la sura al-Wāqiʿa) —es decir, «proclama la santidad del nombre de tu Señor, el Magnífico»—, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Adoptad esta glorificación en vuestro rukū‘». —Aḥmad, Abū Dāwūd. Ḥudhayfa dijo: «Oré con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. En el rukū‘ recitaba: “Subḥāna rabbiyal-ʿaẓīm”». —Muslim, Abū Dāwūd, al-Tirmidhī, al-Nasā’ī e Ibn Māŷa. A través de algunas cadenas débiles también se conoce esta súplica: «Subḥāna rabbiyal-ʿaẓīm wa biḥamdih». Al-Shawkānī dijo: «Aunque las cadenas de transmisión de este hadiz son débiles, se fortalecen mutuamente». El orante puede concluir el rukū‘ recitando solamente esta súplica, o añadirle cualquiera de las siguientes súplicas:
a. Se narró de ʿAlī —que Allah esté complacido con él— que, cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se inclinaba para el rukū‘, decía:
اللَّه لَكَ رَكَعَت، وَبِكَ أمَنتُ، ولك أسلمت، أنت رَبِّي مَفَعَ سَبْعِي وَبَصَرِى وَمُعِى وَعَثْى وعَصَى وَمَا اسْتَقَلبَ بِهِ قَدَمِي لِلَّهِ رَبِّ الْعَالَمِينَ.
Significado: «Oh Allah, me he inclinado ante Ti, he creído en Ti y me he sometido a Ti. Tú eres mi Señor; mis oídos, mis ojos, mi cerebro, mis huesos, mis venas, mis nervios y mis músculos están todos sometidos a Ti. Y todo cuanto mis pies pueden hacer es por Allah, Señor de los mundos». —Aḥmad, Muslim y Abū Dāwūd.
b. Se narró de ʿĀ’isha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decía al inclinarse para el rukū‘ y al postrarse:
سبوح قدوس رَبِّ الْمَلَائِكَةِ وَالرُّوح
Significado: Tú eres absolutamente Santo, libre de todo lo que no es apropiado ni digno de Ti; eres el Señor de todos los ángeles y del Espíritu (Gabriel).”
c. Se narró de Awf ibn Malik al-Ashya‘i: Una noche oré con el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz). Él recitó la sura al-Baqara estando de pie durante la oración. En la inclinación dijo:
سبْحَانَ ذِي الْجَبَرُوتِ وَالْمَلَكُوفِ وَالْكِبْرِيَاءِ وَالْعَظَمَةِ
.
Significado: Proclamo Tu santidad, Oh Dueño de todo poder, majestad, soberanía, grandeza y magnificencia.” —Abu Dawud, al-Tirmidhi y al-Nasa’i.
d. Se narró de Aisha (que Allah esté complacido con ella) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) decía con frecuencia durante la inclinación y la postración:
سبحانك اللهم رَبَّنَا وَبِحَمْدِكَ اللَّه اغْفِرْ لِي.
Significado: Oh Allah, proclamo Tu santidad y Te alabo. Oh Allah, perdóname.” Lo decía siguiendo las palabras de Allah: “Proclama la santidad de tu Señor alabándolo y pídele perdón”. —Ahmad, al-Bujari, Muslim y otros.
11. Las invocaciones al levantarse de la inclinación y al ponerse completamente de pie
El orante —ya sea el imam, quien ora detrás de él o quien ora solo— dirá al levantarse de la inclinación: سمع الله لمن حيدة “Sami‘a Allahu liman hamidah” (Allah escucha a quien Lo alaba). Luego, cuando se ponga completamente de pie, dirá:
رَبَّنَا وَلَكَ الْحَمْدُ“Rabbana laka al-hamd” (oh, nuestro Señor, a Ti pertenece toda alabanza), o bien: “Allahumma rabbana wa laka al-hamd”.المربَّنا ولك الحمدAbu Huraira (que Allah esté complacido con él) narró: El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz), al levantarse del rukūʿ, decía:سمع الله لمن“Samiʿa Allahu liman hamidah”, y luego, ya de pie, volvía a decir:ربنا ولك الحمل“Rabbana wa laka al-hamd”. —Ahmad, al-Bujari y Muslim. En el hadiz de Anas (que Allah esté complacido con él), recogido por al-Bujari, se dice: Cuando el imán dice:مع الله لمن حمدهdigan:سمع الله لمن حيلة“Samiʿa Allahu liman hamidah”, entonces vosotros decid:اللمُ رَبَّنَا وَلَكَ الْحَمْدُ“Allahumma rabbana wa laka al-hamd”. Por ello, muchos eruditos consideran que el maʾmum no debe decir “Samiʿa Allahu liman hamidah”. Más bien, cuando oiga al imán decirlo, debe decir:الأمر رَبَّنَا وَلَكَ الْحَمد“Allahumma rabbana wa laka al-hamd”. En los hadices narrados por Abu Huraira y recogidos en el Musnad de Ahmad y otras obras, se relata que el Mensajero de Allah dijo: Cuando el imán diga “Samiʿa Allahu liman hamidah”, decid:اللهم ربنا ولك الحين“Allahumma rabbana wa laka al-hamd”, pues a quien esta expresión coincida con las palabras de los ángeles se le perdonarán todos sus pecados anteriores. Sin embargo, de las palabras del Mensajero de Allah: “Orad tal como me habéis visto orar”, se entiende que tanto “Samiʿa Allahu liman hamidah” como “Rabbana laka al-hamd” deben ser pronunciadas por todo orante, aunque sea un maʾmum. A quienes sostienen que el maʾmum no debe decir ambas, sino únicamente “Rabbana laka al-hamd”, el imán al-Nawawi les responde así: “Nuestros imanes han dicho: El hadiz ‘Cuando el imán diga: Samiʿa Allahu liman hamidah, decid vosotros…’اللَّمَرْ رَبَّنَا وَلَكَ الْحَمْدُ“Allahumma rabbana laka al-hamd” significa: decid “Rabbana laka al-hamd” y, al mismo tiempo, pronunciad también “Samiʿa Allahu liman hamidah”, que ya conocéis. La razón por la que solo se menciona “Allahumma rabbana laka al-hamd” es que los maʾmumūn oían al Mensajero de Allah decir en voz alta “Samiʿa Allahu liman hamidah”, pues la Sunna es pronunciarlo en voz alta. No oían que dijera “Rabbana laka al-hamd”, porque él lo decía en voz baja. La gente conocía las palabras del Mensajero de Allah: “Orad tal como me habéis visto orar”, y también conocía el principio de obedecerle por completo; además, estaba acostumbrada a ponerlo en práctica. En cuanto a “Samiʿa Allahu liman hamidah”, lo pronunciaban inmediatamente, por lo que no era necesario ordenarles que lo hicieran. No conocían “Rabbana laka al-hamd”; por eso se les ordenó decirlo. Al levantarse del rukūʿ y ponerse completamente de pie, lo mínimo que se debe decir es “Rabbana laka al-hamd” o “Allahumma rabbana wa laka al-hamd”. Según los siguientes hadices, es recomendable añadir algo más:
a. Rifaʿa ibn Rafiʿ dijo: “Un día estábamos orando detrás del Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz). Cuando levantó la cabeza del rukūʿ y dijo “Samiʿa Allahu liman hamidah”, un hombre que estaba detrás dijo:
رَبَّنَا لَكَ الْحَمْدُ حَمْداً كَثِيرًا طَيِّبًا مُبَارَكًا فِيهِ.
Significado: Oh, nuestro Señor, Tuya es toda alabanza, una alabanza abundante, pura y bendita.
Cuando terminó la oración y el Mensajero de Allah se volvió, dijo: “¿Quién acaba de decir esas palabras durante la oración?”. El hombre respondió: “Oh, Mensajero, fui yo”. Entonces el Mensajero de Allah dijo: “Vi a más de treinta y menos de cuarenta ángeles compitiendo por ver cuál de ellos las escribiría primero”. —Ahmad, al-Bujari, Malik y Abu Dawud.
b. Ali (que Allah esté complacido con él) dijo que el Mensajero de Allah, al levantar la cabeza del rukūʿ, decía:
سمع الله لمن حمدة ربنا لك الحمد ملء السمواتِ وَالأَرْضِ وَمَا بينهما .
Significado: Allah escucha a quien Le alaba. Oh, nuestro Señor, Tuya es toda alabanza: una alabanza equivalente a cuanto hay en los cielos, en la Tierra y entre ambos, y a cuanto más desees después de ello. —Ahmad, Muslim, Abu Dawud y al-Tirmidhi.
c. Abd Allah ibn Abi Awfa dijo: El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), al levantar la cabeza de la inclinación, decía:
اللهم لَكَ الْحَمْدُ مِلْءَ السَّمَاءِ وَمِلْءَ الْأَرْضِ وَمِلهُ مَا عِلْت مِن شَيْءٍ بَعْد اللَّهُمَّ طَهِّرْنِي بِالتَّلْمِ والْبَرْدِ وَالْمَاءِ الْبَارِدِ اللهُم طَهِّرْلِي مِن الذُّنوبِ وَتَقنِي مِنْهَا كَمَا يُنقى الثوب الأبيض مِنَ الْوَسَمِ.
Significado: «Oh Allah, para Ti es la alabanza que llena los cielos, que llena la tierra y que llena cuanto quieras después de ello. Oh Allah, purifícame con nieve, granizo y agua fría. Oh Allah, purifícame y límpiame de los pecados como se limpia una vestidura blanca de la suciedad». —Ahmad, Muslim, Abu Dawud e Ibn Mayah. El significado de esta súplica es pedir una purificación y una limpieza completas.
d. Abu Saíd al-Judri dijo: cada vez que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decía «Sami‘a Allahu liman hamidah», decía:
اللَّهُ رَبَّنَا لَكَ الْحَمْدُ مِلْءَ السَّمَوَاتِ وَمِلْءَ الْأَرْضِ وَمِلْءَ مَا هِنْتَ مِنْ هَيْءٍ بَعْدُ أَهْلَ الثَّنَاءِ وَالْمَجْدِ أَحَقُّ مَا قَالَ الْعَبْدُ، وَكُلْنَا لَكَ عَبْدٌ، لَا مَانِعَ لِمَا أَعْطَيْنَ، وَلَا مُعْطِيَ لِمَا مَنَعْتَ، وَلَا يَنْفَعُ ذَا الْجَلِّ مِنْكَ الْجَنَّ.
Significado: «Oh Allah, nuestro Señor, para Ti es la alabanza que llena los cielos, que llena la tierra y que llena cuanto quieras después de ello. Oh Dueño de la alabanza y la gloria, Tú eres quien más merece lo que dice el siervo; todos nosotros somos Tus siervos. Nadie puede impedir lo que Tú das, y nadie puede dar lo que Tú impides. A ningún afortunado, honorable ni rico le servirán de nada su fortuna, su honor ni sus riquezas; solo las buenas obras pueden beneficiarlo». —Muslim, Ahmad y Abu Dawud.
d. También se ha transmitido con una cadena auténtica que, después de decir «Sami‘a Allahu liman hamidah», se ponía completamente erguido y decía:يربى الحمد لربي الحمد«Li Rabbil-hamd, li Rabbil-hamd». Su permanencia erguido era tan larga como su inclinación.
12. Postrarse
Según la mayoría de los sabios, es recomendable apoyar las rodillas en el suelo antes que las manos. Ibn al-Mundhir dijo: «Esta es la opinión de ʿUmar al-Nakhaʿi, Muslim ibn Yasar, Sufyan al-Thawri, Ahmad, Ishaq y los ashāb al-ra’y, es decir, los muytahid independientes que ejercen su propio criterio. El propio Ibn al-Mundhir también sostiene esta opinión. Abu al-Tayyib dijo: «Esta es la opinión de la mayoría de los juristas». Ibn al-Qayyim dijo:
El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— apoyaba primero las rodillas, luego las dos manos y después la frente y la nariz. Esta es la opinión correcta. Wa’il ibn Huyr dijo: «Vi al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—; al postrarse, apoyaba primero las rodillas y después las manos. Al levantarse, levantaba primero las manos y después las rodillas. Nadie vio que hiciera lo contrario». Malik, al-Awza‘i e Ibn Hazm consideran recomendable apoyar las manos antes que las rodillas. También se ha transmitido una opinión similar de Ahmad. Al-Awza‘i dijo: «Vi que la gente apoyaba primero las manos y después las rodillas». Ibn Abi Dawud dijo: «Esta es la opinión de los expertos en hadices». El modo de levantarse de la postración para ponerse de pie en la segunda rakʿa también es objeto de opiniones opuestas. Según la mayoría, primero se deben levantar las manos y después las rodillas. Según otros, primero se levantan las rodillas y después las manos.
13. La manera de realizar la postración
Quien realiza la postración debe hacerla siguiendo las siguientes normas:
a. Hay que colocar la nariz, la frente y ambas manos en el suelo, manteniendo las dos manos alejadas de las costillas. Wa’il ibn Huyr dijo: «Cuando el Mensajero de Allah (s. a. w.) hacía la postración, colocaba la frente entre las palmas de las dos manos y dejaba las axilas descubiertas». Abu Dawud. Abu Humayd dijo: «Cuando el Mensajero de Allah (s. a. w.) hacía la postración, colocaba la nariz y la frente en el suelo, mantenía ambas manos alejadas de las costillas y colocaba las palmas alineadas con los hombros». —Ibn Khuzayma, al-Tirmidhi.
b. Las palmas de ambas manos deben colocarse a la altura de las orejas o del cuello. Algunos eruditos conciliaron ambas narraciones sosteniendo que las puntas de los pulgares deben quedar a la altura de las orejas y las palmas a la altura del cuello.
c. Mantén los dedos juntos y extendidos. Al-Hakim e Ibn Hibban transmitieron: «Cuando el Mensajero de Allah (s. a. w.) hacía la inclinación, dejaba espacio entre los dedos; pero cuando hacía la postración, los mantenía juntos».
d. Mantén las puntas de los dedos orientadas hacia la qibla. Al-Bujari transmitió de Abu Humayd: «Cuando el Mensajero de Allah (s. a. w.) hacía la postración, no extendía las manos sobre el suelo ni las mantenía cerradas, y orientaba hacia la qibla las puntas de los dedos de los pies».
14. La duración de la postración y las invocaciones
Para quien se postra, es recomendable recitar durante la postración بحان ربى الأعلى) «Proclamo la gloria y la santidad de mi Señor, el Altísimo». ‘Uqba ibn ‘Amir narró que, cuando fue revelado: «Glorifica el nombre de tu Señor, el Altísimo» (proclama la santidad de tu Señor, el Altísimo), el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Incluidlo en vuestras postraciones». —Ahmad, Abu Dawud, Ibn Māŷah y al-Hakim. Se narró de Hudhayfa que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decía durante la postración: «Glorificado sea mi Señor, el Altísimo». Ahmad, Muslim, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Māŷah. Es desaconsejable recitar el tasbih del rukū‘ y de la postración menos de tres veces. Al-Tirmidhi dijo: Esta es la opinión que debe seguirse entre los eruditos. Consideran recomendable recitar el tasbih tres veces como mínimo. Sin embargo, según la mayoría de los eruditos, recitar el tasbih una sola vez como mínimo es suficiente para la validez del rukū‘ y de la postración. Ya he dicho que permanecer en la postración con calma, serenidad y quietud es obligatorio. Se considera que esto puede lograrse recitando el tasbih al menos una vez.
Sin embargo, según algunos eruditos, el tasbih completo se realiza recitándolo diez veces. Pues al-A‘mash dijo: «No he visto a nadie realizar una oración más parecida a la del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— que este joven», es decir, ‘Umar ibn ‘Abd al-‘Aziz. «Suponemos que recita el tasbih diez veces en el rukū‘ y diez veces en la postración». —Ahmad, Abu Dawud y al-Nasa’i. Al-Shawkani dijo: «Este hadiz constituye una prueba para quienes sostienen que el tasbih completo se alcanza recitándolo diez veces». Sin embargo, la opinión más exacta es que quien realiza la oración a solas puede recitar el tasbih tantas veces como desee, y cuanto más lo recite, mejor. Numerosos hadices auténticos recomiendan prolongar la oración de quien ora de este modo. Si ello no causa dificultad a los orantes que siguen al imam, este también puede hacerlo. Ibn ‘Abd al-Barr dijo: Todo imam debe abreviar la oración, pues existe una orden del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— al respecto. Debe abreviarla incluso si quienes lo siguen están suficientemente descansados y fuertes, porque nadie sabe qué problema puede surgirle a alguien en un momento dado. Durante una oración prolongada, alguien podría verse en la necesidad de orinar o defecar, o sufrir algún otro inconveniente repentino. Ibn al-Mubarak dijo: Es recomendable que el imam recite el tasbih cinco veces, para que quienes están detrás de él tengan al menos la oportunidad de recitarlo tres veces. Es recomendable que quien realiza la oración no se limite a recitar el tasbih, sino que recite también, en la medida de sus posibilidades, otras súplicas. En un hadiz auténtico se dice:
El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «El momento en que más cerca estáis de Allah es cuando os encontráis en postración. Por tanto, suplicad abundantemente durante la postración». También dijo: «Sabed que se me ha prohibido recitar el Corán durante el rukū‘ y la postración. En el rukū‘, glorificad la grandeza de Allah; y durante la postración, suplicad abundantemente. Es de esperar que vuestras súplicas sean aceptadas». —Ahmad y Muslim. Existen numerosos hadices sobre este tema; aquí citaremos algunos:
a. Se narró de ‘Ali —que Allah esté complacido con él— que, cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se postraba, decía:
الأمر لَكَ سَجَدت، وبك آمنت، وَلَكَ أَسْلَمْتُ، سَجَدَ وَجْهِي لِلَّذِي خَلَقَهُ فَصَورَهُ فَأَحْسَنَ صُورَهُ نشق سمعه وبصره، فَتَبَارَكَ اللهُ أَحْسَنَ الْخَالِقِينَ.
Significado: «¡Oh, Allah! Me he postrado ante Ti, he creído en Ti y me he sometido a Ti. Mi rostro se ha postrado ante su Creador, quien lo embelleció y creó sus oídos y sus ojos. ¡Bendito sea Allah, el mejor de los creadores!». —Ahmad y Muslim.
b. Ibn ‘Abbas —que Allah esté complacido con él—, al describir la oración nocturna del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, dijo: «Se dispuso a orar. Oró y comenzó a decir, durante la oración o la postración:
اللَّهُ أَجْعَلْ فِي قَلْبِي نَوْرًا وَفِي سَبْعِي نُورًا، وَفِي بَصَرِي نُورًا، وَعَن يَمِينِي لَوْرًا، وَتَحْتِي نُورًا واجعلني نورا .
Significado: ¡Oh, Allah!, pon luz en mi corazón, pon luz en mis oídos, pon luz en mis ojos, pon luz a mi derecha, pon luz debajo de mí y haz para mí una luz. —Muslim, Ahmad. An-Nawawi dice que él pidió luz en todos sus miembros y en todas direcciones; esto significa guía hacia la verdad y el camino correcto. Pidió luz en todos sus miembros, en su cuerpo, en todas sus obras y conducta, en todas sus circunstancias y direcciones, para que nada quedara oculto a su vista.
c. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: Un día vio que el Mensajero —que Allah le conceda bendiciones y paz— no estaba acostado en la cama. Lo buscó con la mano y lo encontró postrado. Mientras estaba postrado, decía:
ربِّ أَعْطِ نَفْسِي تَقْوَامًا ، وَزَكَهَا ، أَنْتَ خَيْرٌ مَنْ زَكَامًا ، أَنْتَ وَلِيُّهَا وَمَوْلَاهَا .
Significado: ¡Oh, mi Señor!, dame templanza y purifícame; Tú eres el mejor de los purificadores. Tú eres mi protector y mi Señor. —Ahmad
d. Abu Huraira dijo: El Mensajero —que Allah le conceda bendiciones y paz— decía durante la postración:
اللهم المغولي ذنبي كله، دقه وجله وأولهُ وَآخِرَهُ، وَعَلَانِيَتَهُ وَسرة.
Significado: ¡Oh, Allah!, perdona todos mis pecados, los pequeños y los grandes, los primeros y los últimos, los ocultos y los manifiestos. —Muslim, Abu Dawud, al-Hakim.
e. Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: Una noche perdí de vista al Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz; después lo encontré en la mezquita. Vi que estaba postrado y decía:
اللهم إني أعوذ برضاك من سخطك، وأعوذ بمعافاتك من عقوبَتِكَ، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْكَ لَا أَحْصِي تَنَاءَ علَيْكَ أَنتَ كَمَا اثْنَيْسَ عَلَى نَفْسِكَ.
Significado: ¡Oh, Allah! Busco refugio en Tu satisfacción de Tu ira, en Tu perdón de Tu castigo y en Ti de Ti. No puedo terminar de alabarte. Tú eres tal como Tú mismo Te has alabado. —Muslim, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Majah.
f. Según Aisha, que Allah esté complacido con ella: Una noche perdió de vista al Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz; pensó que había ido con alguna de sus otras esposas. Después lo encontró. Vio que estaba inclinado o postrado. Él decía:
سبحانك الله وَبِحَمْدِكَ، لَا إِلَهَ إِلَّا أَنتَ
Significado: ¡Oh, Allah! Proclamo Tu santidad y Te alabo. No hay divinidad excepto Tú. Entonces le dijo al Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz: «Que mi padre y mi madre sean sacrificados por ti. Tú estabas en una situación y yo en otra». (Es decir, qué estabas haciendo tú y qué estaba pensando yo). —Ahmad, Muslim y al-Nasa’i.
g. Durante la postración decía:
اللَّهمَّ اغْفِرْ لِي عَطِينَتِي وَجَمْلِي ، وَإِسْرَانِي فِي أَمْرِي وَمَا أَنتَ أَلَمُ بِهِ مِنَى اللَّهُمَّ اغْفِرْ لِي جَدِي ومَزْلِي، وَعَطَنِي وَعَمْدِي، وَكُلُّ ذَلِكَ عِنْدِي اللَّهمَّ اغْفِرْ لِي مَا قَدَّمْتَ وَمَا أَمْرُ، وَمَا أَسْرَرْت وَمَا أعلنت أنتَ إِلهِي لَا إِلَهَ إِلَّا أَنتَ.
Significado: ¡Oh, Allah!, perdona mis errores, mis faltas y mi ignorancia. Perdona mis actos imprudentes. Y perdona también aquello que Tú sabes mejor que yo. ¡Oh, Allah!, perdona mis pecados cometidos en mi estado normal o en broma, intencionadamente o sin intención. Todo eso forma parte de mí. ¡Oh, Allah!, perdona los pecados que he cometido antes o después, en secreto o públicamente. Tú eres mi Señor. No hay ninguna divinidad excepto Tú.
15. La sentada y la súplica entre las dos postraciones
La sunnah de la sentada entre las dos postraciones consiste en extender el pie izquierdo y sentarse sobre él, mantener erguido el pie derecho y orientar hacia la qibla las puntas de sus dedos. Se transmitió de Aisha —que Allah esté complacido con ella—: el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— extendía su pie izquierdo y mantenía erguido el derecho. —Bujari y Muslim. También se transmitió de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—: la sunnah de la oración consiste en mantener erguido el pie derecho, orientar sus dedos hacia la qibla y sentarse sobre el pie izquierdo. —Nasa’i. Nafi‘ dijo: cuando Ibn Umar rezaba, todo su cuerpo estaba orientado hacia la qibla, incluso sus sandalias. Abu Humayd dijo: el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— extendía su pie izquierdo y se sentaba sobre él; después alineaba todos sus miembros, de modo que cada hueso volvía a su lugar. Luego iba a la postración. —Ahmad, Abu Dawud y Tirmidhi.
En algunos hadices también se considera recomendable el iq‘a’. El iq‘a’ (el último) consiste en extender ambos pies sobre el suelo y sentarse sobre los talones de ambos pies. Abu Ubayda dijo: esta es la opinión de la gente del hadiz (los expertos en hadices). Abu al-Zubayr dijo: escuché a Tawus decir: preguntamos a Ibn Abbas acerca de sentarse sobre ambos pies extendidos. Él respondió: «Esto es sunnah». Dijimos: «Nosotros lo consideramos una molestia para los pies». Ibn Abbas respondió: «Esta es la sunnah de vuestro Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—». —Muslim.
También se transmitió de Ibn Umar que, cuando levantaba la cabeza de la primera postración, se sentaba sobre las puntas de los dedos de ambos pies y decía: «Esto es sunnah». Tawus dijo: vi a Abdullah ibn Abbas, Abdullah ibn Umar y Abdullah ibn al-Zubayr realizar el iq‘a’. —Bayhaqi. Existe una forma de iq‘a’ que consiste en apoyar las nalgas en el suelo y mantener los muslos erguidos. Esto es unanimemente considerado makruh. Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él— dijo: el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— me prohibió tres cosas: picotear como un gallo al postrarse, sentarse sobre las nalgas manteniendo los pies erguidos como un perro y mirar de un lado a otro como un zorro. —Ahmad, Bayhaqi, Tabarani y Abu Ya‘la. La manera recomendable de sentarse entre las dos postraciones consiste en colocar la mano derecha sobre el muslo derecho y la mano izquierda sobre el muslo izquierdo, extender los dedos hacia la qibla, dejar un pequeño espacio entre ellos y extenderlos hasta las rodillas.
Es recomendable recitar, entre las dos postraciones y tantas veces como se desee, una de las siguientes dos súplicas: Nasa’i e Ibn Mayah transmitieron de Hudhayfa —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decía entre las dos postraciones:
رَبِّ اغْفِرْ لِي رَبِّ اغْفِرْ لِي.
Significado: ¡Oh, mi Señor!, perdóname. ¡Oh, mi Señor!, perdóname. Abu Dawud transmitió de Ibn Abbas que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decía entre las dos postraciones:
اللهم اغفر لي وارحمني وعَافِنِي وَاهْدِنِي وارزقني .
Significado: ¡Oh, Al-lah! Perdóname, ten misericordia de mí, guíame por el camino recto y concédeme sustento.
16. La sentada de descanso
Esta es una breve sentada que se realiza después de la segunda postración de la primera rak‘ah y antes de ponerse de pie para la segunda rak‘ah, y después de la segunda postración de la tercera rak‘ah y antes de ponerse de pie para la cuarta rak‘ah. Debido a las diferencias entre los hadices relacionados con este asunto, los eruditos también discrepan al respecto. A continuación presento el breve resumen que Ibn al-Qayyim hizo sobre este tema: «Los juristas discrepan acerca de si esta sentada es una sunna de la oración y si es recomendable que todos la realicen, o si solo debe hacerse cuando sea necesario. Se han transmitido dos opiniones del imán Ahmad. Al-Jallal dijo que, respecto a la sentada de descanso, Ahmad se remitió al hadiz narrado por Malik ibn al-Huwayriz y dijo que Yusuf ibn Musa informó que, cuando se le preguntó a Abu Umamah sobre ella, respondió: “La sentada sobre los empeines de ambos pies aparece en el hadiz de Rifa‘ah”. En el hadiz de Ibn ‘Ajlan se menciona que él se sentaba sobre los empeines de ambos pies. Varios compañeros y quienes describieron la oración del Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— no mencionaron esta sentada. Solo aparece mencionada en los hadices de Abu Humayd y Malik ibn al-Huwayriz. Si esta hubiera sido la práctica habitual del Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—, él la habría realizado siempre y quienes describieron su oración la habrían mencionado. El simple hecho de que se mencione que el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— realizó esta acción no demuestra que sea una sunna de la oración. Una acción solo se considera sunna y digna de ser imitada cuando se sabe que él mismo la realizaba y que los compañeros la practicaban sabiendo que era una sunna. Sin embargo, cuando se supone que la realizó porque la consideró necesaria, no queda demostrado que sea una sunna.»
17. La manera de sentarse para el tashahhud
Al sentarse para el tashahhud, deben observarse las siguientes sunnas:
Las manos deben colocarse de la manera descrita en los siguientes hadices:
a. Ibn ‘Umar dijo: «Cuando el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se sentaba para el tashahhud, colocaba la mano izquierda sobre la rodilla izquierda y la mano derecha sobre la rodilla derecha, cerraba la mano en forma de puño y señalaba con el dedo índice». —Muslim. (Cerraba la mano en forma de puño y colocaba el pulgar debajo del dedo índice, en la articulación intermedia.)
b. Wa’il ibn Huyr dijo: El Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) colocaba la palma de su mano izquierda sobre su rodilla y muslo izquierdos. Apoyaba el extremo del codo derecho sobre el muslo derecho, cerraba los dedos y formaba un círculo. Según otra narración, formaba el círculo con el pulgar y el dedo medio, y señalaba con el índice. Luego levantaba ese dedo. Lo vi moverlo y señalar con él. —Ahmad. Al-Bayhaqi dijo: Mover el dedo puede significar señalar con él, no moverlo repetidamente, de modo que concuerde con la narración de Ibn az-Zubayr. Ibn az-Zubayr narró: Cuando el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) suplicaba, señalaba con el dedo, pero no lo movía. —Abu Dawud.
c. Zubayr, que Allah esté complacido con él, dijo: Cuando el Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) se sentaba para el tashahhud, colocaba su mano derecha sobre el muslo derecho y la izquierda sobre el muslo izquierdo. Señalaba con el índice de la mano derecha, y su mirada no iba más allá de su señal. —Ahmad, Muslim y an-Nasa’i. Este hadiz indica que basta con colocar la mano derecha sobre el muslo; no es necesario cerrarla. También se debe señalar con el índice de la mano derecha. Asimismo, es sunnah que la mirada del orante no vaya más allá de la señal del índice. Estas son tres formas auténticas; es válido seguir cualquiera de ellas.
Se señalará con el índice derecho, inclinándolo ligeramente, hasta finalizar el saludo. Numayr al-Juzāʿī dijo: Vi al Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) sentado durante la oración, con la mano derecha sobre el muslo derecho y el índice levantado. Lo inclinaba ligeramente mientras suplicaba. —Ahmad, Abu Dawud, an-Nasa’i, Ibn Mayah e Ibn Juzaymah. Anas, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) vio a Sa‘d suplicando con dos dedos y le dijo: «¡Oh, Sa‘d! Con un solo dedo»; es decir, señala con un solo dedo. —Ahmad, Abu Dawud, an-Nasa’i y al-Hakim.
Cuando preguntaron a Ibn Abbas acerca de señalar levantando el dedo, respondió: «Esto es proclamar la unicidad de Allah». Anas dijo: «Es una manifestación de humildad». Muyahid dijo: «Con ello se reprende a Satanás». Según la escuela shafi‘í, se señalará una sola vez con el índice al pronunciar «illallah». Según los hanafíes, se levantará el índice al pronunciar «ashhadu an la ilaha» y se bajará al pronunciar «illallah». Según los malikíes, se moverá el índice de derecha a izquierda hasta el final de la oración. Según la escuela hanbalí, cada vez que se mencione el nombre de Allah se levantará el índice para señalar Su unicidad; no se lo balanceará ni moverá.
En el primer tashahhud se sentará extendiendo ambos pies; en el tashahhud final, extenderá el pie izquierdo, mantendrá erguido el derecho con los dedos orientados hacia la qibla y se sentará sobre la nalga izquierda. Abu Humayd dijo: Cuando el Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) se sentaba al final de dos rak‘at, se sentaba sobre la pierna izquierda y mantenía erguido el pie derecho. Cuando se sentaba en la última rak‘ah, extendía el pie izquierdo y lo sacaba por debajo del pie derecho; mantenía erguido el pie derecho y se sentaba sobre las nalgas. —Al-Bujari.
18. El primer tashahhud
Según la mayoría de los sabios, el primer tashahhud es sunnah. Esto se debe a que Abdullah ibn Buhaynah dijo: El Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) se levantó durante la oración del mediodía, dejando una sesión que debía realizar —es decir, la omitió—. Cuando terminó la oración, realizó dos prosternaciones, pronunciando «Allah es el Más Grande» en cada una. En ambas ocasiones se prosternó estando sentado, antes de pronunciar el saludo final. La gente de la congregación también se prosternó con él. Sus dos prosternaciones fueron en compensación por la sesión que había olvidado. —Todas las colecciones de hadices auténticos. En la obra Subul as-Salam se afirma: Este hadiz demuestra que, si se omite por olvido el primer tashahhud, puede compensarse realizando la prosternación por olvido. La declaración del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): «Orad tal como me habéis visto orar» demuestra que el primer tashahhud es obligatorio. El hecho de que su omisión se compense aquí mediante la prosternación por olvido demuestra que, aunque sea obligatorio, puede compensarse con dicha prosternación. Esto no demuestra que no sea obligatorio, mientras no se pruebe que la prosternación por olvido basta para compensar la omisión accidental de cualquier acto obligatorio.
El hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: Ibn Battal dijo: La prueba de que la prosternación por olvido no sustituye a un acto obligatorio es que, si alguien olvida el takbir inicial, la prosternación por olvido no lo compensa. El tashahhud es igual. Además, puesto que es una súplica que nunca se realiza en voz alta, no es obligatorio. Es como la súplica inicial que se recita antes de la sura Al-Fatiha. Otros presentan como prueba que el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) mantuvo su práctica constante, aunque sabía que la gente lo había omitido deliberadamente. Sin embargo, esto es discutible. Entre quienes consideran obligatorio el primer tashahhud están Layth ibn Sa‘d, Ishaq y Ahmad, según la opinión más conocida. Esa es también la opinión de ash-Shafi‘i. Según una narración, es asimismo la opinión de los hanafíes. Como prueba de su obligatoriedad, at-Tabari dijo: La oración fue prescrita inicialmente como dos rak‘at, y en aquella oración el tashahhud era obligatorio. Después, cuando se aumentó la oración, su obligatoriedad no fue abrogada por causa de ese aumento.
Es recomendable concluir rápidamente la primera sesión. Ibn Mas‘ud (que Allah esté complacido con él) dijo: «Cuando el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) se sentaba después de las dos primeras rak‘as, parecía que estuviera sentado sobre una piedra ardiente». (Es decir, la concluía con mucha rapidez). —Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah. Al-Tirmidhi dijo: «Los eruditos actúan conforme a esta opinión. Prefieren no prolongar la sesión de la segunda rak‘a y no recitar en ella nada aparte del tashahhud». Ibn al-Qayyim dijo: «No se ha transmitido por ninguna fuente que él recitara la bendición sobre el Profeta en el primer tashahhud. Tampoco se sabe que en esta sesión buscara refugio del castigo de la tumba, del castigo del Infierno, de las pruebas de la vida y de la muerte, ni de la sedición del Anticristo». Quienes consideraron recomendable recitar estas súplicas lo hicieron únicamente al reconocer su necesidad general. De lo contrario, se ha transmitido con una cadena auténtica que el lugar específico para recitarlas es la última sesión.
19. Invocar bendiciones sobre el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz)
Es recomendable invocar bendiciones sobre el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) durante la sesión del último tashahhud. Como fórmula de bendición puede recitarse cualquiera de las siguientes:
1. Abu Mas‘ud al-Badri dijo: Bashir ibn Sa‘d preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! Allah nos ha ordenado invocar bendiciones sobre ti. ¿Cómo debemos invocar bendiciones sobre ti?». El Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) guardó silencio. Luego dijo: «Diréis:
اللَّه صَلِّ عَلَى مُحَمَّدٍ وَعَلَى الوِ مُحَمَّدٍ كَمَا صَلَّيْتَ عَلَى آلِ إِبْرَاهِيمَ وَبَارِكْ عَلَى مُحَمَّدٍ وَعَلَى آلِ محَمَّدٍ كَمَا بَارَكْتَ عَلَى آلِ إِبْرَاهِيرَ فِي الْعَالَمِينَ إِنَّكَ حَمِيدٌ مَجِيدٌ.
Significado: «¡Oh, Allah! Concede Tu misericordia a Muhammad y a la familia de los seguidores de Muhammad, como concediste Tu misericordia a la familia de Ibrahim. Y concede Tus bendiciones a Muhammad y a la familia de los seguidores de Muhammad, como concediste Tus bendiciones a la familia de Ibrahim entre todos los mundos. Ciertamente, Tú eres Digno de toda alabanza y Glorioso». Y pronunciaréis el saludo como ya sabéis. Muslim y Ahmad.
2. Ka‘b ibn ‘Ujra dijo: «Dijimos: ¡Oh, Mensajero de Allah! Sabemos cómo saludarte, pero ¿cómo invocaremos bendiciones sobre ti?». Él respondió: «Diréis:
اللهم صل على محمدٍ وَعَلَى آلِ مُحملٍ كَمَا صَلَّيْتَ عَلَى آلِ إِبْرَاهِيمَ إِنَّكَ حَمِيدٌ مَجِيدٌ، اللهم بارك على محمدٍ وَعَلَى آلِ مُحَمَّدٍ كَمَا بَارَكْتَ عَلَى آلِ إِبْرَاهِيمَ إِنَّكَ حَمِيدٌ مَجِيدٌ.
Todos los libros de hadices auténticos. Que ofrecer salat por el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no es obligatorio, sino recomendable, queda demostrado por los hadices narrados de Fudalah en las colecciones de at-Tirmidhi, Ahmad y Abu Dawud.
El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) oyó a un hombre suplicando durante la oración, pero este no había ofrecido salat por el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) comentó: «Este hombre ha terminado la oración demasiado rápido». Luego lo llamó y le dijo a él o a otra persona: «Cuando alguno de vosotros rece, que primero alabe a Allah, luego ofrezca salat por el Profeta y después suplique a Allah lo que quiera». El autor de Al-Muntaqa dijo: «Este hadiz demuestra que el salat no es obligatorio, pues el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no ordenó repetir la oración a quien lo había omitido». Esto también está respaldado por el hadiz de Ibn Masud, en el que, después de describir el tashahhud, se dice: «Después puedes pedir a Allah lo que quieras». Ash-Shawkani dijo: «No he encontrado ninguna prueba que respalde a quienes consideran obligatorio el salat» [La palabra árabe de salat es «salat». Cuando Allah ofrece salat por el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), significa que Allah lo alaba y lo honra; y cuando los ángeles ofrecen salat por él, significa que suplican a Allah que le conceda Su misericordia. La palabra original «al» (JI) significa familia y parientes. Algunos dicen que se refiere a los Banu Hashim y los Banu Abd al-Muttalib, a quienes está prohibido aceptar zakat y sadaqa. Según otros, significa sus descendientes. Otros sostienen que se refiere a su comunidad y sus seguidores hasta el Día de la Resurrección. Muchos opinan que significa los justos de su comunidad. Sin embargo, el significado preferible es toda la comunidad]
20. La súplica después del tashahhud final y antes del saludo final
Es recomendable suplicar después del tashahhud y antes del saludo final, pidiendo todo bien de este mundo y del Más Allá. Abdullah ibn Masud dijo: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos enseñó el tashahhud. Luego, al finalizar el tashahhud, dijo: “Después podemos pedir lo que queramos”». —Muslim.
Suplicar antes del saludo final es recomendable sin condición alguna. La recomendación se cumple tanto si se recita una súplica transmitida en los hadices como si se recita una súplica propia. Sin embargo, es mejor recitar una súplica transmitida en los hadices. Menciono algunas de las súplicas transmitidas en los hadices:
1. Abu Huraira narró que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Después de recitar el tashahhud final, pediréis refugio a Allah de cuatro cosas y diréis:
اللهم إني أعوذ بك من عَلَابِ جَهَنر، ومن عذاب القبر ومن فتنة المعيَا وَالْمَمَاتِ، وَمِنْ قَرْ فِتْنَةِ المسيح الدجال.
Significado: ¡Oh Allah! Busco refugio en Ti del castigo del Infierno, del castigo de la tumba, de las pruebas de la vida y de la muerte, y del mal del Anticristo. —Muslim.
2. Aisha (r. a.) dijo: El Mensajero de Allah (s. a. w.) hacía esta súplica durante la oración:
اللَّهُ إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنْ عَذَابِ الْقَبْرِ، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ فِتْنَةِ الرِّجالِ، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ فِتْنَةِ الْمَحْيَا والماس، اللهم إنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنَ الْمَارِ وَالْمَفْرَمِ .
Significado: ¡Oh Allah!, busco refugio en Ti del castigo de la tumba, de la fitna del Dajjal y de todas las fitnas de la vida y de la muerte. ¡Oh Allah!, busco refugio en Ti del pecado y de la deuda. —Al-Bujari, Muslim.
3. Ali (r. a.) dijo: Cuando el Mensajero de Allah (s. a. w.) rezaba, su última súplica entre el tashahhud y el saludo final era:
اللَّهُمَّ اغْفِرْ لِي مَا قَدَّمْتَ وَمَا أَعْرَت، وَمَا أَسْرَرْتُ وَمَا أَعْلَنْتُ وَمَا أَسْرَرْتُ وَمَا أَنْتَ أَعْلَمُ بِهِ مِنِي انت المقدم وأنت المؤخر، لا إله إلا أنت .
Significado: ¡Oh Allah!, perdona todos mis pecados, los pasados y los futuros, los ocultos y los manifiestos, los cometidos por transgresión y aquellos que Tú conoces mejor que yo. Tú adelantas y Tú retrasas. No hay divinidad excepto Tú. —Muslim.
4. Abdullah ibn Umar dijo: Abu Bakr le dijo al Mensajero de Allah (s. a. w.): «Enséñame una súplica que pueda recitar durante la oración». Él dijo: «Di:»
اللَّهُ إِنِّي ظَلَمْتُ نَفْسِي ظُلْمًا كَثِيرًا وَلَا يَغْفِرُ الذُّلُّوبَ إِلَّا أَنْتَ فَاغْفِرْ لِي مَغْفِرَةً مِنْ عِنْدِي وارحمني إنك أنت الغفور الرحيم .
Significado: ¡Oh Allah! He cometido muchas injusticias contra mí mismo (es decir, he cometido muchos pecados), y nadie puede perdonar los pecados excepto Tú. Así pues, perdóname por Tu parte y ten misericordia de mí. Ciertamente, Tú eres Indulgente, Misericordioso. Bujari y Muslim.
5. Se narró de Hanzala ibn Ali: el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) entró en la mezquita y vio a un hombre que, al encontrarse en la etapa final de la oración, después del tashahhud, decía:
اللَّهُمَّ إِنِّي أَسْأَلُكَ يَا اللَّهُ الْوَاحِدُ الْأَحَدُ الصَّمَدُ الَّذِي لَرْيَان وَلَمْ يُولَدْ وَلَمْ يَكُن لَهُ كُفُوًا أَحَدٌ أَن تَغْفِرَ لِي ذُنُوبِي إِنَّكَ أَنتَ الغَفور الرحيم .
Significado: ¡Oh Allah, oh Único, Absoluto, que no tiene hijos, que no es padre de nadie y no tiene igual! Te pido que perdones mis pecados. Ciertamente, Tú eres Indulgente, Misericordioso». El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Ha sido perdonado». Repitió estas palabras tres veces. —Ahmad y Abu Dawud.
6. Shaddad ibn Aws (que Allah esté complacido con él) dijo que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) decía en su oración:
اللَّهُمَّ إِنِّي أَسْأَلَكَ الثَّبَاتِ فِي الْأَمْرِ، وَالْعَزِيمَة عَلَى الرَّهْدِ، وَأَسْأَلُكَ فَذَرَ نِعْمَتِكَ، وَحُسَنٌ عِبَادَتِكَ، وَأَسْأَلُكَ قَلْبًا سَلِيْمًا، وَلِسَانًا صَادِقًا، وَأَسْأَلُكَ مِنْ غَيْرِ مَا تَعْلَى، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ شَرِّ مَا تَعْلَى وَاسْتَغْفِرُكَ لِمَا تَعْلَمُ .
Significado: ¡Oh Allah! Te pido firmeza en la religión, constancia en la sinceridad, que me permitas agradecer Tus bendiciones y adorarte de la mejor manera. También Te pido un corazón puro y una lengua veraz. Te pido aquello que Tú sabes que es bueno y busco refugio en Ti de aquello que Tú sabes que es malo. Tú conoces mis pecados; Te pido que me los perdones. —Nasaí
7. Abu Mijlaz dijo: Ammar ibn Yasir nos dirigió en la oración, pero la realizó de manera muy breve. La gente expresó su descontento por ello. Él dijo: «¿Acaso no hice completamente el rukú y la postración?». Dijeron: «Sí, lo hiciste». Él dijo: «Mirad, en la oración recité una súplica que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) solía recitar:»
الله يعليك الْغَيْبِ وَقُدْرَتِكَ عَلَى الْخَلْقِ أَحْيِنِي مَا عَلِيْ الْحَيَاةَ خَيْرًا لِي، وَتَوَفَّنِي إِذَا كَانَتِ الْوَقَاةُ خَيْرًا لِي، أَسْأَلُكَ عَفيتَكَ فِي الْغَيْبِ وَالشَّهَادَةِ وكلمة الحق في القضب والرضا وَالْقَصْنَ فِي الْفَقْرِ وَالْفِني، ولذة النظر إلى
وجهك ، والشوق إلَى لِقَائِكَ، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ مَرَاء مكبرة، ومن فتنة مصيلة، اللهم زينا بزينة الإِيمَانِ، وَاجْعَلْنَا هداة مهربين.
Significado: ¡Oh, Allah! Por Tu conocimiento de lo oculto y Tu poder sobre la creación, mantenme con vida mientras sepas que la vida es mejor para mí, y hazme morir cuando sepas que la muerte es mejor para mí. Concédeme la capacidad de temerte en secreto y en público, de decir la verdad tanto en el enojo como en la satisfacción, y de adoptar un gasto moderado tanto en la pobreza como en la abundancia. Haz que se cumplan en mí la dicha de contemplar Tu rostro y el anhelo de encontrarme contigo. Busco refugio en Ti de las calamidades y desgracias perjudiciales, y de las aflicciones y dolores que desvían del camino. ¡Oh, Allah! Embellecernos con la fe y haznos guías y guiados. —Ahmad, al-Nasa’i.
8. Se narró de Abu Salih: El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le preguntó a un hombre: «¿Qué recitas en la oración?». Él respondió: «Recito el tashahhud y luego digo:»
اللهم إني أسألك الجنة وأعوذ بك من النار .
Significado: «¡Oh, Allah! Te pido el Paraíso y busco refugio en Ti del Infierno». Después, el hombre dijo: «No puedo recitar bien las otras súplicas difíciles que usted y Mu‘adh recitan». El Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Sigue recitando estas dos». —Ahmad, Abu Dawud. 9. Se narró de Ibn Mas‘ud que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le enseñó esta súplica:
اللهم الف بين قلوبنا، وأصلح بَيْنَنَا، وَاهْدِنَا سُبُلَ السَّلام وَنَحنَا مِنَ الظُّلُمَاتِ إلى النور. وَحَيْنَا الْفَوَاحِشَ مَا ظَهَرَ مِنْهَا وَمَا بَطَلَى، وَبَارِك لَنَا فِي أَسْمَاعِنَا وَأَبْصَارِنَا وَقُلُوْبِنَا وَأَزْوَاجِنَا وَذُرِّيَاتِنَا وَتَب عَلَيْنَا إِنَّكَ أَنتَ التواب الرحيم
، واجعلنا شاكرين لنعمتك، مثنين بما وقابليها وأنها علي
Significado: ¡Oh, Allah!, pon amor mutuo en nuestros corazones, corrige nuestras relaciones entre nosotros y guíanos por el camino de la paz. Líbranos de las tinieblas y llévanos hacia la luz. Protégenos de toda obscenidad, manifiesta y oculta. Concede el bien a nuestros ojos, nuestros oídos, nuestros corazones, nuestros cónyuges y nuestros hijos. Perdona nuestros pecados; ciertamente, Tú eres el Perdonador, el Misericordioso. Haznos agradecidos por Tus bendiciones, alabadores y dignos de ellas, y perfecciona Tus bendiciones sobre nosotros». —Ahmad, Abu Dawud.
10. Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: Estaba sentado con el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz). En ese momento, un hombre estaba rezando. Cuando se inclinó y completó el tashahhud, suplicó:
اللهمَّ إِنِّي أَسْأَلُكَ بِأَنَّ لَكَ الْحَمْدِ لا إله إلا أنت المنان، بَدِيعُ السَّمَوَاتِ وَالْأَرْضِ بَاذَا الهلال والإكْرَا يَا حَيُّ يَا قَيُّومُ إِنِّي أَسْأَلُكَ .
Significado: «¡Oh, Allah!, por medio de toda alabanza que Te pertenece, Te suplico. No hay otra divinidad sino Tú; Tú eres el Generoso. ¡Oh, Creador de los cielos y de la Tierra!, ¡oh, Poseedor de la majestad y la dignidad!, ¡oh, Viviente y Autosubsistente!, Te suplico». El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo a los compañeros: «¿Sabéis por medio de qué suplicó?». Ellos respondieron: «Allah y Su Mensajero saben mejor». Él dijo: «Por Aquel en cuya mano está el alma de Muhammad, ha suplicado por medio del Gran Nombre de Allah; cuando se Le suplica por medio de él, Él acepta la súplica, y cuando se Le pide por medio de él, Él concede». —An-Nasa’i.
11. Umayr ibn Sa‘d dijo: Ibn Mas‘ud nos enseñaba el tashahhud de la oración y decía: Después del tashahhud se debe hacer esta súplica:
اللهم إلى أمالك من الخير كله ما علمت منه وما لم أعلى، وأعوذ بلكَ مِنَ الشَّرْكُلِهِ مَا عَلَيْتُ مِنْهُ وَمَا لَمْ أعلى اللهم إلى أسالك من غير ما سألك مِنْهُ عِبادك الصالحون، وأعوذُ بِكَ مِنْ شَرِّ مَا اسْتَعَاذَكَ مِنْهُ عبادك
الصالحون، رَبَّنَا آتِنَا فِي الدُّنْيَا حَسَنَةٌ وَفِي الْآخِرَةِ حَسَنَةً وَقِنَا عَذَابَ النَّارِ.
Significado: «¡Oh, Allah!, Te pido todo bien, tanto lo que conozco como lo que desconozco. Y busco refugio en Ti de todo mal, tanto el que conozco como el que desconozco. ¡Oh, Allah!, Te pido lo mejor de aquello que Tus siervos rectos Te han pedido, y busco refugio en Ti del mal de aquello de lo que Tus siervos rectos han buscado refugio. ¡Oh, nuestro Señor!, concédenos el bien en este mundo y el bien en la otra vida, y protégenos del castigo del Infierno». Él dijo: «Todo aquello por lo que haya suplicado cualquier profeta o persona recta está incluido en esta súplica». —Ibn Abi Shayba, Sa‘id ibn Mansur.
21. Dhikr y súplicas después del saludo final
Después del saludo final se han transmitido del Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) varios dhikr y súplicas. Es una sunna que los orantes los reciten. A continuación mencionamos estas súplicas:
1. Se transmitió de Zawban (que Allah esté complacido con él) que, cuando el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) se volvía y se sentaba después de terminar la oración, pedía tres veces perdón a Allah y decía:
اللهم أنت السلام ومنك السلام تباركت بَاذَا الْجَلالِ وَالْإِكْرَام
Significado: ¡Oh Allah!, Tú eres la Paz y de Ti proviene la paz. ¡Oh Dueño de la majestad y el honor!, Tú eres bendito». —Todas las compilaciones de hadices auténticos, excepto la de al-Bujari.
Al-Walid dijo: pregunté a al-Awza’i cómo se pide perdón. Él respondió que se debe decir: «Astaghfirullah, astaghfirullah, astaghfirullah» (pido perdón a Allah, pido perdón a Allah, pido perdón a Allah).
2. Mu’adh ibn Yabal (que Allah esté complacido con él) dijo que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) le dijo: «¡Oh Mu’adh!, no olvides recitar esta súplica después de cada oración:
اللهم أعني على ذِكْرِكَ وَعُكْرِكَ وَحُسْنِ عِبَادَتِكَ.
Significado: ¡Oh, Allah!, ayúdame a recordarte, a agradecerte y a adorarte de la mejor manera. Ahmad, Abu Dawud, al-Nasa’i.
3. Abdullah ibn al-Zubayr dijo que, cuando el Mensajero de Allah terminaba la oración con el saludo final, decía:
لا إله إلا الله وحده لا قَرِيك له، له الملك وله الحمد، وهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ لَا حَوْلَ وَلَا قُوَّة إلا بِاللَّهِ، وَلَا تَعْبُدُ إِلَّا إِيَّاهُ، أَهْلُ النِّعْمَةِ وَالفَضْلِ وَالثَّنَاءِ وَالْحُسَ، لَا إِلَهَ إِلَّا اللَّهُ مُخْلِصِينَ لَهُ الدين ولو كره الكافرون.
Significado: No hay otra divinidad sino Allah. Él es Único y no tiene socio alguno. Toda
la soberanía y el poder le pertenecen. A Él pertenecen todas las alabanzas. Él tiene poder sobre todas las cosas. No hay poder sino con Allah. No adoramos a nadie sino a Él. Él es el único digno de todas las bendiciones, la excelencia, las alabanzas y la belleza. No hay otra divinidad sino Allah; solo a Él se debe la obediencia, aunque los incrédulos lo detesten». Ahmad, Muslim, Abu Dawud, al-Nasa’i. 4. Al-Mughira ibn Shu’ba dijo que el Mensajero de Allah decía al finalizar cada oración obligatoria:
لا إله إلا الله وحدَهُ لا عَرِيكَ لَهُ، لَهُ الملك وله الحمد، وهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ اللَّهِ لَا مَانِعَ لِمَا أَعْطَيْتَ وَلَا تَعْطَى لِمَا مَنَعْ وَلَا يَنْفَعُ ذَالْحَقِّ مِنكَ الْجَن .
Significado: No hay otra divinidad sino Allah. Él es Único y no tiene socio alguno. A Él pertenecen todo el poder y la soberanía. A Él pertenecen las alabanzas. Él tiene poder sobre todas las cosas. ¡Oh, Allah!, nadie puede impedir lo que Tú das, y nadie puede dar lo que Tú niegas. Nadie que posea riqueza puede beneficiarse de ella frente a Ti, después de que Tú has decretado su destino. Ahmad, al-Bujari, Muslim.
5. Uqba ibn Amir dijo: «El Mensajero de Allah me ordenó recitar las suras An-Nas y Al-Falaq después de cada oración obligatoria». Ahmad, al-Bujari, Muslim.
6. Abu Umama (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «A quien recite Ayat al-Kursi al terminar cada oración, nada le impedirá entrar en el Paraíso excepto la muerte». —Nasa’i, Tabarani. Asimismo, Ali (que Allah esté complacido con él) dijo que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Quien recite Ayat al-Kursi al terminar cada oración obligatoria permanecerá bajo la protección de Allah hasta la siguiente oración». —Tabarani.
7. Se narró de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Quien, después de cada oración obligatoria, diga treinta y tres veces Subhan Allah, treinta y tres veces al-hamdu li-Allah y treinta y tres veces Allahu akbar —estas tres fórmulas suman noventa y nueve—, completará cien mediante esta súplica:
لا إله إلا الله وحدَهُ لا شَرِيكَ لَهُ، لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ .
Todos sus pecados serán perdonados, aunque fueran como la espuma del mar. (Es decir, los pecados menores. Ningún pecado mayor es perdonado sin arrepentimiento). —Ahmad, Bujari, Muslim, Abu Dawud.
8. Ka‘b ibn Ujra dijo: El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Hay ciertas súplicas posteriores a la oración cuyo recitador nunca fracasa. Son: treinta y tres veces Subhan Allah, treinta y tres veces al-hamdu li-Allah y treinta y tres veces Allahu akbar». —Muslim.
9. Sumayy (lo narró) de Abu Salih, y él de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él): Los emigrantes pobres acudieron al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y dijeron: «Los ricos serán dueños de las bendiciones eternas del Paraíso y de los rangos elevados». Él dijo: «¿Cómo es eso?». Dijeron: «Ellos son iguales a nosotros en la oración y el ayuno, pero nos aventajan en la limosna, la caridad y la liberación de esclavos». El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «¿Acaso no voy a enseñaros algo mediante lo cual alcancéis a quienes os precedieron y aventajéis a quienes vengan después de vosotros? Nadie será superior a vosotros, salvo quien haga lo mismo que vosotros». Dijeron: «Sí, enséñanos». El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Después de cada oración obligatoria, diréis treinta y tres veces Subhan Allah, treinta y tres veces al-hamdu li-Allah y treinta y tres veces Allahu akbar». Los emigrantes pobres volvieron a acudir al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y dijeron: «Nuestros hermanos ricos se han enterado de lo que hacemos y también lo hacen». El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Eso es el favor de Allah; se lo concede a quien quiere». Bujari y Muslim.
10. También se narró mediante una cadena auténtica que se diga veinticinco veces Subhan Allah, veinticinco veces al-hamdu li-Allah y veinticinco veces Allahu akbar. Luego se dirá veinticinco veces:
لا إله إلا الله وحدَهُ لا فَرِيكَ لَهُ، لَهُ الْمُلْككَ وَلَهُ الْحَمْدُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ عَلَى قَدِيرٌ .
11. Abd Allah ibn Amr dijo que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien realice dos acciones, estas lo harán entrar en el Paraíso. Ambas son fáciles, pero muy pocos las realizan». La gente preguntó: «Oh, Mensajero de Allah, ¿cuáles son esas dos acciones?». Él respondió: «Después de cada oración obligatoria, dirá diez veces: Subhan Allah, diez veces: Alhamdu lillah, y diez veces: Allahu akbar. Y al acostarse dirá cien veces: Subhan Allah, Alhamdu lillah y Allahu akbar. Así, durante todo el día, se recitarán doscientas cincuenta veces, pero en la balanza serán dos mil quinientas (porque por cada buena acción se recibe una recompensa diez veces mayor). ¿Quién de vosotros comete dos mil quinientos pecados cada día?». La gente preguntó: «Entonces, ¿por qué son tan pocos los que lo hacen?». Él respondió: «Satanás se acerca a vosotros durante la oración y os recuerda diversas necesidades, por lo que no recitáis esto después de la oración. También se acerca al acostaros, y la persona se queda dormida sin recitarlo». El narrador dijo: «Vi al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitarlo contando con los dedos». Abu Dawud, al-Tirmidhi.
12. Ali —que Allah esté complacido con él— y Fátima fueron al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— para pedirle un sirviente que les facilitara realizar sus tareas. El Mensajero de Allah se negó a darles un sirviente y dijo: «¿Queréis que os dé algo mejor que lo que habéis pedido?». Ellos respondieron: «Sí, danoslo». El Mensajero de Allah dijo: «Son unas palabras que me enseñó Gabriel: después de cada oración, diréis diez veces Subhan Allah, diez veces Alhamdu lillah y diez veces Allahu akbar. Y antes de dormir diréis treinta y tres veces Subhan Allah, treinta y tres veces Alhamdu lillah y treinta y tres veces Allahu akbar». Ali —que Allah esté complacido con él— dijo: «Desde que el Mensajero de Allah me las enseñó, nunca he dejado de recitarlas».
13. Abd al-Rahman ibn Ghanm dijo que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien, después de las oraciones del ocaso y del alba, antes de regresar a casa, recite diez veces:
لا إله إلا الله وحدَهُ لا شَرِيكَ لَهُ، لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ بَيْنِهِ الْخَيْرَ يُحْيِي وَيُمِيتُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ غير قدير
Por cada una se le registrarán diez recompensas, se le borrarán diez pecados y se le elevarán diez grados. Esto será para él una protección contra todos los pecados y una defensa contra Satanás expulsado; ningún pecado, salvo el politeísmo, podrá destruir esta protección. Por ello será considerado el mejor de los hombres en cuanto a sus obras. Solo será mejor que él quien recite una súplica mejor que esta». Ahmad, al-Tirmidhi.
14. Muslim ibn al-Harith narró de su padre que este dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— me dijo: “Después de la oración del alba, antes de hablar con nadie, dirás siete veces:اللَّمُرْ أَجِرْنِي مِن النَّارِOh Allah, protégeme del Infierno”. Después, si mueres ese día, Allah decretará para ti la liberación del Infierno. Y después de la oración del ocaso, antes de hablar con nadie, dirás siete veces:
اللهم إني أسالك الْجَنَّةَ اللَّهم أَورَنِي مِنَ النَّار.
(Oh Allah, te pido el Paraíso y busco refugio en Ti del Infierno). Después, si mueres durante esa noche, Allah decretará para ti la liberación del Infierno». Ahmad, Abu Dawud.
15. Abu Hatim narró que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decía al finalizar la oración:
الأَمر أَصْلِحْ لِي دِينِي الَّذِي مُوَعِصَةٌ أَمْرِي، وَأَصْلِعْ دُنْيَايَ الَّتِي جَعَلْتَ فِيهَا مَعَاشِي اللَّمَ إِنِّي أَعُوذُ بِرِضَاكَ مِن سَخَطِكَ، وَأَعُوذُ بِعفُوكَ مِن نِقْمَتِكَ، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْكَ، لَا مَانِعَ لِمَا أَعْطَيْنَ، وَلَا معطي لما منعت، ولا يَنفَعُ ذَا
الْجَنِ، مِنْكَ الْجَل.
Significado: ¡Oh Allah!, corrige para mí mi religión, que mantiene libres de pecado todas mis obras, y corrige para mí mi mundo, que es el lugar donde obtengo mi sustento. ¡Oh Allah!, busco refugio en Tu complacencia frente a Tu descontento, en Tu perdón frente a Tu castigo y en Ti frente a Tu castigo. Nadie puede impedir lo que Tú das, ni nadie puede dar lo que Tú no das. Y a quien le ha sido decretado su destino por parte Tuya, ningún hijo puede beneficiarlo. Abu Hatim.
16. Al-Bujari y at-Tirmidhi narraron: Sa‘d ibn Abi Waqqas enseñaba a sus hijos la siguiente súplica y decía que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) buscaba la protección de Allah mediante esta súplica después de la oración:
الله إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنَ البغل، وأعوذ بله من الجبن، وأعُوذُ بِكَ أَنْ أَرَدَّ إِلَى أَرْذَلِ الْعُمْرِ وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ فَتْنَةِ الدُّنْيَا وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ عَذَابِ الْقَبْرِ.
Significado: ¡Oh Allah!, busco refugio en Ti de la avaricia, de la cobardía, de llegar a una edad de decrepitud, de las pruebas de este mundo y del castigo de la tumba.»
17. Abu Dawud y al-Hakim narraron: el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decía después de cada oración:
اللَّهُ عَافِنِي فِي بَدَنِي اللهُ عَافِنِي فِي سَعِي، اللَّهُ عَافِنِي فِي بَصَرِي اللَّهُ إِنِّي أَعُوذُ بِكَ من الكفر والفقر، اللهم إنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنْ عَذَابِ الْقَبْرِ، لَا إِلَهَ إِلَّا أَنسَ.
Significado: ¡Oh Allah!, concede salud a mi cuerpo, concede salud a mis oídos y concede salud a mis ojos. ¡Oh Allah!, busco refugio en Ti contra la incredulidad y la pobreza, y busco refugio en Ti contra el castigo de la tumba. No hay ninguna divinidad excepto Tú.”
18. El imán Ahmad, Abu Dawud y al-Nasa’i narraron que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decía inmediatamente después de la oración:
اللَّهم رَبَّنَا وَرَبِّ كُلِّ شَيْءٍ أَنَا عَمِيلٌ أَنَّكَ الرَّبِّ وَحْدَكَ لا شَرِيكَ لَكَ. اللَّهم رَبَّنَا وَرَبُّ كُلِّ شَيْءٍ أَنَا شَهِيدٌ أَن محمدا عبدك ورسولك اللهم رَبَّنَا وَرَبُّ كُلِّ شَيْءٍ، أَنَا شَهِيدٌ أَنَّ الْعِبَادَ كَلَّمَ إِغوة. اللَّهُم رَبَّنَا وَرَبِّ كُلِّ شَيْءٍ، أَجْعَلْنِي مُخْلِصًا لَكَ وَأَهْلِي فِي كُلِّ سَاعَةِ مِنَ الدُّنْيَا وَالْآخِرَةِ، بَاذَا الْجَلَالِ وَالْإِكْرَامِ، إِسْمَعَ وَاسْتَعِب الله الأكبر الأكبر، نور السَّمَوَاتِ وَالْأَرْضِ، الله الأكبر الأكبر، حسبي الله ونعم الوكيل الله الأكبر الأكبر
Significado: ¡Oh Allah!, nuestro Señor y Señor de todas las cosas, doy testimonio de que Tú eres el único Señor; no tienes ningún asociado. ¡Oh Allah!, nuestro Señor y Señor de todas las cosas, doy testimonio de que Muhammad es Tu siervo y Tu Mensajero. ¡Oh Allah!, nuestro Señor y Señor de todas las cosas, doy testimonio de que todos los siervos son hermanos entre sí. ¡Oh Allah!, nuestro Señor y Señor de todas las cosas, hazme a mí y a mi familia sinceros para Ti. En cada momento de este mundo y del Más Allá, ¡oh Dueño del honor y la dignidad!, escucha y acepta. Allah es el Más Grande, el Más Grande; Allah es la luz de los cielos y de la tierra, el Más Grande, el Más Grande. Allah me basta, y qué excelente Protector es. Allah es el Más Grande, el Más Grande.”
19. Ahmad ibn Abi Shaybah e Ibn Mayah narraron de Umm Salamah, que Allah esté complacido con ella, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, después de pronunciar el saludo final de la oración del alba, decía:
الأمر إنِّي أَسْأَلُكَ عِلْمًا نَافِعًا، وَرِزْقًا وَاسِعًا، وَعَمَلاً متقبلاً.
“¡Oh Allah!, Te pido conocimiento beneficioso, sustento abundante y obras aceptadas.
12. La oración sunnah o voluntaria
1. Importancia según la ley islámica
Las oraciones sunnah y voluntarias fueron instituidas en la ley islámica para compensar las deficiencias y errores cometidos en la oración obligatoria; además, ninguna otra forma de adoración tiene un rango igual al de la oración. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—:
El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La primera obra de la que se pedirá cuenta a la gente el Día de la Resurrección será la oración. Allah dirá a Sus ángeles, aunque Él sabe mejor que todos: “Examinad la oración de Mi siervo: ¿la realizó completa o la dejó incompleta?”. Si la realizó completa, se registrará como completa; pero si dejó en ella algún error o deficiencia, Allah dirá: “Mirad si Mi siervo tiene alguna oración voluntaria”. Si tiene alguna oración voluntaria, completad con ella la oración obligatoria de Mi siervo. Después, las obras serán evaluadas de la misma manera». Abu Dawud. Abu Umama dijo: el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Allah no ha concedido a ningún siervo una obra mejor que dos rakaat de oración. Mientras el siervo permanece en la oración, la recompensa continúa esparciéndose sobre su cabeza». Ahmad y at-Tirmidhi. El imán Malik dijo en al-Muwatta: «He sabido que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: “Sed firmes, pues nunca podréis abarcarlo todo. Y sabed que vuestra mejor obra es la oración. Nadie mantiene correctamente la ablución salvo el creyente”». Muslim narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo a Rabia: «¿Qué deseas?». Él respondió: «Deseo estar contigo en el Paraíso». Le dijo: «¿Algo más?». Respondió: «Eso es todo». El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Entonces ayúdame a ayudarte respecto a ti mismo mediante abundantes prosternaciones», es decir, oraciones.
2. Es recomendable realizar en casa las oraciones distintas de las obligatorias
a. Ahmad y Muslim narraron de Jabir —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando alguno de vosotros rece en la mezquita, que reserve para su casa una parte de su oración, pues Allah trae bienestar a su casa mediante su oración».
b. Ahmad y Abu Dawud narraron de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Rezád algunas de vuestras oraciones en vuestras casas. No convirtáis vuestras casas en tumbas».
c. Ahmad narró de Umar —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Las oraciones voluntarias y sunnah que se realizan en casa son luz. Quien quiera, que ilumine su casa».
d. Abu Dawud narró, a partir de Zayd ibn Thabit, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Es mejor rezar en casa cualquier oración que no sea la obligatoria que rezarla en esta mezquita mía (la Mezquita del Profeta)». Estos hadices demuestran que es mustahabb rezar las oraciones nafl y sunnah en casa, y que rezarlas allí es mejor que hacerlo en la mezquita. An-Nawawi dijo: La razón por la que se anima a rezar las oraciones nafl y sunnah en casa es que allí permanecen más ocultas y están libres de la ostentación (riya). Por ello, quedan mucho más protegidas de aquello que hace que se pierda la recompensa de los actos de adoración. Además, por medio de ellas descienden la bendición y la misericordia sobre la casa, acuden los ángeles y Satanás huye.
3. Recitar prolongadamente y hacer pocas postraciones en las oraciones nafl y sunnah
Todos los compiladores de hadices auténticos, salvo Abu Dawud, narraron de Al-Mughira —que Allah esté complacido con él—: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— permanecía de pie rezando durante tanto tiempo que se le hinchaban los pies. Le decían: «¡Oh, Mensajero de Allah! Se te han perdonado todos tus pecados anteriores y posteriores». Él respondía: «¿Acaso no debo ser un siervo agradecido de Allah?». Abu Dawud narró de Abdullah: Se preguntó al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «¿Cuál es el mejor acto de adoración?». Respondió: «Rezar permaneciendo de pie durante mucho tiempo». Se le preguntó: «¿Cuál es la mejor caridad?». Respondió: «El trabajo del pobre», es decir, ofrecer su trabajo en lugar de dinero. Se le preguntó nuevamente: «¿Cuál es la mejor emigración (hiyra)?». Respondió: «Emigrar de aquello que Allah ha prohibido», es decir, abandonarlo. Se le preguntó: «¿Cuál es la mejor yihad?». Respondió: «Combatir contra los politeístas con la propia vida y los bienes». Se le preguntó: «¿Cuál es el mejor martirio?». Respondió: «El martirio de quien muere él mismo y cuyo caballo también muere».
4. Está permitido rezar sentado las oraciones nafl y sunnah
Está permitido rezar sentado las oraciones nafl y sunnah aunque se tenga capacidad para rezarlas de pie. Del mismo modo, está permitido rezar una parte de la misma rak‘ah de pie y otra sentado, ya sea que se permanezca de pie al principio o después. Esto tampoco es makruh. Uno puede sentarse como quiera; sin embargo, es mejor sentarse con las piernas cruzadas. Muslim narró de Alqama —que Allah esté complacido con él—. Alqama dijo: Le pregunté a Aisha —que Allah esté complacido con ella—: «¿Cómo rezaba el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— cuando rezaba dos rak‘at sentado?». Ella respondió: «Recitaba en ambas rak‘at. Cuando quería inclinarse, se ponía de pie y hacía la inclinación». Ahmad, Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Maya narraron de Aisha, quien dijo: «Nunca vi al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitar sentado en ninguna oración nocturna. Más tarde, cuando llegó a la vejez, recitaba sentado. Después, cuando le quedaban treinta o cuarenta aleyas, se levantaba, recitaba de pie las aleyas restantes y se postraba».
5. Clases de oraciones nafl
Las oraciones nafl son de dos clases: nafl generales y nafl específicas. Para las nafl generales basta con tener la intención de rezar. El imán An-Nawawi dijo: Cuando se comienza una oración nafl sin determinar cuántas rak‘at se van a rezar, se puede concluir con el saludo después de una sola rak‘ah, o rezar dos, tres, cien o incluso mil rak‘at. Si uno no recuerda cuántas rak‘at ha rezado y concluye con el saludo, también será válido. No existe ninguna discrepancia al respecto. Se narró en Al-Bayhaqi: Abu Dharr rezó muchas rak‘at. Cuando concluyó con el saludo, Ahnaf ibn Qays —que Allah esté complacido con él— le dijo: «¿Sabes si has rezado un número impar o par?». Él respondió: «Aunque yo no lo sepa, Allah sí lo sabe. Escuché decir a mi amigo Muhammad —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—»; y al decirlo, se echó a llorar: «Cuando un siervo se postra una sola vez ante Allah, Allah eleva un grado su rango y le perdona un pecado». —Ad-Darimi. Las nafl específicas son las sunnah regulares que se rezan junto con las oraciones obligatorias. Entre ellas están las sunnah del faŷr, del zuhr, del ‘asr, del magrib y del ‘isha. También están las sunnah no regulares. A continuación se detallan ambas clases de sunnah:
6. Las sunnah del faŷr
a. Su mérito:
Existen muchos hadices sobre el mérito de realizar regularmente la Sunna del faŷr. A continuación mencionamos algunos de ellos:
1. Narrado por Aisha (que Allah esté complacido con ella): el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Las dos rak‘at antes de la oración del faŷr me son más queridas que todo el mundo». Ahmad, Muslim y Tirmidhi.
2. Narrado por Abu Huraira (que Allah esté complacido con él): el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Aunque la caballería de vuestros enemigos os persiga, no abandonéis las dos rak‘at de la Sunna del faŷr». Ahmad, Abu Dawud, Bayhaqi y Tahawi. Es decir, por difícil que sea la excusa, no se deben omitir estas dos rak‘at de la Sunna.
3. Aisha (que Allah esté complacido con ella) dijo: el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no realizaba ninguna otra oración con tanta regularidad como las dos rak‘at de la Sunna antes de la oración del faŷr.
—Bujari, Muslim, Ahmad y Abu Dawud.
4. Aisha (que Allah esté complacido con ella) también dijo que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Las dos rak‘at de la Sunna del faŷr son mejores que el mundo y todo lo que contiene». Ahmad, Muslim, Tirmidhi y Nasa’i.
5. Ahmad y Muslim narraron de Aisha (que Allah esté complacido con ella): «Entre todas las buenas obras, vi al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) apresurarse más para realizar las dos rak‘at antes del faŷr».
b. Es recomendable que las dos rak‘at de la Sunna antes del faŷr sean breves
La práctica seguida por el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— era recitar brevemente en la sunna del faŷr.
1. Hafsa —que Allah esté complacido con ella— dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezaba las dos rak‘at antes de la oración del faŷr en mi habitación, de manera muy breve». Nafi‘ dijo: «Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— también rezaba brevemente estas dos rak‘at».
2. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— hacía tan breves las dos rak‘at anteriores al faŷr que llegaba a dudar de si recitaba la sura al-Fatiha». Ahmad y otros.
3. Aisha —que Allah esté complacido con ella— también dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— prolongaba las dos rak‘at anteriores al faŷr tanto como la sura al-Fatiha». Ahmad, al-Nasa’i, al-Bayhaqi, Malik y al-Tahawi.
C. ¿Qué se debe recitar en las dos rak‘at de la sunna?
Es recomendable rezar las dos rak‘at de la sunna del faŷr recitando las suras cuya recitación por parte del Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— ha sido transmitida. Las siguientes narraciones indican cuáles son esas suras:
1. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitaba en voz baja las suras al-Kafirun y al-Ikhlas durante las dos rak‘at de la sunna del faŷr». Ahmad y al-Tahawi. Naturalmente, recitaba estas dos suras después de la sura al-Fatiha, pues ya se ha mencionado que la oración no es válida sin la sura al-Fatiha.
2. También se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitaba las suras al-Kafirun y al-Ikhlas en las dos rak‘at de la sunna anteriores al faŷr y decía: «¡Qué hermosas son estas dos suras!». Ahmad e Ibn Maŷah.
3. Se narró de Yábir: Un hombre rezó las dos rak‘at de la sunna del fayr. En la primera rak‘a recitó la sura al-Kafirún. Al terminar la recitación, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Este siervo ha conocido a su Señor». Luego, en la segunda rak‘a, recitó la sura al-Ikhlás. Al terminar la recitación, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Este siervo ha creído en su Señor». Talha —que Allah esté complacido con él— dijo: «Por ello, me gusta rezar estas dos rak‘at con estas dos suras». Ibn Hibban, Tahawi.
4. Ibn Abbás —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitaba, en las dos rak‘at de la sunna del fayr, el versículo 136 de la sura al-Baqara y, en la segunda rak‘a, el versículo 64 de la sura Al ‘Imrán. Muslim.
5. Abu Dawud narró de Ibn Abbás: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitaba en la primera rak‘a el versículo 136 de la sura al-Baqara y, en la segunda rak‘a, el versículo 52 de la sura Al ‘Imrán. Muslim. 6. La oración también será válida aunque solo se recite la sura al-Fatiha, pues en el hadiz narrado anteriormente por Aisha se dice que, en esta oración, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— permanecía de pie durante un tiempo equivalente al de la recitación de la sura al-Fatiha.
D. Súplicas que conviene recitar después de la sunna
El imán Nawawi dijo: Se narró por medio de Abu Mulayth que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezó brevemente dos rak‘at de la sunna del fayr y luego, sentado, dijo: «¡Oh Allah, Señor de Yibril, Mika’il, Israfil y Muhammad —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, busco refugio en Ti del Infierno». (Tirmidhi). También se narró de Anas que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo que quien diga tres veces, el viernes antes de la oración del fayr: «Pido perdón a Allah y me arrepiento ante Él, el Viviente, el Eterno, no hay otra divinidad sino Él», Allah le perdonará todos sus pecados, aunque fueran tantos como la espuma del mar.
E. Acostarse un rato después de la sunna
Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se acostaba recostado sobre su costado derecho después de rezar las dos rak‘at de la sunna del fayr. —Todas las colecciones de hadices auténticos. Todas las colecciones de hadices auténticos también narraron de Aisha: Después de que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezaba las dos rak‘at de la sunna del fayr, se acostaba si yo estaba dormida, y hablaba conmigo si yo estaba despierta. Existe mucha discrepancia sobre la norma de acostarse. La opinión más conocida es que esto es recomendable para quien rece la sunna en casa en lugar de la mezquita. El hafiz Ibn Hayar dice en Fath al-Bari: Algunos de los antiguos eruditos opinaban que esto es recomendable en casa, no en la mezquita. También se ha narrado algo similar de Ibn Umar. Algunos de nuestros imanes dijeron que no se sabe que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— hiciera esto en la mezquita. También se narró que Ibn Umar evitaba a quien lo hacía en la mezquita. Cuando se le preguntó al imán Ahmad sobre este asunto, respondió: «Yo no lo hago. Sin embargo, si alguien lo hace, obra bien».
F. Sobre la recuperación de la sunna del fayr
Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Quien no haya rezado las dos rak‘at de la sunna, que las rece después. Quien no haya rezado la sunna del faŷr antes de la salida del sol, que la rece después». —Al-Bayhaqi. Qays ibn Umar (que Allah esté complacido con él) narró: Salió para la oración del faŷr y vio que el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) estaba rezando el faŷr. Entonces, sin rezar la sunna del faŷr, se incorporó a la oración en congregación con el Mensajero de Allah y rezó la oración obligatoria. Después de terminar la oración obligatoria, se puso de pie y rezó la sunna. Al verlo, el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «¿Qué oración es esta?». Qays se lo explicó. El Mensajero permaneció callado y no dijo nada. —Ahmad, Ibn Juzayma, Ibn Hibban, Abu Dawud, al-Tirmidhi e Ibn Maya. Ahmad, al-Bujari y Muslim también narraron de Imran ibn Husayn: El Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se encontraba de viaje. A la hora del faŷr no pudieron despertarse. El calor del sol los despertó. Esperaron un rato; cuando el sol se elevó un poco más, ordenó al almuédano que hiciera la llamada a la oración. Después de la llamada, rezó las dos rak‘at de la sunna y luego rezó el faŷr. Estos hadices dejan claro que la sunna del faŷr debe recuperarse, ya sea antes o después de la salida del sol, tanto si se dejó por alguna excusa como sin excusa, y tanto si se omitieron junto con la oración obligatoria del faŷr como si solo se omitió la sunna.
7. La sunna del zuhr
Según los hadices sobre la sunna del zuhr, esta consta de cuatro, seis u ocho rak‘at. A continuación se presenta la explicación detallada:
Hadices relativos a las cuatro rak‘at
1. Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: Recuerdo haber aprendido del Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) diez rak‘at de oraciones sunna: dos rak‘at antes del zuhr, dos después del zuhr, dos después del magrib en casa, dos después del isha en casa y dos antes del faŷr. —Al-Bujari.
2. Mugira ibn Sulayman dijo: Oí decir a Ibn Umar: El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nunca dejaba de rezar dos rak‘at antes del zuhr, dos después del zuhr, dos después del magrib, dos después del isha y dos antes del faŷr. —Ahmad.
Hadices relativos a las seis rak‘at
1. Abd Allah ibn Shaqiq dijo: Le pregunté a Aisha (que Allah esté complacido con ella) acerca de la oración del Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Ella respondió: Rezaba cuatro rak‘at antes del zuhr y dos después. —Ahmad, Muslim y otros.
2. Se narró de Umm Habiba, Madre de los Creyentes: el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «A quien rece doce rak‘at durante el día y la noche, Allah le construirá una casa en el Paraíso: cuatro rak‘at antes del zuhr, dos después del zuhr, dos después del magrib, dos después del isha y dos antes del fayr». —Tirmidhi, Muslim.
Hadices relativos a las ocho rak‘at
Se narró de Umm Habiba (que Allah esté complacido con ella) que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «A quien rece cuatro rak‘at antes del zuhr y cuatro después, Allah hará que su carne sea ilícita para el Fuego del Infierno». —Ahmad, Abu Dawud, Tirmidhi, Nasa’i e Ibn Maya.
La virtud de las cuatro rak‘at anteriores al zuhr
1. Abu Ayyub al-Ansari solía rezar cuatro rak‘at antes del zuhr. Le preguntaron: «¿Reza siempre esta oración?». Respondió: «Vi al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezarla, así que le pregunté al respecto. Él dijo: “Este es un momento en el que se abren las puertas del cielo. Por eso me gusta que en este momento asciendan algunas de mis buenas obras”». —Ahmad.
2. Aisha (que Allah esté complacido con ella) dijo: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no dejaba las cuatro rak‘at anteriores al zuhr ni las dos rak‘at anteriores al fayr». —Ahmad, Bujari. También se narró de Aisha: «Cuando el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba las cuatro rak‘at anteriores al zuhr, prolongaba la posición de pie y realizaba bien el rukū‘ y la postración».
No hay contradicción entre el hadiz de Ibn Umar, en el que se menciona que se rezaban dos rak‘at antes del zuhr, y los demás hadices en los que se mencionan cuatro rak‘at. El hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: «Lo mejor es considerar que las rezaba de diferentes maneras según las circunstancias: a veces dos rak‘at y a veces cuatro». Algunos dicen: «Rezaba dos rak‘at en la mezquita y cuatro en casa». O bien rezaba dos en casa y luego iba a la mezquita y rezaba otras dos. Ibn Umar vio las dos rak‘at de la mezquita, pero no vio las dos de la casa. Aisha (que Allah esté complacido con ella) conocía ambas. Abu Yafar al-Tabari dijo: «La mayoría de las veces rezaba cuatro rak‘at y muy pocas veces dos». Cuando alguien reza cuatro rak‘at antes o después del zuhr, es preferible hacer el saludo final después de cada dos rak‘at. También es válido rezarlas con un solo saludo final. El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «La oración de la noche y del día se hace de dos en dos». —Abu Dawud.
—Sobre la compensación de ambas oraciones sunna del zuhr
Aisha (r.a.) dijo: «Cuando el Mensajero de Allah (s.a.s.) no podía realizar las cuatro rak‘at anteriores al mediodía, las realizaba después». —Tirmidhi. Ibn Majah también narró, de Aisha (r.a.): «Cuando se le pasaban al Mensajero de Allah (s.a.s.) las cuatro rak‘at anteriores al mediodía, las recuperaba después de las dos rak‘at posteriores al mediodía». (El tiempo de la sunnah anterior se extiende hasta el final del tiempo de la oración fard.)
Esto se refiere a la norma sobre recuperar las sunnas habituales anteriores a la oración fard. Respecto a recuperar la sunnah posterior a la oración, Ahmad narró de Umm Salama (r.a.): «El Mensajero de Allah (s.a.s.) realizó la oración del mediodía. En ese momento le llegó cierta riqueza y se ocupó de distribuirla. Mientras la distribuía, llegó la llamada a la oración de la tarde. Realizó la oración de la tarde y luego vino a mi habitación, pues ese día le correspondía estar conmigo. Realizó brevemente dos rak‘at. Dijimos: “¡Oh, Mensajero de Allah (s.a.s.)! ¿Qué oración son estas dos rak‘at? ¿Se te ha ordenado realizarlas?”. Respondió: “No; son las dos rak‘at posteriores al mediodía que acostumbro realizar, pero hoy no pude realizarlas debido a la distribución de la riqueza. Entretanto llegó la llamada a la oración de la tarde, y no quise dejar la sunnah posterior al mediodía”». Bujari, Muslim y Abu Dawud. (En otra narración se cuenta que Umm Salama dijo: «Pregunté: “¡Oh, Mensajero de Allah! Si se me pasa esta oración, ¿debo recuperarla?”. Él respondió: “No”». Sin embargo, Bayhaqi dijo que esta narración es débil.)
8. La sunnah del magrib
Es sunnah realizar dos rak‘at después de la oración del magrib. Como se supo anteriormente por el hadiz narrado por Ibn Umar (r.a.), esta pertenece a las oraciones que el Mensajero de Allah (s.a.s.) nunca dejaba.
Lo que es recomendable realizar: En la sunnah del magrib es recomendable recitar, después de la sura Al-Fatiha, las suras Al-Kafirun y Al-Ikhlas. Ibn Masud (r.a.) dijo: «No puedo determinar con exactitud cuántas veces escuché al Mensajero de Allah (s.a.s.) recitar las suras Al-Kafirun y “Qul huwa Allahu ahad” en las dos rak‘at de la sunnah del magrib y en las dos rak‘at de la sunnah del fayr». Ibn Majah y Tirmidhi.
Es recomendable realizar esta oración en casa. Se narró de Mahmud ibn Nabid (r.a.): «En cierta ocasión, el Mensajero de Allah (s.a.s.) llegó a la aldea de la tribu de Banu Abd al-Ashhal y dirigió para ellos la oración del magrib. Después de pronunciar el saludo final, dijo: “Id a vuestras casas y realizad allí las dos rak‘at restantes”». —Ahmad, Abu Dawud, Tirmidhi y Nasa’i. Ya he mencionado anteriormente que el Mensajero de Allah (s.a.s.) realizaba estas dos rak‘at en casa.
9. La sunnah del isha
Ya se han mencionado anteriormente varios hadices sobre que realizar dos rak‘at después de la oración del isha es sunnah.
10. Las sunnas no confirmadas
Respecto a las oraciones sunnah habituales descritas anteriormente, se ha insistido en realizarlas. A continuación se describen otras oraciones sunnah que son habituales y diarias, pero no obligatorias; más bien, también pertenecen a la categoría de las acciones recomendables.
1. Dos o cuatro rak‘at antes de la oración de ‘Asr: se han transmitido numerosos hadices sobre este tema. Aunque existe cierta controversia al respecto, al haberse transmitido por numerosas vías, unas corroboran y complementan a las otras. Entre ellos, Ibn ‘Umar dijo: el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Que Allah derrame Su misericordia sobre quien rece cuatro rak‘at antes de ‘Asr». —Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, Ibn Hibban e Ibn Juzaymah. Ibn Hibban e Ibn Juzaymah dijeron: «Este es un hadiz sahih».
Asimismo, ‘Ali —que Allah esté complacido con él— dijo: el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezaba cuatro rak‘at antes de ‘Asr, haciendo una separación entre cada dos rak‘at mediante el saludo dirigido a los ángeles cercanos a Allah, a los profetas y a los creyentes y musulmanes que los siguen. —Ahmad, al-Nasa’i, Ibn Majah y al-Tirmidhi. Hay un hadiz general a favor de rezar solamente dos rak‘at, aplicable al horario de cada oración. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Entre cada adhan y cada iqamah hay una oración».
2. Dos rak‘at antes de la oración de Magrib: al-Bujari transmitió, de ‘Abdullah ibn Mugaffal —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Rezad antes de Magrib; rezad antes de Magrib». Luego, a la tercera vez, dijo: «Para quien lo desee». Con ello indicó que no le agradaba que la gente lo adoptara como una sunnah regular. En la narración de Ibn Hibban se menciona que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezó dos rak‘at antes de Magrib. Muslim transmitió de Ibn ‘Abbas: «Solíamos rezar dos rak‘at cuando se aproximaba la puesta del sol. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos veía; no nos ordenaba hacerlo ni nos lo prohibía». El hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: «Considerando todas las pruebas en conjunto, parece recomendable rezarlas de forma muy breve, como la sunnah de Fajr».
Dos rak‘at antes de ‘Isha: en todas las colecciones de hadices sahih se ha transmitido de ‘Abdullah ibn Mugaffal que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Entre cada adhan y cada iqamah hay una oración; entre cada adhan y cada iqamah hay una oración». Después, a la tercera vez, dijo: «Para quien lo desee». Ibn Hibban transmitió de Ibn al-Zubayr que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Antes de cada oración obligatoria hay dos rak‘at».
Es mejor hacer una pausa entre la oración obligatoria y la voluntaria, para que la oración obligatoria quede completamente concluida.
Se ha transmitido de uno de los compañeros del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— que un día el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezó la oración de ‘Asr. Inmediatamente, un hombre se levantó para rezar. ‘Umar —que Allah esté complacido con él—, al verlo, le dijo: «Siéntate». La Gente del Libro fue destruida precisamente porque no había ninguna pausa entre sus oraciones. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «‘Umar ha dicho algo acertado». —Ahmad.
11. La oración de Witr
1. Virtud y disposición jurídica: la oración de Witr es una sunnah mu’akkadah, es decir, una sunnah confirmada. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— exhortó e incitó a realizarla. ‘Ali —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Witr no es tan obligatorio para vosotros como las oraciones obligatorias; sin embargo, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezaba el Witr. Luego dijo: “¡Oh, seguidores del Corán! Rezad el Witr. Allah es Uno y ama lo impar (la oración de Witr)”». —Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i, Ibn Majah y al-Hakim [es decir, Allah es Uno. Él ama el Witr, que consiste en un número impar de rak‘at, y concede recompensa por ello. Ibn ‘Umar realizaba en número impar todo lo que hacía].
Según el imán Abū Ḥanīfa, el witr es obligatorio, pero esta opinión suya es débil. Ibn al-Mundhir dijo: «No conozco a nadie que haya coincidido con el imán Abū Ḥanīfa en este asunto». Aḥmad, Abū Dāwūd, al-Nasāʾī e Ibn Mājah narraron que un ansarí llamado Abū Muḥammad informó a un hombre de Banū Kināna llamado al-Mikhdaŷī que el witr era obligatorio. Al-Mikhdaŷī fue inmediatamente a ver a ʿUbāda ibn al-Ṣāmit y le informó: «Abū Muḥammad dice que el witr es obligatorio». ʿUbāda respondió enseguida: «Abū Muḥammad se ha equivocado. Escuché al Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— decir: “Allah ha hecho obligatorias para Sus siervos cinco oraciones diarias. Quien las cumpla, sin omitir ninguna parte de ellas ni menospreciarlas, tiene de Allah la promesa de entrar en el Paraíso. Y quien no las cumpla no tiene ninguna promesa de Allah: si Él quiere, lo castigará, y si quiere, lo perdonará”». Asimismo, en un hadiz narrado por al-Bujārī y Muslim de Ṭalḥa, el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— dijo: «Allah ha hecho obligatorias cinco oraciones durante el día y la noche». Un beduino preguntó: «¿Debo hacer algo más aparte de eso?». El Mensajero de Allah respondió: «No, salvo que quieras realizar oraciones adicionales (oraciones nafl)».
2. El tiempo del witr: Todos los sabios coinciden en que el tiempo de la oración del witr comienza inmediatamente después de la oración de la noche (ʿishāʾ) y continúa hasta el alba (fayr). Abū Tamīm al-Jayshānī —que Allah esté complacido con él— dijo: «ʿAmr ibn al-ʿĀṣ pronunció un sermón ante la gente el viernes y dijo: “Abū Baṣra me informó que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— dijo: ‘Allah os ha concedido una oración adicional, que es el witr. Realizadla entre la oración de la noche y el alba’”». Abū Tamīm dijo: «Inmediatamente Abū Dharr me tomó de la mano y me llevó a la mezquita, donde estaba Abū Baṣra. Le preguntó: “¿Realmente escuchaste al Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— decir lo que ha dicho ʿAmr?”. Abū Baṣra respondió: “Sí, lo escuché directamente del Mensajero de Allah”». —Aḥmad.
Abū Masʿūd al-Anṣārī —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— realizaba el witr a veces al comienzo de la noche, a veces a medianoche y a veces al final de la noche». —Aḥmad. ʿAbdullah ibn Abī Qays dijo: «Le pregunté a ʿĀʾisha —que Allah esté complacido con ella— acerca del witr del Mensajero de Allah. Ella respondió: “Lo realizaba a veces al comienzo de la noche y a veces al final de la noche”. Pregunté: “¿Cómo era su recitación: en voz audible o en voz baja?”. ʿĀʾisha respondió: “Lo hacía de ambas maneras: a veces en voz baja y a veces en voz audible”. A veces dormía después de realizar el baño ritual y a veces después de hacer la ablución (es decir, debido a la emisión de semen)». —Abū Dāwūd, Aḥmad, Muslim y al-Tirmidhī.
3. Es recomendable realizarlo al comienzo de la noche si no se tiene la seguridad de poder levantarse al final de ella, y al final de la noche si se tiene esa seguridad: Para quien teme no poder levantarse al final de la noche, es recomendable realizar la oración del witr al comienzo de la noche; y para quien confía en que podrá levantarse al final de la noche, es recomendable realizarla al final de esta. Se narró de Jābir que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— dijo: «Quien de vosotros piense que no podrá levantarse al final de la noche, que realice el witr al comienzo de la noche. Y quien piense que podrá levantarse al final de la noche, que lo realice al final de la noche. En el witr del final de la noche están presentes los ángeles, y eso es lo mejor». —Aḥmad, Muslim, al-Tirmidhī e Ibn Mājah. También se narró de Jābir que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— dijo a Abū Bakr —que Allah esté complacido con él—: «¿Cuándo realizas el witr?». Abū Bakr respondió: «Al comienzo de la noche, después de la oración de la noche». El Mensajero dijo: «¿Y tú, ʿUmar, cuándo lo realizas?». Él respondió: «Al final de la noche». El Mensajero dijo: «Oh, Abū Bakr, has adoptado la prudencia; y oh, ʿUmar, has adoptado la firmeza», es decir, la firme determinación de levantarse al final de la noche. —Aḥmad, Abū Dāwūd y al-Ḥākim.
La última acción que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— realizaba por la noche era el witr al final de la noche. Ya se ha mencionado que este es el momento preferible. ʿĀʾisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «Por lo general, el Mensajero de Allah realizaba el witr al comienzo de la noche, a medianoche y al final de la noche. Sin embargo, su último witr era al final de la noche». —Todas las colecciones auténticas de hadices. A pesar de ello, algunos compañeros, como medida de precaución, recomendaron dormir después de realizar el witr. Saʿd ibn Abī Waqqāṣ realizaba la oración de la noche en la mezquita del Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— y después realizaba una sola rakʿa de witr. No hacía más que eso. Le dijeron: «Oh, Abū Isḥāq, solo has realizado una rakʿa de witr». Respondió: «Sí… Escuché al Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— decir: “Quien no duerme sin haber realizado el witr es una persona perspicaz”». —Aḥmad.
4. ¿Cuántas rakʿas tiene el witr? Al-Tirmidhī dijo: «Se han narrado del Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda la paz— diferentes hadices que mencionan que el witr consta de trece, once, nueve, siete, cinco, tres o una rakʿa». Isḥāq ibn Ibrāhīm dijo: «El significado del hadiz en el que se narra que el Mensajero de Allah realizaba trece rakʿas de witr es que realizaba trece rakʿas de oración nocturna, incluido el witr. Es decir, el witr formaba parte del total de la oración; la oración nocturna fue vinculada al witr». La oración del witr puede realizarse en grupos de dos rakʿas, concluyendo cada grupo con el salām, y después una rakʿa con un solo tashahhud y un salām. También se puede realizar toda la oración con dos tashahhuds y un solo salām. De este modo, las rakʿas pueden vincularse entre sí; y, después de realizar el tashahhud en la rakʿa anterior a la última, se puede completar la oración con la última rakʿa, el tashahhud y el salām. Asimismo, toda la oración puede completarse realizando el tashahhud y el salām únicamente en la última rakʿa. Todas estas formas son válidas y han sido narradas del Mensajero de Allah. Ibn al-Qayyim dijo: «En hadices auténticos se ha narrado de manera categórica y clara que el witr puede constar de cinco o siete rakʿas con un solo salām». Así, en el hadiz de Umm Salama se menciona que el Mensajero de Allah realizaba siete o cinco rakʿas de witr sin separarlas mediante ningún salām ni conversación. —Aḥmad, al-Nasāʾī e Ibn Mājah. Del mismo modo, ʿĀʾisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «El Mensajero de Allah realizaba nueve rakʿas por la noche y no se sentaba sino en la octava rakʿa. Al final de la octava se sentaba, glorificaba y alababa a Allah y le suplicaba. Luego se levantaba sin hacer el salām y realizaba la novena rakʿa; después se sentaba y recitaba el tashahhud. Luego hacía el salām de manera que nosotros lo oyéramos. Después de hacer el salām, permanecía sentado y realizaba otras dos rakʿas. Así sumaban once rakʿas. Más tarde, cuando el Mensajero de Allah envejeció y su cuerpo se volvió más pesado, realizaba siete rakʿas de witr y también realizaba dos rakʿas como antes». En otra narración se dice: «Cuando envejeció aún más y su cuerpo se volvió más pesado, realizaba siete rakʿas de witr; solo se sentaba en la sexta y la séptima rakʿa, y hacía el salām únicamente en la séptima». En otra narración se afirma que realizaba siete rakʿas y solo se sentaba al final de ellas. —Todos estos hadices son auténticos.
En otro hadiz transmitido por Aisha se dice: el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) rezaba trece rak‘as por la noche; de ellas, rezaba cinco como witr y se sentaba al final. Bujari y Muslim. Todos estos son hadices auténticos y explícitos, y no existe contradicción entre ellos. La contradicción solo parece existir en un hadiz. Es aquel en el que el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «La oración nocturna se reza de dos en dos rak‘as». Este hadiz también es auténtico. Sin embargo, los hadices relativos a siete y cinco rak‘as también son verdaderos y se confirman mutuamente. En el hadiz «La oración nocturna se reza de dos en dos rak‘as», el Mensajero respondió a quien preguntaba sobre la oración nocturna que esta oración debía realizarse de dos en dos rak‘as. Esa persona no le preguntó acerca del witr. Las oraciones de siete, cinco, nueve y una rak‘a son todas oraciones de witr. Witr es el nombre de esa única rak‘a que queda separada de las oraciones anteriores. Y cuando cinco, siete o nueve rak‘as se realizan unidas, el nombre witr se aplica a las tres rak‘as unidas, como las del magrib. Si cinco o siete rak‘as se separan mediante dos saludos finales, como las once rak‘as, entonces el nombre witr se aplica únicamente a la rak‘a separada. Así, el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «La oración nocturna se reza de dos en dos rak‘as. Cuando temáis que llegue el alba, rezad el witr con una rak‘a». Esta se contará como witr para quien ya haya rezado esas oraciones. Por tanto, las palabras y los actos del Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) son plenamente coherentes y se apoyan mutuamente.
5. La recitación del witr: después de al-Fatiha puede recitarse cualquier parte del Corán
Es lícito. Ali (que Allah esté complacido con él) dijo: «Ninguna parte del Corán debe ser abandonada. Por tanto, reza el witr con cualquier parte de él». Sin embargo, cuando se rece el witr con tres rak‘as, es recomendable recitar, después de al-Fatiha, la sura «Sabbihisma» en la primera rak‘a, «Qul ya ayyuhal kafirun» en la segunda y «Qul huwallahu», así como las suras an-Nas y al-Falaq, en la tercera. Esto se debe a que Ahmad, Abu Dawud y Tirmidhi transmitieron de Aisha que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) recitaba «Sabbihisma» en la primera rak‘a, «al-Kafirun» en la segunda y «Qul huwallahu», an-Nas y al-Falaq en la tercera.
6. La súplica del qunut en el witr
Está prescrito recitar la súplica del qunut en el witr durante todo el año. Ahmad, Abu Dawud, Tirmidhi, Nasai e Ibn Maya transmitieron de Hasan ibn Ali (que Allah esté complacido con él) que dijo: el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) me enseñó a recitar esta súplica en el witr:
اللهم اهدني فيمن مديت، وَعَافِنِي فيمن عافيت، وتولَّني فيمن توليت، وبارك لي فيها أعطيت وَقِنِي عَوْ مَا قَضَيْنَ، فَإِنَّكَ تَقْضِي وَلَا يُقْضِي عَلَيْكَ، وَإِنَّهُ لَا يَذِلُّ مَنْ وَالَيْتَ، وَلا يَعِزُّ مَنْ عَادَهُ
تباركت ربنا وتعاليت، وصلى الله على النبي محمد .
Significado: ¡Oh Allah! Inclúyeme entre aquellos a quienes has guiado por el camino recto, y guíame como los has guiado. Inclúyeme entre aquellos a quienes has perdonado y concedido bienestar, y perdóname y concédeme bienestar como a ellos. Inclúyeme entre aquellos de quienes eres el Protector. Bendice para mí todo lo que me has concedido. Protégeme de Tu mala decisión. Tú eres el verdadero Juez, y nadie puede decidir sobre Ti. A quien has tomado bajo Tu protección, nadie puede humillarlo. A quien se ha convertido en Tu enemigo, nadie puede otorgarle honor. Señor nuestro, ¡eres inmensamente abundante y sumamente grandioso!»
Tirmidhi dijo: no se ha recibido del Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) ninguna súplica del qunut mejor que esta. Ibn Hanbal, Ibn Masud, Abu Musa, Ibn Abbas, al-Bara, Anas, Hasan al-Basri, Umar ibn Abd al-Aziz, al-Zawri, Ibn al-Mubarak y la escuela hanafí sostienen esta opinión.
Según al-Shafi‘i y otros, la súplica del qunut en el witr solo debe recitarse durante la segunda mitad de Ramadán. Esto se debe a que se transmitió en Abu Dawud: «Umar (que Allah esté complacido con él) reunió a la gente junto a Ubayy ibn Ka‘b. Él les dirigía en la oración durante veinte noches. No recitaba la súplica del qunut salvo en la segunda mitad de Ramadán. Y Muhammad ibn Nasr preguntó a Sa‘id ibn Yubayr cómo había comenzado el witr. Él respondió: Umar (que Allah esté complacido con él) había enviado un ejército. Ese ejército cayó en una grave crisis. Como consecuencia, temió por la suerte del ejército. Cuando llegaron los últimos diez días de Ramadán, recitó la súplica del qunut para que fueran liberados de su peligro.
7. El momento de recitar el qunut: La súplica del qunut puede recitarse después de la recitación y antes de ir al rukūʿ, o después de levantarse del rukūʿ. Humayd dijo: Le pregunté a Anas si el qunut debía recitarse después del rukūʿ o antes. Anas respondió: «Lo recitábamos tanto antes como después». Ibn Māŷah.
Si se recita el qunut antes del rukūʿ, después de la recitación se levantarán las manos y se dirá «Allāhu akbar»; asimismo, al terminar el qunut se dirá «Allāhu akbar». Esto se ha transmitido de algunos compañeros. Algunos sabios consideran recomendable levantar las manos durante el qunut, mientras que otros no lo consideran así.
En cuanto a si se debe pasar las manos por el rostro después de levantarlas, al-Bayhaqī dijo que no es necesario. Los antiguos eruditos se limitaban a levantar las manos. Por ello, debe considerarse suficiente levantar únicamente las manos.
8. La súplica después del witr: Después de pronunciar el salām del witr, es recomendable decir tres veces «Subḥāna al-Malik al-Quddūs», de modo que la tercera vez se diga en voz alta, y luego decir «Rabb al-malāʾikati wa-r-rūḥ». Ubayy ibn Kaʿb dijo que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitaba en el witr estas tres suras: «Sabbihi isma rabbika…», «Qul yā ayyuhā al-kāfirūn» y «Qul huwa Allāhu aḥad». Después de pronunciar el salām, decía tres veces: «Subḥāna al-Malik al-Quddūs», y la tercera vez la recitaba en voz alta y prolongándola. —al-Nasāʾī. Al-Dāraquṭnī añadió que también decía: «Rabb al-malāʾikati wa-r-rūḥ». Se ha transmitido de ʿAlī —que Allah esté complacido con él—, según Ahmad, Abū Dāwūd, al-Tirmidhī, al-Nasāʾī e Ibn Māŷah, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitaba la siguiente súplica al finalizar el witr:
اللهمَّ إِنِّي أَعُوذُ بِرِضَاكَ من سخطك، وأعوذ بمعافاتك من عقوبَتِكَ، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْكَ، لَا أَحْمِي تَنَاءُ عليك، أنتَ كَمَا اثْنَيْتَ عَلَى نَفْسِكَ .
9. No se debe realizar el witr dos veces en una misma noche: Si alguien ya ha realizado el witr y luego desea hacer más oración, le está permitido rezar; no tiene que repetir el witr. Abū Dāwūd, al-Nasāʾī y al-Tirmidhī transmitieron de ʿAlī —que Allah esté complacido con él— que dijo: «Escuché al Mensajero de Allah decir: “No hay dos witr en una misma noche”». ʿĀʾishah —que Allah esté complacido con ella— dijo que el Mensajero de Allah pronunciaba el salām de manera que nosotros lo oyéramos. Después de pronunciar el salām, rezaba sentado otras dos rakʿāt. Umm Salamah —que Allah esté complacido con ella— dijo: «El Mensajero de Allah rezaba sentado dos rakʿāt después del witr». —Ahmad, Abū Dāwūd, al-Tirmidhī y otros.
10. Recuperación del witr: Según la mayoría de los sabios, recuperar el witr es una disposición de la ley islámica.
Al-Bayhaqī y al-Ḥākim transmitieron de Abū Hurayrah —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah dijo: «Si a alguien le llega la mañana sin haber realizado el witr, debe realizarlo». Abū Dāwūd transmitió de Abū Saʿīd al-Judrī que el Mensajero de Allah dijo: «Si alguien olvida realizar el witr o se duerme sin haberlo realizado, que lo haga en cuanto lo recuerde». Ahmad y al-Ṭabarānī transmitieron con una cadena auténtica que el Mensajero de Allah también realizaba el witr después del amanecer. Existe discrepancia respecto al momento de recuperar el witr. Según la escuela hanafí, debe recuperarse excluyendo los momentos en que está prohibido rezar. En la escuela shafií, puede recuperarse en cualquier momento del día o de la noche. Según Mālik y Ahmad, debe recuperarse después de que comience el tiempo de la oración del alba y antes de realizar la oración del alba.
12. Recitar el qunut nazila en las cinco oraciones diarias
Está establecido recitar en voz alta el qunut nazila en las cinco oraciones diarias durante una calamidad y una desgracia graves. Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, recitó el qunut continuamente durante un mes en las oraciones del mediodía, de la tarde, del ocaso, de la noche y del alba. En la segunda rak‘a, inmediatamente después de decir “Sami‘a Allahu liman hamidah”, invocaba contra las ramas de Ral, Dhakwan y Usayya de la tribu de Banu Sulaym, y los miembros de la congregación decían “Amín”». Abu Dawud y Ahmad. Ahmad añadió: «El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, había enviado mensajeros a esas tres ramas tribales para invitarlas al islam, pero ellas asesinaron a los mensajeros». (Ral, Dhakwan y Usayya, las tres ramas de la tribu de Banu Sulaym, enviaron engañosamente un mensaje al Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, diciendo: «Hemos aceptado el islam; envíanos algunas personas para enseñarnos las normas del islam». Cuando él les envió setenta compañeros bien instruidos, los asesinaron a todos. En la historia, este acontecimiento se conoce como la masacre de Bi’r Ma‘una. Este fue el comienzo del qunut. Ikrima dijo: «Este fue el inicio del qunut».
Se narró de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, quería hacer una súplica o invocar contra alguien
recitaba el qunut después del rukū‘. Después de decir “Sami‘a Allahu liman hamidah” y “Rabbana laka al-hamd”, decía: «¡Oh Allah, protege a Walid ibn Walid, a Salama ibn Hisham, a Ayyash y a los musulmanes débiles! ¡Oh Allah, haz más severa Tu paz sobre la tribu de Mudar y somételos a una hambruna como la hambruna de Yusuf!»». Lo decía en voz alta. En sus distintas oraciones, especialmente en la oración del alba, decía: «¡Oh Allah, maldice a fulano y a mengano!», mencionando los nombres de dos tribus árabes. Finalmente, Allah reveló: «No tienes ninguna autoridad en este asunto. Allah puede perdonarlos o castigarlos, pues son injustos y opresores». Ahmad y al-Bujari.
13. Recitar el qunut en la oración del alba
No existe la práctica de recitar el qunut en la oración del alba, salvo durante una calamidad grave y una desgracia. En caso de calamidad y desgracia, está establecido recitar el qunut en la oración del alba y en todas las demás oraciones, como se ha mencionado anteriormente. Ahmad, al-Nasa’i, Ibn Maya y al-Tirmidhi narraron que Abu Malik al-Ash‘ari dijo: «Mi padre rezó detrás del Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, y detrás de Abu Bakr y de Umar, que Allah esté complacido con ambos, desde que yo tenía dieciséis años. Le pregunté: “¿Recitaban el qunut?”. Él respondió: “¡Hijo mío, todavía joven, no!”».
Ibn Hibban, al-Jatib e Ibn Juzayma narraron de Anas, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, no recitaba el qunut en la oración del alba, excepto cuando hacía una súplica o invocaba contra un grupo específico. Al-Zubayr y los tres califas narraron que no recitaban el qunut en la oración del alba. Esta es la opinión de los hanafíes, los hanbalíes, Ibn al-Mubarak, al-Zawri e Ishaq. Según la escuela shafi‘í, es sunna recitar el qunut después del rukū‘ en la segunda rak‘a de la oración del alba. En todos los libros de hadices auténticos, salvo al-Tirmidhi, se narró que Ibn Sirin dijo: «Se preguntó a Anas, que Allah esté complacido con él: “¿El Mensajero de Allah recitaba el qunut en la oración del alba?”. Respondió: “Sí”. Se le preguntó: “¿Antes o después del rukū‘?”. Dijo: “Después del rukū‘”». Ahmad, al-Bazzar, al-Daraqutni, al-Bayhaqi y al-Hakim narraron de Anas, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, recitaba el qunut en la oración del alba hasta que partió de este mundo.
Sin embargo, existe controversia respecto a la interpretación de esta prueba. El qunut por el que se preguntó era el qunut nazila, es decir, el qunut durante una calamidad. Esto se menciona claramente en las narraciones de al-Bujari y Muslim. No resulta razonable que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, recitara el qunut en la oración del alba durante toda su vida y que sus califas posteriores lo abandonaran. Incluso se ha demostrado que el propio Anas no recitaba el qunut en la oración del alba. Y aun aceptando la autenticidad del hadiz, también puede entenderse que, mientras vivió, permanecía de pie durante mucho tiempo después del rukū‘ para hacer súplicas. Este es también uno de los significados del qunut, y aquí es el más apropiado. Sea cual sea la realidad del asunto, se trata de una diferencia de opinión completamente válida, en la que practicarlo o no practicarlo son opciones igualmente aceptables; y el modelo presentado por el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, es el mejor modelo.
14. La oración de qiyam al-layl o taháyud
Virtudes:
a. Allah —exaltado sea— ordenó a Su Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— realizar el qiyam al-layl, y dijo: «Reza el taháyyud durante la noche como una oración voluntaria adicional para ti. Quizá tu Señor te eleve a una posición digna de alabanza». (Sura Al-Muzzammil)
Aunque esta orden estaba dirigida específicamente al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—, puesto que los musulmanes en general han recibido la orden de imitarlo, ellos también están incluidos en el alcance de esta orden.
b. En otro lugar, Allah ha declarado que quienes rezan regularmente durante la noche, es decir, realizan el taháyyud, son los justos y merecen la misericordia y las bendiciones de Allah. Allah dice: «En verdad, quienes temen a Allah estarán entre jardines y manantiales. Recibirán lo que su Señor les conceda. Antes de eso —es decir, en este mundo—, ciertamente eran virtuosos. Dormían muy poco durante la noche y pedían perdón en las últimas horas de la noche».
c. Él elogió a quienes rezan durante la noche y los incluyó entre Sus siervos justos y piadosos. Dijo: «Los siervos del Misericordioso caminan humildemente sobre la tierra, y cuando los ignorantes se dirigen a ellos, dicen: “Paz”. Pasan la noche postrados y de pie».
d. Allah ha dado testimonio de que quienes realizan el taháyyud creen en Sus signos. Dijo: «Solo creen en Nuestros signos aquellos que, cuando se les recuerdan, caen postrados, glorifican a su Señor con alabanzas y no se ensoberbecen. Sus espaldas se apartan de sus lechos; invocan a su Señor con esperanza y temor, y dan de lo que les hemos concedido. Nadie sabe qué deleites ocultos para los ojos les han sido reservados como recompensa por las obras buenas que realizaron».
e. Allah mismo ha declarado que quienes poseen las cualidades con las que ellos están adornados no pueden compararse con quienes carecen de ellas. Allah dijo: «¿Acaso quienes pasan las horas de la noche de pie y postrados, dedicados a la oración, temen la Otra Vida y esperan la misericordia de su Señor son iguales a los ignorantes? Di: “¿Son iguales los que saben y los que no saben?”. Solo reflexionan los dotados de inteligencia». Estas son algunas citas del Libro de Allah.
Ahora presentaré algunas citas de los hadices del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—:
1. Abd Allah ibn Muslim dijo: Cuando el Mensajero de Allah llegó por primera vez a Medina, la gente comenzó a reunirse ante él en grupos. Yo también fui uno de los que acudieron a él. Cuando observé atentamente su rostro, comprendí claramente que no era el rostro de un mentiroso. Las primeras palabras que le escuché fueron: «¡Oh, gente! Difundid ampliamente el saludo de paz entre vosotros, dad de comer a la gente, mantened los lazos de parentesco y rezad por la noche mientras la gente duerme. Así entraréis en el Paraíso en paz». —Al-Hákim, Ibn Mayah y at-Tirmidhi. At-Tirmidhi dijo: «Este es un hadiz hasan sahih».
2. Salman al-Farisi —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah dijo: «Rezad por la noche, pues esta era la práctica de los hombres virtuosos que os precedieron. En verdad, la oración nocturna os acerca a vuestro Señor, expía los pecados, impide cometer malas acciones y expulsa las enfermedades del cuerpo».
3. Sahl ibn Sa’d dijo: Yibril acudió al Mensajero de Allah y le dijo: «¡Oh, Muhammad! Vive cuanto quieras, pero un día tendrás que morir. Haz cuanto quieras, pero tendrás que sufrir las consecuencias de tus actos. Ama a quien quieras, pero recuerda que un día tendrás que separarte de él. Y debes saber que el honor del creyente reside en su oración nocturna, y que su dignidad reside en no depender de la gente».
4. Se narró de Abu Darda, del Mensajero de Allah, que dijo: «Allah ama a tres personas, les sonríe y les anuncia buenas nuevas: aquel ante quien aparece un ejército y que lucha contra él, arriesgando su vida por Allah. Entonces, o bien será martirizado, o bien Allah le ayudará y bastará para protegerlo, y dirá: “Mirad a este siervo mío, cómo se mantuvo firme por Mí”. También ama a quien, a pesar de tener una esposa hermosa y una cama cómoda, se levanta por la noche para rezar. Allah dice al verlo: “Me recuerda y domina su deseo sexual. Si quisiera, podría permanecer acostado”. Y ama al hombre que viaja con una caravana; la caravana permanece despierta algunas noches y luego se duerme, pero él se levanta al final de la noche para rezar en toda circunstancia, tanto en la prosperidad como en la adversidad».
—Reglas del qiyam al-layl
Las siguientes acciones son sunna para quien desea rezar por la noche:
1. Tener la intención, al acostarse, de levantarse por la noche para rezar. Se narró de Abu Darda —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah dijo: «A quien se acuesta con la intención de levantarse por la noche para rezar, pero el sueño lo vence y amanece, se le registrará aquello que había намерado, y su sueño se convertirá en una caridad que su Señor le ha concedido». An-Nasa’i e Ibn Mayah.
2. Al despertarse, quitar del rostro la pesadez del sueño, limpiarse los dientes y luego mirar hacia el cielo y recitar la súplica transmitida del Mensajero de Allah. Dirá:
لا إلهَ إِلَّا أَنْتَ سُبْحَانَكَ، أَسْتَغْفِرُكَ لِذَنْبِي وَأَسْأَلُكَ رَحْمَتَكَ، اللَّهُ زِدْنِي عِلْمًا وَلَا تُزِعَ قَلْبِي بَعْدَ إِذْ هَدَيْتَنِي وَهَبْ لِي مِنْ لَدُنْكَ رَحْمَةً إِنَّكَ أَنْتَ الْوَهَّابُ، وَالْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي أَحْيَانَا بَعْدَ مَا أمَاتَنَا وَإِلَيْهِ النشور .
«No hay otra divinidad excepto Tú. Gloria a Ti; te pido perdón por mi pecado y te suplico Tu misericordia. ¡Oh Allah!, aumenta mi conocimiento, no permitas que me desvíe después de haberme guiado y concédeme misericordia de Tu parte. Tú eres el verdadero Dador. Alabado sea Allah, quien me devolvió a la vida después de haberme hecho morir, y ante Él tendrá lugar la resurrección.» Después recitará las diez últimas aleyas de la sura Al Imrán, desde «Inna fi jalqis-samawati wal-ard». Luego dirá:
الله لَكَ الْحَمْدَ، أَنْتَ نُورُ السَّمَوَاتِ وَالْأَرْضِ وَمَن فِيهِنَّ، وَلَكَ الْحَمْدُ، أَنْتَ قَيرُ السَّمَوَاتِ وَالْأَرْضِ وَمَن فِيهِ، وَلَكَ الْحَمْدُ، أَنْتَ الْحَقِّ، وَوَعَدَكَ الْحَقِّ، وَلِقَاؤُكَ حَقٌّ، وَالْجَنَّةَ حَى وَالنَّارَ حَقِ، وَالنَّبِيُّونَ حَقٌّ، وَمُحَمَّدٌ حَقٌّ، وَالسَّاعَةُ حَى اللَّهم لَكَ أَسْلَمْ، وَبِكَ أمَنتُ، وَعَلَيْكَ توكلت، وإلَيْكَ البت، وبك خاصمت، وَإِلَيْكَ حَاكَمَت، فَاغْفِرْ لِي مَا قَدَّمْتَ وَمَا أَخْرَتُ، وَمَا أسررت وما أعلنت، أَنْتَ اللهُ لَا إِلَهَ إِلَّا أَنْتَ.
«¡Oh Allah!, toda alabanza te pertenece. Tú eres la luz de los cielos, de la tierra y de cuanto hay en ellos. Toda alabanza te pertenece. Tú eres el Protector de los cielos y de la tierra. Toda alabanza te pertenece. Tú eres la Verdad, Tu promesa es verdadera, Tu encuentro es verdadero, el Paraíso es verdadero, el Infierno es verdadero, los profetas son verdaderos, Muhammad es verdadero y la Hora es verdadera. ¡Oh Allah!, me he sometido a Ti, he creído en Ti, he depositado mi confianza en Ti, me he vuelto hacia Ti en obediencia y ante Ti presento mi juicio. Perdóname todos mis pecados, los anteriores y los posteriores, los ocultos y los manifiestos. Tú eres Allah; no hay otra divinidad excepto Tú.»
3. Comenzará con dos rakaat breves y después rezará cuanto desee. Aisha (r.a.) dijo: «Cuando el Mensajero de Allah (s.a.w.) comenzaba la oración nocturna, empezaba con dos rakaat breves». Abu Huraira dijo que el Mensajero (s.a.w.) dijo: «Cuando alguno de vosotros quiera rezar por la noche, que comience con dos rakaat ligeras». —Muslim.
4. Despertar a la familia. Abu Huraira dijo que el Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: «Que Allah tenga misericordia del hombre que se despierta por la noche para rezar y despierta a su esposa. Si ella no quiere levantarse, le salpica agua en el rostro». El Mensajero (s.a.w.) también dijo: «Cuando un hombre despierta a su esposa por la noche y ambos rezan, o ambos realizan juntos dos rakaat, serán inscritos entre los hombres y mujeres que recuerdan a Allah». —Abu Dawud. Umm Salama (r.a.) dijo: «Una noche, el Mensajero (s.a.w.) se despertó y dijo: “¡Gloria a Allah! ¡Qué cosas tan maravillosas han descendido esta noche! ¡Qué tesoros han descendido! ¿Quién despertará a las mujeres de la casa? Muchos que están vestidos en este mundo estarán desnudos el Día de la Resurrección”». —Bujari. Ali (r.a.) dijo: «El Mensajero (s.a.w.) llamó a la puerta de su casa y la de Fátima, y dijo: “¿Acaso no rezáis?”. Respondí: “¡Oh, Mensajero de Allah! Nuestros corazones están en manos de Allah. Si Él quiere despertarnos, nos despertará”. Apenas dije esto, se marchó. Luego lo oí alejarse golpeándose el muslo y diciendo: “El ser humano es la criatura más discutidora”». —Bujari y Muslim.
5. Si mientras reza se apodera de él un sueño intenso, dejará la oración y se acostará hasta que se le pase el sueño. Aisha (r.a.) relató: «El Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: “Cuando alguno de vosotros se levante por la noche para rezar y comience a equivocarse al recitar el Corán, sin comprender lo que está recitando, debe acostarse”». —Muslim. Anas (r.a.) dijo: «El Mensajero de Allah (s.a.w.) entró en la mezquita y vio una cuerda atada entre dos columnas. Preguntó: “¿Qué es esto?”. La gente respondió: “Zaynab la ha colocado; cuando siente pereza y cansancio, se sostiene de ella”. El Mensajero (s.a.w.) dijo: “Quitadla. Debéis rezar mientras podáis hacerlo espontáneamente; cuando sintáis cansancio y pereza, acostaos”». —Bujari y Muslim.
6. No se esforzará en exceso; rezará durante la noche según su fuerza y capacidad física, y perseverará siempre. Nunca lo abandonará salvo por una causa inevitable. Aisha (r.a.) dijo: «Adoptad como práctica aquella obra que podáis mantener. ¡Por Allah!, Allah no se cansa mientras vosotros no os canséis». (Es decir, mientras no dejéis la adoración, Allah no dejará de concederos recompensa). —Bujari y Muslim. También se narró de Aisha (r.a.) en Bujari y Muslim que se preguntó al Mensajero de Allah (s.a.w.) qué obra era más amada por Allah. Respondió: «La obra que se realiza regularmente, aunque sea poca». Muslim narró de Aisha (r.a.):
Todo lo que hacía el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— lo hacía con regularidad y constancia. Al-Bujari y Muslim narraron de Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero dijo: «¡Oh, Abdullah! No seas como fulano, que solía levantarse por la noche para rezar, pero luego abandonó esa práctica». Al-Bujari y Muslim narraron de Abdullah ibn Masud que, en presencia del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—, se mencionó a un hombre que había dormido hasta la mañana. El Mensajero dijo: «Satanás orinó en el oído de ese hombre». También se narró en Al-Bujari y Muslim que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Abdullah es un hombre excelente; ojalá rezara por la noche». Salim dijo: «Desde entonces, Abdullah dormía muy poco durante la noche».
El horario del qiyam al-layl: la oración nocturna puede realizarse en la primera parte de la noche, en la parte intermedia o en la última parte, siempre que sea después de la oración del isha. Anas —que Allah esté complacido con él— dijo al describir la oración del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Cuando queríamos verlo rezando por la noche, lo veíamos rezando; y cuando queríamos verlo durmiendo, lo veíamos durmiendo. Continuaba ayunando durante todo el mes hasta que decíamos: “El Mensajero no dejará de ayunar”. En cuanto lo decíamos, dejaba de ayunar. Y continuaba sin ayunar hasta que decíamos: “No ayuna”. Entonces comenzaba a ayunar». —Ahmad, Al-Bujari y An-Nasa’i. El hafiz Ibn Hayar dijo: «El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— no tenía un horario específico para el taháyyud; más bien, rezaba el taháyyud siempre que le era posible».
¿Cuál es el mejor momento para el taháyyud?
a. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cada noche, cuando queda el último tercio de la noche, nuestro Señor desciende al cielo más bajo y dice: “¿Quién Me invocará para que le responda? ¿Quién Me pedirá perdón por sus pecados para que Yo lo perdone?”». Todas las colecciones de hadices auténticos.
b. Amr ibn Abasa —que Allah esté complacido con él— narró: «Escuché al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: “Durante la última mitad de la noche, el siervo se encuentra más cerca de su Señor. Si puedes estar entre quienes recuerdan a Allah en ese momento, hazlo”». Al-Hakim, At-Tirmidhi y An-Nasa’i.
c. Abu Muslim preguntó a Abu Dharr: «¿En qué parte de la noche es mejor rezar?». Él respondió: «Al igual que tú, yo también le hice esta pregunta al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Él dijo: “En la última parte de la noche o a medianoche; pero son muy pocos los que lo hacen”». —Ahmad.
d. Abdullah ibn Amr —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El ayuno más amado por Allah es el ayuno de David —la paz sea con él—, y la oración más amada por Allah es la oración de David —la paz sea con él—. Dormía la mitad de la noche, rezaba un tercio de ella y dormía un sexto. Ayunaba un día y comía al día siguiente». Todas las colecciones de hadices auténticos excepto At-Tirmidhi.
¿Cuántas rakas tiene la oración nocturna? La oración nocturna no tiene un número específico ni un límite determinado. La oración nocturna se considera cumplida al realizar la oración del vitr después del isha.
1. Samura ibn Yundub —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos ordenó rezar por la noche, poco o mucho, y realizar el vitr al final de todas las oraciones». —At-Tabarani y Al-Bazzar.
2. Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «La oración en mi mezquita equivale a diez mil oraciones; la oración en la Mezquita Sagrada equivale a cien mil oraciones; y la oración en el campo de la yihad equivale a doscientas mil oraciones. Pero la oración de la medianoche tiene más mérito que todas estas oraciones». —Abu al-Shayj, Ibn Hibban, al-Targhib wa al-Tarhib.
3. Iyas —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Hay que realizar alguna oración durante la noche, aunque solo sea por el tiempo que se tarda en ordeñar una cabra». El horario de la oración nocturna comienza inmediatamente después de la oración del isha. —Al-Tabarani.
4. Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: En cierta ocasión mencioné el tema de la oración nocturna. Entonces algunos dijeron que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— había dicho: «La mitad de la noche, un tercio, un cuarto, e incluso el tiempo equivalente a ordeñar una camella o el equivalente a ordeñar una cabra».
5. Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos ordenó y nos animó a realizar la oración nocturna. Incluso dijo: «Realizad la oración nocturna, aunque sea una sola rak‘ah». —Al-Tabarani.
Siempre es preferible realizar once o trece rak‘at, incluido el witr. Esta oración puede realizarse de manera continua o con pausas entre sus partes. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no realizaba más de once rak‘at, ni en Ramadán ni en otro momento. Realizaba cuatro rak‘at; no preguntes cuán hermosas ni cuán largas eran. Después realizaba otras cuatro rak‘at; no preguntes cuán hermosas ni cuán largas eran. Luego realizaba tres rak‘at. Yo le dije: «Oh, Mensajero de Allah, ¿duermes antes de realizar el witr?». Él respondió: «Oh, Aisha, mis dos ojos duermen, pero mi corazón no duerme». —Al-Bujari y Muslim. Al-Bujari y Muslim también transmitieron de Qasim ibn Muhammad: Escuché decir a Aisha: «La oración nocturna del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— consistía en realizar diez rak‘at, diez rak‘at, y luego el witr mediante una sola postración».
6. Reponer la oración nocturna. Muslim transmitió de Aisha —que Allah esté complacido con ella—: Cuando el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— no podía realizar la oración nocturna debido a alguna enfermedad, realizaba doce rak‘at durante el día. Asimismo, todas las colecciones de hadices auténticos, excepto Al-Bujari, transmitieron de Umar —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «A quien no haya podido realizar durante la noche su recuerdo o súplica —es decir, la oración nocturna que acostumbraba realizar regularmente—, o una parte de ella, y la realice entre el faŷr y el zuhr, se le registrará como si la hubiera realizado durante la noche».
15. Realizar la oración durante las noches de Ramadán
1. La norma jurídica islámica al respecto: la oración nocturna de Ramadán, o la oración del tarawih [la palabra «tarawih»تراویح es el plural de «tarwiha». Su significado es «descanso». Como se toma un breve descanso después de cada cuatro rak‘at, esta oración recibió el nombre de tarawihتو].
Es una sunna para hombres y mujeres [Arfaja (r. a.) dijo: Alí (r. a.) ordenaba realizar el tarawih y nombraba imanes separados para hombres y mujeres. Yo era el imán de las mujeres]. Esta oración debe realizarse de dos en dos rak‘at después de la oración del isha y antes del witr. También es lícito realizarla después del witr, pero no es lo mejor. El tiempo del tarawih se extiende hasta el final de la noche. En todas las recopilaciones de hadices auténticos se narra de Abu Huraira (r. a.) que el Mensajero de Allah (s. a. w.) animaba a realizar la oración nocturna (tarawih) durante el mes de Ramadán, aunque no insistía en ello. Decía: «A quien rece durante las noches de Ramadán con fe y con la intención de obtener la complacencia de Allah, le serán perdonados sus pecados anteriores». Todas las recopilaciones de hadices auténticos, excepto la de Tirmidhi, narran de Aisha (r. a.): El Mensajero (s. a. w.) realizó la oración nocturna en la mezquita. Muchas personas rezaron con él. La realizó también la noche siguiente, y esta vez el número de personas fue aún mayor. Luego, en la tercera noche, la gente se reunió, pero el Mensajero (s. a. w.) no salió hacia ellos. A la mañana siguiente dijo: «He visto lo que habéis hecho —es decir, que os habéis reunido—, pero no salí por temor a que esta oración se hiciera obligatoria para vosotros». Esto ocurrió durante el mes de Ramadán.
2. Número de rak‘at: En todas las recopilaciones de hadices auténticos se narra de Aisha (r. a.) que el Mensajero (s. a. w.) no rezaba más de once rak‘at, ni en Ramadán ni en otros momentos. Ibn Juzaima e Ibn Hibban narraron de Yabir: «El Mensajero (s. a. w.) dirigió la oración de la congregación y rezó ocho rak‘at y el witr. La noche siguiente, la gente lo esperó, pero no acudió a ellos». Abu Ya‘la y Tabarani narraron de Yabir que Ubai ibn Ka‘b se presentó ante el Mensajero (s. a. w.) y dijo: «Oh, Mensajero, anoche hice algo; es decir, durante Ramadán». El Mensajero (s. a. w.) dijo: «¿Qué hiciste, oh Ubai?». Ubai respondió: «Algunas mujeres de mi casa dijeron: “No sabemos recitar el Corán, así que rezaremos contigo”. Entonces recé con ellas ocho rak‘at y el witr». El Mensajero (s. a. w.) no dijo nada. Esta fue la sunna de su aprobación. Esta es toda la sunna recibida del Mensajero (s. a. w.); no se conoce nada más mediante una cadena auténtica. También se sabe por hadices auténticos que, durante la época de Umar, Uzman y Alí (que Allah esté complacido con ellos), la gente rezaba veinte rak‘at de tarawih. Esta es la opinión de la mayoría de los juristas hanafíes, hanbalíes y seguidores de Dawud. Tirmidhi dijo: La mayoría de los sabios prefieren rezar veinte rak‘at, siguiendo la opinión de Umar, Alí y otros compañeros. Esta es también la opinión de Zawri, Ibn al-Mubarak y Shafi‘i. Shafi‘i dijo: «Vi a los habitantes de La Meca rezar de este modo veinte rak‘at» [Según el imán Malik, el tarawih consta de treinta y seis rak‘at sin incluir el witr. Zarquani dice: Según la narración de Ibn Hibban, al principio el tarawih constaba de once rak‘at. Sin embargo, como a los orantes les resultaba difícil debido a la larga recitación, se redujo la recitación y se aumentó el número de rak‘at, hasta hacer veinte rak‘at sin contar las tres del witr. La recitación era de extensión moderada. Después se redujo nuevamente la recitación y se establecieron treinta y seis rak‘at sin incluir el witr, y esta práctica quedó vigente].
Según algunos sabios, once rak‘at incluyendo el witr son sunna, y las adicionales son mustahabb. Ibn Humam dijo: Las pruebas muestran que, de las veinte rak‘at, son sunna las que el Mensajero (s. a. w.) rezó y las que dejó de rezar por temor a que se hicieran obligatorias para nosotros. Las restantes son mustahabb. Según Bujari y Muslim, eran once rak‘at incluyendo el witr. Por tanto, de acuerdo con la opinión de nuestros imanes, de las veinte rak‘at, ocho son sunna y doce son mustahabb.
3. La oración del tarawih en congregación: La oración nocturna de Ramadán puede realizarse en congregación o individualmente. Sin embargo, según la mayoría, es mejor realizarla en congregación y en la mezquita. Ya se ha mencionado que el Mensajero de Allah (s. a. w.) la realizó en congregación con los musulmanes, pero no asistió regularmente por temor a que se hiciera obligatoria. Después, Umar organizó su realización en congregación. Abdurrahman dijo: Una noche de Ramadán fui a la mezquita con Umar (r. a.) y vi que la gente rezaba de distintas maneras. Algunos rezaban solos y otros lo hacían en grupos detrás de un imán. Umar (r. a.) dijo: «Creo que sería mejor reunir a estas personas detrás de un solo imán que conozca bien el Corán». Luego se mantuvo firme en esta decisión, nombró a Ubai ibn Ka‘b como imán y reunió a la gente en congregación. Otra noche salí con él y vi que la gente rezaba detrás del imán. Al verlo, Umar dijo: «¡Qué excelente innovación es esta! Sin embargo, quienes ahora duermen con la intención de rezar al final de la noche son mejores»». Pero la gente lo rezaba al principio de la noche. —Bujari, Ibn Juzaima y Bayhaqi.
4. La recitación del tarawih:
No es sunna recitar una recitación determinada en la oración nocturna de Ramadán o en el tarawih. Se ha transmitido de los antiguos sabios que recitaban suras de doscientas aleyas, y que, debido a la larga recitación, se veían obligados a apoyarse en bastones. No regresaban a sus casas antes del amanecer. Después pedían a los sirvientes que sirvieran rápidamente la comida, para que no saliera el sol. Recitaban la sura Al-Baqara en ocho rak‘at. Consideraban que recitar esta sura en doce rak‘at era mucho más fácil. Ibn Qudama dijo: Según el imán Ahmad, durante Ramadán debe hacerse una recitación que no cause dificultad a la gente, sino que le resulte fácil, especialmente en las noches cortas del año, es decir, durante el verano. El cadí dijo: No se considera mustahabb recitar menos de una finalización completa del Corán durante el mes de Ramadán, para que la gente tenga la oportunidad de escuchar el Corán entero. Sin embargo, no se debe recitar más de una finalización, para no causar dificultades a quienes siguen al imán. Lo mejor es actuar según la situación de la gente. Si una congregación prefiere una recitación larga y está de acuerdo con ella, entonces será mejor hacerla. Así, Abu Dharr dijo: Rezamos la oración nocturna de Ramadán detrás del Mensajero (s. a. w.), y era tan larga que temíamos perder la comida del suhur. El imán recitaba una sura de doscientas aleyas.
16. Salat ad-duha (la oración de la mañana):
Virtudes: Existen numerosos hadices sobre las virtudes de la oración de la mañana. A continuación mencionaremos algunos de ellos:
1. Se narró de Abu Dharr —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cada hueso y cada articulación de vuestro cuerpo merece una limosna. Cada vez que se dice “Subhan Allah” es una limosna; cada vez que se dice “Alhamdu lillah” es una limosna; ordenar toda buena acción es una limosna; prohibir toda mala acción es una limosna. Pero si alguien realiza dos rak‘at de oración durante la mañana, ello le basta como compensación por todas esas limosnas». —Ahmad, Muslim y Abu Dawud.
2. Ahmad y Abu Dawud narraron de Buraida —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El ser humano tiene trescientas sesenta articulaciones, y tiene el deber de dar una limosna por cada una de ellas». La gente preguntó: «Oh, Mensajero de Allah, ¿quién puede permitirse dar tantas limosnas?». Él respondió: «Hay que enterrar la suciedad que queda en la mezquita y limpiar la basura que se encuentra en el camino. Y si tampoco podéis hacer eso, entonces os bastará con realizar dos rak‘at de oración durante la mañana».
Al-Shawkani dijo: Estos dos hadices contienen una prueba de la gran virtud de la oración de la mañana y de que está definitivamente prescrita por la ley islámica. De los hadices se desprende que dos rak‘at de oración durante la mañana bastan como compensación por las trescientas sesenta limosnas. Por ello, esta oración merece ser realizada con regularidad en todo momento. Los dos hadices también demuestran que la ley islámica exige y ordena decir tanto como sea posible “Subhan Allah”, “Alhamdu lillah” y “La ilaha illallah”; ordenar el bien y prohibir el mal; enterrar la suciedad y la basura; retirar del camino todo aquello que cause daño, y realizar todas las demás formas de adoración. De este modo se cumplen las limosnas que se han impuesto continuamente como responsabilidad a las personas.
3. Se narró de Nawwas ibn Sam‘an —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: Allah, Exaltado sea, dijo: «Oh, hijo de Adán, no seas negligente en realizar cuatro rak‘at al comienzo del día; Yo seré suficiente para ti durante la última parte de tu día». Al-Hakim, al-Tabarani, Ahmad, al-Tirmidhi, Abu Dawud y al-Nasa’i.
4. ‘Abdullah ibn ‘Amr —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— envió una expedición militar. Regresaron victoriosos después de apoderarse de algunos bienes y se apresuraron a volver. La gente comenzó entonces a hablar sobre la rápida conclusión de su expedición, la abundancia del botín obtenido y la rapidez de su regreso. Al oírlo, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿No queréis que os diga qué hará que su expedición concluya de manera más provechosa, que obtengan un botín mayor y que regresen con más rapidez? Quien realice la ablución y vaya a la mezquita para la oración de la mañana habrá concluido su expedición de manera más provechosa, obtendrá un botín mayor y regresará con más rapidez». —Ahmad, al-Tabarani y Abu Ya‘la.
5. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— dijo: Mi amigo Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— me aconsejó tres cosas: ayunar tres días de cada mes, realizar dos rak‘at de oración durante la mañana y realizar la oración del witr antes de dormir.
—Al-Bujari y Muslim.
6. Anas —que Allah esté complacido con él— narró: Durante un viaje vi al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— realizar ocho rak‘at de oración durante la mañana. Al terminar la oración, dijo: «He realizado una oración mezclada de buenas y malas noticias. Le pedí a mi Señor tres cosas; me concedió dos de ellas y rechazó concederme una. Le pedí que no afligiera a mi comunidad con una larga sequía, y Él lo aceptó. Le pedí que no hiciera que sus enemigos prevalecieran sobre ellos, y también lo aceptó. Le pedí que no dividiera a mi comunidad en grupos y facciones, pero rechazó esta súplica mía». —Ahmad, al-Nasa’i, al-Hakim e Ibn Juzayma.
La norma de la oración de la mañana
La oración de la mañana es un acto de adoración recomendado. Quien desee obtener su recompensa debe realizarla; si no la realiza, no comete pecado. Abu Sa‘id —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— continuaba realizando la oración de la mañana hasta que decíamos que no la abandonaría. Y dejaba de realizarla durante tanto tiempo que decíamos que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— ya no la realizaba. (Es decir, tenía en cuenta la reacción de la gente. Cuando las personas comenzaban a decir que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— mantenía esta oración, la dejaba de realizar; de lo contrario, existía el temor de que la gente llegara a considerarla obligatoria o necesaria. Asimismo, cuando, tras dejar de realizarla durante mucho tiempo, la gente comenzaba a decir que ya no la realizaba, entonces volvía a hacerla. De otro modo, podrían pensar que esta oración había sido abrogada. Nota del traductor.)
Tiempo: el tiempo de esta oración comienza cuando el sol se eleva aproximadamente la altura de una lanza y termina en cuanto empieza a declinar hacia el oeste. Sin embargo, es recomendable retrasar la oración hasta que el sol se haya elevado y el calor haya aumentado. Zayd ibn Arqam, que Allah esté complacido con él, dijo: «Cuando los habitantes de Quba estaban rezando la oración de la mañana, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, fue hacia ellos y les dijo: “La oración de quienes retornan a Allah se realiza cuando las crías de camello sienten intensamente el calor”. Este momento corresponde a la mañana, es decir, antes del mediodía». —Ahmad, Muslim y Tirmidhi.
¿Cuántas rak‘at?: como se mencionó anteriormente en el hadiz de Abu Dharr, que Allah esté complacido con él, el mínimo es de dos rak‘at. Según los actos del Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, está probado que el máximo es de ocho rak‘at. Sin embargo, según sus palabras, se sabe que el máximo es de doce rak‘at. Un grupo, entre ellos Abu Ya‘far al-Tabari, sostiene que no existe un número máximo de rak‘at para esta oración. Al-‘Iraqi dijo en su comentario de Tirmidhi: «No he encontrado ningún hadiz procedente de un compañero ni de un تابعí que limite esta oración a doce rak‘at». Suyuti sostuvo lo mismo. Sa‘id dijo: preguntaron a al-Hasan: «¿Los compañeros del Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizaban esta oración?». Él respondió: «Sí; algunos rezaban dos rak‘at, otros cuatro, y algunos la realizaban continuamente hasta el mediodía». Ibrahim dijo: un hombre preguntó a al-Aswad: «¿Cuántas rak‘at debo rezar en la oración de la mañana?». Él respondió: «Las que quieras». Umm Hani, que Allah esté complacido con ella, dijo: «El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, rezó ocho rak‘at de la oración de la mañana y pronunciaba el saludo final cada dos rak‘at». —Abu Dawud. También se transmitió de ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella, que dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, rezaba cuatro rak‘at por la mañana y añadía cuanto quisiera». —Ahmad, Muslim e Ibn Mayah.
17. La oración de istijara
Para quien desea realizar un acto mubáh (permitido por la sharía), pero no sabe si su resultado será bueno, es sunna rezar dos rak‘at. Esta oración debe ser distinta de las oraciones obligatorias. También es válido rezar, con la intención de hacer istijara, cualesquiera dos rak‘at de las oraciones sunna habituales del día o de la noche, o de la oración de tahiyyat al-masŷid. Después de al-Fatiha recitará cualquier sura o aleya. Al terminar la oración alabará a Allah y pronunciará salutaciones por el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz. Después recitará la súplica que Bujari transmitió de Ŷabir, que Allah esté complacido con él. Ŷabir, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, nos enseñaba a hacer istijara en todos los asuntos, tal como nos enseñaba una sura del Corán. Decía: “Cuando uno de vosotros decide realizar algo, debe rezar dos rak‘at de una oración que no sea obligatoria. Después debe suplicar:”»
اللهم اسْتَغِيرُ بِعِلْمِكَ وَاسْتَقْدِرُكَ بِقُدْرَتِكَ وَأَسْأَلُكَ مِنْ فَضْلِكَ الْعَظِيمِ فَإِنَّكَ تَقْدِيرُ وَلَا أَقْدِرُ وتَعْلَمُ وَلَا أَعْلَمُ وَأَنت علام الغيوب. اللهم إن كنت تعلم أن هذا الْأَمْرَ خَيْرٌ لِي فِي دِينِي وَمَعَاشِي وَعَاقِبَةِ أَمْرِي، أَوْ قَالَ : عَامِل أَمْرِي وَأَجَلِهِ فَاقْدَرْهُ لِي وَبَسِرْهُ لِي ثُمَّ بَارِكَ لِي فِيهِ وَإِن كنتَ تَعْلَمُ أَن هَذا الأَمْرَ عَرْ لِي فِي دِينِي وَمَعَاشِي وَعَاقِبَةِ أَمْرِى، أَوْ قَالَ: عَاجِلِ أَمْرِي وَاجِلِهِ فاصرفه عنى وَاصْرِفْنِي عَنْهُ وَاقْدَرْ لِي الْغَيْرَ حَيْثُ كَانَ، ثُمَّ أَرْضِنِي بِهِ .
«¡Oh, Allah! Te pido, mediante Tu conocimiento, que me muestres lo que es bueno y beneficioso; te pido fuerza mediante Tu poder ilimitado y te pido Tu favor de los vastos tesoros de Tu gracia. Tú tienes poder sobre todas las cosas; yo no tengo poder alguno. Tú sabes, y yo no sé. Tú eres el Conocedor de todo lo oculto. ¡Oh, Allah! Si sabes que este asunto es bueno y beneficioso para mí en cuanto a mi religión, mi vida, mi sustento y el desenlace de mis asuntos —según otra narración, en cuanto a mi vida mundana y mi vida futura—, decrétalo para mí, facilítamelo y deposita en él prosperidad y bendición para mí. Y si sabes que este asunto será malo para mí en cuanto a mi religión, mi vida, mi sustento y su resultado final —según otra narración, en cuanto a mi vida mundana y mi vida futura—, aléjalo de mí y aléjame de él. Decreta para mí el bien dondequiera que se encuentre y después haz que esté satisfecho con ello». Cuando diga «este asunto», mencionará aquello que desea. (Al-Shawkani dijo: la afirmación de Ŷabir de que el Mensajero enseñaba la istijara «en todos los asuntos» demuestra que no se debe dejar de hacer istijara por considerar algo pequeño o insignificante. Hay muchos asuntos que, aunque parezcan insignificantes, realizarlos u omitirlos puede causar un gran perjuicio. Por eso el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Debéis pedirle todo a vuestro Señor, incluso la correa de vuestro calzado». Nota.)
No existe ningún hadiz auténtico que establezca la obligación de recitar una aleya o una sura determinada en esta oración. Del mismo modo, ningún hadiz menciona que haya que repetir alguna aleya o sura. Al-Nawawi dijo: después de la istijara se debe hacer aquello hacia lo que se incline el corazón. No se debe seguir la inclinación que se tenía antes de la istijara; más bien, quien la realiza debe abandonar por completo su propia voluntad. De lo contrario, no será verdaderamente alguien que busca la mejor elección de Allah. Tampoco será sincero al afirmar que busca de Allah el bien y lo mejor, ni al reconocer que carece de conocimiento y poder. Tampoco será sincero en su declaración de que Allah es el Dueño de todo conocimiento y poder. Si fuera sincero en ello, negaría su propio poder, conocimiento y voluntad previa, y después de la istijara no seguiría aferrándose a su inclinación anterior.
18. La oración del tasbih
Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero de Allah (que Allah bendiga y le conceda paz) le dijo a Abbás ibn Abd al-Muttalib (que Allah esté complacido con él): «¡Oh, mi tío Abbás! ¿Acaso no te daré algo? ¿Acaso no te concederé algo especial? Si lo haces, Allah te perdonará tus pecados anteriores y posteriores, los nuevos y los antiguos, los intencionados y los involuntarios, los pequeños y los grandes, los ocultos y los manifiestos; te perdonará todos tus pecados. Rezarás cuatro rak‘at y, en cada rak‘a, recitarás una sura después de la sura Al-Fátiha. Cuando termines la recitación en la primera rak‘a, dirás quince veces: “Subḥānallāh wal-ḥamdu lillāh wa lā ilāha illallāhu wallāhu akbar”; después, en la inclinación, repetirás dicha súplica diez veces; al levantarte de la inclinación, diez veces; luego, en la prosternación, diez veces; sentado entre las dos prosternaciones, diez veces; en la segunda prosternación, diez veces; y al levantarte de la segunda prosternación, diez veces. Así se recitará setenta y cinco veces en cada rak‘a. Harás lo mismo en cada rak‘a. Si puedes, rezarás esta oración una vez al día; si no, una vez cada viernes; si no, una vez al año; y, si no, una vez en toda tu vida». Abu Dawud, Ibn Máya, Ibn Juzayma y At-Tabarani. El hafiz Ibn Háyar dijo: «Este hadiz ha sido transmitido por numerosas cadenas y por numerosos compañeros». Ibn al-Mubarak dijo: «Todos deberían esforzarse por rezar la oración del tasbih, acostumbrarse a rezarla con frecuencia y no mostrar negligencia respecto a ella».
19. Salat al-Háya
Ahmad narró, transmitiéndolo de Abu Ad-Dardá (que Allah esté complacido con él), que quien realice correctamente la ablución y después rece dos rak‘at de manera completa, Allah le concederá lo que pida, ya sea de inmediato o después.
20. Salat at-Tawba
Se narró de Abu Bakr (que Allah esté complacido con él) que dijo: Oí al Mensajero de Allah (que Allah bendiga y le conceda paz) decir: «Si una persona comete un pecado, luego se purifica y reza —según las narraciones de Ibn Hibban, Al-Bayhaqi e Ibn Juzayma, dos rak‘at— y después pide perdón a Allah, Allah la perdonará». Entonces el Mensajero (que Allah bendiga y le conceda paz) recitó esta aleya: «Y quienes, cuando cometen una obscenidad o se oprimen a sí mismos —es decir, cometen una falta y un pecado—, recuerdan a Allah y piden perdón por sus pecados —¿y quién perdona los pecados sino Allah?— y no persisten conscientemente en lo que hicieron, su recompensa será un perdón de su Señor y jardines bajo los cuales corren ríos». (Sura Alí ‘Imrán, aleyas 135-136). Abu Dawud, An-Nasaí, Ibn Máya, Al-Bayhaqi y At-Tirmidhi. At-Tabarani narró de Abu Ad-Dardá (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien realice correctamente la ablución y rece bien dos o cuatro rak‘at, haciendo correctamente las inclinaciones y las prosternaciones, ya sea que se trate de una oración obligatoria o de otra oración, y luego pida perdón a Allah, Allah lo perdonará».
21. La oración por el eclipse solar y lunar
Los eruditos están de acuerdo en que la oración por el eclipse solar y lunar es una sunna mu’ákkada. Es preferible rezarla en congregación, aunque la congregación no es una condición. Por ello, se debe anunciar en voz alta: «La oración se va a celebrar en congregación». La mayoría de los eruditos considera que consta de dos rak‘at y que en cada rak‘a deben realizarse dos inclinaciones.
‘Aisha (que Allah esté complacido con ella) dijo: Durante la vida del Mensajero de Allah (que Allah bendiga y le conceda paz) ocurrió un eclipse solar. El Mensajero de Allah salió hacia la mezquita. Comenzó la oración diciendo «Allahu akbar», y la gente se colocó en filas detrás de él. Hizo una recitación larga. Después dijo «Allahu akbar», se inclinó y realizó una inclinación tan larga como, aproximadamente, la primera recitación. Luego levantó la cabeza y dijo: «Sami‘allahu liman hamidah» y «Rabbana wa lakal hamd». Después se puso de pie para la segunda rak‘a y realizó una recitación algo más corta que la de la primera rak‘a. Luego dijo «Allahu akbar», se inclinó y realizó una inclinación algo más corta que la primera. Después se levantó de la inclinación diciendo «Sami‘allahu liman hamidah» y «Rabbana lakal hamd». Luego se prosternó. Después realizó la siguiente inclinación de la misma manera y completó cuatro inclinaciones y cuatro prosternaciones. Antes de que se volviera para ponerse de pie, el sol quedó despejado del eclipse. Entonces se puso de pie y dirigió un sermón a la gente. Primero alabó debidamente a Allah y luego dijo: «El sol y la luna son dos de los signos de Allah. No se eclipsan por la vida ni por la muerte de nadie. Cuando presenciéis esto, apresuraos a rezar». Bujari y Muslim. Bujari y Muslim también narraron otro hadiz de Ibn Abbás: Ocurrió un eclipse solar y el Mensajero (que Allah bendiga y le conceda paz) permaneció de pie rezando durante mucho tiempo, aproximadamente lo que dura la recitación de la sura Al-Baqara. Después realizó una inclinación prolongada. Luego se levantó de la inclinación y permaneció de pie durante mucho tiempo, aunque algo menos que la primera vez. Después se prosternó. Luego volvió a permanecer de pie durante mucho tiempo, algo menos que la primera vez. Después realizó una inclinación larga, aunque más corta que la primera. Luego se levantó de la inclinación y permaneció de pie durante mucho tiempo, menor que la primera vez. Después realizó otra inclinación larga, pero más corta que la primera. Luego se prosternó y después se volvió para ponerse de pie. Para entonces, el sol ya se había despejado del eclipse. El Mensajero (que Allah bendiga y le conceda paz) dijo: «El sol y la luna son signos de Allah. Su eclipse no ocurre por la vida ni por la muerte de nadie. Cuando veáis un eclipse, recordad a Allah». (Con este hadiz, el imán Ash-Shafi‘i demostró que pronunciar un sermón es una condición de esta oración. Abu Hanifa y Malik dijeron: No hay sermón en la oración por el eclipse solar y lunar. El Mensajero (que Allah bendiga y le conceda paz) pronunció el sermón únicamente para refutar la falsa creencia de la gente de que el eclipse solar había ocurrido debido a la muerte de su hijo Ibrahim).
Ibn Abd al-Barr dijo: Estos dos hadices son los más auténticos de este capítulo. Ibn al-Qayyim dijo: La sunna establecida de manera clara y concluyente en la oración del eclipse solar y lunar consiste en hacer dos inclinaciones en cada rak‘a. Esto se encuentra en los hadices de Aisha, Ibn Abbas, Yabir, Ubayy ibn Ka‘b, Abd Allah ibn Amr y Abu Musa. Todos ellos mencionaron dos inclinaciones por cada rak‘a transmitidas del Mensajero ﷺ. Los eruditos que mencionaron varias inclinaciones son más numerosos, de mayor rango y más cercanos al Mensajero ﷺ que quienes no mencionaron varias inclinaciones.
Esta es la escuela jurídica de Malik, Ahmad y al-Shafi‘i. La escuela jurídica de Abu Hanifa, en cambio, considera que la oración del eclipse solar y lunar se realiza como la oración del ‘Id y del viernes. Nu‘man ibn Bashir dijo: El Mensajero de Allah ﷺ nos dirigió en la oración, haciendo inclinaciones y postraciones como en vuestra oración, dos rak‘as por vez, y suplicó hasta que el sol quedó libre del eclipse. En el hadiz de Kuksa al-Hilali, el Mensajero ﷺ dijo: «Cuando veáis un eclipse, rezad una oración semejante a la última oración obligatoria que hayáis realizado». —Ahmad y al-Nasa’i.
La recitación de la sura al-Fatiha es obligatoria en ambas rak‘as. Después de al-Fatiha puede recitarse cualquier sura o aleya. La recitación puede hacerse en voz baja o en voz alta. Sin embargo, al-Bujari dijo: Es más correcto recitarla en voz alta.
El tiempo de esta oración se extiende desde el comienzo del eclipse hasta su final. La oración del eclipse lunar es igual que la del eclipse solar. Al-Hasan al-Basri dijo: Cuando ocurrió un eclipse lunar, Ibn Abbas era gobernador de Basora. Nos dirigió en una oración de dos rak‘as, haciendo dos inclinaciones en cada rak‘a. Luego montó en su animal y dijo: «Os dirigí en la oración tal como vi al Mensajero ﷺ rezar la oración del eclipse». —Musnad al-Shafi‘i.
Durante un eclipse es recomendable decir «Allahu akbar», suplicar, dar caridad y pedir perdón por los pecados. En al-Bujari y Muslim se transmite de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «El sol y la luna son dos signos especiales de Allah. No se eclipsan por la muerte ni por el nacimiento de nadie. Cuando veáis un eclipse, suplicad a Allah, decid “Allahu akbar”, dad caridad y rezad». Abu Musa transmitió: En cierta ocasión ocurrió un eclipse solar. Entonces el Mensajero de Allah ﷺ rezó y dijo: «Cuando veáis algo de esta naturaleza, apresuraos a recordar a Allah, suplicarle y pedirle perdón».
22. La oración de al-Istisqa
El significado literal de al-Istisqa es pedir agua. En sentido técnico, consiste en pedir agua a Allah, cuando se produce una hambruna y una sequía, siguiendo cualquiera de los métodos siguientes:
1. El imam rezará con los orantes dos rak‘as, sin adhan ni iqama, en cualquier momento salvo durante los horarios en que la oración es desaconsejable. En la primera rak‘a recitará al-Fatiha y «Sabbihisma» (la sura al-A‘la), y en la segunda, después de al-Fatiha, al-Ghashiya, todo ello en voz alta. Luego pronunciará un sermón antes o después de la oración. Al terminar el sermón, todos los orantes se pondrán sus mantos del revés: el lado que estaba sobre el hombro derecho lo colocarán sobre el izquierdo, y el que estaba sobre el hombro izquierdo, sobre el derecho. Luego, orientados hacia la qibla, levantarán mucho las manos y suplicarán. Ibn Abbas dijo:
El Mensajero de Allah ﷺ salió al campo con humildad, vestido con ropa sencilla de trabajo, caminando despacio y con aspecto afligido. Rezó dos rak‘as como la oración del ‘Id, pero no pronunció un sermón como este. —Las cinco colecciones de hadices auténticos. Al-Tirmidhi, Abu Uwana e Ibn Hibban lo declararon un hadiz auténtico. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: La gente se quejó ante el Mensajero ﷺ de la falta de lluvia. Él ordenó que trajeran un púlpito, que fue colocado para él en el lugar donde se realizaba la oración del ‘Id. Luego fijó un día y ordenó a la gente reunirse ese día. Cuando el resplandor del sol se hizo intenso, salió, se sentó en el púlpito, dijo «Allahu akbar» y alabó a Allah. Después dijo: «Os habéis quejado ante Allah de la falta de lluvia en vuestra región. Allah os ha ordenado suplicarle y os ha prometido responder a vuestra súplica». Luego dijo:
الْحَمْدُ لِلَّهِ رَبِّ الْعَالَمِينَ، الرحمن الرحيم، مَالِكِ يَوْمِ الدِّين، لَا إِلَهَ إِلَّا اللَّهَ يَفْعَلُ مَا يُرِيدُ اللَّهُ لَا إِلَهَ إِلَّا أَنْتَ أَنْتَ الْغَنِيُّ وَنَحْنُ الْفُقَرَاهُ، أَنْزِلَ عَلَيْنَا الْفَيْتَ، وَاجْعَلْ مَا أَنْزَلْتَ عَلَيْنَا قوة وبلاغا إلى حين .
«Toda alabanza pertenece a Allah, Señor del universo. El Compasivo, el Misericordioso, Dueño del Día del Juicio. No hay divinidad sino Allah. Él dará cuanto quiera. ¡Oh Allah! No hay divinidad sino Tú. Tú eres autosuficiente y nosotros dependemos de Ti; haz descender sobre nosotros la lluvia. Y convierte lo que hagas descender sobre nosotros en fuerza y crecimiento para nosotros durante un período determinado». Luego continuó suplicando con las manos tan elevadas que se le veían las partes blancas de las axilas. Después dio la espalda a la gente y se dio la vuelta a la capa, mientras aún mantenía las manos levantadas. Luego se volvió hacia la gente y bajó del púlpito. Después rezó dos rak‘at. Inmediatamente Allah creó una nube. En ella relampagueó y tronó; luego llovió por voluntad de Allah. Antes de que llegara a la mezquita, el agua ya corría a raudales. Al ver entonces que la gente regresaba apresuradamente a sus casas, el Mensajero (s.a.w.) rio tanto que se le vieron los dientes molares. Dijo: «Doy testimonio de que Allah tiene poder sobre todas las cosas y de que soy Su siervo y Su Mensajero». Al-Hakim y Abu Dawud.
‘Ubad ibn Tamim relató, de su padre, que el Mensajero (s.a.w.) salió acompañado de la gente para realizar la oración de petición de lluvia; después los dirigió en una oración de dos rak‘at y recitó en voz alta en ambas. Recogido en todas las compilaciones de hadices auténticos.
Abu Huraira dijo: Un día el Profeta de Allah salió para realizar la oración de petición de lluvia y nos dirigió en una oración de dos rak‘at, sin adhán ni iqama. Después nos dirigió un sermón, suplicó a Allah y, vuelto hacia la qibla, elevó las manos para suplicar. Luego colocó el lado derecho de su capa sobre su hombro izquierdo y el lado izquierdo sobre su hombro derecho. —Ahmad, Ibn Mayah y al-Bayhaqi.
2. El imán también puede suplicar por la lluvia únicamente durante el sermón del viernes. Los fieles dirán «amén, amén» junto con su súplica. Al-Bujari y Muslim narran, de Anas (r.a.), que un hombre entró en la mezquita el viernes. El Mensajero (s.a.w.) estaba de pie pronunciando el sermón. El hombre dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Todos nuestros bienes se han echado a perder y no hay forma de llevarlos al mercado. Ruega, pues, a Allah que nos ayude». El Mensajero de Allah (s.a.w.) levantó ambas manos y dijo: «¡Oh Allah, ayúdanos!». Anas (r.a.) dijo: «¡Por Allah! No veíamos ni una sola nube en el cielo, ni casa alguna entre nosotros y el monte Sala‘. De pronto apareció un pequeño fragmento de nube semejante a un escudo. En cuanto llegó al centro del cielo, se extendió y comenzó a llover. ¡Por Allah! No vimos el sol durante una semana». El viernes siguiente, aquel mismo hombre que había pedido la lluvia entró de nuevo en la mezquita. El Mensajero (s.a.w.) estaba de pie pronunciando el sermón. El hombre se situó frente a él y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Nuestros bienes están a punto de ser destruidos y los caminos se están volviendo intransitables. Ruega, pues, a Allah que cese la lluvia». Inmediatamente el Mensajero (s.a.w.) levantó las manos y dijo: «¡Oh Allah! No sobre nosotros, sino sobre quienes nos rodean; ¡oh Allah!, haz que llueva sobre las montañas, las colinas y los lugares accidentados; asimismo, sobre las llanuras y al pie de los árboles». Inmediatamente cesó la lluvia. Salimos y caminamos bajo el sol.
3. En cualquier día que no sea viernes, basta con suplicar, sin realizar ninguna oración, ya sea en la mezquita o en cualquier otro lugar. Ibn Mayah y Abu ‘Uwayna narraron que Ibn ‘Abbas (r.a.) dijo: Un beduino llegó ante el Mensajero de Allah (s.a.w.) y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Vengo de una tribu cuyos pastores no pueden llevar el ganado a pastar al campo por falta de provisiones, y cuyos toros, debilitados, ya no pueden mover la cola» (es decir, una tribu azotada por la hambruna). Inmediatamente el Mensajero de Allah (s.a.w.) subió al púlpito, alabó a Allah y luego dijo: «¡Oh Allah! Concédenos una lluvia que nos libere de la hambruna, cuyo resultado sea digno de alabanza, que haga fértil la tierra, que caiga abundantemente y a raudales, y que llegue pronto, sin demora». Después llovió tanto que todo aquel que llegaba ante el Mensajero de Allah (s.a.w.), viniera de donde viniese, decía: «Nuestra vida ha sido salvada».
Una vez, Shurahbil dijo a Ka‘b ibn Murra: «¡Oh, Ka‘b! Cuéntanos un hadiz del Mensajero de Allah (s.a.w.)». Él dijo: «Oí al Mensajero de Allah (s.a.w.) decir que, cuando un hombre acudió a él y le dijo: “Ruega a Allah que envíe lluvia para la tribu de Mudar”, el Mensajero (s.a.w.) dijo: “¡Qué atrevido eres! ¿Solo por Mudar?”. El hombre respondió: “¡Oh, Mensajero de Allah! Cuando pediste ayuda a Allah, Él te ayudó, y cuando le suplicaste, Él aceptó tu súplica”. Inmediatamente el Mensajero (s.a.w.) levantó ambas manos y dijo: “¡Oh Allah! Concédenos una lluvia que nos libere de la hambruna, cuyo resultado sea digno de alabanza, que haga fértil la tierra, que sea general, que llegue de inmediato y no se retrase, y que sea beneficiosa y no perjudicial”». La súplica fue aceptada de inmediato y cayó una lluvia torrencial. Luego la gente acudió quejándose del exceso de lluvia e informó que muchas casas se habían derrumbado a causa de ella. Inmediatamente el Mensajero de Allah (s.a.w.) levantó ambas manos y dijo: «¡Oh Allah! Ya no sobre nosotros; haz que llueva ahora sobre quienes nos rodean». Al instante las nubes se desgarraron y se desplazaron hacia la derecha y hacia la izquierda». Ahmad, Ibn Mayah, al-Bayhaqi, Ibn Abi Shayba y al-Hakim.
Sha‘bi (r.a.) dijo: ‘Umar (r.a.) salió con el propósito de realizar la oración de petición de lluvia, pero se limitó a pedir perdón por los pecados. La gente dijo: «No te vimos realizar la petición de lluvia». Él respondió: «He pedido lluvia invocando las estrellas del cielo por cuyo medio se pide lluvia», es decir, pidiendo perdón por los pecados. Luego recitó estos dos versículos de la sura de Noé: «Pedid perdón a vuestro Señor; ciertamente, Él es muy indulgente. Él hará que el cielo derrame sobre vosotros lluvias torrenciales». También recitó este versículo de la sura de Hud: «Pedid perdón a vuestro Señor y arrepentíos ante Él…». —Al-Bayhaqi e Ibn Shayba.
A continuación se presentan algunas súplicas de petición de lluvia transmitidas en diversos hadices:
1. Al-Shafi‘i dijo: Sālim narró de su padre, ‘Abdullah: Cada vez que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— imploraba lluvia, decía:
اللَّهُمَّ أَسْقِنَا غَيْئًا، مَغِيثًا، مَرِيعًا ، عَدَنَا ، مُجَلَّلاً ، عَامًا، طبقًا، سَمَّا، دَانِيَا اللَّهُ أَسْقِنَا الْغَيْت ولا تَجْعَلْنَا مِنَ الْقَانِطين، اللهم إن بِالْعِبَادِ وَالْبِلادِ وَالْبَهَانِي، وَالْخَلْقِ مِنَ الْأَوَاءِ وَالْحَمْدِ والضَّنَكِ مَا لَا تَشْكُوهُ إِلَّا إِلَيْكَ، الأمر الب
ت لنا الزرع، وأدر لَنَا الشَّرْعَ، وَاسْقِنَا مِنْ بَرَكَاتِ السَّمَاءِ وَأَنْبِتَ لَنَا مِنْ بَرَكَاتِ الْأَرْضِ، اللهم ارفع عنا الْجَمْدَ، وَالْجُوْعَ وَالْعَرَى وَأَكْشِفَ عَنَّا مِنَ البَلَاءِ مَا لَا يَكْشِفُهُ غَيْرِكَ، الأمر إِنَّا نَسْتَغْفِرُكَ إِنَّكَ كُنتَ غَفَّارًا، فَأَرْسِلِ السَّمَاءَ
عَلَيْنَا مِن رَارًا.
«¡Oh Allah!, concédenos una lluvia que nos libre de la hambruna, que dé fertilidad, que sea generalizada, abundante y duradera. ¡Oh Allah!, ayúdanos con la lluvia y no nos dejes decepcionados. ¡Oh Allah!, la aflicción y el daño que sufren Tus siervos, los animales del país y todas las criaturas han llegado a tal extremo que no podemos exponerlos ante nadie excepto ante Ti. ¡Oh Allah!, haz crecer para nosotros las cosechas, llena de leche las ubres, derrama sobre nosotros las bendiciones del cielo y haz brotar para nosotros las bendiciones de la tierra. ¡Oh Allah!, aleja de nosotros nuestras dificultades; elimina la escasez de vestimenta y de alimentos, y aparta de nosotros las calamidades que nadie puede apartar excepto Tú. ¡Oh Allah!, Te pedimos perdón. Ciertamente, Tú eres el Perdonador. Concédenos, pues, una lluvia abundante y continua». Al-Shafi‘i dijo: «Que los imanes hagan súplicas con esta súplica. Esto es lo que prefiero».
2. Sa‘d dijo: El Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— suplicó durante la petición de lluvia de la siguiente manera: «¡Oh Allah!, danos una lluvia abundante procedente de las densas nubes en las que relampaguea y de las que cae una lluvia ligera. ¡Oh Majestuoso, Glorioso!» —Abu ‘Awāna.
3. ‘Amr ibn Shu‘ayb narró, a través de su padre y de su abuelo, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decía durante la petición de lluvia: «¡Oh Allah!, da agua a Tus siervos y a Tus animales, extiende Tu misericordia y devuelve la vida a Tus tierras muertas». —Abu Dawud.
Es recomendable levantar el dorso de las manos al hacer la súplica de la petición de lluvia. Muslim narró de Anas: Cuando el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— imploraba lluvia, señaló hacia el cielo con el dorso de ambas manos [este hadiz demuestra que, al suplicar para ser liberado de una calamidad, se debe levantar el dorso de las manos hacia el cielo; y cuando se suplica para obtener algo, se deben extender las palmas hacia el cielo]. Cuando veas que comienza a llover, es recomendable hacer la siguiente súplica: «¡Oh Allah!, concédenos una lluvia beneficiosa». También se debe dejar que la lluvia toque el cuerpo dejando al descubierto alguna parte de él. Y cuando la lluvia sea excesiva, se dirá: «¡Oh Allah!, pedimos una lluvia de misericordia; no pedimos una lluvia de castigo, calamidad, destrucción ni inundación. ¡Oh Allah!, haz que llueva sobre las colinas y los lugares donde crecen los árboles jóvenes. ¡Oh Allah!, ya tenemos suficiente; ahora haz que llueva alrededor de nosotros y no sobre nosotros». Todo esto ha sido narrado del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— con cadenas de transmisión auténticas.
13. La postración de la recitación
Para quien recite o escuche un versículo de postración, es recomendable realizar una postración diciendo «Allahu Akbar» y luego levantar la cabeza diciendo nuevamente «Allahu Akbar». Esto se denomina postración de la recitación. No incluye tasháhhud ni saludo final. Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitaba el Corán ante nosotros. Cuando llegaba a un versículo de postración, decía “Allahu Akbar”, se postraba y nosotros también nos postrábamos». Abu Dawud, al-Bayhaqi y al-Hákim. Abdullah ibn Masud dijo: «Cuando recites un versículo de postración, di “Allahu Akbar” y póstrate. Y cuando levantes la cabeza, di “Allahu Akbar”».
1. Virtud: Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— dijo que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando un hijo de Adán recita un versículo de postración y se postra, Satanás se aleja llorando. Dice: “¡Ay de mi desgraciada suerte! Al hijo de Adán se le ordenó postrarse y se postró, por lo que obtuvo el Paraíso. A mí se me ordenó postrarme, pero desobedecí; por ello me convertí en habitante del Infierno”».
2. Norma: Según la mayoría de los eruditos, la postración de la recitación es una sunna tanto para el recitador como para quien escucha. Se narró en Sahih al-Bujari que Umar —que Allah esté complacido con él— recitó la sura an-Nahl desde el púlpito el viernes. En cierto momento llegó al versículo de postración; bajó inmediatamente y se postró, y la gente se postró con él. El viernes siguiente volvió a recitar la misma sura y, al llegar al versículo de postración, dijo: «¡Oh gente! No se nos ha ordenado postrarnos. Sin embargo, quien se postre hace bien, y quien no lo haga no incurre en pecado». Según otra narración, dijo: «Allah no nos ha ordenado postrarnos, pero podemos hacerlo si queremos». —Ad-Daraqutni. Asimismo, se narró en todos los libros de hadices auténticos, excepto Ibn Mayah, que Zayd ibn Thabit dijo: «Recité la sura an-Naym ante el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, pero él no se postró; por ello, ninguna otra persona se postró».
Ad-Daraqutni. El hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: «El propósito de no postrarse era establecer la permisibilidad de no hacerlo. Esta es también la opinión del imán ash-Shafi‘i». Esta opinión recibe apoyo en la narración de Abu Huraira citada por al-Bazzar y ad-Daraqutni: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se postró al recitar la sura an-Naym y nosotros nos postramos con él». Ibn Masud dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitó la sura an-Naym y se postró en ella; quienes estaban con él también se postraron. Sin embargo, un anciano de Quraysh tomó un puñado de tierra o un trozo de piedra, lo acercó a su frente y dijo: “Esto me basta”». Abdullah dijo: «Después lo vi morir asesinado en estado de incredulidad». —Al-Bujari y Muslim.
3. Lugares de postración: En el Corán hay quince lugares de postración. Amr ibn al-As dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— me enseñó quince versículos de postración en el Corán. De ellos, tres se encuentran en las suras breves, y dos son suras». —Abu Dawud, Ibn Mayah, al-Hákim y ad-Daraqutni.
Los quince lugares de postración son:
1. Ciertamente, quienes están junto a tu Señor no se abstienen, por orgullo, de adorarlo; más bien, glorifican a su Señor y se postran ante Él. (Sura 7, Al-Araf: versículo 206)
2. Todo cuanto hay en los cielos y en la tierra se postra únicamente ante Allah, y también sus sombras, por la mañana y por la tarde, voluntaria o involuntariamente. (Sura ar-Ra‘d: aleya 15)
3. Todo cuanto hay en los cielos y en la tierra, incluidos los animales y los ángeles, se postra únicamente ante Allah. Ellos no se ensoberbecen. (Sura an-Nahl: aleya 49)
4. Di: «Creáis en él o no, ciertamente aquellos a quienes se les concedió previamente el conocimiento de las Escrituras celestiales, cuando se les recitan las aleyas, caen postrados». (Sura 17, Bani Isra’il: aleya 107)
5. Cuando se les recitan las aleyas del Misericordioso, caen postrados llorando. (Sura Maryam: aleya 58)
6. ¿Acaso no ves que ante Allah se postran todos los que están en los cielos y en la tierra, el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los árboles, los animales, muchos seres humanos y muchos de aquellos para quienes se ha decretado el castigo? A quien Allah humilla, nadie puede honrarlo. Allah hace lo que quiere. (Sura al-Hajj: aleya 18)
7. ¡Oh, creyentes! Inclinaos, postraos, adorad a vuestro Señor y haced el bien. Es posible que triunféis. (Sura al-Hajj: aleya 77)
8. Cuando se les dice: «Postraos ante el Misericordioso», responden: «¿Y quién es el Misericordioso? ¿Acaso nos postraremos ante aquel ante quien nos ordenas postrarnos?». Esto no hace sino aumentar aún más su actitud evasiva. (Sura al-Furqan: aleya 60)
9. (Por instigación de Satanás) No se postran ante Allah, Quien hace descender la lluvia del cielo, hace crecer las plantas de la tierra y conoce todo lo que ocultáis y manifestáis. (Sura an-Naml: aleya 25)
10. Solo creen en Mis signos quienes, al serles recordados, caen postrados, glorifican a su Señor con alabanzas y no se ensoberbecen.
(Sura As-Sajda, aleya 15)
11. David comprendió que lo habíamos puesto a prueba. Entonces pidió perdón a su Señor, cayó de rodillas y se humilló. (Sura Sad, aleya 24) [Abu Sa‘id dijo: El Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— subió al púlpito y recitó la sura Sad. Cuando llegó a la aleya de la postración, bajó, se postró y la gente presente se postró con él. Otro día recitó la misma sura. En cuanto llegó a la aleya de la postración, todos se prepararon para postrarse. Entonces el Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Esto relata el arrepentimiento de un profeta, pero veo que os habéis preparado para postraros». Dicho esto, bajó, se postró y todos se postraron. Abu Dawud].
12. Entre los signos de Dios están la noche, el día, el sol y la luna. No os postréis ante el sol ni ante la luna; postraos ante Aquel que los creó, si es a Él solo a quien adoráis. (Sura Fussilat, aleya 37)
13. Postraos ante Dios y adoradlo. (Sura An-Najm, aleya 62)
14. Y cuando se les recita el Corán, no se postran. (Sura 84, Al-Inshiqaq, aleya 21)
15. Póstrate y acércate. (Sura 96, Al-Alaq, aleya 19)
4. Condiciones: Según la mayoría de los juristas, también es necesario cumplir, para la postración de la recitación, las mismas condiciones que son necesarias para la oración: la pureza, orientarse hacia la quibla y cubrir las partes íntimas. Ash-Shawkani dijo: En los hadices relativos a la postración de la recitación no hay nada que demuestre que quien se postra deba hacerlo después de realizar la ablución. Quienes estaban presentes durante la recitación del Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— se postraban con él, pero no se ha transmitido que él ordenara a ninguno de ellos realizar la ablución. Tampoco es fácil afirmar que todos estuvieran en estado de ablución. Además, en algunas ocasiones los politeístas se postraban con él, aunque eran impuros y su ablución no era válida. Al-Bujari transmitió de Ibn Umar que este se postraba incluso sin ablución. Sin embargo, Ibn Hayar consideró auténtica también la narración de Al-Bayhaqi según la cual Ibn Umar —que Dios esté complacido con él— dijo: «No se puede realizar la postración sin ablución». Para resolver esta contradicción, el hafiz Ibn Hayar denominó «pureza mayor» a la pureza requerida para la postración de la recitación. O bien sostuvo que debía entenderse que la pureza es recomendable, no obligatoria. Del mismo modo, en este hadiz no hay ninguna afirmación de que sea obligatorio que la ropa y el lugar sean puros. Cubrir las partes íntimas y orientarse hacia la quibla son obligatorios cuando sea posible hacerlo, según el consenso. En Fath al-Bari se dice: A excepción de Ash-Sha‘bi, nadie apoyó la opinión de Ibn Umar de que no está permitido realizar la postración de la recitación sin ablución. Ibn Abi Shayba dijo: Ibn Abi Abd ar-Rahman as-Sulami recitaba la aleya de la postración y se postraba sin ablución y sin orientarse hacia la quibla. Incluso se postraba mediante una señal mientras caminaba. Entre la Gente de la Casa, Abu Talib y Al-Mansur Billah apoyaban a Ibn Umar.
5. La súplica durante la postración de la recitación
Quien se postra durante la recitación puede hacer cualquier súplica. Sobre este asunto no existe ningún hadiz auténtico, salvo el siguiente hadiz de Aisha: «Cuando el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— se postraba al recitar el Corán, decía:
سَجَدَ وَجْهِي لِلَّذِي خَلَقَهُ وَشَقَ سَمِعَهُ وَبَصَرَهُ بِحَوْلِهِ وَقُوتِهِ فَتَبَارَكَ اللَّهُ أَحْسَنَ الْخَالِقِينَ .
«Mi rostro se postra ante Aquel que lo creó y que abrió en él los ojos y los oídos. Me postro únicamente por Su poder y Su inspiración. Allah, el mejor de los creadores, es el Sumo Bondadoso». —Todas las recopilaciones auténticas de hadices, excepto Ibn Mayah. Cabe señalar que, si la postración de la recitación se realiza durante la oración, en la postración debe decirse: «Subhana Rabbiyal A‘la».
6. La postración de la recitación durante la oración: está permitido que el imam y quien reza solo reciten una aleya de postración durante la oración y se postren inmediatamente después de recitarla, tanto si la oración es silenciosa como audible. Al-Bujari y Muslim narraron de Abu Rafi‘:
Abu Rafi‘ dijo: «Recé la oración de la noche con Abu Huraira. Durante la oración recitó la sura Al-Inshiqaq y se postró. Le dije: “Oh, Abu Huraira, ¿qué postración es esta?”. Respondió: “Me postré al recitar esta sura detrás del Mensajero ﷺ. Por eso seguiré postrándome”. Al-Hakem ibn ‘Umar también narró que el Mensajero ﷺ se postró en la primera rak‘a de la oración del mediodía. Sus compañeros supusieron que había recitado durante la oración la sura Alif Lam Mim Sajda. An-Nawawi dijo: tanto si la oración es silenciosa como audible, no es desaconsejable que el imam o quien reza solo recite una aleya de postración durante la oración; y, si la recita, debe postrarse inmediatamente. Malik dijo: es desaconsejable en cualquier circunstancia. Según Abu Hanifa, no es desaconsejable en la oración audible, pero sí en la silenciosa. El autor de Al-Bahr dijo: “Según nuestra opinión, conviene retrasar la postración hasta después del saludo final, para no causar confusión entre quienes rezan [la obligación del seguidor es postrarse junto con el imam cuando este se postre, aunque no haya oído la recitación de la aleya de postración. Si el imam recita la aleya de postración pero no se postra, el seguidor no debe postrarse, sino seguir a su imam. Del mismo modo, si el seguidor recita por sí mismo una aleya de postración o la escucha de alguien que no participa en la oración, no debe postrarse durante la oración; hará la postración después de la oración]”.
7. Está permitido recitar varias aleyas de postración y realizar varias postraciones en una misma oración: si alguien recita repetidamente la misma aleya de postración, o la escucha varias veces en la misma mezquita, solo hará una postración. Sin embargo, la condición es que la realice después de la última recitación. Si se postra después de la primera recitación, según la escuela hanafí no tendrá que repetir la postración por las recitaciones posteriores. Pero, según Ahmad, Malik y ash-Shafi‘i, sí tendrá que repetirla, porque la causa de la postración se ha producido nuevamente.
8. Compensación de la postración de la recitación: según la mayoría de los sabios, es recomendable postrarse inmediatamente después de recitar u oír la aleya de postración. Si se retrasa la postración, la obligación no queda anulada salvo que transcurra una pausa muy prolongada. Si se produce una pausa prolongada, se pierde la oportunidad de cumplirla. Sin embargo, no es necesario compensarla.
14. La postración de agradecimiento
Según la mayoría de los sabios, es recomendable realizar la postración de agradecimiento cuando se obtiene algo nuevo y agradable o cuando uno se salva de un peligro o calamidad que podía ocurrir; se realiza esta postración para agradecer a Allah, el Altísimo.
Se narró de Abu Bakr —que Allah esté complacido con él—: cada vez que ocurría algo grato o recibía una buena noticia, el Mensajero de Allah ﷺ se postraba para agradecer a Allah. —Abu Dawud, Ibn Mayah y at-Tirmidhi. Al-Bayhaqi narró que, cuando ‘Ali informó por escrito al Mensajero ﷺ de que los habitantes de Hamadán habían aceptado el islam, él se postró. Luego levantó la cabeza y dijo: «Paz sobre Hamadán. Paz sobre Hamadán». ‘Abdurrahman ibn ‘Awf dijo: «Un día, cuando el Mensajero de Allah ﷺ salió, comencé a seguirlo. Entró en un palmeral y permaneció en una larga postración. Como tardaba en levantarse, temí que Allah se lo hubiera llevado. Me acerqué a él y lo observé. Entonces el Mensajero ﷺ levantó la cabeza y dijo: “Oh, ‘Abdurrahman, ¿qué te ocurre?”. Le expliqué lo que sentía. Dijo: “Gabriel me dijo: ‘¿Quieres que te dé una buena noticia? Allah, el Altísimo, ha dicho: Quien invoque bendiciones sobre ti, sobre él derramaré Mi misericordia; y quien te salude, sobre él derramaré Mi paz’”. Inmediatamente me postré en agradecimiento». —Ahmad. Al-Bujari narró que, cuando Ka‘b ibn Malik recibió la buena noticia de que Allah había aceptado su arrepentimiento, se postró. Ahmad narró que ‘Ali se postró al encontrar, entre los muertos de los rebeldes jariyíes, el cadáver de un rebelde llamado Dhus Zudayya. Sa‘id mencionó que Abu Bakr se postró al recibir la noticia de la muerte de Musaylima. Algunos sostuvieron que para la postración de agradecimiento son necesarias las mismas condiciones que para la postración de la oración. Otros dijeron que la postración de la oración no es una condición para ella, pues no se trata de una oración. El autor de Fath al-‘Allam consideró preferible esta última opinión. Ash-Shawkani dijo: «En los hadices relacionados con este asunto no hay nada que demuestre que la ablución, la pureza de la ropa y la pureza del lugar sean condiciones para la postración de agradecimiento. Del mismo modo, ningún hadiz establece que sea obligatorio decir “Allahu Akbar” en dicha postración». Sin embargo, en Al-Bahr se afirma: «Debe decirse “Allahu Akbar”». El imán Yahya dijo: «No debe realizarse la postración de agradecimiento durante la oración, porque no forma parte de ella».
15. La postración por olvido
Está demostrado que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, cometía olvidos durante la oración. Él decía: «No soy más que un ser humano. Cometo olvidos como vosotros. Por tanto, cuando me equivoque, recordádmelo». Sobre este asunto dejó ciertas normas para su comunidad. A continuación, menciono brevemente estas normas:
1. La manera de realizar la postración por olvido: la postración por olvido consiste en dos postraciones. El orante debe realizarlas antes o después de pronunciar el saludo final. Se sabe auténticamente que ambas formas fueron practicadas por el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz. En Bujari se narra, de Abu Sa‘id al-Judri, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando alguno de vosotros tenga dudas respecto a su oración y no sepa con certeza cuántas rak‘at ha realizado —tres o cuatro—, debe apartar la duda y completar la oración basándose en lo que tiene por cierto. Después realizará dos postraciones antes del saludo final». En otra narración de Sahih al-Bujari y Sahih Muslim, a propósito del incidente de Dhul-Yadayn, se menciona que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizó las postraciones después del saludo final.
Sin embargo, lo mejor es seguir los hadices en este asunto. Cuando el hadiz indique que la postración debe realizarse antes del saludo final, se hará antes de este; y cuando indique que debe realizarse después del saludo final, se hará después de este. Al-Shawkani dice: «En este asunto, la mejor manera es realizar la postración antes del saludo final cuando las palabras y los actos del Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, indiquen que debe hacerse antes, y después del saludo final cuando indiquen que debe hacerse después. Si la causa de la postración por olvido está relacionada con algo que debe hacerse antes del saludo final, se realizará antes de este. Si la causa está relacionada con algo que debe hacerse después del saludo final, se realizará después de este. Y cuando la causa de la postración no esté relacionada con ninguna de las dos situaciones, el orante podrá elegir realizarla antes o después del saludo final». No hay diferencia si en la oración se ha hecho algo de menos o de más. El imán Muslim narró, de Ibn Mas‘ud, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando una persona omita algo en la oración o haga algo adicional, debe realizar dos postraciones».
2. Situaciones en las que la postración por olvido está prescrita por la ley islámica: en las siguientes situaciones, la ley islámica ordena realizar la postración por olvido:
1. Cuando se pronuncia el saludo final antes de completar la oración. Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, nos dirigió en la oración del mediodía o de la tarde. Pronunció el saludo final después de dos rak‘at. Luego se dirigió a un trozo de madera que había en la mezquita, se puso de pie junto a él y se apoyó en él, como si estuviera enfadado. Puso la mano derecha sobre la izquierda, entrelazó los dedos y apoyó la mejilla sobre el dorso de la mano izquierda. Los que solían salir primero de la mezquita salieron. La gente dijo: “¿Se ha acortado la oración?”. Abu Bakr y Umar, que Allah esté complacido con ambos, estaban entre los presentes, pero no se atrevieron a hablar con el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz. Entre los presentes había un hombre llamado Dhul-Yadayn. Se acercó y dijo: “Oh, Mensajero de Allah, ¿has acortado la oración o lo has olvidado?”. El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, respondió: “Ni la he olvidado ni se ha acortado”. Luego preguntó: “¿Es verdad lo que dice Dhul-Yadayn?”. La gente respondió: “Sí”. Inmediatamente, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, regresó y completó la parte de la oración que faltaba; después pronunció el saludo final». Esto demuestra que, si alguien pronuncia por olvido el saludo final antes de completar la oración, basta con que realice la parte restante, tanto si pronuncia el saludo después de dos rak‘at como si lo pronuncia antes.
Después dijo «Allahu akbar» y realizó una postración cuya duración fue igual o superior a la de su postración habitual. Luego levantó la cabeza. —Bujari y Muslim.
Ahmad, al-Bazzar y al-Tabarani narraron que Ibn al-Zubayr dirigió la oración del ocaso y pronunció el saludo final después de dos rak‘at. Luego se levantó para tocar la Piedra Negra. Los miembros de la congregación, sorprendidos, exclamaron: «¡Subhanallah!» y dijeron: «¿Qué te ha ocurrido?». Después completó la parte restante de la oración y realizó dos postraciones. Cuando se informó de este hecho a Ibn Abbas, dijo: «Ibn al-Zubayr no se apartó en lo más mínimo de la Sunna del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz».
2. Si se añade algo en la oración: todos los libros de hadices auténticos narran, a través de Ibn Mas‘ud, que el Mensajero de Allah dirigió una oración de cinco rak‘at. Le dijeron: «¿Se ha añadido algo a la oración?». Él preguntó: «¿Y qué es eso?». La gente respondió: «Has rezado cinco rak‘at». Inmediatamente, el Mensajero de Allah hizo dos postraciones de sahw después de pronunciar el saludo final.
Este hadiz demuestra que si alguien, por error, reza una rak‘ah adicional sin sentarse en la cuarta rak‘ah, su oración será válida si realiza las postraciones de sahw.
3. Si se olvida la sesión del primer tashahhud o se omite alguna sunna de la oración: se narra en todos los libros de hadices auténticos que el Mensajero de Allah dirigió la oración y se levantó sin sentarse después de la segunda rak‘ah. La gente le recordó diciendo «Subhan Allah», pero él continuó avanzando. Al terminar la oración, hizo dos postraciones y luego pronunció el saludo final [se ha transmitido en los hadices que, cuando el imam realiza las postraciones de sahw por haber cometido un error, quienes rezan detrás de él también deben realizarlas. Según la opinión de los hanafíes y los shafi‘íes, quien reza detrás del imam realiza las postraciones de sahw por el error del imam, pero no las realiza por su propio error].
Se ha dicho en un hadiz: si quien se levanta por error después de omitir la primera sesión recuerda su omisión antes de erguirse completamente, debe volver a sentarse. Pero si lo recuerda después de haberse erguido por completo, no debe volver a sentarse. Esto está respaldado por el hadiz narrado por Ahmad, Abu Dawud e Ibn Mayah, transmitido por Al-Mughira:
El Mensajero de Allah dijo: «Cuando alguno de vosotros se levante en la segunda rak‘ah y aún no se haya erguido por completo, que se siente. Pero cuando se haya erguido por completo, no debe sentarse; deberá realizar dos postraciones de sahw».
4. Si surge alguna duda en la oración: ‘Abd al-Rahman ibn ‘Awf dijo: «Oí al Mensajero de Allah decir: “Cuando alguno de vosotros dude respecto a su oración y no sepa si ha rezado una o dos rak‘at, debe considerar que ha rezado una rak‘ah. Y cuando dude si ha rezado dos o tres rak‘at, debe considerar que ha rezado dos. Y cuando no pueda determinar si ha rezado tres o cuatro rak‘at, debe considerar que ha rezado tres. Después de terminar la oración, realizará dos postraciones antes de pronunciar el saludo final”». Ahmad, Ibn Mayah y At-Tirmidhi. En otra narración de ‘Abd al-Rahman se dice: «Oí al Mensajero de Allah decir: “Quien, mientras reza, dude sobre haber rezado menos, debe continuar rezando hasta que dude sobre haber rezado más”». Abu Sa‘id al-Judri dijo: «El Mensajero de Allah dijo: “Cuando alguno de vosotros dude respecto a su oración y no sepa cuántas rak‘at ha rezado, tres o cuatro, debe descartar la duda y completar la oración basándose en el número del que esté seguro. Luego, antes de pronunciar el saludo final, realizará dos postraciones. Si hubiera rezado cinco rak‘at, esas postraciones harán que la oración interceda por él; y si hubiera rezado para completar cuatro rak‘at, las dos postraciones de sahw serán un medio para castigar a Satanás”». Ahmad y Muslim. Estos dos hadices respaldan la opinión de la mayoría de los sabios: cuando quien realiza la oración dude sobre el número de rak‘at, debe basarse en el número menor del que esté seguro y realizar las postraciones de sahw.
16. La oración en congregación
1. La importancia y el mérito de la oración en congregación
Rezar en congregación es una sunna confirmada [esta es la disposición relativa a las oraciones obligatorias. En las oraciones voluntarias, rezar en congregación está permitido, tanto si la congregación es pequeña como grande. Se ha transmitido en un hadiz que el Mensajero de Allah ﷺ rezó dos rak‘as voluntarias. Anas se colocó a su derecha, y Umm Sulaym y Umm Haram detrás de él. Este tipo de acontecimiento ocurrió en más de una ocasión].
Existen numerosos hadices sobre su mérito.
A continuación menciono algunos de ellos:
1. Se transmitió de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «La recompensa de rezar en congregación es veintisiete veces mayor que la de rezar a solas». —Bujari y Muslim.
2. Se transmitió de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «La recompensa de la oración realizada en congregación es veinticinco veces mayor que la de la oración realizada en casa o en el mercado. Cuando realiza correctamente la ablución y luego se dirige a la mezquita únicamente con la intención de rezar, por cada paso que da se le eleva un grado y se le perdona un pecado. Después, cuando reza, mientras permanezca en el lugar donde rezó, los ángeles continúan invocando bendiciones para él, hasta que pierda la ablución. Dicen: “¡Oh Allah, ten misericordia de él! ¡Concédele el bien!”. Y mientras espera la siguiente oración, se encuentra como si estuviera rezando». Bujari y Muslim.
3. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— también narró: Un ciego se presentó ante el Mensajero de Allah ﷺ y dijo: «¡Oh Mensajero de Allah ﷺ!, no tengo quien me guíe y me lleve a la mezquita». Luego pidió al Mensajero de Allah ﷺ permiso para rezar en casa. Él se lo concedió. Cuando el hombre se dispuso a marcharse, le preguntó: «¿Oyes la llamada a la oración?». Respondió: «Sí». Dijo: «Entonces respóndela». —Muslim.
4. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— también narró que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «¡Por Allah!, quisiera ordenar que se recogiera leña y, después de recogerla, ordenar a alguien que dirigiera la oración en la mezquita. Luego iría a las casas de algunos hombres y les prendería fuego» (es decir, a las casas de quienes no acudieron a la congregación sin una excusa válida). Bujari y Muslim.
5. Ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él— dijo: «Quien se alegre de encontrarse con Allah al día siguiente en condición de musulmán, que preserve estas oraciones allí donde se hace la llamada a la oración. Allah ha establecido para vuestro Profeta las sunan de la guía —las normas permanentes—. Preservar estas oraciones en los lugares donde se hace la llamada forma parte de esas normas permanentes de la guía. Si rezarais en vuestras casas, como reza quien se ausenta de la congregación, abandonaríais la sunna de vuestro Profeta. Y si abandonarais la sunna de vuestro Profeta, os extraviaríais. En nuestra época vimos que nadie se ausentaba de la congregación salvo quien era conocido como hipócrita. Incluso algunos acudían apoyándose en los hombros de dos hombres y se colocaban en la fila». Muslim. En otra narración de Ibn Mas‘ud se dice: «El Mensajero de Allah ﷺ nos enseñó que una de las sunan de la guía consiste en rezar en la mezquita donde se hace la llamada a la oración.
6. Abu al-Dardá, que Dios esté complacido con él, dijo: Oí al Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, decir: «Si en una aldea o en un asentamiento nómada no se establece la oración —es decir, en congregación—, Satanás prevalecerá sobre ellos. Por tanto, estableced sin duda la oración en congregación, pues el lobo solo devora a la oveja que se separa del rebaño». —Abu Dawud.
2. La participación de las mujeres en la oración congregacional de la mezquita y la virtud de rezar en casa. Está permitido que las mujeres vayan a la mezquita y recen en congregación, siempre que no hagan nada que despierte el deseo de los hombres ni utilicen algo que pueda desviar a la gente, como adornarse o usar perfume. Ibn Umar, que Dios esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, dijo: «No impidáis a las mujeres ir a las mezquitas; sin embargo, sus casas son mejores para ellas». Abu Huraira, que Dios esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, dijo: «No impidáis a las siervas de Dios acudir a las mezquitas de Dios; pero que vayan a la mezquita sin usar perfume». —Ahmad y Abu Dawud. Abu Huraira también dijo: El Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Ninguna mujer debe venir a rezar con nosotros la oración de la noche después de haberse aplicado perfume». —Muslim, Abu Dawud y al-Nasa’i.
Sin embargo, para las mujeres es mejor rezar en sus casas. Ahmad y al-Tabarani narraron que Umm Humayd al-Sa’idiyya fue al Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, y le dijo: «Oh, Mensajero de Dios, quiero rezar contigo». El Mensajero de Dios dijo: «Sé que quieres hacerlo. Pero que reces en tu propia habitación es mejor para ti que rezar en la mezquita de tu barrio; y que reces en la mezquita de tu barrio es mejor para ti que rezar en la mezquita central de tu zona».
3. Rezar en una mezquita relativamente más distante y en una congregación más numerosa
Es mustahabb rezar en la mezquita que está relativamente más lejos, pero en la que se reúne un mayor número de fieles. Muslim narró de Abu Musa, que Dios esté complacido con él, que el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuanto más lejos vaya una persona para rezar, mayor será su recompensa». Y Yabir dijo: «Banu Salama quiso trasladarse a un lugar cercano a la mezquita porque los alrededores habían quedado vacíos. Cuando el Mensajero de Dios se enteró, dijo: “Oh, Banu Salama, me he enterado de que queréis trasladaros cerca de la mezquita”. Ellos dijeron: “Sí, oh, Mensajero de Dios; eso es lo que queremos”. El Mensajero dijo: “Permaneced más bien aferrados a vuestras viviendas; vuestras huellas quedan registradas”». Además, anteriormente se citó en al-Bujari y Muslim un hadiz narrado por Abu Huraira sobre este mismo asunto. Y Ubayy ibn Ka’b narró que el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Que una persona rece con otra es más meritorio que que rece sola; y que una persona rece con dos es más meritorio que que rece con una sola. También es más eficaz para liberarla del pecado y purificarla. La congregación en la que se reúne un mayor número de personas es más querida por Dios». —Ahmad, Abu Dawud, al-Nasa’i, Ibn Mayah e Ibn Hibban.
4. Es mustahabb acudir tranquilamente a la mezquita
Es mustahabb ir a la mezquita con tranquilidad y solemnidad. Es makruh ir deprisa o corriendo. Desde el momento en que una persona sale de su casa con la intención de rezar, se la considera ya como alguien que está rezando. Abu Qatada dijo: «Un día estábamos rezando con el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz. De repente, oyó el alboroto de algunas personas. Al terminar la oración, preguntó: “¿Qué os ocurre?”. Ellos respondieron: “Hemos venido corriendo para alcanzar la oración”. El Mensajero dijo: “No hagáis eso. Cuando acudáis a la oración, venid con tranquilidad y serenidad. Rezad lo que alcancéis de la oración en congregación y completad después lo que hayáis perdido”». —Al-Bujari y Muslim. [«Tranquilidad» y «serenidad» tienen un significado semejante. El imán al-Nawawi estableció una diferencia entre ambas. Según él, tranquilidad significa caminar despacio y abstenerse de actividades inútiles durante el trayecto; serenidad significa solemnidad.]
Como bajar la mirada, hablar en voz baja y no mirar de un lado a otro.
Abu Huraira (r. a.) relató que el Mensajero (s. a. s.) dijo: «Al oír la llamada a la إقامة, dirígete a la mezquita, pero hazlo con calma y serenidad; no te apresures. Reza lo que alcances y completa después lo que hayas perdido». —Todas las colecciones de hadices auténticos excepto Tirmidhi. [Este hadiz indica que la parte de la oración que se alcanza con el imán se considera la primera parte de la oración, y la que se pierde se considera la parte posterior].
5. Es recomendable que el imán acorte la oración
Es recomendable que el imán acorte la oración en congregación. Abu Huraira (r. a.) relató que el Mensajero (s. a. s.) dijo: «Cuando uno de vosotros dirige la oración en congregación, debe acortarla, pues entre ellos hay enfermos, ancianos y débiles. Pero si reza solo, puede prolongarla tanto como quiera». —Todas las colecciones de hadices auténticos.
Abbas relató que el Mensajero (s. a. s.) dijo: «Cuando comienzo la oración, deseo prolongarla; pero de repente oigo llorar a un niño, por lo que termino rápidamente la oración. Sé cuánto sufre su madre a causa del llanto del niño». Bujari y Muslim narraron que Anas dijo: «Nunca he rezado detrás de ningún otro imán una oración tan breve y, al mismo tiempo, tan completa como la del Mensajero (s. a. s.)». Abu Umar ibn Abd al-Barr dijo: «Según los eruditos, es unánimemente recomendable que cualquier imán acorte la oración. Sin embargo, cada acto de la oración debe durar lo equivalente a decir “Subhan Allah” tres veces. No se debe omitir ni reducir ningún acto». El Mensajero (s. a. s.) prohibió picotear como un cuervo. Al ver a un hombre terminar la oración sin completar debidamente la inclinación, le dijo: «Ve y vuelve a rezar; no has rezado». También dijo: «Allah no mirará a quien no enderece la espalda después de la inclinación y la postración». Luego Abu Umar dijo: «No conozco ninguna discrepancia sobre que es recomendable que quien sea imán acorte la oración. Por supuesto, se exige realizar completamente cada acto —la inclinación, la postración y demás—». Según una narración, Umar (r. a.) dijo: «No hagáis que Allah sea detestado por los siervos de Allah. Algunos de vosotros, al ser imanes, prolongan la oración y causan dificultades a quienes están detrás».
6. Es recomendable que el imán prolongue la primera rak‘ah
Está permitido por la ley islámica que el imán prolongue la primera rak‘ah para esperar a quien intenta incorporarse a la oración en congregación con el fin de obtener la virtud de la oración colectiva. Del mismo modo, puede esperar a quien desea incorporarse a la congregación mientras el imán está inclinado. También puede esperar durante la última sesión. En el hadiz de Abu Qatada se menciona que el Mensajero (s. a. s.) prolongaba la primera rak‘ah. Abu Sa‘id dijo que, después de comenzar la oración, cuando algunos iban a Yannat al-Baqi para hacer sus necesidades y regresaban tras realizar la ablución, el Mensajero (s. a. s.) todavía se encontraba en la primera rak‘ah. Él prolongaba la primera rak‘ah. —Ahmad, Muslim, Ibn Maya y Nasa’i.
7. Es obligatorio seguir al imán y está prohibido adelantarse a él
Es obligatorio seguir al imán y está prohibido adelantarse a él [Todos los eruditos coinciden en que la oración queda invalidada si uno se adelanta al imán en el takbir de consagración o en la pronunciación del saludo final. Según Ahmad, si uno se adelanta al imán en otros actos, la oración también queda invalidada. Si se realizan los actos al mismo tiempo que el imán, será makruh. Hay que seguir al imán].
Abu Huraira narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El imán ha sido establecido precisamente para que se le siga. Por tanto, no os adelantéis a él. Cuando diga el takbir, decid vosotros también el takbir. Y cuando diga: “Sami‘a Allahu liman hamidah”, decid: “Allahumma rabbana lakal-hamd”. Cuando se postre, postraos vosotros también, y cuando se siente y recite el durud, sentaos todos y recitad el durud». —Bujari y Muslim. Ahmad y Abu Dawud narraron que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El imán está precisamente para que se le imite. Por tanto, cuando diga el takbir, decid vosotros también el takbir; no digáis el takbir hasta que el imán lo haya dicho. Y cuando se incline, inclinaos vosotros también, y no os inclinéis hasta que él se haya inclinado. Y cuando el imán se postre, postraos; no os postréis hasta que el imán se haya postrado». Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— dijo que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando alguno de vosotros levanta la cabeza antes que el imán, ¿no teme que Allah transforme su cabeza en la de un asno o convierta su rostro en el rostro de un asno?». —Todas las colecciones auténticas de hadices. Anas —que Allah esté complacido con él— dijo que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Oh, gente! Yo soy vuestro imán. Por tanto, no os adelantéis a mí en la inclinación, la postración, la posición de pie, la posición sentada ni al finalizar la oración con el saludo». —Ahmad y Muslim. Al-Barra dijo: «Estábamos rezando con el Mensajero de Allah. Cuando el Mensajero de Allah dijo: “Sami‘a Allahu liman hamidah”, ninguno de nosotros dobló la espalda hasta que él colocó su rostro sobre el suelo». —Todas las colecciones auténticas de hadices.
8. La oración en congregación se establece con que se una una sola persona al imán
La oración en congregación se establece con que se una una sola persona al imán, ya sea un niño o una mujer. Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: «Pasé la noche en casa de mi tía Maymuna. Por la noche, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se levantó para rezar y yo me levanté con él. Me coloqué a su izquierda. Él narró todos los hadices auténticos [Este hadiz demuestra que, si alguien no tiene la intención de ser imán y se pone a rezar solo, es válido que otra persona rece detrás de él como seguidor y que él se convierta en su imán. Esto se aplica tanto a las oraciones obligatorias como a las voluntarias. En Bujari se narra de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— estaba rezando en su habitación. La pared de aquella habitación era muy baja. La gente pudo ver al Mensajero de Allah. Al verlo, un grupo se colocó a rezar con él. A la mañana siguiente, la gente habló sobre ello. La noche siguiente, el Mensajero de Allah volvió a levantarse para rezar. También ese día algunas personas rezaron bajo su imamat]». Entonces me tomó por la cabeza, me llevó a su derecha y me colocó allí.
Abu Sa‘id y Abu Huraira —que Allah esté complacido con ambos— dijeron que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «A quien se despierta por la noche, despierta a su esposa y ambos rezan juntos dos rak‘at, se le inscribirá entre los hombres y mujeres que recuerdan a Allah». —Abu Dawud. Abu Sa‘id narró: «Un hombre entró en la mezquita. El Mensajero de Allah ya había rezado con sus compañeros. El Mensajero de Allah dijo: “¿Quién está dispuesto a rezar con este hombre y hacerle caridad?”. Uno de los presentes se levantó y rezó con él». —Ahmad, Abu Dawud y Tirmidhi. Ibn Abi Shayba narró que Abu Bakr as-Siddiq —que Allah esté complacido con él— rezó con aquel hombre. Tirmidhi dedujo de este hadiz que es válido repetir la oración en congregación en una mezquita donde ya se había realizado una oración congregacional. Esta es también la opinión de Ahmad e Ishaq. Según otros eruditos, se debe rezar individualmente. Esta es la opinión de Sufyan, Malik, Shafi‘i e Ibn al-Mubarak.
Sin embargo, realizar simultáneamente varias congregaciones en un mismo lugar es unánimemente inválido, porque contradice el propósito para el que el islam estableció la oración en congregación. También contradice las disposiciones de la sharía.
9. La validez de que el imán se convierta en seguidor de otro imán
Cuando se designa como imán a una persona en ausencia del imán establecido, es válido que, al presentarse este último, la primera persona se convierta en su seguidor. Bujari y Muslim narraron de Sahl ibn Sa‘d: «Cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— fue allí para resolver una disputa entre la tribu de los Banu Amr, llegó el momento de la oración. El almuédano se acercó a Abu Bakr y le dijo: “¿Dirigirás la oración? Entonces pronunciaré la iqama”. Él respondió: “Sí”. Abu Bakr comenzó a dirigir la oración. Poco después llegó el Mensajero de Allah. La gente estaba rezando. El Mensajero de Allah se colocó en la fila. La gente aplaudió. Mientras Abu Bakr estaba rezando, no miraba hacia ningún otro lado. Pero cuando la gente aplaudió con insistencia, miró hacia un lado y vio al Mensajero de Allah. El Mensajero de Allah le indicó: “Permanece en tu sitio y continúa dirigiendo la oración”. Abu Bakr levantó ambas manos y alabó a Allah por la orden que el Mensajero de Allah le había dado respecto a dirigir la oración. Luego Abu Bakr retrocedió y se colocó en la fila; el Mensajero de Allah avanzó, dirigió la oración y después se volvió y se sentó. Entonces dijo: “¡Oh, Abu Bakr! ¿Por qué no continuaste dirigiendo la oración después de que te lo ordené?”. Abu Bakr —que Allah esté complacido con él— respondió: “El hijo de Abu Quhafa no podía dirigir la oración en presencia del Mensajero de Allah”. El Mensajero de Allah preguntó a la gente: “¿Qué ocurrió? ¿Por qué os vi aplaudir tanto?”. Si a alguien le sucede algo inesperado durante la oración, debe decir: “Subhan Allah”. Aplaudir está reservado únicamente para las mujeres».
Ash-Shawkani dijo: Este hadiz demuestra que caminar durante la oración de una fila a la fila contigua no invalida la oración. También demuestra que es válido advertir de algún acontecimiento alabando a Allah y diciendo “Subhan Allah”. Asimismo, es lícito sustituir al imán por otra persona debido a una excusa válida. No hay nada censurable en que la oración sea dirigida por dos imanes. De ello se demuestra que es válido que una persona sea imán durante una parte de la oración y seguidor durante otra. También demuestra la validez de levantar las manos al hacer súplicas y al alabar a Allah durante la oración. Está permitido mirar a un lado o a otro cuando sea necesario. También está permitido dirigirse al orante mediante señas cuando sea necesario. Se demuestra la validez de alabar y agradecer a Allah para honrar la religión, de que una persona menos capacitada sea imán de otra más capacitada y de realizar pequeños movimientos dentro de la oración.
10. Participación parcial en la oración congregacional
Quien se incorpore a la congregación en medio de la oración deberá ponerse de pie, pronunciar el takbir de consagración y participar con el imán en la posición en que este se encuentre. (Si se incorpora a la congregación pronunciando el takbir de consagración antes de que el imán dé el saludo final, obtendrá la recompensa de toda la congregación. Una rak‘a no se considera alcanzada en congregación hasta haber alcanzado su rukū‘. La rak‘a también se considera válida aunque no se alcance completamente el rukū‘ con el imán, o aunque se incline la cabeza y toque las rodillas con las manos antes de que el imán levante la cabeza.
Abū Hurayra, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando acudáis a la oración, si nos encontráis prosternados, prosternaos también vosotros, pero no la contéis como una rak‘a. Quien alcance el rukū‘ habrá alcanzado la rak‘a de la oración». —Abū Dāwūd, Ibn Khuzayma y al-Hākim.
El masbūq (quien ha alcanzado parcialmente la oración congregacional) hará exactamente lo que haga el imán. Se sentará con él en la última sesión. No se pondrá de pie hasta que el imán haya dado el saludo final. Cuando se ponga de pie, lo hará diciendo «Allahu akbar» para completar la oración que le falte.
11. Circunstancias que permiten abandonar la oración congregacional
Está permitido abandonar la oración congregacional cuando se presente cualquiera de las siguientes circunstancias:
1 y 2. Lluvia o nevada: Se narró que Ibn ʿUmar, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, ordenaba al pregonero que convocara a la oración y anunciara: «Orad en vuestras respectivas viviendas durante la noche oscura y lluviosa». —Al-Bujari y Muslim. Se narró que Ŷābir, que Allah esté complacido con él, dijo: Salimos de viaje con el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. Durante el viaje llovió. El Mensajero de Allah dijo: «Quien de vosotros quiera, que rece en su lugar de alojamiento». —Aḥmad, Muslim, Abū Dāwūd y al-Tirmidhi. En una ocasión lluviosa, Ibn ʿAbbās dijo a su almuédano: Después de decir «Ashhadu anna Muhammadan rasūlullah», no digas «Hayya ʿalaṣ-ṣalāh» («Venid a la oración»). Di en su lugar: «Ṣallū fī buyūtikum» («Rezad en vuestras respectivas casas»). Pareció que a la gente le disgustaba aquello. Entonces Ibn ʿAbbās dijo: «¿Os sorprende esto? Quien es mejor que yo, el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, lo hizo. La oración congregacional es una obligación ineludible; sin embargo, no me agradó haceros salir de vuestras casas para caminar por el barro y los caminos resbaladizos». —Al-Bujari y Muslim. La narración de Muslim dice lo siguiente: En un viernes lluvioso, Ibn ʿAbbās ordenó esto a su almuédano. También está permitido abandonar la oración congregacional debido a un calor intenso como una nevada, una oscuridad profunda o el temor a un opresor. Ibn Baṭṭāl dijo: Los eruditos están unánimemente de acuerdo sobre este asunto. Incluyó también las lluvias torrenciales, las tormentas y otros desastres naturales similares.
3. Cuando la comida está servida Ibn ʿUmar, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Si alguno de vosotros está comiendo, no debe apresurarse hasta haber comido lo necesario, aunque la oración congregacional ya haya comenzado». —Al-Bujari.
4. Cuando se tiene necesidad urgente de orinar o defecar, Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: Escuché al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir: «No se debe rezar mientras se ha servido la comida o mientras se siente la necesidad de orinar o defecar». —Ahmad, Muslim y Abu Dawud.
5. Abu al-Dardā —que Allah esté complacido con él— dijo: Es sensato satisfacer primero las propias necesidades, para poder rezar con la mente tranquila. —Bujari.
12. Quién tiene más derecho a dirigir la oración
Quien conoce mejor el Libro de Allah tiene más derecho a dirigir la oración. Si varios son iguales en cuanto a la aptitud para recitar el Corán, tendrá más derecho a dirigirla quien posea mayor conocimiento de la Sunna. Si también en esto hay varios iguales, tendrá más derecho a dirigirla quien sea más antiguo en la emigración. Y si también en esto hay varios iguales, tendrá más derecho a dirigirla quien sea de mayor edad.
a. Abu Sa‘id narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando se reúnan tres personas, una de ellas debe dirigir la oración. Quien conozca más del Corán tiene mayor derecho a dirigirla». —Ahmad, Muslim y Nasā’ī. «Conozca más del Corán» significa que posee mayor conocimiento del Corán y lo conserva mejor en la memoria. Pues en la narración de ‘Amr ibn Salama se dice: «Debe dirigirlos en la oración quien tenga mayor cantidad del Corán entre vosotros».
b. Ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien conozca más del Corán entre los miembros de la congregación deberá dirigirla. Si todos son iguales en cuanto al conocimiento del Corán, será más apto para dirigirla quien tenga mayor conocimiento de la Sunna. Si también son iguales en el conocimiento de la Sunna, será más apto quien sea más antiguo en la emigración. Y si también son iguales en la emigración, será más apto para dirigirla quien sea de mayor edad. Nadie debe dirigir la oración, bajo ninguna circunstancia, en el territorio sometido a la autoridad de otro sin su permiso. Y nadie debe sentarse, sin el permiso del dueño de la casa, en el lugar reservado para él». —Ahmad y Muslim.
Esto significa que el gobernante, el dueño de la casa y el presidente de una reunión tienen más derecho a dirigir la oración que los demás, mientras ninguno de estos responsables dé permiso a otra persona.
Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No es lícito para quien cree en Allah y en el Último Día convertirse en el imán o líder de una comunidad o grupo sin su permiso. Tampoco debe designarse a sí mismo como invitado de una invitación, excluyendo a todos los demás. Si lo hace, será como traicionarlos». —Abu Dawud.
13. Aquellos cuyo imamato es válido
Es válido que un muchacho que distingue entre lo lícito y lo ilícito dirija la oración. Es válido que un ciego dirija la oración; que quien reza de pie sea dirigido por quien reza sentado; que quien reza sentado sea dirigido por quien reza de pie; que quien realiza una oración obligatoria sea dirigido por quien realiza una oración voluntaria; que quien realiza una oración voluntaria sea dirigido por quien realiza una oración obligatoria; que quien hace tayammum sea dirigido por quien tiene la ablución; que quien tiene la ablución sea dirigido por quien hace tayammum; que un residente sea dirigido por un viajero y que un viajero sea dirigido por un residente; asimismo, es correcto y válido que una persona con una condición especial dirija a personas comunes. Amr ibn Salama dirigió la oración de los miembros de su tribu cuando apenas tenía seis o siete años. El Mensajero (s.a.s.) nombró dos veces a Ibn Umm Maktum gobernador interino e imam de Medina, aunque era ciego. Durante la enfermedad que precedió a su muerte, Abu Bakr rezaba sentado en su casa, mientras un grupo de personas rezaba de pie detrás de él. Entonces les indicó que rezaran sentados. Al terminar la oración, cuando se volvió hacia ellos, dijo: «El imam ha sido designado para que se le obedezca. Por tanto, cuando se incline, inclinaos también; y cuando se levante de la inclinación, levantaos. Y si el imam reza sentado, rezad sentados detrás de él». [Según Ishaq, al-Awza‘i, Ibn al-Mundhir y los zahiríes, no es válida la oración de una persona capaz de rezar de pie detrás de alguien que reza sentado por una excusa. Debe rezar sentada, imitando al imam. Algunos consideran, sin embargo, que este hadiz fue abrogado].
Muadh rezaba la oración de la noche con el Mensajero (s.a.s.). Luego regresaba a su tribu y volvía a rezar esa misma oración con ellos. De este modo, su oración se convertía en voluntaria, mientras que para los miembros de su tribu cumplía la oración obligatoria de la noche. Mihjan ibn Adra dijo: «Fui ante el Mensajero (s.a.s.), que se encontraba en la mezquita. Se estableció la oración comunitaria. Él rezó, pero yo no. Me dijo: “¿Por qué no rezaste?”. Respondí: “¡Oh, Mensajero de Allah! He rezado en mi casa y luego he venido ante ti”. Dijo: “Puesto que has venido, reza con ellos y considérala voluntaria”». Al ver a un hombre rezando solo, el Mensajero (s.a.s.) dijo: «¿No hay nadie que le haga caridad a este hombre, es decir, que rece con él?». Amr ibn al-As dirigió la oración haciendo tayammum. El Mensajero (s.a.s.) consideró válida su oración. Durante la conquista de La Meca, el Mensajero (s.a.s.) dirigió todas las oraciones en La Meca, excepto la del ocaso, con dos ciclos cada una. Dijo: «¡Oh, habitantes de La Meca! Levantaos y rezad otros dos ciclos, pues nosotros estamos de viaje. Cuando un viajero reza detrás de un residente, debe rezar cuatro ciclos completos, incluso si logra alcanzar con él menos de un ciclo».
Le preguntaron a Ibn Abbas: «Cuando un viajero reza solo, reza dos ciclos, pero cuando reza detrás de un residente, reza cuatro. ¿Cuál es la razón?». Respondió: «Es la sunna». —Ahmad
14. Aquellos cuyo imamato no es válido
No es válido que una persona enferma dirija la oración para una persona sana ni para una persona afectada por otra enfermedad (por ejemplo, alguien que sufre una emisión involuntaria y continua de orina, heces o gases). Esta es la opinión de la mayoría de los sabios. Según la escuela malikí, este imamato es válido, aunque desaconsejable.
15. Es recomendable que una mujer dirija la oración de otras mujeres
Aisha (que Allah esté complacido con ella) dirigía la oración de las mujeres y se colocaba en la misma fila que ellas. Umm Salama hacía lo mismo. El Mensajero (s.a.s.) nombró a un almuédano para Umm Waraqa y le ordenó a Umm Waraqa dirigir las oraciones obligatorias de las mujeres de su casa.
16. Que un hombre dirija la oración únicamente para mujeres
Abu Ya‘la y al-Tabarani narraron que Ubayy ibn Ka‘b acudió ante el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) y dijo: «Oh, Mensajero, anoche hice algo». Él preguntó: «¿Qué hiciste?». Ubayy respondió: «En mi casa hay algunas mujeres. Ellas me dijeron: “Tú sabes recitar el Corán, pero nosotras no. Dirígenos en la oración”. Así que las dirigí en ocho rak‘at y en el witr». Al oírlo, el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) guardó silencio. Consideramos que su silencio era una aprobación.
17. Es makruh que un pecador manifiesto y un innovador dirijan la oración
Al-Bujari narró que Ibn Umar rezaba detrás de Hayyaj. Muslim narró que Abu Sa‘id al-Judri rezó la oración del ‘Id detrás de Marwan. Ibn Mas‘ud rezó detrás de al-Walid ibn ‘Uqba, aunque este bebía alcohol. En una ocasión, dirigió la oración del alba con cuatro rak‘at, por lo que ‘Uthman lo azotó. Los compañeros y los tabi‘in rezaban detrás de Ibn Abi ‘Ubayd, de quien se afirmaba que era ateo y que llamaba al extravío. El principio que los eruditos seguían al respecto era que la oración válida para una persona también es válida para los demás. Sin embargo, aun así consideraban makruh rezar detrás de un pecador manifiesto o de un innovador. Abu Dawud e Ibn Hibban narraron que un hombre dirigió la oración de un grupo de personas y luego escupió hacia la qibla. El Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) lo vio y dijo: «Que este hombre no vuelva a dirigiros la oración». Después, quiso dirigirlos en la oración, pero ellos se lo impidieron y le informaron de lo que había dicho el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz). Él mencionó el asunto al Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz), quien dijo: «Sí, has causado daño a Allah y a Su Mensajero».
18. La licitud de separarse del imán por una razón válida
Una persona que se ha unido a la oración con el imán puede salir de la oración con la intención de separarse de él y completar sola el resto de la oración si el imán la prolonga y, en tal situación, la persona enferma; teme que algún bien suyo se pierda; teme por sus compañeros de viaje; el sueño la vence, o existe alguna circunstancia similar.
Todos los libros de hadices auténticos narraron de Yabir que Mu‘adh rezaba la oración de la noche con el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz), luego regresaba a su tribu y dirigía la oración para ellos. Un día, el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) retrasó la oración de la noche. Mu‘adh rezó esa oración con él. Luego regresó a su tribu y comenzó a recitar la sura al-Baqara. Entonces un hombre rezó por separado. Le dijeron: «¡Oh, fulano!, has cometido hipocresía». Él respondió: «No he cometido hipocresía. Sin embargo, iré sin falta ante el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) y le informaré del asunto». Después le informó de todo lo sucedido. El Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «¡Oh, Mu‘adh! ¿Acaso quieres causar fitna? ¡Oh, Mu‘adh! ¿Acaso quieres desviar a la gente? Recita tal y tal sura».
19. Repetir la oración con la congregación
Yazid ibn al-Aswad relató: En Mina realizamos la oración del alba con el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él. En ese momento llegaron dos hombres. Se detuvieron en su viaje mientras estaban sobre sus camellos. Por orden del Mensajero de Allah, fueron llevados ante él. Sus cuerpos temblaban de miedo. El Mensajero de Allah les preguntó: «¿Qué les ocurrió para que no realizaran la oración con la congregación? ¿Acaso no son musulmanes?». Ellos respondieron: «¡Oh, Mensajero de Allah! Ciertamente somos musulmanes. Ya habíamos realizado la oración en nuestro lugar de alojamiento». El Mensajero de Allah les dijo: «Cuando realicen la oración en su lugar de alojamiento y luego encuentren la oración en congregación, vuelvan a realizarla con la congregación. Esta oración será voluntaria para ustedes». Ahmad, Abu Dawud, Tirmidhi y Nasai.
Este hadiz demuestra que, si una persona ya ha realizado una oración en congregación o individualmente y después ve que se celebra otra congregación de esa misma oración en la mezquita, la ley islámica recomienda que se una a la congregación posterior con la intención de realizar una oración voluntaria y vuelva a realizarla. Se ha narrado que Hudhayfa, que Allah esté complacido con él, volvió a realizar las oraciones del mediodía, de la tarde y del ocaso después de haberlas realizado una vez en congregación. También se sabe que, después de realizar la oración del alba con Abu Musa en el lugar donde Anas y otros secaban dátiles y demás alimentos, ambos llegaron nuevamente a la mezquita principal y, al encontrar que la oración estaba celebrándose, volvieron a realizarla bajo la dirección de al-Mughira. Sin embargo, respecto al hadiz auténtico en el que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «No realicen dos veces la misma oración en un solo día», Ibn Abd al-Barr dijo: Ahmad e Ishaq están de acuerdo en que esto significa no repetir como obligatoria la misma oración después de haber cumplido la oración obligatoria. Pero quien encuentra una segunda congregación y, siguiendo la orden del Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, repite la misma oración con la intención de realizar una oración voluntaria, no está repitiendo la misma oración en un solo día. Esto se debe a que la primera oración es obligatoria y la segunda es voluntaria. Por tanto, aquí no se considera una repetición de la misma oración.
20. Que el imam se gire y se siente a la derecha o a la izquierda después de pronunciar el salam
Quraysha ibn Hulb relata, de su padre, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, nos dirigía en la oración y luego se volvía y se sentaba tanto hacia su derecha como hacia su izquierda. Abu Dawud, Ibn Mayah y Tirmidhi. Los sabios siguen la práctica de sentarse girándose hacia cualquiera de los dos lados. Ambas formas han sido transmitidas del Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, mediante cadenas auténticas.
Se narró de Aisha, que Allah esté complacido con ella, que, después de pronunciar el salam, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, permanecía sentado únicamente hasta recitar esta súplica: «Oh Allah, Tú eres la Paz y de Ti procede la paz. Bendito eres, oh Poseedor de la majestad y el honor». Ahmad, Muslim, Tirmidhi e Ibn Mayah. (Después de las oraciones del ocaso y del alba, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, no se retiraba de su lugar sin recitar diez veces esta súplica: «No hay divinidad excepto Allah, Único, sin asociado. Suyo es el dominio y Suya es la alabanza. Él da la vida y causa la muerte, y tiene poder sobre todas las cosas». La recompensa de esta súplica se obtiene solamente cuando se recita antes de sentarse extendiendo ambas piernas.)
Ahmad y Bujari también narraron de Umm Salama, que Allah esté complacido con ella, que cuando el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, pronunciaba el salam, las mujeres se levantaban y se marchaban inmediatamente después de que él lo pronunciara. Él permanecía un breve momento en su lugar antes de levantarse. Umm Salama dijo: «Allah conoce mejor la verdadera razón. Sin embargo, creemos que las mujeres se marchaban antes para que los hombres no se encontraran frente a ellas».
21. Que el imam o los seguidores se sitúen en un lugar elevado
Es makruh que el imam realice la oración en un lugar más elevado que los seguidores.
Abu Mas‘ud al-Ansari, que Dios esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, prohibió que el imán se situara en un lugar elevado mientras los orantes que lo seguían permanecieran detrás de él —es decir, en un nivel inferior al suyo—. —Al-Daraqutni. Humam dijo: Hudhayfa, que Dios esté complacido con él, dirigió la oración comunitaria en Mada’in, una antigua ciudad de Irak, situándose en un lugar elevado. Entonces Abu Mas‘ud lo agarró de la ropa y tiró de ella con fuerza. Al terminar la oración, Abu Mas‘ud le dijo: «¿No sabías que los compañeros prohibían dirigir la oración desde un lugar elevado?». Hudhayfa respondió: «Sí, lo sabía; pero lo recordé después de que tiraste de mi ropa». —Abu Dawud, al-Shafi‘i y al-Bayhaqi.
Sin embargo, si el imán tiene una razón especial para situarse en un lugar más elevado que los orantes que lo siguen, no será desaconsejable.
Sahl ibn Sa‘d al-Sa‘idi dijo: Vi al Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, el día en que se construyó por primera vez el púlpito. Se sentó sobre él, pronunció el takbir «Allahu akbar» desde allí, luego hizo la inclinación y después retrocedió, prosternándose al pie del púlpito. Luego volvió al púlpito. Al terminar la oración, se volvió hacia la gente y dijo: «¡Oh, gente! Hice esto para que pudierais rezar siguiendo mi ejemplo y aprender mi oración». —Ahmad, al-Bujari y Muslim.
Sin embargo, es válido que el orante que sigue al imán rece en un lugar más elevado que él. Se ha transmitido que Abu Huraira, que Dios esté complacido con él, rezaba sobre el tejado de la mezquita detrás del imán. También se ha transmitido de Anas, que Dios esté complacido con él, que en Basora participaba en la oración comunitaria en una habitación de la casa de Abu Nafi‘, situada junto al lado derecho de la mezquita y a la misma altura que el suelo de esta. Anas participaba allí en la oración comunitaria y rezaba detrás del imán. Los compañeros no objetaron este hecho. —Sunan de Sa‘id ibn Mansur.
Al-Shawkani dijo: Si el orante que sigue al imán se encuentra a una altura tan superior a la de este que supera los trescientos codos, de modo que no puede conocer correctamente los movimientos del imán, será inválido por consenso, tanto si el lugar es una mezquita como si es otro sitio. Si la diferencia es menor, en principio será válido, mientras no exista una prueba que lo prohíba. Esta norma se demuestra por el ejemplo citado anteriormente de Abu Huraira, y nadie ha formulado objeción alguna al respecto.
22. Seguir al imán cuando hay una barrera entre el imán y el orante que lo sigue
Si puede conocer los movimientos del imán viéndolos u oyéndolos, la oración siguiendo al imán será válida aunque haya una barrera entre ambos. Al-Bujari dijo: Al-Hasan dijo: Si se oye el takbir inicial, la oración siguiendo al imán será válida aunque haya una pared o una calle entre el imán y el orante que lo sigue
será válida. Anteriormente se citó un hadiz según el cual la gente rezaba detrás del Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, incluso desde detrás de las barreras de las casas.
23. Rezar detrás de quien abandona una obligación
Si el imam omite alguna condición o pilar de la oración, pero el seguidor cumple todos los pilares y condiciones y no sabe que el imam los ha omitido, la oración del seguidor detrás de dicho imam será válida. Pues Abu Hurayra narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Los imanes dirigirán vuestra oración. Si la realizan correctamente, el beneficio será para vosotros y para ellos. Pero si cometen un error, el beneficio será para vosotros y el perjuicio recaerá sobre ellos». —Ahmad y al-Bujari—. Sahl dijo: «Oí al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: “El imam es responsable. Si cumple correctamente su función, el beneficio será para él y para la congregación. Pero si no la cumple correctamente, el perjuicio recaerá sobre él, no sobre la congregación”». —Ibn Maya—. También se sabe por hadices auténticos que Umar —que Allah esté complacido con él— dirigió la oración sin saber que se encontraba en estado de yunub (impureza mayor). Después repitió la oración él mismo, pero la gente no la repitió.
24. El nombramiento de un sustituto por parte del imam
Si, mientras el imam se encuentra en la oración, sucede algo que le impide continuar dirigiéndola —por ejemplo, recuerda que está en estado de impureza o pierde la ablución—, puede designar a otra persona para que ocupe su lugar y complete el resto de la oración con los seguidores. Amr ibn Maymun —que Allah esté complacido con él— dijo: «El día en que Umar —que Allah esté complacido con él— fue herido durante la oración del alba, yo estaba de pie en la oración. Entre Umar y yo no había nadie excepto Abdullah ibn Abbas. De repente lo oí decir: “¡Allah es el más grande!”. Luego dijo: “¡Me ha matado —o devorado— un perro!”. Cuando el asesino lo golpeó, dijo esto, tomó la mano de Abdur-Rahman ibn Awf y lo hizo avanzar. Entonces este dirigió la oración brevemente». —Al-Bujari—. Abu Rafi dijo: «Un día Ali dirigía la oración. De repente le brotó mucha sangre de la nariz. Tomó de la mano a un hombre, lo hizo avanzar y salió él mismo». —Said ibn Mansur—. Ahmad dijo: «Umar y Ali realizaron el nombramiento de un sustituto por parte del imam. En cuanto a que los seguidores completaran la oración individualmente, esto ocurrió cuando Muawiya —que Allah esté complacido con él— fue herido. Por ello, en las oraciones posteriores a su herida, la gente completó la oración individualmente».
25. Dirigir la oración de alguien a quien la gente no quiere
Numerosos hadices han prohibido que dirija la oración quien no es querido por la congregación. Sin embargo, el rechazo solo se tendrá en cuenta cuando sea aceptable según la sharía y exista detrás de él una razón reconocida por la sharía.
Se narró de Ibn Abbas que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «La oración de tres personas no es aceptada: la de quien dirige la oración de una congregación mientras la gente no lo quiere; la de la esposa que pasa la noche mientras su esposo está disgustado con ella; y la de dos hermanos que rompen sus relaciones entre sí». —Ibn Maya—. Se narró de Abdullah ibn Amr que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decía: «Allah no acepta la oración de tres personas: la de quien dirige una congregación mientras la gente no lo quiere; la de quien reza después de que ha pasado el tiempo establecido; y la de quien convierte a una persona libre en esclava». —Abu Dawud e Ibn Maya—. Al-Tirmidhi dijo que es desaconsejable que alguien sea imam pese a no ser querido por la gente. Si el imam no es un pecador, entonces quien o quienes lo rechazaron serán pecadores.
26. Deberes del imam hacia los seguidores
1. Si el orante dirigido es uno solo, se situará a la derecha del imán; si son dos o más, se situarán detrás de él. Yábir —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah se puso de pie para la oración. Entonces llegué y me situé a su izquierda. Él me tomó de la mano, luego me hizo girar y me colocó a su derecha. Después llegó Yábir ibn Sajr y se situó a la izquierda del Mensajero. Entonces el Mensajero tomó las manos de todos nosotros y nos hizo situarnos detrás de él». —Muslim, Abu Dawud.
Cuando una mujer asista a la oración en congregación, se situará sola detrás de los hombres y no se situará en la misma fila que ellos. Incluso si se hiciera lo contrario, según la mayoría su oración sería válida.
Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: «En nuestra casa, un huérfano y yo rezamos detrás del Mensajero de Allah. Mi madre se situó detrás de nosotros. Él tomó al huérfano y a mí de la mano y nos colocó detrás de él, y colocó a la anciana detrás de nosotros». —Bujari, Muslim.
2. Es recomendable que el imán se sitúe en el centro de la fila y cerca de las personas sensatas, pues se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah dijo: «Colocad al imán en el centro y cerrad los espacios». —Abu Dawud.
Se narró de Ibn Mas’ud —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero dijo: «Que los sensatos y los adultos de entre vosotros estén cerca de mí; después, los que les siguen, y después, los que les siguen. Y cuidado: que no haya en la congregación alboroto como en un mercado». —Ahmad, Muslim, Abu Dawud, Tirmidhi. Se narró de Anas: «El Mensajero prefería que los emigrados y los ansar estuvieran cerca de él, para poder escoger de entre ellos a quien necesitara». —Ahmad, Abu Dawud. El propósito de colocarlos delante es que puedan corregir el error del imán, advertirle y, si el imán desea nombrar a alguien para que lo sustituya, hacerlo.
3. La posición de las mujeres y los niños. El Mensajero de Allah colocaba a los hombres delante de los niños, a los niños detrás de ellos y a las mujeres detrás de los niños. (Si hubiera un solo niño, se situaría en la fila de los hombres). —Ahmad, Abu Dawud. Y en todos los libros de hadices auténticos, excepto Bujari, se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero dijo: «La mejor fila de los hombres es la primera y la peor es la última. La mejor fila de las mujeres es la última y la peor es la primera».
La última fila de las mujeres es la mejor porque es la que se encuentra más alejada de los hombres. En cambio, en la primera fila existe la posibilidad de mezclarse con ellos.
4. Rezar solo detrás de la fila. Si alguien pronuncia el takbir de inicio con la intención de rezar solo detrás de la fila, luego entra en ella y hace la inclinación con el imán, su oración es válida.
Abu Bakra —que Allah esté complacido con él— llegó a la congregación mientras el Mensajero de Allah estaba inclinado, pero hizo la inclinación antes de alcanzar la fila. Después informó al Mensajero de Allah de lo sucedido. El Mensajero de Allah le dijo: «Que Allah aumente tu deseo de alcanzar la congregación, pero no vuelvas a hacerlo». (Es decir: no te dirijas a la mezquita con tanta demora; no entres en la fila de ese modo después de inclinarte; y no vuelvas a correr con tanta rapidez para alcanzar la congregación). —Ahmad, Bujari, Abu Dawud, Nasa’i. Sin embargo, quien complete toda la oración separado de la fila, según la mayoría de los eruditos, habrá cumplido su oración, aunque esta será reprobable. Según Ahmad, Ishaq, Hammad, Ibn Abi Layla, Waki’, Hasan ibn Salih, Nasa’i e Ibn al-Mundhir, si reza solo detrás de la fila aunque sea una rak’a completa, la oración será inválida.
Warisah dijo: «El Mensajero de Allah vio a un hombre rezando solo detrás de la fila y le ordenó repetir la oración». Cinco de los seis libros de hadices auténticos, excepto Nasa’i. La versión de Ahmad dice así: «Se preguntó al Mensajero de Allah acerca de un hombre que había rezado solo detrás de la fila. Él dijo: “Que repita la oración”». Ali ibn Shaiban dijo: «El Mensajero de Allah vio a un hombre rezando solo detrás de la fila y se puso de pie. Cuando el hombre terminó la oración y se dispuso a marcharse, le dijo: “Presta atención a tu oración, pues no hay oración solo detrás de la fila”». —Ahmad, Ibn Mayah, Bayhaqi.
Sin embargo, la mayoría de los eruditos siguen el hadiz de Abu Bakra, pues, aunque él completó parte de la oración detrás de la fila, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— no le ordenó repetirla. Por tanto, la orden de repetir la oración mencionada en los demás hadices debe interpretarse así: se ordenó hacerlo como acto recomendado y para exhortar a realizar lo mejor. Kamal ibn al-Humam dijo: Nuestros imanes han establecido, basándose en el hadiz de Wabisa, que es recomendable repetirla, y, basándose en el hadiz de Ali ibn Shaiban, que, si no se repite, quedará una deficiencia en la oración, de modo que estos dos hadices sean compatibles con el de Abu Bakra. En efecto, del hadiz de Abu Bakra se desprende aparentemente que no existe obligación de repetir la oración. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— no le ordenó repetirla. En cuanto a quien llega a la oración en congregación y ve que no hay lugar en la fila, ni siquiera un espacio libre, existen dos opiniones. Algunos dicen que debe ponerse de pie solo y rezar, y que le está prohibido llevar a alguien de la fila. Otros dicen que, después de pronunciar el takbir de consagración, debe sacar de la fila a alguien que conozca esta norma. Es recomendable que la persona que sea sacada acepte la invitación de quien la llama.
5. Enderezar las filas y cerrar los espacios: Es recomendable que el imán ordene a los musulmanes enderezar las filas y cerrar los espacios que haya entre ellas antes de comenzar la oración.
Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: Antes de pronunciar el takbir de consagración, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se acercaba a nosotros y decía: «Permaneced juntos, hombro con hombro, y ordenaos». —Bujari y Muslim. En otra narración de Bujari y Muslim, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Enderezad las filas, pues enderezar las filas perfecciona la oración». Nu’man ibn Bashir dijo: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos colocaba derechos en las filas, como se alinean los recipientes uniéndolos unos con otros. Finalmente, cuando consideró que habíamos comprendido y dominado de él la cuestión de enderezar las filas, un día se volvió y miró. Vio a un hombre sobresaliendo con el pecho. Entonces dijo: «Enderezaréis vuestras filas, o Allah sembrará entre vosotros la enemistad, el odio y el rencor». —Las cinco colecciones auténticas restantes, excepto Tirmidhi. Ahmad y Tabarani narraron que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Enderezad vuestras filas, colocad los hombros al mismo nivel, sed flexibles con vuestros hermanos y cerrad los espacios, pues Satanás se introduce entre vosotros como un cabrito». Abu Dawud, Nasai y Bayhaqi narraron que Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Completad primero la fila delantera y después la siguiente; cualquier deficiencia debe quedar en la última fila». Bazzar narró de Ibn Umar: «Cada paso que da una persona al dirigirse a cerrar un espacio en la fila tiene más recompensa que cualquier otro paso». Nasai, Hakim e Ibn Juzayma narraron del mismo transmisor que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien une una fila, Allah lo une; y a quien rompe una fila, Allah lo rompe». Todas las colecciones auténticas restantes, excepto Bujari y Tirmidhi, narraron de Yabir ibn Samura que dijo: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— vino una vez a nosotros y dijo: «¿No podéis formar las filas del mismo modo que los ángeles las forman ante su Señor?». Dijimos: «Oh, Mensajero de Allah, ¿cómo forman los ángeles las filas ante su Señor?». Respondió: «Completan primero la primera fila y permanecen juntos, hombro con hombro, en la fila».
6. Exhortación a situarse en el lado derecho de la fila: Ya se ha citado anteriormente la palabra del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «Si la gente supiera qué recompensa hay en pronunciar la llamada a la oración y en ocupar la primera fila, y no hubiera otra manera de obtener esa oportunidad que echar suertes, ciertamente echarían suertes.
Se narró de Abu Sa’id al-Judri —que Allah esté complacido con él—: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— observó entre sus compañeros la tendencia a quedarse atrás de la primera fila. Por ello les dijo: «Avanzad y rezad detrás de mí; quienes vengan después de vosotros, que recen detrás de vosotros. Y quienes permanezcan siempre atrás, Allah los dejará atrás». —Muslim, Nasai, Abu Dawud e Ibn Mayah.
En otra narración de Abu Dawud e Ibn Mayah, Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Allah envía Su misericordia sobre quienes rezan en el lado derecho de la fila, y los ángeles suplican misericordia para ellos». La gente preguntó: «Oh, Mensajero de Allah, ¿también sobre la primera fila?». Respondió: «Allah envía Su misericordia y los ángeles suplican por la primera fila». Volvieron a preguntar: «Oh, Mensajero de Allah, ¿y la segunda fila?». Esta vez respondió: «Sí, también sobre la segunda fila».
7. Hacer llegar la voz del imán: Es recomendable hacer llegar la voz del imán a todos los fieles que están detrás de él cuando la voz no llega y existe necesidad de hacerla llegar. Pero cuando la voz del imán llega a los oídos de toda la congregación, intentar amplificarla de nuevo es una innovación sumamente reprobable. Esta es la opinión unánime de todos los imanes.
17. Descripción de la mezquita
1. La tierra es la mezquita de esta comunidad
Una característica de la comunidad de Muhammad es que Allah ha hecho pura y mezquita para ella toda la tierra. Por tanto, cuando llegue el momento de la oración a cualquier musulmán, esté donde esté, debe rezar allí mismo. Abu Dharr dijo: Preguntamos: «Oh, Mensajero, ¿qué mezquita fue establecida primero en la tierra?». Él respondió: «La Mezquita Sagrada». Pregunté: «¿Y cuál fue después?». Él respondió: «La Mezquita de Al-Aqsa». Pregunté: «¿Cuánto tiempo transcurrió entre la fundación de estas dos mezquitas?». Él respondió: «Cuarenta años». Luego dijo: «Dondequiera que te llegue el momento de la oración, reza allí, pues ese lugar es una mezquita». —Todas las colecciones de hadices auténticos.
2. La virtud de construir mezquitas
a. Se narró de Uthmán —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo:مَن بَنِي لِلَّهِ مَسْجِدًا يَبْتَغِي بِهِ وَجْهَ الله بَنَى اللهُ لَهُ بَيْتًا فِي الْجَنَّةِ . مُتَّفَقٌ عَلَيْهِEl Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien construya una mezquita buscando con ello la complacencia de Allah, Allah le construirá una casa en el Paraíso». —Al-Bujari y Muslim.
b. Ahmad, Ibn Hibban y Al-Bazzar narraron de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien construya una mezquita por Allah, aunque sea tan pequeña como el lugar donde un ave pone sus huevos, Allah le construirá una casa en el Paraíso».
3. La súplica para dirigirse a la mezquita
a. Umm Salama —que Allah esté complacido con ella— dijo que, cuando el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— salía de casa, decía:
تَوَكَّلْتُ عَلَى اللَّهِ اللَّمَ إِنِّي أَعُوذُ بِكَ أَنْ أَسِلٌ أَوْ أَضَلَّ أَوْ أَزِلَ أَوْ أَزَلَ أَوْ أَظْلِمَ أَوْ أَظْلَرَ أَوْ اجْعَلَ أَوْ يُعْمَلْ عَلَيَّ. رواه اصحاب السنن وسععه الترمذي .
«Parto en el nombre de Allah, confío en Allah. ¡Oh, Allah!, busco refugio en Ti para no extraviarme ni ser desviado por nadie; para no tropezar ni hacer que nadie tropiece; para no cometer injusticia contra nadie ni ser víctima de injusticia; y para no comportarme como un ignorante ni ser tratado con ignorancia. —Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Majah.
b. Abu Dawud, al-Nasa’i e Ibn Majah narraron de Anas (que Allah esté complacido con él). El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz)
dijo: Quien, al salir de su casa, diga:
بِاسْرِ اللَّهِ تَوَكَّلْتُ عَلَى اللَّهِ، وَلَا حَوْلَ وَلَا قُوَّةَ إِلَّا بِاللَّهِ.
Se le dirá: «Esto te basta; has sido guiado, protegido, y Satanás huye de ti».
c. Al-Bujari y Muslim narraron de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz), al dirigirse hacia la mezquita, decía:
اللَّهُ أَجْعَلْ فِي قَلْبِي نُورًا وَفِي بَصَرِي نَوْرًا، وَفِي سَبْعِي نُورًا، وَعَنْ يَمِينِي نُورًا، وَخَلْفِي نَوْرًا، وفي عصبي نورا، وفي لحمي نورا، وفي دمعي نورا، وفِي شَعْرِي نُورًا، وَفِي بَكْرِي نُورًا.
En otra narración de Sahih Muslim se menciona que dijo así:
اللَّهم أَجْعَلْ فِي قَلْبِي نُورًا، وَفِي لِسَانِي لَوْرًا، وَاجْعَلْ فِي سَبْعِي لَوْرًا وَفِي بَصَرِي نَوْرًا، وَاجْعَلْ مِن خَلْفِي نورا، وَمِن أَمَا مِي نُورًا، واجعل من فوقي نورا، ومن تَحْتِي نُورًا، اللهم أعطني نورا.
Significado: ¡Oh, Al-lah!, pon luz en mi corazón, pon luz en mis ojos, pon luz en mis oídos, pon luz a mi derecha. Pon luz detrás de mí. Pon luz en mis nervios, pon luz en mi carne, pon luz en mis lágrimas, pon luz en mi cabello, pon luz en mi piel. Adición según la narración de Muslim: pon luz en mi lengua, pon luz delante de mí, pon luz arriba de mí, pon luz debajo de mí. ¡Oh, Al-lah!, dame luz.”
d. Ahmad, Ibn Juzaima e Ibn Mayah narraron de Abu Sa‘id que el Mensajero de Al-lah —que Al-lah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando alguien sale de su casa para la oración y dice:
اللهم إني أسألك بحق السائلين عَلَيْكَ وَبِحَقِّ مَنْشَايَ مَلا فَإِنِّي لَمْ أَخْرُجْ أَمْرًا وَلَا بَطَرًا وَلَا رِيَاهُ وَلَا سَمِعَةً، خَرَجْتُ أَنْقَاء سَخَطِكَ، وَابْتِغَاءَ مَرْضَاتِكَ، أَسْأَلُكَ أَنْ تُنْقِذَنِي مِنَ النَّارِ، وَأَنْ تَغْفِرَ لِي ذُنُوبِي إِنَّهُ لا يَغْفِرُ الذُّنُوبَ إِلَّا
أَنْتَ .
“¡Oh, Al-lah!, por el derecho de quienes te suplican y por el derecho de este viaje mío, te suplico. Pues no niego tus bendiciones ni dejo de agradecértelas, ni adoro con la intención de que la gente me vea o me oiga. He salido de mi casa para protegerme de tu desagrado. Buscando tu complacencia, te suplico que me protejas del Infierno y perdones mis pecados; nadie puede perdonar los pecados excepto Tú”. Al-lah designa para él a setenta mil ángeles para que pidan perdón por él, y Al-lah continúa dirigiendo su atención hacia él hasta que termina su oración.
4. Súplica para entrar en la mezquita y salir de ella
Para quien desea entrar en la mezquita, la Sunna consiste en entrar con el pie derecho y decir:
أَعُوذُ بِاللَّهِ الْعَظِيمُ وَيَوَجهِ الكَرِيرِ، وَسُلْطَانِهِ الْقَدِيرِ، مِنَ الشَّيْطَانِ الرَّحِيمِ، بِسْمِ اللهِ اللَّهُ مَل عَلَى مُحَمَّدٍ اللَّه اغْفِرْ لِي ذُنُوبِي وَافْتَحْ لِي أَبْوَابَ رَحْمَتِكَ .
«Busco refugio en Allah el Altísimo, en Su grandiosa complacencia y en Su autoridad eterna, contra Satanás el expulsado. En el nombre de Allah. ¡Oh Allah!, envía bendiciones sobre Muhammad. ¡Oh Allah!, perdona mis pecados y ábreme las puertas de Tu misericordia». Y cuando salga, que salga con el pie izquierdo y diga:
بِسْمِ اللهِ اللَّه صَلِّ عَلَى مُحَمد الله اغْفِرْ لِي ذُنُوبِي وَافْتَحْ لِي أَبْوَابَ فَضْلِكَ اللَّهُ أَعْصِنِي من الشيطان الرجيم .
«En el nombre de Allah. ¡Oh Allah!, envía bendiciones sobre Muhammad. ¡Oh Allah!, perdona mis pecados y ábreme las puertas de Tu favor. ¡Oh Allah!, protégeme de Satanás».
5. La virtud de ir a la mezquita y sentarse en ella
a. Ahmad, al-Bujari y Muslim narraron, de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien vaya a la mezquita por la mañana y por la tarde, Allah le preparará el Paraíso como alojamiento, cada vez que vaya por la mañana o por la tarde».
b. Ahmad, Ibn Maja, Ibn Juzayma, Ibn Hibban y al-Tirmidhi narraron, de Abu Saíd, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando veáis a una persona frecuentar mucho la mezquita, dad testimonio de su fe, pues Allah ha dicho: “Solo mantiene las mezquitas quien cree en Allah y en el Último Día”».
c. Muslim narró, de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien realiza la purificación en su casa y luego se dirige a la Casa de Allah con el propósito de cumplir una obligación prescrita por Allah, con uno de sus pasos se le borra un pecado y con el otro se eleva su rango».
d. At-Tabarani y al-Bazzar narran de Abu Darda que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «La mezquita es el hogar de todo aquel que teme a Allah. Y a quien tiene la mezquita por hogar, Allah le garantiza misericordia y protección contra el castigo, y le garantiza atravesar el camino hacia el Paraíso hasta llegar al destino de la complacencia de Allah. El destino de la complacencia de Allah es el Paraíso».
6. Tahiyyat al-Masjid
Se ha narrado en todas las colecciones auténticas de hadices, según Abu Qatada, que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando alguno de vosotros llegue a la mezquita, que rece dos rak‘as realizando dos postraciones antes de sentarse».
7. La mejor mezquita
a. Al-Bayhaqi narra de Jabir que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Una oración en la Mezquita Sagrada equivale a cien mil oraciones; una oración en mi mezquita equivale a mil oraciones; y una oración en Bayt al-Maqdis equivale a quinientas oraciones».
b. Ahmad narró que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Una oración en esta mezquita mía es mejor que mil rak‘as en todas las demás mezquitas, excepto en la Mezquita Sagrada. Y una oración en la Mezquita Sagrada es cien veces mejor que una oración en esta mezquita mía».
c. Todas las colecciones de hadices auténticos narraron que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Está prohibido viajar hacia cualquier lugar salvo hacia tres mezquitas: la Mezquita Sagrada, esta mezquita mía y la Mezquita de Al-Aqsa».
8. Embellecer las mezquitas
a. Ahmad, Abu Dawud, An-Nasa’i e Ibn Majah narraron de Anas, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «La Hora no llegará mientras la gente no se jacte de sus mezquitas». La versión de Ibn Juzayma dice así: «Llegará una época en la que la gente se jactará de sus mezquitas. Sin embargo, después de eso, apenas las frecuentarán; es decir, acudirán poco a las mezquitas».
b. Abu Dawud e Ibn Hibban narraron, de Ibn Abbas, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No se me ha ordenado elevar las mezquitas más de lo necesario». Abu Dawud añadió: Ibn Abbas dijo: «Del mismo modo que los judíos y los cristianos adornaban sus lugares de culto, vosotros adornaréis las mezquitas».
c. Ibn Juzaima narró que Umar —que Allah esté complacido con él— ordenó construir las mezquitas y dijo: «Estoy protegiendo a los orantes de la lluvia. No pintes la mezquita de rojo o amarillo, pues esos colores distraerán a la gente de la adoración». —Bujari.
9. Mantener limpia la mezquita y perfumarla
a. Ahmad, Abu Dawud, Tirmidhi, Ibn Mayah e Ibn Hibban narraron, de Aisha —que Allah esté complacido con ella—: El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— ordenó construir mezquitas en las localidades y mandó mantenerlas limpias y perfumarlas. La versión de Abu Dawud dice: «El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos ordenaba construir mezquitas en nuestras zonas residenciales, repararlas y purificarlas». Y cuando Abdullah se sentaba en el púlpito, perfumaba la mezquita.
b. Anas narró que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Se me mostró la recompensa que recibirá mi comunidad, incluso por retirar la basura de la mezquita». —Abu Dawud y Tirmidhi.
10. Mantenimiento de la mezquita
La mezquita es la casa de la adoración. Es necesario protegerla de toda clase de suciedad, basura y malos olores.
Muslim narró que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La mezquita no es un lugar apropiado para la suciedad, la basura ni la orina. Es únicamente para recordar a Allah y estudiar el Corán». Ahmad narró que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando alguno de vosotros tosa o se suene la nariz, debe hacer desaparecer su flema o mucosidad, para que no se adhiera al cuerpo o la ropa de ningún creyente y le cause molestias». Ahmad y Bujari narraron, de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando alguno de vosotros se ponga de pie para orar, no debe escupir hacia delante».
Porque mientras permanece en la oración, está conversando con Allah; y tampoco debe escupir hacia la derecha, pues a la derecha está el ángel. Debe escupir hacia la izquierda o enterrarlo en el suelo bajo su pie. Yabir (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Que nadie que haya comido cebolla, ajo o kurrath (una verdura especialmente maloliente) se acerque a nuestra mezquita. Pues aquello que causa molestias a las personas también causa molestias a los ángeles». Un día, durante el sermón del viernes, Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: «¡Oh, gente! Coméis los frutos de dos árboles que considero detestables: la cebolla y el ajo. Vi al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) que, cuando percibía en alguien el olor de esas dos cosas, ordenaba que lo sacaran hacia al-Baqi. Si alguno de vosotros las come, que las cocine para eliminar su mal olor antes de comerlas». —Ahmad, Muslim y al-Nasa’i. [Comer cebolla y ajo crudos es lícito. Sin embargo, después de comerlos no está permitido acudir a la mezquita ni a lugares de reunión hasta que desaparezca su mal olor. También se incluyen otros malos olores, como el del tabaco, los eructos y el mal aliento.]
11. Es reprobable anunciar objetos perdidos, comprar y vender, y recitar poesía
Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Quien oiga a alguien anunciar en la mezquita un objeto perdido, que diga: “¡Que Allah no te lo devuelva!”. Pues las mezquitas no fueron construidas para eso». —Muslim. También se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando veas a alguien comprando o vendiendo en la mezquita, dile: “¡Que Allah no haga rentable tu comercio!”». —al-Nasa’i y al-Tirmidhi. Y Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió comprar y vender en la mezquita, recitar poesía, anunciar objetos perdidos y sentarse formando un círculo antes de la oración del viernes (es decir, celebrar reuniones o encuentros)». —Los cinco libros auténticos de hadices
La poesía cuya recitación está prohibida en la mezquita es la que contiene censura y difamación de algún musulmán, elogios a algún opresor, obscenidades y cosas semejantes. No está prohibida la poesía que contiene enseñanzas, elogios al islam o estímulo para realizar buenas obras.
Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) narró: Umar (que Allah esté complacido con él) vio a Hassan recitando poesía en la mezquita. Lo miró y luego dijo: «Yo también recitaba poesía en la mezquita, y allí había alguien mejor que tú». Después miró a Abu Huraira y dijo: «Te conjuro por Allah: ¿escuchaste al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir: “¡Respóndeles en mi nombre! ¡Oh, Allah, fortalécelo —a Hassan— con Gabriel!”?». Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) respondió: «Sí, lo escuché». —Al-Bujari y Muslim.
12. Mendigar en la mezquita
El jeque del islam Ibn Taymiyya dijo: Mendigar es, en principio, ilícito, ya sea en la mezquita o en cualquier otro lugar. Sin embargo, se permite en caso de necesidad inevitable. Si surge una necesidad extrema, puede mendigar dentro de la mezquita siempre que sea posible sin causar molestias a nadie; por ejemplo, sin pasar por encima de los cuellos de los orantes, sin dar una descripción falsa y sin hablar en voz alta de manera que resulte incómodo para la gente. Por ejemplo, si el predicador está pronunciando un sermón y los orantes lo escuchan y adquieren conocimiento, y su petición de limosna no causa ninguna interrupción, entonces mendigar es lícito.
13. Elevar la voz en la mezquita
Está prohibido levantar la voz en la mezquita; incluso está prohibido recitar el Corán en voz alta cuando ello molesta a quienes están orando. Sin embargo, el estudio del conocimiento islámico constituye una excepción.
Ibn Umar relató que un día el Mensajero de Allah salió ante la gente. Ellos estaban rezando mientras recitaban el Corán en voz alta. Entonces el Mensajero de Allah dijo: «El orante conversa con su Señor; por tanto, debe considerar qué está diciendo. Ninguno de vosotros debe elevar la voz sobre la de otro al recitar». —Ahmad. Abu Sa‘id relató que el Mensajero de Allah realizó el i‘tikaf en la mezquita. Al oír a los orantes recitar el Corán en voz alta, descorrió la cortina y dijo: «Escuchad: todos vosotros estáis conversando con vuestro Señor. Así pues, no os molestéis unos a otros, y nadie debe recitar el Corán en voz alta causando molestias a los demás». —Abu Dawud, al-Nasa’i, al-Bayhaqi y al-Hakim.
14. Hablar en la mezquita
El imán al-Nawawi dijo: Está permitido hablar en la mezquita sobre asuntos lícitos, ya sean mundanos o de cualquier otra índole. Incluso si ello provoca risas o constituye alguna forma de entretenimiento, sigue siendo lícito mientras se limite a asuntos lícitos. Yabir ibn Samura dijo: «El Mensajero de Allah no abandonaba el lugar donde había rezado la oración del alba hasta que salía el sol. Cuando salía el sol, se marchaba. Durante ese tiempo, la gente conversaba sobre diversos asuntos; incluso surgían conversaciones de la época de la ignorancia. Entonces ellos reían y el Mensajero sonreía». —Muslim.
15. Está permitido comer, beber y dormir en la mezquita
Ibn Umar dijo: «Durante la época del Mensajero de Allah dormíamos en la mezquita y, a veces, simplemente permanecíamos acostados, revolcándonos. En aquel entonces éramos jóvenes». El imán al-Nawawi dijo: Está comprobado que los moradores de al-Suffa, los miembros de la tribu de Urayna, Ali, Safwan ibn Umayya y muchos de los compañeros dormían en la Mezquita del Profeta. Antes de aceptar el islam, Sumama pasó una noche en la mezquita. Todo esto ocurrió durante la vida del Mensajero de Allah. El imán al-Shafi‘i dijo en su obra al-Umm: «Si un politeísta pudo dormir en la mezquita, también puede hacerlo un musulmán». En la obra titulada al-Mukhtasar se afirma: «Un politeísta puede pasar la noche en cualquier mezquita excepto en la Mezquita Sagrada». Abdullah ibn al-Harith dijo: «Durante la vida del Mensajero de Allah comíamos carne y pan sentados en la mezquita». —Ibn Maya.
16. Entrelazar los dedos de una mano con los de la otra
Es desaconsejable entrelazar los dedos mientras se va a la mezquita para rezar y mientras se permanece sentado en ella esperando la oración. Fuera de esos momentos no es desaconsejable, ni siquiera dentro de la mezquita. Ka‘b relató que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando uno de vosotros realiza correctamente la ablución y luego va a la mezquita con la intención de rezar, no debe entrelazar los dedos, pues en ese momento se considera que está en oración». —Ahmad, Abu Dawud y al-Tirmidhi. Abu Sa‘id dijo: «Entré en la mezquita con el Mensajero de Allah y vi a un hombre sentado en el centro de la mezquita. Tenía los dedos de las manos entrelazados y su cuerpo estaba cubierto con una prenda. El Mensajero hizo una señal al hombre, pero este no comprendió la señal. Entonces el Mensajero de Allah lo miró y le dijo: “Cuando uno de vosotros se encuentre en la mezquita, no debe entrelazar los dedos, porque eso es obra de Satanás. Mientras uno de vosotros permanezca en la mezquita, se considera que está en oración, hasta que salga de ella”». —Ahmad.
17. Rezar entre las columnas
Rezar entre las columnas es lícito para el imán y para quien reza solo. Al-Bujari y Muslim narraron de Ibn Umar que, cuando el Mensajero de Allah entró en la Kaaba, rezó entre dos columnas. Saíd ibn Yubair, Ibrahim al-Taimi y Suwaid ibn Gufla dirigían la oración de sus respectivas tribus entre las columnas. Sin embargo, para los seguidores, rezar entre las columnas es makruh cuando la presión de la multitud es leve, pero no lo es cuando la presión es intensa. Anas dijo: «Se nos prohibía rezar entre las columnas y se nos apartaba de allí». Al-Hakim. Muawiya dijo: «Durante la época del Mensajero de Allah se nos prohibía formar filas entre las columnas y se nos expulsaba de allí». Ibn Mayah. Saíd ibn Mansur narró que Ibn Masud, Ibn Abbas y Hudhaifa prohibían hacerlo. Ibn Sayyid al-Nas dijo: «No se sabe que ningún compañero se opusiera a esto».
18. Lugares donde está prohibido rezar
1. Está prohibido rezar ante una tumba o en un cementerio [La prohibición de tomar las tumbas como mezquitas tiene como objetivo evitar la veneración excesiva del difunto y el riesgo de caer en el extravío].
Al-Bujari, Muslim, Ahmad y an-Nasai narraron de Aisha que el Mensajero de Allah dijo: «¡Que Allah maldiga a los judíos y a los cristianos! Pues convirtieron las tumbas de sus profetas en mezquitas». Ahmad y Muslim narraron de Abu Mirsad que el Mensajero de Allah dijo: «No recéis orientados hacia las tumbas ni os sentéis sobre ellas». Yundub dijo: «Escuché al Mensajero, cinco días antes de su muerte, decir: “Vuestros predecesores tomaron las tumbas de sus profetas y de los justos como mezquitas. ¡Cuidado! No toméis las tumbas como mezquitas. Os prohíbo hacerlo”». Aisha narró: «Umm Salama informó al Mensajero de Allah que, durante su estancia en Abisinia, había visto allí un lugar de culto cristiano llamado Mariah. Le mencionó las imágenes que había visto en él. El Mensajero de Allah dijo: “Son un pueblo que, cuando moría entre ellos una persona justa, construían una mezquita sobre su tumba y colocaban en ella aquellas imágenes. Son las peores criaturas ante Allah”». Al-Bujari, Muslim y an-Nasai [Hay muchos hadices categóricos e inequívocos que expresan la prohibición de rezar cerca de las tumbas, ya se trate de una sola tumba o de varias. Por tanto, esta prohibición es clara y manifiesta, y transgredirla no es admisible en modo alguno].
El Mensajero de Allah también dijo: «Allah ha maldecido a las mujeres que visitan las tumbas, a quienes las convierten en mezquitas y a quienes encienden lámparas en ellas». Muchos eruditos han entendido esta prohibición en el sentido de que es makruh, tanto si se reza teniendo el cementerio delante como detrás. Sin embargo, según la escuela zahirí, el significado de esta prohibición es que está prohibido y que la oración en el cementerio es inválida. La opinión de la escuela hanbalí es la misma cuando hay tres tumbas o más. Si hay una o dos tumbas, la oración es válida. No obstante, rezar orientado hacia la tumba es makruh; de lo contrario, no lo es.
2. Está prohibido rezar en los lugares de culto de judíos y cristianos
Abu Musa al-Ashari y Umar ibn Abd al-Aziz rezaron en lugares de culto cristianos.
Según al-Sha‘bi, ‘Ata e Ibn Sirin, no hay ningún inconveniente en ello. Al-Bujari dijo: Ibn ‘Abbas solía rezar en las sinagogas de los judíos. Sin embargo, no rezó en una de sus sinagogas porque allí había ídolos. Desde Nayrán informaron a ‘Umar —que Allah esté complacido con él— que la sinagoga de los judíos era el lugar más hermoso y limpio de allí. ‘Umar respondió: «Lavadla con agua y hojas de azufaifo, y luego rezad allí». Según los hanafíes y los shafi‘íes, rezar en las sinagogas de los judíos y en las iglesias de los cristianos es desaconsejable en cualquier circunstancia.
3. Está prohibido rezar en los vertederos, los mataderos, los lugares concurridos de las vías públicas, los establos, los baños y sobre el tejado de la Kaaba
Se narró de Ibn ‘Umar —que Allah esté complacido con él—: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— prohibió rezar en siete lugares: en los vertederos, los mataderos, los cementerios, los lugares concurridos de las vías públicas, los baños, los establos de camellos y sobre el tejado de la Kaaba». —Ibn Mayah, ‘Abd ibn Humayd y al-Tirmidhi.
La razón por la que está prohibido rezar en los vertederos y los mataderos es que esos dos lugares suelen estar sucios. Por eso está prohibido rezar sin estar cubierto por una barrera. Si se reza detrás de una barrera, según la mayoría es desaconsejable, mientras que según Ahmad y los zahiríes es ilícito. La razón por la que está prohibido rezar en los establos de camellos es que estos fueron creados de los genios. Otros han mencionado también otras razones. La norma de rezar en los establos de camellos es como la de rezar en los vertederos y los mataderos. La razón por la que está prohibido rezar en los lugares concurridos de las vías públicas es que normalmente hay mucha gente y mucho tránsito, además de un ruido que distrae y perturba la concentración. La razón por la que está prohibido rezar sobre el tejado de la Kaaba es que quien reza allí reza por encima de la Kaaba, y no en dirección a ella, lo cual es contrario a lo deseado. Por eso muchos consideran inválido rezar sobre el tejado de la Kaaba. En cambio, según la escuela hanafí, es lícito. No obstante, es desaconsejable porque no se muestra el debido respeto hacia la Kaaba. La razón por la que está prohibido rezar en los baños es que son lugares de impureza. Sin embargo, cuando no hay impureza, según la mayoría de los sabios es lícito, aunque desaconsejable. Según el imam Ahmad y la escuela zahirí, rezar en los baños es absolutamente inválido.
19. Rezar dentro de la Kaaba
Rezar dentro de la Kaaba es válido y lícito, tanto si se trata de una oración obligatoria como de una voluntaria.
Ibn ‘Umar dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— entró en la Kaaba junto con Usama, Bilal y ‘Uthman ibn Talha, y cerraron la puerta. Cuando abrieron la puerta, fui el primero en entrar. Al encontrarme con Bilal, le pregunté: “¿El Mensajero de Allah rezó dentro?”. Bilal respondió: “Sí, entre las dos columnas yemeníes”». —Ahmad, al-Bujari y Muslim.
20. La sutra o barrera delante de quien reza
1. La norma sobre colocar una barrera
Es recomendable que quien reza coloque delante de sí alguna barrera que pueda impedir que alguien pase frente a él y que le impida mirar los objetos situados detrás de ella. Pues se narró de Abu Sa‘id —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando alguno de vosotros rece, debe colocar delante de sí una barrera y acercarse a ella». —Abu Dawud, Ibn Mayah. Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «Cuando el Mensajero de Allah salía a rezar la oración del día del ‘Id, ordenaba que colocaran delante de él su lanza, y rezaba orientado hacia ella. La gente permanecía detrás de él. También hacía esto durante los viajes, y los comandantes y gobernantes siguieron su ejemplo». —Bujari, Muslim, Abu Dawud. Según los hanafíes y los malikíes, es recomendable colocar una barrera cuando exista la posibilidad de que alguien pase por delante; de lo contrario, no es recomendable. Pues Ibn Abbas dijo: «El Mensajero de Allah rezó en un espacio abierto sin que hubiera nada delante de él». —Ahmad, Abu Dawud, Bayhaqi.
2. Con qué puede hacerse efectiva la sutra
Cualquier cosa que quien reza coloque delante de sí como barrera sirve como sutra, aunque sea el borde final de su alfombra.
Se narró de Sabra ibn Ma‘bad que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando alguno de vosotros rece, debe colocar una barrera delante de sí, aunque sea mediante una flecha». —Ahmad, al-Hakim. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando alguno de vosotros rece, debe colocar algo delante de sí. Si no encuentra nada, debe colocar un bastón; y si no tiene un bastón, debe trazar una línea. Después de ello, no le perjudicará que alguien pase por delante de él». —Ahmad, Abu Dawud, Ibn Hibban. También se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah rezó detrás de una de las columnas de su mezquita; rezó detrás de un árbol; y rezó colocando delante de sí la cama en la que estaba acostada Aisha —que Allah esté complacido con ella—. (Esto demuestra que es lícito rezar teniendo delante a una persona dormida. Algunos han sostenido que está prohibido rezar teniendo delante a alguien dormido o a alguien que está hablando, pero esta opinión no es correcta). El Mensajero de Allah también rezó colocando delante de sí su camella y el madero de la parte trasera de la camella. Talha —que Allah esté complacido con él— dijo: «Rezábamos mientras los animales pasaban delante de nosotros. Cuando se informó de ello al Mensajero de Allah, dijo: “Si el madero que se encuentra en la parte trasera de un camello está delante de quien reza, no le perjudica que pase por delante cualquier cosa”». Ahmad, Muslim, Abu Dawud, Ibn Mayah, Tirmidhi.
3. La sutra del imán es también la sutra de quienes rezan detrás de él
La barrera colocada delante del imán también es suficiente para quienes rezan detrás de él. El abuelo de Amr ibn Shu‘ayb dijo: «Cuando descendimos con el Mensajero de Allah por el camino montañoso de Adhajir, en las afueras de La Meca, llegó la hora de la oración. Él rezó colocando un muro delante de sí, y nosotros nos colocamos detrás de él para rezar. De pronto llegó un cabrito y comenzó a pasar delante de él. El Mensajero de Allah avanzó para impedir que pasara, hasta que su vientre tocó el muro; entonces el cabrito pasó por detrás de él». —Ahmad, Abu Dawud. Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: «Fui a Mina montado sobre una burra. Entonces estaba cerca de alcanzar la pubertad. El Mensajero de Allah dirigía la oración en Mina. Pasé delante de una parte de las filas; después dejé la burra para que pastara y me incorporé a la fila. Nadie lo desaprobó». —Todas las colecciones de hadices auténticos. Estos hadices demuestran que es lícito pasar delante de quienes rezan detrás del imán. La barrera solo es necesaria para el imán y para quien reza solo.
4. Se debe permanecer cerca de la barrera
Al-Baghawi dijo: los sabios consideran recomendable situarse tan cerca de la barrera como para dejar espacio suficiente para postrarse. Del mismo modo, entre las filas debe haber un espacio equivalente al necesario para la postración. Bilal, que Allah esté complacido con él, dijo: el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, rezaba dejando una distancia de tres codos entre él y la pared. —Ahmad, an-Nasa’i y al-Bujari. Sahl dijo: entre el lugar donde rezaba el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, y la pared había un espacio por el que podía pasar una cabra. —Al-Bujari y Muslim.
5. Está prohibido pasar entre el orante y su sutra
De los hadices mencionados se demuestra que pasar entre el orante y su barrera está prohibido y constituye un pecado grave. Además, se narró de Busr ibn Sa‘id que Zayd ibn Jálid envió a alguien a Abu Yuhaym para preguntarle qué había oído del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, acerca de quien pasa por delante del orante. Abu Yuhaym informó que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Si quien pasa supiera cuál sería su castigo, preferiría permanecer de pie durante cuarenta antes que pasar». —Todas las colecciones de hadices auténticos.
(‘Awn, narrador de Busr, dijo: no recuerdo si mencionó cuarenta días, meses o años. En Fath al-Bari se afirma: el sentido aparente del hadiz demuestra que pasar por delante del orante está completamente prohibido. Incluso si no hubiera otro camino, habría que permanecer de pie hasta que el orante terminara su oración. El significado del hadiz es que, si quien pasa supiera cuán grande es el pecado de pasar por delante del orante, permanecería de pie durante el periodo mencionado para evitar ese pecado).
Se narró de Zayd ibn Jálid que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Si quien pasa por delante del orante supiera cuán grande es el pecado que cometerá al hacerlo, preferiría permanecer de pie durante cuarenta otoños —es decir, cuarenta años— antes que pasar por delante». —Al-Bazzar. Ibn al-Qayyim dijo: la prohibición mencionada en el hadiz se aplica únicamente cuando el orante reza colocando una barrera delante de sí. Si reza sin colocar una barrera, no está prohibido pasar por delante de él. Ibn Hibban citó, en apoyo de esta opinión, una narración de al-Muttalib ibn Abi Wada‘ah. Al-Muttalib dijo: vi al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, terminar la circunvalación y dirigirse a un lado del Mataf —el área de la circunvalación—, donde rezó dos rak‘as. En ese momento no había nada entre él y quienes realizaban la circunvalación. Abu Hatim dijo: este hadiz demuestra que, cuando el orante reza sin colocar ninguna barrera delante de sí, está permitido pasar por delante de él. Este hadiz ofrece una prueba clara de que la severa amenaza de castigo dirigida contra quien pasa por delante del orante solo se aplica a quien pasa por delante de un orante que ha colocado una barrera delante de sí. No se aplica a quien pasa por delante de un orante que reza sin barrera. Abu Hatim dijo: se ha mencionado que, durante esta oración, no había ninguna barrera entre el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y quienes realizaban la circunvalación. Después citó la narración de al-Muttalib: vi al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, rezando alineado con el Rincón Negro, mientras hombres y mujeres pasaban por delante de él, sin que hubiera ninguna barrera entre ellos y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. En Rawdat se afirma: si alguien reza sin colocar delante de sí una sutra o barrera, o si hay una barrera pero el orante se ha alejado de ella, la opinión correcta es que no se prohíbe pasar por delante de él, pues el orante no tomó medidas para impedirlo y fue él quien incurrió en esa deficiencia. No obstante, lo mejor es abstenerse de pasar.
6. Está permitido impedir que alguien pase por delante del orante
Cuando el orante coloca una barrera delante de sí, le está permitido impedir que una persona o cualquier otro animal intente pasar por delante de él. Sin embargo, si se pasa por fuera de la barrera, no está permitido impedirlo, ya que ese paso no causa perjuicio alguno a nadie.
Humayd ibn Hilal dijo: mientras un compañero mío y yo conversábamos sobre un hadiz, Abu Salih as-Samman dijo: te contaré lo que escuché de Abu Sa‘id y lo que vi que hacía. Estaba rezando la oración del viernes junto con Abu Sa‘id al-Judri, con una barrera delante de nosotros. Entonces entró en la mezquita un joven de la tribu de Banu Abu Mu‘ayt e intentó pasar por delante de Abu Sa‘id. Él le puso la mano en el pecho y se lo impidió. Luego, el joven miró y vio que no había otro camino, salvo pasar por delante de Abu Sa‘id. Por eso intentó pasar de nuevo. Abu Sa‘id lo detuvo sujetándolo por el pecho con más fuerza que antes. Entonces el joven se quedó de pie y reprendió a Abu Sa‘id. Después se reunió allí una gran cantidad de gente. Finalmente, el joven acudió ante Marwan y presentó una queja por lo ocurrido. Abu Sa‘id también fue ante Marwan. Marwan dijo: «¿Qué ha ocurrido entre tú y tu sobrino? Él ha venido a quejarse de ti». Abu Sa‘id dijo: escuché al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir: «Cuando uno de vosotros se coloca para rezar teniendo una barrera delante de sí y alguien intenta pasar por delante de él, debe impedírselo, pues no es más que un demonio». —Al-Bujari y Muslim.
7. La oración no se invalida por ninguna cosa
Alí, Uzmán, Sa‘id ibn al-Musayyab, al-Sha‘bi, Malik, al-Shafi‘i, Sufyan al-Zawri y los hanafíes dijeron: nada invalida la oración. Pues en Abu Dawud se narra de Abu al-Wassaq que un joven de Quraysh pasaba delante de Abu Sa‘id mientras este oraba. Él lo detuvo. El joven intentó pasar de nuevo y él volvió a detenerlo. Lo intentó otra vez y él volvió a detenerlo. Después de hacerlo tres veces, cuando el joven se marchó, Abu Sa‘id dijo: nada invalida la oración. El Mensajero de Allah dijo: «Impedid, tanto como podáis, a quien pase delante de la persona que está orando, pues es un demonio».
21. Acciones permitidas durante la oración
Está permitido realizar durante la oración las siguientes acciones:
1. Llorar, sollozar, emitir quejidos y gemir
Estas acciones son lícitas durante la oración, ya sea que se deban al temor de Allah o a cualquier otra causa, como diversas calamidades, desgracias, dolores físicos y sufrimientos. Sin embargo, solo se permiten mientras la persona se encuentre agitada y no tenga capacidad para contenerlas. Pues Allah dijo: «Cuando se les recitan los versículos de Allah, caen postrados llorando». Este versículo incluye tanto a quienes están orando como a quienes no están orando.
Abdullah ibn Shujair dijo: Vi al Mensajero de Allah en tal estado que se escuchaba en su pecho, debido al temor de Allah, un sonido de llanto semejante al borboteo del agua hirviendo en una olla. —Ahmad, Abu Dawud, al-Nasa’i y al-Tirmidhi. Alí dijo: El día de Badr, entre nosotros no había ningún jinete excepto Miqdad ibn al-Aswad. Observé nuestra situación: aparte del Mensajero de Allah, ninguno de nosotros pasaba la noche orando. Él permaneció toda la noche de pie bajo un árbol, orando y llorando, hasta que amaneció. —Ibn Hibban. Se narró de Aisha que, durante la enfermedad por la que murió el Mensajero de Allah, él dijo: «Ordenad a Abu Bakr que dirija la oración». Aisha dijo: «Oh, Mensajero de Allah, Abu Bakr es un hombre de corazón sensible; no puede contener sus lágrimas y rompe a llorar cuando recita el Corán». Aisha dijo: «Solo dije esto para que la gente no considerara a Abu Bakr de mal augurio y, en el futuro, no se apartara de él como se aparta del pecado. Puesto que él sería el primero en suceder al Mensajero de Allah como imam, la gente podría tener una reacción tan desfavorable hacia él». El Mensajero de Allah dijo: «Ordenad a Abu Bakr que dirija la oración. Vosotras sois como las compañeras de Yusuf [es decir, así como la mujer de la casa donde Yusuf fue criado manifestó lo contrario de lo que albergaba en su corazón, Aisha hizo lo mismo. Aunque aquella mujer invitó a las demás mujeres aparentando organizar un banquete, en realidad pretendía mostrarles la belleza de Yusuf para que consideraran justificada su inclinación hacia él. Del mismo modo, Aisha alegaba, para impedir que su padre dirigiera la oración, que él era de corazón sensible y que, debido a su llanto, los orantes no podrían escuchar su recitación; pero la verdadera razón era que la gente no lo considerara un mal augurio o alguien desfavorable]». —Ahmad, Abu Dawud, Ibn Hibban y al-Tirmidhi.
El hecho de que el Mensajero de Allah se mantuviera firme en ordenar a Abu Bakr que dirigiera la oración, aun sabiendo que lloraba cada vez que comenzaba a recitar el Corán, demuestra que es lícito que una persona así dirija la oración y ore llorando de esa manera.
‘Umar (que Allah esté complacido con él) estaba recitando la sura Yusuf en la oración del alba. Cuando llegó a esta aleya: «Sólo a Allah expongo mi angustia y mi pesar», se oyó el sonido de su llanto.
—Bujari. El llanto de ‘Umar (que Allah esté complacido con él) demuestra la inconsistencia de la afirmación de quienes sostienen que, si alguien llora durante la oración, ya sea por temor de Allah o por cualquier otra razón, su oración queda invalidada si, acompañado de su llanto, pronuncia aunque sean dos palabras. No puede aceptarse su argumento de que, aunque se pronuncien dos palabras acompañadas de llanto, estas forman una frase. Pues el llanto es una cosa y la frase es otra.
2. Mirar a un lado y a otro manteniendo el cuello recto cuando sea necesario
Se narró de Ibn ‘Abbas (que Allah esté complacido con él): el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) miraba a derecha e izquierda durante la oración, pero no giraba el cuello hacia atrás. —Ahmad. Abu Dawud narró que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz), mientras rezaba, miraba hacia el camino de la montaña. —Abu Dawud dijo: Él había enviado durante la noche a un jinete para vigilar el camino montañoso. Anas ibn Sirin dijo: Vi a Anas ibn Malik mirar hacia algo durante la oración. —Ahmad. Sin embargo, mirar a un lado y a otro sin necesidad es makruh tanzihi, es decir, reprobable sin llegar a estar prohibido, pues perturba la atención y la concentración en Allah.
De ‘Aisha (que Allah esté complacido con ella) se narró que dijo: Pregunté al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) acerca de mirar a un lado y a otro durante la oración. Él respondió: «Es una artimaña satánica para arrebatar al siervo una parte de su oración». —Ahmad, Bujari, Nasa’i y Abu Dawud. Abu al-Darda narró del Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz): «¡Oh, gente! Absteneos de mirar a un lado y a otro durante la oración, pues hacerlo anula la oración de la persona. Si no podéis controlaros en las oraciones voluntarias, entonces no os comportéis de ese modo bajo ninguna circunstancia en las oraciones obligatorias». —Ahmad. Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) me dijo: «¡Cuidado! No mires a un lado y a otro durante la oración, pues hacerlo es una acción destructiva. Si es absolutamente inevitable, puede tolerarse en la oración voluntaria, pero no en la obligatoria». —Tirmidhi. En el hadiz narrado por al-Harith al-Ash‘ari, el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Allah, exaltado sea, ordenó a Yahya, hijo de Zakariya (la paz sea con ambos), cinco mandatos, para que él mismo los cumpliera y ordenara a los Hijos de Israel cumplirlos. Uno de ellos era que Allah os había ordenado rezar. Cuando recéis, no miréis a un lado y a otro, pues mientras el siervo no mire a otro lado, Allah mantiene Su mirada dirigida hacia el rostro del siervo». —Ahmad y Nasa’i. Se narró de Abu Dharr (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Mientras el siervo no mire hacia otro lado durante la oración, Allah continúa mirándolo. Pero cuando el siervo mira hacia otro lado, Él aparta de inmediato Su mirada de él». —Ahmad y Abu Dawud.
Todo esto se refiere únicamente a girar el rostro. Pero girar todo el cuerpo y apartarlo de la qibla invalida unánimemente la oración, porque con ello se incumple la obligación de orientarse hacia la qibla.
3. Matar animales dañinos, como serpientes, escorpiones y otros
Esto está permitido, aunque implique ‘amal kazir’, es decir, una cantidad excesiva de movimientos. Se narró de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Matad a las serpientes y a los escorpiones aunque los encontréis durante la oración». —Ahmad, Abu Dawud, Tirmidhi, Nasa’i e Ibn Majah.
4. Caminar un poco por necesidad
Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: Un día, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, estaba rezando en casa y la puerta estaba cerrada. En ese momento llegué y le pedí que abriera la puerta. El Mensajero de Allah caminó un poco, abrió la puerta para mí y luego regresó al lugar donde estaba rezando. Durante todo ello, no apartó el rostro de la qibla. —Ahmad, Abu Dawud, al-Nasa’i y al-Tirmidhi.
Es decir, el Mensajero de Allah no apartó el rostro de la qibla ni al ir a abrir la puerta ni al regresar después de abrirla. Esto cuenta con el respaldo de un hadiz de al-Darqutni. Dice así: Cuando el Mensajero de Allah estaba rezando y alguien le pedía que abriera la puerta, si esta se encontraba hacia la qibla, a su derecha o a su izquierda, la abría sin apartar el rostro de la qibla. Azraq ibn Qays dijo: Abu Barza al-Aslami se encontraba junto a un río, en la ciudad iraquí de Ahwaz. Comenzó a rezar sujetando las riendas con la mano. El animal de montura empezó a retroceder y él continuó su oración mientras lo seguía. Al ver esto, un hombre de los jariyíes dijo: «¡Oh, Allah, humilla a este anciano! ¿Cómo está rezando?». Al terminar la oración, Abu Barza dijo: «He oído lo que dijiste. Participé con el Mensajero de Allah en seis, siete u ocho batallas, y vi cómo administraba todos los asuntos y cuánto los facilitaba. Para mí era más fácil seguir el movimiento de mi animal que abandonarlo; si lo hubiera dejado, habría regresado al lugar que conocía y eso me habría causado dificultades». Como Abu Barza estaba de viaje, rezó la oración de la tarde en dos rak‘as. —Ahmad, al-Bujari y al-Bayhaqi. En cuanto a caminar una distancia considerable, el hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: Los juristas están de acuerdo en que caminar mucho durante una oración obligatoria invalida la oración. Por lo tanto, posiblemente la explicación del hadiz de Abu Barza sea que caminó una distancia corta.
5. Llevar a un niño
Se narró de Abu Qatada, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, rezaba llevando sobre sus hombros a Umama, la nieta de su hija Zaynab. Cuando se inclinaba para el rukū‘, dejaba a la niña en el suelo; y cuando se levantaba después de la postración, volvía a cargarla sobre sus hombros. Aunque yo no le pregunté nada, Amir dijo: «¿Qué oración era aquella?». Ibn Yuwáyz dijo: «Supe que era la oración del alba». —Ahmad y al-Nasa’i. Abdullah ibn Ahmad ibn Hanbal dijo: «Es un buen hadiz». Al-Fakihani dijo: La razón por la que el Mensajero de Allah llevaba a Umama sobre sus hombros mientras rezaba probablemente era que quería combatir la arraigada actitud árabe de hostilidad hacia las mujeres. Por ello, incluso durante la oración, al cargar sobre sus hombros a una niña, intentó refutar con mayor énfasis sus costumbres y tradiciones. Puesto que los hechos tienen más fuerza que las palabras, mostró mediante sus actos cuán compasivo es el islam con las mujeres.
Abdullah ibn Shaddad dijo: Un día, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, salió ante nosotros para dirigir la oración del mediodía o de la tarde. Llevaba a Hasan o a Husayn. Justo antes de avanzar para comenzar a dirigir la oración, dejó al niño en el suelo. Luego pronunció el takbir para iniciar la oración y realizó una postración muy prolongada durante ella. Abdullah dijo: Levanté la cabeza de la postración y vi que el niño se había subido a la espalda del Mensajero de Allah, mientras él permanecía postrado. Al ver aquello, volví a postrarme. Al terminar la oración, la gente dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Has prolongado tanto la postración que hiciste durante la oración que pensamos que te había ocurrido algo o que habías recibido una revelación». Él respondió: «No ocurrió ninguna de esas dos cosas. En realidad, el niño —es decir, mi nieto— se había subido sobre mí y no quise apresurarlo para que bajara hasta que hubiera satisfecho su deseo». —Ahmad, al-Nasa’i y al-Hakim.
El imán al-Nawawi dijo: Este hadiz demuestra para la escuela shafi‘í y sus seguidores que está permitido llevar a un niño o una niña, o cualquier otro animal puro, durante las oraciones obligatorias y voluntarias, y que esto está permitido tanto para el imán como para quien reza detrás de él. Sin embargo, el imán Malik y sus discípulos sostuvieron que solo se aplica a las oraciones voluntarias y que está prohibido en las obligatorias. Esta interpretación del hadiz, no obstante, es insostenible, pues en él queda claro que el Mensajero de Allah estaba dirigiendo la oración y que el hecho ocurrió durante una oración obligatoria. Además, una narración anterior indica que ocurrió durante la oración del alba. Al-Nawawi dijo: Algunos malikíes sostienen que esto fue abrogado. Otros han dicho que fue algo exclusivo del Mensajero de Allah. Según otros, ocurrió debido a una necesidad imperiosa. Todas estas afirmaciones son erróneas y rechazables, pues no existe ninguna prueba que las respalde ni necesidad alguna de aceptarlas. Por el contrario, el hadiz es auténtico y demuestra inequívocamente la licitud de este acto; en él no hay nada contrario a los principios de la sharía. El ser humano es puro, y todo lo que haya dentro de su vientre es excusable, pues se encuentra en su estómago. La ropa del niño también se considera pura. Asimismo, las pruebas de la sharía dejan claro que las acciones realizadas durante la oración, si son pocas o intermitentes, no la invalidan. El Mensajero de Allah realizó este acto precisamente para demostrar su licitud. Este hadiz también refuta la afirmación del imán al-Jattabi de que el acto del Mensajero de Allah parece haber sido involuntario, pues cargó al niño durante la oración porque este permanecía junto a él. No fue él quien lo levantó; cuando se puso de pie para rezar, el niño ya estaba con él. Al-Jattabi dijo: No se puede pensar que el Mensajero de Allah cargara voluntariamente a Umama por segunda vez, pues eso sería una acción adicional que distraería la atención. Esta es la opinión de al-Jattabi, pero es inaceptable e irracional. Las palabras de Sahih Muslim: «Cuando se puso de pie, cargó a Umama» y «al levantarse de la postración, volvió a cargar a Umama», así como la narración de otros transmisores distintos de Muslim: «Vino hacia nosotros llevando a Umama y dirigió la oración», refutan la opinión de al-Jattabi. No sabemos en qué sentido llevar a Umama habría distraído la atención durante la oración. Y aunque hubiera distraído algo la atención, también reportó muchos beneficios y permitió establecer ciertos principios de la sharía, que ya hemos mencionado. Por tanto, puede decirse que la distracción de la atención se produjo precisamente por esos beneficios (si no hubiera cargado al niño o no lo hubiera vuelto a subir sobre sus hombros, este podría haber llorado o alborotado, causando una distracción aún mayor durante la oración).
Por consiguiente, queda demostrado de manera concluyente e irrefutable que este hadiz es pertinente y acertado precisamente para demostrar la licitud de dicho acto y llamar la atención sobre estos beneficios. Por ello, este acto es lícito para nosotros y constituye una norma aplicable a los musulmanes hasta el Día de la Resurrección.
6. Transmitir a quien ora el saludo o las palabras de otra persona y responder mediante gestos al que saluda o se dirige a él. Se narró de Yabir ibn Abdullah —que Allah esté complacido con él—: Cuando el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se dirigía a la expedición contra los Banu al-Mustaliq, me envió un mensaje. Fui hasta él; en ese momento estaba rezando sobre su camello. Hablé con él y me respondió con un gesto de la mano. Volví a hablarle y volvió a responderme con un gesto de la mano. Yo escuchaba su recitación del Corán y él hacía señas con la cabeza. Cuando terminó la oración, dijo: «¿Qué hiciste con aquello por lo que te envié el mensaje?». Respondí: «No pude contestarte porque estaba rezando». —Ahmad y Muslim.
Suhayb —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— estaba rezando y yo pasé junto a él. Lo saludé y él respondió mediante un gesto. Dijo que solo había hecho un gesto con los dedos para comunicarse. —Ahmad y al-Tirmidhi.
Suhayb también dijo: Pregunté a Bilal: «Cuando la gente saludaba al Mensajero de Allah mientras él estaba rezando, ¿cómo respondía?». Bilal dijo: «Hacía un gesto con la mano». —Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah.
Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah hacía gestos durante la oración. —Ahmad, Abu Dawud e Ibn Juzayma.
En este caso, hacer un gesto con los dedos, con toda la mano o con la cabeza tiene el mismo valor, y todas estas formas han sido narradas del Mensajero de Allah.
7. Decir «Subhanallah» y dar palmadas
Si durante la oración surge una necesidad especial, si el imán comete un error y hay que advertirle, si es necesario guiar a un ciego por el camino correcto, dar permiso a alguien que entra o algo similar, está permitido que los hombres digan «Subhanallah» y que las mujeres den palmadas. Se narró de Sahl ibn Sa’d al-Sa’idi que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Si a alguien le ocurre algo durante la oración, que diga “Subhanallah”. Dar palmadas está reservado a las mujeres, y decir “Subhanallah”, a los hombres». —Ahmad, Abu Dawud y al-Nasa’i.
8. Corregir al imán cuando comete un error
Cuando el imán olvida una aleya, el que reza detrás de él debe corregirlo y recordarle la aleya olvidada, tanto si ya ha recitado la cantidad indispensable de recitación como si no. Se narró de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—: Un día, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— tuvo una duda durante la recitación de la oración. Después de la oración le dijo a mi padre: «¿Estabas presente en nuestra oración comunitaria?». Él respondió: «Sí». El Mensajero de Allah dijo: «Entonces, ¿por qué no me corregiste?». —Abu Dawud y otros.
9. Decir «Alhamdulillah» al estornudar o al recibir una bendición [Es recomendable contener el bostezo. Al-Bujari narró de Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando a alguno de vosotros le sobrevenga un bostezo durante la oración, que lo reprima tanto como pueda y que no diga “ah”, pues eso es obra de Satanás; él se ríe al verlo».]
Se narró de Rifa’a ibn Rafi’ —que Allah esté complacido con él— que dijo: «Re zaba detrás del Mensajero de Allah y de pronto estornudé y dije: “Alhamdu lillahi hamdan kathiran, tayyiban mubârakan fihi kama yuhibbu rabbuna wa yarda”». Cuando terminó la oración, el Mensajero de Allah dijo: «¿Quién habló durante la oración?». Nadie respondió. Lo preguntó de nuevo y tampoco respondió nadie. Cuando lo preguntó por tercera vez, Rifa’a dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Yo». Él dijo: «¡Por Allah! Más de treinta ángeles compitieron por ver quién llevaría esta súplica arriba». —Al-Nasa’i, al-Tirmidhi y al-Bujari.
10. Postrarse sobre el turbante o la ropa propia cuando existe una excusa
Se narró de Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él): el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezó llevando una sola prenda y se protegió del frío y del calor del suelo con la parte sobrante de ella. —Aḥmad. Sin embargo, hacerlo sin excusa es makruh.
11. Otras acciones lícitas durante la oración
Ibn al-Qayyim ofreció una breve descripción de algunas acciones permitidas que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizaba durante la oración. Dijo: el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba mientras Aisha yacía tendida transversalmente, con las piernas extendidas, entre él y la qibla. Cuando el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) iba a prosternarse, la tocaba con la mano, por lo que Aisha retiraba las piernas. Cuando él se levantaba, ella volvía a extenderlas. A veces, mientras él rezaba, Satanás se acercaba e intentaba interrumpir su oración. Entonces el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) lo agarraba y le apretaba el cuello, de modo que la saliva de Satanás quedaba en su mano. Rezaba sobre el púlpito. (Su púlpito tenía tres escalones. Rezaba sobre él para que la gente pudiera verlo desde atrás y aprender de él la oración.) También hacía el rukūʿ sobre el púlpito. Cuando llegaba el momento de la prosternación, bajaba, retrocedía y se prosternaba en el suelo. Después volvía a subir al púlpito. Rezaba frente a una pared. Si durante la oración algún animal intentaba pasar delante de él, se acercaba a la pared e intentaba impedirle el paso. En cierto momento, su vientre llegaba a tocar la pared y el animal pasaba por detrás de él. Un día estaba rezando cuando se acercaron dos esclavas de los Banū Abd al-Muttalib, peleándose. Las agarró a ambas con las manos y separó a una de la otra, mientras continuaba rezando. Según la versión de Aḥmad, las dos esclavas se sentaron sujetando las rodillas del Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Él las separó, pero no se volvió. (Es decir, no giró el cuerpo alejándolo de la qibla.) Otro día estaba rezando cuando un muchacho intentó pasar delante de él. Le ordenó con un gesto de la mano que regresara, y el muchacho regresó. Otro día, una esclava pasaba delante de él mientras rezaba. Él le indicó con la mano que regresara, pero aun así pasó por delante. Después de la oración, el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) Aḥmad. Él soplaba durante la oración; en sus Sunan, Ibn Abbás dijo: «Las mujeres son de carácter más insolente». También tosía. Sin embargo, este hadiz no tiene fundamento. Saʿīd narró el hadiz. También narró que él lo hacía.
ʿAlī (que Allah esté complacido con él) dijo: tenía un momento determinado para visitar al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Cuando llegaba, le pedía permiso para entrar. Si él estaba rezando, carraspeaba y yo entraba. Si lo encontraba libre, me daba permiso. —al-Nasāʾī y Aḥmad. La versión de Aḥmad dice: tenía un momento para visitar al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), de día o de noche. Cuando llegaba, si él estaba rezando, carraspeaba. El imán Aḥmad narró este hadiz y actuaba conforme a él. Carraspeaba durante la oración y no lo consideraba algo que la invalidara. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba unas veces descalzo y otras con calzado. ʿAbdullah ibn ʿUmar dijo: para oponerse a los judíos, él ordenó rezar llevando calzado. A veces rezaba con una sola prenda y otras con dos. La mayor parte del tiempo rezaba con dos prendas.
12. Recitar el Corán mirando el ejemplar
Mālik narró que Dhakwān, el liberto de Aisha, dirigía la oración durante Ramadán recitando el Corán mientras miraba el ejemplar. Esta es la opinión de la escuela shafií. El imán al-Nawawī dijo: aunque de vez en cuando se pasen las páginas del Corán durante la oración, esta no queda invalidada. Si se mira algún escrito distinto del Corán y se lo recita mentalmente, la oración tampoco queda invalidada, por muy extenso que sea. Sin embargo, será makruh. Esto lo dijo el imán al-Shāfiʿī en su obra al-Imlāʾ.
13. Prestar atención a algo distinto de la oración
Se narró de Abū Hurayra (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: cuando se hace la llamada a la oración, Satanás huye expulsando gases, para no oír la llamada. Cuando termina la llamada, regresa. Cuando se hace la iqāma de la oración, vuelve a huir. Cuando termina la iqāma, regresa y distrae la concentración de la persona. Le dice: «Recuerda tal asunto, recuerda tal otro». Cuando la persona no recuerda ese asunto, le hace olvidar cuántas rakaʿāt ha rezado. Si alguno de vosotros no sabe si ha rezado tres o cuatro rakaʿāt, que haga dos prosternaciones mientras está sentado. —al-Bujārī y Muslim. Al-Bujārī dijo: ʿUmar (que Allah esté complacido con él) dijo: preparo mi ejército mientras estoy en la oración.
Aunque la oración es válida en este estado, el orante debe mantener su mente concentrada en Allah. Debe esforzarse por alejar de ella todos los pensamientos mundanos reflexionando sobre el significado de los versículos y tratando de comprender el sentido y la sabiduría de cada acto de la oración. Pues en el registro de las obras solo se consigna de la oración aquello que se realiza con comprensión.
Abu Dawud, al-Nasa’i e Ibn Hibban narran de Ammar ibn Yasir: «Escuché decir al Mensajero de Allah: “La gente termina su oración y se marcha, pero a algunos solo se les registra una décima parte de su oración; a otros, una novena parte; a otros, una octava parte; a otros, una séptima parte; a otros, una sexta parte; a otros, una quinta parte; a otros, una cuarta parte; a otros, una tercera parte, y a otros, solo la mitad”». Al-Bazzar narra de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah dijo: «Allah dice: “Solo acepto la oración de quien, mediante ella, se humilla ante Mi grandeza y majestad; no se muestra arrogante ni dominante ante Mis criaturas; no persiste obstinadamente en desobedecerme; pasa el día recordándome y muestra misericordia hacia los pobres, los viajeros, las viudas y los afligidos. La luz de un siervo así es como los rayos del sol. Lo protejo con Mi poder y ordeno a Mis ángeles que lo guarden. Le proporciono luz en la oscuridad y paciencia frente a la ignorancia. Entre Mis criaturas, él es como el Firdaus entre los jardines del Paraíso”». Abu Dawud narra de Zayd ibn Khalid que el Mensajero de Allah dijo: «A quien realice correctamente la ablución y rece dos rak‘as de manera impecable, le serán perdonados todos sus pecados anteriores». Muslim narra de Uthman ibn Abi al-As: «Dije: “¡Oh, Mensajero de Allah! Satanás interfiere en mi oración y me confunde durante mi recitación del Corán”. El Mensajero de Allah dijo: “Ese es un demonio llamado Khanzab. Cuando sientas su presencia, busca refugio en Allah y escupe ligeramente tres veces hacia tu izquierda”. Uthman dijo: “Así lo hice, y Allah alejó a Satanás de mí”». También se narra de Abu Huraira que el Mensajero de Allah dijo: «Allah dice: “He dividido la oración —es decir, la sura al-Fatiha— entre Mí y Mi siervo en dos partes, y Mi siervo obtendrá lo que pida. Cuando dice: Al-hamdu lillahi rabbil-‘alamin, Allah dice: ‘Mi siervo Me ha alabado’. Cuando dice: Al-Rahmani al-Rahim, Allah dice: ‘Mi siervo Me ha ensalzado’. Cuando dice: Maliki yawmi al-din, Allah dice: ‘Mi siervo ha proclamado Mi grandeza y se ha sometido a Mí’. Cuando dice: Iyyaka na‘budu wa iyyaka nasta‘in, Allah dice: ‘Esto está dividido entre Mí y Mi siervo, y Mi siervo tendrá lo que pida’. Cuando dice: Ihdina al-sirat al-mustaqim, sirat al-ladhina an‘amta ‘alayhim, ghayr al-maghdubi ‘alayhim wa la al-dallin, Allah dice: ‘Esto pertenece exclusivamente a Mi siervo, y Mi siervo obtendrá además lo que pida’”».
22. Actos desaconsejables durante la oración
Es desaconsejable omitir cualquiera de las sunnas mencionadas anteriormente. Además, son desaconsejables los actos siguientes.
1. Jugar sin necesidad con la propia ropa o con el propio cuerpo
Muaqib dijo: «Pregunté al Mensajero de Allah si se podía tocar con la mano las piedrecillas durante la oración. Él dijo: “No toques las piedrecillas mientras estés rezando. Si necesariamente tienes que hacerlo, puedes tocar una sola vez para igualarlas”». Recopilado en todas las colecciones de hadices auténticos. Se narró de Abu Dharr que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando uno de vosotros se pone de pie para orar, la misericordia de Allah desciende sobre él. Por tanto, no es apropiado que toque las piedrecillas». —Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah. Se narró de Umm Salama que el Mensajero de Allah vio a un sirviente suyo llamado Yasar soplar durante la oración y le dijo: «Que Allah refresque tu rostro». —Ahmad.
2. Poner las manos en la cintura durante la oración
Abu Huraira dijo: «El Mensajero de Allah prohibió poner las manos en la cintura durante la oración». —Abu Dawud.
3. Mirar hacia el cielo
Abu Huraira dijo: Quienes miran hacia el cielo durante la oración deben abstenerse absolutamente de hacerlo; de lo contrario, Allah les quitará la vista. Ahmad, Muslim y Nasai.
4. Mirar aquello que distrae de la oración
Se narró de Aisha que el Mensajero de Allah oró sobre una manta decorada. Luego dijo: «Los diseños de esta manta han perturbado mi concentración. Llévala a Abu Yuham y tráeme la manta gruesa sin diseños que tiene». Muslim y Bujari. (Abu Yuham había regalado esta manta decorada al Mensajero de Allah. Él se la devolvió y le pidió a cambio su manta sin diseños, para que Abu Yuham no se sintiera herido.) Bujari narró de Anas que el Mensajero de Allah le dijo: «Retira tu cortina fina, pues sus imágenes aparecen continuamente ante mí durante la oración». Este hadiz demuestra que si la mirada recae sobre líneas dibujadas durante la oración, la oración no queda invalidada.
5. Cerrar los ojos sin motivo
Según algunos, esto es makruh; según otros, no lo es. El hadiz que lo considera makruh no es auténtico. Ibn al-Qayyim dijo: La opinión correcta es que, si mantener los ojos abiertos no perjudica la concentración, es preferible mantenerlos abiertos. Pero si la atención se distrae porque hay delante diseños, adornos y cosas semejantes, en ningún caso será makruh cerrar los ojos. En tal situación, considerar preferible cerrar los ojos, en lugar de considerarlo makruh, está más cerca del propósito y el objetivo de la sharía.
6. Hacer señas con ambas manos al pronunciar el saludo final
Yabir ibn Samura dijo: Solíamos orar detrás del Mensajero de Allah. Él dijo: «¿Qué les pasa, que hacen el saludo final con las manos de tal manera que parecen las colas de caballos desbocados? Basta con decir “as-salamu alaikum” manteniendo las manos sobre los muslos». Nasai.
7. Cubrirse la boca y dejar colgar la ropa
Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió dejar colgar la ropa y cubrirse la boca durante la oración. Las cinco colecciones de hadices sahih y al-Hakim.
Al-Jattabi dijo: dejar colgar la ropa significa dejarla colgando de tal manera que toque el suelo. Ibn Humam dijo: también está incluido en esto ponerse la camisa sin introducir los brazos en sus mangas.
8. Rezar mientras se tiene la comida delante
Aisha (que Allah esté complacido con ella) narró que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando se sirve la cena y la congregación para la oración está preparada, comed primero». Ahmad y Muslim. Según la mayoría de los ulemas, si se acerca la hora de la oración (la iqama), es recomendable comer primero. De lo contrario, se debe rezar primero. Según Ibn Hazm y algunos ulemas shafiíes, aunque el tiempo sea limitado, primero se debe terminar de comer.
Nafi dijo: A Ibn Umar se le servía la comida y, al mismo tiempo, comenzaba la oración. No se incorporaba a la oración hasta terminar de comer. Incluso, mientras estaba sentado comiendo, podía oír la recitación del imam. Al-Bujari.
Al-Jattabi dijo: El propósito de que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) ordenara comer primero es que la persona satisfaga su necesidad de alimento y luego comience la oración con el estómago satisfecho. Así no sentirá el tormento del hambre, no se apresurará al realizar la inclinación y la postración, ni será negligente en realizar correctamente la oración.
9. Rezar conteniendo la orina y las heces
Aḥmad, Abū Dāwūd y at-Tirmidhi narraron de Zawbān —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No está permitido que nadie haga tres cosas: (1) que un hombre dirija la oración de una congregación y, excluyendo a los miembros de la congregación, suplique únicamente por sí mismo. Si lo hace, estará traicionándolos. (2) Mirar hacia el interior de una casa sin permiso. Hacerlo equivale a entrar en esa casa sin permiso. (3) Rezar conteniendo la orina, hasta liberarse de esa necesidad». [Es desaconsejable que el imán suplique públicamente únicamente por sí mismo, excluyendo a quienes rezan detrás de él. No es desaconsejable en la súplica secreta. Aḥmad, Muslim y Abū Dāwūd narraron de ʿĀ’isha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Nadie debe rezar cuando la comida está servida ni mientras se contiene la orina o las heces».]
10. Rezar con un sueño irresistible
Se narró de ʿĀ’isha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando a alguno de vosotros le entre sueño, debe acostarse y dormir, para que se le pase. Pues si reza estando somnoliento, puede que, al pedir perdón, termine insultándose a sí mismo». Todas las colecciones de hadices auténticos. Se narró de Abū Hurayra —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Si alguien se levanta por la noche para rezar y, debido a la intensidad del sueño, no puede pronunciar correctamente lo que dice, ni sabe qué está diciendo, debe acostarse». Aḥmad y Muslim.
11. Reservar en la mezquita un lugar para alguien distinto del imán
ʿAbd al-Raḥmān ibn Shibl dijo: El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— prohibió picotear como los cuervos, hacer el rukūʿ y el suyūd con rapidez, sentarse extendiendo las piernas como las bestias feroces y reservar en la mezquita un lugar para un orante, tal como el camello se reserva un lugar para sí mismo. Aḥmad, Ibn Juzayma y al-Ḥākim.
23. Las causas que invalidan la oración
La oración queda invalidada por las siguientes acciones y su propósito queda frustrado:
1. Comer o beber voluntariamente
Ibn al-Mundhir dijo: Los eruditos están de acuerdo en que quien come o bebe deliberadamente durante la oración obligatoria debe repetirla. Según la mayoría, lo mismo se aplica a la oración voluntaria, pues las causas que invalidan la oración obligatoria también invalidan la voluntaria. (En las escuelas shafi‘í y hanbalí, si alguien come o bebe por error o por ignorancia, o traga durante la oración un alimento que, atrapado entre los dientes, no supera el tamaño de un grano de cebada, la oración no queda invalidada. Tawus e Ishaq dijeron: Beber agua no perjudica, pues es una acción pequeña. Se ha transmitido que Sa‘id e Ibn al-Zubayr bebían durante la oración voluntaria.
2. Hablar deliberadamente sin que exista una necesidad relacionada con la oración
Se transmitió de Zayd ibn Arqam: Hablábamos durante la oración; uno de nosotros hablaba con otro mientras estaba en oración. Finalmente fue revelado: «Orad con recogimiento por Allah». Mediante esta aleya recibimos la orden de guardar silencio y se nos prohibió hablar. —Todas las colecciones de hadices auténticos. Ibn Mas‘ud, que Allah esté complacido con él, dijo: Cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, estaba en oración, lo saludábamos y él respondía. Cuando regresamos de donde estaba el Negus, lo saludamos durante la oración, pero no respondió. Entonces dijimos: «Oh, Mensajero de Allah, antes te saludábamos y tú respondías». El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «En la oración hay muchas ocupaciones que no dejan lugar para hablar». Al-Bujari y Muslim. Sin embargo, si alguien habla por ignorar la norma o por error, su oración será válida.
Mu‘awiya ibn al-Hakam, que Allah esté complacido con él, dijo: Mientras rezaba con el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, un hombre estornudó. Dije: «Que Allah tenga misericordia de ti». La gente de la congregación me miró fijamente. Dije: «¿Qué os pasa? ¿Por qué me miráis así?». En respuesta, comenzaron a golpearse los muslos con las manos. Cuando comprendí que querían hacerme callar, guardé silencio. Cuando el Mensajero de Allah terminó la oración, no había visto antes ni después de él un maestro mejor. No me reprendió, no me censuró ni me golpeó. Dijo: «En la oración no se pueden decir las conversaciones que habitualmente mantienen las personas entre sí. En la oración solo se dirá “Subhan Allah”, “Allahu akbar” y se recitará el Corán». —Ahmad, Muslim, Abu Dawud y al-Nasa’i.
Aquí se observa que Mu‘awiya ibn al-Hakam habló porque desconocía las normas de la sharía. Por ello, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, no le ordenó repetir la oración. Sin embargo, este hadiz narrado por Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, demuestra que la oración no queda invalidada por hablar durante ella de asuntos sobre los que las personas suelen hablar entre sí. Él dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, nos dirigió en la oración del mediodía o de la tarde y pronunció el saludo final. Inmediatamente después, un compañero llamado Dhul-Yadayn —“el de las dos manos”; recibió este sobrenombre porque sus manos eran extraordinariamente largas— dijo: “¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Has acortado la oración o has cometido un error?”. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, respondió: “No la he acortado ni he cometido un error”. Dhul-Yadayn dijo: “Más bien, te has equivocado, ¡oh, Mensajero de Allah!”. Entonces el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, preguntó a los miembros de la congregación: “¿Es cierto lo que dice Dhul-Yadayn?”. Ellos respondieron: “Sí”. Entonces el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, rezó otras dos rak‘at y luego realizó dos postraciones de sahw». Al-Bujari y Muslim. La escuela malikí dictaminó que es lícito hablar para corregir un error cometido en la oración, bajo dos condiciones: primero, que según la costumbre no parezca algo excesivo; y segundo, que no se trate de un caso en el que decir «Subhanallah» no permitiría comprender el propósito. El imán Al-Awza‘i dijo: «La oración de quien habla deliberadamente con el objetivo de corregir un error cometido en ella no queda invalidada». Un hombre recitó en voz alta durante la oración de la tarde y alguien le dijo desde atrás: «Esta es la oración de la tarde». Al respecto, Al-Awza‘i dijo que su oración no se había invalidado.
3. Realizar intencionalmente un acto excesivo (amal kathir)
Los eruditos discreparon al determinar qué constituye un acto excesivo (amal kathir) y qué no. Según algunos, si alguien observa la acción desde lejos y está seguro de que esa persona no está rezando, entonces se trata de un acto excesivo; de lo contrario, no lo es. Según otros, todo acto cuya apariencia haga pensar al observador que quien lo realiza no está rezando se considera excesivo; no es necesario tener certeza. Al-Nawawi dijo: «Si un acto no pertenece a la clase de acciones propias de la oración y es excesivo, la oración queda invalidada por consenso; y si no es excesivo, no queda invalidada por consenso. Esta es la norma». Después volvieron a discrepar en cuatro sentidos acerca de cómo distinguir entre el acto excesivo y el que no lo es. Finalmente, se adoptó la cuarta opinión. Al-Nawawi dijo: «Esta es la opinión correcta y célebre». El autor de esta obra y la mayoría de los eruditos sostuvieron que, en este caso, el criterio debe ser lo que se considera habitual. Por tanto, la oración no se ve perjudicada por aquello que la gente considera insignificante y no excesivo, como responder al saludo mediante una señal, quitarse los zapatos, quitarse o ponerse el turbante, ponerse o quitarse una prenda ligera, levantar y bajar a un niño pequeño sosteniéndolo en brazos o sobre los hombros, impedir que alguien pase por delante y limpiarse la saliva con un paño, entre otras cosas. Ya se ha mencionado anteriormente que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizó actos como matar serpientes y escorpiones durante la oración y ordenó hacerlo. Sin embargo, la oración queda invalidada por aquello que la gente considera excesivo, como caminar continuamente una distancia considerable y realizar muchas acciones seguidas. Los eruditos también coinciden en que realizar un acto excesivo sin interrupción invalida la oración. Si se hace con pausas —por ejemplo, avanzar un paso, detenerse un rato y luego avanzar otro paso o dos; o avanzar dos pasos, hacer una pausa y después avanzar otros dos—, aunque de este modo se caminen cien pasos o más, la oración no se ve perjudicada por consenso. Los actos sumamente ligeros, como mover con la mano las cuentas del tasbih, rascarse o abrochar y desabrochar un nudo, no invalidan la oración, por mucho que se hagan de manera continuada. Esta es la opinión correcta y más célebre. Al-Shafi‘i, que Allah tenga misericordia de él, dijo: «Si se cuentan las aleyas pasando la mano por un rosario de cuentas, la oración no queda invalidada; sin embargo, es mejor no contarlas de ese modo».
4. Omitir, sin excusa y deliberadamente, alguna condición de la oración
Al-Bujari y Muslim narraron que, cuando un beduino no realizó correctamente la oración, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— le dijo: «Regresa y vuelve a rezar, porque no has rezado». Este hadiz ya ha sido mencionado. Ibn Rushd dijo: Existe consenso entre los juristas en que quien rece sin purificarse debe repetir la oración, ya sea que lo haya hecho intencionadamente o por error. Del mismo modo, debe repetirla quien rece sin orientarse hacia la qibla, tanto si lo hizo deliberadamente como involuntariamente. En suma, si falta cualquiera de las condiciones necesarias para que la oración sea válida, esta debe repetirse [Nota: Está prohibido que quien reza realice, sin una excusa válida, cualquier acto que invalide la oración. Si surge una causa inevitable, como ayudar a una persona indefensa en peligro o rescatar a alguien que se está ahogando, es obligatorio interrumpir la oración. Según las escuelas hanafí y hanbalí, también es lícito interrumpirla si existe temor de que el propio orante o alguien más sufra una pérdida patrimonial, pequeña o grande; si una madre que está rezando teme que su hijo pequeño sufra al oírlo llorar; si la olla o cazuela puesta al fuego está a punto de desbordarse; si se escapa un animal, y en casos semejantes].
5. Reír durante la oración
Ibn al-Mundhir señaló que existe consenso en que la risa invalida la oración. Al-Nawawi dijo: Esto se aplica a quien deja ver las comisuras de la boca. La mayoría de los sabios dijo: Sonreír ligeramente no perjudica. Si la risa se vuelve intensa y no es posible contenerla, si es leve no invalida la oración; pero si es excesiva, la invalida. La determinación de lo que es poco o mucho se hace conforme a la costumbre.
24. Reponer las oraciones
Los sabios están de acuerdo en que, si alguien no logra rezar dentro del tiempo establecido, ya sea por olvido o por haberse quedado dormido, tiene la obligación de reponer la oración. Ya se ha mencionado que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No hay negligencia mientras se duerme; la negligencia solo se considera tal durante la vigilia. Por tanto, quien olvide una oración o la pierda por haberse quedado dormido debe rezarla en cuanto la recuerde». La persona que ha perdido la consciencia no tiene que reponer la oración; sin embargo, si recupera la consciencia en un momento en que es posible purificarse y comenzar la oración, debe reponerla. Se ha narrado de Nafi‘ que en cierta ocasión Ibn Umar perdió el juicio y, como consecuencia, dejó de rezar. Después de recuperar la razón, no repuso las oraciones que había perdido. Se ha narrado de Ibn Yuraij: cuando un enfermo pierde la consciencia y luego la recupera, ya no tiene que repetir las oraciones. Le preguntaron a Al-Zuhri: «¿Qué debe hacer quien ha perdido la consciencia?». Respondió: «No tiene que reponerlas». Al-Hasan al-Basri y Muhammad ibn Sirin dijeron acerca de quien ha perdido la consciencia que, si alguien se desmaya durante el tiempo de una oración y recupera el sentido dentro de ese mismo tiempo, no tiene que repetirla.
En cambio, la opinión de la mayoría de los sabios acerca de quien abandona deliberadamente la oración es que comete un pecado y tiene la obligación de reponerla. Ibn Taymiyya dijo: Quien abandona deliberadamente la oración no tiene permitido reponer las oraciones que dejó, y tal reposición no es válida. Más bien, debe realizar abundantes oraciones voluntarias. Ibn Hazm trató este asunto detalladamente. Presentamos un resumen de su exposición:
«Quien abandona deliberadamente la oración y deja que transcurra su tiempo nunca podrá reponerla. Debe realizar más obras buenas y oraciones voluntarias, para que su balanza pese más el Día de la Resurrección. También debe arrepentirse ante Allah y pedirle perdón. Abu Hanifa, Malik y al-Shafi‘i dijeron: debe reponerla después de que haya pasado su tiempo. Malik y Abu Hanifa dijeron incluso que quien deja una o varias oraciones debe reponerlas antes de rezar la oración obligatoria que viene, si el número de oraciones abandonadas deliberadamente es de cinco o menos, tanto si aún permanece el tiempo de la oración siguiente como si ya ha terminado. Si son más de cinco, rezará primero la oración cuyo tiempo haya llegado. La prueba de esta opinión es que Allah dijo: «¡Ay de los orantes que descuidan su oración!». Allah también dijo: «Después de ellos surgieron sucesores que abandonaron la oración y siguieron sus pasiones. Por ello, pronto se extraviarán». Así pues, si se considerara que quien abandona voluntariamente la oración la ha rezado al reponerla después de que haya pasado su tiempo, no se le amenazaría con la perdición ni se diría que se ha extraviado, del mismo modo que no se mencionan la perdición ni el extravío por retrasar la oración hasta el final de su tiempo. Además, Allah ha establecido un tiempo para cada oración obligatoria, cuyo comienzo y final están determinados y son conocidos. Cada una comienza en un momento concreto y termina en otro momento concreto. Por tanto, no hay ninguna diferencia entre quien reza antes de que llegue el tiempo y quien reza después de que haya transcurrido: ambos han rezado fuera del tiempo establecido y ambos son igualmente responsables de transgredir los límites de Allah. Allah dijo: «Quien transgrede los límites de Allah, ese se perjudica a sí mismo». Además, reponer una oración es un acto cuyo mandato debe proceder de la ley religiosa. El mandato de la ley religiosa debe llegar de Allah por boca de Su Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. No se acepta ninguna excepción. Por eso preguntamos: ¿quién ordenó a quien abandona voluntariamente una oración que reponga la oración abandonada, es decir, que la rece después del tiempo establecido? Si se dice que fue Allah, volveremos a preguntar: quien decidió abandonar la oración después de que su tiempo hubiera terminado, ¿hizo una obra buena o una obra pecaminosa? Si dicen que fue una obra buena, responderemos: eso contradice el consenso indiscutible de toda la comunidad musulmana, así como el Corán y la Sunna. Y si dicen que fue una obra pecaminosa, diremos: habéis dicho la verdad. Pero añadiremos que una obra pecaminosa no puede ocupar el lugar de una obra buena. Además, Allah, por boca de Su Mensajero, estableció el tiempo de cada oración. Para cada oración fijó un límite inicial y un límite final. No permitió rezarla antes de su límite inicial ni después de su límite final. Ningún miembro de toda la comunidad musulmana ha discrepado sobre este asunto. Si fuera lícito rezar esa oración después de que hubiera transcurrido su tiempo, establecer el límite final del tiempo de la oración carecería por completo de sentido. Y Allah no puede hacer algo carente de sentido. A este respecto…»
También cabe señalar que para cada acto se ha establecido un tiempo. Si se realiza fuera de ese tiempo, no es válido. Si lo fuera, ese tiempo no se habría establecido como el tiempo de dicho acto. Esta es una afirmación concluyente. Después de una larga exposición, Ibn Hazm dijo: Si fuera obligatorio que quien abandona deliberadamente la oración dentro del tiempo establecido repusiera esa oración, Allah y Su Mensajero no habrían dejado de ordenarlo, ni lo habrían olvidado, ni se habrían abstenido de mencionarlo, sometiéndonos deliberadamente a una dificultad. Él mismo dijo: «Tu Señor no olvida». Y toda norma de la ley religiosa que no se encuentre en el Corán ni en la Sunna es inválida.
En un hadiz auténtico se narró que el Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «A quien se le haya pasado la oración de la tarde, será como si hubiera perdido todos sus bienes y su familia». Por tanto, es correcto afirmar que aquello que se pierde deliberadamente no puede recuperarse. Si hubiera posibilidad y oportunidad de recuperarlo, no se habría perdido, como ocurre con la oración que se pasa por olvido, pues esta no se considera perdida. En este asunto no hay ninguna dificultad. Toda la comunidad coincide en que, cuando termina el tiempo de la oración, esta se pierde. Existe un consenso firme respecto a que se ha perdido. Si fuera posible recuperar la oración perdida, se podría afirmar que decir que dicha oración se ha perdido es completamente falso y inválido. Por tanto, queda demostrado sin lugar a dudas que jamás es posible recuperar una oración abandonada deliberadamente. Entre quienes nos apoyan en esta opinión se encuentran Umar y su hijo Abd Allah, Sa‘d, Salman al-Farisi, Ibn Mas‘ud, Qasim, Budayl al-Uqayli, Ibn Sirin, Mutarrif y Umar ibn Abd al-Aziz. Allah no ha dejado, bajo ninguna circunstancia, oportunidad a quien tiene la oración como obligación de retrasarla más allá de su tiempo establecido, ni siquiera por una riña, una guerra, el miedo, una enfermedad grave o un viaje. Allah, Altísimo, explicó así la oración del miedo, o salat al-jawf:
«Cuando estés entre ellos y dirijas la oración, que un grupo de los creyentes se ponga de pie para rezar contigo». También dijo: «Si os encontráis en estado de miedo, rezad mientras vais montados o caminando». Allah, Altísimo, no permitió retrasar la oración más allá de su tiempo establecido ni siquiera al enfermo en estado crítico o agonizante. Más bien, ordenó que quien no pudiera rezar de pie lo hiciera sentado; quien no pudiera hacerlo sentado, acostado; quien no encontrara agua, recurriera al tayammum; y quien no encontrara tierra, rezara sin tayammum. Entonces, ¿de dónde obtuvieron permiso quienes permitieron abandonar deliberadamente la oración hasta que terminara su tiempo? Después ordenaron rezarla una vez pasado su tiempo y dijeron que eso le bastaría. Sin embargo, esto no aparece en el Corán, ni en ningún hadiz auténtico o débil, ni en ninguna declaración de un compañero, ni en la analogía jurídica. En cambio, cuando dijimos que quien abandona deliberadamente la oración y no la realiza mientras aún está dentro de su tiempo debe arrepentirse, pedir perdón y realizar abundantes oraciones voluntarias, lo dijimos basándonos en los siguientes versículos:
«Después de ellos les sucedieron generaciones que abandonaron la oración y siguieron sus pasiones. Pronto se hundirán en el extravío. Excepto quienes se arrepientan, crean y obren rectamente; ellos entrarán en el Paraíso y no serán tratados injustamente ni siquiera en lo más mínimo». Asimismo: «Aquellos que, después de cometer una indecencia o de perjudicarse a sí mismos, recuerdan a Allah y piden perdón por sus pecados». Y: «Quien haga el bien del peso de un átomo lo verá, y quien haga el mal del peso de un átomo lo encontrará». «Ese día estableceré las balanzas de la justicia y no se cometerá la menor injusticia contra nadie».
El consenso de toda la comunidad y numerosos versículos y hadices muestran que las oraciones voluntarias tienen un mérito extraordinario, cuya magnitud solo Allah conoce. Las oraciones obligatorias también tienen un mérito extraordinario, cuya magnitud solo Allah conoce. Por tanto, cuando haya una deficiencia en las oraciones obligatorias, si las oraciones voluntarias son abundantes, se tomará de ellas para compensar dicha deficiencia. Allah, Altísimo, ha dicho: «Allah no deja que se pierda la recompensa de quien obra bien, y las buenas obras eliminan las malas».
25. La oración del enfermo
Si alguien no puede permanecer de pie para la oración obligatoria debido a una enfermedad, una excusa similar o incapacidad, puede rezar sentado. Si no puede sentarse, debe rezar acostado, haciendo con gestos la inclinación y la postración, y debe hacer la postración más baja que la inclinación. Allah ha dicho: «Recordad a Allah de pie, sentados y acostados». Imrán ibn Husayn dijo: «Padecía hemorroides y pregunté al Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, acerca de la oración. Me dijo: “Reza de pie; si no puedes, sentado; y si no puedes, acostado de lado”». —Todas las colecciones de hadices auténticos, excepto Muslim. Al-Nasa’i añadió: «Si no puedes, acostado boca arriba». Allah no impone a nadie una responsabilidad superior a su capacidad.
Yabir, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, fue a visitar a un enfermo y lo encontró rezando sobre una almohada. Arrojó la almohada y dijo: “Si puedes, reza sobre el suelo. Si no puedes, reza haciendo gestos y haz tu postración más baja que tu inclinación”». —Al-Bayhaqi. Para determinar la incapacidad se considera el sufrimiento excesivo, el temor de que la enfermedad empeore, el retraso en la curación o el temor a marearse. Cuando se rece sentado en lugar de hacerlo de pie, se debe sentar con las piernas cruzadas.
Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Vi al Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, rezar sentado con las piernas cruzadas». —Al-Nasa’i. También puede sentarse como se hace durante el tashahhud. ¿Cómo debe rezar quien no puede permanecer de pie ni sentarse? Algunos dicen que debe acostarse de lado y, si no puede, acostarse boca arriba, orientando los pies hacia la qibla y extendiéndolos tanto como pueda.
‘Alí (que Dios esté complacido con él) narró que el Mensajero de Dios (que Dios lo bendiga y le conceda paz) dijo: «Si el enfermo puede rezar de pie, debe hacerlo de pie; de lo contrario, rezará sentado. Si no puede postrarse, hará una señal con la cabeza y se postrará inclinándose más que en el rukū‘. Si no puede rezar sentado, rezará acostado sobre su costado derecho, orientado hacia la qibla; y si tampoco puede hacerlo, rezará acostado boca arriba, con los pies dirigidos hacia la qibla». —Ad-Dāraqutní. Otro grupo dijo que rezará como pueda. Estos hadices muestran claramente que, si estando acostado boca arriba no puede hacer señales, ya no tiene ninguna otra obligación que cumplir.
26. Ṣalāt al-Jawf: la oración durante la guerra, el temor y el terrorismo
Los sabios coinciden en que la ṣalāt al-jawf, es decir, la oración del temor, está prescrita por la ley islámica [este temor puede ser de cualquier tipo, como el miedo a un ataque enemigo o a un incendio, entre otros. Puede ocurrir tanto en el lugar de residencia como durante un viaje].
Porque Dios dijo: «Y cuando estés entre ellos y vayas a dirigirlos en la oración, que un grupo de ellos se ponga de pie contigo y conserve sus armas. Cuando hayan terminado la postración, que se sitúen detrás de vosotros; y que el otro grupo que aún no haya rezado rece contigo y permanezca alerta y armado. Los incrédulos desean que descuidéis vuestras armas y vuestro equipaje para lanzarse contra vosotros de una sola vez. Si sufrís molestias por la lluvia o estáis enfermos, no incurrís en falta si dejáis las armas; pero manteneos siempre precavidos. Dios ha preparado para los incrédulos un castigo humillante». [Según la mayoría de los sabios, portar armas durante la oración en momentos de temor es recomendable; según algunos, es obligatorio].
El imán Ahmad dijo: «Hay seis o siete hadices sobre la oración del temor; es lícito seguir cualquiera de ellos». Ibn al-Qayyim dijo: «En realidad, las modalidades de la oración del temor son seis, aunque algunos han transmitido más. Según las diferentes narraciones de los transmisores, estas modalidades llegan a ser diecisiete. Sin embargo, también es posible que algunas de las acciones del Mensajero de Dios (que Dios lo bendiga y le conceda paz) coincidieran entre sí, mientras que existieran diferencias en las narraciones de los transmisores sobre este asunto».
A continuación se exponen las seis modalidades de la ṣalāt al-jawf:
1. Si el enemigo se encuentra en una dirección distinta de la qibla, el imán dirigirá así una oración de dos rak‘at: rezará una rak‘a con un grupo y luego esperará a que sus integrantes recen por separado otra rak‘a y se dirijan después a hacer frente al enemigo. Entonces llegará el otro grupo y el imán rezará con ellos la segunda rak‘a; esperará a que recen por separado la rak‘a que les queda y luego hará el saludo final con ellos.
Sahl ibn Jadiṯama narró: «Un grupo se alineó para rezar con el Mensajero de Dios (que Dios lo bendiga y le conceda paz), mientras el otro grupo se apostó frente al enemigo. Él rezó una rak‘a con el grupo que estaba con él. Después permaneció de pie y el grupo completó por separado la rak‘a restante de la oración. Luego se marcharon para apostarse frente al enemigo. Entonces llegó el otro grupo y él rezó con ellos la rak‘a restante. Después permaneció sentado, mientras ellos rezaban por separado la rak‘a que les quedaba. Luego hizo el saludo final con ellos». Todas las colecciones de hadices auténticos, excepto la de Ibn Māŷa.
2. Si el enemigo se encuentra en una dirección distinta de la qibla, el imán rezará una rakaat con un grupo, mientras el otro grupo permanecerá frente al enemigo. Luego, el grupo que haya rezado una rakaat con el imán se marchará y se apostará frente al enemigo, y el otro grupo vendrá y rezará una rakaat. Después, ambos grupos completarán por separado la rakaat que les queda. Se narró de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—: El Mensajero de Allah rezó una rakaat con un grupo, mientras el otro grupo permanecía frente al enemigo. Luego, aquel grupo se marchó y ocupó el lugar de sus compañeros para apostarse frente al enemigo. Después vino el otro grupo, y el Mensajero de Allah rezó una rakaat con ellos. Luego pronunció el saludo final. Después, ambos grupos rezaron por separado una rakaat cada uno. —Ahmad, al-Bujari y Muslim.
Es evidente que el segundo grupo completará su oración después de que el imán pronuncie el saludo final. Por tanto, su oración no se interrumpirá a causa de la guardia intercalada. Completarán sus dos rakaat de una sola vez. En cambio, el primer grupo no podrá rezar su segunda rakaat hasta que el segundo grupo haya rezado y regresado a enfrentarse al enemigo. Ibn Masud dijo: «Luego pronunció el saludo final, y este grupo se levantó, rezó la rakaat que le quedaba y pronunció el saludo final» [En Fath al-Bari se afirma que con «este grupo» se hace referencia tanto a un grupo grande como a uno pequeño; incluso puede tratarse de una sola persona. Si el grupo consta de tres personas, una de ellas será el imán y rezará con otra, mientras la tercera vigilará. Después rezará la persona restante].
3. El imán rezará dos rakaat con cada grupo. Las primeras dos rakaat serán obligatorias para el imán, mientras que las segundas dos serán voluntarias para él. Esto no invalidará la oración obligatoria de los seguidores, pues es válido que quien cumple una oración obligatoria rece detrás de un imán que realiza una oración voluntaria.
Yabir dijo: «El Mensajero de Allah rezó dos rakaat con un grupo de sus compañeros y luego rezó dos rakaat con los demás. Después pronunció el saludo final». —al-Shafi‘i y al-Nasa’i. Según las narraciones de Ahmad, Abu Dawud y al-Nasa’i, Yabir dijo: «El Mensajero de Allah dirigió para nosotros la oración del miedo. Primero rezó dos rakaat con algunos compañeros y pronunció el saludo final. Luego aquel grupo se marchó y vino el otro, que ocupó el lugar del primer grupo. El Mensajero de Allah rezó dos rakaat con ellos y pronunció el saludo final. Así, el Mensajero de Allah rezó cuatro rakaat, mientras que los compañeros rezaron dos rakaat». Según las narraciones de Ahmad, al-Bujari y Muslim, este suceso tuvo lugar en Dhat al-Riqa.
4. Cuando el enemigo se encuentre en dirección a la qibla, el imán rezará con ambos grupos. Sin embargo, hasta el sujud todos permanecerán juntos vigilando al enemigo y manteniéndose atentos a él. Solo durante el sujud se dividirán en dos grupos. Un grupo hará el sujud con el imán, mientras el otro esperará. Cuando el primer grupo haya completado el sujud, el otro hará el sujud. Al finalizar así la primera rakaat, el grupo que había quedado atrás avanzará y el primer grupo se desplazará hacia atrás.
Yabir dijo: «Rezamos la oración del miedo con el Mensajero de Allah. Entonces nos colocó detrás de él en dos filas. El enemigo se encontraba entre nosotros y la qibla. El Mensajero de Allah pronunció el takbir y todos pronunciamos el takbir con él. Cuando hizo el ruku, todos hicimos el ruku. Cuando levantó la cabeza del ruku, todos levantamos la cabeza. Luego él y la fila que estaba junto a él hicieron el sujud, mientras la otra fila permaneció de pie frente al enemigo. Cuando el Mensajero de Allah y la fila que estaba junto a él completaron el sujud, la fila siguiente hizo el sujud y se puso de pie. Después, la fila trasera avanzó y la delantera retrocedió. Luego el Mensajero de Allah hizo el ruku y todos hicimos el ruku. Después levantó la cabeza y todos levantamos la cabeza. Entonces el Mensajero de Allah y la fila que estaba junto a él, que durante la primera rakaat había estado atrás, hicieron el sujud, mientras la fila trasera permaneció de pie frente al enemigo. Cuando el Mensajero de Allah hizo el sujud con la fila que estaba junto a él, la fila trasera también hizo el sujud. En ese momento toda la congregación hizo el sujud al mismo tiempo. Después, el Mensajero de Allah pronunció el saludo final y todos pronunciamos también el saludo final». Ahmad, Muslim, al-Nasa’i, Ibn Maya y al-Bayhaqi.
5. Ambos grupos comenzarán la oración juntos detrás del imán. Luego, un grupo se marchará para apostarse frente al enemigo, mientras el otro completará una rakaat detrás del imán. Después, este también se marchará y se apostará frente al enemigo. Entonces regresará el otro grupo —el que se había marchado justo después de comenzar la oración—, rezará por separado una rakaat y, mientras tanto, el imán, que permanecerá de pie, rezará con ellos la segunda rakaat. Luego vendrá el grupo que estaba apostado frente al enemigo y rezará por separado una rakaat. En ese momento, el imán y el segundo grupo estarán sentados. Después, el imán pronunciará el saludo final y todos pronunciarán el saludo final.
Abu Huraira dijo: «En el año de la expedición de Nayd recé la oración del miedo con el Mensajero de Allah. Él se puso de pie para la oración de la tarde y un grupo se puso de pie con él. El otro grupo se apostó frente al enemigo, con la qibla detrás de ellos. El Mensajero de Allah pronunció el takbir y todos pronunciaron con él el takbir de consagración —es decir, tanto quienes estaban con él como quienes estaban frente al enemigo—. Luego el Mensajero de Allah hizo el ruku de una rakaat, y quienes estaban con él hicieron el ruku. Después hizo el sujud, y el grupo que estaba junto a él también hizo el sujud, mientras los demás permanecían de pie frente al enemigo. Luego el Mensajero de Allah se levantó y el grupo que estaba con él también se levantó. Inmediatamente corrieron hacia el enemigo y se apostaron frente a él. Entonces regresó el grupo que hasta ese momento había estado frente al enemigo, e hizo el ruku y el sujud, mientras el Mensajero de Allah continuaba de pie en la oración como antes. Después se levantaron del sujud. Entonces el Mensajero de Allah hizo el ruku de otra rakaat y ellos hicieron el ruku con él. Él hizo el sujud y ellos también hicieron el sujud con él. Luego vino el grupo que había permanecido de pie frente al enemigo y sus miembros hicieron por sí mismos el ruku y el sujud, mientras el Mensajero de Allah y el grupo que estaba con él permanecían sentados. Después, el Mensajero de Allah pronunció el saludo final y todos los que estaban con él pronunciaron también el saludo final. El Mensajero de Allah había rezado dos rakaat, y ambos grupos habían rezado asimismo dos rakaat cada uno». Ahmad, Abu Dawud y al-Nasa’i.
6. Cada grupo rezará solamente una rak‘ah con el imán. El imán rezará dos rak‘ahs, mientras que cada grupo rezará una rak‘ah.
Ibn Abbás narró: El Mensajero de Allah dirigió la oración en Dhi Qarad. La gente se colocó en dos filas detrás de él: una fila detrás de él y la otra frente al enemigo. Rezó una rak‘ah con quienes estaban detrás de él. Luego ellos pasaron a la otra fila, cuyos integrantes se colocaron detrás de él, y rezó con ellos una rak‘ah; a ellos les quedó una rak‘ah por completar. —An-Nasa’i, Ibn Hibban. Ibn Abbás también dijo: Allah os ha prescrito cuatro rak‘ahs durante la residencia, dos rak‘ahs durante el viaje y una rak‘ah en situación de temor. —Ahmad, Muslim, Abu Dawud, An-Nasa’i. Za‘labah ibn Zahdam dijo: Estábamos en Tabaristán con Sa‘id ibn al-‘As. Él preguntó: «¿Quién de vosotros rezará la oración del temor con el Mensajero de Allah?». Hudhayfah respondió: «Yo». Rezó una rak‘ah con un grupo y otra rak‘ah con el otro grupo, pero ninguno de los dos grupos completó la rak‘ah restante. —Abu Dawud, An-Nasa’i.
La oración del magrib como oración del temor. Es bien sabido que no se hace qasr en la oración del magrib. Sin embargo, no existe ningún hadiz que indique cómo debe realizarse la salat al-jawf durante el magrib. Por ello, los imanes difirieron al respecto. La opinión de los hanafíes y los malikíes es que el imán debe rezar dos rak‘ahs con el primer grupo y una rak‘ah con el segundo. Ash-Shafi‘i y Ahmad dictaminaron que es válido rezar una rak‘ah con el primer grupo y dos rak‘ahs con el segundo, pues se ha transmitido que ‘Ali hizo lo mismo.
La oración cuando el temor se intensifica. Cuando el temor se intensifique y comience una batalla encarnizada entre ambos bandos, cada persona rezará según sus posibilidades, caminando o montada, orientada hacia la qibla o no, haciendo el rukū‘ y la prosternación mediante gestos, de la manera que pueda. Al rezar mediante gestos, hará la prosternación más baja que el rukū‘. Los pilares de la oración que no pueda realizar podrá omitirlos. Ibn ‘Umar dijo: Al describir la oración del temor, el Mensajero de Allah dijo: «Si el temor es aún mayor, rezad caminando o montados, como podáis; no importa si estáis orientados hacia la qibla o no». En una narración de Muslim, Ibn ‘Umar dijo: «Si el miedo y el temor aumentan aún más, está permitido rezar mediante gestos, caminando o montado».
27. La oración de quien persigue al enemigo y de quien huye por temor al enemigo
Quien persigue al enemigo y teme que, si se demora, termine el tiempo de la oración, rezará mediante gestos, se encuentre orientado hacia la qibla o no. La misma norma se aplica a quien huye por temor al enemigo. También se encuentra en la misma situación quien es impedido por un enemigo de hacer el rukū‘ y la prosternación, o cuya vida, bienes o familia están amenazados por un enemigo, un ladrón, un bandido o una fiera. Esta persona puede rezar mediante gestos mientras se desplaza, en cualquier dirección. Al-‘Iraqi dijo: También puede hacerlo quien huye por una causa justificada, como una inundación o un incendio, cuando no encuentra un refugio seguro; el deudor en dificultades económicas que no puede presentar pruebas de su situación, cuando su acreedor lo capturaría al encontrarlo y no creería ni aceptaría ninguna excusa; o quien está condenado a muerte y espera que, tras permanecer oculto unos días, se calme la ira de su adversario y pueda obtener su perdón. Tales personas pueden rezar mediante gestos mientras están en movimiento, orientándose hacia la dirección en la que avanzan.
Abdullah dijo: El Mensajero de Allah me envió ante Khalid ibn Sufyan y me dijo:
«Ve y mátalo». Lo vi, pero entonces se acercaba la oración de ‘asr. Pensé que podía ocurrirme algo con él que retrasara la oración. Por ello, comencé a rezar mediante gestos mientras caminaba y seguí corriendo tras él. Cuando me acerqué, me preguntó: «¿Quién eres?». Respondí: «Un hombre de los árabes. Me he enterado de que estás movilizando a la gente para este hombre; por eso he venido a hablar contigo sobre este asunto». Él dijo: «Estoy ocupado precisamente con eso». Después caminé con él durante un rato. Cuando tuve la oportunidad, lo golpeé con mi espada y cayó muerto. (Es decir, murió). Ahmad, Abu Dawud.
28. La oración durante el viaje
Existen ciertas normas relativas a la oración durante la estancia fuera del hogar. A continuación las mencionamos:
1. Reducir a dos las oraciones de cuatro rakaat
Allah, Exaltado sea, dijo: «Cuando viajéis por la tierra, no incurriréis en pecado si acortáis la oración, si teméis que los incrédulos os perjudiquen». La condición del temor no se aplica en este caso.
Ya’la ibn Umayya, que Allah esté complacido con él, dijo: Le pregunté a Umar, que Allah esté complacido con él: «¿Has reflexionado sobre el asunto de acortar la oración? Allah ha dicho: “Si teméis que los incrédulos os perjudiquen”. Pero esos tiempos ya no existen». Umar, que Allah esté complacido con él, respondió: «Lo que te resulta sorprendente también me pareció sorprendente a mí. Se lo mencioné al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y él dijo: “Es una dádiva que Allah os ha concedido; aceptad, pues, Su dádiva”». Todas las colecciones de hadices auténticos. Ibn Yarir narró de Abu Munir al-Yarshi que le preguntaron a Ibn Umar, que Allah esté complacido con él: «En esta aleya se ordena acortar la oración por temor: “Cuando emprendáis un viaje…” Hoy estamos seguros y no sentimos temor. ¿Debemos aun así acortar la oración?». Él respondió: «En el Mensajero de Allah tenéis un excelente ejemplo». Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «En La Meca se prescribieron dos rakaat para cada oración. Cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, llegó a Medina, añadió dos rakaat a cada una de ellas, excepto al magrib, pues esta es el witir del día. Lo mismo ocurre con la oración del fayr, porque en ella se recitan pasajes largos. Cuando el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, viajaba, rezaba la oración tal como había sido prescrita originalmente en La Meca». Ahmad, al-Bayhaqi, Ibn Hibban e Ibn Juzaima.
Ibn al-Qayyim dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, salía de viaje y regresaba a Medina
y durante todo ese tiempo reducía a dos rakaat las oraciones de cuatro rakaat. Nunca se ha demostrado que, estando de viaje, completara una oración de cuatro rakaat. Ninguno de los imames discrepó sobre este asunto. Sin embargo, discreparon considerablemente sobre si la reducción era obligatoria. Según Amr, Ali, Ibn Masud, Ibn Abbas, Ibn Umar, Yabir y otros, reducir la oración es obligatorio. Esta es también la opinión de la escuela hanafí.
Según los hanafíes, si un viajero, en una oración obligatoria de cuatro rakaat, se sienta después del tashahhud en la segunda rakaat y completa las cuatro rakaat, su oración será válida, aunque censurable, porque ha retrasado la salutación final. Lo que haya rezado después de las dos rakaat será considerado una oración voluntaria. Pero si no se sienta después de las dos rakaat, su oración no será válida, porque esa es la última sentada del viajero y es obligatoria. Si se omite una obligación, la oración queda invalidada.
Según la escuela malikí, el qasr es una sunna mu’akkada. Se insiste en él incluso más que en la oración en congregación. Por ello, cuando el viajero no encuentra a un imán viajero, debe rezar solo en lugar de hacerlo en congregación. Para él es makruh rezar en congregación detrás de un imán que no está de viaje. Según los hanbalíes, el qasr no es obligatorio, sino permitido; sin embargo, es preferible a rezar la oración completa. La opinión de la escuela shafi‘í es igualmente aplicable cuando se viaja una distancia que permite hacer el qasr.
2. La distancia que permite hacer el qasr
Lo que se desprende de los versículos del Corán relacionados con este asunto es que, en cualquier viaje, sea corto o largo, se debe acortar la oración y está permitido romper el ayuno. No existe ninguna prueba en los hadices que condicione este permiso. Ibn al-Mundhir citó más de veinte opiniones al respecto; aquí se mencionan algunas de las más sólidas:
Ahmad, Muslim, Abu Dawud y al-Bayhaqi transmitieron de Yahya ibn Yazid: «Pregunté a Anas —que Dios esté complacido con él— acerca de acortar la oración. Anas respondió: “Cuando el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— viajaba una distancia de tres millas o tres farsajs, acortaba las oraciones obligatorias y rezaba dos rak‘as”». Al-Hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: «Este es el hadiz más auténtico y claro acerca de la distancia que permite hacer el qasr». La duda surgida respecto a las millas o los farsajs queda resuelta por el hadiz transmitido por Abu Sa‘id al-Judri, quien dijo: «Cuando el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— viajaba un farsaj, acortaba la oración».
Es bien sabido que un farsaj equivale a tres millas. Por tanto, la duda que queda en el hadiz de Anas se resuelve mediante el hadiz de Abu Sa‘id. Así queda claro que la distancia mínima a la que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— hacía el qasr era de tres millas. Un farsaj equivale a 5541 metros y una milla a 1748 metros. La distancia mínima mencionada en los hadices para hacer el qasr es una milla. Esto fue transmitido por Ibn Shayba de Ibn Umar, y Ibn Hazm lo adoptó. Para demostrar que no se debe hacer el qasr en una distancia inferior a una milla, dijo: «El Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— salió a Baqi‘ para enterrar a los muertos y al campo para hacer sus necesidades, pero no hizo el qasr».
El imán Abu al-Qasim al-Jarqi dio en Al-Mughni una respuesta adecuada a las afirmaciones de los juristas que establecen como condición un viaje largo: según algunos, una distancia mínima de dos días de camino, y según otros, de tres días. Dijo: «No encuentro ninguna prueba que respalde la opinión de los imanes, pues las opiniones de los compañeros son contradictorias y están llenas de discrepancias. Debido a esta contradicción y discrepancia, no constituyen una prueba a favor ni en contra de nadie. Los hadices transmitidos de Ibn Umar e Ibn Abbas contradicen las pruebas que presentaron nuestros imanes. Y aunque tampoco se hubieran encontrado esos hadices, al no haberse demostrado tal límite mediante los actos y las palabras del Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz—, ya no habría razón para considerar la distancia que ellos mencionaron. La primera razón es que contradice la sunna seguida por el Mensajero —que hemos mencionado— y también el sentido evidente de los versículos coránicos. El permiso para hacer el qasr en el Corán se concede a quien emprende un viaje. Dios dijo: “Cuando viajéis por la tierra, no incurriréis en falta por acortar la oración”. La condición del temor a la persecución de los incrédulos quedó abrogada por los hadices mencionados anteriormente. Además, el sentido aparente del versículo incluye cualquier viaje. En cuanto a las palabras del Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz—: “El viajero puede pasar la mano sobre los calcetines durante tres días”, fueron pronunciadas únicamente para señalar la duración de ese acto; por tanto, no es válido utilizarlas como prueba en este caso. Puesto que es posible recorrer distancias cortas en tres días y el Mensajero las denominó viaje, dijo: “Si una mujer cree en Dios y en el Último Día, no le está permitido viajar durante un día sin llevar consigo a un mahram”».
En segundo lugar, la distancia establecida para el qasr se basa en la revelación y depende de ella. Por ello, no es correcto incluir algo dentro de este ámbito basándose únicamente en el razonamiento, la investigación y las opiniones humanas, especialmente cuando no existe un principio fundamental bajo el cual pueda incluirse ni un precedente con el que pueda establecerse una analogía. Hay una prueba decisiva a favor de quienes permiten el qasr a todo viajero. Este permiso solo podría revocarse si existiera consenso en contra. El qasr se aplica a todo viaje, ya sea en avión, en tren, con fines religiosos o de cualquier otro tipo. Quienes por su profesión están constantemente de viaje, como los capitanes y trabajadores de embarcaciones, también pueden hacer el qasr y romper el ayuno, pues son verdaderos viajeros.
3. ¿Desde dónde se empieza a hacer el qasr?
Según la mayoría de los sabios, el qasr de la oración está permitido —y esto es también una condición— desde el momento en que se abandona la propia vivienda y se sale de la ciudad de residencia. Al regresar, no se debe rezar la oración completa hasta entrar en la primera casa de la propia ciudad. Ibn al-Mundhir dijo: «El Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz— hacía el qasr apenas salía de Medina. No conozco ningún viaje en el que hiciera una excepción». Anas dijo: «Rezaba con el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— la oración del mediodía: cuatro rak‘as en Medina y dos en Dhul Hulayfa». Todas las colecciones de hadices auténticos. Algunos consideran que quien tiene la intención de viajar debe hacer el qasr incluso mientras permanece en su propia casa.
4. ¿Cuándo debe el viajero realizar la oración completa?
El viajero acortará la oración mientras permanezca de viaje. Si, por alguna necesidad, comienza a residir en algún lugar esperando satisfacer dicha necesidad, también continuará acortando la oración. Esto se debe a que, aunque resida allí durante muchos años, seguirá siendo considerado un expatriado. Si tiene la intención de residir durante un período determinado, según Ibn al-Qayyim, seguirá siendo considerado viajero, tanto si su estancia es larga como breve, mientras no adopte el lugar donde reside como residencia permanente. Los eruditos han expresado numerosas opiniones al respecto; Ibn al-Qayyim mencionó su resumen y finalmente sostuvo su propia opinión: «El Mensajero de Dios permaneció veinte días en Tabuk y no dijo a su comunidad que, si permanecían en un lugar más tiempo que ese, dejaran de acortar la oración. Sin embargo, esa duración de su estancia ocurrió accidentalmente». Una estancia de este tipo durante un viaje no convierte el viaje en residencia permanente, sea larga o breve. La condición es que el viajero no tenga la intención de convertirse en residente permanente o ciudadano de ese lugar. Existe una amplia discrepancia entre los eruditos sobre este asunto.
En Sahih al-Bujari se transmite de Ibn Abbas que dijo: «El Mensajero de Dios permaneció diecinueve días durante uno de sus viajes y durante ese tiempo rezó dos rak‘at. Por eso, cuando permanezcamos en algún lugar diecinueve días, rezaremos dos rak‘at; y si permanecemos más tiempo, realizaremos la oración completa». El imán Ahmad dijo: «Con esto, Ibn Abbas se refería al período que permaneció en La Meca durante la conquista de esta». Pues dijo: «El Mensajero de Dios permaneció dieciocho días en La Meca durante su conquista. En aquel momento también tenía la intención de conquistar Hunayn, pero eso no ocurrió entonces. Después decidió quedarse». Esa fue la estancia a la que se refirió Ibn Abbas. Otros dijeron que el Mensajero permaneció veinte días en Tabuk y durante ese tiempo acortó la oración. —Ahmad. Al-Miswar ibn Majrama dijo: «Permanecimos cuarenta días con Sa‘d en una aldea de Siria. Sa‘d acortaba la oración, pero nosotros la realizábamos completa». Nafi‘ dijo: «Ibn Umar permaneció seis meses en Adhra Bayzan. Durante ese tiempo rezaba dos rak‘at, pero no pudo entrar allí debido a las nevadas». Haks dijo: «Anas permaneció dos años en Siria rezando como viajero». Anas dijo: «Los compañeros del Mensajero de Dios permanecieron siete meses junto al estanque de Hurmuz y acortaron la oración durante todo ese tiempo». Al-Hasan dijo: «Permanecí dos años enteros en el extranjero con Abdurrahman; él acortaba la oración y no rezaba la oración del viernes». Ibrahim dijo: «Ellos permanecían un año entero o más en Rayy, y también permanecían dos años en Sistán, y acortaban la oración». Estos son los ejemplos del Mensajero de Dios y sus compañeros, y esta es la opinión correcta. Sin embargo, al examinar las opiniones de las distintas escuelas jurídicas, se observa que el imán Ahmad dictaminó que, si se tenía la intención de permanecer cuatro días, se debía realizar la oración completa, y que, si la estancia prevista era menor, se debía acortar. Explicó los ejemplos mencionados diciendo que el Mensajero y sus compañeros no decidieron con certeza permanecer allí. Más bien, continuaban diciendo: «Nos iremos hoy, nos iremos mañana», y así permanecían durante mucho tiempo. Pero esta explicación plantea objeciones que nadie desconoce. El Mensajero de Dios conquistó La Meca, y el significado de este acontecimiento es bien conocido. Permaneció allí para consolidar firmemente los fundamentos del islam y erradicar el politeísmo. Se dedicó a crear un entorno favorable al islam entre los árabes de los alrededores. Todos saben que esto no podía realizarse en uno o dos días; requería mucho tiempo. Su estancia en Tabuk fue similar. Permaneció allí esperando al enemigo, y se sabía con certeza que resolver el conflicto entre él y sus enemigos requeriría mucho tiempo. Sabía que ellos no llegarían a un acuerdo con él en solo cuatro días. Del mismo modo, Ibn Umar permaneció seis meses en Adhra Bayzan y pasó ese período acortando la oración debido a la nieve. Es bien sabido que una nevada de ese tipo no se derrite en cuatro días dejando el camino transitable. Lo mismo ocurre con los dos años que Anas permaneció en Siria y los seis meses que los compañeros permanecieron junto al estanque de Hurmuz acortando la oración. Es evidente que una campaña militar y un asedio de ese tipo no terminan en cuatro días. Los discípulos del imán Ahmad dijeron que quien permaneciera en algún lugar para luchar contra el enemigo, debido a un asedio impuesto por el gobernante o por una enfermedad, debía acortar la oración, tanto si esperaba liberarse de esa situación en pocos días como si esperaba que durara mucho tiempo, y tanto si tenía una firme esperanza de liberarse como si no. Sin embargo, impusieron para ello una condición que no tiene fundamento alguno en el Corán, la tradición profética, el consenso ni las acciones de los compañeros. Su condición era que debía existir la posibilidad de satisfacer la necesidad en menos de cuatro días. Se les pregunta: ¿de dónde obtuvieron esta condición? Cuando el Mensajero de Dios permaneció en La Meca y en Tabuk mucho más de cuatro días acortando la oración, no dijo nada a nadie. Tampoco informó de que no tenía intención de permanecer más de cuatro días. Sabía que los musulmanes rezarían siguiendo su ejemplo y que, durante su estancia, seguirían su práctica respecto a acortar la oración. A pesar de ello, no les dijo absolutamente nada. No dijo: «Si permanecéis más de cuatro días, no acortéis la oración», aunque era sumamente necesario explicarlo con claridad. Más tarde, los compañeros también siguieron su ejemplo y no dijeron nada a quienes rezaban con ellos.
Malik y al-Shafi‘i dijeron: si se tiene la intención de permanecer más de cuatro días, se debe realizar la oración completa; y si se tiene la intención de permanecer menos tiempo, se debe acortar. El imán Abu Hanifa dijo: si se tiene la intención de permanecer quince días, se debe realizar la oración completa; y si se tiene la intención de permanecer menos tiempo, se debe acortar. Esta también es la opinión de al-Layth ibn Sa‘d. Se sabe que Umar, Ibn Umar e Ibn Abbas, estos tres compañeros, sostuvieron asimismo esta opinión. Sa‘id ibn al-Musayyab dijo: «Cuando permanezcas cuatro días, reza cuatro rak‘at». Según otra transmisión, expresó una opinión semejante a la de Abu Hanifa. Ali dijo: «Si se permanece diez días, se debe realizar la oración completa». También se conoce una transmisión de Ibn Abbas con este sentido. Al-Hasan dijo: «Se debe acortar la oración mientras no se llegue a una ciudad». Aisha dijo: «Se debe acortar mientras no se agoten las provisiones y no se pierda el destino». Los cuatro imanes están de acuerdo en un punto: cuando alguien permanece en un lugar por alguna necesidad y espera satisfacerla, y continúa diciendo «me iré hoy, me iré mañana», hasta verse obligado a permanecer por un período indefinido, debe seguir acortando la oración durante todo ese período indefinido. Sin embargo, según una transmisión, al-Shafi‘i sostuvo una opinión diferente. Dijo: «Se puede acortar durante diecisiete o dieciocho días, pero después ya no». Ibn al-Mundhir dijo: «El viajero debe seguir acortando la oración mientras no tenga certeza sobre la duración de su estancia, aunque esto lleve años».
5. Las oraciones supererogatorias durante el viaje
Según la mayoría de los eruditos, no es desaconsejable que quien acorta la oración durante el viaje realice oraciones supererogatorias, ya sean las oraciones sunnah habituales u otras.
Al-Bujari y Muslim narraron que el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— se bañó el día de la conquista de La Meca en la casa de Umm Hani y rezó ocho rak‘as. Ibn Umar también rezaba oraciones voluntarias sentado sobre su montura, haciendo señales con la cabeza. Hasan dijo: «Los compañeros del Mensajero —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— rezaban oraciones voluntarias antes y después de las oraciones obligatorias durante los viajes». Ibn Umar —que Dios esté complacido con él— y otros consideraban que no estaba permitido rezar oraciones voluntarias antes o después de las obligatorias, salvo en lo más profundo de la noche. Al ver a algunas personas rezando oraciones voluntarias, dijo: «Si yo rezara oraciones voluntarias, rezaría las oraciones completas y no las acortaría. Sobrino mío, acompañé al Mensajero —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él—, y nunca rezó más de dos rak‘as hasta su muerte (es decir, durante los viajes). También acompañé a Abu Bakr, y él tampoco rezó más de dos rak‘as. Y al mencionar a Umar y Uthman, dijo: “Tenéis en el Mensajero de Dios un excelente ejemplo”». —Al-Bujari.
Ibn Qudama concilió las declaraciones de Hasan y de Ibn Umar diciendo: la declaración de Hasan demuestra que no hay inconveniente en rezar oraciones voluntarias, mientras que la de Ibn Umar demuestra que tampoco hay inconveniente en abstenerse de ellas.
6. Viajar el viernes
No hay inconveniente en viajar el viernes, salvo cuando ya haya comenzado el tiempo de la oración. Umar —que Dios esté complacido con él— oyó a un hombre decir: «Si no fuera viernes, partiría». Umar —que Dios esté complacido con él— le dijo inmediatamente: «Parte. El viernes no impide a nadie viajar». Abu Ubaida viajó un viernes y no esperó la oración. Al-Zuhri decidió viajar antes del mediodía. Cuando le dijeron: «Pero hoy es viernes», respondió: «El Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— viajaba los viernes».
29. Combinar dos oraciones
Está permitido rezar juntas la oración del mediodía y la de la tarde en el tiempo de cualquiera de las dos, y la oración del ocaso y la de la noche en el tiempo de cualquiera de ellas, en cualquiera de las situaciones que se indican a continuación. (Sin embargo, por consenso no está permitido combinar ninguna otra oración aparte de las del mediodía y la tarde, ni las del ocaso y la noche).
1. En Arafat y Muzdalifa
Los sabios están de acuerdo en que es sunna rezar juntas en Arafat las oraciones del mediodía y de la tarde durante el tiempo del mediodía, y en Muzdalifa las oraciones del ocaso y de la noche durante el tiempo de la noche. Esto se debe a que el Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— lo hizo así.
2. Durante el viaje
Según la mayoría de los eruditos, durante un viaje está permitido realizar juntas las dos oraciones en el horario de cualquiera de ellas, ya sea mientras se está en movimiento o durante una parada. Mu‘adh, que Dios esté complacido con él, dijo: «Durante la expedición de Tabuk, cuando el sol palidecía antes de partir, el Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, realizaba juntas las oraciones del mediodía y de la tarde. Pero si partía antes de que el sol palideciera, retrasaba la oración del mediodía hasta hacer una parada para la oración de la tarde. Hacía lo mismo con la oración del ocaso. Si el sol se ponía antes de partir, realizaba juntas las oraciones del ocaso y de la noche. Y cuando partía antes de la puesta del sol, retrasaba la oración del ocaso hasta hacer una parada para la oración de la noche. Luego hacía una parada y realizaba juntas las dos oraciones». Abu Dawud y al-Tirmidhi.
Kuraib dijo: Ibn Abbas, que Dios esté complacido con él, dijo: «¿Queréis que os informe de cómo el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, realizaba las oraciones durante un viaje?». Dijimos: «¡Sí, infórmanos!». Él dijo: «Cuando el sol palidecía en el lugar donde se había detenido, antes de emprender la marcha, realizaba juntas las oraciones del mediodía y de la tarde. Pero si el sol no palidecía en el lugar de parada, partía. Cuando se acercaba el horario de la oración de la tarde, hacía una parada y realizaba juntas las oraciones del mediodía y de la tarde. Y cuando, durante la parada, llegaba el momento de la oración del ocaso, realizaba juntas las oraciones del ocaso y de la noche. Si aún no había llegado el momento del ocaso, partía; luego hacía una parada al llegar el horario de la oración de la noche y realizaba juntas las oraciones del ocaso y de la noche». Ahmad y al-Shafi‘i sostuvieron esta opinión. Al-Shafi‘i dijo: «Si emprendía el viaje antes de que el sol palideciera, retrasaba la oración del mediodía y la realizaba junto con la de la tarde». Al-Bayhaqi. También dijo: «Realizar juntas dos oraciones por causa del viaje era una práctica ampliamente extendida entre los Compañeros y los tabi‘íes».
Malik narró en el Muwatta que el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, un día en Tabuk retrasó la oración. Después salió y realizó juntas las oraciones del mediodía y de la tarde. Luego entró nuevamente. Volvió a salir y realizó juntas las oraciones del ocaso y de la noche. Al-Shafi‘i dijo: «La expresión “luego entró nuevamente y volvió a salir” se aplica únicamente al período de parada». Después de mencionar este hadiz en Al-Mughni, Ibn Qudama dijo: «Ibn Abd al-Barr lo calificó de auténtico».
Los biógrafos dijeron: La expedición de Tabuk tuvo lugar en el noveno año de la hégira. Este hadiz constituye una prueba concluyente contra quienes sostienen que solo está permitido realizar juntas dos oraciones cuando alguien se encuentra extremadamente cansado por viajar. Esto se debe a que el Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, realizaba juntas las dos oraciones durante una parada. En ese momento no estaba en movimiento: permanecía en su tienda. Salía de ella, realizaba juntas las dos oraciones y luego regresaba a la tienda. Muslim narró este hadiz y dijo que realizaba juntas las oraciones del mediodía y de la tarde, y las del ocaso y de la noche. Este hadiz demuestra claramente la licitud de realizar juntas dos oraciones. Es inequívoco y explícito, y no existe ningún hadiz que lo contradiga. Puesto que realizar juntas dos oraciones es una facilidad propia del viaje, no se limita a la situación de estar en movimiento, del mismo modo que la reducción de las oraciones y la fricción sobre el calzado no se limitan a estar en movimiento. Sin embargo, retrasarlas es preferible.
No es requisito formular la intención de realizar juntas dos oraciones ni de reducirlas. Ibn Taymiyya dijo: «Esta es la opinión de la mayoría de los eruditos». Cuando el Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, realizaba juntas dos oraciones con sus Compañeros, no ordenaba a ninguno de ellos formular la intención de unirlas ni de reducirlas. Más bien, partía de Medina hacia La Meca y reducía las oraciones durante el trayecto, sin unir ninguna de ellas. Luego dirigía la oración del mediodía en Arafat, sin informar a nadie de que tenía intención de realizar después la oración de la tarde; después realizó la oración de la tarde, aunque ellos no habían formulado la intención de unir las dos oraciones. Este es un ejemplo de unirlas en el primer horario. Del mismo modo, cuando salía de Medina, dirigía en Dhul-Hulayfa la oración de la tarde con dos ciclos, sin ordenarles formular la intención de reducirla. Sobre unir consecutivamente las dos oraciones, dijo: «Aquí la intención no es requisito en ninguna circunstancia: ni para la primera oración ni para la segunda. En realidad, la ley islámica no ha establecido para ello ningún límite específico ni obligación, pues imponer tal obligación frustraría el propósito de la flexibilidad». Al-Shafi‘i dijo: «Si alguien realiza la oración del ocaso en su casa con la intención de unirla, y luego va a la mezquita y realiza allí la oración de la noche, será válido». También se ha transmitido algo similar de Ahmad.
3. Durante la lluvia
Asram narró de Abu Salama, quien dijo: «Realizar juntas las oraciones del ocaso y de la noche en los días lluviosos es una sunna». Al-Bujari narró que el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, realizó juntas las oraciones del ocaso y de la noche durante una noche lluviosa.
En resumen, las opiniones de las escuelas jurídicas sobre este asunto son las siguientes: la escuela shafií considera lícito que quien reside en su lugar de residencia (muqim) combine las oraciones del mediodía y de la tarde, y las del ocaso y de la noche, rezándolas en el primer horario. Sin embargo, se exige que haya lluvia al pronunciar el takbir de consagración de la primera de las dos oraciones, al finalizar la primera oración y al comenzar la segunda. La opinión de la escuela malikí es que está permitido rezar juntas las oraciones del ocaso y de la noche en la mezquita, en el primer horario, cuando está lloviendo o es probable que llueva, o cuando afuera hay barro y una oscuridad intensa. El barro debe ser tan abundante que resulte difícil para una persona de condición media acudir a la mezquita con los zapatos puestos. Es desaconsejable combinar las oraciones del mediodía y de la tarde por causa de la lluvia.
La opinión de la escuela hanbalí es que solo está permitido combinar las oraciones del ocaso y de la noche, ya sea rezándolas en el primer horario o en el posterior, y cualquiera que sea la causa: hielo, nieve, barro, lluvia intensa o una lluvia que empape la ropa. Esta concesión se aplica únicamente a quien desea acudir a la mezquita desde lejos para rezar y sufre las molestias de la lluvia durante el trayecto. Pero quien se encuentra en la mezquita, quien reza en congregación en su propia casa, quien acude a la mezquita protegido por algún objeto —como un paraguas— o quien vive cerca de la mezquita no puede combinar las dos oraciones.
4. Por enfermedad o alguna excusa válida
El imán Ahmad, Qadi Husayn, Khattabi y algunos juristas de la escuela shafií consideran lícito combinar dos oraciones, adelantándolas o retrasándolas, cuando existe una excusa causada por una enfermedad. Esto se debe a que en tal caso la dificultad es mayor que la causada por la lluvia. Según al-Nawawi, esta opinión es la más sólida desde el punto de vista de las pruebas. En al-Mugni se afirma que la licitud de combinar varias oraciones solo está establecida para aquella enfermedad que hace difícil y penoso rezar en el horario establecido. Los hanbalíes, por su parte, han adoptado el principio de la flexibilidad y la amplitud. Han permitido combinar varias oraciones, adelantándolas o retrasándolas, debido a distintos tipos de excusas y temores. Por ejemplo, se ha concedido este permiso a la mujer que amamanta y a quien le resulta difícil lavar la ropa para cada oración; a la mustahada —la mujer cuyo sangrado menstrual supera la duración máxima y es inferior a la duración mínima—; a quien padece un goteo continuo de orina; a quien no puede purificarse en cada horario; a quien teme por su vida, sus bienes o sus riquezas; y a quien teme sufrir perjuicio en su sustento si no combina varias oraciones.
Ibn Taymiyya dijo: «La escuela jurídica más flexible en cuanto a la combinación de oraciones es la escuela hanbalí». También permitieron combinarlas debido a estar ocupados con el trabajo. Al-Nasaí transmitió un hadiz del Mensajero de Dios sobre este asunto. Asimismo, dijo que está permitido combinar las oraciones al cocinero y a otros profesionales semejantes que teman que sus mercancías se echen a perder.
5. Combinar dos oraciones por una necesidad general
Al-Nawawi dijo en su comentario de Muslim: «Un grupo de imanes sostiene que, mientras se encuentra en su lugar de residencia, si una persona acostumbra a combinar varias oraciones cuando lo necesita, eso está permitido para ella». Esta también era la opinión de Ibn Sirin. Ashhab, entre los discípulos del imán Malik, sostenía asimismo esta opinión. Al-Khattabi, al-Qaffal y al-Shashi, entre los discípulos de al-Shafií, Abu Ishaq y un grupo de la Gente del Hadiz también la sostuvieron. Ibn al-Mundhir adoptó igualmente esta opinión. El sentido aparente de una declaración de Ibn Abbas también la respalda. Se trata de la parte final de un hadiz transmitido de él en Muslim: «Quiso evitar que surgiera estrechez para su comunidad, por eso no mencionó como causa ni la enfermedad ni la lluvia». El hadiz dice:
El Mensajero de Dios, mientras se encontraba en Medina, rezó juntas las oraciones del mediodía y de la tarde, y las del ocaso y de la noche, sin que hubiera lluvia ni temor alguno. Se preguntó a Ibn Abbas: «¿Qué quiso decir con ello?». Respondió: «Quiso evitar que surgiera estrechez o dificultad para su comunidad». Al-Bujari y Muslim también transmitieron de Ibn Abbas: «El Mensajero de Dios, en Medina, rezó juntas ocho ciclos de las oraciones del mediodía y de la tarde, y siete ciclos de las oraciones del ocaso y de la noche». Es decir, rezó juntos, en un mismo momento, los ocho ciclos del mediodía y de la tarde, y los siete ciclos del ocaso y de la noche. Muslim transmitió de Abdullah ibn Shaqiq, quien dijo: «Un día, después de la oración de la tarde, Abdullah ibn Abbas nos dirigió un sermón. El sermón se prolongó tanto que el sol se puso, comenzaron a verse las estrellas y la gente empezó a decir: “¡La oración, la oración!”. En ese momento, un hombre de la tribu de Banu Taym se acercó a Ibn Abbas y comenzó a repetir, insistente e impacientemente: “¡La oración, la oración!”. Ibn Abbas dijo: “¿Acaso vas a enseñarme la Sunna?”. Luego dijo: “Vi al Mensajero de Dios rezar juntas las oraciones del mediodía y de la tarde, y las del ocaso y de la noche”. Abdullah ibn Shaqiq dijo: “Sentí cierta inquietud respecto a este asunto, así que fui a Abu Huraira, quien confirmó lo que había dicho Ibn Abbas”.
En Al-Mugni se afirma que, después de realizar conjuntamente las dos oraciones en el horario de la primera, si la excusa desaparece antes de que llegue el horario de la segunda, no es necesario repetir la segunda oración en su horario establecido. Esto se debe a que la oración fue realizada válidamente y la persona quedó liberada de su obligación. Cumplió con la responsabilidad que tenía respecto de dicha oración; por tanto, no necesita repetirla. Además, cuando realizó conjuntamente las dos oraciones, su excusa aún estaba vigente. Por ello, si la realiza después de que la excusa haya desaparecido, la oración obligatoria no queda invalidada. Es como cuando, después de realizar la oración mediante tayammum, se encuentra agua: no es necesario repetir la oración.
30. Realizar la oración en barco, tren y avión
Es completamente válido realizar la oración en barco, tren y avión. Se debe rezar de la manera que sea posible, y no será makruh. Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: Cuando le preguntaron al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, sobre realizar la oración en un barco, respondió: «Si no temes ahogarte, reza de pie en el barco». —Transmitido por ad-Darqutni y al-Hakim. Abdullah ibn Abi Utba dijo: Viajé en barco con Yabir, Abu Saíd y Abu Huraira, que Allah esté complacido con ellos. Allí realizaron la oración en congregación de pie. Uno de ellos dirigió la oración, aunque podían haber rezado en la orilla. —Transmitido por Saíd ibn Mansur.
31. Súplica del viaje:
Es mustahabb recitar esta súplica al salir de casa para emprender un viaje:
بسم اللهِ تَوَكَّلْتُ عَلَى اللهِ وَلَا حَوْلَ وَلا قوة إلا بالله، الأمر إنِّي أَعُوذُ بِكَ أَنْ أَضِلَّ أَوْ أَضَلَّ، أَوْ أَزِلَ أَوْ أَزَلَ، أَوْ أَظْلِمَ أَوْ أَظْلَمَ، أَوْ أَهْمَلَ أَوْ يُجْمَلَ عَلَى.
Significado: «En el nombre de Allah, parto; en Allah pongo mi confianza. No hay fuerza ni poder salvo en Allah. ¡Oh Allah!, busco refugio en Ti para no desviarme ni hacer que nadie se desvíe; para no tropezar ni hacer que nadie tropiece; para no oprimir a nadie ni ser oprimido por nadie; para no tratar mal a nadie ni ser tratado mal por nadie».
Después se puede elegir y recitar cualquier súplica del Corán y de los hadices. A continuación se presentan algunas súplicas de este tipo:
1. Ali ibn Rabia dijo: Vi a Ali —que Allah esté complacido con él— cuando le trajeron una montura para que la montara. Al poner el pie en el estribo, dijo: «Bismillah». Luego, después de montar el animal, dijo:
سُبْحَانَ الَّذِي سَخَّرَ لَنَا عَذَا وَمَا كُنَّا لَهُ مُقْرِنِينَ وَإِنَّا إِلَى رَبَّنَا لَمُنْقَلِبُونَ .
Significado: «Glorificado sea Aquel que ha sometido esta montura a nuestro servicio, pues de otro modo no habríamos podido someterla. Y ciertamente regresaremos a nuestro Señor». Después dijo tres veces «Alhamdulillah» y tres veces «Allahu akbar». Luego dijo: «Subhanaka la ilaha illa anta, qad zalamtu nafsi fagfir li, innahu la iagfiru az-zunuba illa anta». Después Ali —que Allah esté complacido con él— sonrió. Le pregunté: «Oh, Amir de los creyentes, ¿por qué sonreíste?». Respondió: «Vi al Mensajero —que Allah le conceda bendiciones y paz— hacer lo mismo que hice y luego lo vi sonreír». Pregunté: «Oh, Mensajero de Allah, ¿por qué sonreíste?». Respondió: «Cuando el siervo dice: “Oh Allah, perdóname”, Allah se complace y dice: “Mi siervo ha sabido que nadie, excepto Yo, puede perdonar sus pecados”». Ahmad, Ibn Hibban y al-Hakim.
2. Se narró de al-Azdi: Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— le enseñó que, cuando el Mensajero de Allah —que Allah le conceda bendiciones y paz— salía de viaje y montaba su camello, decía tres veces «Allahu akbar» y luego decía:
سُبْحَانَ الَّذِي سَخَّرَ لَنَا مُلَا وَمَا كُنَّا لَهُ مُقْرِنِينَ وَإِنَّا إِلَى رَبَّنَا لَمُنْقَلِبُونَ اللَّهُ إِنَّا نَسْأَلُكَ فِي سَفَرِنَا منَا الْبِرِّ وَالتَّقْوَى، وَمِنَ الْعَمَلِ مَا تَرْضَى اللَّهُم مَونَ عَلَيْنَا سَفَرَنَا عَذَا وَالْوِعَنَا بَعْدَهُ، اللَّمْ الت الصَّاحِبُ فِي السَّفَرِ، وَالْخَلِيفَةً
فِي الأمل، اللهم إنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنْ وَعِشَاءِ السَّفَرِ وَكَابَةِ المنقلب وسُوءِ الْمَنْظَرِ فِي الْأَهْلِ وَالْمَالِ .
Significado: «Glorificado sea Aquel que ha sometido esta montura a nuestro servicio; de otro modo, no habríamos podido controlarla. Oh Allah, en este viaje te pedimos rectitud, prudencia y temor de Dios, así como aquello que te complace. Oh Allah, facilítanos este viaje y acorta su distancia. Oh Allah, Tú eres nuestro Compañero durante el viaje y nuestro representante ante nuestra familia y nuestros bienes. Oh Allah, buscamos refugio en Ti de las dificultades del viaje, de un mal regreso y de que nuestra familia y nuestros bienes sean afectados por el mal de ojo».
Y cuando regresaba de un viaje, decía:
ایبون تالِبُونَ عَابِدُونَ لِرَبْنَا حَامِدُونَ .
Significado: Regresamos arrepentidos, adorando y alabando a nuestro Señor». —Ahmad y Muslim.
3. Se narró de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él): Cuando el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se disponía a emprender un viaje, decía:
اللَّهم أَنْتَ الصَّاحِبُ فِي السَّفَرِ، وَالْخَلِيفَةُ فِي الْأَهْلِ : اللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنَ الضَّبْنَةِ فِي السفرِ وَالْكَابَةِ فِي الْمُنقَلبِ، اللهم أَهْوِ لَنَا الْأَرْضِ، وَمَوْنَ عَلَيْنَا السَّفَرَ.
Significado: «¡Oh Allah!, Tú eres nuestro compañero durante el viaje y nuestro representante entre nuestra familia. ¡Oh Allah!, buscamos refugio en Ti de la compañía, durante el viaje, de personas cuya ayuda no nos sea suficiente, y buscamos refugio en Ti de la angustia y la preocupación al regresar. ¡Oh Allah!, acorta para nosotros la distancia y facilítanos el viaje». Y cuando deseaba regresar, decía: «Regresamos arrepentidos, adorando y alabando a nuestro Señor». Y cuando llegaba junto a su familia, decía: «Nos arrepentimos, nos arrepentimos; regresamos a nuestro Señor. Que ningún pecado nos alcance». Ahmad, Tabarani y Bazaz.
4. Abdullah ibn Sarjas dijo: Cada vez que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) salía de viaje, decía:
الله إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِن وَعُشَاءِ السَّفَرِ وَكَابَةِ الْمُنْقَلبِ، وَالْحَوْرِ بَعْدَ الْكَوْرَ وَنَعُوَةِ الْمَظْلُومِ، وَسُوْءِ الْمُنْظَرِ فِي الْمَالِ وَالْأَهْلِ .
Significado: «¡Oh Allah!, busco refugio en Ti del viaje por caminos difíciles, de las penalidades del regreso, de la desviación después de la rectitud, de la súplica contra mí de quien ha sido oprimido y de una mala situación en los bienes y en la familia». Y cuando regresaba, decía algo semejante. Solo que, en la última expresión, en lugar de decir «en los bienes y en la familia», mencionaba primero a la familia y decía: «en la familia y en los bienes». Ahmad y Muslim.
5. Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: Cuando el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) salía para una expedición o un viaje y luego llegaba la noche, decía:
يَا أَرْضِ رَبِّي وَرَبِّكَ اللَّهُ أَعُوذُ بِاللَّهِ مِنْ شَرِّكَ وَشَرِّ مَا فِيكَ وَهَرِ مَا خَلِقَ فِيكَ وَشَرِّ مَادَبٌ عَلَيْكَ، أَعُوذُ بِاللَّهِ مِنْ شَرِّ كُلِّ أَسَدٍ وَأَسْوَدَ وَحَيَّةٍ وَعَقْرَب، وَمِن شَرِّ سَاكِنِ الْبَلَدِ، وَمِنْ قَرٍ وَالِهِ وَمَا وَلَدَ .
Significado: Oh tierra, Allah es mi Señor y tu Señor. Me refugio en Allah del mal que hay en ti, del mal de todo lo que hay en ti, del mal de todo lo que ha sido creado en ti, del mal de todo lo que se mueve sobre ti, de todos los leones, pitones, serpientes y escorpiones, del mal de los habitantes de la ciudad y del mal de todo padre y su hijo. Ahmad, Abu Dawud.
6. Khawla bint Hakim, que Allah esté complacido con ella, dijo que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: Quien se detenga en un lugar y diga:
أعُوذُ بِكَلِمَاتِ اللَّهِ الثَّامَاتِ كُلِّهَا مِنْ شَرِّ مَا خَلَقَ .
Significado: Me refugio en las palabras perfectas de Allah contra el mal de todo lo que Él ha creado. Nada podrá dañarlo hasta que se marche de ese lugar. Todas las colecciones de hadices auténticos, excepto las de Bujari y Abu Dawud.
7. ʿAta ibn Abi Marwan dijo que alguien le juró por Allah, quien hendió el mar para Musa, que Suhayb le informó que, cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, quería entrar en una población, al verla decía:
الله رب السموات السبع وما أظللى، وَرَبِّ الْأَرْضِينَ السَّبْعِ وَمَا أَقْلَلْنَ، وَرَبِّ الشَّيَاطِينِ وَمَا أَضْلَلْنَ، وَرَبِّ الرِّيَاحِ وَمَا ذَرَيْنَ، أَسْأَلُكَ خَيْرَ مَذِهِ الْقَرْيَةِ وَغَيْرَ أَهْلِهَا وَخَيْرَ مَا فِيهَا ، وَتَعُوذُ بِكَ مِن قَرِهَا وَقَرٍ أَهْلِهَا وَشَرِّ مَا فِيهَا .
Significado: Oh Señor de los siete cielos y de todo lo que cubren con su sombra. Oh Señor de las siete tierras y de todo lo que sostienen. Señor de los demonios y de aquellos a quienes extravían; Señor de los vientos y de todo lo que arrastran. Te pedimos el bien de esta población, de sus habitantes y de todo lo que hay en ella. Y nos refugiamos en Ti del mal de esta población, de sus habitantes y de todo lo que hay en ella. An-Nasa’i, Ibn Hibban, Al-Hakim.
8. Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: Estábamos de viaje con el Mensajero de Allah. Cuando quería entrar en una aldea, al verla decía:
اللهم بَارِكَ لَنَا فِيهَا اللَّه أَرزَقْنَا جَنَاهَا، وَحَيْنَا إِلَى أَهْلِهَا وَحَيْبُ مَالِعِي أَهْلِهَا إِلَيْنَا.
Significado: ¡Oh Allah! Bendícenos en esta aldea (tres veces). ¡Oh Allah! Concédenos los frutos de esta aldea. Haznos queridos para sus habitantes y haz que sus habitantes piadosos sean queridos para nosotros». At-Tabarani.
9. Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: Cuando el Mensajero de Allah quería entrar en alguna región, se acercaba a ella y decía:
اللَّهُ إِنِّي أَسْأَلُكَ مِنْ غَيْرِ مُلَهِ وَغَيْرِ مَا جَمَعْنَ فِيْهَا، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ شَرِّهَا وَمَا جَمَعْتَ فِيهَا، اللهم ارْزُقْنَا جَنَاهَا ، وَأَعِلْنَا مِن وَبَاهَا ، وَحَبِبْنَا إِلَى أَهْلِهَا، وَحَيْب صَالِحِي أَهْلِهَا إِلَيْنَا.
Significado: ¡Oh Allah! Te pido todo el bien que haya en esta región y todo el bien que hayas depositado en ella. Y busco refugio en Ti contra todo el mal que haya en esta región y todo el mal que hayas depositado en ella. ¡Oh Allah! Concédenos los frutos de esta región. Líbranos de sus peligros, calamidades y enfermedades; haznos queridos para sus habitantes y haz que sus habitantes piadosos sean queridos para nosotros. Ibn as-Sunni.
10. Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, dijo: Cuando llegaba la última parte de la noche mientras el Mensajero de Allah se encontraba de viaje, decía:
سمعَ سَامِعُ بِحَمْدِ اللهِ وَحُسْنِ بَلَالِهِ عَلَيْنَا ، رَبَّنَا مَا جِبْنَا وَأَفْضِلْ عَلَيْنَا، عَائِنَا بِاللَّهِ مِنَ النَّارِ .
Signifique un testimonio de la alabanza que hemos expresado por las mejores bendiciones de Allah. Oh, nuestro Señor, acompáñanos y concédenos Tu favor. Buscamos refugio en Allah del Fuego. Muslim.
32. La oración del viernes
1. La excelencia del viernes
El viernes es el mejor día de la semana. Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El mejor de los días en los que sale el sol es el viernes. En este día fue creado Adán (la paz sea con él), en este día fue introducido en el Paraíso y en este mismo día fue expulsado de él. La Hora también tendrá lugar en este día». Muslim, Abu Dawud, al-Nasa’i y al-Tirmidhi. Abu Lubaba (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El viernes es el líder de todos los días y el día más honorable ante Allah. Este día es más honorable ante Allah que el día de Eid al-Fitr y el día de Eid al-Adha. Tiene cinco características: en este día Allah creó a Adán (la paz sea con él); en este día Allah le dio la muerte; en este día hay un momento en el que, si el siervo pide a Allah cualquier cosa, Él se la concede, mientras no pida algo ilícito; en este día tendrá lugar la Hora; y todos —los ángeles cercanos a Allah, el cielo, la tierra, el viento, las montañas y el mar— temen el viernes». Ahmad e Ibn Majah.
2. Suplicar el viernes
Se debe hacer todo lo posible por suplicar durante los últimos momentos del viernes. Abdullah ibn Salam (que Allah esté complacido con él) dijo: «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) estaba sentado. Le dije: “Encontramos en el Libro de Allah que el viernes hay un momento en el que, si un siervo pide algo a Allah después de la oración, Allah ciertamente satisface su necesidad”. Abdullah dijo: «Cuando dije “un momento”, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) me hizo una señal y dijo: “O una parte de un momento”. Dije: “Tiene razón: o una parte de un momento”. Luego pregunté: “¿Cuándo es ese momento?”. Él respondió: “Uno de los últimos momentos del día”».
Dije: «No es el momento de la oración». Él dijo: «Sí, es el momento de la oración. Pues cuando el siervo creyente, después de rezar, permanece sentado esperando rezar nuevamente, se considera que está en oración». Ibn Majah. Abu Sa’id y Abu Huraira (que Allah esté complacido con ambos) narraron que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El viernes hay un momento en el que, si un siervo musulmán pide a Allah algo bueno, Allah ciertamente se lo concede. Ese momento es después de la oración de Asr». Ahmad. Yabir (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El viernes tiene doce horas. Entre ellas hay una hora en la que, si un siervo musulmán pide algo a Allah, Allah ciertamente se lo concede. Buscadla después de la oración de Asr». Al-Nasa’i, Abu Dawud y al-Hakim. Abu Salama ibn Abd al-Rahman (que Allah esté complacido con él) narró que algunos compañeros del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se reunieron y discutieron sobre el momento especial del viernes. Cuando se levantaron de la reunión, ninguno de ellos discrepaba en que dicho momento era la última hora del viernes. Ahmad ibn Hanbal dijo que, según la mayoría de los hadices, el momento en que se espera que las súplicas sean aceptadas es después de la oración de Asr, y que se espera que sea después de que el sol haya declinado. El hadiz narrado por Muslim y Abu Dawud, de Abu Musa, quien oyó al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hablar sobre el momento especial del viernes y decir que es desde que el imán se sienta en el púlpito hasta que termina la oración, ha sido considerado débil.
3. Abundar en las bendiciones y los saludos para el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) durante el día y la noche del viernes
Aus (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Uno de los mejores días de entre vuestros días es el viernes. En este día fue creado Adán (la paz sea con él), en este día murió, en este día se soplará el cuerno y, después de que se vuelva a soplar en este mismo día, casi todos los seres vivos de los cielos y de la tierra caerán inconscientes. Por tanto, pronunciad muchas bendiciones sobre mí en este día, pues vuestras bendiciones me son presentadas». Los Compañeros preguntaron: «Oh, Mensajero de Allah, ¿cómo serán presentadas ante ti nuestras bendiciones, si para entonces te habrás convertido en polvo?». Él respondió: «Allah, el Altísimo, ha prohibido a la tierra consumir los cuerpos de los profetas». —Las otras cinco colecciones de hadices auténticos, excepto Tirmidhi.
Ibn al-Qayyim dijo: Es mustahabb pronunciar muchas bendiciones sobre el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) durante el día y la noche del viernes, pues él dijo: «Pronunciad muchas bendiciones sobre mí durante el día y la noche del viernes». El Mensajero de Allah es la mejor de las criaturas y el viernes es el mejor de los días. Por ello, pronunciar bendiciones sobre él en este día posee una dignidad particular que no existe en los demás días. Además, hay otro argumento: todo el bien que la comunidad del Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) ha obtenido en este mundo y en el Más Allá lo ha obtenido por medio de él. Por eso Allah concedió a su comunidad el bienestar y la prosperidad de este mundo y del Más Allá. Así pues, la mayor dignidad que alcanzan la alcanzan precisamente el viernes. Si son habitantes del Paraíso, ese día entrarán en sus grandes palacios y ese día recibirán mayores bendiciones. En la vida mundana, el viernes es para ellos un día de fiesta. Ese día Allah acepta sus súplicas y los ayuda con bienes mundanos. Todo esto lo obtuvieron gracias al Mensajero de Allah y por medio de él. Por tanto, como muestra de gratitud hacia él y para cumplir al menos con su derecho, conviene pronunciar muchas bendiciones sobre él durante el día y la noche del viernes.
4. Es mustahabb recitar la sura al-Kahf durante el día y la noche del viernes:
Abu Saíd al-Judri (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien recite la sura al-Kahf durante el día del viernes, esta será para él una luz durante todo el período entre dos viernes y lo iluminará». —Nasai, Bayhaqi, Hakim. Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien recite la sura al-Kahf el viernes, desde debajo de sus pies hasta el cielo se encenderá una luz que lo iluminará hasta el Día de la Resurrección, y todos sus pecados entre dos viernes le serán perdonados». —Ibn Marduyah.
Sin embargo, es makruh recitar la sura al-Kahf en voz alta en la mezquita. El jeque Muhammad Abduh emitió una fetua al respecto. Declaró que es makruh ayunar exclusivamente el viernes, dedicar la noche del viernes a la oración y recitar específicamente la sura al-Kahf solo ese día. Esto se debe a que la sura al-Kahf no suele recitarse sin entonarla melodiosamente. Mientras tanto, la gente de la mezquita hablará, hará ruido y no escuchará con atención. Además, quien recita el Corán a veces hace que los orantes se equivoquen y se confundan en las súplicas y las suras de su oración. Por ello, en tales circunstancias no es correcto recitar la sura al-Kahf.
5. Baño, arreglo personal, miswak y uso de perfume el viernes
Es mustahabb que toda persona que desee asistir a la oración del viernes o participar en cualquier otra reunión adopte el más alto grado de limpieza y arreglo personal, ya sea hombre o mujer, adulta o menor, viajera o residente. Esto incluye bañarse, vestir la mejor ropa, usar perfume y limpiarse los dientes, entre otras cosas. Hay numerosos hadices sobre este asunto. Por ejemplo:
[El baño no es mustahabb para quien no tiene intención de ir a la mezquita, pues el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien asista al viernes, sea hombre o mujer, debe bañarse; y quien no asista no necesita bañarse». Bayhaqi].
a. Abu Saíd (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «El viernes, todo musulmán debe bañarse y vestir la mejor ropa. Y, si tiene perfume propio, debe aplicárselo». —Ahmad, Bujari, Muslim.
b. Narrado por Ibn Salam —que Allah esté complacido con él—, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo, sentado en el púlpito un viernes: «No hay ningún inconveniente en que uno de vosotros compre dos prendas adicionales exclusivamente para el viernes, aparte de la ropa que usa diariamente para su trabajo». —Abu Dawud, Ibn Mayah. [Por «trabajo» se entiende el empleo. Al-Bayhaqi narró de Yabir —que Allah esté complacido con él—: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— tenía una vestimenta especial que usaba en las festividades y los viernes». También se menciona en el hadiz que es recomendable usar el viernes una vestimenta especial, distinta de la ropa de los demás días].
c. Narrado por Salman al-Farisi —que Allah esté complacido con él—, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Si una persona se baña el viernes, se purifica cuanto puede, se unge el cabello con aceite, lo arregla y usa perfume; luego va a la mezquita y, si encuentra a dos personas sentadas muy juntas, no se abre paso entre ellas, después realiza la oración obligatoria y escucha atentamente lo que dice el imán, se le perdonarán todos los pecados cometidos entre ese viernes y el viernes siguiente». —Ahmad, al-Bujari. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— decía: «Y tres días más», pues Allah concede diez recompensas por una buena obra. La concesión del perdón queda limitada a los pecados menores, porque en un hadiz narrado por Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— en Ibn Mayah se dice: «Mientras no cometa un pecado grave».
d. Ahmad narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Es deber de todo musulmán bañarse el viernes, usar perfume y limpiarse los dientes».
e. Al-Tabarani narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo en uno de los viernes: «¡Oh, musulmanes! Allah ha hecho de este día una festividad para vosotros. Así que bañaos y limpiaos los dientes».
6. Ir temprano a la oración del viernes
Es recomendable que los asistentes, excepto el imán, vayan temprano a la mezquita para la oración del viernes. Alqama dijo: «Fui al viernes con Abdullah ibn Masud. Cuando llegó allí, vio que tres personas habían llegado antes que él. Dijo: “Soy el cuarto entre cuatro. El cuarto tampoco está lejos de Allah”. Escuché al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir: “El Día de la Resurrección, la gente ocupará sus asientos según lo temprano que haya acudido a la oración del viernes: primero, segundo, tercero y cuarto, en ese orden. El cuarto tampoco estará lejos de Allah”». —Ibn Mayah. Narrado por Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien se bañe el viernes como se baña después de una emisión seminal —es decir, muy bien— y luego vaya temprano a la mezquita, será como quien ofrece en sacrificio una camella. Quien vaya en la segunda hora será como quien ofrece en sacrificio una vaca; quien vaya en la tercera hora será como quien ofrece en sacrificio un carnero con cuernos; quien vaya en la cuarta hora será como quien ofrece en sacrificio una gallina; y quien vaya en la quinta hora será como quien ofrece en sacrificio un huevo. Cuando aparece el imán, los ángeles se presentan para escuchar la exhortación». —Todas las colecciones auténticas de hadices excepto Ibn Mayah.
Al-Shafi‘i y un grupo de eruditos dijeron al explicar este hadiz: «Estas horas son las horas del día», es decir, es recomendable acudir a la mezquita desde el comienzo del día, desde el amanecer. Según Malik, estas horas son fracciones de una hora antes y después del declive del sol. Otros dijeron que se trata de una fracción de la hora anterior al declive del sol. Según Ibn Rushd, esta última opinión es la correcta, porque después del declive del sol acudir a la mezquita se vuelve obligatorio.
7. Avanzar pasando por encima de los cuellos de los asistentes
Tirmidhi citó la opinión de los sabios según la cual desaprobaban enérgicamente que quienes llegaban tarde a la mezquita el viernes pasaran por encima de los cuellos de los fieles que habían llegado antes para avanzar a las primeras filas. Abdullah ibn Busr —que Allah esté complacido con él— dijo: «El viernes, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— estaba pronunciando el sermón. Entonces llegó un hombre y comenzó a pasar por encima de los cuellos de los fieles. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— le dijo: “Siéntate. Has llegado tarde y estás causando molestias a la gente”». Abu Dawud, Nasai y Ahmad.
Sin embargo, se ha permitido al imán, así como a quien desea dirigirse a un espacio vacío en la primera fila y no puede hacerlo sin pasar por encima de los cuellos, hacerlo. También constituye una excepción quien se encontraba en alguna de las primeras filas, salió por alguna necesidad y desea regresar a su lugar anterior. No obstante, la condición es evitar causar molestias a la gente. Uqba dijo: «Recé la oración de la tarde en Medina detrás del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Después de la oración, salió con mucha rapidez y, pasando por encima de los cuellos de la gente, se dirigió a la habitación de una de sus esposas. La gente se alarmó por su rápida partida. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— regresó enseguida y vio que la gente se había sorprendido por su rapidez. Entonces dijo: “Recordé que teníamos algo de oro y no me agradaba que me retuviera; por eso fui a ordenar que se distribuyera”». Bujari y Nasai.
8. ¿Es lícito realizar oraciones voluntarias antes de la oración del viernes?
Se pueden realizar oraciones voluntarias antes del viernes mientras el imán no haya salido de su habitación. Después de que salga el imán, deben cesar las oraciones voluntarias. Sin embargo, el caso de la oración de salutación de la mezquita es distinto: puede realizarse incluso durante el sermón, aunque debe hacerse brevemente. Pero si el fiel entra en la mezquita durante la parte final del sermón y el tiempo para realizar la oración de salutación de la mezquita es demasiado limitado, no la realizará.
a. Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— prolongaba la oración voluntaria anterior al viernes y después rezaba dos rakas, diciendo: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— hacía esto». Abu Dawud.
b. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «A quien se bañe el viernes, luego acuda a la oración del viernes, rece cuanto le haya sido dispuesto, permanezca callado escuchando el sermón del imán hasta el final y rece con él, se le perdonarán los pecados cometidos entre ese viernes y el viernes siguiente, además de los de tres días más». Muslim.
c. Yabir —que Allah esté complacido con él— dijo: «Un hombre entró en la mezquita el viernes, mientras el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— estaba pronunciando el sermón. Le preguntó: “¿Has rezado?”. Él respondió: “No”. Entonces le dijo: “Reza dos rakas”». Todas las colecciones de hadices auténticos. En otra narración se dice: «Cuando uno de vosotros llegue a la mezquita el viernes mientras el imán está pronunciando el sermón, que rece brevemente dos rakas». Ahmad, Muslim y Abu Dawud. En otra narración se afirma: «Si uno de vosotros llega a la mezquita el viernes después de que el imán haya salido, que rece dos rakas». Bujari y Muslim.
9. Si a un fiel le entra sueño en la mezquita, debe trasladarse a otro lugar
Si durante su permanencia en la mezquita alguien siente una somnolencia intensa, debe cambiar de lugar y trasladarse a otro sitio, pues el movimiento puede disipar la somnolencia y devolverle la vigilia. Esto se aplica por igual a los viernes y a los demás días.
Narró Ibn Umar que el Mensajero de Allah dijo: «Si alguno de vosotros, mientras permanece en la mezquita, es vencido por la somnolencia, que se traslade del lugar donde está sentado a otro». Ahmad, Abu Dawud, al-Bayhaqi y at-Tirmidhi.
10. Pruebas de la obligatoriedad de la oración del viernes
Los sabios están de acuerdo en que la oración del viernes es una obligación individual y consta de dos rak‘at. Allah dijo: «¡Oh, creyentes! Cuando se convoque a la oración el viernes, apresuraos al recuerdo de Allah y abandonad el comercio. Si supierais, eso sería mejor para vosotros». (Sura Al-Yumu‘a)
A. Al-Bujari y Muslim narraron de Abu Huraira que el Mensajero de Allah dijo: «Aunque hayamos llegado últimos al mundo, seremos los primeros en ser juzgados el Día de la Resurrección, aunque a los demás se les haya dado el Libro antes que a nosotros y a nosotros después de ellos. Luego este día les fue impuesto, pero discreparon acerca de él. Allah nos guió respecto a este día. Por eso, la gente nos seguirá con respecto a él. El día de los judíos es mañana, sábado, y el de los cristianos es pasado mañana, domingo».
B. Ahmad y Muslim narraron de Ibn Mas‘ud que un grupo no acudía a la oración del viernes. Acerca de ellos, el Mensajero de Allah dijo: «Deseo encomendar a alguien que dirija la oración de la gente y luego incendiar las casas de quienes no acuden a la oración del viernes». Ahmad y Muslim.
C. Abu Huraira e Ibn Umar informaron que ambos oyeron al Mensajero de Allah decir desde el púlpito: «Quienes abandonan la oración del viernes deben desistir de hacerlo; de lo contrario, Allah sellará sus corazones y quedarán completamente despreocupados». Muslim, Ahmad y an-Nasa’i.
D. El compañero Abu al-Ja‘d dijo: El Mensajero de Allah dijo: «A quien abandone tres oraciones del viernes por pereza y desprecio, Allah le sellará el corazón». Las cinco colecciones auténticas de hadices.
11. Sobre quién es obligatoria la oración del viernes y sobre quién no lo es
La oración del viernes es obligatoria para todo musulmán libre, sensato y adulto que pueda asistir a la oración comunitaria del viernes y esté libre de una excusa que le permita abstenerse de ella.
En cambio, aquellos sobre quienes no es obligatoria la oración del viernes son:
1 y 2. Las mujeres y los niños. Los eruditos están de acuerdo sobre esto.
3. La persona enferma para quien acudir a la oración del viernes resulte extremadamente difícil, o que tema que asistir a la oración del viernes en la mezquita agrave su enfermedad o retrase su recuperación. Asimismo, quien se dedique a atender y cuidar a un enfermo, cuando sea imposible que otra persona se encargue de ello en su lugar.
Táriq ibn Shihab narró que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «La oración del viernes en congregación es obligatoria para todo musulmán, pero cuatro personas están exentas: el esclavo, la mujer, el niño y el enfermo».
4. El viajero. Si el viajero hace una parada cuando llega el momento de establecer la oración del viernes, según la mayoría de los eruditos, esta no es obligatoria para él. Esto se debe a que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, no rezaba la oración del viernes durante los viajes. Cuando se encontraba en Arafat durante su peregrinación de despedida, era viernes. Rezó conjuntamente el duhr y el asr en el tiempo del duhr, y no rezó la oración del viernes. Los califas hicieron lo mismo.
5 y 6. La persona pobre endeudada que teme ser encarcelada, y quien huye por temor a un gobernante injusto. El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Quien oyó la llamada a la oración, pero no respondió a ella —es decir, no acudió a la mezquita—, su oración no será válida, salvo que tenga una excusa; ese es otro asunto». Le preguntaron: «Oh, Mensajero de Allah, ¿cuál es la excusa?». Él respondió: «El miedo o la enfermedad». Abu Dawud.
7. Toda persona que tenga una excusa está autorizada a dejar de asistir a la oración en congregación, por motivos como la lluvia, el barro o el frío, entre otros.
Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo a su almuédano en un día de intensa lluvia: «Cuando digas: “Atestiguo que Muhammad es el Mensajero de Allah”, no digas: “Venid a la oración”. En su lugar, di: “Rezad en vuestras casas”». Al parecer, a la gente no le agradó aquello. Por eso dijo: «Quien es mejor que yo —es decir, el Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz— hizo lo mismo. La oración del viernes es una obligación que requiere paciencia. No me agradaba haceros salir por caminos embarrados y resbaladizos para cumplirla». Abu Mulayh, que Allah esté complacido con él, dijo que su padre se encontró con el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, un viernes, y les sorprendió la lluvia. Sin embargo, era tan ligera que ni siquiera se mojaron las suelas de sus zapatos. El Mensajero de Allah les ordenó rezar sobre sus respectivas monturas. Abu Dawud e Ibn Mayah.
En aquel momento, la oración del viernes no era obligatoria para ninguno de ellos; solo tenían el deber de realizar la oración del mediodía. Sin embargo, si alguien realiza la oración del viernes, esta será válida y no tendrá que repetir la oración obligatoria del mediodía [para quien ya ha realizado la oración del viernes, realizar la oración del mediodía es ilícito por consenso unánime, pues la oración del viernes sustituye a la del mediodía. Allah no nos ha impuesto seis oraciones diarias. Quienes sostienen que está permitido realizar la oración del mediodía después de la del viernes no tienen ninguna prueba procedente del hadiz, del Corán o de algún imán, ni tampoco argumento racional]. Durante la época del Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz), las mujeres acudían a la mezquita y realizaban la oración del viernes con él.
12. El horario de la oración del viernes
La opinión de la mayoría de los Compañeros y de los tabi‘un es que el horario de la oración del viernes es el mismo que el de la oración del mediodía. Ahmad, Bujari, Abu Dawud, Tirmidhi y Bayhaqi narraron de Anas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) realizaba la oración del viernes cuando el sol comenzaba a declinar hacia el oeste. Ahmad y Muslim narraron de Salama ibn al-Akwa‘, quien dijo: «Regresábamos después de realizar la oración del viernes con el Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) y observábamos hasta dónde llegaba la sombra de cada cosa». El imán Bujari dijo:
El horario de la oración del viernes comienza cuando el sol empieza a declinar hacia el oeste. Se ha transmitido una opinión similar de Umar y Ali —que Allah esté complacido con ambos—, así como de Nu‘man ibn Bashir y Umar ibn Hariz. Al-Shafi‘i dijo: «El Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz), Abu Bakr, Umar, Uthman y todos los imanes realizaban la oración del viernes después de que el sol comenzaba a desplazarse hacia el oeste».
Según los hanbalíes e Ishaq, el horario de la oración del viernes se extiende desde el comienzo del horario inicial de la oración del ‘Id hasta el final del horario de la oración del mediodía. Su prueba es un hadiz narrado por Ahmad, Muslim y Nasa’i, transmitido por Yabir. Él dijo: «Después de que el Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) dirigía la oración del viernes, nos dirigíamos hacia nuestros camellos y, cuando el sol comenzaba a desplazarse, los hacíamos descansar». Esto demuestra que realizaban la oración del mediodía antes de que el sol declinara. También presentan como prueba el hadiz de Abdullah ibn Saydan al-Sulami. Él dijo: «Participé en la oración del viernes con Abu Bakr. Su sermón y su oración tuvieron lugar antes del mediodía. Después la realicé con Umar —que Allah esté complacido con él—; su oración y su sermón se completaban al mediodía. Luego realicé la oración del viernes con Uthman; su oración y su sermón tenían lugar cuando el sol comenzaba a declinar. Nunca vi que nadie objetara ni desaprobara esto». Al-Daraqutni y Ahmad.
También se ha transmitido de Ibn Mas‘ud, Yabir, Sa‘id y Mu‘awiya que realizaban la oración antes de que el sol declinara, y nadie objetaba. La mayoría de los eruditos dijo acerca del hadiz de Yabir que contiene una descripción exagerada de la prontitud de la oración; es decir, que se realizaba inmediatamente después de que el sol comenzaba a declinar, sin esperar un poco para que disminuyera el calor. No se esperaba a que se atenuara la intensidad del calor. La oración y el descanso de los camellos tenían lugar después de que el sol comenzaba a declinar.
13. El número de orantes necesario para la congregación del viernes
No existe ninguna discrepancia entre los eruditos en que la congregación es una condición indispensable para la validez de la oración del viernes. En un hadiz narrado por Tariq ibn Shihab, el Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) dijo: «La oración del viernes debe realizarse en congregación por todo musulmán». Sin embargo, existe discrepancia sobre cuántas personas son necesarias para que la oración del viernes sea válida. El hafiz Ibn Hayar mencionó en Fath al-Bari unas quince opiniones. No obstante, la opinión preponderante es que la oración del viernes es válida con dos o más personas, pues el Mensajero de Allah (que Allah lo bendiga y le conceda paz) dijo: «La congregación se constituye con dos o más personas». Al-Shawkani dijo: «Si con dos personas en congregación son válidas todas las demás oraciones, la oración del viernes también es una oración. Sin una prueba, no se puede aplicar a ella una norma contraria a la de las demás oraciones. No existe ninguna prueba de que para la congregación de la oración del viernes se necesite un número mayor que el número con el que es válida la congregación en las demás oraciones». Abd al-Haqq dijo: «No existe ningún hadiz auténtico sobre el número de personas para la oración del viernes». Al-Suyuti también dijo: «Ningún hadiz menciona un número específico». La opinión de Tabari, Dawud, Ibrahim al-Naja‘i e Ibn Hazm es semejante.
14. El lugar de la oración del viernes
Está permitido realizar la oración del viernes en la ciudad, el puerto, la población, la aldea, la mezquita, los edificios de la ciudad o los espacios comprendidos dentro de ella. También puede realizarse el viernes en varios lugares. Umar —que Dios esté complacido con él— escribió a los habitantes de Baréin por medio de Ibn Abi Shayba: «Realizad la oración del viernes dondequiera que os encontréis». Tanto las ciudades como las aldeas han quedado demostradas como lugares válidos para la oración del viernes. Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— dijo: «Después de la primera oración del viernes, la primera oración del viernes se realizó en la Mezquita del Profeta de Medina; luego se realizó en la aldea de Yuwai, en Baréin». —Bujari, Abu Dawud. Layth ibn Sa‘d dijo: «Los habitantes de Egipto y de sus costas realizaban la oración del viernes por orden de Umar —que Dios esté complacido con él— y de Uzman —que Dios esté complacido con él—, y entre ellos había compañeros del Profeta». Ibn Umar dijo: «Veía a los habitantes de los estanques situados entre La Meca y Medina realizar la oración del viernes, y no se les reprochaba por ello». —Abd al-Razzaq.
15. Revisión de las condiciones establecidas por los juristas respecto a la oración del viernes
Como ya he dicho, las condiciones para que la oración del viernes sea obligatoria son ser varón, ser libre, gozar de buena salud, ser residente —no encontrarse de viaje— y no tener una excusa que haga necesario abstenerse de realizarla. También he mencionado anteriormente que la congregación es una condición para la validez de la oración del viernes. Esto es todo lo que se encuentra en las palabras y actos del Mensajero, así como en las palabras y actos de los nobles Compañeros; y esto es lo único que Dios nos ha impuesto como responsabilidad. Las condiciones adicionales que los juristas han establecido fuera de esto no tienen fundamento ni prueba. Aquí considero suficiente citar las palabras del autor de la obra «Ar-Rawdat an-Nadiyya»:
«La oración del viernes es como las demás oraciones, pues no se ha encontrado ninguna prueba que demuestre que esta oración difiera de las otras. De esta afirmación se desprende que todo lo que se ha dicho acerca de que son condiciones para ella la existencia de un imán central, una gran ciudad o un número determinado de personas es inválido y carece de fundamento. No existe ninguna prueba detrás de tales condiciones que permita demostrar que su presencia sea necesaria o condicionante; ni siquiera que sea recomendable. Por el contrario, si en algún lugar dos personas realizan la oración del viernes y no hay allí nadie más que esas dos, se considerará que ambas han cumplido la obligación que recaía sobre ellas. Si una de ellas pronuncia el sermón, habrá cumplido la sunna del sermón. Y si no lo pronuncia, solo habrá omitido una sunna. Si no existiera el hadiz de Tariq ibn Shihab, que establece que todo musulmán debe estar en congregación y que, durante la época del Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz—, esta oración no se realizaba sin congregación, entonces la obligación también se cumpliría realizando esta oración individualmente, como las demás oraciones. En cambio, respecto a lo que se dice de que hacen falta al menos cuatro seguidores y que para dirigir la oración se necesita un gobernante, los ilustres imanes han declarado explícitamente que nada de eso procede de las palabras del Profeta —que Dios lo bendiga y le conceda paz— ni de las palabras de los Compañeros. Por tanto, no hay necesidad de explicarlo ni analizarlo. Este es el parecer de Hasan al-Basri. Cuando se reflexiona sobre las afirmaciones inventadas y las ideas falsas que circulan en torno a esta oración del viernes, una devoción tan excelsa que Dios ha impuesto a los musulmanes realizar colectivamente una vez por semana y ha establecido como uno de los importantes símbolos del islam, nadie puede dejar de asombrarse. Por ejemplo, algunos dicen: “El sermón es como las dos rak‘as de la oración; quien no alcanza el sermón, no ha realizado correctamente su oración”. Solo puede decir algo así quien no haya recibido este hadiz auténtico del Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz—: “Si se le escapa una rak‘a de la oración del viernes, que después de terminar la oración realice otra rak‘a; con ello habrá completado su oración”. Otros dicen que la oración del viernes no se realiza si no hay tres personas, incluido el imán. Algunos dicen que hacen falta cuatro; otros, siete; otros, nueve; otros, doce; otros, veinte; otros, treinta; otros, cuarenta; otros, cincuenta; y otros, setenta, afirmando que sin ese número no se cumple la oración del viernes. Otros dicen que debe haber una gran congregación, sin especificar un número. Algunos sostienen que la oración del viernes no es válida fuera de una gran ciudad. Al definir esta ciudad, dicen que debe tener varios miles de habitantes; otros dicen que debe contar con una mezquita congregacional y baños públicos. También circulan muchas otras afirmaciones extrañas. Algunos dicen que la oración del viernes no es obligatoria sin el gobernante supremo del país. Si no se le encuentra, o si es una persona cuya honestidad y justicia no resultan satisfactorias en algún aspecto, entonces la oración del viernes tampoco es obligatoria ni válida. Se observan muchas otras afirmaciones semejantes, detrás de las cuales no existe ninguna prueba. En el Corán ni en los hadices se encuentra una sola palabra que, conforme a sus pretensiones, demuestre que tales cosas sean condiciones para la validez de la oración del viernes, o que formen parte de sus obligaciones o elementos indispensables. ¡Qué asombroso es adónde conducen a la gente las opiniones inventadas! De sus cabezas surgen todo tipo de cosas absurdas y extravagantes, que solo son apropiadas para una sesión de cuentos y no guardan ni la relación más remota con la sagrada ley islámica. Solo quien tenga conocimiento del Corán y la sunna, permanezca firmemente establecido en la verdad y la justicia y no se desvíe de la verdad por dejarse influir por palabras inventadas conoce esta realidad. Toda persona que pronuncie palabras falsas y desviadas debe recibirlas directamente en el rostro. El juez definitivo entre los siervos de Dios es el Libro de Dios y la sunna del Mensajero. Dios ha dicho:»
فَإِن تَنَازَعْتُمْ فِي شَيْءٍ فَرُدُّوهُ إِلَى اللَّهِ وَالرَّسُولِ .
«Si discrepáis sobre algún asunto, presentadlo ante Dios y el Mensajero
إِنَّمَا كَانَ قَوْلُ الْمُؤْمِنِينَ إِذَا تَقُوْا إِلَى اللهِ وَرَسُولِهِ لِيَحْكُمَ بَيْنَهُمْ أَن يَقُولُوا سَمِعْنَا وَأَطَعْنَا “
«Cuando se convoca a los creyentes ante Allah y Su Mensajero para que resuelvan sus disputas, lo único que dicen es: “Hemos oído y obedecemos”»
فَلا وَرَبِّكَ لَا يُؤْمِنُونَ حَتَّى يُحَكِّمُوكَ فِيمَا شَجَرَ بَيْنَهُمْ ثُمَّ لَا يَجِدُوا فِي أَنْفُسِهِمْ حَرَجًا مِمَّا قَضَيْت ويسلموا تسليما .
«No, ¡por tu Señor!, no serán creyentes hasta que te acepten como juez en aquello sobre lo que disputan; luego, no encuentren en sus corazones ninguna duda respecto a tu decisión y se sometan a ella completamente»
Estos versículos y otros semejantes demuestran de manera concluyente que, en caso de discrepancia, el único árbitro es la decisión de Allah y de Su Mensajero. La decisión de Allah es Su Libro. Y la decisión del Mensajero, después de su fallecimiento, no es otra cosa que su Sunna. Allah no ha concedido a ninguno de Sus siervos —por grande que sea como erudito o sabio— el derecho ni la autoridad de afirmar sobre la sharía algo que no esté probado en el Corán y la Sunna. Aunque al mujtahid se le permite, cuando no encuentra pruebas del Corán y la Sunna sobre un asunto, actuar según su propia opinión bien reflexionada, no se ha permitido a ninguna otra persona seguir esa opinión sin examinarla y ciegamente, por grande que sea el mujtahid en cuestión. ¡Allah es testigo! Me asombro aún más cuando veo este tipo de imitación ciega entre los autores de libros, en las obras destinadas a orientar al pueblo y en los consejos dirigidos a la gente común de escasos conocimientos y saberes. Esto no está limitado a ningún madhhab, país ni época; al contrario, se observa en todas las épocas, países y madhhabs: una persona posterior imita ciegamente las palabras de una anterior, como si las hubiera tomado directamente del Corán, cuando en realidad son completamente inventadas. Algunas afirmaciones específicas de este tipo se han difundido especialmente en relación con este acto de adoración, es decir, la oración del viernes, aunque no existe ninguna prueba que las respalde en el Corán, la Sunna, la sharía ni la razón.»
16. La jutba o sermón del viernes
Normas relativas a la jutba: Según la mayoría de los eruditos, la jutba del viernes es obligatoria. Como prueba, mencionan que los hadices auténticos han demostrado reiteradamente que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pronunciaba una jutba en cada viernes. También citan como prueba estas palabras del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «Rezad tal como me habéis visto rezar». Asimismo, citan las palabras de Allah: «¡Oh, creyentes! Cuando se convoque a la oración el viernes, apresuraos hacia el recuerdo de Allah». »
Aquí, puesto que se ordena apresurarse hacia el recuerdo de Allah, la acción de apresurarse se vuelve obligatoria. Y dado que no puede ser obligatorio apresurarse para algo que no es obligatorio, queda demostrado que el recuerdo de Allah también es obligatorio. Al recuerdo se le ha denominado jutba, porque en la jutba se encuentran elementos que incitan a recordar a Allah. Al-Shawkani examinó estas pruebas. En respuesta al primer argumento, dijo: el hecho de que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pronunciara regularmente la jutba no la convierte en obligatoria. En respuesta al segundo argumento, dijo: aquí solo se ordena realizar correctamente la oración siguiendo la forma y el método en que él rezaba; pero la jutba no es la oración. En respuesta al tercer argumento, dijo: aquello hacia lo que se ordena apresurarse mediante el recuerdo no es otra cosa que la oración. Como máximo, puede decirse que la orden gira en torno a la oración y la jutba. Sin embargo, no existe desacuerdo en que la oración es obligatoria, mientras que la obligatoriedad o no obligatoriedad de la jutba es objeto de controversia. Por tanto, este argumento no permite concluir que la jutba sea obligatoria. Finalmente, Al-Shawkani dijo: por consiguiente, es evidente que la opinión correcta es la de Hasan al-Basri, Dawud al-Zahiri, Al-Juwayni, y Abd al-Malik e Ibn al-Majishun del madhhab malikí: la jutba del viernes es simplemente recomendable.
Es recomendable que el imán salude después de subir al púlpito. Jabir —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— saludaba en cuanto subía al púlpito». —Ibn Mayah. En otro hadiz se relata: cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— subía al púlpito, se volvía hacia la gente y decía: «La paz sea con vosotros». Al-Sha’bi dijo: Abu Bakr y Umar —que Allah esté complacido con ambos— hacían lo mismo. Al-Sa’ib —que Allah esté complacido con él— dijo: durante la época del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, Umar y Abu Bakr, el primer adhan del viernes se hacía después de que el imán subiera al púlpito. Luego, durante el gobierno de Uthman —que Allah esté complacido con él—, cuando aumentó el número de personas, estableció el tercer adhan en el alminar. El Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— solo tenía un almuédano. —Al-Bujari, al-Nasa’i y Abu Dawud. En una narración de Ahmad y al-Nasa’i se dice: cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se sentaba en el púlpito, Bilal hacía el adhan, y cuando bajaba, pronunciaba la iqama. Adi ibn Zabit dijo: cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se colocaba de pie sobre el púlpito, sus compañeros se sentaban frente a él. —Ibn Mayah. Al-Tirmidhi dijo: los compañeros y quienes vinieron después actuaban conforme a este hadiz. Consideraban recomendable sentarse frente al imán mientras pronunciaba la jutba.
Alabar a Allah y a Su Mensajero, exhortar y recitar el Corán durante el sermón
Mustahabb:
Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No hay ningún bien en un discurso al comienzo del cual no se alabe a Allah». Abu Dawud y Ahmad.
En otra narración se dice: «El sermón que no contiene la profesión de fe es como una mano afectada de lepra». Ahmad, Abu Dawud y at-Tirmidhi. En la narración de at-Tirmidhi, en lugar de «profesión de fe» se menciona «tashahhud». Ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él— dijo: Cuando el Mensajero de Allah recitaba el tashahhud, decía: «Alhamdu lillahi nasta‘inuhu wa nastaghfiruhu wa na‘udhu billahi min shururi anfusina, man yahdillahu fala mudilla lahu wa man yudlil fala hadiya lahu, wa ash-hadu an la ilaha illallah wa ash-hadu anna Muhammadan ‘abduhu wa rasuluhu, arsalahu bil-haqqi bashiran wa nadhiran baina yadai as-sa‘ah, man yuti‘illaha wa rasulahu faqad rashada wa man ya‘sihima fa innahu la yadurru illa nafsahu wa la yadurrullaha shai’an» . Cuando se preguntó a Ibn Shihab acerca del tashahhud del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— del día del viernes, mencionó el tashahhud anterior. En él se dice: «Wa man ya‘sihima faqad ghawa».»
Ambas narraciones anteriores proceden de Abu Dawud. (Traducción de la profesión de fe y del tashahhud mencionados: Toda alabanza pertenece a Allah. A Él le pedimos ayuda y perdón. Buscamos refugio en Allah contra el mal de nosotros mismos. A quien Allah guía, nadie puede desviarlo; y a quien Allah desvía, nadie puede guiarlo. Doy testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Allah. Y doy testimonio de que Muhammad es Su siervo y Su Mensajero. Lo envió con la verdad como anunciador de buenas nuevas y amonestador antes de la Hora. Quien obedezca a Allah y a Su Mensajero estará bien guiado. Y quien desobedezca a Allah y a Su Mensajero solo se perjudicará a sí mismo; se desviará y no podrá perjudicar en absoluto a Allah.) Yabir ibn Samura —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— pronunciaba el sermón de pie y se sentaba entre los dos sermones. Recitaba diversos versículos del Corán para que la gente los escuchara y la exhortaba. Todas las colecciones auténticas de hadices, excepto las de al-Bujari y at-Tirmidhi. También narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no alargaba el sermón del viernes. Consistía en unas pocas palabras fáciles y concisas. Abu Dawud. Umm Hisham dijo: Aprendí de memoria la sura Qaf únicamente de escucharla de la boca del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—, pues la recitaba desde el púlpito durante el sermón de cada viernes. Ahmad, Muslim, an-Nasa’i y Abu Dawud. Ya‘la ibn Umayya —que Allah esté complacido con él— dijo: Escuché al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitar desde el púlpito: «Wa nadaw ya Maliku» (sura az-Zujruf). Al-Bujari y Muslim. En Ibn Mayah se encuentra: Ubayy —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, de pie durante el viernes, recordaba a las antiguas naciones destruidas por el castigo terrenal de Allah y recitaba la sura Tabarakalladhi.
En la obra Rawdatun Nadíyah se afirma: El sermón conforme a la ley islámica es aquel que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— acostumbraba pronunciar para comunicar a la gente las buenas nuevas y las advertencias del Más Allá. Este es, por tanto, el espíritu del sermón, y por él fue establecido en la ley islámica. En cambio, alabar a Allah en el sermón, enviar bendiciones sobre el Mensajero de Allah o recitar algunos pasajes del Corán son asuntos secundarios respecto al propósito fundamental por el que el sermón fue establecido. El hecho de que estas cosas aparecieran en los sermones del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no demuestra que constituyan el objetivo supremo del sermón ni una condición indispensable. Toda persona justa reconocerá que el propósito fundamental del sermón es la exhortación o el buen consejo, y no la alabanza a Allah ni las bendiciones sobre el Mensajero que se pronuncian al comienzo del sermón.
La costumbre tradicional de los árabes es que, cuando uno de ellos asumía un cargo o pronunciaba un discurso, comenzaba alabando a Allah y a Su Mensajero. Es, ciertamente, una costumbre excelente y admirable. Sin embargo, ese no es el propósito principal; lo que se pretende son las palabras que vienen después. Si alguien afirmara que, cuando una persona se pone de pie para pronunciar un discurso en una reunión o asamblea, no hay nada que lo motive aparte de la alabanza a Allah y las bendiciones sobre el Mensajero, nadie lo aceptaría; por el contrario, toda persona de mente sana lo rechazaría. Una vez reconocido esto, queda claro que en el sermón del viernes el propósito principal es el buen consejo, y que la alabanza a Allah y las bendiciones sobre el Mensajero no constituyen el propósito fundamental. Por consiguiente, cuando el predicador cumple la tarea de ofrecer buen consejo, ha cumplido verdaderamente el deber establecido por la ley islámica. No obstante, si incluye en su discurso la alabanza a Allah y a Su Mensajero, o añade pasajes inspiradores del Corán, será aún mejor y más completo.
Pronunciar ambos sermones de pie y sentarse brevemente entre ellos
Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— pronunciaba el sermón del viernes de pie; luego se sentaba y después volvía a ponerse de pie, tal como hacen hoy los predicadores. Todas las colecciones auténticas de hadices. Yabir ibn Samura —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— pronunciaba el sermón de pie; luego se sentaba, después volvía a ponerse de pie y pronunciaba el sermón de pie. Por tanto, quien diga que lo pronunciaba sentado miente. Pues, ¡por Allah!, recé con él más de dos mil veces —es decir, las oraciones obligatorias—. Ahmad, Muslim y Abu Dawud. Tawus dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, Abu Bakr, Umar y Uzman pronunciaban el sermón de pie. Muawiya fue el primero en pronunciarlo sentado. ash-Sha‘bi dijo: Muawiya solo pronunciaba el sermón sentado cuando le habían aumentado la barriga y la carne del cuerpo. Puesto que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros pronunciaban el sermón de pie y se sentaban durante él, algunos imanes dictaminaron que estar de pie y sentarse eran obligatorios. Sin embargo, no es correcto establecer la obligatoriedad de algo basándose únicamente en sus actos, sin que exista una orden expresada verbalmente.
Es recomendable pronunciar el sermón en voz alta, de forma breve y con seriedad: Ammar ibn Yasir —que Allah esté complacido con él— dijo: Escuché al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: «Acortar el sermón y alargar la oración es una señal de comprensión de la ley islámica. Así pues, alargad la oración y acortad el sermón». Ahmad y Muslim. La razón por la que se considera que alargar la oración y acortar el sermón es una señal de comprensión de la ley islámica es que quien posee suficiente sabiduría, discernimiento y competencia en la materia —es decir, el faqih— puede escoger palabras adecuadas para expresar mucho con pocas palabras.
Yabir ibn Samura, que Allah esté complacido con él, dijo: La oración del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, era moderada y equilibrada, y su jutba también era moderada y equilibrada. —Todas las colecciones de hadices auténticos, excepto las de Bujari y Abu Dawud. Abdullah ibn Abi Awfa, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, alargaba la oración y acortaba la jutba. —Nasai. Yabir, que Allah esté complacido con él, dijo: Cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, pronunciaba la jutba, sus ojos se enrojecían, elevaba la voz y se mostraba intensamente emocionado, como si estuviera advirtiendo a un ejército: «¡Atención! El ejército enemigo llegará por la mañana o por la tarde». —Muslim e Ibn Mayah. Al-Nawawi dijo: Es recomendable que la jutba sea agradable al oído, refinada, fluida, fácil de comprender, bien organizada, clara, extensa en sus enseñanzas y sutil en sus principios. El lenguaje de la jutba no debe ser vulgar, pues no influye en el corazón de los oyentes; tampoco debe ser grosero ni desagradable, porque así no se alcanza el propósito de la jutba. Más bien, en la jutba deben escogerse palabras elegantes, sencillas y claras. Ibn al-Qayyim dijo: La jutba del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, era así. Estaba llena de enseñanzas sobre la fe en Allah, los ángeles, los Libros, los mensajeros y la Otra Vida, así como de descripciones del Paraíso y del Infierno. En ella se explicaban las bendiciones que Allah había reservado para Sus siervos amados y los castigos que había dispuesto para Sus enemigos y desobedientes. Por ello, al escuchar su jutba y sus enseñanzas sobre el monoteísmo, la fe, Allah y los pueblos antiguos que Él había destruido, los corazones de las personas se llenaban de fe y emoción. Sus discursos no eran como los de otros, que solo transmiten información sobre la creación, fomentan el apego a la vida y sus placeres y atemorizan respecto a la muerte. Los oyentes salen de tales discursos sin obtener ningún beneficio; un día mueren, sus bienes son repartidos y la tierra consume sus cuerpos. De esos discursos tampoco nace la fe, ni se adquiere el monoteísmo ni ningún conocimiento útil. En cambio, quien examine las jutbas del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y de sus compañeros verá que están llenas de orientación, monoteísmo y enseñanzas sobre los atributos de Allah. Están llenas de los fundamentos de la fe, de la invitación hacia Allah y de la descripción de las bendiciones de Allah. En ellas se observa el esfuerzo por infundir temor de Su castigo mediante el recuerdo de los pueblos destruidos por el castigo de Allah. Se exhorta constantemente al recuerdo de Allah y a agradecerle. Mediante la exposición de la grandeza de Allah y de Sus atributos, se procura hacer nacer en los corazones de Sus criaturas el amor por Él. Y mediante la orden de adorarlo, agradecerle y recordarlo, se busca alcanzar el amor de Allah. Por eso, cuando los oyentes salían después de escuchar aquellas jutbas, se había creado entre Allah y ellos un vínculo firme de amor completo. Después transcurrieron muchos siglos. Las normas de la sharía y los mandatos de Allah se convirtieron en meras formalidades. No existe esfuerzo ni cuidado por cumplir debidamente sus derechos ni alcanzar su verdadero propósito. Por ello, las jutbas también se transformaron en simples discursos en prosa, agradables al oído. Como resultado, la sinceridad no solo disminuyó, sino que prácticamente desapareció, y el verdadero propósito de la jutba fracasó.
Interrupción de la jutba debido a un acontecimiento especial: Abu Burayda, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, nos estaba pronunciando una jutba. De repente llegaron Hasan y Husayn. Llevaban dos prendas rojas. Caminaban tropezando y cayendo, levantándose una y otra vez. Inmediatamente, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, suspendió la jutba, bajó del minbar, los tomó en brazos y los puso delante de sí. Luego dijo: «Allah y Su Mensajero han dicho la verdad: “Vuestros bienes y vuestros hijos no son sino una prueba”. Al mirar a estos dos niños, los vi caminar cayendo y levantándose repetidamente. Por eso no pude dejar de interrumpir mi jutba». —Las cinco colecciones de hadices auténticos. Abu Rifaa, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, estaba pronunciando una jutba. En ese momento me presenté ante él y dije: «¡Oh, Mensajero de Allah! Soy un forastero y quiero conocer la religión. No sé cuál es mi religión». El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, me miró inmediatamente, interrumpió la jutba y se acercó a mí. Luego hizo traer una silla de madera cuyas patas eran de hierro. Se sentó en ella y comenzó a impartirme parte del conocimiento que Allah le había concedido acerca del islam. Después regresó al minbar y completó la jutba. —Muslim y Nasai.
Ibn al-Qayyim dijo: En ocasiones, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, suspendía la jutba por alguna necesidad especial o para responder a las preguntas de sus compañeros. A veces, cuando era necesario, bajaba del minbar, luego regresaba y completaba la jutba. Así lo hizo cuando bajó por Hasan y Husayn: los tomó en brazos, subió al minbar con ellos y terminó la jutba de pie. Durante la jutba, llamaba a alguien y le decía: «¡Eh, tú! Ven y siéntate»; y a otro: «¡Eh, tú! Reza». El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, pronunciaba la jutba de acuerdo con las circunstancias.
17. Está prohibido hablar durante la jutba
Según la mayoría de los eruditos, es obligatorio escuchar la jutba en silencio y está prohibido hablar durante ella, incluso si se trata de ordenar el bien y prohibir el mal, y tanto si en ese momento se escucha la jutba como si no. Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Quien habla mientras el imán pronuncia la jutba es como un asno que carga una gran cantidad de libros. Y quien le dice: “¡Cállate!”, no ha realizado la oración del viernes». —Ahmad. (Su oración del viernes se considerará oración del mediodía, pues la obligatoriedad de ese momento ha quedado anulada por consenso.)
Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A la oración del viernes asisten tres tipos de personas: una persona asiste y se dedica a hablar vanamente. Esta persona no obtiene nada salvo su charla vana. Otra persona asiste para hacer súplicas; lo que pida a Allah, Allah se lo concederá si quiere, y si no, no se lo concederá. Y otra persona asiste en silencio, sin molestar a nadie ni pasar por encima del cuello de nadie. Para esta persona, la oración del viernes es una expiación de todos sus pecados desde un viernes hasta el siguiente, y también de tres días adicionales. Pues Allah ha dicho: “Quien haga una buena acción recibirá una recompensa diez veces mayor”». —Ahmad y Abu Dawud.
Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él— dijo que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando le dices a la persona que está a tu lado: “¡Cállate!”, entonces has hablado vanamente». —Todas las colecciones auténticas de hadices, excepto Ibn Majah.
Abu Darda dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se sentó en el púlpito, pronunció el sermón y recitó un versículo. Ubayy ibn Ka’b estaba sentado junto a mí. Le dije: “¡Oh, Ubayy! ¿Cuándo fue revelado este versículo?”. Ubayy no respondió. Volví a preguntarle, pero tampoco respondió. Cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— bajó del púlpito, Ubayy me dijo: “Hoy, de este viernes, no has obtenido nada salvo tu charla vana”. Cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— salió, fui hacia él y le informé de lo que Ubayy había dicho. Él dijo: “Ubayy ha dicho la verdad. Cuando escuches hablar a tu imán, escucha en silencio hasta que termine”». —Ahmad y al-Tabarani.
Según el imán al-Shafi‘i y Ahmad, es ilícito hablar para quien puede oír las palabras del imán; para quien no puede oírlas, no es ilícito hablar, aunque guardar silencio es preferible. Al-Tirmidhi dijo: Según Ahmad e Ishaq, durante el sermón del imán está permitido devolver el saludo y decir «que Allah tenga misericordia de ti» a quien estornuda. Al-Shafi‘i dijo: Si alguien estornuda el viernes y otra persona le dice «que Allah tenga misericordia de ti», espero que esto sea lícito para ella, pues decirlo en respuesta al estornudo es una sunna. Sin embargo, si alguien saluda a otra persona, considero reprobable que esta lo haga durante el sermón, aunque debe responder al saludo, porque saludar es una sunna y responder al saludo es obligatorio. Fuera del momento del sermón, está permitido hablar.
Thalaba ibn Abi Malik dijo: «Mientras Umar estaba sentado en el púlpito, la gente hablaba. Cuando el almuédano terminaba la llamada a la oración, Umar se levantaba y entonces nadie volvía a hablar hasta que terminaban los dos sermones. Después, cuando Umar —que Allah esté complacido con él— bajaba del púlpito y se acercaba el comienzo de la oración, la gente hablaba». —Musnad de al-Shafi‘i.
Ahmad narró que, mientras Uthman —que Allah esté complacido con él— estaba sobre el púlpito y el almuédano pronunciaba la iqama, él preguntaba a la gente por su estado y por los precios del mercado.
18. Quien alcanza una rak‘a del viernes o menos
Según la mayoría de los sabios, quien alcance una rak‘a de la oración del viernes con el imán será considerado como quien ha alcanzado la oración del viernes, y deberá añadir otra rak‘a.
Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien alcance una rak‘a del viernes, que añada otra rak‘a; su oración será válida». —Al-Nasa’i, Ibn Majah y al-Daraqutni.
Abu Hurayra narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien alcance una rak‘a de la oración, habrá alcanzado toda la oración». —Todas las colecciones auténticas de hadices.
Sin embargo, quien alcance menos de una rak‘a habrá perdido la oración del viernes y deberá rezar cuatro rak‘at de la oración del mediodía. Esta es también la opinión de la mayoría de los sabios.
Ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él— dijo: «Quien haya alcanzado una rak‘a del viernes, que añada otra rak‘a; y quien haya perdido las dos rak‘at, que rece cuatro». —Al-Tabarani.
Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «Cuando alcances una rak‘a del viernes, reza otra. Pero si alcanzas la congregación mientras está sentada, reza cuatro rak‘at». —Al-Bayhaqi.
Esta es la posición de las escuelas shafi‘í, malikí y hanbalí, así como la de Muhammad ibn al-Hasan. Abu Hanifa y Abu Yusuf dijeron: «Quien alcance el tashahhud con el imán habrá alcanzado la oración del viernes. Después del saludo final del imán, si reza dos rak‘at, su oración del viernes será válida».
La oración en momentos de aglomeración: Ahmad y al-Bayhaqi narraron de Sayyar: «Escuché decir a Umar —que Allah esté complacido con él—: “El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— construyó esta mezquita, y nosotros, los emigrados y los auxiliares, estábamos con él. Cuando la aglomeración aumente, prostérnate sobre la espalda de otra persona”». Al ver a un grupo de personas rezando en el camino, dijo: «Id a la mezquita y rezad allí».
19. Las oraciones voluntarias antes y después del viernes
Es una sunna rezar cuatro o dos rak‘at después de la oración del viernes. Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando alguno de vosotros rece después del viernes, que rece cuatro rak‘at». —Muslim, Abu Dawud y al-Tirmidhi.
Ibn Umar dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezaba dos rak‘at en su casa los viernes». —Todas las colecciones auténticas de hadices.
Ibn al-Qayyim dijo: el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), después de la oración del viernes, entraba en su casa y rezaba dos rak‘at. Y ordenaba a quienes habían rezado la oración del viernes que rezaran cuatro rak‘at. El imán Ibn Taymiyyah dijo: cuando rezaba en la mezquita, rezaba cuatro rak‘at, y cuando lo hacía en casa, rezaba dos.
De hecho, esto también está demostrado por los hadices.
Abu Dawud narró de Ibn Umar que, cuando el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba en la mezquita, rezaba cuatro rak‘at, y cuando rezaba en casa, rezaba dos rak‘at. En Sahih al-Bujari y Sahih Muslim se narró de Ibn Umar: después de la oración del viernes, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) iba a casa y rezaba dos rak‘at.
Cuando rezaba cuatro rak‘at, algunos dicen que las rezaba seguidas; otros dicen que rezaba las primeras dos rak‘at, pronunciaba el saludo final y después rezaba nuevamente dos rak‘at. Sin embargo, es mejor realizar esta oración en casa. Si se realiza en la mezquita, debe cambiarse de lugar respecto al sitio donde se rezó la oración obligatoria.
Acerca de rezar la sunnah antes de la oración del viernes, el shayj al-Islam Ibn Taymiyyah dijo: el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no rezaba ninguna oración después del adhan y antes de la oración del viernes, y nadie lo narró. Durante su época, el adhan se pronunciaba justo después de que él se sentaba en el púlpito. Bilal pronunciaba el adhan y, acto seguido, él pronunciaba dos sermones. Después, Bilal pronunciaba la iqamah. Entonces el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dirigía la oración. Por tanto, ni él ni ningún musulmán que rezara con él podían realizar una oración después del adhan. Nadie narró que rezara antes de salir de su casa el viernes, ni que hubiera mencionado una oración específica antes de la oración del viernes. Es cierto que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) animaba a rezar después de llegar a la mezquita, pero no especificó para ello un tiempo ni un número determinado de rak‘at. Solo se menciona el viernes. Por ejemplo, dijo: «Quien vaya temprano a la mezquita caminando, sin montar en ningún medio de transporte, y rece lo que le esté prescrito…». Esto también se narró de los compañeros. Cuando acudían a la mezquita el viernes, rezaban desde el momento en que entraban en ella todo lo que podían. Algunos rezaban diez rak‘at, otros doce; algunos ocho, y otros menos. Por ello, la mayoría de los imanes coinciden en que no existe una sunnah de un número determinado en un momento determinado antes de la oración del viernes. Esto solo podría demostrarse mediante una palabra o una acción del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), pero él no instituyó mediante sus palabras ni sus acciones ninguna oración sunnah específica al respecto.
20. Cuando el Eid y el viernes coinciden en el mismo día
Cuando la oración del viernes y la del Eid coinciden en el mismo día, quien haya rezado la oración del Eid no está obligado a rezar la del viernes.
Se narró de Zayd ibn Arqam (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezó la oración del Eid y concedió una dispensa respecto a la oración del viernes. Dijo: «Quien quiera, que la rece». Las cinco colecciones de hadices auténticos. Abu Hurayra (que Allah esté complacido con él) dijo que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «En este día han coincidido para vosotros dos Eids. Quien quiera, si ha rezado el Eid, puede no rezar el viernes. Nosotros rezaremos el viernes». —Abu Dawud.
Es recomendable que el imán dirija la oración del viernes para quienes desean asistir a ella y no asisten al Eid. Según los hanbalíes, para quienes no desean realizar la oración del viernes es obligatorio rezar la oración del mediodía, puesto que han asistido al Eid. Sin embargo, la opinión predominante es que no es obligatorio. Abu Dawud narró de Ibn al-Zubayr que dijo: «En un mismo día coincidieron dos Eids». Él realizó ambas oraciones, de dos rak‘ahs cada una, al amanecer, y no rezó ninguna otra oración hasta la oración de la tarde.
33. Las oraciones de los dos Eids
Las oraciones de los dos Eids fueron establecidas en el primer año de la Hégira. Constituyen una sunnah mu’akkadah. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, las realizaba regularmente y ordenó a los musulmanes y musulmanas salir para realizarlas. A continuación se exponen algunas normas importantes relacionadas con estas oraciones:
1. Bañarse, usar perfume y vestir la ropa más hermosa
Se narró de Yafar ibn Muhammad que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, vestía en cada día del Eid la prenda yemení llamada burd hibrah. —Al-Shafi‘i y al-Baghawi. Al-Hasan, nieto del Mensajero, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, nos ordenó que en el Eid vistiéramos, en la medida de lo posible, las mejores prendas, usáramos, en la medida de lo posible, el mejor perfume y ofreciéramos en sacrificio, en la medida de lo posible, el animal más valioso». —Al-Hakim. Ibn al-Qayyim dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, vestía sus mejores prendas en ambos Eids. Tenía una prenda especial para vestir en los dos Eids y los viernes».
2. Comer algo antes de salir para el Eid al-Fitr y después del Eid al-Adha
El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, comía un número impar de dátiles antes de salir para la oración del Eid al-Fitr. En el Eid al-Adha, después de regresar del lugar de la oración, si él mismo había ofrecido el sacrificio, comenzaba a comer ese día con la carne del sacrificio.
Anas, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, cuando salía por la mañana el día del Eid al-Fitr, había comido un número impar de dátiles. —Ahmad y al-Bujari. Buraidah, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, no salía el día del Eid al-Fitr sin haber comido. En cambio, el día del Eid al-Adha no comía hasta regresar del lugar de la oración». —Al-Tirmidhi, Ibn Mayah y Ahmad. Ahmad añadió: «Comía de su propio sacrificio». En al-Muwatta’ se narró de Sa‘id ibn al-Musayyab que se ordenaba a los musulmanes comer por la mañana antes de salir el día del Eid al-Fitr.
Ibn Qudama dijo: No conozco ninguna discrepancia respecto a que sea recomendable comer antes de la oración el día del Eid al-Fitr.
3. Dirigirse al lugar de oración del Eid
Está permitido realizar la oración del Eid en la mezquita. Sin embargo, es mejor realizarla en el lugar de oración del Eid, siempre que no haya impedimentos debido a tormentas o lluvias. El Mensajero de Allah (s.a.w.) realizaba ambas oraciones del Eid en el lugar de oración del Eid (excepto en La Meca, pues realizar la oración del Eid en la Mezquita Sagrada es lo mejor). Solo en una ocasión, debido a la lluvia, realizó la oración del Eid en la Mezquita del Profeta. Abu Huraira (r.a.) dijo: Una vez llovió el día del Eid. Entonces el Mensajero de Allah (s.a.w.) realizó la oración del Eid en la mezquita. —Abu Dawud, Ibn Mayah y al-Hakim.
4. Las mujeres y los niños se dirigen al lugar de celebración del Eid
La sharía permite que las mujeres y los niños asistan al lugar de oración en ambos Eids, ya sean vírgenes o no, jóvenes o ancianas, y estén menstruando o no. Umm Atiya (r.a.) dijo: Se nos ordenaba enviar al lugar de oración del Eid incluso a las vírgenes y a las mujeres menstruantes en ambos Eids, para que pudieran participar del bien y de los consejos dirigidos a los musulmanes. Las mujeres menstruantes se mantenían únicamente alejadas del lugar de la oración. —Al-Bujari y Muslim. Ibn Abbas (r.a.) dijo: El Mensajero de Allah (s.a.w.) enviaba a sus esposas y a sus hijas hacia el lugar de oración del Eid en ambos Eids. —Ibn Mayah y al-Bayhaqi. Ibn Abbas (r.a.) dijo: Salí con el Mensajero de Allah (s.a.w.) el día del Eid al-Fitr o del Eid al-Adha. Entonces él dirigió la oración y pronunció el sermón. Después se acercó a las mujeres, las exhortó, les recordó la otra vida y les ordenó dar sadaqa. —Al-Bujari.
5. Ir y regresar por caminos diferentes
Según la mayoría de los sabios, es recomendable ir por un camino y regresar por otro para la oración del Eid, tanto si se es el imán como si se es un miembro de la congregación. Yabir (r.a.) dijo: El día del Eid, el Mensajero de Allah (s.a.w.) iba al descampado por un camino y regresaba por otro. —Al-Bujari. Abu Huraira (r.a.) dijo: El Mensajero de Allah (s.a.w.) salía el día del Eid por un camino y regresaba por otro. —Ahmad, Muslim y At-Tirmidhi. No obstante, está permitido regresar por el mismo camino por el que se fue. Abu Dawud, al-Hakim y Al-Bujari transmitieron de Bakr ibn Mubashshir. Él dijo: Los días del Eid al-Adha y del Eid al-Fitr me dirigía al lugar de oración del Eid con los compañeros del Mensajero de Allah. Íbamos al lugar de oración del Eid por un valle llamado Batn Wadi Bitihan. Después de realizar la oración con el Mensajero de Allah (s.a.w.), regresábamos a nuestras casas nuevamente por Batn Wadi Bitihan.
6. El horario de la oración del Eid
El tiempo del Eid comienza después de que el sol se eleva una altura de tres metros y continúa hasta que declina. Ahmad narró de Yundub: «El Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— nos dirigía en la oración del Eid al-Fitr cuando el sol se elevaba la altura de dos lanzas, y en la del Eid al-Adha cuando se elevaba la altura de una lanza». (Se considera que una lanza equivale a tres metros). Al-Shawkani dijo: «Este hadiz es la mejor evidencia para determinar el tiempo de las oraciones de ambos Eids». Del hadiz se sabe que es recomendable retrasar menos la oración del Eid al-Adha y retrasar más la del Eid al-Fitr. Ibn Qudama dijo: «Es recomendable adelantar la oración del Eid al-Adha para ampliar el tiempo de sacrificar, y retrasar la oración del Eid al-Fitr para ampliar el tiempo de entregar el fitr». No conozco ninguna discrepancia al respecto.
7. No hay adhan ni iqama en la oración del Eid
Ibn al-Qayyim dijo: «Cuando el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— llegaba al lugar de oración del Eid, comenzaba la oración sin adhan ni iqama y sin hacer ningún anuncio indicando que la oración iba a comenzar. La sunna consiste en no hacer ninguna de estas cosas».
Ibn Abbas y Yabir —que Allah esté complacido con ambos— dijeron: «No se hacía ningún adhan ni para el Eid al-Fitr ni para el Eid al-Adha». —Al-Bujari y Muslim. Muslim narró de Ata: «Yabir —que Allah esté complacido con él— me informó que, cuando el imam salía para la oración del Eid al-Fitr o después de ello, no debía hacerse ningún adhan, iqama, anuncio ni nada similar». Sa‘d ibn Abi Waqqas —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— rezaba la oración del Eid sin adhan ni iqama. Luego pronunciaba dos jutbas y se sentaba un momento entre ambas». —Al-Bazzar.
8. Los takbires en la oración del Eid
La oración del Eid consta de dos rak‘as. En la primera rak‘a, antes de la recitación, después del takbir de apertura, es sunna pronunciar siete takbires; y en la segunda rak‘a, cinco takbires, aparte del takbir del levantamiento. Se levantarán las manos con cada takbir. Amr ibn Shu‘ayb narró que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— pronunció doce takbires en un Eid: siete en la primera rak‘a y cinco en la segunda. No rezó ninguna otra oración antes ni después de la oración del Eid. —Ahmad e Ibn Maya. El imam Ahmad dijo: «Esta es la opinión que sostengo».
En una narración de Abu Dawud y al-Daraqutni se relata que el Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «En el Eid al-Fitr hay siete takbires en la primera rak‘a y cinco en la segunda. En ambas rak‘as se debe hacer la recitación después de los takbires».
Esta es la opinión más sólida. La sostenían la mayoría de los compañeros, los tabi‘un y los imames. Ibn Abd al-Barr dijo: «Se ha narrado del Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— mediante varias cadenas auténticas que pronunció siete takbires en la primera rak‘a y cinco en la segunda en ambos Eids». Se ha transmitido algo similar de Abd Allah ibn Amr, Ibn Umar, Yabir, Aisha, Abu Waqid y Amr ibn Awf al-Mazani. No se ha transmitido ningún hadiz auténtico ni débil en sentido contrario, y desde el principio se ha actuado conforme a esta práctica.
En la escuela jurídica hanafí se acostumbra pronunciar tres takbires después del takbir de apertura y antes de la recitación en la primera rak‘a, y tres takbires después de la recitación en la segunda rak‘a.
El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hacía una breve pausa entre cada dos takbires. No se ha encontrado ninguna mención de que durante ese intervalo recitara alguna súplica o recuerdo específico. Sin embargo, al-Tabarani y al-Bayhaqi transmitieron mediante una cadena fiable, basándose en las palabras y acciones de Ibn Masud, que él alababa a Allah y enviaba bendiciones al Mensajero entre dos takbires. Se sabe que Hudhayfa y Abu Musa (que Allah esté complacido con ambos) hacían lo mismo.
Ahmad y al-Shafi’i consideran recomendable recitar entre dos takbires «Subhanallahi wal-hamdu lillahi wa la ilaha illallahu wallahu akbar», o alguna súplica o recuerdo semejante. Abu Hanifa y Malik dijeron: «Se harán los takbires de manera continua, sin hacer una pausa para ninguna súplica o recuerdo entre ellos». Estos takbires de la oración del Eid son una sunna. Si alguien los omite, deliberadamente o por olvido, la oración no queda invalidada. Según al-Shawkani, quien omita por olvido los takbires no tiene que realizar la postración del olvido. Ibn Qudama también sostiene esta opinión y dice: «No sé que exista discrepancia alguna al respecto».
9. Las oraciones antes y después de la oración del Eid
No hay ninguna prueba de que exista una oración sunna antes o después de la oración del Eid. El Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y sus Compañeros, después de dirigirse al lugar de oración del Eid, no rezaban ninguna oración ni antes ni después de ella.
Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) dijo: «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) salía el día del Eid y luego rezaba dos rakas. No rezaba ninguna oración ni antes ni después». Todas las colecciones de hadices auténticos. Se narró de Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) que salió el día del Eid. No rezó ninguna oración ni antes ni después de la oración del Eid, y señaló que el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hacía lo mismo. —Al-Bujari. Se narró de Ibn Abbas que consideraba desaconsejable rezar antes del Eid. Sin embargo, respecto a las oraciones nafl en general, el hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari que no se ha establecido su prohibición basándose en ninguna prueba específica. El tiempo en que las oraciones nafl son desaconsejables en los demás días también lo es en este día.
10. Para quiénes es lícito rezar la oración del Eid
Es lícito que todos —hombres, mujeres, niños, residentes y viajeros— recen la oración del Eid, ya sea en casa, en la mezquita o en el lugar de oración del Eid. Quien haya perdido la oración del Eid en congregación rezará dos rakas. El imán al-Bujari dijo: «Si se pierde la oración del Eid, se rezarán dos rakas». El capítulo correspondiente indica que también la rezarán quienes se encuentren en sus casas y en las aldeas, pues el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Este es nuestro Eid, el Eid de los musulmanes». Anas ibn Malik ordenó a su esclavo liberto, que vivía en Zabia, que rezara la oración del Eid. En consecuencia, este reunía a sus familiares y rezaba la oración del Eid con takbires, como lo hacían los habitantes de la ciudad. Ikrima (que Allah esté complacido con él) dijo: «La gente de los alrededores de la ciudad se reúne el día del Eid, y rezará dos rakas del mismo modo que las reza el imán». Ata dijo: «Cuando se pierde la oración del Eid en congregación, se deben rezar dos rakas».
11. El sermón de la oración del Eid
Es sunna pronunciar el sermón de la oración del Eid, y también es sunna escucharlo. Abu Sa‘id —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— solía dirigirse al musallá (nombre de un lugar situado a cien codos de la Mezquita del Profeta) el día del Eid al-Fitr y del Eid al-Adha. Allí dirigía primero la oración; después se volvía y se ponía de frente a la gente. La gente permanecía sentada en filas. Entonces les daba órdenes, consejos y exhortaciones. Si quería enviar algún ejército a algún lugar, ordenaba que lo enviaran, y luego se marchaba. Abu Sa‘id dijo: La gente continuó pasando los días de esta manera. Finalmente llegó un momento en que salí en el Eid al-Fitr o en el Eid al-Adha con Marwán, el gobernador de Medina. Cuando llegamos cerca del minbar, vimos que allí había un minbar construido por Kazir ibn al-Salt. Vi que Marwán se disponía a subir a él antes de la oración del Eid. Entonces tiré de su ropa, y él también tiró de mí. Después subió al minbar y pronunció el sermón antes de la oración. Le dije: «¡Por Allah! Has cambiado la norma». Él respondió: «Abu Sa‘id, lo que tú conocías ya ha quedado atrás». Dije: «¡Por Allah! Lo que yo conozco es mejor que lo que desconozco». Él respondió: «La gente no se quedará sentada después de la oración para escucharnos; por eso lo he adelantado a antes de la oración». —Bujari y Muslim. Abd Allah ibn Sa’ib dijo: Participé en el Eid con el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Cuando terminó la oración, dijo: «Ahora voy a pronunciar el sermón. Quien quiera sentarse para escucharlo, que se siente; y quien quiera marcharse, puede hacerlo». —Nasa’i, Abu Dawud e Ibn Mayah.
Los hadices transmitidos acerca de que deben pronunciarse dos sermones para el Eid y de que el imán debe sentarse durante un breve intervalo entre ambos son débiles. An-Nawawi dijo: No existe ninguna prueba sobre los dos sermones.
Es recomendable comenzar el sermón alabando a Allah. No se conoce ninguna excepción a esto por parte del Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Ibn al-Qayyim dijo: El Mensajero comenzaba todos sus discursos alabando a Allah. En ningún hadiz se afirma que el Mensajero comenzara el sermón con takbir. Únicamente Ibn Mayah transmitió, de Sa‘id, el almuédano del Mensajero de Allah, que el Mensajero pronunciaba takbir de vez en cuando durante el sermón y pronunciaba más takbir en los sermones de los dos Eid. Esto no demuestra que comenzara el sermón con takbir. Existe divergencia respecto al comienzo del sermón del Eid y del sermón de la oración de petición de lluvia. Algunos dicen que ambos deben comenzar con takbir. Otros dicen que el sermón de la petición de lluvia debe comenzar con istigfar (pedir perdón). Y otros dicen que ambos deben comenzar alabando a Allah. El shayj al-Islam Taqi ad-Din dijo: Esta es la opinión correcta, pues el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Toda obra importante que no comience alabando a Allah quedará incompleta». El Mensajero de Allah comenzaba todos sus sermones alabando a Allah. Aunque numerosos alfaquíes han dicho que el sermón de la petición de lluvia debe comenzar con istigfar y el sermón del Eid con takbir, la sunna del Mensajero de Allah no ofrece en absoluto respaldo a su opinión. La sunna, más bien, indica lo contrario: todo tipo de sermón debe comenzar alabando a Allah.
12. Repetición de la oración del Eid
Abu Umayr ibn Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: Un grupo de los compañeros anṣar del Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— me informó que una vez no pudimos ver la luna nueva de Shawwal. Por la mañana ayunamos. Al final del día llegó una caravana. Sus miembros declararon ante el Mensajero de Allah que habían visto la luna el día anterior. Entonces el Mensajero de Allah nos ordenó romper el ayuno y realizar la oración del Eid al día siguiente. —Ahmad, Nasa’i e Ibn Mayah. Los autores dijeron: Si la oración del Eid se le escapa a un grupo de personas por alguna excusa válida, deberán realizarla al día siguiente.
13. Juegos, entretenimiento, canto y comida durante el Eid
Los juegos lícitos, el entretenimiento inocente y los buenos cantos forman parte de las costumbres del islam. Allah, exaltado sea, los ha permitido y establecido para el día del Eid como ejercicio físico, alegría mental y entretenimiento.
Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: Cuando el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— llegó a Medina, sus habitantes tenían establecidos dos días de juegos y diversión. El Mensajero de Allah dijo: «Allah os ha concedido en su lugar dos días mejores: el Eid al-Fitr y el Eid al-Adha». —Nasa’i. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo:
El día del Eid, los abisinios jugaban delante del Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Yo intentaba mirar por encima de su hombro para ver aquello, así que él inclinó el hombro. Entonces pude mirar por encima de su hombro y, satisfecha, me retiré. —Ahmad, al-Bujari y Muslim. En otra narración recogida en estas tres obras, Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Abu Bakr vino a nuestra casa el día del Eid. En aquel momento teníamos dos esclavas que, mediante cantos, rememoraban los acontecimientos de la batalla de Bu‘āth, en la que murieron los grandes jefes y guerreros de Aws y Jazrach».
En la época de la ignorancia tuvo lugar una larga y sangrienta guerra entre las dos tribus de Medina, Aws y Jazrach. En aquella guerra, Jazrach perpetró una gran masacre contra Aws. Bu‘āth era el nombre de una fortaleza de Aws, y la batalla de Bu‘āth recibió su nombre de ella. Fue una de las guerras célebres de la historia antigua de Arabia. Entonces Abu Bakr, que Allah esté complacido con él, dijo: «¡Siervos y siervas de Allah! ¿Estáis escuchando los cantos de Satanás?». Lo repitió tres veces. Al oírlo, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «¡Oh, Abu Bakr! Cada pueblo tiene un día festivo; hoy es nuestro día festivo». La versión de al-Bujari dice: «Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: “El Mensajero de Allah entró en mi casa mientras dos esclavas cantaban sobre Bu‘āth. El Mensajero de Allah se volvió inmediatamente hacia otro lado y se acostó en la cama. Abu Bakr también entró en ese momento y me reprendió, diciendo: ‘¿Cantos de Satanás delante del Mensajero de Allah?’. Entonces el Mensajero de Allah se volvió hacia Abu Bakr, que Allah esté complacido con él, y dijo: ‘Déjalas cantar lo que están cantando’. Después, cuando él se volvió hacia otro lado, hice una señal a las dos esclavas y salieron de inmediato. Era el día del Eid. Los abisinios jugaban aquel día con escudos y lanzas. A veces quería mirar el juego junto al Mensajero de Allah, y otras veces él me preguntaba: ‘¿Quieres mirar el juego?’. Yo respondía: ‘Sí’. Entonces me hacía colocarme detrás de él, de modo que mi mejilla quedaba a la altura de su mejilla, y decía: ‘¡Oh, jóvenes abisinios, jugad bien!’. Finalmente, cuando me cansaba de mirar, me preguntaba: ‘¿Ya estás satisfecha?’. Yo respondía: ‘Sí’. Él decía: ‘Entonces vete’”». El hafiz Ibn Hayar dice en Fath al-Bari: «Aisha narró que el Mensajero de Allah dijo aquel día: “Los judíos de Medina deberían saber que en nuestra religión hay amplitud. He sido enviado con el monoteísmo tolerante”». Ahmad y Muslim narraron que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Los días de at-Tashriq son días para comer, beber y recordar a Allah».
14. La virtud de realizar buenas obras durante los diez días de Dhul-Hiyya
Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «No hay días en los que las buenas obras sean más amadas por Allah que estos días —los diez días de Dhul-Hiyya—». Los Compañeros preguntaron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Ni siquiera el yihad por la causa de Allah?». El Mensajero de Allah respondió: «Ni siquiera el yihad por la causa de Allah, salvo el yihad de quien salió a combatir entregando su vida y sus bienes, y no regresó con ninguno de los dos». —Todas las colecciones de hadices auténticos, excepto Muslim y an-Nasa’i. Ahmad y at-Tabarani narraron de Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah dijo: «Ninguna buena obra es más amada por Allah, en ningún otro día, que durante estos diez días. Por tanto, pronunciad abundantemente durante ellos: “No hay divinidad excepto Allah”, “La alabanza pertenece a Allah” y “Allah es el más grande”».
Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: «En la aleya del Corán: “Y para que recuerden el nombre de Allah en unos días determinados”, esos días determinados son los diez días de Dhul-Hiyya». Ibn Umar e Ibn Abbas, que Allah esté complacido con ambos, salían al mercado durante esos diez días pronunciando: «Allah es el más grande». Al oírlos, la gente también decía: «Allah es el más grande». —Al-Bujari.
Cuando se acercaban los diez días de Dhul-Hiyya, Sa‘id ibn Yubayr se esforzaba tanto en realizar buenas obras que era difícil contenerlo. Al-Awza‘i dijo: «He sabido que la buena obra realizada en cualquiera de los diez días de Dhul-Hiyya equivale a un yihad por la causa de Allah durante el cual se ayuna de día y se permanece de guardia por la noche. Sin embargo, es diferente el caso de aquel a quien se ha distinguido concediéndole el rango del martirio». Al-Awza‘i dijo: «Este hadiz me lo transmitió, atribuyéndolo al Mensajero de Allah, un hombre de la tribu de Banu Majzum».
Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, dijo: «Adorar a Allah durante los diez días de Dhul-Hiyya es tan amado por Allah que ningún otro día resulta más amado para adorarlo. La adoración de cada uno de esos días equivale a la adoración de un año entero, y la adoración de cada una de sus noches equivale a la adoración de la Noche del Decreto». —At-Tirmidhi, Ibn Maya y al-Bayhaqi.
15. Es recomendable intercambiar felicitaciones y buenos deseos por el Eid
Yubair ibn Mufair dijo: Cuando los compañeros del Mensajero (la paz sea con él) se encontraban el día del Eid, uno le decía al otro: «Que Allah acepte mi Eid y el tuyo».
16. Pronunciar el takbir en los días establecidos de los dos Eids
Pronunciar el takbir durante los días del Eid es una sunna. Respecto al Eid al-Fitr, Allah dijo: «Para que completéis el número [de días de ayuno de Ramadán], proclaméis la grandeza de Allah por haberos guiado y seáis agradecidos con Él». (Sura al-Baqara: aleya 185). Y respecto al Eid al-Adha, dijo: «Y recordad a Allah durante días determinados». (Al-Baqara: aleya 203)
Ibn Abbas dijo: Estos días son los Ayyam al-Tashriq. —Bujari.
Allah también dijo: «Así es como Allah os ha sometido estos animales, para que proclaméis la grandeza de Allah por haberos guiado». (Sura al-Hayy: aleya 37)
Según la mayoría de los sabios, en el Eid al-Fitr se debe pronunciar el takbir desde el momento de salir para la oración hasta el comienzo del sermón. Sobre este asunto se han transmitido algunos hadices débiles. Sin embargo, también se han transmitido hadices auténticos de Ibn Umar y otros. Al-Hakim dijo: «Esta es una sunna que los transmisores de hadices han transmitido de manera continua». Malik, Ahmad, Ishaq y Abu Zawr sostuvieron esta misma opinión. Otro grupo dijo que el takbir comienza la noche del Eid al-Fitr, cuando se avista la luna nueva de Shawwal, y continúa hasta dirigirse al lugar de la oración del Eid y hasta que el imán salga. En cuanto al takbir del Eid al-Adha, su tiempo va desde el alba del día de Arafah hasta la oración de la tarde de los Ayyam al-Tashriq. Estos días son: el undécimo, el duodécimo y el decimotercer día de Dhul-Hiyya. La opinión que se conoce con mayor autenticidad de los compañeros es la de Ali e Ibn Masud: el takbir continúa desde el alba del día de Arafah hasta la oración de la tarde del último día de Mina. Ibn al-Mundhir, al-Shafii, Ahmad, Abu Yusuf, Muhammad, Umar e Ibn Abbas apoyaron esta opinión.
Pronunciar el takbir durante los Ayyam al-Tashriq no está limitado a un momento específico; más bien, es recomendable durante todo el tiempo de estos días.
Bujari dice: Umar pronunciaba el takbir en su tienda de Mina. La gente de la mezquita lo oía y pronunciaba el takbir, y también lo hacía la gente del mercado. Así, toda Mina resonaba con las voces del takbir. Ibn Umar pronunciaba el takbir en Mina, después de la oración, en su lecho, en su tienda, durante sus reuniones y mientras caminaba, durante todos los días de este período. Maymuna pronunciaba el takbir el día del sacrificio. Las mujeres pronunciaban el takbir junto con los hombres en la mezquita, detrás de Abbas ibn Uzman y detrás de Umar ibn Abd al-Aziz, durante las noches de los Ayyam al-Tashriq. El hafiz Ibn Hayar dijo: Estas palabras y acciones de los compañeros demuestran que durante estos días era habitual pronunciar el takbir después de la oración y en otras circunstancias. Existe discrepancia entre los sabios sobre algunos aspectos: unos dicen que el takbir debe pronunciarse después de todas las oraciones; otros dicen que solo después de las oraciones obligatorias, no después de las supererogatorias. Algunos dicen que deben pronunciarlo únicamente los hombres, no las mujeres; en congregación, no individualmente; en las oraciones realizadas a tiempo, no en las recuperadas; en la oración del residente, no en la del viajero; y en la oración de la ciudad, no en la de la aldea. Parece que el imán Bujari favorece pronunciar el takbir en todos los casos mencionados. Las palabras y acciones de los compañeros que citó respaldan esta opinión. Existen varias narraciones acerca de la fórmula del takbir. La narración más auténtica es la de Salman, quien dijo: «Pronunciad el takbir de esta manera: Allahu akbar, Allahu akbar, Allahu akbar kabiran».
Según una narración de Umar e Ibn Masud: «Alá es el más grande, Alá es el más grande; no hay más divinidad que Alá, y Alá es el más grande. Alá es el más grande y a Alá pertenece toda alabanza».
Tercer capítulo: El zakat
El zakat
1. Definición del zakat
El zakat es la parte debida a Alá que una persona extrae de sus bienes para entregarla a los pobres. Se le dio el nombre de zakat porque con él se espera obtener bendición, purificar el corazón y las inclinaciones, y alcanzar un desarrollo orientado al bien. El significado lingüístico de «zakat» es crecimiento, pureza y bendición, es decir, prosperidad. Alá, el Altísimo, dijo:
خُل مِنْ أَمْوَالِمِ صدقة تطهرهم وتزكيهم بها .
«Toma de sus bienes una sadaqa con la que los purificarás y los harás prosperar». (Sura At-Tawba, aleya 103)
El zakat es uno de los cinco pilares del islam. En ochenta y dos aleyas se menciona el zakat junto con la oración. Alá, el Altísimo, lo hizo obligatorio mediante Su Libro, mediante la sunna de Su Profeta y mediante el consenso de su comunidad.
a. En todas las colecciones de hadices auténticos se ha transmitido de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—: Cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— envió a Muadh ibn Jabal —que Allah esté complacido con él— al Yemen, le dijo: «Te diriges a un pueblo de la Gente de la Escritura. Invítalos a atestiguar que no existe ninguna divinidad excepto Allah y que yo soy el Mensajero de Allah. Si aceptan esto, infórmales de que Allah les ha prescrito cinco oraciones diarias. Si aceptan esto, infórmales de que Allah les ha prescrito una sadaqa (zakat) sobre sus bienes, que se toma de los ricos y se distribuye entre los pobres. Si aceptan lo que les dices al respecto, ten cuidado de no tomar sus bienes más valiosos y selectos. Y protégete de la súplica del oprimido, pues entre esa súplica y Allah no hay ningún velo».
b. Al-Tabarani relata en sus obras Al-Awsat y As-Saghir, transmitido por Ali —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Allah, exaltado sea, ha prescrito sobre los musulmanes ricos, respecto a sus bienes, una cantidad suficiente para los pobres que viven entre ellos. Cuando los pobres sufren por falta de alimento o de vestimenta, la conducta de los ricos —es decir, su avaricia— es la responsable de ese sufrimiento. Sabed que Allah les pedirá cuentas con severidad y les infligirá un castigo doloroso».
Al comienzo del islam, la zakat fue prescrita en La Meca de manera indefinida. No se había determinado qué cantidad de bienes debía alcanzarla ni cuánto debía entregarse. Esto quedó encomendado a la conciencia y la compasión de los musulmanes. Según la opinión más célebre, la cantidad de zakat correspondiente a cada clase de bienes fue determinada en el segundo año de la Hégira. Fue entonces cuando se establecieron las normas de la zakat.
2. Mandato y exhortación a pagar la zakat
a. Allah, exaltado sea, dice en la aleya 103 de la sura At-Tawba: «Toma de sus bienes una sadaqa con la que los purifiques y los depures». Es decir: Oh, Mensajero, toma de los bienes de los creyentes una sadaqa en cantidad determinada, es decir, la zakat obligatoria, o una sadaqa de cantidad no determinada, como una donación voluntaria, mediante la cual los purificarás y depurarás de la codicia y la avaricia, de la dureza y la mezquindad hacia los pobres y necesitados, y de otros defectos inhumanos; y adornarás sus bienes con bondad moral y práctica, bendición y prosperidad, para que alcancen todo bien y dicha en este mundo y en la otra vida.
b. Allah, exaltado sea, dice:
إن المتقين في جنس وعيون . أخذِينَ مَا أَنْهُمْ رَبُّهُمْ ، إِنَّهُمْ كَانُوا قَبْلَ ذَلِكَ مُحْسِنِينَ كَانُوا قَلِيلاً مِنَ الَّيْلِ مَا يَهْجَعُونَ، وَبِالْأَسْحَارِ هُمْ يَسْتَغْفِرُونَ وَفِي أَمْوَالِهِرْ حَقَّ لِلسَّائِلِ وَالْمَعْرُومِ.
«Los que temen a Allah estarán en jardines y junto a ríos. Recibirán lo que su Señor les conceda, pues antes habían sido virtuosos. Dormían muy poco durante la noche y al final de la noche pedían perdón. Y en sus bienes había un derecho para el mendigo y el privado de recursos». (Sura Adh-Dhariyat, aleyas 15-19)
En verdad, Allah ha calificado la rectitud como la mejor cualidad de las personas nobles: ha considerado su oración nocturna un signo de su rectitud, su petición de perdón en las últimas horas de la noche un medio de adorar a Allah y acercarse a Él, y sus donaciones a los pobres, como muestra de compasión y solidaridad, un signo de rectitud.
c. Allah, el Altísimo, ha dicho:
وَالْمُؤْمِنُونَ وَالْمُؤْمِنتُ بَعْضُهُمْ أَوْلِيَاء بَعْضٍ يَا مُرُونَ بِالْمَعْرُوفِ وَيَنْمَونَ عَنِ الْمُنْكَرِ وَيُقِيمُونَ الصلوة وَيُؤْتُونَ الزَّكوة ويُطِيعُونَ اللهَ وَرَسُولَهُ ، أُولَئِكَ يرحمهم الله .
«Los hombres creyentes y las mujeres creyentes son aliados unos de otros. Ordenan hacer el bien y prohíben hacer el mal. Establecen la oración, pagan el zakat y obedecen a Allah y a Su Mensajero. Allah tendrá misericordia de ellos». (Sura at-Tawba: aleya 71)
Es decir, la comunidad sobre la que Allah hace descender misericordia y bendiciones es aquella que cree en Allah, cuyos miembros se vinculan entre sí mediante la amistad, ayudándose y amándose mutuamente, ordenan hacer el bien, prohíben hacer el mal, mantienen su relación con Allah mediante la oración y fortalecen sus relaciones mutuas mediante el pago del zakat.
d. Allah, el Altísimo, también ha dicho:
الَّذِينَ إِن مكتمر فِي الْأَرْضِ أَقَامُوا الصَّلوةَ وَأتُوا الزَّكُوةَ وَأَمَرُوا بِالْمَعْرُوفِ وَتَمَوْا عَنِ الْمُنْكَرِ وَلِلَّهِ عَاقِبَةُ الأمور .
«Son aquellos a quienes, si les damos autoridad en la tierra, establecen la oración, instauran el sistema del zakat, ordenan hacer el bien y prohíben hacer el mal. En verdad, a Allah corresponde la decisión final sobre todos los asuntos». (Sura al-Hajj: aleya 41)
Allah ha establecido la zakat como uno de los principales objetivos y propósitos de otorgar el poder de gobernar al Estado.
a. Al-Tirmidhi narró, transmitido por Abu Kabsha —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Juro por tres asuntos; recordadlos: (1) la caridad no disminuye la riqueza; (2) cuando se comete una injusticia contra un siervo y este la soporta con paciencia, Allah aumentará su honor y dignidad; (3) cuando un siervo abre la puerta de pedir algo a alguien, Allah le abrirá la puerta de la pobreza».
b. Ahmad y Al-Tirmidhi narraron, transmitido por Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Allah acepta la sadaqa y la toma con Su mano derecha; luego la hace crecer para uno de vosotros del mismo modo que uno de vosotros cría y hace crecer a su potrillo. Incluso un bocado de comida llega a hacerse tan grande como el monte Uhud». También se dijo: La confirmación de este hadiz por parte de Allah se encuentra de la siguiente manera. Allah dijo:
الى يَعْلَمُوا أَنَّ اللَّهَ مَوَ يَقْبَلُ التَّوْبَةَ عَنْ عِبَادِهِ وَيَأْخُذُ الصَّدق .
«¿Acaso no saben que Allah es quien acepta el arrepentimiento de Sus siervos y acepta las sadaqat?» (Sura At-Tawba, aleya 104)
يبْحَقُ الله الربُوا وَيُرْبى الصدقت.
«Allah elimina la usura y hace crecer la sadaqa». (Sura Al-Baqara, aleya 276)
c. El imán Ahmad narró, con una cadena de transmisión auténtica, de Anas —que Allah esté complacido con él—: «Un hombre de la tribu de Banu Tamim se presentó ante el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y dijo: “¡Oh, Mensajero de Allah! Poseo una gran riqueza. Mi familia es numerosa, tengo muchas tierras y también recibo a muchos huéspedes. Dime ahora qué debo hacer y cómo debo gastar”. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Saca la zakat de tus bienes; eso es un medio para purificarte. Además, mantén los lazos con tus parientes y reconoce el derecho del pobre, del vecino y de quien pide ayuda (es decir, conócelo y entrégale su derecho)”».
d. Se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah dijo: «Juro por tres cosas: Allah jamás hará que quien cumple con las obligaciones del Islam sea como quien no cumple ninguna de ellas. Y las obligaciones del Islam son tres: la oración, el ayuno y el zakat. Cuando Allah toma a un siervo como amigo en este mundo, no tomará a otro en su lugar el Día de la Resurrección. Y si una persona ama a un grupo, Allah la mantendrá con ellos el Día de la Resurrección. Si juro por una cuarta cosa, espero no pecar por ello. Es que, si Allah oculta la falta de un siervo en este mundo, también ocultará su falta el Día de la Resurrección».
e. Al-Tabarani narró en su obra Al-Awsat, de Yabir —que Allah esté complacido con él—, que un hombre dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Si una persona paga el zakat de sus bienes, ¿qué beneficio obtendrá?». El Mensajero dijo: «A quien pague el zakat de sus bienes, todas sus desgracias y calamidades se alejarán de él».
f. Al-Bujari y Muslim narraron de Yarir ibn Abdullah —que Allah esté complacido con él— que él dijo: «Presté juramento de fidelidad al Mensajero para establecer la oración, pagar el zakat y desear el bien de todo musulmán».
3. Advertencia sobre las terribles consecuencias de no pagar el zakat
a. El Altísimo Allah dijo:
وَالَّذِينَ يَكْنِزُونَ الذَّهَبَ وَالْفِصْةَ وَلَا يُنْفِقُونَهَا فِي سَبِيلِ اللَّهِ لا فَبَشِّرْهُم بِعَذَابِ اليه يوم يحمى عَلَيْهَا فِي نَارِ جَهَنَّمَ تَتَّكُوى بِهَا جِبَاءَهُمْ وَجُنُوبُهُمْ وَظُهُورُهُمْ ، هَذَا مَا كَنَرْتُمْ لِأَنْفُسِكُمْ فَلْ وَقَوْا مَا كنتي تميزون.
«Y anuncia a quienes acumulan oro y plata y no los gastan por la causa de Allah un castigo doloroso. El día en que ese oro y esa plata sean calentados en el fuego del Infierno y con ellos se marquen sus frentes, sus costados y sus espaldas, se les dirá: “Esto es lo que acumulasteis para vosotros mismos. Gustad, pues, lo que acumulasteis”». (Sura At-Tawbah, versículos 34-35)
b. Allah también dijo:
وَلَا يَحْسَبَنَّ الَّذِينَ يَبْخَلُونَ بِمَا أَنْهُمُ اللهُ مِن فَضْلِهِ هُوَ خَيْرًا لَمَرْ بَلْ هُوَ غَرْ لَهُمْ ، سَيَطُوقُونَ مَا بَغِلُوا بِهِ يَوْمَ الْقِيمَةِ .
«Que quienes son avaros con los dones de la gracia que Allah les ha concedido no piensen que su avaricia es buena para ellos. Al contrario, es mala para ellos. El patrimonio con respecto al cual fueron avaros —y no pagaron el zakat— será convertido, el Día de la Resurrección, en grilletes después de ser quemado en el fuego del Infierno, y se les colocará alrededor del cuello». (Sura Al ‘Imrán: aleya 180)
El imán Ahmad, Al-Bujari y Muslim transmitieron de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien atesore riquezas —es decir, aquel cuyo patrimonio está sujeto al zakat obligatorio, pero no lo paga—, si no paga el zakat de sus bienes, estos serán quemados en el fuego del Infierno, convertidos en grandes placas metálicas, y con ellas se le marcarán los dos costados y la frente hasta que Allah termine de juzgar a Sus siervos durante un día cuya duración será de cincuenta mil años. Después se le indicará el camino hacia el Paraíso o hacia el Infierno. Si el dueño de un rebaño de camellos no paga el zakat de su rebaño, el Día de la Resurrección se extenderá para ese rebaño una vasta llanura, tan amplia como sea posible. Entonces los camellos pastarán en ella. Cada vez que el último camello del rebaño haya pasado sobre él, el primero volverá a llegar al mismo lugar. Esto continuará hasta que Allah termine de juzgar a Sus siervos, durante un período equivalente a cincuenta mil años. Después se le indicará el camino hacia el Paraíso o hacia el Infierno. Si el dueño de un rebaño de ovejas no paga el zakat de su rebaño, el Día de la Resurrección se extenderá para él una vasta llanura, tan amplia como sea posible. Allí ese rebaño pastará, excavando con sus pezuñas y sus cuernos. No habrá en él ninguna oveja sin cuernos ni ninguna con los cuernos retorcidos. En cuanto llegue la última oveja, la primera regresará. Esto continuará durante aquel día, equivalente a cincuenta mil años según el cómputo de este mundo, hasta que Allah termine de juzgar a Sus siervos. Después se le indicará el camino hacia el Paraíso o hacia el Infierno». La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué ocurrirá con los caballos?». Él respondió: «En las frentes de los caballos se ha establecido el bien hasta el Día de la Resurrección. Los caballos son de tres clases: para unos son una recompensa; para otros, una protección; y para otros, un pecado. El caballo que es una recompensa para su dueño es aquel que este adquiere para la causa de Allah y prepara para marchar por la causa de Allah. Por todo lo que introduzca en su vientre, es decir, por todo lo que le dé de comer, Allah le registrará una recompensa. Si lo hace pastar en un campo verde y fértil, por todo lo que coma Allah le registrará una recompensa. Y si le da de beber de un río o de un arroyo, por cada gota de agua que le dé habrá para él una recompensa. Incluso el Mensajero de Allah mencionó una recompensa por su orina y sus excrementos. Y si ese caballo pasta en una o dos tierras elevadas y montañosas, su dueño recibirá una recompensa por cada paso que dé. El caballo que es una protección para su dueño es aquel que este mantiene por orgullo de su linaje o por amor a la belleza, sin olvidar, en los días de felicidad o de dificultad, los derechos de su vientre y de su lomo —es decir, así como monta sobre él, tampoco olvida alimentarlo cuando siente hambre—. Y el caballo que es una carga de pecado para su dueño es aquel que mantiene por excesivo orgullo y vanidad, y para presumir ante la gente. Ese caballo será para él una carga de pecado». La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué dices acerca de los asnos?». El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— respondió: «Allah no me ha revelado acerca de los asnos nada excepto esta aleya, que abarca todo y es excepcional:»
فَمَن يَعْمَلْ مِثْقَالَ ذَرَّةٍ خَيْرًا يره، ومن يعمل مِثْقَالَ ذَرَةٍ قرا يره .
«Quien haga una obra buena del peso de una partícula la encontrará, y quien haga una obra mala del peso de una partícula la encontrará». (Sura Az-Zálzala: aleyas 7-8)
Al-Bujari y Muslim transmitieron de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien Allah haya concedido una riqueza, pero no pague su zakat, esa riqueza se le presentará el Día de la Resurrección en forma de una serpiente venenosa, con dos manchas negras sobre los ojos. La serpiente lo envolverá el Día de la Resurrección, le apretará las dos mandíbulas y le dirá: “Yo soy tu riqueza; yo soy el tesoro que acumulaste”». Entonces el Mensajero de Allah recitó esta aleya:
وَلَا يَحْسَبَنَّ الَّذِينَ يَبْخَلُونَ بِمَا أَتَاهُرُ اللَّهُ مِن فَضْلِهِ .
«Que quienes son avaros con los dones de la gracia de Allah no piensen que lo que hacen es bueno para ellos…». (Sura Al ‘Imrán: aleya 180)
Ibn Mayah, al-Bazzar y al-Bayhaqi narraron de Ibn Amr —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Oh, emigrantes! Hay cinco malos hábitos que pueden aparecer entre vosotros; pido refugio a Allah para que no os veáis afectados por ellos. Cuando la inmoralidad sexual se practica abiertamente en una nación, se propagan entre sus miembros enfermedades que no existían en la época de sus antepasados. Cuando las personas defraudan en la medida y el peso al vender, padecen hambre, pobreza y la opresión de las autoridades. Y quienes no pagan el zakat sufren la falta de lluvia. Si no fuera por los animales, no recibirían lluvia alguna. Y quienes rompen el pacto con Allah y Su Mensajero quedan sometidos a enemigos extranjeros, que se apoderan de una parte de sus bienes. Y cuando los gobernantes de una nación no gobiernan según el Libro de Allah, surgen entre ellos conflictos internos».
Al-Bujari y Muslim narraron de Ahnaf ibn Qays —que Allah esté complacido con él—. Ahnaf dijo: Me senté en una reunión de un grupo de Quraysh. De pronto apareció allí un hombre de cabello despeinado, vestido con ropa áspera y de aspecto desaliñado. En cuanto llegó, se puso de pie ante todos y saludó (ese hombre era Abu Dharr —que Allah esté complacido con él—). Luego dijo: «Anunciad a quienes acumulan riquezas la buena nueva de piedras calentadas en el fuego del Infierno. Después se colocará una de ellas sobre el pezón de cada uno de ellos; finalmente saldrá por la parte superior de su cuello. Luego se colocará sobre su cuello y saldrá por su pezón, y él continuará estremeciéndose». Después aquel hombre se marchó y se sentó junto a un grupo de soldados. Yo también lo seguí y me senté a su lado. Todavía no sabía quién era aquel hombre. Le dije: «Me parece que la gente desaprobó lo que usted dijo». El hombre respondió: «Ellos no entienden nada. Mi amigo me ha dicho…». Pregunté: «¿Quién es su amigo?». Respondió: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—». Luego dijo: «¿Puedes ver Uhud?». Miré hacia el sol para calcular cuánto quedaba del día. Me parecía que el Mensajero de Allah iba a enviarme a realizar alguna tarea. Respondí: «Sí, puedo ver Uhud». Entonces dijo: «No me agradaría tener oro equivalente al tamaño de Uhud y conservar de él solamente tres dinares, entregando todo lo demás como caridad». Estas personas no entienden nada; solo acumulan los bienes de este mundo. ¡Por Allah!, mientras no me reúna con Allah —es decir, mientras no muera—, no les pediré nada de los bienes mundanos ni les preguntaré nada acerca de la religión».
4. Disposición de la Sharía respecto a quien niega el zakat
El zakat es una disposición categórica del islam, cuya obligatoriedad cuenta con el consenso de toda la comunidad musulmana. Ha alcanzado tal notoriedad que se ha convertido en parte de las disposiciones esenciales del islam. Por ello, quien niegue que es obligatorio quedará ciertamente fuera del islam, se convertirá en incrédulo y apóstata, y se le aplicarán las disposiciones relativas al apóstata. Sin embargo, si acaba de abrazar el islam, podrá ser excusado por desconocer las disposiciones del islam.
Quien, pese a creer que es necesario y obligatorio pagar el zakat, se abstiene de hacerlo no queda fuera del islam, pero se convierte en pecador por no pagarlo. La autoridad del país tiene derecho a recaudarle el zakat por la fuerza y castigarlo. No puede tomar de él bienes por un valor superior al zakat. Según la opinión anterior del imán Ahmad y de al-Shafi‘i, el Estado puede tomarle el zakat y, además, como medida punitiva, la mitad de sus bienes restantes. (Si alguien oculta la cantidad real de sus bienes, se abstiene de pagar el zakat y posteriormente queda al descubierto, el Estado también puede tomarle el zakat y la mitad restante de sus bienes). Como prueba de ello, el imán Ahmad, al-Nasa’i, Abu Dawud, al-Hakim y al-Bayhaqi narraron de Bahaz ibn Hakim, de su padre y de su abuelo, que dijo: «Escuché al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: “Debe pagarse el zakat por cada rebaño de camellos que pasta libremente. Cuando hay cuarenta camellos, debe entregarse una bint labun. No se excluirá ningún camello de su cómputo. Quien lo entregue esperando la recompensa, recibirá su recompensa. Y a quien no pague el zakat, nosotros
le exigiremos aquello que corresponde obligatoriamente a Allah, y además le exigiremos la mitad de todos sus bienes. Nada de ello será lícito para los descendientes de Muhammad»”. Ahmad dijo: «La cadena de transmisión de este hadiz es auténtica». Al-Hakim dijo acerca de Bahaz: «Su hadiz es sahih». (Sin embargo, al-Bayhaqi dijo que, según al-Shafi‘i, este hadiz no es considerado auténtico por los expertos en hadices).
Si un grupo reconoce que el zakat es obligatorio, pero se niega a pagarlo, y sus miembros son muy influyentes y poderosos, habrá que recaudarles el zakat incluso combatiéndolos. Esto se debe a que al-Bujari y Muslim narraron de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—: «El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Se me ha ordenado combatir a la gente hasta que atestigüen que no hay divinidad excepto Allah, que Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— es Su Mensajero, establezcan la oración y paguen el zakat. Cuando hagan esto, pondrán a salvo de mí sus vidas y sus bienes, salvo que exista algún otro derecho exigible conforme a las disposiciones del islam. Allah será quien les pida cuentas”».
Todos los libros de hadices auténticos narraron de Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él—: «Cuando el Mensajero de Allah falleció y Abu Bakr asumió el poder, muchos árabes abandonaron el islam y se hicieron incrédulos. Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: “¿Cómo vas a combatirlos, si el Mensajero de Allah dijo: ‘Se me ha ordenado combatir a la gente hasta que atestigüen que no hay divinidad excepto Allah’? Quien pronuncie este testimonio pondrá a salvo de mí su vida y sus bienes, salvo los derechos debidos al islam, y Allah le pedirá cuentas”. Abu Bakr —que Allah esté complacido con él— dijo: “¡Por Allah!, combatiré a quien establezca una diferencia entre la oración y el zakat, porque el zakat es el derecho de Allah sobre los bienes” [La tribu de Banu Yarbu había reunido el dinero del zakat para enviárselo a Abu Bakr. Sin embargo, Malik ibn Nuwayra les prohibió enviarlo y distribuyó entre ellos el dinero del zakat. A raíz de este asunto surgió la discrepancia y Umar —que Allah esté complacido con él— comenzó a albergar dudas acerca de ellos. Por eso discutió con Abu Bakr y protestó contra su decisión de combatirlos. Abu Bakr combatió contra ellos durante el primer año de su califato, en el undécimo año de la hégira]».
¡Por Allah!, aunque se negaran a entregar la joven camella que solían entregar en tiempos del Mensajero (s. a. s.), combatiría contra ellos. Umar dijo: «¡Por Allah!, la única razón por la que dijo esto fue que Allah abrió el pecho de Abu Bakr para el combate (es decir, no tenía ninguna duda sobre la legitimidad de combatir). Comprendí que aquello que él había comprendido era la verdad». La versión de Muslim, Abu Dawud y al-Tirmidhi dice así: «Aunque se negaran a entregar incluso la cuerda con la que se ata a los camellos, combatiría contra ellos», en lugar de «la joven camella».
5. ¿Sobre quién es obligatoria la zakat?
La zakat es obligatoria para el musulmán libre que posea bienes por el valor del nisab (la cantidad mínima establecida). Si cualquiera de los tipos de bienes sobre los que es obligatoria la zakat alcanza el nisab establecido, deberá pagarla.
6. El nisab de la zakat
Las condiciones relativas al nisab son:
a. Debe superar las necesidades básicas de la familia: es decir, se pagará la zakat si queda un excedente después de disponer de alimentos, vestimenta, vivienda, medios de transporte y herramientas para ganarse la vida.
b. Debe transcurrir un año lunar completo. El cómputo de este año comienza el día en que se adquiere la propiedad del nisab, y este debe mantenerse completo durante todo el año. Si durante el año se produce un déficit y después vuelve a completarse, el cómputo deberá comenzar de nuevo desde el día en que vuelva a completarse.
Al-Nawawi dijo: «La opinión de nuestra escuela, así como la de Malik, Ahmad y la mayoría de los imanes, es que, respecto de los bienes cuya zakat se debe pagar en forma de una parte de esos mismos bienes y para los que es condición que transcurra un año, como el oro, la plata y el ganado, es necesario que el nisab se mantenga completo durante todo el año. Si en algún momento del año disminuye, el año quedará incompleto. Cuando vuelva a completarse, comenzará un nuevo año desde el momento en que se complete el nisab. Abu Hanifa dijo: basta con que el nisab esté completo al principio y al final del año. No perjudica que disminuya durante el período intermedio. Así, si al principio posee doscientos dirhams, durante el año pierde todo salvo un dirham y, al final del año, vuelve a tener doscientos; o si al principio posee cuarenta cabras, durante el año mueren todas salvo una y, al final del año, vuelve a tener cuarenta, la zakat será obligatoria por la totalidad. [Si alguien vende el nisab durante el año o lo convierte en otro tipo de bienes, el año de la zakat se interrumpirá y deberá comenzar un nuevo cómputo anual]».
Sin embargo, esta condición no se aplica al zakat de los cultivos y los frutos. En ese caso, el zakat se hace obligatorio el día de la cosecha. Pues Allah ha dicho:وَأَتَوْا حَقَّهُ يَوْم حَصَادِه«Dad su parte correspondiente (el zakat) el día en que se recoja la cosecha». Al-Abdari dijo: Los bienes sujetos al zakat son de dos tipos: uno es el que aumenta por sí mismo, como los frutos y los granos. El zakat se hace obligatorio sobre estos en cuanto se recolectan. El otro es aquel cuyo crecimiento requiere una gestión, como el dinero, los dírhams, los dinares, las mercancías comerciales y el ganado. En estos es necesario que transcurra un año. Aunque alcancen el nisab, el zakat no se hace obligatorio antes de que se cumpla un año. Esta es la opinión de los juristas.
7. El zakat de los bienes del niño y del demente
Cuando los bienes del demente y del niño alcancen el nisab, será obligatorio para sus respectivos tutores pagar el zakat en su nombre. Amr ibn Shuayb narró, de su padre, y este de su abuelo, que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: «Quien sea tutor de un huérfano que posea bienes debe comerciar con esos bienes en su beneficio, para que no se consuman al pagar el zakat». La cadena de transmisión de este hadiz es débil. El imán al-Shafi‘i afirmó categóricamente, basándose en este hadiz, que el zakat es obligatorio sobre todo tipo de bienes.
Aisha (r. a.) extraía el zakat de los bienes de los huérfanos que estaban bajo su tutela.
Al-Tirmidhi dijo: Los sabios discreparon sobre este asunto. Según Umar, Ali, Aisha, Ibn Umar y varios otros compañeros, el zakat es obligatorio sobre los bienes del huérfano. Esta es también la opinión de Malik, al-Shafi‘i, Ahmad e Ishaq. Según otro grupo, entre ellos Sufyan e Ibn al-Mubarak, no hay zakat sobre los bienes del huérfano.
8. El zakat de la persona endeudada
Quien posea bienes sujetos al zakat, pero esté endeudado, deberá, en primer lugar, pagar la deuda con dichos
bienes; después pagará el zakat de lo que quede, si alcanza el nisab. Si no alcanza el nisab, no tendrá que pagar el zakat, pues en tal situación él mismo es pobre. El Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: «El zakat no es obligatorio para nadie excepto para el rico». —Ahmad y al-Bujari.
El Mensajero de Allah (s. a. s.) también dijo: «El zakat se recauda de los ricos y se distribuye entre los pobres». En este asunto, tanto la deuda debida a Allah como la deuda debida a las personas tienen el mismo tratamiento. En otro hadiz se dice: «La deuda con Allah tiene prioridad a la hora de ser saldada». Esto se verá más adelante.
9. La zakat de quien muere sin pagarla
Si una persona para quien la zakat era obligatoria muere sin haberla pagado, la zakat debe pagarse de los bienes que dejó. El cumplimiento de esta obligación debe tener prioridad sobre el pago de las deudas, la ejecución de las disposiciones testamentarias y la distribución de la herencia [esta es la opinión de Shafi‘i, Ahmad, Ishaq y Abu Zawr]. Pues Allah, exaltado sea, ha dicho acerca de la herencia: (sura 4, An-Nisa: aleya 12)
من بَعْدِ وَصِيَّةٍ يُوصِي بِمَا أَوْ دَيْن .
«(La herencia se distribuirá) después de ejecutar el testamento hecho por el difunto y pagar las deudas». An-Nisa: aleya 22. Y la zakat es una deuda debida a Allah que permanece pendiente.
Se narró de Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él: Un hombre acudió al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y dijo: «Mi madre ha muerto, pero tenía pendiente el ayuno de un mes. ¿Debo compensarlo en su nombre?». El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Si tu madre hubiera tenido una deuda, ¿la habrías pagado en su nombre?». Él respondió: «Sí». El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Entonces, la deuda con Allah tiene mayor derecho a ser pagada». —Al-Bujari y Muslim.
10. La intención es una condición para pagar la zakat
La zakat es un acto de adoración. Por tanto, la intención es una condición para su validez. La intención consiste en proponerse, al pagar la zakat, buscar la complacencia de Allah, esperar de Él su recompensa y creer firmemente en el corazón que esta es la zakat obligatoria que se le ha impuesto. Allah, exaltado sea, ha dicho:
وَمَا أَمِرُوا إِلَّا لِيَعْبُدُوا اللهَ مُخْلِصِينَ لَهُ الدِّين .
«Consagraban la obediencia exclusivamente a Allah: se les ordenó adorar únicamente a Allah». (Sura al-Báyyina, aleya 5)
Además, en un hadiz auténtico se declara que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Todas las obras se realizan según las intenciones. Cada persona recibe la recompensa conforme a su intención».
Según Malik y al-Shafi‘i, la intención al entregar el zakat es una condición. Según Abu Hanifa, es necesario formular la intención al entregarlo o al separar la cantidad de bienes que debe entregarse. Según Ahmad, también es válido formular la intención poco antes de entregarlo.
11. Entregar el zakat tan pronto como se vuelve obligatorio
Es obligatorio entregar el zakat en el mismo momento en que se vuelve obligatorio. Está prohibido retrasar su entrega. Sin embargo, si no es posible entregarlo, está permitido aplazarlo hasta que sea posible. Ahmad y al-Bujari narraron de ‘Uqba ibn al-Harith, que Allah esté complacido con él, que ‘Uqba dijo: «Recé la oración de la tarde con el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Cuando terminó la oración pronunciando el saludo, se levantó rápidamente y fue junto a una de sus esposas. Luego volvió a salir. Al observar el asombro de la gente de la congregación ante su premura, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: “Durante la oración recordé que en mi casa había algo de oro o plata. No me agradaba que llegara la tarde o transcurriera la noche mientras eso permaneciera con nosotros. Por eso fui a ordenar que se repartiera” [Ibn Battal dijo: “Este hadiz demuestra que es mejor apresurarse a realizar toda obra buena, pues las calamidades, desgracias y obstáculos pueden presentarse en cualquier momento. Además, nadie tiene garantizada la vida. No es correcto adoptar la actitud de ‘se puede hacer después’”].»
Al-Bujari también lo narró en su obra de historia, y al-Shafi‘i lo narró de ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella: el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando el zakat se mezcla con cualquier riqueza, la destrucción de esa riqueza es inevitable». Al narrar el mismo hadiz, al-Humaydi añadió: «Puede ocurrir que el zakat se haya vuelto obligatorio sobre tus bienes, pero no lo hayas entregado. Entonces, esa riqueza ilícita acabará destruyendo la riqueza lícita».
12. Entregar el zakat por adelantado
Está permitido entregar el zakat antes de que transcurra el año. Incluso se puede entregar de una sola vez el zakat correspondiente a dos años. Se narró de al-Zuhri que consideraba válido entregar el zakat antes de que transcurriera el año. Cuando se le preguntó a al-Hasan al-Basri si sería suficiente que una persona entregara por adelantado, de una sola vez, el zakat correspondiente a tres años, respondió: «Sí».
Al-Shawkani, al-Shafi‘i, Ahmad, Abu Hanifa, Hadi, Qasim y Mu’ayyid billah dijeron: «Esto es recomendable». Pero Malik, Rabi‘a, Sufyan al-Thawri, Dawud, Abu Ubayd ibn Harith y al-Nasir, de entre la Gente de la Casa, dijeron: «No es válido pagar el zakat antes de que se cumpla el año».
Este último grupo basa su argumento en aquellos hadices en los que se establece que el cumplimiento del año es una condición para que el zakat sea obligatorio, como ya se ha mencionado. Sin embargo, aun aceptando esta opinión, la postura de quienes consideran lícito pagar por adelantado no queda perjudicada. Esto se debe a que la obligatoriedad del zakat depende de que se cumpla el año, lo cual no es objeto de controversia. La controversia se refiere a si es lícito pagarlo antes de ese momento.
Ibn Rushd dijo: «La verdadera causa de la discrepancia es si el zakat es un acto de adoración o un derecho de los pobres. Quienes sostienen que es un acto de adoración y lo consideran semejante a la oración opinan que no es lícito entregarlo o pagarlo antes de su momento. En cambio, quienes lo consideran un derecho que corresponde a las personas creen lícito pagarlo por adelantado».
Al-Shafi‘i presentó como prueba a favor de su opinión el hadiz de ‘Ali, que Allah esté complacido con él. El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, pagó por al-‘Abbas su zakat antes de que fuera obligatorio.
13. Es recomendable invocar por quien paga el zakat
Es recomendable invocar por quien paga el zakat al recibir el zakat de su parte. Allah dijo:
خَلْ مِنْ أَمْوَالِهم صدقة تطهرهم وتزكيهم بما وصل عَلَيْهِمْ ، إِنْ مَلُونَكَ سَكَن لَّهُ .
«Toma de sus bienes una limosna con la que los purifiques y los limpies, y ruega por ellos. En verdad, tus ruegos son un consuelo para ellos». (At-Tawbah: aleya 103)
Se narró de ‘Abdullah ibn Abi Awfa, que Allah esté complacido con él: cada vez que llevaban algún zakat al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decía: «¡Oh Allah, ten misericordia de ellos!». Cuando mi padre depositó el zakat ante él, dijo: «¡Oh Allah, ten misericordia de los descendientes de Abu Awfa!». Ahmad y an-Nasa’i narraron de Wa’il ibn Hujr que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, invocó por quien había entregado como zakat un camello de hermosa apariencia, diciendo: «¡Oh Allah, derrama Tu bendición sobre él y sobre su camello!»
Al-Shafi‘i dijo: La mejor política para el gobernante es que, después de recibir el zakat, suplique por quien lo pagó y diga: «Que Allah te recompense por lo que has dado y bendiga lo que has conservado de tus bienes».
14. Los bienes sobre los que es obligatorio pagar el zakat
Los bienes sobre los que el islam ha establecido la obligación del zakat son: el oro, la plata, los productos agrícolas, los frutos, las mercancías comerciales, el ganado de pastoreo, los recursos minerales y los bienes valiosos enterrados bajo tierra.
15. El zakat del oro y la plata
Acerca del zakat del oro y la plata, Allah, el Altísimo, dice:
والَّذِينَ يَكْبِرُونَ الذَّهَبِ وَالْفِضَّةَ وَلا يُنفِقُونَهَا فِي سَبِيلِ اللَّهِ لا فَبَشِّرْهُم بِعَل اب اليه يوم يعمى عَلَيْهَا فِي نَارِ جَهَنَّمَ فَتَكْوَى بِمَا جِباههم وجنوبهم وظهورهم ، هَذَا مَا كَنَرْتُمْ لِأَنْفُسِكُمْ فَلُ وقُوْا مَا كنتم تكنزون .
«Y anuncia a quienes acumulan oro y plata y no los gastan en el camino de Allah un castigo doloroso. El día en que estos sean calentados en el fuego del Infierno, y con ellos se les marquen la frente, los costados y la espalda. —Esto es lo que acumulasteis para vosotros mismos. Gustad, pues, lo que acumulasteis para vosotros—. (Sura At-Tawbah: aleya 34)»
El zakat es obligatorio tanto sobre el oro como sobre la plata cuando alcanzan el nisab, transcurre un año lunar sobre ellos y están libres de las necesidades básicas y de deudas, ya sea que se encuentren en estado bruto, hayan sido fundidos y depurados de las impurezas, o se hayan convertido en monedas.
16. El nisab del oro y la cantidad de zakat:
No hay zakat sobre el oro hasta que alcance veinte dinares. Cuando llegue a veinte dinares y haya transcurrido un año sobre ellos, se deberá entregar una cuadragésima parte, es decir, medio dinar. De lo que exceda los veinte dinares se deberá entregar igualmente una cuadragésima parte. Se narró de Alí, que Alá esté complacido con él, que el Mensajero de Alá, que Alá lo bendiga y le conceda paz, dijo: «No tienes que pagar zakat (es decir, sobre el oro) mientras no alcance veinte dinares. Cuando tengas veinte dinares y haya transcurrido un año sobre ellos, deberás entregar medio dinar. De lo que exceda esa cantidad, deberás entregar según el mismo cálculo. No hay zakat sobre ningún bien hasta que haya transcurrido un año». Considerado auténtico por Ahmad, Abu Dawud, Al-Bayhaqi y Al-Bujari.
Se narró de Zirríq, el liberto de los Banú Fuzara, que cuando Umar ibn Abd al-Aziz asumió el califato, le escribió: «A los comerciantes musulmanes que pasen por tu territorio, cóbrales un dinar de zakat por cada cuarenta dinares de las mercancías con las que comercian. Si la cantidad es menor, cóbrales proporcionalmente hasta veinte dinares. Si, al disminuir, llega a tres dinares, déjalo y no les cobres zakat por ello. Por lo que les cobres, expídeles un documento de exención por el resto del año, hasta una cantidad equivalente de bienes». Ibn Abi Shayba. El imán Málik dijo en al-Muwatta: «La sunna sobre la que no existe discrepancia entre nosotros es la siguiente:»
La zakat es obligatoria al alcanzar veinte dinares y doscientos dirhams.
Veinte dinares equivalen, según el peso del dirham egipcio, a 28 4/8 dirhams.
17. El nisab de la plata y la cantidad de zakat
No hay zakat sobre la plata hasta que alcance el equivalente de doscientos dirhams. Cuando llegue a doscientos dirhams, se deberá entregar una cuadragésima parte como zakat. Por lo que exceda esa cantidad se deberá entregar según el mismo cálculo, sea poco o mucho. Debe tenerse presente que, una vez que el oro y la plata alcanzan el nisab, ninguna parte de ellos queda exenta de zakat.
Se narró de Alí, que Alá esté complacido con él, que el Mensajero de Alá, que Alá lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Se os ha eximido de la obligación respecto de los caballos y los esclavos. Por tanto, dad como zakat de la plata un dirham por cada cuarenta dirhams. No hay zakat por ciento noventa dirhams; cuando lleguen a doscientos dirhams, se deberán entregar cinco dirhams como zakat». Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasaí e Ibn Mayah.
Al-Tirmidhi dijo: Le pregunté a Al-Bujari acerca de este hadiz. Él respondió: El hadiz es auténtico. La práctica seguida por los sabios es que no hay zakat sobre menos de cinco awqiyas. Una uqiyya equivale a cuarenta dírhams, y cinco awqiyas equivalen a doscientos dírhams.
18. La combinación del oro y la plata
Quien posea una cantidad de oro inferior al nisab y una cantidad de plata inferior al nisab no sumará ambas para completar el nisab, pues son dos bienes diferentes. Uno no se combina con el otro, del mismo modo que no se combinan el ganado vacuno y el ovino. Por tanto, si alguien posee 199 dírhams de plata y 19 dinares de oro, no estará obligado a pagar el zakat.
19. El zakat de las deudas
Una deuda puede presentar dos situaciones:
(1) El deudor reconoce la deuda y está dispuesto a pagarla. Los sabios discrepan acerca de este tipo de deuda.
Primera opinión: Según Alí, Al-Zawri, Abu Zawr, los hanafíes y los hanbalíes, el zakat correspondiente a la deuda es obligatorio para el acreedor. Sin embargo, no tiene que pagarlo hasta recibir la deuda. Una vez recibida, pagará el zakat correspondiente a los años anteriores.
Segunda opinión: Según Uzman, Ibn Umar, Yabir, Tawus, Al-Najai, Hasan, Al-Zuhri, Qatada y Al-Shafií, el zakat debe pagarse de inmediato, tanto si la deuda ha sido recibida como si no.
Tercera opinión: no se debe pagar zakat, porque esta riqueza no genera ningún incremento. Por tanto, no hay zakat sobre ella, del mismo modo que no hay zakat sobre las herramientas y equipos de quienes se ganan la vida. Esta es la opinión de Ikrimah, Aisha e Ibn Umar.
Cuarta opinión: según Sa‘id ibn al-Musayyab y ‘Ata ibn Abi Rabah, se debe pagar la zakat de un año después de recibirla.
(2) Segundo caso: el deudor es tan pobre que no puede pagar, o lo niega, o busca aplazarlo. Según Qatadah, Ishaq, Abu Thawr y los hanafíes, no se debe pagar zakat sobre esta riqueza, porque su propietario no puede beneficiarse de ella. Según al-Thawri, Abu Ubayd y otros, se debe pagar la zakat correspondiente al período anterior después de recuperar la deuda, porque su propiedad sobre esa riqueza sigue vigente y esta es utilizable. Por tanto, es obligatorio pagar la zakat por el tiempo transcurrido, como en el caso de una deuda exigible a una persona solvente y capaz de pagar. Respecto de este tipo de riqueza, se han transmitido de al-Shafi‘i dos opiniones diferentes. En cambio, según Umar ibn Abd al-Aziz, al-Hasan, al-Layth, al-Awza‘i y Malik, se debe pagar la zakat de un año después de recibirla.
20. La zakat de los billetes bancarios, bonos y certificados
Se debe pagar la zakat de los billetes bancarios (dinero), bonos, certificados y otros instrumentos similares, porque sirven como medio de intercambio en lugar del oro y la plata.
21. La zakat de las joyas
Los eruditos coinciden en que no hay zakat sobre las gemas, como diamantes, perlas, rubíes y otras piedras preciosas similares. Sin embargo, si se utilizan como mercancía comercial, se debe pagar zakat por ellas. Existe discrepancia sobre si se debe pagar zakat por las joyas de oro y plata de las mujeres. Abu Hanifa e Ibn Hazm dijeron que se debe pagar zakat cuando alcanzan el nisab, debido al hadiz transmitido por Amr ibn Shu‘ayb: «Dos mujeres acudieron ante el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y llevaban brazaletes de oro en las manos. El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) les dijo: “¿Os gustaría que Allah os pusiera brazaletes de fuego en las manos el Día de la Resurrección?”. Ambas respondieron: “No”. Entonces el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Dad lo que corresponde por los brazaletes que lleváis en las manos”, es decir, pagad su zakat.»
Asma bint Yazid dijo: «Mi tía materna y yo fuimos ante el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). En aquel momento llevábamos brazaletes de oro. Él nos preguntó: “¿Pagáis la zakat de estos?”. Respondimos: “No”. Entonces dijo: “¿Acaso no teméis que Allah os ponga brazaletes de fuego el Día de la Resurrección? Pagad su zakat”». Ahmad.
Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— vino a verme. Vio entonces un anillo de plata en mi mano y me dijo: “¡Aisha!, ¿qué es esto?”. Respondí: “¡Mensajero de Allah!, los hice para adornarme ante ti”. Él dijo: “¿Das su zakat?”. Respondí: “No”. Entonces dijo: “En tal caso, te bastarán para el Infierno”. —Abu Dawud, al-Daraqutni y al-Bayhaqi.
La opinión de los otros tres imanes es que no hay zakat sobre las joyas de las mujeres, por grande que sea su cantidad. Al-Bayhaqi relató: Se preguntó a Yabir ibn Abd Allah acerca de las joyas: “¿Hay zakat sobre ellas?”. Yabir respondió: “No”. Se le dijo nuevamente: “¿Incluso si valen mil dinares?”. Yabir respondió: “Aunque valgan más”. Al-Bayhaqi también relató: Asma bint Abu Bakr —que Allah esté complacido con ella— adornaba a sus hijas con joyas de oro cuyo valor era aproximadamente de cincuenta mil dinares, y no pagaba zakat por ellas. En al-Muwatta, se transmitió de Abd al-Rahman ibn al-Qasim, de su padre, que Aisha —que Allah esté complacido con ella— tenía bajo su cuidado a sus sobrinas huérfanas, que poseían algunas joyas; sin embargo, ella no pagaba zakat por ellas. Asimismo, Abd Allah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— ponía joyas a sus hijas y esclavas, y no pagaba zakat por ellas.
Al-Jattabi dijo: «Lo que se desprende de las declaraciones explícitas del Libro de Allah es que pagar zakat por las joyas es obligatorio. Las palabras de los Compañeros también lo respaldan. Quienes sostienen que no es obligatorio se han inclinado por la argumentación racional; y algunas palabras de los Compañeros los respaldan. No obstante, pagarlo es mejor y constituye una medida de precaución». Estas opiniones se refieren a las joyas lícitas. Si una mujer usa joyas ilícitas, como las propias de los hombres —por ejemplo, adornos de espada, que están prohibidos—, también está obligada a pagar su zakat. Del mismo modo, se aplica la misma norma a los platos, cuencos y objetos semejantes de oro y plata.
22. El zakat de la dote
Según Abu Hanifa, no hay zakat sobre la dote de la esposa mientras no la haya recibido. Después de recibirla, es condición que alcance el nisab y que transcurra un año. Esto es distinto si, sumada a otros bienes, la dote alcanza el nisab. Si recibe una parte de la dote, esta se añadirá al nisab que ya posea y, al completarse el año, deberá pagar su zakat.
Según el imán al-Shafi‘i, la esposa está obligada a pagar el zakat de su dote cuando se complete el año. Al finalizar el año, debe pagar zakat por todos sus bienes, tanto si la recibió antes de la consumación del matrimonio como después. Si la dote queda anulada por apostasía o por cualquier otra causa de disolución del matrimonio, o si la mitad queda anulada debido al divorcio, esto no modifica la norma del zakat. Según los hanbalíes, la dote adeudada es como una deuda que se le debe a la esposa. Para ellos, su norma es la misma que la de las demás deudas. Si el esposo es solvente y rico, debe pagarse zakat por la dote. Cuando se reciba, se pagará también el zakat correspondiente a los años anteriores. Si él es pobre e incapaz, o niega la deuda, según al-Jirqi también debe pagarse zakat. En este caso, no hay diferencia entre que la dote se reciba antes o después de la consumación. Si, debido a un divorcio antes de la consumación, se anula la mitad de la dote y se recibe la otra mitad, el zakat será obligatorio por la parte recibida, pero no por la no recibida. Del mismo modo, si antes de recibirla se anula toda la dote porque el matrimonio se disuelve por alguna causa atribuible a la esposa, el zakat no será obligatorio para ella.
23. El zakat de los alquileres
Según Abu Hanifa y Malik, quien alquila su casa no se convierte en acreedor del alquiler simplemente por firmar el contrato; el alquiler solo se le adeuda al finalizar el plazo del arrendamiento. Por ello, quien alquila una casa no está obligado a pagar zakat sobre ese alquiler hasta haber recibido el importe, hasta que transcurra un año y hasta que alcance el nisab. En cambio, según la escuela hanbalí, el arrendador se convierte en propietario del alquiler desde el momento en que firma el contrato. Por tanto, quien alquila su casa está obligado a pagar zakat cuando el alquiler alcance el nisab y transcurra un año. En realidad, quien recibe el alquiler puede utilizarlo de diversas maneras. No puede eximirse del zakat con el pretexto de que el alquiler puede cancelarse en cualquier momento. Del mismo modo, no puede eximirse del zakat de la dote antes de la consumación con el pretexto de que el matrimonio podría disolverse antes de esta. Cuando reciba el alquiler, pagará su zakat. Si se trata de una deuda, tendrá la misma norma que una deuda, ya sea exigible de inmediato o aplazada. (Es decir, cuando lo reciba, deberá pagar el zakat por el tiempo transcurrido desde la firma del contrato, si ha pasado un año o más). Al-Nawawi dijo en su obra al-Majmu: Si alguien alquila su casa o la convierte en un alquiler inmediato y recibe el alquiler, entonces, por consenso, está obligado a pagar zakat.
24. El zakat de las mercancías comerciales
Según la mayoría de los eruditos, incluidos los compañeros del Profeta, los tabi‘un y los alfaquíes, el zakat es obligatorio sobre las mercancías comerciales. Abu Dawud y al-Bayhaqi narraron de Samura ibn Yundub que Samura ibn Yundub dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— nos ordenaba pagar el zakat de los bienes que teníamos destinados a la venta». Ad-Daraqutni y al-Bayhaqi narraron de Abu Dharr que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Hay zakat sobre los camellos, hay zakat sobre las cabras y ovejas, hay zakat sobre las vacas y hay zakat sobre los enseres domésticos». Al-Shafi‘i, Ahmad, Abu Ubayd, ad-Daraqutni, al-Bayhaqi y Abd ar-Razzaq narraron de Abu Amr ibn Himas, y Abu Amr de su padre: «Yo vendía pieles y grandes recipientes para alimentos. Un día, Umar ibn al-Jattab pasó junto a mí y dijo: “Paga el zakat de estas mercancías tuyas”. Respondí: “Oh, emir de los creyentes, solo son pieles”. Él dijo: “Valóralas y luego paga su zakat”». En Al-Mugni se afirma que este tipo de hechos ocurrieron muchas veces y que nadie los negó. Por ello, se considera un ijma, es decir, una opinión unánime. En cambio, los eruditos de la escuela zahirí sostienen que no hay zakat sobre las mercancías comerciales. Ibn Rushd dijo: La única razón de las discrepancias entre los eruditos sobre la obligatoriedad del zakat en las mercancías comerciales es la analogía jurídica y la divergencia respecto a la autenticidad de los hadices de Samura y de Abu Dharr.
La analogía de la mayoría de los eruditos es que el objetivo de los bienes destinados al comercio es aumentar la riqueza mediante ellos. Por tanto, los bienes destinados al comercio se asemejan a aquellos bienes sobre los cuales existe consenso en que el zakat es obligatorio.
En la obra Al-Manar se afirma: Según la mayoría de los eruditos de la comunidad musulmana, el zakat de las mercancías comerciales es obligatorio. No existe al respecto una declaración explícita en el Corán ni en la Sunna. Solo se han transmitido algunos relatos, de los cuales unos refuerzan a otros. Sin embargo, las declaraciones explícitas del Corán y la Sunna son las que respaldan estos relatos. El sentido de tales declaraciones es que las mercancías comerciales con las que se realizan transacciones con fines lucrativos son como una forma de dinero en efectivo. No existe una diferencia significativa entre el valor de esas mercancías y los dírhams y dinares —es decir, el dinero en efectivo—. Si existe alguna diferencia, consiste únicamente en que el nisab del zakat fluctúa entre la mercancía y el valor de la mercancía, es decir, el dinero en efectivo. No tiene una cantidad determinada. Por ello, si el zakat no fuera obligatorio sobre las mercancías comerciales, todos los comerciantes podrían continuar comerciando con su dinero en efectivo de tal manera que no transcurriera un año sobre el nisab ni del oro ni de la plata. De ese modo, el zakat quedaría anulado sobre todas sus mercancías comerciales. La consideración fundamental de esta norma es que Allah, exaltado sea, hizo obligatorio el zakat sobre la riqueza de los ricos con el propósito de ayudar y mostrar solidaridad a las personas pobres, y en interés del bienestar social. El beneficio para los ricos consiste en que sus corazones se purifican de la despreciable mancha de la avaricia. Se enriquecen con la noble virtud de mostrar compasión hacia los pobres y ayudan al país y a la nación a establecer una sociedad orientada al bienestar público. El beneficio para los pobres consiste en que así pueden recibir ayuda cuando sobrevienen calamidades y desgracias repentinas. También se evitan ciertas deformaciones sociales, como la concentración de grandes cantidades de riqueza en manos de unos pocos y la inflación y el aumento de los precios. Allah, exaltado sea, al explicar el noble propósito de la distribución de la riqueza pública, señaló precisamente esto:
كي لا يكون دولة بين الأغنياء منكم
«Para que la riqueza no circule únicamente entre los ricos de entre vosotros». (Al-Hashr: aleya 8)
¿Acaso sería razonable permitir que la comunidad de comerciantes, por cuyas manos probablemente se realicen las transacciones de la mayor parte de la riqueza de la nación, quede fuera de los nobles propósitos y objetivos mencionados por el islam?
¿Cuándo se convierte un bien en una mercancía comercial? En Al-Mugni se afirma: Para que un bien se convierta en una mercancía comercial, son indispensables dos condiciones:
1. Debe adquirir la propiedad de los bienes por alguno de los siguientes medios: comercio, matrimonio, repudio mediante khulʿ, recepción de un regalo, testamento, botín, empleo lícito o ganancias. Pues la obligación de la zakat sobre un patrimonio que no se ha demostrado por el hecho de haber entrado en posesión de alguien tampoco se demuestra únicamente por la intención, como ocurre con el ayuno. No hay diferencia entre adquirir la propiedad de algo a cambio de una contraprestación o sin ella, ya que se convirtió en su propietario mediante sus propios actos. Así, dicho patrimonio es como el patrimonio recibido por herencia.
2. Al adquirir la propiedad de los bienes, debe tener la intención de destinarlos al comercio. Si al convertirse en su propietario no tuvo la intención de destinarlos al comercio, no se convertirán en bienes comerciales. Una intención posterior no tendrá efecto.
Si alguien adquiere algo por herencia y tiene la intención de comerciar con ello, no se convertirá en un bien comercial, porque originalmente es un patrimonio destinado al uso personal, mientras que su condición comercial es posterior. Por tanto, la mera intención no lo convierte en un bien comercial. Del mismo modo, si alguien, permaneciendo en su residencia, tiene la intención de emprender un viaje, no se convierte en viajero simplemente por la intención, sin salir efectivamente de viaje. Pero si compra un bien para comerciar con él y después tiene la intención de destinarlo a su uso personal, se convertirá en un bien de uso personal y no estará sujeto a la zakat.
25. Forma de pagar la zakat de los bienes comerciales
Quien llegue a poseer bienes comerciales por un valor equivalente al nisab y haya transcurrido un año desde que los posee, calculará su valor al final del año y pagará la zakat [según el imán Mālik, también se cuenta el año sobre una cantidad inferior al nisab por temor a que este disminuya; si al final del año alcanza el nisab, deberá pagar la zakat].
Deberá pagar como zakat una cuadragésima parte del valor de dichos bienes. El comerciante hará lo mismo cada año con sus bienes comerciales. No se contará un año hasta que la cantidad de patrimonio que posee alcance el nisab. Si alguien posee bienes cuyo valor es inferior al nisab, transcurre parte del año y dichos bienes permanecen en la misma cantidad, pero aumenta el valor de la parte añadida, o sube el precio de los bienes y, como resultado, se alcanza el nisab; o si vende dichos bienes por un valor equivalente al nisab; o si durante el año adquiere otros bienes, o llega a poseer un patrimonio de valor suficiente para alcanzar el nisab, el año comenzará a contarse desde ese momento y el tiempo anterior no se tendrá en cuenta. Esta es la opinión de al-Thawrī, de la escuela hanafí, de al-Shāfiʿī, Isḥāq, Abū ʿUbayd, Abū Thawr e Ibn al-Mundhir.
Después, si a mediados del año el nisab vuelve a disminuir, pero está completo en los dos extremos del año, según Abū Ḥanīfa el año no se interrumpe. De lo contrario, tendría que conocer el valor de los bienes en cada momento para saber cuándo su valor alcanzaría el nisab, lo cual sería una tarea muy difícil. Según los hanbalíes, cuando el nisab disminuye a mediados del año y después vuelve a aumentar hasta completarse, el año se contará de nuevo desde ese momento, porque al disminuir el nisab durante el año, el cómputo se había interrumpido.
26. La zakat de los cereales y los frutos
El Altísimo Allah ha establecido el zakat sobre los cereales y los frutos mediante Sus siguientes palabras:
يأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا الْفِقُوا مِنْ طَيِّبَت مَا كَسَبْتُمْ وَمِمَّا أَخْرَجْنَا لَكُم مِّنَ الْأَرْضِ
«¡Oh, creyentes! Gastad de las cosas lícitas que habéis adquirido y de aquello que he hecho brotar para vosotros de la tierra». (Sura Al-Baqara: aleya 267). La palabra «gastar» expresa el significado del zakat. Allah también dice:
ed وَهُوَ الَّذِي أَنْهَا جَنْبٍ مَعْرُوض وغير معروش والنخل والزرع مُخْتَلِفًا أَكله والزيتون والرمان مُتَهَا بِها وَغَيْرَ مُتَقَابِهِ ، كُلُوا مِن شَيْرِ إِذَا أَثْمَرَ وَأَتُوا حَقَّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ .
«Y Él es Quien ha creado jardines, unos sostenidos por emparrados y otros sin emparrado, y las palmeras y los cultivos, cuyos frutos tienen diversos sabores; también los olivos y los granados, semejantes y diferentes entre sí. Comed de sus frutos cuando fructifiquen y dad lo que corresponde de ellos el día de su cosecha». (Sura Al-An‘am: aleya 141)
Ibn Abbas dijo, al explicar este versículo: «Lo que corresponde» es el zakat que ha sido establecido como obligatorio. El zakat consiste en una décima parte y en una vigésima parte.
Productos agrícolas sobre los que se recaudaba el zakat en tiempos del Mensajero: durante la época del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se recaudaba el zakat del trigo, la cebada, los dátiles y las pasas.
Se narró de Abu Musa y Mu‘adh —que Allah esté complacido con ambos—: «El Mensajero de Allah los envió a ambos al Yemen para enseñar el islam a la gente. Les ordenó que no recaudaran el zakat salvo de estas cuatro cosas: trigo, cebada, dátiles y pasas». —Ad-Daraqutni, Al-Hakim, At-Tabarani y Al-Bayhaqi. Los narradores de este hadiz son dignos de confianza. Ibn al-Mundhir e Ibn Abd al-Barr dijeron: los eruditos están de acuerdo en que el zakat es obligatorio sobre el trigo, la cebada, los dátiles y las pasas.
Según una narración de Ibn Mayah: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— estableció el zakat únicamente sobre el trigo, la cebada, los dátiles, las pasas y el maíz».
Los cultivos por los que no se cobraba el zakat: no se cobraba zakat por las hortalizas ni por ninguna fruta aparte de las uvas y los dátiles. Se ha transmitido de ʿAtā ibn Sāʾib: ʿAbdullah ibn al-Mughīra quiso cobrar el zakat por las hortalizas producidas en el campo de Mūsā ibn Talha. Mūsā ibn Talha le dijo: «No puedes hacerlo, pues el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decía que no hay zakat en ellas». —Ad-Dāraqutnī y al-Hākim. Mūsā ibn Talha también dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— estableció el zakat sobre cinco cosas: el trigo, la cebada, el sorgo, las pasas y los dátiles. Fuera de estas, no hay ushr (el zakat equivalente a una décima parte) sobre ningún otro cultivo producido por la tierra». También dijo: «Muʿādh no cobraba zakat por las hortalizas».
Mishram relató que el gobernador de ʿUmar le preguntó cuál producía en mayor cantidad que la uva común: las uvas de tipo firsiq o las granadas. Él respondió por escrito: «No hay ushr en ellas. Es una planta espinosa». At-Tirmidhī dijo: «Esta es la opinión de la mayoría de los sabios: no hay zakat en las hortalizas ni en las verduras».
Al-Qurtubī dijo: «El zakat está relacionado con los cereales alimentarios, no con las hortalizas ni las verduras. En Tāʾif había firsiq, granadas y limones, pero no hay constancia de que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— ni ninguno de sus califas cobrara zakat por ellos». Ibn al-Qayyim dijo: «No era práctica del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— cobrar zakat por los caballos ni por los esclavos y las esclavas. Tampoco cobraba zakat por los asnos, las mulas, las hortalizas, los melones, las sandías ni las frutas que se venden por medida o por peso. Sin embargo, no cobraba el zakat de las uvas y los dátiles al por mayor. No hacía distinción entre los dátiles secos y los frescos».
Opiniones de los juristas: No existe desacuerdo entre los sabios respecto a que el zakat es obligatorio sobre los cereales alimentarios y las frutas. El desacuerdo se refiere únicamente a qué clases de cereales alimentarios están sujetas al zakat. A continuación se presentan brevemente las opiniones de los sabios sobre este asunto:
1. Al-Hasan al-Basrī, Ath-Thawrī y Ash-Shaʿbī dijeron: «No hay zakat salvo sobre los cultivos cuyos nombres se mencionan explícitamente en el Corán y el hadiz. Estos cultivos son el trigo, la cebada, el maíz, los dátiles y las pasas, pues en el Corán y el hadiz no se menciona ningún otro cultivo». Según Ash-Shawkānī, esta es la opinión correcta.
2. La opinión de Abū Hanīfa: El zakat es obligatorio sobre todos los productos agrícolas que produce la tierra, ya sean hortalizas, verduras u otros. Él estableció únicamente como condición que se aproveche la tierra y que exista la intención de aumentar su capacidad productiva. No hay zakat sobre la leña, el bambú, las plantas narcóticas ni los árboles que no dan fruto. Como prueba de su opinión, citó las palabras del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «Sobre todo cultivo producido por la lluvia del cielo se debe pagar un zakat de una décima parte». Esta expresión incluye todo producto agrícola producido por el agua de lluvia. Además, al cultivar estos productos se pretende aumentar la capacidad productiva de la tierra; por ello, son análogos a los cereales.
3. La opinión de Abū Yūsuf y Muhammad: Hay que pagar zakat por todo lo que produce la tierra. Sin embargo, la condición es que pueda conservarse durante un año sin cuidados excesivos, tanto si se mide por peso como por volumen. Ejemplos de lo que se mide por peso son el algodón y el azúcar; y ejemplos de lo que se mide por volumen son las semillas de los cereales. Si no se conserva durante un año, como los pepinos, los cohombros, las sandías, los melones y frutas y hortalizas similares, no hay zakat sobre ello.
4. La opinión de Mālik: Hay que pagar zakat por todo producto que produce la tierra. Sin embargo, la condición es que pueda conservarse, secarse y que sea producido mediante el esfuerzo humano, ya sea un cereal alimentario, como el trigo y la cebada, u otra cosa distinta de los cereales alimentarios, como las semillas llamadas qirtim y el sésamo. Según él, no hay zakat sobre las hortalizas ni sobre las frutas, como los higos, las granadas, las manzanas y otras semejantes.
5. Según al-Shafi‘i, es obligatorio pagar el zakat por los cultivos producidos en la tierra que se utilizan como alimento, se pueden almacenar y se producen mediante el esfuerzo humano, como el trigo y la cebada. Al-Nawawi dijo: En nuestra escuela no hay zakat sobre ningún fruto aparte de los dátiles y las uvas. No hay zakat sobre ningún cultivo aparte de los cereales que se utilizan como alimento y pueden almacenarse. Tampoco hay zakat sobre las verduras.
Según Ahmad, debe pagarse el zakat por todo lo que Allah produce de la tierra, como las semillas de los cereales y los frutos que se secan, se conservan y cuya cantidad se determina mediante medición, siempre que la persona los produzca con su propio esfuerzo y en su propia tierra, tanto si son alimentos —como el trigo (cabe señalar que, si alguien compra productos agrícolas o frutos para comerlos, o para cualquier otro propósito, no está obligado a pagar zakat por ellos)— como si son otros cereales alimenticios distintos del trigo y la cebada (por ejemplo, lentejas, garbanzos, frijoles mungo, judías, etc.), o verduras, pepinos y cohombros, o qirtim y sésamo. Según él, no hay zakat sobre los frutos de características semejantes a estos cultivos, como las manzanas, las peras y los higos, que no se secan, ni sobre verduras como los pepinos, los cohombros, las sandías, las zanahorias y los nabos.
El zakat de las aceitunas: Al-Nawawi dijo: La opinión correcta según nosotros es que no hay zakat sobre las aceitunas. Esta es también la opinión de Hasan ibn Salih, Ibn Abi Layla y Abu Ubayd. Por otro lado, según al-Zuhri, al-Awza‘i, al-Layth, Malik, al-Thawri, Abu Hanifa y Abu Thawr, es obligatorio pagar zakat por ellas. Al-Zuhri, al-Layth y al-Awza‘i dijeron que las aceitunas deben estimarse y que el zakat debe pagarse calculándolo según su aceite. Malik dijo: No es necesario estimarlas. Después de extraer el aceite, cuando alcance cinco wasaq, se cobrará el ‘ushr (una décima parte).
La causa y el origen de la discrepancia: Ibn Rushd dijo: La causa de la discrepancia entre quienes limitan el zakat exclusivamente a los bienes sobre los que existe consenso y quienes lo extienden también a los bienes alimenticios almacenables es la divergencia sobre la razón de la relación del zakat con estos cuatro bienes consensuados. La cuestión es si esta relación se debe exclusivamente a esos bienes o a alguna característica de ellos, que se considera ser su condición de alimentos. Quienes dicen que no se debe a ninguna característica, sino que el zakat fue prescrito específicamente para esos cuatro bienes, sostienen que debe limitarse a ellos. Y quienes dicen que se debe a la característica de ser alimentos someten al zakat todos los cereales alimenticios. En cuanto a la discrepancia entre quienes limitan el zakat únicamente a los cereales alimenticios y quienes someten al zakat todos los cultivos, excepto los frutos narcóticos, la leña y el bambú, su causa es la contradicción entre ambas posiciones.
Debido a la generalidad literal, la analogía basada en la generalidad literal, que exige someter todos los productos agrícolas al zakat, se encuentra en el hadiz del Mensajero —la paz y las bendiciones sean con él—: sobre lo que crece gracias al agua de la lluvia se debe pagar una décima parte, y sobre lo que crece mediante riego, una vigésima parte. En este hadiz, la palabra «lo que» tiene un sentido general. De igual modo, en la siguiente afirmación coránica también aparece una palabra de sentido general:
وهُوَ الَّذِي أَنْهَا جَنَّاتٍ مَعْرُوعات .
«Él es Allah, quien creó jardines, algunos sostenidos por emparrados y otros sin emparrados… Dad lo que corresponde de ellos el día en que recojáis su cosecha».
Aquí, la analogía —es decir, el razonamiento— consiste en que el único objetivo del zakat es eliminar la necesidad o la pobreza, algo que a menudo no se logra mediante cultivos distintos de los cereales alimentarios. Por ello, quienes, basándose en esta analogía, restringen la palabra de sentido general «cultivos» a un significado específico, es decir, quienes se refieren únicamente a los cereales alimentarios, consideran que todos los demás cultivos están exentos del zakat. En cambio, quienes mantienen su sentido general sostienen que el zakat también es obligatorio para los cultivos distintos de los cereales alimentarios. No obstante, según la opinión unánime, aquello que está exento del zakat seguirá estando exento del zakat.
Incluso quienes coinciden en que el azaque es obligatorio únicamente en los cultivos alimentarios discrepan respecto de ciertos productos. La causa de esta discrepancia es su desacuerdo sobre si esos productos son realmente alimentos. Un ejemplo de esta discrepancia es la diferencia de opinión entre el imán Mālik y al-Shāfiʿī acerca de las aceitunas. Mālik considera obligatorio pagar el azaque por las aceitunas. En cambio, según la última opinión que al-Shāfiʿī emitió mientras residía en Egipto, el azaque no es obligatorio por ellas. La causa de esta diferencia es que uno considera que son un cultivo alimentario y el otro no.
27. El nisab del azaque de los granos y los frutos
Según la mayoría de los sabios, no es obligatorio pagar el azaque por ningún fruto ni grano hasta que, una vez separado de la paja y de la cáscara, alcance la cantidad de cinco wasaq. Si no se le quita la cáscara, su nisab es de diez wasaq.
1. Abu Huraira —que Dios esté complacido con él— narró que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «No hay azaque por menos de cinco wasaq». —Aḥmad y al-Bayhaqī.
2. Abū Saʿīd al-Judrī —que Dios esté complacido con él— narró que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Si los dátiles o cualquier grano son menos de cinco wasaq, no hay azaque por ellos». Un wasaq equivale, según el consenso, a seis sāʿ. Abū Ḥanīfa y Mujāhid dijeron que el azaque es obligatorio por cualquier grano, sea poco o mucho, porque las palabras del Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz—: «Por lo que crece gracias al agua de lluvia se debe pagar el diezmo» tienen un significado general. Además, puesto que no se exige que transcurra un año, tampoco se exige un nisab.
Al examinar esta opinión, Ibn al-Qayyim dijo: «En numerosos hadices auténticos se ha establecido de manera inequívoca que el nisab de aquello por lo que es obligatorio pagar el diezmo es de cinco wasaq. Por ejemplo, el Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: “Por el cultivo regado por la lluvia se debe pagar el diezmo, y por el que se riega mediante irrigación, la mitad del diezmo”. Ellos dijeron: “Aquí no hay nisab; se debe pagar el azaque, sea poco o mucho”. Sin embargo, el hadiz que establece específicamente el nisab contradice este hadiz. Aun así, el significado del hadiz general es tan concluyente como el del hadiz específico. Cuando dos hadices se contradicen entre sí, debe darse preferencia al que implica una mayor cautela en la práctica. Y este consiste en que el azaque de los frutos y cultivos sea obligatorio incluso si están por debajo del nisab».
Para resolver este problema se dice que es necesario aplicar ambos hadices y que no está permitido invalidar completamente uno por medio del otro, pues en ambos se establece la obligación de obedecer al Mensajero. Estos dos hadices no se contradicen de ningún modo. En efecto, el hadiz dice: «Por el cultivo que crece gracias al agua de lluvia se debe pagar el diezmo». En este hadiz se han distinguido por separado los cultivos por los que se debe pagar el diezmo y aquellos por los que se debe pagar la mitad del diezmo. Se mencionan ambos y se explica por separado cuánto azaque debe pagarse por cada uno. El asunto del nisab no se menciona en este hadiz; se menciona en el otro. Por tanto, ¿cómo podría interpretarse una aleya o un hadiz claro e inequívoco, que no admite otra interpretación aparte de su explicación específica, conforme al significado de una aleya o un hadiz ambiguo cuyo propósito es explicar una expresión indeterminada mediante otra determinada? Así es como todas las expresiones indeterminadas son explicadas por otra expresión determinada.
Ibn Qudāma dijo: «El hadiz “No se debe pagar azaque por un cultivo inferior a cinco wasaq” es específico; es necesario darle prioridad y especificar mediante él el otro hadiz, que es indeterminado. Así, el hadiz general e indeterminado “Se debe pagar azaque por todos los camellos que pastan libremente” ha sido especificado por el hadiz “No hay azaque por menos de cinco camellos”. Del mismo modo, el hadiz “Por el cultivo producido en tierras regadas por la lluvia se debe pagar una décima parte, es decir, el diezmo” ha sido especificado y explicado por el hadiz “No hay azaque por menos de cinco wasaq”. Además, puesto que se trata de un patrimonio sujeto al azaque, no se debe pagar azaque por una cantidad pequeña de él. Este principio se aplica a todo lo que está sujeto al azaque. En el caso de los cultivos no es necesario que transcurra un año, porque su crecimiento se completa cuando se cosechan y se almacenan; no se completa por el mero hecho de dejarlos almacenados. En los demás bienes se exige que transcurra un año, porque se considera que su crecimiento puede completarse al cumplirse el año. Se ha establecido la condición del nisab para que el patrimonio crezca hasta alcanzar un nivel que permita ayudar a las personas. Además, el azaque solo es obligatorio para los ricos, pero la riqueza no queda demostrada en ningún bien sujeto al azaque sin que alcance el nisab».
Un ṣāʿ equivale a una vasija de medida y un tercio de ella. De este modo, el niṣāb también puede equivaler a cincuenta vasijas de medida. Si la cosecha producida no puede medirse mediante una vasija, entonces Ibn Qudāmah dijo: el niṣāb de cosas que se miden por peso, como el azafrán, el algodón y otras similares, es de mil seiscientas rṭl iraquíes. (Cabe señalar que cinco wasaq equivalen a mil seiscientas rṭl iraquíes, y que una rṭl iraquí equivale aproximadamente a 130 dirhams.) Por tanto, su peso equivale a mil seiscientas rṭl iraquíes.
Abū Yūsuf dijo: si la cosecha producida no puede medirse mediante una vasija, no es obligatorio pagar zakat por ella. Sin embargo, si aquello que se mide mediante una vasija alcanza el valor del niṣāb, se debe pagar zakat.
No es obligatorio pagar zakat hasta que alcance el equivalente de cinco wasaq del producto mínimo que se mide mediante una vasija, como la cebada y otros similares. Puesto que no es posible calcularlo únicamente según ese criterio, se calcula mediante otro criterio. Por ejemplo, las mercancías distintas del dinero se valoran según el menor de los niṣāb del oro y de la plata.
Muḥammad dijo: es necesario que alcance cinco veces la medida máxima de una cosa. Por eso, si se trata de algodón, no se debe pagar zakat por cinco qinṭār. La razón por la que aquello que se mide mediante wasaq se calcula en wasaq es que este constituye el medio o patrón máximo para medir los productos de esa clase.
La cantidad de zakat que se debe pagar por las cosechas varía según el tipo de agua utilizada para regarlas. Si se riegan sin utilizar ningún instrumento, se debe pagar un décimo de la cosecha producida, es decir, el ʿushr. Pero si se utiliza algún instrumento o se emplea agua comprada, se debe pagar la mitad del ʿushr, es decir, una vigésima parte.
1. Se narró de Muʿādh —que Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Por los cultivos regados por la lluvia, la humedad natural y el agua corriente se debe pagar el ʿushr, es decir, un décimo; y por los cultivos regados mediante irrigación desde estanques, ríos o canales se debe pagar la mitad del ʿushr, es decir, una vigésima parte de zakat». —Al-Bayhaqī y al-Ḥākim.
2. También se narró de Ibn ʿUmar —que Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Por los cultivos que crecen con el agua de la lluvia o de los ríos y canales
con la que se riegan, o que crecen gracias a la humedad natural, se debe pagar el ʿushr; y por los cultivos que crecen mediante irrigación se debe pagar la mitad del ʿushr». —Al-Bujārī. Si unas veces se cultivan mediante medios mecánicos y otras mediante medios no mecánicos, y ambos métodos se utilizan por igual, se debe pagar como zakat tres cuartas partes del ʿushr.
Ibn Qudāmah dijo: no sé que haya discrepancia alguna al respecto. Si uno de estos dos métodos predomina sobre el otro, la norma correspondiente al método menos utilizado quedará subordinada a la del método predominante. Esta es la opinión de Abū Ḥanīfah, Aḥmad y al-Thawrī, y una de las dos opiniones atribuidas a al-Shāfiʿī.
Todos los gastos de la cosecha, como la siega, el transporte, la trilla, la limpieza y el almacenamiento, correrán a cargo de los bienes del propietario. Ninguno de ellos se pagará con los bienes destinados al zakat.
Según Ibn Abbás e Ibn Umar, si se ha contraído una deuda con el propósito de cultivar y producir la cosecha, dicha deuda se deducirá al calcular el zakat. Se ha transmitido de Yábir ibn Zayd que, acerca de quien contrae una deuda y gasta en su cosecha y en su familia, Ibn Umar dijo: primero devolverá la cantidad que tomó prestada y luego pagará el zakat de lo que quede. Ibn Abbás dijo: primero deducirá lo que gastó en la cosecha y después pagará el zakat de la parte restante. Yahya ibn Adán dijo en su libro Kitab al-Jaray: primero gastará en la cosecha y luego pagará el zakat de lo que quede. Ibn Hazm transmitió de Ata: deducirá de la cosecha obtenida lo que se haya gastado en ella. Si después queda la cantidad correspondiente al nisab del zakat, pagará el zakat sobre ella; de lo contrario, no lo pagará.
28. El zakat de las tierras sujetas al jaráy
Hay dos tipos de tierras: tierras de ushr y tierras sujetas al jaráy.
1. Las tierras de ushr son aquellas cuyo propietario abrazó voluntariamente el islam, o aquellas conquistadas por la fuerza y distribuidas entre los musulmanes, o aquellas que los musulmanes hicieron cultivables.
2. Las tierras sujetas al jaráy son aquellas que fueron tomadas por la fuerza y dejadas en manos de sus propietarios a cambio de una cantidad determinada de tributo. El jaráy es un tributo o impuesto.
Al igual que en las tierras de ushr, el zakat también es obligatorio en las tierras sujetas al jaráy cuando sus propietarios abrazan el islam o cuando un musulmán las compra. En ellas deben pagarse simultáneamente tanto el ushr como el tributo; el pago de uno no exime del pago del otro. Según Ibn al-Mundhir, esta es la opinión de la mayoría de los ulemas. Entre quienes también apoyaron esta opinión se encuentran Umar ibn Abd al-Aziz, Rabia, Zuhri, Yahya al-Ansari, Malik, Awzai, Hasan ibn Sálih, Ibn Abi Layla, Layz, Ibn al-Mubarak, Ahmad, Ishaq, Abu Ubayda y Dawud al-Zahiri. Fundamentaron su opinión en pruebas extraídas del Corán, la Sunna y el razonamiento analógico. La prueba que citaron del Corán es la aleya 267 de la sura al-Baqara:
يَأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَنْفِقُوا مِنْ طَيِّبَ مَا كَسَبْتُمْ وَمِمَّا أَخْرَجْنَا لَكُمْ مِنَ الْأَرْضِ .
«¡Oh, creyentes! Gastad de los bienes lícitos que habéis adquirido y de lo que he hecho brotar para vosotros de la tierra.»
Aquí se ha establecido la obligatoriedad de la zakat, sin condición alguna, sobre los productos que brotan de la tierra, tanto si proceden de tierras sujetas al kharaj como de tierras sujetas al ushr. El hadiz dice que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, afirmó: «Sobre todo lo que se produce mediante el agua de lluvia es obligatorio el ushr». La expresión «todo lo que» tiene aquí un sentido general, por lo que incluye tanto las tierras sujetas al ushr como las sujetas al kharaj. Por analogía, puesto que la zakat y el kharaj son dos derechos independientes, establecidos por dos causas distintas, ambos corresponden a quienes tienen derecho a recibirlos. Por tanto, uno no puede impedir al otro, del mismo modo que, si una persona en estado de ihram mata como presa un animal que pertenece a otra persona, debe compensar al propietario y, además, ofrecer un sacrificio independiente por haber cazado una presa prohibida durante el ihram. Además, puesto que el ushr es obligatorio en virtud de órdenes explícitas del Corán y del hadiz, no puede quedar exento por causa del kharaj, que se basa en el ijtihad (investigación).
Según Abu Hanifa, el ushr no es obligatorio sobre las tierras sujetas al kharaj. En ellas solo debe pagarse el kharaj, como antes. Una de las condiciones para que el ushr sea obligatorio es que la tierra no esté sujeta al kharaj.
Las pruebas de Abu Hanifa y su análisis: Abu Hanifa presentó las siguientes pruebas en apoyo de su opinión:
1. Ibn Mas‘ud narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «En la tierra de un musulmán no deben pagarse simultáneamente el ushr y el kharaj». Sin embargo, este hadiz es considerado débil por consenso. Al-Bayhaqi también lo calificó de débil. Del mismo modo, el imán hanafí Kamal ibn al-Humam también lo declaró débil. (Él consideró más sólida la opinión de la mayoría. Su análisis no difiere del que presentamos aquí.)
2. Ahmad, Muslim y Abu Dawud narraron de Abu Hurayra que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Iraq dejará de entregar sus cestas llenas de grano y sus dírhams. Siria dejará de entregar sus dos mudd de grano y sus dinares. Egipto dejará de entregar sus recipientes llenos de grano, con una capacidad de veinticuatro sa‘, y sus dinares. Y regresaréis al lugar de donde partisteis». Lo repitió tres veces. «La carne y la sangre de Abu Hurayra dan testimonio de ello» (Este hadiz se presentó como prueba afirmando que en algún momento se dejarán de pagar los derechos obligatorios y que se impedirá su pago. Aquí se habla únicamente del kharaj. Si el ushr fuese obligatorio, se habría mencionado.)
Pero este hadiz no contiene ninguna prueba de que no deba cobrarse la zakat sobre las tierras sujetas al kharaj. Los sabios dijeron, al explicarlo, que significa que los habitantes de Iraq, Siria y Egipto abrazarán algún día el islam y, por ello, se les eximirá de la yizya. O bien alude a que, al final de los tiempos, no se pagarán los derechos que necesariamente deben pagarse, como la zakat y la yizya. Después de mencionar estas dos interpretaciones, An-Nawawi dijo: si la interpretación que ellos dieron fuese correcta, entonces la zakat sobre los dírhams, los dinares (oro y plata) y las mercancías comerciales no sería obligatoria. Sin embargo, nadie sostiene tal opinión.
3. Se ha narrado que, cuando cierto campesino abrazó el islam, Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Dejadle su tierra y cobradle el kharaj». De ello se sabe claramente que se ordenó cobrar el kharaj, no el ushr.
El episodio mencionado demuestra que la conversión al islam del propietario de una tierra no exime ni del kharaj ni del ushr. La razón por la que se menciona el kharaj es que podría surgir la idea de que, al abrazar el islam, del mismo modo que se anula la yizya, también se anula el kharaj (impuesto territorial). En cuanto al ushr, es obligatorio para todo musulmán libre, y esto es sabido por todos; por tanto, no era necesario mencionarlo. Del mismo modo, tampoco se menciona que se cobrara a ese campesino la zakat del ganado criado ni la zakat del oro y la plata, entre otras. Otra posible razón por la que no se mencionó el ushr es que quizá no poseía cultivos sobre los que el ushr fuese obligatorio.
4. Es inválido el argumento: «Los gobernantes y los imanes no cobraban simultáneamente el ushr y el kharaj a una misma persona». Ibn al-Mundhir dijo que Umar ibn Abd al-Aziz cobraba ambos.
5. «El kharaj es lo opuesto al ushr, pues el kharaj se impone como castigo, mientras que el ushr se impone como acto de adoración. Por ello, no pueden cobrarse ambos a una misma persona». Esto es correcto en principio, pero no lo es de manera permanente. Además, el kharaj no se basa en todos los casos en la conquista y la coerción. En ciertos casos, el kharaj puede imponerse sobre una tierra sin coerción, como sobre una tierra adyacente a otra tierra sujeta al kharaj, o sobre una tierra que se vuelve cultivable y se riega con el agua de un río o un canal.
6. «La causa fundamental del kharaj y del ushr es la misma: que la tierra sea fértil y productiva, ya sea de forma natural o artificial. Pues si la tierra es salina, húmeda o pantanosa y no se obtiene ningún beneficio de ella, no se debe pagar en ella ni kharaj ni ushr».
Y cuando la causa sea la misma, no se impondrán ambos, el kharaj y el ushr, sobre esa tierra, pues de una misma causa nunca se hacen exigibles dos derechos del mismo tipo. Por ejemplo, si alguien destina al comercio animales de pastoreo que posee y, al cumplirse un año, alcanza con ellos el nisab, no se le impondrá el zakat dos veces.»
La respuesta es que la realidad no es así. El ushr se impone sobre los cultivos producidos por la tierra, mientras que el kharaj se impone sobre la tierra, tanto si se cultiva como si se deja sin cultivar. Ibn al-Humam dijo: aunque se admitiera que la causa del kharaj y del ushr es la misma, nada impide vincular ambos a la tierra.
29. El zakat de los cultivos de una tierra arrendada
La opinión de la mayoría de los sabios es que, si una persona arrienda una tierra y cultiva en ella, el zakat le corresponde a ella y no al propietario de la tierra. Según el imán Abu Hanifa, el zakat corresponde al propietario. Ibn Rushd dijo: La causa de esta divergencia es si el ushr se impone sobre la tierra o sobre el cultivo. Puesto que todos coinciden en que se impone sobre uno de los dos, discrepan acerca de cuál de ellos tiene mayor derecho a estar vinculado al objeto de la donación por la causa de Allah. Esto depende de que la tierra y el cultivo estén bajo la propiedad de una misma persona.
Según la mayoría de los sabios, aquello sobre lo que se impone el zakat son los cereales. Según el imán Abu Hanifa, el zakat se impone sobre aquello que constituye la causa fundamental de la obligatoriedad del zakat: la tierra.
Ibn Qudama dio preferencia a la opinión de la mayoría de los eruditos. Dijo: «La zakat se impone sobre la cosecha; por tanto, se impone al propietario de la cosecha. Un ejemplo de ello es que, cuando la cosecha se destina al comercio, se debe pagar la zakat de su valor y el ushr de la cosecha que posee. No es correcta su afirmación de que el ushr es un gasto de la tierra. Pues, si el ushr fuera un gasto de la tierra, se impondría sobre la propia tierra aunque no fuera cultivada, como ocurre con el kharaj. También se impondría al musulmán, tal como se impone el kharaj. Además, su cuantía se determinaría por la superficie de la tierra y no por la cantidad de la cosecha. En tal caso, allí donde se distribuyera el fay, también sería obligatorio gastar allí el ushr, y no sería obligatorio entregar el ushr a los beneficiarios de la zakat».
30. Determinación del nisab de los dátiles y las uvas
Cuando los dátiles y las uvas comienzan a madurar y su madurez completa se hace evidente, su nisab se determinará mediante una estimación, no mediante una medición. Una persona honrada y perspicaz estimará cuántas uvas y dátiles hay en las vides y las palmeras datileras; después calculará su cantidad en función de las pasas y los dátiles secos, para conocer la cantidad de zakat correspondiente a esos frutos. Luego, cuando los frutos se hayan secado, se recaudará de ellos la cantidad de zakat que se les había asignado previamente.
Abu Humayd al-Sa‘idi, que Allah esté complacido con él, relató: «Partimos con el Mensajero de Allah en la expedición de Tabuk. Cuando llegó a Wadi al-Qura, vio a una mujer en su propio huerto. El Mensajero de Allah nos dijo: “Estimad qué cantidad de frutos puede haber en su huerto”, y él mismo estimó diez wasaq. Después le dijo a la mujer: “Calcula qué cantidad debe extraerse de estos frutos como ushr”». —Al-Bujari. Esta es la sunnah del Mensajero de Allah, y después de él sus Compañeros actuaron de la misma manera. Esta es también la opinión de la mayoría de los eruditos. (El imán Malik consideró obligatorio determinar el ushr basándose en tal estimación; al-Shafi‘i y Ahmad lo consideraron sunnah). Sin embargo, los hanafíes se opusieron a ello. Dijeron: «Una estimación no deja de ser una estimación, y no puede hacer obligatorio ningún acto».
Sin embargo, la sunnah del Mensajero de Allah es una guía más correcta. La estimación no es una mera conjetura; más bien, cuenta como iŷtihad para determinar la cantidad de frutos, del mismo modo que el iŷtihad resulta aplicable al determinar el valor de los productos perecederos. La razón de estimar en este caso es que la gente suele comer los frutos cuando están maduros. Por ello, es necesario determinar la cantidad de zakat antes de recogerlos y llevarlos a casa, y antes de comerlos. Así, los propietarios de los huertos podrán disponer libremente de sus cosechas como deseen y asumirán la responsabilidad de extraer la cantidad de bienes correspondiente a la zakat. Quien realice la estimación debe dejar fuera de ella un tercio o un cuarto, para que los propietarios de las cosechas disfruten de cierta comodidad y margen. Pues ellos mismos comen de ellas y también deben dar a sus invitados y vecinos. Además, las cosechas están expuestas a diversos desastres: las aves y los viajeros comen de ellas, y parte cae a causa de las tormentas y el viento. En tales circunstancias, si la zakat se calculara sobre la cosecha completa, sufrirían pérdidas.
Sahl ibn Abi Hathma, que Allah esté complacido con él, relató que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando hagáis una estimación, dejad fuera un tercio. Si no dejáis fuera un tercio, dejad fuera un cuarto». —Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i, al-Hakim e Ibn Hibban. Al-Tirmidhi dijo: «El hadiz transmitido por Sahl es el seguido por la mayoría de los eruditos». (Esto se determinará según el número de miembros de la familia del propietario. Si son muchos, se dejará fuera un tercio; si son pocos, se dejará fuera un cuarto).
Bashir ibn Yasar dijo: «Umar ibn al-Jattab envió a Abu Hásima al-Ansari para estimar la cantidad de cereales de los musulmanes, y le indicó: “Cuando veas que la gente reside durante el otoño en sus propios huertos de palmeras datileras, permíteles comer lo que comen; no estimes ni determines la cantidad mientras permanezcan allí”. Makhul dijo: “Cuando el Mensajero de Allah enviaba a un estimador, le decía: ‘No impongas una carga excesiva sobre la gente, pues una parte de la cosecha se destina a la caridad, otra parte es pisoteada, y el propietario y sus familiares comen otra parte’”». —Abu Ubayd.
31. Comer parte de la cosecha antes de pagar la zakat
Es lícito que el propietario de la cosecha consuma parte de ella antes de entregar su zakat. Lo que haya consumido antes de recoger la cosecha y llevarla a casa no se tendrá en cuenta, pues esto es una costumbre reconocida. Además, la cantidad consumida suele ser pequeña. Un ejemplo de ello es que los propietarios de huertos frutales comen parte de sus frutos y también dan de comer a otros. Después, cuando se recoja la cosecha y se descascare el grano, entregará el zakat correspondiente a la cosecha existente. Le preguntaron a Ahmad cuánto podía comer el propietario de los cereales de los granos caídos que permanecen esparcidos en el campo. Respondió que podía comer cuanto necesitara. Al-Shafi‘i, al-Layth e Ibn Hazm también sostuvieron esta opinión. (Sin embargo, el imán Malik y Abu Hanifa dijeron: todo lo que el propietario de los cereales coma antes de recogerlos y llevarlos a casa se contará como parte del nisab.)
32. Combinar cereales y frutos entre sí
Los sabios han llegado a un consenso en que pueden combinarse entre sí frutos de distintas clases, aunque algunos sean buenos, otros malos y tengan distintos colores. Del mismo modo, pueden combinarse entre sí las distintas clases de pasas, las distintas clases de trigo y las distintas clases de todos los cereales. (Si se combina la calidad superior con la inferior, el zakat se cobrará según la cantidad de cada una. Si los frutos son de distintas calidades, el zakat se cobrará tomando como referencia la calidad intermedia.) Los sabios también están de acuerdo en que las mercancías comerciales pueden combinarse con su valor, y el valor con las mercancías. Sin embargo, al-Shafi‘i considera que el valor debe añadirse a mercancías de la misma clase, pues su nisab se calcula según esa clase.
También han coincidido en que, salvo en el caso de los cereales y los frutos, no puede completarse el nisab combinando una clase con otra. No puede combinarse un tipo de ganado con otro. Por tanto, no pueden combinarse los camellos con las vacas para completar el nisab. Tampoco pueden combinarse, en el caso de los frutos, una clase con otra; por ejemplo, los dátiles no pueden combinarse con las pasas.
Existe discrepancia sobre la posibilidad de combinar entre sí los granos de distintas especies. La opinión mejor y más preponderante es que ninguno de ellos debe combinarse con otro para calcular el nisab. El nisab de cada uno se calculará por separado, pues los cereales comprenden muchas especies y clases, y cada una tiene un nombre diferente. Por tanto, la cebada no puede combinarse con el trigo, ni el trigo con la cebada; los dátiles no pueden combinarse con las pasas, ni las pasas con los dátiles; ni el maíz con las legumbres. Esta es una opinión transmitida de Abu Hanifa, al-Shafi‘i y Ahmad. Muchos de los primeros sabios sostuvieron esta opinión.
Ibn al-Mundhir dijo: Se ha establecido un consenso en que los camellos no pueden combinarse con las vacas y las cabras, las vacas no pueden combinarse con las cabras y las ovejas, y los dátiles no pueden combinarse con las pasas. Por consiguiente, tampoco puede combinarse una clase con otra en los demás casos. Ninguno de quienes sostienen que una especie puede combinarse con otra posee una prueba auténtica que respalde su opinión.
33. Cuándo se hace obligatorio el zakat sobre las cosechas y los frutos
El zakat se hace obligatorio sobre la cosecha cuando el grano se endurece y comienza a caer. En cuanto a los frutos, se hace obligatorio cuando su madurez se hace evidente. Esto se reconoce por el enrojecimiento de los dátiles y el endulzamiento de las uvas. No se entregará el zakat antes de que los granos estén libres de impurezas y los frutos se sequen. Si el agricultor vende los cereales después de que sus granos se hayan endurecido y los frutos hayan mostrado su madurez, él deberá pagar el zakat de esos cereales y frutos, no el comprador, porque el contrato de compraventa es la causa de que el zakat se vuelva obligatorio y, en ese momento, todavía pertenecen al vendedor.
34. Entregar el zakat de los bienes de mejor calidad
Allah, exaltado sea, ordenó al contribuyente de zakat que la pagara con la parte lícita y mejor de sus bienes, y le prohibió dar la parte mala. Dijo:
يَأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَنْفِقُوا مِنْ طَيِّبَت مَا كَسَبْتُمْ وَمِمَّا أَخْرَجْنَا لَكُم مِنَ الْأَرْضِ سَ وَلَا تَيَمُوا الْخَبِيتَ مِنْهُ تُنْفِقُونَ وَاسْتُرْ بِاعِلِيْهِ إِلَّا أَن تُفْسِقُوا فِيْهِ، وَاعْلَمُوا أَنَّ اللَّهَ غَنِيٌّ حَمِيدٌ )
«¡Oh, creyentes! Dad de lo bueno que habéis adquirido y de lo que Nosotros hemos producido para vosotros de la tierra. No tengáis la intención de dar lo malo, pues vosotros mismos no lo aceptaríais sino cerrando los ojos. Sabed que Allah es Rico y digno de alabanza». (Sura al-Baqara, aleya 267)
Abu Dawud, An-Nasa’i y otros narraron de Sahl ibn Hanif, quien lo relató de su padre: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, prohibió dar como zakat los dátiles Jarur y Habik, que son dos variedades inferiores». Puesto que la gente común solía dar como zakat los frutos de inferior calidad, esto fue prohibido en la aleya y el hadiz mencionados.
Al-Barā, que Allah esté complacido con él, dijo: «La aleya “No deis lo malo” fue revelada acerca de un grupo de los ansar como nosotros. Éramos propietarios de palmerales. Algunos de nosotros traían dátiles de sus propios palmerales; unos tenían muchos dátiles y otros pocos. Traían uno o dos racimos de dátiles y los colgaban en la mezquita del Profeta. Los emigrantes pobres de la Gente de la Sufa no tenían comida. Cuando sentían hambre, se acercaban a los racimos colgados y los golpeaban con un palo; entonces caían los dátiles más maduros y los dátiles secos, y se los comían. Algunos de quienes no tenían interés en hacer el bien traían racimos que también contenían dátiles de baja calidad. Incluso había racimos que se habían roto, y aun así los colgaban. Por eso Allah reveló: “No tengáis la intención de dar lo malo, pues vosotros mismos no lo aceptaríais sino cerrando los ojos”. Al-Barā dijo: si a alguno de vosotros le hubieran regalado algo semejante a lo que había dado, no lo habría aceptado sino cerrando los ojos y sintiendo vergüenza. Desde entonces, traíamos únicamente nuestros mejores bienes». —At-Tirmidhi.
Ash-Shawkani dijo: Este hadiz demuestra que el propietario no puede conservar los bienes de mejor calidad de aquello por lo que debe pagar zakat y entregar como zakat los de peor calidad; asimismo, el recaudador no puede aceptar estos últimos. En el caso de los dátiles, se trata de una orden explícita. Basándose en ello, se establece que, por analogía, esta norma se aplica a todos los bienes sujetos a zakat.
35. La zakat de la miel
La mayoría de los ulemas sostiene que no hay zakat sobre la miel. El imán al-Bujari dijo: Según los hadices auténticos, no hay zakat sobre la miel. Ash-Shafi‘i dijo: Mi opinión preferida es no recaudar zakat de la miel, porque las declaraciones y los ejemplos del Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, y de los compañeros establecen sobre qué bienes debe pagarse zakat. Pero no se ha establecido nada respecto a la miel. Por tanto, esta quedó exenta. Ibn al-Mundhir dijo: No existe ningún hadiz probado sobre la zakat de la miel, ni hay consenso al respecto. Por consiguiente, no hay zakat sobre ella. Esta es la opinión de la mayoría.
Según los imanes hanafíes y Ahmad, se debe pagar el zakat de la miel, aunque no existe ningún hadiz al respecto. No obstante, existen numerosas declaraciones de los compañeros sobre este asunto, y unas corroboran a las otras. Además, puesto que la miel se produce a partir de los brotes y las flores de los árboles, se mide y se almacena, también es obligatorio pagar zakat por ella, al igual que por los cereales y los dátiles. Asimismo, su costo es menor que el de las frutas y los cultivos. Según Abu Hanifa, la condición para que el zakat de la miel sea obligatorio es que esta se produzca en una tierra sujeta al pago del ushr. No estableció ningún requisito de nisab para ella. Se cobrará el ushr de la miel, sea poca o mucha. Según el imán Ahmad, el nisab es un requisito, y equivale a diez farak. Un farak equivale a 16 ratl iraquíes. (Un ratl iraquí = 130 dírhams). Según él, se debe pagar el ushr por la miel, tanto si se produce en una tierra jaraŷí como si se produce en una tierra sujrí. Abu Yusuf dijo: el nisab de la miel es de diez ratl. Según Muhammad, es de cinco farak. Un farak equivale a 36 ratl.
36. El zakat del ganado
Según los hadices auténticos, se debe pagar zakat por los camellos, las vacas, las cabras y las ovejas. También existe consenso —es decir, ijma— entre los musulmanes sobre este asunto.
1. Condiciones del zakat del ganado
El zakat del ganado tiene tres condiciones: (1) debe alcanzar la cantidad del nisab; (2) debe transcurrir un año completo; (3) debe pastar libremente. Es decir, debe alimentarse por sí mismo de pasto en los campos permitidos durante la mayor parte del año. La mayoría de los sabios considera necesaria esta condición. Nadie, salvo Malik y al-Layth, se opuso a ella. Ambos establecen el zakat sobre el ganado sin ninguna condición, tanto si pasta por sí mismo como si se lo alimenta atado, y tanto si se lo utiliza para trabajar como si no. Sin embargo, en los hadices auténticos se estipula claramente que debe «pastorear por sí mismo». Esto demuestra que no hay zakat sobre el ganado alimentado en cautividad; de lo contrario, la expresión «pastorear por sí mismo» carecería de sentido.
Ibn Abd al-Barr dijo: «No sé de ningún alfaquí de ninguna región que haya respaldado la opinión de Malik y al-Layth».
2. El zakat de los camellos
No hay zakat hasta que el número de camellos llegue a cinco. Cuando haya cinco camellos que pasten por sí mismos y haya transcurrido un año, se deberá entregar por ellos una cabra de un año. Cuando sean diez, se deberán entregar dos cabras. Así, cada vez que aumenten en cinco, se añadirá una cabra. Luego, cuando lleguen a veinticinco, se deberá entregar una camella que haya cumplido un año y entrado en su segundo año, o un camello que haya cumplido dos años y entrado en su tercer año. (Cuando en el nisab se haya establecido una camella, no se puede entregar un camello como zakat. Sin embargo, si no se encuentra una camella que haya entrado en su segundo año, se podrá entregar un camello que haya entrado en su tercer año. Y cuando en toda la manada haya únicamente camellos machos, se podrá tomar un macho como zakat.)
Cuando el número de camellas llegue a treinta y seis, se deberá entregar como zakat una camella que haya entrado en su tercer año. Al llegar a cuarenta y seis, una camella que haya entrado en su cuarto año; al llegar a sesenta y una, una camella que haya entrado en su quinto año; al llegar a setenta y seis, dos camellas que hayan entrado en su tercer año; y al llegar a noventa y una, dos camellas que hayan entrado en su cuarto año. Hasta ciento veinte, serán tres. Después de eso, por cada cuarenta se entregará una camella que haya entrado en su tercer año, y por cada cincuenta, una camella que haya entrado en su cuarto año.
Cuando las edades de los camellos que se entregan como zakat sean diferentes, si a alguien le corresponde entregar una camella que haya entrado en su quinto año, pero no posee una de esa edad y sí posee una camella que haya entrado en su cuarto año, se le aceptará esta última y, si es posible, deberá añadir dos cabras o veinte dírhams. Si a alguien le corresponde entregar como zakat una camella que haya entrado en su cuarto año, pero no posee más que una camella que haya entrado en su quinto año, se le aceptará esta última, pero el recaudador del zakat le dará veinte dírhams o dos cabras. Si a alguien le corresponde entregar una camella que haya entrado en su cuarto año, pero no la posee y solo tiene una camella que haya entrado en su tercer año, se le aceptará esta última y, además, si es posible, deberá añadir dos cabras o veinte dírhams. Si a alguien le corresponde una camella que haya entrado en su tercer año como zakat, pero no posee más que una camella que haya entrado en su cuarto año, se le aceptará esta última, y el recaudador le dará veinte dírhams o dos cabras. Si a alguien le corresponde una camella que haya entrado en su tercer año como zakat, pero no la posee y tiene una camella que haya entrado en su segundo año, se le aceptará esta última y, si es posible, deberá añadirle dos cabras o veinte dírhams. Si a alguien le corresponde como zakat una camella que haya entrado en su segundo año, pero no posee más que un camello macho que haya entrado en su tercer año, se le aceptará este, sin que deba añadirse nada. Quien solo tenga cuatro camellos no debe pagar zakat; no obstante, el dueño de los camellos puede entregar lo que quiera. [El imán ash-Shawkani dijo: «Esta clase de expresión demuestra que la zakat es obligatoria sobre los bienes materiales. Si fuera obligatorio pagarla fijando su valor, estas palabras no tendrían sentido, pues el valor varía según el lugar y el tiempo»].
Esta es la disposición sobre el zakat de los camellos. Abu Bakr as-Siddiq, que Dios esté complacido con él, la puso en práctica en presencia de los Compañeros, y nadie se opuso. Se narró de az-Zuhri que el padre de Salim dijo: «El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, había escrito las disposiciones del zakat, pero no las entregó a sus funcionarios antes de su muerte. Abu Bakr, que Dios esté complacido con él, las entregó y las puso en práctica hasta su muerte. Después de él, Umar, que Dios esté complacido con él, las divulgó y las siguió hasta su muerte. Incluso el día en que Umar falleció, murió incluyéndolas en su testamento».
3. El zakat del ganado vacuno (incluidos los búfalos)
No hay zakat sobre el ganado vacuno hasta que el número de animales que pastan libremente llegue a treinta. Al llegar a treinta y cumplirse un año, se debe entregar un ternero de un año (macho o hembra). No se debe entregar nada más hasta que el número de reses llegue a cuarenta. Al llegar a cuarenta, y hasta antes de llegar a sesenta, se debe entregar una ternera de dos años. Al llegar a sesenta, se deben entregar dos terneros de un año. (Según la escuela hanafí, se puede entregar un toro o una vaca de dos años. Según los demás, al llegar a cuarenta es obligatorio entregar una sola vaca de dos años. Sin embargo, si todo el ganado es macho, se puede pagar el zakat con un animal macho. Esta es una opinión consensuada.) Al llegar a setenta, se deben entregar dos vacas de dos años; y al llegar a noventa, tres terneros machos de un año. Al llegar a cien, una vaca de dos años y dos terneros de un año. Al llegar a ciento diez, dos vacas de dos años y un ternero macho de un año. Al llegar a ciento veinte, tres vacas de dos años o cuatro terneros machos de un año. Después, por cada treinta animales adicionales, se entregará un ternero macho de un año, y por cada cuarenta, una vaca de dos años.
4. El zakat de las cabras y las ovejas
No hay zakat sobre las cabras y las ovejas hasta que su número llegue a cuarenta. Cuando sean cuarenta cabras que pastan libremente y haya transcurrido un año, se deberá entregar una cabra, hasta llegar a ciento veinte. Al llegar a ciento veintiuna, se deberán entregar dos cabras, y esta cantidad se mantiene hasta llegar a doscientas. Al llegar a doscientas una, se deberán entregar tres cabras, y esta cantidad se mantiene hasta llegar a trescientas. Cuando superen las trescientas, se deberá entregar una cabra por cada cien. Para el zakat son aceptables una oveja que haya entrado en su quinto año y una cabra a la que se le hayan caído los dientes frontales. En el caso de las cabras y las ovejas, si todo el nisab está compuesto por machos, es lícito entregar machos como zakat. Si está compuesto solo por hembras o por machos y hembras, según los hanafíes se puede pagar el zakat con machos. Según los demás, deben entregarse únicamente hembras. (Cabe señalar que las cabras y las ovejas se consideran de una misma categoría, y unas pueden añadirse a las otras.) —Ibn al-Mundhir.
5. Casos de exención del zakat
Existe consenso en que no se debe pagar el zakat por las cantidades comprendidas entre dos umbrales que hacen obligatorio el zakat. Según las palabras del Mensajero de Allah, en el caso del zakat de los camellos, cuando llegan a veinticinco, se debe entregar una camella que haya entrado en su segundo año. Cuando llegan a treinta y seis, hasta cuarenta y cinco, se debe entregar una camella que haya entrado en su tercer año. Por lo tanto, no se debe pagar zakat por las cantidades de camellos comprendidas entre veinticinco y treinta y seis. Respecto al zakat del ganado vacuno, dijo: cuando lleguen a treinta cabezas, hasta cuarenta, se debe entregar un ternero de un año, macho o hembra. Cuando lleguen a cuarenta, se debe entregar una vaca de dos años. Por lo tanto, no hay zakat por el ganado vacuno entre treinta y cuarenta cabezas. Del mismo modo, respecto a las cabras y ovejas, dijo: cuando lleguen a cuarenta, se debe entregar una cabra hasta que lleguen a ciento veinte. También en este caso no se debe pagar zakat por las cantidades comprendidas entre cuarenta y ciento veinte.
6. Bienes por los que no se debe pagar zakat
Al recaudar el zakat, es necesario tener en cuenta los derechos de los propietarios de los bienes. Por ello, no está permitido aceptar como zakat sus bienes valiosos y queridos. Sin embargo, se pueden aceptar si desean entregarlos voluntariamente. Del mismo modo, deben tenerse en cuenta los derechos de los pobres. Por ello, no se debe aceptar un animal con un defecto que, según los expertos en animales, se considere una deficiencia. No obstante, puede aceptarse cuando todos los animales tengan defectos. El zakat debe tomarse de bienes de calidad media.
1. En el escrito de Abu Bakr se establece que no se debe aceptar como zakat un animal al que se le hayan caído todos o muchos de los dientes; del mismo modo, no se debe aceptar un animal tuerto ni un carnero.
2. Se narró de Sufyan ibn Abdullah al-Thaqafi que Umar prohibió al recaudador del zakat aceptar una cabra estéril, una cabra criada en casa para obtener leche, un animal que estuviera a punto de parir y un carnero reservado para la reproducción.
3. Se narró de Abdullah ibn Muawiya al-Ghadiri —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien realice tres acciones probará el sabor de la fe: creerá en Allah, el Único, y reconocerá que no hay otra divinidad aparte de Él; entregará cada año el zakat de sus bienes voluntariamente, con alegría y con intención de beneficiar; no entregará un animal al que se le hayan caído los dientes, que padezca una enfermedad cutánea, que esté enfermo o que no quiera dar leche; tampoco entregará algo malo o pequeño, sino que dará de sus bienes de calidad media. Pues Allah no os ha pedido vuestros mejores bienes ni os ha ordenado entregar los peores». —Abu Dawud, al-Tabarani.
7. El zakat de los animales distintos del ganado
No se debe pagar zakat por ningún animal distinto del ganado. Por lo tanto, no se debe pagar zakat por los caballos, las mulas ni los asnos, si no son mercancías destinadas al comercio.
Se narró de Alí que el Mensajero de Allah dijo: «Os he eximido del zakat de los caballos y de los esclavos y esclavas. No hay zakat sobre ellos». —Ahmad, Abu Dawud.
Y se narró de Abu Huraira: Se preguntó al Mensajero de Allah acerca de los asnos: «¿Hay zakat sobre ellos?». Respondió: «No se ha revelado ninguna disposición al respecto, salvo esta excelente aleya: “Quien haga el bien del peso de una partícula lo verá, y quien haga el mal del peso de una partícula lo verá”». —Ahmad
Y se narró de Hariza ibn Mudarib: Él realizó el hayy con Umar. Entonces acudieron ante él los dirigentes de Siria y dijeron: «Oh, emir de los creyentes, hemos adquirido algunos esclavos y animales. Purifícanos tomando de nuestros bienes la sadaqa». Él respondió: «Esta es una acción que no realizaron mis dos predecesores» —es decir, el Mensajero de Allah y Abu Bakr—. «Pero esperad; consultaré con los musulmanes». —Ahmad, at-Tabarani, al-Hayzami.
Y az-Zuhri narró de Salman ibn Yasar: Los sirios dijeron a Abu Ubaida ibn al-Yarrah: «Toma el zakat de nuestros bienes y de nuestros esclavos y esclavas». Él se negó. Entonces escribió a Umar. Umar también se negó. Los sirios volvieron a hablar con Abu Ubaida, y él escribió a Umar. Umar le respondió: «Si desean entregarlo, acéptalo de ellos y distribúyelo nuevamente entre ellos —es decir, entre sus pobres—, y dáselo a sus esclavos y esclavas». —Malik, al-Bayhaqi.
8. El zakat de los animales menores de un año
Quien posea el nisab de camellos, vacas, cabras u ovejas y estos tengan crías durante el año, deberá pagar el zakat de todos ellos al cumplirse el año de los animales adultos. Se debe pagar un solo zakat por los animales adultos y sus crías. Esta es la opinión de la mayoría de los sabios.
Pues Malik y ash-Shafi‘i narraron de Sufyan ibn Abdullah ath-Thaqafi que Umar ibn al-Jattab dijo: «Contarás también los corderos y cabritos que el pastor lleva consigo. No aceptes esas crías. No aceptes los animales estériles, los criados en casa para que mamen, los que estén a punto de parir ni las cabras, ovejas o reses reservadas para la reproducción. Acepta una cabra u oveja de un año o cercana a cumplirlo, macho o hembra: una cría que ya no sea completamente pequeña, pero tampoco sea de la mejor calidad».
Abu Hanifa, ash-Shafi‘i y Abu Thawr sostienen que las crías no se cuentan hasta que los animales adultos completen el nisab. Abu Hanifa también dijo: «Las crías se sumarán al nisab de los animales adultos, tanto si nacieron de esos animales adultos como si fueron compradas; después se pagará el zakat al cumplirse el año». La condición de ash-Shafi‘i es que las crías pertenezcan a los animales adultos del nisab que están bajo su propiedad y que hayan nacido antes de cumplirse el año. Sin embargo, quien solo posea el nisab de crías no está obligado a pagar zakat, según Abu Hanifa, Muhammad, Dawud, ash-Sha‘bi y una opinión atribuida a Ahmad. Esto se debe a que Ahmad, Abu Dawud, an-Nasa’i, al-Bayhaqi y ad-Daraqutni narraron de Suwayd ibn Ghafala que dijo: «El recaudador del zakat del Mensajero de Allah vino a nosotros. Lo oí decir: “No aceptaré una cría lactante; eso forma parte de mis responsabilidades”». Según Malik y una de las opiniones de Ahmad, también se toma zakat de las crías, como de los animales adultos, porque si se las cuenta junto con los adultos, también deben contarse por separado. Según ash-Shafi‘i y Abu Yusuf, se toma una cría como zakat de entre las crías.
9. Normas relativas a agrupar y separar
1. Suwayd ibn Ghafala dijo: «Vino a nosotros el recaudador de la zakat enviado por el Mensajero. Le oí decir: “No tomamos ninguna cría lactante; no separamos los animales que están juntos ni juntamos los que están separados”. Un hombre le llevó una camella de joroba alta, pero él se negó a aceptarla». —Ahmad, Abu Dawud y al-Nasa’i.
2. Anas escribió, transmitiendo de Abu Bakr: «Esta es la limosna obligatoria (zakat) que el Mensajero de Allah impuso a los musulmanes. Por temor a la zakat, no se juntarán animales que estén separados ni se separarán los que estén juntos. Cuando un rebaño pertenece a dos socios, ambos tendrán derecho, uno frente al otro, a partes iguales». (Al-Jattabi explica: Por ejemplo, ambos tienen veinte cabras y las cuarenta están juntas. Cada uno reconoce específicamente sus propias cabras. Si llega el recaudador de la zakat y toma una cabra de uno de ellos como zakat, aquel cuya cabra fue tomada podrá reclamar a su socio el valor de la mitad de la cabra que le corresponde). —Al-Bujari.
Malik dijo en su Muwatta: «Esto significa que tres personas crían, cada una por separado, cuarenta cabras. En ese caso, cada una debe entregar una cabra; en total, deben entregar tres. Entonces juntan todas sus cabras, y así solo deben entregar conjuntamente una cabra (pues, cuando están juntas, de cuarenta a ciento veinte cabezas solo se debe una cabra). Este es un ejemplo de juntar animales que estaban separados por temor a la zakat. O bien, dos socios tienen juntas doscientas una cabras y deben entregar tres. Si las dividen en dos grupos, cada uno deberá entregar una cabra. Este es un ejemplo de dividir un rebaño que estaba unido por temor a la zakat».
El imán al-Shafi‘i dijo: «Este hadiz contiene instrucciones tanto para los propietarios de los bienes como para el recaudador, y advierte a ambos que no separen lo que está unido ni unan lo que está separado por temor a la zakat. El propietario puede juntar los animales separados o separar los que están juntos por temor a que aumente la cantidad de zakat, para que esta sea menor. El recaudador, por su parte, puede unir o separar los animales por temor a que disminuya la cantidad de zakat, para que aumente. (Por ejemplo, cada uno de dos socios tiene cuarenta cabras; si permanecen juntas, ambos deben entregar una sola cabra. El recaudador podría separarlas y tomar una de cada uno, recaudando dos en total. O bien, ambos tienen veinte cabras; en ese caso, ninguno debe zakat. Entonces el recaudador podría juntar sus rebaños y formar uno de cuarenta para poder recaudar una cabra). Por tanto, la expresión “por temor a la zakat” significa por temor a que aumente o disminuya la cantidad de zakat. La escuela hanafí prohíbe al recaudador dividir bienes pertenecientes a un mismo propietario para aumentar la cantidad de zakat. Por ejemplo, una persona posee ciento veinte cabras y las divide en tres grupos para que deba entregar tres cabras. Asimismo, está prohibido unir los bienes de una persona a los de otra para aumentar la cantidad de zakat. Por ejemplo, alguien posee ciento una cabras y otra persona posee la misma cantidad. Si el recaudador une ambos rebaños, puede tomar tres cabras, aunque antes de unirlos cada uno solo debía entregar una, es decir, dos en total».
10. ¿Tiene algún efecto la unión sobre la zakat?
Según los hanafíes, la unión no produce ningún efecto, ya sea que se trate de una unión derivada de la propiedad conjunta entre los socios, de que los animales pertenecientes conjuntamente a los socios estén marcados, o de que permanezcan juntos y compartan el lugar de pastoreo y de alojamiento. En realidad, no se hace obligatoria la zakat sobre un bien de propiedad conjunta mientras la parte de cada uno no alcance por separado el nisab. El principio unánime es que no se impone la zakat sin propiedad individual.
La opinión de los malikíes es que, en lo referente a la zakat, los socios que poseen ganado son como un solo propietario. La propiedad conjunta no tiene efecto si ninguno de los dos propietarios posee el nisab. Sin embargo, se requiere que estén bajo un mismo pastor, alojamiento y semental, que exista la intención de asociarse, que los bienes de cada socio estén identificados por separado y que cada socio esté sujeto a la obligación de pagar la zakat. El efecto de la unión no se extiende a bienes distintos del ganado. El bien que se tome como zakat recaerá proporcionalmente sobre todos los socios. Si alguno de los socios posee bienes individuales, todos ellos se considerarán conjuntos y unidos.
La opinión de los shafiíes es que la unión de los bienes de ambos influye en la zakat, y que los bienes de dos o más personas se consideran como un solo bien. De este modo, la zakat se vuelve obligatoria por efecto de la unión, y su cantidad puede disminuir o aumentar. Un ejemplo de la influencia sobre la obligatoriedad de la zakat es que dos personas posean veinte cabras cada una: debido a la unión, se hace obligatoria una cabra; si permanecieran separadas, no se debería zakat alguna. Un ejemplo del aumento de la zakat es que a las cien cabras de una persona se unan las cien de otra: cada uno deberá entregar una cabra y media como zakat; si permanecieran separadas, cada uno debería entregar una cabra. Un ejemplo de la reducción de la zakat es que tres personas posean cuarenta cabras cada una y las junten. Todos deberán entregar conjuntamente una cabra; es decir, a cada uno le corresponderá un tercio de cabra. Pero si no las hubieran juntado y cada uno hubiera mantenido separado su propio rebaño, cada uno habría debido entregar una cabra. Por ello, los shafiíes establecieron cinco condiciones:
1. Todos los socios deben estar sujetos al pago del zakat (es decir, el zakat debe ser obligatorio para ellos).
2. Los bienes agrupados deben alcanzar la cantidad del nisab.
3. Debe haber transcurrido un año completo sobre ellos.
4. El lugar donde pasan la noche los animales de todos ellos, los lugares donde comen pasto y pastan, los abrevaderos, los pastores y los lugares donde se ordeñan deben ser total y absolutamente comunes.
5. Si los animales son de la misma especie, su reproductor también debe ser común.
El imam Ahmad también sostuvo la misma opinión que al-Shafi’i. La única diferencia es que, según Ahmad, el efecto de la asociación se limita a los animales y no se extiende a ningún otro tipo de bienes.
37. El zakat de los tesoros enterrados y de los recursos minerales
1. Los tesoros enterrados
Aquí se hace referencia a los tesoros enterrados de la época preislámica. Se reconocerán por las inscripciones, imágenes y demás elementos grabados en ellos. Si presentan algún signo del islam, se les aplicará la norma relativa a los bienes perdidos, no la de los tesoros enterrados. Cuando no se encuentre ningún signo y no pueda determinarse si pertenecen a la época preislámica o a la islámica, también se considerarán bienes perdidos.
El imam Malik dijo: «La opinión unánime entre nosotros, y lo que he escuchado de los sabios, es que el rikaz se considera un tesoro enterrado de la época preislámica mientras no se lo busque a cambio de dinero, no se gaste dinero en su búsqueda ni se realicen grandes esfuerzos y trabajos. Aquello que se recupera mediante un gasto, para lo cual se realizan grandes esfuerzos y trabajos, y cuyo intento a veces tiene éxito y a veces resulta infructuoso, no es rikaz».
Abu Hanifa dijo: «Rikaz es el nombre de cualquier bien enterrado bajo tierra, ya sea que lo haya depositado el Creador o alguna de Sus criaturas».
2. Los recursos minerales y las condiciones del zakat según los juristas
La palabra ma’dan deriva de «ʿadan», que significa permanencia. Por eso, otro nombre del Paraíso es ʿAdn, pues es la morada eterna de los creyentes.
Los sabios discreparon al definir el ma’dan, es decir, el recurso mineral sobre el cual es obligatorio pagar el zakat. Según el imam Ahmad, cualquier objeto valioso formado por una sustancia distinta de la tierra que salga o sea extraído del subsuelo es un ma’dan, es decir, un recurso mineral sujeto al zakat; por ejemplo, el oro, la plata, el hierro, el cobre, el plomo, el zafiro, el crisoberilo, la esmeralda, la turquesa, el cristal de roca, el ágata, el antimonio, el alumbre, el alquitrán, el petróleo, el azufre, el ácido sulfúrico solidificado y otros. Estableció como condición que el mineral extraído alcance la cantidad del nisab, ya sea directamente o mediante la valoración de su precio.
Según Abu Hanifa, el zakat solo es obligatorio sobre los minerales que pueden fundirse con fuego y moldearse, como el oro, la plata, el hierro y el cobre. No es obligatorio sobre los minerales líquidos, como el alquitrán, ni sobre los minerales sólidos que no se funden con el fuego, como el zafiro. Tampoco estableció como condición una cantidad mínima de nisab. Sin embargo, tanto si es poco como si es mucho, es obligatorio entregar una quinta parte, o jums, de ello.
Según Malik y al-Shafi’i, el zakat solo es obligatorio sobre el oro y la plata extraídos. Según ambos, el oro debe alcanzar veinte mizqales y la plata doscientos dírhams, como sostuvo el imam Ahmad. No es necesario que transcurra un año completo. Al igual que ocurre con los productos agrícolas, el zakat de ambos debe pagarse en el mismo momento en que se obtienen.
Según estos tres imanes, debe extraerse una parte de cada cuarenta, y este zakat debe distribuirse en las mismas categorías en las que se distribuye el zakat. Pero según el imam Abu Hanifa, debe distribuirse en las mismas categorías en las que se distribuye el fay (el botín de guerra).
3. La disposición sobre la obligación de pagar el zakat por los tesoros enterrados y los minerales
La norma fundamental sobre la obligación de pagar el zakat por estos dos tipos de bienes se encuentra en el siguiente hadiz, transmitido por Abu Huraira —que Dios esté complacido con él— y registrado en las seis colecciones auténticas de hadices:
«El Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: “Cuando un animal se escapa de su atadura, nadie será responsable de los daños que cause; cuando alguien cava un pozo y alguien cae en él y muere, nadie será responsable por ello. Nadie será responsable por los daños causados por una mina. Sin embargo, por un tesoro enterrado se debe entregar una quinta parte”. Ibn al-Mundhir dijo: “No conozco a nadie que haya contradicho este hadiz, salvo Hasan, quien
hizo una distinción entre las tierras árabes, es decir, musulmanas, y las tierras de los infieles. Según él, por los minerales encontrados en tierras no musulmanas se debe entregar una quinta parte, mientras que por los minerales encontrados en tierras musulmanas se debe pagar el zakat”. Ibn al-Qayyim dijo: «Existen dos opiniones acerca de la interpretación de la expresión “nadie será responsable por los daños causados por una mina”. La primera es que, cuando se contrata a alguien para excavar una mina y luego esta se derrumba sobre él y muere, nadie será responsable por su muerte. Esta interpretación está respaldada por el hecho de que la afirmación aparece junto a las relativas al animal y al pozo. La segunda es que no se debe pagar zakat por ello. Esta interpretación está respaldada por la afirmación posterior: “y por el rikaz se debe entregar una quinta parte”. Aquí se establece una distinción entre los minerales y los tesoros enterrados. Al rikaz, es decir, al tesoro enterrado, se le impone una quinta parte, porque es una riqueza acumulada cuyo acceso no requiere esfuerzo ni gasto. Se lo diferencia de los minerales porque su extracción requiere considerable trabajo y gasto».}]},{
Descripción del rikaz por el que debe entregarse el jums (una quinta parte): el rikaz por el que es obligatorio entregar el jums es todo aquello que constituye riqueza en sí mismo, como el oro, la plata, el hierro, el plomo, los utensilios, etc. Esta es la opinión de los hanafíes, los hanbalíes, Ishaq e Ibn al-Mundhir, y una de las dos opiniones de Malik y al-Shafi‘i. La otra opinión de al-Shafi‘i es que solo se debe entregar el jums del oro y la plata.
Lugares donde se encuentra el rikaz: sus posibles ubicaciones pueden ser cualquiera de los siguientes lugares:
1. Un terreno baldío o un terreno cuyo propietario se desconoce, aunque el rikaz haya sido encontrado en la superficie, así como un camino abandonado o una aldea deshabitada. Por los tesoros enterrados en estos lugares se debe entregar, según el consenso, una quinta parte —el zakat— y quien lo encuentre puede quedarse con las otras cuatro quintas partes. Al-Nasa’i transmite de ‘Amr ibn Shu‘ayb, y este de su padre: «Se preguntó al Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— acerca de los objetos encontrados. Él dijo: “Lo que encuentres en un camino transitado o en una zona habitada, anúncialo entre la gente durante un año. Si aparece su propietario, entrégaselo; de lo contrario, será tuyo. Y por lo que encuentres en cualquier lugar que no sea un camino transitado o una zona habitada, debes entregar el jums (una quinta parte) del rikaz”». (Este hadiz indica que, si no se encuentra al propietario, el objeto pertenece a quien lo encontró si este es pobre; de lo contrario, debe donarlo.)
2. El rikaz encontrado dentro de una propiedad cuya titularidad ha sido transferida a una persona pertenece a esa persona, pues el rikaz es algo depositado dentro de la tierra. Por tanto, no se adquiere su propiedad simplemente al adquirir la propiedad del terreno; se adquiere al tomar posesión de este. Así pues, se asemeja a la hierba, la leña y la caza encontradas en la tierra de otra persona, cosas que están permitidas y disponibles para todos. Por ello, quien lo encuentra tiene mayor derecho a él. Sin embargo, si aquel de quien se transfirió la propiedad afirma que le pertenece, será suyo, pues estaba en su poder, ya que se encontraba en su propiedad. Si no lo reclama, pertenecerá a quien lo encuentre. Esta es la opinión de Abu Yusuf y la opinión considerada más correcta entre los hanbalíes. El imán al-Shafi‘i dijo: pertenece al propietario anterior si este lo reconoce; si no lo reconoce, pertenece al propietario anterior a él, y así sucesivamente hasta llegar al primer propietario. Si la propiedad de la casa se transfirió por herencia, se considerará que pertenece a los herederos. Pero si los herederos acuerdan afirmar que no pertenecía a su antepasado, pertenecerá al primer propietario. Si no se conoce la identidad del primer propietario, se considerará un objeto perdido y sin dueño. Abu Hanifa y Muhammad —que Dios tenga misericordia de ambos— dijeron: el rikaz pertenece al primer propietario del terreno o a sus herederos, si son conocidos; si no lo son, se depositará en el tesoro público (bayt al-mal).
3. Si el rikaz se encuentra bajo la propiedad de un musulmán o de un no musulmán legalmente protegido (dhimmí), entonces pertenece, según Abu Hanifa y Muhammad, y según una narración, también según Ahmad, a aquel bajo cuya propiedad se encontró. También se ha transmitido de Ahmad que pertenece a quien lo encontró. Esta es asimismo la opinión de Hasan ibn Salih y Abu Zawr. Abu Yusuf consideró preferible esta opinión. La razón ya se ha mencionado anteriormente: la propiedad del rikaz no se adquiere automáticamente junto con la propiedad de la tierra. Si el propietario de la tierra lo reclama, se aceptará su palabra, pues tiene derecho sobre aquello que está bajo su propiedad. Pero si no lo reclama, pertenece a quien lo encontró. El imán al-Shafi‘i dijo: si el propietario lo reconoce, el rikaz le pertenece; si no lo reconoce, pertenece al primer propietario.
Ya se ha explicado cuánto debe entregarse por el rikaz. El rikaz es un tesoro enterrado en la tierra durante la época de la ignorancia, y por él debe entregarse una quinta parte. Las cuatro quintas partes restantes pertenecen al antiguo propietario de la tierra, si se le conoce. Si ha muerto, pertenecen a sus herederos, si se les conoce; de lo contrario, se depositarán en el tesoro público. Esta es la escuela de Abu Hanifa, Malik, al-Shafi‘i y Muhammad. Ahmad y Abu Yusuf dijeron: si el propietario de la tierra no lo reclama, pertenece a quien lo encontró; de lo contrario, pertenece por consenso al propietario de la tierra. Tanto si la cantidad del rikaz es pequeña como si es grande, debe entregarse una quinta parte, y no se ha establecido para ello un nisab. Según Abu Hanifa, Ahmad, la opinión considerada más sólida entre las dos opiniones de Malik y al-Shafi‘i, debe tomarse en consideración el nisab. Sin embargo, existe consenso en que no se exige que transcurra un año completo.
¿Sobre quién es obligatorio entregar el jums o la quinta parte? Según la mayoría de los sabios, la obligación de entregar el jums recae sobre quien encuentra el rikaz, sea musulmán, ciudadano no musulmán protegido, adulto o menor, cuerdo o demente, cualquiera que sea su condición. No obstante, en el caso del menor y del demente, corresponde a su tutor cumplir la obligación de entregar el jums.
Ibn al-Mundhir dijo: todos los sabios cuyas opiniones hemos podido conocer han alcanzado un consenso: si un ciudadano no musulmán protegido encuentra un rikaz, el jums recae sobre él. Malik, los habitantes de Medina, al-Zawri, al-Awza‘i, los iraquíes y los partidarios del razonamiento independiente, entre otros, sostienen esta opinión. Al-Shafi‘i dijo: aquel sobre quien es obligatorio el zakat también está obligado a entregar el jums, y nadie más, pues el jums también es zakat.
¿Quiénes tienen derecho a recibir el jums? Según al-Shafi‘i, quienes tienen derecho a recibir el zakat también tienen derecho a recibir el jums. Esto se debe a que Ahmad y al-Bayhaqi transmitieron de Bishr al-Jasami, a través de un hombre de su tribu:
«Dijo: mientras recaudaba el zakat de Bishr, cerca de un antiguo templo en Kufa, cayó en mis manos un recipiente lleno de cuatro mil dírhams. Lo llevé ante Ali. Él dijo: “Divídelo en cinco partes”. Lo dividí. Ali tomó una parte, es decir, un jums, y me entregó las cuatro quintas partes restantes. Después, cuando me marchaba, me llamó y dijo: “¿Hay pobres entre tus vecinos?”. Respondí: “Sí, los hay”. Dijo: “Lleva esto y distribúyelo entre ellos”».
Por otro lado, según Abu Hanifa, Malik y Ahmad, quienes tienen derecho a recibir los bienes obtenidos en la guerra también tienen derecho a recibir el jums del rikaz. Esto se debe a que al-Sha‘bi transmitió: un hombre encontró enterrados mil dinares fuera de Medina. Los llevó ante Umar ibn al-Jattab. Este tomó de ellos doscientos dinares como jums y entregó al hombre los ochocientos dinares restantes. Umar comenzó a distribuir aquellos doscientos dinares entre los musulmanes presentes. Finalmente, conservó una pequeña cantidad y dijo: “¿Dónde está el dueño de los dinares?”. El hombre se acercó a él. Umar le dijo: “Toma estos dinares; son tuyos”».
En al-Mugni se afirma que, si esto hubiera sido zakat, habría especificado a las personas con derecho a recibirlo para distribuirles aquellos dinares, y no se los habría devuelto a quien había encontrado el tesoro. Además, este jums también es obligatorio para el ciudadano no musulmán protegido, mientras que el zakat no es obligatorio para el no musulmán.
38. El zakat de los recursos marinos
Según la mayoría de los sabios, no es obligatorio pagar zakat por ningún recurso marino, como las piedras preciosas, las perlas, el crisólito, el ámbar, los peces y otros. Sin embargo, según una de las dos narraciones recibidas de Ahmad, sí es obligatorio pagar zakat por los recursos marinos que alcancen el nisab. Abu Yusuf apoyó esta opinión únicamente respecto de las perlas y el ámbar. Ibn Abbas dijo: «No hay zakat sobre el ámbar; es algo arrojado por el mar». Yabir dijo: «No hay zakat sobre el ámbar; es como un botín para quien lo obtiene».
39. El zakat sobre la riqueza adquirida
Si una persona adquiere una riqueza por la que no se debe pagar zakat hasta que transcurra un año, y esta alcanza el nisab, sin que posea ninguna otra riqueza, o posee riqueza del mismo tipo pero que no alcanza el nisab, al sumarse la riqueza adquirida y alcanzar juntas el nisab, el año del zakat de dicha riqueza comenzará a contarse desde ese momento. Cuando se cumpla el año, el zakat será obligatorio. Pero si ya posee una riqueza equivalente al nisab, es inevitable que la riqueza adquirida sea de uno de los tres tipos siguientes:
1. La riqueza adquirida es un incremento de la misma riqueza, como las ganancias comerciales y las crías del ganado. En lo referente tanto al año como al zakat, seguirá el régimen de la riqueza original.
Por tanto, quien posea mercancías comerciales o ganado en cantidad equivalente al nisab y, a mitad del año, obtenga ganancias comerciales o nazcan crías de sus animales, deberá pagar zakat, según el consenso, por el conjunto de la riqueza, tanto la original como la adquirida.
2. La riqueza adquirida pertenece al mismo tipo que la riqueza acumulada que posee en cantidad equivalente al nisab, pero no es una parte de ella ni una cría, sino que fue adquirida mediante compra, donación o herencia. Según Abu Hanifa, este tipo de riqueza adquirida se sumará a la riqueza que alcanza el nisab; se la hará seguir y se contará el año a partir de ella, y se pagará zakat sobre el total combinado de la riqueza original y la adquirida.
Al-Shafi‘i y Ahmad dijeron: la riqueza adquirida seguirá a la riqueza original únicamente respecto del nisab, y con ella se iniciará un nuevo cómputo del año, ya se trate de dinero en efectivo o de un animal. Por ejemplo, si poseía doscientos dírhams y luego adquirió algunos dírhams más a mitad de año, pagará zakat por ambas riquezas cuando se cumpla el año. La opinión de Malik sobre los animales es la de Abu Hanifa; y sobre el oro y la plata, la de al-Shafi‘i y Ahmad.
3. La riqueza adquirida es de un tipo distinto de la riqueza acumulada que posee. No se puede sumar dicha riqueza adquirida a la riqueza existente para calcular el nisab ni el año. Más bien, si alcanza el nisab, deberá completar con ella un año y pagar el zakat al finalizarlo; de lo contrario, no deberá pagar nada. Esta es la opinión de la mayoría de los ulemas.
40. El zakat es obligatorio por la responsabilidad, no sobre la riqueza misma
Según una opinión de los hanafíes, los malikíes y Ahmad, y también según una narración atribuida a al-Shafi‘i, la zakat está vinculada a los bienes mismos. La otra opinión de Ahmad y al-Shafi‘i es que la zakat recae sobre la obligación del propietario de los bienes, no sobre los bienes mismos. La diferencia práctica derivada de esta discrepancia es la siguiente: una persona posee doscientos dírhams y pasan dos años sin que pague la zakat. Quien sostiene que la zakat es obligatoria sobre los bienes mismos dirá que ahora esta persona solo debe pagar la zakat de un año, porque, después de pagar la zakat del primer año, su riqueza se redujo en cinco dírhams por debajo del nisab. En cambio, quien sostiene que la zakat recae sobre la obligación dirá que debe pagar dos zakats, correspondientes a los dos años consecutivos, porque la zakat se hizo obligatoria sobre su obligación; por tanto, la disminución del nisab no la afecta. Ibn Hazm considera preferible la opinión de que la obligación recae sobre la persona. Dice: «Desde nuestra época hasta la época del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, ningún miembro de toda la comunidad musulmana ha discrepado en que, cuando a una persona le es obligatoria la zakat del trigo, la cebada, los dátiles, el oro, la plata, los camellos, las vacas, las cabras o las ovejas, y paga la zakat con algo distinto de esos cultivos, oro, plata, camellos, vacas, cabras u ovejas, no se le debe impedir hacerlo ni se debe desaprobar. Más bien, puede pagar con esos mismos bienes, con cualquier otra cosa que tenga, o con cualquier otro bien que pueda comprar, donar o pedir prestado: todo es equivalente. Por consiguiente, esto queda demostrado con certeza: la zakat recae sobre la obligación, no sobre los bienes mismos. Si recayera sobre los bienes mismos, nunca sería lícito pagarla con otra cosa ni se le permitiría hacerlo. Es como el caso de quien comparte con otra persona alguno de los bienes mencionados: no le sería lícito, sin el consentimiento de su socio, entregar a este algo distinto del bien que ambos poseen en común».
Del mismo modo, si la zakat fuera obligatoria sobre los bienes mismos, necesariamente tendría que darse una de estas dos situaciones: que fuera obligatoria sobre cada parte de dichos bienes, o que no fuera obligatoria sobre los bienes mismos, sino sobre una de sus partes. Si fuera obligatoria sobre todas sus partes, sería ilícito vender siquiera un grano o una cantidad de ellos, porque todos los beneficiarios de la zakat serían copartícipes de esas partes; asimismo, sería ilícito para el propietario consumir siquiera una parte de ellos. Sin embargo, esto es unánimemente inválido. Del mismo modo, no sería lícito apartar una cabra del rebaño sin calcular su valor en relación con el rebaño entero, tal como ocurre necesariamente en una copropiedad. Y si la zakat fuera obligatoria sobre una parte determinada de los bienes, y no sobre los bienes mismos, esto también sería inválido, porque en tal caso podría consumir, sin saberlo, la parte que corresponde a los beneficiarios de la zakat.
41. Si los bienes se destruyen después de que la zakat se haya hecho obligatoria y antes de pagarla
Si ha transcurrido el año después de que la zakat se haya hecho obligatoria, o ha llegado el momento de cosechar, y antes de pagarla se destruyen todos los bienes o una parte de ellos, la obligación de pagar la zakat completa seguirá recayendo sobre el propietario, tanto si se destruyeron por negligencia suya como si se destruyeron sin negligencia. Esta es la opinión de Ibn Hazm y la opinión más conocida de la escuela de Ahmad. Abu Hanifa, en cambio, sostiene que, si todos los bienes se destruyen sin que el propietario haya cometido exceso alguno, la zakat queda anulada; y si solo se destruye una parte, queda anulada en proporción a la parte destruida. Esto se debe a que, según él, la zakat está vinculada a los bienes mismos, no a su valor. Pero si se destruyen debido a algún exceso o negligencia, la zakat no queda anulada. Al-Shafi‘i, Hasan ibn Salih, Ishaq, Abu Zawr e Ibn al-Mundhir dijeron: si el nisab se destruye antes de que sea posible pagar la zakat, esta queda anulada; pero si se destruye después, no queda anulada. Ibn Qudama dio preferencia a esta opinión y dijo: «Si Allah quiere, la opinión correcta es que la zakat queda anulada cuando se destruyen los bienes solo si el propietario no ha demorado negligentemente su pago. La zakat se hace obligatoria sobre la base de la consideración y la compasión; por ello, no puede ser obligatoria aunque los bienes ya no existan y el propietario sea pobre».
La negligencia significa no pagar la zakat a pesar de tener capacidad para hacerlo. Si no se tiene capacidad, no se considera negligencia, ya sea porque no se encuentra a nadie con derecho a recibir la zakat, porque los bienes están lejos de su propietario, porque aquello que debe entregarse como zakat no se encuentra entre los bienes y es necesario comprarlo, porque no se consigue adquirirlo, porque se está ocupado buscándolo o por cualquier otra causa semejante que impida pagar la zakat. Y si sostenemos que la zakat sigue siendo obligatoria incluso después de que los bienes se hayan destruido, entonces, si posteriormente el propietario puede pagarla, deberá hacerlo. De lo contrario, se le concederá un plazo hasta que recupere su capacidad y desahogo, sin que se le exija más allá de sus pérdidas. Puesto que es obligatorio conceder un plazo al propietario por las deudas de las personas, concederlo por la zakat, que es un derecho de Allah, es aún más digno de prioridad.
42. Si se destruye después de separar la zakat
Si, después de separar la zakat con el propósito de distribuirla entre quienes tienen derecho a recibirla, se destruye toda o parte de ella, habrá que pagar nuevamente la zakat. Esto se debe a que seguirá siendo responsabilidad del propietario hasta que llegue a quienes Allah ha ordenado que se les entregue. Ibn Hazm transmite de Ibn Abi Shayba, Hafs ibn Giyaz, Yarir, Mu’tamir ibn Sulayman al-Taymi, Zayd ibn Hubab y Abd al-Wahhab ibn Ata; Hafs lo transmitió de Hisham ibn Hassan y de Hasan al-Basri; Yarir lo transmitió de al-Mugira y sus discípulos; Mu’tamir lo transmitió de Muzammir y de Hammad; Zayd lo transmitió de Guba y de al-Hakam; y Abd al-Wahhab lo transmitió de Ibn Abi Aruba, de Hammad y de Ibrahim al-Naja‘i. Todos ellos coincidieron en decir: «Quien haya apartado la zakat y luego esta se haya destruido deberá pagarla nuevamente». Se transmitió de Ata: no es necesario pagarla nuevamente.
43. La zakat no queda anulada por retrasar su pago
A la persona que hayan transcurrido varios años sin pagar el zakat que le era obligatorio, se le exige pagar todo el zakat de los años anteriores, tanto si sabía que el zakat era obligatorio como si no lo sabía, y tanto si residía en un país musulmán como si residía en un país no musulmán. Esta es la opinión de la escuela jurídica shafií.
44. Entregar el valor en lugar del bien original
Cuando el Corán y la Sunna establecen instrucciones claras para entregar el zakat de los bienes originales, solo será suficiente entregar su valor cuando no se encuentre dicho bien original ni otro de la misma naturaleza. Esto se debe a que el zakat es un acto de adoración, y la adoración solo se realiza correctamente de la forma prescrita por la Sharía. Además, el zakat debe entregarse con el bien original, para que los pobres puedan participar de los bienes originales de los ricos.
En un hadiz transmitido por Mu‘adh se dice: «Cuando el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, lo envió al Yemen, le dijo: “Toma grano de los granos, una cabra de las cabras y ovejas, un camello de los camellos y una vaca de las vacas”». —Abu Dawud, Ibn Mayah, al-Bayhaqi y al-Hakim.
Al-Shawkani dijo: «La verdad es que el zakat es obligatorio sobre el bien original, y no es válido entregar su valor sin una excusa legítima. Sin embargo, según Abu Hanifa, es lícito entregar su valor incluso cuando se tiene la capacidad de entregar el bien original. Esto se debe a que el zakat es un derecho de los pobres, y para ellos no hay diferencia entre recibir el bien original o su valor». Al-Bujari transmitió: «Mu‘adh dijo a los habitantes del Yemen: “Traedme, como zakat, prendas de seda con ribetes o ropa para vestir. Esto os resultará más fácil”».
En Medina se concedió a los compañeros del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, la libertad de entregar el valor.
45. El zakat sobre los bienes en copropiedad
Cuando un bien pertenece a dos o más copropietarios, según la opinión de la mayoría de los ulemas, el zakat no es obligatorio para ninguno de ellos si cada uno, por separado, no posee el nisab.
46. Quien evade el zakat
El imán Málik, Ahmad, Al-Awza‘i, Ishaq y Abu Ubayd dijeron: si una persona posee el nisab de cualquier tipo de riqueza y, antes de que termine el año, la vende, la dona o destruye una parte de ella, no quedará exenta de pagar el zakat. Si realiza esta acción en la última parte del año, se le cobrará el zakat al finalizar el año. Pero si la realiza en la primera parte del año, no tendrá que pagarlo, pues esto no parece indicar que pretenda eludir el zakat. Abu Hanifa y Al-Shafi‘i dijeron: su obligación de pagar el zakat queda anulada, porque ha reducido sus bienes antes de que termine el año. Sin embargo, si pretende deliberadamente eludir el zakat, será considerada pecadora y desobediente de Allah.
Quienes sostienen la primera opinión presentan como prueba los versículos 18-21 de la sura Al-Qalam:
إِنَّا بَلَوْنَهُمْ كَمَا بَلَوْنَا أَصْحَبَ الْجَنَّةِ ، إِذْ أَنْسَبُوا لَيَصْرِمِنْهَا مُصْبِحِيْنَ، وَلَا يَسْتَقْنُونَ فَطَافَ عَلَيْهَا طَائِفَ مِنْ رَبِّكَ وَهُمْ نَالِمُونَ. فَاصْبَحَتْ كَالمُرِنِي.
«Los pusimos a prueba, como pusimos a prueba a los dueños del jardín, cuando juraron que recogerían sus frutos al amanecer y no dijeron: “Si Allah quiere”. Entonces, procedente de tu Señor, una calamidad cayó sobre el jardín mientras ellos dormían, y este quedó como un campo segado». Así, Allah los castigó por intentar eludir el zakat.
Otra razón es que quiso privar a quienes tenían derecho a recibir el zakat, pero no pudo hacerlo. Además, puesto que había concebido una intención injusta, la sabiduría exigía frustrar su propósito y castigarlo. Es como quien mata a su padre para apresurar la obtención de su herencia; por ello, la sharía lo castiga privándolo de la herencia.
47. Categorías en las que se gasta el zakat
Hay ocho categorías que pueden recibir el zakat. Allah las ha mencionado en el siguiente versículo:
إِنَّهَا الصَّدَقْتُ لِلْفُقَرَاءِ وَالْمَسْكِينِ وَالْعَمِلِينَ عَلَيْهَا وَالْمُؤلَّفَةِ قُلُوبُهُمْ وَفِي الرِّقَابِ وَالْغَرِمِينَ وفِي سَبِيلِ اللَّهِ وَابْنِ السَّبِيلِ ، فَرِيضَةً مِّنَ اللهِ ، وَاللهُ عَلِيمٌ حَكِيرٌ .
«La zakat corresponde a los pobres, a los necesitados, a quienes trabajan en su recaudación, a aquellos cuyos corazones se busca atraer, para liberar esclavos, a los endeudados, por la causa de Alá y a los viajeros. Esta es una disposición prescrita por Alá. Alá es Omnisapiente, Sapientísimo». (Sura At-Tawba: aleya 60)
Y Ziyad ibn Hariz as-Suda’i dijo: «Fui ante el Mensajero de Alá —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— y le presté juramento de fidelidad. En ese momento llegó un hombre y dijo: “Dame algo de la zakat”. Él dijo: “Alá no ha dejado la decisión sobre la zakat en manos de ningún profeta ni de ninguna otra persona. Por eso Él mismo la distribuyó y la repartió entre ocho categorías. Si perteneces a una de esas ocho categorías, te daré”.» Abu Dawud.
La explicación detallada de las ocho categorías mencionadas en la aleya es la siguiente:
1-2. Los fuqará y los miskines: quienes dependen de otros para satisfacer sus necesidades básicas. Lo contrario son los ricos que pueden satisfacer por sí mismos sus necesidades básicas. Ya hemos explicado anteriormente que la cantidad de bienes cuya posesión permite considerar rica a una persona es una riqueza equivalente al nisab, además de lo necesario para ella y sus hijos. Entre estas necesidades básicas se incluyen los alimentos, las bebidas, la ropa, la vivienda, los medios de transporte y los medios para ganarse el sustento, pues la vida humana no puede desarrollarse sin ellos. Quien carece de bienes suficientes para cubrir estas necesidades es pobre y tiene derecho a recibir la zakat.
En el hadiz de Mu‘adh se dice: «La riqueza será tomada de sus ricos y devuelta a sus pobres». Aquel de quien se toma es rico y posee el nisab; aquel a quien se devuelve es su contraparte, el pobre, es decir, quien no posee una riqueza equivalente a la del rico. No existe diferencia entre el pobre y el miskín en cuanto a necesidad y carencia, ni respecto al derecho a recibir la zakat. Sin embargo, aunque en la aleya se los ha unido mediante «‘atf», es decir, mediante una conjunción copulativa («y»), lo que indicaría dos categorías distintas, esto no invalida nuestra afirmación. El miskín es una categoría de pobre con ciertas características particulares, y esto basta para considerarlo una categoría distinta.
De los hadices se sabe que los miskines son aquellos pobres que no piden nada a la gente, y que tampoco son reconocidos por ella. Por eso la aleya los menciona por separado, pues puede que, debido a su dignidad y recato, no sean reconocidos.
Transmitido por Abu Huraira —que Alá esté complacido con él—, el Mensajero de Alá —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— dijo: «No es miskín aquel que es rechazado después de recibir uno o dos dátiles, o uno o dos bocados de comida. El miskín es quien se abstiene de pedir; no suplica ni pide nada a nadie». En otra versión se dice: «No es miskín aquel que es rechazado después de recibir uno o dos bocados de comida y uno o dos dátiles. Más bien, el miskín es aquel que no encuentra un medio para librarse de depender de otros, aquel a quien nadie reconoce para darle una caridad. Tampoco pide nada a la gente». Bujari y Muslim.
¿Qué cantidad de zakat debe darse al pobre? El objetivo de la zakat es liberar al pobre de la pobreza y satisfacer sus necesidades. Por ello, se le debe dar de la zakat una cantidad que le permita liberarse de la pobreza, alcanzar una suficiencia duradera y, dejando de depender de otros, valerse por sí mismo. Esta cantidad puede variar según la situación y la persona. Umar —que Alá esté complacido con él— dijo: «Cuando hagas una donación a alguien, hazlo autosuficiente». El cadí Abd al-Wahhab dijo: «El imán Malik no estableció una definición al respecto. Solo dijo: también se puede dar a quien posee estas cosas básicas: una vivienda, un sirviente y un animal de transporte». También se menciona en el hadiz que es lícito que el pobre pida ayuda para encontrar un medio de ganarse el sustento y poder valerse por sí mismo durante toda su vida.
Qubaysa ibn Mukháriq al-Hilali dijo: Tenía una deuda que pesaba sobre mí. Fui a preguntar al Mensajero de Allah acerca de ella. Él dijo: «Quédate aquí hasta que llegue a nosotros la zakat; entonces ordenaré que te demos algo». Luego dijo: «¡Oh, Qubaysa! No es lícito pedir ayuda para nadie excepto para uno de tres tipos de personas. Es lícito que la pida quien está endeudado, para que reciba ayuda y luego deje de pedir. También es lícito que la pida quien ha sufrido una calamidad a causa de la cual ha perdido gran parte de sus bienes, para que pueda procurarse el sustento. Según otra narración, para que pueda satisfacer sus necesidades y valerse por sí mismo. Y también quien haya caído en una pobreza tan extrema que tres personas sensatas de su tribu atestigüen: “Fulano ha caído en una pobreza extrema”. Para tal persona es lícito pedir ayuda, para que pueda procurarse el sustento y valerse por sí misma. ¡Oh, Qubaysa! Quien pida ayuda fuera de estos tres casos obtiene y consume algo ilícito». —Ahmad, Muslim, Abu Dawud y al-Nasa’i.
¿Se puede dar zakat a una persona sana, fuerte y capaz de ganarse la vida? Así como no se puede dar zakat a una persona rica, tampoco se puede dar a una persona fuerte y capaz de trabajar y ganarse la vida.
1. Ubaydullah ibn Adi al-Jiyar dijo: Dos hombres me informaron que acudieron al Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, durante la Peregrinación de Despedida, cuando estaba distribuyendo la zakat. Dijeron: «Los dos le pedimos zakat». Él levantó la mirada hacia nosotros y luego volvió a bajarla. Nos consideró fuertes y capaces. Dijo: «Si quieren, puedo darles; pero en ella no hay parte para un rico ni para una persona fuerte, capaz de trabajar y ganarse la vida». —Abu Dawud y al-Nasa’i.
Al-Jattabi dijo: El principio que se desprende de este hadiz es que, cuando no se sabe que una persona posea bienes, debe suponerse que no los posee. Esto demuestra que la fuerza física exterior y un cuerpo robusto no son criterios que deban tenerse en cuenta respecto a la zakat, sin verificar cómo se gana la vida. Pues hay muchas personas físicamente sanas y fuertes que, a pesar de ello, son tan ineptas para el trabajo que no pueden realizar correctamente ninguna tarea. El hadiz demuestra que no se debe privar de la zakat a personas de este tipo.
Rayhan ibn Yazid narró de Abdullah ibn Amr, y este del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, que dijo: «No es lícito recibir zakat para un rico, ni para una persona sana y fuerte, capaz de trabajar y ganarse la vida, cuyos miembros sean todos sanos y normales». —Abu Dawud y al-Tirmidhi. Esta es la opinión de al-Shafi‘i, Ishaq, Abu Ubayd y Ahmad.
Los hanafíes dicen: También es lícito que una persona sana y fuerte reciba zakat si no posee bienes por valor de doscientos dírhams o más.
Al-Nawawi dijo: ¿Pueden recibir de la parte de la zakat destinada a los pobres aquellas personas que normalmente no están acostumbradas a ganarse la vida mediante el trabajo físico, aunque sean fuertes y capaces? En respuesta a esta pregunta, el imam al-Ghazali dijo: «Sí, pueden». En realidad, esta es la opinión correcta. Debe tenerse en cuenta la profesión que sea adecuada para cada persona.
Regla aplicable a quien posee el nisab, pero no tiene suficiente solvencia para cubrir sus necesidades básicas:
Quien posee un nisab de algún tipo de riqueza, pero debido al gran número de miembros de su familia o al aumento de los precios dicha riqueza no puede cubrir sus necesidades básicas, será considerado rico por poseer el nisab y el zakat será obligatorio sobre sus bienes conforme a lo establecido. Sin embargo, puesto que los bienes que posee no cubren sus necesidades, también es pobre. Por ello, se le puede entregar zakat en calidad de pobre. El imán an-Nawawi dijo: A quien posee tierras, pero cuyos productos no le garantizan una vida holgada, se le cubrirán todas sus necesidades con el zakat y no se le obligará a vender sus tierras.
En Al-Mugni se afirma que Maymuni dijo: Le dije a Ahmad ibn Hanbal: No es raro encontrar a una persona que posee algunos camellos y cabras u ovejas sobre los que el zakat es obligatorio, pero que es pobre. También posee cuarenta cabras y tierras que no cubren sus necesidades. ¿Se le puede dar zakat? Ahmad respondió: Sí. Esto se debe a que no posee una cantidad de bienes que le proporcione suficiencia, ni tiene capacidad para obtener ingresos suficientes que le permitan alcanzarla. Por tanto, le es lícito recibir zakat, del mismo modo que lo sería si poseyera bienes sobre los que no fuera obligatorio pagar zakat.
3. Los empleados y funcionarios encargados de la administración del zakat: son aquellos a quienes el gobierno, o un representante autorizado o facultado por este, designa para recaudar y recoger el zakat de los ricos. También están incluidos quienes custodian los bienes del zakat, los pastores de los animales del zakat y quienes llevan los registros contables del zakat. Deben ser musulmanes y no pertenecer a ninguno de aquellos para quienes el zakat está prohibido, es decir, ningún miembro de los Banu Hashim y los Banu Abd al-Muttalib, descendientes del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz.
Se transmitió de Muttalib ibn Rabi’a ibn al-Harith ibn Abd al-Muttalib que dijo: Fadl ibn Abbas y yo fuimos ante el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. Entonces uno de nosotros dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Hemos venido a pedirte que nos encargues del zakat, para que disfrutemos de las ventajas que otros obtienen por ello y traigamos ante ti lo que otros te traen». El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «El zakat y la limosna no son apropiados para Muhammad ni para sus descendientes. No son sino la impureza de la gente». —Ahmad y Muslim.
Sin embargo, el zakat es lícito para los empleados y funcionarios de la administración del zakat, aunque sean ricos, como salario y remuneración por su trabajo.
Se transmitió de Abu Sa’id que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «El zakat no es lícito para ningún rico, salvo para cinco personas: 1. quien está encargado de una labor relacionada con el zakat; 2. quien ha comprado con su propio dinero bienes destinados al zakat; 3. quien está endeudado; 4. quien combate por la causa de Allah; y 5. cuando una persona necesitada regala a un rico algo de los bienes que ha recibido como zakat o como parte de este». —Ahmad, Abu Dawud, Ibn Mayah y al-Hakim. Quienes trabajan en la administración del zakat solo reciben de este la remuneración por su trabajo.
Se transmitió de Abdullah as-Sa’di que llegó desde Siria ante Umar ibn al-Jattab. Umar, que Allah esté complacido con él, le dijo: «He oído que trabajas para los musulmanes, pero no aceptas el salario que se te da por ello. ¿Es cierto?». Abdullah respondió: «Sí. Tengo muchos caballos y esclavos y vivo con holgura. Deseo que mi trabajo sea una limosna para los musulmanes». Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Yo tenía la misma actitud que tú. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, me daba algo a cambio de mi trabajo, y yo decía: “Dáselo a quien sea más pobre que yo”. En una ocasión me dio algo y dije: “Dáselo a quien tenga más necesidad que yo”. Entonces dijo: “Toma de esta riqueza lo que Allah te conceda sin que tú lo pidas ni lo desees, y después úsalo o dónalo. Pero no ambiciones aquello que Allah no te concede”». —Al-Bujari y an-Nasa’i.
Es recomendable que la remuneración de quienes trabajan en la administración del zakat sea suficiente para cubrir sus necesidades.
«Se ha narrado de al-Mustawrid ibn Shaddad —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah dijo: “A quien se le encomiende un asunto del pueblo, si no tiene casa debe procurarse una; si no tiene esposa, debe casarse; si no tiene sirviente, debe contratar uno; y si no tiene medio de transporte, debe procurarse uno. Quien obtenga algo más que esto es un malversador”. —Ahmad y Abu Dawud; su cadena de transmisión es auténtica. Al-Jattabi dijo: Este hadiz puede interpretarse de dos maneras: la primera, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— permitió procurarse el sirviente y la vivienda
con la remuneración de su trabajo, pero no permitió obtener ningún beneficio adicional. La segunda: los empleados y funcionarios tienen derecho a alojamiento y a un sirviente. Si no tiene vivienda, se le alquilará una durante todo el tiempo que permanezca encargado de esta tarea. Si no tiene sirviente, se contratará uno para él y se le asignará una remuneración suficiente.
4. Aquellos cuyos corazones deben ganarse: en el Tafsir al-Manar, la identificación de este grupo se presenta de la siguiente manera:
Se expone lo siguiente: son un grupo cuyos corazones se desea inclinar hacia el islam y los musulmanes y colmar de amor por ellos, y existe la necesidad de reunirlos en torno al islam y fortalecerlos en él. Debido a la debilidad de su adhesión al islam, es necesario hacerlo mediante una parte del azaque. Con ello también se pretende proteger a los musulmanes de sus perjuicios o beneficiarse de sus servicios para la defensa de los musulmanes. Los juristas dividieron este grupo en dos categorías: musulmanes y no musulmanes.
Los musulmanes, a su vez, son de cuatro tipos:
1. Los nobles y dirigentes entre los musulmanes, como cuando Abu Bakr —que Allah esté complacido con él— dio a Adi ibn Hatim y a Zabarqan ibn Badr, aunque no hubiera debilidad ni defecto en su islam. La razón era la posición especial que ocupaban entre sus tribus.
2. Las personalidades dirigentes de los musulmanes débiles, que gozan de gran consideración en sus propias tribus y clanes. El propósito de darles una parte del azaque es asegurar su firmeza en el islam, su fortaleza de fe y su apoyo y buena disposición en asuntos como el yihad. Después de la conquista de La Meca, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— también entregó grandes riquezas, procedentes del botín de Banu Hawazin, a un grupo de habitantes de La Meca que había aceptado el islam. Entre ellos había hipócritas y musulmanes de fe débil. Al recibir los obsequios de esta categoría del azaque, la fe de la mayoría de ellos se fortaleció y se convirtieron en buenos musulmanes.
3. Un grupo de musulmanes que vive cerca de las fronteras del Estado islámico y de los Estados enemigos. Se les da esto con la esperanza de que resistan por parte de los musulmanes cuando el enemigo ataque. El autor del Tafsir al-Manar dice: «Creo que esto es la murabata, o defensa, mencionada en el Corán». Estos juristas incluyeron esta categoría dentro de la titulada «el camino de Allah». Con ello se entiende la lucha por la causa de Allah. En nuestra época, es prioritario ganarse los corazones de aquel grupo de musulmanes al que los no musulmanes intentan atraer para convertirlo a su religión o, al menos, hacerlo partidario suyo. Vemos que los países imperialistas destinan una parte de los recursos de sus países con el propósito perverso de convertir a los musulmanes en sus esclavos y convertirlos a su religión, a fin de atraer y conquistar sus corazones. Algunos de ellos conspiran para convertir directamente a los musulmanes al cristianismo y hacerlos salir del islam. Otros quieren utilizarlos simplemente para convertirlos en sus partidarios, hacerlos enemigos de los países musulmanes y destruir la unidad islámica. En estas circunstancias, ¿acaso no es un deber aún más urgente de los musulmanes hacer todo lo posible para proteger a estos musulmanes de caer en las trampas de las viles conspiraciones de los no creyentes?»
4. Un grupo de entre los musulmanes cuya ayuda, cooperación, influencia y autoridad pueden ser necesarias para recaudar el zakat. Este grupo influyente puede hacer que se recaude el zakat de quienes no están dispuestos a pagarlo sin combatir, valiéndose de su autoridad y poder. Ayudar al Gobierno de esta manera es para ellos menos perjudicial y más digno de prioridad, pues garantiza un beneficio mayor. Se puede obtener la ayuda de grupos de este tipo dándoles una contribución de los fondos del zakat.
En cambio, entre los incrédulos, aquellos cuyos corazones es necesario ganar y atraer son de dos tipos:
1. Aquellos de quienes se puede esperar que, si se gana su corazón mediante una donación, incluso se conviertan en musulmanes. Como Safwán ibn Umayya, a quien el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— garantizó seguridad el día de la conquista de La Meca y le concedió cuatro meses para que durante ese tiempo reflexionara sobre lo que debía hacer y tomara una decisión. Era un fugitivo, pero, tras obtener seguridad, se presentó y se unió a los musulmanes en la batalla de Hunayn antes de aceptar el islam. Cuando el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— partió para la expedición de Hunayn, tomó prestadas de él sus armas. El Mensajero de Allah le regaló una gran cantidad de camellos de carga que pastaban en un valle. Al recibirlos, dijo: «Esto es un regalo del hombre generoso que no teme la pobreza. El Mensajero de Allah era la persona más detestable para mí. Sin embargo, me dio estas cosas y continuó dándome. Por eso ahora es la persona más querida para mí».
2. Aquel o aquellos de quienes se teme una actividad perjudicial. Se puede esperar que, si se les da el zakat, cesen sus actividades perjudiciales. Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: «Cierta clase de personas solía acudir al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Si les daba algo, elogiaban el islam; pero, si no les daba nada, lo censuraban y criticaban. Abu Sufyan ibn al-Harb, al-Aqra ibn Habis y Uyayna ibn Hisn pertenecían a esta clase de personas. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dio cien camellos a cada uno de ellos».
La opinión de los hanafíes es que la categoría de aquellos cuyos corazones deben ser atraídos ha quedado abrogada, porque Allah ha hecho victoriosa y poderosa Su religión. Uyayna ibn Hisn, al-Aqra ibn Habis y Abbas ibn Mirdas acudieron ante Abu Bakr y solicitaron su parte. Abu Bakr les escribió una carta concediéndoles sus partes. Ellos fueron ante Umar y le entregaron aquella carta, pero él se negó a darles nada y la rompió. Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— os daba esto para atraer vuestros corazones hacia el islam. Ahora el islam no os necesita. Así que, si permanecéis firmes en el islam, ¡bien! De lo contrario, entre vosotros y nosotros se decidirá mediante la espada». Después recitó esta aleya:
وقُلِ الْحَقُّ مِنْ رَبِّكُمْ لكَ فَمَنْ شَاءَ فَلْيُؤْمِنْ وَمَنْ شَاءَ فَلْيَكْفُرْ.
«¡Oh, Profeta! Di: “La verdad ha venido de parte de vuestro Señor. Quien quiera, que crea; y quien quiera, que no crea”». (Sura al-Kahf, aleya 29)
Después volvieron a acudir ante Abu Bakr y le dijeron: «¿Quién es el califa, usted o Umar? Usted nos entregó una carta, y Umar la rompió». Abu Bakr dijo: «Si él quiere, puede hacerlo».
El argumento de los hanafíes es el siguiente: Abu Bakr aceptó la decisión de Umar, y ningún compañero objetó aquella resolución, ni siquiera Uzman ni Ali. Se responde que esta fue una interpretación jurídica independiente de Umar. Él consideró que, después de que el islam se hubiera establecido firmemente entre sus tribus, ya no era necesario darles nada. Aunque abandonaran el islam y apostataran, no había temor de que ello causara perjuicio alguno. El hecho de que Uzman y Ali no entregaran el zakat de esta categoría tampoco demuestra la opinión hanafí de que la categoría de quienes se busca reconciliar quedara abrogada. Es posible que durante el gobierno de Uzman y Ali no hubiera necesidad de atraer los corazones de los incrédulos y que, por eso, no entregaran zakat de esta categoría. Esto no demuestra que dicha categoría haya dejado de ser necesaria; su necesidad puede surgir durante el gobierno de cualquier gobernante. En definitiva, para presentar pruebas, el Corán y la Sunna son la mejor autoridad. Estas son dos fuentes de las que no hay posibilidad de apartarse bajo ninguna circunstancia. Ahmad y Muslim narraron de Anas —que Allah esté complacido con él—: «Al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se le pedía cualquier cosa a condición de abrazar el islam, y él la concedía. Por ejemplo, un hombre se acercó a él y le pidió algo. Entonces le dio una gran cantidad de ovejas del zakat que pastaban entre dos montañas. El hombre regresó a su tribu y dijo: “¡Oh, pueblo mío!, abrazad el islam, pues Muhammad da con tanta generosidad que no teme siquiera caer en la pobreza».
Según al-Shawkani, es lícito entregar zakat de la categoría de quienes se busca atraer. Esta opinión fue sostenida por los itra, al-Yubai, al-Balji, Ibn al-Mubashshir, Malik, Ahmad y, según una narración, también al-Shafi‘i. Al-Shafi‘i dijo: «No se debe atraer el corazón de ningún incrédulo. Sin embargo, puede darse a un musulmán pecador de la categoría de quienes se busca atraer».
Abu Hanifa y sus discípulos dicen: «Esta categoría quedó abrogada por la expansión y la victoria del islam». Presentan como prueba de su opinión la negativa de Abu Bakr a dar zakat a Abu Sufyan, Uyayna, al-Aqra‘ y Abbas ibn Mirdas.
Sin embargo, la verdad indiscutible es que, cuando surja la necesidad, será lícito entregar zakat de la categoría de quienes se busca atraer. Cuando se compruebe que un grupo o una comunidad no obedece al gobierno islámico salvo por intereses mundanos, y que el gobierno no puede someterlos a la obediencia por ningún medio que no sea la fuerza, entonces podrá atraer sus corazones con fondos del zakat. En este caso, la expansión del islam no será un impedimento, porque en una situación semejante dicha expansión no resulta eficaz.
En el Tafsir al-Manar se afirma que, en términos generales, esta es la opinión correcta. En los detalles, la interpretación jurídica independiente se limitará a determinar, según la conveniencia, la cantidad de zakat que debe entregarse y la cantidad de bienes de beneficio público, como el botín, cuando existan. En estos asuntos se deberá decidir conforme al consejo y la opinión de la asamblea de la shura. Los califas también tomaban decisiones sobre asuntos sujetos a interpretación jurídica independiente mediante la consulta. Cabe reflexionar sobre hasta qué punto es razonable establecer como condición la incapacidad del gobierno para someter, sin recurrir a la fuerza, a las personas rebeldes, a fin de entregar zakat para atraer sus corazones. Esto nunca es permanente. Más bien, lo esencial en este caso es dar prioridad a la medida relativamente menos perjudicial y de mayor beneficio.
5. Liberación de esclavos
También están incluidos los esclavos sujetos a contrato. Por tanto, se los ayudará con fondos del zakat a liberarse de la esclavitud. Con estos fondos se comprará la libertad de los esclavos y se los hará libres. Se narró de al-Bara —que Allah esté complacido con él—: «Un hombre acudió al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y dijo: “Indícame una acción que me acerque al Paraíso y me aleje del Infierno”. Él respondió: “Libera a un esclavo y elimina la esclavitud”. El hombre preguntó: “¡Oh, Mensajero de Allah!, ¿acaso estas dos cosas no son lo mismo?”. Él respondió: “No. Liberar a un esclavo significa que liberes por tu cuenta a un esclavo; eliminar la esclavitud significa que lo ayudes a obtener su libertad pagando el precio de su esclavitud, es decir, su rescate”». —Ahmad y al-Daraqutni.
Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Es responsabilidad de Allah ayudar a tres personas: al combatiente por la causa de Allah, a quien se esfuerza por reunir el dinero de su rescate para obtener su libertad y a quien se dispone a casarse con el fin de preservar su castidad». Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Maya. Al-Tirmidhi lo calificó de auténtico y bueno.
Al-Shawkani dijo: Existe desacuerdo sobre la interpretación de lo que el Corán denomina «liberación de esclavos». Ali ibn Abi Talib, Saíd ibn Yubair, al-Layz, al-Zawri, los Itra, los hanafíes, los shafiíes y la mayoría de los eruditos dijeron: Con ello se refiere a los mukátab, es decir, aquellos que han contraído un acuerdo para obtener su libertad pagando una cantidad determinada como rescate. Se les ayudará con el azaque a pagar su rescate y alcanzar la libertad. Ibn Abbas, Hasan al-Basri, Malik, Ahmad ibn Hanbal, Abu Zawr, Abu Ubayd, Ibn al-Mundhir y al-Bujari dijeron: Significa comprar esclavos con el propósito de liberarlos. También dijeron: Si con ello se pretendiera únicamente a los mukátab, estos quedarían incluidos en la categoría de los endeudados, pues el mukátab está endeudado. Además, comprar un esclavo para liberarlo es preferible a ayudar a un mukátab, porque, aunque se ayude al mukátab, quizá no llegue a ser libre: mientras quede pendiente siquiera una moneda, seguirá siendo esclavo. Además, comprar un esclavo siempre es posible, mientras que convertirse en mukátab no siempre lo es.
Al-Zuhri dijo: Tanto los esclavos como los mukátab están incluidos en esta categoría. El autor de la obra Muntáqal al-Ajbar lo indicó en este sentido. Esta es la interpretación más clara, pues el versículo incluye a ambos.
El hadiz de al-Barrá demuestra que ayudar a alcanzar la libertad y liberar son dos cosas distintas. También se sabe por el hadiz que liberar esclavos y ayudar al mukátab a reunir el dinero de su rescate figuran entre las obras que acercan al Paraíso y alejan del Infierno.
6. Los endeudados
Entre quienes están abrumados por las deudas y son incapaces de pagarlas existen varias categorías: por ejemplo, quien está obligado a pagar una multa, una compensación de sangre u otra deuda; quien ha avalado la deuda de alguien y, al intentar pagarla con sus propios bienes, se enfrenta al riesgo de perder todo su patrimonio, o lo ha perdido y aun así no ha podido saldarla por completo; quien ha contraído una deuda por necesidad; o quien se ha arrepentido de un pecado y necesita endeudarse para pagar su expiación. Todas estas personas pueden recibir ayuda del azaque para pagar sus deudas.
1. Ahmad, Abu Dawud, Ibn Mayah y al-Tirmidhi transmitieron, de Anas —que Dios esté complacido con él—, que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: Solo es lícito pedir ayuda para tres personas: quien se encuentra en una pobreza tan extrema que no posee nada salvo un terreno estéril sin vegetación; quien está desconcertado por una multa impuesta por la fuerza, injustamente y sin recibir nada a cambio; y quien se afana por salvar, mediante el pago de una compensación de sangre, a un pariente cercano o amigo íntimo que ha matado a alguien y será ejecutado si no se paga dicha compensación, algo que le causaría un gran sufrimiento.
2. Muslim transmitió, de Abu Saíd al-Judri, que durante la época del Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— un hombre compró algunos cereales y quedó en una situación muy difícil. Se endeudó enormemente. El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo a los musulmanes: «Dad limosna del azaque a este hombre». La gente le dio limosna del azaque, pero aun así su deuda no quedó totalmente saldada. El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo a sus acreedores: «Tomad cuanto hayáis recibido. No recibiréis nada más». (Es decir, por el momento no tenéis derecho a recibir de él más de lo que posee actualmente, y mientras permanezca necesitado no podéis detenerlo. Por tanto, este hadiz no anuló el resto de lo que los acreedores tenían derecho a cobrar.)
3. Se transmitió de Qabisa ibn Mujáriq que dijo: «Contraje una hāmala (obligación) y acudí al Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— para consultarle al respecto. Él dijo: “Quédate aquí hasta que recibamos algo del azaque y ordenemos que te demos una parte”».
Los eruditos dijeron: «Hāmala» es una obligación que una persona asume y una deuda
Asume la responsabilidad sobre sus propios hombros y paga para resolver alguna disputa. Cuando surgía algún conflicto entre los árabes que requería pagar una compensación por sangre u otra multa, y con ello se ponía fin a dicho conflicto, no cabe duda de que esto constituía una noble cualidad moral. Cuando la gente sabía que uno de ellos había asumido una humala, todos acudían corriendo para ayudarlo y le daban lo suficiente para liberarlo de dicha responsabilidad. Si quien asumía una humala o responsabilidad de este tipo pedía ayuda a la gente, nadie lo consideraba algo censurable, sino motivo de orgullo. Está permitido recibir el zakat para liberarse de este tipo de responsabilidad. En este caso, la incapacidad económica no es una condición para recibir el zakat. Por el contrario, se puede recibir el zakat incluso teniendo solvencia económica.
7. En el camino de Allah
El camino de Allah significa el camino para alcanzar la complacencia de Allah, ya sea mediante el conocimiento islámico o mediante cualquier obra del islam. Según la mayoría de los sabios, esto se refiere a combatir por los intereses del islam. A quienes parten voluntariamente a combatir, pero no reciben ningún salario regular del Estado, se les entrega el dinero del zakat correspondiente a esta categoría. Tengan riqueza o sean pobres, tienen derecho a recibir una parte del zakat. Ya se ha citado anteriormente un hadiz del Mensajero de Allah en el que dijo: «El zakat no es lícito para ningún rico, salvo para cinco personas, entre ellas quien combate en el camino de Allah…»
El hach no constituye una actividad del camino de Allah en la que pueda gastarse el dinero del zakat, pues solo es obligatorio para quienes poseen la solvencia económica necesaria, y no para los demás.
En el Tafsir al-Manar se afirma: «Puede gastarse de esta categoría en garantizar la seguridad de las rutas de ida y vuelta al hach y en proporcionar agua, alimentos y servicios sanitarios a los peregrinos, si no existe ninguna otra fuente de la que sufragarlo». La categoría «el camino de Allah» incluye todas las actividades relacionadas con los intereses y el bienestar generales del islam que constituyen tareas fundamentales del islam y del Estado islámico. Entre ellas, las más prioritarias son las actividades preparatorias para la guerra, como la compra de armas, la alimentación de los soldados, el transporte, la adquisición de equipos y la preparación de los combatientes para la lucha. Sin embargo, los equipos proporcionados a los combatientes deben devolverse al tesoro público después de la guerra si son bienes duraderos, como las armas, los caballos y otros objetos semejantes. Esto se debe a que, puesto que dichos bienes solo se utilizan en la guerra, ningún combatiente se convierte en su propietario permanente. Más bien, los utiliza como combatiente en el camino de Allah, y, aun después de terminada la guerra, siguen perteneciendo al camino de Allah. En cambio, el pobre, el empleado de la administración del zakat, el endeudado, aquel cuya reconciliación se procura y el viajero son exactamente lo contrario. Lo que reciben no tienen que devolverlo nunca, aunque desaparezca su pobreza, dejen de trabajar para la administración del zakat, dejen de estar endeudados, ya no sea necesario atraer sus corazones o el viajero regrese a su hogar. Esta categoría es tan amplia que incluye la construcción de hospitales militares y generales, la construcción y reparación de carreteras, la construcción de ferrocarriles militares, la construcción de presas, la adquisición de aviones de guerra y la construcción de fortalezas y trincheras. Sin embargo, la construcción de ferrocarriles comerciales no está incluida en ella.»
En nuestra época, una categoría importante de gasto en el camino de Allah consiste en formar predicadores del islam y enviarlos a países no musulmanes. Instituciones bien organizadas los enviarán con fondos suficientes, tal como hacen los no musulmanes para difundir su religión. También están incluidos en esta categoría los gastos destinados a instituciones donde se imparte educación islámica y cualquier otra enseñanza de interés y beneficio público. En este caso, mientras los profesores de esas instituciones no puedan obtener ingresos mediante otras profesiones debido a su dedicación a la enseñanza, se les pagarán salarios y asignaciones con fondos de esta categoría. Sin embargo, no se dará dinero a un sabio rico por impartir sus conocimientos, aunque la gente se beneficie de ellos.
8. El viajero
Los sabios han afirmado unánimemente que al viajero que se ha separado de su zona de residencia puede dársele del zakat la ayuda que le permita alcanzar el objetivo de su viaje, cuando no le sea posible acceder a sus propios bienes y recursos. Esto se debe a que, en tal situación, se convierte temporalmente en pobre. Sin embargo, la condición es que su viaje tenga como propósito una buena obra; al menos, no debe tener como propósito cometer un pecado. Existe cierta discrepancia respecto a los viajes lícitos. Según al-Shafi‘i, la opinión preferible es que puede recibir el zakat incluso si viaja únicamente por entretenimiento.
Según los shafiíes, el viajero es de dos tipos:
1. Quien sale de su zona de residencia, aunque permanezca dentro de su propio país.
2. Quien viaja al extranjero, atravesando las fronteras de su patria.
Ambos tienen derecho a recibir zakat, siempre que no haya nadie dispuesto a prestarle una cantidad suficiente para cubrir sus necesidades y que posea en su patria bienes con los que pueda devolver dicho préstamo. Según el imam Malik y Ahmad, solo puede recibir zakat el expatriado que viaja desde su patria al extranjero, no quien viaja de un lugar a otro dentro de su propio país. Si en el extranjero se encuentra alguien dispuesto a prestarle dinero y él posee en su patria bienes con los que puede devolver el préstamo, no se le puede entregar zakat. Si no encuentra a un prestamista o no tiene capacidad para devolver el préstamo, sí se le puede entregar zakat.
Entrega del zakat a algunos o a todos los beneficiarios: Las ocho categorías de beneficiarios del zakat mencionadas en el versículo son: los pobres, los indigentes, los empleados encargados del zakat, aquellos cuyos corazones se busca atraer, la liberación de esclavos y esclavas, los endeudados, los viajeros y los muyahidines en el camino de Dios. Los juristas discrepan sobre la entrega del zakat a estas categorías. Según el imam al-Shafi‘i y sus discípulos, si el propietario distribuye el zakat personalmente o mediante su representante, la categoría de los empleados del zakat queda anulada; y, si existen las siete categorías restantes, el zakat debe distribuirse entre ellas. De lo contrario, se entregará a las categorías cuyos miembros estén disponibles. No es lícito excluir una categoría aunque haya personas pertenecientes a ella; si se la excluye, el propietario seguirá siendo responsable de entregar su parte. Ibrahim al-Nakha‘i dijo: si los bienes del zakat son abundantes, deben repartirse entre todas las categorías; si son escasos, pueden entregarse incluso a una sola categoría. Ahmad ibn Hanbal dijo: es preferible distribuirlo entre todas las categorías, aunque el zakat se considera cumplido si se entrega a una sola. El imam Malik dijo: debe investigarse qué categoría tiene mayor necesidad y dar prioridad sucesivamente a quienes más la necesiten, según la intensidad de su pobreza y carencia. Si en un año la necesidad de los pobres es mayor, se les dará a ellos ese año; y si en otro año es mayor la necesidad de los viajeros y transeúntes, se les dará prioridad en ese año. Los hanafíes y Sufyan al-Thawri dijeron: quien entrega el zakat puede dárselo a cualquier categoría. La opinión de Hudhayfa, Ibn Abbas, al-Hasan al-Basri y ‘Ata ibn Abi Rabah es la misma. Abu Hanifa dijo que se puede entregar todo el zakat incluso a una sola persona de una única categoría.
Causa de la discrepancia: Ibn Rushd dijo que la causa de la discrepancia entre los sabios es la diversidad de interpretaciones del significado literal y del significado profundo. Desde el punto de vista literal, el versículo exige que el zakat se distribuya entre todas las categorías. En cambio, desde el punto de vista del significado profundo, exige dar prioridad a quienes tienen mayor necesidad, pues el objetivo del zakat es eliminar la pobreza y la carencia. Considerado desde esta perspectiva, la mención en el versículo de ocho categorías distintas tiene como finalidad identificar por separado dichas categorías, no hacer que todas participen simultáneamente en el zakat. La primera interpretación es más clara desde el punto de vista literal, mientras que la segunda lo es desde el punto de vista del significado profundo.
La prueba en apoyo de la opinión del imam al-Shafi‘i es un hadiz transmitido por Abu Dawud de Sa‘d al-Sa‘idi: «Un hombre pidió zakat al Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él—. El Mensajero de Dios le dijo: “Dios Altísimo no quiso que ningún profeta ni ninguna otra persona decidiera acerca del zakat. Por ello, Él mismo decidió al respecto y lo distribuyó en siete categorías. Si perteneces a alguna de esas categorías, te daré lo que te corresponde”».
Preferencia de la opinión mayoritaria sobre la opinión de al-Shafi‘i: En la obra «Al-Rawdat al-Nadiyya» se afirma: distribuir todo el zakat en una sola categoría parece ser la medida más adecuada a la luz del análisis de los textos relativos al zakat. En suma, Dios Altísimo vinculó el zakat a las ocho categorías mencionadas y lo destinó a ellas. No se puede entregar zakat a nadie que esté fuera de estas categorías. Sin embargo, destinarlo a estas ocho categorías no significa que deba distribuirse equitativamente entre todas ellas. Tampoco significa que, sea poco o mucho el zakat disponible, haya que dar algo a cada una. Más bien, significa que, en términos generales, el zakat está destinado a estas categorías. Quien esté obligado a pagar cualquier tipo de zakat cumple el mandato de Dios y queda liberado de la obligación impuesta por Él con solo entregarlo a cualquiera de estas categorías. Si se afirmara que, cuando el propietario de bienes posee una riqueza sujeta al zakat, es obligatorio distribuirla entre las ocho categorías mencionadas siempre que todas existan, esto sería, por un lado, una tarea sumamente difícil y ardua y, por otro, completamente contrario a la práctica seguida antiguamente por todos los musulmanes. Al distribuirlo entre todas las categorías, a veces la cantidad recibida podría ser tan insignificante que, aunque solo hubiera un tipo de necesidad, ninguna categoría se beneficiaría de ella; y si hubiera varias necesidades, beneficiarse sería aún más difícil. Así queda claro que el hecho de que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— ordenara a Salama ibn Sakhr tomar el zakat de todo Banu Zurayq y utilizarlo para pagar su expiación no demuestra que fuera obligatorio entregar zakat a todos. Además, en ninguna parte se ha encontrado una declaración que establezca que cada tipo de zakat deba distribuirse entre todas las categorías. Tampoco puede utilizarse como prueba de esta opinión el hadiz en el que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— ordenó a Mu‘adh recaudar el zakat de los ricos del Yemen y distribuirlo entre sus pobres, pues ese también era el zakat de un grupo de musulmanes, distribuido en términos generales entre las ocho categorías. Lo mismo se aplica al hadiz de Ziyad ibn al-Harith al-Sa‘di. Al mencionarlo, dijo: en la cadena de transmisión de ese hadiz figura ‘Abd al-Rahman Ziyad al-Afriqi, sobre quien varias personas han expresado opiniones diversas. Y aun suponiendo que dicho hadiz pudiera servir como prueba, dividir el zakat significa precisamente dividir las categorías de gasto del zakat; ese es también el significado evidente del versículo de la sura al-Tawba. Por eso el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— señaló dicho versículo (es decir, el versículo en el que se mencionan las ocho categorías de gasto del zakat). Si ese hadiz significara que el zakat debe dividirse y que ninguna parte puede gastarse sino en una categoría específica, entonces no sería lícito gastar en otra categoría el zakat destinado a una categoría cuyos miembros no existieran. Sin embargo, esto contradice el consenso de los musulmanes. Además, aun aceptando tal interpretación, se consideraría en relación con todo el zakat recaudado por el gobierno, no con el zakat correspondiente a cada categoría. Por tanto, no existe ninguna prueba que establezca la obligación de distribuir el zakat por separado entre cada categoría. Más bien, es lícito entregar una parte del zakat a ciertas categorías y otra parte a otras. Ahora bien, cuando el gobierno de un país reúne todo el zakat de ese país y hay personas de las ocho categorías que lo solicitan, los miembros de cada categoría tendrán derecho a la parte que Dios les ha asignado. No es obligatorio para el gobierno distribuir cantidades iguales entre todas las categorías, ni es necesario que entregue algo a los miembros de cada una. Por el contrario, puede dar más a una categoría que a otra, e incluso excluir por completo una categoría y distribuir el zakat entre las demás, si considera que en ello reside el beneficio del islam y de los musulmanes.
Por ejemplo, la zakat se había recaudado y estaba en poder del gobierno cuando, de repente, comenzó la yihad y se hizo indispensable proteger el islam de los ataques de los incrédulos y los rebeldes. En tal situación, es lícito gastar los fondos en los combatientes y darles prioridad, incluso si resulta necesario gastar toda la zakat en esta única categoría. Del mismo modo, cuando por el interés general se vuelve indispensable dar prioridad a una categoría distinta de los combatientes, se podrá gastar en esa categoría. Esta es la opinión más sólida.
48. Aquellos a quienes no es lícito darles zakat ni recibirla
Hasta aquí hemos explicado las categorías en las que se distribuye la zakat y quiénes tienen derecho a recibirla. Queda explicar las categorías para las que no es lícito recibir zakat y que no tienen derecho a ella. Son las siguientes:
1. Los incrédulos y los ateos. Los juristas están de acuerdo al respecto, pues se ha dicho en un hadiz: «Se tomará la zakat de los ricos de entre ellos y se distribuirá entre sus pobres». Este hadiz se refiere a los ricos y pobres musulmanes, no a los ricos y pobres de otras religiones. Ibn al-Mundhir dijo que todos los sabios que recuerda están de acuerdo en que no se debe dar ninguna parte de la zakat a los no musulmanes. Sin embargo, como ya he mencionado, son una excepción aquellos no musulmanes cuyos corazones se desea ganar. También es lícito darles caridad voluntaria, aparte de la zakat, pues Allah dijo:
ويُطْعِمُونَ الطَّعَامَ عَلَى حَيْهِ مِسْكِينَا وَيَتِيماً وأسيرًا .
«Por amor a Allah, alimentan al necesitado, al huérfano y al cautivo». (Sura Al-Insán: aleya 8)
En otro hadiz se dice: «Trata bien a tu madre», aunque su madre era idólatra.
2. Banu Hashim
Con esto se hace referencia a los descendientes de Alí, Aqil, Yafar, Abbas y Hariz. Ibn Qudama dijo: «No conocemos ninguna discrepancia sobre que el azaque no es lícito para los Banu Hashim».
El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «El azaque no es apropiado para los descendientes de Muhammad. El azaque es la suciedad o el desecho de la gente». En Sahih Muslim se narra de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él: «Hasan tomó un dátil del azaque. El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo inmediatamente: “Suéltalo, suéltalo. ¿Acaso no sabes que nosotros no comemos azaque ni limosna?”». Bujari y Muslim. Los sabios discrepan acerca de los Banu al-Muttalib. Según al-Shafií, tampoco les está permitido recibir el azaque procedente de aquellos bienes de los que se entrega directamente una parte como azaque, como los productos agrícolas, el ganado y los minerales, al igual que los Banu Hashim. Al-Shafií, Ahmad y Bujari narraron de Yubair ibn Mutim: «El día de la batalla de Jaibar, el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, repartió entre los Banu Hashim y los Banu al-Muttalib la parte destinada a los parientes, y no se la dio a los Banu Nawfal ni a los Banu Abd Shams. Entonces, Uzman ibn Affan y yo nos presentamos ante el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, y dijimos: “Oh, Mensajero de Allah, no negamos la dignidad que los Banu Hashim han alcanzado gracias a tu pertenencia a ellos, pero ¿cuál es la diferencia entre ellos y nosotros, sus hermanos, los Banu Abd al-Muttalib? A ellos les diste y a nosotros nos excluiste, aunque los parientes de ambas tribus son los mismos”. El Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: “No hay diferencia entre nosotros y los Banu al-Muttalib, ni en el islam ni en la época de la ignorancia. Ellos y nosotros somos uno”». Y entrelazó sus dedos.
Ibn Hazm dijo: «De esto se desprende que, jurídicamente, no está permitido hacer distinción alguna entre los Banu al-Muttalib y los Banu Hashim. Esto queda demostrado por la declaración explícita del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz. Por tanto, los Banu al-Muttalib son descendientes del propio Muhammad, que Allah lo bendiga y le conceda paz. Y puesto que son descendientes de Muhammad, les está prohibido».
Según Abu Hanifa, los Banu al-Muttalib pueden recibir el azaque. De Ahmad se han transmitido dos opiniones, una a favor y otra en contra. Y así como el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, declaró ilícito el azaque para los Banu Hashim, también lo declaró ilícito para sus esclavos liberados.
Abu Rafi, el esclavo liberado del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, envió a un hombre de los Banu Majzum a recaudar el azaque. Abu Rafi le dijo: “Llévame contigo para que pueda recibir una parte del azaque”. El recaudador respondió: “No, hasta que me presente ante el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, y le pregunte sobre este asunto”. Entonces fue ante el Mensajero de Allah y le preguntó. El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: “El azaque no es lícito para nosotros, y los esclavos liberados de cualquier tribu pertenecen a esa misma tribu”». Ahmad, Abu Dawud y Tirmidhi.
Los sabios discrepan sobre las limosnas voluntarias: ¿son lícitas o ilícitas para los Banu Hashim?
Al-Shawkani resumió las opiniones al respecto y dijo: «De las palabras del Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, “la limosna no es lícita para nosotros”, se desprende claramente que toda limosna, tanto obligatoria como voluntaria, es ilícita. Al-Jattabi y otros dijeron que existe consenso en que toda limosna es ilícita para el Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz. También dijo que varias personas transmitieron de al-Shafií una opinión distinta acerca de la limosna voluntaria, y asimismo se ha transmitido una opinión de Ahmad. Ibn Qudama dijo: “Lo que se ha transmitido de Ahmad no es explícito”. Sin embargo, según la mayoría de los hanafíes, los hanbalíes y muchos zaidíes, está permitido que los descendientes del Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, reciban limosnas voluntarias, pero no el azaque. Esto se debe a que lo que les está prohibido es la suciedad de la gente, y esta es el azaque, no la limosna voluntaria. Según la transmisión auténtica, esta es también la opinión de los shafiíes. En la obra Al-Bahr se dice: “La limosna voluntaria se considera una categoría distinta debido a su semejanza con los obsequios, las donaciones y los legados piadosos”. Abu Yusuf y Abu al-Abbas dijeron: “La limosna voluntaria también es ilícita para ellos, al igual que la limosna obligatoria, porque el hadiz sobre este asunto no distingue entre ambos tipos de limosna”. Esta es la opinión preferible».
3-4. El padre y los hijos
Los juristas han coincidido en que no está permitido dar el zakat a la madre, el padre, el abuelo, la abuela, el hijo, el nieto, la hija ni los hijos de la hija. Esto se debe a que quien paga el zakat tiene la obligación de mantener a sus ascendientes y descendientes. Aunque sean pobres, puesto que él es rico, ellos también son considerados ricos por esa relación; por tanto, cuando se les da el zakat, él mismo se beneficia. De este modo, se perjudica la obligación de manutención que recae sobre él.
El imán Malik excluyó al abuelo, la abuela y los nietos y nietas. Permitió darles el zakat para quedar exento de la obligación de mantenerlos. Esto, por supuesto, se aplica cuando son pobres. Si son ricos y participan en la guerra como soldados voluntarios, se les puede dar zakat de la categoría «en el camino de Allah». Del mismo modo, si están endeudados, se les puede dar zakat de la categoría de los endeudados, pues no está obligado a pagar sus deudas. Asimismo, si trabajan como empleados del departamento del zakat, también se les puede dar zakat de esa categoría. Según Ibn Taymiyya, es lícito dar zakat a los padres cuando uno es incapaz de mantenerlos y ellos necesitan del zakat.
5. La esposa
Ibn al-Mundhir dijo: Los eruditos han coincidido en que el esposo no puede dar el zakat a su esposa, pues la obligación de mantenerla recae sobre él. Por ello, al igual que los padres, ella no necesita del zakat, ya que el esposo está obligado a proporcionarle todo lo que necesita para su manutención, y los hijos están obligados a mantener a sus padres. Sin embargo, si la esposa está endeudada, él puede darle zakat de la categoría de los endeudados para que pueda pagar su deuda.
6. Gastar los fondos del zakat en obras para acercarse a Allah
No está permitido gastar los fondos del zakat en ninguna obra de acercamiento a Allah que no sea una de las ocho categorías mencionadas en el versículo de la sura At-Tawba sobre la entrega del zakat. Por consiguiente, no se puede dar zakat para reconstruir mezquitas, reparar caminos, aumentar la capacidad para agasajar a los huéspedes, enterrar a los muertos ni para actividades semejantes.
Abu Dawud dijo: Oí que le preguntaron a Ahmad si podía prepararse el sudario de los muertos con fondos del zakat. Él respondió que no. Del mismo modo, tampoco se puede pagar con el zakat la deuda de una persona muerta. (Esto se debe a que el endeudado está muerto y no se le puede dar nada; y si se le da al acreedor, se le estaría dando al acreedor, no al endeudado.) Con el zakat se puede pagar la deuda de una persona viva, no la de una persona muerta, pues el muerto no puede estar endeudado. Le preguntaron: «Entonces, ¿se puede dar a su familia?». Ahmad respondió: «Si su familia tiene deudas, entonces sí se les puede dar».
49. ¿Quién se encargará de recaudar y distribuir el zakat?
El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) enviaba representantes para recaudar el zakat y distribuirlo entre quienes tenían derecho a recibirlo. Abu Bakr y Umar (que Allah esté complacido con ambos) también enviaban representantes.
En los bienes cuyo valor se tasaba, el zakat debía pagarse según su valor, como en el caso de las mercancías comerciales, el oro, la plata y los bienes valiosos enterrados; no había diferencia entre estos dos tipos de bienes. Después, cuando Uthmán se convirtió en califa, también siguió aplicando este procedimiento durante algún tiempo. Pero cuando observó que los bienes sujetos a tasación aumentaban continuamente y consideró que seguir este procedimiento resultaba excesivamente difícil para los musulmanes y que investigarlos perjudicaba a sus propietarios, encomendó a los propios dueños de los bienes la responsabilidad de pagar el zakat.
Los juristas han coincidido en que, cuando el zakat se paga de bienes sujetos a tasación, sus propietarios deben encargarse personalmente de pagarlo. Saib ibn Yazid dijo: «Oí a Uthmán ibn Affán pronunciar un sermón de pie en el púlpito del Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz): “Este es el mes de pagar vuestro zakat. Si alguno de vosotros tiene una deuda, que la pague, para que vuestros bienes queden libres de deudas y podáis pagar el zakat de ellos”». —Al-Bayhaqi.
An-Nawawi dijo: Esta es la opinión unánime. Nuestros imanes han mencionado que existe consenso al respecto. Aunque los propietarios mismos tienen derecho a pagar el zakat de los bienes sujetos a tasación, surge la cuestión de si es mejor que ellos mismos lo distribuyan o que lo entreguen al Gobierno para que este lo distribuya. Según los shafiíes, si el Gobierno es justo, es mejor entregárselo a él. Según los hanbalíes, es mejor que el propietario lo distribuya por iniciativa propia. Sin embargo, también será válido confiarlo al Gobierno. En cuanto a los bienes cuyo zakat se paga directamente con una parte de esos mismos bienes, según los malikíes y los hanafíes, el Gobierno y sus representantes tienen derecho a recaudarlo y distribuirlo. En cambio, según los shafiíes y los hanbalíes, el procedimiento para recaudar y distribuir el zakat es uno y el mismo en ambos tipos de bienes.
50. Entrega del zakat para su distribución
Cuando el gobernante de los musulmanes sigue los principios islámicos, es lícito entregarle el zakat, sea justo u opresor. El propietario quedará exento de su responsabilidad simplemente entregándole el zakat. Pero si se observa que el Gobierno no distribuye el zakat entre las personas o en las categorías apropiadas, es mejor que el propietario lo distribuya por sí mismo en las categorías apropiadas. Naturalmente, la situación es distinta si el Gobierno o un funcionario gubernamental lo exige y se lo lleva. Al entregar el zakat a una persona pobre, no es necesario decir: «Esto es el zakat». Basta con entregárselo, ya sea que quien paga el zakat lo entregue directamente o a través del Gobierno.
1. Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: Un hombre de Banu Tamim acudió al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) y le dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Cuando entregue el zakat a tu representante, ¿será eso suficiente para mí?». El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Sí. Cuando entregues el zakat a mi representante, quedarás exento de tu responsabilidad y recibirás su recompensa. Y quien altere algo de ello cargará con su pecado». —Ahmad.
2. Se narró de Ibn Masud (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Después de mí surgirán el egoísmo y muchas cosas que os resultarán desconocidas y desagradables». La gente dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué nos ordenas hacer?». Él dijo:
Dad lo que os corresponde y pedid a Allah lo que os corresponde». —Bujari y Muslim.
3. Wa’il ibn Hujr dice: Un hombre le preguntó al Mensajero de Allah: «¿Habéis considerado
qué haremos si alguna vez se nos impone un gobernante que solo reclame lo que le corresponde y nos niegue lo que nos corresponde? Él respondió: «Escucharéis sus órdenes y le obedeceréis, pues ellos serán responsables de sus actos y vosotros seréis responsables de los vuestros». —Muslim. Al-Shawkani dijo: Según la mayoría de los ulemas, estos hadices demuestran que es lícito entregar la zakat incluso a los gobernantes injustos y que, al entregársela, la obligación de la zakat queda cumplida. Sin embargo, esto se aplica a los gobernantes musulmanes de los países musulmanes. En cuanto a si se puede entregar la zakat a los gobiernos modernos existentes, el jeque Rashid Rida dijo:
«En nuestra época, en la mayoría de los países no existe un gobierno islámico de los musulmanes que invite a la gente al islam, aplique las disposiciones islámicas, combata la propaganda contraria al islam y haga yihad para defender el islam y a los musulmanes, lo cual, según las circunstancias, es fard ‘ayn (una obligación individual para cada persona) o fard kifaya (una obligación colectiva que queda cumplida por todos cuando algunos la realizan); que haga efectivos los preceptos islámicos de paz; recaude la zakat ordenada por Allah y la gaste en sus categorías establecidas. Más bien, la mayoría de los países musulmanes han caído bajo el dominio de países imperialistas. En algunos de ellos hay gobernantes musulmanes a quienes los extranjeros utilizan como títeres, en nombre del islam, para someter al pueblo a las cadenas de la esclavitud. Incluso los utilizan para perjudicar al islam, y esos gobernantes, valiéndose de su influencia, autoridad y riqueza, ejercen arbitrariamente el poder sobre actividades religiosas como la zakat, la sadaqa y el waqf, entre otras. No es lícito entregar ni un solo céntimo de la zakat a tales gobiernos, cualquiera que sea el título o la religión de los presidentes de esos Estados. En cambio, en aquellos países musulmanes cuyos gobernantes obedecen al islam y en cuyo tesoro los extranjeros no ejercen autoridad pasando por encima de los gobernantes, es obligatorio entregar directamente la zakat al gobierno —como la zakat de los cultivos, los frutos y el ganado—; asimismo, si el gobierno lo exige, es obligatorio entregarle la zakat del oro y la plata. Según los juristas, en esos países se puede entregar la zakat a los gobernantes, aunque en algunos casos sean autocráticos y opresores».
51. Es recomendable entregar la zakat a las personas rectas
Si un musulmán pertenece a una de las ocho categorías establecidas y tiene derecho a recibirla, se le debe entregar la zakat, ya sea una persona recta o un fasiq, es decir, una persona inmoral (se llama fasiq a quien incurre en pecados graves o se habitúa a cometer pecados menores). Sin embargo, si se sabe con certeza que mediante ella podrá realizar algún acto ilícito, no se le debe dar, para que no adquiera la capacidad de cometerlo. Pero si no se sabe nada al respecto y se sabe que se beneficiará de ella, entonces se le puede dar. Es mejor que quien entrega la zakat elija para recibirla a un erudito piadoso, una persona benéfica y alguien dotado de cualidades humanas.
Abu Sa‘id al-Judri narró que el Mensajero de Allah dijo: «El ejemplo del creyente y de la fe es como el de un caballo atado a una estaca. Por mucho que se mueva en las cuatro direcciones, al final vuelve junto a la estaca». (Es decir, el siervo se aleja de la fe al abandonar las buenas obras que esta exige. Aunque se arrepiente de haberlas abandonado, decide no volver a abandonarlas en el futuro y retorna a la fe, igual que el caballo vuelve junto a su estaca). El creyente a veces comete un error, pero vuelve a la fe. Por tanto, alimentad a los creyentes temerosos de Allah y virtuosos. —Ahmad.
Ibn Taymiyya dijo: Si la persona necesitada de ayuda no reza, no se le debe dar nada hasta que se arrepienta y sea constante en la oración. Esta opinión de Ibn Taymiyya es correcta, pues abandonar la oración es un pecado muy grave, y no puede ser lícito ayudar a quien está implicado en un pecado tan grave hasta que se arrepienta.
También se considerará que quienes se entregan a actividades vanas y sin sentido —personas temerarias que no se abstienen de las malas acciones ni se apartan de ninguna desviación, cuya conciencia se ha corrompido, cuya naturaleza se ha pervertido y cuyos buenos sentimientos y malas inclinaciones se han vuelto inactivos— no son aptos para recibir el zakat, al igual que quienes no rezan, salvo que ello pueda atraerlos hacia el camino recto, impulsarlos a la purificación espiritual y reavivar en ellos el fervor religioso y la motivación para las buenas obras.
52. Está prohibido que quien entrega el zakat compre los bienes que ha dado como zakat
El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió a quien entrega el zakat comprar aquello que había dado como zakat por Allah, del mismo modo que prohibió a los emigrantes (muhayirun) regresar a La Meca después de haber emigrado y abandonado dicha ciudad. Se narró de Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con él) que Umar (que Allah esté complacido con él) entregó un caballo a un hombre para combatir por la causa de Allah. Después vio que aquel caballo estaba en venta y quiso comprarlo. Al preguntarle al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), este le dijo: «No lo compres ni recuperes la limosna que has dado». —Bujari, Muslim, Abu Dawud y Nasa’i.
An-Nawawi dijo: Esta prohibición no indica que sea ilícito, sino que indica que es makruh. Por tanto, quien haya dado algo a alguien como zakat o sadaqa, o como expiación, voto o cualquier otra donación voluntaria semejante, considera makruh —es decir, indeseable— comprarlo de la persona a quien se lo dio. No es apropiado volver a ser voluntariamente propietario de dicho bien, ya sea comprándolo o por cualquier otro medio. Sin embargo, si se convierte en su propietario por herencia, no será makruh. Ibn Battal dijo: A la luz de este hadiz de Umar (que Allah esté complacido con él), la mayoría de los sabios considera indeseable que una persona compre la sadaqa que ella misma dio. Pero Ibn al-Mundhir dijo: Hasan, Ikrima, Rabi’a y Al-Awza’i permitieron comprar los bienes dados como sadaqa. Ibn Hazm dio preferencia a esta opinión. La fundamentó en el hadiz de Abu Sa’id al-Judri (que Allah esté complacido con él), en el que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El zakat no es lícito para ningún rico, excepto para cinco personas: el combatiente en la causa de Allah, el empleado encargado del zakat, el endeudado, quien compra con su propio dinero los bienes dados como zakat o sadaqa, y aquel que tenía un vecino pobre, le dio zakat y luego ese pobre le regaló al rico dichos bienes del zakat». Si se entrega el bien como zakat, el zakat queda cumplido, tanto si el beneficiario toma posesión de él como si no. Sin embargo, si alguien da el zakat con la condición de que el beneficiario se lo devuelva como pago de una deuda, el zakat no se considerará cumplido y, por consenso, no quedará exento de la obligación del zakat; asimismo, por consenso, la deuda tampoco quedará saldada. Si ambos tienen esa intención, pero no se impone tal condición, será lícito por consenso y el zakat se considerará cumplido. Y si el beneficiario se lo devuelve como pago de la deuda, quedará libre de ella.
55. El traslado del zakat
Los juristas han llegado a un consenso sobre la permisibilidad de trasladar el zakat de una ciudad a otra para entregarlo a quienes tienen derecho a recibirlo, si entre los habitantes de la ciudad de quien entrega el zakat no hay nadie que lo necesite. Pero si los miembros de su clan o los habitantes de su ciudad lo necesitan, numerosos hadices afirman de manera inequívoca que el zakat de cada ciudad debe distribuirse entre los pobres de esa misma ciudad y no puede enviarse a otra. Esto se debe a que el objetivo del zakat es aliviar la pobreza de los pobres de cada ciudad. Si, pese a la existencia de pobres en una ciudad, se permitiera trasladar el zakat de ella a otra ciudad, ello equivaldría a dejar a los pobres de la primera ciudad a merced de las garras de la pobreza. Ya se ha mencionado en el hadiz de Mu’adh: «Infórmales de que Allah les ha impuesto el zakat, que se toma de los ricos de entre ellos y se distribuye entre los pobres de entre ellos».
Abu Yuhaifa dijo: «El recaudador del zakat del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) vino a nosotros. Recaudó el zakat de los ricos y lo distribuyó entre los pobres. Yo era un muchacho huérfano, y me dio una camella joven». —Tirmidhi. También se narró de Imran ibn Husayn que fue nombrado recaudador del zakat. Cuando regresó, le preguntaron: «¿Dónde están los bienes recaudados?». Respondió: «¿Acaso me enviaron para estos bienes? Recaudé el zakat en los mismos lugares donde lo recaudábamos en tiempos del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y lo distribuí en los mismos lugares donde lo distribuíamos». —Abu Dawud e Ibn Maya. Tawus dijo: «En la carta de Mu’adh estaba escrito: “A quien se traslade de una ciudad a otra, su zakat y su ushr se distribuirán en la ciudad donde vivan sus familiares”». —Sunan de al-Athram.
A partir de estos hadices, los juristas han demostrado que el zakat de cada ciudad debe distribuirse entre los pobres de esa misma ciudad. Sin embargo, como se ha mencionado anteriormente, si los habitantes de la ciudad de quien entrega el zakat no necesitan recibirlo, es lícito trasladarlo a las personas aptas de otra ciudad. Los juristas están de acuerdo en este punto. No obstante, los hanafíes dijeron: trasladar el zakat a otra ciudad es makruh. Pero no será makruh entregarlo a familiares pobres que vivan en otra ciudad, pues con ello se honrará a los parientes. Asimismo, no será makruh trasladarlo si en otra ciudad hay un grupo de personas más necesitadas que los habitantes de su propia ciudad, o si trasladarlo a otra ciudad beneficia más a los musulmanes. Del mismo modo, no será makruh trasladarlo de un país no musulmán a un país musulmán, a quienes se dedican al estudio de las ciencias islámicas, o enviarlo por adelantado antes de que termine el año.
Según los shafiíes, solo se permite enviar el zakat a otra ciudad si en la ciudad donde se hizo obligatorio no hay personas aptas para recibirlo. Si las hay, debe distribuirse allí y no está permitido enviarlo a otra ciudad. La razón es lo que se narró de Amr ibn Shuayb: desde que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, envió a Muaz ibn Yabal hasta la muerte del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, este permaneció con las tropas. Después se presentó ante Umar. Umar, que Allah esté complacido con él, lo envió de regreso a su cargo anterior. Entonces Muaz envió a Umar el zakat de la gente. Umar expresó su descontento y dijo: «No te envié para recaudar el zakat, la sadaqa y la yizia. Te envié únicamente para recaudar el zakat de los ricos y distribuirlo entre los pobres». Muaz dijo: «Te lo envié porque no encontré a nadie que aceptara el zakat de mi parte». Al año siguiente, Muaz envió a Umar una cantidad mayor de zakat. Aun así, ambos intercambiaron palabras como la vez anterior. Al tercer año, Muaz volvió a enviarle a Umar todo el zakat. Umar reaccionó nuevamente como antes. Muaz dijo: «No encontré a nadie que aceptara el zakat». Abu Ubayd dijo: «El imam Malik ha afirmado que no está permitido enviar el zakat a una ciudad salvo que allí surja una necesidad. En tal caso, la autoridad enviará allí el zakat tras examinar la situación. Según los hanbalíes, el zakat de una ciudad no puede enviarse a un lugar tan distante que para llegar a él sea necesario acortar la oración. Debe distribuirse en el lugar donde se hizo obligatorio el zakat o cerca de él, a una distancia inferior a la que permite acortar la oración».
Abu Dawud dijo: Le preguntaron a Ahmad sobre enviar el zakat de una ciudad a otra. Él respondió: «No está permitido». Le dijeron: «¿Y si allí tiene familiares el que entrega el zakat?». Respondió: «No; sin embargo, si los pobres de su propia ciudad no lo necesitan, puede trasladarlo». Como prueba se mencionó el hadiz de Abu Ubayd citado anteriormente.
Ibn Qudama dijo: Si alguien contradice esta opinión y lo envía a otra ciudad, según la mayoría de los sabios su zakat será válido. Si quien entrega el zakat se encuentra en una ciudad y sus bienes están en otra, se tendrá en cuenta la ciudad donde se encuentran los bienes. Esto se debe a que los bienes son la causa de que el zakat sea obligatorio y la atención de sus beneficiarios se dirige hacia ellos. Pero si parte de los bienes está en la ciudad donde reside y el resto en otra ciudad, distribuirá todo el zakat en la ciudad donde reside. Esta es la norma del zakat. En cuanto a la norma de la fitra, debe distribuirse allí donde se hace obligatoria, tanto si sus bienes se encuentran allí como si no.
56. Cuando se comete un error al distribuir el zakat
Ya se ha explicado quiénes tienen derecho al zakat y para quiénes está prohibido. Pero si quien entrega el zakat, por error, se lo da a alguien para quien está prohibido y, por ignorancia, excluye a quien tiene derecho a recibirlo, y después se da cuenta de su error, ¿habrá cumplido con su zakat o este seguirá siendo una deuda a su cargo, de modo que deberá entregarlo nuevamente a quienes corresponda? Existe una diferencia de opinión entre los juristas al respecto.
Según Abu Hanifa, Muhammad, Hasan y Abu Ubayd, habrá cumplido con su zakat y no tendrá que entregarlo nuevamente.
Muan ibn Yazid dijo: Mi padre salió con la intención de entregar algunos dinares como sadaqa y los dejó con un hombre en la mezquita. Yo llegué, tomé aquellos dinares y se los llevé a mi padre. Él dijo: «Yo no tenía la intención de dártelos». Entonces llevé el asunto, como parte en disputa, ante el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él. El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Oh, Yazid, recibirás según lo que hayas tenido la intención de hacer. Y tú, Muan, conservarás lo que has tomado». —Ahmad y Al-Bujari.
Aunque existe la posibilidad de que la sadaqa mencionada en el hadiz fuera voluntaria, la palabra «lo que» tiene un significado general. Por tanto, ya sea voluntaria u obligatoria, la norma será la misma.
Como prueba de ello, también se menciona otro hadiz de Abu Huraira. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Un hombre de los hijos de Israel se prometió: “Esta noche daré caridad sin falta”. Luego salió con su caridad. Sin darse cuenta, se la dio a un ladrón. La gente comenzó a decir: “Esta noche un ladrón ha recibido caridad”. Entonces el hombre dijo: “¡Oh, Allah! A Ti pertenece la alabanza”. Volvió a prometerse: “Esta noche daré caridad sin falta”. Luego salió con su caridad y, sin darse cuenta, se la dio a una mujer adúltera. La gente volvió a decir: “Esta noche una mujer adúltera ha recibido caridad”. El hombre dijo: “¡Oh, Allah! A Ti pertenece toda la alabanza, aunque haya dado caridad a una adúltera. Sin duda volveré a dar caridad”. Luego salió con su caridad y, sin darse cuenta, se la dio a un hombre rico. La gente volvió a decir: “Hoy un hombre rico ha recibido caridad”. Entonces el hombre dijo: “¡Oh, Allah! Te alabo por haber dado caridad a un ladrón, a una adúltera y a un hombre rico”. Después, aquel hombre vio en sueños a alguien que le decía: “En cuanto al ladrón al que diste caridad, quizá eso le ayude a corregirse y abandonar el robo. La mujer adúltera quizá se arrepienta de su adulterio al recibir la caridad. Y el hombre rico quizá aprenda una lección y dé caridad de la riqueza que Allah le ha concedido”. —Ahmad, Bujari y Muslim.
Y el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— le dijo a quien le pidió caridad: «Si eres uno de esos ocho, te daré lo que te corresponde». También dio zakat a dos hombres sanos, fuertes y capaces de trabajar, y les dijo: «Si queréis, puedo dároslo». Sin embargo, en el zakat no hay derecho para ningún rico, ni para una persona sana, fuerte y capaz de ganarse la vida».
En Al-Mugni se afirma: Si la solvencia económica fuese el criterio considerado, no se habría limitado a decírselo a ellos.
La opinión del imán Málik, al-Shafi‘i, Abu Yusuf, al-Zawri e Ibn al-Mundhir es que, una vez descubierto el error, el zakat entregado a una persona que no lo merece no se considera cumplido, y debe darse nuevamente a una persona elegible. Esto se debe a que entregó el zakat obligatorio a quien no tenía derecho a él; por tanto, no quedó exento de su responsabilidad. Es como tomar prestado algo de una persona y, en vez de devolvérselo a ella, devolvérselo a otra: la deuda no queda saldada. Del imán Ahmad se han transmitido dos opiniones. Si se dio zakat a alguien creyendo que era rico y luego se demuestra que efectivamente era rico, según una transmisión se considera cumplido, y según otra no. Pero si se descubre que la persona a quien se dio el zakat no era apta para recibirlo —por ejemplo, era un esclavo, un incrédulo, un hachemí o un pariente del donante—, el zakat no se considera cumplido. En este caso solo se ha transmitido una opinión del imán Ahmad. La razón es que, aunque se puede identificar a los demás, no es posible saber con certeza quién es rico y quién es pobre. Allah dice: «El ignorante los considera ricos debido a su abstinencia de pedir».
57. Dar públicamente el zakat o la caridad
Está permitido entregar públicamente el zakat y la caridad. Sin embargo, hay que tener cuidado de no hacerlo con la intención de presumir ante la gente. No obstante, dar caridad en secreto es lo mejor. Allah, exaltado sea, dijo:
إن تبدوا الصَّدَقَاتِ فَنِعِمَاعِي وَإِن تَعْفُوهَا وَتُؤْتُوهَا الْفُقَرَاءَ فَهُوَ خَيْرٌ لَكُمْ.
«Si dais caridad públicamente, está bien; pero si la dais en secreto y a los pobres, eso es mejor para vosotros». (Sura al-Baqara: aleya 271)
Ahmad, Bujari y Muslim narraron de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el día en que no habrá otra sombra aparte de la sombra de Allah, Allah dará refugio bajo Su sombra a siete personas: 1. un gobernante o líder justo; 2. un joven que haya crecido en la obediencia a Allah; 3. una persona cuyo corazón esté ligado a la mezquita; 4. dos personas unidas por un vínculo de afecto por Allah, que se reúnen por Allah y se separan por Allah; 5. una persona que da caridad tan secretamente que su mano izquierda no sabe lo que ha dado su mano derecha; 6. una persona que recuerda a Allah en soledad y cuyos dos ojos se llenan de lágrimas; y 7. una persona a quien una mujer hermosa y noble invita hacia sí con una mala intención, pero él dice: «Temo a Allah».
58. El zakat al-fitr (fitra)
La limosna que debe darse con motivo del Eid al-Fitr al final de Ramadán es la zakat al-fitr. Es obligatoria para todo musulmán, ya sea menor o mayor, hombre o mujer, libre o esclavo.
Al-Bujari y Muslim narraron de Umar, que Allah esté complacido con él: «El Mensajero de Allah estableció la fitra de Ramadán en un sa‘ de dátiles o un sa‘ de trigo para todo musulmán libre o esclavo, hombre o mujer, menor o mayor».
Propósito de la fitra: La obligación de la fitra fue establecida en el mes de Sha‘ban del segundo año de la Hégira, para purificar al ayunante, pues durante el ayuno quizá haya cometido alguna acción reprobable u obscena. Además, mediante ella se ayuda en cierta medida a los pobres y necesitados.
Abu Dawud, Ibn Mayah y al-Daraqutni narraron de Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah estableció la fitra para purificar al ayunante de las palabras y acciones vanas y obscenas, y para alimentar al pobre. Quien la entregue antes de la oración del Eid, para él será una purificación; y quien la entregue después de la oración, para él será una limosna ordinaria».
¿Sobre quién es obligatoria la fitra? La fitra es obligatoria para todo musulmán libre que posea, además del alimento de un día y una noche para sí mismo y su familia, la cantidad de un sa‘ de alimento. Debe darla por sí mismo y por todos aquellos cuyo sustento está bajo su responsabilidad, como su esposa, sus hijos, sus hijas y sus sirvientes. (Según las escuelas de Malik, al-Shafi‘i y Ahmad, basta con tener un sa‘ de alimento además de la comida de un día y una noche de la familia para que la fitra sea obligatoria. Al-Shawkani dijo: Esta es la opinión correcta. Según los hanafíes, es condición poseer el nisab de la zakat).
Cantidad de la fitra: La cantidad obligatoria de la fitra es un sa‘ de trigo, cebada, dátiles, pasas, iqit (leche seca sin haberle extraído la mantequilla), arroz, maíz y otros alimentos considerados básicos. (Un sa‘ equivale a cuatro mudd; un mudd equivale a dos puñados de una persona adulta de tamaño medio, es decir, la cantidad contenida en un recipiente pequeño o grande, más un tercio de otro recipiente, o la cantidad de dos recipientes. Abu Hanifa también permitió entregar el valor de un sa‘. Según él, si quien entrega la fitra la da en trigo, esta se cumple incluso entregando medio sa‘.)
Abu Sa‘id al-Judri, que Allah esté complacido con él, dijo: «Mientras el Mensajero de Allah estuvo vivo, dábamos por cada adulto, menor, persona libre o esclavo un sa‘ de cereal, un sa‘ de iqit, un sa‘ de cebada, un sa‘ de dátiles o un sa‘ de pasas. Continuamos haciéndolo así hasta que Muawiya vino para realizar el hayy o la ‘umra. Muawiya llegó y habló con la gente desde el púlpito. Dijo: “Considero que medio sa‘ de trigo sirio equivale a un sa‘ de dátiles”. La gente aceptó esto. Pero Abu Sa‘id dijo: “Mientras viva, seguiré entregando un sa‘”». Lo registraron todas las colecciones de hadices. Al-Tirmidhi dijo: Algunos eruditos sostienen esta opinión, es decir, entregar un sa‘ de todo. Esta es la opinión de al-Shafi‘i e Ishaq. Algunos eruditos dicen que debe entregarse un sa‘ de todo excepto trigo, del cual basta con medio sa‘. Esta es también la opinión de Sufyan, Ibn al-Mubarak y los habitantes de Kufa.
¿Cuándo se vuelve obligatoria la fitra? Los juristas están de acuerdo en que la fitra se vuelve obligatoria al final de Ramadán. Sin embargo, discrepan sobre el momento exacto. Una de las opiniones transmitidas de al-Thawri, Ahmad, Ishaq, al-Shafi‘i y Malik sostiene que se vuelve obligatoria al ponerse el sol de la noche del Eid al-Fitr (el último día de Ramadán), pues ese es el momento en que concluye el ayuno de Ramadán. Abu Hanifa, al-Layth, la opinión anterior de al-Shafi‘i y la segunda opinión de Malik sostienen que la fitra se vuelve obligatoria al salir el sol del día del Eid.
La consecuencia de esta discrepancia se manifiesta en el caso del niño que nace antes del alba del día del Eid o después de la puesta del sol. ¿Es obligatorio ofrecer la fitra por él? Según la primera opinión, no es obligatorio, pues nació después del momento en que se hizo obligatoria. Según la segunda opinión, sí es obligatorio, pues nació antes del momento en que se hizo obligatoria.
¿Está permitido dar la fitra antes del momento en que se hace obligatoria? Según la mayoría de los juristas, está permitido darla uno o dos días antes del Eid. Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah nos ordenó dar la fitra antes de ir a la oración del Eid». Nafi‘ dijo: «Ibn Umar solía dar la fitra uno o dos días antes del Eid». También existe discrepancia sobre si está permitido darla aún antes. Según Abu Hanifa, está permitido dar la fitra antes de Ramadán. Al-Shafi‘i dijo: «Está permitido darla antes del primer día del mes». Según la opinión conocida de Malik y Ahmad, está permitido darla uno o dos días antes. Los imames están de acuerdo en que, una vez que la fitra se hace obligatoria, retrasar su entrega no anula la obligación; por el contrario, esta permanece como una deuda que debe pagarse. Incluso debe pagarse antes de la muerte. Todos, excepto Ibn Sirin y al-Naji, están de acuerdo en que no está permitido dar la fitra después de que haya transcurrido el día del Eid. Según ellos, puede darse hasta el final del día de Eid al-Fitr. Según Ibn Sirin y al-Naj‘i, también está permitido darla después del día del Eid. Ahmad dijo: «Espero que no haya inconveniente en darla después del día del Eid». Ibn Ruslan dijo: «Dar la fitra después del día del Eid es ilícito por consenso, pues es una forma de zakat. Por tanto, retrasarla necesariamente implica pecado, del mismo modo que es pecado retrasar la oración más allá de su tiempo establecido». Ya se ha mencionado el hadiz: si la fitra se da antes de la oración del Eid, es una limosna aceptada; si se da después de la oración, es una limosna ordinaria (que puede darse y se da en cualquier momento).
¿Quiénes reciben la fitra? Quienes tienen derecho a recibir el zakat son también quienes tienen derecho a recibir la fitra; es decir, las ocho categorías mencionadas en el versículo de la sura At-Tawba. De estas categorías, los pobres son los que tienen mayor prioridad. Ya se ha mencionado anteriormente el hadiz: «El Mensajero de Allah estableció la fitra para purificar al ayunante de las palabras y acciones vanas y obscenas, y para alimentar a los pobres».
Al-Bayhaqi y al-Daraqutni narraron, de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah estableció la fitra y dijo: «Dadles a los pobres suficiencia en este día». En otra narración: «Librad a los pobres, en este día, de tener que pedir de casa en casa».
El lugar donde debe entregarse la fitra se ha tratado en el capítulo relativo al traslado del zakat.
Zuhri, Abu Hanifa, Muhammad e Ibn Shabruma permitieron dar la fitra a ciudadanos no musulmanes, pues Allah, exaltado sea, ha dicho:
لا يَنْهَاكُمُ اللَّهُ عَنِ الَّذِينَ لَمْ يُقَاتِلُوكُمْ فِي الدِّينِ وَلَمْ يُخْرِجُوكُمْ مِنْ دِيَارِكُمْ أَن تَبَرُوم وَتُقْسِطُوا إِلَيْمِرُ إِنَّ اللَّهَ يُحِبُّ الْمُقْسِطِينَ .
«Allah no os prohíbe mostrar benevolencia y actuar con justicia hacia quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares. Ciertamente, Allah ama a quienes actúan con justicia». (Sura Al-Mumtahana, aleya 8)
59. ¿Es obligatorio conceder algún otro derecho además del azaque de los bienes?
El islam mantiene una visión realista respecto a los bienes. Desde su perspectiva, los bienes son las venas y arterias de la vida, así como el sostén del individuo y de la comunidad. Dios ha dicho:
وَلَا تُؤْتُوا السُّفَهَاءَ أَمْوَالَكُمُ الَّتِي جَعَلَ اللهُ لَكُمْ قِيَامًا.
«No confiéis vuestros bienes a los insensatos, bienes que Dios ha establecido para vuestro sustento». (Sura an-Nisá, aleya 5)
De esto se entiende que la distribución del azaque debe realizarse de tal manera que se cubran la alimentación, la vestimenta, la vivienda y todas las demás necesidades básicas de cada persona, cuya satisfacción es indispensable, de modo que no quede en la sociedad ninguna persona que desperdicie sus bienes y carezca de sustento. El sistema del azaque es el mejor medio para lograr prosperidad en la distribución de los bienes. Por un lado, limita el lujo de los ricos y, por otro, eleva a los pobres al nivel de la suficiencia, eliminando de sus vidas la angustia y el dolor de la privación.
El azaque no es una muestra de compasión que el rico ofrece al pobre. Más bien, es un derecho de este, que Dios ha depositado en manos del rico para que lo entregue a quien le corresponde. De aquí se demuestra esta gran verdad: los bienes no son patrimonio exclusivo de los ricos, sino que pertenecen por igual a ricos y pobres. La racionalidad del sistema de distribución de los bienes obtenidos sin combate, es decir, del fai, se refleja en las palabras de Dios:كي لا يكون دولة بين الأغنياء منكر. «Para que no circule exclusivamente entre los ricos de vosotros». Es decir, el propósito de este sistema de distribución es que los bienes no circulen únicamente entre los ricos, sino que se distribuyan continuamente entre ricos y pobres.
El azaque es la parte de los bienes que constituye el derecho obligatorio de los pobres, cuando con ella se elimina la necesidad de los indigentes, se satisfacen las necesidades de los desamparados, se proporciona suficiencia a los afligidos, se sacia su hambre y se disipa su temor, otorgándoles paz y seguridad. Pero cuando el azaque no basta para cubrir las necesidades de los necesitados, estos tienen derecho a recibir de los bienes algo además del azaque. El único criterio para determinar los límites y la cantidad de este derecho es cubrir la necesidad. Por tanto, de los bienes de los ricos se tomará únicamente la cantidad necesaria para satisfacer las necesidades de los pobres.
Al-Qurtubí dijo: «La expresión “da de sus bienes movido por el amor a Dios” demuestra que, además del azaque, los pobres tienen un derecho sobre los bienes, y que la donación alcanza su plenitud mediante el cumplimiento de ese derecho. Algunos dicen que en esta aleya “da” se refiere al azaque obligatorio. Sin embargo, la opinión más sólida es que se refiere a un derecho adicional al azaque.»
Ad-Daraqutni narró de Fátima bint Qays: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Además de la zakat, la riqueza tiene un derecho correspondiente a los pobres». Después recitó esta aleya:
«No es virtud que volváis vuestros rostros hacia el este o hacia el oeste. La virtud consiste en creer en Allah, en el Último Día, en los ángeles, en todos los Libros y en todos los profetas y mensajeros; en dar bienes, por amor a Allah, a los parientes, a los huérfanos, a los necesitados, a los que piden ayuda y para liberar esclavos; en establecer la oración, entregar la zakat, cumplir los compromisos contraídos y ser pacientes en la pobreza, la enfermedad, la aflicción y durante los combates. Estos son los sinceros y estos son los piadosos». —Ibn Máya, at-Tirmidhi.
Aunque este hadiz es controvertido en cuanto a su cadena de transmisión, el contenido de esta aleya demuestra la autenticidad del hadiz. Esto se debe a que en la aleya se menciona la zakat junto con la oración. De ello se demuestra que la expresión «dar bienes por amor a Allah» que aparece aquí no se refiere a la zakat obligatoria. Si se refiriera a ella, la zakat se mencionaría dos veces.
Además, los eruditos han afirmado unánimemente que, cuando después de pagar la zakat surge alguna otra necesidad de los musulmanes, donar bienes para atenderla se convierte en un deber. Todos coinciden también con esta declaración del imán Málik, que respalda nuestra opinión anterior: «Aunque para liberar a los prisioneros musulmanes hubiera que gastar todos los bienes de los musulmanes, sería obligatorio liberarlos». En Tafsir al-Manar, al explicar esta aleya, se dice: «Es decir, dar bienes impulsado por el amor a Allah, o darlos a pesar del apego a la riqueza». El imán Shayj Muhammad Abduh dijo: «Esta donación es adicional a la zakat. Al igual que la zakat, también es una obra de bien sumamente necesaria y una virtud fundamental. Allí donde surja la necesidad de donar bienes, y surja en un momento en que todavía no le corresponda a alguien pagar la zakat, por ejemplo,
si, después de pagar la zakat y antes de que transcurra un año y llegue nuevamente el momento de pagarla, se ve a alguien en una situación de necesidad. Para este tipo de donación no se ha fijado ningún nisab ni cantidad determinada. Su cuantía depende de la capacidad. Supongamos que una persona solo posee un pan. Precisamente en ese momento aparece alguien que necesita tanto ese pan que, de no recibirlo, su vida no se salvaría. En cambio, el dueño del pan no lo necesita tanto, ni lo necesita tanto ninguno de aquellos cuyo sustento está obligado a proporcionar. En tal situación, es obligatorio donar el pan. Y no solo la persona afligida e indefensa tiene derecho a recibir ayuda. Allah, exaltado sea, ha ordenado a todo creyente que dé también a sus parientes de los bienes que no corresponden a la zakat. Cuando se gastan bienes por generosidad, compasión y fortalecimiento de los vínculos, si entre los parientes hay alguien rico, el corazón se inclina naturalmente hacia ellos con mayor compasión y misericordia que hacia cualquier otra persona. Sentir mayor dolor por la pobreza y el hambre de los parientes consanguíneos que por las de otros parientes es una característica innata del ser humano. Por el honor de un pariente consanguíneo se siente honrado, y por su deshonra se siente deshonrado. En cambio, quien desprecia los vínculos de sangre y adopta la actitud de que, sin importar cuánto sufran sus parientes cercanos, él debe vivir en su propia comodidad, se encuentra alejado tanto de su naturaleza innata como del islam, de la virtud y del bien. En cuanto a quien estrecha sus vínculos por amor a sus parientes, considera que sus derechos tienen mayor prioridad y que mantener la relación con ellos es una obra más noble.
En la aleya se trata el asunto de los huérfanos. Cuando muere el tutor de un huérfano, la responsabilidad de su tutela y cuidado recae naturalmente sobre los musulmanes acomodados y compasivos, para que su vida, sustento y educación no se vean perjudicados. Si se vieran perjudicados, se convertirían en una carga tanto para sí mismos como en una espina clavada en la sociedad.
Después se aborda el tema de los miskin, es decir, los grupos de personas extremadamente pobres. Aunque son incapaces de obtener los recursos necesarios para sus necesidades básicas, se conforman con un sustento muy escaso y se abstienen de pedir a los demás. Ayudar a estas personas y mostrarles compasión es un deber ineludible de toda persona capaz.
Después se menciona al «ibn as-sabil», es decir, al viajero que ha perdido las provisiones necesarias para el camino y, por ello, no puede reunirse con sus parientes o con su familia. El significado literal de «ibn as-sabil» es «hijo del camino», como si el camino fuera su madre, su padre y toda su familia. Es un término tan profundo y elocuente que ninguna otra palabra puede pretender igualarlo.
Al ordenar ayudar al viajero y mostrar compasión hacia él, el islam ha animado a las personas a viajar y hacer turismo.
A continuación se menciona el caso de quienes solicitan ayuda. Son personas afligidas, aquejadas y agobiadas por la pobreza y las necesidades, que se ven obligadas a extender la mano para pedir ayuda a personas de todos los estratos. Su caso se menciona relativamente más tarde, porque ellos piden ayuda y precisamente por pedirla la gente les da. A veces, una persona va de puerta en puerta recaudando ayuda para entregársela a otra. En la ley islámica, pedir ayuda es ilícito salvo en caso de necesidad inevitable y de una situación sin salida. Cuando alguien pide ayuda, no debe exceder los límites de esa situación desesperada.
Al final del versículo se menciona la «liberación de esclavos». Esto incluye comprar esclavos y liberarlos; ayudar a los esclavos de la categoría de los mukátab, que han recibido de sus amos permiso para obtener su libertad a cambio de pagar una cantidad determinada como rescate, a pagar sus cuotas; y ayudar a pagar el rescate de los prisioneros de guerra.
El hecho de que se haya declarado obligatorio gastar en este ámbito una parte de los bienes de los musulmanes demuestra cuánto interés tiene el islam en someter a las personas a la esclavitud. Demuestra asimismo que el islam considera al ser humano libre por naturaleza, salvo en ciertas situaciones temporales inevitables. Pueden surgir circunstancias inevitables en las que, por el bien público, no haya otra opción que convertir a un prisionero en esclavo. La razón por la que esta categoría se menciona en último lugar es que su origen puede deberse incluso únicamente a la necesidad de preservar la vida. Y la necesidad del esclavo de liberarse de la esclavitud existe para elevarse a una condición relativamente mejor. La obligación impuesta por el islam de gastar, procedente de fondos distintos de la zakat, para ayudar a estas categorías no está limitada a un período determinado ni condicionada por ningún nisab. Tampoco se ha fijado una proporción entre la ayuda otorgada y el total de los bienes poseídos: por ejemplo, si debe ser una décima parte (ushr), una cuadragésima parte o el 2,50 %, y cosas semejantes. Se trata de una donación caritativa completamente incondicional, que depende enteramente de la generosidad del donante y de la desgracia del solicitante. El ser humano es una criatura sumamente honorable. Protegerlo de la destrucción es responsabilidad de toda persona capaz. No existe un límite determinado sobre cuánto debe hacer alguien más allá de protegerlo de la destrucción.
La gente es indiferente respecto de la mayoría de estos derechos colectivos. Sin embargo, el Sagrado Corán ha exhortado abundantemente a cumplirlos, pues en ellos existe la garantía de una vida colectiva sana, integrada y honorable. Aun así, la mayoría de las personas no quiere ayudar espontáneamente a todos estos necesitados. Solo se ve que dan algo a quienes solicitan ayuda. Sin embargo, en esta época son quienes menos derecho tienen a recibir ayuda, porque han hecho de pedir o mendigar una profesión. Y la mayoría de los mendigos profesionales recibe la ayuda que necesita.
Ibn Hazm dijo: Es responsabilidad de los ricos de cada ciudad aliviar las necesidades de los pobres de esa ciudad. Cuando sus necesidades no puedan ser aliviadas ni siquiera mediante la zakat y todos los bienes de los musulmanes, también es deber del gobernante obligarlos a cumplir con esta responsabilidad. En tal caso, los ricos deberán proporcionarles, de los mismos alimentos que ellos comen, la cantidad mínima necesaria de comida; darles la ropa mínima necesaria para el invierno y el verano; y procurarles una vivienda que los proteja de la lluvia, el sol, el calor y demás. La prueba de ello se encuentra en el Sagrado Corán:
وَأَسِ ذَالْقُرْبَى حَقَّهُ وَالْيَسْكِينَ وَابْنَ السَّبِيل
«Da al pariente, al pobre y al viajero en apuros lo que les corresponde». (Sura Bani Israil, aleya 26)
وبِالْوَالِدَيْنِ إِحْسَانًا وَبِذِي الْقُرْبَى وَالْيَتَامَى وَالْمَسَاكِينَ وَالْجَارِ ذِي الْقُرْبَى وَالْجَارِ الْجُنُبِ والصَّاحِبِ بِالْجَنبِ، وَابْنِ السَّبِيلِ وَمَا مَلَكَتْ أَيْمَانُكُمْ
«Sed benevolentes con los padres, los parientes, los huérfanos, los miskines, el vecino pariente, el vecino no pariente, la esposa, el viajero necesitado y los esclavos y esclavas». (Sura An-Nisá: aleya 36)
Así, Allah ha ordenado dar sus derechos a los miskines, los viajeros, los esclavos y esclavas y los parientes. También ha ordenado tratar benevolentemente a los padres, los parientes, los vecinos miskines y los esclavos y esclavas. Todo lo que hemos mencionado anteriormente está comprendido en la benevolencia. Y no hacerlo es, sin duda, maltrato. En la otra vida, los habitantes del Paraíso preguntarán a los habitantes del Infierno:
ما سلككُمْ فِي سَفَرٍ قَالُوا: لَمْ نَكَ مِنَ الْمُصَلِّينَ وَلَم لَكَ نُطْعِمُ الْمِسْكِين.
«¿Qué os hizo entrar en el Infierno? Ellos responderán: “No rezábamos ni alimentábamos a los necesitados”». (Sura Al-Muddázzir, aleyas 42-44)
De este modo, Allah mencionó conjuntamente alimentar al miskín y la oración, mostrando que ambos tienen la misma importancia.
En un hadiz transmitido con una cadena de narradores sumamente fiable y auténtica, el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Allah no tiene misericordia de quien no tiene misericordia de la gente». Por lo tanto, no cabe duda de que quien posee bienes más allá de sus necesidades y, aun viendo a su hermano musulmán hambriento y sin ropa, no lo ayuda, ha fracasado en mostrarle misericordia.
Abd al-Rahmán ibn Abu Bakr as-Siddiq (que Allah esté complacido con él) dijo: Los habitantes de la Suffa eran personas sumamente pobres. El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien tenga comida para dos personas debe llevar consigo a una tercera, y quien tenga comida para cuatro debe llevar consigo a una quinta o sexta persona».
Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «El musulmán es hermano del musulmán; no puede oprimirlo ni abandonarlo». Ver a un hermano musulmán hambriento y sin ropa, tener la capacidad de darle alimento y vestimenta y, aun así, no hacerlo equivale a abandonarlo.
Abu Sa‘id al-Judri, que Allah esté complacido con él, relató que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Quien tenga espacio adicional en la montura de su animal de transporte, debe hacer subir en ella a quien no tenga animal de transporte; y quien tenga provisiones sobrantes, debe dar provisiones a quien no las tenga». Luego mencionó uno por uno todos los bienes que suelen mencionarse. Entonces comprendimos que ninguno de nosotros tenía derecho sobre ningún bien sobrante.
Aunque se trata de un hadiz de Abu Sa‘id al-Judri, todos los Compañeros están de acuerdo sobre su contenido. También se transmitió de Abu Musa al-Ash‘ari, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Alimentad al hambriento, visitad al enfermo y liberad al prisionero».
En el Corán y en los hadices hay numerosas instrucciones al respecto.
Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Si hubiera comprendido antes lo que he comprendido ahora, habría tomado los bienes sobrantes de los ricos y los habría distribuido entre los pobres emigrantes». La cadena de transmisión de este hadiz es sumamente auténtica y fiable. Ali, que Allah esté complacido con él, dijo: «Allah, exaltado sea, ha ordenado entregar de los bienes de los ricos una cantidad suficiente para proporcionar solvencia a los pobres. Sin embargo, si estos sufren porque no se satisfacen sus necesidades básicas de alimento, vestimenta y demás, y los ricos no se las proporcionan, el Día de la Resurrección tendrán que rendir cuentas ante Allah por ello, y Allah los castigará por ello».
Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «En tus bienes, además del azaque, los pobres tienen un derecho».
La Madre de los Creyentes Aisha, Hasan ibn Ali e Ibn Umar, que Allah esté complacido con ellos, dijeron: «Si, debido a una penosa deuda de sangre, una deuda abrumadora o una pobreza extrema, pides ayuda a alguien, esta será un derecho que te corresponde necesariamente».
Se transmitió de Abu Ubayda ibn al-Yarrah que se supo con certeza, por parte de trescientos Compañeros, que sus provisiones se habían agotado. Entonces, siguiendo la orden de Abu Ubayda, se reunieron sus provisiones en dos sacos y se comenzó a repartir alimento entre todos por igual.
Por tanto, este es un consenso indiscutible y absolutamente cierto por parte de los Compañeros, y ninguno de ellos se opone a él. Al-Sha‘bi, Muyahid, Tawus y otros dijeron: además del zakat, existe un derecho sobre los bienes. Mientras un musulmán tenga alimentos excedentes suficientes para dárselos a su hermano musulmán o a un ciudadano no musulmán, no le será lícito, por encontrarse en una situación extrema, comer carne de animal muerto o carne de cerdo. Esto se debe a que alimentar al hambriento es obligatorio para quien posee alimentos. Precisamente porque ello es obligatorio, no se encuentra en una situación tan desesperada que le permita comer carne de animal muerto o de cerdo. Por ello, también tiene derecho a luchar armado. Si muere en esa lucha, su asesino merecerá la pena de muerte. Y quien, pese a poseer alimentos excedentes, no los haya proporcionado, tendrá una muerte maldita si es asesinado. Esto se debe a que se abstuvo de cumplir un derecho y, por ello, es un opresor. Allah, exaltado sea, ha dicho:
فإن بَغَتْ إِحْدَاهُمَا عَلَى الأخرى فَقَاتِلُوا الَّتِي تَبْغِي حَتَّى تَفِيءَ إِلَى أَمْرِ اللهِ .
«Si un grupo oprime a otro, combatid contra el grupo opresor hasta que vuelva al mandato de Allah». Y quien no concede a su hermano su derecho es, sin duda, un opresor de este. Por eso Abu Bakr al-Siddiq combatió contra quienes se negaban a pagar el zakat.
Hemos citado con tanto detalle todas estas declaraciones del Corán y del hadiz únicamente para mostrar cuánta compasión y solidaridad hacia las personas establece el islam, cuánto más nobles y elevados son estos principios que los sistemas jurídicos modernos, y que estos últimos son como velas que parpadean débilmente ante el resplandeciente sol del islam.
60. Donación voluntaria (donación general)
El islam no se ha limitado a exhortar a las personas a dar; más bien, las ha alentado y estimulado de tal manera a hacerlo que en sus corazones despierta espontáneamente el impulso hacia la generosidad y la magnanimidad, y permanecen siempre animadas por el espíritu de beneficencia, bienestar público y servicio a la sociedad.
Allah, exaltado sea, ha dicho:
مَثَلُ الَّذِينَ يُنفِقُونَ أَمْوَالَهُمْ فِي سَبِيلِ اللهِ كَمَثَلِ حَبَّةٍ الْبَتَت سَبْعَ سَنَابِلَ فِي كُلِّ سَنبُلَةٍ مِالَةٌ حَبَّةٍ وَاللهُ يُضَاعِفُ لِمَن يَشَاءُ وَاللَّهُ وَاسِعٌ عَلِيمٌ .
«Quienes gastan sus bienes por la causa de Allah son como un grano que produce siete espigas, y en cada espiga hay cien granos. Y Allah multiplica para quien Él quiere. Allah es Inmenso, Omnisciente». (Sura al-Baqara: aleya 261)
Allah también ha dicho:
لَن تَنَالُوا الْبِرَّ حَتَّى تُنْفِقُوا مِمَّا تُحِبُّونَ وَمَا تَنفِقُوا مِنْ شَيْءٍ فَإِنَّ اللَّهَ بِهِ عَلِيمٌ .
«No alcanzaréis la piedad hasta que deis de aquello que amáis. Y todo lo que deis, Allah lo conoce». (Sura Al Imrán: aleya 160)
وَالْفِقُوْا مَا جَعَلَكُمْ مُسْتَخْلَفِينَ فِيهِ فَالَّذِينَ آمَنُوا مِنْكُمْ وَأَنْفَقُوا لَهُمْ أَمْرٌ كَبِيرٌ .
«Dad de aquello de lo que Allah os ha hecho responsables. Quienes de vosotros crean y den tendrán una gran recompensa». (Sura al-Hadid: aleya 7)
El Mensajero de Allah ﷺ dijo: 1. «La sadaqa aplaca la ira de Allah y previene la muerte repentina». —Tirmidhi.
2. «La sadaqa del musulmán prolonga su vida, previene la muerte repentina, es decir, un mal desenlace, y mediante ella Allah elimina la arrogancia y la vanidad». —Tirmidhi.
3. «Cada mañana descienden dos ángeles. Uno de ellos dice: “¡Oh Allah! Concede más bienes al generoso”. Y el otro dice: “¡Oh Allah! Destruye los bienes del avaro”». —Muslim.
4. Las obras de beneficencia protegen de una mala muerte. La caridad secreta aplaca la ira de Allah. Dar a los parientes consanguíneos alarga la vida. Todo comportamiento noble es sadaqa. Quienes obran noblemente en este mundo recibirán también un trato noble en la otra vida. Quienes se comportan mal en este mundo recibirán un trato malo en la otra vida. Los que se comportan noblemente serán los primeros en entrar en el Paraíso. —At-Tabarani.
Tipos de donación
La donación no se limita a ningún tipo específico de obra benéfica. Más bien, el principio general es que toda obra de beneficencia es una donación o sadaqa.
A continuación se presentan algunos hadices relacionados con este tema:
El Mensajero de Allah ﷺ dijo: 1. «Todo musulmán debe dar algo en caridad o sadaqa. Los compañeros preguntaron: “Oh, Profeta de Allah, ¿qué hará quien no tenga nada que dar?”. El Mensajero de Allah ﷺ respondió: “Trabajará y ganará con sus propias manos, se beneficiará de ello y luego dará en caridad lo que le sobre”. La gente preguntó: “¿Y si tampoco puede hacer eso?”. Él respondió: “Ayudará a una persona afligida, ya sea oprimida o incapaz”. Preguntaron: “¿Y si tampoco tiene esa oportunidad?”. Él respondió: “Entonces hará cualquier buena obra y obra de beneficencia, y se abstendrá de hacer el mal; eso contará como caridad para él”. —Al-Bujari.
2. Cada día, después de la salida del sol, se establece como deber de toda persona dar sadaqa. Entre sus formas está reconciliar con justicia una disputa entre dos personas. También es sadaqa ayudar a otra persona a montar en la espalda de la propia bestia. Decir una buena palabra es sadaqa. Cada paso que se da hacia la oración es sadaqa. —Ahmad.
3. Se narró de Abu Dharr al-Gifari que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Cada día, después de la salida del sol, toda persona debe dar sadaqa por sí misma. Pregunté: “Oh, Mensajero de Allah, ¿de dónde daremos sadaqa? No tenemos bienes”. Él respondió: “Decir Allahu Akbar, Subhanallah, Alhamdulillah, La ilaha illallah y Astaghfirullah también es sadaqa. Ordenar el bien y prohibir el mal también es sadaqa. Retirar del camino espinas, piedras y huesos también es sadaqa. Guiar a un ciego por el camino, intentar hacer comprender algo a un mudo o a un sordo, indicar a alguien dónde encontrar lo que necesita cuando sabes dónde está, esforzarse al máximo para ayudar a una persona afligida que pide ayuda y ayudar plenamente a los débiles: todo eso es sadaqa. Incluso en mantener relaciones sexuales con tu esposa hay una recompensa para ti”.
—Ahmad y Muslim.»
En Muslim también se relata: La gente preguntó: «Oh, Mensajero de Allah, ¿acaso una persona que satisface su deseo sexual también recibe una recompensa?». El Mensajero de Allah ﷺ dijo: «¿Qué opináis? Si lo satisficiera por un medio ilícito, ¿no incurriría en pecado? Del mismo modo, si lo satisface por un medio lícito, recibirá ciertamente una recompensa».
4. Narró Abu Dharr, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cada hijo de Adán debe dar una sadaqa cada día después de la salida del sol». Le preguntaron: «¿De dónde obtendremos tantos bienes para dar sadaqa cada día?». El Mensajero de Allah respondió: «Hay muchas maneras de obtener recompensa: decir “Subhan Allah”, “Alhamdu lillah”, “Allahu akbar” y “la ilaha illallah”; ordenar hacer el bien y prohibir el mal; retirar del camino aquello que causa molestias; explicar algo a un sordo; guiar a un ciego; indicar a quien busca dónde encontrar lo que necesita; esforzarse al máximo por ayudar a quien pide auxilio en una situación difícil; y emplear todas las fuerzas en ayudar al débil. Todo eso es sadaqa de tu parte y para ti». —Ibn Hibban, al-Bayhaqi. Al-Bayhaqi también citó: «Sonreír ante tu hermano es sadaqa; retirar espinas, piedras y huesos del camino por donde transitan las personas también es sadaqa, y guiar a quien ha perdido el camino también es sadaqa».
5. El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, también dijo: «Quien de vosotros pueda protegerse del Infierno, aunque sea dando como caridad una parte de un dátil, que lo haga. Y quien no pueda, que lo haga al menos mediante una buena palabra». —Ahmad y Muslim. (Este hadiz enseña que no se debe considerar insignificante la sadaqa.)
6. El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Allah, exaltado sea, dirá el Día de la Resurrección: “¡Oh, hijo de Adán! Estuve enfermo y no viniste a visitarme”. El hijo de Adán dirá: “¡Oh, Señor mío! ¿Cómo habría podido visitarte, si Tú eres el Señor de todos los mundos?”. Allah dirá: “¿Acaso no sabías que tal siervo mío había enfermado y no fuiste a visitarlo? Si hubieras ido a visitarlo, me habrías encontrado junto a él. ¡Oh, hijo de Adán! Te pedí alimento y no me alimentaste”. Él dirá: “¡Oh, Señor mío! ¿Cómo habría podido alimentarte, si Tú eres el Señor de todos los mundos?”. Allah dirá: “¿Acaso no sabías que tal siervo mío te pidió alimento, pero no le diste de comer? Si le hubieras dado de comer, habrías encontrado su recompensa junto a Mí. ¡Oh, hijo de Adán! Te pedí agua, pero no me diste de beber”. Él dirá: “¡Oh, Señor mío! ¿Cómo habría podido darte de beber, si Tú eres el Señor de todos los mundos?”. Allah dirá: “Tal siervo mío te pidió agua, pero no le diste de beber. Si le hubieras dado de beber, habrías encontrado la recompensa de ello junto a Mí”». —Muslim.
7. «Si un musulmán planta un árbol joven o cultiva una cosecha, y una persona o un animal come algo de ella, eso contará como sadaqa para él». —Al-Bujari.
8. «Toda acción es sadaqa; encontrarte con tu hermano con una sonrisa y echarle un poco de agua de tu cubo también son buenas obras». —Ahmad, at-Tirmidhi.
¿Quiénes tendrán prioridad para recibir la sadaqa?
La máxima prioridad para recibir la sadaqa la tienen los hijos de quien la da, sus familiares y sus parientes. Quien necesite algo para su propio sustento y el de su familia no tiene permitido dárselo a otra persona antes de satisfacer su propia necesidad. Sobre este tema, se presentan los siguientes hadices:
1. Narró Yabir, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando uno de vosotros sea pobre, debe gastar primero sus bienes en sí mismo. Si queda algo excedente, debe gastarlo en su familia; y si después queda algo excedente, debe gastarlo en sus parientes. Según otra narración: en sus parientes consanguíneos. Y si queda todavía algo excedente, entonces aquí y allá». —Ahmad y Muslim.
2. «Dad sadaqa». Un hombre dijo: «Tengo un dinar». Él respondió: «Gástalo en ti mismo como sadaqa» (es decir, gástalo en tus propias necesidades). El hombre dijo: «Tengo otro dinar». Él respondió: «Dáselo a tu sirviente». El hombre dijo: «Tengo otro dinar». Él respondió: «Tú sabes mejor qué hacer con él». —Abu Dawud, an-Nasa’i, al-Hakim.
3. «Que una persona deje sin alimento a cualquier miembro de su familia es un gravísimo pecado para ella». —Muslim, Abu Dawud.
La caridad que queda anulada
Es ilícito dar caridad con la intención de reprochar posteriormente al beneficiario, causarle daño o presumir ante la gente. Con ello, la caridad queda anulada. Pues Allah, exaltado sea, ha dicho:
يَأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا لَا تَبْطِلُوا صَدَقَتِكُمْ بِالْمَيِّ وَالْأَذى ، كَالَّذِي يُنْفِقُ مَالَهُ رِئَاءَ النَّاسِ.
«¡Oh, creyentes! No malogréis vuestras donaciones con reproches y agravios, como quien gasta sus bienes para que la gente lo vea». (Al-Baqara: aleya 264)
(Reprochar significa recordar la caridad que se ha dado y hablar de ella, hacer trabajar en alguna tarea a quien la recibió a cambio de ella, o presumir y mostrarse arrogante ante él por ese motivo. Causar daño significa mencionar la caridad de tal manera que el beneficiario se sienta herido, o reprenderlo.)
El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «El Día de la Resurrección, Allah no hablará con tres personas, no las mirará, no las purificará y tendrán un castigo doloroso». Abu Dharr dijo: «Han fracasado y están perdidos, ¡oh, Mensajero de Allah! ¿Quiénes son?». Él respondió: «Aquel que, por arrogancia, camina arrastrando su vestimenta por debajo de los tobillos; quien da caridad y luego reprocha por ella; y quien vende mercancías haciendo un juramento falso».
Dar caridad con bienes ilícitos
Cuando la caridad se da con bienes ilícitos, Allah no la acepta. El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo:
1. «¡Oh, gente! Allah es puro y no acepta sino lo puro. Él ha ordenado a los creyentes lo mismo que ordenó a los mensajeros. Dijo:
يَأَيُّهَا الرَّسُلُ كُلُوا مِنَ الطَّيِّبَاتِ وَاعْمَلُوا صَالِحًا ، إِلَى بِمَا تَعْمَلُونَ عَلَيْرُهُ
¡Oh, mensajeros! Comed de los alimentos puros y obrad rectamente. Ciertamente, Yo sé lo que hacéis.»
Allah también dijo:
يأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُلُوا مِنْ طَيِّبَتِ مَا رَزَقْنَكُمْ .
«¡Oh, creyentes! Comed de las provisiones puras que os he concedido.» Luego el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Un hombre emprende un largo viaje, con el cabello despeinado y cubierto de polvo. En ese estado eleva sus manos hacia Allah y dice: “¡Señor mío, Señor mío!”, mientras que lo que come es ilícito, lo que viste es ilícito y se ha nutrido de alimentos ilícitos. ¿Cómo puede ser aceptada su súplica?» —Muslim.
2. «Quien da en caridad una cantidad equivalente a un dátil, obtenida de sus ganancias lícitas, Allah la recibe con Su mano derecha y luego la hace crecer para su dueño como uno de vosotros cría a su potro recién destetado. Así continúa haciéndola crecer hasta que esa caridad llega a ser como una montaña. En verdad, Allah no acepta ninguna caridad excepto la proveniente de bienes lícitos.» —al-Bujari.
La donación de la esposa de los bienes de su esposo
Si la esposa está segura de contar con el consentimiento de su esposo, puede donar de sus bienes. Pero si no está segura, la donación es ilícita. Se narró de Aisha, que Allah esté complacido con ella: el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando la esposa dona correctamente de los alimentos de su hogar, recibirá la recompensa por lo que haya donado. Su esposo recibirá la recompensa por lo que haya ganado, y el encargado de conservar dicha donación también recibirá su recompensa. Ninguno disminuirá la recompensa del otro». —Bujari.
Abu Umama, que Allah esté complacido con él, narró que dijo: «Escuché al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir en el sermón de la Peregrinación de Despedida: “La esposa no puede gastar nada de la casa de su esposo sin su permiso”. Le preguntaron: “¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Ni siquiera alimentos?”. Él respondió: “Los alimentos son nuestro bien más valioso”». —Tirmidhi.
Sin embargo, está permitido donar sin permiso una cantidad muy pequeña que, según la costumbre, no se considere perjudicial. Asma bint Abu Bakr, que Allah esté complacido con ella, narró que le dijo al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz: «Zubair, mi esposo, es un hombre de carácter muy severo. A mí acuden personas pobres, y les doy de sus bienes sin su permiso». El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Da lo que normalmente se acostumbra dar en pequeña cantidad. No lo acumules; de lo contrario, Allah lo acumulará para ti y no te dará de ello». —Ahmad, Bujari y Muslim.
Donar todos los bienes
Si una persona sana, fuerte y capaz de ganarse el sustento desea donar todos sus bienes, está permitido que lo haga. (El imán Abu Ya‘far al-Tabari dijo: aunque sea lícito, es preferible no donar más de un tercio.
Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, nos ordenó dar en caridad. Decidí donar algunos bienes y pensé: “Nunca he podido donar más que Abu Bakr; hoy donaré más que él”. Llevé ante el Mensajero de Allah la mitad de mis bienes. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “¿Cuánto has dejado para tu familia?”. Respondí: “Una cantidad igual a la que he traído, y otra cantidad adicional”. Pero Abu Bakr, que Allah esté complacido con él, llevó todos sus bienes. El Mensajero de Allah preguntó: “¿Qué has dejado para tu familia?”. Él respondió: “He dejado para ellos a Allah y a Su Mensajero”. Entonces dije: “Nunca volveré a competir contigo”». —Abu Dawud y Tirmidhi.
Sin embargo, los eruditos han establecido como condiciones para donar todos los bienes que el donante sea sano, fuerte, capaz de ganarse el sustento, paciente y libre de deudas, y que no tenga bajo su responsabilidad a nadie cuyo sustento deba proporcionar. Si no se cumplen todas estas condiciones, será reprobable.
Yabir (que Allah esté complacido con él) narró: Dijo: Un día estábamos junto al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). De repente, un hombre trajo una pepita de oro con forma de huevo. Dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! La encontré en una mina. Tómala; es una limosna. No poseo nada más». El Mensajero de Allah lo ignoró. Después se acercó a él por el lado izquierdo, pero el Mensajero de Allah volvió a ignorarlo. Luego se acercó por detrás. Entonces el Mensajero de Allah tomó la pepita de oro y la arrojó inmediatamente; si le hubiera alcanzado, le habría causado dolor o heridas. Después, el Mensajero de Allah dijo: «Algunos de vosotros traen todos sus bienes para darlos como limosna y luego extienden la mano pidiendo a la gente. La limosna es responsabilidad del rico». —Abu Dawud y al-Hakim.
Está permitido dar limosna a los no musulmanes que han celebrado un tratado de paz y a los que no lo han celebrado: tanto al no musulmán que se ha sometido a la autoridad del Estado musulmán como al que no lo ha hecho se les puede dar limosna, y el musulmán recibirá por ello una recompensa. Allah, Exaltado sea, elogió a quienes dan y dijo:
ويُطْعِمُونَ الطَّعَامَ عَلَى حَبِهِ مِسْكِينًا وَيَتِيهَا وَأَسِيرًا.
«Alimentan al pobre, al huérfano y al cautivo por amor a Allah».
El cautivo es el no musulmán que no se ha sometido. Allah también dijo:
لَا يَنْهَاكُمُ اللَّهُ عَنِ الَّذِينَ لَمْ يُقَاتِلُوا كُم فِي الدِّينِ وَلَمْ يُخْرِجُوكُمْ مِنْ دِيَارِكُمْ أَن تَبَرُّوهُمْ وتَقْسِطُوا إِلَيْهِ إِنَّ اللهَ يُحِبُّ الْمُقْسِطِينَ .
«Allah no os prohíbe ser bondadosos y justos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares. Allah ama a quienes actúan con justicia». (Sura Al-Mumtahina: aleya 8)
Asmā bint Abū Bakr narró: Mi madre vino a verme, aunque todavía era politeísta. Dije: «¡Oh, Mensajero de Allah! Mi madre ha venido a verme y necesita algo. ¿Debo darle una limosna?». Él respondió: «Sí, dale a tu madre».
Dar a los animales
1. Narrado por Bujari y Muslim: el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: Un hombre caminaba por el camino. Se sintió agobiado por una intensa sed. Luego encontró un pozo, bajó a él, bebió agua y salió. Al salir, vio a un perro jadeando y sacando la lengua a causa de la sed. Al verlo, el hombre se dijo: «Este perro está sufriendo por la sed igual que yo estaba sufriendo». Así que volvió a bajar al pozo, se quitó el calcetín y lo llenó de agua. Luego subió aferrando el calcetín con los dientes y dio de beber al perro. Después agradeció a Allah, y Allah le perdonó todos sus pecados. La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Recibimos recompensa por tratar bien a nuestros animales?». Él respondió: «Hay recompensa por mantener con vida a todo ser viviente».
2. También narrado por Bujari y Muslim: el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: Un perro daba vueltas alrededor de un pozo, a punto de morir de sed. Una prostituta de los Hijos de Israel lo vio, se quitó el calcetín, sacó agua para él y le dio de beber. Por ello, sus pecados fueron perdonados.
La sadaqa permanente (caridad continua)
Ahmad y Muslim narraron que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Cuando una persona muere, todas sus obras cesan, excepto tres cosas: 1. la sadaqa permanente (caridad continua); 2. un conocimiento del que la gente se beneficia; o 3. un hijo virtuoso que ruega por él». —Ahmad, Muslim.
Mostrar gratitud hacia quien da
1. Narrado por Abu Dawud y An-Nasa’i, según Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con él): el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Dad refugio a quien os pida refugio en el nombre de Allah; dad a quien os pida algo por el nombre de Allah. Dad protección a quien os pida protección en el nombre de Allah. Recompensad a quien os haga un favor; y si no podéis darle nada, rogad por él para que tengáis el consuelo de haberle dado alguna recompensa».
2. Ahmad narró, según Ashyás ibn Qais, que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien no agradece a la gente no agradece a Allah».
3. At-Tirmidhi narró, según Usama ibn Zayd, que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «A quien se le haga un favor y diga a quien se lo hizo: جَزَاكَ اللهُ خَيْرًا «Que Allah te recompense con el bien», habrá expresado un gran agradecimiento.
Cuarto capítulo: Siyam (ayuno)
Siyam (ayuno)
1. Siyam: significado, virtudes y clases
El significado lexicográfico de la palabra árabe siyam es abstenerse o contenerse. Allah dice:
إِنِّي نذرت الرحمن موما .
«He hecho voto de ayunar en nombre de Allah, el Misericordioso». Es decir, he hecho voto de abstenerme de hablar. Aquí, por siyam se entiende abstenerse de comer y beber, conforme a las normas, desde el amanecer hasta la puesta del sol.
Se han transmitido muchos hadices acerca de las virtudes del ayuno. A continuación se mencionan algunos:
1. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le conceda paz y bendiciones— dijo: Allah, el Altísimo, dice: Todas las obras del hijo de Adán son para él, excepto el ayuno. El ayuno es para Mí —la finalidad de decir «para Mí» es honrar el ayuno— y Yo mismo lo recompensaré. —Aquí termina la parte del hadiz qudsi; lo que sigue es una declaración del propio Mensajero —que Allah le conceda paz y bendiciones—.— Y el ayuno es un escudo —que protege de los pecados—. Cuando alguno de vosotros ayune, ese día no debe decir obscenidades, gritar ni comportarse de manera grosera. Si alguien lo insulta o intenta pelear con él, debe decir dos veces: «Estoy ayunando». Por Aquel en cuya mano está el alma de Muhammad, el mal aliento del ayunante —el olor que cambia a causa del ayuno— será más fragante ante Allah el Día del Juicio que la fragancia del almizcle. El ayunante tiene dos alegrías: cuando rompe el ayuno, se alegra de romperlo; y cuando se encuentre con Allah, se alegrará por el ayuno. —Ahmad, Muslim y Nasa’i.
2. Narrado por Bujari y Abu Dawud: «El ayuno es un escudo. Cuando alguno de vosotros ayune, no debe decir obscenidades ni comportarse de manera grosera. Si alguien intenta pelear con él o lo insulta, debe decir dos veces: “Estoy ayunando”. Por Aquel en cuya mano está el alma de Muhammad, juro que el mal aliento del ayunante es más puro ante Allah que la fragancia del almizcle. Él abandona su comida, su bebida y sus relaciones sexuales por Mí. El ayuno es para Mí y Yo mismo lo recompensaré. Y cada buena obra recibe diariamente una recompensa diez veces mayor».»
3. Se narró de Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «El ayuno y el Corán intercederán por el siervo el Día de la Resurrección. El ayuno dirá: “¡Oh, mi Señor! Durante el día lo mantuve alejado de la comida, la bebida y las relaciones sexuales. Por tanto, acepta mi intercesión en su favor”. El Corán dirá: “Lo mantuve alejado del sueño durante la noche. Por tanto, acepta mi intercesión en su favor”. Entonces se aceptará la intercesión de ambos». Ahmad.
4. Abu Umama (que Allah esté complacido con él) narró: Me presenté ante el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) y le dije: «Ordéname una acción que me haga entrar en el Paraíso». Él dijo: «Debes ayunar. No hay nada equivalente a ello». Después regresé nuevamente ante él, y volvió a decir: «Debes ayunar». Ahmad y an-Nasa’i.
5. Abu Sa‘id al-Judri (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Si un siervo ayuna un día por la causa de Allah, Allah alejará el Infierno de él setenta años a cambio de ese día». Narrado en todas las colecciones de hadices auténticos excepto la de Abu Dawud.
6. Se narró de Sahl ibn Sa‘d (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Hay una puerta del Paraíso cuyo nombre es Rayyan. El Día de la Resurrección se dirá: “¿Dónde están los ayunantes?”. Cuando entre el último de los ayunantes, esa puerta será cerrada». Al-Bujari y Muslim.
El ayuno es de dos clases: obligatorio y voluntario. A su vez, el ayuno obligatorio es de tres clases:
1. Ayuno de
Ramadán. 2. Ayuno de expiación.
3. Ayuno por voto.
Aquí se hablará únicamente del ayuno de Ramadán y de los ayunos voluntarios. Los demás ayunos se tratarán en su lugar correspondiente.
2. El ayuno de Ramadán
Veredicto: El ayuno de Ramadán es obligatorio según el Corán, la Sunna y el consenso.
يَأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُتِبَ عَلَيْكُمُ الصِّيَامُ كَمَا كُتِبَ عَلَى الَّذِينَ مِنْ قَبْلِكُمْ لَعَلَّكُمْ تَتَّقُونَ.
«¡Oh, creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, tal como fue prescrito a quienes os precedieron, para que alcancéis la piedad». (Sura al-Baqara: aleya 183)
Allah, el Altísimo, también dice: «El mes de Ramadán, en el que fue revelado el Corán como guía para la humanidad, con pruebas claras de la guía y del criterio entre la verdad y la falsedad. Por tanto, quien de vosotros esté presente durante este mes, que ayune en él». (Sura al-Baqara: aleya 185)
El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Los cinco pilares del islam son: dar testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Allah y de que Muhammad es el Mensajero de Allah; establecer la oración, dar el zakat, ayunar en Ramadán y peregrinar a la Casa de Allah». Talha ibn Ubaydullah narró que un hombre preguntó al Mensajero de Allah: «¡Oh, Mensajero de Allah! Dime qué ayuno ha hecho obligatorio Allah para mí». Él respondió: «El ayuno del mes de Ramadán». El hombre preguntó: «¿Debo observar algún otro ayuno además de este?». Él respondió: «No, pero puedes observar ayunos voluntarios».
Además, toda la umma musulmana está de acuerdo en que el ayuno de Ramadán es obligatorio y que constituye uno de los cinco pilares del islam, reconocido como parte inseparable del islam; quien lo niega es un incrédulo y un apóstata.
El ayuno se hizo obligatorio el lunes 2 de Sha’bán del segundo año de la Hégira.
3. El mes de Ramadán y la virtud de las obras realizadas en él
1. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que, cuando se acercó Ramadán, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Ha llegado a vosotros un mes bendito. Se os ha prescrito ayunar durante este mes. En él se abren las puertas del Paraíso, se cierran las puertas del Infierno y se encadena a los demonios. En este mes hay una noche que es mejor que mil meses. Quien se vea privado del bien de este mes, ciertamente está privado». Ahmad y an-Nasa’i.
2. Se narró de Arfaja —que Allah esté complacido con él— que dijo: «Me encontraba con Utba ibn Farqad».
Él estaba narrando un hadiz sobre Ramadán. Dijo: «Vino a nosotros uno de los compañeros de Muhammad —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Al verlo, Utba se sobresaltó y guardó silencio. Él narró un hadiz sobre Ramadán y dijo: “Escuché al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— hablar sobre Ramadán: en este mes se cierran las puertas del Infierno, se abren las puertas del Paraíso y se encadena a los demonios. Durante este mes, un ángel proclama: ‘¡Oh, buscador del bien, recibe las buenas nuevas! Y tú, buscador del mal, detente hasta que termine Ramadán’”». Ahmad y an-Nasa’i.
3. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Las cinco oraciones diarias, de un viernes al siguiente y de un Ramadán al siguiente son expiación por los pecados cometidos entre ellos, siempre que se eviten los pecados mayores». Muslim.
4. Se narró de Abu Sa‘id al-Judri —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien ayune durante Ramadán, conozca sus límites y se abstenga de aquello de lo que debe abstenerse, se le expiarán todos sus pecados anteriores». Ahmad y al-Bayhaqi.
5. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien ayune durante Ramadán con fe y buscando la complacencia de Allah, se le perdonarán todos sus pecados pasados». Ahmad, Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Mayah.
4. Advertencia contra romper el ayuno durante Ramadán
1. Se ha transmitido de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Los pilares del islam son tres, sobre los cuales se asienta su fundamento. Quien abandone cualquiera de ellos es incrédulo y su sangre es lícita: testimoniar que no hay ninguna divinidad sino Allah, realizar las cinco oraciones obligatorias y ayunar durante Ramadán”». Abu Ya‘la, Daylamí.
2. Se ha transmitido de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Quien rompa el ayuno de un día de Ramadán sin una causa permitida por Allah, aunque ayune toda su vida, no podrá compensar el ayuno que rompió”». Abu Dawud, Ibn Maya y Tirmidhi. Al-Bujari transmitió de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—: «Quien rompa siquiera un día del ayuno de Ramadán sin una excusa ni enfermedad, aunque ayune toda su vida después de ello, no podrá compensarlo». Ibn Mas‘ud también sostuvo lo mismo.
El imán al-Dhahabi dijo: Es un hecho aceptado por los creyentes que quien abandona un ayuno de Ramadán sin estar enfermo es peor que el adúltero y el bebedor de alcohol. Más aún, los musulmanes llegan a dudar de que siga siendo musulmán y lo consideran incrédulo y apóstata.
5. Cómo se establece el comienzo de Ramadán
El comienzo de Ramadán se establece después de que el mes de Sha‘ban haya completado treinta días, o incluso mediante el testimonio de un creyente sensato que declare haber visto la luna nueva.
1. Se ha transmitido de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que dijo: «La gente salió a observar la luna nueva. Informé al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— de que la había visto. Entonces el Mensajero de Allah ayunó y ordenó a la gente que ayunara». Abu Dawud, al-Hakim e Ibn Hibban.
2. Se ha transmitido de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ayunad al ver la luna nueva y terminad el ayuno al verla. Si no podéis verla, completad el mes de Sha‘ban con treinta días». Al-Bujari y Muslim.
Tirmidhi dijo: La mayoría de los sabios actúa conforme a esta opinión. Dicen que, para comenzar el ayuno, se acepta el testimonio de una sola persona. Ibn al-Mubarak, al-Shafi‘i y Ahmad sostuvieron esta opinión. Al-Nawawi dijo: Esta es la opinión más correcta.
Por el contrario, el novilunio de Shawwal se establece después de completar treinta días de Ramadán, y para la mayoría de los juristas el testimonio de una persona honorable no es aceptable en este asunto. Ellos estipulan el testimonio de dos personas honorables que hayan visto el novilunio. Sin embargo, Abū Thawr no distingue entre el novilunio de Shawwal y el de Ramadán. Él dice: el testimonio de una persona honorable también será aceptable respecto al novilunio de Shawwal.
Ibn Rushd dijo: La opinión de Abū Bakr ibn al-Mundhir y la de Abū Thawr son iguales. Considero que esta es también la opinión de la escuela Ẓāhirī.
Abū Bakr ibn al-Mundhir argumentó: cuando el testimonio de una sola persona hace obligatorio comenzar y terminar el ayuno, también es indispensable que el testimonio de una sola persona sea suficiente para establecer el comienzo y el final del mes. Esto se debe a que ambos determinan la separación entre el tiempo del ayuno y el momento de romperlo.
Al-Shawkānī dijo: cuando no existe ninguna prueba auténtica que respalde aceptar a dos personas para testificar sobre el fin del ayuno, resulta evidente que, por analogía con el comienzo del ayuno, el testimonio de una sola persona también será suficiente para establecer su fin.
Además, el hecho de que se realicen actos de adoración aceptando el informe de una sola persona demuestra que este puede aceptarse en todos los casos. Sin embargo, si existe una prueba que indique que en un caso particular no debe realizarse el acto de adoración basándose en el informe de una sola persona, ese caso será independiente. Por ejemplo, la aceptación de testimonios en las transacciones económicas y en otros asuntos similares. Por tanto, la opinión de Abū Thawr es la más sólida.
6. La diferencia entre los lugares donde aparece el novilunio
Según la mayoría de los eruditos, no se considera relevante la diferencia entre los lugares donde aparece el novilunio. Por tanto, cuando una persona avista el novilunio, ayunar se vuelve obligatorio para todas las personas. Pues el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Ayunad cuando lo avistéis y terminad el ayuno cuando lo avistéis». Esta orden se aplica a toda la comunidad. Por consiguiente, si un musulmán avista el novilunio en cualquier lugar, ello equivale a que todos los musulmanes lo hayan avistado.
Sin embargo, la opinión de ʿIkrima, al-Qāsim ibn Muḥammad, Sālim e Isḥāq, la opinión autorizada de los hanafíes y la opinión preponderante de los shafiíes es la siguiente: el avistamiento del novilunio por los habitantes de cada país solo se tiene en cuenta para ellos. No están obligados a considerar el avistamiento del novilunio en otro país. Pues Kurayb narró: Fui a Siria. Allí avisté el novilunio de Ramadán el viernes por la noche. Después, al final del mes, fui a Medina. Ibn ʿAbbās me preguntó: «¿Cuándo avistasteis el novilunio?». Respondí: «Lo avistamos el viernes por la noche». Él preguntó: «¿Tú lo avistaste?». Respondí: «Sí, yo también lo avisté y la gente lo avistó. Todos ayunaron, y Muʿāwiya también ayunó». Él dijo: «Pero nosotros lo avistamos el sábado por la noche. Por tanto, continuaremos ayunando hasta que lo avistemos o completemos treinta días de ayuno». Pregunté: «¿No consideras suficiente el avistamiento del novilunio y el ayuno de Muʿāwiya?». Él respondió: «No. Así nos ordenó el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz—». —Aḥmad, Muslim y al-Tirmidhī.
Al-Tirmidhī dijo: Este hadiz es bueno y auténtico. Los eruditos actúan de acuerdo con este hadiz y consideran aceptable, para cada país, el avistamiento del novilunio por sus propios habitantes. En el comentario de Bulūgh al-Marām, Fatḥ al-ʿAllām, se afirma: La opinión más aceptable es que el avistamiento del novilunio será obligatorio para los habitantes del país donde fue avistado y de las regiones adyacentes.
7. Quien ve la luna nueva estando solo
Los juristas han llegado al consenso de que quien ve la luna nueva estando solo tiene la obligación de ayunar. Sin embargo, ‘Atā se opuso a esto y dijo: No está obligado a ayunar hasta que otra persona la vea con él. Existe discrepancia respecto a quien ve solo la luna nueva de Shawwāl. No obstante, la opinión correcta es que debe romper el ayuno. Esta es la opinión de al-Shāfi‘ī y de Abū Thawr. Esto se debe a que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, ordenó ayunar y romper el ayuno al ver la luna nueva. Cuando él mismo la ha visto con certeza, y esto es una cuestión que depende de su percepción, no es necesario que otra persona comparta esa percepción con él.
8. Los elementos obligatorios del ayuno
El ayuno tiene dos elementos obligatorios mediante los cuales se constituye:
1. Abstenerse de comer, beber y mantener relaciones sexuales con la esposa desde el alba hasta la puesta del sol. Allah, exaltado sea, dijo:
فالن بَاشِرُوهُنَّ وَابْتَغُوا مَا كَتَبَ الله لَكُم من وَكُلُوا وَاشْرَبُوا حَتَّى يَتَبَيَّنَ لَكُمُ الْخَيْةُ الأَبيض مِنَ الْخَيْطِ الأسود من الفجر من ثمَّ أَتِمُوا الصِّيَامَ إِلَى الَّيْلِ
«Ahora podéis mantener relaciones con vuestras esposas, buscar lo que Allah ha decretado para vosotros y comer y beber hasta que se distinga para vosotros el hilo blanco del hilo negro, es decir, hasta que amanezca; luego completad el ayuno hasta la noche». (Sura al-Baqara: aleya 182)
El hilo blanco significa la franja blanca del día, y el hilo negro significa la oscuridad de la noche. Esto se debe a que se ha narrado en al-Bujari y Muslim: ‘Adī ibn Abī Ḥātim dijo: Después de que fuera revelada esta aleya, conseguí una cuerda blanca y otra negra y las coloqué bajo mi almohada. Durante la noche comencé a observarlas, pero nada se me aclaraba. Por la mañana fui ante el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y le conté lo sucedido. Él dijo: El hilo blanco es la luz del día y el hilo negro es la oscuridad de la noche.
2. La intención: el segundo deber fundamental es formular la intención de ayunar. Allah, el Altísimo, dice:
وَمَا أَمِرُوا إِلَّا لِيَعْبُدُوا اللَّهِ مُخْلِصِينَ لَهُ الدِّينَ .
«Solo se les ordenó adorarle, consagrando exclusivamente a Allah su obediencia» (sura Al-Bayyina, aleya 5).
El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Las acciones se juzgan únicamente por las intenciones, y cada persona obtendrá solamente aquello que haya intentado». —Sahih al-Bujari.
Es necesario formular la intención cada noche de Ramadán, antes del alba [La intención significa decidirse; es decir, decidir mentalmente ayunar ese día. La frase que en nuestro país se acostumbra recitar para formular la intención no está establecida por la Sunna. —Editor].
Hafsa, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Quien no se decide a ayunar antes del alba no ha ayunado» (Ahmad, Abu Dawud, At-Tirmidhi, An-Nasa’i, Ibn Mayah, Ibn Juzayma e Ibn Hibban). La intención es válida si se formula en cualquier momento de la noche. No es necesario pronunciarla verbalmente, pues es un acto del corazón y la lengua no tiene ninguna función en ello. La esencia de la intención es decidir realizar una acción para obtener la complacencia de Allah y cumplir Su mandato. Por tanto, quien come el suhur con la intención de ayunar y de acercarse a Allah mediante el autocontrol ya ha formulado la intención. Y si alguien no come el suhur, pero se decide sinceramente por Allah a abstenerse durante el día de todo aquello que invalida el ayuno, su intención también es válida. Muchos juristas han dicho que es lícito formular durante el día la intención de un ayuno voluntario, siempre que antes no haya comido ni bebido.
Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Un día, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, vino a verme y preguntó: “¿Tenéis algo?”. Respondimos: “No”. Entonces dijo: “Estoy ayunando” (es decir, comenzaré a ayunar)». —Muslim y Abu Dawud.
Según los hanafíes, es necesario formular la intención antes del mediodía. Esta es también la opinión más conocida de Shafi’i. Entre las dos opiniones atribuidas a Ibn Mas’ud y Ahmad, la más conocida sostiene que será suficiente formularla en cualquier momento, antes o después del mediodía.
9. ¿Sobre quiénes es obligatorio el ayuno?
Los eruditos están de acuerdo en que el ayuno es obligatorio para todo musulmán adulto, mentalmente sano, libre de enfermedades y residente en su lugar de residencia. Para las mujeres, es condición estar libres de la menstruación y del sangrado posparto. Por lo tanto, el ayuno no es obligatorio para los incrédulos, los dementes, los niños, los enfermos, los viajeros, las mujeres menstruantes o con sangrado posparto, las embarazadas, las madres lactantes ni las personas sumamente ancianas. Para algunos de ellos, el ayuno no es obligatorio en absoluto, como en el caso de los incrédulos y los dementes. En el caso de otros, sus tutores deben ordenarles ayunar. Algunos tienen permitido romper el ayuno temporalmente y luego compensarlo, mientras que otros deben romperlo y pagar la fidya. A continuación se explican por separado las disposiciones relativas a estas categorías:
10. El ayuno de los incrédulos y los dementes
El ayuno es un acto de adoración del islam. Por tanto, no es obligatorio para los no musulmanes. Tampoco existe la obligación del ayuno para el demente, pues está privado de la facultad racional de la que depende la imposición de responsabilidades. En un hadiz narrado por Alí, que Dios esté complacido con él, se relata que el Mensajero de Dios, que Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: «La pluma de Dios ha sido levantada respecto de tres personas: el demente, hasta que recupere la conciencia y la razón; el dormido, hasta que despierte; y el niño, hasta que alcance la edad adulta». Ahmad, Abu Dawud y At-Tirmidhi.
11. El ayuno del niño
Aunque el ayuno no es obligatorio para el niño, su tutor debe ordenarle ayunar, para que adquiera el hábito desde pequeño. Sin embargo, esto está condicionado a que tenga capacidad para hacerlo.
Se narró de Ar-Rubayyi bint Mu’awwidh que el Mensajero, que Dios le bendiga y le conceda paz, envió un mensaje la mañana del día de Ashura a las aldeas de los ansar: quien hubiera ayunado debía completar su ayuno, y quien hubiera roto el ayuno debía ayunar el resto del día. Desde entonces ayunábamos ese día, hacíamos ayunar a nuestros niños pequeños y acudíamos a la mezquita; después les fabricábamos juguetes de lana. Cuando alguno de ellos lloraba pidiendo comida, le dábamos uno de esos juguetes para que se distrajera hasta el momento de romper el ayuno. Al-Bujari y Muslim.
12. Aquellos a quienes se permite romper el ayuno y sobre quienes recae la obligación de pagar la fidya
Los hombres y mujeres sumamente ancianos tienen permitido romper el ayuno. Del mismo modo, los enfermos cuya curación no se espera y quienes realizan trabajos extremadamente penosos, para los que no tienen otra oportunidad de ganarse la vida que mediante ese trabajo. Cuando ayunar resulta excesivamente difícil para estas categorías en todas las estaciones del año, tienen permitido romper el ayuno. Sin embargo, deben alimentar diariamente a una persona pobre. No existe una indicación clara sobre la cantidad de esta comida.
Ibn Abbás, que Dios esté complacido con él, dijo: El anciano sumamente débil tiene permitido romper el ayuno, pero debe alimentar diariamente a una persona pobre como compensación. No tiene que compensar posteriormente sus ayunos. Ad-Daraqutni y Al-Hakim.
Al-Bujari narró de ʿAta’ que oyó a Ibn ʿAbbas recitar esta aleya:
«Quienes puedan ayunar con gran dificultad deben alimentar a un indigente» (sura al-Baqara: 184). Ibn ʿAbbas dijo: «Esta aleya no ha sido abrogada. Se aplica al hombre y a la mujer muy ancianos que no tienen capacidad para ayunar. En su lugar, deben alimentar a un indigente». (Según el imán Malik e Ibn Hazm, no tienen que dar fidya ni recuperar los ayunos). En cuanto al enfermo que no tiene esperanza de curación y para quien ayunar resulta extremadamente difícil, su situación es como la del anciano. No hay diferencia. Lo mismo se aplica a los trabajadores dedicados a labores penosas.
El jeque Muhammad Abduh dijo: «Con la expresión de la aleya “quienes puedan ayunar con dificultad” se hace referencia a los muy ancianos, a los enfermos sin esperanza de curación y, de manera semejante, a quienes realizan trabajos extremadamente duros, como los trabajadores de las minas de carbón de piedra. También están incluidos los presos condenados a trabajos forzados de por vida. Si ayunar les resulta realmente difícil y tienen capacidad para dar la fidya, se les permite romper el ayuno».
Mujeres embarazadas y madres lactantes: estas dos categorías pueden romper el ayuno únicamente cuando teman por la vida de ellas mismas o de sus hijos (según su percepción, su experiencia o un informe médico). Deben dar la fidya, pero no tienen que recuperar los ayunos. Esta es la opinión de Ibn Umar e Ibn ʿAbbas.
Abu Dawud narró de ʿIkrima que Ibn ʿAbbas dijo: «En la aleya mencionada se permitió al hombre y a la mujer muy ancianos, aunque sean capaces de ayunar, romper el ayuno a condición de alimentar cada día a un indigente. Y si la embarazada y la lactante temen por la vida del niño, romperán el ayuno y alimentarán a un indigente». —Al-Bazzar. Ibn ʿAbbas decía a una de sus esclavas embarazadas: «Tú eres una de las incapaces. Por tanto, da la fidya. No tienes que recuperar los ayunos».
Se narró de Nafiʿ que, cuando se preguntó a Ibn Umar sobre la mujer embarazada, respondió: «Si teme por la vida del niño, romperá el ayuno y dará cada día a un indigente un mudd de trigo». —Malik y al-Bayhaqi.
En otro hadiz se dice: «Allah, exaltado sea, eximió al viajero del ayuno y de la mitad de la oración, y eximió a la embarazada y a la nodriza del ayuno».
Según los juristas hanafíes, Abu Ubayd y Abu Thawr, la lactante y la embarazada no deben dar la fidya; solamente deben recuperar los ayunos. Según al-Shafiʿi y Ahmad, si temen únicamente por la vida del niño, romperán el ayuno y deberán tanto recuperar los ayunos como dar la fidya. Pero si temen únicamente por su propia vida, o por la vida de ellas mismas y de sus hijos a la vez, solo deberán recuperar los ayunos, no dar la fidya.
13. Aquellos a quienes se permite romper el ayuno y para quienes es obligatorio compensarlo
A quien padece una enfermedad de la que se espera que se recupere y al viajero se les permite romper el ayuno (no ayunar), y ambos deben compensar los ayunos. Allah dice:
وَمَنْ كَانَ مِنْكُمْ مَرِيضًا أَوْ عَلَى سَفَرٍ فَعِدَّةٌ مِنْ أَيَّامٍ أُخَرَ –
«Quien de vosotros esté enfermo o de viaje, que ayune posteriormente el mismo número de días». (Sura de la Vaca: aleya 185)
Ahmad, Abu Dawud y al-Bayhaqi narran de Mu‘adh —que Allah esté complacido con él— que Allah hizo obligatorio el ayuno para Su Profeta y reveló:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُتِبَ عَلَيْكُمُ الصِّيَامُ كَمَا كُتِبَ عَلَى الَّذِينَ مِن قَبْلِكُمْ .
«¡Oh, creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, tal como fue prescrito a quienes os precedieron» hasta «Y quienes tengan dificultad para ayunar deberán ofrecer como expiación la alimentación de un indigente». Por ello, quien quería ayunaba, y quien quería alimentaba a un indigente.
Eso le bastaba. Después, Allah reveló otra aleya:
عمر رَمَضَانَ الَّذِي أُنْزِلَ فِيهِ الْقُرْآنَ إِلَى قَوْلِهِ : فَمَنْ شَونَ مِنْكُمُ الشَّهْرَ فَلْيَصُهُ .
«El mes de Ramadán, en el que Allah reveló el Corán» hasta «Por tanto, quien de vosotros presencie este mes, que ayune». (Sura Al-Baqara: 185)
De este modo, hizo obligatorio el ayuno para la persona sana residente. Eximió al enfermo y al viajero, y ordenó alimentar a un pobre por el anciano incapaz de ayunar». Cuando la enfermedad es grave y se teme que el ayuno la agrave aún más o retrase la recuperación, se ha concedido una exención del ayuno en ese caso. (El empeoramiento de la enfermedad o el retraso de la recuperación pueden determinarse por la experiencia, la suposición o la opinión de un médico digno de confianza.)
En Al-Mugni se afirma que algunos antiguos eruditos permitieron romper el ayuno debido a cualquier enfermedad, incluso por dolor en un dedo o en un diente. Esto se debe a que el versículo menciona la enfermedad mediante un término de significado general. Y puesto que al viajero se le permitió romper el ayuno aunque no lo necesitara, lo mismo se aplica al enfermo. Esta es también la opinión de Al-Bujari, Ata y la escuela zahirí. Asimismo, la persona sana que teme enfermar si ayuna puede romper el ayuno, como el enfermo. Del mismo modo, quien llega a estar tan abatido por el hambre y la sed que teme morir tiene la obligación de romper el ayuno, aunque esté sano y sea residente. Sin embargo, deberá compensarlo. Allah, Exaltado sea, ha dicho:
وَلَا تَقْتُلُوا أَنْفُسَكُمْ إِنَّ اللهَ كَانَ بِكُمْ رَحِيمًا .
«No os matéis a vosotros mismos. Ciertamente, Allah es misericordioso con vosotros». (Sura 4, An-Nisa: 29)
Allah también ha dicho:
وَمَا جَعَلَ عَلَيْكُم في الدين من حرج .
«Alá no os ha impuesto ninguna dificultad en la religión» (sura Al-Hajj, aleya 78).
Cuando el enfermo ayuna soportando dificultades, su ayuno será válido. Sin embargo, será desaconsejable, porque ha rechazado la concesión que Alá prefiere y porque esto podría perjudicarlo. Durante la época del Mensajero de Alá, algunos compañeros ayunaban siguiendo sus instrucciones, mientras que otros rompían el ayuno.
Hamza al-Aslami dijo: «¡Oh, Mensajero de Alá!, siento que tengo capacidad para ayunar durante el viaje. ¿Hay algún inconveniente en que ayune?». El Mensajero de Alá respondió: «Es una concesión otorgada por Alá. Es bueno aceptarla; y no hay perjuicio en no hacerlo». —Sahih Muslim.
Abu Sa’id al-Judri, que Alá esté complacido con él, narró: «Salimos con el Mensajero de Alá para la expedición a La Meca. Estábamos ayunando. Luego nos detuvimos en un lugar. El Mensajero de Alá dijo: “Os habéis acercado a vuestro enemigo. Romper el ayuno ahora os dará más fuerza”. Sin embargo, aquello era una concesión; por eso, algunos de nosotros ayunaron y otros rompieron el ayuno. Después nos detuvimos nuevamente en otro lugar. Esta vez dijo: “Mañana por la mañana os enfrentaréis a vuestro enemigo. Romper el ayuno aumentará vuestra fuerza. Por tanto, romped el ayuno”. Esto era obligatorio, así que rompimos el ayuno. Después vi que, durante el viaje, ayunábamos con el Mensajero de Alá». —Ahmad, Muslim y Abu Dawud.
También se narró de Abu Sa’id al-Judri, que Alá esté complacido con él: «Íbamos a combatir con el Mensajero de Alá durante Ramadán; algunos ayunábamos y otros no. Ni quienes ayunaban censuraban a quienes no ayunaban, ni quienes no ayunaban censuraban a quienes ayunaban. Todos consideraban que quien tenía capacidad y ayunaba actuaba bien, y que quien se sentía débil y rompía el ayuno también actuaba bien». —Ahmad y Muslim.
Los juristas discreparon sobre cuál de estas dos opciones es mejor. Según Abu Hanifa, al-Shafi’i y Malik, para quien tiene capacidad es mejor ayunar, mientras que para quien no tiene capacidad es mejor no ayunar. Según Ahmad, es mejor no ayunar.
Umar ibn Abd al-Aziz dijo: «Lo que resulta más fácil es mejor. Para quien puede ayunar inmediatamente
y le resulta difícil reponer el ayuno después, ayunar es mejor. Al-Shawkani dijo: para quien ayunar resulta difícil y perjudicial, y no desea aceptar la concesión, es mejor no ayunar. Asimismo, para quien teme que ayunar durante el viaje lo lleve a la ostentación o a la vanidad, es mejor no ayunar. Pero cuando no existen estos temores al ayunar, ayunar es mejor. Si el viajero formula por la noche la intención de ayunar y comienza el ayuno, le está permitido romperlo durante el día.
Se narró de Yabir ibn Abd Allah: El Mensajero de Allah partió hacia La Meca el año de la conquista de La Meca y estaba ayunando. Cuando llegó al valle de Ghamim, otros también ayunaban con él. Se le informó de que a la gente le resultaba difícil continuar ayunando. La gente estaba preocupada por el ayuno que observaba. Entonces, después de la oración de la tarde, el Mensajero de Allah hizo traer un recipiente con agua y bebió de él. Todos estaban observando la escena. Algunos rompieron el ayuno y otros continuaron ayunando. El Mensajero de Allah se enteró de que algunas personas seguían ayunando y dijo: «Han desobedecido». (Esto se debe a que él había ordenado romper el ayuno, pero ellos desobedecieron esa orden). —Muslim, Nasai y Tirmidhi.
Sin embargo, si alguien formula la intención de ayunar mientras se encuentra en su residencia y luego emprende un viaje durante el día, según la mayoría de los sabios no le está permitido romper el ayuno. Según Ahmad e Ishaq, sí está permitido.
Tirmidhi narró de Muhammad ibn Ka’b: «En Ramadán fui a ver a Anas ibn Malik. Él se disponía a emprender un viaje y ya había preparado todo para él. Incluso se había puesto la ropa de viaje. De pronto pidió que trajeran comida y comió. Le pregunté: “¿Esto es una práctica del Mensajero?” Respondió: “Sí, es una práctica”. Luego partió». Tirmidhi dijo que el hadiz es hasan.
Se narró de Ubayd ibn Yubayr, quien dijo: Durante el mes de Ramadán, embarqué en una nave desde la antigua ciudad egipcia de Fustat junto con Abu Basra al-Gifari. Abu Basra empujó la nave para ponerla en movimiento, luego ofreció comida y dijo: «Acércate». Respondí: «¿Acaso todavía no estamos dentro de los límites de la ciudad?». Abu Basra dijo: «¿Acaso estás ignorando la práctica del Mensajero de Allah?». —Ahmad y Abu Dawud.
Al-Shawkani dijo: Estos dos hadices demuestran que el viajero puede romper el ayuno antes de salir de la localidad desde la que se propone viajar.
Ibn al-Arabi dijo: El hadiz de Anas es auténtico y es lícito romper el ayuno tan pronto como se hayan hecho los preparativos para el viaje. Dijo: Esta es la opinión correcta. En todo viaje en el que se permite acortar la oración, también es lícito romper el ayuno. Del mismo modo, durante todo el tiempo en que, al detenerse en algún lugar, siga siendo lícito mantener el acortamiento de la oración, también es lícito romper el ayuno. Esto ya se explicó detalladamente en el capítulo sobre el acortamiento de la oración.
Ahmad, Abu Dawud, al-Bayhaqi y al-Tahawi narraron de Mansur al-Kalbi: Dihya ibn Jalifa partió una vez, durante Ramadán, desde una localidad de Damasco hacia un lugar situado aproximadamente a un farsaj, es decir, unos ocho kilómetros, y rompió el ayuno junto con un grupo de sus compañeros. Pero los demás no quisieron romperlo. Después regresó a su localidad y dijo: «¡Juro por Allah! Hoy he visto algo que nunca imaginé que llegaría a ver: un grupo ignoró la práctica seguida por el Mensajero de Allah y sus compañeros». Se refería a quienes habían continuado ayunando. Luego dijo: «¡Oh Allah, llévame ante Ti!».
Todos los transmisores de este hadiz son dignos de confianza, excepto Mansur al-Kalbi, que es su único transmisor. Sin embargo, según al-Iyli, Mansur al-Kalbi también es digno de confianza.
14. Aquellos para quienes son obligatorios tanto romper el ayuno como recuperarlo
Los juristas están de acuerdo en que está prohibido ayunar durante la menstruación y el nifas (sangrado menstrual y sangrado posparto). Si alguien ayuna durante esos períodos, su ayuno será inválido. Sin embargo, deberá recuperar posteriormente los ayunos de esos días.
Al-Bujari y Muslim narran que Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «En tiempos del Mensajero de Allah, se nos ordenaba recuperar los ayunos perdidos durante la menstruación, pero no se nos ordenaba recuperar las oraciones perdidas».
15. Los días en los que está prohibido ayunar
Los días en los que los hadices prohíben explícitamente ayunar son los siguientes:
1. Está prohibido ayunar durante los dos días del Eid: Los sabios están de acuerdo en que es haram ayunar durante los dos días del Eid, ya sea con la intención de realizar un ayuno obligatorio o voluntario. Pues Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah prohibió ayunar estos dos días. El día del Eid al-Fitr es el día en que rompéis el ayuno de Ramadán, y el día del Eid al-Adha es el día en que coméis la carne de vuestro sacrificio». —Ahmad y las otras cuatro colecciones de hadices auténticos.
2. Está prohibido ayunar durante los días de Tashriq: También está prohibido todo tipo de ayuno durante los tres días posteriores al Eid al-Adha. Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah envió a Abd Allah ibn Hudhafa a proclamar, recorriendo Mina: «No ayunéis durante estos días, pues son días de comer, beber y recordar a Allah». —Ahmad.
Al-Tabarani narró, de Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, lo siguiente: «El Mensajero de Allah envió a un pregonero para que gritara: “No ayunéis durante estos días, pues son días de comer, beber y mantener relaciones conyugales”».
Sin embargo, los imanes de la escuela shafií permitieron ayunar durante los días de Tashriq cuando se trata de cumplir un voto, una expiación o la recuperación de un ayuno perdido. Pero ayunar durante estos días sin una necesidad —con el único propósito de realizar un ayuno voluntario— está prohibido por consenso. Según ellos, esto es como la oración, que está permitida en los horarios prohibidos cuando existe una necesidad similar.
3. Está prohibido ayunar exclusivamente el viernes: El viernes es el Eid semanal de los musulmanes. Por ello, la sharía prohíbe ayunar ese día. Sin embargo, según la mayoría de los sabios, esta prohibición no significa que sea haram, sino que es makruh cuando se elige específicamente solo ese día para ayunar. Pero si se ayuna también el día anterior o el posterior, o si el viernes coincide con el día habitual de ayuno de una persona, o si cae en el día de Arafah o en el de Ashura, ayunar el viernes no es makruh. Según el imán Malik y Abu Hanifa, ayunar el viernes no es makruh bajo ninguna circunstancia.
Se narró de Abd Allah ibn Amr, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah fue a visitar a la Madre de los Creyentes, Yuwayriya bint al-Harith. Era viernes y Yuwayriya estaba ayunando. Él le dijo: «¿Ayunaste ayer?». Yuwayriya respondió: «No». Él le dijo: «¿Quieres ayunar mañana?». Yuwayriya respondió: «No». Entonces el Mensajero de Allah dijo: «En ese caso, rompe tu ayuno». —Ahmad y al-Nasaí.
Amir al-Ashari, que Allah esté complacido con él, dijo: «Escuché al Mensajero de Allah decir: “El viernes es vuestro día de Eid. Por tanto, no ayunéis ese día. Pero podéis ayunar ese día si ayunáis también el día anterior o el posterior”». —Al-Bazzar; su cadena de transmisión es hasan.
Alí (que Allah esté complacido con él) dijo: «Si alguno de vosotros desea observar un ayuno voluntario, que ayune el jueves y no ayune el viernes, pues el viernes es un día para comer, beber y recordar a Allah». —Ibn Abi Shayba.
Se narró de Yabir en Bujari y Muslim que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «No ayunéis solamente el viernes, salvo que ayunéis un día antes o un día después». En una versión de Muslim se expresa así: «No reservéis la noche del viernes para la oración, excluyendo las demás noches, ni reservéis el día del viernes para el ayuno, excluyendo los demás días». Sin embargo, no hay inconveniente si el viernes coincide con el día en que acostumbráis ayunar.
4. Reservar exclusivamente el sábado para el ayuno: Se narró de Busr al-Sulami que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «No ayunéis el sábado, excepto por los ayunos que os han sido prescritos». (Si coincide con el día habitual, se pueden observar el ayuno de Arafah, un ayuno compensatorio, el ayuno por una promesa y el ayuno voluntario). Y si alguno de vosotros no encuentra nada más que una cáscara de uva o un trozo de madera, que lo mastique. —Ahmad, Abu Dawud, Tirmidhi, Nasa’i e Ibn Mayah.
Tirmidhi dijo: El significado de que sea reprobable ayunar ese día es que no se debe reservar el sábado para el ayuno, pues los judíos consideran el sábado un día venerable.
La Madre de los Creyentes, Umm Salama (que Allah esté complacido con ella), dijo: «El Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) ayunaba más los sábados y domingos que los demás días, y decía: “Estos dos días son las festividades de los politeístas, y deseo diferenciarme de ellos”». —Ahmad, Bayhaqi, Hakim e Ibn Juzayma. Hakim e Ibn Juzayma dijeron que este hadiz es auténtico.
Sobre la base de estas pruebas, las escuelas hanafí, shafi‘í y hanbalí consideran reprobable ayunar exclusivamente el sábado. Sin embargo, el imán Malik no lo considera reprobable, basándose en el último hadiz mencionado.
5. Prohibición de ayunar en un día dudoso: Ammar ibn Yasir (que Allah esté complacido con él) dijo: «Quien ayune en un día dudoso, desobedece a Muhammad (que Allah le bendiga y le conceda paz)». —Abu Dawud, Tirmidhi, Nasa’i e Ibn Mayah.
Tirmidhi dijo: Este es un hadiz auténtico y bueno. Para la mayoría de los sabios, esta es la opinión que debe seguirse. Es también la opinión de Sufyan al-Thawri, Malik ibn Anas, Abdullah ibn al-Mubarak, al-Shafi‘i, Ahmad e Ishaq. Todos ellos consideran reprobable ayunar en un día dudoso. Según la mayoría de ellos, si alguien ayuna ese día y luego se demuestra que era un día de Ramadán, deberá compensarlo ayunando otro día. Pero si ayunó conforme a su costumbre habitual, su ayuno será válido y no será reprobable. Según la opinión de los hanafíes, si se sabe que ese día era de Ramadán, el ayuno realizado ese día será suficiente para él.
Se narró de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «No ayunéis uno o dos días antes del ayuno de Ramadán, excepto quien tenga la costumbre de ayunar; ese puede hacerlo». —Narrado por todas las compilaciones de hadices auténticos.
Tirmidhi dijo: Este hadiz es sahih y bueno, y es seguido por los eruditos. Ellos consideran makruh que alguien, por reverencia al Ramadán, se apresure a comenzar a ayunar antes de que llegue el Ramadán. Pero si alguien está acostumbrado a ayunar en un día determinado y, casualmente, ese día coincide con aquel, no hay objeción.
6. Está prohibido ayunar durante todo el año: Es haram ayunar durante todo el año, incluidos los días en que está prohibido ayunar. Pues el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Quien ayuna durante todo el año, en realidad no ha ayunado ningún día». —Ahmad, Bujari y Muslim.
Sin embargo, si rompe el ayuno durante los dos días del Eid y los días de Tashriq, y ayuna los días restantes, no será makruh ayunar de esta manera durante todo el año, siempre que el ayunante tenga la capacidad física para ayunar durante todo el año.
Tirmidhi dijo: Un grupo de eruditos consideró makruh ayunar durante todo el año si no se rompe el ayuno en el Eid al-Fitr, el Eid al-Adha y los días de Tashriq. Si se rompe el ayuno en esos días, no será makruh ayunar durante el resto del año. Esta es también la opinión de Malik, Shafi‘i, Ahmad e Ishaq. El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, aprobó que Hamza al-Aslami ayunara continuamente, diciéndole: «Si quieres, ayuna; y si quieres, rompe el ayuno».
7. Que la esposa ayune voluntariamente sin el permiso de su marido cuando él está en casa: El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, prohibió a la esposa ayunar voluntariamente sin el permiso de su marido cuando este se encuentra en casa. Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Mientras el marido esté en casa, la esposa no puede ayunar ningún ayuno aparte del de Ramadán sin su permiso». —Ahmad, Bujari y Muslim. Los eruditos consideraron que la prohibición del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, equivale a declarar esto haram, y señalaron que el marido tiene permiso para hacer que la esposa rompa el ayuno si ella ayuna sin su autorización, pues de ese modo ha privado al marido de su derecho. Sin embargo, debe tenerse presente que esto se aplica a los ayunos que no son de Ramadán, ya que el ayuno obligatorio de Ramadán no depende del permiso del marido. Ella puede ayunar sin su permiso incluso si él no está en casa. Si él llega a casa, puede hacer que rompa el ayuno. Incluso si el marido está enfermo e incapacitado para mantener relaciones sexuales mientras se encuentra en casa, sigue siendo ilícito que la esposa ayune sin su permiso.
16. Está prohibido ayunar continuamente
Ayunar continuamente, sin sahur ni iftar, se denomina sawm al-wisal o ayuno continuo.
1. Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «¡Cuidado! No ayunéis continuamente»; lo repitió tres veces. La gente dijo: «Oh, Mensajero de Allah, ¡tú ayunas continuamente!». Él respondió: «En esto no sois como yo. Mi Señor me alimenta y me da de beber durante toda la noche». (Es decir, me da la fuerza de quien come y bebe). Por tanto, asumid únicamente las tareas que podáis realizar. —Bujari y Muslim. Los juristas consideraron que esta prohibición equivale a declarar makruh el ayuno continuo. Ahmad, Ishaq e Ibn al-Mundhir permitieron ayunar continuamente hasta el sahur, siempre que ello no causara grandes dificultades al ayunante. Pues Bujari narró de Abu Sa‘id al-Judri que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «No ayunéis continuamente; pero si alguien insiste en hacerlo, que continúe hasta el sahur».
17. Los ayunos voluntarios cuyo cumplimiento es sunna
El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se mostraba muy deseoso de observar los siguientes ayunos:
Los seis ayunos de Shawwal: todos los libros de hadices auténticos, excepto Bujari y Nasai, lo transmiten de Abu Ayyub Ansari, que Allah esté complacido con él: el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Quien ayune durante Ramadán y luego ayune seis días de Shawwal, será como si hubiera ayunado todo el año». Esto se aplica a quien ayuna el mes de Ramadán cada año. Los eruditos han dicho: cada buena acción recibe una recompensa diez veces mayor: a cambio del mes de Ramadán, diez meses, y a cambio de los seis días de Shawwal, dos meses.
Según el imán Ahmad, los seis ayunos de Shawwal se consideran cumplidos tanto si se observan consecutivamente como con intervalos; esto no supone ninguna diferencia en cuanto a la virtud. Sin embargo, según los hanafíes y los shafiíes, es preferible observar los seis ayunos consecutivamente, inmediatamente después del Eid.
El ayuno del día de Arafah para quien no está realizando el Hayy:
1. Se transmitió de Abu Qatadah, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «El ayuno del día de Arafah expía los pecados del año anterior y del año siguiente. Y el ayuno de Ashura expía los pecados del año anterior». Todos los libros de hadices auténticos, excepto Bujari y Tirmizi.
2. Se transmitió de Hafsa, que Allah esté complacido con ella, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, nunca dejaba cuatro cosas: el ayuno de Ashura, el ayuno de los primeros diez días de Zul Hiyya (es decir, los primeros nueve días), tres días de ayuno cada mes y las dos rak‘at de oración antes del desayuno por la mañana (Ishraq). Ahmad, Nasai.
3. Se transmitió de Uqbah ibn Amir, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «El día de Arafah, el día del Sacrificio y los días de Tashriq son nuestros Eids, los días de comer y beber, nosotros los musulmanes». Todos los libros de hadices auténticos restantes, excepto Ibn Majah.
4. Se transmitió de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, prohibió ayunar a quien se encontrara en la llanura de Arafah. Ahmad, Abu Dawud, Nasai e Ibn Majah.
Al-Tirmidhi dijo: Según los eruditos, ayunar el día de Arafah es recomendable en todos los lugares excepto en Arafah.
5. Se narró de Umm al-Fadl que la gente dudaba de si el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) ayunaba el día de Arafah. Le envié un poco de leche. En ese momento estaba pronunciando un sermón en la llanura de Arafat. Bebió la leche mientras pronunciaba el sermón. —Al-Bujari y Muslim.
La importancia del ayuno de Muharram y de Ashura:
1. Se narró de Abu Huraira que preguntaron al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): «¿Qué oración es mejor después de las oraciones obligatorias?». Respondió: «La oración de mitad de la noche». Preguntaron: «¿Qué ayuno es mejor después del de Ramadán?». Respondió: «El mes de Allah, al que llamáis Muharram». —Ahmad, Muslim y Abu Dawud.
2. Se narró de Muawiya ibn Abu Sufyan: Oí decir al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): «Hoy es el día de Ashura. No se os ha prescrito ayunar este día. Yo estoy ayunando. Quien quiera puede ayunar. Quien quiera puede ayunar. Y quien quiera puede no ayunar». —Al-Bujari y Muslim.
3. Aisha dijo: «Los coraichitas ayunaban el día de Ashura durante la época de la ignorancia. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) también ayunaba. Cuando llegó a Medina, siguió ayunando y ordenó ayunar. Después, cuando se prescribió el ayuno de Ramadán, dijo: “Quien quiera puede ayunar el día de Ashura y quien quiera puede no ayunar”». —Al-Bujari y Muslim.
4. Se narró de Ibn Abbas que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) llegó a Medina y vio que los judíos ayunaban el día de Ashura. Preguntó: «¿Qué es esto?». Respondieron: «Es un día grandioso; en él Allah salvó a Moisés y a los hijos de Israel de su enemigo. Por eso Moisés ayunaba ese día». El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Yo tengo más derecho a Moisés que vosotros». Entonces ayunó ese día y ordenó a todos ayunar. —Al-Bujari y Muslim.
5. Se narró de Abu Musa al-Ashari: «Los judíos veneraban mucho el día de Ashura y lo celebraban como una festividad. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo a los musulmanes: “Ayunad este día”». —Al-Bujari y Muslim.
6. Se narró de Ibn Abbas: Cuando el Mensajero de Allah ayunó el día de Ashura y ordenó a los demás que también ayunaran, la gente dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Los judíos y los cristianos veneran este día». Él respondió: «Si Allah quiere, ayunaremos también el noveno día el año próximo». Ibn Abbas dijo: «El Mensajero de Allah falleció antes de que llegara el año siguiente». —Muslim y Abu Dawud.
En otra narración, el Mensajero de Allah dijo: «Si sigo vivo hasta el año próximo, ayunaré sin duda también el noveno día (es decir, junto con el décimo)». —Ahmad y Muslim.
Los sabios han señalado que el ayuno del día de Ashura puede realizarse de tres formas: una. Ayunar tres días: el nueve, el diez y el once de Muharram. Dos. Ayunar dos días: el nueve y el diez de Muharram. Tres. Ayunar el diez de Muharram.
Gastar más en la familia el día de Ashura: Se narró de Yabir ibn Abd Allah que el Mensajero de Allah dijo: «A quien gaste más en sí mismo y en su familia el día de Ashura, Allah le concederá holgura durante todo el año». —Bayhaqi.
Pasar la mayor parte del mes de Sha‘ban ayunando: El Mensajero de Allah ayunaba la mayor parte del mes de Sha‘ban. Aisha dijo: «Nunca vi al Mensajero ayunar un mes completo, excepto el mes de Ramadán. Y tampoco lo vi ayunar más en ningún otro mes que en Sha‘ban». —Bujari y Muslim.
Se narró de Usama ibn Zayd que dijo: «Dije: “¡Oh, Mensajero de Allah! No te he visto ayunar tanto en ningún mes como en Sha‘ban”. El Mensajero respondió: “La gente se muestra negligente respecto de este mes, situado entre Rayab y Ramadán. En él se presentan las obras de las personas ante el Señor de los mundos. Por eso deseo que mis obras sean presentadas mientras estoy ayunando”». —Abu Dawud y Nasai.
No existe ninguna prueba auténtica que permita considerar o señalar el ayuno de la mitad de Sha‘ban como más virtuoso que el de los demás días.
El ayuno de los meses sagrados: Los cuatro meses sagrados son Dhul-Qa‘da, Dhul-Hiyya, Muharram y Rayab. Es recomendable ayunar abundantemente durante estos meses.
Se narró de un hombre de la tribu de Bahila que acudió al Mensajero de Allah y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Vine a verte el año pasado». El Mensajero dijo: «¿Por qué has cambiado tanto? Tu cuerpo y tu rostro eran hermosos». Él respondió: «Desde el día en que me encontré contigo por última vez, no he comido nada salvo por la noche». El Mensajero de Allah dijo: «¿Por qué te has impuesto sufrimiento? Ayuna el mes de la paciencia (es decir, el mes de Ramadán) y ayuna un día de cada mes». Él dijo: «Auméntamelo; tengo capacidad para ello». El Mensajero respondió: «Ayuna dos días de cada mes». Él dijo: «Auméntamelo un poco más». El Mensajero de Allah dijo: «Ayuna algunos días de los meses sagrados y deja de ayunar otros» (lo repitió tres veces). Juntó sus tres dedos una vez y luego los separó. (Es decir, indicó ayunar tres días y luego dejar de ayunar durante tres días). —Ahmad, Abu Dawud e Ibn Mayah.
El ayuno del mes de Rajab solo se distingue de los ayunos de otros meses en que Rajab es un mes sagrado y venerado. No existe ningún hadiz auténtico que pruebe una virtud especial del ayuno de este mes. Lo que se ha transmitido no es digno de ser presentado como prueba. Ibn Hayar dijo: «No existe ningún hadiz auténtico acerca de una virtud especial de este mes, ni acerca de la virtud de ayunar un día específico de él o de realizar la oración nocturna en una noche específica de él».
Ayuno de los lunes y los jueves: Se narró de Abu Huraira (r.a.) que los días en que el Mensajero de Allah (s.a.w.) ayunaba más eran los lunes y los jueves. Cuando se le preguntó la razón, respondió: «Las obras de las personas son presentadas ante Allah cada lunes y cada jueves. Entonces Allah perdona a todo musulmán —o dijo: a todo creyente—, excepto a los dos creyentes que han dejado de hablarse entre sí. Allah dice: “Aplazad la decisión sobre esos dos”». —Ahmad. En Muslim se encuentra: «Se le preguntó al Mensajero (s.a.w.) acerca del ayuno del lunes. Respondió: “Ese día nací y ese día me fue revelada la Revelación”».
Ayunar tres días de cada mes: Abu Dharr al-Gifarí (r.a.) dijo: «El Mensajero de Allah (s.a.w.) nos aconsejó ayunar cada mes —del mes lunar— los tres días de los días blancos, es decir, los días trece, catorce y quince, y dijo: “Esto equivale a ayunar todo el año”». —An-Nasaí.
También se ha narrado que el Mensajero (s.a.w.) ayunaba los sábados, domingos y lunes de un mes, y los martes, miércoles y jueves del mes siguiente. En algunos hadices se menciona que ayunaba tres días a partir del primer día de cada mes. En otros se afirma que ayunaba el jueves, el primer día del mes, luego el lunes siguiente y el lunes posterior.
Ayunar un día y no ayunar al siguiente. Abdullah ibn Amr (r.a.) dijo: «El Mensajero de Allah (s.a.w.) me dijo: “Me han informado de que permaneces toda la noche rezando y ayunas durante el día”. Respondí: “Así es, Mensajero de Allah”. Dijo: “Ayuna algunos días y no ayunes otros; reza algunas noches y duerme otras, pues tu cuerpo tiene un derecho sobre ti, tu esposa tiene un derecho sobre ti y tu huésped tiene un derecho sobre ti. Ayunar tres días de cada mes es suficiente para ti”. Entonces pedí mayor severidad, y él me impuso una mayor severidad. Dije: “Siento que tengo capacidad para ello”. Dijo: “Entonces ayuna tres días empezando cada viernes”. Después pedí aún mayor severidad, y él me impuso una mayor severidad. Dije: “Oh, Mensajero de Allah, siento que tengo capacidad para ello”. Dijo: “Ayuna como ayunaba el profeta de Allah, David, y no hagas más que eso”. Pregunté: “Oh, Mensajero de Allah, ¿cómo era el ayuno de David?”. Respondió: “Ayunaba un día y no ayunaba al siguiente”». —Ahmad y otros. También se narró de Abdullah ibn Amr que el Mensajero (s.a.w.) dijo: «El ayuno más amado por Allah es el ayuno de David, y la oración más amada por Allah era la oración de David. Dormía la mitad de la noche, a veces la sexta parte de ella, y pasaba rezando un tercio de la noche. Ayunaba un día y no ayunaba al siguiente».
18. Está permitido romper un ayuno voluntario
1. Umm Hani (r.a.) dijo: «El Mensajero de Allah (s.a.w.) vino a visitarme el año de la conquista de La Meca. Le ofrecieron una bebida, y él bebió. Luego me la ofreció para que bebiera. Dije: “Estoy ayunando”. Él respondió: “Quien realiza un acto de adoración voluntario es libre respecto de sí mismo. Si quieres, continúa ayunando; y si quieres, rompe el ayuno”». —Ahmad y Ad-Daraqutni.
2. Abu Yuhaifa dijo: «El Mensajero (s.a.w.) estableció un vínculo de hermandad entre Salman y Abu ad-Dardá. Un día, Salman fue a la casa de Abu ad-Dardá. Vio a Umm ad-Dardá, la esposa de Abu ad-Dardá, vestida con ropa muy sencilla. Por eso le preguntó: “¿Qué te sucede?”. Umm ad-Dardá respondió: “Tu hermano Abu ad-Dardá no tiene interés en nada de este mundo”. Inmediatamente llegó Abu ad-Dardá. Al llegar, preparó comida para Salman y luego le dijo: “Come, yo estoy ayunando”. Salman respondió: “No comeré mientras tú no comas”. Finalmente, él comió. Cuando llegó la noche y Abu ad-Dardá quiso ir a rezar, Salman le dijo: “Duerme”. Finalmente, Abu ad-Dardá se durmió. Cuando quiso irse de nuevo, Salman le dijo: “Duerme”, y Abu ad-Dardá se durmió. Cuando llegó la última parte de la noche, le dijo: “Ahora reza”. Entonces ambos rezaron. Después, Salman dijo: “Así como tu Señor tiene un derecho sobre ti, tú mismo tienes un derecho sobre ti y tu familia tiene un derecho sobre ti. Por tanto, concede a cada uno su derecho”. Después, Abu ad-Dardá relató este hecho al Mensajero (s.a.w.). El Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: “Salman ha dicho la verdad”». —Al-Bujari y At-Tirmidhi.
3. Abu Saíd al-Judrí (r.a.) dijo: «Preparé comida para el Mensajero de Allah (s.a.w.). Él y sus compañeros vinieron a visitarme. Cuando se sirvió la comida, uno de ellos dijo: “Estoy ayunando”. El Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: “Tu hermano te ha invitado y se ha esforzado por agasajarte. Rompe hoy el ayuno y ayuna otro día en su lugar, si quieres”». —Al-Bayhaqi; la cadena de transmisión es buena.
Basándose en estos hadices claros y auténticos, la mayoría de los eruditos considera permitido que quien está observando un ayuno voluntario lo rompa. Sin embargo, es recomendable que reponga ese ayuno.
19. Algunas normas recomendables del ayuno
Es recomendable que quien ayuna observe las siguientes normas:
1. Comer el suhur: Toda la comunidad está de acuerdo en que comer el suhur es recomendable, y quien ayune sin comer el suhur no comete ningún pecado. Anas (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Comed el suhur, pues en el suhur hay bendición». —Al-Bujari y Muslim.
Miqdad ibn Ma‘dikarib narró que el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Comed el suhur, pues es una comida bendita». —An-Nasa’i.
Que sea bendita significa que proporciona energía a quien ayuna y le facilita observar el ayuno.
¿Con qué cantidad de comida se completa el suhur? El suhur se completa tanto con poca comida como con mucha. Incluso beber un sorbo de agua es suficiente para completar el suhur. Abu Sa‘id al-Judri dijo: «Hay bendición en el suhur. No lo abandonéis; aunque solo sea bebiendo un sorbo de agua, comed el suhur. Pues Allah concede misericordia a quienes comen el suhur y los ángeles suplican por ellos». —Ahmad.
El horario del suhur: el horario del suhur va desde la medianoche hasta el alba. Sin embargo, es recomendable retrasarlo. Zayd ibn Zabit (que Allah esté complacido con él) dijo: «Comimos el suhur con el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y luego fuimos a la oración (es decir, a la oración del alba)». El narrador dice: «Pregunté: “¿Cuánto tiempo transcurrió entre ambas cosas?”. Respondió: “Lo que se tarda en recitar cincuenta aleyas”» —Al-Bujari y Muslim.
‘Amr ibn Maymun dijo: «Los compañeros del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se apresuraban a romper el ayuno y demoraban el suhur».
Abu Dharr al-Ghafari (r.a.) dijo que el Mensajero (s.a.s.) dijo: «Mientras mi comunidad se apresure a romper el ayuno y retrase el suhur, permanecerá en el bien. Si surge alguna duda sobre la llegada del alba, está permitido comer y beber hasta tener la certeza de que ha llegado. No se debe actuar basándose en la duda o la incertidumbre, pues Allah ha establecido la certeza, y no la duda sobre la llegada del alba, como el momento final para comer y beber. Él dijo:
وكُلُوا وَاشْرَبُوا حتى يتبين لكم الخيط الأبيض مِنَ الْخَيْطِ الْأَسْوَدِ مِنَ الْفَجْرِ .
«Comed y bebed hasta que se distinga claramente para vosotros el hilo blanco del hilo negro, es decir, el alba». (Sura al-Baqara: aleya 187)
Un hombre le dijo a Ibn Abbas (r.a.): «Cuando tengo alguna duda mientras como el suhur, dejo de comer». Ibn Abbas respondió: «Sigue comiendo mientras tengas dudas, hasta que la duda desaparezca». Abu Dawud dijo: El imán Abu Abdullah Ahmad ibn Hanbal dijo: «Cuando el ayunante duda sobre la llegada del alba, debe seguir comiendo hasta tener la certeza de que ha llegado». Esta es la opinión de Ibn Abbas, Ata y al-Awzaí.
An-Nawawi dijo: «Está permitido comer para quien duda sobre la llegada del alba; esta es la opinión unánime de los shafiíes».
2. Apresurarse a romper el ayuno: Es recomendable que el ayunante rompa rápidamente el ayuno después de tener la certeza de la puesta del sol. Se narró de Sahl ibn Sa’d que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: «La gente permanecerá en el bien mientras se apresure a romper el ayuno». —Bujari y Muslim.
Es preferible romper el ayuno con un número impar de dátiles frescos y maduros. Si no se encuentran, puede hacerse con agua. Anas (r.a.) dijo: «El Mensajero (s.a.s.) rompía el ayuno antes de la oración con dátiles frescos y maduros. Si no había dátiles, lo hacía con dátiles secos. Y si tampoco los había, bebía unos cuantos sorbos de agua pura». —Abu Dawud, al-Hakim y at-Tirmidhi.
Se narró de Salman ibn Amir (r.a.) que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: «Cuando uno de vosotros ayune, debe romper el ayuno con dátiles secos. Si no los encuentra, que lo haga con agua, pues el agua purifica». —Ahmad y at-Tirmidhi.
Este hadiz demuestra que es recomendable hacer un iftar breve de esta manera antes de la oración del magrib. Después de la oración, se debe comer el resto de la comida. Sin embargo, si la comida del iftar ya está preparada, se debe comenzar con ella. Anas, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando se sirva la cena —para el iftar—, comienza con ella el iftar antes de la oración del magrib y no te apresures a terminar el iftar dejando la comida». —Bujari y Muslim.
3. Suplicar durante el iftar mientras se está ayunando: Ibn Mayah narró, de Abd Allah ibn Amr ibn al-As, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «La súplica del ayunante no es rechazada en el momento del iftar». En el momento del iftar, Abd Allah solía hacer esta súplica: «¡Oh, Allah! Te suplico, por Tu misericordia, que abarca todas las cosas, que me perdones». También está confirmado que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, decía: «La sed se ha ido, las venas se han hidratado y, si Allah quiere, se ha obtenido la recompensa del ayuno». También se ha narrado que decía: «¡Oh, Allah! Por Ti he ayunado y con Tu sustento he roto el ayuno». Y al-Tirmidhi narró con una cadena auténtica que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Las súplicas de tres personas no son rechazadas: el ayunante hasta que rompe el ayuno —de esto se entiende que es recomendable suplicar durante todo el tiempo del ayuno—, el gobernante justo y la persona oprimida».
4. Abstenerse de las acciones incompatibles con el ayuno: El ayuno es uno de los mejores actos de adoración que ayudan a acercarse a Allah. Allah lo prescribió para refinar las inclinaciones de las personas y acostumbrarlas a las buenas obras. Por ello, el ayunante debe abstenerse de las acciones que perjudican su ayuno, para beneficiarse de él y alcanzar la taqwa que Allah menciona en las siguientes palabras:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُتِبَ عَلَيْكُمُ الصِّيَامُ كَمَا كُتِبَ عَلَى الَّذِينَ مِن قَبْلِكُمْ لَعَلَّكُمْ تَتَّقُونَ
«¡Oh, creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, tal como fue prescrito a quienes os precedieron, para que alcancéis la taqwa (abstenerse de las malas acciones por temor a Allah). (Sura al-Baqara: aleya 183)»
El ayuno no consiste únicamente en abstenerse de comer y beber, ni de las demás cosas prohibidas durante el tiempo del ayuno. Pues Abu Huraira narró que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «El ayuno no consiste solamente en abstenerse de comer y beber, sino también en abstenerse de toda palabra vana, injusticia y obscenidad. Si alguien te insulta o te trata injustamente, di: “Estoy ayunando, estoy ayunando”». —Ibn Juzaima, Ibn Hibban y al-Hakim.
Narrado de Abu Huraira en todas las colecciones auténticas de hadices excepto Muslim: el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Allah no necesita que quien no abandona las palabras falsas y las malas acciones abandone su comida y su bebida». (Es decir, Allah no acepta su ayuno). También dijo: «Hay muchos ayunantes que no obtienen de su ayuno más que hambre, y muchos que pasan la noche rezando que no obtienen de su vigilia nocturna más que cansancio». —al-Nasa’i, Ibn Mayah y al-Hakim.
5. Usar el miswak: Durante el ayuno, es recomendable que el ayunante use el miswak. En esto no hay diferencia entre la primera y la última parte del día. El imán al-Tirmidhi dijo: El imán al-Shafi‘i no consideraba que hubiera ningún inconveniente en usar el miswak al principio ni al final del día. El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, usaba el miswak mientras ayunaba. Esto ya se ha tratado anteriormente.
6. Generosidad y estudio del Corán
La generosidad y el estudio del Corán son siempre recomendables. Sin embargo, se hizo especial hincapié en ellos durante Ramadán.
Al-Bujari narró, de Ibn Abbás, que el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) era el más generoso de todas las personas. Y era aún más generoso durante el mes de Ramadán, cuando Yibril se reunía con él. Yibril se reunía con él cada noche de Ramadán y estudiaba el Corán con él. En verdad, el Mensajero de Alá era más rápido en su generosidad que el viento impetuoso. (Es decir, daba con tanta amplitud y rapidez que incluso el viento impetuoso quedaba atrás en velocidad.)
7. Esforzarse intensamente en la adoración durante los últimos diez días de Ramadán: 1. Al-Bujari y Muslim narraron, de Aisha, que cuando llegaban los últimos diez días de Ramadán, el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) permanecía despierto por la noche, despertaba a su familia y se esforzaba intensamente en la adoración. Según otra narración de Muslim, durante los últimos diez días se esforzaba y se dedicaba a la adoración más que en cualquier otro momento.
2. At-Tirmidhi narró, de Alí, que el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) despertaba a su familia durante los últimos diez días de Ramadán y él mismo se esforzaba intensamente en la adoración.
20. Actos permitidos durante el ayuno
Durante el ayuno están permitidos los siguientes actos:
1. Entrar en el agua y sumergirse: Abu Bakr ibn Abd ar-Rahmán narró, de un compañero del Mensajero de Alá, que había visto al Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) verterse agua sobre la cabeza mientras ayunaba, debido al intenso calor o a la sed. Ahmad, Málik y Abu Dawud.
Además, se narró en Al-Bujari y Muslim, de Aisha, que al Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) a veces le amanecía estando en estado de yanaba (impureza ritual causada por relaciones sexuales) mientras ayunaba. Entonces se bañaba.
Si entra agua involuntariamente en el estómago del ayunante, su ayuno será válido.
2. Aplicarse kohl en los ojos: instilar en ellos cualquier líquido, aunque se perciba o no su sabor en la garganta, no afecta en absoluto al ayuno, porque nada pasa del ojo al estómago. Se sabe que Anas —que Dios esté complacido con él— se aplicaba kohl en los ojos mientras ayunaba. Esta es la opinión de los imanes shafiíes, Ibn al-Mundhir, Ata, Hasan, al-Nasaí, al-Awzaí, Abu Hanifa y Abu Zawr; y también la de Ibn Umar, Anas e Ibn Abi Awfa entre los Compañeros. Esta es asimismo la opinión de Dawud. Sin embargo, según al-Tirmidhi, no se ha encontrado ninguna declaración transmitida mediante una fuente fiable del Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz— sobre estos asuntos.
3. Besar a la esposa: está permitido para quien sea capaz de controlarse.
Aisha —que Dios esté complacido con ella— dijo: «El Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— besaba y tocaba los cuerpos de sus esposas mientras ayunaba. Él era, ciertamente, más capaz que todos vosotros de dominar sus deseos». Umar —que Dios esté complacido con él— dijo: «Un día me excité y besé, aunque estaba ayunando. Luego fui al Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— y le dije: “Hoy he cometido algo terrible: besé mientras ayunaba”. El Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: “¿Qué crees que habría ocurrido si, estando ayunando, te hubieras enjuagado la boca con agua?”. Respondí: “No habría ocurrido nada”. Él dijo: “Entonces, ¿qué hay de malo en esto?”».
Ibn al-Mundhir dijo: Umar, Ibn Abbas, Abu Huraira, Aisha, Ata, al-Shabi, Hasan, Ahmad e Ishaq permitieron besar. Según las escuelas hanafí y shafií, besar es desaconsejable para quien se excita sexualmente, pero no para los demás. No obstante, lo mejor es evitarlo.
En este asunto no hay diferencia entre el joven y el anciano. Lo que debe considerarse es la excitación sexual y el temor de eyacular. Si un joven o un anciano vigoroso se excita sexualmente, besar es desaconsejable. En cambio, no es desaconsejable para un anciano que no se excita sexualmente ni para un joven débil. Sin embargo, en cualquier circunstancia es mejor abstenerse de ello, tanto si se besa en la barbilla, en la boca o en cualquier otra parte. Del mismo modo, tocar el cuerpo con la mano y abrazar entran ambos en la misma categoría que besar.
4. Recibir una inyección: su norma es la misma que la de besar, tanto si se administra con fines nutritivos como con cualquier otro propósito, y tanto si se aplica en una vena como bajo la piel. Esto se debe a que, aunque el medicamento llegue al estómago por este medio, no lo hace a través de la vía natural.
5. Practicar la hijama: está permitido extraer sangre de la cabeza o de cualquier otra parte del cuerpo mediante la hijama u otro instrumento; el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— se hacía practicar la hijama mientras ayunaba. Sin embargo, si esto provoca debilidad en la persona que ayuna, será desaconsejable. Zabit al-Bunani preguntó a Anas —que Dios esté complacido con él—: «¿Durante la época del Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— considerabais reprobable practicar la hijama a quien ayunaba?». Anas respondió: «No, salvo que temiéramos que le causara debilidad; en ese caso no lo hacíamos». —Al-Bujari.
6. Enjuagarse la boca e introducir agua en la nariz: excederse en ello —como hacer gárgaras— es desaconsejable. Se transmitió de Laqit ibn Sabra —que Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando introduzcas agua en la nariz, hazlo bien, excepto si estás ayunando». —Al-Tirmidhi, Abu Dawud, al-Nasaí e Ibn Mayah.
No obstante, los eruditos consideraron desaconsejable introducir medicamentos en la nariz y sostuvieron que existe el riesgo de tragar algo con ellos. Hay elementos en los hadices que respaldan su postura.
Ibn Qudama dijo: «Si, al enjuagarse la boca o introducir agua en la nariz durante la ablución o el baño ritual, el agua llega a la garganta involuntariamente y sin emplear una cantidad excesiva, ello no afecta al ayuno». Esta es una de las dos opiniones atribuidas a al-Awzaí, Ishaq y al-Shafií, y también es la opinión de Ibn Abbas.
Según Malik y Abu Hanifa, el ayuno se invalida en este caso, porque introdujo agua en el estómago a pesar de recordar que estaba ayunando. Por tanto, así como el ayuno se invalida cuando se bebe agua deliberadamente, también se invalida en este caso.
Ibn Qudama dice: La primera opinión es la más válida (es decir, que el ayuno no se invalida). Además, contamos con el argumento de que el agua entró en su garganta sin que él lo pretendiera ni consumiera agua en exceso. Si una mosca volara y entrara en la garganta de alguien, su ayuno no se invalidaría; del mismo modo, tampoco se invalida en este caso. La diferencia con introducir deliberadamente agua en la garganta es evidente. (Ibn Abbas dijo: Si una mosca entra en la garganta de una persona que ayuna, su ayuno no se invalida.)
7. Otros casos: Del mismo modo, no invalidan el ayuno aquellas cosas que es imposible evitar, como tragar saliva o el polvo del camino, que algo entre en la garganta al tamizar harina, o que entren flemas y cosas semejantes. Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— dijo: Es lícito probar, viendo o degustando, un defecto de la comida y aquello que uno se propone comprar. Al-Hasan daba a masticar nueces a su nieto mientras ayunaba. Ibrahim también lo permitió. Sin embargo, es desaconsejable masticar un alimento pegajoso que no se deshace en trozos al masticarlo. Los imanes al-Sha‘bi, al-Najai, los hanafíes, los shafiíes y los hanbalíes también lo consideraron desaconsejable. Aisha y Ata, en cambio, lo consideraron lícito, porque no llega al estómago. Es como una piedra que se mantiene dentro de la boca. Esto se aplica al alimento que, al masticarlo, no se rompe ni se deshace en trozos. Si el alimento se deshace en trozos y alguno de ellos entra en el estómago, el ayuno se invalida. Ibn Taymiyya dijo: Es lícito que quien ayuna aspire el aroma de sustancias perfumadas. Sin embargo, los sabios discreparon sobre aplicarse kohl, recibir inyecciones, introducir gotas de una sustancia líquida por el orificio del pene y administrar medicamentos a una persona herida en el centro de la cabeza o en el interior del abdomen. Algunos sostuvieron que ciertas cosas de estas invalidan el ayuno. Según otros, todas ellas, salvo aplicarse kohl, invalidan el ayuno. Otros afirmaron que todas lo invalidan, excepto la aplicación de gotas. Y otros sostuvieron que todas, salvo el kohl y las gotas, invalidan el ayuno. Después, consideró preferible la primera opinión y dijo: La opinión más sólida es que ninguna de estas cosas invalida el ayuno. Esto se debe a que el ayuno es una de las bases del islam, cuyo conocimiento es obligatorio para todo musulmán. Si estas acciones fueran de tal naturaleza que Dios y Su Mensajero las hubieran prohibido durante el ayuno y hubieran hecho que este se invalidara por ellas, habría sido deber indispensable del Mensajero de Dios explicarlas claramente. Y si las hubiera explicado, los compañeros las habrían conocido y se las habrían comunicado a la comunidad, tal como le comunicaron las demás normas de la ley religiosa. Pero, al comprobar que ningún compañero ni ningún sabio ha transmitido del Mensajero de Dios ningún hadiz auténtico ni débil sobre estas cuestiones, queda claro que ni Dios ni Su Mensajero —que Dios le bendiga y le conceda paz— consideraron censurable o invalidante del ayuno ninguna de ellas. En cuanto a las acciones inevitables y generalizadas, es indispensable que el Mensajero dé sobre ellas una declaración general y universal, y también es indispensable que la comunidad las transmita de una generación a otra. Por tanto, se entiende que aplicarse kohl y cosas semejantes se encuentran entre las circunstancias inevitables y generalizadas, como aplicarse aceite, bañarse, usar perfume y quemar incienso, entre otras. Si estas cosas invalidaran el ayuno, el Mensajero las habría explicado, del mismo modo que explicó las demás acciones que invalidan el ayuno. Puesto que no las explicó, se entiende que son del mismo tipo que usar perfume, quemar incienso y aplicarse aceite. El humo del incienso a veces llega hasta la nariz, penetra en el cerebro y se extiende por todo el cuerpo. El aceite también es absorbido por el cuerpo, penetra en su interior y le proporciona fuerza. Del mismo modo, el perfume proporciona mucha fuerza al cuerpo. Puesto que no prohibió estas cosas a quien ayuna, quedó demostrado que es lícito quemar incienso, usar perfume, aplicarse aceite y aplicarse kohl. En la época del Mensajero —que Dios le bendiga y le conceda paz— los musulmanes sufrían heridas en la cabeza o el abdomen durante la yihad u otros acontecimientos, y se aplicaban medicamentos en las heridas. Si esto invalidara el ayuno, lo habría explicado claramente. Como no prohibió a quien ayuna utilizar estas cosas, se supo que no están prohibidas ni invalidan el ayuno. El kohl no aporta al cuerpo ningún alimento ni nutriente. Nadie introduce kohl en su estómago, ni por la nariz ni por la boca. Del mismo modo, la inyección mediante la cual se extrae alguna sustancia del cuerpo no le proporciona alimento ni nutrientes, sino que los expulsa del cuerpo. Es como inhalar el aroma de algo o experimentar un temor que hace expulsar todo lo que hay en el estómago para provocar diarrea, sin que sea necesario introducirlo en el estómago. Y el medicamento que se administra al tratar las heridas del abdomen o de la cabeza y que llega al estómago no pertenece a la categoría de los alimentos que llegan a él.
Dios Altísimo dijo: «Se os ha prescrito el ayuno, como se les prescribió a quienes os precedieron, para que alcancéis la piedad». Y el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «El ayuno es un escudo». También dijo: «Satanás circula por las venas del hijo de Adán. Por tanto, estrechad los caminos por los que circula Satanás mediante el hambre y el ayuno». Esto demuestra que, fundamentalmente, se ha ordenado a quien ayuna abstenerse de comer y beber, pues la piedad reside en abstenerse de comer y beber. Comer y beber produce abundante sangre, por cuyo interior circula Satanás. Esta sangre se genera a partir de los alimentos, no de las inyecciones, ni del kohl, ni de las sustancias líquidas aplicadas en forma de gotas en el pene, ni de los medicamentos que se aplican en las heridas del abdomen y de la cabeza.
8. Es lícito para quien ayuna comer, beber y mantener relaciones sexuales hasta que llegue el alba: cuando llega el alba
si tiene comida en la boca, debe escupirla, y si está manteniendo relaciones sexuales, debe detenerse. Aunque escupa la comida, si detiene la relación sexual, su ayuno será válido. Pero si traga voluntariamente la comida que tiene en la boca o continúa manteniendo relaciones sexuales, su ayuno se invalida. Al-Bujari y Muslim transmitieron de Aisha —que Dios esté complacido con ella—: «El Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: Bilal hace la llamada a la oración mientras aún es de noche. Por tanto, continuad comiendo y bebiendo hasta que Ibn Umm Maktum haga la llamada a la oración».
9. Amanecer en estado de yunub. Ya se sabe, a partir del hadiz transmitido anteriormente por Aisha —que Dios esté complacido con ella—, que es lícito para quien ayuna permanecer en estado de «yunub» (con impureza mayor) hasta que amanezca.
10. Purificación de la menstruación y del sangrado posparto. Es lícito que la mujer menstruante y la mujer con sangrado posparto retrasen el baño ritual hasta la mañana después de que cese su sangrado. En ese estado también pueden ayunar, pero deben purificarse para realizar la oración.
21. Actos que invalidan el ayuno
Las causas que invalidan el ayuno son de dos tipos:
1. Las que invalidan el ayuno y hacen obligatorio reponerlo.
2. Las que invalidan el ayuno y obligan tanto a reponerlo como a ofrecer expiación.
Entre las cosas que invalidan el ayuno y para las que basta con reponerlo están:
1 y 2. Comer y beber deliberadamente. Si come o bebe deliberadamente, su ayuno queda invalidado y debe reponerlo. Pero si come o bebe involuntariamente, por olvido de que está ayunando o bajo coacción, no tiene que reponerlo ni ofrecer expiación.
Se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah dijo: «Quien, estando ayunando, coma o beba por olvido, que complete su ayuno, pues Allah mismo le ha dado de comer y de beber». —Todas las recopilaciones de hadices auténticos.
At-Tirmidhi dijo: La mayoría de los eruditos obran conforme a este hadiz. Sufyan az-Zawri, ash-Shafi‘i, Ahmad e Ishaq sostienen esta opinión.
Ad-Daraqutni, Al-Bayhaqi y Al-Hakim narraron: Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— dijo que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien, durante Ramadán, realice por error algo que rompa el ayuno, no tendrá que recuperarlo ni ofrecer expiación».
Ibn Abbas narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Allah ha perdonado a mi comunidad sus errores y aquello a lo que sean obligados». Ibn Mayah, At-Tabarani y Al-Hakim.
3. Provocarse deliberadamente el vómito: si alguien se provoca deliberadamente el vómito, deberá recuperar su ayuno
deberá recuperarlo. Pero si vomita espontáneamente, no tendrá que recuperar el ayuno ni ofrecer expiación alguna. Pues Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien vomite espontáneamente no tendrá que recuperar el ayuno; pero quien se provoque deliberadamente el vómito —oliendo algo que provoque el vómito o introduciéndose un dedo en la garganta— deberá recuperarlo». Ahmad, Abu Dawud, At-Tirmidhi, Ibn Mayah, Ibn Hibban, Ad-Daraqutni y Al-Hakim.
Al-Jattabi dijo: «No conozco ninguna discrepancia respecto a que el vómito espontáneo no exige recuperar el ayuno, mientras que el vómito provocado deliberadamente sí lo exige».
4 y 5. La menstruación y el sangrado posparto: si cualquiera de ellos comienza incluso en el último instante antes de la puesta del sol, el ayuno se invalida y debe recuperarse. Los eruditos están de acuerdo en esto.
6. Provocarse deliberadamente la eyaculación: ya sea que se deba a que el esposo bese o abrace a su esposa, a la masturbación o a cualquier otro medio, el ayuno se invalida y es obligatorio recuperarlo. Si, mientras se está ayunando durante el día, la eyaculación ocurre simplemente por mirar a la esposa, el ayuno no se invalida y no es obligatorio recuperarlo ni ofrecer expiación. Del mismo modo, el líquido preseminal no perjudica el ayuno, tanto si es abundante como si es escaso.
7. Ingerir como alimento algo que normalmente no se come o introducirlo en el estómago. Según la mayoría de los eruditos, esto invalida el ayuno; por ejemplo, una gran cantidad de sal
8. Quien, mientras está ayunando, tiene la intención de romper el ayuno, habrá invalidado su ayuno aunque no coma ni beba nada. Esto se debe a que la intención es una parte inseparable del ayuno. Por tanto, si tiene la intención de romper el ayuno, este se invalidará inevitablemente.
9. Si alguien come, bebe o mantiene relaciones sexuales creyendo que el sol se ha puesto o que aún no ha amanecido, y después se demuestra que su suposición era errónea, deberá reponer ese ayuno, según la opinión de la mayoría de los eruditos, incluidos los cuatro imanes. Sin embargo, según Ishaq, Dawud, Ibn Hazm, Ata, Urwa, Hasan al-Basri y Muyahid, su ayuno es válido y no tiene que reponerlo. Pues Allah ha dicho:
لَيْسَ عَلَيْكُمْ جُنَاحٌ فِيهَا أَخطائي به، ولكن ما تعمدت قلوبكم .
«No se os reprochará aquello que hagáis por error. Pero será diferente aquello que vuestros corazones hayan querido hacer». (Sura al-Ahzab: aleya 4)
Además, poco antes cité estas palabras del Mensajero: «Allah ha perdonado los errores de mi comunidad».
Abd al-Razzaq narró que, durante el califato de Umar ibn al-Jattab, la gente rompió el ayuno. Vi salir de la casa de Hafsa —que Allah esté complacido con ella— enormes marmitas, y la gente bebió. Inmediatamente después, el sol salió de debajo de las nubes. Este suceso causó gran desconcierto entre la gente. Muchos dijeron: «Repondremos el ayuno de este día». Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «¿Por qué? ¡Por Allah!, no teníamos intención de cometer un pecado».
Al-Bujari narró, transmitido por Asma bint Abi Bakr: «Durante la época del Mensajero, un día rompimos el ayuno mientras el cielo estaba nublado. Después salió el sol». Ibn Taymiyya dijo: «Este hadiz demuestra dos cosas»:
En primer lugar: cuando el cielo está nublado, no es recomendable retrasar la ruptura del ayuno con el fin de cerciorarse de la puesta del sol. Esto se debe a que el Mensajero y sus compañeros no lo hicieron. El Mensajero tampoco ordenó a sus compañeros que lo hicieran. A pesar de ello, los compañeros eran más obedientes a Allah y a Su Mensajero que todos los musulmanes de las generaciones posteriores.
En segundo lugar: tampoco es necesario recuperar el ayuno por esta razón. Pues, si el Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— les hubiera ordenado recuperarlo, se habría difundido por todas partes, tal como se difundió el relato del iftar. Puesto que eso no fue transmitido, queda demostrado que él no ordenó recuperarlo.
Según la mayoría de los sabios, la única causa que hace obligatorias tanto la recuperación del ayuno como la expiación es mantener relaciones sexuales con la esposa.
Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que un hombre se presentó ante el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah, estoy perdido!». Él preguntó: «¿Qué te ha llevado a la perdición?». Respondió: «He mantenido relaciones sexuales con mi esposa durante Ramadán». El Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Tienes medios para liberar a un esclavo?». Él respondió: «No». Preguntó: «¿Puedes ayunar dos meses consecutivos?». Respondió: «No». Preguntó: «¿Puedes alimentar a sesenta indigentes?». Respondió: «No». Entonces el hombre se quedó esperando. Poco después, llegaron al Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— casi quince sa‘ de dátiles. Él dijo: «Tómalos y dónalos como caridad». El hombre preguntó: «¿Hay alguien más pobre que yo? No hay nadie en los alrededores de Medina que necesite estos dátiles más que yo». Al oír esto, el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— rió de tal manera que se le vieron los cuatro dientes de las encías, y dijo: «Ve y dáselos de comer a tu familia».» —Todas las colecciones auténticas de hadices. (Una de las dos opiniones atribuidas al imán al-Shafi‘i es que la pobreza exime de la expiación. Esta es la opinión conocida del imán Ahmad, y algunos malikíes también la sostienen. Sin embargo, según la mayoría de los sabios, la pobreza no anula la expiación.)
La opinión de la mayoría de los sabios es que, si el esposo y la esposa ayunan con la intención correspondiente y durante el día de Ramadán mantienen deliberadamente relaciones sexuales sin coacción, la expiación será obligatoria para ambos. (Sin embargo, si se trata de recuperar un ayuno de Ramadán o de un ayuno votivo, y el ayuno se rompe mediante relaciones sexuales, no será necesario ofrecer expiación.) Pero si las relaciones sexuales ocurren por error o no tienen lugar voluntariamente, por ejemplo, mediante coacción, violación o abuso, o si ninguno de los dos había tenido la intención de ayunar, ninguno estará obligado a ofrecer expiación. Y si el esposo obliga a la esposa a mantener relaciones sexuales, o ella rompe el ayuno por alguna excusa válida, la expiación será obligatoria para el esposo, no para la esposa. Según la escuela shafií, en este caso la expiación nunca será obligatoria para la esposa, tanto si lo hace voluntariamente como si es obligada. Para ella solo será obligatorio recuperar el ayuno. Al-Nawawi dijo: «La opinión más correcta en términos generales es que la expiación solo es obligatoria para el hombre por su propia parte; nada es obligatorio para la esposa. Pues se trata de una obligación económica relacionada con las relaciones sexuales, por lo que atañe al hombre y no a la esposa. Es comparable a la dote». Abu Dawud dijo: «Se preguntó al imán Ahmad acerca del hombre que mantuvo relaciones sexuales con su esposa durante Ramadán: ¿Debe ella ofrecer expiación?»
Él respondió: «No hemos oído que la esposa deba ofrecer expiación».
En Al-Mugni se afirma: «La razón es que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— ordenó al hombre que había mantenido relaciones sexuales durante Ramadán liberar a un esclavo, pero no ordenó nada a la esposa, aunque sabía que ella también había participado en ese acto».
La expiación debe ofrecerse siguiendo el orden mencionado en el hadiz. Esta es la opinión de la mayoría de los sabios. Según ese orden, primero se debe liberar a un esclavo. Si no puede hacerlo, debe ayunar dos meses consecutivos. (Durante esos dos meses no puede incluirse ningún Ramadán, las festividades del ‘Id ni los días de Tashriq.) Si tampoco puede hacerlo, debe alimentar a sesenta indigentes con alimentos de calidad media, semejantes a los que consume su propia familia. (Respecto a la cantidad de alimento, el imán Ahmad opinaba que debía entregarse a cada indigente un mudd de trigo, o medio sa‘ de cebada o dátiles. Según Abu Hanifa, debía entregarse medio sa‘ de trigo y un sa‘ de los demás productos. Al-Shafi‘i y Malik opinaban que, cualquiera que fuera el producto entregado, debía darse un mudd por persona. Esta es también la opinión de Abu Huraira, ‘Ata y al-Awza‘i, y es la más conocida, pues al beduino se le entregaron quince sa‘.) Solo está permitido pasar de una opción a la siguiente cuando se es incapaz de cumplir la anterior. Según los malikíes y una de las opiniones de Ahmad, la persona tiene libertad para elegir entre estas tres opciones; cualquiera que elija servirá como expiación. Pues Malik narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que un hombre rompió su ayuno durante el mes de Ramadán. Entonces el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— le ordenó liberar a un esclavo, ayunar dos meses consecutivos o alimentar a sesenta indigentes. —Muslim. Aquí, el término «o» indica claramente que se le concedió libertad de elección. Además, puesto que la expiación se hace obligatoria por una sola transgresión, es apropiado que exista libertad para escoger entre las alternativas, como ocurre con la expiación por romper un juramento.
Al-Shawkani dijo: «En las distintas narraciones aparecen tanto el orden sucesivo como la libertad de elección. Sin embargo, las narraciones relativas al orden sucesivo son más numerosas. Al-Muhallab y al-Qurtubi reunieron todas las narraciones, incluyendo las relativas a varios acontecimientos».
Hafiz dijo: Es muy improbable que se trate de varios incidentes, pues el incidente fue uno solo. La ocasión fue una sola, y lo fundamental es que no hubo varios incidentes. Algunos eruditos consideran que la mención de la sucesión indica la preferencia, mientras que la concesión de libertad indica la validez de cada una de las opciones. Otros sostienen exactamente lo contrario (es decir, que la sucesión indica la validez de cada una de las opciones, mientras que la concesión de libertad indica la preferencia).
Si alguien mantiene relaciones sexuales con su esposa deliberadamente durante Ramadán y no cumple la expiación, y luego vuelve a mantener relaciones otro día al final de Ramadán, le bastará con cumplir una sola expiación. Esta es la opinión de los hanafíes y una opinión transmitida de Ahmad. Puesto que se trata del castigo por una falta cuya causa se repitió antes de que se ejecutara el castigo, una expiación se integra en la otra y ambas se consideran una sola. El imán Malik, al-Shafi‘i y, según una transmisión, Ahmad dijeron que debe cumplir dos expiaciones, pues cada día constituye un acto de culto independiente. Cuando la expiación se hace obligatoria por haberlo invalidado, una no se integra en la otra, del mismo modo que no se integran cuando los actos tienen lugar en dos ramadanes distintos.
Los eruditos han coincidido en que, si alguien mantiene relaciones sexuales deliberadamente durante Ramadán, cumple la expiación y luego vuelve a mantener relaciones otro día, debe cumplir otra expiación por separado. Asimismo, han coincidido en que, si alguien mantiene relaciones sexuales dos veces el mismo día y lo hace por segunda vez sin haber cumplido la expiación de la primera, solo deberá cumplir una expiación. Si ya había cumplido la expiación por la primera relación, según la mayoría de los imanes no deberá cumplir otra por la segunda. Según el imán Ahmad, deberá cumplir una segunda expiación.
22. Recuperación de los ayunos de Ramadán
La recuperación de los ayunos de Ramadán no es obligatoria de inmediato, sino que su obligación es amplia: puede realizarse en cualquier momento. Lo mismo se aplica a la expiación. Se ha transmitido de Aisha que recuperaba en el mes de Sha‘ban los ayunos que había dejado de realizar durante Ramadán, y que no los recuperaba inmediatamente después de Ramadán, aun teniendo capacidad para hacerlo. El ayuno de recuperación equivale al ayuno original; es decir, debe ayunar exactamente el mismo número de días que dejó de ayunar, ni uno más. La diferencia entre el ayuno original y el de recuperación es que no es necesario realizar este último consecutivamente. Allah dijo: «Quien esté enfermo o de viaje, deberá completarlos en otros días». Es decir, quien rompa el ayuno por enfermedad o por viaje deberá ayunar en otros días el mismo número de días que haya dejado de ayunar, ya sea consecutivamente o con intervalos, pues Allah ordenó ayunar sin establecer ninguna condición.
Al-Daraqutni transmitió de Ibn Umar que el Mensajero de Allah dijo: «La recuperación de los ayunos de Ramadán puede realizarse con interrupciones o de manera consecutiva».
Si alguien retrasa la recuperación y llega otro Ramadán, ayunará el Ramadán que ha llegado y, después de Ramadán, realizará los ayunos que le queden. No tendrá que ofrecer ninguna fidya. Es indiferente que el retraso se deba a una excusa válida o que haya ocurrido sin excusa. Esta es la opinión de la escuela hanafí y de Hasan al-Basri.
Sin embargo, según los imanes Malik, al-Shafi‘i, Ahmad e Ishaq, así como los hanafíes, si el retraso se debe a una excusa válida no es necesario ofrecer una fidya. Pero si se retrasa sin excusa, deberá ayunar el Ramadán que ha llegado, luego realizar la recuperación y ofrecer, además, una fidya de alimentos equivalente a un mudd por cada día. No obstante, no poseen ninguna prueba aceptable que respalde esta opinión. La opinión de los hanafíes es la correcta en este asunto, pues ninguna norma de la sharía es aceptable sin un versículo o un hadiz auténtico.
Quien muere dejando ayunos pendientes: Los eruditos han coincidido en que, si alguien muere dejando algunas oraciones pendientes, estas no quedan cumplidas si su wali u otra persona las realiza en su nombre. Del mismo modo, no existe disposición que permita que otra persona ayune en nombre de quien, durante su vida, era incapaz de ayunar.
Y quien, pese a tener capacidad para ayunar, muere antes de ayunar y dejando ayunos pendientes de compensación. Los juristas han sostenido diferentes opiniones al respecto.
La opinión de la mayoría de los sabios, incluidos Abu Hanifa y Malik, y la opinión más conocida de al-Shafi‘i, es que su wali no ayunará en su nombre, sino que distribuirá alimentos, a razón de un mudd por cada día (según los hanafíes, medio sa‘ de trigo y un sa‘ de los demás cereales). La opinión preferida de la escuela shafi‘í es que es recomendable que el wali ayune en su nombre, y con ello el difunto quedará exonerado. No es necesario alimentar a nadie en su nombre. Por «wali» se entiende un pariente, ya sea agnado, heredero o cualquier otra persona.
Si un pariente ayuna en nombre del difunto con el permiso del wali, el ayuno será válido. Si ayuna sin su permiso, no será válido. La prueba de ello es el hadiz transmitido por ‘Aisha y registrado por Ahmad, al-Bujari y Muslim: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: “Quien muera dejando ayunos pendientes, su wali ayunará en su nombre”». En la narración de al-Bazzar se añade la expresión «si quiere».
Ahmad, al-Tirmidhi, Abu Dawud, al-Nasa’i e Ibn Mayah transmitieron de Ibn ‘Abbas —que Allah esté complacido con él—: «Un hombre acudió al Mensajero de Allah y dijo: “¡Oh, Mensajero de Allah! Mi madre murió dejando pendiente el ayuno de un mes. ¿Debo compensarlo en su nombre?”. El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda la paz— dijo: “Si tu madre tuviera una deuda, ¿la pagarías?”. Él respondió: “Por supuesto”. El Mensajero de Allah dijo: “Entonces, pagar la deuda con Allah es aún más prioritario”».
Al-Nawawi dijo: «Esta opinión es correcta y aceptable. Nosotros creemos en ella». Entre nuestros imanes, quienes fueron perspicaces y armonizaron el hadiz con el fiqh también reconocieron esta opinión como correcta.
Método para determinar el horario del ayuno en los países donde el día es largo y la noche corta. Los juristas discreparon sobre según qué país deben determinarse los horarios en aquellos países donde el día es largo y la noche corta, así como en aquellos donde la noche es larga y el día corto. Algunos dicen que en esos países se deben determinar los horarios siguiendo algún país o ciudad de clima moderado donde se aplique la sharía, como La Meca y Medina. Otros dicen que se debe seguir el país de clima moderado más cercano.
23. Laylat al-Qadr
Virtud: Laylat al-Qadr es la mejor noche del año. Pues Allah dijo:
إنَّا أَنزَلْنَاهُ فِي لَيْلَةِ القَدر وَمَا أَدْرَكَ مَا لَيْلَةُ الْقَدْرِ لَيْلَةُ الْقَدْرِ خَيْرٌ مِنْ أَلْفِ شَهْرٍ.
Significado: «En verdad, lo hemos revelado —es decir, el Corán— en la Noche del Decreto. ¿Y qué te hará saber qué es la Noche del Decreto? La Noche del Decreto es mejor que mil meses». Es decir, las buenas obras realizadas en la Noche del Decreto, como la oración, la recitación, el recuerdo de Allah y otras, son mejores que las buenas obras realizadas durante mil meses en los que no hay ninguna Noche del Decreto.
Es recomendable buscar la Noche del Decreto durante las noches impares de los últimos diez días de Ramadán. Esto se debe a que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se esforzaba intensamente en buscarla durante los últimos diez días de Ramadán. Como se mencionó anteriormente, cuando llegaban los últimos diez días de Ramadán, el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— permanecía despierto por la noche, despertaba a su familia y se esforzaba intensamente (es decir, se alejaba de sus esposas y aumentaba sus actos de adoración).
¿En qué noche es la Noche del Decreto? Los eruditos discreparon sobre la determinación de esta noche. Algunos dijeron: la noche veintiuna. Otros dijeron: la noche veintitrés. Otros dijeron: la noche veinticinco. Otros dijeron: la noche veintinueve. Y algunos dijeron que se desplaza entre las noches impares de los últimos diez días. Sin embargo, según la mayoría, la Noche del Decreto es la noche veintisiete. Ahmad narró de Ibn Umar que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien busque la Noche del Decreto, que la busque en la noche veintisiete». Muslim, Ahmad, Abu Dawud y al-Tirmidhi narraron de Ubayy ibn Ka’b: «Ubayy dijo: Juro por Allah, aparte de Quien no hay ninguna otra divinidad, que ciertamente se encuentra en Ramadán. ¡Por Allah!, sé en qué noche es. Es la noche en la que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos ordenó rezar. Es la noche veintisiete. Su señal es que, a la mañana siguiente, el sol saldrá blanco, sin rayos».
La oración y la súplica de esta noche: 1. Al-Bujari y Muslim narraron de Abu Huraira:
El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien rece durante la Noche del Decreto con fe y buscando la complacencia de Allah, le serán perdonados sus pecados anteriores. 2. Ahmad, Ibn Mayah y al-Tirmidhi narraron de Aisha —que Allah esté complacido con ella—. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: Pregunté: “Oh, Mensajero de Allah, si llego a reconocer cuál es la Noche del Decreto, ¿qué debo recitar esa noche?”. Él respondió: “Recita:اللَّمُرَّ إِنَّكَ عفو تحب العفو فاعف عنيOh Allah, Tú eres indulgente y amas perdonar; perdóname».
24. El i’tikaf
1. Significado del i’tikaf: Lingüísticamente, i’tikaf significa adherirse a algo y recluirse en ello, ya sea bueno o malo. Allah, exaltado sea, dijo: «¿Qué son estas estatuas a cuyo culto os aferráis?», es decir, ¿a cuya adoración os dedicáis? En sentido terminológico, que es lo que aquí se pretende, significa permanecer continuamente en una mezquita durante un período determinado con la intención de acercarse a Allah.
2. El i‘tikaf desde la perspectiva de la sharía: Los sabios coinciden en que el i‘tikaf está establecido por la sharía. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hacía i‘tikaf durante diez días cada ramadán. El año en que falleció, hizo i‘tikaf durante veinte días. —Bujari, Abu Dawud e Ibn Mayah.
Sus compañeros y sus esposas hicieron i‘tikaf con él y también después de él. Aunque el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) practicó el i‘tikaf, no existe ningún hadiz auténtico sobre su virtud. Abu Dawud dijo: «Le pregunté al imán Ahmad: “¿Conoces algo sobre la virtud del i‘tikaf?”. Respondió: “No he encontrado nada, salvo algunos relatos débiles”».
3. Tipos de i‘tikaf: Hay dos tipos de i‘tikaf: sunna y obligatorio. El i‘tikaf que un musulmán realiza voluntariamente con el propósito de acercarse a Allah, obtener recompensa e imitar y seguir al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es el i‘tikaf de sunna. Es especialmente importante realizar el i‘tikaf de sunna durante los últimos diez días de ramadán, pues, como ya se ha dicho, durante ese período el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se dedicaba con el máximo esfuerzo a la adoración.
En cambio, el i‘tikaf que una persona se impone como obligatorio es el i‘tikaf obligatorio. Por ejemplo, alguien puede hacer un voto incondicional diciendo: «Me comprometo ante Allah a realizar i‘tikaf durante este período» —o: «Realizaré i‘tikaf durante tantos días o durante determinado tiempo por Allah»—; o puede hacer un voto condicionado diciendo: «Si Allah cura a mi enfermo, realizaré necesariamente i‘tikaf durante tantos días o durante determinado tiempo». En Sahih al-Bujari se narra que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Quien haga un voto de obedecer a Allah, que cumpla con esa obediencia». También se narra en Bujari: ‘Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: «Oh, Mensajero de Allah, he hecho el voto de realizar i‘tikaf durante una noche en la Mezquita Sagrada». El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cumple tu voto».
4. Duración del i‘tikaf: El i‘tikaf obligatorio debe realizarse durante el tiempo que la persona que hizo el voto haya especificado. Si hizo el voto por un día o por más tiempo, debe realizar el i‘tikaf exactamente durante un día o durante el período específico superior a un día.
En cambio, el i‘tikaf de sunna o recomendado no tiene una duración fija. Basta con permanecer en la mezquita con la intención de realizar el i‘tikaf, ya sea por mucho o por poco tiempo. Recibirá recompensa por el tiempo que permanezca en la mezquita. Después, cuando salga de la mezquita y vuelva a entrar, deberá renovar la intención si pretende realizar nuevamente el i‘tikaf. Ya‘la ibn Umayya dijo: «Aunque permanezca una hora en la mezquita, no permanezco allí sino con la intención de realizar el i‘tikaf». ‘Ata dijo: «El tiempo que una persona permanezca en la mezquita constituye i‘tikaf durante ese período». Si alguien se sienta en la mezquita esperando obtener recompensa y recompensa espiritual, eso también es i‘tikaf; de lo contrario, no lo es. Quien realiza un i‘tikaf recomendado puede, si lo desea, interrumpirlo antes del período para el que tuvo la intención de realizarlo.
Se narró de ‘Aisha (que Allah esté complacido con ella) que, cuando el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) quería realizar el i‘tikaf, primero rezaba la oración del faŷr y luego entraba en el recinto destinado a su i‘tikaf. En cierta ocasión quiso realizar el i‘tikaf durante los últimos diez días de ramadán, así que ordenó que se construyera para él un recinto de i‘tikaf. Fue construido inmediatamente. ‘Aisha (que Allah esté complacido con ella) dijo: «Cuando vi esto, ordené que se construyera un recinto para mí, y fue construido». Las demás esposas del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) también ordenaron que se construyeran recintos, y fueron construidos. Después de la oración del faŷr, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) miró hacia los recintos y dijo: «¿Qué es esto? ¿Queréis realizar un acto de adoración?». Inmediatamente ordenó que se demoliera su recinto de i‘tikaf, y fue demolido. Sus esposas también ordenaron que se demolieran sus recintos, y fueron demolidos. Entonces el i‘tikaf se pospuso hasta los primeros diez días de shawwal.
El hecho de que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) ordenara a sus esposas demoler los recintos de i‘tikaf y abandonar el i‘tikaf incluso después de haber tenido la intención de realizarlo demuestra que es posible interrumpirlo una vez iniciado. También se desprende del hadiz que el esposo puede impedir que su esposa realice i‘tikaf sin su permiso, y esta es la opinión de la mayoría de los sabios. Sin embargo, existe discrepancia sobre si el esposo tiene derecho a prohibírselo nuevamente después de haberle dado permiso una vez. Según al-Shafi‘i, Ahmad y Dawud, el esposo tiene derecho a impedir y prohibir el i‘tikaf voluntario.
(El hadiz mencionado de Aisha demuestra que está permitido que quien realiza el i‘tikaf prepare para sí un espacio separado dentro de la mezquita, donde pueda permanecer recluido durante todo el tiempo del i‘tikaf. Sin embargo, la condición es que esto no cause ninguna molestia a los demás ni genere falta de espacio. Si se prepara un espacio o una habitación de este tipo, deberá hacerse en el extremo de la mezquita o en el espacio abierto adyacente, para no provocar estrechez ni molestias a los demás y para que constituya para él un lugar de reclusión más completo. La razón del desagrado del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—, mencionado en este hadiz con respecto a que sus esposas prepararan habitaciones separadas, ha sido explicada en la nota de Muslim. La razón era que temía que sus esposas no fueran plenamente devotas y sinceras en el i‘tikaf. Más bien, quizá se hubieran entregado a una competencia sobre quién amaba más al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— y a quién amaba él más, deseando simplemente permanecer cerca de él. Por eso no aprobó que permanecieran en la mezquita, aunque reunía allí a otras personas, e incluso acudían a él beduinos comunes y hasta hipócritas. En cambio, sus esposas tenían que ir y venir hasta él por sus diversas necesidades y hablarle de los asuntos cotidianos. También puede haber otra razón. Cuando, mientras él mismo estuviera realizando el i‘tikaf, viera a sus esposas junto a él, podría parecer que permanecía en su propia casa junto a ellas. Esto frustraría precisamente el propósito del i‘tikaf, que se realiza para apartarse de las esposas, de las relaciones mundanas y de asuntos semejantes. O quizá ellas hubieran reducido el espacio de la mezquita con sus habitaciones separadas; esta también pudo haber sido la causa de su desagrado.)
5. Condiciones del i‘tikaf: La condición del i‘tikaf es que quien lo realiza sea musulmán, tenga capacidad para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, y esté libre de la menstruación, del sangrado posparto y del estado de impureza causado por la eyaculación. Por tanto, el i‘tikaf de un incrédulo, de un niño inmaduro mentalmente o de una persona en estado de impureza no es válido.
6. Los pilares del i‘tikaf: La esencia del i‘tikaf consiste en permanecer en la mezquita con el propósito o la intención de acercarse a Allah. Si no se permanece en la mezquita o no se tiene la intención de adorar a Allah, no hay i‘tikaf. La prueba de que la intención es indispensable se encuentra en las palabras de Allah:
وما أمروا إلا ليعبدوا الله مخلصين له الدين .
«Se les había ordenado únicamente adorar a Allah con sincera devoción». (Sura al-Báyyina, aleya 5)
Y las palabras del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Las obras solo se juzgan según las intenciones, y cada persona obtiene únicamente aquello que se propuso». —Sahih al-Bujari.
La prueba de que la mezquita es indispensable para el i‘tikaf se encuentra en las palabras de Allah:
ولا تباعر و من وانتي عَاكِفُونَ فِي الْمَسَاجِلِ .
«No mantengáis relaciones sexuales con vuestras esposas mientras estéis en retiro espiritual en las mezquitas». (Sura Al-Baqara, aleya 187)
Este versículo demuestra que, si el i‘tikaf fuera válido en algún lugar distinto de la mezquita, no se habría prohibido específicamente mantener relaciones sexuales durante el i‘tikaf en la mezquita, pues ello es contrario al i‘tikaf. Por tanto, se sabe que el i‘tikaf debe realizarse únicamente en la mezquita.
7. Opiniones de los juristas sobre la definición de la mezquita en la que es válido el i‘tikaf: Los juristas discrepan acerca de la definición de la mezquita en la que es válido el i‘tikaf. Según Abu Hanifa, Ahmad, Ishaq y Abu Thawr, el i‘tikaf solo es válido en una mezquita donde se realizan las cinco oraciones diarias y se celebra la oración en congregación. Esto se debe a que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «El i‘tikaf es válido en toda mezquita en la que haya un imam y un almuédano designados». —Al-Darqutni.
El imam Malik, al-Shafi‘i y Dawud dicen que el i‘tikaf es válido en cualquier mezquita, pues no existe ninguna prueba auténtica que permita excluir algunas mezquitas o especificar unas determinadas.
Según los shafi‘íes, es preferible realizar el i‘tikaf en una mezquita donde se celebre la oración del viernes, porque el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— realizaba el i‘tikaf en una mezquita de ese tipo. Además, en esas mezquitas la mayoría de las oraciones se realizan en congregación. Si durante el período del i‘tikaf tiene lugar la oración del viernes, no es correcto realizar el i‘tikaf en otra mezquita.
Si el minarete o el lugar desde donde se llama a la oración está dentro de la mezquita o en su recinto, al que realiza el i‘tikaf le está permitido ir allí para hacer la llamada a la oración. También puede subir al tejado de la mezquita, pues todo ello forma parte de la mezquita. Sin embargo, si la puerta del minarete está fuera de la mezquita, el i‘tikaf quedará invalidado si sube voluntariamente a él. En cuanto al patio abierto de la mezquita, según los hanafíes, los shafi‘íes y una de las opiniones transmitidas de imam Ahmad, forma parte de la mezquita. Pero según la otra opinión transmitida de Ahmad y según Malik, no forma parte de ella. Por tanto, quien realiza el i‘tikaf no puede salir al patio de la mezquita.
Según la opinión de la mayoría de los sabios, el i‘tikaf de una mujer no es válido en el lugar de su casa destinado a la oración, porque ese lugar no recibe el nombre de mezquita. Nadie discrepa sobre la licitud de vender dicho lugar. Por otra parte, existen pruebas auténticas de que las esposas del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— realizaron el i‘tikaf en la Mezquita del Profeta.
8. El ayuno de quien realiza el i‘tikaf: Es mejor que quien realiza el i‘tikaf ayune, pero no hay perjuicio si no ayuna. Al-Bujari narró de Ibn Umar —que Allah esté complacido con ambos— que Umar —que Allah esté complacido con él— dijo al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «¡Oh, Mensajero de Allah! Durante la época de la ignorancia preislámica hice el voto de realizar el i‘tikaf durante una noche en la Mezquita Sagrada». El Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— respondió: «Cumple tu voto». Esta orden del Mensajero de Allah de cumplir el voto demuestra que el ayuno no es una condición para el i‘tikaf, pues por la noche no es válido ayunar.
Sa‘id ibn Mansur narró de Abu Sahl que Sahl dijo: Una mujer de mi familia había hecho el voto de realizar el i‘tikaf. Le pregunté a Umar ibn Abd al-Aziz y él respondió: «Solo tiene que ayunar si hizo el voto de ayunar; de lo contrario, no». Entonces al-Zuhri dijo: «No hay i‘tikaf sin ayuno». Umar preguntó: «¿Has oído esto del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—?». Al-Zuhri respondió: «No». Él preguntó: «¿Entonces de Abu Bakr?». Respondió: «No». Preguntó: «¿Entonces de Umar?». Respondió: «No». Preguntó: «¿De Uzman?». Respondió: «No»…
Entonces salí de allí, me encontré con Ata y Tawus y les pregunté. Tawus señaló a cierta persona y dijo: «Fulano opinaba que, si la mujer mencionada no había hecho el voto de ayunar, no tenía que ayunar». Ata dijo: «Si la mujer mencionada no hizo el voto de ayunar, no está obligada a hacerlo».
Al-Jattabi dijo: «Existe discrepancia entre los sabios sobre este asunto». Al-Hasan al-Basri dijo: «El i‘tikaf sin ayuno es válido». Esta es también la opinión del imam al-Shafi‘i. Se ha narrado de Ali —que Allah esté complacido con él— e Ibn Masud que dijeron: «Quien realiza el i‘tikaf puede ayunar si quiere, y puede realizar el i‘tikaf sin ayunar si quiere». Según al-Awza‘i y Malik, no existe i‘tikaf sin ayuno. Esta es también la opinión de Ibn Umar, Ibn Abbas, Aisha, Sa‘id ibn al-Musayyab, Urwa ibn al-Zubayr, al-Zuhri y los sabios conocidos como “ahl al-ra’y”, es decir, aquellos que practican el razonamiento jurídico junto con el Corán y la Sunna.
9. El momento de entrar en el lugar del i‘tikaf y de salir de él: Ya hemos dicho que el i‘tikaf recomendado no tiene una duración determinada. Cuando quien realiza el i‘tikaf entra en la mezquita y se propone acercarse a Allah permaneciendo en su interior, será considerado en estado de i‘tikaf hasta que salga. Si se propone realizar el i‘tikaf durante los últimos diez días de Ramadán, debe entrar en el lugar del i‘tikaf antes de la puesta del sol. Al-Bujari narró de Abu Sa‘id que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien realice el i‘tikaf conmigo, que lo haga durante los últimos diez días». Por “diez días” se entienden diez noches. La primera de esas diez noches es la noche veintiuna o la noche veinte. El hadiz en el que se relata que, cuando el Mensajero de Allah quería realizar el i‘tikaf, entraba en el lugar del i‘tikaf después de rezar la oración del alba, significa que entraba en el lugar reservado para el i‘tikaf después del alba. Sin embargo, su entrada en la mezquita para realizar el i‘tikaf tenía lugar al comienzo de la noche.
Y quien haga i‘tikaf durante los últimos diez días de Ramadán, según Abu Hanifa y al-Shafi‘i, saldrá de la mezquita después de que se ponga el sol del último día de Ramadán. Según Malik y Ahmad, al salir después de la puesta del sol habrá completado el i‘tikaf de diez días; no obstante, es mustahabb permanecer en la mezquita hasta antes de la oración del ‘Id. Al-Azram transmitió de Abu Qilaba que él pasaba la noche del ‘Id al-Fitr —es decir, la noche anterior— en la mezquita. Luego salía por la mañana como si se dirigiera a la oración del ‘Id. Mientras estaba en i‘tikaf, no se extendía para él ninguna estera ni alfombrilla de oración; más bien, permanecía sentado como los demás orantes. El día del ‘Id al-Fitr fui a verlo y encontré a Juwayriya al-Muzayni sentada en su regazo. Pensé que era una de sus hijas, pero después supe que era una esclava suya. Él la liberó. Luego partió como si se dirigiera a la oración del ‘Id. Ibrahim dijo: «Cuando alguien hacía i‘tikaf durante los últimos diez días de Ramadán, la gente prefería que permaneciera en la mezquita durante la noche del ‘Id al-Fitr y que por la mañana fuera de la mezquita al lugar de la oración del ‘Id». Si alguien hace un voto de realizar i‘tikaf durante un día o durante varios días determinados, o realiza un i‘tikaf mustahabb, se incorporará al i‘tikaf antes del amanecer y saldrá de la mezquita después de la puesta completa del sol, ya sea en Ramadán o en otro momento. Y si alguien hace un voto de realizar i‘tikaf durante una noche o durante varias noches determinadas, o realiza un i‘tikaf mustahabb, entrará en el i‘tikaf antes de la puesta completa del sol y saldrá después del amanecer. Ibn Hazm dijo: «La razón es que la noche comienza inmediatamente después de la puesta del sol y termina con el amanecer; el día comienza con el amanecer y termina con la puesta del sol. Además, la persona no está obligada a hacer nada más que aquello que se propone o que se impone a sí misma como obligación». Si alguien hace un voto de realizar i‘tikaf durante un mes, o tiene la intención de realizar un i‘tikaf voluntario, su mes comenzará con la primera noche de ese mes. Entrará en la mezquita antes de la puesta completa del sol y saldrá después de la puesta completa del sol al finalizar el mes, ya sea en Ramadán o en cualquier otro mes.
10. Las acciones que son mustahabb y las que son makruh para quien está en i‘tikaf: es mustahabb realizar abundantes actos voluntarios de adoración, rezar, recitar el Corán, decir «Subhan Allah», «Alhamdu lillah», «Allahu akbar» y «La ilaha illa Allah», y pedir perdón por los pecados. También es mustahabb para quien está en i‘tikaf enviar bendiciones y saludos al Mensajero de Allah, suplicar y realizar actos de adoración semejantes que ayuden a acercarse a Allah y fortalezcan la relación con Él. También es recomendable estudiar el conocimiento islámico, la exégesis, los hadices, las biografías de los profetas y de las personas virtuosas y laboriosas, así como libros sobre fiqh y religión. Es mustahabb permanecer en una tienda instalada en el recinto de la mezquita, siguiendo el ejemplo del Mensajero de Allah. En cambio, es makruh realizar acciones, conversaciones o discusiones que no reporten ningún beneficio. Pues al-Tirmidhi e Ibn Mayah transmitieron de Abu Basra que el Mensajero de Allah dijo: «Una de las nobles cualidades islámicas de una persona es abstenerse de las palabras y acciones vanas».
Sin embargo, es makruh adoptar un silencio absoluto y considerarlo un medio para acercarse a Allah. Pues al-Bujari, Abu Dawud e Ibn Mayah transmitieron de Ibn ‘Abbas: Un día, el Mensajero de Allah estaba pronunciando un sermón. De repente vio a un hombre de pie, inmóvil. Preguntó quién era aquel hombre. La gente informó que era el padre de Israel. Había hecho el voto de permanecer únicamente de pie, no sentarse jamás, no permanecer bajo la sombra y ayunar. El Mensajero dijo: «Ordenadle que hable, que permanezca a la sombra, que se siente y que complete su ayuno». Abu Dawud transmitió de ‘Ali que el Mensajero dijo: «No se llama huérfano a quien queda sin padre después de alcanzar la pubertad, y no se debe guardar silencio durante todo el día hasta la noche». Lo que es lícito o permitido para quien está en i‘tikaf:
11. Las siguientes acciones son lícitas para quien está en i‘tikaf: 1. Salir del lugar del i‘tikaf para acompañar a la familia y despedirse de ella. Safiyya dijo: «El Mensajero de Allah estaba en i‘tikaf. Fui a visitarlo por la noche. Después de conversar con él, salí y regresé a casa. El Mensajero salió conmigo para acompañarme hasta mi casa. La residencia de Safiyya estaba en la casa de Usama ibn Zayd. En ese momento, dos hombres de los ansar pasaban junto a ellos. Al ver al Mensajero de Allah, se apresuraron a alejarse. El Mensajero de Allah les dijo: “Id más despacio. Sabed que ella es Safiyya bint Huyayy, mi esposa”. Ellos dijeron: “¡Oh, Mensajero de Allah! ¡Subhan Allah!” —es decir, “¿Acaso podríamos pensar alguna vez de ti que estás encontrándote con una mujer ajena?”—. El Mensajero de Allah dijo: “Satanás circula por el ser humano como circula la sangre por las venas y los vasos sanguíneos. Por eso temí que pudiera infundir algún mal pensamiento en los corazones de ambos”.» —Al-Bujari, Muslim y Abu Dawud.
(Al-Jattabi dijo: De este hadiz se sabe que él salió de la mezquita para acompañar a Safiyya hasta su casa. Esto demuestra que si quien está haciendo i‘tikaf sale de la mezquita por alguna necesidad imprescindible según la sharía, su i‘tikaf no se invalida, y que el i‘tikaf no impide realizar actos de beneficio para los demás. Se narró de al-Shafi‘i que dijo: El Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, presentó Safiyya a los dos compañeros ansar por afecto hacia ellos. Pues, si hubieran albergado una mala opinión del Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, se habrían convertido en incrédulos. Por eso se apresuró a informarles del asunto, para que su fe no se echara a perder. En la Historia de Ibn ‘Asakir se narró de Ibrahim ibn Muhammad que dijo: Estábamos en la reunión de Ibn ‘Uyayna. Entonces el imam al-Shafi‘i estaba presente y hablaba de este hadiz. Ibn ‘Uyayna le preguntó al imam al-Shafi‘i: «¿Cuál es la enseñanza de este hadiz?». Él respondió: «Cuando os encontréis en una situación semejante, actuad de este modo, para que no se origine una mala opinión sobre vosotros». El Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, nunca acusó a sus compañeros de albergar una mala opinión de él, pues él era la persona más honrada de la tierra ante Allah». Ibn ‘Uyayna dijo: «Oh, Abu ‘Abdullah» —el sobrenombre del imam al-Shafi‘i—, «que Allah te recompense con lo mejor. Siempre dices cosas que nos agradan mucho».)
2. Peinarse el cabello, afeitarse la cabeza, cortarse las uñas, limpiarse la suciedad del cuerpo, ponerse la mejor ropa y usar perfume. ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Mientras el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, estaba haciendo i‘tikaf en la mezquita, extendía la cabeza hacia mí por el espacio de la habitación, y yo le lavaba la cabeza». En la narración de Musaddad se dice: «Yo le peinaba el cabello con un peine mientras estaba menstruando». —Al-Bujari, Muslim y Abu Dawud.
3. Salir de la mezquita cuando sea absolutamente necesario. ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Cuando el Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, estaba haciendo i‘tikaf, extendía la cabeza hacia mí y yo le peinaba el cabello. No entraba en casa sino para atender sus necesidades humanas». —Al-Bujari y Muslim.
Ibn al-Mundhir dijo: Los sabios están de acuerdo en que está permitido salir durante el i‘tikaf para orinar y defecar, pues se trata de una necesidad inevitable que no puede satisfacerse dentro de la mezquita. Si no se encuentra a nadie que traiga comida y bebida, también está permitido salir para alimentarse y beber. Si sobreviene un vómito repentino, se puede salir para vomitar fuera de la mezquita. Está permitido salir de la mezquita para realizar cualquier tarea sumamente urgente que no pueda llevarse a cabo en ella. Sin embargo, no se debe permanecer fuera más tiempo del necesario. El i‘tikaf no queda invalidado si no se permanece fuera durante mucho tiempo. También está permitido salir para realizar el baño ritual a fin de eliminar la impureza causada por la eyaculación y para limpiar la impureza del cuerpo y de la ropa.
Sa‘id ibn Mansur narró que Ali ibn Abi Talib —que Allah esté complacido con él— dijo: Aunque alguien esté realizando el i‘tikaf, debe asistir a la oración del viernes y a la oración funeraria, visitar al enfermo y salir para ordenar a su familia que le proporcione lo que necesite. Sin embargo, debe dar la orden permaneciendo de pie y regresar a la mezquita. Ali —que Allah esté complacido con él— dio a su sobrino setecientos dirhams para comprar un sirviente. Su sobrino dijo: «Estoy realizando el i‘tikaf». Ali —que Allah esté complacido con él— respondió: «¿Qué perjuicio habría en que fueras al mercado y lo compraras?». Qatada permitió al que realiza el i‘tikaf asistir al entierro de un difunto y visitar al enfermo, bajo ciertas condiciones. Según él, el mu‘takif puede salir para estas actividades: visitar al enfermo, asistir a la oración del viernes y a la oración funeraria, y salir para una necesidad. Dijo: No se debe entrar en el vestíbulo ni en el patio de la casa de nadie, salvo por una necesidad imperiosa. Al-Jattabi dijo: Según un grupo de sabios, está permitido al que realiza el i‘tikaf asistir a la oración del viernes y a la oración funeraria y visitar al enfermo. Esta es la opinión de Ali —que Allah esté complacido con él—, Sa‘id ibn Yubair, al-Hasan al-Basri y al-Najai.
Abu Dawud también narró, por medio de Aisha —que Allah esté complacido con ella—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pasaba junto al enfermo mientras estaba realizando el i‘tikaf. Pero no se detenía allí para preguntarle por su estado; más bien, le preguntaba mientras continuaba caminando. En cuanto al hadiz narrado por Aisha —que Allah esté complacido con ella— en el que se afirma que la práctica conforme a la Sunna para quien realiza el i‘tikaf es no visitar al enfermo, su significado es que el mu‘takif no debe salir de la mezquita con el propósito de visitar al enfermo, ni debe causarle molestias; debe preguntarle por su estado sin permanecer allí y regresar.
4. Está permitido al que realiza el i‘tikaf comer, beber y dormir dentro de la mezquita. Sin embargo, debe preservar su pureza y limpieza. También le está permitido celebrar en la mezquita contratos matrimoniales, de compraventa y otros semejantes.
12. Qué invalida el i‘tikaf Cualquiera de las siguientes acciones invalida el i‘tikaf:
1. Salir deliberadamente de la mezquita sin necesidad, aunque sea por un tiempo muy breve. Esto se debe a que se pierde la permanencia en la mezquita, que es una parte inseparable del i‘tikaf.
2. Apostatar: porque esto contradice la adoración. Allah dice: «Si asocias a otros con Allah, tus buenas obras serán anuladas» (sura de Al-Zumar, aleya 65).
3, 4 y 5: Perder la razón por enloquecer o embriagarse, y la menstruación y el sangrado posparto: porque en el primer caso no existe la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, y en los dos últimos no existe el estado de pureza, que es un requisito previo para el i‘tikaf.
6. Mantener relaciones sexuales: Allah dijo:
ولا تقربو من وَانْتُمْ عَاكِفُونَ فِي الْمَسَاجِلِ، تِلْكَ حُدُودَ اللَّهِ فَلَا تَقْرَبُومَا –
No mantengáis relaciones con vuestras esposas mientras estéis haciendo i‘tikaf en las mezquitas. Estos son los límites establecidos por Allah; no os acerquéis a ellos. (Sura al-Baqara: aleya 87)
Sin embargo, no hay inconveniente en tocar sin deseo sexual, pues una de las esposas del Mensajero le peinaba mientras él hacía i‘tikaf. Respecto a besar y tocar con deseo sexual, Abu Hanifa y Ahmad dijeron: «Es ilícito y está prohibido». No obstante, si no se produce eyaculación, el i‘tikaf no queda invalidado. Malik dijo: «El i‘tikaf queda invalidado aunque no haya eyaculación», porque se trata de una relación prohibida que anula el i‘tikaf del mismo modo que la eyaculación. De al-Shafi‘i se han transmitido dos opiniones, como las dos opiniones mencionadas anteriormente. Ibn Rushd dijo: «La palabra “mubashara” (relación sexual) es un término polisémico, es decir, ambiguo. La discrepancia entre los imanes se refiere a si este tipo de palabras puede expresar ambos significados simultáneamente. Según quienes sostienen que sí, la palabra mubashara (relación sexual) incluye tanto las relaciones sexuales como los actos cercanos a ellas. Por tanto, la prohibición mencionada en la aleya se aplica tanto a las relaciones sexuales como a los actos próximos a ellas. Quienes sostienen que la palabra relación sexual no expresa ambos significados simultáneamente dicen que significa relaciones sexuales o actos próximos a ellas. Esta es, en realidad, la opinión respaldada por la mayoría. Así pues, si decimos que significa relaciones sexuales, no podemos afirmar que signifique también los actos próximos a ellas, pues no es aceptable que una misma palabra designe simultáneamente una cosa y aquello que se le aproxima. Quienes consideran la eyaculación parte de las relaciones sexuales sostienen que la relación acompañada de eyaculación —tocar o besar— tiene el mismo significado que las relaciones sexuales. En cambio, quienes no consideran la eyaculación parte de las relaciones sexuales sostienen que la palabra relación sexual no designa directamente las relaciones sexuales».
13. Recuperación del i‘tikaf: Existe discrepancia respecto a quien inicia un i‘tikaf voluntario y luego lo interrumpe o abandona. Algunos dicen que recuperar el i‘tikaf es recomendable, y otros dicen que es obligatorio. Al-Tirmidhi dijo: «Si quien hace i‘tikaf, después de iniciarlo con intención, lo abandona antes de terminarlo, según el imam Malik debe recuperarlo». Presentan como prueba este hadiz: «El Mensajero salió del i‘tikaf y luego hizo i‘tikaf durante diez días del mes de Shawwal». Al-Shafi‘i dijo: «Si no se ha obligado a realizar el i‘tikaf mediante un voto u otro medio, y el i‘tikaf es voluntario, entonces, si lo abandona, no tiene que recuperarlo. Aunque se lo haya impuesto voluntariamente, no se vuelve obligatorio». Al-Shafi‘i dijo: «Puedes comenzar cualquier acto. Si después de comenzarlo lo abandonas, no tienes que recuperarlo, excepto el hajj y la ‘umra».
Sin embargo, si alguien hace un voto de realizar i‘tikaf durante un día o varios días, luego lo comienza y lo interrumpe, debe recuperarlo por consenso. Si muere antes de recuperarlo, no es necesario recuperarlo en su nombre. Según Ahmad, no obstante, es obligatorio que su tutor lo recupere en su nombre. Abd al-Karim ibn Umayya dijo: «Oí decir a Abd Allah ibn Utba: “Mi madre tenía el i‘tikaf como obligación. En esa situación, murió”. Pregunté a Ibn Abbas sobre ello y él dijo: “Haz i‘tikaf y ayuna en su nombre”». Sa‘id ibn Mansur narró que Aisha hizo i‘tikaf en nombre de su hermano después de la muerte de este.
14. Quien hace i‘tikaf permanecerá en un lugar de la mezquita y allí instalará una tienda:
1. Ibn Maya narró, de Ibn Umar, que el Mensajero hacía i‘tikaf durante los últimos diez días de Ramadán. Nafi‘ dijo: «Abd Allah ibn Umar me mostró el lugar donde el Mensajero hacía i‘tikaf».
2. También se ha narrado de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que, cuando hacía i‘tikaf, se extendía para él un lecho o se preparaba una cama junto al Pilar del Arrepentimiento. (Un compañero se había atado a este pilar. Después de que Allah aceptó su arrepentimiento, desataron sus ataduras; por eso se llama el Pilar del Arrepentimiento.)
3. Se narró de Abu Sa‘id al-Judri —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— hizo i‘tikaf extendiendo una estera en la puerta del pabellón turco. (El propósito de extender la estera sobre la puerta era impedir que alguien pudiera verlo.)
15. Hacer un voto de realizar i‘tikaf en una mezquita determinada: quien haga el voto de realizar i‘tikaf en la Mezquita Sagrada, en la Mezquita del Profeta o en la Mezquita de Al-Aqsa estará obligado a realizarlo en la mezquita que haya determinado. Esto se debe a que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No se debe emprender un viaje sino hacia tres mezquitas: la Mezquita Sagrada, la Mezquita de Al-Aqsa y esta, mi mezquita». Sin embargo, si hace el voto de realizar i‘tikaf en cualquier otra mezquita distinta de estas tres, no estará obligado a realizarlo en la mezquita determinada. Podrá realizar i‘tikaf en la mezquita que desee, pues Allah no ha determinado ningún lugar específico para Su adoración. Además, ninguna mezquita, aparte de estas tres, posee superioridad sobre las demás. El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La oración en esta, nuestra mezquita, es mil veces superior a la oración en cualquier otra mezquita, excepto la Mezquita Sagrada. Y la oración en la Mezquita Sagrada es cien veces mejor que la oración en esta, mi mezquita».
Si alguien hace el voto de realizar i‘tikaf en la Mezquita del Profeta, le está permitido realizarlo en la Mezquita Sagrada, pues la Mezquita Sagrada es superior a la Mezquita del Profeta.
Quinto capítulo: Atención al enfermo, oración fúnebre, entierro y amortajamiento
Quinto capítulo
— Atención al enfermo, oración fúnebre, entierro y amortajamiento
1. Principios islámicos relativos a la enfermedad y al tratamiento
En numerosos hadices sobre las enfermedades se afirma con palabras inequívocas que las enfermedades expían y borran los pecados. Menciono algunos de estos hadices:
a. Al-Bujari y Muslim narraron de Abu Huraira que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «A quien Allah desea el bien, lo aflige con enfermedades y calamidades».
b. Al-Bujari y Muslim también narraron de Abu Huraira que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Si un musulmán es afligido por una enfermedad, una desgracia, una calamidad, una pena o una preocupación, incluso si una espina se le clava en el cuerpo, Allah le borra mediante ello sus pecados».
c. Al-Bujari narró de Ibn Masud que Ibn Masud (que Allah esté complacido con él) dijo: «Un día fui a ver al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Lo encontré padeciendo una fiebre intensa. Dije: “¡Oh, Mensajero de Allah! Sufres una fiebre muy fuerte”. Él respondió: “Sí, padezco una fiebre tan intensa como la de dos de vosotros”. Dije: “Para ti hay una recompensa doble”. Él respondió: “Sí, y también para los demás es así. A cualquier musulmán que padezca una aflicción, por grande que sea, desde el pinchazo de una pequeña espina hasta el mayor sufrimiento, Allah le borra sus pecados a cambio de ello, del mismo modo que caen las hojas de los árboles”.
d. Se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El ejemplo del creyente es como el de un jardín de retoños al que el viento, venga de donde venga, vuelve fértil. Luego, cuando los árboles se alzan firmemente sobre sus troncos, quedan protegidos de toda clase de calamidades. En cambio, el pecador es como el cedro: altivo y débil; cuando Allah quiere, lo destruye».
La paciencia ante la enfermedad
– El enfermo debe tener paciencia ante el sufrimiento que padece. Pues a ningún siervo se le ha concedido nada mejor que la paciencia.
1. Muslim narró de Suhaib ibn Sinan que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El asunto del creyente es sorprendente: todo lo suyo es bueno, y esto no ocurre con nadie excepto con el creyente. Si le sucede algo agradable, da gracias a Allah y eso es bueno para él; y si le sucede algo doloroso, tiene paciencia y eso también es bueno para él».
2. Al-Bujari narró de Anas —que Allah esté complacido con él—. Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: Escuché al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir que Allah dijo: «Cuando someto a Mi siervo a una aflicción en sus dos ojos y él tiene paciencia ante ello, le concedo el Paraíso a cambio». (Tener paciencia ante la aflicción no significa abstenerse de realizar esfuerzos lícitos para hacerle frente, sino continuar procurando lícitamente liberarse de ella, sin desesperarse y confiando en Allah, y mantenerse firme en la creencia de que el decreto de Allah es beneficioso en toda circunstancia).
3. Al-Bujari y Muslim narraron de ‘Ata ibn Abi Rabah, y este de Ibn ‘Abbas. Ibn ‘Abbas dijo: «¿Quieres que te muestre a una mujer de la gente del Paraíso?». Yo —‘Ata ibn Abi Rabah— respondí: «Sí, muéstramela». Él dijo: «Esta mujer negra». Ella acudió al Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y dijo: «Sufro ataques de asfixia y quedo expuesta. Así que ruega a Allah por mí». El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Si quieres, puedes tener paciencia, y el Paraíso será tuyo; y si quieres, suplica a Allah que te cure». La mujer dijo: «Tendré paciencia». Luego añadió: «Pero quedo expuesta. Ruega, pues, a Allah que no quede expuesta». Entonces él suplicó por ella.
Manifestar la propia enfermedad del paciente:
Está permitido que el paciente manifieste su enfermedad y su sufrimiento ante el médico y el amigo. Sin embargo, no debe hacerlo de una manera que exprese resentimiento o desesperación. Ya se ha citado anteriormente la declaración del Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «También yo sufro fiebre como dos de cualquiera de vosotros». En una ocasión, ‘Aisha —que Allah esté complacido con ella— manifestó su sufrimiento ante el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— diciendo: «¡Ay, mi cabeza!». Entonces el Mensajero dijo: «Yo también me encuentro así». Después, cuando Asma estaba aquejada de dolor, ‘Abdullah ibn az-Zubair —que Allah esté complacido con él— le preguntó: «¿Cómo te sientes?». Ella respondió: «¡Me duele mucho!». Antes de manifestar su enfermedad, el paciente debe alabar a Allah. Ibn Mas‘ud dijo: «Si se agradece a Allah antes de mencionar la enfermedad, resulta menos penoso hablar de ella». También está completamente permitido quejarse ante Allah de cualquier tristeza y sufrimiento. Ya‘qub —que la paz sea con él— dijo: «Solo expongo ante Allah mi angustia y mi pesar». Y el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo —después de las torturas sufridas en Taif—: «¡Oh Allah!, solo ante Ti expongo la insuficiencia de mi fuerza y de mis medios».
Las buenas obras que el paciente realizaba cuando estaba sano se registran a su favor mientras está enfermo. Al-Bujari narró de Abu Musa al-Ash‘ari que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando un siervo enferma o emprende un viaje, se le registra todo lo que hacía cuando estaba sano y permanecía en su lugar de residencia».
Visitar al enfermo
Una de las normas de cortesía del islam consiste en visitar al enfermo y preguntarle por su estado, para alegrar su ánimo y cumplir con su derecho. Ibn ‘Abbas dijo: «Visitar al enfermo el primer día es sunna, y después es voluntario». Al-Bujari narró de Abu Musa que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Dad de comer al hambriento, visitad al enfermo y liberad al prisionero».
Al-Bujari y Muslim también narraron que el musulmán tiene seis derechos sobre otro musulmán. Se preguntó: «Oh, Mensajero de Allah, ¿cuáles son?». El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando te encuentres con él, salúdalo; cuando te invite, acepta su invitación; cuando te pida consejo, aconséjalo; cuando estornude y alabe a Allah, ruega por él diciendo: “Que Allah tenga misericordia de ti”; cuando enferme, visítalo; y cuando muera, participa en su oración funeraria y en su entierro».
La virtud de visitar al enfermo
1. Ibn Mayah narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «A quien visite a un enfermo, un pregonero del cielo le dirá: “Eres bueno; que tu caminar sea bueno y que tu morada esté en el Paraíso”».
2. Muslim narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El Día de la Resurrección, Allah dirá: “¡Oh, hijo de Adán! Estuve enfermo y no Me visitaste”. Él dirá: “¡Oh, Señor mío! ¿Cómo habría de visitarte, si Tú eres el Señor de todos los mundos?”. Allah dirá: “¿Acaso no sabías que Mi siervo fulano estaba enfermo, pero no lo visitaste? ¿No sabías que, si lo hubieras visitado, Me habrías encontrado junto a él?”. Luego dirá nuevamente: “¡Oh, hijo de Adán! Te pedí comida, pero no Me alimentaste”. Él dirá: “¡Oh, Señor mío! ¿Cómo habría de alimentarte, si Tú eres el Señor de todos los mundos?”. Allah dirá: “¿Acaso no sabías que Mi siervo fulano te pidió comida, pero no lo alimentaste? ¿No sabías que, si lo hubieras alimentado, habrías encontrado eso junto a Mí? ¡Oh, hijo de Adán! Te pedí agua cuando tenía sed, pero no Me diste de beber”. Él dirá: “¡Oh, Señor mío! ¿Cómo habría de darte de beber, si Tú eres el Señor de todos los mundos?”. Él dirá: “Mi siervo fulano te pidió agua, pero no le diste de beber. ¿Acaso no sabías que, si le hubieras dado de beber, habrías encontrado eso junto a Mí?”»
3. Se narró de Zawban que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando un musulmán visita a su hermano musulmán, permanece en medio de los frutos del Paraíso hasta que regresa de allí». Le preguntaron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué son los frutos del Paraíso?». Él respondió: «Un jardín lleno de frutos».
4. Se narró de Alí —que Allah esté complacido con él—. Alí dijo: «Escuché al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: “Cuando un musulmán visita por la mañana a otro musulmán enfermo, setenta mil ángeles piden por su bienestar hasta la tarde; y cuando lo visita por la tarde, setenta mil ángeles piden por su bienestar hasta la mañana. Además, se le reservan abundantes frutos en el Paraíso”». —Tirmidhi. Tirmidhi dijo: «Este hadiz es bueno».
Reglas para visitar al enfermo
Al visitar a un enfermo, es recomendable suplicar por su curación y por su bienestar y seguridad generales, y aconsejarle que tenga paciencia. Se le deben decir palabras que alegren su ánimo y fortalezcan su moral. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando visitéis a un enfermo, haced que conserve la esperanza de una larga vida». Esto, por supuesto, no impedirá nada —es decir, no podrá evitar lo que esté destinado para él—. Sin embargo, traerá alegría y tranquilidad al corazón del enfermo. Cada vez que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— visitaba a un enfermo, al llegar junto a él decía: «No temas; si Allah quiere, te recuperarás». También es recomendable abstenerse, en la medida de lo posible, de permanecer demasiado tiempo con el enfermo y de visitarlo con demasiada frecuencia, para que ello no se vuelva molesto ni penoso para él. Naturalmente, si el propio enfermo desea esas visitas, el asunto es distinto.
La visita de mujeres a hombres enfermos
El imán Bujari dijo: «Capítulo sobre la visita de mujeres a hombres enfermos: Umm ad-Darda visitó a un hombre de los ansar en la Mezquita del Profeta. Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: “Cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— llegó a Medina, Abu Bakr y Bilal fueron afectados por una fiebre intensa. Fui a visitarlos y dije: ‘Padre, ¿cómo te encuentras? Bilal, ¿cómo te encuentras?’. Cuando Abu Bakr sufría fiebre, recitaba este poema:”»
كُلَّ امْرِي مصبح فِي أَهْلِهِ – وَالْيَوْتِ أَدْنَى مِنْ شِرَاكَ نَعْلِهِ .
‘Cada persona ejerce influencia entre sus allegados, aunque la muerte está más cerca que los cordones de sus zapatos.’
Y cuando la fiebre de Bilal remitía, decía:
الا ليت شعري مَنْ أبِيتَن لَيْلَهُ – بِوَادٍ وَحَوْلِي إِذْخَرُ وَجَلِيلُ – وَمَنْ أَرَدْنَ يَوْمًا مِيَاءَ مِجَنَّةِ – وَهَلْ يَبْدُونَ لِي عَامَةً وَطَفِيلُ.
‘¡Ay! ¿Podré algún día pasar la noche en una llanura donde a mi alrededor abunden las flores de izkhir y yalil? ¿Podré algún día bajar a un estanque con abundante agua? ¿Y aparecerán ante mí camellos negros y el agua turbia del fondo del estanque?’ (Recordaba La Meca).
Aisha dijo: Fui ante el Mensajero de Allah y le informé de que Abu Bakr y Bilal habían recitado poesía debido a la fiebre. Entonces el Mensajero de Allah dijo: «¡Oh Allah!, haz que Medina nos sea tan querida como La Meca, o incluso más. ¡Oh Allah!, haz que Medina sea saludable y bendice todo lo que hay en ella. Aleja de Medina la fiebre y sitúala junto a un lugar de agua». (Es decir, concédele abundancia de agua a Medina).
Visitar a un enfermo incrédulo
No hay ningún inconveniente en que un musulmán visite a un enfermo incrédulo. Al-Bujari narró de Anas que un joven judío trabajaba como sirviente del Mensajero de Allah. Cuando enfermó, el Mensajero de Allah fue a visitarlo. Entonces le dijo: «Abraza el islam». Y él abrazó el islam inmediatamente. Sa‘id ibn al-Musayyab dijo: Cuando Abu Talib yacía en su lecho de muerte, el Mensajero de Allah fue a verlo.
Visitar a un enfermo de los ojos
Abu Dawud narró de Zayd ibn Arqam que dijo: Cuando me dolieron los ojos, el Mensajero —que Allah le conceda paz y bendiciones— vino a visitarme.
Pedir al enfermo que haga una súplica
Ibn Mayah narró de Umar —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le conceda paz y bendiciones— dijo: Cuando visites a un enfermo, pídele que haga una súplica por ti, pues su súplica es como la súplica de los ángeles (es decir, es aceptada por Allah).
El tratamiento de las enfermedades
En numerosos hadices, el Mensajero de Allah —que Allah le conceda paz y bendiciones— ordenó tratar las enfermedades:
1. Ahmad, Abu Dawud, Tirmidhi, Nasa’i e Ibn Mayah narraron de Usama ibn Sharik, quien dijo: Me presenté ante el Mensajero de Allah —que Allah le conceda paz y bendiciones—. Vi que sus compañeros estaban sentados de tal manera que parecía que había pájaros posados sobre sus cabezas (es decir, escuchaban sus palabras con atención). Lo saludé y me senté. Entonces comenzaron a llegar beduinos de distintos lugares. Preguntaron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Debemos buscar tratamiento para las enfermedades?». El Mensajero de Allah —que Allah le conceda paz y bendiciones— dijo: «Buscad tratamiento, pues Allah no ha creado ninguna enfermedad sin crear también su remedio. Solo hay una excepción: la vejez».
2. Nasa’i, Ibn Mayah y al-Hakim narraron de Ibn Mas’ud que el Mensajero de Allah —que Allah le conceda paz y bendiciones— dijo: «Allah Altísimo no ha creado ninguna enfermedad sin disponer un medio para curarla. Por tanto, buscad tratamiento».
3. Muslim narró de Yabir que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Toda enfermedad tiene un remedio. Cuando el remedio de una enfermedad se aplica correctamente, esta se cura, con el permiso de Allah».
El tratamiento con sustancias prohibidas
La opinión de la mayoría de los eruditos es que es ilícito tratar las enfermedades con sustancias prohibidas, como el vino. Han presentado como prueba los siguientes hadices:
1. Muslim, Abu Dawud y al-Tirmidhi narraron de Wa’il ibn Huyr al-Hadrami que Tariq ibn Suwaid preguntó al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «¿Se puede preparar un medicamento con vino?». El Mensajero de Allah respondió: «No es un medicamento, sino una enfermedad». De este hadiz se sabe que es ilícito tratarse con vino. Más bien, el vino mismo es una enfermedad.
2. Al-Bayhaqi narró de Umm Salama que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Allah no ha dispuesto la cura de vuestras enfermedades en aquello que os ha prohibido». Bujari también narró este hadiz de Ibn Mas‘ud.
3. Abu Dawud narró de Abu al-Darda que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Allah, el Altísimo, creó la enfermedad y el remedio, y creó un remedio para cada enfermedad. Por tanto, tratad vuestras enfermedades; pero no os tratéis con sustancias prohibidas».
4. Ahmad, Muslim, al-Tirmidhi e Ibn Maya narraron de Abu Huraira que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— prohibió utilizar los peores medicamentos, es decir, el veneno. Las diminutas gotas de alcohol, que no se perciben claramente y no provocan embriaguez, cuando se mezclan como ingrediente de un medicamento, no lo hacen ilícito, del mismo modo que no hay inconveniente en que una prenda contenga una pequeña cantidad de seda.
El médico no musulmán
Ibn Muflih citó en su obra Adab al-Sharía la siguiente declaración del jeque Taqi al-Din: «Si un judío o un cristiano es competente en medicina y digno de la confianza de la gente, se le puede aceptar como médico. Del mismo modo, se le pueden confiar bienes y se pueden realizar transacciones con él. Allah, el Altísimo, dice:
ومن أهلِ الْكِتَابِ مَنْ إِن تَامَنهُ بِقِنْطَارِ يُوَدِهِ إِلَيْكَ، وَمِنْهُم مِّن إِن تَأْمَنُهُ بِدِينَارٍ لأَبَوَيْهِ إِلَيْكَ إِلَّا مادمت عَلَيْهِ قَالَها
«Entre la Gente del Libro hay quienes, si les confías un gran tesoro, te lo devolverán. Y entre ellos hay quienes, si les confías un solo dinar, no te lo devolverán a menos que insistas constantemente.» (Sura Al Imrán, aleya 75)
Se ha narrado en un hadiz auténtico que, cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— emigró, contrató a un politeísta experto en guiar por los caminos, pagándole un salario. Confió en él respecto de su propia vida y sus bienes. Además, todos los miembros de la tribu de Banu Juza‘a, tanto musulmanes como incrédulos, eran aliados del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Aunque Hariz ibn Kalada era incrédulo, el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— ordenó que lo llamaran para recibir tratamiento. Sin embargo, cuando es posible contratar a un musulmán para el tratamiento, del mismo modo que no es apropiado dar prioridad a un incrédulo, dejando de lado a un musulmán disponible, para las transacciones o para confiarle depósitos, tampoco corresponde hacerlo en el ámbito médico. Cuando sea necesario, es lícito depositar algo en manos de una persona de la Gente del Libro o solicitar tratamiento de ella. Esto no se incluye en la amistad con los judíos y cristianos cuya prohibición se menciona en el Corán. No obstante, si surge la necesidad de debatir con ellos, debe hacerse de la mejor manera posible. Pues Allah ha dicho:
وَلَا تُجَادِلُوا أَهْلَ الْكِتَابِ إِلَّا بِالَّتِي فِي أَحْسَنُ.
«Y no discutáis con la Gente del Libro sino de la manera más apropiada.» Abul Jattab, después de mencionar los hadices relativos al tratado de Hudaybiyya, al envío por parte del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— de un miembro de la tribu de Banu Juza‘a como su ayudante y a la aceptación de sus noticias, dijo: Esto demuestra que es lícito aceptar como médico a un médico incrédulo cuando describa la enfermedad y el método de tratamiento, siempre que no haya motivo para formular acusaciones contra él por lo que exponga ni haya lugar para sospechar de él.
Recibir tratamiento de una médica
En caso de necesidad, es lícito que un hombre trate a una mujer y que una mujer trate a un hombre. ¿Puede un hombre tratar a una mujer y una mujer tratar a un hombre? Bajo este título, Al-Bujari narró de Rubai‘ bint Mu‘awwidh ibn ‘Afra que dijo: «Íbamos a la guerra con el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—; en el campo de batalla dábamos agua a los combatientes, los atendíamos y enviábamos a los heridos y muertos a Medina». Hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: Es lícito tratar a una mujer o a un hombre no mahram en caso de necesidad. Asimismo, mirar y tocar con la mano, entre otras cosas, solo será lícito en la medida indispensable para el tratamiento. Ibn Muflih dijo en su obra Adab al-Sharía: Si una mujer enferma y no se encuentra a nadie que pueda tratarla excepto un hombre, este podrá mirar de ella cuanto sea necesario; incluso, si es imprescindible, podrá ver sus partes íntimas. La norma respecto del tratamiento de un hombre por otro hombre es la misma. Ibn Hamdan dijo: Si para tratar a un hombre no se encuentra a nadie excepto una mujer, será lícito que ella vea de él cuanto sea necesario, incluidos sus genitales. El cadí dijo: En caso de necesidad, es lícito que el médico vea las partes íntimas de una paciente, y que una mujer vea las partes íntimas del cuerpo de un hombre, tanto para una mujer como para un hombre.
Tratamiento mediante ruqya y súplicas
La recitación y el soplo, así como las súplicas, son conformes a la sharía si se realizan con palabras árabes comprensibles relacionadas con el recuerdo y la mención de Allah. Cuando las palabras son incomprensibles, no hay garantía de que no contengan politeísmo. Auf ibn Malik dijo: «En la época de la ignorancia practicábamos la recitación y el soplo. Pregunté al Mensajero de Allah: “¡Oh, Mensajero de Allah!, ¿cuál es su opinión sobre esta práctica?”. Él respondió: “Mostradme las palabras de esas recitaciones. Si no contienen politeísmo, no hay ningún inconveniente”». —Muslim, Abu Dawud.
Rabi dijo: Cuando pregunté a al-Shafi‘i sobre los amuletos y la recitación y el soplo, él respondió: «No hay inconveniente en los amuletos ni en la recitación y el soplo mediante el Corán y las palabras conocidas de recuerdo de Allah que conoces». Pregunté: «¿Pueden la Gente del Libro (los judíos y los cristianos) practicar la recitación y el soplo para los musulmanes?». Él respondió: «Sí, si se realiza mediante el Libro de Allah y palabras conocidas que contengan el recuerdo de Allah».
Algunas súplicas célebres relacionadas con el tratamiento
1. Al-Bujari y Muslim narraron de Aisha —que Allah esté complacido con ella—: cuando alguien de la familia del Mensajero de Allah enfermaba, él frotaba el lugar del dolor y soplaba sobre él después de recitar esta súplica:
الله رَبِّ النَّاسِ إِذْهَبِ الْبَاسِ اشْفِ وَأَنتَ الثَّانِي، لَاعِنَاءَ إِلَّا شِفَاؤُكَ، شِفَاءٌ لا يُغَادِرُ سَقَمًا .
«¡Oh Allah, Señor de la humanidad! Aleja el sufrimiento y cura la enfermedad. Tú eres el Sanador; nadie puede sanar excepto mediante Tu curación, una curación que no deja ninguna enfermedad».
2. Muslim narró de Uthman ibn Abi al-As que Uthman ibn Abi al-As informó al Mensajero de Allah sobre un dolor que sentía en su cuerpo. El Mensajero de Allah le dijo: «Pon la mano sobre el lugar de tu cuerpo donde sientes dolor y di:
يسر الله : Di 7 veces: أعوذ بعزة اللهِ وَقَدْرَتِهِ مِنْ شَرِّ مَا أَمِنَ وَأَحَاذِرُ .
«Busco refugio en la grandeza, el poder y la autoridad de Allah contra el daño y el mal de aquello que siento y de lo que me aparto por precaución». Después hice esto varias veces. Al poco tiempo, Allah eliminó mi dolor. Desde entonces, he aconsejado a mis familiares y a otras personas que adopten este método.
3. Al-Tirmidhi narró de Muhammad ibn Salim que Muhammad ibn Salim dijo: Thabit al-Bunani me dijo: «Oh, Muhammad, cuando sientas algún dolor, coloca la mano en el lugar donde te duele y luego di:
يسر الله أَعوذُ بِعِزَّةِ اللهِ مِن شَرَّ مَا أَونَ مِن وَجَعِي هذا .
«En el nombre de Allah, busco refugio en la grandeza y el poder de Allah contra el mal del dolor que siento». Luego retira la mano. Después repite esto un número impar de veces. Pues Anas ibn Malik me informó que el Mensajero de Allah ﷺ le ordenó hacerlo así.
4. Se narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Quien visite a un enfermo cuyo momento de morir aún no ha llegado y diga siete veces:
اسال الله العظيم رب العرش العظيم أن يشفيك –
«Pido a Allah, Señor del Trono Magnífico, que te cure de la enfermedad», Allah, exaltado sea, lo protegerá de esa enfermedad. —Abu Dawud, al-Tirmidhi.
5. Al-Bujari narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—:
اعِيلُ كَمَا بِكَلِمَاتِ اللهِ التَّامَةِ مِنْ كُلِّ شَيْطَانٍ وَعَامَّةٍ وَمِن كُلِّ عَيْن لَامَةٍ .
El Mensajero (la paz sea con él) recitaba estas palabras sobre Hasan y Husayn y soplaba suavemente: «Os encomiendo a los dos a la protección segura de las palabras perfectas de Allah, contra todo demonio, toda criatura venenosa y dañina, y contra todo mal de ojo». Decía: «Vuestro padre —es decir, Ibrahim (la paz sea con él)— recitaba esta súplica sobre Ismail e Ishaq y soplaba suavemente».
6. Muslim transmitió, bajo la autoridad de Sa’d ibn Abi Waqqas, que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) fue a visitarlo cuando se encontraba enfermo
y dijo:
اللهم الْفِ سَعدا اللهم اغفِ سَعَدا اللهم اشف سعد.
«¡Oh Allah! Cura a Sa’d. ¡Oh Allah, cura a Sa’d! ¡Oh Allah, cura a Sa’d!» Prohibición del uso de talismanes
El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió el uso de talismanes. 1. Se narró de Uqba ibn Amir que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Que Allah no complete la prosperidad de quien cuelgue un tamima (talismán), y que Allah no deje nada confiado a quien cuelgue una concha de caracol o de molusco». (Es decir, que no le conceda ninguna bendición.)
El tamima o talismán es un hilo sobre el que se recitan fórmulas (o un talismán atado con un hilo) que los árabes colgaban del cuerpo de sus hijos durante la época de la ignorancia. Creían que mediante él podían proteger a sus niños del mal de ojo. El islam lo anuló y lo prohibió. El Mensajero (la paz sea con él) invocó contra quienes cuelgan estos tamimas, pidiendo que su prosperidad no se completara, pues pretendían dejar su destino pendiente de ellos.
2. Se narró de Ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él— que, al entrar en la habitación de su esposa, vio que ella llevaba algo atado al cuello. Lo arrancó y lo rompió. Luego dijo: «La familia de Abd Allah no necesita asociar nada con Allah para lo cual Él no haya revelado ninguna prueba». Después dijo: «Escuché al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: “Los amuletos, los encantamientos y la tawla forman parte del politeísmo”». La gente preguntó:
«Conocemos los amuletos y los encantamientos, pero ¿qué es la tawla?». Él respondió: «Es una especie de amuleto que las mujeres utilizan para resultar queridas a sus maridos». (Se dice que es un hilo sobre el que se recitan hechizos, o un trozo de papel en el que se escriben encantamientos, cuyo efecto hace que las mujeres sean queridas por los hombres o los hombres por las mujeres). —Al-Hafiz e Ibn Hibban.
3. ‘Imrán ibn Husayn dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— vio un aro en el brazo de un hombre. El narrador dijo: Creo que el aro era de cobre. Él le dijo: «¡Ay de ti! ¿Qué es esto?». El hombre respondió: «Lo llevo por causa de la wahina» (debilidad). El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Debes saber que esto no hará sino aumentar tu debilidad. Quítatelo y arrójalo lejos de tu cuerpo, pues si mueres mientras lo llevas, jamás tendrás éxito». —Ahmad.
La wahina es una especie de artritis que afecta al cuello y a todo el brazo. Algunos dicen que es una enfermedad que afecta al antebrazo. El hombre llevaba en la mano un aro de cobre. Creía que este lo libraría de sus dolores y sufrimientos. Por eso el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— le prohibió llevarlo y lo calificó de amuleto.
4. Abu Dawud narró de ‘Isa ibn Hamza que dijo: Fui a visitar a ‘Ali ibn Abd Allah ibn Hakim, quien padecía erisipela (enfermedad que provoca enrojecimiento e hinchazón de la piel). Le pregunté: «¿No llevas ningún amuleto?». Respondió: «Busco refugio en Allah de eso». Pues el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «A quien lleva un amuleto se le encomienda al propio amuleto».
¿Está permitido convertir en amuletos y colgar las súplicas mencionadas en el Corán y los hadices?
Se narró de Abd Allah ibn ‘Amr ibn al-‘As que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando alguno de vosotros se asuste después de tener un sueño, que recite:
أَعُوذُ بِكَلِمَاتِ اللَّهِ التَّامَّةِ مِنْ غَضَبِهِ وَعِقَابِهِ وَشَرْ عِبَادِهِ وَمِن هَمزات الشياطين وأن يحضرون.
«Busco refugio en las palabras perfectas de Allah contra Su ira, Su castigo, el mal de Sus siervos, las instigaciones de Satanás y la presencia de los demonios ante mí». Entonces, ese sueño aterrador no podrá causarle ningún daño. Abdullah ibn Amr enseñaba esta súplica a los hijos suyos que habían alcanzado la madurez. Y para los que aún no habían alcanzado la madurez, la escribía en un papel y se la colgaba del cuello. —Abu Dawud, an-Nasa’i y at-Tirmidhi. Aisha, Malik, la mayoría de los sabios shafiíes y una opinión transmitida de Ahmad sostienen esta postura. Sin embargo, Ibn Abbas, Hudhayfa, los sabios hanafíes, algunos shafiíes y la otra opinión transmitida de Ahmad sostienen que no está permitido colgarse del cuello ningún objeto a modo de amuleto, pues en los hadices citados anteriormente se ha declarado una prohibición absoluta.
2. Principios del islam respecto a los enfermos
No permitir que el enfermo permanezca entre los sanos
Está permitido mantener separado de los sanos a quien padece una enfermedad contagiosa. No debe permanecer junto a los sanos, pues el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No se debe colocar a un enfermo contagioso junto a los sanos». Incluso prohibió que el dueño de camellos enfermos se colocara junto al dueño de camellos sanos, aunque también dijo: «No existe contagio ni mal augurio». Asimismo, se ha narrado que, cuando un leproso acudió al Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— para prestarle juramento de fidelidad, él le envió el juramento por medio de un mensajero y no le permitió entrar en Medina.
Entrar y salir de una zona afectada por la peste
El Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— prohibió entrar en una zona donde se hubiera declarado la peste y salir de ella, pues eso podría exponer a la persona a peligros y calamidades. El propósito de esta prohibición del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— era limitar la enfermedad a un lugar determinado y evitar la propagación de la epidemia. Esto se denomina medida de prevención de la transmisión de enfermedades. At-Tirmidhi narró de Usama ibn Zayd que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, al mencionar la peste, dijo: «Es un remanente del castigo y la ira que descendieron sobre un grupo de los Hijos de Israel. Cuando aparezca en una zona y vosotros os encontréis allí, no salgáis de ella; y si no estáis allí, no entréis en ella».
Al-Bujari también narró de Ibn Abbas que Umar ibn al-Jattab viajó a Siria. Cuando llegó a las afueras de Siria, se reunieron con él el comandante Abu Ubayda y sus compañeros. Le informaron a Umar —que Allah esté complacido con él— de que una epidemia se había extendido por Siria. Entonces Umar dijo: «Llamad ante mí a los primeros emigrantes».
Ibn Abbas dijo: Abu Ubayda los llamó y Umar consultó con ellos. Le informaron de que una epidemia había aparecido en Siria. Entonces comenzaron a discrepar sobre lo que debían hacer. Algunos dijeron: «Hemos venido con un propósito y no deseamos retroceder». Otro grupo dijo: «Contigo están las personas que quedan y los compañeros del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. No estamos de acuerdo con que los conduzcas hacia esta epidemia». Umar dijo: «Alejaos de mí. Llamad ante mí a los ansar». Yo —Ibn Abbas— los llamé. Ni siquiera dos de ellos discreparon sobre este asunto. Todos dijeron: «Opinamos que debes marcharte con la gente y no conducirlos hacia esta zona afectada por la epidemia». Entonces Umar convocó a la gente y dijo: «Mañana por la mañana montaré a caballo; montad vosotros también». (Es decir, abandonaré este lugar). Abu Ubayda ibn al-Yarrah dijo: «¿Quieres huir del destino decretado por Allah?». Umar respondió: «¡Oh, Abu Ubayda! Habría sido más apropiado que otro, no tú, dijera eso. Sí, huimos de un destino de Allah hacia otro destino de Allah. Dime, ¿qué te parece? Si tuvieras algunos camellos que descendieran a una llanura abierta para pastar, y en esa llanura hubiera dos valles, uno fértil y otro sin vegetación ni agua, si llevaras a los camellos a pastar en la tierra fértil, lo harías dentro del destino decretado por Allah; y si los llevaras a pastar en la tierra estéril, también lo harías dentro del destino decretado por Allah, ¿no es así?». En ese momento llegó Abd ar-Rahman ibn Awf, que se había ausentado hasta entonces para atender una necesidad. Dijo: «Tengo información sobre este asunto. Escuché al Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir: “Cuando oigáis que una epidemia ha aparecido en una zona, no vayáis allí; y si la epidemia se declara en la zona donde os encontráis, no salgáis de ella”». Entonces Umar alabó a Allah y se marchó.
Es recomendable recordar la muerte y prepararse para ella mediante las buenas obras.
El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) alentó a recordar la muerte y a prepararse para ella mediante las buenas obras, y la describió como una guía hacia el bien. Se narró de Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) que dijo: Fui ante el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) acompañado de diez personas. De repente, se levantó un hombre de entre los ansar y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Quién es la persona más inteligente y perspicaz?». El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) respondió: «El que recuerda más la muerte y se prepara más para ella; ese es el más inteligente. Obtendrá honor en este mundo y dignidad en la otra vida». Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) también narró que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Recordad frecuentemente a quien acaba con todos los placeres y deleites», es decir, la muerte. —At-Tabarani.
Ibn Masud (que Allah esté complacido con él) dijo: En la explicación del versículo «Allah abre el pecho de aquel a quien quiere guiar por el camino recto para el Islam», el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Cuando la luz de Allah entra en el corazón, este se expande y se ensancha». La gente preguntó: «¿Tiene esto alguna señal por la que pueda reconocerse?». Él respondió: «La inclinación hacia el mundo eterno, la tendencia a evitar el mundo del orgullo y el engaño —es decir, evitar los placeres y las riquezas mundanales— y prepararse para la muerte antes de que llegue». —Ibn Yarir.
Es desaconsejable desear la muerte.
Es desaconsejable desear la muerte o suplicar por ella debido a la pobreza, la enfermedad, la aflicción, las desgracias o cualquier otra circunstancia semejante. Esto se debe a que, según una narración de Anas (que Allah esté complacido con él) presente en todas las recopilaciones de hadices auténticos, el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Ninguno de vosotros debe desear en modo alguno la muerte a causa de una dificultad, calamidad o aflicción que le haya sobrevenido. Si realmente desea pedir la muerte, que suplique así:
الله أَحْيِنِي مَا كَانَتِ الْحَيَاةُ خَيْرًا لِي، وَتَوَفَّنِي إِذَا كَانَتِ الْوَفَاةُ خَيْرًا لِي .
«¡Oh, Allah! Mantenme con vida mientras la vida sea mejor para mí, y concédeme la muerte cuando la muerte sea mejor para mí».
El significado de la prohibición de desear la muerte aparece en el hadiz narrado por Umm al-Fadl (la esposa de Abbas): En una ocasión, el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) fue a visitar a Abbas. Abbas (que Allah esté complacido con él) estaba enfermo y deseaba la muerte. El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) le dijo: «¡Oh, Abbas, tío del Mensajero de Allah! No desees la muerte. Si eres una persona virtuosa, si se te concede una vida más larga realizarás aún más buenas obras. Aumentará la cantidad de tus buenas obras, y eso será beneficioso para ti. Pero si eres una persona pecadora, si tu muerte se retrasa tendrás la oportunidad de obtener la complacencia de Allah abandonando los pecados con arrepentimiento y pidiendo perdón. Por lo tanto, no desees la muerte». —Ahmad y Al-Hakim.
Sin embargo, si alguien teme apostatar de su religión, no es desaconsejable que desee la muerte.
Se ha transmitido que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, suplicaba así:
اللَّهُمَّ إِنِّي أَسْأَلُكَ فِعْلَ الْخَيْرَاتِ وَتَرْكَ الْمُنْكَرَاتِ وَحَبِّ الْمَسَاكِينَ، وَأَن تَغْفِرْ لِي وَتَرْحَمَنِي وَإِذَا أَرَدْسَ فِتْنَةٌ فِي قَوْمِي فَتَوَفَّنِي غَيْرَ مَفْتُونِ، وَأَسْأَلُكَ مُبْكَ وَحُبُّ مَنْ يَحِبُّكَ وَحَبْ عَمَل يقرب إلى حبك .
«¡Oh Allah! Te pido la inspiración y la capacidad para realizar todas las buenas obras, abstenerme de todas las malas acciones y amar a los pobres; te pido Tu perdón y Tu misericordia. Y cuando quieras que el extravío se extienda entre mi comunidad, hazme morir antes de que me extravíe. Quiero Tu amor, la armonía con quien Te ama y el amor por toda obra que me acerque a Tu amor». —Tirmidhi.
Se ha narrado en el Muwatta que Umar, que Allah esté complacido con él, suplicaba:
اللهم كبرت سني، ومعفت قوتي، والتقرب رَعِيَّتِي، فَاقْبِضْنِي إِلَيْكَ غير مضيع ولا مفرط.
«¡Oh Allah! Me he hecho viejo, mis capacidades han disminuido y mis súbditos se han dispersado por todas partes. Así pues, llévame ante Ti antes de que mis capacidades desaparezcan por completo y antes de que aparezcan en mí la pereza y la debilidad».
Una vida larga acompañada de buenas obras es una bendición
1. Abdurrahmán ibn Abu Bakr narró de su padre que un hombre preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah!, ¿quién es la mejor persona?». Él respondió: «Aquel cuya vida es larga y cuyas obras son buenas». Preguntó: «¿Y quién es la peor persona?». Él respondió: «Aquel cuya vida es larga y cuyas obras son malas». —Ahmad, Tirmidhi.
2. Se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah dijo: «¿No os informaré quién es el mejor de vosotros?». Dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah!, infórmanos». Él dijo: «El mejor de vosotros es aquel cuya vida es larga y cuyas obras son buenas». —Ahmad.
Realizar buenas obras antes de la muerte es una señal de morir siendo creyente
Ahmad, Tirmidhi, Hakim e Ibn Hibban narraron de Anas que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando Allah quiere el bien para un siervo, lo hace obrar. Se le preguntó: “¿Cómo lo hace obrar?”. Él respondió: “Lo inspira a realizar algunas buenas obras antes de su muerte y luego se lo lleva”».
Es recomendable que el enfermo tenga una buena opinión de Allah
Es recomendable recordar al enfermo la inmensa misericordia de Allah y mantener una buena opinión de Él. Muslim narró de Yabir que este dijo: «Escuché al Mensajero de Allah decir, tres días antes de su muerte: “Ninguno de vosotros debe morir sin tener una buena opinión de Allah”». En el hadiz se considera recomendable fortalecer la esperanza del enfermo y despertar en él la esperanza de obtener el perdón, para que se encuentre con Allah en el estado que más le agrade. Pues Él es el Misericordioso, el Compasivo y el Dador Infinito. Él ama el perdón y la esperanza. Se ha dicho en el hadiz: «Cada persona será resucitada el Día de la Resurrección en el mismo estado en que muera».
Ibn Mayah y Tirmidhi narraron de Anas que el Mensajero de Allah visitó a un joven cuya muerte era inminente. Le preguntó: «¿Cómo te sientes?». Él respondió: «Espero la misericordia de Allah, pero también temo por los pecados que he cometido». El Mensajero de Allah dijo: «Cuando estas dos cosas se reúnen en el corazón de un siervo en una situación como esta, Allah le concede aquello que espera y lo protege de aquello que teme».
Lo que es sunna hacer al visitar a una persona cuya muerte es inminente
Es recomendable que personas piadosas visiten a quien se encuentra próximo a morir y hablen con él acerca de Allah.
1. Ahmad, Muslim, Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Mayah narran de Umm Salama que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Cuando visitéis a un enfermo o a una persona fallecida, pronunciad buenas palabras, pues los ángeles dicen “Amén” (¡que sea aceptado!) a vuestras palabras. Cuando murió el padre de Salama (el esposo de Umm Salama), fui al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) y le dije: “Oh, Mensajero de Allah, el padre de Salama ha muerto”. Él dijo: «Reza:اللهمَّ اغْفِرْ لِي وَلَهُ، وَأَعْقِينِي مِنْهُ عُقْبَى حَسَنَةٌHaz esta súplica: «Oh, Allah, perdónale a él y perdóname a mí, y concédeme a cambio de él una mejor recompensa». Yo hice esta súplica, y por ello Allah me concedió como recompensa a alguien mejor que él: Muhammad (que Allah le bendiga y le conceda paz).
2. En Sahih Muslim se narra de Umm Salama (que Allah esté complacido con ella) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) acudió junto a Abu Salama después de su muerte. Tenía los ojos abiertos, y él se los cerró. Luego dijo: «Cuando se le retira el alma a una persona, su mirada también se va». Entonces algunos miembros de su familia comenzaron a lamentarse. El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «No pidáis para vosotros sino el bien. Todo cuanto digáis recibirá el “Amén, amén” de los ángeles». Después hizo esta súplica:
اللهم اغْفِرْ لِأَبِي سَلَمَةَ وارفع درجتهُ فِي الْمَهْدِينَ، وَأَخْلِقْهُ فِي عَقِيهِ الْغَابِرِينَ وَاغْفِرْ لَنَا وَلَهُ يَارَبِّ العالمين، وأَقْسِحْ لَهُ فِي قَبْرِهِ، وَلَوِرَ لَهُ فِيهِ .
«Oh, Allah, perdona a Abu Salama, elévalo en rango entre los guiados y sé su sucesor para quienes permanezcan de sus descendientes posteriores —es decir, para reformarlos—. Oh, Señor de los mundos, perdónale a él y perdónanos a nosotros, ensancha su tumba y llénala de luz».
Las acciones recomendadas por la sunna para quien se encuentra en el lecho de muerte
Cuando la muerte de alguien se aproxima, es recomendable según la sunna realizar las siguientes acciones:
1. Hacer que la persona moribunda pronuncie la profesión de fe. Muslim, Abu Dawud y at-Tirmidhi narran de Abu Sa‘id al-Judri: «Haced que quienes estén moribundos pronuncien la ilaha illallah». Abu Dawud narra de Mu‘adh ibn Yabal (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien tenga como últimas palabras la ilaha illallah entrará en el Paraíso».
Este intento de hacerle pronunciar la kalima se realizará únicamente cuando ya no sea capaz de pronunciarla mediante la frase «Doy testimonio». Si puede decirla, no hace falta enseñársela de nuevo. Se le enseñará la kalima mientras no haya perdido la condición de moribundo y conserve la capacidad de hablar. No es posible enseñar la kalima a quien ha perdido la capacidad de razonar y comprender. Una persona que haya perdido únicamente el habla, pero conserve la razón y la comprensión, puede dar testimonio mentalmente de la unicidad de Allah. Los eruditos han dicho que no se debe presionar demasiado para que pronuncie la kalima. No se le dirá:
الا الله«Di: no hay más dios que Allah». Pues existe el temor de que se fastidie y termine pronunciando alguna palabra indeseable. Se pronunciará la kalima de manera audible, atrayendo su atención, para que pueda comprenderla y repetirla. Una vez que haya pronunciado la kalima, no se le pedirá que la repita. Sin embargo, si después pronuncia alguna otra palabra, se le volverá a presentar la kalima, para que estas sean sus últimas palabras. Según la mayoría de los eruditos, basta con enseñar al moribundo únicamente la kalima tayyiba: «No hay más dios que Allah», pues esto es lo que se afirma claramente en el hadiz. Algunos eruditos consideran que deben enseñársele tanto la kalima tayyiba como la kalima de la shahada, ya que el propósito es recordarle la unicidad de Allah, y esta depende de ambas.
2. Se colocará al moribundo recostado sobre su lado derecho, con el rostro orientado hacia el oeste. Al-Bayhaqi y al-Hakim transmitieron de Abu Qatada: Cuando el Mensajero de Allah llegó a Medina, preguntó por Bara ibn Ma‘rur. La gente le dijo que había muerto. Él había dejado en testamento para usted un tercio de sus bienes y había dispuesto que, cuando se aproximara su muerte, lo orientaran hacia la qibla. El Mensajero de Allah dijo: «Ha dado una disposición correcta conforme a la ley del islam». Entonces devolví a sus hijos el tercio de sus bienes y él se dirigió a realizar su oración fúnebre, suplicando así:
اللهم اغفر له وارحمهُ وَأَدْخِلْهُ مَنْتَكَ وَقَدْ فَعَلْتَ .
«Oh Allah, perdónalo, ten misericordia de él, hazlo entrar en Tu Paraíso; y Tú ya lo has hecho» (es decir, has aceptado la súplica).
Ahmad transmitió que Fátima, la hija de Muhammad, fue colocada con el rostro orientado hacia el oeste en el momento de su muerte y después fue recostada sobre su lado derecho.
El Mensajero de Allah ordenó que todos durmieran de esta manera, y este es también el modo de colocar al fallecido en la tumba. En una narración atribuida a al-Shafi‘i se afirma que el moribundo debe ser colocado boca arriba, con los pies orientados hacia la qibla y la cabeza ligeramente elevada, de modo que su rostro quede orientado hacia la qibla. Sin embargo, la primera opinión es la de la mayoría de los eruditos y es la más preponderante.
3. Recitación de la sura Ya Sin: Ahmad, Abu Dawud, al-Nasa’i, al-Hakim e Ibn Hibban transmitieron de Ma‘qil ibn Yasar que el Mensajero de Allah dijo: «La sura Ya Sin es el corazón del Corán. Si alguien la recita buscando a Allah y la Otra Vida, ciertamente será perdonado. Recitad esta sura sobre vuestros fallecidos».
Ibn Hibban dijo: En este hadiz, «el muerto» significa el moribundo. Se narró en el Musnad de Ahmad, de Safwan —que Allah esté complacido con él—, que los antiguos eruditos solían decir: «Cuando se recita la sura Ya-Sin junto al moribundo, Allah le facilita la muerte mediante ella».
4. Después de que una persona muera, se le deben cerrar los ojos. Muslim narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— fue junto a Abu Salama después de su muerte. Sus ojos estaban abiertos, así que se los cerró. Luego dijo: «Cuando se retira el espíritu, también se retira la vista».
5. Se debe cubrir al difunto con una tela, para proteger su awra y ocultar de la vista de la gente el cambio sufrido por su rostro. Se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que, cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— falleció, fue cubierto con una sábana decorada. —Bujari y Muslim.
Está permitido besar al difunto. Nadie discrepa sobre este asunto. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— besó a Uzman ibn Maz’un después de su muerte. Asimismo, Abu Bakr, tras la muerte del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, se inclinó sobre él y lo besó entre los ojos. Luego dijo: «¡Oh, Profeta, oh, el mejor de todos!»
6. Una vez confirmada la muerte, se debe organizar cuanto antes el amortajamiento y el entierro. El tutor del difunto debe apresurar los preparativos del lavado, el entierro y la oración fúnebre antes de que el cadáver comience a descomponerse. (Un médico o una persona sensata similar debe confirmar que se trata de una muerte y no de una pérdida del conocimiento). Abu Dawud narró que, cuando Talha ibn al-Bara enfermó, el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— fue a visitarlo. Dijo: «Creo que Talha ha muerto. Así que informadme —cuando llegue el momento de realizar la oración fúnebre, amortajarlo y enterrarlo— y apresuraos a preparar su amortajamiento y entierro. No es apropiado que el cadáver de un musulmán permanezca retenido entre su familia».
No se debe retrasar el amortajamiento y el entierro del cadáver esperando a nadie que no sea su tutor. Se puede esperar al tutor hasta antes de que el cadáver comience a descomponerse. Ahmad y Tirmidhi narraron, de Ali —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— le dijo: «¡Oh, Ali! No retrases tres asuntos: la oración, cuando llegue su hora; la oración fúnebre, cuando llegue el momento de realizarla; y el matrimonio de la joven soltera, cuando se encuentre un pretendiente adecuado».
7. Si el difunto tiene una deuda, esta debe ser pagada. Ahmad, Ibn Mayah y Tirmidhi narraron, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «El alma del creyente queda suspendida a causa de su deuda hasta que esta sea pagada». Es decir, su destino permanecerá indeterminado: no se sabrá si será salvado o destruido. También puede significar que se le impedirá entrar en el Paraíso. Esta disposición se aplica a quien muere dejando bienes suficientes para pagar su deuda. Pero existen pruebas de que, si alguien no posee bienes, tenía la intención de pagar su deuda y muere sin haberla pagado, Allah pagará su deuda. Del mismo modo, si alguien muere dejando bienes, tenía la intención de pagar su deuda, pero sus herederos no la pagan con dichos bienes, Allah también pagará su deuda. Bujari narró, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien contraiga una deuda con la gente y tenga la intención de devolverla, Allah le pagará su deuda en su nombre. Pero a quien tenga la intención de apropiarse de ella, Allah lo destruirá». Ahmad, Abu Nuaym, Bazzar y Tabarani narraron que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «En el Día de la Resurrección se llamará al deudor y se lo hará comparecer ante Allah. Entonces se le preguntará: “¡Oh, hijo de Adán! ¿Con qué propósito contrajiste esta deuda y por qué violaste los derechos de la gente?”. Responderá: “¡Oh, Allah! Tú sabes que, después de contraer esta deuda, no me la comí ni la bebí, ni fui derrochador. Sin embargo, sufrí calamidades como un incendio, un robo y pérdidas, entre otras”. Allah dirá: “Mi siervo ha dicho la verdad. Yo soy el más indicado para pagar tu deuda”. Entonces Allah ordenará que traigan algo y lo colocará en la balanza; como resultado, sus buenas obras pesarán más que sus malas obras. Después entrará en el Paraíso por la misericordia de Allah».
En cierta ocasión, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— no realizaba la oración fúnebre por quien había muerto endeudado. Pero después, cuando Allah le concedió la conquista de diversos países y aumentaron sus riquezas, realizaba la oración fúnebre por el difunto endeudado y pagaba su deuda. Se narró en Bujari que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Tengo más derecho sobre los creyentes que ellos mismos. Por tanto, quien muera endeudado sin dejar bienes suficientes para pagar su deuda, yo pagaré su deuda. Y quien muera dejando bienes, corresponde a sus herederos pagar su deuda».
Este hadiz demuestra que, si una persona muere estando endeudada, su deuda será pagada del Bayt al-Mal de los musulmanes, es decir, del tesoro público, con cargo a una de las categorías destinadas al gasto del zakat: la de los endeudados. Este derecho no desaparece por causa de su muerte.
3. Lo que debe hacerse con respecto al fallecido
Lo que es recomendable hacer al enterarse de la muerte de un musulmán
Cuando un musulmán recibe la noticia de la muerte de un ser querido, primero إِنَّا لِلَّهِ وَإِنَّا إِلَيْهِ رَاجِعُونَ(«Pertenecemos a Allah y a Él regresaremos») y después suplicará a Allah por él. Esto es recomendable.
1. Ahmad y Muslim narraron de Umm Salama (que Allah esté complacido con ella) que Umm Salama dijo: Escuché al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir que, cuando una desgracia aflige a un siervo y este dice:
إِنَّا لِلَّهِ وَإِنَّا إِلَيْهِ رَاجِعُونَ اللَّهُمَّ أَجِرْنِي فِي مُصِيبَتِي وَأَخْلِفُ لِي خَيْرًا مِنْهَا.
«Pertenecemos a Allah y a Allah regresaremos. ¡Oh Allah, recompénsame por mi desgracia y concédeme a cambio algo mejor que ella!», Allah lo recompensará por su desgracia y le concederá a cambio algo mejor que ella. Umm Salama dijo: Cuando Abu Salama murió, pronuncié lo que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) me había aconsejado decir. Como resultado, Allah me concedió como compensación algo mejor que él: al propio Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). (Después de la muerte del esposo de Umm Salama, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) la tomó como esposa.)
2. Al-Tirmidhi narró de Abu Musa al-Ashari (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: Cuando muere el hijo de un siervo, Allah dice a Sus ángeles: «¿Habéis tomado al hijo de Mi siervo?». Ellos responden: «Sí». Allah dice: «¿Habéis tomado el fruto de su corazón?». Ellos responden: «Sí». Allah dice: «¿Y qué dijo Mi siervo?». Ellos responden: «Te alabó y dijo: “Pertenecemos a Allah y a Él regresaremos”». Entonces Allah dice: «Construid para Mi siervo una casa en el Paraíso y llamadla “la Casa de la Alabanza a Allah”».
3. En Bujari se narró de Abu Huraira —que Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Dios, Altísimo, dice: Cuando arrebato a uno de los seres queridos de Mi siervo creyente de entre los habitantes de este mundo, y luego el siervo se muestra complacido con ello, no tengo para recompensarlo sino el Paraíso».
4. Se narró de Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— la palabra de Dios, Altísimo: «Aquellos que, cuando les sobreviene una desgracia, dicen:
الَّذِينَ إِذَ أَصَابَتْهُمْ مُصِيبَةٌ قَالُوا إِنَّا لِلَّهِ وَإِنَّا إِلَيْهِ رَاجِعُونَ أَوْلَئِكَ عَلَيْهِمْ مَلَوَاتِ مِنْ رَبِّهِمْ وَرَحْمَةٌ وأولئك هم المهتدون .
“En verdad, pertenecemos a Dios y a Él regresaremos”. Sobre ellos descienden infinitas bendiciones y misericordia de parte de Dios, y ellos son los bien guiados». Ibn Abbas dijo: En esta aleya, Dios informó que, cuando el creyente se somete al decreto de Dios, retorna y recuerda que debe volver a Él ante las desgracias y las calamidades, se le aseguran tres cosas buenas: bendición de parte de Dios, misericordia y guía.
Es recomendable informar de la muerte de una persona a sus familiares y allegados.
Los sabios consideran recomendable informar de su muerte a los allegados, parientes, amigos y personas piadosas del difunto, para que puedan obtener la recompensa de participar en su amortajamiento y entierro. Se narró de Abu Huraira en todas las colecciones auténticas de hadices: «El día en que murió Nayashi, el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— anunció su muerte y salió al descampado con los musulmanes para ofrecer la oración fúnebre por él en ausencia. Allí alineó a sus compañeros y realizó la oración por Nayashi pronunciando cuatro takbires». Ahmad y Bujari narraron de Anas —que Dios esté complacido con él—: «El Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— anunció la noticia del martirio de Zayd, Yafar e Ibn Rawaha; su noticia me llegó antes que la de ellos». Tirmidhi dijo: No hay impedimento en informar a los hermanos y parientes de una persona sobre su muerte.
Por otro lado, Bayhaqi dijo: He sabido acerca de Malik ibn Anas —que Dios esté complacido con él— que dijo: No me gusta anunciar a gritos desde la mezquita la muerte de una persona. Sin embargo, si alguien se detiene ante la puerta de la mezquita e informa a la gente de su muerte, no hay objeción en ello.
Por otra parte, en la narración de Hudhayfa transmitida por Ahmad y Tirmidhi, Hudhayfa dijo: «Después de mi muerte, no se lo comuniquéis a nadie, pues temo que esto pueda incluirse en la clase de anuncio de la muerte que el Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz— prohibió». Sin embargo, con ello se alude al anuncio de la muerte propio de la época de la ignorancia. Su costumbre era que, cuando moría una persona noble, enviaban de tribu en tribu a un mensajero montado a caballo. Este iba diciendo: «Fulano ha muerto, y con él ha muerto toda la nación árabe». Al mismo tiempo, gritaba y lloraba.
Llorar por el difunto
Los sabios están de acuerdo en que está permitido llorar por el difunto, siempre que no haya gritos ni lamentaciones en voz alta. En Sahih al-Bujari se narra que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Allah no castiga por las lágrimas de los ojos ni por la aflicción del corazón; castiga o concede misericordia únicamente por esto», y señaló su lengua. Lloró por la muerte de su hijo Ibrahim y dijo: «Los ojos derraman lágrimas y el corazón se llena de tristeza, pero no decimos sino aquello que complace a Allah. ¡Oh, Ibrahim! Estamos afligidos por tu partida». También lloró por la muerte de Umayma, hija de Zaynab. Al verlo, Sa‘d ibn ‘Ubada dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Acaso no prohibiste a Zaynab llorar? ¿Y ahora tú mismo estás llorando?». El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— respondió: «Esto es compasión, que Allah ha puesto en los corazones de Sus siervos. Allah solo tiene misericordia de aquellos de Sus siervos que son compasivos».
At-Tabarani también narró, a través de Abdullah ibn Zayd, que se permitió llorar siempre que no hubiera lamentaciones en voz alta.
Llorar con lamentaciones en voz alta se convierte en causa de tormento y sufrimiento para el difunto.
Se narró de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que, cuando Umar —que Allah esté complacido con él— fue herido, se lloró por él con gritos. Cuando recuperó el conocimiento, dijo: «¿Acaso no sabíais que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: “El difunto es castigado por los lamentos de los vivos”?». Abu Musa —que Allah esté complacido con él— narró que, cuando Umar fue herido, Suhaib comenzó a gritar: «¡Hermano mío!». Umar —que Allah esté complacido con él— le dijo: «¡Oh, Suhaib! ¿Acaso no sabes que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: “El difunto es castigado por el llanto de los vivos”?». Y al-Mugira ibn Shu‘ba —que Allah esté complacido con él— narró: «Escuché al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir: “A quien se llora con gritos se le castiga”». Estos hadices fueron narrados por al-Bujari y Muslim.
Explicación: El significado de estos hadices es que el difunto se entristece y se aflige por los lamentos de sus familiares, pues oye su llanto y sus obras le son expuestas. El significado del hadiz no es que sufra tormento a causa del llanto de sus familiares, ya que en el Corán se dice: «Nadie cargará con el pecado de otro». Ibn Yarir narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que Abu Huraira dijo: «Vuestras obras son expuestas ante vuestros familiares difuntos. Si ven buenas obras, se alegran; y si ven malas obras, se sienten turbados». Ahmad y at-Tirmidhi narraron de Anas —que Allah esté complacido con él—: «Vuestras obras son expuestas ante vuestros familiares y miembros de vuestro linaje que han muerto. Si son buenas, se alegran; y si no lo son, dicen: “¡Oh, Allah! No les hagas morir sin haberlos guiado por el camino recto, tal como nos guiaste a nosotros”».
Nu‘man ibn Bashir dijo: «Cuando Abdullah ibn Rawaha perdió el conocimiento, su hermana comenzó a lamentarse a gritos, diciendo: “¡Oh, montaña mía! ¡Oh, fulano! ¡Oh, fulano!”, y continuó pronunciando varias expresiones semejantes. Después, cuando Abdullah ibn Rawaha recuperó el conocimiento, dijo: “Cada vez que me decías algo, se me preguntaba: ‘¿De verdad eres así?’”». —Al-Bujari
Lamentarse en voz alta
En numerosos hadices se ha declarado terminantemente ilícito llorar lamentándose a gritos. Se narró de Abu Malik al-Ash‘ari, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «En mi comunidad aún perduran cuatro prácticas de la época de la ignorancia: jactarse de los antepasados, atribuir a una persona un linaje inferior con el fin de humillarla, creer que las estrellas influyen en que llueva o no, y llorar a gritos lamentándose por la muerte de alguien». También dijo: «Si las mujeres que se dedican profesionalmente a los lamentos no se arrepienten antes de morir, serán levantadas el Día de la Resurrección en una condición en la que vestirán prendas de alquitrán y una armadura que les producirá sarna». Ahmad y Muslim. Umm ‘Atiyya dijo: «El Mensajero de Allah nos tomó el compromiso de que no lloráramos lamentándonos a gritos». Al-Bazzar narró con una cadena de transmisión fiable que el Mensajero de Allah dijo: «Hay dos sonidos malditos en este mundo y en el Más Allá: el sonido de los instrumentos que expresan alegría y el sonido de llorar melodiosamente ante una calamidad». En Bujari y Muslim se narró de Abu Musa que el Mensajero de Allah rompió su relación con tres clases de mujeres: la que grita y llora por el dolor, la que se afeita la cabeza ante una calamidad y la que rasga sus vestiduras. Ahmad narró de Anas que, cuando el Mensajero de Allah tomó el juramento de fidelidad a las mujeres, les hizo comprometerse a no lamentarse a gritos. Ellas dijeron: «Oh, Mensajero de Allah, durante la época de la ignorancia algunas mujeres nos ayudaban a expresar nuestro duelo. Ahora que ha surgido el islam, ¿acaso no las ayudaremos a expresar su duelo?». El Mensajero de Allah respondió: «En el islam no hay lugar para colaborar en los lamentos».
Guardar luto por el difunto
A las mujeres les está permitido guardar luto por la muerte de un pariente cercano durante tres días, salvo que su esposo se lo prohíba. No está permitido guardar luto por nadie que no sea el esposo durante más de tres días. Cuando muere el esposo, es obligatorio para la esposa guardar luto durante el período de la ‘idda. Este período es de cuatro meses y diez días. En todos los libros de hadices auténticos, excepto en Tirmidhi, se narró de Umm ‘Atiyya que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «No está permitido que una mujer guarde luto por ningún difunto, salvo por su esposo, durante más de tres días. Por su esposo guardará luto durante cuatro meses y diez días. No vestirá ninguna prenda de color, excepto una tela yemení; no se aplicará kohl ni perfume; no se teñirá con henna; no se peinará el cabello salvo encontrándose en estado de pureza; y, al concluir la menstruación, se bañará con agua perfumada.
La forma de guardar luto consiste en abstenerse de los adornos que las mujeres suelen usar, como llevar joyas, aplicarse kohl, vestir prendas de seda, perfumarse y teñirse con henna. Es deber de la esposa abstenerse de estas cosas y guardar luto únicamente por su esposo durante todo el período de la ‘idda, para manifestarle obediencia y cumplir sus derechos.
Es recomendable proporcionar comida a la familia del difunto.
Se narró de Abdullah ibn Yafar, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah dijo: «Preparad comida para la familia de Yafar, pues les ha sobrevenido una calamidad que no les permite preparar comida» (es decir, el martirio de Yafar). Abu Dawud, Ibn Maya y Tirmidhi. La razón por la que esta acción se considera recomendable es que constituye una obra de recompensa y generosidad, y mediante ella se estrechan los lazos con los vecinos y los parientes. El imán Shafi‘i dijo: «Lo mejor que pueden hacer los parientes del difunto es alimentar satisfactoriamente a su familia durante todo un día y una noche. Esta es la sunna y la práctica de las personas nobles».
Los eruditos consideran también recomendable insistir a la familia del difunto para que coma, a fin de que no se debilite por abstenerse de comer y beber debido a la vergüenza o a la intensidad del duelo. Sin embargo, no está permitido llevar comida a las mujeres que se lamentan a gritos, pues eso equivaldría a ayudarlas en su acto pecaminoso.
No obstante, los imanes consideran unánimemente reprobable que la familia del difunto organice un banquete colectivo. Esto se debe a que añade una calamidad a su calamidad y una carga a sus problemas, además de asemejarse a las costumbres de la época de la ignorancia. Yarir dijo: «Considerábamos una forma ilícita de duelo que la gente se reuniera en la casa del difunto y que, después de su entierro, se organizara un banquete colectivo». Algunos eruditos incluso lo han declarado ilícito.
Ibn Qudama dijo: «Esto está permitido cuando existe una necesidad real, pues a veces llegan los parientes del difunto desde aldeas lejanas y otras regiones, se ven obligados a pasar allí la noche y no queda otra opción que ofrecerles hospitalidad».
Está permitido preparar el sudario y la tumba antes de la muerte
Al-Bujari dijo que, durante la época del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, algunas personas preparaban su mortaja y el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, no lo desaprobaba. Al-Bujari narró de Sahl, que Allah esté complacido con él: Una mujer llevó al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, una capa tejida que tenía un borde decorativo. Sahl dijo: «¿Sabéis qué capa era?». La gente respondió: «Una shamla» (una capa de excelente calidad). Sahl dijo: «Sí». La mujer dijo: «La he tejido con mis propias manos y la he traído para que la vista». El Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, la tomó, pues la necesitaba, y luego vino hacia nosotros llevándola a modo de izar. Un hombre la elogió y dijo: «Déjamela para que la vista. ¡Qué hermosa es!». La gente le dijo: «No has obrado bien. El Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, la ha llevado y la necesitaba; aun así, se la has pedido. Sabías que él no rechaza a quien le pide algo». Él respondió: «¡Por Allah!, no se la pedí para vestirla, sino porque quería que fuera mi mortaja». Sahl dijo: «Y, en efecto, aquella capa fue su mortaja». Al-Hafiz Ibn Hayar, al comentar este título, dijo: Al-Bujari añadió las palabras «el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, no lo desaprobaba» para aludir a la desaprobación que habían expresado los compañeros. Los compañeros habían desaprobado que uno de ellos pidiera la capa; pero cuando aquel compañero —cuyo nombre no se menciona— les explicó su excusa, es decir, que deseaba convertirla en su mortaja, ya no lo desaprobaron. Esto demuestra que es lícito adquirir en vida la mortaja y demás artículos necesarios para el fallecido. La cuestión es: ¿también es lícito excavar la tumba? Ibn Battal dijo: Esto demuestra que es lícito preparar algo antes de que surja la necesidad de ello. Numerosos hombres virtuosos excavaban sus tumbas antes de morir. Sin embargo, Zayn ibn al-Munir dijo: Ningún compañero hizo esto. Si fuera recomendable, muchos compañeros lo habrían hecho.
Al-‘Ayni dijo: El hecho de que ninguno de los compañeros realizara una determinada acción no demuestra que sea ilícita. Si los musulmanes en general consideran buena una acción, esta es buena ante Allah, especialmente cuando la realiza un grupo de eruditos y personas rectas.
El imán Ahmad dijo: Si una persona compra un lugar para su tumba y deja en su testamento que sea enterrada allí, no hay nada censurable en ello. Se ha narrado que Uzman, Aisha y Umar ibn Abd al-Aziz hicieron lo mismo.
Es recomendable desear morir en La Meca o Medina
Es recomendable suplicar a Allah pidiéndole morir en La Meca o Medina. Al-Bujari narró de Hafsa que Umar, que Allah esté complacido con él, suplicaba:
اللَّهُ ارْزُقْنِي شَهَادَةً فِي سَبِيلِكَ وَاجْعَلْ مَوْتِي فِي بَلَدِ رَسُولِكَ .
«¡Oh Allah!, concédeme el martirio en Tu camino y hazme morir en la ciudad de Tu Profeta». Hafsa dijo: «Le pregunté: “¿Cómo es posible eso?”. Él respondió: “Si Allah lo desea, me lo concederá”». Al-Tabarani narró de Yabir que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Quien muera en cualquiera de los dos Santos Recintos —La Meca o Medina— estará a salvo el Día de la Resurrección».
La muerte repentina
Abu Dawud narró de un compañero, Ubayd ibn Khalid al-Sulami: (el narrador lo atribuyó unas veces al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y otras al compañero Ubayd): «La muerte súbita es un acontecimiento doloroso». (La muerte súbita era considerada indeseable porque no deja la oportunidad de que los pecados sean perdonados mediante el padecimiento de una enfermedad, ni de prepararse para la muerte mediante el arrepentimiento y las buenas obras). Este hadiz también fue narrado de Abdullah ibn Masud, Anas ibn Malik, Abu Hurayra y Aisha —que Allah esté complacido con ellos—.
Cuando muere el hijo de una persona
1. Al-Bujari narró de Anas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Si a un musulmán le mueren tres hijos menores de edad, Allah lo hará entrar en el Paraíso por medio de ellos y por Su misericordia».
2. Al-Bujari y Muslim narraron de Abu Sa‘id al-Judri —que Allah esté complacido con él— que las mujeres dijeron al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «Fija un día para aconsejarnos». Entonces, al aconsejar a las mujeres, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo que si a una mujer le morían tres hijos, estos la protegerían del Fuego. Una mujer preguntó: «¿Y si mueren dos?». El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— respondió: «Aunque mueran dos». La edad de los miembros de la comunidad musulmana
At-Tirmidhi narró de Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La edad promedio de mi comunidad estará entre los sesenta y los setenta años. Muy pocos podrán superar esa edad».
La muerte es una forma de liberación
Al-Bujari y Muslim narraron de Abu Qatada —que Allah esté complacido con él— que pasó un cortejo fúnebre delante del Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Al verlo, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Este difunto ha encontrado alivio, o los demás se han librado de él». La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué difunto encuentra alivio y de qué difunto se libran los demás?». El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— respondió: «El siervo creyente se libra, mediante la muerte, de las dificultades, desgracias y aflicciones de este mundo. Y cuando muere el siervo pecador, los demás siervos, todo el país, los árboles y los animales se libran de su mal».
El amortajamiento y entierro del difunto
Es obligatorio lavar el cuerpo del difunto, amortajarlo, realizar la oración fúnebre por él y enterrarlo. A continuación se ofrece una explicación detallada:
El lavado ritual del difunto
1. Norma del lavado ritual: Según la mayoría de los sabios, lavar al musulmán difunto es una obligación colectiva (fard kifaya). Si algunas personas cumplen con esta tarea, queda cumplida en nombre de todos los musulmanes. Esto se debe a que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— ordenó realizarla y ordenó a todos los musulmanes velar por el cumplimiento de esta orden.
2. A quién es obligatorio lavar y a quién no: Es obligatorio lavar a todo musulmán que no haya sido muerto a manos de los incrédulos en una batalla.
3. El lavado ritual y la oración fúnebre por partes del cuerpo del difunto:
Existen discrepancias entre los juristas respecto al lavado de una parte del cadáver de un musulmán difunto. Según el imán al-Shafi‘i, Ahmad e Ibn Hazm, se la lavará, se la amortajará y se realizará la oración fúnebre por ella. El imán al-Shafi‘i dijo: «Hemos sabido que, durante la batalla del Camello, un ave dejó caer en La Meca una mano. La gente pudo identificar a quién pertenecía por el anillo que llevaba. (La mano era de Abd al-Rahman ibn Itab ibn Usayd). Después, en una reunión de los Compañeros, se realizó su lavado ritual y la oración fúnebre por ella». El imán Ahmad dijo: «Abu Ayyub realizó la oración fúnebre por la pierna de un hombre, y Umar —que Allah esté complacido con él— la realizó por algunos huesos». Ibn Hazm dijo: «Toda parte que se encuentre de un musulmán difunto será lavada y amortajada. La única excepción es el mártir». También dijo: «Al realizar la oración fúnebre por la parte que se haya encontrado, se formulará la intención de rezar por todo su cuerpo y su alma». Según Abu Hanifa y Malik, si se encuentra más de la mitad del cuerpo, se lo lavará y se realizará la oración por él. De lo contrario, no se lo lavará ni se realizará la oración por él.
4. El mártir no será lavado ritualmente: El mártir muerto a manos de los incrédulos en una batalla no será lavado, incluso si el lavado ritual fuese obligatorio para él. (Según los malikíes, el mártir para quien el lavado ritual era obligatorio no será lavado. Esta es también la opinión más sólida de la escuela shafi‘í y la opinión de los imanes Muhammad y Abu Yusuf. La prueba de ello es que Hanzala —que Allah esté complacido con él— murió mártir mientras el lavado ritual era obligatorio para él. A pesar de ello, el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— no lo lavó.) Si la ropa que lleva el mártir es suficiente como mortaja, se lo amortajará con ella. De lo contrario, se añadirá el resto de la mortaja hasta completarla. Si lleva más ropa de la necesaria para la mortaja conforme a la Sunna, se le quitará la ropa sobrante. Será enterrado con su sangre. No se lavará ni se limpiará ni una sola gota de sangre. Ahmad narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No lavéis a los mártires, pues de cada herida y de cada gota de sangre emanará el Día de la Resurrección la fragancia del almizcle». El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— ordenó enterrar a los mártires de Uhud con su sangre; no los lavó ni realizó la oración fúnebre por ellos.
El imán al-Shafi‘i dijo: «La razón de enterrarlos sin lavado ritual ni oración probablemente sea que se encontrarán con Allah con sus heridas. La fragancia de su sangre será como la del almizcle. Después del honor que Allah les ha concedido, ya no necesitan la oración fúnebre. Además, con ello se aliviaba la dificultad para los demás musulmanes, pues muchos de los combatientes estaban heridos y sufrían. También existía el temor de que los enemigos volvieran a atacarlos, y tanto ellos se preocupaban por sus familias como sus familias se preocupaban por ellos. (Por esta razón necesitaban reunirse rápidamente con sus familias.) Según algunos, el profundo motivo por el que se omitió la oración fúnebre por los mártires es que dicha oración se realiza por el muerto, mientras que el mártir está vivo. O bien, la oración fúnebre es una forma de intercesión, y los mártires no necesitan esa intercesión, pues son ellos quienes intercederán por los demás».
5. Los mártires que deben ser lavados ritualmente y por quienes debe realizarse la oración fúnebre: todos aquellos
A los musulmanes que mueren, no como resultado de combatir contra algunos incrédulos, el Mensajero de Allah (s. a. s.) también los calificó de «mártires»; sin embargo, se les debe lavar y también se debe realizar la oración fúnebre por ellos. A quienes murieron de este modo durante la vida del Mensajero (s. a. s.), él mismo los lavó; después, los musulmanes lavaron también a Umar, Uzman y Ali. No obstante, todos ellos eran mártires. A continuación presentamos los casos de este tipo de mártires:
1. Se narró de Yabir ibn Atik que el Mensajero (s. a. s.) dijo: «Además de quienes mueren por la causa de Allah, hay siete personas que son mártires: quien muere a causa de la peste, quien muere ahogado, quien muere por un absceso interno que se forma en un costado del cuerpo, quien muere a causa de una enfermedad abdominal, quien muere quemado por el fuego, quien muere aplastado bajo un derrumbe y la mujer que muere durante el parto». —Ahmad, Abu Dawud y an-Nasaí.
2. Se narró de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah dijo: «¿A quién consideráis mártir entre vosotros?». Los compañeros respondieron: «Oh, Mensajero de Allah, a quien muere por la causa de Allah». El Mensajero (s. a. s.) dijo: «Entonces, el número de mártires de mi comunidad sería muy reducido». Ellos preguntaron: «Oh, Mensajero de Allah, ¿quiénes son, entonces, los mártires?». Él respondió: «Quien muere por la causa de Allah es un mártir; quien muere por la causa de Allah —es decir, mientras se encuentra en obediencia a Allah— también es un mártir; quien muere a causa de la peste —la epidemia— también es un mártir; quien muere por una enfermedad abdominal también es un mártir, y quien muere ahogado también es un mártir». —Muslim.
3. Se narró de Saíd ibn Zayd que el Mensajero de Allah dijo: «Quien muere mientras intenta proteger sus bienes es un mártir; quien muere mientras intenta salvar su vida —en defensa propia— es un mártir; quien muere intentando proteger el islam también es un mártir, y quien muere mientras intenta proteger a su familia también es un mártir». —Ahmad y at-Tirmidhi.
6. No es necesario lavar al incrédulo. No es obligatorio para ningún musulmán lavar a un incrédulo. Según algunos, sí está permitido. Según los malikíes y los hanbalíes, no está permitido que un musulmán lave, amortaje ni entierre a un familiar no musulmán. Sin embargo, si se teme que el cadáver pueda perderse, es obligatorio enterrarlo. Ahmad, Abu Dawud, an-Nasaí y al-Bayhaqi narraron que Ali (que Allah esté complacido con él) dijo: «Le dije al Mensajero de Allah: “Tu anciano padre extraviado —es decir, Abu Talib, el padre de Ali— ha muerto”. Él dijo: “Ve y entierra a tu padre, y no me digas nada hasta que regreses a mí”. Entonces fui, lo enterré y regresé junto al Mensajero (s. a. s.). En ese momento me ordenó realizar el baño ritual. Me bañé y él hizo una súplica por mí».
Ibn al-Mundhir dijo: «No existe una sunna que deba seguirse en el lavado del difunto».
Procedimiento del baño ritual
Es obligatorio hacer correr agua una vez por todo el cuerpo del difunto, incluso si se encontraba impuro a causa de la menstruación o de una emisión seminal. Es recomendable colocar al difunto en un lugar elevado y quitarle la ropa. (Según el imán as-Shafií, si su camisa es tan fina que no impide que el agua llegue al cuerpo, es preferible lavarlo con la camisa puesta, pues el Mensajero de Allah fue lavado con su camisa puesta. Sin embargo, aparentemente esto era algo específico del Mensajero (s. a. s.); de lo contrario, la práctica conocida era lavar al difunto sin ropa, cubriendo únicamente sus partes íntimas). Después, si no se trata de un niño, se deben cubrir sus partes íntimas. Durante su lavado no debe estar presente nadie excepto quienes necesiten asistir. Es preferible que quien lo lave sea una persona recta y digna de confianza, para que manifieste todo lo bueno que observe y oculte todo lo malo que observe. Ibn Mayah narró que el Mensajero (s. a. s.) dijo: «Vuestros difuntos deben ser lavados por personas dignas de confianza». Quien vaya a realizar el lavado debe formular la intención, pues el lavado le ha sido encomendado. Luego comenzará el lavado. Al principio presionará suavemente el abdomen para que salga cualquier cosa que pudiera haber en él. Después eliminará del cuerpo cualquier suciedad o impureza. Tomará un paño con la mano y limpiará con él las partes íntimas, pues está prohibido tocarlas con la mano desnuda. Luego le hará la ablución como para la oración, ya que el Mensajero (s. a. s.) dijo que se debe comenzar el lavado por el lado derecho y por los miembros de la ablución. Además, es recomendable comenzar por los miembros de la ablución para reavivar los signos del creyente y hacer resplandecer sus señales luminosas. Después lo lavará tres veces con agua y jabón, comenzando por el lado derecho. Si tres lavados no lo limpian bien, o por cualquier otra razón se considera necesario lavarlo más de tres veces, se hará cinco o siete veces. En Sahih al-Bujari se narra que el Mensajero de Allah dijo: «Lavad al difunto un número impar de veces: tres, cinco o siete; o más veces si lo consideráis necesario». (Ibn Abd al-Barr dijo: «No conozco a ningún sabio que haya ordenado hacerlo más de siete veces». Ahmad e Ibn al-Mundhir consideraron desaconsejable lavarlo más de siete veces). Ibn al-Mundhir dijo: «A quienes realizan el lavado se les ha dado la facultad de determinar cuántas veces lo harán, con la condición de que el número sea impar». Si el difunto es una mujer, se le debe deshacer el cabello, lavarlo después de deshacerlo y volver a trenzarlo como antes, dejándolo colgar sobre la espalda. En el hadiz narrado por Umm Atiya se dice que las mujeres hicieron tres trenzas con el cabello de una hija del Mensajero de Allah. Se preguntó: «¿Se deshicieron las trenzas y luego se hicieron nuevamente tres trenzas?». Umm Atiya
Dijo: Sí.
Una vez terminado el lavado del difunto, se debe secar su cuerpo frotándolo con un paño limpio, para que la tela de su mortaja no se moje. Después, se debe perfumar el cuerpo. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando perfuméis al difunto con incienso aromático, hacedlo tres veces». —Al-Bayhaqi, al-Hakim e Ibn Hibban.
Abu Wa’il dijo: Ali tenía almizcle. Había dejado instrucciones de que su cuerpo fuera perfumado con ese almizcle. Dijo: «Este es el excedente del perfume del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él)». Según la mayoría de los sabios, es makruh cortar las uñas del difunto, recortarle o afeitarle el bigote, el vello de las axilas y el vello situado debajo del ombligo. Sin embargo, según Ibn Hazm, está permitido.
No hay discrepancia alguna en que, si después del lavado y antes de amortajarlo sale del abdomen algún desecho impuro, es obligatorio limpiar únicamente ese desecho, lavándolo. Existe discrepancia respecto a purificar de nuevo al difunto. Algunos dicen que basta con realizarle la ablución; otros dicen que hay que lavarlo nuevamente. La base en la que los sabios fundamentaron su interpretación jurídica sobre el modo de lavar al difunto es el hadiz de Umm Atiyya, transmitido en todas las colecciones de hadices auténticos. Ella dijo: «Cuando murió la hija del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), él vino a nosotras y nos dijo: “Lavadla tres veces con agua y hojas de sidr, o cinco veces, o más si lo consideráis necesario. Finalmente, aplicadle alcanfor. Después, informadme”. Cuando terminamos, informamos al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Entonces nos dio su izar y dijo: “Colocadlo debajo de su mortaja”».
Lo que los sabios han dicho sobre la razón de aplicar alcanfor es que se trata de una sustancia aromática y que este es el momento de la llegada de los ángeles. Además, tiene la capacidad de enfriar y conservar cualquier cosa; en particular, posee la propiedad de endurecer el cadáver, ahuyentar de él a los insectos y prevenir su rápida descomposición. Si no se dispone de alcanfor, puede utilizarse otra sustancia que posea, en su totalidad o en parte, propiedades similares.
Realizar el tayammum al difunto por falta de agua
Si no se encuentra agua, se debe realizar el tayammum al difunto. Allah, Exaltado sea, dice: «Y si no encontráis agua, haced tayammum». El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «La tierra ha sido hecha para mí lugar de oración y purificadora».
También se puede realizar el tayammum cuando se teme que, al lavar el cadáver, este se vuelva frágil e inestable. Del mismo modo, puede realizarse el tayammum cuando, para lavar el cadáver de una mujer, no se encuentra a nadie más que un hombre no mahram, o cuando, para lavar el cadáver de un hombre, no se encuentra a nadie más que mujeres no mahram. Abu Dawud y al-Bayhaqi narraron que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando una mujer muere en una situación en la que no hay con ella ninguna otra mujer, sino algunos hombres, y cuando un hombre muere en una situación en la que no hay con él ningún otro hombre, sino algunas mujeres, se realizará el tayammum a ambos difuntos y serán enterrados. Pertenecen a la categoría de quienes mueren cuando no hay agua».
A una mujer le hará realizar el tayammum con su propia mano un hombre mahram. Si no se encuentra a un hombre mahram, un hombre no mahram realizará el tayammum envolviendo un paño alrededor de su propia mano. Esta es la opinión de Abu Hanifa y Ahmad. Según Malik y al-Shafi‘i, si se encuentra un hombre mahram, él la bañará, pues para él la mujer fallecida es como un hombre.
En la obra «Musawa» se transmite de boca del imán Malik que oyó de los eruditos: cuando una mujer muere sin que haya ninguna otra mujer a su alrededor ni ningún hombre mahram, se le hará realizar el tayammum, frotándole el rostro y ambas manos con tierra. Y cuando un hombre muere sin que haya ningún hombre cerca de él, sino solamente algunas mujeres, esas mujeres le harán realizar el tayammum. Ibn Hazm y otros han transmitido: cuando un hombre muere en un lugar donde solo hay mujeres y ningún hombre, o cuando una mujer muere en un lugar donde solo hay hombres y ninguna mujer, las mujeres bañarán al hombre y los hombres bañarán a la mujer, cubriendo el cuerpo con una tela gruesa y vertiendo agua sobre todo el cuerpo sin tocarlo con las manos. Si hay agua disponible, no será válido realizar el tayammum en lugar del baño ritual.
El baño ritual mutuo entre marido y mujer
Los juristas están de acuerdo en que la esposa puede bañar al marido. Aisha dijo: «Si me adelantara a cumplir mi responsabilidad de bañar, no retrocedería. Al Mensajero de Dios lo bañaron sus propias esposas». Ahmad, Abu Dawud y al-Hakim. Sin embargo, existe discrepancia sobre si el marido puede bañar a su esposa. Según la mayoría, está permitido, pues se ha transmitido que Ali bañó a Fátima; así lo narraron al-Darqutni y al-Bayhaqi. Asimismo, el Mensajero de Dios le dijo a Aisha: «Si mueres antes que yo, te bañaré y te amortajaré». Ibn Mayah.
Los hanafíes dicen: no está permitido que el marido bañe a su esposa. Si no se encuentra a nadie aparte del marido, él le hará realizar el tayammum. Sin embargo, los hadices contradicen la opinión de los hanafíes.
El baño ritual de un niño por parte de una mujer. Ibn al-Mundhir dijo: todos los eruditos dignos de confianza están de acuerdo en que está permitido que una mujer bañe a un niño.
4. La oración funeraria, el entierro, el amortajamiento y la visita a las tumbas
El amortajamiento
1. Regla: Es una obligación comunitaria amortajar al difunto con un sudario que cubra completamente su cuerpo, aunque sea con una sola pieza de tela. Al-Bujari narró de Jabbab —que Dios esté complacido con él— que Jabbab dijo: «Emigramos junto al Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— únicamente buscando la complacencia de Dios. Nuestra recompensa incumbía a Dios. Sin embargo, algunos de nosotros murieron sin recibir nada de la recompensa mundana; uno de ellos fue Mus‘ab ibn Umayr. Cuando murió en la batalla de Uhud, no encontramos nada con lo que amortajarlo salvo una capa. Si cubríamos con ella su cabeza, quedaban descubiertos sus pies; y si cubríamos sus pies, quedaba descubierta su cabeza. Entonces el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— nos ordenó cubrir su cabeza y colocar izjir sobre sus dos pies (el izjir es un tipo de hierba aromática con la que, junto con madera, se cubren los techos de las casas).»
2. Lo recomendado respecto al sudario:
1. La tela del sudario debe estar limpia y cubrir todo el cuerpo: Ibn Mayah y At-Tirmidhi narraron de Abu Qatada que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando alguno de vosotros se encargue de su hermano, que lo amortaje bien.»
2. Es recomendable que el sudario sea blanco: Ahmad, Abu Dawud y At-Tirmidhi narraron de Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Vestid prendas blancas, pues las prendas blancas son las mejores. Y amortajad con prendas blancas a vuestros difuntos.»
3. El sudario debe perfumarse con alcanfor, ḥanūṭ y otras sustancias aromáticas. Ahmad y Al-Hakim narraron de Yabir —que Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando perfuméis al difunto, hacedlo tres veces.» Abu Sa‘id e Ibn Abbas —que Dios esté complacido con ambos— dejaron como testamento que sus sudarios fueran perfumados con madera de sándalo.
4. Cuatro piezas de cobertura para el hombre y cinco para la mujer: Se narró de Aisha —que Dios esté complacido con ella— en todas las colecciones de hadices auténticos que el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— fue amortajado con tres telas nuevas de algodón blanco. No llevaba turbante. At-Tirmidhi dijo: La mayoría de los compañeros eruditos del Mensajero de Dios actuaban conforme a este hadiz. Sufyan Az-Zawri dijo: El hombre será amortajado con tres telas: si se quiere, una túnica y dos piezas de cobertura; o, en caso contrario, tres piezas de cobertura. Si no se encuentran dos telas, una sola será suficiente. También serán suficientes dos telas. Si es posible, tres telas es lo mejor. Esta es la opinión de Ash-Shafi‘i, Ahmad e Ishaq. Ellos dijeron: La mujer será amortajada con cinco telas. Umm Atiyya dijo: El Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— le entregó una prenda inferior, una túnica, una cobertura para la cabeza y dos piezas de cobertura.
3. El sudario de quien se encuentra en estado de ihram: Cuando muere una persona en estado de ihram, se la lavará como a quienes no se encuentran en ihram y se la amortajará con sus prendas de ihram. No se le cubrirá la cabeza ni se le aplicará perfume, pues la norma del ihram sigue vigente. En las colecciones de hadices auténticos se narró de Ibn Abbas que un hombre que se encontraba con el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— en la llanura de Arafat cayó repentinamente de la montura que lo transportaba, y el animal le fracturó el cuello. Se informó de ello al Mensajero de Dios, quien dijo: «Lavádlo con agua y sidr, y amortajadlo con sus dos prendas de ihram. No lo perfuméis ni le cubráis la cabeza. Dios lo resucitará el Día de la Resurrección pronunciando “¡Aquí estoy, oh Dios, aquí estoy!”»
Los hanafíes y los malikíes dicen: El estado de ihram de la persona que se encuentra en ihram termina en cuanto muere. Por ello, al dejar de estar en ihram, será amortajada como una persona que no se encuentra en ihram. Su sudario será cosido, se le cubrirá la cabeza y se le aplicará perfume. Dicen: El caso del hombre que murió al caer de la montura es excepcional y aislado. Por tanto, el método de amortajarlo se limita a ese caso y no se aplica a todos. Sin embargo, es bien sabido que la razón mencionada por el Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— para decir que sería resucitado el Día de la Resurrección pronunciando «¡Aquí estoy, oh Dios, aquí estoy!» se aplica a cualquier persona que muera en estado de ihram. Y existe un principio permanente: toda norma que se aplica a una persona se aplica a todos, salvo que se demuestre que es exclusiva de esa persona.
4. Es reprobable exagerar en el kafan: el kafan debe ser de buena calidad. No es apropiado utilizar para el kafan una tela demasiado costosa ni una que normalmente no se acostumbra a usar. Al-Sha‘bi relató que ‘Ali, que Allah esté complacido con él, dijo: «No exageréis en mi kafan, pues escuché al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir: “No exageréis en el kafan; se lo quitarán muy rápidamente”». —Abu Dawud.
Se transmitió de Hudhayfa, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «No exageréis en el kafan. Comprad para mí dos telas limpias y traédmelas». Abu Bakr, que Allah esté complacido con él, dijo: «Lavadv esta ropa que llevo puesta y añadidle otras dos telas; después amortajadme con ellas». ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Pero esta ropa es vieja». Él respondió: «El vivo tiene más derecho a la ropa nueva que el muerto. El kafan será consumido por el pus que emane del cadáver».
5. El kafan confeccionado de seda: no está permitido amortajar a un hombre con una tela de seda, pero sí está permitido hacerlo con una mujer. El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «El oro y la seda son ilícitos para los hombres de mi comunidad y lícitos para sus mujeres».
Muchos eruditos también han considerado reprobable amortajar a una mujer con tela de seda, porque ello implica desperdiciar y exagerar en el uso de una riqueza prohibida por la ley islámica. Según ellos, no me parece apropiado usarla como adorno durante la vida ni como kafan después de la muerte. Al-Hasan, Ibn al-Mubarak e Ishaq lo consideran makruh. Ibn al-Mundhir dijo: «No recuerdo que nadie haya sostenido lo contrario».
6. El kafan debe sufragarse con los bienes del fallecido: si el fallecido dejó bienes, su kafan debe pagarse con ellos. Si no dejó bienes, la persona que se encargaba de sus gastos de manutención debe sufragar el kafan. Sin embargo, si no hay nadie que se encargara de su manutención, su kafan se proveerá con el Bayt al-Mal de los musulmanes, es decir, el tesoro público; de lo contrario, los musulmanes deberán encargarse voluntariamente de su kafan. En este asunto, la norma para la mujer es la misma que para el hombre. Ibn Hazm dijo: el kafan de la mujer y los gastos de excavar su tumba deben cubrirse con sus propios bienes. Esto no es responsabilidad de su esposo, pues está prohibido que alguien disponga de los bienes de los musulmanes sin una orden concluyente del Corán y la Sunna. El Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «La vida y los bienes de cada uno de vosotros son inviolables para los demás». Allah solo impuso al esposo la responsabilidad de proporcionar a su esposa alimento, vestido y vivienda. En el lenguaje con el que Allah nos ordenó respecto al kafan, el kafan no se denomina vestido ni la tumba, vivienda.
El funeral del fallecido
1. Norma sobre la oración funeraria: existe consenso entre los imanes de la jurisprudencia islámica en que la oración funeraria por el fallecido es un deber colectivo (fard kifaya), porque el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, la ordenó y los musulmanes la observaron. Al-Bujari y Muslim transmitieron de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él: cada vez que llevaban ante el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, a un fallecido endeudado, preguntaba si había dejado bienes excedentes con los que pudiera pagar su deuda. Si le decían que había dejado bienes suficientes para pagarla, él realizaba la oración funeraria; de lo contrario, decía a los musulmanes: «Realizad la oración funeraria por vuestro compañero».
2. Virtudes de la oración funeraria: 1. En todas las colecciones de hadices auténticos se transmitió de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Quien realiza la oración funeraria y participa en el entierro del fallecido recibirá la recompensa de un qirat. Y quien lo acompaña hasta que se complete el entierro recibirá la recompensa de dos qirats. El menor de esos qirats equivale a la montaña de Uhud»; es decir, el Día de la Resurrección tendrá en la balanza un peso equivalente al de la montaña de Uhud.
2. Muslim transmitió de Khabbab, que Allah esté complacido con él, que Khabbab dijo: «Oh, ‘Abdullah ibn ‘Umar, ¿no has oído lo que dice Abu Huraira? Afirma haber escuchado al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir: “Quien salga de su casa acompañando un cadáver, realice la oración funeraria por él y luego lo siga hasta su entierro, recibirá la recompensa de dos qirats. Cada qirat equivale a la montaña de Uhud. Y quien realice la oración funeraria y se marche recibirá una recompensa equivalente a la montaña de Uhud”». Esto demuestra que no es necesario pedir permiso a nadie para marcharse después de la oración.
Al oír esto, Ibn ‘Umar, que Allah esté complacido con él, envió a Khabbab a ‘Aisha para preguntarle si lo que había dicho Abu Huraira era cierto, y le ordenó a Khabbab que regresara para informarle de lo que ‘Aisha dijera. ‘Aisha respondió: «Abu Huraira ha dicho la verdad». Ibn ‘Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Hemos perdido muchas recompensas de qirat».
3. Condiciones de la oración funeraria: puesto que la oración funeraria es una oración, también se aplican a ella las condiciones de todas las demás oraciones obligatorias: estar libre de impureza visible, estar libre de impureza menor y mayor, orientarse hacia la quibla y cubrir las partes íntimas. ‘Abdullah ibn ‘Umar, que Allah esté complacido con él, decía: «No es válida la oración funeraria salvo en estado de pureza». Se diferencia de las demás oraciones obligatorias en que no está condicionada por un horario específico. Puede realizarse en cualquier momento en que se presente el cadáver. Incluso puede realizarse durante los horarios prohibidos, según Abu Hanifa y al-Shafi‘i. Ahmad, Ibn al-Mubarak e Ishaq consideran makruh realizar la oración funeraria durante la salida del sol, su puesta y exactamente al mediodía. Sin embargo, según ellos, no será makruh si se teme que el cadáver se deteriore debido a la demora.
4. Los pilares de la oración fúnebre: la oración fúnebre tiene ciertos pilares mediante los cuales se constituye su esencia. Si se omite cualquiera de ellos, la oración queda invalidada y, según la ley islámica, será inaceptable. Estos pilares o elementos esenciales son:
1. La intención: pues Allah, exaltado sea, dijo en la sura al-Báyyina:
وما أمروا إلا لِيَعْبُدُوا اللهَ مُخْلِصِينَ لَهُ الدين.
«Y no se les ordenó sino adorar a Allah, rindiéndole culto sincero y exclusivamente, y establecer la oración y entregar el azaque. Esa es la religión verdadera». El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Las acciones se juzgan únicamente por las intenciones, y cada persona obtendrá solo aquello que haya tenido la intención de hacer». Al-Bujari.
La intención ya ha sido explicada anteriormente, y se ha dicho que su lugar es el corazón. Pronunciar la intención con la lengua no es obligatorio según la ley islámica.
2. Que quien sea capaz de rezar de pie lo haga de pie: según la mayoría de los sabios, esto constituye uno de los pilares o elementos esenciales. Por tanto, la oración de quien, sin una excusa válida, reza la oración fúnebre montado en una cabalgadura o sentado no será válida. En Al-Mugni se afirma: no está permitido realizar la oración fúnebre montado, pues de ese modo no se cumple la obligación de rezar de pie. Esta es la opinión de Abu Hanifa, al-Shafi‘i y Abu Zawr. No conozco ninguna discrepancia al respecto. Mientras se permanece de pie en la oración, es recomendable colocar la mano derecha sobre la izquierda, como en las demás oraciones. Algunos dicen que no es recomendable; sin embargo, la primera opinión es la mejor.
3. Cuatro takbires: Muslim y al-Bujari narraron de Yabir que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizó la oración fúnebre por al-Nayashi en ausencia y pronunció cuatro takbires durante la oración. Al-Tirmidhi dijo: la mayoría de los compañeros del Mensajero de Allah y de los demás sabios actuaron conforme a este hadiz. Consideran que en la oración fúnebre deben pronunciarse cuatro takbires. Esta es también la opinión de Sufyan, Malik, Ibn al-Mubarak, al-Shafi‘i, Ahmad e Ishaq.
Levantar las manos durante los takbires: en la oración fúnebre, la sunna es no realizar raf‘ al-yadayn, es decir, no levantar las manos en ningún takbir aparte del primero. No se ha transmitido del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, que levantara las manos en algún takbir distinto del primero. Después de exponer las discrepancias y los argumentos de todas las partes, el imán al-Shawkani dijo: en resumen, aparte del primer takbir, no se ha transmitido nada del Mensajero de Allah que pueda servir como prueba. Los actos y palabras de los compañeros por sí solos no constituyen una prueba concluyente. Por ello, es preferible limitar el levantamiento de las manos al primer takbir, es decir, al takbir de apertura. La ley islámica no establece levantar las manos en los demás takbires. En las otras oraciones sí existen narraciones que indican levantar las manos al pasar de un pilar a otro —de la posición erguida a la inclinación y de la inclinación a la postración—. Pero en la oración fúnebre no hay cambios de postura.
4, 5. Recitar en voz baja la sura al-Fatiha y las bendiciones y salutaciones sobre el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): el imán Shafi‘i transmitió en su Musnad, de Abu Umama ibn Sahl, que un compañero le informó que la sunna en la oración fúnebre consiste en que el imán pronuncie el takbir y luego recite la sura al-Fatiha después del primer takbir, en voz baja y de manera discreta. Después pronunciará las bendiciones sobre el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Hará súplicas durante los takbires de la oración fúnebre y no recitará el Corán en ninguno de ellos. Luego dará el saludo final discretamente. (Según la mayoría de los sabios, la recitación y las bendiciones y salutaciones sobre el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) deben hacerse en voz baja. Sin embargo, el imán pronunciará el takbir y dará el saludo final en voz alta, para que los seguidores puedan oírlo.) En Fath al-Bari se dice: Bujari transmitió de Talha ibn Abd Allah; Talha dijo: «Realicé la oración fúnebre junto con Ibn Abbas. Él recitó la sura al-Fatiha y dijo: “Esto forma parte de la sunna”». Tirmidhi también transmitió este hadiz y dijo: «Algunos compañeros y otros sabios siguen este hadiz. Prefieren recitar la sura al-Fatiha después del takbir de apertura. Esta es también la opinión del imán Shafi‘i, Ahmad e Ishaq». Algunos han dicho: «En la oración fúnebre no se recita el Corán; en ella solo se alaba a Allah, se pronuncian bendiciones sobre el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y se suplica por el difunto». Esta es también la opinión de Zawri y de otros juristas de Kufa. La prueba de quienes sostienen que debe recitarse la sura al-Fatiha es que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) la denominó oración y dijo: «Realizad la oración por vuestro compañero». En otro hadiz dijo: «La oración de quien no recita la sura al-Fatiha no es válida».
La fórmula y el momento para pronunciar las bendiciones y salutaciones sobre el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): las bendiciones y salutaciones sobre el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pueden pronunciarse en cualquier idioma. Si alguien se limita a decir: «Allahumma salli ‘ala Muhammad» («Oh Allah, bendice a Muhammad»), será suficiente. Sin embargo, la fórmula transmitida por el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es la mejor. Esta es:
اللَّمَ صَلِّ عَلَى مُحَمَّدٍ وَعَلَى آلِ مُحَمَّدٍ كَمَا صَلَّيْتَ عَلَى إِبْرَاهِيمَ وَعَلَى آلِ إِبْرَاهِيمَ، وَبَارِكْ عَلَى مُحَمَّدٍ الْعَالَمِينَ إِنَّكَ حَمِيدٌ مَجِيدٌ آل إِبْرَاهِيرَ فِي محمد كما باركت عَلَى إِبْرَاهِيمَ وَعَلَى وَعَلَى آلِ
Estas bendiciones deben pronunciarse después del segundo takbir. Sin embargo, no existe ningún hadiz que especifique su momento exacto.
6. La súplica: todos los juristas están de acuerdo en que la súplica es un pilar, es decir, una parte indispensable de la oración fúnebre. Esto se debe a que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando realicéis la oración por un difunto, suplicad sinceramente por él». —Abu Dawud, Bayhaqi e Ibn Hibban.
Esta súplica será suficiente, por breve que sea. No obstante, es mustahabb recitar cualquiera de las siguientes súplicas ma’thura (súplicas transmitidas del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)):
Se transmitió de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hizo la siguiente súplica en la oración fúnebre de una mujer:
اللهم أنت رَبَّهَا وَأَنتَ خَلَقْتَهَا وَأَنْتَ رَزَقْتَهَا، وَأَنْتَ مَدَيْتَهَا لِلإِسْلامِ، وَأَنْتَ قَبَضْهَا رُوحَهَا ، وانتَ أَعْلَمُ بِسِرهَا وَعَلَانِيَتِهَا، مِلْنَا شُفَعَاءَ لَهَا ، فَاغْفِرْ لَهَا ذَنْبَهَا .
«Oh, Al-lah, Tú eres el Señor de este difunto; Tú lo creaste, le proporcionaste el sustento, lo guiaste hacia el islam, le quitaste la vida y conoces mejor que nadie lo que ocultaba y lo que manifestaba. Hemos venido como intercesores por él. Perdona sus pecados».
Wā’ila ibn al-Asqa‘ dijo: «El Mensajero de Al-lah ofreció la oración fúnebre por un musulmán y lo escuché decir:
الأَمر إِن فَلَانَ بْنَ فَلَانٍ فِي ذِمَّتِكَ وَحَبْلِ حِوَارِكَ، فَقِهِ مِن فِتْنَةِ الْقَبْرِ وَعَذَابِ النَّارِ وَأَنْتَ أَهْلُ الوَفَاءِ وَالْحَقِّ اللَّهُ فَاغْفِرْ لَهُ وَارْحَهُ فَإِنَّكَ انت الغفور الرحيم.
«Oh, Al-lah, fulano, hijo de fulano, ha partido bajo Tu protección y al amparo de Tu vecindad. Protégelo, pues, de la prueba de la tumba y del tormento del Infierno. Tú eres el Guardián de la verdad y de la promesa. Oh, Al-lah, perdónalo y ten misericordia de él; ciertamente, Tú eres el Indulgente, el Misericordioso». —Ahmad, Abū Dāwūd.
Se narró de ‘Awf ibn Mālik: «Después de ofrecer una oración fúnebre, escuché al Mensajero de Al-lah decir:
اللَّهُمُ الْفِرْلَهُ وَارْحَمْهُ، وَأَعفُ عَنْهُ وَعَافِهِ وَأَكْرَمْ نُزَلَهُ، وَوَسِعَ مَنْ عَلَهُ وَاغْسِلْهُ بِمَاءِ وَتَلَجَ وَبَرَدٍ، وَلَقِهِ مِنَ الْخَطَايَا كَمَا يُنقى الثوبُ الْأَبْيَضُ مِنَ الدَّنَسِ، وَأَبْدِلَهُ دَارًا خَيْرًا مِنْ دَارِهِ وَأَهْلاً خَيْرًا مِنْ أَهْلِهِ وَزَوْجًا غيْرًا مِنْ زَوْجِهِ، وَلِهِ
فِتْنَةَ الْقَبْرَ وَعَذَاب النار .
«Oh, Al-lah, perdónalo, ten misericordia de él, borra sus pecados, concédele seguridad, hónralo, haz espaciosa su morada, lávalo con agua y hielo, y purifícalo de sus pecados como se limpia una vestidura blanca de la suciedad. Concédele una morada mejor que su morada en este mundo, una familia mejor que su familia en este mundo y una esposa mejor que su esposa en este mundo, y líbralo de la prueba de la tumba y del tormento del Infierno». —Muslim.
Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que dijo: El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— ofreció la oración fúnebre y dijo:
اللهمَّ اغْفِرْ لِعَيْنَا وَمَيِّتِنَا، وَسَفِيرِنَا وَكَبِيرِنَا وَذَكَرنَا وَأَنْتَانَا، وَعَامِرِنَا وَغَالِبِنَا، اللهم مَنْ أَحْيَيْتَهُ مِنا فَاحْيَهِ عَلَى الْإِسلام، ومن توفيته منا فتوفه على الإيمان، اللهم لا تحرمنا أجره، وَلَا تُضَلَّنَا بَعده.
«Oh Allah, perdona a nuestros vivos y a nuestros muertos, a nuestros pequeños y a nuestros mayores, a nuestros hombres y a nuestras mujeres, a los presentes y a los ausentes. Oh Allah, a quien de nosotros mantengas con vida, mantenlo con vida como seguidor del islam, y a quien hagas morir, hazlo morir con fe. Oh Allah, no nos prives de su recompensa ni nos desvíes después de él». —Ahmad, at-Tirmidhi, Abu Dawud, an-Nasa’i, Ibn Mayah.
Si el difunto es un niño, también es recomendable hacer esta súplica:الأمر اجعَلَهُ لَنَا سَلَقًا وَفَرَطًا وَذَحْرًا«Oh Allah, conviértelo para nosotros en un precursor, una recompensa y un tesoro acumulado». —Al-Bujari.
An-Nawawi dijo: Si el difunto es un niño o una niña, se recitará la súplica: «Oh Allah, perdona a nuestros muertos y a nuestros vivos…». Junto con ella se añadirá esta súplica:
اللهمَّ اجْعَلْهُ فَرَطًا لِأَبَوَيْهِ وَسَلْفًا وَنَمْرًا وَعِظَةٌ وَاعْتِبَارًا وَعَفِيعًا وَنَقِلْ بِهِ مَوَازِينَهَا، وَأَفْرِغِ الصَّبْرَ عَلَى قُلُوبِهِمَا، وَلَا تَفْتِنها بعدة، ولا تحرمهما أجرة.
«Oh Allah, conviértelo para sus padres en una recompensa, un precursor, un motivo de exhortación, una enseñanza y un intercesor; haz pesar sus balanzas por medio de él, infunde paciencia en sus corazones y no sometas después a sus padres a una prueba ni los prives de su recompensa».
Lugar y momento para recitar las súplicas: Ash-Shawkani dijo: En los hadices no se han especificado el lugar ni el momento para recitar estas súplicas. Por ello, quien lo desee puede recitar, de estas súplicas, las que quiera, todas juntas después de todos los takbires, o después del primer takbir, del segundo o del tercero; también puede distribuirlas entre dos takbires cualesquiera, o recitar una después de cada takbir, para poner en práctica todas las súplicas mencionadas en los hadices.
7. La súplica después del cuarto takbir: Es recomendable hacer una súplica después del cuarto takbir, tanto si se hizo una súplica después del tercer takbir como si no. Ahmad narró de Abdullah ibn Abi Awfa que murió una hija de Abdullah ibn Abi Awfa. Él realizó cuatro takbires por ella. Después del cuarto takbir permaneció de pie durante el tiempo equivalente al intervalo entre dos takbires y suplicó. Luego dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— realizaba así la oración fúnebre». El imán ash-Shafi‘i dijo: Después dirá: «Oh Allah, no nos prives de su recompensa ni nos sometas después a ninguna prueba». El hijo de Abu Huraira dijo: Los sabios de las primeras generaciones, después del cuarto
اللهم لا تحرمنا أَمْرَهُ، وَلَا تَفْتِنَا بَعْدَهُ. اللهِ رَبَّنَا آتِنَا فِي الدُّنْيَا حَسَنَةً وَفِي الْآخِرَةِ حَسَنَةً وَقِنَا عَذَابَ النَّار :
«Oh Allah, oh nuestro Señor, concédenos bienestar en este mundo y en la otra vida, y protégenos del castigo del Infierno».
8. El salām: Todos los juristas, excepto Abū Hanīfa, han concordado en que el salām es obligatorio. Él sostuvo que hacer el salām hacia la derecha y hacia la izquierda es obligatorio, pero no una obligación fundamental. Quienes lo consideran una obligación fundamental presentan pruebas en apoyo de su opinión: la oración fúnebre también es una oración, y la oración se concluye mediante el salām. Ibn Masʿūd dijo que el salām de la oración fúnebre se realiza del mismo modo que el salām de la oración. Su fórmula mínima es:
السَّلامُ عَلَيْكُمْ، أَوْ سَلَامٌ عَلَيْكُمْ
Según el imán Aḥmad, hacer el salām una vez hacia la derecha es una sunnah. También es válido hacer el salām hacia el frente. La práctica del Mensajero de Allah también consistía en hacer el salām una sola vez. La práctica de los Compañeros era igualmente así, y el hecho de que ninguno se opusiera a ellos constituye una prueba de ello.
El imán al-Shāfiʿī considera recomendable hacer el salām dos veces. Primero se girará el rostro hacia la derecha y, la última vez, hacia la izquierda. Ibn Ḥazm dijo: «El segundo salām es un acto de recuerdo de Allah y una obra meritoria».
Forma de realizar la oración fúnebre
Quien realiza la oración fúnebre cumplirá primero las condiciones de la oración. Luego formulará la intención de realizar la oración fúnebre por el difunto o los difuntos presentes. Después levantará primero las manos y pronunciará el takbīrat al-iḥrām. A continuación colocará la mano derecha sobre la izquierda y recitará la sura al-Fātiḥah. Luego pronunciará el segundo takbīr y recitará las bendiciones sobre el Mensajero de Allah. Después pronunciará el tercer takbīr y suplicará por el difunto. Luego pronunciará el cuarto takbīr, suplicará y hará el salām.
1. Cómo debe situarse el imán en la oración fúnebre de un hombre y de una mujer: La sunna consiste en que el imán se sitúe a la altura de la cabeza del difunto varón y a la altura de la parte central del cuerpo de la difunta. Se narró de Anas —que Allah esté complacido con él— que Anas dirigió la oración fúnebre de un hombre y se situó a la altura de su cabeza. Después trajeron el cadáver de una mujer y él dirigió su oración fúnebre, situándose a la altura de su parte central. Cuando le preguntaron al respecto, respondió: «Así se situaba el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—: en la oración fúnebre de un hombre, en el lugar donde yo me situé, y en la de una mujer, en el lugar donde yo me situé». Ahmad, Abu Dawud, Ibn Mayah y al-Tirmidhi. Al-Tahawi dijo: «Esta es la mejor manera según nosotros, porque los hadices narrados del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— respaldan precisamente esta forma».
La oración fúnebre por varios difuntos: Cuando se reúnan varios difuntos, entre los cuales haya hombres y mujeres, se los colocará en filas, uno detrás de otro, entre el imán y la qibla, de modo que todos queden delante del imán. Se colocará más cerca del imán a quien de ellos sea más virtuoso, y se realizará una sola oración fúnebre por todos.
Si se reúnen los cadáveres de numerosos hombres y mujeres, está permitido realizar por separado la oración fúnebre de los hombres y la de las mujeres. También es válido realizar una sola oración fúnebre por todos. Los hombres se colocarán en filas en el lugar más próximo al imán, y las mujeres en el lugar más próximo a la qibla. Se narró de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que realizó conjuntamente la oración fúnebre por nueve hombres y mujeres. Colocó a los hombres cerca del imán y a las mujeres cerca de la qibla, y los dispuso a todos en una misma fila. Se colocaron los cadáveres de Umm Kulzum, hija de Ali y esposa de Umar, y de su hijo Zayd. Ese día el imán era Said ibn al-As. Ibn Abbas, Abu Hurayra, Abu Said y Qatada estaban presentes en la oración fúnebre. El joven Zayd fue colocado cerca del imán. Un hombre dijo: «Esto no me gustó». Miré a Ibn Abbas, Abu Hurayra, Abu Said y Abu Qatada y pregunté: «¿Qué está ocurriendo?». Respondieron: «Esta es la sunna». Al-Nasai y al-Bayhaqi. En un hadiz se dice: «Cuando se realice conjuntamente la oración fúnebre por un niño y una mujer, se colocará al niño cerca del imán y a la mujer cerca de la qibla. Y cuando se reúnan hombres, mujeres y niños, los niños se colocarán cerca de los hombres».
Es recomendable formar tres filas y enderezarlas: Los participantes en la oración fúnebre se situarán en tres filas —como mínimo, dos— y es recomendable que las filas estén rectas. Malik ibn Hubayra —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Si muere un creyente y un grupo de musulmanes cuyo número equivalga a tres filas realiza la oración fúnebre por él, todos sus pecados serán perdonados». Por ello, cuando el número de personas era reducido, Malik ibn Hubayra procuraba colocarlas en tres filas. Ahmad, Abu Dawud, Ibn Mayah y al-Tirmidhi. El imán Ahmad dijo: «Cuando el número de participantes sea reducido, deben colocarse en tres filas». Le preguntaron: «Si son cuatro los que oran, ¿cómo se los colocará?». Respondió: «Se los colocará en dos filas, con dos personas en cada una». Se desaprueba que sean tres, porque entonces habría una sola persona en cada fila.
Es recomendable que la congregación de la oración fúnebre sea numerosa
sea numerosa. Se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Si cien personas realizan la oración fúnebre por un difunto e interceden ante Allah por él, su intercesión será aceptada». Es decir, si suplican por él de manera específica y particular, pidiendo el perdón de sus pecados, estos le serán perdonados. Ahmad, Muslim y al-Tirmidhi. También se narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que dijo: «Escuché al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: “Si, después de que muera un musulmán, se reúnen en su oración fúnebre cuarenta personas que no asocian a nadie con Allah, Allah aceptará su intercesión por él”». Ahmad, Muslim y Abu Dawud.
Quien se pierda parte de la oración fúnebre: Si a alguien se le escapa alguna invocación de takbir durante la oración fúnebre, es recomendable que la recupere inmediatamente. No hay inconveniente en no recuperarla. Ibn Umar, al-Hasan, Ayyub al-Sajtiyani y al-Awzai dijeron: «Si se escapan algunos takbires de la oración fúnebre, no es necesario recuperarlos». El autor de Al-Mughni dio preferencia a esta última opinión. Dijo: «Nuestra prueba es la declaración de Ibn Umar, y no se conoce que ningún compañero la haya contradicho». Aisha —que Allah esté complacido con ella— narró que dijo: «Oh, Mensajero de Allah, participo en la oración fúnebre, pero no oigo algunos takbires». Él respondió: «Únete al takbir que oigas; y el que se te escape no tienes que recuperarlo». Esto es claro e inequívoco. Además, puesto que estos takbires se realizan consecutivamente, no es necesario recuperar ninguno de ellos, al igual que los takbires de las dos festividades.
Por quién se puede realizar la oración fúnebre y por quién no: Los juristas coinciden en que, cuando muere un musulmán —sea hombre o mujer, adulto o menor—, se puede realizar la oración fúnebre por él. Ibn al-Mundhir dijo: «Existe consenso entre los eruditos en que, si se comprueba que un niño nació con vida y se manifiesta algún signo de vida mediante cualquiera de sus movimientos, y después muere, se puede realizar la oración fúnebre por él».
El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: quien vaya montado permanecerá detrás del cadáver, y quien vaya a pie permanecerá delante de él, cerca, a la derecha o a la izquierda. Al feto abortado se le ofrecerá la oración fúnebre y se suplicará por el perdón y la misericordia para sus padres. —Ahmad y Abu Dawud.
En este hadiz también se dice que quien vaya a pie estará detrás y delante del cadáver, y cerca de él, a la derecha y a la izquierda. En otra narración se afirma que quien vaya montado permanecerá detrás del cadáver, mientras que quien vaya a pie podrá situarse donde quiera. También se ofrecerá la oración fúnebre por el niño. —Ahmad, Nasai y Tirmidhi.
La oración fúnebre por el feto abortado: si el feto abortado no ha cumplido cuatro meses, no se le lavará ni se ofrecerá por él la oración fúnebre. Se le envolverá en un paño y se le enterrará. Esta es la opinión de la mayoría de los juristas.
Sin embargo, si tiene cuatro meses o más y manifiesta signos de vida mediante el llanto o de cualquier otra manera, entonces, por consenso, se le lavará y se ofrecerá por él la oración fúnebre. Pero si no manifiesta de ningún modo signos de vida, según Abu Hanifa, Malik, Hasan y Awzai, no se ofrecerá por él la oración fúnebre. Tirmidhi, Nasai, Ibn Mayah y Baihaqi narraron de Yabir —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Si el feto abortado muere después de haber demostrado estar vivo mediante un sonido o un movimiento, se ofrecerá por él la oración fúnebre y heredará». El hadiz establece como condición para ofrecer la oración fúnebre que el feto haya manifestado signos de vida antes de morir. Según Ahmad, Said, Ibn Sirin e Ishaq, no solo se le ofrecerá la oración, sino que también se le lavará. Esto se debe a la instrucción contenida en el hadiz mencionado anteriormente, donde se dice: «Se ofrecerá la oración fúnebre por el feto abortado». Además, puesto que es un ser vivo al que se le ha insuflado el alma, se ofrecerá por él la oración fúnebre, como por un niño que manifiesta signos de vida. El Mensajero de Allah informó que, a los cuatro meses, se insufla el alma en el feto. En respuesta a los primeros, ellos dicen: «El hadiz es ambiguo y contradice otro hadiz más sólido. Por tanto, no puede utilizarse como prueba».
La oración fúnebre por el mártir: mártir es quien muere a manos de los no musulmanes durante el combate contra ellos. Numerosos hadices concluyentes e inequívocos prueban que no se ofrecerá por él la oración fúnebre. Todos estos hadices son plenamente auténticos.
a. Bujari narró de Yabir —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— ordenó enterrar a los mártires de Uhud con su sangre, sin lavar sus cuerpos ni ofrecer por ellos la oración fúnebre.
b. Ahmad, Abu Dawud y Tirmidhi narraron de Anas que los mártires de Uhud fueron enterrados con su sangre y que no se ofreció por ellos la oración fúnebre. Por otro lado, también existen varios hadices auténticos que demuestran con palabras inequívocas que se ofrecerá la oración fúnebre por el mártir:
1. Bujari narró de Uqba ibn Amir —que Allah esté complacido con él—: un día, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— salió y, ocho años después, ofreció sobre los mártires de la batalla de Uhud una oración exactamente como la oración fúnebre, como si se despidiera de todos, vivos y muertos.
2. Se narró de Abu Malik al-Gifari —que Allah esté complacido con él— que dijo: Se traía a nueve de los caídos de Uhud. Hamza —que Allah esté complacido con él— era el décimo de ellos. Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— ofrecía la oración por ellos. Después se los llevaba. Luego se traía nuevamente a otros nueve, mientras Hamza —que Allah esté complacido con él— permanecía en su lugar. Finalmente, el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— ofreció la oración fúnebre por ellos. —Bayhaqi. Bayhaqi dijo: Aunque este hadiz es mursal, es el más auténtico de este capítulo.
Debido a la discrepancia entre estos hadices, las opiniones de los juristas también adoptaron formas diversas. Algunos aceptaron todos los hadices, mientras que otros dieron preferencia a ciertos hadices sobre los demás.
Entre quienes se inclinan por aceptar todos los hadices se encuentra Ibn Hazm. Sostuvo que tanto ofrecer la oración fúnebre como no ofrecerla son permisibles. Dijo: «Es bueno ofrecer la oración fúnebre por el mártir, y también es bueno no ofrecerla». Ninguna de las narraciones transmitidas del imán Ahmad contradice esta opinión. Ibn al-Qayyim declaró correcta esta opinión. Dijo: «La opinión correcta sobre esta cuestión es que, puesto que existen hadices tanto a favor como en contra de ofrecer la oración fúnebre, hay libertad para ofrecerla o no ofrecerla. Esta es una de las opiniones del imán Ahmad y es la más acorde con los principios de su escuela jurídica». Dijo: «Lo que aparentemente se desprende del caso de los mártires de Uhud es que no se ofreció la oración fúnebre por ellos en el momento de enterrarlos. Setenta hombres murieron en Uhud junto con Hamza. Por tanto, es imposible e inadmisible que se ofreciera la oración fúnebre por ellos y que esto permaneciera oculto. El hadiz narrado por Yabir ibn Abdullah, según el cual no se ofreció la oración fúnebre por ellos, es auténtico y explícito. Su padre, Abdullah, también fue uno de los muertos aquel día. Por consiguiente, nadie podía tener un conocimiento más preciso que Yabir sobre la batalla de Uhud.
Abu Hanifa, al-Zawri, al-Hasan e Ibn al-Musayyab consideran preferible la narración que indica que se ofreció la oración fúnebre. Según ellos, ofrecer la oración fúnebre por el mártir es obligatorio. Malik, al-Shafi‘i e Ishaq también, según una narración, prefieren la opinión contraria de Ahmad. Dicen: «No se ofrecerá la oración fúnebre por el mártir». Al dar preferencia a su propia opinión, al-Shafi‘i dijo en su obra Al-Umm: “Los hadices que afirman que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no ofreció la oración fúnebre por los mártires de Uhud han sido transmitidos de forma mutawatir, hasta el punto de parecer un relato basado en la observación directa. En cambio, la narración que afirma que ofreció la oración fúnebre por ellos y pronunció setenta takbires durante ella no es auténtica. Quien presentó esas narraciones frente a estos hadices auténticos debería haberse avergonzado de sí mismo. Por otro lado, el hadiz de ‘Uqba ibn ‘Amir atestigua por sí mismo que este acontecimiento ocurrió ocho años después. Tal vez, al saber que su muerte se aproximaba, suplicó por ellos y pidió perdón para ellos con la intención de despedirse de ellos. Esto de ningún modo demuestra la abrogación de una norma establecida (es decir, la norma relativa a la oración fúnebre del mártir)”.
El que muere después de ser herido en una guerra contra los incrédulos y llevar luego una vida normal: quien resulta herido en la guerra, después lleva una vida normal y finalmente muere, recibirá el baño ritual y se ofrecerá la oración fúnebre por él, aunque sea considerado mártir. Esto se debe a que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— hizo que Sa‘d ibn Mu‘adh recibiera el baño ritual y ofreció la oración fúnebre por él. Una flecha le había cortado una vena de la mano. Luego fue llevado a la mezquita, donde permaneció algunos días. Después, en cierto momento, su herida se hinchó y murió como mártir.
Pero si después de ser herido permanece enfermo, luego habla, come y bebe, y después muere, no se le hará el baño ritual y se ofrecerá la oración fúnebre por él. En las obras Al-Mugni y Futuh al-Sham se relata que un hombre dijo: «Llevé un poco de agua para Ali. Mi intención era dar de beber con ella a mi primo si lo encontraba vivo. Pero de pronto encontré a al-Harith ibn Hisham y quise darle de beber. En ese momento vi a un hombre que lo miraba. Al-Harith me indicó que le diera agua. Me acerqué para darle de beber y vi que otro hombre miraba hacia él. Entonces este también me indicó que le diera agua. Finalmente, todos murieron. Ninguno de ellos recibió el baño ritual ni la oración fúnebre. Todos murieron después de la batalla».
La oración fúnebre por quien muere al ejecutarse sobre él una pena legal de la sharía: quien muere debido a la ejecución de una pena legal de la sharía recibirá el baño ritual y se ofrecerá la oración fúnebre por él. Al-Bujari narró de Yabir: Un hombre de la tribu de Banu Aslam acudió al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y confesó haber cometido adulterio. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— lo ignoró. Finalmente, el hombre dio testimonio repetidas veces sobre su propia falta. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Estás loco?». Él respondió: «No». Él preguntó: «¿Estás casado?»
Él respondió: «Sí». Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— ordenó que fuera lapidado, y fue lapidado en el lugar de oración del Eid. Cuando, debido a los golpes de las piedras, quedó aturdido e intentó huir corriendo, lo atraparon, volvieron a lapidarlo y murió. Después, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— lo elogió y ofreció la oración fúnebre por él. El imán Ahmad dijo: «No sabemos que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— haya dejado de ofrecer la oración fúnebre por alguien, aparte de quien se apropió indebidamente de bienes del botín antes de su distribución y de quien se suicidó».
La oración fúnebre por quien se apropia indebidamente de bienes del botín, por quien se suicida y por los demás pecadores: según la mayoría de los sabios, se ofrecerá la oración fúnebre por quien se suicida, por quien se apropia indebidamente de bienes del botín y por todo pecador. Al-Nawawi dijo: «El cadí afirma que se ofrecerá la oración fúnebre por todo musulmán que mantenga la fe, por quien se suicida y por el hijo ilegítimo». El hadiz según el cual el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— no ofreció la oración fúnebre por quien se apropió indebidamente de bienes del botín ni por quien se suicidó probablemente tiene como propósito censurar y reprochar ese acto, al igual que no ofreció la oración fúnebre por quien tenía una deuda. Sin embargo, ordenó a los compañeros que ofrecieran la oración fúnebre.
Ibn Hazm dijo: «Se ofrecerá la oración fúnebre por todos los musulmanes, sean virtuosos o pecadores, hayan sido castigados mediante una pena legal, hayan muerto en una rebelión o hayan muerto en una guerra. El gobernante u otra persona ofrecerá la oración fúnebre por ellos. Del mismo modo, se ofrecerá la oración fúnebre por quien participa en prácticas innovadoras si estas no llegan al grado de incredulidad, así como por quien se suicida y por el asesino, siempre que mueran siendo musulmanes, aunque sean los mayores criminales de la tierra. Esto se debe a las palabras del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—: “Ofreced la oración por vuestro compañero”, una expresión de significado general. Todo musulmán es nuestro compañero. Allah dijo: “Los creyentes son hermanos unos de otros”. También dijo: “Los hombres creyentes y las mujeres creyentes son aliados y protectores unos de otros”. Por tanto, quien se pronuncia contra ofrecer la oración fúnebre por un musulmán ha dicho algo sumamente grave. Un pecador necesita más las súplicas de sus hermanos musulmanes que quien merece recibir la misericordia de Allah».
Se narra en un hadiz auténtico que un hombre murió en Jaybar. El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ofreced la oración fúnebre por vuestro compañero. Se apropió indebidamente de bienes en la causa de Allah». Después registraron sus pertenencias y encontraron un hilo cuyo valor no superaba dos dírhams.
Se ha narrado auténticamente de ‘Ata que ofreció la oración fúnebre por el hijo ilegítimo, por su madre, por los esposos que se maldicen mutuamente, por quien fue condenado a muerte y por quien murió por el delito de huir del campo de batalla. ‘Ata dijo: «No dejaré de ofrecer la oración fúnebre por quien haya dicho: “No hay más divinidad que Allah”».
Se ha transmitido de manera auténtica de Ibrahim al-Najai que dijo: «En los primeros tiempos del islam no se dejaba de rezar la oración fúnebre por nadie que rezara orientado hacia la qibla de los musulmanes. Se rezará la oración fúnebre por quien se haya suicidado. Rezar la oración fúnebre por quien haya muerto lapidado como castigo es sunna». Qatada dijo: «No sé de ningún erudito que haya rehusado rezar la oración fúnebre por alguien que haya pronunciado “la ilaha illa Allah”». Ibn Sirin dijo: «No he visto a nadie negarse a rezar la oración fúnebre por alguien que se orientara hacia la qibla de los musulmanes».
Se narró de Abu Galib: Le pregunté a Abu Umama al-Bahili: «¿Está permitido rezar la oración fúnebre por un bebedor de alcohol?». Respondió: «Sí, pues quizá alguna vez, estando acostado en su lecho, haya pronunciado “la ilaha illa Allah”, y por ello sus pecados hayan sido perdonados». Hasan dijo: «Se rezará la oración fúnebre por quien haya pronunciado “la ilaha illa Allah” y haya rezado orientado hacia la qibla. Esto no es sino una intercesión».
La oración fúnebre por el incrédulo: No está permitido rezar la oración fúnebre por ningún incrédulo, pues Allah ha dicho:
وَلَا تُصَلِّ عَلَى أَحَدٍ مِنْهُمْ مَاسَ أَبَدًا، وَلَا تَقُرْ عَلَى قَبْرِهِ ، إِنَّهُمْ كَفَرُوا بِاللَّهِ وَرَسُولِهِ، وَقَالَ مَا كَانَ لِلنَّبِي، وَالَّذِينَ آمَنُوا أَن يَسْتَغْفِرُوا لِلْمُشْرِكِينَ وَلَوْ كَانُوا أَولِى تُرْبِي مِنْ بَعْدِ مَا تَبَيَّنَ لَهُمْ أَنَّهُمْ اصْحابِ الجَحِيمِ وَمَا كَانَ
اسْتِغْفَارَ إِبْرَاهِيمَ لِأَبِيهِ إِلَّا عَنْ مَوْعِدَةٍ وَعَدَهَا إِيَّاهُ فَلَمَّا تَبَيَّنَ لَهُ أَنَّهُ عَدو لِلَّهِ تَبَرأَ مِنْهُ .
«Cuando muera alguno de ellos, no reces jamás la oración fúnebre por él ni te detengas junto a su tumba. Ellos han rechazado a Allah y a Su Mensajero». Allah también ha dicho: «No es lícito que el Profeta ni los creyentes pidan perdón por los asociadores, aunque sean parientes, después de saber que serán moradores del Infierno». El hecho de que Ibrahim pidiera perdón por su padre se debió únicamente a la promesa que le había hecho. Pero cuando supo que era enemigo de Allah, se apartó de él». Del mismo modo, no se rezará la oración fúnebre por los hijos de los asociadores, pues están sujetos a la norma de sus padres. Sin embargo, es distinto el caso de aquellos a quienes reconocemos como musulmanes: por ejemplo, si uno de sus padres ha aceptado el islam, o si murieron o fueron hechos prisioneros estando separados de sus padres, o separados de uno de ellos. Si mueren niños en circunstancias semejantes, se rezará la oración fúnebre por ellos.
La oración fúnebre junto a la tumba: Después del entierro, se puede rezar la oración fúnebre junto a la tumba del difunto en cualquier momento, aunque ya se haya rezado por él antes de enterrarlo. Ya se ha mencionado que el Mensajero de Allah rezó, ocho años después, la oración fúnebre por los mártires de Uhud. Se narró de Zayd ibn Zabit: «Una vez salimos con el Mensajero de Allah. Cuando llegamos a al-Baqi, vio una tumba nueva y preguntó: “¿De quién es esta tumba?”. Le respondieron: “De cierta mujer”. Él la reconoció y dijo: “¿Por qué no me informasteis de su muerte y de su oración fúnebre?”. Los compañeros dijeron: “Oh, Mensajero de Allah, estabas durmiendo al mediodía y no consideramos apropiado molestarte”. Él dijo: “No volváis a hacer eso. Mientras yo esté vivo entre vosotros, cuando muera alguien, informadme sin falta, pues mi oración es una misericordia para él”. Luego se acercó a la tumba, nos colocó en filas detrás de él y rezó sobre ella la oración fúnebre pronunciando cuatro takbires». —Ahmad, al-Nasai, al-Bayhaqi, al-Hakim e Ibn Hibban.
Al-Tirmidhi dijo: «La mayoría de los eruditos, incluidos los compañeros, actuaron conforme a este hadiz. La opinión de al-Shafii, Ahmad e Ishaq es la misma». En el hadiz también se menciona que los compañeros rezaron la oración fúnebre por aquella mujer después de enterrarla. El Mensajero de Allah rezó la oración fúnebre junto a su tumba. Los compañeros no estaban dispuestos a enterrarla sin haberle ofrecido la oración fúnebre.
El hecho de que los Compañeros rezaran la oración fúnebre sobre la tumba junto con el Mensajero ﷺ demuestra que esto no era algo exclusivo del Mensajero ﷺ.
Ibn al-Qayyim dijo: Aunque estos hadices son, en su sentido literal, concluyentes e inequívocos, la existencia de otros hadices que parecen contradecirlos los ha convertido en hadices difíciles de interpretar. Ese otro hadiz dice: «No os sentéis sobre las tumbas ni recéis sobre ellas». Este también es un hadiz auténtico. Quien pronunció estas palabras también rezó sobre una tumba. En realidad, estos dos hadices no se contradicen. Para la oración fúnebre que se realiza sobre el cuerpo del difunto no se ha especificado ningún lugar determinado. Más bien, es preferible realizarla fuera de la mezquita que dentro de ella. Por tanto, la oración fúnebre realizada sobre su tumba pertenece a la misma categoría que la oración fúnebre realizada sobre su cuerpo. Ambas oraciones se realizan por el mismo difunto, ya se recen sobre la tumba o sobre el cuerpo; no hay diferencia en ello. En cambio, las demás oraciones son completamente distintas, pues no está permitido según la ley islámica rezarlas sobre las tumbas (el último hadiz citado es el que lo prohíbe). Esto abriría el camino para convertir las tumbas en mezquitas. El Mensajero ﷺ maldijo a quienes hacen eso. Así pues, ¿cómo puede compararse esta práctica con aquella cuyo autor fue maldecido por él, de la que advirtió y cuyo autor calificó como la peor de las criaturas, cuando dijo: «Los que estén vivos cuando llegue la Hora y quienes conviertan las tumbas en mezquitas serán las peores personas», siendo que él realizó repetidamente la oración fúnebre sobre las tumbas? Es decir, la oración fúnebre sobre una tumba no es una oración ordinaria.
La oración fúnebre por un ausente: Está permitido rezar la oración fúnebre por un difunto ausente, tanto si el lugar donde se encuentra está lejos como cerca. Quien realice la oración fúnebre se situará orientado hacia la qibla. Si el lugar donde se encuentra el difunto no está en dirección a la qibla, tendrá la intención de rezar por él. Pronunciará los takbires y realizará todos los demás actos tal como se hacen al rezar la oración fúnebre por un difunto presente. En todos los libros de hadices auténticos se ha transmitido de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que, el día en que murió el Negus, el Mensajero de Allah ﷺ convocó a la gente para rezar por él, fue con ellos al lugar de oración del ‘Id, los dispuso en filas y pronunció cuatro takbires». Ibn Hazm dijo: La oración fúnebre por un difunto ausente se realizará dirigida por un imán y con una congregación. El Mensajero ﷺ rezó por el Negus, quien había muerto en Abisinia, y sus Compañeros rezaron con él formando filas. Esta es su opinión unánime e incontrovertible. Abu Hanifa y Malik discreparon de esta opinión; sin embargo, no existe ninguna prueba aceptable que la respalde.
La oración fúnebre en la mezquita: No hay impedimento para realizar la oración fúnebre en la mezquita si no se teme que esta se ensucie. Muslim transmitió de Aisha que el Mensajero ﷺ rezó en la propia mezquita la oración fúnebre por Suhail ibn Bayda. Asimismo, los Compañeros rezaron en la mezquita las oraciones fúnebres de Abu Bakr y Umar, y nadie lo objetó, pues es una oración como las demás». La razón por la que Malik y Abu Hanifa la consideran desaconsejable es que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Quien rece la oración fúnebre en la mezquita no obtendrá nada» (es decir, no obtendrá recompensa). Sin embargo, este hadiz contradice las acciones del Mensajero ﷺ y de sus Compañeros. Además, el hadiz es débil. Ahmad ibn Hanbal dijo: Es un hadiz débil. No obstante, los eruditos consideraron auténtico este hadiz y dijeron que en la copia auténtica de Sunan Abi Dawud su redacción es: «Quien rece la oración fúnebre en la mezquita no sufrirá ningún perjuicio» (es decir, no cometerá ningún pecado). Ibn al-Qayyim dijo: Rezar la oración fúnebre en la mezquita no era una sunna habitual del Mensajero ﷺ. Durante su vida, las oraciones fúnebres se realizaban fuera de la mezquita, salvo que hubiera una excusa. Solo ocasionalmente las realizaba en la mezquita, como en el caso de la oración fúnebre de Ibn Bayda. La oración fúnebre está permitida tanto fuera como dentro de la mezquita; sin embargo, es preferible realizarla fuera de ella.
Rezar la oración fúnebre entre varias tumbas: La mayoría de los eruditos considera desaconsejable rezar la oración fúnebre entre varias tumbas en un cementerio. Esta opinión se ha transmitido de Ali, Abdullah ibn Umar e Ibn Abbas —que Allah esté complacido con ellos—. También es la opinión de Ata, al-Nasa’i, al-Shafi‘i, Ishaq e Ibn al-Mundhir. Esto se debe a que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Toda la tierra es una mezquita, excepto las tumbas y los hammam» (se denomina hammam al lugar que reúne el retrete, el urinario y el baño). En una transmisión atribuida a Ahmad se afirma que no hay impedimento para rezar la oración fúnebre entre las tumbas de un cementerio, pues el Mensajero ﷺ acudió al cementerio y rezó sobre una tumba. Abu Huraira rezó sobre la tumba de Aisha, entre las tumbas de Al-Baqi, y también estuvo presente Ibn Umar. Umar ibn Abd al-Aziz también rezó allí. Las mujeres también pueden rezar la oración fúnebre; al igual que para los hombres, para las mujeres la oración fúnebre es
válida, ya sea que la realicen solas o en congregación. Umar —que Allah esté complacido con él— esperó a Umm Abdullah (su esposa). Finalmente, Umm Abdullah rezó sola (al no alcanzar la congregación) la oración fúnebre de Utba. Aisha también ordenó que trajeran el cuerpo de Sa‘d ibn Abi Waqqas para rezar su oración fúnebre. Al-Nawawi dijo: Al igual que las demás oraciones, debería ser sunna para las mujeres rezar la oración fúnebre en congregación. Hasan ibn Salih, Sufyan al-Thawri, Ahmad y los hanafíes sostienen también esta opinión. Malik dijo: Las mujeres rezarán la oración fúnebre solas.
Prioridad para dirigir la oración fúnebre: Los juristas discrepan sobre quién tiene prioridad para dirigir la oración fúnebre. Una opinión sostiene que la primera prioridad corresponde a aquel a quien el difunto haya designado en su testamento; después, al gobernante; luego, al padre y a los ascendientes; después, al hijo y a los descendientes; y finalmente, al pariente agnaticio más cercano. Esta es la opinión de los malikíes y los hanbalíes. Otra opinión sostiene que la prioridad corresponde primero al padre, después al abuelo, luego al hijo, al nieto, al hermano, al sobrino, al tío y después al primo, siguiendo el orden de los parientes agnaticios. Esta es la opinión de al-Shafi‘i y Abu Yusuf. Abu Hanifa y Muhammad ibn al-Hasan opinan que primero corresponde al gobernador provincial, si está presente; después, al juez; luego, al gobernador de la localidad; y después, al tutor de la difunta. A continuación, al pariente más cercano según el orden de parentesco agnaticio, y luego al más cercano entre los restantes. Si el padre y el hijo están presentes al mismo tiempo, se dará prioridad al padre.
Transportar el féretro y acompañar el cortejo fúnebre
En el transporte del féretro, son recomendables las siguientes acciones conforme a la sharía:
1. Transportar el féretro y acompañarlo. La sunna consiste en que quienes lo transportan se turnen alrededor del féretro, de modo que pasen por todos sus lados. Ibn Mayah, al-Bayhaqi y Abu Dawud al-Tayalisi narraron de Ibn Mas‘ud que Ibn Mas‘ud —que Dios esté complacido con él— dijo: «Quien acompaña un cadáver —es decir, quien lo lleva hasta la tumba— debe transportarlo sucesivamente por todos los lados de la camilla, pues esto forma parte de la sunna». (Cuando un compañero califica algo de sunna, significa que fue establecido por el propio Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él—). Después, si quiere, puede avanzar voluntariamente un poco más; de lo contrario, puede abstenerse. Se narró de Abu Sa‘id que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: «Visitad al enfermo y participad en el cortejo fúnebre; eso os recordará la vida futura». —Ahmad.
2. La rapidez y premura en el cortejo fúnebre: todas las compilaciones de hadices auténticos narraron de Abu Hurayra —que Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: «Llevad rápidamente el cadáver a la tumba. Si era una persona buena, lo conduciréis hacia su mejor recompensa; y, si no, os quitaréis de encima una carga». Ahmad, al-Nasa’i y otros narraron de Abu Bakra que Abu Bakra dijo: «Vimos al Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— caminar con nosotros en un cortejo fúnebre. Llevábamos el cadáver sobre nuestros hombros y avanzábamos rápidamente, balanceando el cuello». El imán al-Bujari narró en su obra histórica: «El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— avanzó con tanta rapidez que nuestros zapatos se rompieron». Esto ocurrió el día de la muerte de Sa‘d ibn Mu‘adh. En Fath al-Bari se afirma, en resumen, que es recomendable llevar rápidamente el cadáver a la tumba; pero debe hacerse de tal manera que no exista temor de que el cadáver sufra daño o deformación, ni de que los porteadores y quienes lo acompañan padezcan una dificultad excesiva. Asimismo, esta rapidez no debe tener como consecuencia el deterioro de la limpieza ni causar molestias a los musulmanes. Al-Qurtubi dijo: «El propósito del hadiz es que no se retrase el entierro del difunto, pues la demora a menudo da lugar a la vanidad y la arrogancia».
3. Caminar cerca del cadáver, por delante, por detrás, a su derecha o a su izquierda. Los eruditos discreparon acerca de cada una de estas formas.
La mayoría de los eruditos prefieren caminar delante. Dicen que esta es la mejor opción, porque el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él—, Abu Bakr y Umar caminaban delante. —Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah. Según los hanafíes, es mejor caminar detrás, pues eso se entiende de la orden del Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— de acompañar al cadáver. Se llama acompañante a quien camina detrás.
Anas ibn Malik considera que todas las formas son iguales, pues anteriormente se citó la palabra del Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él—: «El jinete caminará detrás del cadáver, mientras que el peatón caminará delante, detrás, a la derecha y a la izquierda, manteniéndose cerca».
Es evidente que todas las formas son lícitas. La discrepancia se limita a estas formas lícitas, y lo deseable entre ellas es la tolerancia y la flexibilidad. Se narró de Abd al-Rahman ibn Abi Abza que Abu Bakr y Umar caminaban delante del cadáver, mientras que Ali caminaba detrás. Entonces se le dijo a Ali: «Ellos dos caminan delante». Ali respondió: «Ellos también saben que caminar detrás es mejor que caminar delante, del mismo modo que rezar en congregación es mejor que rezar a solas. Sin embargo, ellos dos son indulgentes y quieren facilitar la religión a la gente». —Al-Bayhaqi e Ibn Abi Shayba. La mayoría de los eruditos considera reprobable montar en una cabalgadura sin excusa durante el cortejo fúnebre, pero no lo considera reprobable al regresar. Sawban dijo: «Cuando el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— caminaba acompañando un cadáver, le llevaron un animal, pero no montó en él. Después, cuando regresó, le llevaron otro animal y montó sobre su lomo. Al preguntarle la razón, dijo: “Al ir, los ángeles caminaban a pie; no puedo montar mientras ellos caminan. Cuando se marcharon, monté”». —Abu Dawud, al-Bayhaqi y al-Hafiz. El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— caminó en el funeral de Ibn al-Dahdah y regresó montado a caballo. —Al-Tirmidhi. La palabra del Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— citada anteriormente, «El jinete caminará detrás del cadáver», no contradice este hadiz, pues quizá el propósito de aquel hadiz sea demostrar que montar durante el cortejo es tanto reprobable como lícito. Según los hanafíes, no hay objeción alguna a ir montado, aunque caminar es mejor; salvo que exista una excusa. La sunna para el jinete es permanecer detrás del cadáver. Al-Jattabi dijo: «No conozco ninguna discrepancia respecto a que el jinete debe permanecer detrás del cadáver».
5. Lo que es reprobable en el funeral, el entierro y el amortajamiento
Las siguientes acciones son reprobables en el funeral, el entierro y el amortajamiento:
1. Recitar dhikr, el Corán o cualquier otra cosa en voz alta. Ibn al-Mundhir dijo: Hemos oído la transmisión de Qays ibn ‘Ubadah, quien dijo: Los compañeros del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— desaprobaban elevar la voz en tres ocasiones: durante la janazah —incluidas la oración funeraria, el amortajamiento, el entierro y la procesión fúnebre—, al hacer dhikr y durante la guerra. Sa‘id ibn al-Musayyib, Sa‘id ibn Yubayr, al-Hasan, al-Naja‘i, Ahmad e Ishaq consideraban makruh decir durante la janazah: «Pedid el perdón para el difunto». Según al-Awza‘i, esto es una innovación (bid‘ah).
Fudayl ibn ‘Amr dijo: Ibn ‘Umar se encontraba en una janazah. De repente oyó a un hombre decir: «Pedid todos el perdón para el difunto; Allah lo perdonará». Ibn ‘Umar dijo inmediatamente: «Que Allah no te perdone». Al-Nawawi dijo: La práctica de los antiguos sabios de guardar silencio mientras se lleva el cuerpo para enterrarlo después de la janazah es completamente correcta. Por tanto, no se debe recitar en voz alta ninguna súplica, dhikr ni pasaje del Corán. En todos los actos relacionados con la janazah se necesitan serenidad mental y tranquilidad interior, y por ello el silencio es lo apropiado. Esta es la opinión correcta. Por mucha oposición que haya, no se debe abandonar este principio. Durante la janazah, cierto tipo de ignorantes recita diversas suras o súplicas alargando y prolongando la recitación; esto está totalmente prohibido.
El jeque Muhammad ‘Abduh emitió una fatua sobre la recitación del dhikr en voz alta, en la que dijo: Es makruh que quienes llevan el cuerpo reciten dhikr en voz alta. Si quieren recordar a Allah, deben hacerlo mentalmente. Recitar dhikr en voz alta es una innovación que no existía en la práctica del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—, sus compañeros, los tabi‘un ni los seguidores de los tabi‘un. Por tanto, es indispensable poner fin a ello.
2. Seguir el féretro llevando fuego consigo, pues esto es una práctica de la época de la ignorancia. Ibn al-Mundhir dijo: Todos los sabios y hombres eminentes cuyo parecer recuerdo lo desaprobaban. Al-Bayhaqi dijo: ‘A’ishah, ‘Ubadah ibn al-Samit, Abu Hurayrah, Abu Sa‘id al-Judri y Asma’ bint Abu Bakr dejaron como legado, antes de morir, que nadie caminara detrás de sus cuerpos llevando fuego. Ibn Majah narró que Abu Musa al-Ash‘ari, cuando se hallaba agonizando, dijo: «No sigáis mi cuerpo llevando incienso ni brasero».
La gente dijo: «¿Has oído algo sobre esto del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—?». Él respondió: «Sí, del Mensajero».
Sin embargo, si el entierro tiene lugar de noche y es necesario encender un fuego para disponer de luz, no hay inconveniente. Al-Tirmidhi narró de Ibn ‘Abbas que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— fue de noche a una tumba; entonces se encendió allí una luz para él.
3. Que quienes acompañan la procesión fúnebre se detengan y se sienten en algún lugar antes de depositar el cuerpo en el suelo. Al-Bujari dijo: Quien acompaña un cuerpo para enterrarlo no debe sentarse antes de que los porteadores lo bajen de sus hombros. Si se sienta, se le ordenará levantarse. Después narró, de Abu Sa‘id al-Judri, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando veáis un cuerpo, levantaos; y quien lo acompañe no debe sentarse hasta que sea depositado en el suelo». Sa‘id al-Maqbari narró de su padre: Estábamos en una procesión fúnebre cuando Abu Hurayrah tomó de la mano a Marwan, y ambos se sentaron antes de que bajaran el cuerpo. Abu Sa‘id llegó, tomó a Marwan de la mano y le dijo: «Levántate. El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos prohibió hacer esto», es decir, sentarnos antes de depositar el cuerpo. Abu Hurayrah dijo: «Ha dicho la verdad». Al-Hakim también narró que, cuando Abu Sa‘id le pidió a Marwan que se levantara, este se levantó y luego dijo: «¿Por qué me hiciste levantar?». Entonces le mencionó el hadiz. Después le dijo a Abu Hurayrah: «¿Por qué no me informaste?». Él respondió: «Tú eras el imán. Cuando te sentaste, yo también me senté».
Esta es la opinión de la mayoría de los compañeros, los tabi‘un, los hanafíes, los hanbalíes, al-Awza‘i e Ishaq. Al-Shafi‘i dijo: No es makruh que quienes acompañan la procesión fúnebre se sienten antes de que se baje el cuerpo. Sin embargo, los sabios coinciden en que quien camina delante del cuerpo no incurre en falta al sentarse antes de que este lo alcance. Al-Tirmidhi dijo: Se ha transmitido de algunos sabios que los compañeros del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— y otros caminaban delante del cuerpo y se sentaban antes de que este los alcanzara. Esta es la opinión del imán al-Shafi‘i. Después, cuando el cuerpo llegaba, él no se levantaba. Ahmad dijo: Si alguien permanece de pie, no lo censuro; y si se sienta, tampoco hay inconveniente.
4. Levantarse al pasar junto a un cadáver. Ahmad narró de Waqid ibn Amr ibn Saíd ibn Muaz, quien dijo: «Al ver un funeral en la tribu de Banu Salima, me puse de pie. Entonces Nafi ibn Yubair me dijo: “Siéntate. Te hablaré de esto con una prueba concluyente”. Mahmud ibn Hakim al Zurqi me informó que había oído decir a Alí ibn Abu Talib: “El Mensajero —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— nos ordenó levantarnos al ver un cadáver”. Luego él mismo se sentó y nos ordenó sentarnos». La versión transmitida por Muslim dice: «Vimos al Mensajero de Alá —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— ponerse de pie, así que nos pusimos de pie. Luego se sentó, y nosotros nos sentamos», es decir, en relación con el cadáver. Al-Tirmidhi dijo: «Este hadiz de Alí es sahih y bueno, y cuatro tabi‘in lo transmitieron unos de otros». Algunos eruditos actúan conforme a este hadiz. Al-Shafií dijo: «Esta es la transmisión más exacta sobre el asunto». Este hadiz abroga el hadiz mencionado anteriormente, en el que se dice: «Cuando veáis un cadáver, levantaos». Ahmad dijo: «Quien quiera puede levantarse y quien quiera puede sentarse». La prueba de ello es el hadiz según el cual el Mensajero —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— una vez se levantó y otra vez se sentó. Entre los malikíes, Ishaq ibn Habib e Ibn al-Majishun coincidieron con la opinión de Ahmad. Al-Nawawi dijo: «Levantarse es mustahabb; esta es la opinión aceptada».
Ibn Hazm dijo: «Levantarse después de ver un cadáver es mustahabb mientras este no se aleje dejando atrás al observador o mientras no sea colocado en el suelo, aunque se trate del cadáver de un incrédulo. Sin embargo, no hay pecado en no levantarse». La prueba de quienes lo consideran mustahabb es el hadiz transmitido de Amir ibn Rabiá en todas las colecciones de hadices sahih. El Mensajero de Alá —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— dijo: «Cuando veáis un cadáver, levantaos por él hasta que se aleje dejándoos atrás o hasta que sea colocado en el suelo». Ahmad narró que Ibn Umar, siempre que veía un cadáver, se levantaba inmediatamente y permanecía de pie hasta que este pasaba y se alejaba de él. Al-Bujari y Muslim narraron de Sahl ibn Hunaif y Qais ibn Saad que ambos estaban sentados en Qadisiyya cuando, de repente, pasó ante ellos un grupo llevando un cadáver. Al verlo, ambos se levantaron. Se les dijo: «Es el cadáver de uno de los dimmíes», es decir, de los no musulmanes. Ellos respondieron: «Un cadáver pasó junto al Mensajero de Alá. Al verlo, se levantó». Entonces se le dijo: «Es el cadáver de un judío». El Mensajero —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— dijo: «¿Acaso no es un alma?». Al-Bujari narró de Abu Laila que Ibn Masud y Qais se levantaban al ver un cadáver. ¿Cuál es el significado de este levantarse? La respuesta se encuentra en el hadiz narrado por Ahmad, Ibn Hibban y al-Hakim. En el hadiz transmitido de Abdullah ibn Amr se dice: «Levantaos en honor de Aquel que toma las almas». La versión de Ibn Hibban dice: «En honor del Altísimo, que acaba con las vidas». En resumen, los eruditos discreparon sobre esta cuestión. Algunos consideran makruh levantarse por un cadáver; otros lo consideran mustahabb, y otros sostienen que la persona tiene libertad para levantarse o no hacerlo. Cada uno de los partidarios de estas tres opiniones tiene sus pruebas. Se puede adoptar cualquiera de estas opiniones que resulte más convincente para cada persona.
5. Es makruh que las mujeres participen en el cortejo fúnebre. Umm Atiya —que Alá esté complacido con ella— dijo: «Se nos prohibió acompañar los cadáveres, pero no se nos impuso como obligación». —Ahmad, al-Bujari, Muslim e Ibn Mayah. (Es decir, no se nos hizo obligatorio acompañar los cadáveres. Hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: Esto significa que no se prohibió con la misma firmeza que otras cosas prohibidas. En otras palabras, acompañar el cadáver se consideró makruh para las mujeres, pero no haram. Al-Qurtubi dijo: El sentido aparente de la afirmación de Umm Atiya es que la prohibición corresponde al grado de makruh tanzihi. Esta es la opinión de la mayoría de los eruditos. Según Malik, es permisible. Esta es también la opinión de los habitantes de Medina. La prueba de que es permisible es el hadiz narrado por Abu Huraira: El Mensajero —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— se encontraba en un cortejo fúnebre. Al ver allí a una mujer, Umar —que Alá esté complacido con él— le gritó. Entonces el Mensajero —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— dijo: «Oh, Umar, déjala». —Ibn Mayah y al-Nasai. Al-Muhallab dijo: El hadiz de Umm Atiya demuestra que las prohibiciones de la sharía tienen distintos grados.)
Abdullah ibn Amr —que Alá esté complacido con él— dijo: «Íbamos con el Mensajero de Alá —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— a algún lugar. De pronto vio a una mujer. No pensamos que la hubiera reconocido. Cuando avanzamos por el camino, el Mensajero se detuvo. Finalmente, la mujer llegó hasta él. Vimos que era Fátima —que Alá esté complacido con ella—. El Mensajero —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— dijo: “Oh, Fátima, ¿por qué has salido de tu casa?”. Fátima respondió: “He venido a la familia de esta casa. Uno de ellos ha muerto, y vine a expresarles mi compasión y mis condolencias”. El Mensajero dijo: “¿Tal vez has ido con ellos hasta la tumba?”. Fátima respondió: “Busco refugio en Alá de ir con ellos hasta la tumba, pues te he oído hablar mucho sobre este asunto”. El Mensajero dijo: “Si hubieras ido hasta la tumba, no verías el Paraíso hasta que lo viera el abuelo de tu padre”». —Ahmad, al-Hakim, al-Nasai y al-Bayhaqi. Los eruditos han declarado que este hadiz no es sahih, porque en su cadena de transmisión figura Rabiá ibn Saif, que es débil en materia de hadices y sobre quien existen varias objeciones.
Ibn Mayah y al-Hakim también narraron de Alí —que Alá esté complacido con él—. Alí dijo: «Un día salió el Mensajero —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— y vio a varias mujeres sentadas. Dijo: “¿Qué ocurre? ¿Por qué estáis sentadas?”. Ellas respondieron: “Estamos esperando un cadáver”. El Mensajero dijo: “¿Vais a lavar el cuerpo?”. Ellas respondieron: “No”. Él dijo: “Entonces, ¿vais a llevarlo?”. Ellas respondieron: “No”. Él dijo: “Entonces, ¿vais a bajarlo a la tumba?”. Ellas respondieron: “No”. Él dijo: “Entonces, regresad. Ya habéis cometido algo de pecado y no habéis obtenido ninguna recompensa”». Este hadiz también es objeto de controversia. No obstante, Ibn Masud, Ibn Umar, Abu Umama, Aisha, Masruq, Hasan, al-Najai, al-Awzai, Ishaq, los hanafíes, los shafiíes y los hanbalíes sostienen esta opinión.
Según el imam Malik, no es en absoluto makruh que una mujer anciana acompañe el cortejo fúnebre de alguien. Tampoco es makruh para una mujer joven si el fallecido es alguien cuya pérdida le resulta extremadamente dolorosa, siempre que salga observando suficientemente el hiyab y que su salida no cause ninguna alteración. Por otro lado, Ibn Hazm considera erróneos los argumentos y las pruebas de la mayoría de los eruditos, y sostiene que es permisible para las mujeres acompañar el cortejo fúnebre. Dijo: «No consideramos makruh que las mujeres acompañen los cortejos fúnebres, ni se lo impedimos. Se han transmitido algunas declaraciones de los compañeros que prohíben esta práctica, pero ninguna de ellas es sahih». Sobre el hadiz de Umm Atiya mencionado anteriormente, dijo: «Aunque es sahih por su cadena de transmisión, no sirve como prueba concluyente. Como máximo, demuestra que es makruh». Más bien, la opinión contraria está demostrada de manera auténtica, como hemos narrado a través de Shu‘ba. En esa transmisión, Abu Huraira —que Alá esté complacido con él— narró: «El Mensajero —la paz y las bendiciones de Alá sean con él— se encontraba en el entierro de un cadáver. Allí, Umar —que Alá esté complacido con él— vio a una mujer y le gritó. El Mensajero dijo a Umar: “Oh, Umar, déjala. Los ojos derraman lágrimas, el corazón está afligido y el momento está cercano”». Se ha transmitido con una cadena sahih de Ibn Abbas que esta práctica no es makruh.
Abstenerse de participar en el cortejo fúnebre debido a actividades contrarias a la sharía: El autor de Al-Mugní dijo: Si en el cortejo fúnebre hay alguna actividad contraria a la sharía que uno pueda ver u oír, primero debe comprobarse si es posible impedirla. Si es posible, debe hacerlo. Pero si no es posible, adoptará una de dos posturas. Una consiste en censurarla y participar en el cortejo fúnebre. Mediante la censura cumplirá con su deber y, mediante su participación, evitará abandonar una acción legítima por causa de una injusticia. La segunda consiste en regresar sin participar. De este modo se librará de ver y oír una acción contraria a la sharía, algo de lo que sí puede protegerse.
6. El entierro y la excavación de la tumba
1. La norma del entierro según la sharía: Existe consenso unánime entre la comunidad musulmana en que enterrar al difunto y sepultar su cuerpo constituye una obligación colectiva (fard kifaya). Allah, el Altísimo, dijo:
الم تجعل الْأَرْضِ كِفَانًا أَحْيَاء وَأَمْوَاتًا .
«¿Acaso no hemos hecho de la tierra un lugar que reúne a los vivos y a los muertos?»
2. El entierro durante la noche: Según la mayoría de los sabios, enterrar durante la noche es igual que enterrar durante el día; no hay diferencia entre ambos. El Mensajero de Allah enterró durante la noche al hombre que acostumbraba a recitar el dhikr en voz alta. Asimismo, Alí enterró durante la noche a Fátima. Del mismo modo, Abu Bakr, Uzman, Aisha e Ibn Masud fueron sepultados durante la noche.
Se narró de Ibn Abbás —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah fue de noche a una tumba. Allí se encendió para él una luz. Él tomó la luz desde el lado de la qibla y, dirigiéndose al difunto, dijo: «Que Allah tenga misericordia de ti. Tenías un corazón muy tierno y recitabas mucho el Corán». Rezó sobre él pronunciando cuatro takbires. —At-Tirmidhi. La mayoría de los sabios sostuvieron que es lícito enterrar durante la noche.
Sin embargo, el entierro durante la noche solo será lícito cuando hacerlo de noche no ocasione la pérdida de ningún derecho del difunto ni perjudique la oración fúnebre. Pero cuando con ello se pierda algún derecho del difunto, se perjudique la oración fúnebre y se obstaculice de algún modo el cumplimiento de todos sus ritos, el entierro nocturno pasará a ser prohibido y reprobable según la sharía. Muslim narró que un día el Mensajero de Allah pronunció un sermón. Mencionó a un compañero que había muerto y que después fue amortajado y enterrado durante la noche con una mortaja que no era suficientemente larga. El Mensajero de Allah dijo, censurándolo severamente, que no se enterrara a nadie durante la noche, salvo que no hubiera otra alternativa. Ibn Mayah narró de Yabir —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah dijo: «No enterréis a vuestros muertos durante la noche, salvo que no haya otra alternativa».
3. Enterrar durante la salida, el ocaso y el cenit del sol: Los eruditos coinciden en que no es makruh enterrar al difunto en estos tres momentos si existe temor de que el cadáver se descomponga. Asimismo, según la mayoría de los eruditos, aunque no exista tal temor, está permitido enterrarlo en estos tres momentos si no se hace deliberadamente. Sin embargo, enterrarlo deliberadamente en ellos es makruh. Ahmad, Muslim, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah transmitieron de ‘Uqbah ibn ‘Amir que ‘Uqbah —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos prohibía realizar la oración funeraria por nuestros muertos y enterrarlos en tres momentos: cuando sale el sol, hasta que brille por completo y se eleve; al mediodía, cuando el sol está sobre la cabeza, hasta que decline; y cuando se aproxima su puesta, hasta que se ponga». Debido a este hadiz, los hanbalíes sostienen que enterrar a los muertos en estos tres momentos es makruh en cualquier circunstancia.
4. Es recomendable profundizar la tumba: El propósito del entierro es cubrir el cadáver en una fosa que impida que se propague su mal olor y que los animales y las aves lleguen hasta él. Con cualquier forma de entierro que cumpla este propósito se habrá cumplido la obligación y el deber. No obstante, es recomendable cavar la tumba hasta una profundidad equivalente a la altura de una persona. Al-Nasa’i y al-Tirmidhi transmitieron de Hisham ibn ‘Amr que dijo: «El día de la batalla de Uhud nos quejamos ante el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y dijimos: “Oh, Mensajero de Allah, nos resulta muy difícil cavar una tumba separada para cada persona”. Él dijo: “Cavad profundamente y hacedlo bien, y enterrad a dos o tres en una misma tumba”. La gente preguntó: “Oh, Mensajero de Allah, ¿a quién enterramos primero?”. Él respondió: “Enterrad primero al que más Corán recitaba entre ellos”». Hisham dijo: «Mi padre fue el tercero de los tres enterrados en una misma tumba». Ibn Abi Shaybah e Ibn al-Mundhir transmitieron de ‘Umar —que Allah esté complacido con él— que dijo: «Cavad la tumba tan profunda y amplia como la altura de la cabeza». Según Abu Hanifah y Ahmad, debe cavarse hasta una profundidad equivalente a la mitad del cuerpo humano; hacerla aún más profunda es mejor.
5. La tumba lateral es preferible a la fosa central: La tumba lateral consiste en abrir otra cavidad en el costado de la tumba, hacia la qibla. Al cerrar su entrada con ladrillos de barro, adquiere el aspecto de una casa cubierta. La fosa central consiste en cavar una zanja larga en el centro, cuyos lados se levantan con tierra; el cadáver se coloca dentro y se construye sobre él una cubierta con algún material. Ambos tipos de tumba son válidos, pero la tumba lateral es mejor. Ahmad e Ibn Mayah transmitieron de Anas: «Cuando murió el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— había dos hombres disponibles: uno experto en tumbas laterales y otro experto en fosas centrales. Todos dijeron: “Pediremos a Allah que nos guíe hacia lo mejor y enviaremos un mensajero a cada uno; utilizaremos al primero que llegue”. Enviaron mensajeros a ambos, y el experto en tumbas laterales llegó primero. Por ello se preparó una tumba lateral para el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—». Este hadiz demuestra la validez de la tumba lateral. Su superioridad, sin embargo, está demostrada por otro hadiz. Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah transmitieron de Ibn ‘Abbas que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La tumba lateral es para nosotros, y la fosa central es para los demás».
6. Cómo introducir al difunto en la tumba: La manera conforme a la Sunna de introducir al difunto en la tumba es, si es posible, introducir primero la parte inferior de su cuerpo, es decir, los pies. Abu Dawud, Ibn Abi Shaybah y al-Bayhaqi transmitieron de ‘Abdullah ibn Zayd que introdujo a un difunto en la tumba por el lado de los pies y dijo: «Esta es la manera conforme a la Sunna». Si esto no es posible, se lo introducirá de la manera que resulte posible, pues ninguna declaración del Corán o del hadiz ha establecido específicamente una de estas formas.
7. Es recomendable colocar al difunto en la tumba con el rostro dirigido hacia la qibla: La Sunna conocida consiste en acostar al difunto sobre su lado derecho y dirigir su rostro hacia la qibla. Quien realice esta acción desatará las ligaduras del sudario diciendo: «En el nombre de Allah y conforme a la religión del Mensajero de Allah» o «conforme a la Sunna del Mensajero de Allah».
Ibn ‘Umar transmitió del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «Cuando se coloque al difunto en la tumba, se dirá: “En el nombre de Allah y conforme a la religión —o la Sunna— del Mensajero de Allah”». —Ahmad, Abu Dawud, al-Tirmidhi, Ibn Mayah y al-Nasa’i.
8. Según la mayoría de los alfaquíes, es makruh colocar en la tumba del difunto una tela, una almohada o algo semejante: Ibn Hazm considera que no hay inconveniente en extender una tela bajo el cuerpo del difunto dentro de la tumba. Muslim transmitió de Ibn ‘Abbas que se había extendido una manta roja en la tumba del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Él dice que, así como Allah protegió a Su Mensajero de los abusos de la gente, también permitió extender una tela para su entierro y no lo prohibió. Además, quienes en aquella época eran las personas más rectas y nobles de la tierra realizaron este acto por consenso pleno, y ninguno de ellos se opuso. Sin embargo, los eruditos consideran recomendable colocar bajo la cabeza del difunto una almohada hecha con un ladrillo, una piedra o tierra, retirar el sudario de su mejilla derecha y, después de colocarla sobre la tierra, apoyar la mejilla derecha contra la piedra o el ladrillo. ‘Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «Cuando me bajéis a la tumba, haced que mi mejilla toque la tierra». Al-Dahhak dispuso que se desatara el nudo de su sudario y que sus mejillas quedaran fuera de él. Los eruditos consideran recomendable apoyar la espalda del difunto con ladrillos o tierra y no acostarlo boca arriba. Según Abu Hanifah, Malik y Ahmad, si el difunto es una mujer, es recomendable extender longitudinalmente sobre ella una tela al introducirla en la tumba. Según al-Shafi‘i, esto es igualmente recomendable tanto para la mujer como para el hombre.
9. Es recomendable arrojar tres puñados de tierra en la tumba: Es recomendable que cada una de las personas que participen en el entierro arroje tres puñados de tierra con ambas manos. Esta tierra debe arrojarse desde el lado de la cabeza del difunto. Ibn Mayah transmitió: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— realizó la oración funeraria por un difunto. Luego acudió a su tumba y arrojó tres puñados de tierra desde el lado de su cabeza. En otra narración se relata que, cuando el Mensajero —que Allah esté complacido con él— colocó en la tumba a su hija Umm Kulthum, al arrojar el primer puñado de tierra dijo: “De esta tierra os hemos creado”; al arrojar el segundo puñado dijo: (وَفِيهَا نَعِيلَ كُمْ) «y a ella os devolveremos nuevamente»; y al arrojar el tercer puñado dijo: (وينها تكرمكم تارة أخرى) «y de ella os haremos salir nuevamente». Debido a esta última narración, los tres imanes —Abu Hanifah, al-Shafi‘i y Malik— consideraron recomendable recitar estas tres partes de los versículos con cada uno de los tres puñados. Sin embargo, debido a la debilidad del hadiz, el imán Ahmad considera que no es necesario recitar nada al arrojar la tierra.
10. Es recomendable suplicar por el difunto después de completar su entierro: cuando termina el entierro del difunto, es recomendable suplicar por él y pedir a Allah que lo mantenga firme en la fe. Esto es lo que el difunto desea en esa situación. Se narró de Uzmán —que Allah esté complacido con él— que, después de completar un entierro, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— permanecía de pie junto a la tumba del difunto y decía: «Pedid perdón por vuestro hermano y pedid para él firmeza en su fe, pues ahora lo está deseando». Abu Dawud, al-Hákim y al-Bazzar. Ar-Razin narró de Ali que, cuando se completaba el entierro de un difunto, el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— decía:
اللهم هذا عبدك نَزَلَ بِكَ وَأَنتَ خَيْرٌ مَنْزُولِ بِهِ فَاغْفِرْ لَهُ وَوَسِعَ مَن خَلَهُ .
«¡Oh Allah! Este siervo tuyo se ha convertido en tu huésped, y Tú eres el mejor de los hospitalarios.
Por tanto, perdónalo y haz espaciosa su morada». Ibn Umar consideraba recomendable recitar sobre la tumba, después del entierro, el comienzo y el final de la sura al-Baqara. —Al-Bayhaqi. 11. Hacer el «talqín» después del entierro (enseñar o recordar la fe): algunos sabios, entre ellos el imán ash-Shafi‘i, consideran recomendable hacer el «talqín» al difunto después de completar el entierro (excepto si el difunto es menor de edad). Sa‘id ibn Mansur narró de Rashid ibn Sa‘d, de Damra ibn Habib y de Hakim ibn Umayr que dijeron: cuando se terminaba de nivelar la tumba del difunto y quienes habían asistido al entierro se marchaban, se consideraba recomendable dirigirse al difunto desde la tumba con estas palabras: «Oh, fulano, di: “No hay divinidad excepto Allah”; atestiguo que no hay divinidad excepto Allah» (tres veces). «Oh, fulano, di: “Mi Señor es Allah, mi religión es el islam y mi profeta es Muhammad”». Después, se marchará. At-Tabarani narró de Abu Umama que dijo: cuando muere uno de vuestros hermanos y niveláis la tierra de su tumba, uno de vosotros debe situarse junto a ella y decir: «Oh, fulano, hijo de tal mujer». Después de decir esto, el difunto lo oye, pero no puede responder. Luego, cuando se le dice de nuevo: «Oh, fulano, hijo de tal mujer», se sienta dentro de la tumba. Entonces, cuando se le dice otra vez: «Oh, fulano, hijo de tal mujer», responde: «Que Allah tenga misericordia de ti; dime qué debo hacer». Sin embargo, vosotros —los habitantes de este mundo— no lo percibís. Después se le dirá: «Recuerda la condición en la que dejaste este mundo: atestigua que no hay divinidad excepto Allah y que Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— es Su siervo y Su Mensajero; que aceptaste a Allah como Señor, al islam como religión, a Muhammad como profeta y al Corán como guía». Entonces Munkar y Nakir se tomarán de las manos y dirán: «Vámonos; no tenemos motivo para permanecer junto a quien ha recibido la enseñanza de sus argumentos». En ese momento, un hombre preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Y si no se conoce el nombre de la madre del difunto?». Él respondió: «Se mencionará el nombre de su madre Eva y se dirá: “Oh, fulano, hijo de Eva”». Los sirios todavía practican el talqín de esta manera. Sin embargo, los malikíes y algunos hanbalíes consideran desaconsejable hacer el talqín.
7. Cuestiones relativas a las tumbas
Es sunna elevar la tumba un palmo sobre la superficie del suelo, para que pueda reconocerse como tumba. Elevarla más que eso es ilícito. Muslim y otros compiladores de hadices narraron que Zumama ibn Shuf‘a dijo: «Estábamos con Fudala ibn Ubayd en un lugar de Roma llamado Rulss. Entonces murió uno de nuestros compañeros. Por orden de Fudala se preparó su tumba y se dejó al nivel del suelo. Después, Fudala dijo: “Oí al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— ordenar que las tumbas se nivelaran”». Abu al-Hayyay al-Asadi narró: «Ali ibn Abi Talib me dijo: “¿Acaso no te enviaré a hacer aquello para lo que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— me envió?”. Consistía en no dejar ninguna imagen sin desfigurarle el rostro ni ninguna tumba sin nivelar». At-Tirmidhi dijo: algunos sabios siguen este hadiz. Consideran desaconsejable elevar una tumba por encima de lo necesario para reconocerla como tal. Puede elevarse lo suficiente para que nadie la pisotee ni se siente sobre ella. Siguiendo la sunna auténtica, los gobernantes musulmanes solían derribar la parte adicional de las tumbas construidas con una altura excesiva. El imán ash-Shafi‘i dijo: «No me gusta añadir a la tumba tierra traída de otro lugar. No es recomendable elevar la tumba más de un palmo sobre el suelo, construirla sólidamente ni revestirla, pues eso manifiesta orgullo y lujo, algo que no corresponde con la muerte. No vi las tumbas de los emigrados ni de los auxiliares construidas sólidamente o revestidas. Más bien, vi a muchos gobernantes derribar construcciones sólidas levantadas sobre las tumbas, y no vi que los juristas reprobaran esto». Ash-Shawkani dijo: «Es ilícito elevar una tumba por encima de lo permitido». Todos los discípulos de Ahmad, una parte de los discípulos de ash-Shafi‘i y Malik sostuvieron esta opinión. Es errónea la afirmación del imán Yahya, de al-Mahdi y de otros, según la cual no está prohibido construir sólidamente las tumbas porque los sabios antiguos y posteriores lo hicieron sin que nadie protestara. Como mucho, guardaron silencio; y el silencio no constituye una prueba cuando se adopta respecto de algo contrario a las declaraciones concluyentes del Corán y la sunna.
Otra de las formas prohibidas por el mencionado hadiz de elevar las tumbas consiste en construir cúpulas sobre ellas y salas de reunión adyacentes. La construcción de este tipo de edificaciones equivale a convertir las tumbas en mezquitas, y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— maldijo a quien lo hiciera.
No hay límite para los perjuicios que el islam ha sufrido a causa de la construcción de diversos tipos de edificaciones sobre las tumbas y de su embellecimiento. Por ello, el islam continúa lamentándose y clamando. Uno de esos perjuicios notables es que los ignorantes e insensatos se han sumergido, en torno a estas construcciones relacionadas con las tumbas, en creencias imaginarias semejantes a las creencias de los idólatras acerca de sus ídolos y divinidades. Estas personas, que llevan el nombre de musulmanes, han reforzado gradualmente tales creencias hasta llegar a considerar que esas tumbas pueden proporcionar diversas formas de beneficio y utilidad, así como apartar diversas formas de daño, calamidad y desgracia. De este modo, han convertido esas tumbas en centros para cumplir deseos y alcanzar objetivos, y les piden cosas que los siervos solo deben pedir a Allah. Han convertido esas tumbas y los lugares relacionados con ellas en santuarios: acuden allí en grupos y permanecen en ellos, los tocan devotamente con las manos y les piden salvación y refugio. En una palabra, no han dejado de hacer con esas tumbas nada de lo que la gente de la sociedad de la ignorancia hacía con sus ídolos y divinidades. En verdad, pertenecemos a Allah y a Él regresaremos.
A pesar de semejante injusticia abominable y terrible incredulidad, es muy raro encontrar a alguien que se indigne y se enfurezca contra ella únicamente por buscar la complacencia de Allah, y que se levante para protestar contra ella, decidido a proteger la dignidad del Islam basado en el tawhid: ni un erudito, ni un estudiante islámico, ni un general o líder político, ni un ministro, ni un rey, monarca o gobernante. También hemos recibido, sin ninguna duda, la noticia de que muchos, o la mayoría, de estos amantes de las tumbas y mausoleos, cuando se enfrentan al desafío de jurar por parte de su adversario, juran deliberadamente en falso por Allah. Pero cuando se les dice: «Jura por el nombre de tal pir, wali o venerable tuyo», se retractan de inmediato, sin la menor demora, de la afirmación que habían jurado por Allah. Aunque lo niegan, reconocen la verdad real. (Es como si temieran más a ese pir o wali que al propio Allah). Esto demuestra de manera concluyente que su shirk ha adquirido una forma más grave que el shirk de aquellos cristianos trinitarios que sostienen que Allah es el segundo de dos dioses o el tercero de tres dioses. Por tanto, mi humilde pregunta a los eruditos, reyes, monarcas y gobernantes del mundo musulmán es: ¿qué peligro puede haber para el Islam más terrible que una incredulidad tan enorme? ¿Qué puede ser más perjudicial para esta religión de Allah que adorar a cualquier criatura en lugar de Allah? ¿Y qué calamidad más grave puede caer sobre los musulmanes? Si protestar contra un shirk tan manifiesto no es un deber religioso indispensable para nosotros, ¿contra qué otra injusticia se considerará entonces que tenemos el deber de protestar? El poeta se lamentó, y dijo con toda razón:
لَقَدْ أَسْمَعْت لَوْ نَادَيت حَيًّا – وَلَكِنْ لَا حَيَاةَ لِمَنْ تُنَادِي وَلَوْ نَارًا نَفَعْتَ بِهَا أَضَاءَتْ – وَلَكِنْ أَنْتَ تَنْفَعُ فِي رَمَادِ
«Si dirigieras tu discurso a una persona viva, ciertamente podrías hacer que escuchara tus palabras. Pero aquel a quien te diriges está muerto; si soplaras sobre el fuego, seguramente ardería, pero sigues soplando sobre cenizas».
Los eruditos emitieron fetuas ordenando derribar las mezquitas y cúpulas construidas sobre las tumbas. En la obra titulada Jawazir se afirma: es obligatorio emprender la demolición de las mezquitas y cúpulas construidas sobre las tumbas, pues son más perjudiciales que la mezquita de Dirar. Estas cúpulas y mezquitas fueron construidas sobre la base de la oposición al Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Él prohibió construirlas y ordenó derribar las tumbas elevadas. Es obligatorio retirar todas las lámparas colocadas sobre las tumbas. Es ilícito hacer votos o establecer waqf sobre una tumba. Esta fetua fue emitida durante el reinado del rey Zahir. Cuando decidió demoler todas las tumbas revestidas y construcciones del cementerio amurallado, los eruditos de aquella época declararon unánimemente que era deber del gobernante derribarlas.
Nivelar la tumba y elevarla ligeramente: los alfaquíes coinciden en que es lícito tanto elevar ligeramente la tumba como nivelarla. Al-Tabari dijo: la tumba debe quedar al nivel del suelo o, conforme a la costumbre de los musulmanes, elevarse un codo aproximadamente. No me gusta adoptar una tercera opción. Nivelar la tumba y dejarla al nivel del suelo no significan lo mismo. Los alfaquíes discreparon sobre cuál de las dos opciones es mejor. El cadí Iyad transmitió de la mayoría de los eruditos que lo mejor es elevarla ligeramente, pues Sufyan Nammar le dijo que había visto la tumba del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, ligeramente elevada. —Al-Bujari. Esta es la opinión de Abu Hanifa, Malik, Ahmad, Muzani y numerosos eruditos shafiíes.
Al-Shafií también dijo que, puesto que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, ordenó nivelarlas, lo mejor es dejarlas niveladas.
Marcar la tumba con alguna señal: es lícito marcar la tumba con una piedra, un trozo de madera o algo semejante. Ibn Mayah narró de Anas que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, marcó con una piedra la tumba de Uthman ibn Mazun; es decir, colocó una piedra sobre la tumba para que pudiera reconocerse. En la obra Jawad se afirma que su cadena de transmisión es buena. Abu Dawud lo narró de al-Muttalib ibn Wadiá. En esa narración también se dice que él mismo llevó la piedra y la colocó junto a la cabeza —es decir, a la altura de la cabeza del difunto— y dijo: «Con ella reconoceré la tumba de mi hermano y podré enterrar junto a él a quienes mueran de entre mi familia». El hadiz indica que es recomendable enterrar a los parientes fallecidos unos junto a otros, para facilitar su visita y aumentar el afecto hacia ellos.
Acercarse a la tumba quitándose los zapatos o las sandalias: según la mayoría de los eruditos, se puede acudir a la tumba con los zapatos o las sandalias puestos. Yarir ibn Hazim dijo: vi a Hasan e Ibn Sirin caminar junto a las tumbas con su calzado puesto. Al-Bujari, Muslim, Abu Dawud y al-Nasaí narraron de Anas que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando se coloca a un siervo en la tumba y sus compañeros se marchan, él oye el sonido de sus sandalias». Con este hadiz, los eruditos demostraron que es lícito caminar junto a las tumbas con los zapatos puestos, pues si la gente no acudiera allí con los zapatos puestos, no habría posibilidad de oír el sonido de estos. Por otra parte, el imán Ahmad consideró desaconsejable acercarse a las tumbas con zapatos de cuero curtido de sibt —un tipo especial de hoja de árbol—. Abu Dawud, al-Nasaí e Ibn Mayah narraron de Bashir, el siervo liberado del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, que el Mensajero vio a un hombre caminando junto a una tumba con los zapatos puestos y le dijo: «¡Oh, el que lleva zapatos de cuero de sibt, ay de ti! Quítate los zapatos». El hombre lo miró y, cuando reconoció que era el Mensajero, se quitó inmediatamente los zapatos y los arrojó lejos. Al-Jattabi dijo: quizá desaprobó esos zapatos porque contenían ostentación y distinción, pues los zapatos de sibt se consideraban propios de personas lujosas y distinguidas. En realidad, prefirió acercarse a las tumbas con el atuendo de la humildad y la modestia. El imán Ahmad considera desaconsejable acudir con los zapatos puestos únicamente cuando no existe ninguna excusa. Si existe una excusa que impide a quien desea acercarse a la tumba quitarse los zapatos, como la presencia de espinas o impurezas, entonces ya no es desaconsejable llevarlos puestos.
Está prohibido cubrir las tumbas: no está permitido cubrir una tumba con nada. Esto no es sino gastar dinero y realizar una acción inútil sin un propósito reconocido por la sharía, además de desviar a la gente. Al-Bujari y Muslim narraron de Aisha, que Allah esté complacido con ella, que dijo: «El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, salió con un grupo de combatientes. En ese momento cubrí la puerta con una cortina de tela suave. Cuando regresó y vio la cortina, la retiró inmediatamente. Luego dijo: “Allah no nos ha ordenado cubrir la tierra ni las piedras”».
Está prohibido encender lámparas en las tumbas y construir mezquitas: varios hadices auténticos declaran en términos inequívocos que está prohibido construir mezquitas y encender lámparas en las tumbas. Por ejemplo:
1. Al-Bujari y Muslim narraron de Abu Huraira que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «¡Que Allah destruya a los judíos! Ellos convirtieron las tumbas de sus profetas en mezquitas».
2. Ahmad, Abu Dawud, at-Tirmidhi y an-Nasa’i narraron de Ibn Abbas que el Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, maldijo a las mujeres que visitan las tumbas y a quienes construyen mezquitas sobre ellas y encienden lámparas en ellas.
3. Muslim narró de Abd Allah al-Bajali, quien dijo: «Oí al Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decir cinco días antes de su muerte: “Me desvinculo ante Allah de que alguno de vosotros sea mi amigo íntimo, pues Allah me ha tomado como Su amigo íntimo, tal como tomó a Ibrahim como amigo íntimo. Si hubiera tomado a alguien como amigo íntimo, habría tomado a Abu Bakr. Las gentes que os precedieron convertían las tumbas de sus profetas y de sus hombres piadosos en mezquitas. No convirtáis las tumbas en mezquitas. Os prohíbo hacerlo”».
4. Muslim narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Allah maldijo a los judíos y a los cristianos. Ellos convirtieron las tumbas de sus profetas en mezquitas».
5. Al-Bujari y Muslim narraron de Aisha, que Allah esté complacido con ella, que Umm Habiba y Umm Salama informaron al Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, de que durante su estancia en Abisinia habían visto una iglesia en cuyo interior había numerosas imágenes. El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando moría un hombre piadoso de entre ellos [los cristianos], construían una mezquita sobre su tumba y grababan en su interior diversas imágenes. El Día de la Resurrección serán las criaturas más despreciables ante Allah». El autor de Al-Mugni dijo: «No está permitido construir una mezquita sobre una tumba —es decir, en un lugar adyacente a ella—». El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Allah ha maldecido a las mujeres que visitan las tumbas, a quienes construyen mezquitas sobre ellas y a las mujeres que encienden lámparas en ellas». —Abu Dawud y an-Nasa’i.
Si esta acción fuera lícita, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, no habría maldecido a quien la realiza. Además, en ella se gasta dinero sin ningún beneficio. También se muestra a las tumbas una veneración tan excesiva que puede compararse con la veneración de los ídolos. Debido a los hadices y a las palabras del Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él: «¡Que Allah maldiga a los judíos! Ellos convertían las tumbas de sus profetas en mezquitas», construir mezquitas sobre las tumbas es ilícito. Con este hadiz, el Mensajero advirtió contra actuar como los judíos. Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «La tumba del Mensajero de Allah no fue convertida en un lugar visible de visita únicamente para que no se transformara en una mezquita». También por el hecho de que rezar específicamente junto a una tumba se asemeja a honrar un ídolo y procurar acercarse a él. Ya hemos citado anteriormente una narración según la cual la idolatría comenzó con la veneración de los muertos, que continuó tomando la forma de fabricar sus imágenes, tocarlas y rezar sobre ellas. El imán al-Bujari narró de Ibn Abbas: «Los ídolos llamados Wadd, Suwa, Yaghuz, Ya’uq y Nasr, que el pueblo de Nuh adoraba, eran en realidad los nombres de algunos hombres virtuosos y piadosos de ese pueblo. Después de su muerte, la gente fabricó sus imágenes con la buena intención de recordarlos y seguirlos. Pero, con el paso del tiempo, cuando disminuyeron la información y el conocimiento sobre ellos, Satanás presentó como atractivos y fascinantes la veneración de sus imágenes e ídolos, tocarlos con la mano y procurar acercarse a ellos. Los sedujo diciéndoles que, con solo tocarlos con la mano, obtendrían bendición y beneficio». Así trataba la gente las tumbas de los hombres piadosos. Esto se transmitió de los politeístas a los judíos y cristianos, y de estos a los musulmanes. En realidad, aunque difieran en su forma y apariencia, como ídolos todos son esencialmente iguales.
Es desaconsejable sacrificar animales cerca de las tumbas: la sharía ha prohibido sacrificar animales junto a las tumbas para que la gente se abstenga de la práctica sacrificial de la época de la ignorancia y se libre de la competencia mutua en la jactancia y el orgullo. Abu Dawud narró de Anas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No hay sacrificio ritual en el islam». Abd al-Razzaq dijo: La gente sacrificaba vacas o cabras junto a las tumbas.
Al-Jattabi dijo: En la época de la ignorancia, la gente sacrificaba camellos en la tumba de los difuntos generosos y decía: «Estamos recompensando sus méritos», pues en vida sacrificaba camellos y alimentaba a la gente. Ahora los sacrificamos en su tumba para que los animales y las aves vengan y los coman. Así, del mismo modo que en vida organizaba banquetes públicos, continúa organizándolos después de su muerte. Un poeta dijo: «En la tumba del Negus sacrifiqué mi camella, con una espada intensamente afilada, brillante y cortante, que sus afiladores habían perfeccionado aún más. La sacrifiqué sobre la tumba de aquel que, si yo hubiera muerto antes que él, habría sacrificado sin dificultad en mi tumba numerosas camellas suyas». Algunos pueblos de la época de la ignorancia creían en la resurrección después de la muerte y pensaban que, si se sacrificaba un camello junto a la tumba en nombre del difunto, este resucitaría el Día de la Resurrección montado en un camello; de lo contrario, resucitaría caminando.
Está prohibido sentarse sobre las tumbas, apoyarse en ellas y caminar sobre ellas. No es lícito sentarse sobre una tumba, apoyarse en ella ni caminar sobre ella. Amr ibn Hazm narró que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— me vio sentado y apoyado en una tumba y dijo: «No causes daño al ocupante de esta tumba». —Ahmad. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Es mucho mejor que uno de vosotros se siente sobre una brasa encendida, de modo que esta queme su ropa y llegue hasta su piel, que sentarse sobre la tumba de alguien». —Ahmad, Muslim, Abu Dawud, al-Nasaí e Ibn Mayah. Según Ibn Hazm y un grupo de los primeros sabios, esto es ilícito, porque se ha advertido un castigo por tal acto.
Sin embargo, la mayoría de los sabios considera que es desaconsejable. Al-Nawawi dijo: El imán al-Shafi‘i, en su obra Al-Umm, y la mayoría de sus discípulos consideran sentarse en las tumbas como desaconsejable en sentido no estricto. En la terminología de los juristas, es más conocido que cuando se usa el término «desaconsejable» se quiere decir desaconsejable en sentido no estricto. Muchos de ellos expresaron esta opinión. Esta es también la opinión de la mayoría de los sabios, incluidos al-Najai, al-Layth, Ahmad y Dawud. Apoyarse sobre una tumba tiene igualmente el mismo grado de desaconsejabilidad no estricta.
No obstante, Ibn Umar entre los Compañeros, y Malik y Abu Hanifa entre los imanes, consideraron lícito sentarse sobre una tumba. Malik dijo en su Muwatta: Según nuestra opinión, la razón de la prohibición de sentarse sobre una tumba podría ser impedir que se satisfagan las necesidades naturales, como orinar y defecar. Para ello citó un hadiz débil. Ahmad calificó esta explicación de débil y dijo que no era aceptable. Al-Nawawi dijo: Es una explicación débil o inválida. Ibn Hazm también la refutó por varias razones.
Esta discrepancia se refiere a sentarse por motivos distintos de responder a una necesidad natural. Pero no existe discrepancia alguna respecto a sentarse con el propósito de responder a una necesidad natural —orinar o defecar—: según todos los juristas, eso es ilícito. Del mismo modo, los juristas coinciden en que es lícito caminar sobre las tumbas cuando existe una necesidad inevitable. Un ejemplo de tal necesidad es que no sea posible llegar a la tumba del propio difunto sin pasar por encima de otra tumba.
Está prohibido recubrir las tumbas y escribir sobre ellas: Yabir —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— prohibió recubrir o encalar las tumbas, sentarse sobre ellas y construir edificaciones sobre ellas. —Ahmad, Muslim, al-Nasaí, Abu Dawud y al-Tirmidhi. En la narración de al-Tirmidhi también se prohíbe pisarlas. En la narración de al-Nasaí se prohíbe escribir cualquier cosa sobre las tumbas y añadir cualquier elemento a las edificaciones. La mayoría de los sabios entendieron esta prohibición en el sentido de algo desaconsejable, mientras que Ibn Hazm la entendió como una prohibición estricta. Se ha dicho que el sentido de esta prohibición es que la tumba simboliza la destrucción, no la permanencia. Recubrir o encalar una tumba forma parte del embellecimiento mundano, algo que el difunto no necesita. Algunos dijeron que su sentido es que la cal arde con mayor intensidad cuando entra en contacto con el fuego; por ello se prohibió su uso. En apoyo de esta última explicación cabe mencionar una declaración de Zayd ibn Arqam. Cuando un hombre quiso consolidar y encalar la tumba de su hijo, este le dijo: «Has tomado una decisión vil e injusta. No es apropiado que algo que ha sido tocado por el fuego se acerque a una tumba».
Sin embargo, es lícito recubrir la tumba con tierra. Al-Tirmidhi dijo: Al-Hasan al-Basri y al-Shafi‘i permitieron recubrir las tumbas con tierra. Yafar ibn Muhammad narró de su padre que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— elevó la tumba de su padre un palmo sobre el suelo, la recubrió con tierra roja traída del patio de la casa y esparció sobre ella piedras pequeñas. Abu Bakr al-Nayad narró este hadiz. Hafiz Ibn Hayar no hizo ningún comentario al respecto en su Taljis.
Así como los ulemas han considerado makruh enyesar y pintar las tumbas, también han considerado makruh enterrar al difunto en un ataúd o féretro de madera. Si la tierra está húmeda o mojada, será lícito construir la tumba con ladrillos o algo similar, y enterrarlo en un féretro de madera; no será makruh. Se transmitió de Mughira ibn Ibrahim: los antiguos ulemas preferían los ladrillos sin cocer y desaprobaban los ladrillos cocidos. Preferían usar bambú y desaprobaban usar madera. En el hadiz se ha prohibido escribir cualquier cosa sobre las tumbas. Aparentemente, esta prohibición incluye por igual escribir sobre la tumba el nombre del difunto o cualquier otra cosa. Después de mencionar este hadiz, al-Hakim dijo: «El hadiz es auténtico en cuanto a su cadena de transmisión, pero no se actúa conforme a él, pues los dirigentes y gobernantes musulmanes de Oriente y Occidente escriben sobre sus tumbas». Esto lo han tomado los posteriores de los antiguos. Al-Dhahabi comentó que se trata de una innovación, aunque ellos no sabían que estaba prohibida. En la escuela hanbalí, la prohibición de escribir sobre las tumbas tiene el sentido de makruh, ya se trate de versículos del Corán o del nombre y los datos identificativos del difunto. Al-Shafi‘i apoya la opinión de los hanbalíes y añade que, cuando la tumba pertenece a un ulema o a una persona piadosa, es recomendable escribir sobre ella su nombre y sus datos identificativos. Los malikíes consideran que escribir el Corán sobre una tumba es haram, y que escribir el nombre del difunto y la fecha de su muerte es makruh. Según los hanafíes, escribir sobre una tumba es makruh tahrimi; pero si existe el temor de que desaparezca su señal, no será makruh.
Ibn Hazm dijo: no es makruh grabar en una piedra el nombre del difunto. En el hadiz se ha prohibido añadir más tierra que la que se extrae al cavar la tumba. Al-Bayhaqi tituló este asunto de la siguiente manera: «Capítulo sobre que no se debe usar para el entierro más tierra de la que se extrae de la tumba, para que no quede demasiado elevada». Al-Shawkani y al-Shafi‘i sostienen la misma opinión. Al-Shafi‘i dijo: es mustahabb no utilizar para el entierro más tierra de la que se extrae de la tumba, para que esta no quede excesivamente elevada. Sin embargo, no hay inconveniente en añadir más tierra.
Enterrar a varios difuntos en una sola tumba: la práctica transmitida por los antiguos sabios hasta el presente consiste en enterrar a cada difunto en una tumba separada. Es makruh enterrar a varios difuntos en una sola tumba. Sin embargo, si debido al elevado número de fallecidos, o a la escasez de enterradores o de sus fuerzas, resulta difícil enterrar a cada difunto en una tumba separada, se podrá enterrar a varios difuntos en una sola tumba. Ahmad y al-Tirmidhi narraron que, el día de la batalla de Uhud, los ansar se presentaron ante el Mensajero de Allah y dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah! Estamos muy cansados y heridos. ¿Cómo nos ordenas ahora enterrar a los mártires?». El Mensajero de Allah dijo: «Cavad las tumbas anchas y profundas, y enterrad en una misma tumba a dos o tres personas». Preguntaron: «¿A cuál enterraremos primero?». Él respondió: «Al que más Corán recitaba». Abd al-Razzaq transmitió de Wathila ibn al-Asqa‘: se enterraba a un hombre y una mujer en la misma tumba; primero se colocaba al hombre y detrás de él se colocaba a la mujer.
El entierro de un difunto en el mar: en Al-Mughni se dice que, cuando alguien muere en un barco o una embarcación, según el imam Ahmad, si los ocupantes de la embarcación esperan encontrar pronto tierra donde puedan enterrarlo, deberán retenerlo durante uno o dos días, mientras no exista el temor de que el cadáver se descomponga. Si no se encuentra tierra, se lo lavará, se lo amortajará, se lo perfumará y se realizará sobre él la oración fúnebre. Luego se le atará algún objeto pesado y se lo arrojará al agua. Esta es también la opinión de Ata y al-Hasan. Al-Hasan dijo: se lo meterá en un saco y se lo arrojará al mar. El imam al-Shafi‘i dijo: se lo debería sujetar entre dos tablas y arrojarlo al mar, para que este lo lleve flotando hasta la orilla. Así, el cadáver podría caer en manos de un grupo que lo enterrara. Y tampoco habrá pecado en arrojarlo al mar.
Sin embargo, es preferible meterlo en un saco y arrojarlo al mar, pues así se alcanza el objetivo principal de proteger el cadáver de la desnudez. Atarlo entre dos tablas y arrojarlo equivaldría a exponerlo a la desfiguración y a la humillación. Incluso podría suceder que el cadáver quedara desnudo y desprotegido en la orilla del mar, o que cayera en manos de una comunidad idólatra. Por eso, lo que hemos dicho es lo mejor.
Clavar una rama de árbol sobre la tumba: la sharía no establece ninguna disposición relativa a colocar ramas de árbol o flores sobre una tumba. Sin embargo, en Al-Bujari y en otras colecciones de hadices se transmitió de Ibn Abbas que el Mensajero de Allah colocó dos
Al pasar junto a las dos tumbas, dijo: «Los difuntos de estas dos tumbas están sufriendo el castigo. No lo sufren por algo que pareciera grave. Uno de ellos no se protegía de la orina y el otro difundía calumnias». Luego clavó en las dos tumbas dos trozos de rama y dijo: «Tal vez se les alivie un poco el castigo mientras estas dos ramas no se sequen». En respuesta a este hadiz, al-Jattabi dijo: el hecho de clavar en la tumba una rama verde de palmera y las palabras del Mensajero de Allah —«mientras no se seque, quizá el castigo sea menor»— significan que esto puede considerarse un acto bendito realizado gracias a la súplica y la intercesión del Mensajero de Allah para aliviar el castigo. Parece que el Mensajero de Allah hizo de la humedad de aquellas dos ramas un medio para limitar el castigo de ambos, no porque en las ramas verdes haya algo que no exista en las secas. La gente común coloca hojas de palmera sobre las tumbas de sus difuntos en muchos países. En mi opinión, tampoco hay fundamento racional para esta práctica. En realidad, la opinión de al-Jattabi es correcta, y los compañeros del Mensajero de Allah también la entendieron así, pues no se sabe de nadie, salvo Barida al-Aslami, que haya colocado ramas, hojas o flores de un árbol sobre una tumba. En Al-Bujari se narra que Barida dejó dispuesto en su testamento que se colocaran dos ramas verdes sobre su tumba. Pero esto no puede constituir una norma de la sharía, porque, de haberlo sido, no habría podido ser desconocido por todos los demás compañeros aparte de Barida. Hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari que Barida consideraba que el hadiz se aplicaba a todos y no estaba limitado a aquellos dos difuntos. Ibn Rashid dijo: por las palabras de Al-Bujari parece que colocar ramas de árbol sobre la tumba estaba limitado a aquellos dos hombres. Por eso, inmediatamente después de esta narración, citó una declaración de Ibn Umar. Al ver una tienda sobre una tumba, dijo: «Retiradla. Solo sus obras le darán sombra». De esta declaración de Ibn Umar se comprende que no hay beneficio alguno en lo que se coloca sobre una tumba; el beneficio solo procede de las buenas obras.
Regla sobre el entierro de una mujer fallecida que lleva un hijo vivo en el vientre: cuando una mujer muere llevando en su vientre un hijo vivo, si existe esperanza de extraerlo con vida, será wajib abrirle el vientre y sacarlo. Esto solo puede determinarse mediante un médico competente y digno de confianza. Si fallece una mujer de la Gente del Libro embarazada de un musulmán, será enterrada en un lugar separado. Al-Bayhaqi transmitió de Wathila ibn al-Asqa‘ que una mujer cristiana murió llevando en su vientre un hijo musulmán. Fue enterrada en un lugar separado, alejado tanto del cementerio cristiano como del musulmán. El imam Ahmad aprobó esta práctica y argumentó que, puesto que ella era una mujer incrédula, no se la podía enterrar en el cementerio de los musulmanes.
Porque sufrirán a causa de su castigo. Tampoco está permitido enterrar a un musulmán en el cementerio de los incrédulos, pues el hijo musulmán que lleva en su vientre sufriría a causa del castigo de los habitantes de dicho cementerio.
Es mejor enterrarlo en un cementerio que en una casa. Ibn Qudama dijo: Para Abu Abdullah, es decir, el imán Ahmad, enterrar a los musulmanes en el cementerio musulmán es preferible a enterrarlos en una casa. Esto causa menos perjuicio a los vivos que a sus herederos, se asemeja más a la morada del Más Allá, brinda mayores oportunidades para suplicar por el difunto y suscita mayor compasión hacia él. Los Compañeros, los tabi‘in y quienes les sucedieron siempre fueron enterrados en el desierto.
Alguien podría decir que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, fue enterrado en su propia casa, y que sus dos compañeros, Umar y Abu Bakr, fueron enterrados junto a él. La respuesta es que Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «La finalidad de hacerlo así era evitar que su tumba se convirtiera en una mezquita». —Bujari.
Además, el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, enterraba a sus Compañeros en Yannat al-Baqi. Lo que él mismo hizo es superior a lo que hacen los demás. Los Compañeros consideraron que ser enterrado en una casa era algo exclusivo del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz. También se ha transmitido un hadiz según el cual los profetas son enterrados en el lugar donde mueren. Por otra parte, si se lo entierra en una casa, se lo puede proteger de un mayor número de visitantes nocturnos y su tumba puede distinguirse de las demás.
Cuando se le preguntó al imán Ahmad qué debía hacerse si alguien dejaba en su testamento que fuera enterrado en su casa, respondió: «Será enterrado en el cementerio, junto a los demás musulmanes».
Está prohibido insultar a los muertos
Tampoco está permitido insultar a los muertos ni mencionar las malas e inmorales acciones que cometieron. Bujari narró de Aisha, que Allah esté complacido con ella, que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «No insultéis a los muertos, pues han llegado junto a aquello que enviaron por delante».
Abu Dawud y Tirmidhi narraron de Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Mencionad las buenas obras de vuestros muertos y absteneos de mencionar sus malas obras».
Sin embargo, si entre los musulmanes había quienes cometían públicamente pecados o innovaciones, o quienes provocaban discordia, corrupción, anarquía u otros actos perjudiciales, está permitido mencionar sus malas acciones cuando ello implique algún beneficio o utilidad para los musulmanes. Por ejemplo, para advertir a la gente sobre sus actividades, suscitar en ella aversión hacia sus palabras y animarla a evitar imitarlos. Pero si no hay ningún beneficio, no está permitido criticar al muerto. Bujari y Muslim narraron de Anas, que Allah esté complacido con él: Mientras el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, pasaba con un grupo de musulmanes junto a un cadáver, estos elogiaron al difunto. El Mensajero de Allah dijo inmediatamente: «Se ha hecho inevitable». Después, mientras continuaban su camino, pasaron junto a otro cadáver. Sus compañeros lo censuraron, y el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo inmediatamente: «Se ha hecho inevitable». Umar, que Allah esté complacido con él, preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué se ha hecho inevitable?». Él respondió: «Elogiasteis a uno de ellos, y por eso el Paraíso se hizo inevitable para él; y censurasteis al otro, y por eso el Infierno se hizo inevitable para él. Vosotros sois los testigos de Allah en la Tierra».
No solo está permitido censurar a los muertos incrédulos, sino también maldecirlos. Allah dijo:
لَعِنَ الَّذِينَ كَفَرُوا مِنْ بَنِي إِسْرَائِيل … تَستَ يَدَا أَبِي لَهَبٍ وَتَب –
«¡Maldición sobre quienes de los Hijos de Israel incurrieron en la incredulidad!» También dijo: «¡Que perezcan las manos de Abu Lahab!» La maldición y la condena contra el Faraón y sus semejantes son conocidas en el Libro de Allah. En el Corán se dice:إِلا لَعْنَةُ اللَّهَ عَلَى الظَّالِمِينَ«¡Atención! ¡La maldición de Allah recae sobre los opresores!»
La recitación del Corán junto a la tumba
Los juristas discrepan acerca de cuál es la norma de la ley islámica sobre recitar el Corán junto a la tumba. Al-Shafi‘i y Muhammad lo consideran recomendable, para que el difunto obtenga la bendición de la compañía del Corán. El cadí Iyad, de la escuela malikí, y al-Qarafi apoyaron la opinión del imán al-Shafi‘i y de Muhammad. Según Ahmad, no hay nada reprochable en ello. Malik y Abu Hanifa lo consideraron desaconsejable, basándose en que no existe ninguna sunna, es decir, ningún hadiz, que lo respalde.
Desenterrar después del entierro
Los eruditos coinciden en que el lugar donde se entierra a un musulmán queda constituido como waqf, es decir, reservado permanentemente para él, mientras permanezca allí aunque sea una parte de sus huesos o de su carne. Si queda alguna parte de él, la tumba permanecerá vedada en consideración a todo su cuerpo (es decir, no estará permitido enterrar allí a otra persona ni utilizar el lugar para otro fin). Pero si el cadáver se descompone por completo y se convierte en tierra, estará permitido enterrar a otro difunto en su lugar y beneficiarse del terreno plantando árboles, cultivándolo, construyendo viviendas o de cualquier otra manera. Si al excavar la tumba se encuentran los huesos del difunto, quien excava no continuará la excavación. Pero si la excavación ya se ha completado y aparecen huesos, se construirá otra tumba junto a la primera, y estará permitido enterrar allí a otro difunto junto a él.
A quien haya sido enterrado sin que se realice la oración fúnebre se lo sacará de la tumba, se rezará por él y se lo volverá a enterrar, si aún no se ha echado tierra sobre la tumba. Pero si ya se ha echado tierra, será ilícito excavar la tumba y sacar de ella al difunto, según los hanafíes, los shafiíes y una de las opiniones transmitidas de Ahmad. Se rezará por él mientras permanezca en la tumba, sin sacarlo. Según otra opinión transmitida de Ahmad, se excavará la tumba, se sacará al difunto y se rezará por él. Para los tres imanes, está permitido excavar una tumba con un propósito legítimo, como recuperar algo que se dejó allí por olvido; colocar al difunto orientado hacia la alquibla si no fue colocado así; realizar el lavado ritual a quien fue enterrado sin él; y amortajarlo adecuadamente. Sin embargo, si al hacerlo existe el temor de que el cadáver se desgarre, se abandonará la acción.
Los imanes hanafíes se opusieron a excavar la tumba y sacar al difunto con estos fines. Calificaron tales acciones de mutilación del cadáver. Es bien sabido que mutilar un cadáver es ilícito. Ibn Qudama dijo: solo se considerará mutilación excavar la tumba y sacar el cadáver cuando este ya se haya descompuesto; por tanto, no se excavará la tumba.
Si alguien ha sido enterrado sin mortaja, pueden adoptarse dos medidas: una es dejarlo tal como está, pues el propósito de la mortaja es cubrir al difunto, y ese propósito ya se ha cumplido al cubrirlo con tierra. La segunda es excavar la tumba, sacar al difunto y amortajarlo, pues amortajar es obligatorio, al igual que lavar el cuerpo.
El imán Ahmad dijo: si el sepulturero olvida su azada o su pala dentro de la tumba, se puede excavar para recuperarla. También dijo: si una azada, dinero o cualquier otra cosa cae en la tumba, se puede excavar para sacarla. Dijo asimismo: si el objeto dejado en la tumba es valioso, se excavará. Le preguntaron: «¿Y si los herederos del difunto pagan el valor del objeto?». Respondió: «Si pagan lo que le corresponde, ¿qué más podría querer?».
El imán Bujari narró, por transmisión de Yabir, que después de colocar a Abd Allah ibn Ubayy en su tumba, el Mensajero se acercó a él y ordenó que lo sacaran de la tumba. Luego lo colocó sobre sus rodillas, escupió un poco sobre él y le puso una camisa. También se narró de Yabir que dijo: «Un hombre fue enterrado junto con mi padre. No me agradó que fuera así, por lo que lo saqué de allí —seis meses después— y lo puse en una tumba aparte». Bujari tituló estos dos hadices de la siguiente manera: «¿Puede sacarse al difunto de la tumba por alguna razón?».
Abu Dawud narró, por transmisión de Abd Allah ibn Amr, que Abd Allah ibn Amr dijo: «Cuando salimos rumbo a Taif, al pasar junto a una tumba, el Mensajero dijo: “Esta es la tumba de Abu Rigal. Mientras permanecía dentro de este Santuario Sagrado, repelía los ataques. Pero cuando salió de él, le sobrevino la misma desgracia que había afligido a su pueblo. Por eso fue enterrado aquí. La prueba de ello es que junto a él fue enterrada una rama de oro. Si excaváis su tumba, la encontraréis a su lado”». Entonces la gente salió rápidamente en su búsqueda y extrajo la rama de oro. Al-Jattabi dijo: «Este hadiz demuestra que es lícito excavar las tumbas de los politeístas si ello garantiza un beneficio para los musulmanes. En este caso, su inviolabilidad no es como la de los musulmanes».
Traslado del difunto desde la tumba: Según los shafiíes, el difunto solo puede ser trasladado a La Meca, Medina o Bayt al-Maqdis. No puede ser trasladado a ningún otro lugar. Se ha concedido excepcionalmente la licitud del traslado a esas tres ciudades debido a su extraordinaria virtud. Si alguien dispone en su testamento que su cadáver sea trasladado a un lugar distinto de esas ciudades, tal disposición no debe ejecutarse, pues ello no solo retrasaría su entierro, sino que también podría provocar su descomposición.
Del mismo modo, es ilícito retirar un cadáver de la tumba sin un motivo legítimo. Por ejemplo, puede sacarse al difunto de la tumba si fue enterrado sin ser lavado, si fue enterrado orientado en una dirección distinta de la alquibla, si la tumba se humedece o si el agua de una corriente o de una inundación entra en ella. En la obra Minhaj se afirma: «Está prohibido sacar al difunto o excavar la tumba con cualquier otro propósito, salvo por una necesidad inevitable». Entre los casos de necesidad inevitable están que, después del entierro, se descubra que el difunto fue enterrado sin ser lavado, en un terreno usurpado por la fuerza o envuelto en dos prendas robadas; que algún objeto o pertenencia haya caído en la tumba; o que el difunto haya sido enterrado orientado hacia una dirección distinta de la alquibla. La opinión de los malikíes es que el traslado del difunto es lícito cuando existe una necesidad razonable, como evitar el peligro de que se hunda en el mar o sea devorado por animales salvajes; garantizar que sus seres queridos puedan visitarlo o que sea enterrado entre ellos; o esperar obtener bendiciones en el lugar al que se lo traslada, entre otras razones. El traslado es lícito por los motivos mencionados si se tiene la certeza de que el cadáver no se abrirá, no se descompondrá ni se quebrarán sus huesos.
Según los hanafíes, es desaconsejable trasladar al difunto de una ciudad a otra. Es recomendable enterrar a cada difunto en el cementerio de la ciudad en la que murió. Antes del entierro, puede ser trasladado a una distancia de una o dos millas, pues a veces el cementerio también se encuentra a una o dos millas de distancia. Sin embargo, es ilícito trasladarlo después del entierro sin una excusa válida. Si muere el hijo de una mujer y es enterrado, durante su ausencia, en un lugar distinto de la ciudad donde ella reside, y ella no puede soportarlo y desea que sea trasladado, no se debe acceder a su petición. Los hanbalíes dicen: es recomendable enterrar al mártir en el mismo lugar donde fue muerto.
Ahmad narró, por transmisión de Yabir, que el Mensajero de Dios dijo: «Enterrad a los muertos en el mismo lugar donde fueron muertos». Ibn Mayah narró que el Mensajero de Dios ordenó que los muertos de Uhud fueran devueltos al lugar donde habían sido muertos, es decir, que fueran trasladados allí. Sin embargo, los demás difuntos no deben ser trasladados de una ciudad a otra sin una razón válida. Esta es la opinión de Al-Awzai e Ibn al-Mundhir. Abd Allah ibn Abi Mulayka dijo: «Abd al-Rahman, hijo de Abu Bakr, murió mientras se encontraba con el ejército. Su cadáver fue llevado a La Meca y enterrado allí. Cuando Aisha llegó a La Meca, se acercó a su tumba y dijo: “¡Por Dios! Si yo hubiera estado presente cuando moriste, habrías sido enterrado en el lugar donde moriste. Y si hubiera estado presente en tu entierro, no habría visitado tu tumba, pues de ese modo el cadáver sufre menos molestias y hay menos riesgo de que se descomponga”». No obstante, si existe un propósito válido, es lícito trasladar al difunto. Ahmad dijo: «No conozco ninguna objeción a trasladar al difunto de su propia ciudad a otra ciudad». Cuando preguntaron a Al-Zuhri sobre este asunto, respondió: «Sad ibn Abi Waqqas y Said ibn Zayd fueron trasladados de Aqiq a Medina».
Consolar a los afligidos
Es obligatorio consolar a los afligidos y animarlos a tener paciencia. Por ello, se debe decir todo aquello que les proporcione consuelo, alivie su tristeza y haga más llevadero el dolor de la pérdida. Es mustahabb consolar a la persona afligida aunque sea no musulmana. Ibn Mājah y al-Bayhaqī narraron de ʿAmr ibn Ḥazm que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «A quien consuele a su hermano musulmán por una desgracia que le haya acontecido, Allah le vestirá el Día de la Resurrección con una vestidura del mayor honor». Cabe señalar que es mustahabb ofrecer consuelo una sola vez.
Es obligatorio consolar a todos los miembros de la familia del difunto y a todos sus parientes, sin distinción de edad ni de sexo. (Los ulemas han prohibido que un hombre consuele a una joven hermosa; solo sus parientes mahram deben consolarla). Se puede ofrecer consuelo antes o después del entierro, y hasta tres días después. Sin embargo, si la persona afligida está ausente, también se la puede consolar después de los tres días.
El modo de expresar el pésame: se puede emplear cualquier expresión que alivie la tristeza y el dolor de los afligidos y los anime a tener paciencia. No obstante, es preferible limitarse a las expresiones conocidas por los hadices. Al-Bujari narró de Usāma ibn Zayd —que Allah esté complacido con él— que una hija del Mensajero de Allah ﷺ le envió un mensaje diciéndole: «Mi hijo ha muerto; ven, pues, a nosotros». El Mensajero de Allah ﷺ le envió inmediatamente un mensaje saludándola y diciendo:
إِنَّ لِلَّهَ مَا أَحَلَ، وَلَهُ مَا أَعْطَى، وكُلَّ شَيْءٍ عِنْدَهُ بِأَجَلٍ مُسَمًّى ، فَلْتَصْبِرُ، وَلتَعْتَسِبْ .
«Lo que Allah ha tomado le pertenece, y lo que ha dado también le pertenece, y todo tiene ante Él un plazo determinado. Por tanto, todos deben tener paciencia y estar satisfechos en toda circunstancia». (El imán al-Nawawī dijo: Este hadiz es uno de los más grandes fundamentos del islam. Contiene numerosas instrucciones fundamentales importantes del islam, normas detalladas, consejos morales y enseñanzas sobre la paciencia ante las calamidades, las desgracias, las enfermedades, la tristeza, el duelo y los accidentes repentinos. El significado de la primera parte es que lo que Allah ha tomado está bajo Su propiedad. Todo el universo pertenece a Allah. Por tanto, Él no os ha quitado nada que os perteneciera; ha tomado algo que estaba bajo Su propiedad y que os había sido confiado como un depósito. El significado de la segunda parte es que lo que Él os ha dado no ha salido de Su propiedad; más bien, sigue siendo propiedad de Allah. Él puede disponer de ello como quiera y cuando quiera. Todas las cosas fueron creadas por un plazo determinado. Todo perece excepto Él. Por tanto, no os lamentéis ni sollozéis. Aquel a quien Él ha tomado ha llegado al fin de su plazo establecido. Cuando el plazo de alguien termina, es imposible que se retrase o se adelante ni siquiera un instante. Sabiendo esto, tened paciencia y aceptad la desgracia con satisfacción.)
Al-Ṭabarānī, al-Ḥākim e Ibn Mardūya también narraron de Muʿādh ibn Jabal que murió un hijo de Muʿādh ibn Jabal. El Mensajero de Allah ﷺ le envió una carta de pésame, en la que escribió: «En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso. De parte de Muḥammad, el Mensajero de Allah ﷺ, para Muʿādh ibn Jabal. La paz sea contigo. No hay divinidad excepto Allah. Lo alabo. Que Allah te conceda una recompensa mayor, te otorgue la fuerza para tener paciencia y nos conceda a nosotros y a ti la capacidad de agradecer. Ciertamente, nuestras vidas, bienes y familias se cuentan entre los dones agradables concedidos por Allah y entre los depósitos que Él nos ha confiado. Que Allah te conceda alegría y honor a cambio de ello, y te otorgue una abundante recompensa por habértelo retirado. Que derrame sobre ti misericordia, compasión y guía. Si buscas con ello la complacencia de Allah, ten paciencia. Que tu inquietud y tus lamentos no hagan perder tu recompensa. Debes saber que los lamentos y el duelo no devuelven a ningún muerto ni eliminan ninguna tristeza. Y la desgracia que estaba decretada ya ha acontecido. La paz sea contigo una vez más». (El hadiz es débil, pues el hijo de Muʿādh murió dos años después del fallecimiento del Mensajero ﷺ). El imán al-Shāfiʿī narró que, cuando el Mensajero ﷺ falleció y la gente acudió a ofrecer sus condolencias, oyó a un orador decir: «El consuelo por toda desgracia se encuentra únicamente junto a Allah. Todo difunto tiene un heredero y todo lo perdido, ya sea una persona o un objeto, tiene un sustituto. Por tanto, depositad vuestra confianza en Allah y esperad de Él, pues quien, al verse afligido, manifiesta inquietud queda privado de la recompensa». La cadena de transmisión de este hadiz es débil.
Los ulemas dicen: cuando un musulmán ofrece sus condolencias por un pariente musulmán fallecido, debe decir: «Que Allah te conceda una recompensa mayor, te otorgue un hermoso consuelo y perdone a tu difunto». Si ofrece sus condolencias a un musulmán por un pariente no musulmán fallecido, debe decir: «Que Allah te conceda una recompensa mayor y te otorgue un hermoso consuelo». Si ofrece sus condolencias a un no creyente por un pariente musulmán fallecido, debe decir: «Que Allah te otorgue un hermoso consuelo y perdone a tu difunto». Y si ofrece sus condolencias a un no creyente por la muerte de un pariente no creyente, debe decir: «Que Allah te conceda un heredero».
En respuesta a las condolencias, el heredero del difunto dirá: «Que Allah os recompense». Según el imán Aḥmad, puede estrechar la mano de quien ofrece las condolencias si lo desea, o puede no hacerlo. Si ve que la persona afligida, abrumada por su desgracia, se está rasgando la ropa, aun así debe ofrecerle sus condolencias. No debe abandonar su deber legítimo debido a la mala acción de esa persona. Sin embargo, si le prohíbe expresar el duelo de esa manera ilícita, eso será mejor.
La sunna, en lo que respecta a las reuniones o sesiones para expresar condolencias, consiste en transmitir palabras de duelo, compasión y consuelo a los familiares y allegados del fallecido, y después marcharse cada uno a sus ocupaciones. Nadie de quienes expresan sus condolencias o están afligidos debe reunirse ni permanecer allí durante mucho tiempo con este propósito. Esta es la práctica y tradición de los antiguos sabios. El imán al-Shafi‘i dice en su obra al-Umm: «No me gusta reunirme para expresar condolencias, aunque no haya llanto, porque ello aumenta el dolor y la tristeza del corazón y supone un desperdicio de esfuerzo y dinero. Además, el daño que debía ocurrir ya ha ocurrido». Al-Nawawi dijo: «El imán al-Shafi‘i y sus discípulos dijeron que organizar reuniones para expresar condolencias es makruh; es decir, reunirse en la casa de los familiares del fallecido con este propósito, para que quienes expresan sus condolencias puedan acudir a ellos. Más bien, cada uno debe marcharse a sus ocupaciones. Esta reunión es makruh para todos, tanto hombres como mujeres. Si no va acompañada de ninguna otra práctica innovada de bid‘a, es makruh tanzihí. Pero si se le añade alguna práctica ilícita de bid‘a —como suele ocurrir con frecuencia—, se convierte en una de las formas más detestables de haram. Esto constituiría una innovación añadida». En un hadiz sahih se dice: «Toda cosa nueva es una bid‘a, y toda bid‘a es extravío».
Ahmad y numerosos eruditos hanafíes sostienen esta opinión. Sin embargo, los antiguos hanafíes consideran que no hay impedimento en celebrar reuniones de duelo durante tres días en cualquier lugar que no sea una mezquita, siempre que no se les añada ninguna otra práctica prohibida.
Hoy en día, algunas personas, además de celebrar reuniones de duelo, levantan grandes tiendas, extienden alfombras y gastan enormes sumas de dinero para mostrar orgullo y ostentación. Todo esto son prácticas innovadas, injustas y propias de la bid‘a; es obligatorio que los musulmanes las abandonen y es haram participar en ellas. Especialmente en estas reuniones tienen lugar muchas cosas contrarias a las enseñanzas del Corán y la Sunna, y se celebran conforme a costumbres de la época de la ignorancia, como recitar el Corán con melodías semejantes a canciones, no respetar la etiqueta ni la dignidad de la recitación y amenizar la reunión fumando, perturbando así el silencio, entre otras cosas. Y no termina ahí. Muchos transgresores exceden los límites y, en lugar de conformarse con las ceremonias de los primeros días, vuelven a organizar en el cuadragésimo día reuniones de estas malas prácticas y bid‘as. Después, al cumplirse el primer año, celebran el primer aniversario de la muerte, y luego el segundo aniversario. Así se celebran muchas otras cosas que no cuentan con el respaldo de la razón ni de la conciencia, y para las cuales tampoco existe ninguna prueba en el Corán o la Sunna.
8. Visita a las tumbas
Es mustahabb que los hombres visiten las tumbas. Ahmad, Muslim, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah narraron, de ‘Abdullah ibn Burayda y de su padre, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Anteriormente os había prohibido visitar las tumbas; ahora visitadlas, pues os recuerdan la otra vida». La razón de la prohibición inicial era que acababan de salir de la época de la ignorancia y todavía no habían adquirido plenamente el hábito de abandonar las palabras injustas y obscenas. Más tarde, cuando entraron plenamente en el islam, alcanzaron la tranquilidad gracias a él y aprendieron bien sus mandatos y prohibiciones, el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, les permitió visitar las tumbas.
Abu Hurayra narró que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, visitó la tumba de su madre y lloró tanto que hizo llorar también a todos los que estaban alrededor. Entonces el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Le pedí permiso a mi Señor para pedir perdón por mi madre, pero no se me concedió. Después le pedí permiso para visitar la tumba de mi madre, y esta vez se me concedió. Por tanto, visitad las tumbas, pues os recuerdan la otra vida». —Ahmad, Muslim, Abu Dawud, al-Nasa’i e Ibn Mayah.
Cuando el propósito de la visita es recordar y aprender una lección, también está permitido visitar las tumbas de los incrédulos, únicamente con ese fin. Si se trata de un pueblo opresor al que Allah destruyó como castigo por su opresión, es mustahabb llorar al pasar junto a sus tumbas y por el lugar de su destrucción, y refugiarse en Allah contra el castigo y la ira. Al-Bujari narró, de Ibn ‘Umar, que cuando el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, atravesaba con sus compañeros las ruinas del pueblo de Zamud, dijo: «No entréis en las moradas de estos castigados sino llorando. Si no podéis llorar, no entréis en ellas, para que no os sobrevenga lo que les sobrevino».
Modo de visitar las tumbas: cuando el visitante llegue a la tumba, se colocará de frente al rostro del fallecido, lo saludará y hará una súplica por él. A este respecto, son dignos de mención varios hadices:
1. Se narró de Barida —que Allah esté complacido con él—: Cuando se dirigían a las tumbas, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— les enseñaba que dijeran:
السَّلَامُ عَلَيْكُمْ أَهْلَ الدِّهَارِ مِنَ الْمُؤْمِنِينَ وَالْمُسْلِمِينَ، وَإِنَّا إِن هَاءَ اللَّهُ بِكُمْ لَا حِقُونَ، أَنْتُمْ فَرَطْنَا وَلَعَن لَكُم تبع، وَتَسْأَلُ اللهَ لَنَا وَلَكُمُ الْعَافِية .
«¡Oh habitantes de las moradas de los creyentes y los musulmanes! Que la paz sea con vosotros. Si Allah quiere, también nos reuniremos con vosotros. Vosotros nos habéis precedido, y nosotros seguimos vuestros pasos. Pedimos a Allah perdón y misericordia para vosotros y para nosotros.»
2. Se narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que, cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pasó junto a las tumbas de Medina, se detuvo frente a ellas y dijo:
السلام عَلَيْكُمْ يَا أَهْلَ الْقَبْرِ يَغْفِرُ اللهَ لَنَا وَلَكُمْ أَنتُرْ خَلَقْنَا وَنَحْنُ بِالْآثر .
«¡Oh habitantes de las tumbas! Que la paz sea con vosotros. Que Allah os perdone a vosotros y a nosotros. Vosotros nos habéis precedido, y nosotros os seguimos.» —At-Tirmidhi.
3. Se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que, cada vez que llegaba la noche que le correspondía a Aisha, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— salía de su casa, al final de la noche, hacia el Yannat al-Baqi. Al llegar allí, decía:
السّلامُ عَلَيْكُمْ دَارَ قَوْمٍ مُؤْمِنِينَ، وَأَتَاكُمْ مَا تُوعَدُونَ غَدًا مُؤَهِّلُونَ، وَإِنَّا إِنْ شَاءَ اللَّهُ بِكُمْ لَا حِقُونَ اللَّهُ أَغْفِرْ لِأَهْلِ بَقِيعِ الْفَرْقَدِ .
«¡Oh, habitantes del cementerio de los creyentes! ¡La paz sea con vosotros! Aquello que se os ha prometido llegará pronto, aunque con cierto retraso. Y, si Dios quiere, nos reuniremos con vosotros. ¡Oh, Dios, perdona a los habitantes de Baqī!» —Muslim.
4. ʿĀ’isha, que Dios esté complacido con ella, dijo: «Pregunté: “¡Oh, Mensajero de Dios!, ¿qué les diré a los habitantes de las tumbas?”. Él respondió: “Dirás:
السَّلامُ عَلَى أَهْلِ الدِّيَارِ مِنَ الْمُؤْمِنِينَ وَالمُسْلِمِينَ وَيَرْحَمُ اللهُ الْمُسْتَقْدِمِينَ مِنَّا وَالْمُسْتَاخِرِينَ وَإِنَّا إِن شَاءَ اللَّهُ بِكُمْ لَا حِقُونَ .
«¡La paz sea con los habitantes de las moradas de los creyentes y los musulmanes! ¡Que Dios tenga misericordia de todos los nuestros que se han adelantado y de los que han quedado atrás! Y, si Dios quiere, nos reuniremos con vosotros!»
Algunas personas ignorantes tocan las tumbas con las manos, las besan y dan vueltas a su alrededor; todas estas son prácticas innovadoras abominables. Son ilícitas y es obligatorio abandonarlas, pues estas prácticas están reservadas exclusivamente para la Kaaba —que Dios eleve su dignidad—. Ninguna tumba de un profeta o de un wali puede compararse con la Kaaba. El bien reside únicamente en seguir su ejemplo, mientras que todo mal reside en las prácticas innovadoras.
El imán Ibn al-Qayyim dijo: Cuando el Mensajero de Dios, que Dios le bendiga y le conceda paz, visitaba las tumbas, lo hacía con el propósito de suplicar por sus habitantes, mostrarles compasión y pedir perdón por ellos. En cambio, los politeístas suplicaban a los muertos, juraban por ellos y pedían a Dios diversas cosas; presentaban sus peticiones a los muertos, les solicitaban ayuda y les exponían sus aflicciones. Esto era completamente contrario a la guía del Mensajero, que Dios le bendiga y le conceda paz. Su guía se basaba en el monoteísmo y en procurar el bien de los muertos. La práctica de los politeístas, en cambio, se basaba en el politeísmo, en perjudicarse a sí mismos y en perjudicar a los muertos. En relación con los muertos, quien suplica se divide en tres categorías: quien suplica por el muerto; quien suplica por medio del muerto; y quien suplica al muerto. De estas, solo la primera es la práctica de súplica de los musulmanes. Algunos consideran mejor suplicar junto al muerto en el cementerio que suplicar dentro de una mezquita. Sin embargo, quien reflexione sobre la guía del Mensajero de Dios, que Dios le bendiga y le conceda paz, y la de sus compañeros comprenderá cuál es la diferencia entre ambas.
Visitar las tumbas por parte de las mujeres: el imán Mālik, algunos eruditos hanafíes, una de las opiniones del imán Aḥmad y la mayoría de los eruditos han permitido que las mujeres visiten las tumbas. En el hadiz de ʿĀ’isha, que Dios esté complacido con ella, se narra: «¡Oh, Mensajero de Dios!, ¿qué les diré?» —es decir, durante la visita a las tumbas—. Ya se ha narrado de ʿAbdullah ibn Abī Mulayka que un día ʿĀ’isha regresó del cementerio. Le pregunté: «¡Oh, Madre de los creyentes!, ¿de dónde vienes?». Ella respondió: «De la tumba de mi hermano ʿAbd al-Raḥmān ibn Abī Bakr». Le dije a ʿĀ’isha: «¿Acaso el Mensajero de Dios no prohibió visitar las tumbas?». Ella respondió: «Sí, al principio prohibió visitar las tumbas, pero después ordenó visitarlas». Al-Ḥākim y al-Bayhaqī. Al-Dhahabī dijo: «El hadiz es auténtico». En Ṣaḥīḥ al-Bujārī y Ṣaḥīḥ Muslim se narra de Anas, que Dios esté complacido con él, que el Mensajero de Dios vio a una mujer junto a una tumba que lloraba por su hijo fallecido. Le dijo: «Teme a Dios y ten paciencia». La mujer le respondió: «Tú no tienes la menor idea de mi desgracia». Después de que él se marchó, le informaron a la mujer: «¡Pero si es el Mensajero de Dios!». Al oírlo, la mujer quedó como presa del temor de la muerte. Se dirigió inmediatamente a la puerta de la casa del Mensajero de Dios. Vio que no había ningún portero en la puerta. Llegó ante el Mensajero de Dios y dijo: «¡Oh, Mensajero de Dios!, no te había reconocido». El Mensajero respondió: «La paciencia es necesaria desde el primer golpe». Este hadiz demuestra que el Mensajero vio a la mujer junto a la tumba, pero no lo desaprobó. Por tanto, queda demostrado que no es ilícito que las mujeres visiten las tumbas. Además, puesto que el propósito de visitar las tumbas es recordar la vida futura, y esto es igualmente necesario tanto para las mujeres como para los hombres —no es más necesario para los hombres que para las mujeres, sino por igual—, no es ilícito que las mujeres visiten las tumbas. Algunos eruditos consideran desaconsejable que las mujeres visiten las tumbas, porque tienen menos paciencia y son más emotivas. Además, el Mensajero de Dios dijo: «La maldición recae sobre las mujeres que visitan las tumbas con excesiva frecuencia». —Aḥmad, Ibn Mājah y al-Tirmidhī. Al-Qurṭubī dijo: Que la maldición mencionada en este hadiz se refiere a las mujeres que visitan las tumbas con excesiva frecuencia queda claro por la forma intensiva empleada en el texto del hadiz, la expresión «صيغة المبالغة(término que expresa exceso). Posiblemente, la razón sea que ello perjudica los derechos de los esposos y los hijos, además de implicar salir para exhibirse. También puede deberse a los estados que podrían surgir del lamento y el llanto junto a las tumbas, entre otras cosas. Algunos dicen: si se mantienen alejadas de estas posibles causas, no hay impedimento para que las mujeres visiten las tumbas, pues recordar la muerte es necesario para todos, tanto mujeres como hombres. Al revisar la opinión de al-Qurṭubī, al-Shawkānī dijo: Para conciliar los hadices relacionados con este asunto que aparentemente parecen contradictorios, se debe confiar en la opinión de al-Qurṭubī.
Actos beneficiosos para el difunto
¿Es lícito enviar la recompensa espiritual al alma del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él? Existe consenso en que el difunto se beneficia en la otra vida de las buenas obras de las que fue causa durante su vida, es decir, de aquello que hizo directamente o de las obras que se realizaron indirectamente por iniciativa suya o gracias a su estímulo. Muslim, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nasa’i e Ibn Mayah narraron de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando muere el hijo de Adán, todas sus obras cesan, excepto tres cosas: una caridad continua que haya realizado, un conocimiento beneficioso que haya enseñado y difundido, o un hijo virtuoso que rece por él». Ibn Mayah narró que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Entre las buenas obras del difunto que le llegan después de su muerte se encuentran algún conocimiento o ciencia que haya enseñado y difundido, un hijo virtuoso que haya dejado, un libro que haya dejado para sus herederos, una mezquita que haya construido, una posada que haya edificado para los viajeros, un estanque que haya excavado o una caridad que haya dado de sus bienes mientras gozaba de buena salud y estaba vivo». Muslim narró de Yabir ibn Abdullah que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Quien establezca en el islam una buena práctica recibirá su recompensa y también la recompensa de quienes actúen siguiendo esa práctica, sin que sus recompensas disminuyan en lo más mínimo. Y quien establezca en el islam una mala práctica cargará con su pecado y también con los pecados de quienes lo sigan, sin que sus pecados disminuyan en lo más mínimo». Las buenas obras que realizan otros y cuya recompensa recibe el difunto son las siguientes:
1. Suplicar por el difunto y pedir perdón por él: Allah, el Altísimo, dijo:
وَالَّذِينَ جَاؤُوا مِن بَعْدِهِمْ يَقُولُونَ رَبَّنَا اغْفِرْ لَنَا وَلإِخْوَانِنَا الَّذِينَ سَبَقُونَا بِالْإِيْمَانِ، وَلَا تَجْعَلْ فِي قُلُوْبِنَا عِلَّا لِلَّذِينَ آمَنُوا، رَبَّنَا إِنَّكَ رَؤُوفٌ رَحِيمٌ .
Significado: «Y quienes vinieron después de ellos dicen: “¡Señor nuestro! Perdónanos, así como a nuestros hermanos que nos precedieron en la fe, y no pongas en nuestros corazones rencor hacia los creyentes. ¡Señor nuestro! Ciertamente, Tú eres Compasivo y Misericordioso”». (Sura al-Hashr, aleya 10)
Anteriormente se citó esta declaración del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él: «Cuando recéis la oración fúnebre por un difunto, suplicad sinceramente por él». También se mencionó esta súplica del Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él: «¡Oh Allah! Perdona a todos nuestros vivos y a todos nuestros muertos». Los sabios de las primeras generaciones y los posteriores suplicaban por los difuntos, pedían misericordia para ellos y solicitaban su perdón. Nadie desaprobaba esta práctica.
2. Dar caridad: El imán al-Nawawi dijo: Existe consenso en que la recompensa de la caridad llega al difunto, tanto si la ofrece un hijo como si la ofrece cualquier otra persona. Muslim y Ahmad narraron de Abu Huraira que un hombre dijo al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él: «Mi padre ha muerto y ha dejado algunos bienes, pero no hizo testamento. Si doy caridad en su nombre, ¿será una expiación por sus pecados?». Él respondió: «Sí». También se narró de Sa’d ibn Ubada que, cuando murió su madre, dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Mi madre ha muerto. ¿Puedo dar caridad en su nombre?». Él respondió: «Sí». Sa’d preguntó: «¿Qué caridad es mejor?». Él respondió: «Dar agua para beber». Al-Hasan dijo: «Las instalaciones de agua potable que se ven en Medina pertenecen a los descendientes de Sa’d». —Ahmad, al-Nasa’i y otros. Sin embargo, no está legislado dar caridad junto a la tumba. También es desaconsejable dar caridad durante la oración fúnebre.
3. Ayunar: Al-Bujari y Muslim narraron de Ibn Abbas que un hombre acudió al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Mi madre ha muerto y tenía pendiente el ayuno de un mes. ¿Puedo compensarlo en su nombre?». El Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Si tu madre tuviera una deuda, ¿la pagarías?». Él respondió: «Sí». El Mensajero de Allah dijo: «Entonces, pagar la deuda con Allah es aún más obligatorio».
4. Peregrinar: Al-Bujari narró de Ibn Abbas que una mujer de la tribu de Yuhayna se presentó ante el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y dijo: «Mi madre hizo el voto de realizar la peregrinación, pero murió sin haberla realizado. ¿Puedo peregrinar en su nombre?». El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Peregrina en su nombre. ¿Acaso no has considerado que, si tuviera una deuda, la pagarías? Págala, pues la deuda con Allah merece aún más ser pagada».
5. La oración: Se narró en al-Dar Qutni que un hombre dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz)! Durante la vida de mis padres los trataba bien. Ahora que han muerto, ¿cómo puedo seguir tratándolos bien?». El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) respondió: «Tratarles bien después de su muerte consiste en rezar por ellos junto con tus propias oraciones y ayunar por ellos junto con tus ayunos».
6. Recitar el Corán: Esta es la opinión de la mayoría de Ahl al-Sunna. Al-Nawawi dijo: La opinión más conocida de la escuela shafií es que la recompensa no llega al difunto. Ahmad ibn Hanbal y una parte de los shafiíes sostienen que sí llega. Después de recitar el Corán, se dirá: «¡Oh, Allah! Haz llegar a fulano una recompensa equivalente a lo que he recitado». En la obra Al-Mugni, de Ibn Qudama, se afirma que Ahmad ibn Hanbal dijo: «Toda clase de obra buena llega al difunto, pues existen numerosos textos revelados que lo respaldan. Además, los musulmanes se reúnen para ello, recitan el Corán y hacen llegar su recompensa a sus difuntos. Por tanto, esto constituye un consenso».
Sin embargo, quienes sostienen que la recompensa por recitar el Corán llega al difunto ponen como condición que el recitador no reciba ningún pago por su recitación. Si el recitador cobra por su lectura, esto se volverá ilícito tanto para quien da como para quien recibe, y no obtendrá ninguna recompensa por recitar el Corán. Ahmad, al-Tabarani y al-Bayhaqi narraron de Abd al-Rahman ibn Shabal que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Recitad el Corán y obrad conforme a él. No rompáis vuestra relación con el Corán ni exageréis respecto a él. No obtengáis por medio de él riquezas ni riquezas adicionales».
Ibn al-Qayyim dijo: Los actos de adoración son de dos tipos: financieros y físicos. El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) informó que la recompensa de la caridad llega al difunto antes que la de cualquier otro acto de adoración financiero, y que la recompensa del ayuno llega antes que la de cualquier otro acto de adoración físico. También informó que el Hayy, acto de adoración que combina ambas clases —la física y la financiera—, llega al difunto. Por tanto, estos tres tipos de adoración están demostrados tanto por los textos revelados como por la razón.
7. La intención es una condición: Todo lo que se ofrezca por el difunto requiere necesariamente una intención. Ibn Aqil dijo: Cuando se realice la oración, el ayuno o la recitación del Corán en nombre del difunto, ello le llegará y le beneficiará. La condición para ello es tener la intención de hacerle llegar la recompensa. Ibn al-Qayyim apoyó esta opinión.
8. El mejor obsequio para el difunto
Ibn al-Qayyim dijo: El mejor obsequio para el difunto es aquello que le resulta más beneficioso. Por ejemplo, liberar a un esclavo en su nombre. Dar caridad en su nombre es mejor que ayunar en su nombre. La mejor caridad es la que satisface una necesidad importante de quien la recibe y la que se mantiene continuamente. Por eso el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «La mejor caridad es proporcionar alimentos y agua». Sin embargo, esto se aplica cuando la escasez de alimentos y agua es grave y la gente suele sufrir de sed. De lo contrario, proporcionar agua potable junto a ríos y canales no se considerará una caridad mejor que alimentar a una persona hambrienta. Del mismo modo, suplicar sinceramente y con humildad por el difunto, así como pedir perdón por él, es mejor que dar caridad; por ejemplo, realizar la oración fúnebre y suplicar junto a su tumba.
En resumen, los mejores obsequios para el difunto son liberar a un esclavo en su nombre, dar caridad, pedir perdón por él, suplicar por él y realizar el Hayy en su nombre.
Dedicar la recompensa al Mensajero de Allah
Ibn al-Qayyim dijo: Algunos juristas de épocas recientes consideran esto recomendable; otros, lejos de considerarlo recomendable, lo consideran una innovación religiosa, porque los Compañeros no lo hacían. El Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recibirá la recompensa de cualquier obra meritoria que realicen los miembros de su comunidad, sin que se reduzca en lo más mínimo la recompensa de quien la realiza originalmente. Esto se debe a que él fue quien exhortó a su comunidad a realizar todas las buenas obras. Y quien exhorta a una buena obra recibe la recompensa de esa obra que realiza su seguidor, sin que por ello se reduzca en lo más mínimo la recompensa de quien la realiza. La comunidad musulmana recibió del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— todo conocimiento y ejemplo práctico de las buenas obras. Por tanto, él recibirá la recompensa de las buenas obras realizadas por sus seguidores, tanto si alguien se la dedica como si no.
Los niños musulmanes y los niños no musulmanes
Todo niño musulmán fallecido antes de alcanzar la pubertad es habitante del Paraíso. El imán al-Bujari narró de Adi ibn Zabit que oyó que, cuando murió Ibrahim, el hijo del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, este dijo: «En el Paraíso hay una nodriza para él».
Se narró de Anas ibn Malik que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Si tres hijos de un musulmán mueren antes de alcanzar la pubertad, Allah lo hará entrar en el Paraíso por Su misericordia hacia esos hijos». Este hadiz demuestra que, si los niños son la causa por la cual su padre entrará en el Paraíso, ellos ciertamente entrarán en el Paraíso, pues son la causa de que su padre entre en él. En cambio, los hijos pequeños de los politeístas son como los hijos de los musulmanes: ellos también entrarán en el Paraíso de la misma manera. El imán al-Nawawi dijo: Esta es la opinión correcta y la preferida por los eruditos investigadores, pues Allah, el Altísimo, dijo:
وَمَا كُنَّا مُعَذِّبِينَ حَتَّى نَبْعَثَ رَسُولًا .
Si los adultos no son castigados porque no les llegó el mensaje del islam, mucho menos cabe plantear el castigo de los menores. Ahmad narró de Jansa bint Muawiya que su tía preguntó al Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Quiénes entrarán en el Paraíso?». Él respondió: «El profeta entrará en el Paraíso, el mártir entrará en el Paraíso y el recién nacido entrará en el Paraíso».
Significado: «No castigo hasta que envío a un mensajero». (Banu Israil: aleya 15)
9. Las preguntas de la tumba
Ahlus-Sunna wal-Yama‘a (todos los musulmanes excepto los chiíes) están de acuerdo en que a toda persona se le hacen ciertas preguntas después de la muerte, tanto si es enterrada como si no. Incluso si una fiera devora a alguien, si es quemado hasta convertirse en cenizas y estas son esparcidas por el viento, o si muere ahogado en el mar, se le preguntará por sus obras; si hizo buenas obras, recibirá un buen resultado, y si hizo malas obras, recibirá un mal resultado. Tanto la dicha como el castigo que le correspondan serán experimentados conjuntamente por su cuerpo y su alma. Ibn al-Qayyim dijo: La opinión de los antiguos sabios musulmanes y de los grandes imanes es que, después de la muerte, el difunto recibe dicha o castigo, y que ambos son experimentados tanto por su alma como por su cuerpo. Después de abandonar el cuerpo, el ruh o alma continúa experimentando el castigo o la dicha; a veces se reúne con el cuerpo y, unida a él, experimenta la dicha o el castigo. Luego, cuando tenga lugar la Resurrección, las almas volverán nuevamente a los cuerpos, y estos se levantarán de sus tumbas para comparecer ante el Magnífico Señor del universo. Los musulmanes, los judíos y los cristianos están completamente de acuerdo en que el alma volverá a entrar en los cuerpos y en la resurrección de los seres humanos.
Muruzí dijo que el imán Ahmad —que Allah tenga misericordia de él— dijo: El castigo de la tumba es una verdad categórica. Solo puede negarlo quien está extraviado y extravía a otros. Hanbal dijo: Le pregunté a Ahmad acerca del castigo de la tumba. Él respondió: Los hadices relativos a este asunto son auténticos; creemos en ellos y los aceptamos. Aceptamos todo lo que se ha recibido del Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— mediante una cadena de transmisión auténtica. Si no aceptamos, devolvemos y rechazamos aquello que trajo el Mensajero, eso equivaldría a que nosotros rechazáramos la orden de Allah. Allah dijo:
وَمَا أَنكُمُ الرَّسُولُ فَخُذُوهُ ، وَمَا نَهْكُمْ عَنْهُ فَالْتَهَوا
Significado: «Aceptad lo que el Mensajero os dé y absteneos de lo que os prohíba». (Sura 59, al-Hashr: aleya 7)
Le pregunté: ¿También es verdadero el castigo de la tumba? Respondió: Sí, es verdadero. En la tumba se inflige castigo. También dijo: Creemos en el castigo de la tumba, creemos en Munkar y Nakir, y creemos asimismo que al siervo se le hacen preguntas en la tumba. Allah dice: «Allah mantiene firmes, en la vida de este mundo y en la Otra Vida, a quienes creen en la palabra eterna». Puesto que la tumba forma parte de la vida de la Otra Vida, esta aleya indica que en la tumba Allah concederá a los creyentes la capacidad y la firmeza para dar las respuestas correctas a las preguntas.
Ahmad ibn Qasim dijo: Le pregunté: ¡Oh, Abu Abdallah —es decir, el imán Ahmad—!, ¿crees en el interrogatorio de Munkar y Nakir? Respondió: Subhanallah. Por supuesto que lo creo, y también se lo digo a la gente. Pregunté: ¿Munkar y Nakir dicen exactamente estas palabras, o se trata de dos ángeles? Respondió: Se ha establecido que ellos son Munkar (el desconocido) y Nakir (el extraño).
El hafiz Ibn Hayar dijo en Fath al-Bari: La opinión de Ahmad ibn Hazm e Ibn Hurayra es que el interrogatorio se dirige únicamente al alma, sin que esta vuelva a entrar en el cuerpo. Sin embargo, la mayoría de los sabios y los imanes se oponen a esta opinión. Dicen que el alma es devuelta al cuerpo o a alguna parte de él. Si el interrogatorio se dirigiera únicamente al alma, esta no tendría ninguna relación con el cuerpo. Tampoco importaría que el cuerpo del difunto quedara hecho pedazos, pues Allah puede devolver la vida incluso a cualquier parte del cuerpo y hacerle responder al interrogatorio. También puede reunir las partes separadas del cuerpo. La razón por la que quienes sostienen que el interrogatorio se dirige únicamente al alma dicen esto es que, tanto si el difunto es sentado en la tumba como si se hace con él cualquier otra cosa, tanto si la tumba se estrecha como si se amplía, e incluso si no es enterrado en absoluto —como quien muere tras ser crucificado—, nada de ello afecta a su interrogatorio. Sus oponentes responden que todo eso es posible para el poder ilimitado de Allah. Incluso existen ejemplos de ello en nuestro mundo natural. Consideremos, por ejemplo, a una persona dormida: en sueños experimenta tanto felicidad como tristeza, mientras que la persona que está a su lado no percibe nada de ello. Del mismo modo, una persona despierta puede sentir a veces tristeza o alegría por algo que oye o piensa, mientras que quienes están junto a ella no lo perciben. La confusión surge al comparar lo invisible con lo visible y el estado posterior a la muerte con el estado anterior a ella. Parece que Allah ha ocultado y mantenido el estado de la tumba fuera del alcance de los ojos y los oídos de Sus siervos. Lo ha hecho como misericordia y favor hacia ellos, para que, por temor a ello, no llegaran a mostrarse reacios a enterrar a los demás. En la vida terrenal, los miembros del cuerpo no tienen capacidad para percibir los acontecimientos y estados de la vida futura. No obstante, por voluntad de Allah, puede haber excepciones en algunos casos. Existen varios hadices en apoyo de la opinión de la mayoría de los sabios. Por ejemplo, el Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo que el difunto puede oír incluso el sonido de las sandalias de quienes participan en su entierro. También dijo que, debido a la presión de la tumba, sus costillas pasan de un lado al otro. Dijo asimismo que, cuando lo golpean con un martillo, oye su sonido. Dijo también que se golpea al difunto entre sus dos oídos. Y dijo que los dos ángeles lo levantan y lo sientan. Estas afirmaciones muestran que tales acciones y reacciones físicas ocurren porque en la tumba tiene lugar la reunión del alma con el cuerpo.
Citaré algunos hadices auténticos sobre este asunto:
1. Muslim narró de Zayd ibn Thabit: Un día, el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— estaba montado en su mula en el jardín de los Banu Nayyar, y nosotros estábamos con él. De repente, la mula se encabritó y estuvo a punto de arrojarlo. Allí había seis, cinco o doce tumbas. El Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Quién conoce a los ocupantes de estas tumbas?». Un hombre respondió: «Yo los conozco». Preguntó: «¿Cuándo murieron?». Respondió: «Murieron heridos en diversos incidentes». Él dijo: «Si no temiera que abandonarais por completo el entierro de los muertos por miedo a que esta comunidad sufra tormento en sus tumbas, pediría a Allah que os hiciera oír el sonido del castigo de la tumba que yo escucho». Luego se acercó a nosotros y dijo: «Pedid refugio a Allah del castigo del Infierno». Todos los presentes dijeron: «Pedimos refugio a Allah del castigo del Infierno». El Mensajero de Allah dijo: «Pedid refugio a Allah del castigo de la tumba». Todos dijeron: «Pedimos refugio a Allah del castigo de la tumba». El Mensajero de Allah dijo: «Pedid refugio a Allah de todas las aflicciones y pruebas, ocultas y manifiestas». Todos dijeron: «Pedimos refugio a Allah de todas las aflicciones y pruebas, ocultas y manifiestas». Él dijo: «Pedid refugio a Allah de la prueba del Dayyal». Ellos dijeron: «Pedimos refugio a Allah de la prueba del Dayyal».
2. Bujari y Muslim narraron de Qatadah, y este de Anas, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: Cuando se coloca al siervo en la tumba y sus familiares se marchan después de despedirse de él, este oye el sonido de sus zapatos. Entonces se le acercan dos ángeles, lo hacen sentarse y le dicen: «¿Qué decías acerca de este hombre, Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—?». El creyente responde: «Doy testimonio de que él es el siervo y el Mensajero de Allah». Entonces los dos ángeles le dicen: «Mira, ese habría sido tu lugar en el Infierno; Allah lo ha cambiado por un lugar para ti en el Paraíso». Así, puede ver ambos lugares. En cuanto al incrédulo y al hipócrita, se les dice: «¿Qué decías acerca de este hombre?». Responde: «No sé nada. Solo repetía lo que decía la gente». Entonces los dos ángeles le dicen: «No sabías, ni preguntaste a quienes sabían». Después se le golpea con numerosos martillos de hierro, y grita con tal fuerza que todos los que están a su alrededor, excepto los genios y los seres humanos, lo oyen.
3. Bujari, Muslim, Abu Dawud, Tirmidhi, Nasa’i e Ibn Mayah narraron de al-Bara ibn Azib: Cuando se coloca a un musulmán en la tumba y da testimonio de que no hay otra divinidad que Allah y de que Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— es Su Mensajero, ello constituye la realización de esta aleya del Corán: «Allah afirma con la palabra firme a quienes creen, y los mantiene firmes en este mundo y en la Otra Vida». Según otra narración, esta aleya fue revelada acerca del castigo de la tumba. Se le pregunta: «¿Quién es tu Señor?». Él responde: «Allah es mi Señor y Muhammad es mi profeta». Esto es lo que se menciona en la aleya:
يثبت الله الَّذِينَ آمَنُوا بِالْقَوْلِ الثَّابِسِ فِي الْحَيَاةِ الدُّنْيَا وَفِي الآخِرَةِ .
Significado: «Allah mantiene firmes, en este mundo y en la Otra Vida, a quienes creen en la palabra eterna (la kalima tayyiba)».
4. En el Musnad de Ahmad y en el Sahih de Abu Hatim se narra que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: Cuando se coloca al difunto en la tumba, oye el sonido de los zapatos de sus familiares cuando se marchan. Si es creyente, su oración se sitúa junto a su cabeza; el ayuno, a su derecha; el zakat, a su izquierda; y la limosna, los regalos ofrecidos a los familiares, la generosidad y las buenas obras, junto a sus pies. Cuando alguien intenta acercarse por el lado de su cabeza —es decir, el ángel del castigo—, la oración dice: «No se permite entrar por mi lado». Si intenta entrar por el lado derecho, el ayuno dice: «No se permite entrar por mi lado». Luego, si intenta entrar por el lado izquierdo, el zakat dice: «No hay posibilidad de entrar por mi lado». Finalmente, cuando intenta entrar por el lado de los pies, la limosna, las buenas obras, la generosidad, los regalos ofrecidos a los familiares y demás actos virtuosos dicen: «No se permite entrar por mi lado». Después se le dice al difunto: «Levántate y siéntate». Él se levanta y se sienta. Entonces el sol se encuentra frente a él y está a punto de ponerse. Se le dice: «Este hombre estaba entre vosotros. ¿Qué opinas de él? ¿Cuál es tu testimonio acerca de él?». Él responde: «Déjame rezar». Los dos ángeles le dicen: «Rezarás después. Responde a lo que te estamos preguntando. Este hombre estaba entre vosotros. ¿Qué opinas de él y cuál es tu testimonio acerca de él?». Él responde: «Es Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Doy testimonio de que trajo la verdad de parte de Allah». Se le dice: «Viviste conforme a esto, moriste conforme a esto y, si Allah quiere, serás resucitado conforme a esto». Entonces se abre para él una puerta hacia el Paraíso y se le dice: «Esta es tu morada, y allí se encuentran las bendiciones que Allah ha preparado para ti». Su alegría y su orgullo aumentan enormemente. Luego su tumba se ensancha hasta alcanzar setenta codos y se ilumina. Después, su cuerpo vuelve a su estado anterior. Su alma entra en un ave pura suspendida de un árbol del Paraíso. Esto es lo que Allah ha dicho:
يثبت الله الَّذِينَ آمَنُوا بِالْقَوْلِ الثَّابِسِ فِي الْحَيَاةِ الدُّنْيَا وَفِي الْآخِرَةِ .
Significado: «Allah mantiene firmes, en este mundo y en la Otra Vida, a quienes creen en la palabra eterna». (Sura Ibrahim: aleya 27)
En cuanto al incrédulo, menciona exactamente lo contrario y, al final, dice: «Después, su tumba se estrecha para él, hasta que las costillas de un lado de su cuerpo pasan al otro lado». Esta es la vida estrecha que Allah ha mencionado:
فَإِن لَهُ مَعِيشَةً ضَنكًا وَنَعْشَرهُ، يَوْمَ الْقِيَامَةِ أَعْمَى .
Significado: Se le ha destinado una vida de estrechez y el Día de la Resurrección lo levantaremos ciego». (Sura Ta-Ha, aleya 124)
5. En Sahih al-Bujari se relata, según Samura ibn Yundub, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, cada vez que rezaba, se volvía hacia nosotros y se sentaba (después de la oración). Luego decía: «¿Alguno de vosotros ha visto un sueño esta noche?». Si alguien había visto un sueño, lo contaba. Entonces el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decía: «Mashallah» (Allah ha mostrado lo que ha querido). Un día nos preguntó: «¿Alguno de vosotros ha visto un sueño?». Dijimos: «No». Dijo: «Pero yo he visto uno hoy: dos hombres vinieron a mí, me tomaron de las manos y me llevaron hacia la Tierra Santa. Vi a un hombre sentado y a otro de pie, sosteniendo una barra de hierro curvada. Introducía aquella barra entre las mandíbulas del hombre sentado y le desgarraba la cara hasta la nuca. Después hacía lo mismo con la otra mandíbula. Mientras tanto, la mandíbula anterior volvía a unirse, y él repetía lo mismo. Pregunté: “¿Qué es esto?”. Me dijeron: “Continúa”. Entonces siguieron caminando. Finalmente llegamos junto a un hombre tendido boca arriba. Sobre su cabeza había otro hombre de pie, con una gran piedra en la mano. Con ella le aplastaba la cabeza. En cuanto lo golpeaba, la piedra rodaba lejos. Entonces el hombre corría para traerla. Mientras regresaba con la piedra, la cabeza del otro volvía a unirse. Luego se acercaba y lo golpeaba de nuevo. Pregunté: “¿Qué es esto?”. Ambos dijeron: “Continúa”. Seguimos avanzando hasta llegar a un horno cuya parte superior era estrecha y cuya parte inferior era ancha. De abajo brotaba fuego. Vimos dentro del horno a varios hombres y mujeres desnudos. Las llamas subían desde abajo hacia ellos. Cuando las llamas llegaban hasta ellos, intentaban salir del horno elevándose hacia arriba. Pero cuando el fuego se apagaba, volvían al lugar anterior. Pregunté: “¿Qué es esto?”. Dijeron: “Continúa”. Seguimos adelante hasta llegar a la orilla de un río de sangre. Había un hombre flotando en el río y otro en medio de él, delante del cual había una piedra. El hombre que flotaba en el río se acercaba y, cada vez que intentaba salir, el otro le arrojaba una piedra a la cara y lo devolvía al lugar donde estaba. Cada vez que estaba a punto de salir, le lanzaba una piedra al rostro, de modo que regresaba al lugar anterior. Pregunté: “¿Qué es esto?”. Ambos dijeron: “Continúa”. Seguimos avanzando hasta llegar a un jardín verde. Allí había un árbol enorme. Al pie del árbol había un anciano y muchos niños. Cerca del árbol había un hombre delante de quien ardía un fuego que él mismo encendía. Ambos ascendieron conmigo al árbol y me hicieron entrar en una casa más hermosa que cualquier otra que hubiera visto. En ella había muchos jóvenes y ancianos. Luego volvieron a ascender conmigo aún más alto y me hicieron entrar en una casa más hermosa y mejor. Dije: “Hoy me habéis llevado de un lugar a otro muchas veces. Ahora explicadme el significado de todo lo que he visto”. Ambos dijeron: “Sí. Aquel a quien viste con la mandíbula desgarrada era un mentiroso acostumbrado a difundir noticias falsas. Luego estas se propagaban de un extremo a otro. Por eso se le seguirá tratando así hasta el Día de la Resurrección. Aquel cuya cabeza viste siendo aplastada era un hombre a quien Allah había concedido conocimiento del Corán, pero que pasaba la noche durmiendo sin estudiar el Corán y tampoco actuaba conforme a él durante el día. Se le hará lo mismo hasta el Día de la Resurrección. Los que viste dentro del horno eran todos adúlteros. Aquel a quien viste en el río de sangre era un usurero. El anciano que viste al pie del árbol era Ibrahim —la paz sea con él—. Los niños que estaban junto a él eran los hijos de la gente. El hombre que encendía el fuego era Malik, el guardián del Infierno. La primera casa era la casa de los musulmanes comunes, y esta casa era la de los mártires. Yo soy Gabriel y este es Miguel. Ahora levanta la cabeza”. Levanté la cabeza y vi un palacio semejante a una nube. Ambos dijeron: “Ese palacio es tu morada”. Dije: “Dejadme entrar en mi casa”. Dijeron: “Aún te queda parte de tu vida; todavía no la has completado. Si hubieras venido después de completar tu vida, podrías entrar en tu morada».
Ibn al-Qayyim dijo: «Esta es una descripción del castigo del barzaj (el período entre la muerte y el Día de la Resurrección), pues los sueños de los profetas coinciden con la realidad».
6. Al-Tahawi relató, según Ibn Masud, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Se ordenó que un siervo de Allah recibiera cien latigazos sobre su tumba. El hombre no dejó de suplicar e implorar a Allah que redujera aquel castigo, hasta que solo quedó un latigazo. Entonces su tumba se llenó de fuego sobre él. Cuando el castigo se apartó de él, recobró el sentido. Entonces dijo a los ángeles: “¿Por qué me azotasteis?”. Respondieron: “Rezaste una oración sin purificarte y viste que se cometía una injusticia contra un hombre, pero no lo ayudaste».
7. Al-Nasaí y Muslim relataron, según Anas —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— oyó un sonido. Preguntó: «¿Cuándo murió este hombre?». La gente respondió: «Murió en la época de la ignorancia». Al oír esto, se alegró y dijo: «Si no fuera porque os enterraríais unos a otros, suplicaría a Allah que os hiciera oír el castigo de la tumba».
8. Al-Bujari, Muslim y al-Nasaí relataron, según Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Este es aquel por quien el Trono tembló, cuyas puertas del cielo se abrieron y ante quien se presentaron setenta mil ángeles. La tumba lo estrechó y luego lo dejó».
10. ¿Dónde se encuentra el espíritu?
Ibn al-Qayyim redactó un capítulo. En él mencionó las opiniones de los eruditos acerca de dónde reside el rūh o alma. Luego, al mencionar la opinión que consideró preferible, dijo: Se dice que existe una gran diferencia entre los lugares donde residen los rūh en el barzaj.
Algunos rūh estarán en el lugar más elevado de Illiyyin, junto a los rūh de las personas de mayor rango. Estos son los rūh de los profetas. Los lugares donde residen los profetas también difieren entre sí, tal como el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— presenció durante la noche de la Ascensión.
Algunos rūh estarán entre las aves verdes que vagan libremente por el Paraíso. Algunos de estos rūh serán los de los mártires. Más aún, entre los mártires hay quienes no podrán entrar en el Paraíso debido a sus deudas. Así se narró en el Musnad de Ahmad, de Muhammad ibn Abd Allah ibn Yahsh: un hombre preguntó al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «Oh, Mensajero de Allah, si muero en el camino de Allah, ¿qué recompensa obtendré?». Él respondió: «El Paraíso». Cuando el hombre se dispuso a marcharse, le dijo: «Pero no si tienes una deuda». Gabriel me lo acaba de susurrar al oído.
A algunos de los mártires se les impedirá avanzar en la entrada del Paraíso. Así, en un hadiz, el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— informó que había presenciado una escena semejante de retención.
A algunos de los mártires también se les impedirá avanzar en la tumba. Por ejemplo, un hombre robó una valiosa capa y después murió. Entonces la gente dijo: «Felicitaciones; ahora es uno de los moradores del Paraíso». El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «¡Por Allah!, la capa que robó arderá como fuego en su tumba». A algunos de los mártires su morada les será asignada junto a las puertas del Paraíso. Así aparece en el hadiz narrado por Ibn Abbas: «Los mártires estarán dentro de una cúpula verde, junto a un río cerca de la puerta del Paraíso. Su alimento les llegará del Paraíso por la mañana y por la tarde». —Ahmad. El caso de Yafar ibn Abi Talib es exactamente lo contrario. Allah le concederá dos alas en lugar de sus dos manos, con las que volará por el Paraíso adonde quiera. (Las dos manos de Yafar fueron amputadas en la batalla de Muta, después de lo cual alcanzó el martirio).
Algunos rūh quedarán confinados en la tierra misma y, por ello, no podrán alcanzar el lugar donde residen los ángeles más elevados. Esto se debe a que esos rūh eran de rango inferior y estaban orientados hacia este mundo. Los rūh orientados hacia este mundo no pueden reunirse con los rūh orientados hacia el cielo. Del mismo modo, tampoco pueden reunirse entre sí en la vida terrenal. El alma que durante la vida terrenal no logra conocer, amar, recordar, apreciar ni acercarse a su Señor es precisamente un alma de rango inferior y orientada hacia este mundo. Después de separarse del cuerpo, permanece en la tierra. En cambio, el alma de rango elevado, que en este mundo se dedica a alcanzar el amor, el recuerdo, la cercanía y el agrado de Allah, después de separarse del cuerpo permanece junto a las almas elevadas de su misma clase. Por tanto, toda persona estará en el barzaj y en el Más Allá con quien ama. Allah emparejará unas almas con otras en el barzaj y el Día de la Resurrección, y unirá el rūh del creyente con las almas puras de su misma clase. Después de separarse del cuerpo, el rūh se une a las almas de su misma clase, semejantes a él, fraternales y poseedoras de obras del mismo tipo.
Algunos rūh estarán en el horno de los adúlteros; otros nadarán en un río de sangre y serán golpeados con piedras. Por tanto, la morada de los rūh no será la misma, sean buenos o malos. La morada de algunos estará en el nivel más elevado de Illiyyin, mientras que otros rūh estarán orientados hacia este mundo y serán de rango inferior, incapaces de elevarse por encima de la tierra.
Si se estudian las recopilaciones de hadices sobre este tema y se reflexiona profundamente acerca de él, se hallarán pruebas concluyentes a favor de lo expuesto, y no parecerá que exista contradicción alguna entre esos hadices. Todos son auténticos y se corroboran unos a otros. Sin embargo, es necesario comprender y conocer el rūh, así como sus condiciones. También es necesario saber que el estado del cuerpo y el del rūh son completamente distintos. Aunque el rūh se encuentre en el Paraíso, permanece en el cielo, junto a la tumba, y unido al cuerpo que está dentro de la tumba. Se desplaza, se traslada, asciende y desciende con mayor rapidez que cualquier otra cosa. Algunos rūh se mueven libremente y sin restricciones, mientras que otros están retenidos. Algunos son de rango elevado y otros de rango inferior. Después de separarse del cuerpo, el rūh puede enfermar y también gozar de salud. Disfruta del placer y de las bendiciones. También puede sufrir, después de la muerte, dolores y aflicciones mucho mayores que durante la vida. Allí experimenta confinamiento, angustia, castigo, enfermedad y aflicción; y también disfruta de alegría, felicidad, abundancia y bienestar. Existe una gran diferencia entre la permanencia del rūh en el cuerpo actual y su permanencia en el cuerpo dentro del vientre materno, así como entre la separación del rūh del cuerpo actual y su separación del cuerpo después de salir del vientre materno, aunque exteriormente guarden cierta semejanza.
Los cuatro mundos del alma
Uno. El vientre materno. Sus características son la limitación, la estrechez, la angustia y las tres capas de oscuridad.
Dos. El lugar donde nació, realizó obras buenas y malas, y creó las causas de su felicidad y su desgracia. (Es decir, la vida mundana.)
Tres. El Barzaj. Es más amplio y extenso que la morada mundana.
Cuatro. La morada eterna del Más Allá, que comprende el Paraíso y el Infierno. Después de ella no se creará ninguna otra morada. Allah traslada el alma sucesivamente por estos lugares y finalmente la lleva a la morada eterna que le corresponde, para la cual fue creada y para cuya clase de obras se le concedió capacidad.
Para el alma o ruh existe un rango particular reservado en cada una de estas moradas. Así pues, infinitas alabanzas sean para Allah, el Altísimo, Creador, Sustentador, Dador de vida, Dador de la muerte, Dador de la felicidad y Dador de la desgracia del alma. Él ha establecido diferencias entre sus grados de felicidad y desgracia, así como entre sus niveles de conocimiento, obras, fuerza y carácter. Por ello, quien conozca correctamente el alma dará necesariamente testimonio de que no hay otra divinidad sino Allah. Él es Uno y no tiene asociados; Suyo es todo el reino, Suya es toda alabanza, en Su mano está todo bien, todas las cosas retornan a Él, Suya es toda fuerza, Suyo es todo poder, Suyo es todo honor y dignidad, Suya es toda sabiduría, y la perfección absoluta en todos los aspectos Le pertenece únicamente a Él. Quien conozca su propia alma creerá en los profetas y mensajeros, y reconocerá que fueron los profetas quienes trajeron la gran verdad de la que dan testimonio la razón y el universo. Y todo lo que contradice esta gran verdad es falso.
Sexto capítulo: el dhikr
Dhikr
Se denomina dhikr a proclamar con la lengua y el corazón la gloria y la pureza de Allah, alabarlo, recordar Sus atributos de perfección y comprender y mencionar Su grandeza y belleza.
1. Allah Ta‘ala ha ordenado hacer mucho dhikr. Él dijo:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا اذْكُرُوا اللَّهَ ذِكْرًا كَثِيرًا، وَسَبِّحُوهُ بُكْرَةً وَأَمِيلاً .
Significado: ¡Oh, creyentes! Recordad mucho a Allah y proclamad Su alabanza por la mañana y por la tarde.”
2. Allah Ta‘ala también ha informado que quien Lo recuerda, Allah lo recuerda a él. Él dijo: فَاذْكُرُونِی اذكركز«Recordadme y Yo os recordaré.» En un hadiz qudsi transmitido por Bujari y Muslim, Allah dice: «Yo trato a Mi siervo según lo que piensa de Mí [es decir, si piensa que Allah aceptará su súplica y suplica con esa convicción, Él acepta su súplica; y si piensa que Él lo perdonará y pide perdón, Él lo perdona; y así sucesivamente].»
Y cuando él Me recuerda, Yo estoy con él. Si Me recuerda en su interior, Yo también lo recuerdo en Mi interior. Y si Me recuerda ante un grupo, Yo lo recuerdo ante un grupo mejor que el suyo. Si se acerca a Mí un palmo, Yo me acerco a él un codo. Si se acerca a Mí un codo, Yo me acerco a él una braza. Si viene hacia Mí caminando, Yo voy hacia él corriendo [es decir, cuanto más se acerca el siervo a Allah, con mayor rapidez Allah le extiende toda clase de bondad y beneficio].
3. Allah ha denominado concentrados y adelantados a quienes Lo recuerdan constantemente. El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Los concentrados son los adelantados.» La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿A quiénes te refieres con “los concentrados”?» El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, respondió: «A los hombres y mujeres que recuerdan mucho a Allah.» Muslim.
4. En realidad, quienes hacen dhikr son los musulmanes vivos y llenos de vitalidad. Pues Abu Musa, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «El ejemplo de quien recuerda a Allah y de quien no Lo recuerda es, respectivamente, el de un vivo y el de un muerto.» Bujari.
5. El recuerdo de Allah, o dhikr, es la mejor de todas las buenas obras. A quien se le ha concedido el tawfīq para hacer dhikr se le ha prometido que Allah lo tomará como amigo. Por eso, el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, estaba constantemente ocupado en el dhikr de Allah. Tirmidhi, Ahmad y al-Hakim narran que un hombre dijo al Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz: «Las normas del islam me parecen muy numerosas. Indíqueme una norma a la que pueda aferrarme firmemente». Él le dijo: «Que tu lengua permanezca siempre ocupada con el dhikr de Allah». También dijo a sus compañeros: «¿Queréis que os indique una obra mejor que todas vuestras obras, más pura ante vuestro Señor, que eleve más vuestra dignidad, que sea mejor para vosotros que gastar oro y plata, y que sea mejor para vosotros que enfrentaros al enemigo, matarlos y ser matados?». Ellos dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah, dinos cuál es!». Él dijo: «Es el dhikr de Allah».
6. El dhikr de Allah es el medio para librarse del castigo. Se ha narrado de Mu‘adh que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Ninguna persona realiza una obra que pueda salvarla del castigo de Allah más que el dhikr de Allah». Ahmad.
7. Ahmad también narró que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Los dhikrs mediante los cuales proclamáis la grandeza y la supremacía de Allah, como “La ilaha illa Allah”, “Allahu akbar” y “Alhamdulillah”, continuarán girando, inclinándose y balanceándose alrededor del Trono. Y emitirán un zumbido como el de las abejas, recordando a quien los pronuncia. ¿Acaso no os gusta tener ese día algo que os recuerde?»
La cantidad del dhikr
Allah, exaltado sea, ordenó hacer mucho dhikr. Después de calificar de inteligentes a quienes extraen lecciones observando la creación de Allah, los describió así:
الَّذِينَ يَذْكُرُونَ اللَّهَ قِيَامًا وَقُعُودًا وَعَلَى جُنُوبِهِمْ، وَالذَّاكِرِينَ اللَّهَ كَثِيرًا وَالذَّاكِرَاتِ أَعَنَّ اللَّهَ لَهُ مَغْفِرَةً وَأَجْرًا عَظِيمًا .
«Aquellos que recuerdan a Allah estando de pie, sentados y acostados». «Allah ha preparado perdón y una enorme recompensa para los hombres y mujeres que recuerdan mucho a Allah».
Mujahid dijo: Nadie puede ser considerado hombre o mujer de mucho dhikr de Allah si no lo practica en todas las situaciones: acostado, sentado y de pie.
Cuando se le preguntó cuánto dhikr había que hacer para ser considerado alguien que recuerda mucho a Allah, Ibn al-Salah respondió: Basta con practicar regularmente los dhikrs y las súplicas auténticamente establecidos y transmitidos, por la mañana y por la tarde, así como en distintos momentos del día y de la noche y en diversas situaciones, para ser considerado alguien que recuerda mucho a Allah. Al explicar los versículos mencionados, Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: Allah ha establecido un límite para cada acto de adoración que ha hecho obligatorio para Sus siervos y los ha eximido de él en momentos de excusa y dificultad. Sin embargo, el caso de quien hace dhikr es diferente. Allah no ha fijado ningún límite para el dhikr al que este deba llegar para que se detenga, ni se ha eximido a nadie de hacerlo, salvo a quien sea incapaz de hacerlo. Por el contrario, se ha ordenado hacer dhikr acostado, sentado y de pie; de día y de noche; en el agua y en tierra firme; en el propio país y en el extranjero; en la pobreza y en la abundancia; durante la enfermedad y la salud; en secreto y abiertamente; en una palabra, en toda situación.
Todo esfuerzo por cumplir los mandatos de Allah está comprendido en el recuerdo de Allah: Sa‘id ibn Yubayr —que Allah esté complacido con él— dijo: Toda persona ocupada en la adoración de Allah y dedicada a cumplir Sus mandatos es alguien que recuerda a Allah. Algunos de los antiguos sabios quisieron precisar este término general. Por ello, denominaron recuerdo de Allah a ciertas formas específicas de recuerdo. Uno de ellos fue ‘Ata. Dijo que todas las reuniones en las que se enseñan y explican los métodos prescritos por la sharía respecto de lo lícito y lo ilícito, la compraventa, la oración y el ayuno, la peregrinación, el matrimonio, el divorcio y otros asuntos semejantes se consideran reuniones de recuerdo de Allah. Al-Qurtubi dijo: La reunión en la que se difunden los conocimientos del islam y se recuerdan sus enseñanzas es una reunión de recuerdo de Allah. Es decir, son reuniones en las que se habla, se practica y se estudia la palabra de Allah y la Sunna del Mensajero; se relatan las vidas de los antiguos hombres piadosos y virtuosos, y se difunden las palabras de aquellos antiguos imanes sacrificados, libres de toda innovación religiosa, costumbre inventada, mala intención y ambición.
La etiqueta o el método del recuerdo de Allah: El propósito del recuerdo de Allah es purificar el corazón, depurar los deseos y limpiar la conciencia de toda corrupción. A esto alude Allah cuando dice:
واقي الصَّلاةَ إِنَّ الصَّلاةَ تَنْهَى عَنِ الْفَحْشَاءِ وَالْمُنْكَرِ، وَلَذِكْرُ اللَّهِ أَكْبَرُ.
«Establece la oración. Ciertamente, la oración prohíbe la obscenidad y lo reprobable. Y el recuerdo de Allah es lo más grande». (Sura al-‘Ankabut: aleya 45)
Es decir, para impedir la obscenidad y lo reprobable, el recuerdo de Allah es superior incluso a la oración. Esto se debe a que, cuando el corazón y la mente de quien recuerda a Allah se abren a Él y su lengua proclama Su recuerdo, Allah lo ayuda con Su luz. Así, su fe aumenta muchas veces y su corazón adquiere plena confianza en la verdad. Allah dice:
الَّذِينَ آمَنُوا وَتَطْمَنِي قُلُوبَم بذكر الله، أَلَا بِذِكْرِ اللَّهِ تَطْمَئِنُّ الْقُلُوبُ .
«Aquellos que creen y cuyos corazones se sosiegan con el recuerdo de Allah —a esos siervos obedientes Allah los guía hacia Él—. Sabed que los corazones se sosiegan con el recuerdo de Allah». (Sura ar-Ra‘d: aleya 28)
Y cuando el corazón adquiere certeza y tranquilidad respecto de la verdad, se prepara para elevarse a un nivel aún más alto y se esfuerza por avanzar por Su camino. Entonces, ninguna tentación de la naturaleza ni atractivo alguno de los deseos mundanos puede apartarlo de ello. Por esta razón se ha concedido una importancia extraordinaria al recuerdo de Allah, que ocupa un lugar sumamente importante en la vida humana. No es razonable pensar que la simple pronunciación de una palabra con la boca pueda producir un resultado tan amplio, pues el beneficio de la pronunciación es muy limitado mientras el corazón no la respalde. Por ello, Allah dio instrucciones sobre qué normas de conducta y métodos deben observarse durante el recuerdo de Allah. Él dijo:
وَاذْكُرْ رَبُّكَ فِي نَفْسِكَ تَضَرُّعًا وَخِيفَةً وَدُونَ الْعَمْرِ مِنَ الْقَوْلِ بِالْغُدُوِّ وَالْأَصَالِ وَلَا تَكُن مِّنَ الغفلين .
«Recuerda a tu Señor en tu interior, con súplica y humildad, con temor y en voz baja, por la mañana y por la tarde. No seas negligente». (Sura Al-A‘raf: aleya 205)
De esta aleya se sabe que es recomendable hacer el dhikr en secreto y en voz baja. En uno de sus viajes, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— oyó a un grupo de personas suplicar en voz alta y dijo: «¡Oh, gente! Sed bondadosos con vosotros mismos, pues no estáis invocando a un sordo ni a un ausente. A Aquel a quien invocáis todo lo oye y está cerca. Él está más cerca de vosotros que vuestra vena yugular». Asimismo, se sabe que el dhikr debe hacerse con gran fervor y temor. Entre las normas de cortesía del dhikr está que el cuerpo y la ropa de quien lo practica deben estar limpios y perfumados, pues esto hace que el ánimo esté más alegre y activo. También es aconsejable orientarse hacia la qibla durante el dhikr, ya que la obra realizada de cara a la qibla es la mejor de las obras.
Es recomendable asistir a las reuniones de dhikr. Es recomendable participar en las reuniones de dhikr. Sobre esto hay varios hadices:
1. Se narró de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando paséis junto a los jardines del Paraíso, recoged sus frutos». Preguntaron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué son los jardines del Paraíso?». Respondió: «Las reuniones de dhikr, pues Allah tiene grupos de ángeles que recorren en busca de las reuniones de dhikr. Cuando encuentran una reunión, se colocan alrededor de ella».
2. Muslim narró de Muawiya que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se presentó ante una reunión de los compañeros y dijo: «¿Con qué propósito habéis organizado esta reunión?». Respondieron: «Recordamos a Allah y lo alabamos porque nos ha favorecido al guiarnos al islam». El Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «¡Por Allah! ¿Es realmente por eso? ¿Os habéis reunido por esa razón? Escuchad: no os he hecho jurar ni os he preguntado esto por alguna acusación contra vosotros. En realidad, Gabriel vino a mí y me informó de que Allah se enorgullece de vosotros ante los ángeles».
3. Muslim narró también de Abu Said al-Judri y Abu Huraira —que Allah esté complacido con ambos—, quienes dieron testimonio de que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cada vez que un grupo se reúne para recordar a Allah, los ángeles lo rodean; la misericordia y la tranquilidad de Allah descienden sobre ellos, y Allah los menciona ante los ángeles que están junto a Él».
La virtud de decir «La ilaha illallah» con un corazón sincero:
1. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cada vez que un siervo dice sinceramente “La ilaha illallah”, se le abren las puertas del cielo para que sus palabras lleguen hasta el Trono, mientras se abstenga de los pecados mayores». —Tirmidhi.
2. El Mensajero ﷺ dijo: «Renovad vuestra fe». Le preguntaron: «Oh, Mensajero de Allah, ¿cómo renovaremos nuestra fe?». Él respondió: «Decid con frecuencia: “La ilaha illallah”». —Ahmad.
3. El Mensajero ﷺ dijo: «El mejor dhikr es “La ilaha illallah”, y la mejor súplica es “Alhamdu lillah”». —An-Nasa’i, Ibn Mayah, Al-Hakim.
Las virtudes de algunos dhikr
1. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah ﷺ dijo:
سبحان اللهِ وَبِحَمْدِهِ، سُبْحَانَ اللهُ الْعَظِيمِ
«Estas dos palabras son muy ligeras sobre la lengua —es decir, al pronunciarlas—, muy pesadas en la balanza y muy amadas por el Misericordioso». —Al-Bujari, Muslim, At-Tirmidhi.
2. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah ﷺ dijo:
سُبْحَانَ اللهِ ، وَالْحَمْدُ لِلَّهِ، وَلَا إله إلا الله، والله أكبر.
Me es más querido proclamar estas palabras que todo cuanto iluminan los rayos del sol (la tierra entera y cuanto hay en su interior). —Muslim, Tirmidhi.
3. Se narró de Abu Dharr —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «¡Oh, Abu Dharr! ¿Quieres que te diga cuál es la palabra más querida por Allah?». Respondí: «¡Oh, Mensajero de Allah! Dígala». Él dijo: «La palabra más querida por Allah es سُبْحَانَ اللَّهِ وَبِحَمْدِهِMuslim, Tirmidhi. La versión de Tirmidhi dice: «La palabra más querida por Allah es aquello que Él ha escogido para Sus ángeles:»
سبحان ربي وبحمده سبحان رَبِّي وَبِحمدِهِ .
4. Se narró de Jabir —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien diga:
سبْحَانَ اللهُ الْعَظِيمِ وَبِحَمْدِهِ .
se le plantará una palmera joven en el Paraíso». —Tirmidhi.
5. Se narró de Abu Sa’id —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Decid mucho las buenas palabras que no se agotan». Le preguntaron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Cuáles son esas palabras?». Él respondió: «Decir: Allahu akbar, la ilaha illa Allah, subhan Allah, alhamdu lillah y la hawla wa la quwwata illa billah». Nasai, Hakim. Hakim dijo que la cadena de transmisión es auténtica.
6. Se narró de Abdullah —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La noche en que fui llevado —es decir, la noche del Mi’raj— me encontré con Ibrahim —la paz sea con él—. Él dijo: “¡Oh, Muhammad! Transmite mis saludos de paz a tu comunidad y hazles saber que el Paraíso es una tierra muy hermosa y un lugar de aguas dulces. El Paraíso es una extensa y espaciosa llanura. Y sus plantas son:”
سُبْحَانَ اللهِ وَالْحَمْدُ لِلَّهِ، وَلَا إِلَهَ إِلَّا الله، والله اكبر
También se ha añadido esta frase: «La hawla wa la quwwata illa billah».
7. Se narró en Muslim que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Hay cuatro frases que son las más amadas por Allah. No hay inconveniente en cuál de ellas comiences. Son:
سُبْحَانَ اللهِ ، وَالْحَمْدُ لِلَّهِ، وَلَا إِلَهَ إِلَّا الله، والله اكبر
8. Se narró de Ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Quien recite en una noche los dos últimos versículos de la sura al-Baqarah, estos le serán suficientes». —Bujari y Muslim. Es decir, recitar estos dos versículos equivaldrá para él a pasar toda esa noche rezando. Algunos dicen que el significado de que le serán suficientes es que bastarán para protegerlo de todas las calamidades y desgracias de esa noche. Ibn Juzaymah tituló así la sección de su compilación Sahih antes de mencionar los dos últimos versículos de la sura al-Baqarah: «Descripción de la cantidad mínima de Corán cuya recitación es suficiente para la oración nocturna». 9. Se narró de Abu Sa‘id —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «¿Acaso podéis recitar en una noche un tercio del Corán?». A los compañeros les resultó difícil responder. Dijeron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Quién de nosotros podría recitarlo?». El Mensajero ﷺ dijo: «La sura “Di: Él es Allah, Uno” equivale a un tercio del Corán». —Bujari y Muslim.
10. Se narró de Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «Quien diga cien veces cada día
إله إلا الله وحده لا خَرِيكَ لَهُ، لَهُ الملك ولهُ الْحَمْدُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ
Esto equivaldrá a liberar a diez esclavos. Se le escribirán cien recompensas y se le borrarán cien pecados. Será para él una protección contra Satanás hasta el anochecer de ese día, y nadie habrá realizado una obra mejor que la suya, excepto quien haga más que esto». —Bujari, Muslim, Tirmidhi, Nasa’i e Ibn Mayah.
En las narraciones de Muslim, Tirmidhi y Nasa’i se ha añadido: «Quien diga cada día cien veces: “Subhanallahi wa bihamdihi”, sus pecados serán perdonados, aunque su cantidad sea igual a la espuma del mar».
La virtud del istighfar (pedir perdón por los pecados). Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: Escuché al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir: Allah dice: «Oh hijo de Adán, cada vez que Me invoques y esperes obtener perdón de Mí, perdonaré todo lo que hayas cometido, sin que me importe nada de ello. Oh hijo de Adán, si tus pecados fueran tantos que alcanzaran las nubes del cielo y luego Me pidieras perdón, te perdonaría, sin que me importara nada de ello. Oh hijo de Adán, si vinieras a Mí con pecados que llenaran toda la tierra, pero vinieras a Mí sin asociarme a nadie, Yo vendría a ti con un perdón que llenaría toda la tierra». —Tirmidhi.
Se narró de Abdullah ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) que quien se mantiene constantemente pidiendo perdón, Allah aleja de él todas sus preocupaciones, lo libera de toda dificultad y le proporciona sustento de una manera que ni siquiera puede imaginar. —Abu Dawud, Nasa’i, Ibn Majah y Hakim.
Los dhikr de significado amplio que son causa de una recompensa multiplicada:
1. Se narró de Yuwairiya —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— salió de su lado y regresó cuando llegó el mediodía. Yuwairiya todavía estaba sentada en el mismo lugar. El Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— le dijo: «¿Qué ocurre? ¿Sigues en la misma posición en que te dejé?». Ella respondió: «Sí». El Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Después de dejarte, repetí cuatro frases tres veces. Si se pesaran, su peso sería mayor que el de todas las buenas palabras que hayas pronunciado durante todo este tiempo. Son: “Subhanallahi wa bihamdihi, ‘adada khalqihi, wa rida nafsihi, wa zinata ‘arshihi wa midada kalimatihi”. (Proclamo la pureza de Allah junto con Su alabanza, en un número igual al de Sus criaturas, en una medida igual a Su complacencia, igual al peso de Su Trono y a la cantidad de tinta necesaria para escribir Sus palabras)». —Muslim, Abu Dawud.
2. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se encontró con una mujer que tenía delante varios granos o piedrecillas con los que glorificaba a Allah. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— le dijo: «¿Quieres que te enseñe una súplica que te resulte más fácil y mejor que esto?». Luego dijo: «Es la siguiente:»
سبحانَ اللَّهَ عَدَدَ مَا خَلَقَ فِي السَّمَاءِ، وَسُبْحَانَ الله عَدَدَ مَا خَلَقَ فِي الْأَرْضِ، وَسُبْحَانَ اللَّهَ عَدَدَ مَا خَلَقَ بَيْنَ ذَلِكَ، وَسُبْحَانَ اللهُ عَدَدَ مَا هُوَ خَلِقٌ، وَاللَّهُ أَكْبَرُ مِثْلُ ذلِكَ، وَالْحَمْدُ لِللَّهِ مِثْلَ ذَلِكَ، وَلَا إِلَهَ إِلَّا اللَّهُ مِثْلُ ذَلِكَ، وَلَا
حَوْلَ وَلا قُوَّةَ إِلَّا بِاللَّهِ مِثْلِ ذلِكَ. رَوَاهُ أَصْحَابُ السَّنَنِ وَالْعَاكِرُ .قَالَ : مَعِيحٍ عَلَى شَرْهِ سَلِي, Abu Dawud, Tirmidhi, Nasa’i, Ibn Majah. —
3. Se narró de Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Un siervo de Allah dijo: “¡Señor mío! Tuya es la alabanza que corresponde a Tu grandeza y a la inmensidad de Tu reino”». A sus dos ángeles les pareció difícil la cuestión. No lograban comprender cómo escribir aquello. Finalmente, ambos ascendieron al cielo y dijeron: «¡Señor nuestro! Tu siervo ha pronunciado unas palabras y no sabemos cómo escribirlas». Aunque Allah sabía mejor que nadie lo que había dicho Su siervo, preguntó: «¿Qué ha dicho Mi siervo?». Los ángeles respondieron: «¡Señor nuestro! Ha dicho: “¡Señor mío! Tuya es la alabanza que corresponde a Tu grandeza y a la inmensidad de Tu reino”». Allah dijo a los dos ángeles: «Escribid exactamente lo que ha dicho Mi siervo. Cuando se reúna Conmigo, le recompensaré por ello». —Ahmad e Ibn Mayah.
Es mejor contar con los dedos que con las cuentas del tasbih:
1. Se narró de Busayra, que Allah esté complacido con ella, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «¡Oh, mujeres! Decid “Subhan Allah”, decid “La ilaha illallah”, proclamad la santidad de Allah y no seáis negligentes, pues entonces seréis privadas de la misericordia. Contad con los dedos, porque estos serán interrogados y se les hará hablar». —Abu Dawud, Tirmidhi, Nasai, Ibn Mayah y Hakim. (Esto demuestra que es mejor contar con la mano que con un tasbih de cuentas. Sin embargo, también está permitido contar con un tasbih de cuentas.
2. Abdullah ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Vi al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, contar el tasbih con la mano derecha». —Abu Dawud, Tirmidhi, Nasai e Ibn Mayah.
Advertencia sobre participar en una reunión en la que no se recuerda a Allah ni se invoca la bendición sobre el Mensajero: Se narró de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «La reunión en la que las personas no recuerdan a Allah ni invocan la bendición sobre el Mensajero será motivo de arrepentimiento para ellas el Día de la Resurrección». —Tirmidhi.
La versión transmitida por Ahmad dice que la reunión en la que no se recuerda a Allah será perjudicial; el viaje durante el cual no se recuerda a Allah será perjudicial, y el lecho en el que uno se acuesta sin recordar a Allah será perjudicial. Según otra narración, será motivo de arrepentimiento para los asistentes a la reunión, aunque entren en el Paraíso por sus buenas obras. En Fath al-Allam se afirma: Este hadiz demuestra que es obligatorio recordar a Allah e invocar la bendición sobre el Mensajero en toda reunión. Algunos han dicho que esto demuestra su obligatoriedad, pues no se advierte de un castigo salvo por abandonar una obligación o un deber, o por realizar algo prohibido. Este hadiz deja claro que tanto el recuerdo de Allah como la invocación de la bendición sobre el Mensajero son obligatorios.
Expiación por las palabras vanas de una reunión. Se narró de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Quien se siente en una reunión en la que habla mucho y, después de abandonar dicha reunión, dice:
سبحانك اللهم وبحمدِكَ، أَحْمَدُ أَنْ لَا إِلَهَ إِلَّا أَنسَ، اسْتَغْفِرُكَ وَأَتُوبُ إِلَيْكَ .
Esto servirá de expiación por toda palabra vana e injusta que se haya pronunciado en aquella reunión. Qué hacer después de haber calumniado a un hermano musulmán: el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Pide a Allah perdón por el pecado de aquel a quien has calumniado; esa es su expiación. Dirás: “¡Oh Allah!, perdona mi pecado y el suyo”».
Si se pide perdón por los pecados de la persona que fue calumniada y se mencionan sus buenas cualidades, ello sirve de expiación por la calumnia. No es necesario informarla ni pedirle perdón.
Séptimo capítulo: La súplica
La súplica
1. El mandato de suplicar
Allah, Altísimo sea, ordenó a las personas que le suplicaran y le imploraran, y prometió aceptar las súplicas y conceder lo que se le pidiera. Y dijo:
1. Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i, Ibn Mayah y Ahmad narraron, a través de Nu’man ibn Bashir, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «La súplica es adoración». Luego recitó este versículo
ادعوني استجب لكم، إن الذين يستكبرون عن عِبَادَتِي سَيد خُلُونَ جَهَنَّمَ دَاخِرِينَ .
Significado: Invocadme y os responderé. Quienes, por arrogancia, abandonan Mi adoración entrarán en el Infierno humillados.
2. Abd al-Razzaq narró que los compañeros del Mensajero de Allah le preguntaron: «¿Dónde está nuestro Señor?». Entonces Allah reveló:
وَإِذَا سَأَلَكَ عِبَادِي عَنِّي فَإِنِّي قَرِيبٌ أُجِيبُ دَعْوَةَ الدَّاعِ إِذَا دَعَانِ .
Significado: Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, diles que estoy cerca. Respondo a la súplica de quien Me invoca».
3. At-Tirmidhi e Ibn Majah narraron, de Abu Hurayra, que el Mensajero de Allah dijo: «Nada es más honorable ante Allah que la súplica».
4. At-Tirmidhi narró que el Mensajero dijo: «Quien desee que Allah responda a sus súplicas durante sus graves desgracias, calamidades y dificultades, debe invocar mucho a Allah también en los días de bienestar».
5. Se narró de Anas que el Mensajero de Allah dijo en un hadiz qudsí que Allah ha dicho: «Hay cuatro cosas: una es Mía y otra es tuya; otra es compartida entre Mí y tú, y otra es compartida entre tú y Mis siervos. Lo que es exclusivamente Mío es que no asociarás a nadie conmigo. Lo que es tuyo es que cualquier bien que hagas, Yo te recompensaré por él. Lo que es compartido entre Mí y tú es que tú suplicarás y Yo responderé. Y lo que es compartido entre tú y Mis siervos es que desearás para los demás lo que deseas para ti mismo». —Abu Ya‘la.
6. El Mensajero de Allah dijo: «Allah se enfada con quien no Le suplica».
7. Se narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: Ninguna precaución protege contra el destino. La súplica ayuda tanto frente a las calamidades que han llegado como frente a las que aún no han llegado. A veces, después de que desciende una calamidad, la súplica se encuentra con ella. Entonces la súplica y la calamidad continúan luchando entre sí hasta el Día de la Resurrección. —Al-Bazzar, al-Tabarani.
8. Se narró de Salman al-Farsi —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: Nada cambia el destino excepto la súplica, y nada alarga la vida excepto la caridad. At-Tirmidhi.
9. Abu Uwana e Ibn Hibban narraron que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: Cuando supliquéis a Allah, pedid cosas grandes, pues nada es grande ante Allah.
2. La etiqueta de la súplica
La súplica tiene ciertas normas y condiciones cuyo cumplimiento es recomendable. A continuación las mencionamos:
1. Ganarse un sustento lícito. El hafiz Ibn Mabduya narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: Se recitó ante el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— el siguiente versículo:
يَا أَيُّهَا النَّاسُ كُلُوا مِمَّا فِي الْأَرْضِ حَلَالًا طَيِّبًا .
«¡Oh, humanidad! Comed de lo lícito y puro que hay en la tierra». Inmediatamente, Sa’d ibn Abi Waqqas se levantó y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—! Ruega a Allah que me convierta en una persona cuya súplica tenga garantizada la aceptación». El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Oh, Sa’d, asegúrate de comer alimentos lícitos y tu súplica tendrá garantizada la aceptación. Juro por Allah, en cuya mano está la vida de Muhammad, que quien introduzca en su estómago siquiera un gramo de alimento ilícito, nada suyo será aceptado durante cuarenta días. Y para aquel cuyo cuerpo se haya formado con carne procedente de la usura y el soborno, el Infierno es lo más apropiado».<br>Se narró en el Musnad de Ahmad y en Sahih Muslim, de Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Oh, gente! Allah es Puro y no acepta sino lo puro. Y Allah ha ordenado a los creyentes lo mismo que ordenó hacer a los mensajeros. Él dijo:
يا أَيُّهَا الرُّسُلُ كُلُوا مِنَ الطَّيِّبَاتِ وَاعْمَلُوا صَالِحًا إِنِّي بِمَا تَعْمَلُونَ عَلِيمٌ
«¡Oh mensajeros, comed de las provisiones lícitas y obrad bien! Estoy bien informado de lo que hacéis». Dios también ha dicho:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُلُوا مِن طَيِّبَاتِ مَا رَزَقْنَاكُمْ.
«¡Oh creyentes! Comed de las provisiones lícitas que os hemos concedido». Luego el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) mencionó a un hombre que realiza un largo viaje, con el cabello despeinado y el cuerpo cubierto de polvo. Sin embargo, el alimento que consume es ilícito, la ropa que viste es ilícita y se ha nutrido de cosas ilícitas. Levanta las manos hacia el cielo y dice: «¡Oh, mi Señor! ¡Oh, mi Señor!». ¿Cómo será atendida su súplica?»
2. Si es posible, hacer la súplica orientado hacia la qibla: el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) salió para la oración de istisqā, se orientó hacia la qibla, suplicó y pidió lluvia.
3. Hacer la súplica teniendo en cuenta los momentos honorables y las situaciones de entorno sagrado: como el día de Arafat, el mes de Ramadán, el viernes, el último tercio de la noche, el momento del sahur, durante la postración, cuando llueve, entre el adhan y la iqama, durante la lucha entre la verdad y la falsedad, y cuando se siente temor de Dios y el corazón se ablanda. Se narró de Abu Umama, que Dios esté complacido con él, que el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: «Se le preguntó: “¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Qué súplica escucha Dios con mayor atención?”. Respondió: “La de la última parte de la noche y la que se hace después de las oraciones obligatorias”». —Tirmidhi
Abu Huraira, que Dios esté complacido con él, narró que el Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: «El siervo se encuentra más cerca de su Señor cuando está en postración. Por tanto, haced muchas súplicas en ese momento, pues es más probable que sean aceptadas». —Muslim
Existen muchos otros hadices sobre este tema, dispersos en las principales recopilaciones.
4. Elevar ambas manos a la altura de los hombros: Abu Dawud transmitió, citando a Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él:
La manera de pedir algo a Allah es elevar ambas manos a la altura de los hombros o cerca de ellos. La manera de pedir perdón es señalar con un solo dedo. Y la manera de realizar el ibtihal es extender ambas manos. (Se denomina ibtihal a que, como último recurso para resolver una acusación, las esposas y los hijos de ambas partes sean reunidos en un mismo lugar y una de las partes invoque la maldición sobre la otra por haber mentido.)
Se transmitió de Malik ibn Yasar que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando pidáis algo a Allah, pedidlo con las palmas de las manos extendidas; no pidáis con el dorso de las manos hacia arriba». Y se transmitió de Salman que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Vuestro Señor es sumamente generoso y grandioso, y es muy pudoroso y misericordioso. Cuando el siervo eleva sus manos hacia Él, le da vergüenza devolverlo con las manos vacías».
5. Comenzar la súplica alabando a Allah y enviando bendiciones al Mensajero de Allah: Abu Dawud, an-Nasa’i y at-Tirmidhi transmitieron de Fudalah ibn Ubayd que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, oyó a un hombre suplicar durante la oración sin alabar a Allah ni enviar bendiciones al Mensajero. Dijo: «Este hombre se ha apresurado al suplicar». Luego lo llamó y le dijo a él o a otro: «Cuando uno de vosotros rece, que primero alabe y glorifique a Allah, luego envíe bendiciones al Mensajero y después suplique para que se cumplan sus deseos».
6. Suplicar a Allah con concentración, humildad e imploración, y con una voz entre el completo secreto y la voz elevada. Allah dice:
وَلَا تَجْهَرْ بِصَلَاتِكَ وَلَا تُخَافِتْ بِمَا وَابْتَغِ بَيْنَ ذلِكَ سَبِيلاً .
«No hagas tu súplica ni con una voz excesivamente elevada ni completamente en secreto; adopta un término medio entre ambas». También dijo:
ادْعُوا رَبَّكُمْ تَضَرُّعًا وَخُفْيَةً إِنَّهُ لَا يُحِبُّ الْمُعْتَدِينَ .
«Invocad a vuestro Señor con humildad y en secreto. Ciertamente, Allah no ama a los transgresores.»
Ibn Yarir dijo: تضرعا significa expresar ante Allah una extrema humildad, súplica y obediencia a Él. Y في significa la concentración del corazón, con una firme creencia en la unicidad y el señorío de Allah, limitada únicamente a Allah y al siervo, no con el deseo de mostrárselo a la gente.
Al-Bujari y Muslim narraron, de Abu Musa al-Ashari —que Allah esté complacido con él—, que la gente elevó la voz al suplicar. Al oírlo, el Mensajero de Allah dijo: «¡Oh, gente! Sed amables con vosotros mismos. A Aquel a quien invocáis no le son sordos ni está ausente. Invocáis a Allah, el Omnioyente y el Omnividente. Aquel a quien invocáis está más cerca de vosotros que el cuello de vuestra montura. ¡Oh, Abdullah ibn Qays! ¿Quieres que te enseñe una súplica que es uno de los tesoros del Paraíso? Es: “La hawla wa la quwwata illa billah”». Ahmad narró, de Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah dijo: «Los corazones son como recipientes; unos son más grandes que otros. Por tanto, ¡oh, gente!, cada vez que supliquéis a Allah, hacedlo con la firme certeza de que vuestra súplica será aceptada, pues Allah no acepta la súplica de quien suplica con un corazón distraído».
7. Que la súplica no sea por un pecado ni por romper los lazos de parentesco: Ahmad narró, de Abu Said —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando un musulmán suplica a Allah con una súplica que no contiene pecado ni intención de romper los lazos de parentesco, Allah le concede, como respuesta a su súplica, una de estas tres cosas: o bien le concede prontamente lo que pidió, o bien se lo reserva para la otra vida, o bien aparta de él un mal equivalente». La gente dijo: «Entonces, ¿debemos suplicar más?». El Mensajero dijo: «Allah tiene aún más para dar».
8. No apresurarse por la aceptación de la súplica: Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah dijo: «La súplica de una persona es aceptada mientras no se apresure ni diga: “He suplicado tanto, pero no se me ha concedido”».
9. Suplicar con firme determinación: Abu Dawud narró, de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah dijo: «No supliquéis diciendo: “¡Oh, Allah! Si quieres, perdóname; y si te parece bien, ten misericordia de mí”». Más bien, pedid con firmeza aquello que deseáis, pues nadie puede obligar a Allah.
10. Elegir expresiones de significado amplio en la súplica. Por ejemplo:
رَبَّنَا آتِنَا فِي الدُّنْيَا حَسَنَةً، وَفِي الْآخِرَةِ حَسَنَةً وَقِنَا عَذَابَ النَّارِ.
«¡Oh, Señor nuestro! Concédenos el bien en este mundo y el bien en la otra vida, y líbranos del castigo del Infierno».
El Mensajero de Allah prefería las súplicas de significado amplio y rechazaba las demás. En Ibn Mayah se ha narrado que un hombre acudió al Mensajero de Allah y le dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Cuál es la mejor súplica?». Él respondió: «Pedir a Allah el perdón de los pecados y pedirle seguridad en este mundo y en la otra vida». Luego, el hombre volvió a acudir al Mensajero de Allah al segundo y al tercer día, le hizo la misma pregunta y recibió la misma respuesta mencionada anteriormente. Entonces, el Mensajero de Allah dijo: «Cuando tus pecados sean perdonados y se te conceda seguridad en este mundo y en la otra vida, habrás triunfado». También se narra en Ibn Mayah que el Mensajero de Allah dijo: «No existe una súplica mejor con la que el siervo pueda invocar a Allah que esta:»
اللهم إني أسألك الْمُعَافَاةَ فِي الدُّنْيَا وَالْآخِرَةِ .
«¡Oh, Allah! Te pido seguridad y salvación en este mundo y en la otra vida».
11. No invocar maldiciones contra uno mismo, los hijos y los bienes: Se narró de Yabir que el Mensajero de Allah dijo: «No invoquéis maldiciones contra vosotros mismos, contra vuestros hijos, contra los sirvientes de vuestra casa ni contra vuestros bienes. Y no hagáis que vuestras maldiciones coincidan con un momento en el que se recibe una dádiva de Allah, pues entonces esa maldición será aceptada».
12. Suplicar tres veces: Abd Allah ibn Masud dijo que el Mensajero de Allah prefería suplicar tres veces y pedir perdón por los pecados tres veces. —Abu Dawud.
13. Al suplicar por otra persona, se debe suplicar primero por uno mismo. Allah dijo:
رَبَّنَا اغْفِرْ لَنَا وَلِإِخْوَانِنَا الَّذِينَ سَبَقُونَا بِالْإِيمَانِ .
«Señor nuestro, perdónanos a nosotros y a nuestros hermanos creyentes que nos precedieron».
Ubayy ibn Ka‘b dijo: «Cuando el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, recordaba a alguien y suplicaba por él, primero suplicaba por sí mismo». —Tirmidhi.
14. Todas las narraciones y opiniones relativas a limpiarse el rostro con ambas manos al terminar la súplica son débiles.
15. Las súplicas del padre, del ayunante, del viajero y del oprimido son aceptadas: Ahmad, Abu Dawud y Tirmidhi narraron que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Hay tres súplicas que son aceptadas sin duda: la súplica del padre, la del viajero y la del oprimido». Tirmidhi narró que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Las súplicas de tres personas no son rechazadas: la del ayunante cuando rompe el ayuno, la del gobernante y dirigente justo, y la del oprimido». Allah eleva la súplica del oprimido por encima de las nubes, le abre todas las puertas del cielo y el Señor dice: «Juro por Mi honor y Mi poder que ciertamente te ayudaré, aunque sea después de un tiempo».
16. La súplica de un hermano musulmán por otro hermano musulmán en su ausencia: Muslim y Abu Dawud narraron, de Safwan ibn Abd Allah —que Allah esté complacido con él—, que Safwan dijo:
Fui a Siria y me dirigí a la casa de Abu al-Dardá, pero no lo encontré. Encontré a su esposa, Umm al-Dardá. Ella dijo: «¿Tienes intención de realizar el hayy este año?». Respondí: «Sí». Dijo: «Entonces suplica por nuestro bienestar, pues el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, solía decir: “Cuando un hermano musulmán suplica por otro hermano musulmán en su ausencia, su súplica es aceptada. Hay un ángel encargado de él junto a su cabeza. Cada vez que suplica por su hermano, el ángel encargado dice: ‘Amén, y para ti lo mismo’”». Safwan dijo: «Después fui al mercado y allí encontré a Abu al-Dardá. También me transmitió las mismas palabras del Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él».
Se narró en Abu Dawud y Tirmidhi que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «La súplica que una persona ausente hace por otra persona ausente es la que se acepta con mayor rapidez».
Se narró en Abu Dawud y Tirmidhi, de Umar —que Allah esté complacido con él—, que dijo: «Le pedí al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, permiso para realizar la ‘umrah. Me lo concedió y dijo: “Hermano mío, no me olvides en tus súplicas”». Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «Las palabras del Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él —en las que me llamó hermano—, me alegraron tanto que, si hubiese obtenido el mundo entero, no me habría alegrado más de lo que me alegré con ellas».
17. A continuación se mencionan las expresiones con las que diversos hadices han recomendado comenzar la súplica, con la esperanza de que sea aceptada: Se narró, de Burayda —que Allah esté complacido con él—, que oyó al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, escuchar a un hombre decir:
الله إلى أَسْأَلُكَ بِأَتِي أَحْمَدُ أَنَّكَ أَنت الله لا إله إلا أنت الأحَدُ الصَّمَدُ الَّذِي لَمْ يَلِدْ وَلَمْ يُولَدْ وَلَمْ يَكُن لَهُ كُفُوًا أَحَدٌ .
«Oh Allah, te suplico, en virtud de este testimonio, que Tú eres Allah; no hay ninguna divinidad excepto Tú. Tú eres Uno y Único. A Ti se te piden todas las necesidades. Tú eres Allah, Quien no tiene hijo ni progenitor, y no hay nadie que se Le iguale». El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Estás invocando a Allah por medio de Su Ism al-A‘zam (el Nombre Supremo), por el cual, cuando se Le pide, Él concede, y cuando se Le suplica, Él responde». —Abu Dawud y al-Tirmidhi.
Se narró de Mu‘adh ibn Yabal, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, oyó a un hombre decir: «Ya Dhal-Jalal wal-Ikram» («Oh Majestuoso y Generoso»). Él dijo: «Tu invocación ha sido aceptada. Ahora pide lo que quieras». —Al-Tirmidhi.
Se narró de Anas, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, pasó junto a Abu ‘Ayyash Zayd ibn Samit al-Zurqi, quien estaba rezando y decía:
اللهمَّ إِنِّي أَسْأَلُكَ بِأَنَّ لَكَ الْحَمْدُ، لَا إِلَهَ إِلَّا أَنْتَ، يَا حَنَّانَ، يَامَنَّانُ، بَابَدِيعَ السَّمَوَاسِ وَالْأَرْضِ، يَاذَا الْجَلَالِ وَالْإِكْرَامِ، يَا حَيُّ يَا قَيُّوم .
«Oh Allah, a Ti pertenece toda alabanza; no hay ninguna divinidad excepto Tú. Oh Clemente, oh Generoso, oh Creador de los cielos y de la Tierra, oh Majestuoso y Generoso, oh Viviente, oh Subsistente». El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Has invocado a Allah por medio de Su Nombre Supremo; cuando se Le invoca con ese nombre, Él responde, y cuando se Le pide algo con ese nombre, Él lo concede». —Ahmad.
Se narró de Mu‘awiya, que Allah esté complacido con él: «Oí al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decir que quien invoque a Allah mediante estas cinco palabras recibirá de Allah aquello que pida»:
لا إله إلا الله، والله أكبر، لا إله إلا الله وَحدَهُ لا شَريكَ لَهُ، لَهُ الْمُلْكَ وَلَهُ الْحَمْدُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ، لَا إِلَهَ إِلَّا اللهُ وَلَا حَوْلَ وَلَا قُوَّةَ إِلَّا بِاللَّهِ.
3. Súplicas de la mañana y de la tarde
El momento de la súplica matutina es desde el alba hasta la salida del sol, y el momento de la súplica vespertina es desde la oración de la tarde hasta la puesta del sol.
1. Muslim narró, de Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: Quien diga por la mañana y por la tarde انَ اللَّهِ وَبِحَمْدِcien veces, el Día de la Resurrección nadie llegará con algo mejor que él, excepto quien haya recitado la misma súplica o haya recitado más.
2. Muslim narró, de Ibn Mas‘ud, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decía por la tarde:
أَمْسَيْنَا وَأَمْسَى الْمُلْكَ وَالْحَمْدُ لِلَّهِ، لَا إِلَهَ إِلَّا اللَّهَ وَحْدَهُ لا شَريكَ لَهُ، لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ رَبِّ أَسْأَلُكَ غَيْرَ مَا فِي مَلِيهِ اللَّيْلَةِ وَغَيْرَ مَا بَعْدَمَا وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ شَرِّ مَا فِي هَذِهِ
اللَّيْلَةِ وَشَرِّ مَا بَعْدَهَا ، رَبِّ أَعُوذُبِكَ مِنَ الْكَسَلِ وَسُوءِ الْكِبْرِ، رَبِّ أَعُوذُ بِكَ مِنْ عَذَابِ فِي النَّارِ وَعَذَابِ فِي الْقَبْرِ .
«He entrado en la tarde y el reino pertenece a Allah. Alabado sea Allah. No hay otra divinidad sino Allah. Él es Único y no tiene asociado. Suyo es el reino y suya es la alabanza, y Él tiene poder sobre todas las cosas. ¡Oh, mi Señor! Te pido todo el bien de esta noche y el bien que venga después de ella, y busco refugio en Ti contra todo el mal de esta noche y el mal que venga después de ella. ¡Oh, mi Señor! Busco refugio en Ti contra la pereza, la vejez decrépita, el castigo del Infierno y el castigo de la tumba». Por la mañana decía algo semejante.
3. Abu Dawud narró, de Abdullah ibn Habib, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— me dijo: «Di». Yo pregunté: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué debo decir?». Él respondió: «Por la mañana y por la tarde قلمو1. Y recita la sura An-Nas y la sura Al-Falaq. Esto te será suficiente para todo».
4. Abu Dawud narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— enseñaba a sus compañeros: «Por la mañana diréis:
اللهم بك أصْبَحْنَا وَبِكَ أَسْتَيْنَا ، وَبِكَ نَحْيا وبك نموت، وَإِلَيْكَ النشور.
«Oh Allah, por Tu ayuda hemos amanecido, por Tu ayuda hemos anochecido, por Tu ayuda vivimos, por Tu ayuda morimos y hacia Ti será nuestra resurrección».
اللَّهُ بِكَ أَسْسَيْنَا وَبِكَ أَصْبَعْنَا، وَبِكَ نَحْيا وَبِكَ نَمُوتُ وَإِلَيْكَ الْمَصِير :
«Oh Allah, por Tu ayuda hemos anochecido, por Tu ayuda hemos amanecido, por Tu ayuda vivimos, por Tu ayuda morimos y hacia Ti será nuestro regreso».
5. En Sahih al-Bujari se narró de Shaddad ibn Aws —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «El Sayyid al-Istighfar, es decir, la mejor súplica para pedir perdón por los pecados, es:
اللهم أنت ربي لا إله إلا أنت عَلَقْتَنِي وَأَنَا عَبَدُكَ، وَأَنَا عَلَى عَهْدِكَ وَوَعْدِكَ مَا اسْتَطَعْتُ، أَعُوذُ بِكَ مِنْ قَوْ مَا مَنَعَت، أبوء لَكَ بِنِعْمَتِكَ عَلَى، وَأَبُوهُ بِذَنْبِي لِي فَإِنَّهُ لا يَغْفِرُ الذُّنوب إلا أنت .
«Oh Allah, Tú eres mi Señor; no hay ninguna divinidad excepto Tú. Tú me creaste y yo soy Tu siervo. Me esfuerzo, en la medida de mis posibilidades, por cumplir Tu pacto. Busco refugio en Ti del mal resultado de mis propias obras. Reconozco ante Ti Tus bendiciones sobre mí y también reconozco ante Ti mis pecados. Por tanto, perdóname, pues nadie puede perdonar los pecados excepto Tú».
Quien recite esto por la mañana y muera ese día entrará en el Paraíso. Y quien lo recite por la tarde y muera esa misma noche entrará en el Paraíso.
6. Fue narrado en Tirmidhi, por Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—. Abu Bakr as-Siddiq —que Allah esté complacido con él— dijo al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «Enséñame una súplica para recitar por la mañana y por la tarde». El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Di:
اللَّهُ عَالِمِ الْغَيْبِ وَالشَّهَادَةِ فَاطِرِ السَّمَوَاتِ وَالْأَرْضِ، رَبِّ كُلِّ شَيْءٍ وَمَلِيْكَهُ أَشْهَدُ أَنْ لَا إِلَهَ إِلَّا أَنْتَ، أَعُوذُ بِكَ مِنْ قَرْ نَفْسِي وَقَرِّ الشَّيْطَانِ وَعِرَكِهِ، وَأَن تَقْتَرى سُوءًا عَلَى أَنْفُسِنَا أَوْ تَجَرَهُ إِلَى مثلي
«Oh Allah, Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto, Creador de los cielos y de la tierra, Señor y Rey de todas las cosas, doy testimonio de que no hay divinidad excepto Tú. Busco refugio en Ti contra las insinuaciones malignas de mi alma y contra las insinuaciones malignas y las trampas de Satanás. Y busco refugio en Ti para no acarrear un mal desenlace sobre mí mismo ni sobre ningún musulmán».
Esta súplica se recita por la mañana, por la tarde y al acostarse, una vez en la cama. (El hadiz es hasan sahih.)
7. También fue narrado en Tirmidhi, por Uthman ibn Affan —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No hay siervo que recite esta súplica tres veces por la mañana y tres veces por la tarde y, aun así, algo pueda perjudicarlo:
بسم الله الَّذِي لَا يَضُرُّ مَعَ اسْمِهِ شَيْءٌ فِي الْأَرْضِ وَلَا فِي السَّمَاءِ وَهُوَ السَّمِيعُ الْعَلِيمُ .
«En el nombre de Allah, junto a cuyo nombre nada puede causar daño ni en la tierra ni en el cielo, y Él es el Omnioyente, el Omnisciente».
8. También fue narrado en Tirmidhi, por Zawban y otros, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo:
رَضِيتُ بِاللهِ رَبَّا وَبِالْإِسْلَامِ دِينًا، وَبِعَمَلٍ نَبِيًّا
«He aceptado complacido a Allah como Señor, a Muhammad —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— como profeta y al islam como religión. Quien pronuncie esta declaración por la mañana y por la tarde, será responsabilidad de Allah satisfacerlo.»
9. Se narró en Tirmidhi, de Anas —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: Quien diga una vez por la mañana y por la tarde:
اللمَرْ إِنِّي أَصْبَحْتُ أَعْمِدُكَ وَأَحْمِلُ حَمَلَةَ عَرْشِكَ وَمَلَائِكَتِكَ وَجَمِيعَ خَلْقِكَ أَنَّكَ أَنْتَ اللَّهَ لَا إِلَهَ إِلَّا أَنْتَ وَحْدَكَ لا شَرِيكَ لَكَ، وَأَنْ مُحَمَّدًا عَبْدُكَ وَرَسُولُكَ .
«¡Oh Allah! Te tomo como testigo, tomo como testigos a los portadores de Tu Trono, a Tus ángeles y a toda Tu creación, de que Tú eres Allah; no hay otra divinidad excepto Tú. Eres Uno, no tienes asociado alguno, y Muhammad es Tu siervo y Tu Mensajero.» Allah lo liberará de una cuarta parte del Infierno. Quien pronuncie esta declaración dos veces, Allah lo liberará de la mitad del Infierno; quien la pronuncie tres veces, Allah lo liberará de sus tres cuartas partes; y quien la pronuncie cuatro veces, Allah lo liberará por completo del Infierno.
10. Se narró en Abu Dawud, de Abdullah ibn Ghanam, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo:
الله مَا أَصْبَحَ بي مِنْ نِعْمَةٍ أَوْ بِأَحَدٍ مِنْ خَلْقِكَ فَيَنَّكَ وَحدَكَ لا فَرِيكَ لَكَ، لَكَ الْحَمْدُ وَلَكَ الفكر .
«¡Oh Allah! Cualquier bendición que yo o cualquiera de Tus criaturas haya recibido esta mañana, la hemos recibido únicamente de Ti. No tienes asociado alguno; a Ti pertenece toda alabanza y a Ti pertenece toda gratitud.» Quien diga estas palabras por la mañana habrá podido agradecer a Allah por ese día; y, de igual manera, quien las diga por la tarde habrá podido agradecer a Allah por esa noche.
11. Según una narración de Ibn Umar, transmitida por Abu Dawud, Tirmidhi, Nasa’i, Ibn Mayah y al-Hakim, la súplica que el Mensajero de Allah ﷺ nunca dejaba de recitar por la mañana y por la tarde era:
اللَّهُمَّ إِنِّي أَسْأَلُكَ الْعَافِيَةِ فِي الدُّنْيَا وَالْآخِرَةِ ، اللهمَّ إِنِّي أَسْأَلُكَ الْعَفْوَ وَالْعَافِيَةَ فِي دِينِي وَدُنْيَايَ وَأَهْلِى وَمَالِي، اللهم استر عوراتي وآمن روعاتي، اللهم احْفَظْنِي مِن بَيْنِ يَدَيَّ وَمِنْ خلفي وعن يميني وعن شمالي
ومن فوقي، وأعوذ بعظمَتِكَ أن أغتال من تحتي.
«¡Oh Allah! Te pido paz y seguridad en este mundo y en el Más Allá. ¡Oh Allah! Te pido perdón y seguridad para mi religión, mi vida mundana, mi familia y mis bienes. ¡Oh Allah! Cubre mis asuntos privados y protege mi autoridad. ¡Oh Allah! Protégeme por delante, por detrás, por la derecha, por la izquierda y por encima de mí. Y busco refugio en Tu grandeza para que no sea tragado por la tierra desde debajo de mí».
12. Abd al-Rahmán ibn Abu Bakra le dijo a su padre: «Padre, te oigo recitar tres veces cada mañana y tres veces cada tarde:
اللَّهُ عَافِنِي فِي بَدَنِي، اللَّهُ عَافِنِي فِي سَعِي، اللهُ عَافِنِي فِي بَصْرِي، لَا إِلَهَ إِلَّا أَنْتَ.
«¡Oh Allah! Concédeme seguridad en mi cuerpo; concédeme seguridad en mis oídos; concédeme seguridad en mis ojos. No hay otra divinidad sino Tú».
Abu Bakra dijo: «Oí al Mensajero ﷺ recitar estas súplicas. Por eso me gusta seguir su Sunna». —Abu Dawud.
Ibn al-Sunnī también narró, por Ibn Abbās —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien diga tres veces por la mañana y por la tarde:»
اللَّهُمَّ إِنِّي أَصْبَحْتُ مِنْكَ فِي نِعْمَةٍ وَعَافِيَةٍ وَسِتْرٍ، فَاتِيرٌ نِعْمَتَكَ عَلَيَّ وَعَافِيَتَكَ وَسِتْرَكَ فِي الدُّنْيَا والأخيرة.
«¡Oh Allah! He recibido Tu bendición, Tu protección y Tu cobertura. Así pues, completa sobre mí Tu bendición, Tu protección y Tu cobertura en este mundo y en el Más Allá». Allah asume la responsabilidad de completar para él estas cosas. Y Anas —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Acaso no puede alguno de vosotros ser como Abū Zamzam?». La gente preguntó: «¡Oh Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—!, ¿quién es Abū Zamzam?». El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cada mañana decía:»
اللَّهم وَمَبْتُ نَفْسِي وَعِرْضِي لَكَ.
«¡Oh Allah! Te encomiendo mi vida y mi honor».
Después, no insultaba a quien lo insultaba; no oprimía a quien lo oprimía, ni golpeaba a quien lo golpeaba. Y Abū al-Dardā —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien diga siete veces cada mañana y cada tarde:»
حَسْبِيَ اللَّهُ لَا إِلَهَ إِلَّا هُوَ عَلَيْهِ تَوَكَّلْتُ، وَهُوَ رَبُّ الْعَرْشِ الْعَظِيمِ
«Allah me basta; no hay divinidad excepto Él. En Él he depositado mi confianza. Él es el Señor del Trono inmenso y grandioso», Allah le bastará para satisfacer todas sus necesidades en este mundo y en el Más Allá.
Talq bin Habib dijo: Un hombre se presentó ante Abu Darda y le dijo: «¡Oh, Abu Darda! Tu casa se ha incendiado». Abu Darda —que Dios esté complacido con él— respondió: «No se ha incendiado. Dios no permitiría que sucediera algo así. Aprendí del Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz— algunas súplicas. Quien las recite al comienzo del día no sufrirá ninguna calamidad hasta el anochecer; y quien las recite al final del día no sufrirá ninguna calamidad hasta la mañana». Esa súplica es:
اللهم أنت رَبِّي لَا إِلَهَ إِلَّا أَنْتَ، وَعَلَيْكَ تَوَكَّلْت وَأَنْتَ رَبِّ الْعَرْشِ الْعَظِيرِ، مَا شَاءَ اللَّهُ كَانَ، ومَا لَمْ يَهَا لَمْ يَكُن، لا حَوْلَ وَلَا قُوَّةَ إِلَّا بِالله العلي العظيم، أَعْلَمُ أَنَّ اللَّهَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ وَأَنَّ اللَّهَ قَدْ أَحَاطَ بِكُلِّ شَيْءٍ عِلْمًا،
اللهم إنِّي أَعُوذُبِكَ مِنْ هَر نَفْسِي، وَمِنْ شَرِّ كُلِّ دَابَّةٍ أَنْتَ أَمِنْ بنَاصِيَتِها ، إن ربي على صراط مستقيم.
«¡Oh, Dios! Tú eres mi Señor; no hay otra divinidad sino Tú. En Ti deposito mi confianza. Tú eres el Señor del Trono sublime. Lo que Dios quiere sucede, y lo que no quiere no sucede. No hay fuerza ni poder sino con la ayuda de Dios, el Altísimo. Sé que Dios tiene poder sobre todas las cosas y que Dios conoce todas las cosas. ¡Oh, Dios! Me refugio en Ti del mal de las insinuaciones de mi alma y del daño de toda criatura que Tú tienes bajo Tu control. Ciertamente, mi Señor guía por el camino recto».
En algunas narraciones se relata que Abu Darda dijo: «Venid conmigo». Entonces él y sus compañeros partieron y llegaron a su casa. Vieron que todo lo que había alrededor de la casa se había quemado y quedado destruido, mientras que a su casa no le había ocurrido nada.
4. Súplicas para distintos momentos y ocasiones
Súplica para dormir:
1. Al-Bujari narró, de Hudhayfa y Abu Dharr —que Dios esté complacido con ellos—, que cuando el Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz— se acostaba en su lecho, decía:
بِاسْمِكَ اللهم احيا وأموت .
«¡Oh, Allah! En Tu nombre vivimos y morimos». Y cuando se despertaba, decía:
الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي أَحْيَانًا بَعْدَ مَا أَمَاتَنَا وَإِلَيْهِ النُّعُورُ .
«Alabado sea Allah, Quien nos devolvió la vida después de habernos dado la muerte, y hacia Él es el retorno». Su costumbre era dormir colocando la mano derecha debajo de la mejilla, y decía tres veces:
الله فنِي عَنْ أَبَكَ يَوْمَ تَبْعَثُ عِبَادَكَ .
«¡Oh, Allah! Protégeme de Tu castigo el día en que resucites a Tus siervos». También decía:
الله رَبِّ السَّمَوَاتِ وَرَبِّ الْأَرْضِ وَرَبِّ الْعَرْشِ الْعَظِيرِ، رَبَّنَا وَرَبِّ كُلِّ شَيْءٍ، فَالِقَ الْحَبِّ وَالنَّوى مُنْزِلَ التَّوْرَاةِ وَالْإِنْجِيلِ وَالْقُرْآنِ، أَعُوذُ بِكَ مِنْ شَرِكُل ذِي مَنْ أَنْتَ أَخِلٌ بِنَاصِيَتِهِ، أَنْتَ الْأَوَّلُ فَلَيْسَ قَبْلَكَ شَيْءٌ، وَأَنْتَ الْأَخِرُ فَلَيْسَ
بَعْدَكَ شَيْءٌ، وَأَنْتَ الظَّاهِرُ فَلَيْسَ فَوْقَكَ في وأَنْتَ الْبَاطِنُ فَلَيْسَ دُونَكَ شَيْءٌ، أَقْضِ عَنَّا الدِّينَ وَأَغْنِنَا مِنَ الْفَقْرِ .
«¡Oh, Allah, Señor de los cielos, de la tierra y del Gran Trono; nuestro Señor y Señor de todas las cosas; Quien hace germinar las semillas; Quien hizo descender la Torá, el Evangelio y el Corán! Busco refugio en Ti del mal de todo malhechor que está bajo Tu dominio. Tú eres el Primero: nada existía antes de Ti. Tú eres el Último: nada existirá después de Ti. Tú eres el Victorioso: nada está por encima de Ti. Tú eres el Oculto: nada está más allá de Ti. Paga nuestras deudas y líbranos de la pobreza». También decía:
الحَمدُ لِلَّهِ الَّذِي أَطْعَمَنَا وَسَقَانَا وَكَفَانَا ، وَأَوَانَا ، فَكَمْ، مِن لَا كَانِي وَلَا مُؤْوِي.
«Alabado sea Allah, Quien nos alimenta, nos da de beber, nos basta y nos da refugio. Pues hay muchos que no tienen quien les dé refugio ni quien les baste».
Cada noche, cuando se acostaba, juntaba las palmas de sus manos, recitaba las suras Al-Ikhlas, An-Nas y Al-Falaq, y soplaba sobre ellas. Luego se frotaba el cuerpo con ambas manos tanto como podía: primero la cabeza y el rostro, y después la parte frontal del cuerpo; lo hacía tres veces.
Ordenaba a quien se acostara que recitara esta súplica: «¡Oh, Señor mío! En Tu nombre coloco mi cuerpo en la cama y en Tu nombre lo levantaré. Si conservas mi alma, ten misericordia de ella; y si la tomas, consérvala con aquello con lo que conservas a Tus siervos virtuosos». Le dijo a Fátima —que Allah esté complacido con ella—: «Di treinta y tres veces Subhanallah, treinta y tres veces Alhamdulillah y treinta y cuatro veces Allahu Akbar». También recomendaba recitar Ayat al-Kursi y decía: «A quien la recite, Allah le asigna continuamente un guardián».
Le dijo a Al-Bara —que Allah esté complacido con él—: «Cuando vayas a acostarte, haz la ablución como para la oración; luego acuéstate sobre tu lado derecho y di:
اللهم أَسْلَمْتُ نَفْسِي إِلَيْكَ وَوَجْهت وجهي إليك ، وفوضت أمري إِلَيْكَ، وَأَلْجَأْبَ ظَهْرِي إِلَيْكَ رغبَةً وَرَهْبَةً إِلَيْكَ، لا مَلْهَا وَلَا مَنهي مِنْكَ إِلَّا إِلَيْكَ، أَمَنتُ بِكِتَابِكَ الَّذِي أَنْزَلْتَ وَنَبِيِّكَ الَّذِي أَرْسَلْت .
«¡Oh, Allah! Me someto a Ti, vuelvo mi rostro hacia Ti y encomiendo todos mis asuntos a Ti. Apoyo mi espalda en Ti, con temor y esperanza en Ti. No hay refugio ni lugar de salvación de Ti sino en Ti. Creo en el Libro que has hecho descender y en el Mensajero que has enviado». Luego dijo: «Si mueres después de esto, morirás siguiendo el islam, y convierte estas palabras en tus últimas palabras».
Súplica al despertar del sueño: el Mensajero de Allah (s. a. s.) ordenó a quien se despierta del sueño recitar esta súplica:
الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي رَدْ عَلَى رُوحِي، وَعَافَانِي فِي جَسَدِي، وَأَذِنَ لِي بِذِكْرِهِ .
«Toda alabanza pertenece a Allah, Quien me ha devuelto el alma, ha mantenido sano mi cuerpo y me ha permitido y dado la capacidad de recordarlo». Él mismo, al despertar del sueño, decía:
لَا إِلَهَ إِلَّا أَنْتَ سُبْحَانَكَ اللَّه اسْتَغْفِرُكَ لِذَنْبِي، وَأَسْأَلُكَ رَحْمَتَكَ، اللهم زِدْنِي عِلْمًا، وَلَا تُنع قَلْبِي بَعْدَ إِذْ هَدَيْتَنِي، وَهَبْ لِي مِنْ لَدُنْكَ رَحْمَةً إِنَّكَ أَنْتَ الْوَهَّابُ .
«No hay otra divinidad sino Tú. Gloria a Ti. ¡Oh, Allah! Te pido perdón por mis pecados. Anhelo Tu misericordia. ¡Oh, Allah! Aumenta mi conocimiento y, puesto que me has guiado por el camino recto, no permitas que mi corazón se desvíe nuevamente. Concédeme misericordia de Tu parte. Ciertamente, Tú eres el Magnánimo Dador».
Se ha transmitido por una cadena auténtica que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: quien se despierta durante la noche y ya no puede volver a dormir, sino que se da vueltas de un lado a otro, si dice y después dice:
لا إِلَهَ إِلَّا اللهُ وَحْدَهُ لَا شَرِيكَ لَهُ، لَهُ الْمُلْكَ، وَلَهُ الْحَمْدُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ الْحَمْدُ لِلَّهِ وَسُبْحَانَ اللهِ، وَلَا إِلهَ إِلَّا اللهِ، وَالله أَكْبَر، وَلَا حَوْلَ وَلا قُوَّةَ إِلَّا بِاللَّهِ اللَّهُ اغْفِرْ لِي ، أَوْ دَعَا، استجيب لَهُ، فَإِن تَوَمَا وَصَلَّى قَبِلَت
سَلَاتُهُ .
«¡Oh Allah, perdóname!», o bien hace otra súplica, y esta será aceptada. Y si realiza la ablución y ora, su oración será aceptada.
Súplica para el insomnio, el pánico y el miedo: Amr ibn Shuayb narró de su padre, y este de su abuelo, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando alguno de vosotros sienta miedo mientras duerme, que diga:
أعُوذُ بِكَلِمَاتِ اللهِ التَّامَّاتِ مِنْ غَضَبِهِ وَعِقَابِهِ وَشَرِّ عِبَادِهِ، وَمِنْ هَمَزَاتِ الشَّيَاطِينِ.
«Busco refugio en las palabras perfectas de Allah contra Su ira, Su castigo, el mal de Sus siervos, las instigaciones de los demonios y su presencia junto a mí». Entonces nada podrá dañarlo. Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, enseñaba esto a sus hijos adultos, y lo escribía en un amuleto y lo colgaba del cuello de los menores. Cuando Jálid ibn al-Walid, que Allah esté complacido con él, padeció insomnio, el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, le dijo: «¿Quieres que te enseñe unas palabras que, si las dices, te harán dormir? Dirás:
اللهم رب السموات السبع وما أظلت، ورَبُّ الْأَرْضِينَ وَمَا أقلت، وَرَبِّ الشَّيَاطِينَ وَمَا أَضَلَّ كُن لِي جَارًا مِن شَرِّ خَلْقِكَ كُلِّهِ جَمِيعًا. أن يفرط عَلَى أَحَد مِنهُ، أَوْ أَن يَبْغِي عَلَيَّ، عَنْ جَارَكَ وَجَلَّ ثَنَاؤُكَ وَلَا إِلَهَ غَيْرُكَ .
«¡Oh Allah, Señor de los siete cielos y de cuanto hay en ellos, Señor de las tierras y de cuanto hay en ellas, protégeme del mal y del daño de todas Tus criaturas, para que ninguna de ellas pueda excederse contra mí ni agredirme! Tu protección es poderosa, Tu alabanza es gloriosa y no hay divinidad excepto Tú». Al-Tabarani. Al-Tabarani e Ibn al-Sunni narraron de al-Bara ibn Azib, que Allah esté complacido con él, que un hombre acudió al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y le expuso que padecía miedo debido a la soledad. Él le dijo: «Recitarás:
سُبْحَانَ اللَّهَ الْمَلِكِ الْقُدُّوسُ رَبِّ الْمَلَائِكَةِ والرُّوحِ، جَلَلْت السَّمَوَاتِ وَالْأَرْضِ بِالْعِزَّةِ وَالْجَبَرُوتِ .
«Glorifico y declaro la santidad de Allah, el Gran Rey, Señor de los ángeles y de Gabriel; Tú has exaltado los cielos y la tierra con poder y fuerza». Después de que el hombre pronunció estas palabras, Allah apartó su miedo.
Al tener un mal sueño: Se narró de Yabir, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando alguno de vosotros vea un sueño que le desagrada, que escupa ligeramente tres veces hacia su izquierda y diga: عوذ بِاللَّهِ مِنَ الشَّيْطَانِ الرَّحِيم )Busco refugio en Allah contra Satanás) y cambie de lado para dormir. —Muslim, Abu Dawud, an-Nasa’i e Ibn Mayah.
Se narró de Abu Sa‘id al-Judri, que Allah esté complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él: «Cuando alguno de vosotros vea un sueño que le agrada, es un sueño mostrado por Allah. Por ello, debe alabar y agradecer a Allah, y debe contarlo. Pero si ve un sueño desagradable y que le disgusta, es un sueño mostrado por Satanás. Debe buscar refugio en Allah contra sus malas consecuencias y no contárselo a nadie. Así, ese sueño no le causará ningún daño». —Tirmidhi.
Súplica al ponerse la ropa: Ibn as-Sunni narró que, cuando el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se ponía una prenda, una camisa, un manto o un turbante, decía:
الله إلى أَسْأَلُكَ مِنْ غَيْرِهِ وَخَيْرِ مَا هُوَلَهُ. وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ قَرْهِ وَقَرْ مَا هُوَلَهُ .
«¡Oh Allah! Te pido el bien de esta vestimenta y de quien la posee, y busco refugio en Ti contra el mal de esta vestimenta y de quien la posee».
Se narró de Ibn Anas, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Quien se ponga una prenda nueva y luego diga:
الحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي كَسَانِي عَذَا وَرَزَقَنِيهِ مِنْ غَيْرِ حَوْلِ مِنِّي وَلَا قُوَّة .
«Todas las alabanzas pertenecen a Allah, Quien me la vistió y me la concedió, aunque yo no tenía poder ni capacidad para obtenerla». Allah le perdona sus pecados anteriores. Asimismo, es recomendable decir «Bismillah», pues toda acción que se inicia sin decir «Bismillah» es defectuosa.
Súplica al ponerse una prenda nueva: Abu Saíd al-Judrí, que Allah esté complacido con él, dijo: Cada vez que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, compraba una prenda nueva, le daba un nombre según la prenda, como turbante, camisa o manto.
Luego decía:
الله لَكَ الْحَمْدُ أَنتَ كَسَوْتَنِيْهِ، أَسْأَلُكَ غيرَهُ وَخَيْرَ مَا صَنَعَ لَهُ وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ شَرِهِ وَشَرِّ مَا صُنعَ لَهُ.
«¡Oh, Allah! Tuya es la alabanza por haberme vestido con ella. Te pido el bien de ella y el bien para el propósito para el que fue hecha, y busco refugio en Ti contra su mal y el mal para el propósito para el que fue hecha. —Abu Dawud, al-Tirmidhi.
Al-Tirmidhi narró de Umar, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: Quien se ponga una prenda nueva
الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي كَسَانِي مَا أَوَارِي بِهِ مَوْرَتِي وَأَتَعْمَلْ بِهِ فِي حَيَاتِي :
«Toda alabanza pertenece a Allah, que me ha vestido con esta prenda para cubrir las partes privadas de mi cuerpo y para embellecer mi vida», y luego dona la prenda vieja. Permanecerá bajo la protección y custodia de Allah, y será considerado como alguien que está en el camino de Allah, tanto en vida como después de la muerte.
Lo que se dice al ver a alguien con una prenda nueva: Se ha narrado en un hadiz auténtico que, después de que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, vistiera a Umm Jálid con un manto negro, le dijo: «Úsalo hasta que se desgaste». Y los compañeros decían: «A quien usa una prenda hasta desgastarla, Allah le concede una prenda nueva».
El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, al ver a Umar, que Allah esté complacido con él, vestido con una prenda nueva, le dijo: «Ponte ropa nueva, vive de manera digna y muere como mártir y afortunado». —Ibn Máyah, Ibn al-Sunní.
Súplica al quitarse la ropa: Ibn al-Sunní narró de Anas, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: Cuando el hijo de Adán se disponga a quitarse la ropa, para ocultar las partes privadas de su cuerpo de la mirada de los genios, debe decir: يشرِ اللهِ الَّذِي لَا إِلَهَ إِلَّا مَوَ«En el nombre de Allah, aparte de quien no existe ninguna divinidad».
Súplica al salir de casa: Abu Dawud narró de Anas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando salga de casa, quien diga:
بسْمِ اللهِ تَوَكَّلْتُ عَلَى اللَّهِ، وَلَا حَوْلَ وَلَا قُوَّةَ إِلَّا بِاللَّهِ .
«Comienzo en el nombre de Allah, confío en Allah y no hay fuerza ni poder salvo en Allah». Se le dice: «Allah es suficiente para ti; se te ha concedido protección y has sido guiado por el camino recto». Entonces Satanás se aparta de él, y un demonio le dice a otro: «¿Cómo se puede extraviar a aquel para quien Allah mismo es suficiente, que ha sido guiado por el camino recto y al que se le ha concedido protección?»
Anas —que Allah esté complacido con él— narró en el Musnad de Ahmad esta súplica para salir de casa:
يسر الله أمنت باللهِ، اعْتَصَمْ بِاللَّهِ تَوَكَّلْتُ عَلَى اللهِ لَا حَوْلَ وَلَا قُوَّةَ إِلَّا بِاللهِ .
«Salgo en el nombre de Allah, creo en Allah, me aferro a Allah, confío en Allah y no hay fuerza ni poder salvo en Allah.
Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Mayah narraron de Umm Salama —que Allah esté complacido con ella— que ella dijo: «Cada vez que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— salía de mi casa, levantaba la mirada hacia el cielo y decía:
الله إِنِّي أَعُوذُ بِكَ أَنْ أَهلُ أَوْ أَمَل أَوْ أَزِلَ أَوْ أَزَلْ، أَوْ أَعْلِمَ أَوْ أَعْلَى، أَوْ أَجمَل أَوْ يُعْمَلْ عَلَى .
«¡Oh, Allah! Busco refugio en Ti para no extraviar a nadie ni ser extraviado por nadie; para no hacer tropezar a nadie ni ser hecho tropezar por nadie; para no oprimir a nadie ni ser oprimido por nadie; para no tratar a nadie de manera indecorosa ni ser tratado indecorosamente por nadie».
La súplica al entrar en casa: se narra en Sahih Muslim que Yabir, que Allah esté complacido con él, dijo: Oí al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir: «Cuando una persona recuerda a Allah al entrar en su casa y al comer, Satanás dice a sus secuaces: “Aquí no tenéis dónde pasar la noche ni cena”. Pero cuando no recuerda a Allah al entrar en su casa, Satanás dice a sus secuaces: “Podéis pasar aquí la noche”. Y si no recuerda a Allah al comer, Satanás dice: “Podéis pasar aquí la noche y también tendréis comida”».
Se narró de Malik al-Ash‘ari, que Allah esté complacido con él, en Sunan Abi Dawud que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando alguien entra en su casa, debe decir:
الله إِلى أَسْأَلُكَ غَيْرَ الْمَوْلعِ وَغَيْرَ الْمَخْرج، بِسْمِ اللهِ وَلَعْنَا وَبِسْرِ اللَّهِ خَرَجْنَا وَعَلَى اللَّهِ ربنا توكلنا .
«¡Oh, Allah! Te pido la mejor entrada y la mejor salida. En el nombre de Allah entro y en el nombre de Allah salgo, y en nuestro Señor Allah deposito mi confianza». Después, saludará a su familia.
Anas, que Allah esté complacido con él, dijo en al-Tirmidhi: el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, me dijo: «¡Hijo mío! Cuando vayas con tu familia, salúdalos. Esto será una bendición para ti y para los habitantes de tu casa».
Qué decir cuando ocurre algo feliz: cuando veas que ocurre algo feliz en tus bienes o entre tus hijos, dirás: (مَا شَاءَ اللَّهُ لَا قُوَّةَ إِلَّا بِال) «Allah ha querido que así sea. No hay poder alguno salvo en Allah». Entonces no verá que les ocurra nada desagradable. Y si ve algo desagradable, dirá: (الْحَمْدُ لِلَّهِ عَلَى كُلِّ مالِ) «Alabado sea Allah en toda circunstancia». Allah dijo: «Cuando entraste en tu jardín, ¿por qué no dijiste: “Lo que Allah ha querido ha sucedido. No hay poder alguno salvo con la ayuda de Allah”?»
Se narró de Anas, que Allah esté complacido con él, en Ibn al-Sunni que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando Allah concede a un siervo una bendición relacionada con su familia, sus bienes o sus hijos, si dice: (مَا شَاءَ اللَّهُ لَا تَوْةَ) «Allah ha querido que así sea. No hay poder alguno salvo en Allah», no verá que le sobrevenga calamidad alguna, excepto la muerte». También se narró de Anas, que Allah esté complacido con él, que cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, veía algo alegre, decía:
الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي بِنِعْمَتِهِ تَيْرٌ الصالحات
«Toda alabanza pertenece a Allah, por cuya gracia se completan todas las buenas obras». Y cuando veía algo doloroso, decía:
الْمَدُ لِلَّهِ عَلَى كُلِّ حَالٍ
«En toda circunstancia, las gracias y alabanzas pertenecen a Allah». Ibn Mājah.
Lo que se dice al mirar el rostro en el espejo. Se narró de Ali (que Allah esté complacido con él) que, cuando el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) miraba en el espejo, decía:
الْحَمْدُ لِلَّهِ اللَّهُ كَمَا حَسَنْتَ خَلْقِي نَحَسَنَ خَلْقِي .
«Toda alabanza pertenece a Allah. ¡Oh, Allah! Así como has embellecido mi rostro, embellece también mi carácter y conducta».
Se narró de Anas (que Allah esté complacido con él): al mirarse en el espejo, el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decía:
الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي سَوَّى خَلْقِي فَعَدَّ لَهُ ، وَكَرَّمَ سُورَة وَجْمِي فَحَسْنَهَا، وَجَعَلَنِي مِنَ الْمُسْلِمِينَ .
«Todas las alabanzas pertenecen a Allah, quien ha hecho armoniosa la constitución de mi cuerpo, ha embellecido y honrado mi rostro, y me ha incluido entre los musulmanes.
Lo que se dice al ver a una persona afligida: At-Tirmidhi narró, de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: “Quien vea a una persona afligida y diga lo siguiente, no sufrirá esa calamidad:”
الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي عَافَانِي مِمَّا ابْتَلَاكَ بِهِ، وَفَضْلَنِي عَلَى كَثِيرٍ مِنْ خَلَقَ تَفْضِيلاً،
«Todas las alabanzas pertenecen a Allah, quien me ha protegido de la calamidad que te ha afligido y me ha favorecido sobre muchas de Sus criaturas».
An-Nawawi dijo, y los eruditos dijeron: Esta súplica debe pronunciarse en secreto, de modo que solo uno mismo la escuche, y no debe permitirse que la persona afligida la oiga, para que no se sienta herida. Sin embargo, si su calamidad es el castigo por algún delito o se debe a un acto pecaminoso, y no existe posibilidad de que escucharla le cause algún inconveniente, se le puede hacer oír.
Lo que se dice al oír el canto del gallo, el rebuzno del burro y el ladrido del perro: Al-Bujari y Muslim narraron, de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando oigáis el rebuzno de un burro, buscad refugio en Allah contra Satanás, pues ha visto a Satanás. Y cuando oigáis el canto de un gallo, pedid a Allah Su favor, pues ha visto a un ángel». En un hadiz de Abu Dawud se dice: «Cuando oigáis por la noche el ladrido de perros conocidos y el rebuzno de los burros, buscad refugio en Allah de ellos, pues ellos ven lo que vosotros no veis».
Lo que se dice durante el viento y las tormentas: Abu Dawud narró, de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «El viento procede de la misericordia de Allah, pero puede traer misericordia o castigo. Por ello, cuando lo veáis soplar, no lo insultéis. Pedid a Allah su beneficio y buscad refugio en Allah de su perjuicio».
En Sahih Muslim se narró, de Aisha, que Allah esté complacido con ella, que cuando soplaba una tormenta, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decía:
الله إِنِّي أَسْأَلُكَ خَيْرَهَا وَخَيْرَ مَا فِيهَا وَخَيْرَ مَا أَرْسَلَت بِهِ، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ قَوْمًا وَهَرَ مَا أَرْسَلَتْ بِهِ.
«¡Oh, Alá! Te pido su beneficio, el beneficio que hay en él y el beneficio para el cual lo enviaste. Y busco refugio en Ti de su mal. Busco refugio en Ti del mal para el cual lo enviaste.
Qué decir al oír el rugido de las nubes
Ibn Umar (que Alá esté complacido con él), según relata at-Tirmidhi, dijo que cuando el Mensajero de Alá oía el rugido de las nubes y el estruendo de los truenos, decía:اللَّهم لَا تَقْتُلْنَا بِغَضَبِكَ وَلا تُمْلِكْنَا بِعَذَابِكَ، وَعَافِنَا قَبْلَ ذَلِكَ . «¡Oh, Alá! No nos destruyas con Tu ira, no nos destruyas con Tu castigo y danos seguridad antes de eso.
La súplica para ver la luna nueva
At-Tabarani relata, citando a Abdullah ibn Umar (que Alá esté complacido con él), que cuando el Mensajero de Alá veía la luna nueva, decía:
الله أكبر، اللهم أَمِلَّهُ عَلَيْنَا بِالأمن والإِيمَانِ، وَالسَّلَامَةِ وَالْإِسْلامِ، وَالتَّوْفِيقِ لِمَا تُحِب وترسى رَبَّنَا وَرَبُّكَ الله .
«¡Alá es el más grande! ¡Oh, Alá!, haz que esta luna nueva sea para nosotros una fuente de seguridad, fe, paz e islam, y de inspiración para realizar aquello que Te complace. (Oh, luna nueva), nuestro Señor y tu Señor es Alá.
Abu Dawud relata, citando a Qatadah, que cuando el Mensajero de Alá veía la luna nueva, decía:
هلالُ خَيْرٍ وَرُهْ حِلَالُ خَيْرٍ وَرُهُ، أَمَنْتُ بِاللَّهِ الَّذِي خَلَقَكَ .
Esta es la luna nueva de bienestar y guía, esta es la luna nueva de bienestar y guía. Hemos creído en Aquel que te creó», tres veces. Luego decía:
الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي ذَهَبَ بِشَمْرٍ كَذَا وَجَاءَ بِشَمْرٍ كَلَّا …
«Alabado sea Allah, que se llevó tal mes y trajo tal otro».
Lo que se debe decir ante una calamidad grave, una crisis, la preocupación y los desastres:
1. Al-Bujari y Muslim narran, de Ibn Abbás —que Allah esté complacido con él—, que cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se encontraba afligido por una calamidad, una desgracia o una preocupación, decía:
لَا إِلَهَ إِلَّا اللهُ الْعَظِيمُ الْحَلِيمُ، لا إله إلا الله رب العرش العظيم، لا إلهَ الْأَرَبُّ السَّمَوَاتِ ورب الأرضِ، وَرَبُّ الْعَرْشِ الْكَرِيمِ.
«No hay otra divinidad excepto Allah, el Magnánimo, el Indulgente. No hay otra divinidad excepto Allah, Señor del Trono Magnífico. No hay otra divinidad excepto Allah, Señor de los cielos y de la tierra y Señor del Trono Magnífico».
2. Se narró de Hasan (que Allah esté complacido con él) en al-Tirmidhi que, cuando el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se enfrentaba a una calamidad difícil, una crisis o un asunto de extrema urgencia, decía:
يَا مَنْ يَا قَيُّومُ بِرَحْمَتِكَ أَسْتَغِيه .
«¡Oh, Viviente! ¡Oh, Subsistente! Busco ayuda y liberación por medio de Tu misericordia».
3. Se narró de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) en al-Tirmidhi que, cuando el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se enfrentaba a una crisis difícil, levantaba la cabeza hacia el cielo y decía:
سبحان الله العظيم. يَا حَيُّ يَا قَيُّومُ .
Y cuando suplicaba con gran humildad y fervor, decía:
4. Se narró de Abu Bakr (que Allah esté complacido con él) en Abu Dawud que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «La persona afligida debe suplicar diciendo:
اللَّه رَحْمَتَكَ أَرْجُو، فَلَا تَكِلْنِي إِلى نَفْسِي طَرْفَةَ عَيْنِ، وَأَصْلِحْ لِي مَانِي كُلَّهُ، لَا إِلَهَ إِلَّا أَنْتَ.
«Oh Allah, espero Tu misericordia; no me abandones a mí mismo ni siquiera por un instante. Cambia todas mis dificultades. No hay otro que pueda socorrerme excepto Tú».
5. Abu Dawud narró de Asma bint Umays —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «¿Quieres que te enseñe unas palabras que recitarás en momentos de preocupación?»
اللَّهُ اللَّهُ رَبِّي لَا أَمْرِكَ بِهِ عَيْنًا .
«Allah, Allah, Él es mi Señor; no asociaré a nadie con Él». Repetirá esto siete veces.
6. At-Tirmidhi narró de Sa‘d ibn Abi Waqqas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «El que estuvo en el vientre del pez —el profeta Jonás, la paz sea con él—, cuando se encontraba dentro del vientre del pez, suplicó:
لا إلهَ إِلَّا أَنتَ سُبْحَانَكَ إِلى كُنتُ مِنَ الظَّالِمِينَ .
«No hay otro que pueda socorrerme excepto Tú. ¡Gloria a Ti! Yo fui de los injustos». Nunca ocurrió que alguien hiciera esta súplica y no fuera aceptada. En otra narración se dice: «Conozco una súplica que, si la pronuncia cualquier persona afligida y angustiada, Allah ciertamente la liberará de esa aflicción. Es la súplica de mi hermano Jonás —la paz sea con él—».
7. Ahmad e Ibn Hibban narraron de Ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Si un siervo se ve afectado por alguna preocupación y dice:
الله إِنِّي عَبْدُكَ ابْن عَبْدِكَ ابْن أُمَتِكَ نَاصِيَتِي بِيَدِكَ، مَاضٍ فِي حُكْمُكَ، عَدْلٌ فِي قَضَاؤُكَ، أسألك بكل اسم هو لك سميت بِهِ نَفْسَكَ، أَوْ أَنْزَلْتَهُ فِي كِتَابِكَ، أَوْ عَلَيْتَهُ أَحَدًا مِنْ خَلْقِكَ، أَوْ استاثرت بِهِ فِي عِلْمِ الْغَيْبِ عِنْدَكَ،
أَن تَجْعَلَ الْقُرْآن ربيع قلبي، وَنُورَ صَدْرِي وَجَلاءَ حُزْنِي و ذهاب هیں.
¡Oh, Allah! Soy Tu siervo, hijo de Tu siervo y de Tu sierva; mi frente está postrada ante Ti y Tu decreto se cumple en mí. Tu juicio es completamente justo. Te suplico por cada uno de Tus nombres: por el nombre con el que Te has nombrado, el que has revelado en Tu Libro, el que has enseñado a alguna de Tus criaturas o el que has reservado para Ti en el conocimiento de lo oculto. Haz del Corán la primavera de mi corazón, la luz de mi pecho, el medio para disipar mis preocupaciones y la solución de mis problemas». Entonces Allah aliviará su tristeza y sus preocupaciones, y las reemplazará por alegría.
Lo que se debe decir al enfrentarse al enemigo y al temor de un gobernante
Abū Dāwūd y al-Nasāʾī narraron de Abū Mūsā —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, cuando temía que alguien le causara daño, decía:
اللهم إِنَّا نَجْعَلُكَ فِي نَصُورِهِمْ، ونعوذ بك من شرورهم :
«¡Oh, Allah! Te ponemos ante ellos y buscamos refugio en Ti contra su mal.»
Ibn al-Sunnī narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, al emprender una expedición militar, dijo:
يَا مَالِكَ يَوْمِ الدِّينِ إِيَّاكَ أَعْبُدُ وَإِيَّاكَ أَسْتَعِينُ .
«¡Oh, Dueño del Día del Juicio! Solo a Ti adoramos y solo a Ti pedimos ayuda». Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: «Después vi que los ángeles mataban a la gente por delante y por detrás».
Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando temas a un gobernante o a cualquier otra persona, di:»
لَا إِلَهَ إِلَّا الْعَلِيمُ الْكَرِيرُ، سُبْحَانَ اللهِ رَبِّي سُبْحَانَ اللهِ رَبِّ السَّمَوَاتِ السَّبْع وَرَبِّ الْعَرْه العظيم، لا إلهَ إِلَّا أَنْتَ مَنْ جَارَكَ، وَجَلْ تَنَاؤُكَ .
«No hay ninguna divinidad excepto Allah, el Clemente y Tolerante. Glorifico a Allah, mi Señor; glorifico a Allah, Señor de los siete cielos y Señor del Trono sublime. No hay divinidad excepto Tú; Tu vecino es honrado y Tu alabanza es gloriosa».
Al-Bujari narró de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) que, cuando arrojaron a Ibrahim (la paz sea con él) al fuego, dijo:
.سَبْنَا اللهُ وَنِعْرَ الْوَكِيل
«Allah me basta, y Él es el mejor protector». Muhammad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) también pronunció estas palabras cuando la gente dijo: «Los enemigos han reunido un enorme ejército contra vosotros».
Awf ibn Malik (que Allah esté complacido con él) dijo: «El Mensajero de Allah pagó las deudas de dos hombres en su nombre. Cuando uno de ellos se marchaba, dijo: “Allah nos basta, y Él es el mejor protector”. El Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Allah censura el endeudamiento. Sin embargo, debes actuar. Y cuando sobrevenga una aflicción, di:”»
نا الله .وَيَعْرَ الْوَكِيل
Allah me basta y Él es el mejor protector.
Cuando una tarea parece difícil: Anas —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decía:
اللهم لا سهل إِلَّا مَا جَعَلْتَهُ سَهْلاً، وَأَنتَ تَجْعَلُ الْحَزْن سَهْلاً .
«Oh Allah, nada es fácil excepto aquello que Tú haces fácil. Tú puedes hacer fácil lo difícil.
Cuando resulta difícil ganarse el sustento, Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: Cuando a alguno de vosotros le resulte difícil ganarse el sustento, que diga al salir de su casa:
بِسْمِ اللَّهِ عَلَى نَفْسِي وَمَا لِي وَيَهْنِي الله رَبِّنِي بِقَضَائِكَ ، وَبَارِكْ لِي فِيهَا قَدر حَتَّى لَا أُحِب تفصيل ما أَمْرُسَ، وَلَا تَأخِيرَ مَا عَلى .
«Salgo en el nombre de Allah en lo que respecta a mi vida, mis bienes y mi religión. Oh Allah, haz que me complazca con Tu decreto y bendice para mí lo que has decretado. Haz que no me guste apresurar aquello que Tú has retrasado para mí, ni retrasar aquello que Tú has apresurado.»
Lo que debes decir cuando estás endeudado: 1. At-Tirmidhi narró, de Alí —que Allah esté complacido con él—, que cierto mukátab (esclavo al que se le ha prometido la libertad a cambio de pagar una suma determinada) acudió a él y le dijo: «No puedo pagar la suma de mi liberación; ayúdame, pues». Alí —que Allah esté complacido con él— dijo: «¿Quieres que te enseñe una súplica que me enseñó el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—? Aunque tu deuda sea como una montaña, Allah hará que sea pagada en tu nombre. Di:
الله الفني بحلالك عن حَرَامِكَ، وَأَغْنِنِي بِفَضْلِكَ عمن سواك .
«¡Oh Allah!, hazme suficiente con Tu sustento lícito frente a lo ilícito, y enriquéceme con Tu favor para no necesitar de nadie aparte de Ti».
2. Abu Saíd —que Allah esté complacido con él— dijo: Un día, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— entró en la mezquita y se encontró allí con un compañero ansarí llamado Abu Umama. Le dijo: «¡Oh Abu Umama!, ¿qué te ocurre? ¿Por qué te veo en la mezquita fuera del horario de la oración?». Él respondió: «¡Oh Mensajero de Allah!, estoy abrumado por las deudas y las preocupaciones». Él dijo: «¿Quieres que te enseñe una súplica que, si la recitas, hará que Allah aparte tus preocupaciones y pague tus deudas?». Respondió: «¡Oh Mensajero de Allah!, enséñamela». El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Recítala por la mañana y por la tarde:
اللهم إني أعوذ بك من الهم والحزن، وأعوذ بك من العجز وَالْكَسَلِ، وَأَعُوذُ بِكَ مِنَ الْعين والبغل، وأعوذ بك من علبة الدين وقهر الرجال .
«¡Oh Allah!, busco refugio en Ti de la preocupación y la angustia, de la incapacidad y la pereza, de la cobardía y la avaricia, y del peso de las deudas y del dominio de los hombres». Abu Umama dijo: Entonces la recité, y Allah me libró de las preocupaciones y de las deudas.
Lo que debes decir cuando te enfrentas a una situación desagradable:
Ibn as-Sunní narró, de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: Cuando ocurra algo indeseable en cualquier asunto, incluso con respecto al cordón del zapato,إنا الله وإنا إلزامونdi: «Somos de Allah y a Él regresaremos», pues si ocurre algo indeseable con el cordón del zapato, eso también constituye una calamidad.
Muslim narró, transmitido por Abū Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «El creyente fuerte y decidido es mejor que el creyente débil, aunque en ambos hay bien. Esfuérzate por aquello que te beneficia, pide ayuda a Allah y no te muestres impotente. Cuando te sobrevenga una desgracia, no digas: “Si hubiera hecho esto, no habría ocurrido aquello”. Di, más bien: “Allah lo había decretado y Él hizo lo que quiso”, pues la palabra “si” abre la puerta a Satanás».
Cuando Satanás suscite dudas sobre la fe: 1. Al-Bujari y Muslim narraron, transmitido por Abū Huraira
—que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Satanás se acerca a algunos de vosotros y les susurra: “¿Quién creó esto? ¿Quién creó aquello?”. Hasta que finalmente dice: “¿Quién creó a tu Señor?”. Al llegar a este punto, debe detenerse, buscar refugio en Allah y decir:أعوذُ بِاللَّهِ مِنَ الشَّيْطَانِ الرَّحِيم .
2. En un hadiz auténtico se dice que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «La gente seguirá haciendo preguntas hasta llegar a preguntar: “Allah creó el universo, pero ¿quién creó a Allah?”. Quien encuentre en su mente una pregunta semejante, que diga:اس بِالله ورسلهHe creído en Allah y en Sus Mensajeros».
Lo que se debe decir en momentos de ira. Al-Bujari y Muslim narraron, transmitido por Sulaymān ibn Surad —que Allah esté complacido con él—. Dijo: «Estaba sentado junto al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— mientras dos hombres se insultaban mutuamente. El rostro de uno de ellos se puso rojo de ira y se le hincharon las venas del cuello. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Conozco unas palabras que, si ese hombre las pronuncia, su ira se apaciguará. Si dice:عُوْذُ بِاللَّهِ مِنَ الشَّيْطَانِ الرَّحِيرِsu ira desaparecerá».
5. Algunas súplicas de significado amplio
ʿĀ’isha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «Al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— le gustaban las súplicas de significado amplio». Menciono a continuación algunas de las más necesarias:
Anas —que Allah esté complacido con él— dijo: «La súplica que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— hacía con mayor frecuencia era:
الله رَبَّنَا آتِنَا فِي الدُّنْيَا حَسَنَةً وَفِي الْآخِرَةِ حَسَنَةً وَقِنَا عَذَابَ النَّارِ .
«¡Oh, Señor nuestro! Concédenos el bien en este mundo y el bien en la otra vida, y sálvanos del castigo del Infierno». Muslim transmitió que un hombre, consumido por una enfermedad, quedó tan delgado y ligero como un polluelo. El Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, fue a visitarlo y le preguntó: «¿Sueles hacer alguna súplica?». Él respondió: «Sí. Solía suplicar: “¡Oh, Allah! Si quieres castigarme en la otra vida, apresura ese castigo y aplícamelo ya en este mundo”». El Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «¡Glorificado sea Allah! No podrías soportarlo. Más bien, di: “¡Oh, Allah! Concédenos el bien en este mundo y el bien en la otra vida, y sálvanos del castigo del Infierno”».
Ahmad y an-Nasa’i transmitieron que Sa‘d oyó a uno de sus hijos decir: «¡Oh, Allah! Te pido el Paraíso, sus habitaciones, esto y aquello; y busco refugio en Ti del Infierno, de sus cadenas, de sus grilletes y demás». Al oírlo, Sa‘d dijo: «Has pedido a Allah muchas cosas buenas y has buscado refugio en Él de muchas cosas malas. Oí al Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, decir: “Aparecerán algunas personas que exagerarán en sus súplicas”. Es suficiente decirle a Allah solamente esto:
الله إِنِّي أَسْأَلُكَ مِنَ الْخَيْرِ كَلِّهِ مَا عَلَيْهُ مِنْهُ وَمَا لَمْ أَعْلَمْ، وَأَعُوْذُبِكَ مِنَ الشَّرِّ كُلِهِ مَا عَلِمْتُ مِنْهُ وما لم أعلى.
«¡Oh, Allah! Te pido toda clase de bien, tanto el que conozco como el que desconozco. Y busco refugio en Ti de toda clase de mal, tanto del que conozco como del que desconozco».
Ahmad y an-Nasa’i transmitieron de Ibn ‘Abbas que una de las súplicas del Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, era la siguiente:
رب أَعِنِّي وَلَا تَعِنْ عَلَى وَانْصُرْنِي وَلا تَنْصُرْ عَلَى، وَاشْكُرْ لِي وَلَا تَمْكُرْ عَلَى، وَاهْدِنِي وَيَسْرَ الْهُدَى لي وَانْصُرْنِي عَلَى مَن بَغَى عَلَى، رَبِّ اجْعَلْنِي لَكَ مَكَارًا ، لَكَ ذكارًا، لَكَ رَهَابًا ، لَكَ مِطْوَاعًا ، لَكَ أواما ، إِلَيْكَ مُنِيبًا، رَبِّ
تَقَبلُ تَوْبَتِي، وَاغْسِلْ حَوْبَتِي، وَاحِبْ دَعْوَتِي، وَثَبت مُجْتِي، وَسَدد لِسَانِي، وَاهْدِ قَلْبِي، وَاسْأَلْ سَخِيمَةٌ صَدْرِي .
«¡Oh, Allah! Ayúdame y no ayudes contra mí. Concédeme la victoria y no permitas que sea derrotado. Emplea estrategias a mi favor y no contra mí. Guíame por el camino recto y hazlo fácil para mí. Ayúdame contra quien me hostigue. ¡Oh, Allah! Hazme sumamente agradecido contigo, alguien que Te recuerde abundantemente; concédeme la capacidad de temerte enormemente, obedecerte mucho, dedicarme por completo a Ti y anhelarte plenamente. ¡Oh, Señor mío! Acepta mi arrepentimiento, lava mis pecados, acepta mi súplica, establece mi argumento, haz mi lenguaje claro y comprensible, guía mi corazón hacia la rectitud y el camino correcto y, si albergo en mi pecho envidia u odio contra alguien, elimínalos».
Muslim narró de Zayd ibn Arqam, que Allah esté complacido con él, que dijo: «Solo os transmito lo que dijo el Mensajero de Allah. Él decía:
اللَّهُ إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنَ الْعِجْزِ وَالْكَسَلِ، وَالْعُبْنِ وَالْبَخْلِ وَالْمَرَةِ، وَعَذَابِ الْقَبْرِ اللَّهُ أَسِ نَفْسِي تَقْوَامًا، وَزَيْهَا أَنْتَ خَيْرٌ مَن زَكَاهَا ، إِنَّكَ وَلِيُّهَا وَمَوْلَاهَا ، اللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنْ عِلْمٍ لَا يَنفَعُ، وَمِن قَلْبِ لا يَخْتَعُ، وَمِنْ نَفْسٍ لا
تقبع ، وَمِن دَعوة لا يَسْتَجَابَ لَهَا .
«¡Oh Allah! Busco refugio en Ti contra la incapacidad, la pereza, la cobardía, la avaricia, la decrepitud y el tormento de la tumba. ¡Oh Allah! Concede a mi alma moderación y temor de Ti; purifícala, pues Tú eres el mejor de los purificadores, y Tú eres su Protector y su refugio. ¡Oh Allah! Busco refugio en Ti contra un conocimiento que no beneficia, un corazón que no es humilde, un alma que no está satisfecha y una súplica que no es aceptada».
Se narró en el Mustadrak de al-Hakim que el Mensajero de Allah dijo: «¡Oh gente! ¿Queréis hacer una súplica completa?». Dijeron: «¡Oh Mensajero de Allah, sí!». Él dijo: «Entonces decid:
اللهم أعِنَّا عَلَى ذِكْرِكَ وَمُكْرِكَ وَحُسْنِ عِبَادِنِكَ .
«¡Oh Allah! Ayúdanos a recordarte, agradecerte y adorarte de la mejor manera». Ahmad narró que el Mensajero de Allah dijo: «Decid siempre:باذَا الْجَلَالِ والإكرام». Ahmad también narró que el Mensajero de Allah decía:يَا مُقَلْبَ الْقُلُوبِ تَيْن قَلْبِي عَلَى دِيْنِكَ¡Oh Tú que haces cambiar los corazones! Mantén firme mi corazón en Tu religión. Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Allah decía:
الله إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنْ زَوَالِ نِعْمَتِكَ، وَتَصَوَّلِ عَافِيَتِكَ، وَفَجَاةٍ نَقْمَتِكَ وَجَمِيعِ سَخَطِكَ .
«¡Oh, Allah! Busco refugio en Ti de que tus bendiciones se pierdan, de que desaparezcan tu perdón y tu protección, de tu castigo repentino y de toda tu indignación». Se narró en At-Tirmidhi que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decía:
اللَّهُمَّ انْفَعْنِي بِمَا عَلَّمْتَنِي، وَعَلَنِي مَا يَنْفَعْنِي وَزِدْنِي عِلْمًا، وَالْحَمْدُ لِلَّهِ عَلَى كُلِّ حَالٍ، وَأَعُوذُ بِاللَّهِ مِنْ حَالِ أَهْلِ النَّارِ.
«¡Oh, Allah! Hazme beneficiarme del conocimiento que me has concedido, concédeme un conocimiento beneficioso, aumenta mi conocimiento, y busco refugio en Ti de no alabarte en ninguna circunstancia y de la aflicción de los habitantes del Infierno».
Se narró en Muslim que Fátima, que Allah esté complacido con ella, acudió al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y le pidió un sirviente. El Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, le dijo: «Di:
اللَّهُ رَبِّ السَّمَوَاتِ السبع العَرْشِ الْعَظِيمِ، رَبَّنَا وَرَبِّ كُلِّ شَيْءٍ، مَنْزِلَ التَّوْرَاةِ وَالإِنْجِيلِ والقُرْآنِ، فَالِقَ الْحَب وَالنَّوَى، أَعوذُبِكَ مِنْ شَرِّ كُلِّ شَيْءٍ أَنْتَ أَخِذٌ بِنَاصِيَتِهِ، أَنْتَ الْأَوَّلُ فليس قَبْلَكَ شَيْءٌ، وَأَنْتَ الأخرَ فَلَيْسَ بَعْدَكَ
شَيْءٌ، وَأَنْتَ الظَّامِرُ فَلَيْسَ فَوْقَكَ شَيْءٌ، وَأَنْتَ الْبَاطِنُ فَلَيْسَ دُونَكَ شَيْءٌ، وأنت الأخرَ فَلَيْسَ بَعْدَكَ شَيْءٌ، وَأَنتَ الظَّاهِرُ فَلَيْسَ فَوْقَكَ في وانت البَاطِنُ فَلَيْسَ دُونَكَ شَيْءٌ، اقْضِ عَلى الدين، وَأَغْنِنِي مِنَ الفقر.
¡Oh, Allah, Señor de los siete cielos y del Trono Majestuoso, nuestro Señor y Señor de todas las cosas, Quien hizo descender la Torá, el Evangelio y el Corán, Quien hace germinar la semilla! Busco refugio en Ti del mal de todo aquello que has sometido a tu poder. Tú eres el Primero; nada existía antes de Ti. Tú eres el Último; nada existirá después de Ti. Tú estás por encima de todo; nada está por encima de Ti. Tú eres el Oculto; nada es más oculto que Tú. Paga mis deudas y libérame de la pobreza, enriqueciéndome».
También se narró que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decía:اللَّمَرْ إِنِّي أَسْأَلُكَ الْهُدَى وَالتَّقَى وَالْعَقاف والفنى
«Oh Allah, te pido guía por Tu camino recto, piedad, autodisciplina y bienestar económico».
At-Tirmidhi y al-Hákim narran de Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, solía levantarse con frecuencia de una reunión y suplicar por sus compañeros con la siguiente súplica:
اللَّهُمَّ اقْسِرْ لَنَا مِنْ خَشْيَتِكَ مَا تَقُولُ بِهِ بَيْنَنَا وَبَيْنَ مَعْصِيَتِكَ ، وَمِنْ طَاعَتِكَ مَا تُبَلِّقْنَا بِهِ جَنَّتَكَ، ومِنَ الْيَقِينِ مَا تَمَوْنَ بِهِ عَلَيْنَا مَصَالِبَ الدُّنْيَا، وَمَتِّعْنَا بِأَسْمَانَا وَأَبْصَارِنَا، وَقُوَّتِنَا مَا أَحْيَيْتَنَا، وَاجْعَلْهُ الْوَارِثُ مِنَّا وَاجْعَلْ قَارَنَا
عَلَى مَنْ ظَلَمَنَا، وَالْمُرْنَا عَلَى مَنْ عَادَانَا، وَلَا تَجْعَلْ مُصِيبَتَنَا فِي دِينِنَا ولا تجعل الدُّنْيَا أَكْبَرَ مَيْنَا، وَلَا مَبْلَغَ عِلْمِنَا، وَلَا تُسَلَّمَ عَلَيْنَا مَنْ لَا يَرْحَمْنَا .
«Oh Allah, concédenos un temor de Ti que se interponga entre nosotros y nuestra desobediencia. Concédenos la obediencia y el culto que nos conduzcan a Tu Paraíso, y una fe firme que nos haga más llevaderas todas las calamidades de este mundo. Permítenos beneficiarnos durante toda nuestra vida de nuestros ojos, nuestros oídos y nuestras fuerzas. Haz que también se beneficien de ello quienes nos hereden. Toma represalias por nosotros contra quien nos haya oprimido. Concédenos la victoria sobre nuestros enemigos. No nos pongas a prueba en nuestra religión. No hagas de este mundo nuestra máxima prioridad ni el límite de nuestro conocimiento. No concedas autoridad sobre nosotros a quien no tenga misericordia de nosotros».
6. Enviar bendiciones y paz al Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz
El Altísimo Allah ha dicho:
إِنَّ اللَّهَ وَمَلَائِكَتَهُ يُصَلُّونَ عَلَى النَّبِيِّ يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا صَلُّوا عَلَيْهِ وَسَلَّمُوا تَسْلِيمًا.
«Ciertamente, Allah y Sus ángeles envían bendiciones al Profeta. ¡Oh, creyentes!, invocad bendiciones y paz sobre él.»
Bujari narró: Abul Aliya dijo que el envío de bendiciones de Allah significa elogiarlo ante los ángeles, mientras que el envío de bendiciones de los ángeles significa suplicar. Según Tirmidhi, Sufyan al-Zawri y varios eruditos, las bendiciones de Allah significan misericordia, y las de los ángeles significan pedir perdón por los pecados.
Ibn Kazir dijo: El propósito de esta aleya es dar a conocer cuán elevada es la posición de Su Profeta ante los ángeles más cercanos a Allah. Él informa que elogia a Su Profeta ante Sus ángeles más cercanos, y que los ángeles invocan sobre él bendiciones y paz. Ordenó a los creyentes invocar sobre él bendiciones y paz, para que se reúnan las bendiciones y la paz de todos los habitantes de la tierra y del cielo. Sobre este asunto existen numerosos hadices. Cito aquí algunos de ellos:
1. Muslim narró que Abdullah ibn Amr ibn al-As oyó decir al Mensajero: «Quien invoque una vez bendiciones sobre mí, Allah invocará diez veces bendiciones sobre él.»
2. Tirmidhi narró, de Ibn Masud, que el Mensajero dijo: «El más cercano a mí el Día de la Resurrección será quien más bendiciones invocaba sobre mí.» Tirmidhi dijo: «Este es un hadiz bueno.» Es decir, será quien tenga mayor derecho a obtener mi intercesión y quien se encuentre más cerca de mí.
3. Abu Dawud narró, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah dijo: «No convirtáis mi tumba en un lugar de lamento. Invocad bendiciones sobre mí, pues vuestras invocaciones me llegan estéis donde estéis.»
4. Abu Dawud y Nasai narraron, de Aws, que el Mensajero de Allah dijo: «El viernes es uno de vuestros mejores días. Por tanto, invocad ese día muchas bendiciones sobre mí, pues vuestras invocaciones me son presentadas.» La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah!, ¿cómo se os presentarán nuestras invocaciones, si para entonces habréis perecido?» El Mensajero de Allah respondió: «Allah, el Altísimo, ha prohibido a la tierra consumir los cuerpos de los profetas.»
5. Abu Dawud narró, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah dijo: «Cada vez que alguien me saluda, Allah devuelve mi alma a mi cuerpo para que pueda responder a su saludo.»
6. El imán Ahmad narró de Abu Talha al-Ansari (ra.) que un día por la mañana se vio al Mensajero de Allah (s.a.w.) muy alegre y de buen humor. La gente dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Esta mañana has aparecido alegre y de buen humor». Él dijo: «Sí. Hoy vino a mí un mensajero de parte de mi Señor y me dijo: “A quien de tu comunidad recite una vez el durud sobre ti, Allah le escribirá diez recompensas, le perdonará diez pecados, elevará diez grados su rango y enviará sobre quien recita el durud un durud semejante (es decir, hará descender sobre él Su misericordia)”».
7. Se narró de Abu Huraira (ra.) que el Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: «Quien desee recibir una gran recompensa después de recitar el durud sobre mí y sobre mi familia y mis seguidores, que recite este durud:
اللَّهُمَّ مَل عَلَى مُحَمَّدِ النَّبِيِّ وَأَزْوَاجِهِ أَمْهَاتِ الْمُؤْمِنِينَ وَذُرِّيَّتِهِ وَأَهْلِ بَيْتِهِ كَمَا صَلَّيْتَ عَلَى آلِ إِبْرَاهِيرَ إِنَّكَ حَمِيدٌ مَعِي —Abu Dawud, al-Nasa’i.
8. Se narró de Ubayy ibn Ka‘b (ra.) que, después de transcurrir dos tercios de la noche, el Mensajero de Allah (s.a.w.) se levantaba y decía: «¡Oh, gente! Recordad a Allah. Recordad a Allah; ha llegado el acontecimiento estremecedor (es decir, ha llegado el primer toque de la trompeta). Inmediatamente después llegará el acontecimiento siguiente (es decir, el segundo toque de la trompeta). La muerte trae consigo todos sus instrumentos internos. La muerte trae consigo todos sus beneficios internos». Dije: «¡Oh, Mensajero de Allah! Deseo aumentar el durud sobre ti. ¿Cuánto durud debo recitar?». Él dijo: «Lo que desees». Dije: «¿Una cuarta parte?». Él dijo: «Lo que te parezca bien. Sin embargo, si lo aumentas más de una cuarta parte, será mejor para ti». Dije: «¿La mitad?». Él dijo: «Lo que desees. Si lo aumentas más, será mejor para ti». Dije: «¿Entonces dos tercios?». Él dijo: «Lo que desees. Pero sería mejor si pudieras aumentarlo aún más». Dije: «Recitaré el durud sobre ti durante toda mi reunión». Él dijo: «Entonces eso será suficiente para eliminar todas tus preocupaciones y tus pecados serán perdonados». —Al-Tirmidhi.
¿Es obligatorio enviar el durud y el salam cada vez que se oye el nombre del Mensajero de Allah (s.a.w.)? Un grupo de eruditos, entre ellos al-Tahawi y al-Halimi, considera que cada vez que se oye el nombre del Mensajero (s.a.w.), se debe recitar el durud sobre él. La prueba de ello es un hadiz narrado por Abu Huraira (ra.) en al-Tirmidhi. El Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: «Que sea humillado aquel ante quien se menciona mi nombre y no recita el durud sobre mí. Que sea humillado aquel a quien llega el mes de Ramadán y no logra que sus pecados sean perdonados mientras dura Ramadán. Que sea humillado aquel que encuentra a sus padres en la vejez y ellos no lo hacen entrar en el Paraíso (es decir, no logra procurarse la entrada al Paraíso mediante el servicio a sus padres)». Se narró de Abu Dharr que el Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: «Aquel ante quien se pronuncia mi nombre y no recita el durud sobre mí es la persona más avara».
Según otros, es obligatorio recitar el durud una vez en una reunión. Después, durante el resto de la reunión, no es necesario recitarlo de nuevo. Sin embargo, recitarlo es recomendable. Se narró de Abu Huraira que el Mensajero (s.a.w.) dijo: «Cuando un grupo o comunidad se reúne en una reunión y en ella no se recuerda a Allah ni se recita el durud sobre el Mensajero, esa reunión se convertirá para ellos en una causa de perjuicio el Día de la Resurrección. Si Allah quiere, los castigará o los perdonará». —Al-Tirmidhi. Al-Tirmidhi dijo que el hadiz es hasan.
Es recomendable mencionar el durud y el salam cada vez que se menciona el nombre del Mensajero de Allah (s.a.w.): Aunque los eruditos consideran recomendable enviar el durud y el salam sobre él cada vez que se escribe el nombre del Mensajero (s.a.w.), no existe ningún hadiz auténtico que pueda servir como prueba de ello. Al-Jatib al-Bagdadi mencionó: «He visto muchos escritos redactados de puño y letra del imán Ahmad ibn Hanbal en los que, aunque mencionaba el nombre del Mensajero (s.a.w.), no escribía el durud sobre él. Sin embargo, he oído que lo recitaba oralmente».
El envío conjunto del salat y el salam: El Profeta dijo que, cuando alguien recita el durud sobre el Mensajero (s.a.w.), debe recitar tanto el durud como el salam. No debe limitarse a decir solamente el durud o solamente el salam. Por tanto, debe decir: «Alayhi al-salat wa al-salam». (En el Sagrado Corán, Allah ha dicho: «¡Oh, creyentes! Enviad el durud y el salam sobre el Profeta»)
Recitar el durud por separado sobre los profetas y sobre los ángeles es mustahabb. Está permitido recitar el durud sobre personas distintas de los profetas vinculándolas con los profetas. Esta es la opinión unánime de los eruditos. Ya se ha citado anteriormente esta declaración del Mensajero:
اللَّهُ مَل عَلَى مُحَمَّدِ النَّبِيِّ وَأَزْوَاجِهِ أَمْمَاتِ الْمُؤْمِنِينَ الع .
«Oh Allah, envía el durud sobre el profeta Muhammad y sobre sus esposas, las Madres de los Creyentes». Es makruh recitar el durud por separado sobre quienes no son profetas. Por tanto, no se debería decir «sallallahu alaihi wa sallam» para Umar.
La fórmula del salat y el salam: Muslim narró, de Abu Masud al-Ansari, que Bashir ibn Sa’d dijo: «Oh Mensajero, Allah nos ha ordenado recitar el durud sobre ti».
«¿Cómo recitaremos el durud?». Al oír esto, el Mensajero guardó un silencio tan prolongado que pensábamos para nuestros adentros que habría sido mejor que Bashir no hubiera hecho aquella pregunta. Después de un rato, el Mensajero de Allah dijo: «Recitaréis el durud de esta manera»:
اللَّهُ مَنْ عَلَى مُحَمَّدٍ وَعَلَى آلِ مُحَمَّدٍ كَمَا صَلَّيْتَ عَلَى آلِ إِبْرَاهِيمَ وَبَارِكْ عَلَى مُحَمَّدٍ وَعَلَى آلِ مُحَمَّدٍ كَمَا بَارَكْتَ عَلَى آلِ إِبْرَاهِيرَ فِي الْعَالَمِينَ إِنَّكَ حَمِيدٌ مَجِيلٌ .
Además, el salam ya lo conocéis. Ibn Mayah narró, de Abdullah ibn Masud, que dijo: «Cuando recitéis el durud sobre el Mensajero de Allah, recitad el mejor durud, pues no sabéis; quizá sea presentado ante él». La gente le dijo a Ibn Masud: «Entonces, enséñanoslo». Él dijo: «Decid»:
اللهمَّ اجْعَلْ صَلَوَاتِكَ، وَرَحْمَتَكَ وَبَرَكَاتِكَ عَلَى سَيِّدِ الْمُرْسَلِينَ، وَإِمَامُ الْمُتَقَدِّمِينَ، وَخَاتَمَ النبيين محمد عبدك ورسولك إمَامِ الْخَيْرِ وَقَائِلِ الْخَيْرِ وَرَسُولِ الرَّحْمَةِ اللَّه ابْعَثْهُ مَقَامًا يَغْبِطُهُ بِهِ الأولون اللهم صَلِّ عَلَى مُحَمَّدٍ،
وَعَلَى آلِ مُحَمَّدٍ كَمَا صَلَّيْتَ عَلَى إِبْرَاهِيمَ وَآلِ إِبْرَاهِيرَ إِنَّكَ حَمِيدٌ مَجِيدٌ، اللَّهُمَّ بَارِكْ عَلَى مُحَمَّدٍ وَعَلَى آلِ مُحَمَّدٍ كَمَا بَارَكْتَ عَلَى إِبْرَاهِيمَ وَآلِ إِبْرَاهِيمَ إِنَّكَ حَمِيدٌ مَجِيدٌ .
Significado: ¡Oh, Allah! Envía todas Tus bendiciones, misericordia y bendiciones sobre Muhammad, el señor de los profetas, el líder de todos los sabios del pasado, el último Profeta, Tu siervo y Mensajero, el imam del bien, el guía hacia el bien y el Profeta de la misericordia! ¡Oh, Allah! Concédele una posición tan elevada que todos los anteriores lo envidien. ¡Oh, Allah! Envía bendiciones sobre Muhammad, tal como las enviaste sobre Abraham y su familia. Ciertamente, Tú eres Majestuoso y Digno de toda alabanza.
7. Las bendiciones y la súplica del viaje
Abu Huraira relató que el Mensajero de Allah dijo: «Viajen, estarán sanos; salgan en expedición, prosperarán». —Ahmad.
Abu Huraira relató que el Mensajero de Allah dijo: Cada vez que alguien sale de su casa con el propósito de viajar, aparecen dos banderas en la puerta de su casa: una está en manos de un ángel y la otra, en manos de Satanás. Si ha salido para realizar algo que agrada a Allah, el ángel portador de la bandera lo sigue. Por tanto, permanecerá bajo la bandera de dicho ángel durante todo el tiempo, hasta que regrese a su casa. Pero si ha salido para realizar algo que desagrada a Allah, lo seguirá Satanás, portador de la bandera. Así pues, permanecerá bajo la bandera de Satanás hasta que regrese a su casa. —Ahmad y at-Tabarani.
Consultar y realizar la istijara antes de emprender un viaje: antes de salir de viaje, el viajero debe consultar a personas honestas y prudentes.وقاورمربي1. «Consúltales en los asuntos». Al describir las cualidades de los creyentes, dijo:وامرمر شوری بینمر«Su norma es consultarse mutuamente».
Qatada dijo: Cuando un pueblo se consulta mutuamente buscando la complacencia de Allah, Allah lo guía hacia la decisión más correcta.
Ahmad relató de Sa‘d ibn Abi Waqqas que el Mensajero de Allah dijo: Una señal de la dicha del hijo de Adán es que pide a Allah la oportunidad y la ayuda para realizar obras rectas y beneficiosas —es decir, realiza la istijara—. Parte de la dicha del hijo de Adán consiste en estar satisfecho con lo que Allah decreta. Parte de la desdicha del hijo de Adán consiste en abandonar la istijara con Allah. Y parte de la desdicha del hijo de Adán es disgustarse con el decreto de Allah. Ibn Taymiyya dijo: Quien realiza la istijara —pidiendo a Allah la oportunidad y la ayuda para realizar obras rectas y beneficiosas— y consulta al Creador, nunca se arrepiente.
Reglas de la istijara: se rezan dos rak‘at de cualquier oración aparte de las obligatorias, ya sea la oración de Tahiyyat al-Masŷid (nafl) o una oración sunnah habitual. Esta oración puede realizarse en cualquier momento del día o de la noche. Después de la sura Al-Fatiha puede recitarse cualquier aleya o sura. Luego se alaba a Allah y se recitan bendiciones sobre el Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz. Después se recita la súplica transmitida por Al-Bujari de Ŷabir, que Allah esté complacido con él. Ŷabir, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, nos enseñaba a hacer istijara en todos los asuntos del mismo modo que nos enseñaba las suras del Corán». [Al-Shawkani dijo: «Esto comprende todo tipo de asuntos. También demuestra que no es correcto descuidar un asunto ni abandonar la istijara por considerarlo pequeño e insignificante. Pues puede haber muchos asuntos que la gente considere poco importantes, aunque al realizarlos se sufra un terrible perjuicio; y a veces abandonarlos también ocasiona un gran daño. Por eso el Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: “Pedid a vuestro Señor el bien, incluso respecto a la correa de vuestro calzado”»].
Decía: «Cuando alguno de vosotros se proponga hacer algo, que rece dos rak‘at de cualquier oración aparte de las obligatorias y luego diga:
الله إِنِّي أَسْتَخِيرُكَ بِعِلْمِكَ. وَاسْتَقْدِرُكَ بِقُدْرَتِكَ، وَأَسْأَلُكَ مِنْ فَضْلِكَ الْعَظِيرِ، فَإِنَّكَ تَقْدِيرُ وَلَا أَقْدِرُ، وَتَعْلَمُ وَلَا أَعْلَمُ، وَأَنْتَ علام الغيوب، اللهم إن كُنتَ تَعْلَمُ أَن هَذا الأمر غير لِي فِي بيني وَمَعَاشِي وَعَاقِبَةِ أَمْرِى وَعَاجِلِ
أَمْرِي وَاجِلِهِ فَاقْدره لي، ويسره لي، ثم بارك لي فِيهِ. وَإِن كُنتَ تَعْلَمُ أَنْ هَذَا الْأَمْرَ شَرْ لِي فِي دِينِي وَمَعَاشِي وَعَاقِبَةِ أَمْرِي، وَعَامِل أَمْرِي وَأَجِلِهِ -فاصرفه عني واصرفني عنه، واقدر لِي الْخَيْرَ حَيْثُ كَانَ، ثُمَّ أَرْضِنِي
«Oh Allah, te pido ayuda para hacer aquello que, según Tu conocimiento, es bueno. Te pido algo de poder de entre Tu poder y una pequeña parte de Tu inmenso favor. En verdad, Tú eres el Poseedor de todo poder y yo no tengo poder alguno. Tú eres el Poseedor de todas las virtudes y yo no poseo ninguna virtud. Tú conoces lo oculto. Oh Allah, si sabes que este asunto (aquí mencionará su propósito) es bueno para mí en cuanto a mi religión, mi situación económica y su desenlace, haz que esté bajo mi capacidad, facilítamelo y bendícelo para mí. Y si sabes que es malo y perjudicial para mí en mi religión, mi situación económica y su desenlace, aléjalo de mí y aléjame de él. Luego, dondequiera que se encuentre el bien para mí, haz que pueda alcanzarlo y haz que quede satisfecho con él». En esta oración no es necesario recitar una aleya o una sura determinada, ni existe prueba de que sea recomendable recitar alguna aleya o sura más de una vez.
Al-Nawawi dijo: Después de la istijara, debe hacerse aquello hacia lo cual surja una motivación con plena aprobación y satisfacción interior. No es correcto atenerse al asunto hacia el cual se sentía inclinación y aprobación antes de la istijara. Más bien, debe abandonarse por completo la opción que uno había elegido. De lo contrario, la istijara ante Allah carecería de sentido. En ella se pide a Allah la guía correcta y se reconoce que uno carece de conocimiento y poder. Además, si se afirma que Allah es el Poseedor de todo poder y conocimiento, esta afirmación queda desmentida. Si al hacer estas afirmaciones es sincero, debe abandonar su propio conocimiento, poder, capacidad y preferencia.
Es recomendable viajar el jueves. Al-Bujari transmite que, cuando el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, se proponía emprender un viaje, rara vez partía en un día distinto del jueves.
Es recomendable rezar antes de emprender el viaje. El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando una persona se propone emprender un viaje y reza dos rak‘at, esa oración se convierte en el mejor representante que deja con su familia». Al-Tabarani.
Se debe viajar acompañado: Ahmad transmitió de Ibn Umar que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, prohibió permanecer solo. El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, prohibió pasar la noche solo o viajar solo.
El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Un jinete es un demonio, dos jinetes son dos demonios y tres forman una caravana». Narrado por Amr ibn Shuayb.
Es recomendable despedirse de la familia, suplicar por ellos y pedirles que supliquen por uno: 1. Ibn al-Sunni y Ahmad narraron, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando alguien decide emprender un viaje, debe decirle a su familia: “Os encomiendo a Allah, Aquel ante quien no se pierde ningún depósito confiado”».
2. Ahmad narró, de Umar, que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando algo es confiado en nombre de Allah, Allah lo protege».
3. También se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando decidáis emprender un viaje, despediros de vuestros hermanos, pues Allah ha puesto el bien en sus súplicas».
4. Es parte de la sunnah que los familiares, amigos y quienes acudan a despedir al viajero reciten esta súplica:اسْتَوْدِعُ اللَّهَ بِيْنَكَ، وَأَمَاتَتَكَ وَخَوَاتِيْرَ عَمَلِكَ«Encomiendo a Allah tu religión, tu confianza y tus últimas obras».
En otra narración se relata que, cuando el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se despedía de alguien, le tomaba la mano y no la soltaba hasta que la otra persona soltaba la suya. —Tirmidhi.
5. Anas dijo: Un hombre acudió al Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y le dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah!, deseo emprender un viaje; dame algunas provisiones». Él respondió: «Que Allah te provea de taqwa». El hombre dijo: «Dime algo más». El Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Que tus pecados sean perdonados». El hombre dijo: «Dime algo más». Él respondió: «Que Allah te facilite las buenas obras dondequiera que estés».
6. Abu Huraira narró que un hombre dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah!, deseo emprender un viaje; dame algún consejo». Él respondió: «Teme a Allah y, cuando subas a un lugar elevado, di: “Allahu akbar”». Cuando el hombre se marchó, él dijo: «¡Oh, Allah!, acorta la distancia de su camino y facilita su viaje».
Pedir al viajero que haga una súplica: ‘Umar, que Dios esté complacido con él, dijo: Le pedí permiso al Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, para realizar la ‘umra. Me dio permiso y dijo: «Hermano mío, no olvides hacer súplicas por nosotros cuando hagas súplicas por ti mismo». ‘Umar, que Dios esté complacido con él, dijo: Esta frase —«hermano mío»— me alegró tanto que, aunque me hubieran dado a cambio todo el mundo, no lo habría preferido.
La súplica del viaje: La súplica que es recomendable recitar cuando el viajero sale de su casa es:
بشر الله، تَوَكَّلْتُ عَلَى اللهِ، وَلا حول ولا قوة إلا بالله، اللهم إنِّي أَعُوذُ بِكَ أَنْ أَضِلَّ أَوْ أَمَل أَوْ أَزِل أَوْ أَزَلٌ، أَوْ أَظْلِم أَوْ أَقْلَى، أَوْ أَهْمَلَ أَوْ يَعْمَلَ عَلَى.
«En el nombre de Dios; en Dios pongo mi confianza; no hay fuerza ni poder salvo en Dios. ¡Oh, Dios! Me refugio en Ti de extraviarme yo mismo o extraviar a otros; de tropezar yo mismo o hacer tropezar a otros; de cometer injusticia o ser víctima de la injusticia de otros; y de tratar mal a alguien o ser víctima del maltrato de alguien». El viajero recitará de las súplicas transmitidas del Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, la que considere mejor. A continuación se presentan algunas de sus súplicas:
1. Ibn ‘Abbas, que Dios esté complacido con él, transmitió que, cuando el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, quería emprender un viaje, decía:
اللهم أَنْتَ الصَّاحِبُ فِي السَّفَرِ، وَالْخَلِيفَةً فِي الأمل، اللهُمَّ إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنَ الضَّبْنَةِ فِي السفر، وَالْكَابَةِ فِي المُنقَلبِ الله أطولَنَا الْأَرْضِ، وَمَوْنَ عَلَيْنَا السَّفَرَ .
«¡Oh, Dios! Tú eres mi compañero durante el viaje y mi representante ante mi familia. Me refugio en Ti de un compañero de viaje sin provisiones. Me refugio en Ti de las desgracias al regresar. ¡Oh, Dios! Acorta para mí la distancia y facilita el viaje para nosotros». Y cuando quería regresar, decía: «Regresamos, arrepentidos, adorando y alabando a nuestro Señor». Y cuando entraba en casa, decía: «He regresado y me he arrepentido ante nuestro Señor; Él no dejará ningún pecado nuestro sin perdonar». —Aḥmad, al-Tabarani y al-Bazzar.
2. ‘Abdullah ibn Sarjis dijo: Cuando el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, salía de viaje, decía:
اللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُبِكَ مِنْ وَعَشَاءِ السَّفَر وَكَابَةِ المُنقَلبِ، وَالْحَوَر بَعْدَ الْكَوْرِ وَتَقْوَةِ الْمَظْلُومِ، وَسُوءِ المنظر فِي الْمَالِ والأمل .
«¡Oh, Allah! Me refugio en Ti de las dificultades y el cansancio del viaje, de los accidentes durante el regreso, de la perturbación y el desorden posteriores a la purificación, de la maldición del oprimido y de contemplar algo desagradable en los bienes y en la familia. —Ahmad y Muslim.
La súplica que el viajero recita al subir a su montura: Ali ibn Rabia dijo: Vi a Ali —que Allah esté complacido con él— cuando le llevaron un animal para que montara. Al poner el pie en el estribo, dijo: «Bismillah». Luego montó y dijo:
الْحَمْدُ لِلَّهِ سُبْحَانَ الَّذِي سَخَّرَ لَنَا هَذَا وَمَا كُنَّا لَهُ مُقْرِنِينَ وَإِنَّا إِلَى رَبَّنَا لَمُنْقَلِبُونَ .
«¡Alabado sea Allah! Glorificado sea Allah, que nos ha sometido esto, pues nosotros no habríamos sido capaces de someterlo. Ciertamente, hemos de regresar a nuestro Señor». Luego dijo tres veces «Alhamdulillah» y tres veces «Allahu Akbar». Después dijo:
سُبْحَانَكَ ، لَا إِلَهَ إِلَّا أَنتَ قَدْ ظَلَمْتُ نَفْسِي فَاغْفِرْ لِي ، إِنَّهُ لَا يَغْفِرُ الذُّنُوبَ إِلَّا أَنْتَ
«Glorificado seas. No hay ninguna divinidad excepto Tú. He sido injusto conmigo mismo; por tanto, perdóname. Nadie puede perdonar los pecados excepto Tú». Luego se rio. Le pregunté: «Oh, comandante de los creyentes, ¿por qué te has reído?». Respondió: «Vi al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— hacer lo mismo que yo hice». Luego el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se rio. Pregunté: «Oh, Mensajero de Allah, ¿por qué te reíste?». Respondió: «Cuando un siervo dice: “Oh, mi Señor, perdóname”, Allah se maravilla y dice: “Mi siervo sabe que nadie puede perdonar los pecados excepto Yo”». —Ahmad, Ibn Hibban y Al-Hakim.
Al-Azadi dijo: Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— le informó que, cuando el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— montaba su camello para emprender un viaje, decía «Allahu Akbar» tres veces; luego decía:
سُبْحَانَ الَّذِي سَخَّرَ لَنَا هَذَا، وَمَا كُنَّا لَهُ مُقْرِنِينَ، وَإِنَّا إِلَى رَبَّنَا لَمُنقَلِبُونَ اللَّهُ إِنَّا نَسْأَلُكَ فِي سَفَرنَا هذا البر والتقوى، وَمِنَ الْعَمَلِ مَا تَرْضي، اللهم مُون عَلَيْنَا سَفَرْنَا هَذَا وَاطُوعَنَا بَعْدَهُ اللَّهُ أنتَ الصَّاحِبُ فِي السَّ
فَرِ، وَالْخَلِيفَةُ فِي الْأَهْلِ اللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنْ وَعُشَاءِ السَّفَرِ وَكَابَةِ المنقلب، وسُوءِ الْمَنْظَرِ فِي الْأَهْلِ وَالْمَالِ .
«Glorificado sea Aquel que ha sometido esto a nuestro servicio, aunque nosotros no habríamos podido someterlo. Y ciertamente regresaremos a nuestro Señor. ¡Oh, Alá! Te pedimos en este viaje piedad y rectitud, y la capacidad de realizar aquello que Te complace. ¡Oh, Alá! Facilítanos este viaje y acorta su distancia. ¡Oh, Alá! Tú eres nuestro Compañero durante este viaje y nuestro representante ante nuestra familia.
¡Oh, Alá! Busco refugio en Ti de las dificultades del viaje, y busco refugio en Ti de la tristeza y la preocupación al regresar». Cuando regresaba, además de las palabras mencionadas anteriormente, decía: «Regresamos arrepentidos, adorando y alabando a nuestro Señor». —Ahmad y Muslim.
Lo que debe decir el viajero al llegar la noche: Ibn Umar, que Alá esté complacido con él, dijo: Cuando el Mensajero, que Alá lo bendiga y le conceda paz, estaba de viaje o en una expedición y llegaba la noche, decía:
يَا أَرْضِ، رَبِّي وَرَبُّكَ اللَّهُ، أَعُوذُ بِاللَّهِ مِنْ هَرَكَ وَقَرِّ مَا فِيكَ وَقَرِّ مَا خَلِقَ فِيكَ وَمَرْ مَادَبٍ عَلَيْكَ أَعُوذُ بِاللَّهِ مِنْ شَرِّ كُلِّ أَسَدٍ وَأَسْوَدَ وَحَيَّةِ وَعَقْرَبِ، وَمِنْ شَرِّ سَاكِنِ الْبَلَدِ، وَمِنْ قَرٍ وَالِدِ وَمَا وَلَدَ .
«¡Oh, tierra! Alá es mi Señor y tu Señor. Busco refugio en Alá de tu mal, del mal de lo que se oculta en tu interior, del mal de todo lo que ha sido creado dentro de ti, del mal de todo lo que se desplaza sobre ti, del mal de todo león y fiera depredadora, del mal de las serpientes venenosas y los escorpiones, y del mal de los habitantes de las ciudades. Busco refugio en Alá del mal de todo padre y de todo hijo». —Ahmad y Abu Dawud.
Lo que debe decir el viajero al detenerse en algún lugar: El Mensajero de Alá, que Alá lo bendiga y le conceda paz, dijo: Cuando el viajero se detenga en algún lugar, debe decir:
أَعْوَذُ بِكَلِمَاسِ اللَّهِ التَّامَّاتِ كَلِهَا مِنْ شَرِّ مَا خَلَقَ لَمْ يَضُرُهُ شَيْءٌ
«Busco refugio en las palabras perfectas de Allah —es decir, en el Corán— contra el mal de lo que Él ha creado». Entonces no sufrirá ningún daño hasta que se marche de ese lugar. —Transmitido por todas las colecciones de hadices auténticos, excepto por al-Bujari y Abu Dawud.
La súplica que recita el viajero cuando ve un lugar o una aldea y desea entrar en ella: Ata dijo: Ka’b, jurando por Allah, quien hendió el mar para Musa, dijo: Suhayb le informó que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, cada vez que veía una población y deseaba entrar en ella, la miraba y decía:
اللهم رب السموات السبع وما أقلَلْنَ، وَرَبُّ الأَرضين السبع ومَا أَقْلَلْنَ، وَرَبِّ الشَّيَاطِينِ وَمَا أَضْلَلْنَ، وَرَبُّ الرِّيَاحِ وَمَا ذَرَيْنَ أَسْأَلُكَ خَيْرَ هَذِهِ الْقَرْيَةِ وَخَيْر أَهْلِهَا وَخَيْرَ مَا فِيهَا وَنَعُوذُ بِكَ مِنْ شَرِّمًا وَشَرِّ أَهْلِهَا وَشَرِّ مَا فِيهَا .
«¡Oh Allah!, Señor de los siete cielos y de cuanto hay bajo sus sombras; Señor de las siete tierras y de cuanto ellas llevan; Señor de los demonios y de aquellos a quienes ellos extravían; Señor de los vientos y de cuanto ellos arrastran. Te pedimos el bien de esta población y de todo cuanto hay en ella, y buscamos refugio en Ti contra el mal de sus habitantes y contra el mal de todo cuanto hay en ella». —An-Nasa’i, Ibn Hibban y al-Hakim.
Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: Viajábamos con el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Cada vez que veía una población y deseaba entrar en ella, decía tres veces:
اللهم بارك لَنَا فِيهَا اللَّهمَّ ارْزُقْنَا جَنَاهَا، وَحَيْنَا إِلَى أَهْلِهَا وَحَيْبُ صَالِحِي أَهْلِهَا إِلَيْنَا.
«¡Oh Allah!, concédenos el bien y la bendición en esta aldea» (tres veces). «¡Oh Allah!, aliméntanos con los frutos de esta aldea; haznos queridos para sus habitantes y haz que sus habitantes virtuosos sean queridos para nosotros». —At-Tabarani.
Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: Cada vez que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, veía una población en la que deseaba entrar, decía:
الله إِنِّي أَسْأَلُكَ مِنْ غَيْرِ مُلوهِ وَغَيْرِ مَا جَمَعْتَ فِيهَا ، وَأَعُوذُ بِكَ مِنْ قَرْهَا وَقَرْ مَا جَمَعْتَ فِيهَا اللَّه ارزَقْنَا جَنَاهَا وَأَعِلْنَا مِنْ وَبَاهَا ، وَحَبِبْنَا إِلَى أَهْلِهَا، وَحَيْب صَالِحِي أَهْلِهَا إِلَيْنَا .
«¡Oh Allah! Te pedimos el bien de esta población y de todo lo que has depositado en ella, y buscamos refugio en Ti contra todo mal de esta población y contra el mal de todo lo que has depositado en ella. ¡Oh Allah! Haz que comamos los frutos de esta población. Protégennos de sus peligros, calamidades y enfermedades. Haznos queridos para sus habitantes y haznos queridos a sus habitantes piadosos». —Ibn al-Sunni.
Lo que debe decir el viajero al final de la noche: Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— dijo: Cuando el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— se encontraba de viaje y llegaba la noche, decía:
سمعَ سَامِع بِحَمْدِ اللهِ وَحَسَى بَلَالِهِ عَلَيْنَا رَبَّنَا صَاحِبْنَا وَأَفْضِلُ عَلَيْنَا، عَائِنَا بِاللَّهِ مِنَ النَّارِ .
«Hay un testigo de nuestra alabanza a Allah y de Sus excelentes favores. ¡Oh, nuestro Señor, acompáñanos y sé benevolente con nosotros! Buscamos refugio en Allah contra el Infierno». —Muslim.
Lo que debe decir el viajero al subir a un lugar elevado, descender a un lugar bajo o regresar: Bujari narró, por medio de Yabir —que Allah esté complacido con él—: Cuando subíamos, decíamos «Allahu Akbar»; y cuando descendíamos, decíamos «Subhan Allah».
Bujari narró, por medio de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—, que cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— regresaba del Hayy o de un viaje, al subir por un paso montañoso elevado o descender a un lugar bajo, decía «Allahu Akbar» tres veces. Luego decía:
لا إلهَ إِلَّا اللَّهَ وَحدَهُ لا شَرِيكَ لَهُ، لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ، أَيبُونَ تَالِبُونَ عَابِدُونَ سَاجِدونَ، لِرَبِّنَا حَامِدُونَ صَدَقَ الله وعده، ونَصَرَ عَبْدَهُ، وَهَزَمَ الْأَحْزَاب وحده .
«No hay otra divinidad excepto Allah. Él es Uno y Único. No tiene ningún asociado. Suyo es únicamente el reino. A Él pertenece únicamente toda alabanza. Él tiene poder sobre todas las cosas. Hemos regresado, nos hemos arrepentido, adoramos, nos postramos y alabamos a nuestro Señor. Allah ha cumplido Su promesa, ha ayudado a Su siervo y Él solo ha derrotado a todas las fuerzas enemigas.»
Lo que debe decir el viajero al embarcarse: Ibn al-Sunni narró de Husayn —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando mi comunidad se embarque, esta es la súplica que puede protegerla de ahogarse en el agua:»
يسى اللهِ مَجْر مَا وَمَرْسَامًا إِن ربى الغفور رحيم
«En el nombre de Allah son la navegación y el anclaje de esta embarcación; ciertamente, mi Señor es Perdonador y Misericordioso». Luego recitaba esta aleya:
وَمَا قَدَرُوا اللهَ حَقَّ قَدْرِهِ، وَالْأَرْضِ جَمِيعًا قَبْضَتُهُ يَوْمَ الْقِيَامَةِ وَالسَّمَوَاتِ مَطْوِيَّاتِ بِيَمِينِهِ سُبْحَانَهُ وتَعَالَى عَمَّا يُشْرِكُونَ .
«No han valorado a Allah como merece ser valorado. El Día de la Resurrección, toda la tierra estará en Su puño, y los cielos serán plegados con Su mano derecha. Glorificado y exaltado sea Él; está por encima de lo que Le asocian.»
Está prohibido viajar por el mar cuando está embravecido: el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien suba de noche al techo de una casa que no tenga un muro alrededor y caiga de él y muera, Allah queda exento de la responsabilidad de protegerlo. Y quien viaje por un mar embravecido y muera, Allah también queda exento de toda responsabilidad respecto a él». —Ahmad.
Capítulo octavo: Hajj
Hajj
1. La importancia y la obligatoriedad del Hajj
Allah, el Altísimo, dijo:
إن أَوَّلَ بَيْرٍ وَضعَ لِلنَّاسِ الذِي بِمَكَّةَ مُبَارَكًا وَهُدًى لِلْعَالَمِينَ فِيْهِ أَيَا بَيِّنَاتٍ مَقَامَ إِبْرَاهِيمَ وَمَن تَعْلَهُ كَانَ أَمِنَا. وَلِلَّهِ عَلَى النَّاسِ مِع الْبَيْتِ مَنِ اسْتَطَاعَ إِلَيْهِ سَبِيلًا، وَمَنْ كَفَرَ فَإِنَّ اللَّهَ غَنِي عن العالمين .
«La primera Casa preparada para la humanidad es la que está en Bakkah (Meca), bendita y guía para todos los mundos. En ella hay signos claros, como la Estación de Ibrahim. Quien entre en ella estará seguro. Es deber de la humanidad para con Allah peregrinar a esta Casa, para quien tenga los medios de llegar a ella. Y quien no crea, debe saber que Allah no necesita de nadie de todos los mundos.»
Hajj es dirigirse a La Meca para realizar el tawaf, el sa’i, la permanencia en Arafat y todos los demás actos de adoración, con el propósito de cumplir la orden de Allah y obtener Su complacencia. Es una de las cinco obligaciones fundamentales e indiscutibles del islam. Si alguien niega que el Hajj sea obligatorio, será considerado incrédulo y apóstata del islam. Según la mayoría de los sabios, el Hajj se hizo obligatorio en el sexto año de la Hégira, pues en ese año fue revelado este versículo:
وَأَتِمُوا الْحَجَّ وَالْعُمْرَةَ لِلَّهِ .
«Completad el Hajj y la umrah por Allah.»
Según Ibn al-Qayyim, el hajj se hizo obligatorio en el noveno o décimo año de la Hégira.
La virtud del hajj: diversos hadices del Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— exhortan a realizar el hajj. A continuación se mencionan algunos de ellos:
Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— relató que se preguntó al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «¿Cuál es la mejor obra?». Él respondió: «La fe en Allah y en Su Mensajero». Se preguntó: «¿Y después?». Respondió: «El yihad en el camino de Allah». Se preguntó: «¿Y después?». Respondió: «Un hajj aceptado». El hajj aceptado (hajj mabrur) es aquel que no está mezclado con ningún pecado. Hasan dijo: «El hajj mabrur es aquel después del cual la persona regresa desapegada de este mundo y deseosa de la Otra Vida».
En una narración se relata que el hajj mabrur es aquel en el que se ofrece comida a la gente y se habla con palabras amables.
En diversos hadices, el hajj ha sido descrito como equivalente al yihad. Por ejemplo, se narró de Hasan ibn Ali —que Allah esté complacido con él— que un hombre acudió al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y dijo: «Soy cobarde y débil». El Mensajero de Allah dijo: «Ven a un yihad en el que no hay filo de armas: ese es el hajj». —At-Tabarani.
Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «El yihad apropiado para los débiles, los ancianos y las mujeres es el hajj». —An-Nasa’i.
Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «Oh, Mensajero de Allah, usted considera el yihad la mejor obra. Entonces, ¿por qué nosotras, las mujeres, no hacemos el yihad?». Él respondió: «El mejor yihad para vosotras es el hajj mabrur». —Al-Bujari y Muslim.
Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «Oh, Mensajero de Allah, ¿acaso no podemos hacer el yihad y luchar junto a vosotros?». Él respondió: «El mejor y más excelente yihad para vosotras es el hajj mabrur». Aisha dijo: «Después de oír esto del Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, nunca volví a dejar de realizar el hajj». —Al-Bujari y Muslim.
En diversos hadices se menciona que el hach borra los pecados. Por ejemplo, Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— relató que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien realice el hach y no cometa ninguna obscenidad ni pecado, regresará a su hogar como el día en que su madre lo dio a luz», es decir, en un estado de inocencia. —Al-Bujari y Muslim.
Amr ibn al-As dijo: «Cuando Allah hizo entrar el islam en mi corazón, me presenté ante el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Le dije: “Extiende tu mano para que te preste juramento de fidelidad”. Él extendió la mano, pero yo retiré la mía. Entonces dijo: “¿Qué te sucede, Amr?”. Respondí: “Quiero que se me perdonen mis pecados pasados”. Él dijo: “¿Acaso no sabes que el islam borra todo lo anterior? La emigración también borra todo lo anterior, y el hach borra todo lo que lo precede?”». —Muslim.
Según un relato de Abdullah ibn Masud —que Allah esté complacido con él—, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Realizad consecutivamente el hach y la umra, pues ambos eliminan los pecados como el fuelle del herrero elimina la herrumbre del hierro, el oro y la plata. La recompensa del hach mabrur no es otra que el Paraíso». —An-Nasaí y At-Tirmidhi.
Los peregrinos son representantes e invitados de Allah. Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— relató que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quienes realizan el hach y la umra son representantes e invitados de Allah. Si invocan a Allah, Él acepta su invocación, y si le piden perdón, Él los perdona». —An-Nasaí, Ibn Mayah; Ibn Juzaima e Ibn Hibban. Según la formulación de Ibn Juzaima e Ibn Hibban: «Los representantes de Allah son tres: quien realiza el hach, quien realiza la umra y quien combate en el camino de Allah».
La recompensa del hach es el Paraíso. Sobre este tema existen varios hadices.
Al-Bujari y Muslim relataron, según Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Una umra expía los pecados cometidos entre ella y la umra anterior. Y la recompensa del hach mabrur no es otra que el Paraíso».
Según un relato de Yabir —que Allah esté complacido con él—, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Esta Casa —la Kaaba— es el pilar del islam. Quien parta con la intención de realizar el hach o la umra en esta Casa estará bajo la protección especial de Allah. Si Allah decreta que muera durante ese viaje, lo hará entrar en el Paraíso; y si lo hace regresar a su hogar, lo devolverá con abundante recompensa y botín».
La recompensa por gastar dinero en el hach es enorme. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Gastar dinero en el hach es como gastar dinero en el camino de Allah. Por cada dírham se obtendrá una recompensa setecientas veces mayor». Ibn Abi Shayba, Ahmad, At-Tabarani y Al-Bayhaqi.
La obligatoriedad del hajj
Los sabios están de acuerdo en que no es necesario realizar el hajj repetidamente. El hajj solo es obligatorio una vez en la vida. Sin embargo, si alguien hace un voto, la cuestión es diferente: cumplir el voto es obligatorio. Si alguien realiza voluntariamente un hajj adicional, este será nafl. Abu Huraira (r.a.) dijo: el Mensajero de Allah (s.a.w.) nos pronunció el siguiente sermón: «¡Oh, gente! Allah os ha prescrito el hajj; por tanto, realizadlo». Entonces un hombre preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah (s.a.w.)! ¿Cada año?». El Mensajero de Allah (s.a.w.) permaneció en silencio. El hombre repitió la pregunta tres veces. Entonces el Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: «Si hubiera dicho que sí, se habría vuelto obligatorio cada año, pero no habríais podido cumplirlo. Luego dijo: No me preguntéis sobre aquello que no he dicho. Ciertamente, vuestros predecesores fueron destruidos por hacer demasiadas preguntas a sus profetas y mensajeros. Fueron destruidos por discrepar con sus profetas. Así pues, cuando os ordene algo, cumplidlo en la medida de vuestras posibilidades; y cuando os prohíba algo, absteneos de ello». —Al-Bujari y Muslim.
Ibn Abbas (r.a.) dijo: el Mensajero de Allah (s.a.w.) nos pronunció un sermón. Dijo: «¡Oh, gente! Se os ha prescrito el hajj». Al-Aqra ibn Habis se levantó y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah (s.a.w.)! ¿Cada año?». Él respondió: «Si hubiera dicho eso, habría sido obligatorio cada año; y aunque lo fuera, no podríais realizarlo. El hajj es una sola vez; si se hace más, es nafl». —Ahmad, Abu Dawud, al-Nasa’i y al-Hakim.
¿Es obligatorio de inmediato o puede retrasarse? La opinión de al-Shafi‘i, al-Thawri, al-Awza‘i y Muhammad es que el hajj puede realizarse en cualquier momento de la vida. Si el hajj se ha hecho obligatorio para alguien, no comete pecado por retrasarlo; puede cumplirlo en cualquier momento antes de morir. Esto se debe a que el Mensajero de Allah (s.a.w.) retrasó el hajj hasta el décimo año de la Hégira. Sus esposas y muchos de sus compañeros también lo realizaron con él, aunque el hajj se había hecho obligatorio en el sexto año de la Hégira. Si hubiera sido obligatorio de inmediato, no lo habría retrasado. El imán al-Shafi‘i dijo: «De esto demostramos que el hajj solo es obligatorio una vez en la vida. Comienza a ser obligatorio al alcanzar la madurez y basta con realizarlo antes de la muerte».
Por otro lado, Abu Hanifa, Malik, Ahmad, algunos imanes de la escuela de al-Shafi‘i y Abu Yusuf sostienen que el hajj es obligatorio de inmediato. Se debe a que se narró de Ibn Abbas (r.a.) que el Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: «Quien decide realizar el hajj debe apresurarse a cumplirlo, pues puede enfermar, su montura puede perderse o pueden surgir nuevas ocupaciones». —Ahmad, al-Bayhaqi, al-Tahawi e Ibn Majah.
El Mensajero de Allah (s.a.w.) también dijo: «Cumplid rápidamente el hajj obligatorio, pues no sabéis qué puede sucederle a alguien ni cuándo». —Ahmad y al-Bayhaqi. En la versión de al-Bayhaqi se dice: «Nadie sabe cuándo puede contraer una enfermedad o surgir una necesidad».
Quienes consideran que el hajj es obligatorio de inmediato interpretan este hadiz como una prueba de que es mustahabb realizarlo de inmediato. Sostienen que, para quien tiene el hajj como obligación, es mustahabb apresurarse a cumplirlo tanto como sea posible.
2. Condiciones para que el hajj sea obligatorio
Los juristas están de acuerdo en que, para que el hajj sea obligatorio, deben cumplirse las siguientes condiciones:
1. Ser musulmán; 2. haber alcanzado la madurez; 3. poseer razón y discernimiento (no estar loco); 4. ser libre (no ser esclavo); 5. tener capacidad económica y física.
A quien no reúna estas condiciones, el hajj no le será obligatorio. Ser musulmán, haber alcanzado la madurez y poseer razón y discernimiento son condiciones indispensables para cumplir todos los actos de adoración.
Se menciona en un hadiz que el Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo: «No se registra ningún pecado ni recompensa para tres personas: el durmiente, hasta que despierte; el niño, hasta que alcance la madurez; y el loco, hasta que recupere la razón y el discernimiento».
La libertad es una condición para que el hajj sea obligatorio, pues se trata de un acto de adoración que requiere mucho tiempo. Es necesario tener capacidad para ello. Sin embargo, el esclavo está ocupado cumpliendo las responsabilidades de su amo y no dispone de la capacidad necesaria. La capacidad es una condición, pues Allah dice:
وَلِلَّهِ عَلَى النَّاسِ حَجَّ الْبَيْتِ مَنِ اسْتَطَاعَ إِلَيْهِ سَبِيلاً .
«Es deber de las personas peregrinar a la Kaaba por Allah, para quien tenga la capacidad de llegar allí.»
Cómo se determina la capacidad: una de las condiciones para que el Hayy sea obligatorio es tener capacidad, y esta se determinará mediante los siguientes aspectos:
1. Que la persona en cuestión goce de buena salud física. Es decir, si es incapaz de realizar el Hayy debido a la vejez, una discapacidad o deformidad, o una enfermedad de la que no se espera recuperación, deberá hacer que otra persona realice el Hayy en su nombre, siempre que tenga los medios económicos necesarios. Este tema se tratará más adelante, en el capítulo sobre el Hayy por delegación.
2. Que el camino de ida y vuelta para realizar el Hayy sea seguro, de modo que estén garantizadas la seguridad de la vida y los bienes de los peregrinos. Si existe el riesgo de perder la vida a causa de bandidos o de una epidemia, o el temor de que sus bienes sean saqueados, se considerará que no se tiene capacidad para realizar el Hayy.
Existe discrepancia sobre si los impuestos, tributos y cobros similares que se recaudan en el camino constituyen una excusa válida para quedar exento del Hayy. Según al-Shafi‘i y otros, esto es una excusa válida para quedar exento del Hayy, por pequeña que sea la cantidad exigida. Según la escuela malikí, no se considera una excusa. Sin embargo, si pone en peligro la integridad del peregrino, hace imposible su desplazamiento o se cobra repetidamente, entonces sí se considerará una excusa.
3, 4. El peregrino debe poseer los medios económicos necesarios y un medio de transporte. La cantidad de dinero debe ser suficiente para mantener su salud y cubrir, con el excedente que quede después de satisfacer sus necesidades básicas, los gastos de aquellos cuyo sustento le corresponde proporcionar. Esto se refiere al período necesario para realizar su Hayy obligatorio y regresar a su hogar. Por necesidades básicas se entienden la ropa, la vivienda, el medio de transporte y las herramientas necesarias para desempeñar su profesión. (La ropa de uso habitual, el mobiliario necesario y la vivienda —por muy grande y superior a las necesidades que sea— no deben venderse para financiar el Hayy.)
En cuanto al medio de transporte, debe ser adecuado para cubrir tanto las necesidades de ida como las de vuelta, ya sea por tierra, mar o aire. Esto se aplica a quien, debido a que su hogar está muy lejos, no puede desplazarse a pie. Para quien vive tan cerca de La Meca que puede ir y volver caminando, no es condición disponer de un medio de transporte propio, pues, dada la corta distancia, es posible desplazarse a pie. En algunos hadices se indica que el Mensajero de Allah entendió por capacidad para desplazarse al Hayy un medio de transporte y dinero suficiente para cubrir los gastos del Hayy. Anas dijo: Se preguntó: «Oh, Mensajero de Allah, ¿qué significa tener capacidad para desplazarse?». El Mensajero de Allah respondió: «Un medio de transporte y dinero para cubrir todos los gastos del Hayy». —Al-Daraqutni.
Se narró de Ali que el Mensajero de Allah dijo: «Quien, por poseer el dinero necesario para cubrir los gastos del Hayy y un medio de transporte, sea capaz de llegar a la Casa de Allah y, aun así, no realice el Hayy, no importa si muere como judío o como cristiano. Pues Allah ha dicho: “El Hayy a la Casa de Allah es una obligación que Allah impone a quien tenga capacidad para llegar allí”.» —Al-Tirmidhi.
Aunque todos estos hadices relativos a la montura y las provisiones son débiles, la mayoría de los ulemas han establecido como condición para que el hajj sea obligatorio para quienes viven lejos que dispongan de una montura para el viaje y de los medios económicos para sufragar los gastos del hajj. Por tanto, el hajj no es obligatorio para quien no dispone de una montura ni de los medios para sufragar los gastos.
Ibn Taymiyya dijo: Algunos de estos hadices han sido transmitidos con cadenas de transmisión impecables y otros con cadenas defectuosas. Sin embargo, en su conjunto indican correctamente que la obligación del hajj depende de disponer de una montura y de provisiones —es decir, de los medios de transporte y del dinero para sufragar los gastos del hajj—, aunque el Mensajero de Allah sabía que muchas personas podían realizar el hajj a pie.
Además, con las palabras de Allah: «quien tenga capacidad para viajar hasta la Casa de Allah», quiso decir —o bien que en el hajj se requiere el mismo tipo de capacidad que se exige como condición para todos los actos de culto, es decir, la capacidad general, o bien una capacidad adicional. Si se hubiera querido decir lo primero, no habría sido necesario imponer esta condición, del mismo modo que no fue necesaria en los versículos relativos a la oración y al ayuno. Por tanto, se entiende que se quiso decir una capacidad adicional. Y esta no puede ser otra que la capacidad económica.
Aquí conviene mencionar también otra cuestión: el hajj es un acto de culto para cuya realización hay que recorrer una distancia considerable. Por ello, su obligatoriedad depende de disponer de provisiones y de una montura, al igual que el yihad. Así dice Allah acerca del yihad:
وَلَا عَلَى الَّذِينَ لَا يَجِدُونَ مَا يُنْفِقُونَ حَرَجٌ إِلَى قَوْلِهِ : وَلَا عَلَى الَّذِينَ إِذَا مَا أَتُوكَ لِتَحْمِلَمُ قلت لَا أَجِلُ مَا أَحْمِلُكُمْ عَلَيْهِ .
«No hay culpa (por quedarse en casa sin participar en el yihad) para los débiles, los enfermos y quienes no pueden sufragar los gastos, siempre que sean sinceros en su obediencia a Allah y a Su Mensajero. No hay motivo alguno para reprochar a quienes obran correctamente. Allah es indulgente y misericordioso».
«Tampoco hay culpa para quienes acudieron a ti para que les proporcionaras una montura, y tú les dijiste: “No dispongo de ninguna montura para que podáis montarla…”»
En la obra Al-Muhadhdhab se afirma que, aunque alguien disponga de dinero suficiente para procurarse una montura y provisiones, si necesita ese dinero para pagar una deuda, el hajj tampoco será obligatorio para él, tanto si la deuda debe pagarse de inmediato como si su vencimiento es aplazado. Esto se debe a que está obligado a pagar inmediatamente la deuda cuyo pago es exigible de inmediato, mientras que el hajj puede realizarse más tarde. Por ello, el pago de la deuda tiene prioridad sobre el hajj. En cuanto a la deuda cuyo pago es aplazado, también recae sobre él: si gasta ese dinero en el hajj, ya no dispondrá de los fondos necesarios para pagar la deuda. Si necesita ese dinero para comprar una casa y una casa de ese tipo le resulta indispensable, o si su familia necesita un sirviente doméstico, el hajj tampoco será obligatorio para él. Si necesita casarse y, de no hacerlo, teme caer en la fornicación, debe casarse antes, pues esa necesidad es inmediata. Si necesita ese dinero para adquirir mercancías con las que pueda obtener, mediante el comercio, los recursos necesarios para sus gastos, existe discrepancia al respecto. Según Abu al-Abbas, el hajj no es obligatorio para él, porque esa mercancía es indispensable, al igual que el sirviente doméstico y la casa. En Al-Mughni se afirma que, si una persona tiene un crédito a largo plazo contra alguien y este se lo paga de una manera que le proporciona lo suficiente para realizar el hajj, el hajj será obligatorio para ella, pues tiene capacidad. Pero si el crédito es contra una persona necesitada o resulta imposible cobrarlo, el hajj no será obligatorio. Según los shafiíes, cuando alguien se ofrece a proporcionar gratuitamente una montura a otra persona, esta no está obligada a aceptarla, porque al aceptarla se expone a que el donante se lo reproche. Y soportar el riesgo de tal reproche es difícil. Sin embargo, si su hijo está dispuesto a darle una cantidad de dinero con la que pueda realizar el hajj, este será obligatorio para él, pues en ese caso puede realizarlo sin temor a reproche alguno. Los hanbalíes dicen: no es obligatorio realizar el hajj aceptando la donación de otra persona, ni se considera que tenga capacidad por ello, tanto si el donante es un pariente como si es un extraño, y tanto si le proporciona una montura, provisiones o dinero en efectivo.
5. Que no ocurra nada que obstaculice el camino hacia el Hayy, como el encarcelamiento o la opresión por parte de algún gobierno o autoridad.
El Hayy del menor y del esclavo. El Hayy no es obligatorio para el esclavo ni para el menor de edad. Sin embargo, si realizan el Hayy, este será válido. Pero cuando el Hayy se vuelva obligatorio para ellos conforme al islam, no quedarán exentos de realizarlo. Ibn Abbás, que Dios esté complacido con él, relató que el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo: «Si un niño realiza el Hayy y luego alcanza la pubertad, deberá realizarlo nuevamente cuando el Hayy se vuelva obligatorio para él. Y si un esclavo realiza el Hayy y después obtiene la libertad, deberá realizarlo nuevamente». At-Tabarani. Saib ibn Yazid dijo: «Mi padre realizó el Hayy junto al Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, durante el Hayy de la Despedida. En aquel entonces yo tenía siete años». Ahmad, Al-Bujari y At-Tirmidhi. At-Tirmidhi también dijo: «Los sabios han concordado en que, si un niño realiza el Hayy antes de alcanzar la pubertad, después de alcanzar la pubertad»
deberá realizarlo nuevamente. Del mismo modo, si un esclavo realiza el Hayy mientras está en esclavitud y luego obtiene la libertad, deberá realizarlo nuevamente cuando alcance la capacidad de realizar el Hayy. Se narró de Ibn Abbás, que Dios esté complacido con él, que una mujer llevó a un niño ante el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y preguntó: «¿Puede este niño realizar el Hayy?». Él respondió: «Sí». Según la opinión de la mayoría de los sabios, si un niño menor de edad realiza actos de adoración y buenas obras, recibirá su recompensa y esta se registrará en su registro de obras. Sin embargo, sus malas acciones no se registran ni se le castiga por ellas. La opinión de Umar, que Dios esté complacido con él, es la misma. «Y tú recibirás una recompensa por ello», es decir, por ayudarlo a realizar el Hayy y enseñarle.
Yabir, que Dios esté complacido con él, relató: «Realizamos el Hayy junto al Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Entre nosotros había mujeres y niños. Pronunciamos la talbiya en su nombre y arrojamos las piedras por ellos». Ahmad e Ibn Mayah.
Si el niño o muchacho posee cierto discernimiento y ha adquirido la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, él mismo entrará en estado de ihram y cumplirá por sí solo todos los ritos del Hayy. De lo contrario, su tutor entrará en estado de ihram en su nombre, pronunciará la talbiya por él, realizará el tawaf y el saí, permanecerá en Arafat y arrojará las piedras por él.
Si alcanza la pubertad antes de permanecer en Arafat o mientras se encuentra allí, no tendrá que realizar nuevamente el Hayy. La situación del esclavo es la misma cuando obtiene la libertad. Según Malik e Ibn al-Mundhir, deberá realizar nuevamente el Hayy, porque había entrado en estado de ihram con la intención de realizar un Hayy voluntario, y este no se convertirá en obligatorio.
El Hayy de la mujer: al igual que para el hombre, el Hayy también es obligatorio para la mujer si se cumplen plenamente las condiciones que lo hacen obligatorio. Estas condiciones ya se han mencionado. En el caso de la mujer, existe una condición adicional: su esposo o un hombre que sea su mahram debe acompañarla al Hayy. Mahram significa aquellas personas con quienes está permanentemente prohibido casarse, como el hermano, la hermana, el padre, la hija, la madre y el hijo; también el padre biológico, la tía paterna, el sobrino y la sobrina por parte del hermano, y el sobrino y la sobrina por parte de la hermana, entre otros.
Ibn Abbás, que Dios esté complacido con él, relató que el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo: «Ningún hombre debe quedarse a solas con una mujer sin un acompañante que sea su mahram, y ninguna mujer debe viajar con alguien sin un mahram». Un hombre se levantó y dijo: «Mensajero de Dios, mi esposa ha salido para realizar el Hayy, mientras que yo me he alistado para participar en tal batalla». El Mensajero de Dios dijo: «Ve y realiza el Hayy con tu esposa». Al-Bujari y Muslim. Esta orden del Mensajero de Dios indica una recomendación, pues no es obligatorio que el esposo o el mahram viaje con la mujer. Esto se debe a que el viaje del Hayy requiere mucho esfuerzo y gastos; nadie está obligado a gastar su dinero y esfuerzo para ayudar a otra persona a cumplir una obligación.
Yahya ibn Ubbad dijo: Una mujer de Rayy escribió a Ibrahim al-Najai: «Todavía no he realizado el Hajj, uno de los actos de adoración fundamentales del islam. Tengo bienes suficientes, pero no tengo un acompañante mahram». Él le respondió: «Usted es una de aquellas para quienes Allah no ha dejado abierto el camino para realizar el Hajj».
Según Abu Hanifa y sus discípulos, Ibrahim al-Najai, Hasan, Sauri, Ahmad e Ishaq, que la mujer tenga un esposo o un acompañante mahram es una condición indispensable para que el Hajj sea obligatorio para ella y para que tenga capacidad de realizarlo.
Hafiz Ibn Hayar dijo: La opinión reconocida de la escuela shafií es que es condición contar con el esposo, un mahram o una acompañante mujer digna de confianza. Algunos han dicho que basta con una sola acompañante, siempre que sea digna de confianza. En al-Qarabisi y al-Muhadhdhab se afirma que, si el camino es seguro, también es lícito que la mujer viaje sola. Sin embargo, todo esto se aplica al Hajj y la Umra obligatorios o necesarios.
En el libro Subul al-Salam se afirma: Un grupo de imanes dijo que es lícito que una mujer anciana viaje sin un acompañante mahram. Como prueba de la opinión que permite a la mujer viajar sin esposo ni acompañante mahram cuando encuentra un acompañante digno de confianza o cuando el camino es seguro, se presenta el hadiz narrado en Bujari por Adi ibn Hatim. Adi dijo: «Me encontraba con el Mensajero de Allah cuando se acercó un hombre y se quejó de su pobreza. Poco después llegó otro y se quejó de que unos bandidos lo habían atacado. El Mensajero de Allah dijo: “¡Oh, Adi! ¿Has visto Hira?”». Adi respondió: «No la he visto, pero he oído ese nombre». El Mensajero de Allah dijo: «Si tu vida se prolonga, ciertamente verás cómo una mujer viaja sola desde Hira, llega a La Meca y circunvala la Sagrada Kaaba, sin temer a nadie excepto a Allah». También se presenta como prueba que, después de que Umar realizó su último Hajj, permitió que las esposas del Mensajero de Allah realizaran el Hajj y envió con ellas a Uzman y Abdurrahman ibn Awf. Uzman proclamó: «¡Atención! Que nadie se acerque a las Madres de los Creyentes ni las mire», aunque ellas se encontraban entonces en sus respectivos palanquines sobre camellos.
Si una mujer emprende sola el viaje y realiza el Hajj sin que la acompañen su esposo o un mahram, su Hajj será válido. En Subul al-Salam se afirma que Ibn Taymiyya dijo: El Hajj de una mujer sin mahram y el Hajj de quien carece de medios son válidos. En resumen, quienes no están obligados a realizar el Hajj por carecer de medios —como el pobre, el enfermo, el lisiado, aquel cuyos bienes han sido saqueados por bandidos y la mujer que no ha encontrado un acompañante mahram, entre otros—, cuando cumplen todos los actos obligatorios del Hajj, este les será suficiente. Sin embargo, entre ellos hay quienes realizan el Hajj de manera sumamente correcta, como quien lo realiza a pie. También hay quienes realizan el Hajj mediante medios económicos ilícitos, como quien lo realiza mendigando, y la mujer que lo realiza sin un acompañante mahram. El Hajj de todos ellos será válido, pues poseen la aptitud para realizarlo. Si han cometido algún pecado, este puede haberse producido durante el camino, no en el acto mismo. En Al-Mughni se afirma: Si una persona incapaz parte con esfuerzo, sin provisiones ni montura, y realiza el Hajj, su Hajj será válido y suficiente.
La solicitud de permiso de la esposa a su esposo para realizar el Hajj: Aunque el Hajj sea obligatorio para la esposa, es recomendable que solicite el permiso de su esposo para realizarlo. Si él se lo concede, no hay ningún problema y ella partirá para realizar el Hajj. Pero si no se lo concede, también partirá para realizarlo sin su permiso, pues el esposo no tiene derecho a impedir el Hajj obligatorio. Esto se debe a que el Hajj es un acto de adoración que se ha vuelto obligatorio para la esposa, y no es lícito obedecer a una criatura desobedeciendo al Creador. Cuando la esposa realiza un acto de adoración, debe apresurarse a cumplir el Hajj. Del mismo modo que tiene derecho a rezar al comienzo del tiempo establecido, también tiene derecho a realizar el Hajj. Nadie puede impedírselo ni obligarla a retrasarlo. Lo mismo se aplica al Hajj debido por un voto, pues también es obligatorio para la esposa como el Hajj obligatorio. Sin embargo, el esposo sí tiene derecho y autoridad para impedirle realizar un Hajj voluntario. En efecto, al-Daraqutni narró de Ibn Umar que una mujer tenía esposo y bienes, pero su esposo no le permitía ir al Hajj. Respecto a ella, el Mensajero de Allah dijo: «No podrá ir al Hajj sin el permiso de su esposo».
Si una persona muere sin haber realizado el Hajj obligatorio o necesario —es decir, si el Hajj era obligatorio para ella o había hecho un voto de realizarlo, pero murió antes de completarlo—, su tutor debe disponer, con cargo a los bienes que dejó el difunto, que alguien realice el Hajj en su nombre, del mismo modo que corresponde al tutor pagar sus deudas.
Ibn Abbas narró que una mujer de la tribu de Yuhaina se presentó ante el Mensajero de Allah y dijo: «Mi madre hizo un voto de realizar el Hajj, pero murió antes de hacerlo. ¿Puedo completar el Hajj en su nombre?». El Mensajero de Allah respondió: «Sí, realiza el Hajj en su nombre. Dime, si tu madre tuviera una deuda, ¿no la pagarías? Paga la deuda que se debe a Allah, pues Allah tiene mayor derecho a que se cumplan las deudas». —Bujari.
Este hadiz demuestra que, si el difunto tenía pendiente un Hajj obligatorio o necesario, es indispensable realizarlo en su nombre, tanto si dejó testamento como si no. Toda deuda debe pagarse necesariamente y sin condiciones. Del mismo modo, también es obligatorio saldar las obligaciones económicas, como las expiaciones, el zakat y los votos. Esta es la opinión de Ibn Abbas, Zayd ibn Zabit, Abu Huraira y al-Shafii. Cuando coinciden el Hajj y una deuda, pero los bienes dejados por el difunto no bastan para pagar ambas cosas, debe darse prioridad al Hajj, pues el Mensajero de Allah dijo: «Pagar lo que se debe a Allah tiene prioridad».
Según el imán Malik, solo es obligatorio realizar el Hajj en nombre del difunto cuando este dejó un testamento al respecto. Esto se debe a que el Hajj es un acto de adoración en el que predomina el esfuerzo físico, por lo que no se acepta un representante para realizarlo. Si dejó testamento, el Hajj debe realizarse con un tercio de sus bienes.
Hajj por sustitución: quien adquiere la capacidad de realizar el hajj y posteriormente queda incapacitado por enfermedad o vejez debe hacer que alguien realice el hajj en su nombre. Esto se debe a que, debido a su incapacidad, ha abandonado la esperanza de realizarlo personalmente. Por ello, se considera como una persona fallecida. Otra persona realizará el hajj en su nombre. En efecto, en el hadiz de Fadl ibn Abbas se relata que, durante el Hajj de la Despedida, una mujer de la tribu de Jaz’am dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Allah ha prescrito el hajj a Sus siervos, pero mi padre ha envejecido tanto que no puede mantenerse sentado sobre un camello. ¿Puedo realizar el hajj en su nombre?». El Mensajero de Allah
respondió: «Sí». —Todas las recopilaciones de hadices auténticos.
Al-Tirmidhi dijo: Sobre este asunto se han transmitido del Mensajero de Allah varios hadices con cadenas auténticas. La mayoría de los eruditos, incluidos los Compañeros, actúan conforme a este hadiz y consideran obligatorio realizar el hajj en nombre de una persona fallecida. Al-Thawri, Ibn al-Mubarak, al-Shafi‘i, Ahmad e Ishaq también sostienen esta opinión.
Malik dijo: El hajj por sustitución se realizará cuando la persona haya dejado como disposición testamentaria que se realice el hajj en su nombre. Ahmad, los hanafíes, al-Shafi‘i, Ibn al-Mubarak y otros sostienen que, si una persona viva queda incapacitada para realizar el hajj debido a la vejez, se puede realizar el hajj en su nombre. Del hadiz mencionado anteriormente se sabe que las mujeres pueden realizar el hajj en nombre de una mujer o de un hombre. No hay nada en el Corán ni en los hadices que lo prohíba.
Cuando una persona discapacitada, inválida o aquejada de una enfermedad crónica recupera la salud y la capacidad: si una persona enferma hace que alguien realice el hajj por sustitución en su nombre y después se recupera, quedará liberada de su hajj obligatorio. No tendrá que realizar el hajj por segunda vez, pues eso implicaría que el hajj se le hubiera prescrito dos veces. Esta es la opinión de Ahmad.
Sin embargo, según la mayoría de los eruditos, ese hajj por sustitución no será suficiente para eximirlo de su obligación, pues con ello queda claro que no había perdido por completo la esperanza de recuperarse. Debe considerarse la situación final. Ibn Hazm consideró más sólida la primera opinión. Dijo: Cuando el Mensajero de Allah ordenó realizar el hajj en nombre de una persona capaz de hacerlo a pie o montada y le aseguró que así quedaría liberada de la deuda que tenía con Allah, hay que aceptar sin duda que su deuda quedó saldada y que quedó eximida de su obligación. También puede afirmarse sin duda que la repetición de una obligación ya cumplida y de la que se ha obtenido la exención no puede imponerse sino mediante un texto inequívoco del Corán o de los hadices. En este caso, no existe ningún texto en el Corán ni en los hadices que indique que sea necesario repetir el hajj. Si hubiera sido necesario hacerlo, el Mensajero de Allah lo habría declarado claramente. Aunque es bien sabido que un anciano que en un momento no puede montar un vehículo puede recuperar esa capacidad en cualquier momento, el Mensajero de Allah no informó de que debiera realizar nuevamente el hajj obligatorio; por tanto, no hay base válida para imponerle la repetición de esta obligación. La obligación ya quedó cumplida correctamente mediante el hajj por sustitución que se realizó anteriormente en su nombre.
Condición del hajj por sustitución: la condición para quien realice el hajj en nombre de otra persona es que haya realizado previamente su propio hajj. Se relata de Ibn Abbas que el Mensajero de Allah oyó a un hombre decir: «Aquí estoy, ¡oh Allah!, en nombre de Shubrumah». Inmediatamente le preguntó: «¿Has realizado tu propio hajj?». Él respondió: «No». Entonces el Mensajero de Allah dijo: «Realiza primero tu propio hajj; después realiza el hajj por Shubrumah». —Abu Dawud e Ibn Majah.
Esta es la opinión de la mayoría de los eruditos: quien no haya realizado su propio hajj no puede realizar válidamente el hajj en nombre de otra persona.
Hacer un voto de realizar el hajj aun cuando este ya sea obligatorio: Ibn Abbás e Ikrima emitieron la opinión jurídica de que, si una persona, teniendo pendiente la obligación del hajj, realiza antes el hajj que prometió por voto, tanto su hajj obligatorio como el hajj del voto se consideran cumplidos, y queda libre de ambas obligaciones. Ibn Umar (que Dios esté complacido con él) y Ata emitieron la opinión jurídica de que primero debe realizar el hajj obligatorio y después el hajj del voto.
No es conforme al islam abstenerse de realizar el hajj y de casarse aun teniendo capacidad para ello: Se narró de Ibn Abbás (que Dios esté complacido con él) que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: «En el islam no está permitido que alguien permanezca célibe para siempre ni que viva sin realizar el hajj». Es decir, no es una práctica permitida por el islam pasar la vida sin realizar el hajj pese a tener capacidad para ello, ni permanecer célibe para siempre pese a tener capacidad para casarse, siguiendo el monacato de los cristianos. Este hadiz sirve como prueba de la opinión de que quien no ha realizado el hajj no puede realizar el hajj sustitutivo en nombre de otra persona. Si alguien así realiza el hajj sustitutivo por otra persona, se considerará que lo ha realizado en su propio nombre. Quedará libre de su propia obligación y exento de ella. De este modo se cumple la norma de no vivir sin realizar el hajj. Esta es la opinión de Awzai, Shafii, Ahmad e Ishaq. Malik y Zawri, en cambio, dicen: su hajj será conforme a su intención. Hasan Basri, Ata, Najai y los seguidores de la opinión basada en el razonamiento sostienen asimismo esta opinión.
Pedir un préstamo para realizar el hajj: Abdolá ibn Abi Aufa (que Dios esté complacido con él) dijo: Pregunté al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) acerca de una persona que no había realizado el hajj: «¿Puede pedir un préstamo para realizarlo?». Él respondió: «No». —Bayhaqi.
Realizar el hajj con bienes ilícitos: Según la mayoría de los sabios, si alguien realiza el hajj con bienes ilícitos, el hajj se considerará cumplido, pero quien lo realiza será pecador. El imán Ahmad, por el contrario, dice que el hajj no se considera cumplido. De hecho, esta es la opinión más correcta, pues en un hadiz auténtico se dice: «Dios es puro y no acepta sino lo que es puro». Abu Huraira (que Dios esté complacido con él) narró que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: Cuando alguien parte para realizar el hajj con bienes lícitos y, poniendo el pie en el estribo, dice: «Labbayka, Al-lahumma, labbayk» («Aquí estoy, oh Dios; aquí estoy»), un pregonero del cielo anuncia: «Dios ha aceptado repetidamente tu hajj, pues tu provisión es lícita, tu montura es lícita y tu hajj está libre de impureza y de pecado». Pero cuando alguien parte para realizar el hajj con bienes ilícitos y, poniendo el pie en el estribo, dice: «Labbayk», un pregonero del cielo anuncia: «Dios no aceptará tu hajj. Tu provisión es ilícita, tus bienes son ilícitos, tu hajj está manchado por el pecado y no recibirás ninguna recompensa por él».
¿Es mejor realizar el hajj a pie o montado? Hafiz Ibn Hayar escribió en Fath al-Bari: Ibn al-Mundhir dijo: «Existe discrepancia sobre si es mejor realizar el hajj a pie o montado». Según la mayoría, es mejor realizarlo montado, porque así lo hacía el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él); además, de ese modo resulta más fácil suplicar y rogar humildemente, y sus beneficios son mayores. Ishaq ibn Rahwayh dice que es mejor realizar el hajj a pie, porque implica mayor esfuerzo. También puede decirse que, según la persona y las circunstancias, la virtud de realizar el hajj a pie o montado puede variar. Bujari narró de Anas (que Dios esté complacido con él) que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) vio a un anciano realizando el hajj apoyado sobre los hombros de sus dos hijos. Preguntó: «¿Qué le ocurre a este hombre?». La gente respondió: «Ha hecho el voto de realizar el hajj a pie». El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: «La grandeza y la majestad de Dios exigen que una persona rica como él no se cause sufrimiento». Y ordenó al anciano realizar el hajj montado.
Compraventa entre los peregrinos durante el hajj, obtención de ingresos y alquiler de diversas cosas: No hay ningún inconveniente en que los peregrinos, mientras realizan el hajj y la umra, compren y vendan entre sí, alquilen cosas y obtengan ingresos. Ibn Abbás (que Dios esté complacido con él) dijo: En los primeros tiempos del islam, los musulmanes compraban y vendían diversas cosas durante la temporada del hajj en Mina, Arafat y el mercado de Dhu al-Mayaz, situado junto a Arafat. Sin embargo, temían que comerciar mientras estaban en estado de ihram perjudicara su hajj. Por eso Dios reveló: «No incurrís en falta si buscáis el favor de Dios» (es decir, si obtenéis ingresos). —Bujari, Muslim y Nasaí. Ibn Abbás (que Dios esté complacido con él) dijo: La gente no comerciaba en Mina; es decir, había abandonado esa actividad por temor al pecado. Por ello, mediante la aleya «No incurrís en falta si buscáis el favor de Dios», se les permitió comerciar después de partir de Arafat. —Abu Dawud. Abu Umama al-Taymi dijo a Ibn Umar (que Dios esté complacido con él): «Durante el hajj alquilo animales de montura. Algunas personas me dicen: “Tu hajj no será válido”». Ibn Umar le preguntó: «¿Acaso no entras en estado de ihram y recitas la talbiya? ¿No circunvalas la Casa de Dios, partes de Arafat y lanzas los guijarros?». Él respondió: «Sí, lo hago». Ibn Umar dijo: «Entonces tu hajj es válido». Ibn Umar añadió: «Un hombre acudió al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) y le hizo una pregunta como la que tú me has hecho. Él no respondió. Poco después fue revelada la aleya: “No incurrís en falta si buscáis el favor de Dios”. Entonces el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) ordenó llamar a aquel hombre. Cuando llegó, le recitó la aleya y le dijo: “Tu hajj es válido”». —Abu Dawud. Un hombre dijo a Ibn Abbás (que Dios esté complacido con él): «Realizo por una remuneración diversos trabajos para la gente y también hago el hajj con ellos. ¿Recibiré recompensa?». Ibn Abbás respondió: «Sí: “Ellos tendrán una parte de la recompensa por lo que hicieron, y Dios es rápido en ajustar cuentas”». —Bayhaqi y Dar Qutni.
3. El hajj del Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él)
Muslim relata que Muhammad ibn Alí ibn Husayn dijo: Fuimos a ver a Yabir ibn Abd Allah (que Allah esté complacido con él). Él preguntó por la situación de los presentes y, en cierto momento, también me preguntó a mí. Respondí: «Soy Muhammad ibn Alí ibn Husayn». Inmediatamente extendió la mano hacia mi cabeza y me acarició el pecho. Luego dijo: «¡Bienvenido, sobrino! Pregunta lo que quieras». Para entonces ya se había quedado ciego. Le hice algunas preguntas. En ese momento llegó la hora de la oración y él nos dirigió en ella. Después le dije: «Infórmame: ¿cómo realizaba el Hayy el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)?». Entonces comenzó a contar con los dedos. Luego dijo: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pasó nueve años en Medina sin realizar el Hayy. Después, en el décimo año, se anunció que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) había decidido realizar el Hayy». En cuanto se hizo el anuncio, se reunió mucha gente en Medina. Cada uno deseaba realizar el Hayy junto al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Salimos de viaje con él y llegamos a Dhul Hulayfa. En ese momento, Asma bint Umays, esposa de Abu Bakr (que Allah esté complacido con él), dio a luz a un hijo, al que llamaron Muhammad ibn Abu Bakr. Ella envió un mensajero al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) para preguntarle qué debía hacer. El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) respondió: «Báñate, coloca un paño amplio para detener el sangrado, cubre con él tus partes íntimas y ata sus dos extremos, el delantero y el trasero; luego entra en estado de ihram». Después, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizó la oración. Tras la oración, montó en su camella, Qaswa. Cuando su camella comenzó a avanzar con él, al llegar al desierto miré delante de él, a su derecha, a su izquierda y detrás de él, hasta donde alcanzaba la vista. Vi a una multitud inmensa que avanzaba montada y a pie. El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) avanzaba entre nosotros, mientras le descendía el Corán. Explicaba y aclaraba los versículos que descendían. Nosotros actuábamos conforme a sus actos. Recitaba la talbiya en voz alta:
لبيك اللهم لبيك لبيك لا شَريكَ لَكَ لبيك إن الحمد والنِّعْمَةَ لَكَ وَالْمُلْكَ، لَا شَرِيكَ للقه
«¡Oh Allah! Hemos acudido a Tu llamada, hemos acudido; hemos acudido ante Ti. No tienes asociado alguno. Hemos acudido. Toda alabanza, toda gracia y todo el reino Te pertenecen. No tienes asociado alguno».
La gente comenzó a recitar esta talbiya al unísono. El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no rechazaba ninguna parte de su talbiya, sino que recitaba su propia talbiya. Yabir (que Allah esté complacido con él) dijo: «No pretendíamos hacer otra cosa que el Hayy; ni siquiera sabíamos qué era la Umrah. Finalmente, cuando llegamos con él a la Casa Sagrada, tocó la Piedra Negra con la mano, hizo ramal tres veces y caminó normalmente cuatro veces. Luego se dirigió al maqam de Ibrahim y recitó: «Rezad en el maqam de Ibrahim». Colocó el maqam de Ibrahim entre él y la Kaaba Sagrada y allí rezó dos rak‘at, en las que recitó la sura Al-Ijlas y la sura Al-Kafirun. Después regresó al Rincón Yemení, lo tocó con la mano, salió por la puerta y se dirigió hacia Safa. Cuando se acercó a Safa, dijo:إن الصفَا وَالْمَرْوَةَ مِنْ شَعَائِرِ اللَّهِ«Safa y Marwa son ciertamente de los ritos de Allah». Luego dijo: «Allah comenzó por Safa, y yo comienzo por Safa». Entonces comenzó por Safa. Subió a Safa, desde donde pudo ver la Kaaba; se volvió hacia la quibla, proclamó la unicidad de Allah y exclamó: «Allah es el más grande». Luego dijo:
لا إله إلا الله وحده، أَنْجَزَ وَعَدَه، وَنَصَرَ عَبْدَهُ، وَهَزَمَ الأَحْزَابَ وَحْدَهُ .
«No hay otra divinidad excepto Allah. No tiene asociado alguno. Suyo es el reino y Suya es la alabanza. Él tiene poder sobre todas las cosas. No hay otra divinidad excepto Allah. Él es Uno y Único. Cumplió Su promesa, ayudó a Su siervo y derrotó por Sí solo a los grupos enemigos». Después suplicó. Suplicó de esta manera tres veces. Luego descendió hacia Marwa. Cuando sus dos pies llegaron a Batn al-Wadi, hizo sa‘y. Después, cuando comenzamos a ascender, empezó a caminar. Al llegar a Marwa, hizo allí lo mismo que había hecho en Safa. Tras completar la última vuelta en Marwa, dijo: «Si hubiera sabido antes lo que supe después, no habría traído animales para el sacrificio y habría convertido esto en Umrah. Por tanto,
quien de vosotros no tenga consigo un animal para el sacrificio, que salga del ihram y lo convierta en Umrah». Al oír esto, Suraqa ibn Malik, de la tribu de Jath‘am, se puso de pie y dijo: «¡Oh Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)! ¿Esta disposición es solo para este año o es para siempre?». Entonces el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) entrelazó los dedos de una mano con los de la otra y dijo: «La Umrah ha entrado en el Hayy» dos veces. «No; más bien es para siempre».
Alí (que Allah esté complacido con él) llegó desde Yemen con una caravana de camellos destinados al sacrificio para el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y se unió a él para realizar el Hayy. Entonces vimos a Fátima (que Allah esté complacido con ella) salir del ihram, ponerse ropa de colores y aplicarse kohl en los ojos. Alí (que Allah esté complacido con él) expresó su desagrado por ello, y Fátima dijo: «Mi padre me ordenó hacerlo». Más tarde, cuando Alí (que Allah esté complacido con él) se encontraba en Irak, solía decir: «Fui al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) para informarle de lo que había hecho Fátima y preguntarle si era cierto lo que ella había dicho acerca del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Le dije: “No me ha gustado lo que hizo Fátima”». El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Fátima dijo la verdad, dijo la verdad. Cuando decidiste realizar el Hayy, ¿qué dijiste?». Alí (que Allah esté complacido con él) respondió: «Dije: “¡Oh Allah! Entro en ihram con la misma intención con la que Tu Mensajero entró en ihram”». El Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Yo tengo conmigo un animal para el sacrificio; por eso no saldremos del ihram». Yabir (que Allah esté complacido con él) dijo: «La caravana de camellos que Alí había enviado constaba de cien camellos». Después, todos los Compañeros salieron del ihram y se cortaron el cabello. Sin embargo, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y quienes habían traído animales para el sacrificio no salieron del ihram. El día ocho del mes de Dhul Hiyya, todos partieron hacia Mina y entraron en ihram para el Hayy. El Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) montó en su camello y, al llegar a Mina, rezó el mediodía, la tarde, el ocaso y la noche. Después esperó un rato, hasta que salió el sol. El Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) ordenó que se instalara para él una tienda en Namira. Luego emprendió el viaje. Los qurayshitas no tenían ninguna duda de que el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se detendría en al-Mash‘ar al-Haram (una montaña de Muzdalifa), como solían hacer los qurayshitas en la época de la ignorancia [en la época de la ignorancia, los qurayshitas se detenían en la montaña de Muzdalifa, al-Mash‘ar al-Haram, y no llegaban hasta la llanura de Arafat. En cambio, los demás árabes atravesaban Muzdalifa y se detenían en Arafat. Los qurayshitas pensaban que el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se detendría en Muzdalifa siguiendo su ejemplo. Pero él atravesó Muzdalifa y se detuvo en Arafat, pues Allah dijo: «Id al lugar al que ha ido toda la gente», es decir, al lugar al que se dirige la gente en general: Arafat. Los qurayshitas se detenían en Muzdalifa porque esta se encontraba dentro del territorio sagrado. Se jactaban diciendo: «Somos los habitantes del Santuario Sagrado de Allah; por eso no saldremos de aquí»].
Después, el Mensajero llegó a Arafat tras haber salido de Muzdalifa. Al llegar allí, vio que habían levantado para él una tienda en Namira. Se quedó allí. Cuando el sol comenzó a declinar, ordenó que le trajeran su camella, Qaswa, y llegó con ella a Batn al-Wadi, en la llanura de Arafat. Desde allí dirigió un sermón a la gente. En él dijo:
«Vuestra sangre y vuestros bienes son sagrados para vosotros, como son sagrados este día vuestro, esta ciudad vuestra y este mes vuestro. Sabed que todo asunto de la época de la ignorancia queda abolido; toda venganza por homicidio de la época de la ignorancia queda abolida. La primera venganza por homicidio que abolo de las nuestras es la del asesinato de Rabi‘ah ibn al-Harith. Él era amamantado por una mujer de Banu Sa‘d y Hudhayl lo mató. La usura de la época de la ignorancia queda abolida. La primera usura que abolo de la nuestra es la usura de al-‘Abbas ibn ‘Abd al-Muttalib. Queda completamente abolida. Temed a Allah en lo referente a las mujeres, pues las habéis tomado bajo la protección de Allah y habéis hecho lícitas para vosotros sus partes íntimas mediante la palabra de Allah. Tenéis derecho sobre ellas a que no permitan la entrada en vuestro lecho a nadie que os disguste. Si lo hacen, podéis reprenderlas con un golpe que no sea doloroso. Es vuestra obligación proporcionarles adecuadamente alimento y vestimenta. Os dejo algo que, si os aferráis a ello, nunca os extraviaréis: el Libro de Allah. Se os preguntará acerca de mí; ¿qué diréis entonces? La gente respondió: “Daremos testimonio de que nos has transmitido el mensaje de Allah, has cumplido con tu misión y nos has aconsejado sinceramente”. Entonces el Mensajero de Allah levantó su dedo índice hacia el cielo y luego lo dirigió hacia la gente, señalándolos, y dijo tres veces: “¡Oh Allah, sé testigo! ¡Oh Allah, sé testigo!”. Después se hizo el adhan. Luego se hizo la iqama y él dirigió la oración del mediodía. Después se hizo nuevamente la iqama y dirigió la oración de la tarde. No realizó ninguna otra oración entre ambas. [Esto demuestra que, el día de Arafat, deben unirse las oraciones del mediodía y de la tarde en la llanura de Arafat. Existe consenso de toda la comunidad sobre este asunto, aunque hay discrepancia respecto a su causa. Según el imán Abu Hanifa y algunos imanes shafi‘íes, se debe a una disposición propia del culto; según la mayoría de los imanes shafi‘íes, se debe a las circunstancias relacionadas con el viaje].»
Después, el Mensajero de Allah montó en su camella y llegó al lugar de la estancia. Colocó el vientre de su camella, Qaswa, en dirección a las montañas, dejó delante de sí el lugar donde se congregaba la gente y se orientó hacia la qibla.
Permaneció en Arafat hasta la puesta del sol. Luego, cuando el tono amarillo del sol fue desapareciendo gradualmente, sentó a Usama detrás de él. El Mensajero de Allah golpeó suavemente a la camella, tiró con fuerza de las riendas y, levantando la mano derecha, dijo: “¡Oh gente, calma, calma!”. Cuando llegaba a una montaña durante el trayecto, aflojaba las riendas. Así continuó hasta llegar a Muzdalifa.
Allí realizó las oraciones del ocaso y de la noche con un solo adhan y dos iqamas, y no realizó ninguna oración entre ambas. Después, el Mensajero se acostó. Finalmente amaneció y dirigió la oración del alba con un adhan y una iqama, tras asegurarse de que había llegado la mañana. Luego volvió a montar sobre Qaswa y llegó a al-Mash‘ar al-Haram, en Muzdalifa, donde suplicó a Allah y recitó: “Allah es el más grande; no hay divinidad excepto Allah”. Permaneció en al-Mash‘ar al-Haram hasta que la luz del alba se hizo completamente visible. Cuando clareó más, antes de la salida del sol, golpeó suavemente a la camella y sentó a Fadl detrás de él. Fadl era un joven muy apuesto. Cuando el Mensajero golpeó a la camella para indicarle que partiera, algunas mujeres comenzaron a pasar cerca de él y Fadl se puso a mirarlas. Entonces el Mensajero de Allah puso su mano sobre el rostro de Fadl. Fadl volvió inmediatamente el rostro hacia el otro lado y siguió mirando. El Mensajero volvió a ponerle la mano sobre el rostro y se lo giró hacia el otro lado. Así llegó a Batn Muhassir. Allí hizo avanzar ligeramente la montura y luego tomó el camino intermedio, que sale por encima de la gran Yamrah; es decir, un camino distinto del que había utilizado al dirigirse a Arafat. Es una sunna, como en el caso del ‘Id, tomar caminos diferentes para ir y volver de Arafat. Llegó a la Yamrah situada junto al árbol y le lanzó siete guijarros. Lanzaba cada guijarro diciendo “Allah es el más grande” y lo hacía desde Batn al-Wadi; es decir, dejando Mina, Arafat y Muzdalifa a la derecha y La Meca a la izquierda. Después se dirigió al lugar del sacrificio, donde sacrificó con sus propias manos sesenta y tres animales. Luego encargó la tarea a ‘Ali. ‘Ali sacrificó los animales restantes e hizo partícipe al Mensajero de su sacrificio. Después tomaron un trozo de carne de cada camello, lo cocinaron en una olla, y el Mensajero y ‘Ali comieron de su carne y de su caldo. Luego el Mensajero de Allah montó en su camello, realizó el tawaf de la efada en la Kaaba Sagrada y rezó la oración del mediodía en La Meca. Después fue junto a los Banu ‘Abd al-Muttalib, que estaban dando de beber agua de Zamzam, y dijo: “¡Oh Banu ‘Abd al-Muttalib!, sacad agua con cubos y cuerdas. Si no temiera que la gente considerara dar de beber agua de Zamzam parte del Hayy, se aglomerara y os apartara de la tarea de dar de beber, yo sacaría agua y daría de beber con vosotros. Esto tiene una recompensa inmensa”. Entonces los Banu ‘Abd al-Muttalib le dieron un cubo de agua al Mensajero, y él bebió de él.»
Los eruditos dijeron: Este es un hadiz extenso, importante y lleno de información. El cadí ‘Iyad dijo: Se ha debatido ampliamente sobre las normas jurídicas contenidas en este hadiz. Ibn al-Mundhir escribió una gran obra acerca de él, en la que formuló más de ciento cincuenta normas de fiqh. Dijo: Si se llevara a cabo una investigación más detallada, podrían formularse aún más normas.
Los eruditos dijeron: Este hadiz demuestra que
(1) El baño ritual del ihram es una sunnah también para las mujeres menstruantes y las que están en estado de puerperio, y con mayor razón para las demás.
(2) Para mantener el cuerpo y la ropa purificados de la sangre menstrual y del puerperio, ambas deben atarse un paño especial en la entrada vaginal.
(3) El ihram de ambas es válido.
(4) Es preferible ponerse el ihram después de una oración obligatoria o voluntaria.
(5) Quien está en ihram debe recitar la talbiyya en voz alta.
(6) Es preferible limitarse a la talbiyya que recitaba el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Sin embargo, no hay inconveniente en añadir algo. Por ejemplo, Umar, que Allah esté complacido con él, decía: «¡Oh, Dueño de abundantes mercedes! ¡Oh, Dueño de una magnífica gracia! Estoy presente ante Ti, estoy presente por temor a Ti y estoy presente anhelándote».
(7) Que el peregrino vaya primero a La Meca y realice el tawaf al-qudum.
(8) Tocar con la mano la Piedra Negra antes del tawaf.
(9) Hacer ramal en las tres primeras vueltas del tawaf al-qudum, es decir, caminar algo más rápidamente fuera de las dos esquinas yemeníes, y después caminar a paso normal.
(10) Después del tawaf, ir al maqam de Ibrahim y recitar la aleya: وَاتَّخِذُوا مِن مقام إبرام مصلى «Haced del maqam de Ibrahim un lugar de oración». Después, es preferible rezar dos rak‘at colocando el maqam de Ibrahim entre uno mismo y la Kaaba. Es mejor recitar la sura al-Kafirun después de al-Fatiha en la primera rak‘a y la sura al-Ikhlas en la segunda.
(11) Este hadiz también permite saber que, así como es sunnah tocar la Piedra Negra al entrar en la Mezquita Sagrada, también lo es al salir. Los eruditos han concordado en que tocar la Piedra Negra es una sunnah. Asimismo, después del tawaf se debe realizar el sa‘y, comenzándolo en Safa y ascendiendo sobre ella. Se debe permanecer orientado hacia la qibla, recordar a Allah y suplicar tres veces. Se debe hacer ramal entre los dos pilares señalados. Este ramal debe hacerse en todas las siete vueltas del sa‘y, no solamente en las tres primeras como en el tawaf al-qudum. También se debe ascender a Marwa, al igual que a Safa, y recordar a Allah y suplicar. Al completar esto, la umra habrá concluido. Después, al recortarse o afeitarse el cabello, se saldrá del ihram. Los compañeros también realizaron el hajj de esta manera. El Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, les ordenó combinar el hajj y la umra. Sin embargo, quien realiza el hajj qiran no se recortará ni se afeitará el cabello, sino que continuará en estado de ihram. Luego, quien haya salido del ihram después de realizar la umra —es decir, quien haya tenido la intención de realizar el hajj tamattu‘— se pondrá el ihram con la intención del hajj el octavo día de Dhul-Hiyya, el día de Tarwiya. Él y quien realiza el hajj qiran se pondrán el ihram y se dirigirán a Mina. Es sunnah rezar en Mina las cinco oraciones desde el mediodía de ese día hasta el alba del día siguiente y pasar allí la noche. Esta es la noche del noveno día de Dhul-Hiyya.
El noveno día de Dhul-Hiyya es el día de Arafah. Es sunnah no salir de Mina hasta haber rezado las cinco oraciones de ese día y no entrar en la llanura de Arafat antes de que el sol haya comenzado a declinar. El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se detuvo en Namira, situada fuera de Arafat, después de rezar las oraciones del mediodía y de la tarde. No entró en el lugar de permanencia de la llanura de Arafat antes de rezar estas dos oraciones. Es sunnah rezar algunas oraciones entre ellas y que el imán pronuncie un sermón dirigido a la gente. Este es uno de los sermones sunnah del hajj. El segundo sermón sunnah es el pronunciado frente a la Kaaba después de la oración del mediodía del séptimo día de Dhul-Hiyya. El tercer sermón sunnah es el sermón del día del sacrificio. El cuarto sermón sunnah es el del día trece de Dhul-Hiyya.
En los hadices se mencionan algunas sunnas y modales relacionados con Arafat. Entre ellos se encuentran:
– Dirigirse al lugar de permanencia de la llanura de Arafat después de rezar las oraciones del mediodía y de la tarde.
– Es preferible permanecer en Arafat montado sobre la cabalgadura.
– Permanecer cerca del lugar donde se detuvo el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, junto a las colinas.
– Permanecer orientado hacia la qibla.
– Permanecer allí hasta la puesta del sol.
– Durante la permanencia, suplicar continuamente a Allah, levantando las manos hasta el pecho, y salir de Arafat lenta y tranquilamente después de cerciorarse de que el sol se ha puesto. Si los demás peregrinos siguen su ejemplo, se les debe ordenar que hagan lo mismo.
Al llegar a Muzdalifa, hacer una parada, rezar el magrib y el isha en el tiempo del isha con un solo llamado a la oración y dos iqamas, y no rezar ninguna oración voluntaria entre ambas. Todos los eruditos concuerdan en que estas dos oraciones se rezan juntas; la discrepancia existe únicamente respecto a la razón. Según algunos, se trata de un acto de adoración; según otros, la razón es estar de viaje. Una de las sunnas de permanecer en Muzdalifa es pasar allí la noche. No hay discrepancia en que esto es un acto de adoración; la discrepancia estriba en si es sunnah u obligatorio. Otra sunnah es rezar la oración del alba en Muzdalifa y después partir de allí. Tras partir, dirigirse a Mash‘ar al-Haram, detenerse y suplicar. Permanecer allí durante algún tiempo también es un acto de adoración.
Después, partir de allí cuando la claridad del amanecer sea intensa. Al llegar a Batn al-Muhassir, apresurar el paso, pues ese es el lugar donde descendió el castigo de Allah sobre el ejército de elefantes del rey Abraha. No se debe detener allí, ni tampoco es recomendable avanzar lentamente.
Luego, cuando llegue a Jamarat al-Aqaba, se situará en Batn al-Wadi y arrojará contra la yamra siete guijarros del tamaño de semillas de alholva. Al lanzar cada uno, dirá: «Allahu akbar».
Después se dirigirá desde allí al lugar del sacrificio y, si lleva consigo un animal para el sacrificio, lo sacrificará allí. Después del sacrificio, se afeitará el cabello de la cabeza. Luego irá a La Meca y realizará el tawaf al-ziyara. A partir de entonces, todo lo que el ihram le había prohibido volverá a ser lícito para él, incluso las relaciones sexuales con su esposa.
Sin embargo, después de apedrear la Yamrat al-Aqaba, si todavía no se ha realizado el tawaf al-ziyarah, todas las cosas serán lícitas excepto las relaciones sexuales con la esposa. Este es el Hayy del Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz. Quien realice este Hayy debe seguirlo, pues el Mensajero, que Allah lo bendiga y le conceda paz, dijo: «Tomad de mí vuestros ritos de adoración». El Hayy solo será correcto y perfecto cuando se complete imitando y siguiendo su ejemplo.
A continuación se expondrán ampliamente las opiniones de los sabios sobre cada uno de los actos del Hayy y las normas de todas las escuelas jurídicas.
4. El miqat
Hay dos tipos de miqat: el miqat temporal y el miqat espacial.
El miqat temporal: por miqat temporal se entienden los períodos dentro de los cuales es obligatorio completar todos los actos del Hayy, y fuera de los cuales ningún acto del Hayy será válido. Allah ha explicado esto en el Noble Corán:
يَسْأَلُونَكَ عَنِ الْأَهِلَّةِ قُلْ هِي مَوَاقِي لِلنَّاسِ وَالْحَقِّ وَقَالَ الْحَجَّ أَعْمر معلومات .
«Te preguntan acerca de las fases de la luna. Di: son períodos para que la gente determine sus actividades y para el Hayy». También dijo: «El Hayy tiene unos meses determinados». Es decir, el período del Hayy comprende varios meses conocidos.
Los sabios están de acuerdo en que por los meses del Hayy se entienden Shawwal y Dhu al-Qi’dah. Existe una pequeña discrepancia respecto de Dhu al-Hiyyah: ¿todo el mes de Dhu al-Hiyyah es el período del Hayy o solamente sus diez primeros días?
La primera es la opinión del imán Malik, y la segunda, la de Ibn Umar, Ibn Abbas, Ibn Masud, los hanafíes, los shafiíes y otros eruditos. Ibn Hazm considera preponderante la opinión de Malik. Él dice: en el versículo se afirma: «Varios meses prohibidos». No es posible que la expresión «varios meses» en plural se refiera a dos meses. Además, lanzar las piedrecillas es una de las prácticas del hajj, y corresponde al período de Dhul-Hiyya. Se realiza el día trece de Dhul-Hiyya. Asimismo, el tawaf al-ziyara, que es una de las obligaciones del hajj, puede realizarse por consenso durante todo el mes de Dhul-Hiyya. Por tanto, no queda lugar para ninguna duda de que el miqat temporal son tres meses. Las consecuencias de esta discrepancia aparecerán en las prácticas del hajj realizadas después del día diez de Dhul-Hiyya. Según quienes sostienen que todo el mes de Dhul-Hiyya es el miqat, no será necesario ofrecer un dam por este retraso. En cambio, según quienes sostienen que el miqat está limitado hasta el día diez de Dhul-Hiyya, será necesario ofrecer un dam por el retraso.
Ponerse el ihram antes de la llegada de los meses del hajj: según Ibn Abbas, Ibn Umar, Yabir y al-Shafií, no es válido ponerse el ihram fuera de los meses del hajj. (Si alguien se pone el ihram para el hajj fuera de los meses del hajj, se considerará ihram para la umrah; no será suficiente para el hajj.)
El imán Bujari dijo: según Ibn Umar —que Dios esté complacido con él—, los meses del hajj son Shawwal, Dhul-Qada y los primeros diez días de Dhul-Hiyya. Según Ibn Abbas, la sunna consiste en no ponerse el ihram para el hajj sino durante los meses del hajj. Ibn Yarir narró de Ibn Abbas: no es válido ponerse el ihram para el hajj fuera de los meses del hajj.
Según las escuelas hanafí, malikí y hanbalí, es válido ponerse el ihram antes de la llegada de los meses del hajj, aunque es makruh. Al-Shawkani dio preferencia a la primera opinión. Dijo: Dios Altísimo ha determinado varios meses conocidos para realizar los ritos del hajj. Debido a esta determinación, ponerse el ihram antes de la llegada de los meses del hajj ha quedado estrictamente prohibido. El ihram es una de las prácticas del hajj. Quien afirme que está permitido ponerse el ihram antes de la llegada de esos meses debe presentar necesariamente una prueba que respalde su afirmación.
El miqat geográfico: el miqat geográfico son los lugares desde los cuales quien desea realizar el hajj o la umrah
debe ponerse el ihram, y no está permitido que ningún peregrino del hajj o de la umrah atraviese ese lugar sin ihram. El Mensajero de Dios —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— señaló estos lugares. El miqat de los habitantes de Medina es Dhul-Hulayfa, situado 450 km al norte de La Meca. Para Siria, estableció al-Yuhfa, situado 187 km al noroeste de La Meca. Este lugar se encuentra cerca de Rabigh, a 204 km de La Meca. Después de que desaparecieran los vestigios de al-Yuhfa, Rabigh se convirtió en el miqat de los egipcios, los sirios y quienes viajan a través de Egipto y Siria. El miqat de los habitantes de Nayд es Qarn al-Manazil (una montaña situada al este de La Meca, desde la cual puede verse Arafat. Se encuentra a 94 km de La Meca). El miqat de los yemeníes es Yalamlam, nombre de una montaña situada 54 km al sur de La Meca. El miqat de los iraquíes es Dhat Irq, un lugar situado 94 km al noreste de La Meca.
Estos son los miqat señalados y establecidos por el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él—. Están establecidos para todos los que pasen por estos lugares, sean habitantes de ellos o de cualquier otra región. (Por ejemplo, si un sirio desea realizar el hajj y entra en Medina, su miqat será Dhul-Hulayfa, pues necesariamente tendrá que pasar por allí. No le está permitido retrasar el ihram hasta llegar a su miqat original, Rabigh. Si lo hace, pecará y, según la mayoría de los eruditos, estará obligado a ofrecer un dam (sacrificio).) El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo claramente: «Estos miqat son para los habitantes de estas regiones y para quienes pasen por ellas y deseen realizar el hajj o la umrah». Si alguien que no es habitante de estas regiones desea viajar a La Meca para realizar el hajj o la umrah, se pondrá el ihram desde uno de estos lugares. En cuanto a quien reside en La Meca, su miqat es su lugar de residencia en La Meca. Si desea realizar el hajj, se pondrá el ihram allí. Si desea realizar la umrah, su miqat se encuentra fuera de los límites del Santuario Sagrado. Deberá salir del Santuario Sagrado, dirigirse allí y regresar con el ihram puesto. Como mínimo, deberá ir hasta Tan’im. Quien resida entre La Meca y el miqat tendrá como miqat su propio lugar de residencia. Ibn Hazm dijo: quien no pase por ninguno de estos miqat en su camino hacia La Meca se pondrá el ihram desde cualquier punto de la ruta marítima o terrestre.
Ponerse el ihram antes del miqat: Ibn al-Mundhir dijo: los eruditos están de acuerdo en que quien se pone el ihram antes del miqat tiene un ihram válido, aunque es makruh. Esto se debe a que las palabras de los Compañeros: «El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él— estableció Dhul-Hulayfa como miqat para los habitantes de Medina» imponen la obligación de ponerse el ihram desde estos miqat y prohíben alterarlos, aumentarlos o reducirlos. Por tanto, aunque alterar estos límites no llegue a ser haram, sin duda es preferible evitarlo.
5. Ihram
Definición del ihram: Se llama ihram a tener la intención de realizar el hajj o la umra, o de realizar ambos. Es uno de los pilares del hajj, es decir, una obligación y una parte inseparable de él. Pues Allah, el Altísimo, dijo:
وَمَا أَمِرُوا إِلَّا لِيَعْبُدُوا اللهَ مُخْلِصِينَ لَهُ الدِّين .
«Solo se les ordenó adorar a Allah con devoción sincera, buscando exclusivamente obedecerle». Y el Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Las acciones se determinan por las intenciones, y cada persona obtendrá únicamente aquello que haya intentado». Ya se ha tratado anteriormente la realidad o el significado de la intención (véase el capítulo de la ablución). Allí se explicó que el lugar de la intención es el corazón. Ibn al-Humam dijo: Ningún narrador oyó al Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decir: «Tengo la intención de realizar la umra o el hajj».
El ihram tiene ciertas normas y modales que es necesario observar. A continuación mencionamos estas normas:
1. La limpieza: cortarse las uñas, recortarse el bigote, depilarse el vello de las axilas, afeitarse el vello púbico, realizar la ablución o el baño ritual. Es preferible realizar el baño ritual. También se deben asear la barba y el cabello. Con estas acciones se puede alcanzar la limpieza. Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Cuando se tiene la intención de entrar en ihram y se desea entrar en La Meca, realizar el baño ritual es una sunna». —Al-Bazzar, al-Daraqutni y al-Hakim.
Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Las mujeres menstruantes y las que están en puerperio deben bañarse con la intención del baño ritual del ihram. Con ello les será válido entrar en ihram y realizar todos los actos del hajj o de la umra. Sin embargo, no podrán circunvalar la Kaaba hasta purificarse de la menstruación o del puerperio». —Ahmad, Abu Dawud y al-Tirmidhi. (Este hadiz demuestra que el ihram es válido aun en estado de impureza ritual que requeriría la ablución, cuando se está en estado de hadaz.
2. Abstenerse de las prendas cosidas y vestir las dos prendas del ihram. Una de estas dos prendas es un manto que cubre la mitad superior del cuerpo, excepto la cabeza, y la otra es un izar sin costuras que cubre la mitad inferior del cuerpo. Es preferible que ambas sean blancas, pues la ropa blanca es la más querida por Allah. Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y sus compañeros partieron después de bajar de sus monturas, usar aceite y ponerse el manto y el izar». —Al-Bujari.
3. Aplicar perfume al cuerpo y a la ropa, tanto si su efecto permanece después de entrar en estado de ihram como si no. Aunque algunos eruditos lo consideraron makruh, este hadiz refuta su opinión. Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Todavía puedo ver cómo la raya del cabello del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, brillaba por efecto del perfume cuando se encontraba en estado de ihram». —Bujari y Muslim.
Bujari y Muslim también narran de Aisha, que Allah esté complacido con ella: «Antes de que el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, entrara en estado de ihram, yo le aplicaba perfume para el ihram; y, después de lanzar los guijarros, para que saliera del ihram, antes de realizar el tawaf de la Noble Kaaba». Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Viajamos a La Meca con el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz. Cuando estábamos en estado de ihram, perfumábamos nuestras frentes con almizcle. Cuando alguna de nosotras sudaba, el almizcle le corría por el rostro. El Mensajero de Allah lo veía, pero no nos lo prohibía». —Ahmad y Abu Dawud.
4. Dos rak‘at de oración. Se debe tener la intención de realizarlas como sunna del ihram. En la primera rak‘a se recita la sura Al-Kafirun después de Al-Fatiha, y en la segunda, la sura Al-Ikhlas.
Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «El Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz, rezaba dos rak‘at en Dhul-Hulayfa». —Muslim.
Si en ese momento se realiza una oración obligatoria, ya no es necesario realizar otra oración, del mismo modo que, si alguien realiza una oración obligatoria al entrar en la mezquita, no necesita rezar la oración de saludo a la mezquita.
¿Cuántos tipos de ihram hay y cuáles son? El ihram es de tres tipos: 1. qiran, 2. tamattu y 3. ifrad. Los tres tipos de ihram son lícitos por consenso.
Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «En el año de la Peregrinación de Despedida partimos con el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz. Algunos de nosotros entraron en estado de ihram para la umra; otros, para el hach y la umra juntos; y otros, solamente para el hach. El Mensajero de Allah entró en estado de ihram solamente para el hach. Quien había entrado en estado de ihram solamente para la umra salió del ihram después de realizar el tawaf de llegada, es decir, el tawaf que se realiza al llegar a La Meca. Pero quien había entrado en estado de ihram solamente para el hach, o para el hach y la umra juntos, no salió del ihram mediante el tawaf de llegada; solo salía del ihram el día 10 de Dhul-Hiyya, mediante el sacrificio y el afeitado del cabello». —Ahmad, Bujari, Muslim y Malik.
Qiran y su significado: consiste en entrar en estado de ihram desde el miqat con la intención de realizar tanto el hach como la umra, y decir durante la talbiya: «Labbayka bi-hayyin wa umratin» (Aquí estoy, oh Allah, dispuesto a realizar el hach y la umra). Debido a este tipo de ihram, la persona que lo realiza debe permanecer en estado de ihram hasta completar todos los ritos del hach y la umra.
Tamattu y su significado: realizar la umra durante los meses del hach y completar el hach en el mismo año en que se realizó la umra se denomina tamattu. Se le dio este nombre (beneficiarse) porque, mediante este método, quien está en estado de ihram puede completar tanto el hach como la umra durante los meses del hach del mismo año sin regresar a su país. Además, después de completar la umra, puede salir del ihram y utilizar ropa cosida, perfume y otras cosas, como una persona común. El método del tamattu consiste en entrar en estado de ihram desde el miqat únicamente para la umra y decir durante la talbiya: «Labbayka bi-umratin»
(«Aquí estoy, oh Allah, dispuesto a realizar la umra»).
Como consecuencia de este ihram, el peregrino en estado de ihram debe permanecer así hasta llegar a La Meca, circunvalar la Kaaba, realizar el sa‘i entre Safa y Marwa (dar las vueltas prescritas), afeitarse o recortarse el cabello, salir del estado de ihram, quitarse las vestimentas del ihram y ponerse ropa normal, y hasta que vuelva a ser lícito para él todo aquello que anteriormente le estaba prohibido por el ihram. Después, cuando llega el 8 de Dhul-Hiyya, debe asumir el ihram desde La Meca para realizar el hayy.
En Fath al-Bari se afirma que, según la mayoría de los sabios, el tamattu‘ consiste en que una persona realice el hayy y la ‘umra durante los meses del hayy del mismo año y en un mismo viaje, realizando primero la ‘umra. Si falta cualquiera de estas condiciones, no se considera tamattu‘.
El significado del ifrad: que quien se dirige a realizar el hayy asuma, desde el miqat, el ihram únicamente para el hayy y recite la talbiya diciendo: «Labbayka bi-hayy» («Aquí estoy, oh Señor, para el hayy»). Esto se denomina ifrad. Quien asume el ihram del ifrad permanece en estado de ihram hasta completar todos los ritos del hayy. Después, si lo desea, puede realizar la ‘umra.
Existe discrepancia entre los juristas sobre cuál de los tres tipos de ihram es el mejor. La causa de esta discrepancia es el desacuerdo sobre cuál de ellos realizó el Mensajero. Sin embargo, la opinión correcta es que realizó el qiran, pues llevó consigo el animal destinado al sacrificio. Según la escuela shafi‘í, el ifrad y el tamattu‘ son mejores que el qiran, porque quien realiza el tamattu‘ o el ifrad puede completar plenamente tanto el hayy como la ‘umra, mientras que quien realiza el qiran solo lleva a cabo los ritos del hayy. Los shafi‘íes también han señalado que existen dos opiniones respecto al tamattu‘ y el ifrad: una sostiene que el tamattu‘ es mejor y la otra, que el ifrad es mejor. Los hanafíes dicen que el qiran es mejor que el tamattu‘ y el ifrad, y que el tamattu‘ es mejor que el ifrad. Según los malikíes, el ifrad es mejor que el tamattu‘ y el qiran. Para los hanbalíes, el tamattu‘ y el qiran son mejores que el ifrad. La opinión de los hanbalíes es más fácil y flexible para la gente en general. Esta era también la opción que el Mensajero deseaba para sí y que ordenaba a sus compañeros.
Muslim transmite de Yabir —que Allah esté complacido con él—. Yabir dijo: «Nosotros, los compañeros del Mensajero, asumíamos el ihram únicamente para el hayy. En la mañana del cuarto día de Dhul-Hiyya, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— vino y nos ordenó salir del ihram. Dijo: “Salid del estado de consagración y acercaos a vuestras esposas”. No lo hizo obligatorio, pero hizo lícitas las esposas para sus maridos. Dijimos: “¿Por qué se nos ordena esto cuando solo faltan cinco días para el día de ‘Arafa? ¿Iremos a nuestras esposas y luego nos presentaremos en ‘Arafa en un estado de impureza?”. Al oír esto, el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos dirigió el siguiente discurso: “Sabéis que temo a Allah más que vosotros, soy más veraz que vosotros y tengo más piedad que vosotros. Si no hubiera llevado conmigo el animal destinado al sacrificio, también habría salido del ihram como vosotros. Si hubiera querido facilitarme las cosas, no habría traído conmigo el animal destinado al sacrificio. Por tanto, salid del ihram”. Así pues, salimos del ihram, escuchamos la orden y obedecimos.»
También es lícito asumir el ihram de manera general. Quien, por desconocer las distintas clases de ihram y sus detalles, lo asuma de forma general con la intención de cumplir la obligación impuesta por Allah, sin mencionar ninguna de estas tres clases de ihram, tendrá un ihram válido y correcto. Los sabios dicen: si alguien, simplemente siguiendo el ejemplo de otros, asume el ihram y recita la talbiya con la intención de adorar, sin mencionar ningún nombre ni tener en su mente la intención de una clase específica de ihram, y sin mencionar ifrad, qiran o tamattu‘, su hayy también será válido. Puede realizar cualquiera de las tres modalidades.
El tawaf y el sa‘i para quien realiza el qiran y el tamattu‘, y únicamente el ifrad para los residentes del Santuario:
Se preguntó a Ibn Abbas acerca del hayy tamattu‘. Él respondió: «Durante el Hayy de la Despedida, los ansar, los muhajirun y las esposas del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— asumieron el ihram. Nosotros también lo asumimos. Cuando llegamos a La Meca, el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos dijo: “Convertid vuestro ihram asumido para el hayy en ihram también para la ‘umra”. Sin embargo, quien hubiera llevado consigo el animal destinado al sacrificio quedaba excluido. Circunvalamos la Casa de Allah, realizamos el sa‘i entre Safa y Marwa, nos acercamos a nuestras esposas y nos pusimos ropa normal. El Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: “Quien haya llevado consigo el animal destinado al sacrificio no saldrá del ihram hasta que dicho animal llegue al lugar establecido para el sacrificio”. Después, la tarde del 8 de Dhul-Hiyya, se nos ordenó asumir el ihram para el hayy. Tras completar los ritos del hayy, regresamos a La Meca, circunvalamos la Kaaba y realizamos el sa‘i entre Safa y Marwa. Con esto completamos el hayy, pero permaneció sobre nosotros la obligación del sacrificio, tal como Allah ha dicho:
فَمَنْ تَمَتَّعَ بِالْعُمْرَةِ إِلَى الْحَقِّ فَمَا اسْتَيْسَرَ مِنَ الْهَدْيِ، فَمَنْ لَمْ يَجِدْ فَصِيَامُ ثَلَاثَةِ أَيَّامٍ فِي الْحَجِّ وسَبْعَةِ إِذَا رَجَعْتُمْ إِلَى أَمْصَارِكُمْ.
«Quien se beneficie de la ʿumra hasta el ḥajj, que ofrezca un sacrificio según sus posibilidades. Y quien no pueda ofrecerlo, que ayune tres días durante los días del ḥajj y siete días al regresar a su país». Para el sacrificio basta una cabra. Así, realizaron en un mismo año dos actos de adoración: el ḥajj y la ʿumra. Allah lo estableció en Su Libro y en la Sunna de Su Mensajero, y lo hizo lícito para todas las personas excepto los habitantes de La Meca. Allah dijo:
ذلك لِمَنْ لَمْ يَكُن أَهْلَهُ حَاضِرِي الْمَسْجِدِ الْحَرَامِ .
«Este régimen es para quienes no tienen a sus familias residiendo en los alrededores de la Mezquita Sagrada». Los meses que Allah ha señalado como meses del ḥajj son Shawwal, Dhu l-Qaʿda y Dhu l-Ḥiyya. Quien realice tamattuʿ durante estos meses debe ofrecer un sacrificio o ayunar. —Al-Bujari.
1. Este hadiz demuestra que para los habitantes del recinto sagrado no existe ni tamattuʿ ni qirān. Tanto si realizan el ḥajj como si realizan la ʿumra, deben hacer ifrād. (Sin embargo, según Malik, al-Shafiʿi y Ahmad, los habitantes de La Meca pueden realizar tamattuʿ y qirān. No es makruh para ellos.)
Esta es la opinión de Ibn ʿAbbas y de Abu Hanifa. Ellos se apoyan en el versículo mencionado anteriormente. Existe discrepancia sobre quiénes son los habitantes de la Mezquita Sagrada. Según Malik, son los habitantes de La Meca. Al-Tahawi considera preferible esta opinión. Según Ibn ʿAbbas, Tawus y otros, se refiere a los habitantes del lugar más cercano entre aquellos cuya distancia desde el recinto sagrado permite acortar la oración. Ibn Jarir apoyó esta opinión. Según los hanafíes
son aquellos cuyas familias residen en el miqat o a una distancia menor. Cabe señalar que se tiene en cuenta el lugar de residencia, no el lugar de nacimiento.
También se sabe por el hadiz que quien realiza tamattuʿ debe comenzar haciendo el tawaf y el saʿi de la ʿumra. Por ello, no necesita realizar el tawaf de llegada. Después de permanecer en ʿArafa, debe realizar el tawaf de visita y luego el saʿi.
La opinión de la mayoría de los sabios sobre el qirān es que para quien lo realiza son suficientes los ritos del ḥajj. Después de permanecer en ʿArafa, solo debe realizar una vez el tawaf de visita y una vez el saʿi. Este único tawaf y este único saʿi son suficientes tanto para su ḥajj como para su ʿumra, como ocurre en el caso de quien realiza el ḥajj en modalidad ifrād. (La única diferencia es que en el qirān se debe formular la intención tanto del ḥajj como de la ʿumra, mientras que en el ifrād solo se formula la intención del ḥajj.)
Yabir —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Para quien entra en estado de ihram para el hayy y la umrah, un tawaf y un sa‘i son suficientes». —Tirmidhi.
Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Para quien entra en estado de ihram para el hayy y la umrah, un tawaf y un sa‘i son suficientes». —Tirmidhi.
Muslim narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo a Aisha: «Tu tawaf de la Kaaba y tu sa‘i entre Safa y Marwa son suficientes para tu hayy y tu umrah».
Según Abu Hanifa, son necesarios dos tawaf y dos sa‘i, tanto para el hayy como para la umrah. Sin embargo, la primera opinión es la preponderante, pues sus pruebas son más sólidas.
Este hadiz también demuestra que tanto quien realiza el qiran como quien realiza el tamattu‘ debe ofrecer un sacrificio.
Como mínimo, debe ofrecerse una cabra en sacrificio. Si no puede hacerlo, deberá ayunar tres días durante el hayy y siete días al regresar a su país. Es preferible observar los tres ayunos del hayy durante los primeros diez días de Dhu al-Hiyyah, antes del día de Arafat. Algunos eruditos, como Tawus y Muyahid, dictaminaron que también es válido observarlos al comienzo de Shawwal. Según Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—, estos tres ayunos deben observarse de la siguiente manera: un día antes del 8 de Dhu al-Hiyyah, el 8 y el 9 de Dhu al-Hiyyah. Si alguien no ayuna uno de esos días o ayuna parte de ellos antes de la festividad, le está permitido completar los ayunos restantes durante los días de At-Tashriq. Esto se debe a que Aisha —que Allah esté complacido con ella— e Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijeron: «No está permitido ayunar durante los días de At-Tashriq, excepto para quien no puede ofrecer un sacrificio». —Bujari.
Si no es posible observar durante el hayy los tres ayunos, deberán recuperarse posteriormente. Los siete ayunos restantes deberán observarse después de regresar al país. Algunos dicen que pueden observarse al regresar junto a la propia caravana. Según esta última opinión, está permitido ayunar durante el viaje. No es obligatorio observar estos diez ayunos consecutivamente. Y cuando formule la intención y entre en estado de ihram, deberá recitar la talbiah.
6. La talbiah (decir «labbayka»)
Definición y norma de la talbiya: Los eruditos están de acuerdo en que la talbiya es una norma legal de la peregrinación. Umm Salama —que Allah esté complacido con ella— narró que el Mensajero de Allah dijo: «¡Oh, descendientes de Muhammad! Quien de entre vosotros realice la peregrinación, que recite la talbiya durante su peregrinación». Ahmad e Ibn Hibban. (Según al-Zamakhshari, la palabra «labbayka» significa que el siervo permanece constantemente obediente a Ti). Existen discrepancias sobre hasta qué punto es necesario pronunciar «labbayka» según la ley islámica, cuándo debe pronunciarse y qué ocurre si se retrasa, entre otras cuestiones. Según al-Shafi‘i y Ahmad, es una sunna, y es recomendable pronunciarla junto con la entrada en estado de ihram. Si alguien tiene la intención de realizar la peregrinación o la ‘umra y no pronuncia la talbiya, su peregrinación y su ‘umra serán válidas. No tendrá que ofrecer ninguna expiación ni nada similar, pues, según al-Shafi‘i y Ahmad, el ihram también es válido únicamente con la intención.
Según los hanafíes, la talbiya, o aquello que la sustituya, como una súplica o una tasbih de significado semejante, así como llevar consigo el animal destinado al sacrificio, es una de las condiciones del ihram. Por ello, el ihram no es válido sin la talbiya o la tasbih, ni sin llevar el animal destinado al sacrificio. La base de esta afirmación de los hanafíes es que, para ellos, el ihram consiste conjuntamente en la intención y en realizar algún acto de la peregrinación. Por tanto, cuando alguien formula la intención de entrar en ihram y realiza algún acto de la peregrinación —como recitar una tasbih o la talbiya, o llevar consigo el animal destinado al sacrificio sin recitar la talbiya—, habrá completado el acto de entrar en ihram. Sin embargo, por omitir la talbiya deberá ofrecer un dam (sacrificio). La opinión conocida de la escuela malikí es que recitar la talbiya es obligatorio. Si se abandona la talbiya o no se recita inmediatamente después de entrar en ihram, quien tenga capacidad para ofrecer un sacrificio deberá hacerlo.
La fórmula de la talbiya: Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— narró que la talbiya del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— era la siguiente:
لبيك اللهم لبيك لبيك لا شريك لك لبيك إن الحمد والنِّعْمَةَ لَكَ وَالْمُلْكَ، لَا خَرِيكَ لَكَ.
Nafi‘ dijo: «Abdullah ibn Umar añadía: Labbayka, labbayka, labbayka, wa sa‘dayka, wal-khayru bi-yadayka, labbayka war-raghbā’u ilayka wal-‘amalu». Los eruditos consideran recomendable limitarse a la talbiya dentro de la talbiya del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Existen discrepancias entre ellos sobre añadir fórmulas adicionales. Sin embargo, según la mayoría de los eruditos, no hay ningún inconveniente en añadirlas, pues muchos compañeros, entre ellos Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—, las añadían, y el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— las escuchaba sin decir nada. Abu Dawud y al-Bayhaqi.
Malik y Abu Yusuf consideran reprobable añadir algo a la talbiya del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—.
La virtud de la talbiya: Ibn Maya narró de Jabir que el Mensajero de Allah dijo: «Si alguien que está en estado de ihram pasa todo el día recitando la talbiya hasta la puesta del sol, sus pecados desaparecen y queda tan inocente como un niño recién nacido».
Al-Tabarani narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah dijo: «Todo aquel que recita la talbiya recibe una buena noticia, y todo aquel que pronuncia el takbir —al decir “Allahu akbar”— recibe una buena noticia». Le preguntaron: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿La buena noticia del Paraíso?». Él respondió: «Sí».
Se narró de Sahl ibn Sa‘d que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando un musulmán recita la talbiyah, todos los árboles, piedras y guijarros que se encuentran a su derecha y a su izquierda recitan la talbiyah con él, hasta que la tierra se separe por aquí y por aquí». —Ibn Mayah, al-Bayhaqi, al-Tirmidhi y al-Hakim.
Es recomendable recitar la talbiyah en voz alta. Se narró de Zayd ibn Jálid —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Yibril vino a mí y dijo: “Ordena a tus compañeros que reciten la talbiyah en voz alta. Esta es una de las manifestaciones del hayy”». —Ibn Mayah, Ahmad, Ibn Juzaymah y al-Hakim.
Se narró de Abu Bakr —que Allah esté complacido con él— que se preguntó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «¿Qué tipo de hayy es mejor?». Él respondió: «El que se realiza recitando la talbiyah en voz alta y ofreciendo un animal en sacrificio». —Al-Tirmidhi e Ibn Mayah.
Abu Hazim dijo: «Cuando los compañeros del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— entraban en estado de ihram, sus voces alcanzaban una gran intensidad antes de llegar a Rawha». Basándose en estos hadices, la mayoría de los sabios considera recomendable recitar la talbiyah en voz alta.
El imam Malik dijo: «No se recitará la talbiyah en voz alta en las mezquitas pequeñas; basta con oírse a uno mismo. Solo se recitará en voz alta en la mezquita del Minar y en al-Masjid al-Haram. Esto se aplica a los hombres».
Las mujeres recitarán la talbiyah de manera que solo puedan oírla ellas mismas y la persona que esté cerca. Recitarla más fuerte que eso es desaconsejable. Ata dijo: «Los hombres recitarán la talbiyah en voz alta y las mujeres de manera que solo puedan oírse a sí mismas».
Casos en los que es recomendable recitar la talbiyah: Es recomendable recitar la talbiyah en diversas situaciones y circunstancias, como al montar en una cabalgadura, al bajarse de ella, cada vez que se asciende a un lugar elevado, al descender a un lugar bajo o al encontrarse con otro jinete; también después de cada oración y durante la última parte de la noche. Según el imam al-Shafi‘i, es recomendable recitarla en toda circunstancia.
El momento de recitar la talbiyah: quien se encuentra en estado de ihram comenzará a recitar la talbiyah desde el momento de entrar en ihram y continuará haciéndolo hasta lanzar el primer guijarro contra la última de las yamarat, Yamrat al-Aqabah, el Día del Sacrificio. Después de lanzar el primer guijarro dejará de recitarla, pues el Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— recitaba continuamente la talbiyah hasta llegar a la yamrah. —Todas las colecciones de hadices auténticos.
Esta es la opinión de los hanafíes, los shafiíes, al-Zawri y la mayoría de los sabios.
Ahmad e Ishaq dijeron: «Recitará la talbiyah hasta lanzar todos los guijarros y después dejará de hacerlo». Malik dijo: «Recitará la talbiyah hasta que el sol haya pasado el cenit el día de Arafat; después dejará de hacerlo». Esto se refiere al hayy. En cuanto a quien realiza la umrah, recitará la talbiyah hasta tocar la Piedra Negra, pues se narró de Ibn Abbas que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dejaba de recitar la talbiyah durante la umrah al tocar la Piedra Negra. —Al-Tirmidhi.
La mayoría de los eruditos actuaban conforme a esto [al-Tirmidhi dijo: si se entra en estado de ihram desde el miqat, se debe dejar de recitar la talbiya en cuanto se entre en el Santuario Sagrado. Y si se entra en estado de ihram desde Ya‘rana o Tan‘im, se debe dejar de recitar la talbiya en cuanto se entre en la zona residencial de La Meca].
Enviar bendiciones al Mensajero ﷺ y hacer súplicas después de la talbiya: se narró de Qasim ibn Muhammad ibn Abu Bakr que, cuando una persona termina de recitar la talbiya, es recomendable que envíe bendiciones o durood al Mensajero ﷺ. Después de la talbiya, el Mensajero de Allah ﷺ solía pedir a Allah perdón y Su complacencia, y buscaba refugio en Allah contra la gente malvada. —Al-Tabarani.
7. Actos permitidos para quien está en estado de ihram:
1. Bañarse y cambiarse la ropa del ihram: se narró de Ibrahim al-Najai que dijo: cuando nuestros imames llegaban al pozo de Maymun, se bañaban y se ponían buenas ropas. Cuando Ibn Abbas entraba en los baños de al-Yuhfa, estaba en estado de ihram. Le dijeron: «¿Entras en los baños estando en estado de ihram?». Él respondió: «Allah, el Altísimo, no necesita la suciedad ni la inmundicia de nuestros cuerpos».
Se narró de Jabir que quien está en estado de ihram debe bañarse y lavar su ropa. Abdullah ibn Hunayn dijo: Ibn Abbas y al-Miswar discutieron en al-Abwa. Ibn Abbas dijo que quien está en estado de ihram puede lavarse la cabeza. Al-Miswar dijo que no debe lavarse la cabeza. Entonces Ibn Abbas me envió ante Abu Ayyub al-Ansari. Lo vi bañándose entre los dos extremos de un estanque, cubierto con una tela. Lo saludé. Él dijo: «¿Quién eres?». Respondí: «Soy Abdullah ibn Hunayn. Ibn Abbas me ha enviado a usted. Le pregunta cómo se bañaba el Mensajero ﷺ mientras estaba en estado de ihram». Abu Ayyub puso la mano sobre la tela y la apartó de la cabeza, dejando su cabeza al descubierto ante mí. Luego dijo: «Toda persona vierte agua sobre su cuerpo; yo también lo estoy haciendo». Dicho esto, vertió agua sobre su cabeza. Después se frotó la cabeza con las manos, llevándolas una vez hacia delante y otra hacia atrás. Luego dijo: «Vi al Mensajero ﷺ bañarse de esta manera». —Todos los libros de hadices auténticos excepto al-Tirmidhi.
Al-Bujari añadió en su narración: después regresé ante Ibn Abbas y al-Miswar. Entonces al-Miswar le dijo a Ibn Abbas: «Nunca volveré a discutir contigo». Al-Shawkani dijo: este hadiz demuestra que está permitido que quien está en estado de ihram se bañe. También está permitido cubrirse la cabeza con las manos durante el baño. Ibn al-Mundhir dijo: todos coinciden en que, si quien está en estado de ihram se encuentra en estado de impureza ritual a causa de una emisión seminal, debe bañarse. Hay discrepancia respecto al baño en otras circunstancias. Malik narró en su Muwatta, de Nafi, que Ibn Umar no se lavaba la cabeza mientras estaba en estado de ihram por ninguna razón salvo una emisión nocturna. Se narró de Malik que es desaconsejable para quien está en estado de ihram sumergir la cabeza en el agua. Está permitido utilizar jabón y otros productos para limpiar la suciedad. Según los shafiíes y los hanbalíes, está permitido que quien está en estado de ihram se bañe con jabón perfumado. Asimismo, está permitido soltar los mechones del cabello y peinarlo. El Mensajero ﷺ le dijo a Aisha: «Suelta tus mechones de cabello y péinalos». —Muslim.
Al-Nawawi dijo: según nuestra opinión, está permitido que quien está en estado de ihram suelte sus mechones de cabello y se peine. Sin embargo, debe procurar que no se desprenda ningún cabello. Peinarse sin una necesidad es desaconsejable. No hay inconveniente en llevar sobre la cabeza las propias pertenencias.
2. Llevar pantalones cortos: al-Bujari narró de Aisha que ella no consideraba inconveniente que quien está en estado de ihram llevara pantalones cortos. (Esta es la opinión personal de Aisha. La opinión de la mayoría es que no hay diferencia entre los pantalones y los pantalones cortos como prendas cosidas. Ambos están prohibidos para quien está en estado de ihram. Fath al-Bari.)
3. Cubrirse el rostro: Al-Shafi‘i y Sa‘id ibn Mansur narraron de Qasim que ‘Uthman —que Allah esté complacido con él—, Zayd ibn Zabit y Marwan se cubrían el rostro mientras estaban en estado de ihram. Tawus dijo: «El que está en estado de ihram puede cubrirse el rostro para protegerse del polvo». Muyahid dijo: «Cuando soplaba un viento fuerte mientras estaban en estado de ihram, los Compañeros se cubrían el rostro. Nadie lo desaprobaba».
4. Que la mujer use calcetines: Abu Dawud y al-Shafi‘i narraron de ‘Aisha —que Allah esté complacido con ella— que el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— permitió a las mujeres usar calcetines.
5. Cubrirse la cabeza por olvido: Los shafi‘íes dicen: Si alguien se cubre la cabeza o se pone una prenda por olvido, no hay ningún perjuicio en ello. ‘Ata dijo: No tendrá que ofrecer expiación ni nada semejante, pero deberá pedir perdón a Allah. Según los hanafíes, debe ofrecer una compensación. Existe una discrepancia semejante respecto a quien usa perfume por ignorancia o por olvido. El principio de los shafi‘íes es que la ignorancia y el error se consideran una excusa válida en cualquier acto prohibido, por lo que no es necesario ofrecer una compensación. Sin embargo, si de ello se deriva algún daño, como cazar, afeitarse el cabello o cortarse las uñas, el asunto es diferente. Esto se explicará más adelante.
6. Practicarse una sangría, abrir un absceso, extraer un diente y cortar una vena: El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se hizo practicar una sangría en el centro de la cabeza mientras estaba en estado de ihram. Hay una prueba de ello (Ibn Taymiyya dijo: «No es posible practicar una sangría sin afeitar una parte del cabello»).
Malik dijo: No hay inconveniente en abrir un absceso cuando sea necesario, vendar una herida y cortar una vena. Ibn ‘Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: El que está en estado de ihram puede extraerse un diente y abrir un absceso.
Al-Nawawi dijo: Si el que está en estado de ihram desea hacerse practicar una sangría sin necesidad, debe comprobarse si ello implica cortar el cabello. Si lo implica, esta forma de sangría es prohibida porque conlleva cortar el cabello. Si no lo implica, según la mayoría de los eruditos no es prohibida, aunque para Malik es reprobable. Según al-Hasan, debe ofrecer una compensación incluso si no implica cortar el cabello. Si la sangría es necesaria, está permitido cortar el cabello, pero deberá ofrecer una compensación. Según la escuela zahirí, solo debe ofrecerse una compensación cuando se corta el cabello de la cabeza.
7. Rascarse la cabeza y el cuerpo: Se narró de ‘Aisha —que Allah esté complacido con ella— que, cuando le preguntaron si el que está en estado de ihram puede rascarse y frotarse el cuerpo, respondió: «Sí; más bien, debe rascarse y frotarse bien». Al-Bujari, Muslim y Malik. Malik añadió que ‘Aisha dijo: «Si me ataran las manos, me rascaría y frotaría con los pies». También se narró un hadiz semejante de Ibn ‘Abbas, Yabir, Sa‘id, ‘Ata e Ibrahim al-Naja‘i.
8-9. Mirarse en el espejo y oler perfumes: Al-Bujari narró de Ibn ‘Abbas —que Allah esté complacido con él—:
El que está en estado de ihram puede oler perfumes, mirarse en el espejo y cuidar su salud comiendo aceite y mantequilla clarificada.
Se ha narrado de Umar ibn Abd al-Aziz —que Dios tenga misericordia de él— que, estando en estado de ihram, se miraba en el espejo y usaba el siwak.
Ibn al-Mundhir dijo: Los eruditos coinciden en que al que se encuentra en estado de ihram le está permitido comer aceite, grasa y mantequilla clarificada, pero está prohibido perfumarse todo el cuerpo. Según los hanafíes, es makruh permanecer en una casa donde haya sustancias perfumadas, como el almizcle, tanto si se pretende olerlas como si no. Según los hanbalíes y los shafiíes, es haram si se tiene la intención de olerlas; de lo contrario, no es haram.
Según la escuela shafií, está permitido sentarse cerca de un vendedor de perfumes, en un lugar donde la fragancia se disperse por el aire. Esto no se considera un uso intencionado del perfume. No obstante, es mustahabb evitarlo. Pero no es mustahabb evitarlo en ciertos lugares donde se puede acercarse a Dios, como sentarse cerca de la Kaaba, que ha sido perfumada. Allí no es makruh, porque sentarse cerca de la Kaaba ayuda a acercarse a Dios. Por tanto, no es mustahabb evitar la fragancia cuando se realiza una buena acción. Está permitido transportar sustancias perfumadas atadas en un frasco, una botella o un recipiente, y no es necesario ofrecer ninguna fidya.
10-11. Llevar una bolsa de dinero atada a la cintura mientras se desplaza el que está en estado de ihram. Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— dijo: No hay inconveniente en que quien está en estado de ihram lleve una bolsa de dinero y use un anillo.
12. Aplicarse kohl: Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— dijo: Quien está en estado de ihram puede usar un kohl que no contenga perfume, tanto si le lloran los ojos como si no. Existe consenso en que está permitido usar kohl con fines medicinales, no como adorno.
13. La sombrilla y la tienda de quien está en estado de ihram, Abdullah ibn Amir —que Dios esté complacido con él— dijo: atado a un árbol con cuero, Abu Shayba. Permanecer a la sombra de un techo o de cualquier objeto similar: Salí con Umar —que Dios esté complacido con él—. Él extendía la tienda del ihram y se refugiaba bajo su sombra. Ibn
Umm Husayn —que Dios esté complacido con ella— dijo: Realicé la Peregrinación de Despedida con el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él—. En aquella ocasión vi a Usama y a Bilal. Uno de ellos sujetaba las riendas de la camella del Mensajero de Dios, mientras el otro levantaba su ropa para protegerlo del intenso sol. De este modo, él arrojó piedras a los yamarat. Ahmad y Muslim.
Ata dijo: Quien está en estado de ihram debe protegerse del sol bajo la sombra y resguardarse de la lluvia y del viento. Ibrahim al-Najai dijo: Aswad ibn Yazid se colocó una manta sobre la cabeza para protegerse de la lluvia. En aquel momento se encontraba en estado de ihram.
14. Teñirse con henna. Según los hanbalíes, no está prohibido que quien está en estado de ihram, sea hombre o mujer, se tiña con henna cualquier parte del cuerpo excepto la cabeza. Según la escuela shafií, mientras se está en estado de ihram está permitido que el hombre se tiña con henna cualquier parte del cuerpo, excepto los dos pies y las dos manos. Está prohibido teñirse las manos y los pies con henna sin necesidad. No debe aplicarse henna oscura en la cabeza. Para la mujer que está en estado de ihram, teñirse con henna es makruh. Sin embargo, está prohibido teñirse con henna durante el periodo de idda posterior a la muerte de su esposo.
También está prohibido aplicar henna formando diseños similares. Según las escuelas hanafí y malikí, no está permitido que el muhrim, sea hombre o mujer, se aplique el color de la henna en ninguna parte del cuerpo, pues es un perfume prohibido para el muhrim. La madre de Mawla bint Hakim dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo a Umm Salama —que Allah esté complacido con ella—: “No uses perfume mientras estés en estado de ihram. No toques la henna, pues es un perfume”». —Al-Tabarani y Al-Bayhaqi.
15. Golpear al sirviente con fines educativos: Asma bint Abu Bakr —que Allah esté complacido con ella— dijo: Salimos para realizar el hajj con el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Cuando llegamos a Arāz, el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y nosotros nos detuvimos para descansar. Aisha —que Allah esté complacido con ella— se sentó junto al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, y yo me senté junto a Abu Bakr. El equipaje del Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y el de Abu Bakr estaba junto, y estaba al cuidado de uno de los sirvientes de Abu Bakr. Abu Bakr —que Allah esté complacido con él— esperaba a su sirviente. Este llegó, pero no traía consigo su camello. Abu Bakr le preguntó: “¿Dónde está tu camello?”. Él respondió: “Lo perdí anoche”. Abu Bakr —que Allah esté complacido con él— dijo: “¿Un solo camello, y aun así lo perdiste?”. Al decir esto, lo golpeó. El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— lo vio y comenzó a sonreír. Dijo: “Miren a este muhrim, ¿qué ha hecho?”. El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— no dejaba de decir solamente: “Miren a este muhrim, ¿qué está haciendo?”, mientras sonreía. No dijo nada más. —Ahmad, Abu Dawud e Ibn Mayah.
16. Matar moscas, garrapatas y hormigas: Un hombre preguntó a Ata si estaba permitido matar durante el ihram las garrapatas y hormigas que suben por el cuerpo. Él respondió: “Aparta de ti lo que no forma parte de tu cuerpo”. Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo que el muhrim puede matar garrapatas de todo tipo, grandes y pequeñas. Está permitido quitar las garrapatas del cuerpo del camello del muhrim. Ikrima dijo que, mientras estaba en estado de ihram, Ibn Abbas le ordenó quitar una garrapata de un camello. A Ikrima le disgustó esta orden. Ibn Abbas le dijo: “Ve y sacrifica el camello”. Ikrima lo sacrificó inmediatamente. Ibn Abbas lo reprendió suavemente y le dijo: “Ahora, ¿cuántas garrapatas grandes y pequeñas has matado de este camello?”
17. Matar cinco animales excepcionales y todo animal dañino: Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: “Hay cinco animales excepcionales. Se los puede matar durante el ihram, tanto dentro como fuera del recinto sagrado: el cuervo, el milano, el escorpión, el ratón y el perro rabioso”. —Muslim y Al-Bujari. Al-Bujari añadió la serpiente a esta lista.
Según el consenso de los sabios, está permitido matar durante el ihram incluso al cuervo pequeño que se alimenta de los cultivos. Por “perro rabioso” se entiende todo animal que muerde, atemoriza y ataca a las personas, como el león y el tigre.
Allah, exaltado sea, dijo:
يَسْأَلُونَكَ مَاذَا أَحِلَّ لَمْ ؟ قُلْ أَحِلَّ لَكُمُ الطَّيِّبَاتِ، وَمَا عَلَّمْتُم مِنَ الْجَوَارِحِ مُكَذِّبِينَ تَعْلَمُونَهُنَّ ما علمكم الله .
«Te preguntan qué cosas les han sido declaradas lícitas. Di: “Se os han declarado lícitas las cosas buenas y los animales de presa que hayáis adiestrado para la caza, tal como Allah os ha enseñado”». Por animales de presa se entienden los animales y aves feroces que han sido adiestrados para capturar y traer la presa, como los perros y los halcones. Según la escuela hanafí, la palabra “perro” se refiere únicamente al perro y al tigre, y a ninguna otra cosa. Ibn Taymiyya dijo: “Está permitido al muhrim matar los animales que, por naturaleza, causan daño a las personas, como la serpiente y el viṣṇu, así como el ratón, el cuervo y el perro que muerde”.
Además, es lícito repeler a aquellas personas y animales que lo maltraten y lo hostiguen. Incluso, si alguno de ellos lo ataca y no se detiene sino después de combatir con él, también es lícito combatirlo. Pues el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien muere defendiendo sus bienes es un mártir; quien muere defendiendo su vida es un mártir; quien muere defendiendo su religión es un mártir; y quien muere defendiendo su honor es un mártir». Cuando los piojos y los mosquitos pican al que está en estado de ihram, le está permitido matarlos y no tendrá que ofrecer ninguna expiación por ello. Sin embargo, es mejor ahuyentarlos que matarlos. Según la mayoría de los sabios, tampoco se debe ofrecer ninguna expiación por matar animales depredadores, como tigres y leones. Sacarse los piojos sin que exista ninguna molestia en la cabeza es una forma de entretenimiento y no es apropiado hacerlo. No obstante, si lo hace, no tendrá que ofrecer ninguna expiación.
8. Lo que está prohibido para quien se encuentra en estado de ihram
La ley islámica ha prohibido y declarado ilícitas ciertas acciones para quien se encuentra en estado de ihram. A continuación se mencionan:
1. Mantener relaciones sexuales con la esposa y realizar cualquier acto que incite a mantenerlas o provoque excitación sexual, como besar, tocar con deseo sexual y que el hombre hable con su esposa de asuntos relacionados con las relaciones sexuales.
2. Cometer cualquier pecado que impulse a la persona a apartarse de la obediencia a Allah.
3. Discutir y proferir palabras ásperas a los compañeros de viaje, sirvientes y demás. Pues Allah ha dicho:
فمن فَرَضَ فِيهِنَّ الْحَجِّ فَلَا رَفَتْ وَلَا فُسُوقَ وَلَا جِدَالَ فِي الحج .
Quien se proponga realizar el Hayy no debe cometer durante este ninguna obscenidad, pecado ni disputa. (Por «disputa» se entiende aquí la discusión injusta. Debatir en defensa de la verdad y la justicia es recomendable o incluso obligatorio.)
Al-Bujari y Muslim narraron, citando a Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien realice el Hayy sin cometer durante él ninguna obscenidad ni acto prohibido, regresará libre de pecados, como el día en que nació del vientre de su madre».
4. Vestir cualquier prenda cosida, como camisa, pantalón, gorro, etc. Asimismo, vestir prendas coloridas de lujo y ostentación, zapatos y calcetines.
Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «El que está en estado de ihram no vestirá camisa, turbante, gorro, ropa perfumada ni calcetines. Sin embargo, quien no tenga zapatos puede cortar los calcetines hasta la altura de los tobillos y ponérselos, de modo que queden por debajo de los tobillos». Bujari y Muslim. Los sabios están de acuerdo en que esta norma solo se aplica a los hombres. No se aplica a las mujeres; ellas pueden vestir esas prendas. Solo tienen prohibido vestir ropa perfumada, niqab y guantes. Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— prohibió a las mujeres, mientras estuvieran en estado de ihram, llevar guantes, niqab y ropa perfumada». También pueden vestir prendas de cualquier color, incluido el amarillo, así como prendas de seda, joyas, camisas, pantalones o calcetines. Abu Dawud, Baihaqi y Hakim.
Bujari dijo: Aisha —que Allah esté complacido con ella— vistió ropa amarilla mientras estaba en estado de ihram. Ella dijo: «A las mujeres no se les permite cubrirse la nariz y la boca, ni vestir ropa perfumada con azafrán o con cualquier otro perfume». Yabir —que Allah esté complacido con él— dijo: «No considero perfumada la ropa amarilla». Aisha —que Allah esté complacido con ella— no consideraba censurable que las mujeres vistieran joyas, ropa negra, prendas perfumadas de color rosa y calcetines. Bujari lo narró de Yabir —que Allah esté complacido con él—. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La mujer que está en estado de ihram no llevará niqab ni guantes».
Este hadiz demuestra que el ihram de la mujer se refiere a su rostro y a las palmas de sus manos. Los sabios han dicho que no hay inconveniente en que se cubra el rostro con cualquier cosa. Ibn al-Qayyim dijo que imponer como condición descubrir el rostro es una opinión débil y sin fundamento. Está permitido ocultar el rostro de la mirada de los hombres mediante una sombrilla o algo similar. Sin embargo, si se teme la fitna (la incitación al pecado), es obligatorio proteger el rostro de las miradas.
Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «Viajábamos con el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— mientras estábamos en estado de ihram. Entonces, los hombres que iban montados en camellos pasaban junto a nosotras. Cuando se encontraban frente a nosotras, nos cubríamos el rostro con el velo; y cuando se alejaban, volvíamos a descubrirlo». Abu Dawud e Ibn Mayah. Ata, Malik, Zauri, Shafii, Ahmad e Ishaq sostienen que está permitido dejar caer una tela sobre el rostro.
Quien no pueda conseguir un izar, una sábana y zapatos, vestirá lo que encuentre. Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pronunció un sermón en Arafat. En él dijo: “Quien no haya podido conseguir un izar (prenda inferior sin costuras), que vista pantalones; y cuando no pueda conseguir zapatos, que vista calcetines”». Ahmad, Bujari y Muslim. En otro hadiz narrado por Ahmad, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien no pueda conseguir un izar y pueda conseguir pantalones, que vista los pantalones. Y quien no pueda conseguir zapatos y pueda conseguir calcetines, que vista los calcetines». Este hadiz no ordena cortar los calcetines.
Esta es la opinión de Ahmad. Permitió que quien está en estado de ihram vista pantalones y calcetines cuando no pueda conseguir zapatos e izar. En tal caso no tendrá que ofrecer ninguna expiación. La opinión seguida por la mayoría de los sabios es que quien no tenga zapatos puede vestir calcetines después de cortarlos hasta los tobillos, pues así los calcetines pasan a tener la forma de zapatos. Según los hanafíes, quien no tenga izar debe rasgar los pantalones y descoserlos antes de usarlos. Si los viste con las costuras intactas, deberá pagar una fidia. Malik y Shafii dijeron: no es necesario descoser los pantalones; los vestirá tal como están y no tendrá que pagar fidia. Yabir narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando no se consiga un izar, se vestirán pantalones; y cuando no se consigan zapatos, se vestirán calcetines, dejando estos por debajo de los tobillos y cortando la parte superior». Nasai.
Si después de vestir los pantalones consigue un izar, deberá quitarse los pantalones. Pero, si no consigue una sábana, no podrá vestir una camisa, pues cuando vista la camisa no podrá llevar el izar junto con los pantalones.
5. Celebrar un contrato matrimonial para uno mismo o para otra persona: si se celebra un contrato de este tipo mientras se está en estado de ihram, el contrato quedará invalidado y no tendrá ningún efecto legal. Muslim narró, basándose en Uzmán (que Alá esté complacido con él), que el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) dijo: «El que está en estado de ihram no contraerá matrimonio, no casará a otra persona ni hará una propuesta matrimonial». En la versión de al-Tirmidhi no aparece la frase «ni hará una propuesta matrimonial». Basándose en este hadiz, Malik, al-Shafi‘i, Ahmad e Ishaq prohibieron que quien está en estado de ihram contrajera matrimonio y consideraron inválido el matrimonio si lo hacía. El hadiz que afirma: «El Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) se casó con Maymuna mientras estaba en estado de ihram» contradice el hadiz narrado por Muslim. En el hadiz de Muslim se dice que el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) se casó con ella después de salir del estado de ihram. Al-Tirmidhi dijo: «Existe discrepancia acerca del hecho de que el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) se casara con Maymuna, pues se casó con ella en el camino hacia La Meca». Por ello, algunos dijeron que se casó con ella después de salir del estado de ihram. Sin embargo, la noticia de este matrimonio se difundió mientras él estaba en estado de ihram. Después consumó el matrimonio en Saraf, cuando ya había salido del estado de ihram.
Según los hanafíes, es válido celebrar un contrato matrimonial mientras se está en estado de ihram, pues el ihram no prohíbe celebrar el contrato matrimonial de una mujer; prohíbe las relaciones sexuales. La validez del contrato matrimonial no se ve obstaculizada por el ihram.
6 y 7. Cortarse las uñas y afeitarse o recortarse el cabello, ya sea el de la cabeza o cualquier otro cabello. Pues Alá dijo:
ولا تُعلِقوا رؤوسكم حتى يبلغ الهدي محله .
«No os afeitéis la cabeza hasta que la ofrenda llegue al lugar donde debe ser sacrificada». Todos los eruditos están de acuerdo en que es ilícito que quien está en estado de ihram se corte las uñas sin una excusa válida. Sin embargo, si una uña se ha roto, puede quitarse y no es necesario ofrecer ninguna expiación por ello. Si conservar el cabello resulta doloroso, está permitido quitarlo, pero se deberá ofrecer una expiación. En cambio, si las cejas causan molestias a quien está en estado de ihram, puede quitarlas sin expiación; según los malikíes, sin embargo, deberá ofrecer una expiación. Alá, exaltado sea, dijo:
فَمَن كَانَ مِنكُم مَرِيضًا أَوْ بِهِ أَذًى مِنْ رَأْسِهِ فَفِدْيَةٌ مِنْ صِيَامٍ أَوْ صَدَقَةٍ أَوْ نُسُكِ .
«Si alguno de vosotros está enfermo o padece una dolencia en la cabeza, deberá ofrecer una expiación mediante ayuno, limosna o sacrificio.
8. Aplicar perfume a la ropa o al cuerpo de un hombre o de una mujer. Se narró de Ibn Umar que Umar (que Alá esté complacido con ambos) percibió el olor del perfume en el cuerpo de Muawiya, aunque este se encontraba entonces en estado de ihram. Le dijo: «Ve y lávalo». Pues dijo: «Escuché al Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) decir: “Quien realiza el hach debe estar polvoriento y sin perfume”». —Al-Bazzar.
El Mensajero de Allah (s. a. s.) también le dijo a otra persona tres veces: «Lava la fragancia que llevas en el cuerpo».
Si alguien muere mientras se encuentra en estado de ihram, no se le debe aplicar perfume al lavarlo ni al amortajarlo. Pues el Mensajero de Allah (s. a. s.), al referirse a un hombre que había muerto en estado de ihram, dijo: «No cubráis su cabeza ni le apliquéis perfume. El Día de la Resurrección será resucitado repitiendo: “¡Aquí estoy, oh Allah, aquí estoy!”». Sin embargo, no hay inconveniente si en su cuerpo o en su ropa quedan restos de perfume que ya llevaba antes de entrar en estado de ihram. Está permitido oler la fragancia natural de las plantas que no crecen con el propósito de producir perfume, como los manzanos y otras similares. Esto se debe a que los manzanos y otras plantas semejantes no son de aquellas de las que se espera ni se obtiene perfume. En cuanto a la norma relativa a que el perfume adherido a la Kaaba toque el cuerpo de alguien en estado de ihram, Salih ibn Kaisan dijo: «Vi a Anas ibn Malik en estado de ihram, y el perfume de la Kaaba se había adherido a su ropa, pero no la lavó». Ata dijo: «No es necesario lavarla, ni debe ofrecer fidya ni kaffara». Sin embargo, según la opinión de la escuela shafií, si alguien aplica deliberadamente el perfume de la Kaaba a su ropa o a su cuerpo, o si se le adhiere involuntariamente pero no lo lava pese a tener la posibilidad de hacerlo, comete un pecado y debe ofrecer fidya.
9. Vestir ropa teñida con sustancias perfumadas. Vestir ropa teñida con sustancias perfumadas está prohibido por consenso. Si se ha de vestir ese tipo de ropa, debe lavarse antes de ponérsela, para que no desprenda ninguna fragancia.
Pues Ibn Abd al-Barr y al-Tahawi narraron de Nafi que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: «No vistáis, mientras estéis en estado de ihram, ropa impregnada de azafrán o de cualquier perfume semejante sin lavarla».
Para quienes sirven de ejemplo y son seguidos por los demás, no es recomendable vestir este tipo de ropa, incluso después de haberla lavado, pues ello podría inducir a la gente común a vestir prendas perfumadas prohibidas. Malik narró de Nafi que Aslam, el liberto de Umar ibn al-Jattab, dijo: «Umar (que Allah esté complacido con él) vio que Talha ibn Ubaidullah llevaba una prenda teñida. Talha se encontraba entonces en estado de ihram. Umar (que Allah esté complacido con él) le dijo: “Oh, Talha, ¿por qué llevas esta prenda teñida?”. Talha respondió: “Oh, Emir de los creyentes, ha sido teñida con grana roja”. Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: “Vosotros sois personas destacadas a quienes sigue la gente común. Si un ignorante ve esta prenda, sin duda dirá: ‘Talha ibn Ubaidullah vestía ropa teñida durante el ihram’. Por tanto, no vistáis prendas teñidas de este tipo”».
Si se añade una sustancia perfumada a algún alimento cocinado o bebida, pero no queda en ella ningún sabor, olor ni color de dicha sustancia, la persona en estado de ihram no deberá ofrecer fidya por consumirla.
Pero si queda algún olor, según la escuela shafií deberá ofrecer fidya después de consumirla. Según los hanafíes, no deberá ofrecer fidya, pues no pretendía disfrutar del perfume.
10. La caza: A la persona en estado de ihram le está permitido cazar animales acuáticos, señalar la presa y comer su carne. Pero le está prohibido cazar, matar o sacrificar animales terrestres; si la presa es visible, señalarla; si no es visible, indicar su paradero; o asustarla e incitarla a huir. También está prohibido destruir los huevos de los animales terrestres, comprarlos o venderlos y ordeñarlos. (Son animales terrestres todos los que nacen en tierra y tienen allí sus crías, aunque vivan en el agua. Los animales acuáticos son lo contrario. Esta es la opinión de la mayoría de los sabios. Según los shafiíes, el animal que vive únicamente en tierra, o tanto en tierra como en el agua, es terrestre; mientras que el animal que no vive sino en el agua es acuático). Allah, el Altísimo, dijo:
أحِلَّ لَكُم ميْنَ الْبَحْرِ وَطَعَامُهُ مَتَاعًا لَكُمْ وَلِلسَّيَّارَةِ وَحَرَّمَ عَلَيْكُمْ مِينَ البَر ما دمتم حرما .
«Se os ha permitido cazar y comer animales acuáticos, para vuestro disfrute y el de los viajeros. Y se os ha prohibido cazar animales terrestres mientras permanezcáis en estado de ihram». (Cabe señalar que, según las escuelas shafií y hanbalí, solo está prohibido cazar animales salvajes lícitos y aves lícitas. Aparte de estos, está permitido cazar y matar todos los demás animales terrestres. Sin embargo, según la mayoría de los demás sabios, salvo los cinco animales prohibidos en el hadiz —el cuervo, el milano, el escorpión, el ratón y el perro mordedor—, está prohibido matar cualquier otro animal, dentro o fuera del Haram, sea un animal lícito o ilícito.)
11. Está prohibido para quien se encuentra en estado de ihram comer la carne de un animal cazado para él, con su ayuda o por indicación suya. Al-Bujari y Muslim narraron de Qatada que, en cierta ocasión, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— emprendió un viaje con la intención de realizar el hach. Un grupo de sus compañeros también partió con él. Separó a un grupo, en el que se encontraba Abu Qatada, y les dijo: «Seguid por la costa hasta que nos reunamos». Ellos continuaron por la costa. Cuando emprendieron la marcha, todos, excepto Abu Qatada, entraron en estado de ihram. En el camino vieron varios asnos salvajes. Abu Qatada los atacó y mató una hembra. Todos se detuvieron y comieron de su carne. Entonces se preguntaron: «Nosotros estamos en estado de ihram; ¿es correcto que comamos carne de caza?». Llevaron consigo la carne sobrante de la hembra. Cuando llegaron ante el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, dijeron: «Oh, Mensajero de Allah, nosotros habíamos entrado en estado de ihram, pero Abu Qatada no lo hizo. Después, cuando encontramos una manada de asnos salvajes, Abu Qatada los atacó y mató una hembra. Luego nos detuvimos y comimos de su carne. Después nos preguntamos si era lícito para nosotros comer carne de caza mientras estábamos en estado de ihram. Hemos traído con nosotros la carne sobrante». El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «¿Acaso alguno de vosotros ordenó o indicó a Abu Qatada que los atacara?». Respondieron: «No». Dijo: «Entonces, comed la carne restante».
Para quien está en estado de ihram es lícito comer la carne de una pieza de caza que él mismo no haya cazado, que no haya sido cazada para él, cuya ubicación no haya indicado y para cuya captura no haya prestado ayuda. Yabir narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Los animales terrestres os son lícitos para comer mientras estáis en estado de ihram, siempre que no los hayáis cazado vosotros mismos ni hayan sido cazados para vosotros». Ahmad y at-Tirmidhi. Algunos sabios sostienen que, según este hadiz, es lícito para quien está en estado de ihram comer carne de caza siempre que no la haya cazado él mismo ni haya sido cazada para él. Ash-Shafi‘i, Ahmad, Ishaq, Malik y la mayoría de los imanes sostienen esta opinión. Sin embargo, si quien está en estado de ihram caza personalmente o se caza para él, está prohibido, tanto si se hizo con su permiso como sin él. Si una persona que no está en estado de ihram caza para sí misma, sin hacerlo con la intención de beneficiar a quien está en estado de ihram, y después le regala la carne o se la vende, esta no será ilícita para quien está en estado de ihram.»
Abd ar-Rahman at-Taymi dijo: «Partimos de viaje con Talha. Todos estábamos en estado de ihram. En ese momento le regalaron a Talha un ave, mientras él dormía. Algunos de nosotros comieron de ella y otros se abstuvieron. Cuando Talha despertó, aprobó la conducta de quienes habían comido y dijo: “Comimos algo semejante con el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—”». Ahmad y Muslim.
También se han narrado algunos hadices que indican que está prohibido para quien está en estado de ihram comer carne de caza. Por ejemplo, en el hadiz de Sa‘b ibn Yaththama se relata que este le regaló al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— un asno salvaje. En aquel momento se encontraba en al-Abwa o en Waddan. El Mensajero de Allah le devolvió el regalo. Cuando el Mensajero vio en el rostro de Sa‘b la reacción que esto le produjo, dijo: «Te lo hemos devuelto únicamente porque estamos en estado de ihram». Al conciliar todos los hadices, se entiende que se lo devolvió porque el animal había sido cazado por una persona que no estaba en estado de ihram con la intención de beneficiar a quien sí lo estaba.
Ibn Abd al-Barr dijo: «El argumento de quienes sostienen esta opinión es que, conforme a esta interpretación, todos los hadices narrados sobre el tema resultan auténticos. Al aceptar esta interpretación, no queda contradicción ni conflicto entre los hadices. Estos deben interpretarse de este modo, de manera que, mientras exista alguna forma de aplicar cada uno de ellos, no se considere que un hadiz contradice a otro». Ibn al-Qayyim consideró preferible esta opinión y dijo: «Todas las palabras y acciones de los compañeros solo demuestran que esta interpretación es correcta».
9. Normas relativas a quien realiza actos prohibidos durante el ihram
Si una persona, por una excusa, es decir, por una necesidad inevitable, se ve en la necesidad de realizar alguna de las acciones prohibidas durante el ihram, excepto mantener relaciones sexuales conyugales —como afeitarse la cabeza para protegerse del frío o del calor, vestir ropa cosida, etc.—, debe sacrificar una cabra, o alimentar a seis pobres, dando a cada uno medio sa‘, o ayunar durante tres días. Puede elegir cualquiera de estas tres opciones. Realizar durante el ihram cualquier otra acción prohibida, excepto mantener relaciones sexuales conyugales, no invalida el hajj.
Se narró de Ka‘b ibn ‘Ujrah que, durante al-Hudaybiyyah, cuando el Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— pasó junto a él, le dijo: «Parece que los piojos de tu cabeza te están causando mucho sufrimiento». Él respondió: «Sí». El Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Aféitate la cabeza y luego sacrifica una cabra, o ayuna durante tres días, o alimenta a seis pobres con tres sa‘ de dátiles». —Bujari, Muslim y Abu Dawud. En otra narración, este Compañero dijo: «El sufrimiento causado por los piojos de mi cabeza me atormentaba. Era el año de al-Hudaybiyyah y yo estaba con el Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz—. Incluso llegué a temer perder la vista por ello. Entonces Allah, el Altísimo, reveló: “Si alguno de vosotros está enfermo o padece una dolencia en la cabeza, que ofrezca su expiación mediante ayuno, caridad o sacrificio”». Después, el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— me llamó y me dijo: «Aféitate la cabeza; luego ayuna durante tres días, o da a seis pobres dieciséis ratl de pasas, o sacrifica una cabra». Me afeité la cabeza y luego ofrecí el sacrificio.»
Según el imán al-Shafi‘i, tanto quien tiene una excusa como quien no la tiene debe ofrecer la expiación. Según Abu Hanifa, quien no tiene una excusa debe ofrecer el sacrificio si tiene capacidad; no hacerlo no es una falta.
Al cortar parcialmente el cabello: ‘Ata dijo que si quien está en ihram arranca tres pelos o más, debe ofrecer un sacrificio. Al-Shafi‘i dijo que por un pelo debe ofrecerse un mudd, por dos pelos dos mudd y por tres pelos debe sacrificarse una cabra.
Al aplicarse aceite: En la obra al-Muṣawwā se dice: si se frota el cuerpo con aceite puro o con sebo puro, según Abu Hanifa es obligatorio ofrecer un sacrificio, cualquiera que sea la parte del cuerpo en la que se haga. Según la escuela shafi‘í, si se frotan el cabello de la cabeza y la barba con un aceite sin perfume, se debe ofrecer una expiación. Si se frota cualquier otra parte del cuerpo, no es necesario ofrecer expiación.
No hay perjuicio si se viste por error o por ignorancia una prenda prohibida o se aplica perfume: cuando quien está en ihram se pone una prenda prohibida o usa perfume sin saber que está prohibido o habiendo olvidado que se encuentra en ihram, no tiene que ofrecer expiación. Pues Ya‘la ibn Umayyah relata: Un hombre se presentó ante el Mensajero de Dios en Ji‘ranah. Llevaba puesta una jubba y tenía la barba y el cabello de la cabeza teñidos de amarillo. Dijo: «¡Oh, Mensajero de Dios! He entrado en estado de ihram para realizar una ‘umrah. Ya ves cómo estoy vestido». El Mensajero de Dios le dijo: «Lava el tinte amarillo, quítate la jubba y haz en tu ‘umrah todo lo que hiciste en tu hajj». —Todos los libros de hadices auténticos, excepto Ibn Majah. ‘Ata dijo: «Quien se ponga por ignorancia o por error una prenda prohibida o se aplique perfume no tiene que ofrecer ninguna expiación». —Bujari.
Sin embargo, la caza está prohibida: si mata una pieza de caza por desconocer esta prohibición o por haberlo olvidado, debe ofrecer una compensación equivalente a ella (es decir, debe ofrecer un sacrificio). Esto se debe a que su compensación es de carácter económico. En las compensaciones económicas no hay diferencia entre hacerlo con conocimiento o por ignorancia, por error o deliberadamente. Del mismo modo, cuando se causa un perjuicio económico a una persona, se debe pagar una compensación.
El hajj queda invalidado por mantener relaciones sexuales con la esposa: ‘Ali, ‘Umar y Abu Hurayrah emitieron una fatwa sobre un hombre que mantuvo relaciones sexuales con su esposa mientras se encontraba en estado de ihram para el hajj: ambos debían completar correctamente el hajj y, al año siguiente, volver a realizar el hajj y ofrecer un sacrificio. Abu al-‘Abbas al-Tabari dijo: si quien está en ihram mantiene relaciones sexuales antes de la primera liberación del ihram, su hajj queda invalidado, tanto si lo hace antes como después de permanecer en ‘Arafat. A pesar de la invalidez, debe completar los restantes ritos del hajj, ofrecer un camello en sacrificio y realizar el hajj compensatorio al año siguiente. Si la mujer había entrado en un ihram voluntario, debe continuar con el hajj, realizarlo como compensación al año siguiente y ofrecer también un sacrificio. Esta es la opinión de la mayoría de los ulemas. Algunos ulemas dicen que ambos solo deben ofrecer un sacrificio. ‘Ata también sostenía esta opinión. Al-Baghawi dijo: así como quien mantiene relaciones sexuales con su esposa durante el día en Ramadán debe ofrecer una expiación, el hombre debe ofrecer aquí igualmente una expiación. Cuando al año siguiente salgan para realizar el hajj compensatorio, según Malik y Ahmad es obligatorio que ambos permanezcan por separado en lugares distintos del sitio donde mantuvieron relaciones el año anterior; según los hanafíes y los shafi‘íes, esto es recomendable. Deben hacerlo como precaución para evitar que se repita lo ocurrido anteriormente. Si no puede ofrecer un camello, ofrecerá una vaca; si tampoco puede ofrecer una vaca, ofrecerá siete cabras. Si tampoco puede hacerlo, se tasará el camello en dinero y el dinero en alimentos, y dará en limosna a cada pobre la cantidad equivalente a un mudd. Si tampoco puede hacer esto, ayunará un día por cada mudd. Esta es la opinión de los racionalistas. Si mantiene relaciones antes de permanecer en ‘Arafat, el hajj quedará invalidado y deberá dar como caridad una cabra o la séptima parte de un camello. Si las mantiene después de permanecer en ‘Arafat, el hajj no quedará invalidado, pero deberá ofrecer un camello en sacrificio. Cuando quien realiza el hajj qiran invalida su hajj, se le impondrán también todas las obligaciones que incumben a quien realiza el hajj ifrad. Deberá compensar el hajj qiran y no quedará exento del sacrificio del qiran. Según la mayoría de los ulemas, si mantiene relaciones después de la primera liberación del ihram, el hajj no queda invalidado y tampoco tiene que realizarlo como compensación. Algunos sostienen que debe realizarlo como compensación y ofrecer una expiación. Esta es la opinión de Ibn ‘Umar, al-Hasan e Ibrahim. Existe discrepancia sobre si la expiación debe consistir en un camello o una cabra. Según Ibn ‘Abbas y ‘Ata, es obligatorio ofrecer un camello. Esta es la opinión de ‘Ikrimah y una de las dos opiniones de al-Shafi‘i, adoptada entre los hanafíes por los autores de al-Mabsut y al-Bada’i. Según la otra opinión de al-Shafi‘i, es obligatorio ofrecer una cabra. Esta es también la opinión del imán Malik. Si quien está en ihram tiene una emisión nocturna, o si eyacula por pensar en mantener relaciones sexuales o por excitarse al mirar a una mujer, según la escuela shafi‘í no está obligado a nada. Otros dicen que quien toca o besa con deseo debe ofrecer una cabra en sacrificio, eyacule o no. Según Ibn ‘Abbas, ofrecer un sacrificio es obligatorio para él. Mujahid dijo: Un hombre acudió ante Ibn ‘Abbas y le dijo: «He entrado en estado de ihram. En ese estado, cierta mujer llegó ante mí, engalanada. No pude contenerme y el deseo se apoderó de mí». Al oírlo, Ibn ‘Abbas se echó a reír y dijo: «Eres un hombre dominado por el deseo. No tienes ningún problema. Ofrece un sacrificio y tu hajj habrá quedado cumplido». —Sa‘id ibn Mansur.
Expiación por matar una presa: Allah, exaltado sea, dijo en la aleya 95 de la sura al-Ma’ida:
يَأَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا لَا تَقْتُلُوا الصَّيد وانتى حرم ، ومَن قَتَلَهُ مِنْكُمْ مُتَعَمِّدًا فَجَزَاء مِثْلَ مَا قَتَلَ مِنَ النَّعَرِ يَحْكُمُ بِهِ ذَوَا عَدْلٍ مِنكُمْ مَديَا بَلغَ الْكَعْبَةِ أَوْ كَفَّارَةٌ طَعَامُ مَسْكِينَ أَوْ عَدْلُ ذَلِكَ مِيَامًا لِيَذُوقَ وَبَالَ أَمْرِهِ مَا عَفَا اللَّهُ عَمَّا
سَلَفَ مَا وَمَنْ عَادَ فَيَنْتَقِمُ اللَّهُ مِنْهُ ، وَاللَّهُ عَزِيزٌ ذو انتقامه
«¡Oh, creyentes! No matéis presas mientras estéis en estado de ihram. Si alguno de vosotros mata deliberadamente una presa, deberá ofrecer como compensación un animal equivalente al que haya matado. Dos hombres justos de entre vosotros decidirán sobre ello. El animal deberá ser llevado a la Kaaba como ofrenda. O deberá alimentar a varios pobres como expiación, o ayunar un número equivalente de días, para que pruebe las consecuencias de su acto. Allah ha perdonado lo que ya pasó. Pero quien reincida, Allah se vengará de él. Allah es Poderoso y capaz de tomar represalias.»
Ibn Kathir dijo: Según la mayoría de los sabios, es obligatorio ofrecer una compensación tanto si la presa se mata por error como deliberadamente. Al-Zuhri dijo: Respecto a quien mata deliberadamente una presa, el Corán ya ha establecido su veredicto. En cuanto a quien la mata por error, se aplica la sunna. Es decir, el Corán ha impuesto al que mata deliberadamente una compensación obligatoria y lo ha calificado de pecador mediante estas palabras: «para que pruebe las consecuencias de su acto». Y la sunna, que contiene los veredictos del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— y de sus nobles Compañeros, ha establecido una compensación para quien mata una presa por error, del mismo modo que el Corán la estableció para quien la mata deliberadamente. Además, matar una presa constituye un daño, y todo daño, sea intencionado o accidental, exige reparación. La diferencia es que quien mata deliberadamente una presa también es pecador, mientras que quien la mata por error no es censurado como pecador. En la obra Mustaya se dice: «Deberá ofrecer como compensación un animal equivalente al que haya matado». Abu Hanifa explicó que quien mate una presa deberá ofrecer una compensación equivalente al valor del animal muerto. Para garantizar que la compensación tenga el mismo valor, deberán determinarla dos hombres justos. Puede ofrecer un animal semejante, que deberá ser llevado a la Kaaba en forma de ofrenda; de lo contrario, deberá dar como expiación alimento a los pobres. La explicación del imam al-Shafi‘i es que quien mate una presa estará obligado a ofrecer una compensación que sea igual al animal muerto en forma y tamaño, y que pertenezca a la misma especie. Dos hombres justos determinarán si es equivalente en este aspecto. Esta compensación será llevada a la Kaaba como ofrenda; de lo contrario, consistirá en una expiación o en un ayuno equivalente a la expiación.
El veredicto de Umar y de los sabios de las primeras generaciones: Se transmitió de Muhammad ibn Sirin que un hombre acudió ante Umar —que Allah esté complacido con él— y dijo: «Yo y un compañero mío hicimos correr dos caballos por una hondonada de un camino montañoso y matamos una gacela. Ambos estábamos entonces en estado de ihram. ¿Qué opinas de este acto?». Umar —que Allah esté complacido con él— dijo a un hombre que estaba a su lado: «Ven, decidamos tú y yo este asunto». Entonces ambos dictaminaron que el hombre debía ofrecer una cabra hembra. Al oírlo, el hombre se dispuso a marcharse diciendo: «Este es el Emir de los creyentes; ni siquiera puede dictaminar sobre el caso de una gacela y llama a otro hombre para que decida con él». Umar —que Allah esté complacido con él— oyó sus palabras y lo llamó. Le dijo: «¿Recitas la sura al-Ma’ida?». Respondió: «No». Le preguntó: «¿Conoces a este hombre que participó conmigo en el veredicto?». Respondió: «No». Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «Si me hubieras informado de que habías recitado la sura al-Ma’ida, te habría golpeado de tal manera que te habría dolido». Luego dijo: «Allah, exaltado sea, ha dicho en Su Libro:»
يَحْكُرُ بِهِ ذَوَا عَدْلٍ مِنْكُمْ عَنْيا بَالِغَ الْكَعْبَةَ .
«Dos hombres justos decidirán sobre ello…». Y este es Abd al-Rahman ibn Awf.
Los antiguos eruditos establecieron que, si se mata un avestruz, se debe ofrecer un camello; si se mata un asno salvaje, una vaca salvaje o un íbice, se debe ofrecer una vaca; y si se mata un conejo, una paloma, una tórtola, un gallo salvaje o un ave llamada dabsí, se debe ofrecer una cabra. Por matar una hiena se debe ofrecer una oveja. Por matar un ciervo, una cabra hembra; por matar un conejo, una cabra hembra de más de cuatro meses; por matar un zorro, una cabra de un año; y por matar un animal parecido a un ratón llamado yarbu, una cabra hembra de cuatro meses.
Qué hacer cuando no es posible obtener la compensación: Sa‘id ibn Mansur narró de Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él—: De acuerdo con la aleya 95 de la sura Al-Ma’ida, si alguien mata una pieza de caza mientras está en estado de ihram, debe determinarse una compensación equivalente. Si dispone de la compensación, deberá sacrificarla y dar su carne como limosna. Si no dispone de ella, deberá calcular su valor en dinero, determinar una cantidad de alimentos equivalente a ese valor y ayunar un día por cada medio sa‘ de alimento. Supongamos que mata un ciervo o un animal semejante: deberá ofrecer una cabra, que será sacrificada en La Meca. Si no puede hacerlo, alimentará a seis pobres. Si tampoco puede, ayunará tres días. Si mata un íbice, deberá ofrecer una vaca. Si no puede ofrecerla, alimentará a veinte pobres. Si tampoco puede, ayunará veinte días. Y si mata un avestruz, un asno salvaje o un animal semejante, deberá ofrecer un camello. Si no puede ofrecerlo, alimentará a treinta pobres. Si tampoco puede, ayunará treinta días. Ibn Abi Hatim, Ibn Yarir.
Método de alimentar y ayunar: Malik dijo: Lo mejor que he oído acerca de entregar la compensación por matar una pieza de caza es que se determine el valor de la pieza abatida y se calcule qué cantidad de alimento puede obtenerse con ese valor. Después, se alimentará a cada pobre con un mudd, o se ayunará un día por cada mudd, y se contará el número de pobres. Si son diez pobres, ayunará diez días; y si son veinte, ayunará veinte días.
Matar una pieza de caza conjuntamente: Cuando un grupo mata deliberadamente una pieza de caza mediante una acción conjunta, todos deben ofrecer una sola compensación, pues Dios ha dicho: «una compensación equivalente al animal abatido». Se preguntó a Ibn Umar —que Dios esté complacido con él— acerca de un grupo que había matado una hiena, estando todos en estado de ihram. Él respondió: «Sacrificad entre todos una oveja». Le preguntaron: «¿Una por cada miembro del grupo?». Respondió: «No, una por todos».
La caza y la tala de árboles en el Santuario: Está prohibido para todos, tanto quienes están en estado de ihram como quienes no lo están, cazar en el Santuario, ahuyentar la caza asustándola, talar los árboles que no han sido cultivados normalmente por el esfuerzo humano, cortar plantas e incluso talar árboles espinosos. Solo está permitido cortar, arrancar y destruir el izjir aromático y el árbol de sen. Al-Bujari narró de Ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios ﷺ dijo el día de la conquista de La Meca: «Esta ciudad es sagrada y honorable. No se puede talar ninguno de sus árboles espinosos ni cortar ninguna de sus plantas; no se puede ahuyentar ninguna pieza de su caza ni recoger ningún objeto perdido. Sin embargo, recogerlo está permitido para quien lo anuncie debidamente». Abbas dijo: «Excepto el izjir, pues es algo indispensable para la gente; es necesario para las casas y para los herreros». Entonces el Mensajero ﷺ dijo: «Sí, excepto el izjir».
Al-Shawkani dijo, y Al-Qurtubi también dijo: Los juristas limitaron los árboles prohibidos a aquellos que Dios creó naturalmente, sin intervención humana. En cuanto a los árboles que se producen mediante el esfuerzo y el cuidado de las personas, existe discrepancia. Según la mayoría de los eruditos, está permitido talarlos. Al-Shafi‘i dijo: En todos los casos es obligatorio ofrecer una compensación. Ibn Qudama consideró preferible esta opinión.
Existe discrepancia acerca de la compensación por talar árboles de la primera categoría, es decir, los que crecen de forma natural sin intervención humana. Malik dijo: No hay compensación por ello; solo se comete un pecado. Ata dijo: Se debe pedir perdón. Abu Hanifa dijo: Se debe ofrecer, en proporción a su valor, una dádiva, es decir, un animal. Al-Shafi‘i dijo: Si se trata de un árbol grande, se debe ofrecer una vaca, y si es un árbol pequeño, una cabra. Los eruditos dictaminaron que está permitido utilizar las ramas que se rompen por sí solas, los árboles que se arrancan por sí mismos y las hojas caídas.
Ibn Qudama dijo: Existe consenso entre los eruditos acerca de que, dentro de los límites del Santuario, está permitido tomar, cortar y cultivar los cultivos, las verduras y las plantas aromáticas producidos por las personas. En la obra Rawdat al-Nadiyya se afirma que quien no está en estado de ihram peca al cazar y talar árboles en el Santuario de La Meca, pero no está obligado a ofrecer ninguna compensación. En cambio, quien está en estado de ihram está obligado a ofrecer la compensación que Dios ha establecido por la caza. Sin embargo, no debe ofrecer compensación por talar árboles de La Meca, pues no existe ninguna prueba auténtica al respecto. Después, Ibn Qudama dijo: En resumen, no existe una relación inseparable entre la prohibición de matar piezas de caza y la prohibición de talar árboles, por un lado, y la obligación de ofrecer una compensación o pagar un valor, por otro. Más bien, esta prohibición solo demuestra que cazar y talar árboles es ilícito. La compensación y el pago de un valor no son obligatorios sin una prueba. Aparte de la mencionada aleya 95 de la sura Al-Ma’ida, no existe ninguna otra prueba al respecto; y dicha prueba menciona una compensación específica. Por tanto, no se debe ofrecer nada más que la compensación.
10. Los límites del recinto sagrado de La Meca
El recinto sagrado de La Meca tiene límites precisos. Estos límites rodean toda la ciudad de La Meca. Hay cinco señales en sus cinco direcciones. Estas señales son varias piedras colocadas a un metro de altura a ambos lados de los caminos. Por el norte, su límite es Tan‘im, situado a seis kilómetros de La Meca. Por el sur, su límite es Adah, situado a doce kilómetros. Por el este, su límite es Yiranah, situado a dieciséis kilómetros. Por el noreste, su límite es Wadi Najlah, situado a catorce kilómetros. Y por el oeste, su límite es Shumaysi, situado a quince kilómetros; su antiguo nombre era Hudaybiyyah, donde tuvo lugar el Pacto de Ridwan.
Muhibuddin al-Tabari narró de Ubaydullah que estas señales de los límites del recinto sagrado de La Meca fueron establecidas por Ibrahim, y que Yibril se las mostró. Después de ello, nadie volvió a mover los límites. Cuando llegó Qusayy, los restauró. Después, nadie volvió a mover los límites. Finalmente, cuando llegó el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, envió a Tamim ibn Usayd al-Juza‘i en el año de la conquista de La Meca, y este restauró las señales de los límites. Después de ello, nadie volvió a mover los límites. Finalmente, cuando llegó Umar, que Allah esté complacido con él, envió a cuatro dirigentes de Quraysh. Eran Mahramah ibn Nawfal, Sa‘id ibn Yarbu, Huwaytib ibn Abd al-Uzza y Azhar ibn Abd Awf. Ellos restauraron estas señales. Después, también Muawiyah las restauró. Luego, Abd al-Malik ordenó su restauración.
11. El recinto sagrado de Medina
Así como la caza y la vegetación están prohibidas en el recinto sagrado de La Meca, también están prohibidas la caza y la vegetación de Medina.
Yabir narró que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Ibrahim estableció La Meca como una ciudad sagrada y segura, y yo establecí Medina como una ciudad sagrada y segura entre sus dos terrenos pedregosos. No se cortará ninguno de sus árboles espinosos ni se cazará ningún animal en ella». Muslim.
Ahmad y Abu Dawud narraron de Ali, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo sobre Medina: «Nadie cortará sus árboles, nadie ahuyentará su caza, nadie recogerá ningún objeto perdido encontrado allí, excepto quien lo anuncie. Nadie llevará armas allí para combatir. Nadie cortará ningún árbol allí, salvo quien quiera alimentar a su camello». En un hadiz narrado por al-Bujari y Muslim, el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Medina es una ciudad sagrada desde el monte Ayr hasta el monte Zawr». Abu Hurayra narró que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, consagró Medina entre sus dos terrenos pedregosos y convirtió en zona protegida un área de doce millas alrededor de Medina. Se estima que la extensión del recinto sagrado de Medina, entre los dos terrenos pedregosos —el terreno pedregoso oriental y el terreno pedregoso occidental—, es de doce millas, extendiéndose desde Ayr hasta Zawr. Ayr es un monte cercano al miqat, mientras que Zawr es el monte situado al norte, junto a Uhud.
El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, permitió a los habitantes de Medina cortar árboles para fabricar herramientas agrícolas, equipamiento para las monturas y otros artículos indispensables. También les permitió cortar la hierba necesaria para alimentar a sus animales.
Ahmad narró de Yabir que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Medina es un santuario inviolable entre sus dos zonas pedregosas; no se puede cortar ninguno de sus árboles, salvo para alimentar a los animales protegidos».
La situación del santuario inviolable de La Meca es diferente. Esto se debe a que los habitantes de La Meca son autosuficientes en todo lo que necesitan, mientras que los habitantes de Medina no son autosuficientes en sus bienes necesarios. Por matar animales de caza o cortar árboles en el santuario inviolable de Medina no se debe ofrecer ninguna compensación, aunque sí se comete pecado.
Al-Bujari narró de Anas que el Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Medina es una ciudad protegida y honorable, desde aquí hasta allí. No se cortará ninguno de sus árboles ni se introducirá en ella ninguna innovación. Quien introduzca en ella alguna innovación recibirá la maldición de Allah, de Sus ángeles y de todas las personas». Quien encuentre un árbol de Medina cortado puede tomar la parte cortada. Se narró de Sa‘d ibn Abi Waqqas —que Allah esté complacido con él— que fue a su residencia en Al-Aqiq. Allí vio a un esclavo cortando un árbol o arrancando sus hojas con un bastón. Se lo arrebató. Después, los familiares del esclavo acudieron a Sa‘d y le pidieron que le devolviera lo que le había quitado. Sa‘d dijo: «Lo que me ha concedido el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz— no lo devolveré jamás. Busco refugio en Allah de hacerlo». Finalmente, no se lo devolvió. Muslim, Abu Dawud y Al-Hakim narraron que el Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «A quien veáis cazando en el santuario inviolable de Medina, podéis arrebatarle lo que haya cazado».
—¿Existe algún otro santuario inviolable?
Ibn Taymiyya dijo: Fuera de estos dos santuarios inviolables, el de La Meca y el de Medina, no existe ningún otro santuario inviolable en toda la Tierra. Bayt al-Maqdis ni ningún otro lugar es un santuario inviolable. Aparte de La Meca y Medina, ningún otro lugar de la Tierra recibe tampoco el nombre de santuario inviolable. Aunque los ignorantes llaman a Bayt al-Maqdis «el santuario inviolable de Bayt al-Maqdis» y a la ciudad de Al-Jalil «el santuario inviolable de Al-Jalil», estos dos lugares, ni ningún otro, son santuarios inviolables o lugares protegidos según el consenso de los musulmanes. El santuario inviolable reconocido por consenso es el de La Meca. Según la mayoría de los sabios, Medina también es un santuario inviolable, y se han transmitido numerosos hadices del Mensajero —que Allah lo bendiga y le conceda paz— en apoyo de ello. La ‘Uza (جاء3) de Taif es el único tercer lugar cuya condición de santuario inviolable es objeto de discrepancia entre los musulmanes. Algunos, entre ellos Al-Shafi‘i y Al-Shawkani, lo consideran un santuario inviolable. Sin embargo, la mayoría de los sabios, imanes y eruditos no lo consideran así.
12. La superioridad de La Meca sobre Medina
Según la mayoría de los sabios, La Meca es superior a Medina. Ahmad, Ibn Mayah y Al-Tirmidhi narraron de Abdullah ibn Adi que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz—, dirigiéndose a La Meca, dijo: «¡Por Allah! Eres la mejor tierra de Allah y la tierra más querida por Allah. Si no me hubieran expulsado de ti, jamás habría salido». Al-Tirmidhi narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz—, dirigiéndose a La Meca, dijo: «Para mí no existe ninguna ciudad mejor ni más querida que tú. Si mi pueblo no me hubiera expulsado de ti, no habría residido en ningún otro lugar fuera de tu tierra».
13. Entrar en La Meca sin ihram
Para quien no tiene la intención de realizar el hajj o la ‘umrah, está permitido entrar en La Meca sin ihram, tanto si entra por una necesidad que se presenta con frecuencia —como quienes suministran o recogen leña, hierba y agua, los cazadores y otros— como si lo hace por una necesidad que no se presenta con frecuencia, como los comerciantes y los turistas; y tanto si está a salvo como si se encuentra atemorizado. Esta es la opinión más sólida entre las dos opiniones del imán ash-Shafi‘i. Sus discípulos han emitido dictámenes conforme a esta opinión. En el hadiz de Muslim se relata que el Mensajero de Allah entró en La Meca sin ihram, llevando un turbante negro en la cabeza. Se ha transmitido acerca de Ibn ‘Umar que, al regresar de un viaje, entró en La Meca sin ihram.
Ibn Shihab dijo: «No hay impedimento para entrar en La Meca sin ihram». Ibn Hazm dijo: «Está permitido entrar en La Meca sin ihram, porque el Mensajero de Allah estableció los miqat únicamente para quien tiene la intención de realizar el hajj o la ‘umrah. No estableció un miqat para quien no tiene la intención de realizar el hajj o la ‘umrah. Allah y Su Mensajero no ordenaron en ningún lugar que no se pueda entrar en La Meca sin ihram. Si el ihram se hiciera obligatorio para todos, sería una norma ajena a la sharía».
14. Actos recomendables al entrar en La Meca y en la Mezquita Sagrada. Al entrar en La Meca, es recomendable realizar los siguientes actos:
1. Realizar el baño ritual. Se ha relatado que Ibn ‘Umar se bañaba para entrar en La Meca.
2. Pasar la noche en Dhi Tuwa, en la zona de Az-Zahir, pues el Mensajero de Allah pasó allí la noche. Nafi‘ dijo: «Ibn ‘Umar también hacía lo mismo». —Al-Bujari y Muslim.
3. Entrar por el paso montañoso más elevado, la Thaniyyat Kada. El Mensajero de Allah entró por el lado de Al-Mu‘alla. Quien pueda hacerlo fácilmente, entrará por ese camino; de lo contrario, entrará por el lado que le sea posible. No hay ningún impedimento en ello.
4. Dejar las pertenencias en un lugar seguro, dirigirse a la Casa de Allah y entrar por Bab as-Salam, la puerta de entrada de los Banu Shaybah, diciendo con concentración y humildad:
أَعُوذُ بِاللَّهِ الْعَظِيمِ، وَيَوَجْهِهِ الكَرِيرِ، وَسُلْطَانِهِ الْقَدِينِي مِنَ الشَّيْطَانِ الرَّحِيمِ، بِسْمِ اللهِ، اللهم مَلَ عَلَى مُحَمَّدٍ وَآلِهِ وَسَلَّمَ
«Busco refugio en Allah, el Altísimo, en Su esencia gloriosa y en Su poder eterno e infinito, contra Satanás, el expulsado. En el nombre de Allah. ¡Oh Allah!, envía bendiciones y paz sobre Muhammad, sobre su familia y sobre sus seguidores. ¡Oh Allah!, perdona mis pecados y ábreme las puertas de Tu misericordia.»
5. En cuanto dirija la mirada hacia la Casa de Allah, elevará las manos y dirá:
هذا البيت تشريفًا، وَتَعْظِيمًا وَتَكْرِيمًا وَمَمَابَةً، وَزِدْ مَنْ عَرفه وكرمه من حجه، أو اعتمرة وَتَفْرِيفًا وَتَكْرِيمًا وَتَعْظِيمًا وَبَرًا .
«¡Oh Allah!, aumenta el honor y la dignidad de esta Casa, aumenta su grandeza y majestad, y aumenta también el honor y las buenas obras de todos los peregrinos del Hayy y de la Umra que honren esta Casa.» —Transmitido por Al-Shafi‘i. Luego dirá:
اللهم انت السلام، ومِنْكَ السَّلام، فَعَيْنَا رَبَّنَا بِالسَّلام
«¡Oh Allah!, Tú eres la paz y de Ti proviene la paz. ¡Oh, nuestro Señor!, haz que vivamos en paz.»
6. Luego se dirigirá hacia el Hayar al-Aswad y lo besará sin emitir sonido. Si no puede besarlo, tocará el Hayar al-Aswad con la mano y besará su mano. Si tampoco puede hacer eso, señalará hacia el Hayar al-Aswad con la mano.
7. Luego se colocará frente al Hayar al-Aswad y comenzará el tawaf.
8. No rezará la oración de tahiyyat al-masjid, pues aquí el tawaf constituye la tahiyyat al-masjid (una muestra de respeto y saludo a la mezquita). Sin embargo, si la oración obligatoria ya ha comenzado o está a punto de comenzar, la rezará con el imán, pues el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando comienza la oración en congregación, no hay otra oración aparte de la obligatoria». Del mismo modo, si teme que termine el tiempo de la oración, rezará primero la oración obligatoria y después hará el tawaf.
15. Tawaf
Reglas del tawaf:
a. Envolviendo la sábana por debajo de la axila y sobre el hombro izquierdo (si lleva la sábana puesta), levantará la mano, se colocará frente a la Piedra Negra y volverá el rostro hacia ella; la tocará con la mano o señalará hacia ella con la mano y, dejando la Kaaba a su izquierda, comenzará el tawaf recitando la siguiente súplica:
بِسْرِ اللهِ، وَالله اكبر، اللهم إيْمَانًا بِكَ، وَتَصْرِيقًا بِكِتَابِكَ، وَوَفَاء بِعَهْدِكَ، وَإِنْبَاعًا لِسُنَّةِ النَّبِيِّ مَن
En el nombre de Allah. Allah es el más grande. ¡Oh Allah!, con fe en Ti, reconociendo la autoridad de Tu Libro, cumpliendo el pacto contraído contigo y siguiendo la sunna de Tu Profeta (comienzo el tawaf).
b. Cuando comience el tawaf, es recomendable hacer ramal durante las tres primeras vueltas. El ramal consiste en caminar dando pasos enérgicos y rápidos, procurando acercarse a la Kaaba. En las cuatro vueltas restantes caminará a un ritmo normal. Si no puede hacer ramal o no puede acercarse a la Kaaba debido a la aglomeración de quienes realizan el tawaf, lo hará de la manera que le resulte más fácil. Es recomendable tocar el Rincón Yemení en cada una de las siete vueltas y besar o tocar la Piedra Negra.
c. Durante el tawaf, hacer tanta súplica y recuerdo de Allah como sea posible. Es recomendable hacer las súplicas y el recuerdo que uno prefiera y no limitarse a una súplica y un recuerdo determinados, ni a las súplicas y los recuerdos enseñados por las guías del tawaf. Esto se debe a que el Legislador no nos ha impuesto ninguna súplica ni recuerdo prescritos y específicos. No existe fundamento para el consejo de algunos que recomiendan ciertas súplicas y recuerdos específicos para la primera vuelta y otros distintos para la segunda. No se ha transmitido del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— ninguna súplica ni recuerdo específico de este tipo. Quien realiza el tawaf tiene plena libertad para suplicar por sí mismo y por sus hermanos y amigos, pidiendo como desee todo bien de este mundo y del Más Allá. Aquí se mencionan algunas de las súplicas que se conocen a partir de los hadices.
1. Se transmitió del Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, como narración marfūʿ: cuando te dirijas hacia la Piedra Negra, dirás:
اللَّهُ إِيْمَانًا بِكَ وَتَصْرِيقًا بِكِتَابِكَ، وَوَفَاء بِعَهْدِكَ، وَإِنْبَاعًا لِسُنَّةِ نَبِيِّكَ بِسْمِ اللَّهِ وَاللَّهُ أَكْبَرُ .
«Oh Allah, creyendo en Ti y reconociendo la autoridad de Tu Libro, con la intención de cumplir el pacto contraído contigo y seguir la sunna de Tu Profeta: en el nombre de Allah, Allah es el Más Grande.»
2. Se narró en Ibn Māŷa que, al comenzar el tawaf, dirá:
3. Al llegar al Rukn al-Yamānī, dirá:
سبْحَانَ اللهِ، وَالْحَمْدُ لله ولا إله إلا الله، والله الخبر، ولا حول ولا قوة إلا بالله . رَبَّنَا آتِنَا فِي الدُّنْيَا حَسَنَةً وَفِي الْآخِرَةِ حَسَنَةً وَقِنَا عَذَابَ النَّارِ .
«Oh Señor nuestro, concédenos el bien en este mundo y el bien en la otra vida, y sálvanos del castigo del Infierno.» Abū Dāwūd, al-Shāfiʿī.
4. El imán al-Shāfiʿī dijo: cada vez que llegues frente a la Piedra Negra, dirás «Allah es el Más Grande», y durante el ramal dirás: «Oh Allah, haz que este hajj sea un hajj mabrūr (un hajj que libera de todos los pecados). Perdona todos los pecados y acepta todos los esfuerzos y obras». Y en cada vuelta del tawaf dirás: «Oh Allah, perdona y ten misericordia. Perdona todos los pecados que Tú conoces. Tú eres el más poderoso y el más honorable. Oh Allah, concédenos el bien de este mundo y el bien de la otra vida, y sálvanos del castigo del Infierno». Se transmitió de Ibn ʿAbbās, que Allah esté complacido con él, que entre los dos Rukn decía:
«Oh, Al-lah, hazme estar satisfecho con el sustento que me has concedido, bendícelo y compensa todo lo que he perdido con algo mejor». Hafiz Saíd ibn Mansur y al-Hakim.
Orará y continuará recitando el siguiente pasaje del Sagrado Corán:
وَاتَّخِلُوا مِنْ مَقَامِ إِبْرَامِيرَ لی
5. Luego, cuando hayas completado las siete vueltas del tawaf, rezarás dos rak‘at cerca del Maqam Ibrahimعلى«Tomad el lugar de pie de Ibrahim como lugar de oración». Con esto se completa el tawaf. Si quien realiza el tawaf está efectuando el hach de ifrad, este tawaf recibe los nombres de tawaf al-qudum (tawaf de llegada), tawaf al-tahiyyah (tawaf de saludo o reverencia) y tawaf ad-dujul (tawaf de entrada). Este tawaf no es un pilar del hach, es decir, una parte indispensable, ni es obligatorio. Para quien realiza el hach de qirán o tamattu‘, este tawaf cuenta como el tawaf de la ‘umra. Con este tawaf también habrá cumplido su tawaf al-tahiyyah y su tawaf al-qudum. Después, quien realiza el hach de qirán o tamattu‘ debe completar la ‘umra realizando el sa‘i entre Safa y Marwa.
La recitación del Corán durante el tawaf: quien realiza el tawaf puede recitar el Corán durante el tawaf, porque este fue establecido por la ley islámica para recordar a Al-lah, y el Corán es recuerdo.
Según Aisha, el Mensajero de Al-lah dijo: «El propósito del tawaf alrededor de la Casa de Al-lah, del sa‘i entre Safa y Marwa y de lanzar los guijarros no es otro que establecer el recuerdo de Al-lah».
—Abu Dawud y at-Tirmidhi.
La virtud del tawaf: al-Bayhaqi narró, según Ibn Abbas, que el Mensajero de Al-lah dijo: «Al-lah ha destinado ciento veinte misericordias para quienes realizan el hach en Su Majestuosa Casa: sesenta para quien realiza el tawaf, cuarenta para quienes rezan y veinte para quienes contemplan». (Es decir, para quienes dirigen su mirada hacia la Casa de Al-lah).
¿Cuántos tipos de tawaf hay y cuáles son? Hay cuatro tipos de tawaf: 1. tawaf al-qudum, 2. tawaf al-ifadah, 3. tawaf al-wada‘ y 4. tawaf voluntario. Todo peregrino debe realizar estos tawaf. Hay que aprovechar la oportunidad de estar en La Meca para realizar tantos tawaf voluntarios como sea posible y rezar en la Mezquita Sagrada, pues la recompensa de una oración en la Mezquita Sagrada es cien mil veces mayor que la de una oración en las demás mezquitas. En el tawaf voluntario no es necesario hacer ramal ni colocarse el manto bajo la axila derecha y sobre el hombro izquierdo. Es sunna honrar la Mezquita Sagrada realizando el tawaf cada vez que se entra en ella. En el caso de las demás mezquitas, se las honra rezando dos rak‘at voluntarias de tahiyyat al-masjid.
El tawaf tiene «algunas condiciones», algunas sunan y ciertas normas de cortesía, que se mencionan a continuación:
Condiciones del tawaf: para el tawaf es obligatorio cumplir las siguientes condiciones:
1. Purificarse de toda clase de impureza: de la impureza menor (mediante la ablución), de la impureza mayor (mediante el baño ritual) y de la sangre impura (lavando la zona afectada). Esto se debe a que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «El tawaf es una especie de oración. La única diferencia es que Allah ha permitido hablar durante él. Por tanto, quien hable, que no diga sino algo bueno». Transmitido por at-Tirmidhi y ad-Daraqutni. Se transmitió de Aisha, que Allah esté complacido con ella, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, fue a verla y la encontró llorando. Le preguntó: «¿Has comenzado a menstruar?». Aisha respondió: «Sí». El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Es algo que Allah ha prescrito para las hijas de Adán. Haz, por tanto, todo lo que hacen los demás peregrinos, pero no realices el tawaf de la Kaaba hasta que te hayas bañado». —Muslim.
Aisha, que Allah esté complacido con ella, también dijo: «Cada vez que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, llegaba a La Meca, comenzaba realizando la ablución y luego hacía el tawaf de la Casa de Allah». Transmitido por al-Bujari y Muslim. Quien padezca una impureza que no pueda eliminarse, como la enfermedad de flujo constante de orina o la istihada de las mujeres, que provoca un sangrado continuo, puede realizar el tawaf. No tendrá que ofrecer ninguna expiación. Esta es la opinión unánime.
Malik transmitió que una mujer pidió un dictamen jurídico a Abdullah ibn Umar. Ella dijo: «He venido con la intención de realizar el tawaf de la Casa de Allah. Cuando llegué a la puerta de la Mezquita Sagrada, comenzó mi sangrado, así que regresé. Después me libré de él y volví para realizar el tawaf. Pero cada vez que llegaba a la puerta de la Mezquita Sagrada, comenzaba de nuevo el sangrado. Esto ocurrió tres veces». Abdullah dijo: «Esto es un golpe de Satanás. Báñate, coloca un paño alrededor del orificio del sangrado y realiza el tawaf». (Según los hanafíes, purificarse de la impureza menor no es una condición del tawaf, sino una obligación, y su omisión se compensa ofreciendo un sacrificio expiatorio —dam—. Si alguien realiza el tawaf sin ablución debido a una impureza menor, el tawaf será válido, pero deberá sacrificar una cabra. Si realiza el tawaf en estado de impureza mayor o durante la menstruación, también será válido, pero deberá sacrificar un camello y compensarlo durante su permanencia en La Meca. Purificarse de la impureza adherida a la ropa o al cuerpo es solamente una sunna.)
2. Cubrir las partes íntimas del cuerpo. Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, dijo: «En la peregrinación anterior a la Peregrinación de Despedida, en la que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, nombró a Abu Bakr, que Allah esté complacido con él, emir del hayy, Abu Bakr me envió a La Meca como miembro de una delegación. La misión de esta delegación era anunciar que, después de ese año, ningún politeísta podría realizar el hayy y que nadie podría realizar desnudo el tawaf de la Kaaba». Transmitido por al-Bujari y Muslim. (Según los hanafíes, cubrir las partes íntimas no es una condición, sino una obligación. Si alguien realiza el tawaf desnudo, será válido, pero deberá repetirlo. Si sale de La Meca, deberá sacrificar una cabra.)
3. Completar siete vueltas en el tawaf. Si falta siquiera un paso para completar una vuelta, el tawaf no será válido. Si se duda sobre el número de vueltas, se contará el número menor, de modo que se tenga la certeza de haber completado siete vueltas. Si la duda surge después de terminar el tawaf, no tendrá que hacer nada más; el tawaf será válido.
4. Comenzar el tawaf desde la Piedra Negra y terminarlo al llegar a la Piedra Negra.
5. Realizar el tawaf dejando la Casa de Allah (la Kaaba) a la izquierda. Si se realiza dejándola a la derecha, el tawaf no será válido. Esto se debe a que se transmitió de Jabir, que Allah esté complacido con él, que cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, llegó a La Meca, se dirigió a la Piedra Negra y la tocó. Después comenzó a caminar dejando su lado derecho hacia ella; hizo ramal durante tres vueltas y caminó normalmente durante cuatro. (Ramal es caminar con rapidez, inclinando el cuello. Según los hanafíes, el pilar del tawaf, es decir, la cantidad mínima indispensable, son cuatro vueltas durante el hayy. Las tres vueltas restantes son obligatorias; si se omiten, la falta puede compensarse sacrificando una cabra.) Transmitido por Muslim.
6. El tawaf debe realizarse por fuera de la Casa de Alá (la Kaaba). Si se realiza el tawaf dentro del Hiyr Ismail, el tawaf no será válido, porque el Hiyr Ismail y el Shadharwan forman parte de la Casa de Alá. (El Hiyr Ismail está delimitado al norte de la Kaaba por un recinto semicircular. No todo el Hiyr Ismail forma parte de la Casa de Alá; aproximadamente tres metros de él sí forman parte de la Casa de Alá. El Shadharwan es la estructura adyacente a los cimientos de la Kaaba, sobre la cual se colocan los anillos de la cortina de la Kaaba.) Alá, exaltado sea, ordenó realizar el tawaf alrededor de la Casa de Alá, no dentro de ella. Él dijo: “Que circunvalen la Casa Antigua”. (La palabra tawaf significa precisamente rodear algo por su lado exterior). Si es posible, es preferible realizar el tawaf cerca de la Casa de Alá.
7. Según Malik y Ahmad, realizar el tawaf sin interrupción es una condición. No hay inconveniente en hacer una breve pausa sin excusa, ni en hacer una pausa algo más larga si existe una excusa. Según los hanafíes y los shafiíes, realizar el tawaf sin interrupción es una sunna, no una condición. Si se hace una pausa larga durante el tawaf sin excusa, el tawaf no queda invalidado. Se completará, después de la pausa, la parte restante del tawaf que se había realizado antes de ella. Saíd ibn Mansur narró: Hamid ibn Zayd dijo: Vi a Abd Allah ibn Umar descansar después de realizar tres o cuatro vueltas alrededor de la Casa de Alá, mientras uno de sus sirvientes le daba aire. Después de un rato se levantó y completó la parte restante del tawaf. Según las opiniones shafií y hanafí, si se pierde la ablución durante el tawaf, se hará la ablución y se completará la parte restante del tawaf. No es necesario comenzar de nuevo, por larga que sea la pausa.
Se ha narrado que Ibn Umar estaba realizando el tawaf alrededor de la Casa de Alá. Entretanto, se estableció la oración en congregación. Él rezó con la congregación. Después completó la parte restante del tawaf. Ata dijo: Si, después de que una persona haya completado una parte del tawaf, llega el momento de una oración fúnebre, debe suspender el tawaf y rezar la oración fúnebre. Después regresará al tawaf y completará la parte restante.
Las sunnas del tawaf: El tawaf tiene algunas sunnas, que se mencionan a continuación:
1. Al comenzar el tawaf, se orientará hacia la Piedra Negra, levantará ambas manos como en la oración y dirá “Alá es el más grande” y “No hay divinidad excepto Alá”. Colocará ambas manos sobre la Piedra Negra, la tocará, la besará sin emitir sonido y apoyará sobre ella la frente. Si no es posible apoyar la frente, la tocará y besará solamente con la mano; o la tocará con algún objeto que tenga consigo y lo besará. También podrá señalarla con un bastón o algo semejante. Se han narrado varios hadices al respecto. Mencionamos aquí algunos de ellos:
Ibn Umar dijo: El Mensajero de Alá se orientó hacia la Piedra Negra y la tocó. Después apoyó sus labios sobre ella y lloró durante mucho tiempo. Umar también lloró durante mucho tiempo. Entonces el Mensajero dijo: “Oh, Umar, este es precisamente el lugar donde se deben derramar abundantes lágrimas”. —Al-Hakim.
Ibn Abbas dijo: Umar se inclinó sobre la Piedra Negra y dijo: “Sé que eres una piedra. Si no hubiera visto a mi amado Profeta besarte y tocarte, no te tocaría ni te besaría. Alá ha dicho:لقن كان . لَكُرْ فِي رَسُوْلِ اللَّهِ أَسْوَةٌ حَسَنَةٌ“En el Mensajero de Alá tenéis un excelente modelo”. —Ahmad y otros.
Nafi dijo: Vi a Ibn Umar tocar primero la Piedra Negra con la mano. Después besó su mano y dijo: “Desde que vi al Mensajero hacer esto, nunca he dejado de hacerlo”. —Bujari y Muslim.
Suwaid ibn Ghafala —que Allah esté complacido con él— dijo: «Vi a Umar —que Allah esté complacido con él— besar la Piedra Negra y continuar haciéndolo siempre, y decir: “Vi al Mensajero de Allah ﷺ mostrarte un gran afecto y respeto”». Muslim.
Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah ﷺ, al llegar a la Casa de Allah, tocaba la Piedra Negra y decía: “Bismillah, Allahu Akbar”». Ahmad.
Abu al-Tufayl dijo: «Vi al Mensajero ﷺ circunvalar la Casa de Allah y tocar la Piedra Negra con un bastón de punta curva que llevaba consigo. Después besó el bastón». Muslim.
Bujari, Muslim y Abu Dawud narraron que Umar —que Allah esté complacido con él— besaba la Piedra Negra. Luego decía: «Sé que eres una piedra; no puedes causar daño ni beneficio. Si no hubiera visto al Mensajero de Allah ﷺ besarte, no te habría besado».
Al-Jattabi dijo: «Este hadiz demuestra que es obligatorio seguir la Sunna, aunque no se conozca su causa o fundamento. Cuando alguien llega a conocer una Sunna, es indispensable que la practique, aunque no comprenda su razón. Sin embargo, en términos generales, todos saben que el propósito de que el Mensajero ﷺ besara la Piedra Negra no era otro que honrarla, reconocer debidamente su rango y obtener bendición por medio de ella. Allah ha concedido a algunas piedras superioridad sobre otras piedras, a algunas ciudades y lugares superioridad sobre otras ciudades y lugares, y a algunas noches, días y meses superioridad sobre otras noches, días y meses. La base de todo esto es la obediencia incondicional a las prácticas mostradas por el Mensajero de Allah».
En algunos hadices se menciona algo sumamente razonable: «La Piedra Negra es la mano derecha de Allah en la Tierra». Esto significa que quien toque la Piedra Negra con la mano obtiene de Allah una promesa. Es semejante a cuando los reyes, al desear tomar a alguien como aliado o establecer una relación estrecha con él, le estrechan la mano y expresan así su compromiso; o a cuando se presta juramento de fidelidad dando la mano a los reyes. También se asemeja a cómo los sirvientes y subordinados besan las manos de las personas distinguidas para obtener su cercanía.
Pero al-Muhallab dijo: «La Piedra Negra es la mano derecha de Allah en la Tierra; mediante ella estrecha la mano del siervo con quien Él quiere». No obstante, este supuesto hadiz queda refutado por Umar y por el hadiz que él transmitió. Pues hay que buscar refugio en Allah de afirmar que Allah pueda tener una mano. Él ordenó besar la Piedra Negra únicamente para poner de manifiesto quién es más obediente a Allah. Existe un precedente de ello en la orden dada a Iblis de postrarse ante Adán. Cabe señalar que no se sabe con certeza si, entre las piedras que Ibrahim —la paz sea con él— colocó en la Kaaba, queda alguna otra además de la Piedra Negra.
Está permitido forcejear cerca de la Piedra Negra. No hay ningún inconveniente en competir por llegar a ella, siempre que no se perjudique a nadie. Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— llegó a sangrar por la nariz al competir. El Mensajero de Allah ﷺ le dijo a Umar —que Allah esté complacido con él—: «¡Oh, Abu Hafs! Eres un hombre sumamente fuerte. No compitas cerca de la Piedra Negra, pues causarás daño a los débiles. Sin embargo, cuando encuentres el lugar despejado, toca la Piedra Negra; de lo contrario, pronuncia el takbir y sigue adelante». Sunan al-Shafi‘i.
2. Otra Sunna del tawaf es hacer idtiba (colocar la parte central del manto bajo la axila derecha y sus dos extremos sobre el hombro izquierdo). Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah ﷺ y sus compañeros realizaron la umra desde Ji‘rana. Colocaron sus mantos bajo las axilas y sus extremos sobre el hombro izquierdo». Ahmad, Abu Dawud.
Esta es la opinión de la mayoría de los eruditos. Como fundamento de su opinión, los eruditos han mencionado que el idtibāʿ ayuda a realizar el ramal durante el tawāf. Mālik dijo: «No es recomendable, pues no sé de nadie que lo haya practicado ni que lo haya visto practicar». Existe consenso en que el idtibāʿ no es recomendable durante la oración del tawāf.
3. Otra sunna consiste en hacer el ramal durante las primeras tres vueltas del tawāf y caminar normalmente durante las cuatro restantes. (El ramal consiste en caminar rápidamente, moviendo los hombros y dando pasos cortos y firmes, para mostrar fuerza y valentía.)
Ibn ʿUmar (que Allah esté complacido con él) dijo: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizó tres vueltas del tawāf, desde la Piedra Negra hasta la Piedra Negra, haciendo el ramal, y cuatro vueltas caminando normalmente». —Aḥmad y Muslim.
Si alguien omite el ramal en las primeras tres vueltas, no tiene que compensarlo en las cuatro vueltas siguientes. El idtibāʿ y el ramal deben ser realizados por los hombres únicamente en el tawāf de la ʿumra y en el tawāf del ḥajj después del cual se realiza el saʿy entre Ṣafā y Marwa. Según los shāfiʿíes, si se hace el ramal en el tawāf de llegada y luego se realiza el saʿy, no es necesario repetir el idtibāʿ ni el ramal en el tawāf de ifāḍa. Pero si no se realizó el saʿy después del tawāf de llegada y se retrasó hasta después del tawāf de visita, entonces se deben realizar el ramal y el idtibāʿ en el tawāf de visita.
Las mujeres no deben realizar el idtibāʿ, pues existe el riesgo de que queden expuestas partes privadas de su cuerpo. Tampoco necesitan realizar el ramal, pues Ibn ʿUmar (que Allah esté complacido con él) dijo: «Las mujeres no tienen que hacer el ramal alrededor de la Casa ni entre Ṣafā y Marwa».
¿Cuál es la razón del ramal? Su razón se explica en el hadiz narrado por Ibn ʿAbbās. Dijo: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) llegó una vez a La Meca cuando la fiebre de Medina había debilitado a los musulmanes. Los politeístas difundieron que se acercaba a vosotros un grupo de personas debilitadas por la fiebre y que habían sufrido un destino muy malo. Allah, exaltado sea, informó al Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) de este rumor de los politeístas. Por ello, el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) ordenó a los musulmanes que hicieran el ramal durante las primeras tres vueltas y que caminaran normalmente entre los dos pilares —es decir, entre el Pilar Yemení y la Piedra Negra—. Cuando los politeístas los vieron hacer el ramal, se dijeron unos a otros: “¿Son estos aquellos sobre quienes decíais que la fiebre los había debilitado? ¡Parecen más fuertes que nosotros!”. Ibn ʿAbbās dijo: “No les ordenó hacer el ramal en todas las vueltas para que no agotaran demasiado sus fuerzas ni sufrieran perjuicio”». Al-Bujārī, Muslim y Abū Dāwūd.
Al haber desaparecido la causa mencionada anteriormente, ʿUmar (que Allah esté complacido con él) pensó que podía abandonarse el ramal, pues Allah había concedido a los musulmanes la victoria, la libertad y la consolidación en la tierra. Sin embargo, después decidió que, así como el ramal se había mantenido durante la vida del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), continuara practicándose, para que esta motivación permaneciera viva entre las generaciones posteriores. Muḥibbuddīn al-Ṭabarī dijo: «Una norma de la sharía puede establecerse por una causa específica; pero aunque posteriormente esa causa desaparezca, la norma sigue vigente».
Zayd ibn Aslam narró de su padre que ʿUmar (que Allah esté complacido con él) dijo: «¿Seguimos haciendo hoy el ramal y descubriendo los hombros, ahora que Allah ha establecido el islam sobre bases firmes y ha expulsado la incredulidad y a sus partidarios? Porque jamás abandonaremos aquello que hacíamos durante la época del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)».
4. Tocar con la mano el Rukn Yamani es una sunna del tawaf. Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, dijo: «Desde el día en que vi al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, tocar la Piedra Negra y el Rukn Yamani, no he dejado de tocar ambos, en ninguna circunstancia, ni en la prosperidad ni en la adversidad». Bujari y Muslim.
El peregrino toca estos dos rukn porque poseen una dignidad y unas características especiales. La Piedra Negra tiene dos características: primero, está asentada sobre la estructura construida por Ibrahim, que Allah esté complacido con él; segundo, es el punto de inicio y de finalización del tawaf. El Rukn Yamani, situado justo enfrente, también fue construido sobre los cimientos de Ibrahim, que Allah esté complacido con él. Abu Dawud transmitió, de Ibn Umar, que Allah esté complacido con ambos, que Aisha, que Allah esté complacido con ella, dijo: «Una parte de la Piedra Negra forma parte de la Casa de Allah». Ibn Umar dijo: «¡Por Allah!, creo que Aisha debió de haberlo oído directamente del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz». Considero que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, no dejó de tocar estos dos por esa razón. Sin embargo, estos dos no están asentados sobre los cimientos de la Casa de Allah. Por eso la gente realiza el tawaf pasando junto a la Piedra Negra. Toda la comunidad musulmana está de acuerdo en que es recomendable tocar el Rukn Yamani y la Piedra Negra, y que quien realiza el tawaf no debe tocar los otros dos rukn.
Ibn Hibban transmitió que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «La Piedra Negra y el Rukn Yamani borran abundantemente los pecados».
Después del tawaf, es sunna rezar dos rakas después de cada tawaf, ya sea un tawaf obligatorio o voluntario, en el Maqam Ibrahim o en cualquier otro lugar de la mezquita. Según Abu Hanifa, esta oración es obligatoria.
Transmitido por Yabir, que Allah esté complacido con él: Cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, llegó a La Meca, realizó siete vueltas de tawaf alrededor de la Casa de Allah y, al llegar al Maqam Ibrahim, recitó: «Tomad el Maqam Ibrahim como lugar de oración». Después rezó detrás del Maqam Ibrahim. Luego se acercó a la Piedra Negra y la tocó. Tirmidhi.
Es sunna recitar la sura Al-Kafirun después de Al-Fatiha en la primera raka de esta oración, y la sura Al-Ijlas en la segunda. Esto está establecido por el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. Muslim.
Estas dos rakas pueden rezarse en todo momento, incluso durante los horarios en que está prohibido rezar, pues se transmitió de Yubair ibn Mut’im que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «¡Oh, hijos de Abd Manaf!, no impidáis a nadie realizar el tawaf de esta Casa ni rezar aquí a cualquier hora del día o de la noche». Ahmad, Abu Dawud y Tirmidhi. Esta es la opinión de la escuela shafií y de Ahmad.
Aunque es sunna rezar después del tawaf en la Mezquita Sagrada, también está permitido hacerlo fuera de ella. Bujari.
Se narró de Umm Salama que Umm Salama realizó el tawaf montada en un camello y no rezó hasta salir de allí. Malik narra que Umar realizó estas dos rak‘at en Dhu Tuwa. Bujari dijo: Umar rezó también fuera del Santuario Sagrado. Si después del tawaf se realiza una oración obligatoria, no es necesario rezar estas dos rak‘at. Esta es la opinión conocida de la escuela shafi‘í y la opinión de Ahmad. Malik y los hanafíes dijeron: ninguna otra oración puede sustituir a estas dos rak‘at.
Circular delante de quien reza en el Santuario Sagrado de La Meca. Está completamente permitido que un fiel rece en la Mezquita Sagrada mientras hombres y mujeres pasan delante de él. Ni siquiera es desaconsejable. Esta es una particularidad de la Mezquita Sagrada. Kuthayr ibn Kuthayr ibn al-Muttalib ibn Buday‘a narró que vio al Mensajero de Allah rezando en una zona próxima a los Banu Tuhayma, mientras la gente pasaba delante de él y no había ninguna sutra —barrera— frente a él.
Sufyan ibn Uyayna dijo: No había ninguna sutra entre el Mensajero de Allah y la Kaaba. Abu Dawud, an-Nasa’i e Ibn Mayah.
El tawaf de los hombres junto con las mujeres. Bujari narra de Ibn Yuraij. Ibn Yuraij dijo: Ata me informó que, cuando Ibn Hisham prohibió a las mujeres realizar el tawaf junto con los hombres, él —Ata— le dijo: «¿Cómo puedes prohibir a las mujeres hacerlo, cuando las esposas del Mensajero de Allah realizaban el tawaf junto con los hombres?»
Dije: «¿Antes o después del velo?» Él respondió: «Las encontré después del velo.»
Dije: «¿Cómo se mezclaban las mujeres con los hombres?»
Él respondió: «Las mujeres no se mezclaban con los hombres. Aisha realizaba el tawaf separada de los hombres; no se mezclaba con ellos». Una mujer dijo: «Oh, Madre de los Creyentes, ven, toquemos la Piedra Negra». Aisha respondió: «Ve tú». Y se negó a ir con ella.
Las mujeres salían de noche disfrazadas y realizaban el tawaf junto con los hombres. Sin embargo, cuando entraban en la Casa de Allah, se detenían y esperaban. En cuanto entraban, se hacía salir a los hombres para que las mujeres pudieran tocar la Piedra Negra en privado y separadas de los hombres. Se narró de Aisha que aconsejó a una mujer: «No te aglomeres junto a la Piedra Negra. Si la encuentras despejada, tócala. Si hay aglomeración, acércate hasta quedar frente a la Piedra Negra y di desde lejos “Allahu Akbar” y “la ilaha illa Allah”, y no causes daño a nadie».
Montar una montura para quien realiza el tawaf: aunque tenga capacidad para realizar el tawaf caminando, le está permitido montar si surge alguna necesidad de hacerlo. Pues se ha narrado de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizó el tawaf durante la Peregrinación de Despedida montado en un camello y tocó la Piedra Negra con un bastón curvado en la parte superior. —Bujari y Muslim. Se ha narrado de Yabir (que Allah esté complacido con él): el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizó el tawaf de la Casa de Allah y de Safa y Marwa durante la Peregrinación de Despedida montado sobre su camella, para que la gente pudiera verlo. Él los observaba y ellos podían preguntarle lo que necesitaban, pues la gente se agolpaba a su alrededor.
El tawaf de una persona leprosa junto con los demás que realizan el tawaf: Malik narró que Umar ibn al-Jattab (que Allah esté complacido con él) vio a una mujer leprosa realizando el tawaf de la Casa de Allah. Al verla, le dijo: «Oh sierva de Allah, no causes molestias a la gente. Sería mejor que te quedaras sentada en tu casa». Entonces la mujer regresó a su casa y permaneció allí. Tiempo después, un hombre pasó junto a ella y le dijo: «La persona que te prohibió salir ha muerto. Ahora puedes salir». La mujer respondió: «No estoy dispuesta a obedecerlo mientras vivía y desobedecerlo después de su muerte».
16. Beber el agua de Zamzam
Cuando quien realiza el tawaf lo haya completado y haya rezado dos rakas en el Maqam de Ibrahim, es recomendable para él beber el agua de Zamzam.
Se ha narrado en Bujari y Muslim que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) bebió agua de Zamzam y dijo: «Es bendita, saciante y curativa». Gabriel lavó con esta agua el corazón del Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) la noche del Viaje Nocturno. Asimismo, al-Tabarani e Ibn Hibban narraron de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «La mejor agua de la Tierra es el agua de Zamzam».
Es sunna formular la intención de curarse de las enfermedades y obtener todo bien de este mundo y del Más Allá al beber el agua de Zamzam. Pues el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El agua de Zamzam sirve para aquello con cuyo propósito se bebe». Suwaid ibn Said dijo: «Vi en La Meca a Abdullah ibn al-Mubarak. Llegó al pozo de Zamzam, bebió de él y luego, orientado hacia la qibla, dijo: “El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: ‘El agua de Zamzam sirve para aquello con cuyo propósito se bebe’. La bebo para la sed del Día de la Resurrección”». Después bebió. —Ahmad y al-Bayhaqi. También se narró de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El agua de Zamzam sirve para aquello con cuyo propósito se bebe. Si la bebes con la intención de curarte de una enfermedad, Allah te curará. Si la bebes para saciarte, Allah te saciará. Y si la bebes para apagar tu sed, Allah apagará tu sed. Este pozo fue excavado por Gabriel, y Allah hizo que surgiera para dar de beber a Ismael». —Ad-Daraqutni y al-Hakim. Al-Hakim añadió: «Si bebes esta agua buscando refugio en Allah, Allah te dará refugio». Es recomendable beber el agua de Zamzam en tres sorbos, orientado hacia la qibla y hasta saciarse; decir «alhamdulillah» después de beber y recitar la súplica de Ibn Abbas.
Abu Mulayka dijo: «Un hombre acudió ante Ibn Abbas, quien le preguntó: “¿De dónde vienes?”. Él respondió: “Vengo de beber agua de Zamzam”. Le dijo: “¿La has bebido como debe beberse el agua de Zamzam?”. Preguntó: “¿Cómo es eso?”. Él respondió: “Cuando quieras beber agua de Zamzam, oriéntate hacia la qibla, recuerda a Allah y bébela hasta saciarte en tres sorbos. Después alaba a Allah. Pues el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: ‘La diferencia entre nosotros y los hipócritas es que ellos no beben agua de Zamzam hasta saciarse’”». Ibn Mayah y ad-Daraqutni. Ibn Abbas solía hacer la siguiente súplica al beber agua de Zamzam:
اللهم إلَى أَسْأَلُكَ عِلْمًا نَافِعًا، وَرِزْقًا وَاسِعًا، وَشِفَاءٌ مِن كُلِّ دَاءٍ .
«¡Oh, Allah! Te pido lo que sea beneficioso, una provisión abundante y la liberación de todas las enfermedades.»
Historia del pozo de Zamzam: Al-Bujari narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—: Cuando Hajar y su hijo sintieron una sed intensa, Hajar subió al monte Marwa. Entonces oyó una voz. Se dijo a sí misma: «Cállate», y volvió a intentar escuchar aquella voz. Entonces la oyó de nuevo. Hajar dijo: «Te he oído. Si tienes alguna ayuda, manifiéstala». De pronto, vio a un ángel en el lugar de Zamzam. El ángel excavó la tierra con el talón o con el ala, e inmediatamente brotó agua. Hajar comenzó entonces a construir un estanque para recoger el agua y a llenar su odre con las manos. Cuanto más agua recogía con las manos, más se desbordaba el agua. Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «¡Que Allah tenga misericordia de la madre de Ismael! Si hubiera dejado Zamzam, o si no hubiera recogido agua de él con las manos, Zamzam se habría convertido en un manantial caudaloso». Luego Hajar bebió agua y dio de beber a su hijo. Después, el ángel le dijo: «No temáis perecer. Aquí se encuentra la Casa de Allah. Este niño y su padre la reconstruirán. Allah no destruirá a los habitantes de esta Casa». En aquel entonces, la Casa de Allah era como una colina. Las riadas se dirigían hacia ella y luego se desviaban a su derecha y a su izquierda.
Es recomendable suplicar junto al Multazam: Después de beber el agua de Zamzam, es recomendable dirigirse al Multazam y suplicar. Al-Bayhaqi narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que Ibn Abbas se pegaba a la Kaaba entre la puerta de la Kaaba y la Piedra Negra, la abrazaba y decía: «Aferraos al muro de la Kaaba y suplicad entre la Piedra Negra y la puerta. Quien se aferre a ella entre ambas y pida algo a Allah, Allah se lo concederá sin duda». El abuelo de Amr ibn Shuayb dijo: «Vi al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pegar su rostro y su pecho al Multazam».
Algunos dicen que el Hatim es el Multazam. Según al-Bujari, la Piedra Negra es el Hatim. Como prueba, citan el hadiz del Viaje Nocturno, en el que el Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Mientras dormía en el Hatim», o quizá dijo: «Mientras dormía junto a la Piedra Negra». Al-Bujari dijo: «La Piedra Negra es el Hatim».
Es recomendable entrar en el interior de la Kaaba y en el Hiyr de Ismael: Al-Bujari y Muslim narraron de Ibn Umar —que Allah esté complacido con él—: Después de la conquista de La Meca, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— entró en la Kaaba junto con Usama y Uzman ibn Talha. Cerraron la puerta. Cuando abrieron la puerta, Bilal me informó de que el Mensajero de Allah había rezado dentro de la Kaaba entre las dos columnas yemeníes. Los sabios dedujeron de esto que entrar en la Kaaba y rezar en ella es una sunna. Sin embargo, también dijeron que, aunque es una sunna, no forma parte del Hayy. Pues Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: «¡Oh, gente! Entrar en el interior de la Casa de Allah no forma parte de vuestro Hayy». —Al-Hakim. Para quien no tenga la oportunidad de entrar en la Kaaba, es recomendable entrar en el Hiyr de Ismael y rezar allí, pues una parte de él pertenece a la Kaaba.
Ahmad narró de Aisha —que Allah esté complacido con ella—. Aisha dijo: «¡Oh, Mensajero! Todos los miembros de su familia han entrado en el interior de la Casa de Allah, excepto yo». El Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Envía a buscar a Shayba, el hijo de Uzman ibn Talha, el custodio de las llaves de la Kaaba; él te abrirá la puerta». Aisha envió a alguien a Shayba. Shayba dijo: «No hemos podido abrirla ni en la época de la ignorancia ni en la época del islam».
Entonces el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Reza en el Hiyr de Ismael, pues cuando tu pueblo reparó la Casa de Allah no pudo reconstruirla por completo. Dejaron fuera una parte de ella —el Hiyr de Ismael—».
17. El sa’y entre Safa y Marwa
Cómo quedó establecido esto como norma de la sharía: Al-Bujari narró, basándose en Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—: «Ibrahim —la paz sea con él— trajo aquí a su esposa Hayar y a su hijo lactante Ismail. Luego dejó a ambos junto a la Casa de Allah, cerca de Zamzam, bajo un enorme árbol. En aquel entonces no había ningún asentamiento humano en La Meca, ni tampoco agua. Ibrahim —la paz sea con él— dejó junto a ellos una bolsa llena de dátiles y un odre lleno de agua, y comenzó a marcharse. La madre de Ismail lo siguió y le dijo: “¡Oh, Ibrahim! ¿Adónde te vas, dejándonos en esta tierra deshabitada, sin cultivos ni vegetación?”. Se lo repitió varias veces, pero Ibrahim ni siquiera volvió la mirada hacia ella. Entonces Hayar dijo: “¿Acaso Allah te ha ordenado hacer esto?”. Ibrahim respondió: “Sí”. Hayar dijo: “Entonces Él no permitirá que perezcamos”. En otra versión del hadiz se dice que Hayar preguntó: “¿A quién nos encomiendas?”. Ibrahim —la paz sea con él— respondió: “A Allah”. Hayar dijo: “Estoy satisfecha”. Entonces Hayar regresó.»
Después Ibrahim continuó su marcha. Cuando llegó cerca del camino de la montaña, donde nadie podía verlo, se volvió hacia la Casa de Allah, levantó las manos y suplicó:
ربنا إلى أسكنت من ذُرِّيَّتِي بِوَادٍ غَيْرِ ذِي زرع عِندَ بَيْتِكَ المحرم . رَبَّنَا لِيُقِيمُوا الصَّلاةَ فَاجْعَلْ أَفْئِدَةٌ من الناس تهوي إليهم، وارزقه من الثمرات لعلهم يشكرون .
«¡Señor mío! He dejado a parte de mi descendencia en un valle sin cultivos, cerca de Tu Casa sagrada. ¡Señor nuestro! Lo he hecho para que establezcan la oración. Haz, pues, que los corazones de la gente se inclinen hacia ellos y provéeles de algunos frutos y cosechas, para que Te agradezcan.»
La madre de Ismail permaneció sentada bajo el árbol, manteniendo a su hijo a su lado y colgando su pequeño y viejo odre, para poder beber de él cuando lo necesitara y amamantar a su hijo. Al cabo de un tiempo, cuando se acabó el agua del odre, también se secó su leche y dejó de fluir. El hambre de su hijo se hizo intensa. Hayar, desconcertada y desorientada, miró a su hijo y comenzó a alejarse. No soportaba mirarlo, así que lo dejó y se dirigió a otro lugar. Se puso de pie sobre el monte más cercano, Safa, y miró hacia el valle para ver si podía divisar a alguien. No, no vio a nadie. Luego bajó de Safa. Cuando llegó al valle, se levantó el borde de su vestido y comenzó a correr desesperadamente, como una persona extremadamente cansada y afligida. Atravesó corriendo el valle y volvió a llegar a Marwa. Se puso de pie sobre Marwa y miró en todas direcciones para ver si divisaba a alguien, pero no vio a nadie. Así dio siete vueltas entre Safa y Marwa. Ibn Abbas dijo: «Por eso la gente da vueltas entre estas dos montañas».
La norma de la sharía sobre dar vueltas entre Safa y Marwa: Existen tres opiniones de los sabios acerca de la norma de la sharía relativa a dar vueltas entre Safa y Marwa:
1. Entre los Compañeros, Ibn Umar, Yabir y Aisha —que Allah esté complacido con ellos—, y entre los imanes, Malik, al-Shafi’i y, según una narración, Ahmad, dijeron que realizar el sa’i entre Safa y Marwa es un pilar, es decir, una obligación del Hayy. Si un peregrino lo omite, su Hayy queda invalidado y no puede compensarlo con ningún sacrificio ni nada similar. Presentaron las siguientes pruebas en apoyo de su opinión:
Al-Bujari narró, basándose en al-Zuhri: Urwa preguntó a Aisha —que Allah esté complacido con ella—: «¿Has reflexionado sobre esta aleya?»
إنَّ الصَّفَا وَالْمَرْوَةَ مِنْ شَعَائِرِ اللَّهِ فَمَنْ حَجَّ الْبَيْت أَوِ اعْتَمَرَ فَلَا جُنَاحَ عَلَيْهِ أَن يَطُونَ بِهِمَا .
«Ciertamente, Safa y Marwa son parte de los símbolos de Allah. Por tanto, quien realice el Hayy o la Umra no incurre en falta si circunvala entre ambos». ¡Por Allah! De esto se entiende que no hay inconveniente en no circunvalar entre Safa y Marwa. Aisha (que Allah esté complacido con ella) dijo: «¡Oh, sobrino mío, te has equivocado! Según la interpretación que has dado de esta aleya, se entendería que no hay inconveniente en no circunvalar. Sin embargo, esta aleya fue revelada acerca de los ansar. Antes de aceptar el islam, adoraban a la diosa Manat y recitaban la talbia en su nombre. Después de aceptar el islam, quienes habían recitado aquella talbia sentían reparo en realizar el sa’y entre Safa y Marwa. Tras aceptar el islam, preguntaron al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) acerca de ello. Dijeron: “¡Oh, Mensajero de Allah! Sentíamos reparo en realizar el tawaf (sa’y) entre Safa y Marwa”. Entonces Allah reveló: “Safa y Marwa son parte de los símbolos de Allah…”». Aisha (que Allah esté complacido con ella) dijo: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) estableció el tawaf entre Safa y Marwa. Por tanto, nadie tiene derecho a abandonar el tawaf (sa’y) entre Safa y Marwa».
Muslim narró, transmitido por Aisha (que Allah esté complacido con ella), que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y los musulmanes realizaron el tawaf entre Safa y Marwa. Por ello, se convirtió en una sunna. Allah no completará el Hayy de quien no realice el tawaf entre Safa y Marwa.
Habiba, una mujer de los Banu Abd ad-Dar, dijo: «Fui con un grupo de mujeres qurayshíes a la casa de Abu Husayn. Vi al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizando el sa’y entre Safa y Marwa. Debido a la intensidad de su carrera, su izar se arremolinaba alrededor de su cintura. Al verlo, dije: “Puedo ver las rodillas del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)”. Lo oí decir: “Realizad el sa’y, pues Allah os lo ha hecho obligatorio”». Ibn Mayah, Ahmad y ash-Shafi‘i.
Y puesto que el sa’y forma parte de la adoración tanto del Hayy como de la Umra, al igual que el tawaf de la Casa Sagrada, también es un rukn —es decir, una parte inseparable— y un deber indispensable o fard de ambos: el Hayy y la Umra.
2. En cambio, la opinión de Ibn Abbas, Anas, Ibn az-Zubayr, Ibn Sirin y, según una narración, Ahmad, es que se trata de una sunna. Y, por ser una sunna, si se omite no es obligatorio ofrecer fidya ni kaffara.
La prueba de quienes sostienen esta opinión es la mencionada expresión coránica: «No hay inconveniente en realizar el tawaf entre Safa y Marwa». Decirle a quien realiza una acción: «No hay inconveniente en hacer esta acción» demuestra claramente que dicha acción no es obligatoria ni imperativa. Por tanto, esto indica que la acción es mubaha, es decir, que hacerla y omitirla son equivalentes: no hay pecado si se hace ni hay pecado si se omite. Sin embargo, la expresión «Safa y Marwa son parte de los símbolos de Allah» demuestra que la acción es una sunna.
Puesto que se trata de un acto de adoración con un número determinado de veces, que no está relacionado con la Casa Sagrada, no se convirtió en un rukn, al igual que el lanzamiento de las piedras.
3. Según Abū Ḥanīfa, al-Zawrī y al-Ḥasan, esto es obligatorio, pero no constituye un pilar ni una obligación fundamental. Si se omite, el hayy o la ‘umra no quedan invalidados. Sin embargo, quien lo omita debe ofrecer un dam, es decir, sacrificar una cabra. El autor de Al-Mugní consideró preferible esta opinión. Dijo: «Esta opinión es preferible, porque las pruebas presentadas por quien dictaminó que es obligatorio demuestran que se trata de una obligación condicionada, no de una obligación cuya omisión implique que la responsabilidad principal no se haya cumplido».
La opinión expresada por ‘Ā’isha ha sido contradicha por las opiniones de otros compañeros.
Aunque el hadiz de Ḥabība, la mujer de los Banū ‘Abd al-Dār, es objeto de controversia, demuestra que esto es obligatorio o preceptivo.
El versículo relativo a Ṣafā y Marwa fue revelado para eliminar el recelo de algunas personas respecto al sa‘y. En la época de la ignorancia, estas personas realizaban el sa‘y entre esas dos montañas por venerar los dos ídolos que se encontraban en Ṣafā y Marwa. Por eso temían que realizar el sa‘y allí fuera pecaminoso.
Condiciones del sa‘y: para que el sa‘y sea válido, es necesario cumplir varias condiciones:
1. El sa‘y debe realizarse siempre después del tawaf.
2. El sa‘y debe completarse en siete recorridos.
3. Cada recorrido debe comenzar en Ṣafā y terminar en Marwa.
4. El sa‘y debe realizarse siempre por el trayecto situado entre Ṣafā y Marwa. Esto se debe a que así lo hizo el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y dijo: «Tomad de mí vuestros ritos de adoración». Por tanto, si alguien realiza el sa‘y antes del tawaf, o lo comienza en Marwa y lo termina en Ṣafā, o lo realiza en un lugar distinto del trayecto designado entre Ṣafā y Marwa, su sa‘y no será válido. (Según la escuela hanafí, los puntos 3 y 4 no son condiciones, sino obligaciones. Si alguien realiza el sa‘y antes del tawaf, o comienza un recorrido en Marwa y lo termina en Ṣafā, el sa‘y no queda invalidado; sin embargo, deberá ofrecer un dam.)
Subir a Ṣafā: subir a Ṣafā y Marwa no es una condición para la validez del sa‘y. Sin embargo, es obligatorio incluir ambas montañas en el sa‘y. Por ello, al ir y al regresar se debe tocar ambas montañas. Si no se incluye alguna parte de ellas en el sa‘y, este no será válido hasta que dicha parte quede incluida.
Realizar consecutivamente los recorridos del sa‘y: no es condición realizar los recorridos del sa‘y de forma continua e ininterrumpida. (Sin embargo, según el imán Mālik, es condición realizarlos consecutivamente, sin dejar una pausa prolongada entre los recorridos.) Si surge algún inconveniente que impida realizar el sa‘y de forma continua, o comienza la oración, está permitido interrumpir el sa‘y por ese motivo. Cuando desaparezca el impedimento, se completará el sa‘y añadiendo los recorridos restantes a los ya realizados. Se narró de Ibn ‘Umar —que Allah esté complacido con él— que estaba realizando el sa‘y entre Ṣafā y Marwa cuando, de repente, sintió la necesidad de orinar. Se apartó a un lado, pidió agua, realizó la ablución y luego completó los recorridos restantes. —Sa‘īd ibn Manṣūr.
Del mismo modo, no es condición mantener una continuidad ininterrumpida entre el tawaf y el sa’y. En Al-Mugni se dice: el imán Ahmad afirmó: «No hay inconveniente en retrasar el sa’y hasta descansar después del tawaf o hasta la tarde». Ata y Hasan opinaban que quien hubiera realizado el tawaf de la Casa de Dios durante la primera parte del día podía retrasar hasta la tarde el sa’y entre Safa y Marwa, si así lo deseaba. Sa’id y Qasim hicieron lo mismo. Puesto que no es obligatorio mantener una continuidad ininterrumpida entre las vueltas del sa’y, con mayor razón no es obligatorio mantenerla entre el sa’y y el tawaf. Sa’id ibn Mansur narró que Sawda, esposa de Urwa ibn al-Zubair, realizó el sa’y entre Safa y Marwa y luego compensó su tawaf en el plazo de tres días, porque era de complexión muy corpulenta.
La pureza para el sa’y: la mayoría de los sabios dice que la pureza no es una condición para el sa’y entre Safa y Marwa. Esto se debe a que el Mensajero de Dios le dijo a Aisha, que estaba menstruando: «Puedes hacer todo lo que hacen los demás peregrinos, excepto el tawaf de la Casa de Dios hasta que te bañes». —Muslim. Aisha y Umm Salama también dijeron: «Cuando una mujer haya completado el tawaf de la Casa de Dios y las dos rak‘at de oración posteriores al tawaf, y después comience a menstruar, debe completar el sa’y entre Safa y Marwa». Sa’id ibn Mansur. Sin embargo, es recomendable mantener la pureza en todos los actos de adoración, pues la pureza es algo muy apreciado por la ley islámica.
Caminar y desplazarse en una montura durante el sa’y: el sa’y puede realizarse caminando o montado, aunque hacerlo caminando es preferible. Según el hadiz de Ibn Abbas, él realizaba el sa’y caminando. Después, cuando aumentó la afluencia de gente, comenzó a hacerlo montado, para que la gente pudiera verlo y preguntarle. Abu al-Tufail le dijo a Ibn Abbas: «Dime, ¿es una sunna realizar montado el tawaf (sa’y) entre Safa y Marwa? Pues tu pueblo sostiene que lo es».
Ibn Abbas respondió: «Su afirmación es verdadera y falsa». Abu al-Tufail dijo: «¿Qué quieres decir con verdadera y falsa?». Ibn Abbas respondió: «La gente se agolpaba alrededor del Mensajero de Dios. Venían diciendo: “¡Ahí está Muhammad, ahí está Muhammad!”, hasta que incluso las jóvenes salían de sus casas. El Mensajero de Dios no apartaba a empujones a la gente que se agolpaba delante de él. Cuando la multitud aumentó, se montó». Caminar y correr es preferible. (Se corre entre los dos postes en la zona llana y se camina en el resto.) Montar durante el sa’y es lícito, aunque desaconsejable. Al-Tirmidhi dijo: «Un grupo de sabios desaprobó realizar montado, sin excusa, el tawaf de la Casa de Dios y el sa’y entre Safa y Marwa. Esta es también la opinión del imán al-Shafi’i». Según los malikíes, quien realice el sa’y montado sin excusa debe repetirlo si aún dispone de tiempo; si no dispone de tiempo, debe ofrecer un sacrificio expiatorio. Esto se debe a que, para ellos, caminar durante el sa’y es obligatorio para quien puede hacerlo. Abu Hanifa también representa esta opinión y dice: «La razón por la que el Mensajero de Dios montó fue que la gente se aglomeraba excesivamente a su alrededor y lo rodeaba. Eso constituía una excusa; por ello, montar era lícito». Es recomendable correr entre los dos postes señalados.
Es recomendable realizar caminando el sa’y entre Safa y Marwa, excepto entre los dos postes señalados. También es recomendable hacer el ramal entre los dos postes. Ya se mencionó anteriormente en el hadiz de Habiba: «El Mensajero de Dios corría con tanta fuerza que la tela que llevaba ceñida se agitaba intensamente».
No obstante, el sa’y o el tawaf realizados sin correr rápidamente son válidos. Sa’id ibn Yubair dijo: «Vi a Ibn Umar caminar despacio entre Safa y Marwa. Luego dijo: “Si camino con calma, eso es lícito, pues vi al Mensajero de Dios caminar despacio. Y si corro rápidamente, también vi al Mensajero de Dios correr rápidamente. Yo soy ya un hombre muy anciano”». Abu Dawud y al-Tirmidhi.
Esto es recomendable únicamente para los hombres. Para las mujeres, es recomendable caminar a un ritmo normal, no avanzar rápidamente.
Al-Shafi’i narró de Aisha que, al ver a algunas mujeres avanzar rápidamente, Aisha dijo: «¿Acaso no tenemos un ejemplo para vuestras mujeres? No es necesario que avancéis rápidamente».
Orientarse hacia la Kaaba, subir a As-Safa y Al-Marwa y suplicar: es recomendable subir a As-Safa y Al-Marwa, orientarse hacia la qibla y suplicar por el bien de este mundo y del Más Allá. Se ha narrado acerca del Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, que salió por la puerta de As-Safa y, al llegar cerca de As-Safa, recitó el versículo relativo a As-Safa y Al-Marwa: «Ciertamente, As-Safa y Al-Marwa son símbolos de Allah». Luego dijo: «Comenzaré tal como Allah comenzó». Entonces empezó por As-Safa y subió a ella. Cuando, desde lo alto, vio la Casa de Allah, se orientó hacia la qibla y repitió tres veces (لَّا اللَّهُ اللَّهُ أَكْبَرُ وَالْحَمْدُ لِلَّهِ)». Luego dijo:
لا إله إلا الله وحده لا شَرِيكَ لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ يُحْيِي وَيُمِيتُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ، لَا إِلَهَ إِلَّا اللهُ وَحْدَهُ أَنْجَزَ وَعَدَه، وَنَصَرَ عَبْدَهُ، وَمَزَمَ الْأَحْزَابَ وَحْدَهُ .
Después suplicó entre ambas y recitó esta súplica tres veces. Luego descendió y se dirigió hacia Al-Marwa. Subió a ella y miró hacia la Casa de Allah. De este modo, hizo en Al-Marwa todo lo que había hecho en As-Safa.
Nafi‘ dijo: Escuché a Abd Allah ibn Umar suplicar de esta manera mientras se encontraba en As-Safa:
اللهم إنك قلت : ادْعُونِي أَسْتَجِبْ لَكُم وَإِنَّكَ لا تُخْلِفُ الْمِيعَادَ، وَإِلَى أَسْأَلُكَ – كَمَا مَدَيْتَنِي لِلْإِسْلَامِ – أن لا تنزعه مِنِّي حَتَّى تَتَوَفَّانِي وَأَنا مسلم .
«¡Oh Allah! Tú has dicho: “Invocadme y responderé a vuestra invocación”. Tú no incumples Tu promesa. Te pido que, así como me has guiado al Islam, no me lo arrebates hasta mi muerte».
La súplica recomendable entre As-Safa y Al-Marwa: es recomendable suplicar entre As-Safa y Al-Marwa, recordar a Allah y recitar el Corán. Se ha narrado que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, recitaba durante su sa‘i esta súplica:رَبِّ اغْفِرْ وَارْحَرِ وَاهْدِنِي السَّبِيلَ الأقوم «¡Oh Allah! Perdóname, ten misericordia de mí y guíame por el camino más recto». También se ha narrado esta súplica:رَبِّ اغْفِرْ وَارْمَرَ إِنَّكَ الأعز الأكرم «¡Oh Allah! Perdóname y ten misericordia de mí. Tú eres el Más Honorable y el Más Generoso».
Las prácticas del hayy y la ‘umra concluyen con el tawaf y el sa‘i. Si quien está en estado de ihram realiza el hayy tamattu‘, después saldrá del ihram afeitándose o recortándose el cabello. Si realiza el hayy qiran, su ihram continuará hasta el día 10 de Dhul-Hiyya. Si quien realiza el qiran hace este sa‘i, no tendrá que hacer otro sa‘i después del tawaf obligatorio. Si realiza el tamattu‘, hará nuevamente el sa‘i después del tawaf obligatorio y permanecerá en La Meca hasta el día 8 de Dhul-Hiyya.
18. Partida hacia Mina
Es sunnah dirigirse a Mina el 8 de Dhul-Hiyyah. Si el peregrino realiza el qirán o el ifrad, irá a Mina manteniendo el ihram que ya había adoptado. Si realiza el tamattu‘, adoptará el ihram para el hajj y hará lo mismo que había hecho en el miqat. La sunnah consiste en adoptar el ihram desde el lugar donde se encuentre: si está en La Meca, desde La Meca, y si está fuera de La Meca, desde donde se encuentre. En un hadiz se dice: «Quien tenga su residencia fuera de La Meca adoptará el ihram desde su residencia; y quien tenga su residencia en La Meca lo adoptará desde La Meca». También es mustahabb suplicar mucho y recitar la talbiyya al partir hacia Mina, así como rezar allí el zuhr, el ‘asr, el maghrib y el ‘isha, y pasar la noche en Mina. Es mustahabb no salir de Mina hasta después del amanecer del día 9, para asegurar la imitación del Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda paz. Si se omite una o todas estas prácticas, se habrá omitido una sunnah, pero no será necesario ofrecer ninguna expiación. Según la narración de Ibn al-Mundhir, ‘A’isha —que Allah esté complacido con ella— no salió de La Meca hacia Mina hasta que hubo transcurrido un tercio de la noche del 8 de Dhul-Hiyyah.
Es lícito partir hacia Mina antes del 8 de Dhul-Hiyyah: se ha narrado de al-Hasan que él solía trasladarse de La Meca a Mina uno o dos días antes del 8 de Dhul-Hiyyah. Sin embargo, Malik desaprobaba esto. También desaprobaba permanecer en La Meca hasta la tarde del 8 de Dhul-Hiyyah. No obstante, si llegaba el momento de la oración del viernes en La Meca, la situación era distinta. En tal caso, era obligatorio realizar la oración del viernes antes de salir de La Meca.
19. Partida hacia ‘Arafat
Es sunnah dirigirse a ‘Arafat después del amanecer del 9 de Dhul-Hiyyah, tomando el camino de Dabb, mientras se recita «Allahu akbar», «la ilaha illallah» y la talbiyya.
Muhammad ibn Abu Barr al-Thaqafi dijo: «Mientras viajaba de Mina a ‘Arafat, pregunté a Anas —que Allah esté complacido con él—: “¿Cómo recitabais la talbiyya con el Mensajero de Allah —que Allah lo bendiga y le conceda paz—?”. Él respondió: “Quien quería recitaba la talbiyya, y nadie se lo reprochaba; quien quería pronunciaba el takbir, y nadie se lo reprochaba; y quien quería recitaba la kalima tayyiba, y nadie se lo reprochaba”». Narrado por al-Bujari y otros compiladores de hadices.
Es mustahabb detenerse en Namira con el propósito de permanecer en ‘Arafat y bañarse cerca de allí. El tiempo de la permanencia en ‘Arafat comienza después del ocaso del sol. Es mustahabb no entrar en ‘Arafat antes de ese momento.
20. La permanencia en ‘Arafat
La virtud del día de Arafah: Se narró de Yabir (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «No hay días mejores ante Allah que los diez días de Dhul-Hiyya». Un hombre preguntó: «¿Son estos diez días mejores incluso que varios días pasados en la yihad por la causa de Allah?». El Mensajero de Allah respondió: «Estos diez días son mejores que los días pasados en la yihad por la causa de Allah. Y no hay ningún día mejor ante Allah que el día de Arafah. En este día, Allah desciende al cielo más bajo. Luego se enorgullece de la gente de la Tierra ante los habitantes del cielo y dice: “Mirad a Mis siervos. Han venido a Mí antes del mediodía, con el cabello despeinado y el cuerpo cubierto de polvo. Han venido atravesando caminos lejanos y esperan Mi misericordia, aunque no han visto Mi castigo. En el día de Arafah, ningún otro día libera del Infierno a una cantidad de personas tan grande como este día”». Abu Ya‘la, al-Bazzar, Ibn Juzaima e Ibn Hibban.
Ibn al-Mubarak narró de Anas (que Allah esté complacido con él): El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) se detuvo en Arafah cuando el sol estaba a punto de declinar (es decir, había comenzado su marcha hacia el oeste). Dijo: «Bilal, pide a la gente que guarde silencio para que escuche mis palabras». Bilal se puso de pie y dijo: «¡Guardad silencio! El Mensajero de Allah pronunciará un sermón. Escuchad atentamente». La gente guardó silencio. Entonces el Mensajero de Allah dijo: «¡Gente! Hace un momento vino a mí Gabriel. Me transmitió el saludo de mi Señor y luego dijo: “Allah ha perdonado a los que se encuentran en Arafah y a los que se encuentran en al-Mash‘ar al-Haram, y ha garantizado la reparación de todos sus perjuicios”». Al oír esto, Umar (que Allah esté complacido con él) se puso de pie y dijo: «Mensajero de Allah, ¿son estas buenas noticias solo para nosotros?». El Mensajero de Allah dijo: «Son para vosotros y para todos los que vengan a Arafah después de vosotros hasta el Día de la Resurrección». Umar dijo: «La generosidad de Allah es abundante y excelente». Muslim narró de Aisha (que Allah esté complacido con ella): El Mensajero de Allah dijo: «En el día de Arafah, Allah libera del Infierno a más siervos Suyos que en cualquier otro día. Allah se acerca en este día, se enorgullece ante los ángeles y dice: “¿Qué quieren estos?”». Se narró de Abu ad-Darda que el Mensajero de Allah dijo: «Nunca se ha visto a Satanás más pequeño, humillado y furioso que en el día de Arafah, excepto el día de Badr. Esto se debe únicamente a que en este día ve descender la inmensa misericordia de Allah y ve perdonados los grandes pecados de Sus siervos. Solo en el día de Badr se le vio igualmente furioso y humillado». Le preguntaron: «Mensajero de Allah, ¿qué vio el día de Badr?». El Mensajero de Allah respondió: «Vio a Gabriel al frente de los ejércitos de los ángeles». Malik.
La norma de la sharía sobre permanecer en Arafah: Los sabios están de acuerdo en que permanecer en Arafah es el pilar más importante del Hayy. Ahmad, Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Maya narraron de Abdurrahman ibn Yamar que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) ordenó a un pregonero anunciar: «El Hayy es Arafah» (es decir, el Hayy de quien permanece en Arafah el día de Arafah es un Hayy válido). Quien permanezca en Arafah durante la noche del nueve de Dhul-Hiyya y antes del alba habrá realizado su Hayy (es decir, debe permanecer al menos un instante, de día o de noche, en cualquier parte de Arafah durante el día nueve).
El tiempo de la permanencia en Arafah: Según la mayoría de los sabios, el tiempo para permanecer en Arafah comienza después de que el sol del nueve de Dhul-Hiyya haya declinado hacia el oeste y continúa hasta el alba del diez de Dhul-Hiyya. Durante este período, basta con permanecer en cualquier momento de la noche o del día. Sin embargo, quien permanezca durante el día debe continuar hasta la puesta del sol. Si permanece durante la noche, no existe ninguna obligación: puede quedarse tanto como desee. Según la escuela shafi‘í, es sunna permanecer hasta la noche.
El propósito de la permanencia: El propósito de la permanencia es estar presente en cualquier parte de Arafah, ya sea dormido o despierto, acostado o sentado, de pie sobre los pies o caminando, montado en una cabalgadura, en estado de pureza o de impureza; por ejemplo, una mujer menstruante o un hombre impuro a causa de la emisión seminal. Existe discrepancia respecto a quien permanece en Arafah inconsciente y no recupera la conciencia hasta salir de Arafah. Abu Hanifa y Malik dijeron que su permanencia es válida. Ash-Shafi‘i, Ahmad, Hasan, Abu Dharr, Ishaq e Ibn al-Mundhir dijeron que no es válida, porque se trata de un pilar del Hayy. Por tanto, del mismo modo que ningún otro pilar es válido cuando lo realiza una persona inconsciente, este tampoco es válido.
Después de citar el hadiz de Ibn Yamar mencionado anteriormente, at-Tirmidhi dijo: Sufyan az-Zawri afirmó: «La práctica de todos los sabios, incluidos los Compañeros, se basa en el hadiz de Ibn Yamar». Es decir, quien no permanezca en Arafah antes del alba del diez de Dhul-Hiyya no habrá realizado el Hayy. Si llega después de la salida del sol, no habrá realizado el Hayy; este se convertirá en una ‘umra y deberá realizar el Hayy el año siguiente. Esta es la opinión de ash-Shafi‘i, Ahmad y otros.
Es recomendable permanecer en la zona pedregosa de Arafah, aunque permanecer en cualquier parte de Arafah es suficiente y válido, pues todo el campo de Arafah es lugar de permanencia, excepto la zona situada al oeste llamada Batn Arafah. Permanecer allí no es válido según el consenso. Es recomendable permanecer en los lugares pedregosos o cerca de ellos, porque el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) permaneció precisamente en ese lugar y dijo: «Yo permanezco aquí». Sin embargo, todo el campo de Arafat es lugar de permanencia. Ahmad, Muslim y Abu Dawud. Es erróneo creer que subir al monte de la Misericordia y permanecer allí sea mejor que hacerlo en otros lugares. No es sunna.
Es recomendable realizar el baño ritual: Es recomendable realizar el baño ritual para permanecer en Arafah. Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con él) se bañaba por la tarde para permanecer en Arafah. Malik. Umar (que Allah esté complacido con él) se bañó en la llanura de Arafah mientras recitaba la talbiya.
Reglas de la permanencia y súplicas: Mantener una pureza completa, orientarse hacia la qibla, hacer abundante arrepentimiento, pedir perdón y recordar a Allah, y suplicar por uno mismo, por los demás y por todo aquello que se desee del bien de este mundo y del Más Allá. Se debe suplicar a Allah levantando ambas manos, con gran temor y plena concentración.
Usama ibn Zayd dijo: «Yo iba montado junto al Mensajero de Allah en Arafat. Él ordenó que se suplicara con las manos levantadas». An-Nasa’i.
Amr ibn Shu‘ayb narró de su abuelo que la súplica que el Mensajero de Allah recitaba con mayor frecuencia el día de Arafat era:
لا إِلَهَ إِلَّا اللهُ وَحْدَهُ لا فَرِيكَ لَهُ، لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ بِيَدِهِ الْخَيْرُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ عَيْءٍ قَدِيرٌ .
Ahmad y at-Tirmidhi. El Mensajero de Allah dijo: «La súplica del día de Arafat es la mejor de las súplicas. La mejor de las súplicas que yo y los profetas que me precedieron hacíamos es:
لا إله إلا الله وحدَهُ لا شَريكَ لَهُ لَهُ الْمُلْككَ وَلَهُ الْحَمْدُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ .
(No hay divinidad excepto Allah. Él es Único y no tiene asociados. Suyo es el dominio y Suya es la alabanza, y Él tiene poder sobre todas las cosas). Husayn ibn Hasan dijo: Le pregunté a Sufyan ibn Uyayna: «¿Cuál es la mejor súplica del día de Arafat?». Él respondió:
لا إِلَهَ إِلَّا اللَّهَ وَحدَهُ لَا شَرِيكَ لَهُ .
Yo dije: «Esto es alabanza de Allah, no una súplica» (es decir, no se le pide nada a Allah en ella). Él respondió: «¿Conoces el hadiz de Malik ibn Manzur? En ese hadiz se encuentra su explicación». Yo dije: «¿Podría narrarme el hadiz?». Él respondió: «El hadiz dice: Allah dice: “Cuando Mi siervo, al alabarme, no encuentra ocasión para pedir nada para sí mismo, le doy algo mejor que lo que doy a quienes suplican”». Él dijo: «Esta es la explicación de dicho hadiz». Luego Sufyan volvió a decir: «¿No sabes qué dijo Umayya ibn Abi as-Salt cuando acudió ante Abdullah ibn Jud‘an para recibir su donativo?». Husayn dijo: «No». Él respondió: «Umayya dijo: “¿Mencionaré mi necesidad, o será suficiente para mí su pudor? El pudor es una de sus cualidades, y también lo es su preocupación por los derechos de la gente, pues usted es un hombre noble. Su linaje es sumamente ilustre y excelente. Cuando alguien lo alaba una vez, esa alabanza le basta”». Entonces Sufyan dijo: «¡Oh, Husayn! Este es el estado de la criatura: se limita a alabar y no considera necesario pedir. Entonces, ¿qué piensas del Creador?»
Al-Bayhaqi narró de Alí, que Allah esté complacido con él: El Mensajero de Allah dijo: «La súplica que mis profetas predecesores solían hacer con mayor frecuencia en Arafat, y que yo hago con mayor frecuencia, es:
لا إله إلا الله وحده لا شريك له له الملك وَلَهُ الْحَمْدُ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ اللَّهُ اجْعَلْ فِي بَصَرِي نورا، وفي سعي نورًا، وَفِي قَلْبِي نُورًا. اللهم اشْرَحْ لِي صَدْرِي، وَيَسر لي أمري، اللَّه أَعُوذُ بِكَ مِنْ وسواس الصِّدْرِ،
وَعَنَاسِ الْأَمْرِ، وَقَرْ فِتْنَةِ الْقَبْرِ، وَقَرْ مَا يَلِجُ فِي اللَّيْلِ، وَقَرْ مَا يَلِعُ فِي النَّهَارِ ، وَقَرْ ما تَعِبُ بِهِ الرِّيَاحُ وَقَرْ بَوَائِقِ النمر.
«No hay ninguna divinidad excepto Allah. Él es Uno y no tiene asociado. Suyo es el reino y Suya es la alabanza. Él es omnipotente. ¡Oh Allah!, concede luz a mis ojos, luz a mis oídos y luz a mi corazón. ¡Oh Allah!, ensancha mi pecho y facilita mi tarea. ¡Oh Allah!, busco refugio en Ti contra las insinuaciones malignas del corazón, contra el tormento de la tumba, contra el mal de lo que entra durante la noche y contra el mal de lo que entra durante el día, contra el mal de los vientos que soplan y contra el mal de las cosas destructivas de la época.»
At-Tirmidhi narró que la súplica que el Mensajero de Allah hacía con mayor frecuencia el Día de Arafat, sentado en el lugar donde se encontraba en la llanura de Arafat, era:
اللهم لَكَ الْحَمْدُ كَالَّذِي نَقُولُ، وَخَيْرًا مِمَّا تَقُولُ : الله لَكَ مَلَاتِي وَنُسُكِي وَمَحْيَايَ وَمَمَاتِي وإِلَيْكَ مَا بِي، وَلَكَ رَبِّ تَرَانِي، اللهم إِلى أَعُوذُبِكَ مِنْ عَذَابِ الْقَبْرِ، وَوَسْوَسَةِ الصَّدْرِ، وَهَتَابِ الأمر، اللهم إلى أعُوذُ بِكَ مِنْ شَرِّ مَا تَجِبُ بِهِ الريح .
«¡Oh Allah!, Tu alabanza es tal como Tú dices, y mejor de lo que nosotros decimos. ¡Oh Allah!, mi oración es para Ti, mi sacrificio es para Ti, mi vida es para Ti y mi muerte es para Ti; hacia Ti es mi retorno, hacia Ti es mi retorno. ¡Oh Allah!, busco refugio en Ti contra el tormento de la tumba, contra las insinuaciones malignas del pecho, contra las acciones vanas y contra el mal de los vientos que soplan.»
Permanecer en Arafat: la sunna de Ibrahim. Mirba Al-Ansari dijo: El Mensajero de Allah dijo: «Permaneced en vuestros lugares de culto, pues habéis heredado una parte de la herencia de Ibrahim». At-Tirmidhi.
El ayuno de Arafat: Está demostrado mediante una cadena de transmisión auténtica que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no ayunó el día de Arafat. Además, dijo: «El día de Arafat, el día del Eid y los días de Tashriq son nuestras festividades, las festividades de los musulmanes. Estos son días para comer y beber». También está demostrado que prohibió ayunar en la llanura de Arafat.
A partir de estos hadices, la mayoría de los eruditos han demostrado que es recomendable que los peregrinos no ayunen el día de Arafat, para que tengan la fuerza necesaria para la súplica y el dhikr. En cuanto a los hadices relativos a la virtud de ayunar el día de Arafat, se aplican a quienes no acudieron a la llanura de Arafat para realizar el Hayy.
Unir las oraciones del zuhr y del asr: En un hadiz auténtico se relata que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) unió las oraciones del zuhr y del asr en Arafat. Se hizo el llamado a la oración y se pronunció la iqama; luego rezó el zuhr. Después se pronunció nuevamente la iqama y rezó la oración del asr. Al-Aswad y Alqama dijeron: «Rezar el zuhr y el asr con el imán en Arafat completa el Hayy». Ibn al-Mundhir dijo: «Los eruditos están de acuerdo en que el imán rezará conjuntamente el zuhr y el asr en Arafat, es decir, en el horario del zuhr». Del mismo modo lo harán quienes no recen con el imán. Si alguien no une estas dos oraciones con el imán, las unirá por su cuenta. Se relata acerca de Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) que vivía en La Meca. Luego, cuando iba a Mina, acortaba las oraciones. Se transmite de Amr ibn Dinar: Yabir dijo: «Acortad la oración en Arafat». Sa‘id ibn Mansur.
21. Partida de Arafat hacia Muzdalifa
Es sunnah partir tranquilamente de Arafat después de la puesta del sol. El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) abandonó Arafat con calma y lentamente. Sujetó las riendas de su camella y luego dijo: «¡Oh, gente! Avanzad con pasos tranquilos. No hay recompensa en apresurarse». Al-Bujari y Muslim. Al-Bujari y Muslim también narran que caminaba despacio debido a su costumbre de tratar amablemente a la gente. Cuando encontraba el camino un poco despejado, avanzaba entonces algo más rápido.
En este momento son recomendables la talbია y el dhikr, pues él recitaba continuamente la talbiya hasta lanzar las piedras contra Yamrat al-Aqaba.
Ashyas ibn Sulaim (que Allah esté complacido con él) narró, transmitiendo de su padre: «Fui con Ibn Umar desde Arafat hasta Muzdalifa. Continuó recitando la talbiya hasta llegar a Muzdalifa. No se cansó ni un poco». Abu Dawud.
Rezar el magrib y el isha en un mismo horario en Muzdalifa: Al llegar a Muzdalifa, el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezó el magrib y el isha con un solo llamado a la oración y dos iqamas. No rezó ninguna oración voluntaria entre ambas.
En el hadiz de Muslim se relata que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— llegó a Muzdalifa y realizó las oraciones del magrib y del isha con un solo adhan y dos iqamas. No realizó ninguna oración entre ambas. Esta combinación es, por consenso, una sunna.
Si alguien realiza cada oración en su horario correspondiente, existe discrepancia al respecto. Según la mayoría de los ulemas, está permitido. Sin embargo, consideraron preferible la práctica del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Al-Zawri y los ulemas racionalistas dijeron: si se realiza el magrib en un lugar distinto de Muzdalifa, deberá repetirse. Consideraron permitido realizar el zuhr y el asr cada uno en su horario, pero dictaminaron que es makruh.
Permanecer y pasar la noche en Muzdalifa: en el hadiz de Yabir —que Allah esté complacido con él— se relata que, cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— llegó a Muzdalifa, realizó el magrib y el isha. Después se acostó y, cuando amaneció, se levantó y realizó el fayr. Luego montó en al-Qaswa y llegó a al-Mashar al-Haram. Permaneció allí hasta que la mañana se hizo muy luminosa. Después partió antes de la salida del sol. No se ha encontrado ninguna prueba de que permaneciera despierto toda la noche allí. Esto es todo lo que se conoce por los hadices acerca de pasar la noche y permanecer en Muzdalifa. Ahmad sostuvo que pasar la noche en Muzdalifa es obligatorio para todos, excepto los pastores y quienes suministran agua. No es obligatorio para estos últimos. Los demás imames dijeron que permanecer en Muzdalifa es obligatorio para todos, pero pasar la noche no lo es. Por permanecer se entiende estar presente de cualquier manera: de pie, sentado, en movimiento o dormido.
La opinión de la escuela hanafí es que es obligatorio estar presente en Muzdalifa antes del fayr del día 10 de Dhul-Hiyya. Si no se está presente, se debe ofrecer un dam. Si existe una excusa, el caso es diferente: no es necesario estar presente ni ofrecer un dam. La opinión de los malikíes es que, si no existe una excusa, es obligatorio hacer una breve parada nocturna en Muzdalifa, antes del fayr, durante el trayecto de Arafat a Mina, aunque sea por poco tiempo. Si existe una excusa, la parada no es obligatoria.
Según los shafiíes, después de permanecer en Arafat es obligatorio estar presente en Muzdalifa durante la segunda mitad de la noche anterior al día 10 de Dhul-Hiyya. No es condición permanecer en Muzdalifa. Ni siquiera es condición saber si el lugar es Muzdalifa. Basta con pasar por allí, se sepa o no que el lugar es Muzdalifa. Es sunna realizar la oración del fayr al comienzo de su horario y después permanecer en al-Mashar al-Haram hasta el amanecer. También es sunna permanecer allí hasta que el cielo se aclare mucho antes de la salida del sol, dedicándose abundantemente a la súplica y al dhikr. Allah dice:
فإذا أَنفُرْ مِنْ عَرَفَاتِ فَاذْكُرُوا اللهَ عِنْدَ الْمَقْتَرِ الْحَرَامِ، وَاذْكُرُوا كَمَا مَنَ اكُمْ، وَإِن كُنتُمْ مِنْ قَبْلِهِ لَينَ الضالين . ثم أفيضوا من حيث أفاض النَّاسِ، وَاسْتَغْفِرُوا اللهَ إِنَّ اللهَ غَفُورٌ رَحِيرٌ .
«Cuando partáis de Arafat, recordad a Allah junto al al-Mashar al-Haram. Recordad a Allah tal como Él os ha enseñado, pues antes estabais extraviados. Después, partid por donde parten las gentes y pedid perdón a Allah. Ciertamente, Allah es indulgente y misericordioso.» Partid de Muzdalifa hacia Mina antes de la salida del sol. Cuando lleguéis a Muhassir, atravesadlo rápidamente.
Todo Muzdalifa es un lugar adecuado para permanecer, excepto el valle llamado Muhassir. (Está situado entre Mina y Muzdalifa.)
Se ha transmitido de Yubayr ibn Mut’im —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Todo Muzdalifa es un lugar apto para permanecer; pero atravesad Muhassir rápidamente.» —Ahmad.
Lo mejor es permanecer cerca de la montaña llamada Quzah.
Ali (que Allah esté complacido con él) narró: Cuando amaneció para el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en Quzah, fue a Quzah y permaneció allí. Dijo: «Toda Quzah es un lugar apropiado para permanecer, y toda Quzah es un lugar apropiado para permanecer». Abu Dawud y at-Tirmidhi. (Quzah es un lugar de Muzdalifah. Cuando los qurayshíes no permanecían en Arafat durante la época de la ignorancia, permanecían aquí. Según al-Yawhari, es el nombre de una montaña de Muzdalifah. Para numerosos alfaquíes, este es al-Mash‘ar al-Haram.)
22. Las actividades del Yawm an-Nahr (10 de Dhul-Hiyyah)
Las actividades del Yawm an-Nahr (el día del sacrificio) deben realizarse en el siguiente orden: primero, lanzar los guijarros; después, ofrecer el sacrificio; luego, afeitarse el cabello; y finalmente, realizar el tawaf de la Casa de Allah. Este orden es una sunnah. Sin embargo, si se realiza cualquiera de estas actividades antes que otra, no será necesario ofrecer ninguna expiación ni dam. Esta es la opinión de la mayoría de los sabios y de la escuela shafi‘í.
Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) permaneció en Mina durante la Peregrinación de Despedida. Allí, la gente le hacía diversas preguntas. Entonces llegó un hombre y dijo: «¡Oh, Mensajero! Por ignorancia, me afeité la cabeza antes de ofrecer el sacrificio». El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) respondió: «Está bien, ofrece el sacrificio; no hay ningún perjuicio». Después llegó otro y dijo: «¡Oh, Mensajero! Sin saberlo, ofrecí el sacrificio antes de lanzar los guijarros». El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) respondió: «Está bien, lanza los guijarros; no hay ningún perjuicio». Así, cada vez que se le preguntaba al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) sobre una actividad que se había realizado antes o después de otra, decía: «Hazla; no hay ningún perjuicio».
Abu Hanifa dice: Si se realiza una actividad antes que otra sin respetar el orden establecido, se debe ofrecer un dam. Al explicar la expresión «no hay ningún perjuicio», dice: Aunque no se ofrezca una fidyah o un dam, no habrá pecado.
Las dos etapas de liberación del ihram: En el Yawm an-Nahr, es decir, el 10 de Dhul-Hiyyah, al lanzar los guijarros en la yamrah y cortarse o afeitarse el cabello de la cabeza, para quien está en ihram se vuelve lícito casi todo lo que le había sido prohibido por el ihram. A partir de entonces, le son lícitos el uso de perfumes, vestir ropa cosida y otras cosas, excepto mantener relaciones sexuales con su esposa. Esta es
la primera etapa de liberación del ihram. Después, cuando complete el tawaf al-ifadah o tawaf az-ziyarah, todo le será lícito, incluidas las relaciones sexuales con su esposa. Esta es la segunda y última etapa de liberación del ihram.
23. Lanzamiento de guijarros
Los guijarros que se lanzan en Mina contra Satanás se lanzan en tres lugares:
1. Yamrat al-Aqaba: la primera que se ve a la izquierda al entrar en Mina.
2. Yamrat al-Usta o la yamara intermedia: está situada a 11.677 metros de la primera.
3. Yamrat al-Sugra: está situada a 15.604 m de la segunda, cerca de la mezquita de al-Jayf.
El origen del lanzamiento de las piedrecillas: Al-Bayhaqi narró de Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando Ibrahim (la paz sea con él) llegó a Mina para ofrecer el sacrificio, Satanás apareció ante él cerca de Yamrat al-Aqaba. Inmediatamente le lanzó siete piedrecillas, y este se hundió en la tierra y desapareció. Luego apareció nuevamente en la segunda yamara. Él le lanzó inmediatamente siete piedrecillas, y este se hundió en la tierra. Después apareció de nuevo en la tercera yamara. También entonces le lanzó siete piedrecillas, y este se hundió en la tierra y desapareció». Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él) dijo: «Lanzaréis las piedrecillas contra Satanás y seguiréis el ejemplo de Ibrahim». Ibn Juzayma, al-Hákim.
La razón del lanzamiento de las piedrecillas: el imán Abu Hamid al-Gazali escribió en su obra Ihya Ulum al-Din:
La intención al lanzar las piedrecillas: la intención de quien las lanza debe ser cumplir la orden de Allah y de Su Mensajero, expresar servidumbre y obediencia a Allah, mostrar el ejemplo de prepararse y motivarse para cumplir exclusivamente la orden, y manifestar que en ello no intervienen en absoluto sus deseos ni su razón. Además, debe albergar el deseo de demostrar mediante ello su semejanza con Ibrahim (la paz sea con él). Allí, el maldito Iblís se presentó ante él y quiso sembrar en su mente dudas acerca de su peregrinación o hacerle caer en algún pecado. Por ello, Allah ordenó a Ibrahim (la paz sea con él) que le lanzara piedras.
Si te viene a la mente el siguiente pensamiento: «Satanás apareció y se presentó ante Ibrahim (la paz sea con él), por eso él le lanzó piedras. Pero Satanás no ha venido ante mí. ¿Por qué debería yo lanzarle piedras?», debes saber que ese pensamiento es una instigación de Satanás y procede de él. Él mismo ha introducido esta idea en tu mente para destruir tu motivación y entusiasmo por lanzar las piedras, hacerte creer que ello no tiene ningún beneficio y que es una acción superflua. «¿Por qué habrías de ocuparte de ello?» Lanza las piedras con firme determinación para expulsar esta idea de tu mente. Así podrás vencer a Satanás. Debes saber que, aunque exteriormente parezca que lanzas piedras en Aqaba, en realidad las estás lanzando contra el rostro de Satanás y le estás quebrando la columna vertebral. Pues no puedes vencer a Satanás de ninguna otra manera salvo cumpliendo la orden del Allah Altísimo y elevándolo por encima de todas las cosas. Que tus deseos no puedan hacerte retroceder ni un ápice en el cumplimiento de esta orden, y que la orden de Allah sea suficiente para inspirarte a avanzar superando todos los obstáculos.
La norma de la sharía sobre el lanzamiento de las piedrecillas: según la mayoría de los sabios, lanzar las piedrecillas es obligatorio, pero no es un pilar del hayy. Si se omite, es posible compensarlo mediante un dam, es decir, sacrificando una cabra. Esto se debe a que Ahmad, Muslim y al-Nasa’i narraron de Yabir (que Allah esté complacido con él): «Vi al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) lanzar las piedrecillas montado sobre su camello el Día del Sacrificio (el 10 de Dhul-Hiyya), y decir: “Aprended de mí los ritos de vuestra adoración, pues no sé si podré realizar el hayy después de este”». Abd al-Rahmán al-Taymi dijo: «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos ordenó durante la Peregrinación de Despedida lanzar piedrecillas pequeñas que pudieran arrojarse con los dedos». Al-Tabarani.
Cuál debe ser la forma y el tipo de las piedrecillas: en el hadiz mencionado se ha dicho que las piedrecillas que se lancen deben ser pequeñas, como semillas de judía que puedan arrojarse con los dedos. Por ello, los sabios consideran recomendable lanzar piedrecillas o guijarros de ese tamaño. Si se lanzan piedras grandes, según la mayoría de los sabios se habrá cumplido la obligación, aunque será desaconsejable. Ahmad dijo: no se cumplirá si no se utilizan piedrecillas pequeñas, porque el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) ordenó lanzar precisamente estas y prohibió lanzar piedras grandes.
En un hadiz narrado por Abu Dawud, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «¡Oh, gente! No os matéis unos a otros. Cuando lancéis las piedrecillas, lanzad piedrecillas pequeñas». (Es decir, si se lanzan piedras grandes, pueden golpear a los peregrinos y causarles incluso la muerte.) Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él) dijo: «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) me dijo: “Dame, recoge piedras para mí”». Entonces recogí para él pequeños guijarros semejantes a semillas de judía. Cuando puse las piedras en la mano del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), dijo: «¡Quiero piedras pequeñas como estas! Tened cuidado: no exageréis en materia de religión, pues la exageración en la religión destruyó a vuestros pueblos anteriores». (Algunas personas lanzan piedras grandes para expresar su intensa ira contra Satanás. Esto entra en la exageración en materia de religión.) Ahmad y al-Nasa’i. Según la mayoría de los sabios, estos hadices indican la preferencia y la recomendación. Coinciden en que es ilícito lanzar cualquier cosa que no sean piedras, como hierro, plomo y similares. Sin embargo, la opinión de los hanafíes es contraria. Según ellos, es lícito lanzar cualquier cosa extraída de la tierra, como piedras, tierra, ladrillos y terracota, porque el lenguaje de los hadices relativos al lanzamiento de las piedrecillas tiene un significado muy amplio. Lo que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y sus compañeros mostraron mediante sus actos es lo mejor; pero no es obligatorio limitarse exclusivamente a ello. La primera opinión es la más preponderante (es decir, deben lanzarse objetos de piedra, y no está permitido lanzar hierro, ladrillos, etc.), porque el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) lanzó piedras pequeñas y ordenó lanzar piedras pequeñas que pudieran arrojarse con los dedos. Por tanto, se acepta cualquier clase o tipo de piedra, pero no se acepta ninguna otra cosa que no sea piedra.
De dónde recoger las piedras o guijarros: Ibn Umar recogía los guijarros en Muzdalifa. Saíd ibn Yubair hacía lo mismo y decía que se recogían precisamente en Muzdalifa. Shafií considera recomendable recogerlos en Muzdalifa. Ahmad dijo: «Recoge los guijarros de donde quieras». La opinión de Ata e Ibn al-Mundhir es la misma. Esto se debe a que, en el hadiz de Ibn Abbas mencionado anteriormente, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— ordenó recoger los guijarros, pero no indicó de dónde. También es válido recoger los guijarros que otros hayan lanzado en las yamaraat, aunque esto es desaconsejable. Esta es la opinión de los hanafíes, los shafiíes y Ahmad. Ibn Hazm dijo: «No es desaconsejable». Según él, también es lícito y no desaconsejable lanzar los guijarros montado sobre una cabalgadura. Es lícito recoger y lanzar los guijarros arrojados por otra persona porque ni el Corán ni la Sunna lo han prohibido. También dijo: «Alguien podría decir que se ha transmitido de Ibn Abbas que, de entre los guijarros de la yamara, los que son aceptados son elevados, mientras que los que no son aceptados permanecen allí (por lo tanto, no sería correcto recoger y lanzar las piedras no aceptadas que han quedado allí). Si las piedras aceptadas no fueran retiradas, con el tiempo se formaría allí una enorme montaña y se bloquearía el paso». Yo respondería: «De acuerdo, ¿y qué problema hay? Si estos guijarros no son aceptados de una persona, serán aceptados de otra. A veces la limosna de una persona no es aceptada, pero si quien la recibe la vuelve a dar como limosna, es aceptada». Es lícito lanzar los guijarros montado sobre una cabalgadura porque Qudama ibn Abd Allah dijo: «Vi al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— lanzar los guijarros el día diez de Dul Hiyya montado sobre una camella de color rojizo. No tuvo que golpear ni apartar a nadie, ni tuvo que gritar diciendo: “Apartaos de aquí”, “id allí”, ni nada parecido».
Número de guijarros: el número de guijarros que deben lanzarse es de setenta o cuarenta y nueve. De ellos, siete se lanzan el día diez de Dul Hiyya en la primera yamara, es decir, Yamrat al-Aqaba. Luego, el día once de Dul Hiyya, se lanzan siete en cada una de las tres yamarat, veintiuno en total. Del mismo modo, el día doce de Dul Hiyya se lanzan siete en cada una de las tres yamarat, veintiuno en total. Igualmente, el día trece de Dul Hiyya se lanzan siete en cada yamara, veintiuno en total. Así, el número de guijarros será de setenta. Sin embargo, si alguien, después de lanzar los guijarros los días diez, once y doce de Dul Hiyya, no los lanza el día trece, será válido. De este modo, el número de guijarros lanzados por el peregrino será de cuarenta y nueve. Según la escuela jurídica de Ahmad, basta con lanzar siete guijarros. Ata dijo: «Basta con lanzar cinco guijarros». Muyahid dijo: «Basta con lanzar seis guijarros». No será necesario ofrecer ninguna expiación por ello. Saíd ibn Malik dijo: «Cuando regresamos después de realizar el hach con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, algunos de nosotros decíamos: “He lanzado seis piedras”, y otros decían: “He lanzado siete”. Nadie reprochaba a los demás por ello».
Los días de lanzar los guijarros: los días de lanzar los guijarros son tres o cuatro: el día diez de Dul Hiyya y dos o tres días de los días de tashriq. Allah dice:
واذْكُرُوا اللهَ فِي أَيَّامٍ مَعْدُودَاتٍ، فَمَن تَعَجَلَ فِي يَؤْمِين فَلا إثر عَلَيْهِ وَمَنْ تَأَخَّرَ فَلَا إِثْمَ عَلَيْهِ لِمَن التقى .
«Recordad a Allah durante determinados días. Quien complete el acto en dos días no incurrirá en pecado, y quien quiera demorarlo (hasta el día trece), tampoco incurrirá en pecado».
Lanzamiento de los guijarros el día diez de Dul Hiyya: el momento preferible para lanzar los guijarros es desde la salida del sol hasta el mediodía del día diez de Dul Hiyya, pues el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— los lanzó antes del mediodía de ese día. Se transmitió de Ibn Abbas que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— fue donde estaban los miembros débiles de su familia y les dijo: «No lancéis los guijarros en la yamara pequeña (Yamrat al-Aqaba) antes de la salida del sol». —Tirmidhi.
También es válido retrasarlo hasta la última parte del día. Ibn Abd al-Barr dijo: «Los eruditos coinciden en que quien lance los guijarros el día diez de Dul Hiyya antes de la puesta del sol habrá realizado un lanzamiento válido». Sin embargo, no es recomendable.
Ibn Abbas dijo: «En Mina, el día diez de Dul Hiyya, se hacían diversas preguntas al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Un hombre dijo: “He lanzado los guijarros después del anochecer”. Él respondió: “No hay ningún inconveniente”». —Bujari
¿Es lícito retrasar el lanzamiento de los guijarros hasta la noche? Cuando, debido a una excusa válida, no es posible lanzar los guijarros durante el día, es lícito retrasarlo hasta la noche. Malik transmitió de Nafi que una hija de Sufiya, la esposa de Ibn Umar, comenzó a tener hemorragia posparto en Muzdalifa. Por ello, la hija y Sufiya permanecieron en Muzdalifa y llegaron a Mina después de la puesta del sol del día diez de Dul Hiyya. Ibn Umar les ordenó lanzar los guijarros y no les ordenó ofrecer ninguna expiación. Sin embargo, si no existe una excusa válida, retrasarlo es desaconsejable. Si se lanzan durante la noche, según los hanafíes, los shafiíes y una transmisión de Malik, no será necesario ofrecer un sacrificio compensatorio. La prueba de ello es el hadiz transmitido anteriormente por Ibn Abbas.
Según la opinión de Ahmad, si la lapidación se retrasa hasta que haya terminado el día 10 de Dhu al-Hijjah, no se podrán arrojar los guijarros durante la noche. Deberán arrojarse al día siguiente, después de que el sol haya pasado el meridiano.
Permiso para que los débiles y quienes tienen una excusa arrojen los guijarros durante la noche del 10 de Dhu al-Hijjah, después del mediodía: arrojar los guijarros antes de la primera mitad de la noche es ilícito por consenso. Sin embargo, a las mujeres, los niños, quienes tienen una excusa por debilidad y los pastores se les permite arrojar los guijarros en Jamrat al-Aqaba a partir de la medianoche del 10 de Dhu al-Hijjah.
Se narró de Aisha que el Mensajero de Allah envió a Umm Salama a arrojar los guijarros durante la noche del 10 de Dhu al-Hijjah. Umm Salama arrojó los guijarros y regresó antes del amanecer. —Abu Dawud y al-Bayhaqi. Se narró de Ibn Abbas que el Mensajero de Allah permitió a los pastores de camellos arrojar los guijarros durante la noche. —Al-Bazzar. Urwa dijo: «El día 10 de Dhu al-Hijjah, el Mensajero de Allah acudió repetidamente a Umm Salama y le ordenó que arrojara pronto los guijarros, fuera a La Meca y rezara allí la oración del amanecer. Ese día le correspondía a ella. Por eso el Mensajero de Allah quería que Umm Salama lo acompañara». —Al-Shafi‘i y al-Bayhaqi. Ata dijo: «Un hombre me informó acerca de Asma de que ella había arrojado los guijarros en los yamarat. Yo dije: “Nosotros arrojamos los guijarros en los yamarat durante la noche”. Asma dijo: “También nosotros lo hacíamos así en tiempos del Mensajero de Allah”». —Abu Dawud.
Al-Tabari dijo: «Al-Shafi‘i presentó como prueba los hadices de Umm Salama y Asma para demostrar que es lícito partir después de la medianoche; su opinión es correcta».
Ibn Hazm dijo: «Arrojar los guijarros durante la noche está reservado únicamente para las mujeres, no para los hombres, ya sean fuertes o débiles».
Sin embargo, los hadices demuestran que es lícito partir durante la noche y arrojar los guijarros para quienes tienen una excusa. Ibn al-Mundhir dijo: «La sunna es no arrojar los guijarros sino después de la salida del sol, tal como lo hacía el Mensajero de Allah. No está permitido arrojar los guijarros antes del amanecer, porque eso contradice la sunna. No obstante, quien arroje los guijarros antes del amanecer no tendrá que repetirlo, pues no conozco a nadie que haya dicho que no sea válido».
Arrojar los guijarros desde la parte superior del yamara: Al-Aswad dijo: «Vi a Umar arrojar los guijarros desde la parte superior del yamara». Ata dijo: «Es lícito arrojar los guijarros desde la parte superior del yamara».
Arrojar los guijarros durante los tres días de Dhu al-Hijjah: lo mejor de arrojar los guijarros durante tres días
El tiempo va desde que el sol se inclina hacia el oeste hasta la puesta del sol. Se narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—: el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— lanzaba los guijarros cuando el sol comenzaba a inclinarse o después de ello. —Ahmad, Ibn Mayah y at-Tirmidhi. Al-Bayhaqi narró de Nafi‘ que Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— decía: «Durante estos tres días no lanzamos los guijarros sino después de que el sol se haya inclinado».
Si alguien retrasa el lanzamiento de los guijarros hasta la noche, será makruh. Sin embargo, si los lanza de noche, deberá hacerlo hasta el amanecer siguiente, y no después.
Esta es la opinión unánime de todos los imames, excepto del imam Abu Hanifa. Según Abu Hanifa, está permitido lanzar los guijarros antes de que el sol se incline el tercer día, porque Ibn Abbas dijo: «Cuando el sol se calienta en el último día de la partida de despedida, está permitido lanzar los guijarros y abandonar Mina».
Permanecer después del lanzamiento de los guijarros durante los días de tashriq: después de lanzar los guijarros, se debe permanecer orientado hacia la qibla. Es mustahabb suplicar a Allah, alabarlo y pedirle el perdón de los pecados propios y de todos los hermanos creyentes.
Ahmad y Bujari narraron de Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él—: cuando lanzaba los guijarros en la primera jamara, situada junto a la mezquita de Al-Jayf, lanzaba siete guijarros y decía «Allahu akbar» con cada uno. Luego se dirigía hacia la izquierda, al valle de Batnul Wadi, donde permanecía durante un rato orientado hacia la qibla y con las manos levantadas. Después continuaba su marcha hasta la jamara próxima a Aqaba y lanzaba siete guijarros, diciendo «Allahu akbar» con cada uno; luego se marchaba sin permanecer allí. En el hadiz se afirma que no permanecía después de lanzar los guijarros en la jamara de Aqaba, sino después de lanzarlos en las dos últimas jamaras. Los sabios establecieron un principio para la permanencia: después del lanzamiento que se realiza en un día tras el cual ya no hay otro lanzamiento ese mismo día, no se debe permanecer; pero después del lanzamiento al que le sigue otro lanzamiento ese mismo día, se debe permanecer. Ibn Mayah narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que, cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— lanzaba los guijarros en la jamara de Aqaba, avanzaba y no permanecía allí.
Orden del lanzamiento de los guijarros: está demostrado mediante una cadena fiable que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— comenzaba lanzando los guijarros en la primera jamara, situada junto a Mina; después los lanzaba en la jamara intermedia, que estaba próxima a la primera; y luego los lanzaba en la jamara de Aqaba. Dijo: «Tomad de mí vuestros ritos». A partir de esto, tres imames demostraron que mantener el orden entre las jamaras es una condición y que deben lanzarse los guijarros siguiendo el mismo orden en que los lanzó el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Sin embargo, la opinión adoptada por los hanafíes es que mantener el orden es una sunna, no una condición.
Es mustahabb decir el takbir y hacer una súplica con cada guijarro, así como sostener el guijarro entre los dedos: Abdullah ibn Masud —que Allah esté complacido con él— e Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— decían al lanzar los guijarros en Yamrat al-Aqaba: «Oh Allah, haz que mi peregrinación sea una peregrinación libre de pecados y perdona mis pecados». Ibrahim dijo: «Después de realizar la jamara de Aqaba, se prefería que los hombres recitaran esta súplica». Le preguntaron a Ibrahim: «¿Haces esta súplica en cada jamara?». Respondió: «Sí». La súplica es:الله اجْعَلْ حَبًّا مَبْرُورًا وَذَنْبًا مَغْفُورًا
Ata dijo: «Cada vez que lances un guijarro, di el takbir y lánzalo inmediatamente después del takbir».
Yābir narró en Muslim: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, pronunciaba el takbir al lanzar cada guijarro.
En Fath al-Bari se afirma: Todos coinciden en que, si no se pronuncia el takbir, no es necesario ofrecer ninguna expiación.
La madre de Salmán ibn Ahwas dijo: Vi al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, montado en un camello cerca de la Yamrat al-Aqaba. Vi guijarros entre sus dedos; los lanzó, y los demás también los lanzaron junto con él.
Si una persona que ha delegado en otro el lanzamiento de los guijarros tiene una excusa, como una enfermedad u otra circunstancia que le impida lanzarlos, puede autorizar a alguien para que los lance en su nombre.
Yābir dijo: Realizamos el hayy junto con el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, acompañados de mujeres y niños. Recitábamos la talbiya y lanzábamos los guijarros en nombre de los niños. —Ibn Mayah.
Pasar la noche en Mina: Según los tres imanes —excepto Abu Hanifa—, es obligatorio pasar en Mina las tres noches del 10, 11 y 12 de Dhul-Hiyya, o las noches correspondientes al 11 y 12 de Dhul-Hiyya. Para los hanafíes, pasar la noche allí es una sunna.
Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: Cuando hayas terminado de lanzar los guijarros, pasa la noche donde quieras. —Ibn Abi Shayba. Muyahid dijo: Se puede pasar la primera parte de la noche en La Meca y la última en Mina, o la primera parte en Mina y la última en La Meca. Ibn Hazm dijo: Quien no pase en Mina las noches que deben pasarse allí comete una falta; sin embargo, no debe ofrecer ninguna expiación por ello. Existe consenso en que quienes tienen una excusa, como los encargados de suministrar agua y los cuidadores de camellos, no están obligados a pasar la noche allí. Por tanto, si no la pasan, tampoco deben ofrecer ninguna expiación. Al-Bujari y otros narran que Abbas, que Allah esté complacido con él, pidió al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, permiso para pasar en La Meca las noches que debían pasarse en Mina, debido a su responsabilidad de suministrar agua, y él se lo concedió. Se narró de Asim ibn Adi que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, permitió a los pastores no pasar la noche en Mina. —At-Tirmidhi, Abu Dawud, an-Nasa’i e Ibn Mayah.
Cuándo y a qué hora regresar de Mina: Según los tres imanes, el tiempo establecido para regresar de Mina a La Meca es, el 12 de Dhul-Hiyya, después de lanzar los guijarros y antes de la puesta del sol. Según los hanafíes, se puede regresar a La Meca hasta antes del alba del 13 de Dhul-Hiyya. Sin embargo, partir después de la puesta del sol es makruh, pues contradice la sunna. No obstante, por ello no es necesario ofrecer ninguna expiación.
24. El animal del sacrificio o hady
Hady: En la terminología de la sharía, se llama al-hady o hady al animal que se lleva al Santuario Sagrado como ofrenda para ser sacrificado con el propósito de acercarse a Allah. Allah dice:
والْبُدْنَ جَعَلْنَاهَا لَكُمْ مِنْ شَعَائِرِ الله لكر فِيهَا خَيْرٌ، فَاذْكُرُوا اسْمَ اللَّهَ عَلَيْهَا سَوَافٌ، فَإِذَا وَجَبَتْ جنوبها فكلوا منها وأَطْعِمُوا الْقَائِع والمعتر كل لكَ سَخَّرَنَا مَا لَكُمْ لَعَلَّكُمْ تَشْكُرُونَ لَن يَنَالَ اللَّهَ لحومها، وَلَا دِمَاؤُهَا، وَلَكِن
يَنَالُهُ التَّقوى مِنْكُم.
«He hecho que los camellos sean uno de los signos de Allah para vosotros. En ellos hay un bien para vosotros. Mencionad, pues, el nombre de Allah sobre ellos mientras permanecen en filas. Luego, cuando caigan de costado, comed de ellos y alimentad con ellos al pobre y al necesitado que pide. Así os los he sometido para que seáis agradecidos. Ni su carne ni su sangre llegan a Allah; a Él solo llega vuestra piedad.»
Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «Enviad ofrendas, pues a Allah le gustan las ofrendas». El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— envió cien camellos como ofrenda voluntaria.
La mejor ofrenda: Los sabios están de acuerdo en que, durante el hach, no es válido ofrecer otra cosa que los animales enviados como ofrenda. Se pueden enviar como ofrenda camellos, vacas, cabras y ovejas, ya sean machos o hembras. La mejor de estas ofrendas es el camello, luego la vaca y después la cabra o la oveja, porque el camello, al ser el animal más grande, resulta más beneficioso para los pobres. Del mismo modo, la vaca es más beneficiosa que la cabra y la oveja. Existe discrepancia sobre cuál es mejor para una sola persona: una séptima parte de un camello, una séptima parte de una vaca o una cabra. Sin embargo, no hay desacuerdo en que lo mejor es aquello que resulta más beneficioso para los pobres.
La ofrenda mínima: Se puede enviar como ofrenda al Santuario Sagrado cualquier animal de las tres clases mencionadas. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— envió cien camellos para ser sacrificados como ofrenda voluntaria. La ofrenda mínima que puede enviar una persona es una cabra, una séptima parte de un camello o una séptima parte de una vaca, pues una vaca o un camello pueden sacrificarse en nombre de siete personas.
Yabir —que Allah esté complacido con él— dijo: «Peregrinamos con el Mensajero de Allah. Entonces sacrificamos camellos en nombre de siete personas y vacas en nombre de siete personas». —Ahmad y Muslim. No es condición que todos los participantes en un sacrificio busquen acercarse a Allah. Aunque algunos de ellos busquen acercarse a Allah y otros solo quieran carne, el sacrificio será válido. Sin embargo, los hanafíes discrepan de esta opinión. Según ellos, es condición que todos los participantes busquen acercarse a Allah.
¿Cuándo es obligatorio ofrecer un camello como hady? Ofrecer un camello como hady se vuelve obligatorio únicamente si se realiza el tawaf de la visita estando en estado de impureza ritual por eyaculación, o durante la menstruación o el puerperio; si se mantienen relaciones sexuales después de permanecer en Arafat y antes de afeitarse el cabello; o si se hace un voto de sacrificar un camello. Si no se encuentra un camello, se deben comprar siete cabras.
Se narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que un hombre acudió al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y le dijo: «Tengo la obligación de sacrificar un camello y tengo medios para comprarlo, pero no encuentro ninguno para comprar». Entonces el Mensajero de Allah le ordenó comprar siete cabras y sacrificarlas. Ahmad e Ibn Mayah.
Tipos de hady: El hady es de dos tipos: recomendable y obligatorio. El hady recomendable es el del peregrino que realiza únicamente el Hayy y el del que realiza únicamente la umrah. El hady obligatorio es de cinco tipos:
1 y 2. El hady del sacrificio es obligatorio para quien realiza el Hayy qirán y para quien realiza el Hayy tamattu‘.
3. El sacrificio se vuelve obligatorio para quien omite alguna obligación del Hayy, como lanzar los guijarros, entrar en estado de ihram desde el miqat, reunir la noche y el día durante la permanencia en Arafat, pasar la noche en Muzdalifa, pasar las noches en Mina o realizar el tawaf de despedida, entre otras obligaciones cuya omisión hace obligatorio el sacrificio.
4. Después de entrar en estado de ihram, se vuelve obligatorio el sacrificio si se realiza cualquiera de las acciones prohibidas, aparte de mantener relaciones sexuales, como usar perfume, afeitarse el cabello, etc.
5. El sacrificio se vuelve obligatorio si se caza dentro de los límites del Santuario o se tala un árbol. Cada uno de estos asuntos se ha explicado detalladamente en su lugar correspondiente.
Condiciones del hady: Para enviar el hady, es necesario cumplir las siguientes condiciones:
1. Si el animal ofrecido como hady es algo distinto de una oveja, debe haber alcanzado la edad saniyyah. Si es una oveja, basta con que sea una yadha, es decir, un cordero bien desarrollado de seis meses. Se denomina saniyyah al camello de cinco años, al bovino de dos años y a la cabra hembra de un año completo. Entre estos animales, solo es válido enviar uno que haya alcanzado la edad saniyyah.
2. Debe ser físicamente perfecto. No es válido que sea tuerto, cojo, afectado por tiña o enfermedad cutánea, ni débil y demacrado.
Hasan dijo: Cuando una persona compra un animal sano, pero antes del día del sacrificio este queda ciego, cojo o demacrado, debe sacrificarlo tal como está. Con ello el sacrificio será válido. —Saíd ibn Mansur.
Método recomendable para elegir el hady: Malik narró de Hisham que su padre solía decirles a sus hijos: «Hijos míos, no enviéis para Allah como hady un camello que os avergonzaría regalar a cualquiera de vuestros amigos queridos. Recordad que Allah es más querido y más digno de honor que toda persona querida y honorable». Saíd narró que Ibn Umar montó una camella y recorrió con ella toda la ciudad de La Meca. Después la elogió. La camella le gustó, así que desmontó, la marcó y la envió como hady.
Marcado del animal destinado al hady o al sacrificio: El animal destinado al sacrificio se marca de dos maneras: ishaar: si el camello o el bovino tiene joroba, se hace una incisión en uno de sus lados y se deja salir sangre para formar una marca, de modo que el animal quede identificado como destinado al hady o al sacrificio y nadie pueda interferir con él.
Taqlid: colgar del cuello del animal destinado al sacrificio un trozo de cuero u otra señal, para que sea reconocido como animal destinado al hady o al sacrificio. En una ocasión, el Mensajero de Allah envió un rebaño de ovejas como hady y lo marcó. Envió aquel rebaño con Abu Bakr para el peregrinaje del año 9 de la Hégira. En el día de Hudaybiyyah, entró en estado de ihram para la umra después de colgar una señal del cuello de los animales destinados al sacrificio y marcarlos haciendo una incisión en sus jorobas. Todos los sabios, excepto el imán Abu Hanifa, lo consideran una sunna.
La razón de marcar a los animales: La razón es honrar y manifestar los símbolos de Allah, y proclamar que son animales destinados al sacrificio, enviados a la Casa de Allah para ser sacrificados por Él y para acercarse a Él.
Montar sobre el animal destinado al hady: Es lícito montar sobre el camello destinado al sacrificio y beneficiarse de él de otras maneras. Pues Allah dijo:
لَكُمْ فِيهَا مَنَافِعُ إِلَى أَجَلٍ مُسَمَّى تَرْ سَعِلْهَا إِلَى الْبَيْتِ الْعَتيق
«En estos animales hay para vosotros beneficios hasta un plazo determinado; luego llegarán a la Casa Antigua».
Ad-Dahhak y Ata dijeron: Estos beneficios consisten en montar sobre ellos cuando sea necesario y utilizar su leche y su lana. El plazo determinado es el período comprendido entre ponerles la marca y convertirse en animales de hadya. Y que la marca llegue a la Casa significa que lleguen a Mina el día del sacrificio y sean degollados.
Abu Huraira narró que el Mensajero de Allah vio a un hombre conduciendo un camello. Le dijo: «Monta sobre él». El hombre respondió: «Es un camello destinado al sacrificio». Él dijo: «¡Y qué importa eso! Monta sobre él». Se lo repitió una segunda y una tercera vez. Al-Bujari, Muslim, Abu Dawud y an-Nasa’i.
Esta es la opinión jurídica de Ahmad, Ishaq y Malik. Ash-Shafi’i dijo: Se puede montar sobre él cuando exista una necesidad extrema.
El tiempo del sacrificio: Los sabios discreparon acerca del tiempo del sacrificio. Según la escuela de Ash-Shafi’i, comienza el día 10 de Dhul-Hiyya y continúa durante los días de tashriq siguientes, los días 11, 12 y 13 de Dhul-Hiyya. Esto se debe a que el Mensajero de Allah dijo: «Todos los días de tashriq son días de sacrificio». —Ahmad. Si transcurre ese período, se degollará como expiación pendiente el animal destinado al sacrificio. Para Malik y Ahmad, el tiempo de degollar el animal del sacrificio son los días del sacrificio, tanto si se trata de un sacrificio obligatorio como voluntario. Esta es también la opinión de los hanafíes respecto a la hadya del tamattu y del qiran. En cambio, el animal ofrecido por voto, como expiación o como sacrificio voluntario puede degollarse en cualquier momento. Según Ibrahim an-Najai y otros, su tiempo se extiende desde el 10 de Dhul-Hiyya hasta el final del mes de Dhul-Hiyya.
El lugar del sacrificio: El animal de hadya, sea obligatorio o voluntario, no puede ser degollado fuera del Santuario Sagrado. Puede ser degollado en cualquier lugar del Santuario Sagrado.
Yabir narró que el Mensajero de Allah dijo: «Toda Mina es un lugar de sacrificio, y toda Muzdalifa es un lugar de permanencia. Todos los desfiladeros de La Meca, los caminos entre sus montañas, son vías de paso y lugares de sacrificio». Abu Dawud e Ibn Mayah.
Sin embargo, para los peregrinos el mejor lugar es Mina, y para quienes realizan la umra, el mejor lugar es Marwa, pues ambos son lugares donde se liberan del ihram.
Se narró de Malik que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Esta Mina es un lugar de sacrificio; toda Mina es un lugar de sacrificio. En la ʿumra, al-Marwa y todos los pasos montañosos y callejones de La Meca son lugares de sacrificio».
Es recomendable sacrificar los camellos en el pecho y a los demás animales en la garganta: es recomendable sacrificar el camello estando de pie y con la pata delantera izquierda atada (la «mano» del animal significa la pata delantera). Conviene prestar atención a los siguientes hadices:
Muslim narró de Ziyad ibn Yubair: Ibn Umar fue donde un hombre y vio que había sentado a su camella para sacrificarla. Le dijo: «Levántala, ponla de pie y átala. Esta es la sunna de vuestro Profeta».
Se narró de Yabir —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros sacrificaban los camellos atándoles la pata izquierda y dejándolos de pie sobre las patas restantes. Abu Dawud.
Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—, al explicar el fragmento del versículo «Mencionad el nombre de Allah sobre ellos mientras permanecen de pie en filas», dijo: فَاذْكَّرُوا إِسْرَ اللَّهِ عَلَيْهَا سَوَافٌes decir, mientras permanecen de pie sobre tres patas…». Al-Hakim.
En cambio, es recomendable sacrificar las vacas y las cabras tumbadas. Si un animal que debe ser sacrificado cortándole la garganta es matado mediante una puñalada en el pecho, o si un animal que debe ser sacrificado mediante una puñalada en el pecho es sacrificado cortándole la garganta, algunos dicen que será makruh, mientras que otros dicen que no será makruh. Si quien ofrece el sacrificio es capaz de sacrificarlo correctamente, es recomendable que lo haga él mismo. De lo contrario, deberá estar presente y presenciar el sacrificio.
No se debe pagar al carnicero con la carne del animal sacrificado: no se debe dar al sacrificador una remuneración procedente del animal sacrificado. Sin embargo, se le puede dar algo de él como sadaqa. Pues Ali —que Allah esté complacido con él— dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— me ordenó que, al sacrificar los camellos destinados al sacrificio, permaneciera junto a ellos, distribuyera sus pieles y las telas que los cubrían, y que no diera nada del animal al carnicero». Ali dijo: «Nosotros le dábamos su remuneración de nuestros propios bienes». Todas las colecciones de hadices auténticos.
También se demuestra mediante el hadiz que está permitido designar a un representante para sacrificar el animal destinado al sacrificio, distribuir su carne y repartir su piel y las telas que lo cubren. Sin embargo, no está permitido dar al carnicero ninguna parte del animal como remuneración. Hay que pagarle de los propios bienes. (Vender la piel del animal sacrificado o cualquier parte de este es ilícito por consenso.) Al-Hasan narró que no hay inconveniente en dar la piel al carnicero.
Comer de la carne del animal sacrificado: Allah mismo ha ordenado comer de la carne del animal sacrificado. Dijo: فَكُلُوا مِنْهَا وَأَطْعِبُوا الْبَالِس الفقيرcomed de ella y alimentad al indigente necesitado». Esta orden incluye claramente tanto los sacrificios obligatorios como los voluntarios. Sin embargo, los juristas de las distintas regiones difieren al respecto. Según Abu Hanifa y Ahmad, está permitido comer la carne del sacrificio del hayy tamattuʿ y qiran, así como la carne del sacrificio voluntario. Para quien ofrece el sacrificio, no está permitido comer la carne de ningún otro tipo de sacrificio. Según Malik, si el hayy de quien ofrece el sacrificio se malogra por alguna razón o se le escapa por haber pasado el tiempo, puede comer la carne del animal que había enviado anteriormente. También puede comer la carne del sacrificio del hayy tamattuʿ. Excepto la carne del sacrificio ofrecido como fidya por una incapacidad causada por un problema de salud, la ofrecida como expiación por haber cazado, la del sacrificio consagrado mediante un voto para los necesitados y antes de llegar al Santuario Sagrado
Se puede comer la carne de todos los sacrificios, excepto la carne del sacrificio ofrecido como compensación por un animal que murió por alguna causa. Según al-Shafi‘i, no está permitido comer la carne del sacrificio expiatorio por la caza, de la fidya por invalidar el hajj, de los sacrificios de tamattu‘ y qirán, ni del sacrificio votivo que uno se haya impuesto. Del mismo modo, no está permitido comer la carne de ningún sacrificio obligatorio. Sin embargo, la carne de un sacrificio voluntario se puede comer, ofrecer a otros y distribuir como limosna o regalo.
Qué cantidad de carne del sacrificio está permitido comer: el peregrino que envía un animal de sacrificio como regalo puede comer de la carne de su propio animal enviado la cantidad que desee; puede comer tanta carne de dicho animal como quiera. Del mismo modo, puede distribuir cuanto quiera como regalo o limosna. Algunos sostienen que debe comer la mitad y dar la otra mitad en limosna. Otros sostienen que debe comer un tercio, regalar otro tercio y dar el tercio restante en limosna.
25. Afeitarse o recortarse el cabello de la cabeza
La norma sobre cortar y recortar el cabello está establecida por el Corán, la Sunna y el consenso unánime de la comunidad. Allah, el Altísimo, ha dicho:
لَقَدْ صَدَقَ اللهُ رَسُولَهُ الرُّؤْيَا بِالْحَقِّ لَتَدْ عَلَى الْمَسْعِيدُ الْحَرَامِ إِنْ مَاءَ اللَّهُ آمِينَ مُعَلِّقِينَ رَؤُوسَكُمْ و مقصرين لا تخافون .
«Allah ha hecho realidad, de manera veraz, el sueño de Su Mensajero. Sin duda entraréis en la Mezquita Sagrada, si Allah quiere, a salvo: algunos de vosotros os afeitaréis la cabeza y otros os cortaréis el cabello. No tendréis ningún temor.»
Al-Bujari y Muslim narraron que el Mensajero de Allah dijo: «Allah tiene misericordia de quienes se afeitan la cabeza». La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Y también de quienes se cortan el cabello?». El Mensajero de Allah dijo: «Allah tenga misericordia de quienes se afeitan la cabeza». La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Y también de quienes se cortan el cabello?». Él dijo: «Allah tenga misericordia de quienes se afeitan la cabeza». Volvieron a preguntar: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Y también de quienes se cortan el cabello?». Él respondió: «Sí, también Allah tenga misericordia de quienes se cortan el cabello». La razón por la que suplicó tres veces por quienes se afeitan la cabeza fue animarlos a afeitarse y recalcar que es algo recomendable. Esto se debe a que constituye una muestra completa de adoración y servidumbre, y demuestra una mayor humildad y sinceridad al mostrarse sumiso ante Allah. En cambio, quien se corta el cabello deja para sí algo de belleza. Aun así, finalmente reservó para ellos una parte de su súplica, para que ningún peregrino que realice el hajj o la ‘umra de su comunidad quedara privado de su bendita súplica.»
También se narró en al-Bujari y Muslim que el Mensajero de Allah se afeitó la cabeza; algunos de sus compañeros también se la afeitaron, mientras que otros se cortaron el cabello.»
Afeitarse la cabeza significa rasurar el cabello con una navaja o quitarlo por completo. Incluso será válido afeitarse solamente tres cabellos de la cabeza. Cortarse el cabello significa recortar una cantidad equivalente al grosor de un dedo del cabello de la cabeza. La mayoría de los ulemas discrepan acerca de la norma jurídica de la sharía sobre este asunto. Según la mayoría de ellos, es obligatorio, y quien lo omita deberá ofrecer un dam o un sacrificio expiatorio para compensarlo. Según los shafi‘íes, es uno de los pilares del Hayy (es decir, una obligación).
El momento de afeitarse la cabeza: el momento establecido para los peregrinos es después de lanzar las piedras contra la Yamrat al-Aqaba el día diez de Dhul-Hiyya. Si lleva consigo el animal del sacrificio (o este ha llegado previamente), se afeitará después de sacrificarlo.
En un hadiz narrado por Mu‘ammar se relata: cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, sacrificó su animal en Mina, dijo: «Se me ha ordenado afeitarme el cabello». Ahmad y al-Tabarani.
En el caso de la ‘Umra, el momento establecido es después de realizar el sa‘i entre Safa y Marwa; para quien lleva consigo un animal del sacrificio, es después de sacrificarlo. Es obligatorio hacerlo dentro del Santuario Sagrado. Según Abu Hanifa, Malik y Ahmad, es obligatorio hacerlo durante los días del sacrificio. En cambio, según al-Shafi‘i, Muhammad y la opinión más conocida de Ahmad, es obligatorio afeitarse o cortarse el cabello dentro del Santuario Sagrado y durante los días del sacrificio. Se permite retrasar el afeitado hasta después de los días del sacrificio y no será necesario ofrecer ninguna expiación.
Lo que es recomendable hacer al afeitarse: es recomendable comenzar por el lado derecho, continuar por el lado izquierdo, orientarse hacia la qibla y pronunciar el takbir y rezar después de terminar de afeitarse. El imán Abu Hanifa dijo: «Me equivoqué en cinco aspectos del Hayy. Un barbero fue quien me corrigió. Cuando quise afeitarme la cabeza, fui donde un barbero y le dije: “¿Cuánto cobrarás por afeitarme la cabeza?”. Él respondió: “¿Eres iraquí?”. Dije: “Sí”. Dijo: “No se regatea por los actos de adoración. Siéntate”. Me senté, pero no orientado hacia la qibla. El barbero dijo: “Vuelve tu rostro hacia la qibla”. Después decidí comenzar a afeitarme la cabeza por el lado izquierdo. El barbero dijo: “Gira hacia mí el lado derecho de tu cabeza”. Lo giré y empezó a afeitarme el cabello. Permanecí sentado en silencio. Luego dijo: “Pronuncia el takbir”. Mientras pronunciaba el takbir, me preparé para levantarme. Él dijo: “¿Adónde quieres ir?”. Respondí: “A mi caravana”. Dijo: “Reza primero dos rak‘as y después vete”. Entonces dije: “Lo que vi allí no podía ser obra de la inteligencia de un simple barbero. ¿De dónde obtuviste las órdenes que me diste?”. Respondió: “Así es como actúa ‘Ata ibn Abi Rabah». Al-Tabari.
Es recomendable pasar la navaja por la cabeza calva: según la mayoría de los ulemas, es recomendable pasar la navaja por la cabeza de quien es calvo y no tiene cabello alguno. Ibn al-Mundhir dijo: «Todos los ulemas cuyos nombres recuerdo están de acuerdo en que el calvo debe pasar la navaja por su cabeza». Abu Hanifa dijo que pasar la navaja por su cabeza es obligatorio. Es recomendable cortarse las uñas y recortarse el bigote.
Para quien se afeita o se recorta el cabello, es recomendable recortarse el bigote y cortarse las uñas. Cuando Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, se afeitaba la cabeza durante el Hayy o la ‘Umra, también se recortaba la barba y el bigote. Ibn al-Mundhir dijo: Está demostrado de manera concluyente que, cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, se afeitaba la cabeza, también se cortaba las uñas.
La orden dirigida a las mujeres de recortarse el cabello y la prohibición de afeitárselo: Abu Dawud narró, de Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Las mujeres no deben afeitarse el cabello; deben recortárselo». Ibn al-Mundhir dijo: Existe consenso entre los ulemas sobre este asunto, pues que las mujeres se afeiten la cabeza constituye una forma de desfigurar el rostro.
¿Cuánto deben recortar las mujeres del cabello de la cabeza? Ibn Umar, que Dios esté complacido con él, dijo: Cuando una mujer tenga la intención de recortarse el cabello, debe recogerlo hacia la parte delantera de la cabeza y cortar de él la longitud de un dedo. Ata dijo: Cuando una mujer se recorte el cabello, debe cortarlo por las puntas. Saíd ibn Mansur.
Algunos dicen que no existe una cantidad fija que las mujeres deban recortar. Al-Shafií dijo: basta con cortar al menos tres cabellos.
26. Tawaf de la ifada o tawaf de la ziyara
Toda la comunidad musulmana está de acuerdo en que el tawaf de la ifada es un pilar del hayy, es decir, una parte inseparable de él. Si un peregrino no lo realiza, su hayy queda invalidado. Pues Dios dice: وليطوفوا بالبيس العتيق«Que den vueltas alrededor de la Casa Antigua». Según el imán Ahmad, es necesario formular una intención específica para ello. Según los otros tres imanes, la intención del hayy se aplica también a este acto y es válida y suficiente por parte del peregrino, aunque no formule específicamente la intención de realizar este tawaf. Según la mayoría de los ulemas, sus siete vueltas son todas obligatorias y constituyen un pilar. Según Abu Hanifa, de las siete vueltas, cuatro constituyen el pilar del hayy. Si se omiten estas cuatro, el hayy queda invalidado. Las tres vueltas restantes no son un pilar, pero sí son obligatorias. Quien omita estas tres, o alguna de ellas, habrá omitido una obligación. Su hayy no queda invalidado, pero deberá ofrecer un sacrificio expiatorio.
El momento del tawaf de la ifada: Según la opinión de al-Shafií y Ahmad, su tiempo comienza a partir de la medianoche de la noche del 10 de Dhul Hiyya y no tiene un límite final establecido. Sin embargo, las relaciones sexuales no serán lícitas hasta realizar este tawaf. Si se retrasa después de los días de tashriq, no será obligatorio ofrecer un sacrificio expiatorio, aunque será desaconsejable. El mejor momento para realizarlo es durante la mañana del 10 de Dhul Hiyya. Según Abu Hanifa y Malik, su tiempo comienza con el alba del 10 de Dhul Hiyya, pero existe discrepancia acerca de su límite final. Según Abu Hanifa, es obligatorio realizarlo en cualquiera de los días del sacrificio. Si se realiza después de esos días, será necesario ofrecer un sacrificio expiatorio. Malik dijo que no hay inconveniente en retrasarlo hasta el último día de los días de tashriq, aunque es mejor apresurarse. Su tiempo se extiende hasta el final del mes de Dhul Hiyya. Si aun así se retrasa más, deberá ofrecerse un sacrificio expiatorio, pero el hayy seguirá siendo válido, pues, según él, todo el mes de Dhul Hiyya es un mes del hayy.
Adelantar el tawaf de la ifada para las mujeres: Si las mujeres temen que les sobrevenga la menstruación, es recomendable que lo realicen el 10 de Dhul Hiyya. Aisha, que Dios esté complacido con ella, ordenaba a las mujeres completar el tawaf de la ifada precisamente el 10 de Dhul Hiyya, para que una menstruación inesperada no les causara dificultades. Ata dijo también: Si las mujeres temen que les sobrevenga la menstruación, deben realizar el tawaf de la ifada de la Casa Sagrada antes incluso de lanzar las piedras en las yamaraat y antes de ofrecer el sacrificio. No hay inconveniente en utilizar medicamentos que retrasen la menstruación para poder completar el tawaf.
Saíd ibn Mansur narró de Ibn Umar, que Dios esté complacido con él, que le preguntaron si había algún inconveniente en que una mujer comprara medicamentos para retrasar su menstruación, a fin de poder regresar a su país a tiempo. Él respondió que no había ningún inconveniente. Por ello, recomendaba a las mujeres beber el jugo del árbol de arak. Al-Tabari dijo: Si en un caso así se toma una medida para retrasar la menstruación, también debe tomarse una medida para completar su período y retrasarla en otras situaciones. Del mismo modo, cuando sea necesario, debe tomarse una medida para adelantar la menstruación.
Parada en Muhassab
Muhassab es el nombre del valle situado entre Yabal al-Nur y Hayun. Se sabe que el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, hizo una parada en el valle de Muhassab mientras se dirigía de Mina a La Meca. Allí rezó el mediodía, la tarde, la puesta del sol y la noche, y durmió un rato. Ibn Umar también hacía lo mismo. Existe discrepancia sobre si es recomendable hacer una parada allí. Aisha, que Dios esté complacido con ella, dijo: El Mensajero de Dios hizo una parada en Muhassab únicamente para facilitar su viaje; no es una sunna. Quien quiera puede hacer allí una parada, y quien no quiera puede no hacerla.
Al-Jattabi dijo: Esto se hacía en cierta época, pero después se abandonó. Al-Tirmidhi dijo: Algunos consideran recomendable hacer una parada allí, pero no obligatoria. El propósito de hacer una parada allí es dar gracias a Dios, pues allí concedió la victoria a Su Profeta sobre sus enemigos, quienes habían confinado a los Banu Hashim y a los Banu Abd al-Muttalib en una casa, jurando que las demás tribus árabes no comerciarían con ellos ni contraerían matrimonio con ellos mientras no entregaran al Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, en sus manos. Ibn al-Qayyim dijo: Al hacer una parada en el valle de Muhassab, el Mensajero de Dios decidió proclamar victoriosos los símbolos del islam en el mismo lugar donde sus enemigos habían hecho triunfar la incredulidad y la hostilidad contra Dios y Su Mensajero. Esta era la costumbre del Mensajero de Dios: procuraba establecer los símbolos del monoteísmo precisamente en los escenarios de los símbolos de la incredulidad y el politeísmo. Así, estableció la mezquita de Taif en el lugar donde se adoraba a Lat y Uzza.
27. La umra
El significado literal de umra es visita, es decir, viaje. Aquí se refiere a todo el conjunto de ritos que incluye visitar la sagrada Kaaba, realizar el tawaf a su alrededor, hacer el sa’i entre Safa y Marwa y cortarse el cabello. Los eruditos están de acuerdo en que es un acto de adoración establecido por la sharía.
Se narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Una umra en Ramadán equivale a un hach». (Es decir, la recompensa de realizar una umra en Ramadán equivale a la recompensa de un hach voluntario. Sin embargo, esto no exime de la obligación del hach obligatorio). —Ahmad, Ibn Maya.
Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Las faltas cometidas entre una umra y otra serán expiadas. La recompensa de un hach mabrur (un hach libre de pecados) no es otra que el Paraíso». —Ahmad, Bujari, Muslim. Se cita un hadiz del Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: «Realizad continuamente el hach y la umra, uno tras otro».
Realizar la umra repetidamente: Nafi dijo: Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— realizaba dos umras al año durante muchos años, en la época de Ibn al-Zubayr.
Qasim dijo: Aisha —que Allah esté complacido con ella— realizó tres umras en un año. Le preguntaron: «¿Acaso alguien la censuró por ello?». Qasim respondió: «¡Subhanallah! ¿Acaso no era la Madre de los Creyentes?». Por ello, según la mayoría de los eruditos, no hay nada censurable en realizar la umra repetidamente. Sin embargo, el imán Malik considera desaconsejable realizar la umra más de una vez al año.
Es lícito realizar la umra antes del hach y durante sus meses: durante los meses del hach es lícito realizar solamente la umra, sin el hach. Umar —que Allah esté complacido con él— realizó la umra en el mes de Shawwal y regresó a Medina sin hacer el hach. Del mismo modo, es lícito realizar la umra antes del hach, tal como lo hacía Umar —que Allah esté complacido con él—. Tawus dijo: «La gente de la época de la ignorancia consideraba la umra durante los meses del hach el mayor de los pecados y decía: “Cuando haya pasado el mes de Safar, se hayan curado las heridas de las patas de los camellos, se hayan borrado de los caminos las huellas del hach y los peregrinos hayan regresado, entonces será lícito realizar la umra para quien desee hacerla”». Después de la llegada del islam, se ordenó a la gente realizar la umra durante los meses del hach. Así, la umra durante los meses del hach quedó establecida hasta el Día de la Resurrección.
Número de umras del Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—: Se narró de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— realizó doce umras: la primera fue la umra de Hudaybiyya, la segunda fue la umra de compensación, la tercera desde Ji’rana y la cuarta junto con su hach. —Ahmad, Abu Dawud, Ibn Maya. La disposición de la sharía respecto a la umra: según las escuelas hanafí y malikí, la umra es sunna. Esto se debe a que Yabir —que Allah esté complacido con él— dijo: «Se preguntó al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— acerca de la umra: “¿Es obligatoria?”. Él respondió: “No”».
Según Shafi’i y Ahmad, la umra es obligatoria, porque Allah, exaltado sea, dijo: «Completad el hach y la umra por Allah». Puesto que se ordenó conjuntamente realizar el hach y la umra, esta es obligatoria. Sin embargo, la primera opinión es la preponderante (es decir, que es sunna). Tirmidhi citó esta declaración de Shafi’i: «No existe ningún hadiz auténtico sobre la umra del que se pueda demostrar que es voluntaria».
El tiempo de la umrah: Según la mayoría de los eruditos, la umrah puede realizarse durante todo el año. Por ello, está permitido realizarla en cualquier momento del año. Sin embargo, según Abu Hanifa, es makruh realizar la umrah el día de Arafah, el 10 de Dhul-Hiyyah y durante los tres días de los Ayyam at-Tashriq. Según Abu Yusuf, es makruh realizarla el día de Arafah y durante los tres días siguientes. Todos coinciden en que la umrah realizada durante los meses del hajj es válida.
Al-Bujari narró de Ikrimah: Le pregunté a Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— acerca de realizar la umrah antes del hajj. Él respondió: No hay ningún impedimento para realizar la umrah antes del hajj. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— realizaba la umrah antes del hajj.
Yabir —que Allah esté complacido con él— narró: Aisha —que Allah esté complacido con ella— realizó todos los ritos del hajj y la umrah, excepto el tawaf de la Casa de Allah, mientras estaba menstruando. Después de purificarse, realizó el tawaf y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! Vosotros realizaréis tanto el hajj como la umrah, mientras que yo solo realizaré el hajj?». Al oír esto, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— ordenó a Abd ar-Rahman —hermano de Aisha— que la acompañara hasta Tan’im. Después, ella realizó la umrah tras el hajj, dentro del mismo mes de Dhul-Hiyyah. El mejor momento para realizar la umrah es el mes de Ramadán. Esto ya se ha tratado anteriormente.
El miqat para el ihram de la umrah: Primero hay que determinar si la persona que desea realizar la umrah se encuentra fuera o dentro de los miqats del hajj mencionados anteriormente. Si se encuentra fuera, no le está permitido atravesar ese miqat sin ihram. Al-Bujari narró: Zayd ibn Yubayr acudió ante Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— y le preguntó: «¿Desde dónde me está permitido realizar la umrah?». Él respondió: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— estableció Qarn para la gente de Nay, Dhul Hulayfah para la gente de Medina y al-Yuhfah para la gente de Siria». Si se encuentra dentro del miqat, entonces su miqat para la umrah es el límite exterior del Haram, aunque quien realiza la umrah se encuentre dentro del Haram. En Al-Bujari se narra: Aisha —que Allah esté complacido con ella— se dirigió a Tan’im y allí entró en estado de ihram. Esto fue por orden del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—.
28. El tawaf de despedida
El tawaf de despedida también se denomina tawaf as-sadr, porque debe realizarse justo antes de que los peregrinos abandonen La Meca. En este tawaf no se realiza ramal. Es el último acto que debe realizar el peregrino antes de salir de La Meca. Debe realizarlo cuando desee despedirse de La Meca. (El tawaf de despedida no se aplica a quienes permanecen en La Meca.)
Malik narró en su obra Al-Muwatta que Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «El último acto del hajj es realizar el tawaf de la Casa de Allah». (En Ar-Rawdat an-Nadiyyah se afirma: El propósito esencial de este tawaf es honrar la Casa de Allah. Puesto que el hajj comienza con un tawaf —el tawaf al-qudum— y también termina con un tawaf, se ha mostrado así que el propósito fundamental del viaje del hajj es realizar el tawaf de la Casa de Allah.) Este tawaf no se aplica a los habitantes de La Meca ni a las mujeres menstruantes. Si omiten este tawaf, tampoco deben ofrecer ninguna expiación.
Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: Si una mujer peregrina comienza a menstruar, se le permite partir sin realizar el tawaf de despedida. —Al-Bujari y Muslim.
En otra narración se afirma que se ordenó a la gente que su último deber fuera cumplido en la Casa de Allah. Sin embargo, el deber de la mujer menstruante fue aligerado en cierta medida. Al-Bujari y Muslim también narraron que Safiyyah, esposa del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, comenzó a menstruar. Cuando se informó de ello al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— durante el hajj, dijo: «¿Acaso Safiyyah nos retendrá?». La gente informó que ella ya se había marchado. Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «En ese caso, no hay ningún problema».
Disposición de la sharía: Los eruditos coinciden en que el tawaf de despedida es un acto de adoración establecido por la sharía. Muslim y Abu Dawud narran, por autoridad de Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—, que la gente se marchaba en todas direcciones. Al ver esto, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No os marchéis sin cumplir vuestro último deber con la Casa de Allah».
Sin embargo, existe discrepancia sobre cuál es la disposición de la sharía respecto al tawaf de despedida:
El imán Malik, Dawud e Ibn al-Mundhir dijeron: Es una sunna. Si se omite, no es necesario ofrecer ninguna expiación. Esta es también la opinión del imán al-Shafi‘i.
Según los hanafíes, los hanbalíes y una de las opiniones transmitidas del imán al-Shafi‘i, es obligatorio, y si se omite se debe ofrecer un sacrificio expiatorio.
Momento del tawaf de despedida: El momento del tawaf de despedida llega cuando los peregrinos han completado todos sus ritos y deciden emprender el viaje de regreso, de modo que el tawaf de la Casa de Allah sea su última acción, tal como se menciona en el hadiz citado anteriormente.
Una vez completado el tawaf de despedida, se debe iniciar inmediatamente el viaje de regreso. Después no se debe realizar ninguna compra ni venta, ni pasar tiempo alguno en La Meca. Si se hace algo de esto, será necesario repetir el tawaf de despedida. No obstante, si durante el trayecto se atiende alguna necesidad o se compra alimento u otro artículo indispensable, no será necesario repetir el tawaf, pues ello no impedirá que el tawaf de despedida siga siendo la última acción en la Casa de Allah.
Es recomendable que quien realiza el tawaf de despedida recite la siguiente súplica, transmitida por Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—:
اللهم إِنِّي عَبْدُكَ، وَابْن عَبْدِكَ وَابْن أَمَتِكَ حَمَلْتَنِي عَلَى مَا سَخَّرْتَ لِي مِنْ خَلْقِكَ، وَسَتَرْتَنِي في بِلادِكَ حَتَّى بَلْفْتَنِي بِنِعْمَتِكَ إِلَى بَيْتِكَ، وَاعَنْتَنِي عَلَى أَدَاءِ تُسْلِي، فَإِنْ كُنْتَ رَضِينَ عَنِى فاندد على رضا، وَإِلا فَمِنَ الْآنَ فَارْضَ عَنِى قَبْلَ أَن تَنْأَى عَن بَيْتِكَ دَارِي فَهُذَا أَوَانُ الْصِرَانِي إن أذنت لِي غَيْرَ مُسْتَبْدِل بِكَ وَلَا بِبَيْتِكَ، وَلَا رَاغِبٍ عَنْكَ، وَلَا عَن بَيْتِكَ اللَّهُم فَاصْحَبْنِي العافية فِي بَدَلِي، وَالصَعَةَ فِي حِسْمِي، وَالْعِصْمَةَ فِي دِينِي، وَأَحْمِن مُنقَلبِي، وَارْزُقْنِي طَاعَتِكَ مَا أَبْقَيْتَنِي وَاجْمَعَ لِى بَيْنَ خَيْرَى الدُّنْيَا وَالْآخِرَةِ، إِنَّكَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ .
«Oh, Allah, soy Tu siervo, hijo de Tu siervo y de Tu sierva. Me has hecho montar sobre una de Tus criaturas que has sometido para mí; me has hecho viajar por Tu tierra y finalmente me has llevado hasta Tu Casa. Esto es por Tu gracia. También me has ayudado a cumplir mi adoración. Si estás complacido conmigo, complácete aún más; de lo contrario, complácete conmigo desde ahora, antes de que me aleje de Tu Casa. Ahora se acerca el momento de mi partida, si me das permiso. No hay nadie ni nada más querido para mí que Tú y Tu Casa, y no me aparto de Ti ni de Tu Casa. Oh, Allah, concédeme plena salud en mi cuerpo y firmeza para mantenerme en mi religión. Concédeme un buen desenlace y mantenme obediente a Ti. Mientras me mantengas con vida, concédeme todo el bien de este mundo y del Más Allá. Ciertamente, Tú tienes poder sobre todas las cosas.»
El imán al-Shafi‘i dijo: Al despedirse de la Casa de Allah mediante el tawaf de despedida, me gusta permanecer un rato en el Multazam (entre la Piedra Negra y la puerta de la Kaaba).
29. El procedimiento para realizar el hajj
Cuando quien pretende realizar el hajj se acerque al miqat, es mustahabb que se recorte el bigote, se corte el cabello y las uñas, se bañe, haga la ablución, se perfume y se ponga la ropa del ihram. Al llegar al miqat, rezará dos raka‘at y entrará en estado de ihram: si desea realizar el hajj ifrad, formulará la intención únicamente del hajj; si desea realizar el tamattu‘, únicamente de la ‘umra; y si desea realizar el qiran, de ambos, el hajj y la ‘umra. Este ihram es obligatorio y constituye un pilar del hajj. Sin él, el hajj y la ‘umra no son válidos. Sin embargo, no es obligatorio determinar qué modalidad de hajj realizará: ifrad, qiran o tamattu‘. El ihram será válido si formula una intención general sin mencionar la modalidad del hajj. Después de formular una intención general, podrá realizar cualquiera de esas tres modalidades de hajj.
En cuanto entre en estado de ihram, es una disposición de la sharía que recite la talbiya en voz alta. Recitará la talbiya cada vez que suba a un lugar elevado o descienda a un valle bajo, cuando vea a alguien, al final de la noche y después de cada oración obligatoria. Es obligatorio para quien está en ihram abstenerse de las relaciones sexuales y de cualquier acto que provoque excitación sexual, así como de las peleas, discusiones, disputas y altercados con sus compañeros de viaje; tampoco debe casarse ni casar a otra persona. Quien está en ihram debe evitar vestir ropa cosida y calzado que cubra cualquier parte por encima de los tobillos. No podrá cubrirse la cabeza, perfumarse, cortar ningún cabello o pelo, ni cortarse las uñas; tampoco podrá capturar o intentar matar animales de caza terrestre, ni cortar ningún árbol, hierba o follaje del Haram.
Después, al entrar en La Meca, es mustahabb hacerlo por la parte elevada de la ciudad. Si es posible, también es mustahabb bañarse antes en el pozo de Dhu Tuwa, situado en Zahir. Luego se dirigirá hacia la Kaaba y entrará por Bab al-Salam. Al entrar, recitará la súplica para entrar en la mezquita, observará las normas y modales de entrada en la mezquita, recitará la talbiya y entrará con concentración y humildad. En cuanto vea la Kaaba, levantará ambas manos, pedirá la gracia de Allah y recitará la súplica mustahabb prescrita para ello.
Después se dirigirá directamente hacia la Piedra Negra, la besará sin hacer ruido o la tocará con la mano y besará su mano. Si ninguna de estas opciones fuera posible, hará una señal con la mano desde lejos.
Luego se colocará frente a la Piedra Negra, recitará las súplicas transmitidas en los hadices y la Sunna, recitará las súplicas prescritas y comenzará el tawaf. En las tres primeras vueltas hará idtiba‘ y ramal (según el procedimiento mencionado anteriormente), y completará las cuatro vueltas restantes con paso normal, tranquilamente y sin apresurarse. En cada vuelta es sunna tocar el Rukn al-Yamani y la Piedra Negra.
Al terminar el tawaf, se dirigirá al maqam de Ibrahim mientras recita el versículo: «Y tomad el maqam de Ibrahim como lugar de oración»; allí rezará dos raka‘at de la oración del tawaf. Luego irá a Zamzam y beberá de su agua hasta saciarse. Después acudirá al Multazam y suplicará a Allah por cuanto desee, incluyendo el verdadero bien de este mundo y del Más Allá. Luego tocará y besará la Piedra Negra.
Después, se dirigirá hacia Safa por su puerta. Al hacerlo, recitará: «Inna as-Safa wa-l-Marwata min sha’a’ir Allah» (Safa y Marwa son símbolos de Allah). Subirá a Safa, se orientará desde allí hacia la Kaaba y recitará la súplica transmitida en los hadices. Luego bajará de allí y realizará el sa’i en su espacio, dedicándose al recuerdo de Allah y a las súplicas que desee. Al llegar entre los dos postes señalados, caminará rápidamente. Después se dirigirá a Marwa caminando normalmente. Subirá las escaleras, se orientará hacia la Kaaba y, de cara a ella, hará dhikr y súplicas. Así completará una vuelta. Del mismo modo, completará siete vueltas realizando el sa’i. Este sa’i es obligatorio, y si se omite se debe ofrecer un dam, tanto si se omite por completo como si se omite parcialmente.
Después, si la persona en estado de ihram está realizando tamattu’, se afeitará o recortará el cabello de la cabeza. Con ello completará su umra. Entonces le serán lícitas todas las cosas que le estaban prohibidas por el ihram, incluso las relaciones sexuales con su esposa. Sin embargo, el ihram de quien realiza qiran o ifrad permanecerá vigente.
Luego, el día 8 de Dhul-Hiyya, quien realiza tamattu’ entrará en ihram desde su lugar de residencia. Él y los demás que aún permanezcan en su ihram anterior se dirigirán hacia Mina y pasarán allí la noche.
Cuando salga el sol, partirán de allí hacia Arafat, harán una parada cerca de la mezquita de Namira, se bañarán y, junto con el imam y en congregación, combinarán las oraciones del dhuhr y del asr durante el tiempo del dhuhr, acortándolas. Si es posible rezar de esta manera con el imam, lo hará así. De lo contrario, combinará las dos oraciones y las rezará acortadas durante el tiempo del dhuhr, según le sea posible. No permanecerá en Arafat antes de que el sol haya pasado el cenit. Se situará en la zona pedregosa de Arafat o cerca de ella, pues ese fue el lugar donde se detuvo el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Permanecer en Arafat es el pilar más importante del Hayy. No es sunna ni apropiado subir al monte de la Misericordia. Permanecerá orientado hacia la qibla y continuará haciendo dhikr y suplicando con humildad hasta que anochezca.
Después, cuando caiga la noche, partirá hacia Muzdalifa. Allí rezará el magrib y el isha durante el tiempo del isha y pasará la noche. En cuanto llegue el alba, se situará en al-Mash’ar al-Haram y continuará haciendo abundante dhikr de Allah hasta que la mañana esté completamente iluminada. Recogerá de allí los guijarros, emprenderá la marcha y regresará a Mina. Permanecer en al-Mash’ar al-Haram es obligatorio, y si se omite se debe ofrecer un dam.
Después de la salida del sol, lanzará siete guijarros contra la Jamra de al-Aqaba. Luego, si le es posible, sacrificará su animal. Después se afeitará o recortará el cabello de la cabeza. Al afeitarse o recortarse el cabello, le serán lícitas todas las cosas que le estaban prohibidas, excepto las relaciones sexuales con su esposa. Luego regresará a La Meca. Allí realizará el tawaf de ifada. Este es un tawaf que constituye un pilar y una obligación, como el tawaf de llegada. Completará este tawaf, que también se denomina tawaf de ziyara. Si realiza tamattu’, hará el sa’i entre Safa y Marwa después del tawaf de ifada. Si realiza ifrad o qiran y ya había realizado el tawaf de llegada, no tendrá que hacer el sa’i en ese momento. Después de este tawaf, todas las cosas prohibidas, incluidas las relaciones sexuales con su esposa, le serán lícitas.
Después regresará nuevamente a Mina y pasará allí la noche. Pasar allí la noche es obligatorio; si se omite, se debe ofrecer un dam. Cuando el sol se incline hacia el oeste el día 11 de Dhul-Hiyya, lanzará guijarros contra las tres jamarat. Comenzará por la jamra adyacente a Mina y luego lanzará guijarros contra la jamra intermedia. Después de lanzar los guijarros, permanecerá un rato haciendo súplicas y dhikr. Luego lanzará guijarros contra la Jamra de al-Aqaba. Después de lanzarlos, no permanecerá junto a ella. Es preferible terminar de lanzar siete guijarros contra cada una de las jamarat antes de la puesta del sol. Hará lo mismo el día 12 de Dhul-Hiyya. Después tendrá la opción de hacer una de dos cosas: podrá ir a La Meca antes de la puesta del sol del día 12 de Dhul-Hiyya, o bien pasar la noche en Mina y lanzar los guijarros el día siguiente, el 13 de Dhul-Hiyya. Lanzar los guijarros es obligatorio; si se omite, puede compensarse ofreciendo un dam. Cuando regrese a La Meca y desee volver a su país, realizará el tawaf de despedida. El tawaf de despedida es obligatorio. Si alguien abandona La Meca sin realizarlo, pero aún no ha pasado el miqat y le es posible regresar a La Meca, volverá y realizará el tawaf de despedida; de lo contrario, sacrificará una cabra.
De todo lo expuesto hasta aquí se sabe que los actos del Hayy y la umra consisten en entrar en ihram desde el miqat, realizar el tawaf y el sa’i, y cortarse el cabello; con esto se completa la umra. A ello se añaden, en el Hayy, permanecer en Arafat, lanzar los guijarros en Mina, realizar el tawaf de ifada, pasar la noche en Mina, pasar la noche en Muzdalifa, ofrecer el sacrificio y afeitarse o recortarse el cabello. Este es el resumen conciso del Hayy y la umra.
Es recomendable regresar pronto al país: Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «El viaje es una parte del sufrimiento. Perturba vuestro alimento y vuestra bebida. Por eso, cuando hayáis alcanzado el objetivo del viaje, debéis regresar pronto junto a vuestras familias». —Bujari y Muslim.
Aisha —que Allah esté complacido con ella— narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando alguno de vosotros haya completado su hajj, debe regresar rápidamente junto a su familia, pues ello le garantizará una recompensa mayor». —Ad-Daraqutni—. Muslim narró también que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «El emigrante permanecerá tres días después de haber completado todos sus actos de adoración —hajj, umrah, sacrificio y demás—».
30. Ihsar
La palabra ihsar significa impedir o detener. Allah, exaltado sea, dijo:
فإن أخبر تر تها استير من المدى .
«Completad el hajj y la umrah por Allah. Pero si se os impide continuar, ofreced en sacrificio lo que podáis conseguir fácilmente como ofrenda».
Cuando en Hudaibiyah se impidió y se detuvo al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y a sus compañeros, evitando que llegaran a la Mezquita Sagrada, fue revelado este versículo. Con ello se alude a impedir el tawaf en el caso de la umrah, o la permanencia en Arafat o el tawaf al-ifada en el caso del hajj.
Hubo discrepancia sobre las causas por las cuales, al impedirse la realización del hajj y la umrah, se considera que existe ihsar.
Malik y al-Shafi‘i dijeron: el ihsar solo se considera como tal, según la sharia, cuando es causado por un enemigo. Esto se debe a que el versículo fue revelado precisamente a raíz del incidente en el que se impidió el paso al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. La opinión de Ibn Abbas es igualmente esta. Él dijo: ninguna obstrucción, salvo la causada por un enemigo, constituye ihsar.
Sin embargo, según la opinión de la mayoría de los ulemas, entre ellos Ahmad y los imanes hanafíes, el ihsar puede producirse por cualquier impedimento que evite que quien se dirige al Hayy llegue a realizarlo. Por ejemplo, un enemigo, ya sea incrédulo o una fuerza rebelde; una enfermedad que obligue a regresar; una epidemia; el miedo; la pérdida durante el camino del dinero necesario para los gastos; la muerte, durante el trayecto, del acompañante mahram de la esposa; y otras excusas semejantes que hagan imposible el viaje. Incluso respecto de una persona que fuera mordida en el camino por una serpiente, un escorpión u otro animal semejante, Ibn Mas‘ud emitió la fetua de que había sido víctima de ihsar o había sido impedida. La argumentación de Ibn Mas‘ud y de la mayoría de los ulemas que comparten su opinión es que en la parte de la aleya que dice: «Pero si sois impedidos», no se especifica el tipo de impedimento; por tanto, cualquiera que sea su naturaleza, se considera un impedimento. Aunque la aleya fue revelada con ocasión del impedimento sufrido por el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—, y este fue impedido por un enemigo, al no haberse especificado la causa en la aleya, su aplicación no queda limitada ni restringida a la causa concreta de la revelación. En realidad, esta opinión es más sólida que las demás.
La persona impedida debe sacrificar una cabra: La aleya mencionada ordena claramente que la persona impedida sacrifique un animal que pueda conseguir fácilmente. Se narró de Ibn ‘Abbas —que Allah esté complacido con él— que, cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— fue impedido, se afeitó la cabeza, mantuvo relaciones con sus esposas y sacrificó el animal que había llevado consigo. Luego realizó la ‘umra al año siguiente. —Al-Bujari.
La mayoría de los ulemas dedujo de este hadiz que la persona impedida tiene la obligación de sacrificar una cabra, una vaca o un camello. Sin embargo, el imán Malik dijo que no es obligatorio. En la obra Fath al-‘Allam se argumenta en apoyo de la opinión del imán Malik que no todas las personas impedidas llevaban consigo un animal para el sacrificio. Solo el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— había llevado desde Medina un animal para sacrificarlo como ofrenda voluntaria. Esto es lo que Allah quiso expresar con Sus palabras: «Ellos os han impedido que los animales destinados al sacrificio lleguen al lugar establecido para su inmolación». Esta aleya no demuestra que el sacrificio sea obligatorio.
¿Dónde debe sacrificar la persona impedida? En la obra Fath al-‘Allam se afirma que los ulemas discreparon sobre si, el día de Hudaybiyya, los animales fueron sacrificados dentro o fuera del Santuario Sagrado. La parte de la aleya que dice: «Ellos os han impedido que los animales destinados al sacrificio lleguen al lugar establecido para su inmolación» demuestra claramente que fueron sacrificados fuera del Santuario Sagrado.
No obstante, existen diversas opiniones sobre el lugar donde debe realizarse el sacrificio de la persona impedida. Primera: según la opinión de la mayoría de los ulemas, la persona impedida sacrificará el animal en el lugar donde se encuentre, ya sea dentro o fuera del Santuario Sagrado. Segunda: según la opinión de los hanafíes, el sacrificio debe realizarse únicamente en el Santuario Sagrado. Tercera: según Ibn ‘Abbas y un grupo de ulemas, si la persona impedida puede enviar el animal al Santuario, tiene la obligación de hacerlo, y no podrá salir del ihram hasta que el animal llegue al Santuario Sagrado y sea sacrificado allí. Si no puede enviarlo al Santuario Sagrado, lo sacrificará en el lugar donde haya sido impedida o retenida.
La persona impedida no tiene que realizar el Hayy compensatorio si el Hayy no le era obligatorio: Al explicar la aleya «Si sois impedidos, sacrificad un animal que podáis conseguir fácilmente», Ibn ‘Abbas —que Allah esté complacido con él— dijo: quien haya entrado en estado de ihram para el Hayy o la ‘umra y luego haya sido impedido de dirigirse a la Casa de Allah debe sacrificar un animal que pueda conseguir fácilmente, una cabra o un animal de mayor tamaño. Si había entrado en ihram para el Hayy obligatorio, debe realizarlo como compensación. Pero si había entrado en ihram para otro Hayy después de haber cumplido el Hayy obligatorio, no tiene que realizarlo como compensación. El imán Malik dijo: supo que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— llegó a Hudaybiyya con sus compañeros; ellos sacrificaron los animales que habían llevado consigo, se afeitaron la cabeza y salieron del ihram antes de circunvalar la Casa de Allah y antes de que los animales destinados al sacrificio llegaran a la Casa de Allah. Después, no mencionó que el Mensajero de Allah hubiera ordenado a ninguno de sus compañeros ni a ninguna de las personas que habían llegado con él realizar o repetir algo como compensación. Hudaybiyya se encuentra fuera del Santuario Sagrado. —Al-Bujari.
El imán al-Shafi‘i dijo: por tanto, podrá sacrificar el animal y salir del ihram allí donde haya sido impedido o retenido, y no tendrá que realizar nada como compensación, pues Allah no mencionó ninguna compensación. Además, sabemos con certeza que en el año de Hudaybiyya había muchos hombres conocidos junto al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—; después realizaron la ‘umra compensatoria, pero algunos de ellos se abstuvieron de realizarla en Medina, aunque no tenían ningún impedimento físico ni económico. Si realizarla como compensación hubiera sido obligatorio, les habría ordenado que no se abstuvieran de hacerlo. Al-Shafi‘i añadió: la razón por la que la ‘umra del año siguiente recibió el nombre de ‘umra compensatoria no es que fuera obligatorio compensar la ‘umra abandonada a causa del ihsar, sino que se realizó sobre la base del acuerdo celebrado entre el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y los coraichitas.
Entrar en ihram con la condición de salir de él si aparece una enfermedad o una excusa semejante: Muchos ulemas han dicho que es lícito que, al entrar en ihram, la persona formule la condición de que saldrá del ihram si enferma. Muslim narró de Ibn ‘Abbas —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo a una mujer: «Realiza el Hayy y establece la condición de que, allí donde la enfermedad me impida continuar, saldré del ihram». Por tanto, cuando alguien sea impedido por una enfermedad o por otra causa semejante y previamente haya formulado una condición similar al entrar en ihram, podrá salir del ihram. No tendrá que ofrecer un dam ni ayunar.
31. La dignidad de los dos Santuarios Sagrados
Quienes cubrían la Kaaba con una cortina o kiswah ya lo hacían en la época de la ignorancia. El islam mantuvo esta práctica. Al-Waqidi narró que, en la época de la ignorancia, la Kaaba estaba cubierta con una cortina extendida sobre el suelo, hecha de cuero de color rojo. Luego, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— la cubrió con una tela yemení. Umar y Uzman —que Allah esté complacido con ambos— la cubrían con una tela egipcia llamada «qabati». Después, Hajjaj la cubrió con una kiswah de seda. Se cuenta que la primera persona que cubrió la Kaaba con una kiswah fue Asyad al-Himyari, de la dinastía de Tubba.
Malik narró: Ibn Umar —que Allah esté complacido con él— cubría su camella con una fina tela egipcia blanca, qabati, namat y tela yemení. Luego enviaba esas telas a la Kaaba y la cubría con ellas. Al-Waqidi también narró que la gente enviaba prendas como regalo para la Kaaba y regalaba camellos vestidos con mantos de diseño yemení; después, esos mantos eran enviados a la Casa de Allah para servir como kiswah. Más tarde, Yazid ibn Muawiya la cubrió con una kiswah de seda. Ibn az-Zubayr siguió sus pasos.
Cada año se enviaba una kiswah de seda a Musab ibn az-Zubayr para cubrir la Kaaba. Él la colocaba el día de Ashura. Said ibn Mansur narró: Umar —que Allah esté complacido con él— retiraba cada año la kiswah de la Kaaba, la distribuía entre los peregrinos, y estos la colgaban de los árboles de La Meca para hacerse sombra con ella.
Perfumar la Kaaba: Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: «Perfumad la Casa de Allah; esto forma parte de purificarla». Ibn az-Zubayr perfumaba por completo el interior de la Kaaba. Cada día quemaba una libra de madera aromática y, cada viernes, quemaba dos libras de madera aromática para perfumarla.
Prohibición de cometer pecados en el Santuario Sagrado: Allah, exaltado sea, dijo:
وَمَن يُرِدْ فِيهِ بِالْعَادِ بِقَرِ نَذِقَهُ مِنْ عَذَابِ اليْم .
«A quien pretenda cometer en él un pecado, le haré sufrir un castigo doloroso».
Abu Dawud narró que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Acaparar alimentos en el Santuario Sagrado es un acto pecaminoso». Al-Bujari narró que Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «Acaparar alimentos es desobedecer a Allah». Ahmad narró que Ibn Umar fue a visitar a Ibn az-Zubayr, quien estaba sentado delante de la Piedra Negra. Le dijo: «Oh, Ibn az-Zubayr, ten cuidado de cometer pecados en el sagrado Santuario de Allah. Escuché al Mensajero de Allah decir: “Un hombre de Quraysh hará lícito el Santuario Sagrado”», es decir, creará la posibilidad de que allí se cometan pecados. En otra narración se dice que un hombre de Quraysh cometerá un pecado en su interior, y que, si sus pecados fueran pesados junto con los pecados de todos los genios y seres humanos, pesarían más. Así pues, ten cuidado de no ser tú ese hombre».
Mujahid dijo: Así como en La Meca la recompensa de las buenas obras se multiplica muchas veces, también el pecado de las malas obras se multiplica muchas veces. Le preguntaron al imán Ahmad: «¿Se registra más de un pecado por una mala acción?». Él respondió: «No, excepto en La Meca». Esto se hace en consideración a la dignidad de La Meca.
Profecía sobre la agresión contra la Kaaba: Al-Bujari y Muslim narraron, de Aisha —que Allah esté complacido con ella—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Un ejército atacará la Kaaba. Cuando se encuentre en el desierto, todos ellos, desde el primero hasta el último, serán hundidos bajo tierra». Dije: «Oh, Mensajero de Allah, ¿cómo puede ser eso, si entre ellos habrá tanto gente mala como gente buena?». El Mensajero de Allah dijo: «Todos ellos, desde el primero hasta el último, serán hundidos. Luego, el Día de la Resurrección, cada uno será resucitado según su intención». (Quienes no tenían la intención de atacar quedarán a salvo del castigo de la Otra Vida, pero no del castigo de este mundo).
Es recomendable viajar hacia las tres mezquitas. Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No es lícito viajar con el propósito de visitar ninguna mezquita, excepto tres: la Mezquita Sagrada, esta mezquita mía y la Mezquita de Al-Aqsa». —Al-Bujari, Muslim y Abu Dawud.
Abu Dharr —que Allah esté complacido con él— dijo: «Pregunté: “Oh, Mensajero de Allah, ¿cuál fue la primera mezquita construida en la Tierra?”. Él respondió: “La Mezquita Sagrada”. Pregunté: “¿Y cuál fue después?”. Él respondió: “La Mezquita de Al-Aqsa”. Pregunté: “¿Cuánto tiempo transcurrió entre ambas?”. Respondió: “Cuarenta años”. Después, dondequiera que te alcance el momento de la oración, reza allí, pues allí se encuentra la gracia de Allah».
La única razón por la que está permitido viajar con el propósito de visitar estas tres mezquitas es que poseen características y virtudes que ninguna otra posee.
Se narró de Jabir —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Una oración en mi mezquita es mejor que mil oraciones en cualquier otra mezquita, excepto la Mezquita Sagrada. Y una oración en la Mezquita Sagrada es mejor que cien mil oraciones en cualquier otra mezquita». Ahmad.
Se narró de Anas ibn Malik —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «A quien rece cuarenta oraciones en mi mezquita sin omitir ni una sola, se le escribirá la salvación del Infierno, la salvación del castigo y la salvación de la hipocresía». —Ahmad y At-Tabarani.
También se ha dicho en el hadiz: «La recompensa de la oración en Bayt al-Maqdis es quinientas veces mayor que en todas las demás mezquitas, excepto la Mezquita Sagrada y la Mezquita del Profeta».
1. Normas y modales para entrar en la Mezquita del Profeta y visitar la Rawda Mubarak:
1. Es recomendable (mustahabb) entrar en la Mezquita del Profeta con extrema calma y solemnidad, perfumado, vestido con ropa elegante y adelantando primero el pie derecho. También es recomendable recitar la siguiente súplica al entrar:
أعوذ بالله العظيم، ويوجهِهِ الْكَرِيم وَسُلْطَانِهِ القَدِير من الشيطان الرجير، بسم الله اللهمَّ صَلِّ عَلَى محمد وَآلِهِ وَسَلَّم اللّه اغْفِرْ لِي ذنوبي، وانتح لي أبواب رحمتك .
«Busco refugio en Allah, el Altísimo, en Su sublime Esencia y en Su reino eterno e infinito, contra Satanás el expulsado. En el nombre de Allah. ¡Oh Allah!, concede bendiciones y paz a Muhammad y a su familia. ¡Oh Allah!, perdona mis pecados y ábreme las puertas de Tu misericordia.»
2. Primero irá a la Rawda Sharif y allí ofrecerá la oración de Tahiyyat al-Masjid con pleno respeto y concentración. Esto también es recomendable (mustahabb).
3. Al terminar la oración de Tahiyyat al-Masjid, se pondrá frente a la tumba sagrada, con la quibla a sus espaldas, y saludará al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) de la siguiente manera:
السَّلَامُ عَلَيْكَ يَا رَسُولَ اللَّهِ ، السَّلامُ عَلَيْكَ يَا رَبِّيَ اللهِ ، السَّلامُ عَلَيْكَ يَا خَلْقِ اللَّهِ مِنْ خَلْقِهِ، السَّلَامُ عَلَيْكَ يَا خَيْرَ خَلْقِ اللهِ ، السَّلامُ عَلَيْكَ يَا حَبِيبَ اللهِ ، السَّلامُ عَلَيْكَ يَا سَيِّدَ الْمُرْسَلِينَ السلامُ عَلَيْكَ يَا رَسُولَ رَبِّ
الْعَالَمِينَ، السَّلامُ عَلَيْكَ يَا قَائِنَ الْغَرِّ الْمُعَجَلِينَ . أَحْمَدُ أَنْ لَا إِلَهَ إِلَّا اللهُ، وَأَحْمَدُ أَنَّكَ عَبْدَهُ وَرَسُولَهُ وَأَمِينَهُ وَمِيرَتَهُ مِنْ خَلْقِهِ ، وَأَحْمَدُ أَنَّكَ مَنْ بَلْغَتَ الرِّسَالَةَ وَأَدِّيْتَ الأمانة، وتصحت الأمة، وَجَاهَلْت فِي اللَّهِ حَقَّ عِمَادِهِ.
«Oh Mensajero de Allah, la paz sea contigo. Oh Profeta de Allah, la paz sea contigo. Oh el mejor de la creación, la paz sea contigo. Oh amigo de Allah, la paz sea contigo. Oh líder de los profetas, la paz sea contigo. Oh Mensajero del Señor de los mundos, la paz sea contigo. Oh líder de los hombres honrados, la paz sea contigo. Doy testimonio de que no hay otra divinidad sino Allah. Doy testimonio de que eres siervo de Allah, Su Mensajero, digno de confianza y el mejor de la creación. Doy testimonio de que has transmitido el mensaje de Allah, has cumplido con el depósito, has procurado el bienestar de la comunidad y has combatido debidamente por la causa de Allah».
4. Luego se apartará aproximadamente un palmo hacia la derecha y saludará a Abu Bakr Siddiq —que Allah esté complacido con él—. Después se apartará otro palmo y saludará a Umar Faruq —que Allah esté complacido con él—.
5. Luego, vuelto hacia la qibla, suplicará por sí mismo, por sus amigos, sus hermanos y por todos los demás musulmanes. Después se marchará de allí.
6. El visitante debe cuidar de no elevar la voz por encima del nivel en que pueda oírse a sí mismo. El guardia debe impedir cortésmente que se alce la voz. Se ha narrado que Umar —que Allah esté complacido con él— vio a dos hombres hablando en voz alta en la Mezquita del Profeta. Les dijo: «Si supiera que sois de esta misma ciudad, os golpearía de tal manera que sentiríais dolor».
7. No tocará la tumba con la mano ni la besará, pues el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— lo prohibió.
Abu Dawud narró, transmitido por Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «No convirtáis vuestras casas en tumbas ni mi tumba en un lugar de festividad. Enviad bendiciones sobre mí, pues vuestras bendiciones me llegan dondequiera que estéis». Abdullah ibn al-Hasan vio a un hombre recitando súplicas ante la tumba del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— en representación de otra persona. Le dijo: «Oh, fulano, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: “No convirtáis mi tumba en un lugar de festividad; enviad bendiciones sobre mí dondequiera que estéis, pues vuestras bendiciones me llegan”. Por tanto, tú y la persona que está en España sois iguales».
Es recomendable realizar abundantes actos voluntarios de adoración en la Rauza Mubarak: Bujari narró, transmitido por Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Entre mi casa y mi púlpito hay una rauza (jardín) del Paraíso. Mi púlpito está situado sobre mi casa». (Es decir, si se realizan abundantes actos de adoración y se difunde el conocimiento islámico en mi rauza, ese lugar se convertirá en un jardín del Paraíso).
Es recomendable visitar la Mezquita de Quba y rezar allí. El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— acudía allí todos los sábados y rezaba dos rak‘at. Animaba a todos a hacer lo mismo y decía: «Quien se purifique en su casa, vaya a la Mezquita de Quba y rece allí, obtendrá una recompensa equivalente a la de una ‘umra». —Ahmad, Nasa’i e Ibn Mayah.
Las virtudes de Medina: Bujari narró, transmitido por Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «La fe se replegará y se concentrará en Medina del mismo modo que la serpiente se repliega en su madriguera». Tabarani narró, transmitido por Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Medina es la cúpula del islam, la casa de la fe, la tierra de la emigración y el refugio de lo lícito y lo ilícito». Umar —que Allah esté complacido con él— dijo: «El valor de Medina ha aumentado; por ello, el esfuerzo por ella se ha intensificado».
El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Sed pacientes y recibid las buenas nuevas. He pedido bendición para vuestro alimento; comed y no os dividáis. Pues el alimento de una persona basta para dos, el de dos basta para cuatro, y el de cuatro basta para cinco o seis. La bendición está en el grupo y en la solidaridad. Seré intercesor, el Día de la Resurrección, por quien tenga paciencia ante el dolor y las dificultades de sus familiares. Y quien abandone la congregación, Allah pondrá en su lugar, dentro de esa congregación, a alguien mejor que él. Y quien albergue malas intenciones contra la congregación, Allah lo disolverá del mismo modo que la sal se disuelve en el agua». Al-Bazzar.
La virtud de morir en Medina: Al-Tabarani narró, de una mujer huérfana de la tribu de Thaqif, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Quien de vosotros pueda morir en Medina, que lo haga. Pues quien muera en Medina tendrá en mí un testigo y un intercesor el Día de la Resurrección».
Zayd ibn Aslam narró de su padre que Umar, que Allah esté complacido con él, solía suplicar: «¡Oh Allah! Concédeme el martirio en Tu camino y hazme morir en el santuario de Tu Profeta». —Al-Bujari.
—Fin del primer volumen—