Allah, glorificado y exaltado sea, dijo:

(Árabe********************)

Ciertamente, se ha prescrito la oración para los creyentes (se ha establecido como obligatoria) y se han fijado sus horarios. (Sura 4, An-Nisa: 103)

(Árabe*************)

Ciertamente, han triunfado los creyentes que realizan su oración con humildad y concentración. (Sura 23, Al-Muminun: 1-2)

(Árabe**************)

Aceptad lo que el Mensajero os dé y absteneos de aquello que os prohíba. Temed a Allah. Sabed que Allah es severo en el castigo. (Sura 59, Al-Hashr: 7)

El Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo:

(Árabe**********)

«Realizad la salat exactamente como me habéis visto realizarla». (Sahih al-Bujari, Musnad Ahmad)

¿Quién fue el Allama Ibn al-Qayyim?

El Allama Hafiz Ibn al-Qayyim fue una estrella extraordinariamente brillante y resplandeciente del mundo islámico. Murió físicamente hace muchos años, pero sus enormes y fructíferas contribuciones al reino del conocimiento islámico lo han mantenido resplandeciente como la estrella de las Pléyades.

Nació en Damasco. El año de su nacimiento fue el 691 de la hégira.

Debido a su extraordinaria altura en el mundo del conocimiento y la práctica islámicos, la gente de su época le otorgó tres títulos honoríficos:

1. «Allama»: océano de conocimiento.

2. «Shamsuddin»: el sol de la religión del islam.

3. «Hafiz»: era, a la vez, hafiz del Corán y de los hadices. Su inteligencia y su memoria eran excepcionales.

Su kunya era Abu Abdullah. Su nombre completo era Muhammad ibn Bakr ibn Ayyub ibn Saad. Sin embargo, era conocido mundialmente, sobre todo, como el ‘Allama Ibn al-Qayyim al-Yawziyya.

Ibn al-Qayyim fue discípulo y digno sucesor del shayj al-Islam, el imam Ibn Taymiyya. El imam Ibn Taymiyya había recibido el título de «shayj al-Islam», es decir, maestro o profesor del islam. Todos conocen la famosa frase sobre el imam Ibn Taymiyya: «El hadiz que Ibn Taymiyya no conocía no es un hadiz».

Ibn al-Qayyim fue su digno discípulo. Su erudición en la ciencia de los hadices era igual a la de su maestro. Los análisis y opiniones del imam Ibn Taymiyya se difundieron y extendieron principalmente a través de Ibn al-Qayyim. En sus obras, Ibn al-Qayyim dijo repetidamente: «Qāla shayjunā», es decir, «dijo nuestro maestro, el shayj». El ‘Allama Ibn al-Qayyim fue, a la vez:

hafiz del Corán y de los hadices, el más eminente erudito de la sunna del Mensajero, el más destacado exegeta, el más destacado analista de los hadices, el más destacado analista de la sira, el más destacado faqih y, sobre todo, fue un mujtahid mutlaq (un mujtahid independiente y plenamente autónomo).

La característica más destacada del ‘Allama Ibn al-Qayyim era que seguía de forma estricta e intransigente la sunna del Mensajero. También fue el primero en investigar la sunna del Mensajero. Sus obras constituyen una prueba luminosa de ello. En particular, su gran obra Zād al-Maʿād es un monumento dorado a la sunna del Mensajero.

Entre las obras inmortales del ‘Allama Ibn al-Qayyim, algunas de las más destacadas son:

1. Zād al-Maʿād (cuatro volúmenes).

2. Tahdhib Sunan Abu Dawud wa Idahu Mushkilatihi.

3. Safar al-Hijratayn.

4. Marahil al-Sa’irin.

5. Al-Kalim al-Tayyib.

6. Zad al-Musafirin.

7. Naqd al-Manqul.

8. I’lam al-Muwaqqi’in an Rabb al-Alamin (tres tomos).

9. Bada’i al-Fawa’id (dos tomos).

10. Los rayos enviados.

11. El guía de las almas hacia la tierra de las alegrías.

12. El paseo de los anhelantes.

13. La enfermedad y el remedio.

14. La llave de la morada de la felicidad (una obra extensa).

15. Gharib al-Uslub.

16. La reunión de los ejércitos islámicos.

17. El libro de los caminos de la sabiduría.

18. Iddat al-Sabirín.

19. Igháthat al-Lahfán.

20. Al-Tibyán fi Aqsam al-Corán.

21. Kitab al-Ruh.

22. Al-Sirat al-Mustaqim.

23. Al-Fath al-Qudsi.

24. Al-Tuhfa al-Makkiya.

25. Al-Fatawa, etcétera.

26. Jam‘ al-Ifhām.

Debido a su estricto seguimiento de la Sunna del Mensajero y a su oposición a la innovación religiosa, el erudito Ibn al-Qayyim tuvo que afrontar, al igual que su maestro Ibn Taymiyya, numerosos encarcelamientos, abusos y persecuciones.

El cadí Burhanuddin al-Zar‘ī dijo de él: «Bajo el cielo no se ha visto a nadie con un conocimiento más vasto que el suyo».

Este gran sabio, modelo práctico de la Sunna del Mensajero, abandonó este mundo el 13 de Rayab del año 751 de la Hégira.

La mejor obra sobre la oración

Esta obra es incomparable, única y excelente en lo referente al método de oración del Mensajero de Allah.

Este libro es, en esencia, una recopilación de los párrafos relativos a la oración del capítulo sobre los actos de adoración de «Zād al-Ma‘ād», la obra dorada más fiable y autorizada que el erudito y hafiz Ibn al-Qayyim escribió sobre la biografía del Mensajero y la Sunna del Mensajero.

¿Cómo se preparaba el Mensajero de Allah para la oración, de qué manera rezaba, qué recitaba durante la oración, cómo cumplía sus pilares y normas, y qué otras oraciones, aparte de las obligatorias, realizaba y cuántas unidades rezaba?

—En este libro se ha registrado una narración fiel y auténtica de todo ello. Debido a la ignorancia, las generaciones posteriores no practican muchas de las normas de la oración que el propio Mensajero de Allah (s. a. s.) observó. Y, en cambio, han incorporado a la oración muchas normas que el Mensajero de Allah (s. a. s.) no observó. Sin embargo, el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo claramente:

Significado: Rezad exactamente como me habéis visto rezar. (Sahih al-Bujari, Musnad Ahmad)

Esto es lo que dijo el propio Mensajero de Allah (s. a. s.). Pero Allah, el Altísimo, también ha dicho:

Significado: Oh, Profeta, di: «Si amáis a Allah, seguidme; entonces Allah os amará también». (Sura 3, Al Imrán: 31)

En otro versículo del Sagrado Corán, Allah, el Altísimo, dice:

Significado: Aceptad todo lo que os ha dado el Mensajero de Allah y absteneos de aquello que os ha prohibido. (Sura Al-Hashr: 7)

Ahora nos ha quedado claro que debemos seguir al Mensajero de Allah en todos nuestros actos. Debemos obedecerle. Debemos cumplir necesariamente las disposiciones, normas y métodos que él estableció.

La oración es el mejor acto de adoración del islam. Debemos rezar exactamente como rezó el propio Mensajero de Allah (s. a. s.). Él dejó una instrucción clara: sus seguidores deben rezar exactamente como él rezó.

Quienes conocen la Sunna del Mensajero y las tradiciones de los honorables Compañeros hoy en día se sorprenden cuando van a la mezquita e incluso son reprendidos por personas ignorantes. Por ejemplo:

Los honorables imanes de nuestro país han considerado absolutamente necesario que, después de concluir la oración con el salām, los fieles levanten las manos y hagan una súplica colectiva. Sin embargo, no existe ninguna prueba de que el Mensajero de Allah (s. a. s.) levantara las manos y dirigiera una súplica colectiva con los fieles después de concluir la oración con el salām.

El resultado de esta práctica de los imanes ha sido que los fieles han comenzado a considerarla parte de la oración. No solo eso: en la mayoría de los casos, la situación ha llegado a tal extremo que, si un imán no levanta las manos y hace una súplica colectiva con los fieles después de concluir la oración con el salām, dejará de ejercer como imán. Hasta donde sabemos, algunos han perdido su puesto de imán por esta razón. Además, muchos continúan realizando esta práctica únicamente para conservar su puesto de imán, aun sabiendo que no es una Sunna del Mensajero de Allah.

¿Acaso no han quedado los imanes atrapados en una gran fitna a causa de sus propios actos?

Diremos que, si un imán levanta ocasionalmente las manos y hace una súplica colectiva con los fieles, no es algo ilícito. Pero convertirlo en una práctica habitual y hacerlo obligatorio e ineludible después de cada oración contradice la Sunna del Mensajero. Además, ¿acaso no equivale a convertir una práctica inventada por nosotros mismos en una norma de la sharīʿa el hecho de no poder abandonarla, aun sabiendo que no es correcto realizarla, por temor a provocar el desagrado de los fieles?

Esto sí es una adición inventada a la oración. Por otro lado, el Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía rafʿ al-yadayn al pronunciar el takbīr de apertura, al dirigirse al rukūʿ y al incorporarse del rukūʿ. También existen narraciones de que hacía rafʿ al-yadayn cuando se levantaba después de completar dos rakʿāt. Hacer rafʿ al-yadayn en estos momentos es una Sunna clara y firmemente establecida del Mensajero de Allah. Sin embargo, muchos fieles no lo hacen por desconocimiento. Otros, aun sabiéndolo, no lo hacen por temor a ser reprendidos. Y a quien lo hace se le califica de ahl al-hadīth.

Hay otra ignorancia sumamente lamentable. Algunos, como pretexto para no practicar esta Sunna, dicen: «Soy hanafí, y en la escuela hanafí no existe el rafʿ al-yadayn; por eso no lo hago».

Esto no es más que una calumnia contra el gran abanderado del islam, el imán Abū Ḥanīfa. Pues el imán Abū Ḥanīfa, que Allah tenga misericordia de él, dejó clara la identidad de su escuela. Dijo: (en árabe*******************)

Significado: «Cuando se encuentre un hadiz auténtico, ese es mi madhhab». [Véase: Al-Hāshiya de Ibn ʿĀbidīn, tomo 1, pág. 63.]

De estas palabras del imán Abū Hanīfa (que Allah tenga misericordia de él) se demuestra que actuar conforme a los hadices auténticos y comprobados es precisamente su madhhab.

La razón por la que dijo «cuando se encuentre un hadiz auténtico» es que, en su época, los hadices circulaban de boca en boca y se conservaban en la memoria de las personas. Hasta su fallecimiento, las colecciones de hadices no habían sido compiladas. Fue después de su muerte cuando los imanes del hadiz recopilaron y verificaron los hadices dispersos por diferentes países y ciudades.

Él temía que pudieran existir hadices además de los que conocía. Por eso pronunció estas palabras. Y, en la realidad, su temor resultó estar bien fundado. Cuando los imanes del hadiz recopilaron y verificaron los hadices procedentes de todas las regiones, descubrieron que habían aparecido muchos hadices que anteriormente no habían llegado a Kufa, la ciudad del imán Abū Hanīfa. [Aunque no se puedan leer grandes obras para conocer directamente en los hadices el método de oración del Mensajero de Allah, al menos todos deberían leer Mishkat al-Sharif.]

Aunque la afirmación anterior pertenece al imán Abū Hanīfa (que Allah tenga misericordia de él), el imán al-Shāfiʿī (que Allah tenga misericordia de él) también expresó lo mismo. Las declaraciones y los principios de los demás imanes eran similares. El Corán y la Sunnah eran la base de todas sus acciones.

Explicaron con plena sinceridad los versículos del Corán y los hadices cuya interpretación era necesaria. Es cierto que hubo algunas diferencias entre las interpretaciones de unos y otros, pero ninguno de ellos declaró que su propia interpretación fuera definitiva o la única interpretación.

Además, respecto de aquellas cuestiones pertinentes sobre las que no se encontraba ninguna declaración del Corán, ningún hadiz ni siquiera ninguna declaración de los honorables Compañeros, practicaron el ijtihad. En esos asuntos, presentaron sus propias opiniones, con plena sinceridad, haciendo analogías basadas en el espíritu del Corán y la Sunnah. Cada uno emitió su opinión sobre aquello que consideraba mejor. Ninguno consideró su propia opinión definitiva e irrefutable. Por el contrario, todos ellos dijeron: «Cuando se encuentre un hadiz auténtico, ese es mi madhhab, y en tal caso deben abandonarse la opinión y la interpretación que yo haya ofrecido».

Debido a esta amplitud de criterio, incluso los estudiantes formados por ellos discreparon con ellos en muchos asuntos. Por ejemplo, Abū Yūsuf y Muhammad ibn al-Hasan al-Shaybānī, estudiantes del imán Abū Hanīfa (que Allah tenga misericordia de él), discreparon en numerosos asuntos con su muy respetado maestro Abū Hanīfa (que Allah tenga misericordia de él). Estas discrepancias de los estudiantes no redujeron en absoluto la dignidad del imán; más bien, la aumentaron.

Todos los eruditos saben que las opiniones divergentes que expresaron los discípulos del imán Abu Hanifa en ciertos asuntos también se consideran parte del madhhab del imán Abu Hanifa. La razón es la célebre declaración del imán: «Cuando se encuentra un hadiz sahih, ese es mi madhhab».

Por lo tanto, es evidente que si alguien, aun encontrándose un hadiz sahih, se niega a aceptarlo y a actuar conforme a él alegando el madhhab, en realidad está desobedeciendo al propio imán del madhhab.

En la actualidad, nuestra situación colectiva ha llegado a tal punto que, por falta de conocimiento correcto, no podemos seguir adecuadamente ni el Corán y la Sunna ni a los imanes de los madhhabs como corresponde.

Volvamos ahora al tema de este libro. Alhamdulillah. Este libro nos ayudará a realizar la oración conforme al método de la Sunna comprobada. Y cuando podamos seguir verdaderamente la Sunna del Mensajero, quedará demostrado que mostramos respeto por los imanes de los madhhabs y que los seguimos.

También hemos traducido y editado esta obra. Como ya hemos dicho, hemos recopilado aquí los capítulos relacionados con la oración de la obra original, Zad al-Ma’ad. Zad al-Ma’ad es una obra inmortal del erudito Ibn al-Qayyim. No es únicamente un libro de fiqh, sino también una obra sobre la vida del Mensajero y la Sunna del Mensajero.

En esta obra, el erudito Ibn al-Qayyim expuso claramente el ejemplo y la Sunna del Mensajero de Allah en todos los asuntos. Armonizó los hadices aparentemente contradictorios, los explicó y resolvió sus aparentes contradicciones. Al recopilar de esta magnífica obra los capítulos relacionados con la oración, también realizamos algunas tareas de edición. Estas fueron:

1. Utilizamos títulos y subtítulos.

2. Reordenamos algunos asuntos, modificando el orden de la exposición, para adaptarlos a los lectores de la época actual.

3. Al analizar la autenticidad y la falta de autenticidad de diversos hadices, el autor realizó una extensa exposición sobre la situación de los transmisores; no la hemos incluido en este libro, sino que hemos presentado únicamente los resultados de su análisis.

4. También hemos resumido las extensas exposiciones relacionadas con diversos temas y hemos incluido sus puntos principales.

5. Puesto que el propio autor es una autoridad en materia de hadices y en la ciencia del hadiz, en muchos casos no mencionó las fuentes de los hadices. Nosotros hemos indicado las fuentes en algunos lugares, aunque no en todas partes.

6. La obra original no contiene notas ni comentarios. Nosotros hemos utilizado notas y comentarios para aclarar algunos asuntos a los lectores y lectoras. (Por tanto, si hubiera algún error o defecto en las notas y comentarios, la responsabilidad será mía.)

7. A lo largo del libro hemos añadido varios párrafos en distintos lugares. En esos párrafos solo se han mencionado hadices. No contienen ninguna declaración propia mía. Los párrafos añadidos están señalados mediante una nota como material añadido.

De este modo, hemos intentado hacer que este valioso libro, además de conservar su autenticidad, sea sencillo, claro, hermoso, fluido, ameno y adecuado para el lector general.

Tengo la firme convicción de que este libro resultará muy beneficioso para los creyentes. Para quienes desean rezar exactamente como rezaba el Mensajero de Allah (s.a.s.), este libro será un compañero muy útil. Este libro es un reflejo de la oración del Mensajero de Allah (s.a.s.).

Este libro es para quienes desean rezar como el Mensajero de Allah (s.a.s.), basándose en hadices auténticos.

-Este libro es para quienes desean aferrarse a la Sunnah del Mensajero.

-Este libro es para quienes desean alcanzar la paz interior siguiendo el método de oración del Mensajero de Allah.

-Este libro es para quienes desean tomar el Corán y la Sunnah como norma para sus actos de adoración y su vida en todos sus aspectos.

-Este libro es para quienes desean seguir verdaderamente a los grandes imanes de sus respectivas escuelas jurídicas, imanes que basaron todos sus actos y opiniones en el Corán de Allah y en la Sunnah del Mensajero de Allah, y que ordenaron a sus seguidores hacer lo mismo.

Antes de terminar, quisiera presentar una disculpa. En este libro hemos utilizado la palabra namaz, aunque el término original del Corán y del hadiz es salat. Deberíamos haber utilizado la palabra salat, pero hemos empleado namaz en su lugar para comodidad del público lector en general. La razón es que, desde hace muchos siglos, esta palabra es conocida y de uso habitual en la lengua bengalí y entre sus hablantes. Por ejemplo, en lugar de Allah, la palabra Khoda se ha hecho conocida y de uso corriente. Consideramos necesario que, en el habla cotidiana, estos términos originales, como Allah y salat, lleguen a utilizarse ampliamente. Entonces también se generalizará su uso en los libros, insha Allah.

Mientras escribía este libro, mi hija mayor, Sajeda Homaira Himu, me ayudó escribiendo al dictado varias partes. Pido a Allah el bienestar de ella, del editor del libro y de todos sus lectores y lectoras, tanto en este mundo como en la otra vida.

Que Allah, Tabarak wa Ta‘ala, conceda a todos nosotros la capacidad de realizar la oración según el método enseñado por el Mensajero de Allah, que Allah lo bendiga y le conceda la paz. Si nuestro modo de realizar la oración contiene errores, que Allah, el Altísimo, nos conceda la dicha de corregirlos y convertirnos en seguidores de la Sunnah del Mensajero. Amín.

Abdus Shahid Nasim

28.07.2000 d. C.

¿Cómo rezaba el Mensajero de Allah?

1

El método de purificación del Mensajero de Allah para la oración

¿Cómo realizaba el Mensajero de Allah la ablución?

El Mensajero de Allah generalmente realizaba una nueva ablución para cada oración. Sin embargo, en ocasiones realizaba varias oraciones con una sola ablución.

Para realizar la ablución una vez, utilizaba aproximadamente un mudd de agua (cerca de un kilogramo), o una cantidad ligeramente menor o mayor. Al realizar la ablución, utilizaba suficiente agua para mojar bien las partes que se lavan durante ella. Sin embargo, no desperdiciaba el agua; utilizaba muy poca. También prohibió a su comunidad desperdiciar el agua. Dijo:

«Entre mi comunidad habrá personas que desperdiciarán agua al realizar la ablución (aunque esto es una acción inspirada por las insinuaciones de Satanás)». También dijo: «Durante la ablución viene un demonio llamado Walhan y continúa susurrando (para que se utilice más agua). No os dejéis engañar por él».

Sa‘d ibn Abi Waqqas estaba haciendo la ablución en cierta ocasión. En ese momento, el Mensajero pasó junto a él y le dijo: «¡Sa‘d! No derroches el agua». Sa‘d preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿También hay derroche en el uso del agua?». Él respondió: «Sí. Incluso si realizas la ablución sentado a la orilla de un río caudaloso, también allí hay derroche. Protégete del derroche en toda circunstancia». (Musnad de Ahmad)

Está demostrado por fuentes auténticas que el Mensajero de Allah a veces lavaba una vez las partes de la ablución, otras veces dos veces y otras tres veces. También está demostrado que, en una misma ablución, lavaba algunas partes una vez, otras dos veces y otras tres veces.

A veces tomaba un puñado de agua y con él se enjuagaba la boca y se enjuagaba la nariz. Otras veces realizaba estas dos acciones con dos o tres puñados. En ocasiones usaba la mitad de un puñado de agua para enjuagarse la boca y la otra mitad para la nariz. Cuando utilizaba dos o tres puñados, probablemente realizaba estas dos acciones por separado o quizá juntas. Sin embargo, en la narración de Abd Allah ibn Zayd transmitida por al-Bujari y Muslim se menciona que el Mensajero de Allah tomaba un puñado de agua, se enjuagaba con él la boca y la nariz, y hacía esto tres veces. No obstante, otro hadiz indica que realizó estas dos acciones usando tres puñados de agua.

Este hadiz es el más auténtico respecto al modo de enjuagarse la boca y echarse agua en la nariz. No se encuentra ningún hadiz auténtico que indique que se enjuagaba la boca y la nariz tomando puñados separados. Existe una narración con ese contenido transmitida por Talha: él la narró de su padre, y su padre de su abuelo; sin embargo, su abuelo no era un compañero y no se encontró con el Mensajero de Allah.

El Mensajero de Allah tomaba el agua con la mano derecha. Se echaba agua en la nariz con la mano derecha y se la limpiaba con la izquierda.

Se pasaba las manos por toda la cabeza. Comenzaba desde la frente hacia la parte posterior y luego desde la parte posterior hacia la parte delantera. Debido a que lo hacía de esta manera, algunos narraron que se pasaba las manos dos veces. En realidad, se pasaba las manos por la cabeza una sola vez. Lavaba las demás partes varias veces, pero se pasaba las manos por la cabeza una sola vez. Esto está demostrado de manera concluyente, y la opinión contraria no es auténtica. La narración de Ibn al-Yamani, transmitida de su padre y este de Umar, según la cual se pasó las manos por la cabeza tres veces, no es aceptable, porque tanto el padre como el hijo eran narradores débiles, aunque el estado del padre era algo mejor.

La narración mencionada en Abu Dawud, transmitida de Uthman, según la cual se pasó las manos por la cabeza tres veces, contradice todos los demás hadices auténticos transmitidos de Uthman. En los diversos hadices auténticos narrados de él solo se menciona que se pasó las manos una vez.

Tampoco existe ningún hadiz auténtico que demuestre que el Mensajero se pasara las manos únicamente por una parte de la cabeza. Sin embargo, cuando llevaba un turbante durante la ablución, se limpiaba la frente y completaba el masah pasando las manos por encima del turbante.

En Abu Dawud se narra un hadiz de Anas (que Dios esté complacido con él), quien dijo: «Una vez vi al Mensajero de Dios (que Dios lo bendiga y le conceda paz) realizar la ablución mientras llevaba en la cabeza un turbante de tela a rayas. Introdujo la mano por debajo del turbante y se pasó la mano húmeda por la parte delantera de la cabeza. No se quitó el turbante ni lo apretó». Es decir, se pasaba la mano húmeda por la cabeza por debajo del turbante, sin romperlo ni quitárselo. Sin embargo, este hadiz no demuestra que no se pueda pasar la mano húmeda por encima del turbante. La prueba de ello se encuentra en los hadices narrados por al-Mughira ibn Shu‘ba y otros compañeros. El hecho de que el hadiz de Anas no mencione nada al respecto no afecta en absoluto.

No hay ninguna prueba de que el Mensajero (que Dios lo bendiga y le conceda paz) realizara la ablución sin enjuagarse la boca y aspirar agua por la nariz. Tampoco existe un solo precedente de ello.

Siempre observaba el orden consecutivo en la ablución. No existe ninguna prueba de que en alguna ocasión haya actuado contra ese orden.

Al pasarse la mano húmeda por la cabeza, a veces lo hacía directamente por toda la cabeza. Otras veces se la pasaba por encima del turbante. En ocasiones se pasaba la mano húmeda por la frente y por el turbante. Ya se ha dicho anteriormente que no existe ninguna prueba de que completara la acción de pasarse la mano húmeda por la cabeza limpiándose únicamente la frente.

Al mismo tiempo que se pasaba la mano húmeda por la cabeza, se limpiaba el interior y el exterior de las orejas. No tomaba agua de nuevo para hacerlo. La prueba de ello es el hadiz narrado por Abdullah ibn Umar (que Dios esté complacido con él).

No se ha encontrado ninguna prueba de que se limpiara el cuello.

Cuando no llevaba calcetines de cuero o de tela, el Mensajero de Dios (que Dios lo bendiga y le conceda paz) se lavaba los pies. Pero cuando llevaba calcetines, se pasaba la mano húmeda directamente por encima de ellos.

Comenzaba la ablución diciendo «Bismillah». Los hadices que se citan para afirmar que comenzaba la ablución diciendo algo distinto de «Bismillah» son hadices falsos e inventados. Él mismo nunca hizo algo semejante ni se lo enseñó a su comunidad. No existe ninguna prueba de que dijera algo distinto de «Bismillah».

El Mensajero de Allah (s.) recitaba la siguiente súplica después de terminar la ablución:

(Árabe***************)

Significado: Doy testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Allah. Y doy testimonio de que Muhammad es el siervo y Mensajero de Allah. ¡Oh, Allah! Inclúyeme entre quienes se arrepienten y quienes buscan la purificación.»

Se ha narrado en Sunan an-Nasa’i que, después de la ablución, también recitaba la siguiente súplica:

(Árabe***************)

Significado: Tú estás libre de toda deficiencia e incapacidad. Reconociendo Tu alabanza, doy testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Tú. Te pido perdón y hacia Ti regreso.»

Al comenzar la ablución, el Mensajero de Allah (s.) no pronunciaba ninguna frase ni intención como: «Tengo la intención de eliminar la impureza o de realizar la oración». No existe prueba de que hiciera esto en ningún hadiz auténtico ni débil. Sus compañeros tampoco lo hicieron. No existe ninguna prueba, auténtica ni débil, al respecto.

No se ha demostrado que él lavara por encima de los codos de los brazos ni por encima de las articulaciones de los tobillos de los pies. Sin embargo, Abu Huraira sí lo hacía. En el hadiz que narró sobre la ablución del Mensajero (s.), el lavado de los codos y de las articulaciones de los tobillos figura entre las partes de la ablución.

El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no se secaba los miembros lavados después de realizar el wudu. No existe ninguna prueba de que lo hiciera en un hadiz sahih. El relato transmitido por Aisha (que Allah esté complacido con ella) y Muaz ibn Yabal (que Allah esté complacido con él) acerca de que se secaba los miembros con un trozo o una parte de tela no es sahih. Esto se debe a que Sulaymán ibn Akrama, uno de los narradores del primer hadiz, no es una persona aceptable, mientras que al-Afriqi, uno de los narradores del segundo hadiz, es un narrador débil. El imán Tirmidhi dijo que no se ha encontrado ningún hadiz auténtico del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) sobre secarse con un paño los miembros lavados durante el wudu.

A veces el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizaba el wudu tomando él mismo el agua, y otras veces, cuando era necesario, alguien le vertía el agua mientras él realizaba el wudu. En Bujari y Muslim se ha transmitido de Mugira ibn Shu‘ba (que Allah esté complacido con él) que, durante un viaje, él vertió agua sobre el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) para que realizara el wudu. Sin embargo, esto no era una práctica habitual.

Después de realizar el wudu, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se pasaba los dedos entre la barba. Sin embargo, no lo hacía siempre, sino ocasionalmente. Existe discrepancia entre los especialistas en hadices al respecto. Según el imán Tirmidhi y otros, la práctica de pasarse los dedos entre la barba es auténtica. Pero, según el imán Ahmad ibn Hanbal y Abu Zur‘a, no existe ningún hadiz sahih que demuestre que se pasaba los dedos entre la barba.

También se pasaba los dedos entre los dedos durante el wudu, pero no lo hacía habitualmente. Esto está demostrado por un hadiz narrado por Mustawrid ibn Shaddad en las colecciones de Sunan. Sin embargo, no se ha transmitido nada al respecto de personas expertas en el wudu del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), como Uzman, Ali, Abdullah ibn Yázid, Rubai —que Allah esté complacido con todos ellos— y otros. Por ello, este asunto tampoco está tan sólidamente demostrado como pasarse los dedos entre la barba.

Existe un relato según el cual el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) movía su anillo de un lado a otro durante el wudu. Sin embargo, este relato es da‘if (débil). El imán Dar al-Qutni calificó como narradores débiles a Muammar y a su padre, que aparecen en la cadena de transmisión del hadiz.

El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se pasaba las manos sobre los calcetines de cuero.

El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se pasaba las manos sobre los calcetines de cuero tanto cuando estaba en su residencia como durante los viajes. Esto está demostrado por hadices sahih. Y mantuvo esta práctica hasta su muerte.

Sin embargo, diversos hadices sahih y hasan demuestran que se ha establecido un plazo de un día y una noche para los residentes (muqim), y de tres días y tres noches para los viajeros (musafir), durante el cual pueden pasarse las manos sobre los calcetines de cuero. (Es decir, después de realizar el wudu una vez y ponerse los calcetines de cuero, el residente puede pasarse las manos sobre ellos durante un día y una noche, y el viajero durante tres días y tres noches. Después deberá realizar nuevamente el wudu lavándose los pies.)

El Mensajero de Allah (s. a. s.) se pasaba la mano húmeda por la parte superior de los calcetines de cuero. No existe ninguna prueba auténtica de que se la pasara por la parte inferior de los pies. Sin embargo, en un hadiz maqṭūʿ (de cadena interrumpida) se menciona que se pasaba la mano húmeda por la parte inferior de los calcetines de cuero, pero esta afirmación contradice todos los hadices auténticos.

El Mensajero de Allah (s. a. s.) se pasaba la mano húmeda tanto por los zapatos como por los calcetines de cuero, del mismo modo que se la pasaba por el turbante junto con la frente. Varios hadices sobre sus actos y sus palabras demuestran que se pasaba la mano húmeda tanto por los zapatos como por los calcetines de cuero. Algunos sostienen que solo lo hacía en circunstancias particulares. Probablemente se pasaba la mano húmeda por los zapatos porque le resultaba difícil quitárselos, especialmente si eran de cuero. Sin embargo, Allah sabe mejor cuál es la realidad.

La cuestión es que el Mensajero de Allah (s. a. s.) no convertía innecesariamente ningún asunto en algo difícil. Adoptar el camino fácil era su principio. Cuando no llevaba calcetines de cuero, se lavaba los pies; y cuando los llevaba, se pasaba la mano húmeda por encima de ellos, sin preocuparse por quitárselos. Asimismo, no se ponía innecesariamente los calcetines de cuero solo para poder pasarse la mano húmeda por encima. Más bien, cuando tenía los pies descubiertos, se los lavaba, y cuando llevaba los calcetines de cuero, se pasaba la mano húmeda por encima de ellos; ese era su principio. Según nuestro maestro, el imán Ibn Taymiyya, esta es la respuesta correcta a la pregunta de cuál de las dos cosas es mejor: lavarse los pies o pasarse la mano húmeda por encima de los calcetines de cuero.

El método del tayammum del Mensajero de Allah (s. a. s.)

Cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía tayammum, lo hacía de la siguiente manera: golpeaba una sola vez con las palmas de ambas manos y luego se pasaba con ellas por ambas manos y por el rostro. No existe ningún hadiz auténtico que demuestre que golpeaba con las manos dos veces para ello. Tampoco existe ninguna prueba de que se pasara la mano húmeda por los brazos hasta los codos. El imán Ahmad ibn Hanbal dijo que quienes sostienen lo contrario expresan su propia opinión, y que eso no está demostrado del Mensajero de Allah (s. a. s.).

El Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía tayammum con cualquier tierra con la que fuera lícito rezar. Para hacer tayammum, golpeaba con las manos la tierra compacta, la arena y la tierra salina. Dijo: «Dondequiera que rece una persona de mi comunidad, allí hay para ella una mezquita y un medio de purificación—

-Este hadiz deja claro que, si alguien reza en un lugar arenoso, la arena es suficiente para su tayammum.

Cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) fue a la batalla de Tabuk, hizo tayammum con arena debido a la escasez de agua. No existe ninguna prueba de que, al dirigirse a Tabuk, llevara consigo terrones de tierra ni de que pidiera a alguno de sus compañeros que los llevara. En realidad, la mayor parte de la arena es tierra. Lo mismo ocurre con la naturaleza del terreno del Hiyaz.

No se conoce del Mensajero de Allah (s.) ningún método específico para limpiarse las manos durante el tayammum. Se suele mencionar un método según el cual se debe pasar la palma de la mano izquierda desde las puntas de los dedos sobre el dorso de la mano derecha hasta el codo, y luego, girándola, limpiarse la parte inferior de la mano; del mismo modo se debe limpiar la mano izquierda. No existe ninguna prueba del Mensajero (s.) ni de los sahabah que respalde este método. Tampoco hay prueba de que él ordenara hacerlo así o lo aprobara.

El Mensajero de Allah (s.) otorgó al tayammum la misma consideración que a la ablución. No existe ninguna prueba de que realizara un tayammum separado para cada oración. Tampoco ordenó hacerlo así. Esta es la opinión correcta, siempre que no se encuentre ninguna prueba en contrario.

2

La manera en que el Mensajero de Allah (s.) realizaba la oración

El takbir al-tahrimah

El Mensajero de Allah (s.) pronunciaba «Allahu akbar» en cuanto se ponía de pie para la oración. (A esto se le llama takbir al-tahrimah). Antes de pronunciar este takbir, no recitaba ni decía absolutamente nada; ni siquiera pronunciaba la niyyah. (La niyyah consiste en la determinación interior, es decir, la intención de hacer algo [iradah]). Tampoco decía cosas como: «Orientado hacia la qiblah, estoy realizando tantas rak‘at de la oración fard de tal momento, como imam o como ma’mum detrás de este imam». Ni decía: «Estoy realizando una oración a tiempo» o «Estoy realizando una oración compensatoria». No decía nada de esto ni siquiera en las oraciones fard (tampoco en las oraciones sunnah y nafl).

Decir cualquiera de estas cosas antes del takbir al-tahrimah es una innovación religiosa. Esto se debe a que no existe ningún hadiz del Mensajero de Allah (s.) que las respalde. Tampoco existe ninguna declaración de los sahabah. No hay ninguna afirmación de los tabi‘in. Ni siquiera ninguno de los cuatro imames dijo algo al respecto. Ninguno aprobó decir algo semejante.

Sin embargo, algunos eruditos posteriores se confundieron al interpretar una declaración del imam al-Shafi‘i. Dicha declaración del imam al-Shafi‘i es: «El estado de la oración no es como el del ayuno; nadie puede comenzar la oración sin especificarla».

Estos eruditos entendieron que sus palabras significaban mencionar o pronunciar la intención de la oración. Sin embargo, en realidad, el imán al-Shafi‘i quiso decir con ello pronunciar el «takbir al-tahrima» para la oración.

La opinión de los eruditos mencionados anteriormente sobre las palabras del imán al-Shafi‘i es errónea. Pues, ¿cómo podría el imán al-Shafi‘i considerar obligatorio algo que ni el propio Mensajero de Allah (s. a. s.), ni sus nobles compañeros, ni los califas rectamente guiados mencionaron siquiera? Si encontramos aunque sea una sola palabra sobre este asunto transmitida por el Mensajero de Allah (s. a. s.) y sus nobles compañeros, sin duda la aceptaremos. Porque nuestra norma de conducta es seguir la Sunna del Mensajero de Allah y el camino de sus nobles compañeros. El mejor camino que ellos nos mostraron es nuestro camino. Humildemente, seguiremos únicamente la norma de conducta que esté comprobada a través de ellos.

Elevar las manos durante el takbir al-tahrima

El Mensajero de Allah (s. a. s.) no decía nada para iniciar la oración salvo «Allahu Akbar», y al pronunciar «Allahu Akbar» hacía raf‘ al-yadayn (elevaba ambas manos). Para ello, elevaba ambas manos orientándolas hacia la qibla hasta los hombros o las orejas. En ese momento mantenía los dedos separados. Existen varios relatos acerca de cuánto elevaba las manos. Abu Humayd al-Sa‘idi (que Allah esté complacido con él) y sus compañeros dijeron que las elevaba hasta la altura de los hombros. También esa fue la opinión de Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con él). Wa’il ibn Hujr (que Allah esté complacido con él) dijo que las acercaba a las orejas. Algunos han dicho que esta última opinión es la mejor, aunque se permite elevarlas hasta cualquiera de las alturas mencionadas anteriormente. Según algunos, no está permitido elevarlas por encima del lóbulo de las orejas. Sin embargo, también es válido elevarlas hasta los hombros. Esta es la conclusión sobre este asunto.

Los otros momentos en que hacía raf‘ al-yadayn al pronunciar el takbir (Allahu Akbar) se mencionarán en los lugares correspondientes.

¿Qué recitaba después del takbir al-tahrima?

Después de elevar las manos al pronunciar el takbir al-tahrima, las bajaba y colocaba la mano derecha sobre el dorso de la mano izquierda. Luego, antes de comenzar la oración (la sura al-Fatiha), recitaba diversas súplicas. A veces recitaba esta súplica:

(Árabe**************)

Significado: ¡Dios mío! Aleja de mí todos mis errores, así como has establecido una distancia entre Oriente y Occidente. ¡Oh, Allah! Lávame y límpiame de mis errores con agua, hielo y cosas frías. ¡Oh, Allah! Purifícame de mis pecados hasta dejarme tan resplandecientemente limpio como una prenda blanca que queda completamente blanca al ser limpiada de la suciedad y las manchas.

A veces recitaba esta súplica:

(Árabe************)

Significado: He vuelto sinceramente mi rostro hacia el Creador del universo y de esta Tierra. No formo parte de quienes asocian copartícipes con Él. Ciertamente, mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte pertenecen a Allah, Señor y Sustentador de todos los mundos. Él no tiene copartícipe alguno. Esto es lo que se me ha ordenado aceptar, y yo fui el primero en aceptarlo.

A veces hacía esta súplica:

(Árabe****************)

Significado: ¡Oh, Allah! Tú eres el único Rey del universo. No hay ninguna divinidad excepto Tú. Tú eres mi Señor y yo soy Tu siervo. He sido injusto conmigo mismo y reconozco mi pecado. Por tanto, perdóname todos mis pecados, pues nadie perdona los pecados excepto Tú. Guíame hacia la adquisición del mejor carácter moral, pues nadie puede guiarme por ese camino excepto Tú. Aparta de mi carácter y de mi conducta todos los defectos y errores, pues nadie puede apartarlos excepto Tú. ¡Señor! He comparecido ante Ti; Tú eres sumamente Misericordioso y todo bien está en Tus manos. El mal no se te atribuye. Seguiré únicamente Tu voluntad y a Ti regresaré. ¡Cuán abundante eres, y cuán majestuoso eres, Señor! Te pido perdón y vuelvo mi rostro hacia Ti.

Por lo general, el Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía esta súplica durante la oración nocturna (taháyyud). En ocasiones, en ese momento recitaba también esta súplica:

(Árabe***************)

Significado: ¡Oh Allah! Tú eres el Señor de Jibril e Israfil, el Creador de los cielos y la tierra y el Conocedor de lo visible y lo invisible. Tú eres quien resuelve las disputas entre Tus siervos. Guíame por el camino correcto respecto al conflicto que enfrento, por orden Tuya, acerca de la gran verdad. Ciertamente, Tú guías por el camino correcto a quien quieres.

A veces también recitaba la siguiente súplica:

Significado: ¡Oh Allah, mi Señor! A Ti pertenece toda alabanza. Tú eres la luz del universo, de esta tierra y de todo cuanto hay entre ellos.

—Abdullah ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recitaba la súplica mencionada anteriormente después de pronunciar la takbīrat al-ihram.

En otra ocasión, decía tres veces الله اكبر كبيرا tres veces الحمد لله كثيرا tres veces سبحان الله بكرة واصيلا y, junto con ello, اللهم اني اعوذبك من الشيطان الرجيم من همزه ونفخه ونفثه decía.

A veces الله اكبر diez veces, سبحان الله diez veces, الحمد لله diez veces, لااله الا الله diez veces, استغفر الله diez veces y اللهم اغفرلى واهدنى وارزقنى diez veces; después اللهم اني اعوذبك من ضيق المقام يوم القيامة decía diez veces. Está demostrado mediante fuentes auténticas que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), después de pronunciar la takbīrat al-ihram, recitaba alguna de estas súplicas.

Se ha narrado que comenzaba la oración recitando la siguiente alabanza inicial:

(Árabe**************)

Significado: ¡Oh, Allah! Tú estás libre de toda imperfección, incapacidad y debilidad. Te alabo solo a Ti. Bendito es Tu nombre. Exaltada es Tu majestad. Y no hay ninguna divinidad excepto Tú.”

Esta sana —las palabras de alabanza a Allah— ha sido transmitida en diversas compilaciones de Sunan por Alí ibn Alí al-Rifaí. Él la transmitió de Abul-Mutawakkil, y este de Abu Saíd (que Allah esté complacido con él). También se ha transmitido un hadiz similar de Aisha (que Allah esté complacido con ella). Umar (que Allah esté complacido con él) la recitaba en voz alta cuando dirigía la oración y se la enseñaba a todos.

El imán Ahmad ibn Hanbal dijo: «Prefiero recitar esta súplica siguiendo a Umar (que Allah esté complacido con él). Sin embargo, si alguien comienza la oración recitando cualquiera de las súplicas mencionadas anteriormente, su oración es válida».

El imán Ahmad argumentó que esta súplica es la mejor, completa y excelente. El hecho de que Umar (que Allah esté complacido con él) la recitara en voz alta durante la oración que dirigía significa que todos deben recitarla al comenzar la oración, especialmente en las oraciones obligatorias.

Recitación de la sura Al-Fatiha

Después de recitar la sana o súplica mencionada anteriormente, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recitaba «Busco refugio en Allah contra Satanás, el maldito». Después recitaba la sura Al-Fatiha junto con «En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso».

A veces recitaba la sura Al-Fatiha en voz alta y otras veces en silencio. Sin embargo, la mayoría de las veces la recitaba en voz alta. Pero no la recitaba en voz alta en las cinco oraciones diarias: ni cuando estaba en su residencia ni cuando estaba de viaje. Si la hubiera recitado en voz alta en las cinco oraciones diarias, ¿cómo podría esto haber sido desconocido para los califas rectamente guiados, la mayoría de los nobles compañeros y, especialmente, los habitantes de Medina? Por tanto, es seguro que no recitaba la sura Al-Fatiha en voz alta en las cinco oraciones diarias.

Cuando recitaba en voz alta la sura Al-Fatiha, también recitaba en voz alta la basmala al principio.

La pronunciación de «amín»

Al terminar la sura Al-Fatiha, decía «amín». Cuando recitaba la sura Al-Fatiha en voz alta, también pronunciaba «amín» en voz alta, y quienes rezaban detrás de él también pronunciaban «amín» en voz alta.

Guardar silencio por un instante

Durante la oración, guardaba silencio brevemente en dos ocasiones. Una vez, entre el takbirat al-ihram y la recitación (de la sura Al-Fatiha). Abu Huraira, que Dios esté complacido con él, le preguntó sobre este silencio y lo confirmó.

Existe discrepancia sobre cuándo guardaba silencio por segunda vez. Algunos dijeron que era después de recitar la sura Al-Fatiha, mientras que otros dijeron que era después de terminar la recitación del Corán y antes de inclinarse para el rukūʿ. Otros afirmaron que guardaba silencio dos veces sin contar la primera. Si se acepta esta opinión, serían tres momentos de silencio. Sin embargo, es evidente que solo guardaba silencio dos veces.

El tercer momento de silencio del que se habla, es decir, antes de inclinarse para el rukūʿ, en realidad no era un silencio suyo. Era el breve tiempo que se tomaba para exhalar y alcanzar la calma interior. Esto se debía a que no unía la recitación y el rukūʿ en una sola respiración.

Era razonable que guardara silencio entre el takbirat al-ihram y el comienzo de la sura Al-Fatiha. Pues ese silencio era preparatorio para comenzar la sura Al-Fatiha.

El segundo silencio, es decir, el que se hacía después de terminar la sura Al-Fátiha, tenía como finalidad dar a los seguidores la oportunidad de terminarla.

El tercer silencio, es decir, el que se hacía después de terminar la recitación y antes de ir al rukūʿ, era solamente una breve pausa para tomar aliento y recobrar la calma.

Quienes no mencionaron el tercero no lo hicieron porque era muy breve. En cambio, quienes lo tuvieron en cuenta a pesar de su brevedad consideraron que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, guardaba silencio en tres momentos. Por tanto, en realidad no existe contradicción entre ambos relatos. Esta es la solución respecto a los hadices relacionados con este asunto.

Los hadices relativos a los dos silencios han sido transmitidos con autenticidad de Samura ibn Yundub, Ubayy ibn Kaʿb e Imrán ibn Husayn, que Allah esté complacido con ellos. Abu Hatim mencionó estos hadices en su compilación de hadices auténticos.

Uno de quienes transmitieron el hadiz de los dos silencios fue Samura ibn Yundub. Él dijo: «Observando la oración del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, memoricé sus dos silencios. Guardaba silencio una vez después del takbīr de consagración y una segunda vez después de recitar: “no de los que han incurrido en Tu ira ni de los extraviados”».

En algunos relatos de hadices se ha transmitido que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, guardaba silencio durante un momento después de la recitación. Pero esta afirmación es completamente general. El contenido del primer hadiz mencionado, es decir, el hadiz de Samura, es claro. En él se afirma explícitamente que guardaba silencio después de recitar la sura Al-Fátiha. Por tanto, el hadiz transmitido por Samura ibn Yundub, que Allah esté complacido con él, es la prueba en este caso.

Su método de recitación (la recitación del Corán durante la oración)

La recitación del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, era pausada y prolongada. Se detenía después de recitar cada aleya. Al terminar una aleya, prolongaba ligeramente el sonido final.

Después de terminar la sura Al-Fatiha, pasaba a otra sura. Al pasar a otra sura, a veces prolongaba la recitación y otras veces la acortaba debido a un viaje u otra razón. Sin embargo, normalmente su recitación no era ni corta ni larga, sino de una duración intermedia.

Su recitación en las distintas oraciones

En la oración del alba generalmente recitaba entre sesenta y cien aleyas. En la oración del alba recitaba a menudo la sura Qaf, la sura Ar-Rum y la sura At-Takwir; algunas veces recitaba la sura Az-Zalzalah en ambas rak‘at, y otras veces Al-Falaq y An-Nas. Sin embargo, recitaba Al-Falaq y An-Nas solamente durante los viajes. En ocasiones recitaba ambas rak‘at con la sura Al-Mu’minun. En la primera rak‘ah recitaba hasta el pasaje de esta sura donde se mencionan Moisés y Aarón, y recitaba el resto en la segunda rak‘ah.

Los viernes, en la oración del alba, recitaba completas la sura As-Sajdah y la sura Ad-Dahr. No recitaba una parte de una sura y una parte de la otra. Tampoco dividía la sura As-Sajdah entre ambas rak‘at, sino que la recitaba completa en una sola rak‘ah. Hacerlo de otra manera contradice su práctica. Quienes consideran preferible recitar únicamente la sura As-Sajdah en la oración del alba del viernes desconocen la sunna del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. Debido a esta idea ignorante de la gente, algunos imanes desaprobaban la recitación de la sura As-Sajdah en la oración del alba del viernes.

En realidad, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dirigía la oración del alba del viernes recitando precisamente esas dos suras. Esto se debe a que ambas describen el comienzo de la creación humana, el destino final del ser humano, la creación de Adán y las causas que conducen al Paraíso y al Infierno. Es decir, puesto que en ellas se describe lo que ocurrió y lo que ocurrirá en la vida humana, los hacía escuchar estas suras el viernes por la mañana. Por la misma razón, recitaba la sura Qaf, la sura Al-Qamar, la sura Al-A‘la y la sura Al-Ghashiyah en las oraciones del viernes y del ‘Id.

El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, solía prolongar la recitación en la oración del mediodía. Se ha narrado en Sahih Muslim que Abu Sa‘id Al-Judri, que Allah esté complacido con él, relató que, después de que se hiciera la llamada para comenzar la oración del mediodía, si alguien iba a Al-Baqi‘ para responder a una necesidad natural, realizaba allí lo necesario, regresaba a su casa, hacía la ablución y volvía, todavía podía alcanzar al Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, en la primera rak‘ah. En ocasiones, en la oración del mediodía, él hacía una recitación de esa misma duración. A veces recitaba en ella una cantidad equivalente a la sura As-Sajdah; otras veces recitaba la sura Al-A‘la y Al-Lail, o bien la sura Al-Buruj y At-Tariq.

En la oración de la tarde recitaba aproximadamente la mitad de lo que recitaba en la oración del mediodía. A veces un poco más que eso y otras veces un poco menos.

En cuanto a la recitación de la oración del ocaso, su práctica era diferente de lo que hace la gente en la actualidad. A veces dirigía la oración del ocaso recitando la sura Al-A‘raf, otras veces la sura At-Tur y otras la sura Al-Mursalat. Dividía una de estas suras entre las dos rak‘at.

Abu Umar ibn Abd al-Barr, al mencionar en este contexto una narración sobre la práctica del Noble Profeta (s. a. s.), dijo que él a veces recitaba en la oración del magrib la sura Al-A‘raf, a veces la sura As-Saffat, a veces la sura Ad-Dujan, a veces la sura Al-A‘la, a veces la sura At-Tin, a veces las dos protectoras (An-Nas y Al-Falaq) y a veces la sura Al-Mursalat. También rezaba la oración del magrib recitando suras cortas. Todas estas narraciones han alcanzado reconocimiento por cadenas auténticas. Sin embargo, rezar siempre el magrib con suras cortas era práctica de Marwan [Marwan ibn al-Hakam, el cuarto califa omeya, es decir, después de Muawiya (que Allah esté complacido con él) > Yazid > Muawiya ibn Yazid > Marwan ibn al-Hakam. Su reinado fue de los años 64 a 65 de la hégira. Fue precisamente por causa de este Marwan que ocurrió el martirio de Uzman.] ibn al-Hakam. Por eso, Zayd ibn Zabit lo criticó. Malik dijo: «Vosotros solo rezáis el magrib con suras cortas, mientras que yo vi al Mensajero de Allah (s. a. s.) recitar una de las dos suras largas, es decir, la sura Al-A‘raf». Este es un hadiz auténtico. Los compiladores de las Sunan lo han transmitido. El imán An-Nasa’i transmitió de Aisha (que Allah esté complacido con ella) que dijo: «El Mensajero de Allah (s. a. s.) recitó la sura Al-A‘raf en la oración del magrib, dividiéndola en dos partes y recitándola en dos rak‘at». Por tanto, rezar siempre la oración del magrib únicamente con aleyas cortas y suras breves contradice la Sunna. Esa era la práctica de Marwan ibn al-Hakam.

La última de las cinco oraciones diarias es la oración del isha. Según una narración, él recitó la sura At-Tin en la oración del isha. Según otra narración, ordenó a Mu‘adh ibn Yabal que recitara en la oración del isha suras como Ash-Shams, Al-A‘la y Al-Layl. Además, le prohibió a Mu‘adh recitar la sura Al-Baqara cuando fuera, ya entrada la noche, a la tribu de Amr ibn Awf para dirigir allí la oración del isha.

Lo sucedido fue que Mu‘adh (que Allah esté complacido con él) rezaba la oración del isha con el Mensajero de Allah (s. a. s.). Después iba a la tribu de Amr ibn Awf y dirigía la oración del isha para la gente que allí lo esperaba. Desde que rezaba el isha en la mezquita del Profeta hasta que llegaba a aquella tribu, se hacía muy tarde. Rezaba como seguidor detrás del Profeta y, al llegar, volvía a dirigir como imán la oración del isha para aquellas personas. Sin embargo, incluso a una hora tan avanzada, rezaba recitando la sura Al-Baqara. Esto causaba grandes dificultades a los trabajadores que laboraban durante el día. Cuando el asunto llegó a conocimiento del Mensajero de Allah (s. a. s.), este le dio a Mu‘adh (que Allah esté complacido con él) la orden mencionada y le prohibió causar dificultades a la gente recitando una lectura larga muy entrada la noche.

En la oración del viernes, él recitaba las suras Al-Yumu‘a y Al-Munafiqun. A veces también recitaba las suras Al-A‘la y Al-Ghashiya. Sin embargo, nunca dirigía la oración recitando únicamente la parte final de las dos primeras suras [las partes finales tanto de la sura Al-Yumu‘a como de la sura Al-Munafiqun comienzan con «¡Oh, vosotros que habéis creído!»]. Eso también contradice su práctica habitual.

En la oración del Eid, recitaba completas las suras Qaf y Al-Qamar. A veces recitaba también las suras Al-A‘la y Al-Ghashiya. Hacía esto en ambos Eids.

Esta es la guía correcta sobre qué tipo de recitación hacía él en cada oración hasta su muerte. Los califas bien guiados siguieron esta guía suya.

Abu Bakr (que Allah esté complacido con él) terminaba la sura Al-Baqara en la oración del fayr. Como consecuencia, cuando pronunciaba el saludo final, se acercaba la hora de la salida del sol. Un día, la gente le llamó la atención y dijo: «¡Oh, califa del Mensajero de Allah! ¿Acaso no se acerca ya la salida del sol?». Él respondió: «No penséis que estoy desprevenido respecto a la salida del sol». Umar (que Allah esté complacido con él) recitaba en la oración del fayr las suras Yusuf, An-Nahl, Hud, Bani Isra’il y otras suras semejantes.

Si la larga recitación que el Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía en la oración del fayr hubiera sido abrogada, ello no habría permanecido oculto para los califas bien guiados ni para quienes criticaban la recitación larga. En Sahih Muslim se ha transmitido de Yabir ibn Samura (que Allah esté complacido con él): «El Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba la sura Qaf en la oración del fayr, y después acortaba su oración». Aquí, «después» significa después del fayr. Es decir, su recitación del fayr era larga, mientras que acortaba la recitación en las oraciones posteriores al fayr. Una prueba de ello es la declaración de Umm al-Fadl, esposa de Al-Abbas. Al oír a Abd Allah ibn Abbas, el hijo de su esposo, recitar la sura Al-Mursalat en Arafat, le preguntó: «¡Hijo mío! ¿Acaso no me dijiste que habías oído al Mensajero de Allah (s. a. s.) recitar esta sura en la última oración del magrib de su vida?»

Y en los hadices de Yabir y Samura, la palabra «después» contiene un pronombre. Detrás de ese pronombre se encuentra implícito u oculto el nombre al que aquí se hace referencia.

Todos saben que el pronombre siempre se emplea en lugar del nombre mencionado anteriormente. Por tanto, aquí «después» debe entenderse como «después del fajr»; no hay margen para entender otra cosa.

Por consiguiente, el significado de «después» en el hadiz mencionado es que el Mensajero (s.) recitaba brevemente en las oraciones posteriores al fajr. No significa que, a partir de aquel día, acortara la recitación de todas las oraciones. Si ese fuera el significado, no habría permanecido oculto para los califas rectamente guiados. Aunque conocían la práctica abrogadora del Mensajero (s.), no se habrían conformado con seguir la práctica abrogada.

En relación con acortar la recitación, el Mensajero de Allah (s.) dijo: «Cuando alguno de vosotros dirija la oración, que acorte la recitación». Y en la narración de Anas se afirma: «El Mensajero de Allah (s.) seguía el principio de acortar la recitación en todas las oraciones». El criterio para entender ambas afirmaciones será la propia práctica del Mensajero de Allah (s.). Es decir, el significado práctico del acortamiento mencionado en estos dos hadices era la práctica efectiva del Mensajero de Allah (s.) al recitar, que hemos expuesto hasta ahora.

A partir de estas dos afirmaciones no hay margen para adoptar una interpretación contraria a la práctica efectiva del Mensajero (s.). No puede ser, de ningún modo, que él hiciera una cosa y dijera otra. Sin duda, habló de acortar la recitación del mismo modo en que él recitaba personalmente. También es sabido por todos que detrás de él rezaban ancianos, personas débiles y gente ocupada en diversas necesidades.

Una posible solución a la discrepancia sobre la recitación larga y breve es que al principio él recitaba pasajes muy largos y posteriormente los acortó un poco, recitando pasajes menos extensos. También hay pruebas en favor de esta solución. El imán al-Nasa’i y otros imanes del hadiz narraron de Abdullah ibn Umar (r. a.) que dijo: «El Mensajero de Allah (s.) nos ordenaba acortar la recitación y nos dirigía en la oración recitando la sura al-Saffat». Por tanto, un ejemplo de recitación breve es la sura al-Saffat. (Allah sabe mejor.)

El Mensajero de Allah (s.) no solía asignar una sura determinada a una oración para recitar exclusivamente esa sura en ella. La oración del viernes y las dos oraciones del Eid son una excepción. Amr ibn Shuayb narró de su padre y de su abuelo. Su abuelo dijo: «No existe ninguna sura, corta o larga, que el Mensajero (s.) no haya recitado alguna vez mientras dirigía una oración obligatoria». Este hadiz fue narrado por Abu Dawud.

El Mensajero de Allah (s.) recitaba una sura completa en una oración. A veces recitaba una sura completa en una sola rak’a, y otras veces dividía una sura entre dos rak’as. En ocasiones recitaba la primera parte de una sura. Sin embargo, no hay constancia de que recitara la parte intermedia o la parte final de una sura.

Recitó dos suras en una misma rak‘a durante la oración voluntaria. Sin embargo, no hay evidencia de que recitara dos suras en una sola rak‘a durante la oración obligatoria.

Abdullah ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) recitaba dos suras en cada rak‘a; se trata de una afirmación general. Aquí no se especifica si lo hacía en la oración obligatoria o en la voluntaria.

En la narración mencionada en Abu Dawud, un hombre de la tribu de Yuhayna dice: «Escuché al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) recitar la sura Al-Zalzala en ambas rak‘as de la oración del alba». Sin embargo, después de decir esto, el mismo hombre añadió: «Pero no sé si recitó la sura Al-Zalzala en ambas rak‘as por error o deliberadamente».

El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) alargaba la recitación de la primera rak‘a en comparación con la segunda. Lo hacía en todas las oraciones, incluida la del alba. A veces prolongaba la primera rak‘a hasta que dejaba de oírse el sonido de los pasos de los fieles que llegaban a la mezquita. Es decir, la prolongaba hasta que todos los fieles hubieran llegado y alcanzado la primera rak‘a.

Alargaba la recitación de la oración del alba más que la de las demás oraciones. Puede haber varias razones para alargar la oración del alba:

a. Porque los ángeles están presentes durante la recitación del Corán en la oración del alba. En ese momento se reúnen los ángeles de la noche y los del día, pues es la hora del cambio de turno.

b. Porque el número de rak‘as de la oración del alba es reducido.

c. Porque los musulmanes tienen que levantarse del sueño y del descanso para alcanzar la oración del alba.

d. Puesto que inmediatamente después de esta oración los musulmanes salen a trabajar para ganarse el sustento durante mucho tiempo, para que la influencia del Corán permanezca entre ellos durante un largo período.

e. Puesto que en ese momento la mente de las personas está tranquila y tienen la oportunidad de escuchar, comprender y reflexionar sobre el Corán con atención.

f. Puesto que esta es la primera obra de devoción del día, le concedía una importancia aún mayor y deseaba obtener, mediante ella, abundantes recompensas y bendiciones desde el comienzo del día.

A las personas instruidas no les resulta difícil comprender estas sabidurías, significados y profundos misterios de la sharía.

Su manera de realizar el rukū‘

El Mensajero de Allah (s. a. s.) permanecía en silencio durante un breve tiempo después de terminar la recitación, para respirar y recuperar la calma. Luego realizaba el raf‘ al-yadayn, como durante el takbīrat al-iḥrām, y pronunciaba «Allāhu akbar» antes de pasar al rukū‘.

Al inclinarse para el rukū‘, colocaba ambas manos sobre las rodillas, como si las sujetara firmemente. Mantenía los brazos separados de las costillas, dejando espacio entre ellos. Extendía la espalda recta y nivelada. Mantenía la cabeza alineada con la espalda, sin elevarla ni bajarla.

Al realizar el rukū‘, hacía el tasbīḥ con estas palabras: (Árabe***************)

A veces añadía y recitaba también el siguiente tasbih:

El significado de ambas frases es: «Mi Señor es santo y majestuoso, libre de toda imperfección y debilidad. ¡Oh, Allah, Tú estás libre de toda imperfección y debilidad! ¡Todas las alabanzas Te pertenecen, oh Señor nuestro! ¡Oh, Allah, perdóname!»

Permanecía en el ruku durante tanto tiempo que era posible recitar unas diez veces el tasbih mencionado anteriormente. También permanecía ese mismo tiempo en el suyud. En este sentido, las palabras de Bara ibn Azib (que Dios esté complacido con él) han dado lugar a cierto malentendido. Él narró: «Oré detrás del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) hasta su muerte. La duración de su qiyam y de su ruku era igual. Asimismo, el suyud y la sentada entre los dos suyud duraban aproximadamente lo mismo.»

A partir de estas palabras, algunas personas han entendido que el qiyam y el ruku del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) tenían la misma duración, y que el suyud también duraba lo mismo. En realidad, no hay fundamento para entenderlo de ese modo. La duración de la recitación del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) está claramente establecida. En la oración del fayr recitaba cien aleyas, o aproximadamente esa cantidad. Ya he mencionado anteriormente los hadices relativos a su recitación en la oración del magrib: en ella recitaba las suras al-A’raf, at-Tur y al-Mursalat. Sin embargo, todos saben que no permanecía tanto tiempo en el ruku y el suyud.

La prueba de ello es el hadiz de Anas, narrado en las Sunan (entre los seis libros auténticos de hadices, llamados Sahih Sitta, los cuatro restantes, aparte de Bujari y Muslim, se denominan Sunan o Sunan al-Arba’a). En él, Anas (que Dios esté complacido con él) dijo: «Después del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él), no recé detrás de nadie una oración semejante a la suya, salvo detrás de este joven, es decir, Umar ibn Abd al-Aziz.» El narrador dijo: «Conté diez tasbih en el ruku y diez en el suyud de Umar ibn Abd al-Aziz.»

También lo demuestra el hadiz narrado por Anas (que Dios esté complacido con él), en el que dijo que, cuando el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nos dirigía en la oración, recitaba la sura as-Saffat.

Allah sabe mejor cuál era el significado de las palabras de Bara ibn Azib (que Dios esté complacido con él). (En nuestra opinión, en sus palabras «la duración de su qiyam y de su ruku era igual», por qiyam se refiere al qiyam posterior al ruku y anterior al suyud.)

En la oración del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) se mantenían la naturalidad y la proporción entre sus distintas partes. Cuando prolongaba el qiyam, prolongaba naturalmente también el ruku y el suyud. Y cuando acortaba el qiyam, acortaba asimismo el ruku y el suyud.

En la oración nocturna (es decir, en el taháyyud y las oraciones nafl), a veces prolongaba la inclinación y la postración tanto como la posición de pie. En la oración del eclipse solar hacía casi lo mismo.

Daba importancia a mantener la armonía y la naturalidad entre las distintas partes y movimientos de la oración. Esta es, por tanto, la guía que se ha transmitido de él al respecto y que se ha expuesto anteriormente.

Durante la oración nocturna (el taháyyud y las demás oraciones nafl), al inclinarse también recitaba las siguientes súplicas y fórmulas de tasbih:

Significado: Tú eres sumamente puro y santo, libre de toda debilidad, defecto e incapacidad; eres el Señor de todos los ángeles y de Jibril.”

(Árabe******************)

Significado: Mi Señor, he inclinado mi cabeza ante Ti, he creído en Ti, me he entregado enteramente a Ti y he depositado mi confianza en Ti. Tú eres mi Dueño. Mis oídos, mis ojos, mi mente, mis huesos, mis venas y mis nervios se han sometido humildemente a Ti. Cada vez que mi pie se eleva y cada vez que desciende, se eleva y desciende únicamente para buscar la complacencia de Allah, el Señor de los mundos.”

Ponerse de pie después de la inclinación

Después, levantaba la cabeza de la inclinación y se ponía completamente erguido. Al levantar la cabeza de la inclinación, decía:

1. Hacía raf‘ al-yadayn (levantaba ambas manos).

2. Y recitaba el siguiente tasbih: (árabe*******)

Significado: Allah ha escuchado a quien Lo alaba.

En ese momento, y junto con las dos ocasiones mencionadas anteriormente, hacía raf‘ al-yadayn un total de tres veces. [Es decir, al pronunciar el takbir de apertura, al ir al rukū‘ y al levantar la cabeza del rukū‘. Más adelante se mencionará otro raf‘ al-yadayn.]

Cerca de treinta compañeros narraron del Mensajero de Allah (s. a. s.) que hacía raf‘ al-yadayn en estas tres ocasiones, y no existe ninguna prueba en contrario. Durante toda su vida, hasta su muerte, realizó la oración de esta manera.

El hadiz relacionado con este asunto, narrado por al-Barā’ ibn ‘Āzib, no es auténtico. En realidad, el Mensajero de Allah (s. a. s.) nunca abandonó esta práctica ni se apartó de ella.

Ibn Mas‘ūd no abandonó el raf‘ al-yadayn porque hubiera sabido del Mensajero de Allah (s. a. s.) que debía abandonarse. En realidad, no se opuso al raf‘ al-yadayn ni hizo nada contrario a él. Lo que ocurría era que, en aquella época, los emires y gobernantes llegaban tarde a la oración. Por ello, él rezaba en casa sin adhan ni iqāmah. En ese momento, dos seguidores se colocaban a ambos lados de él. En vez de situarse delante como imán, se colocaba entre ellos, alineado con ambos. Como le resultaba difícil hacer el raf‘ al-yadayn en esas circunstancias, no lo hacía.

Sin embargo, hay un gran número de hadices auténticos que contradicen esta práctica suya. A pesar de que existen tantos hadices auténticos, concluyentes y sólidamente establecidos por la práctica del Mensajero de Allah (s. a. s.) sobre el raf‘ al-yadayn, ¿cómo podría abandonarse? Eso es inconcebible. Que Allah Todopoderoso conceda a todos nosotros la capacidad de seguir la práctica del Mensajero de Allah (s. a. s.). Amén. Él se ponía de pie desde el rukū‘ enderezando la columna vertebral. Dijo: (árabe********************)

Significa: No hay oración válida en la que la persona que ora no enderece la espalda al levantarse del rukū‘ y del suyūd, ni se siente. (Sahih Ibn Juzayma)

¿Qué decía al levantarse del rukū‘?

Cuando se levantaba erguido del rukū‘, decía:

ربنا ولك الحمدA veces decía ربنا لك الحمدy otras veces decía اللهم ربنا لك الحمد

Significa: ¡Oh, Allah, nuestro Señor! Tuya es toda la alabanza.”

Estas tres fórmulas han sido transmitidas mediante fuentes auténticas del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Sin embargo, no es correcto decirlo así: اللهم ربنا ولك الحمد porque él no unía la waw a la misma frase con «Allahumma». El qiyām que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizaba al levantarse erguido del rukū‘ tenía una duración igual a la de su rukū‘ y su suyūd. En un hadiz auténtico se ha narrado que, al levantarse del rukū‘, a veces recitaba esta súplica:

(Árabe*****************)

Significa: Allah escucha y acepta las palabras de quien lo alaba. Señor nuestro, tuya es toda la alabanza. Tuya es la alabanza que llena los cielos. Tuya es la alabanza que llena la Tierra. Y tuya es la alabanza que llena todo lo que Tú quieras. Tú eres el más digno y el más merecedor de todo lo que tus siervos dicen de gloria, alabanza y honor. Todos nosotros somos tus siervos. ¡Dios mío! Nadie puede impedir lo que Tú quieres dar, ni nadie puede dar lo que Tú no quieres dar. El poder de quien posee poder y la riqueza de quien posee riquezas no le sirven de nada ante Ti.”

Se ha narrado mediante una cadena auténtica que, durante la posición erguida después del rukū‘, también hacía esta súplica:

(Árabe*****************)

Significado: ¡Oh, Allah! Lava y limpia mis errores con agua, hielo y sustancias frías, y purifícame de ellos. Líbrame de mis pecados como se limpia la suciedad de una prenda blanca hasta dejarla resplandeciente. Aleja mis pecados de mí como has establecido una distancia entre el Oriente y el Occidente.

Además, durante la posición erguida después del rukū‘, pronunciaba también muchas veces las siguientes palabras: (árabe*****************)

Significado: Toda alabanza pertenece a mi Señor, toda alabanza pertenece a mi Amo…..

De este modo, esta posición erguida llegó a durar tanto como el rukū‘. Después de levantar la cabeza del rukū‘, permanecía de pie durante tanto tiempo —es decir, hacía el qiyām durante tanto tiempo— que la gente decía: «Quizá lo ha olvidado».

Se ha narrado en Sahih Muslim, de Anas —que Allah esté complacido con él—, que cuando el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se levantaba del rukū‘ diciendo «Sami‘a Allahu liman hamidah», permanecía de pie durante tanto tiempo que decíamos: «Quizá está confundido». Luego iba al suyūd. Después permanecía sentado entre las dos postraciones durante tanto tiempo que decíamos: «Quizá lo ha olvidado».

Se ha narrado mediante una cadena auténtica que, en la oración del eclipse solar, prolongaba tanto esta posición erguida después del rukū‘ que duraba aproximadamente lo mismo que el rukū‘. Y aquel rukū‘ suyo duraba tanto como la posición erguida anterior al rukū‘.

Estas son las declaraciones comprobadas del Mensajero de Allah (s. a. s.) acerca del rukū‘ y del qiyām posterior al rukū‘. No hay ninguna contradicción con ellas ni ninguna declaración contraria a ellas. No existe tal declaración en ninguna fuente.

Queda por considerar el hadiz transmitido por Barā ibn ‘Āzib (que Allah esté complacido con él). En el Sahih al-Bujari se menciona, en relación con este asunto, un hadiz transmitido por Barā ibn ‘Āzib (que Allah esté complacido con él), en el que se afirma: «El rukū‘ y el suyūd del Mensajero de Allah (s. a. s.), así como el tiempo que permanecía sentado y de pie, eran aproximadamente iguales».

Sin embargo, el qiyām para recitar y la sesión para recitar el tashahhud son una excepción a estos. Esto se debe a que en la oración hay dos tipos de qiyām (estar de pie) y dos tipos de sesión (estar sentado). Cuando Barā (que Allah esté complacido con él) dijo que el rukū‘, el suyūd, el qiyām y la sesión del Mensajero de Allah (s. a. s.) tenían una duración igual, se refería al qiyām posterior al rukū‘ y a la sesión entre los dos suyūd. Al adoptar este significado de sus palabras, no queda ninguna contradicción entre ellas y los demás hadices auténticos. Pues es claro y está sólidamente probado que el qiyām del Mensajero de Allah (s. a. s.) y la sesión del tashahhud eran más prolongados que los demás pilares de la oración.

Nuestro maestro (el imán Ibn Taymiyya) dijo que los gobernantes de los omeyas habían abreviado estos dos pilares de la oración. De este modo intervinieron también en otros aspectos de la oración y crearon diversas innovaciones religiosas. Por ejemplo, no completar el takbīr y retrasar mucho la oración, entre otras cosas. Incluso consideraban sunna esas innovaciones que ellos mismos habían creado.

Su manera de ir al suyūd

Después de concluir tranquilamente el qiyām posterior al rukū‘, el Mensajero de Allah (s. a. s.) decía «Allahu akbar» y se postraba. En ese momento no hacía raf‘ al-yadayn.

Sin embargo, se ha transmitido que también hacía raf‘ al-yadayn en ese momento. Ibn Hazm (que Allah tenga misericordia de él) y otros consideraron auténtica esta transmisión. En realidad, se trata de una afirmación basada en una suposición. Fundamentalmente, el Mensajero de Allah (s. a. s.) no hacía raf‘ al-yadayn al ir al suyūd. Debido a un error del rāwī (transmisor del hadiz), surgió la idea equivocada de que lo hacía en ese momento. Allah sabe mejor.

Al ir al suyūd, el Mensajero de Allah (s. a. s.) colocaba las rodillas en el suelo antes que las manos. Después colocaba las dos manos, luego la frente y, por último, la nariz.

¿Primero las manos o primero las rodillas?

Se ha narrado mediante una cadena auténtica que él colocaba primero las rodillas y después las manos. El hadiz fue narrado por Sharīk, de Āsim ibn Kulayb, de su padre, de Wā’il ibn Hujr, que Dios esté complacido con él. Wā’il, que Dios esté complacido con él, dijo: «Vi que, cuando el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, se postraba, colocaba primero las dos rodillas y después las dos manos. Cuando se levantaba de la postración, levantaba primero las dos manos y después las dos rodillas». [Véase Tirmidhi, capítulo de la oración]

No se le vio hacer lo contrario.

En este asunto existe una contradicción causada por un hadiz marfū‘ narrado por Abū Hurayra, que Dios esté complacido con él. El hadiz dice: «Cuando alguno de vosotros vaya a postrarse, que no se siente como se sienta el camello; más bien, que coloque las dos manos antes que las dos rodillas». [Véase Abū Dāwūd]

Dios sabe mejor acerca de este hadiz. Sin embargo, probablemente algún narrador introdujo en él ciertas palabras fruto de su imaginación. Además, su primera parte es incongruente con la segunda. Si se colocan las manos antes que las rodillas, entonces uno se sienta como el camello, porque el camello coloca primero sus dos manos, no sus rodillas.

Cuando los partidarios de colocar las manos antes que las rodillas supieron que el camello extiende primero las manos antes que las rodillas, explicaron que las rodillas del camello se encuentran en sus manos, no en sus patas. En realidad, lo que dicen estas personas no es aceptable por varias razones:

Primero: cuando el camello se sienta, extiende primero sus dos manos, mientras sus dos patas permanecen erguidas. Y cuando se levanta desde la posición sentada, primero se levantan sus dos patas, mientras sus dos manos todavía permanecen en el suelo.

Precisamente seguir este procedimiento es lo que el Mensajero, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, prohibió en el hadiz, y él hizo lo contrario.

El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) apoyaba primero en el suelo el miembro que estaba más cerca de este y que naturalmente se apoyaba antes en la tierra. Al levantarse, levantaba uno tras otro esos mismos miembros: primero apoyaba las dos rodillas, luego las dos manos y después la frente. Y al levantarse de la postración, levantaba primero la cabeza, luego las dos manos y, finalmente, las dos rodillas.

Esto es lo contrario de la manera de arrodillarse del camello. De este modo, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió imitar a los animales; prohibió extender las manos sobre el suelo como las fieras, extenderlas como los perros y picotear como los cuervos. Asimismo, prohibió levantar las manos durante el saludo como la cola de un caballo.

Es sorprendente que quienes dijeron: «Las rodillas del camello están en sus manos» hayan dicho tal cosa. Ningún lingüista puede comprender ese significado ni aceptarlo, porque las rodillas no están en las manos, sino en las patas; esto es algo universalmente conocido.

Si realmente hubiera dicho que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) apoyaba las manos antes que las rodillas, habría dicho: «Sentaos como se sienta el camello y apoyad las manos antes que las rodillas». Solo entonces el enunciado habría sido coherente.

Creo que el contenido de este hadiz narrado por Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) era originalmente correcto. Al principio, probablemente el hadiz decía: «Que apoye las dos rodillas antes que las dos manos». Posteriormente, los narradores confundieron el contenido, como ocurrió también con otros hadices. Por ejemplo, el hadiz de Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) sobre comer el suhur. En él, narrando del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), dijo: «Bilal pronuncia el adhan durante la noche. Por tanto, seguid comiendo y bebiendo incluso después de su adhan, hasta que Ibn Umm Maktum pronuncie el adhan». Sin embargo, algún narrador posterior mencionó el nombre de Ibn Umm Maktum en lugar del de Bilal y el de Bilal en lugar del de Ibn Umm Maktum. En otro hadiz, un narrador posterior se confundió mencionando el Infierno en lugar del Paraíso y el Paraíso en lugar del Infierno.

De este modo, parece que en este hadiz algún narrador posterior dijo «rodillas» en lugar de «manos» y «manos» en lugar de «rodillas». La solución al problema se encuentra en la manera en que el camello se arrodilla. En este caso, el hadiz de Wa’il ibn Hujr es correcto.

También existe otra narración del propio Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) a favor de apoyar primero las rodillas. Abu Bakr ibn Abi Shaybah, de Muhammad ibn Fudayl, de Abdullah ibn Sa‘id, de su abuelo, de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él), narró del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) el siguiente hadiz. El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cuando alguno de vosotros vaya a postrarse, que apoye las rodillas antes que las manos. Que no se siente como se sienta el camello».

Al-Athram transmitió este hadiz de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) con una cadena auténtica en su obra Sunan.

Este hadiz coincide exactamente con el hadiz narrado por Wa’il ibn Hujr. Veamos otro hadiz similar:

Ibn Juzayma citó un hadiz de Mus‘ab ibn Sa‘ad en su recopilación de hadices auténticos. Mus‘ab lo narró tras haberlo escuchado de su padre, Sa‘ad —que Allah esté complacido con él—, quien dijo: «Nosotros colocábamos las manos antes que las rodillas». Al ver esto, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos ordenó colocar las rodillas antes que las manos».

En tal caso, aunque no se hubiera producido ninguna confusión en la narración del primer hadiz de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, este habría quedado abrogado. Esta es la opinión del imán Ibn Qudama, autor de Al-Mugni, y de otros expertos en hadices.

Además, existen otras dos razones por las que el hadiz resulta inaceptable. Son las siguientes:

Uno. En la cadena de transmisión del hadiz aparece un narrador llamado Yahya ibn Salama ibn Kuhayl. No es digno de confianza. El imán An-Nasa’i dijo que este hombre debía ser descartado como narrador (matruk). Ibn Hibban dijo que, como narrador, era muy débil e incompetente (munkar), y que de ningún modo podía ser considerado digno de confianza. Ibn Ma‘in incluso rechazó por completo su condición de narrador.

Dos. El hadiz que Mus‘ab ibn Sa‘ad narró de su padre, Sa‘ad, puede aceptarse como el hadiz que concilia esta cuestión. El hadiz es, además, auténtico. En este hadiz, Sa‘ad —que Allah esté complacido con él— dice: «Nosotros hacíamos eso; después, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos ordenó colocar las manos sobre las rodillas». Y el autor de Al-Mugni (el imán Ibn Qudama): «El hadiz: colocábamos las manos antes que las rodillas. Al ver esto, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos ordenó colocar las rodillas antes que las manos».

También en esta narración algún narrador confundió los dos nombres, Sa‘ad y Abu Sa‘id. Aunque haya confusión respecto al nombre del compañero en la cadena de transmisión de este hadiz, el contenido principal del hadiz (el texto) es correcto. Por eso, este hadiz puede aceptarse como conciliador en la cuestión de si deben colocarse primero las manos o las rodillas. Es decir:

—Al principio, los compañeros colocaban primero las manos.

-Después, el Mensajero (s.a.w.) ordenó colocar primero las rodillas.

Además, el imán Bujari, el imán Tirmidhi, Daruqutni y Abu Hatim tampoco consideraron auténtica la cadena de transmisión del primer hadiz de Abu Huraira.

Veamos ahora cuál era la práctica de los nobles compañeros al respecto. Los célebres eruditos del hadiz Abd al-Razzaq e Ibn al-Mundhir mencionaron en sus recopilaciones de hadices, transmitiéndolo de Abd Allah ibn Masud (r.a.), que Umar (r.a.) siempre apoyaba primero las rodillas en el suelo, antes que las manos.

El imán Tahawi lo transmitió de Fahad, quien lo transmitió de Umar ibn Hafs, quien lo transmitió de Alqama y Aswad, discípulos de Abd Allah ibn Masud. Ambos dijeron: «Hemos grabado en nuestro conocimiento que Umar ibn al-Jattab (r.a.), después de la inclinación, se inclinaba apoyándose sobre las rodillas como un camello y colocaba las rodillas antes que las manos».

El imán Tahawi también mencionó, por medio de Hajjaj ibn Arta, esta declaración de Ibrahim Najai: cuando Abd Allah ibn Masud iba a postrarse, colocaba las rodillas en el suelo antes que las manos. El imán Tahawi mencionó asimismo otra transmisión de Abu Marzuq, quien la transmitió de Wahab, quien la transmitió de Shu‘ba, quien la transmitió de Mughira. Mughira dijo: «Pregunté a Ibrahim Najai acerca de un hombre que, al ir a postrarse, coloca las manos en el suelo antes que las rodillas. Él respondió: “¿Acaso alguien hace eso aparte de un necio o un loco?”»

Ibn al-Mundhir dijo que existe una discrepancia entre los eruditos sobre si deben colocarse primero las manos o las rodillas. Entre quienes sostienen que deben colocarse las rodillas antes que las manos se encuentran Umar ibn al-Jattab (r.a.), Ibrahim Najai, Muslim ibn Yasar, Sufyan al-Zawri, al-Shafii, Ahmad ibn Hanbal, Ishaq ibn Rahwayh, Abu Hanifa y sus discípulos, así como los habitantes de Kufa.

Por otro lado, entre quienes sostienen que deben colocarse las manos antes que las rodillas se encuentran Malik y al-Awzai. Dijeron: «Hemos visto que la gente coloca las manos antes que las rodillas». Esta es también la opinión de la Gente del Hadiz.

En al-Bayhaqi, el hadiz de Abu Huraira (r.a.) aparece citado con una redacción algo diferente. Allí se narra así: «Cuando alguno de vosotros se postre, que no se arroje al suelo como un camello. Más bien, que coloque las manos sobre las rodillas».

Al-Bayhaqi dijo: «Si el hadiz se ha conservado intacto (mahfuz), entonces constituye una prueba a favor de apoyar las manos antes que las rodillas al ir a la postración. Sin embargo, por varias razones es preferible aceptar el hadiz narrado por Wa’il ibn Hujr (es decir, el hadiz de apoyar las rodillas antes que las manos). Estas son las razones:

1. El hecho de apoyar las rodillas antes que las manos está demostrado por otros hadices narrados por Abu Huraira. Así lo afirmaron al-Jattabi y otros expertos en hadices.

2. El texto principal (matn) de este hadiz narrado por Abu Huraira presenta bastante confusión. Se observa discrepancia en el texto transmitido por las distintas cadenas de transmisión. En ocasiones se afirma: «Que apoye las manos antes que las rodillas». En otras: «Que apoye las rodillas antes que las manos». Y a veces se transmite omitiendo una parte del texto principal.

3. Grandes expertos en hadices, como el imán al-Bujari y ad-Daraqutni, calificaron de defectuosa la cadena de transmisión del hadiz de Abu Huraira sobre apoyar las manos antes que las rodillas.

4. Un grupo de la gente del conocimiento considera que la narración sobre apoyar las manos antes que las rodillas ha sido abrogada (mansuj). Ibn al-Mundhir dijo que muchos consideran que esta narración ha quedado invalidada.

5. Puesto que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió dejarse caer en la postración como un camello, la narración de Wa’il ibn Hujr es preferible también porque permite evitar la manera de proceder del camello.

6. Las pruebas disponibles sobre las prácticas de los grandes compañeros también favorecen apoyar las rodillas antes que las manos. Umar, Abdullah ibn Umar y Abdullah ibn Masud —que Allah esté complacido con ellos— apoyaban las rodillas antes que las manos. No hay pruebas de que ninguno de ellos actuara conforme a la narración de Abu Huraira. Solo existe una opinión divergente según la cual Umar lo hizo alguna vez.

7. En apoyo del hadiz narrado por Wa’il ibn Hujr también existen hadices narrados por Abdullah ibn Umar y Anas. En cambio, no hay ningún hadiz narrado por otro compañero que respalde la narración de Abu Huraira.

8. La mayoría de la gente sigue el hadiz narrado por Wail ibn Huyr (que Allah esté complacido con él). En cambio, solo el imán al-Awza‘i y el imán Malik siguieron este hadiz narrado por Abu Huraira (que Allah esté complacido con él). Cuando Abu Dawud dijo que la gente del hadiz sigue el hadiz de Abu Huraira, quiso decir que algunos miembros de la gente del hadiz lo siguen. Esto se debe a que el imán Ahmad ibn Hanbal, el imán al-Shafi‘i y el imán Ishaq no siguieron este hadiz.

9. El hadiz de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) es un hadiz verbal. En cambio, el hadiz de Wail ibn Huyr (que Allah esté complacido con él) es un hadiz práctico, es decir, una narración de las acciones del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Los hadices prácticos suelen estar mejor preservados y menos alterados que los hadices verbales. Por eso, también desde este punto de vista, la narración de Wail ibn Huyr es superior.

10. La descripción práctica que Wail ibn Huyr (que Allah esté complacido con él) transmitió sobre cómo el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) descendía a la postración también está confirmada por otras narraciones auténticas. Todas las narraciones auténticas sobre el proceso y la manera práctica de realizar la oración del Mensajero de Allah están demostradas y son auténticas. Esta es igualmente una de esas narraciones; por tanto, debe aceptarse como norma en este asunto. No existe un argumento sólido para dar prioridad a la narración contraria sobre esta. Esta es nuestra comprensión y conclusión; pero el conocimiento verdadero solo pertenece a Allah.

¿Sobre qué se postraba?

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se postraba la mayor parte del tiempo sobre el suelo. En ocasiones se postró sobre agua, barro, una esterilla de hojas de palmera datilera, un colchón de fibras de palmera datilera y piel seca.

¿Cómo se postraba?

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se postraba apoyando la frente y la nariz en el suelo. Se postraba con la frente descubierta, no con la frente cubierta por el turbante. No existe ninguna prueba en un hadiz auténtico de que se postrara con la frente cubierta por el turbante. Ni siquiera existe tal prueba en un hadiz حسن.

Sin embargo, ‘Abd al-Razzaq mencionó en su obra al-Musannaf una narración de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él). En ella afirmó que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se postraba sobre los pliegues del turbante.”

Uno de los transmisores por cuya boca se ha transmitido este hadiz es Abdullah ibn Muhárrar. Esta persona no es digna de confianza como transmisor de hadices y es abandonada (matrūk).

Abu Ahmad también transmitió un hadiz similar por la vía de Yábir —que Allah esté complacido con él—. En la cadena de transmisión de este hadiz aparecen dos personas llamadas Amr ibn Shuhar y Yábir al-Yá‘fí. Ambos son indignos de confianza y abandonados (matrūk). Un individuo abandonado transmitió el hadiz de otro individuo abandonado. Por tanto, este tampoco es aceptable.

El contenido de un hadiz transmitido en los Marāsīl de Abu Dawud es el siguiente: un día, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— vio a un hombre rezando en su mezquita. El hombre estaba postrado con un turbante que le cubría la frente. Entonces, el Mensajero de Allah le retiró el turbante de la frente. ‘

Cuando se postraba, apoyaba firmemente la frente y la nariz en el suelo. Mantenía los brazos apartados, dejando libres las axilas. Las separaba tanto que podía verse la blancura de sus axilas. Si se hubiera querido, una cría de cabra podría haber pasado corriendo por el espacio entre sus brazos. (Al-Bujari y Muslim)

Durante la postración, colocaba las palmas de ambas manos unas veces a la altura del cuello y otras a la altura de las orejas.

En Sahih Muslim se ha transmitido un hadiz de Bara —que Allah esté complacido con él—. Él dijo: el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando te postres, apoya ambas palmas en el suelo y mantén elevados los dos codos».‘

Al postrarse, mantenía la espalda recta. Mantenía las puntas de los dedos de ambos pies, dobladas, orientadas hacia la alquibla. Extendía las palmas y los dedos de las manos, pero no los mantenía completamente juntos ni demasiado separados.

Ibn Hibban transmitió en su recopilación de hadices Sahih: «Cuando el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— hacía la inclinación, mantenía los dedos de las manos separados; y cuando se postraba, los mantenía juntos».‘

De este modo, colocaba las rodillas, las palmas de las manos, las puntas de los pies, la frente y la nariz sobre el suelo con serenidad, y permanecía en postración con la espalda recta.

¿Qué decía durante la postración?

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pronunciaba diversos tasbih durante la postración y también hacía súplicas. Según se sabe por fuentes auténticas, realizaba diversos tasbih y súplicas. A veces recitaba este tasbih:

سبحان ربي الاعلى Significado: Mi Señor, el Altísimo, es santo y está libre de defectos.

Este tasbih lo recitaba él mismo y también ordenaba a los compañeros que lo recitaran. A veces recitaba el siguiente tasbih:

Significado: ¡Oh Allah, nuestro Señor! Glorificado y libre de defectos eres, junto con Tu alabanza. ¡Oh Allah! Perdóname.

A veces decía este tasbih:

Significado: ¡Glorificado y libre de todo defecto eres, Señor de Yibril y de todos los ángeles!

A veces pronunciaba esta glorificación: (árabe******************)

A veces recitaba: (árabe************************)

Significado: ¡Oh, Allah! Busco alcanzar Tu complacencia y protegerme de Tu desagrado. Busco refugio de Tu castigo por medio de Tu perdón. Busco refugio en Ti, por medio de Tu esencia. No soy capaz de alabarte como mereces; Tú mismo te has alabado como corresponde, ¡oh, Señor!

A veces hacía esta súplica: (árabe*********************)

Significado: ¡Dios mío! Ante Ti me he postrado. En Ti he creído y a Ti me he entregado. Tú eres mi Dueño y mi Señor. Mi rostro se ha inclinado en postración ante Aquel que lo creó, le dio la mejor forma y le concedió el oído y la vista mediante los ojos y los oídos. Tú eres el mejor de los creadores, ¡oh, Allah! ¡Bendito en gran manera es Tu nombre!» (Sahih Muslim)

A veces, al postrarse, pedía perdón diciendo: (árabe************)

Significado: ¡Oh, Allah! Perdona todos mis pecados: los primeros y los últimos, los manifiestos y los ocultos.» (Muslim)

A veces hacía esta súplica: (árabe*******************)

Significado: ¡Oh Allah! Perdona todos mis errores, mi ignorancia y mis excesos, que Tú conoces mejor que yo. ¡Dios mío! Perdona todas mis transgresiones, incapacidades, errores involuntarios, errores intencionados y todo lo demás que haya cometido. ¡Oh Allah! Perdona todos mis pecados, los anteriores y los posteriores, los ocultos y los manifiestos. Tú eres mi Salvador; no hay salvador fuera de Ti.”

Durante la postración, en ocasiones recitaba esta súplica: (árabe****************)

Significado: ¡Oh Allah! Crea luz en mi corazón. Pon luz en mi lengua. Pon luz en mi oído. Pon luz en mi vista. Pon luz a mi derecha. Pon luz a mi izquierda. Pon luz delante de mí. Pon luz detrás de mí. Pon luz encima de mí. Pon luz debajo de mí. Crea luz en mi interior y haz que mi luz sea cada vez más extensa.”

El Mensajero de Allah (s. a. s.) ordenó esforzarse en las súplicas de la postración. Dijo: «Durante la postración, el siervo se encuentra más cerca de Allah. Haced muchas súplicas durante la postración». La postración es un momento propicio para que las súplicas sean aceptadas. Aquí quedan claras tres cosas:

Uno: mediante la postración, el siervo se acerca muchísimo a Allah.

Dos: Allah acepta con mayor frecuencia las súplicas hechas durante la postración.

Tres: por eso, haced muchas súplicas durante la postración.

Durante la postración, el Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía con frecuencia dos tipos de súplicas. Estas son:

Uno: súplica de alabanza a Allah.

Dos: súplica de petición.

La enorme virtud de la postración

Así como el qiyam de la oración, durante el cual se recita la Palabra de Allah (el Corán) y se permanece de pie ante Él durante mucho tiempo, con obediencia y humildad, posee un gran mérito, del mismo modo la postración también tiene un enorme mérito ante Allah. El mérito de postrarse ante Allah es muchísimo mayor. Porque:

1. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «El siervo que está más cerca de su Adorado es el que se postra».

2. Ma’dan ibn Abi Talha dijo: Le pedí a Sawban, el liberto del Mensajero de Allah (que Allah esté complacido con él): «Enséñame algo que me siga beneficiando». Él respondió: «Póstrate mucho, pues escuché al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir: “Cada vez que un siervo se postra ante Allah, Allah eleva un grado su rango y borra uno de sus pecados”».

Ma’dan dijo: Después fui a encontrarme con Abu al-Dardá (que Allah esté complacido con él) y le pregunté sobre el mismo asunto. Él me narró el mismo hadiz que Sawban.

3. Cuando Rabi’a ibn Ka’b al-Aslami expresó ante el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) su deseo de ser su compañero en el Paraíso, él le dijo: «Entonces ayúdame con muchas postraciones».

4. Allah, el Altísimo, ha dicho en la última aleya de la sura Al-Alaq:

واسجد واقترب«Póstrate y acércate a Mí».

5. Todas las criaturas, grandes y pequeñas, se inclinan en postración ante Allah.

6. Es precisamente en la postración cuando el siervo tiene la oportunidad de humillarse más ante su Señor y expresar la máxima devoción y humildad. Por eso, este es el estado más honorable del siervo ante su Señor.

7. La postración es, en efecto, la expresión culminante de la adoración y la servidumbre. Pues, para expresar humildad, devoción, reverencia y obediencia propia de un siervo, la postración es lo que más agrada al Amo.

¿Cuánto tiempo permanecía en postración?

El Mensajero de Allah (s.) mantenía el equilibrio entre todos los elementos —los pilares— de la oración. Cuando prolongaba la posición erguida —la recitación—, prolongaba proporcionalmente también la inclinación y la postración. Así, en la oración del eclipse solar y en la oración nocturna —el taháyyud—, prolongaba mucho la posición erguida, así como la inclinación y la postración.

Por otro lado, cuando acortaba relativamente la posición erguida —la recitación—, acortaba también proporcionalmente la inclinación y la postración. Por lo general, hacía esto en la oración del alba.

La prueba de este equilibrio se encuentra en el hadiz de Al-Bará ibn Azib —que Allah esté complacido con él—. Dijo: «La posición de pie, la inclinación y la postración del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— eran equilibradas. Su duración era aproximadamente similar».

De esta explicación hemos extraído tres conclusiones:

1. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— mantenía el equilibrio entre las distintas partes de la oración. Cuando prolongaba la recitación, también prolongaba la inclinación y la postración. Cuando acortaba la recitación, también acortaba la inclinación y la postración.

2. Durante el eclipse solar y la oración nocturna, prolongaba mucho la posición de pie, la inclinación y la postración.

3. En comparación, acortaba la posición de pie, la inclinación y la postración en las oraciones obligatorias.

Sentarse al levantarse de la postración

Después, se levantaría de la postración diciendo «Allahu akbar». En ese momento no hacía raf‘ al-yadayn. Al levantarse de la postración, levantaba primero la cabeza y después las manos.

Luego extendía el pie izquierdo y se sentaba tranquilamente sobre él. Mantenía erguida la planta del pie derecho. El imán An-Nasa’i mencionó, con una cadena auténtica, un hadiz de Abdullah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— sobre este asunto. Dijo: «La sunna consiste en extender el pie izquierdo y sentarse sobre él, mantener erguida la planta del pie derecho y orientar los dedos hacia la qibla».

No se conoce ningún otro método transmitido del Mensajero de Allah (s.a.s.) respecto a la forma de sentarse en ese momento.

En ese momento colocaba ambas manos sobre ambos muslos. Apoyaba los codos sobre los muslos y las puntas de los dedos sobre las rodillas. Extendía la palma de la mano izquierda sobre la rodilla izquierda. Mantenía cerrados en un puño los dos dedos del lado derecho de la mano derecha, colocaba el pulgar sobre el dedo medio formando un círculo, y levantaba el dedo índice hacia arriba mientras recitaba la súplica, moviéndolo. Este hadiz fue narrado por Wail ibn Huyr (r.a.).

En el hadiz narrado por Abu Dawud de Abdullah ibn al-Zubayr (r.a.) sobre este asunto, Abdullah ibn al-Zubayr (r.a.) dijo: «Cuando el Mensajero de Allah (s.a.s.) recitaba la súplica, hacía señas con el dedo índice; no lo movía».

Parece que posteriormente alguien (algún narrador) añadió estas palabras: «no lo movía». Esto se debe a que existen dudas sobre la autenticidad de esta parte.

El imán Muslim también citó este hadiz en su Sahih Muslim, transmitido por Abdullah ibn al-Zubayr (r.a.). Sin embargo, no mencionó esta adición, es decir, las palabras «no lo movía». Más bien, lo formuló así: «Cuando el Mensajero de Allah (s.a.s.) se sentaba durante la oración, colocaba la planta del pie izquierdo entre los dos muslos y la pierna, y se sentaba sobre el pie derecho. Colocaba la palma de la mano izquierda sobre la rodilla izquierda, apoyaba la palma de la mano derecha sobre el muslo derecho y hacía señas con el dedo índice».

Las palabras «no lo movía», que aparecen en el hadiz de Abu Dawud, no figuran aquí. Además, en el hadiz de Abu Dawud no se afirma que estas palabras —«no lo movía»— se refieran a la oración.

En este caso, el hadiz de Wail ibn Huyr (r.a.) es sólido y merece prioridad. Además, Abu Hatim afirmó en su compilación de hadices auténticos que se trata de un hadiz sahih.

La súplica que recitaba durante la sesión entre las dos postraciones

El Mensajero de Allah (s. a. s.) levantaba la cabeza de la primera prosternación y se sentaba serenamente. En esta posición entre las dos prosternaciones, recitaba la siguiente súplica: (árabe******************)

Significado: ¡Oh Allah! Perdóname, ten misericordia de mí, fortaléceme, eleva mi honor y dignidad, guíame por el camino recto, mantenme sano y concédeme sustento». [Tirmidhi, Abu Dawud e Ibn Majah. También se conoce esta súplica por una transmisión de al-Hakim, a través de Ibn Abbas (r. a.) y otros.]

Huzayfa (r. a.) dijo que el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba la siguiente súplica mientras se sentaba entre las dos prosternaciones: (árabe**************)

Significado: ¡Señor! Perdóname. ¡Señor! Perdóname».

Prolongar la posición sentada entre las dos prosternaciones

El Mensajero de Allah (s. a. s.) prolongaba la posición sentada entre las dos prosternaciones tanto como la prosternación.

Esto está demostrado en todos los hadices. En las recopilaciones auténticas se transmite un hadiz de Anas (r. a.). Él dijo: «El Mensajero de Allah (s. a. s.) permanecía sentado entre las dos prosternaciones durante tanto tiempo que nosotros pensábamos que quizá lo había olvidado o que había caído en la duda».

Esta es la sunna. Después de la época de los Compañeros, la mayoría de la gente abandonó esta sunna.

Levantarse después de la segunda postración

Después de levantarse de la primera postración, sentarse tranquilamente y hacer la súplica, decía «Allahu Akbar» y pasaba a la segunda postración. En la segunda postración hacía lo mismo que en la primera.

El Mensajero de Allah (s.a.w.) terminaba la segunda postración y se levantaba diciendo «Allahu Akbar».

Al levantarse, se sujetaba los pies y las rodillas con ambas manos y se apoyaba sobre los muslos. Esta práctica suya fue narrada por Wa’il ibn Huyr y Abu Huraira, que Allah esté complacido con ambos.

No se levantaba apoyando las manos en el suelo.

La sentada de descanso y la discrepancia al respecto

Malik ibn Huwayris narró que el Mensajero de Allah (s.a.w.) no se levantaba después de la segunda postración sin sentarse erguido durante un momento. Esta sentada se denomina la sentada de descanso.

Sin embargo, los juristas discreparon acerca de esta sentada de descanso. Surgió la cuestión de si sentarse así es una sunna y si todos deben imitarlo, o si lo hacía debido a alguna dificultad. Sobre este asunto existen narraciones en ambos sentidos.

Al-Jallal dijo que el imán Ahmad ibn Hanbal, basándose en la narración de Malik ibn al-Huwayris, se pronunció a favor de sentarse para descansar. Dijo: «Yusuf ibn Musa me informó que, cuando le preguntaron a Abu Umama sobre levantarse de la postración, respondió: “Hay que levantarse apoyándose sobre ambos pies”». La prueba de esta afirmación es el hadiz narrado por Rifa’a. Sin embargo, el hadiz de Ibn Ajlan no demuestra que el Mensajero (s. a. w.) se levantara apoyándose sobre ambos pies.

Por otro lado, un gran número de compañeros (que Dios esté complacido con ellos) narraron hadices sobre las características y el método de la oración del Mensajero de Dios (s. a. w.). Ninguno de ellos mencionó este sentarse para descansar.

Este sentarse solo se menciona en los hadices narrados por Abu Humayd y Malik ibn al-Huwayris (que Dios esté complacido con ambos).

Si el Mensajero de Dios (s. a. w.) hubiera realizado esta práctica de forma habitual y constante, el gran número de compañeros que describieron las características y el método de su oración sin duda la habrían mencionado. El hecho de que la realizara una sola vez no demuestra que sea una sunna de la oración. Sin embargo, si se demuestra que la realizó como sunna, entonces debe imitarse. Y si la realizó una sola vez debido a alguna dificultad personal, no se considerará una sunna de la oración. Esta es la solución a esta discrepancia.

¿Cómo realizaba la segunda rak‘a?

El Mensajero de Dios (s. a. w.) comenzaba a recitar la sura al-Fatiha en cuanto se levantaba de la postración de la primera rak‘a. Después de ponerse de pie, no hacía una breve pausa ni permanecía en silencio durante un rato, como en la primera rak‘a.

Sin embargo, los juristas discreparon sobre si recitaba «A‘udhu billahi min ash-shaytan ir-rajim» antes de recitar la sura al-Fatiha en la segunda rak‘a.

No obstante, todos coincidieron en que este no es el comienzo de la oración, sino un punto intermedio de ella.

A partir de las dos opiniones del imán Ahmad surgieron dos posturas acerca de recitar o no el ta‘awwudh en este caso. Algunos de sus discípulos, basándose en una de sus opiniones, dijeron: si toda la recitación de la oración se considera un conjunto de recitaciones, basta con recitar el ta‘awwudh una sola vez. Pero si la recitación de cada rak‘a se considera una recitación independiente, entonces el ta‘awwudh debe recitarse antes de cada Fátiha.

En realidad, el comienzo del conjunto de oraciones que está bajo un solo takbīr de consagración es único. Por tanto, está claro que basta con recitar el ta‘awwudh una sola vez al principio. Esto también está demostrado por un hadiz auténtico. Abū Huraira narró que, cuando el Mensajero de Allah se levantaba para la segunda rak‘a, comenzaba la recitación sin detenerse.

En realidad, el comienzo de las rak‘as tiene lugar en la primera rak‘a. [Esta discrepancia surgió porque se consideró necesario recitar el ta‘awwudh al comenzar la recitación del Corán. Se planteó la cuestión de si el comienzo de las rak‘as comprendidas bajo un solo takbīr de consagración es uno solo o si el comienzo de cada rak‘a es independiente.] La interrupción que tiene lugar entre dos rak‘as no se debe a una pausa, sino al dhikr. Y el dhikr no interrumpe la continuidad de la recitación, pues en él se pronuncian alabanzas, tasbīh, tahlīl, salat al-nabī y otras expresiones semejantes.

El Mensajero de Allah realizaba la segunda rak‘a igual que la primera, salvo en cuatro aspectos. Estos cuatro aspectos son:

1. El takbīr de consagración.

2. Permanecer en silencio durante un breve tiempo después del takbīr de consagración.

3. Recitar, durante ese silencio, las alabanzas iniciales y la súplica.

4. Y hacerla algo más larga que la segunda rak‘a.

El Mensajero de Allah (s. a. s.) no pronunciaba el takbir de apertura al levantarse para la segunda rak‘ah, no permanecía en silencio durante unos instantes ni recitaba el dhikr inicial y la súplica durante ese silencio. Además, hacía la segunda rak‘ah algo más breve que la primera. En todas sus oraciones, la primera rak‘ah era más larga que la segunda.

La sesión del primer tashahhud y el procedimiento correspondiente

Después de completar las dos postraciones de la segunda rak‘ah, cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) se sentaba para el tashahhud, colocaba la mano izquierda sobre el muslo izquierdo y la mano derecha sobre el muslo derecho. Señalaba hacia la qibla con el dedo índice de la mano derecha. En ese momento no lo mantenía completamente erguido ni lo dejaba inclinado hacia abajo, sino que lo elevaba ligeramente y lo movía. Colocaba el pulgar sobre el dedo medio formando un círculo, levantaba el dedo índice y continuaba recitando el tashahhud, manteniendo la mirada fija en él. En ese momento extendía la mano izquierda sobre el muslo izquierdo.

Se sentaba en la sesión del tashahhud —la primera sesión— del mismo modo en que se sentaba entre las dos postraciones. Extendía el pie izquierdo y se sentaba sobre él. Mantenía erguido el pie derecho y orientaba sus dedos hacia la qibla. Nadie lo vio sentarse de otra manera en esta sesión.

En la narración de ‘Abdullah ibn az-Zubayr (que Allah esté complacido con él) citada en Sahih Muslim, se dice que, cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) se sentaba durante la oración, colocaba el pie izquierdo entre el muslo y la pantorrilla, y extendía el pie derecho.

En realidad, esta narración se refiere a la sesión final. Este tema se tratará más adelante. Esta es una de las características de una de sus dos sesiones.

En la descripción de la oración del Mensajero de Allah (s. a. s.) transmitida por Abu Humayd (que Allah esté complacido con él) en Sahih al-Bujari y Sahih Muslim, se dice que, cuando se sentaba para el primer tashahhud, después de la segunda rak‘ah de una oración de cuatro rak‘ahs, extendía el pie izquierdo y se sentaba sobre él, mientras mantenía erguido el otro pie —el derecho—. Pero cuando se sentaba en la sesión final, adelantaba un poco el pie izquierdo y lo colocaba debajo de la pantorrilla de la pierna derecha. Mantenía erguido el pie derecho, apoyaba las nalgas en el suelo y se sentaba sobre ellas.

Aquí se encuentran dos descripciones transmitidas por Abu Humayd y ‘Abdullah ibn az-Zubayr acerca del pie derecho. Abu Humayd dijo que lo mantenía erguido, mientras que Ibn az-Zubayr dijo que lo extendía.

Ningún narrador dijo que él hiciera esto durante la posición sentada del primer tashahhud. No sabemos que nadie haya dicho algo semejante.

Sin embargo, debido a las diferencias entre las narraciones sobre la manera en que se sentaba el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), surgieron varias opiniones entre la gente. Por ejemplo, algunos dijeron que se sentaba sobre las nalgas en ambos tashahhudes. Esta es la opinión de Mālik (que Allah tenga misericordia de él) y de su madhhab.

Algunos sostuvieron que, en ambas posiciones sentadas, debía extender la pierna izquierda y sentarse sobre ella, manteniendo erguida la pierna derecha. Esta es la opinión de Ḥanīfa (que Allah tenga misericordia de él).

Algunos dijeron que, en la posición sentada del tashahhud acompañado del saludo final, debía sentarse sobre las nalgas, mientras que en el otro tashahhud debía extender la pierna izquierda y sentarse sobre ella. Esta es la opinión de al-Shāfiʿī (que Allah tenga misericordia de él).

Algunos dijeron que, en la posición sentada del tashahhud final de las oraciones que tienen dos tashahhudes, debía sentarse sobre las nalgas, con el fin de establecer una diferencia entre ambas posiciones sentadas. Esta es la opinión del imán Aḥmad ibn Ḥanbal (que Allah tenga misericordia de él).

En cuanto a lo que dijo ʿAbdullah ibn al-Zubayr (que Allah esté complacido con él), que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) extendía la pierna derecha, significa que, en la posición sentada final, apoyaba las nalgas en el suelo y se sentaba sobre ellas. Por ello extendía la pierna derecha. Colocaba la pierna izquierda entre ambos muslos y las pantorrillas, y apoyaba las nalgas en el suelo.

En este asunto existe una discrepancia respecto a dónde y cómo colocaba entonces la planta del pie derecho: ¿la extendía o la mantenía erguida?

Allah sabe mejor cuál es la realidad del asunto. Sin embargo, en nuestra opinión, aquí no hay realmente ninguna diferencia, porque él nunca se sentaba sobre el pie derecho. Más bien, lo extendía hacia la derecha. Por tanto, no quedaba erguido ni completamente extendido. En este contexto, «extenderlo» significa que extendía la parte posterior de la planta del pie derecho, por lo que este no quedaba completamente erguido. «Mantenerlo erguido» significa colocar hacia arriba la parte inferior de la planta del pie, porque en tal posición no quedaba extendido y él no se sentaba sobre él.

Por tanto, las afirmaciones de Abu Humayd y de Abdullah ibn al-Zubayr —que Allah esté complacido con ambos— son correctas.

También puede decirse que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— a veces hacía una cosa y otras veces la otra. Allah sabe mejor cuál era la realidad.

¿Qué recitaba en el primer tasahhud?

En las oraciones de cuatro o tres rak‘at, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se sentaba después de rezar dos rak‘at. A esta postura la hemos llamado la postura del primer tasahhud. En ella siempre recitaba el tasahhud.

En Sunan an-Nasa’i se ha narrado un hadiz a través de Abu az-Zubayr. Él lo transmitió de Yabir —que Allah esté complacido con él—. Yabir dijo: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos enseñaba el tasahhud tal como nos enseñaba una sura del Corán». [Si olvidaba recitar el tasahhud en ese momento, realizaba las postraciones del olvido en la última postura. (Bujari). Es sunna recitar el tasahhud en voz baja. (Abu Dawud)]

El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— enseñó el siguiente tasahhud: (ÁRABE**************************)

Significado: Todas las expresiones de veneración y honor pertenecen a Allah. Allah es el Dueño de toda paz, bondad y abundancia. Él es también el Dueño de toda pureza. ¡Oh, Profeta! Que la paz sea contigo, y que desciendan sobre ti la misericordia y las bendiciones de Allah. Que la paz sea sobre nosotros y sobre todos los siervos virtuosos de Allah. Doy testimonio de que no hay ninguna divinidad excepto Allah. Y doy también testimonio de que Muhammad es Su siervo y Su Mensajero.

En Sunan an-Nasa’i se ha narrado el siguiente texto del tasahhud en el hadiz de Yabir —que Allah esté complacido con él—:

(Árabe**********************)

Significado: En el nombre de Allah y con Allah; todas las salutaciones honorables pertenecen a Allah. Allah es el dueño de toda paz, bondad, abundancia y toda clase de pureza. ¡Oh, Profeta! Que la paz, la misericordia de Allah y Sus bendiciones desciendan sobre ti. Que la paz sea sobre nosotros y sobre todos los siervos piadosos de Allah. Doy testimonio de que no hay ninguna deidad excepto Allah. También doy testimonio de que Muhammad es el siervo y Mensajero de Allah. Le pido a Allah el Paraíso y busco refugio del Infierno.

Aparte de este hadiz, ningún otro hadiz menciona la «Bismillah» antes del tashahhud. Sin embargo, este hadiz presenta cierta deficiencia en su cadena de transmisión. El Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba este tashahhud (el primer tashahhud) de manera muy breve.

En este tashahhud, él tampoco buscaba refugio del castigo de la tumba, del castigo del Infierno, de las pruebas durante la vida y en el momento de la muerte, ni de la prueba del Mesías ad-Dajjāl. Sin embargo, como el Mensajero de Allah (s. a. s.) ordenó generalmente buscar siempre refugio de estas cuatro cosas, algunos prefieren buscar refugio de ellas también en el primer tashahhud. No obstante, es más correcto realizar esta súplica de refugio junto con el tashahhud final.

Levantarse desde la posición sentada del primer tashahhud

Después de terminar el tashahhud, el Mensajero de Allah (s. a. s.) se levantaba diciendo «Allahu Akbar». Se ponía de pie apoyándose en ambos muslos, con la parte delantera de los pies y las rodillas apoyadas en el suelo.

En Sahih Muslim se narra, según Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con ambos), que el Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía rafʿ al-yadayn en ese momento.

Esto también se ha narrado en algunas cadenas de transmisión de Bujari. Sin embargo, no se menciona unánimemente el rafʿ al-yadayn en este punto en todas las narraciones de Abdullah ibn Umar (que Allah esté complacido con él).

Sin embargo, el relato de Abu Humayd al-Sa‘idi demuestra de manera concluyente que aquí se practicaba el raf‘ al-yadayn. Al describir detalladamente la oración del Mensajero de Allah (s. a. s.), dijo:

«Cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) se ponía de pie para la oración, decía “Allahu Akbar” —es decir, el takbir de apertura— y practicaba el raf‘ al-yadayn. En ese momento levantaba ambas manos hasta la altura de los hombros. Se mantenía de pie en la oración de tal manera que cada parte de su cuerpo quedaba asentada tranquilamente en su lugar. Luego recitaba. Al terminar la recitación, levantaba ambas manos hasta la altura de los hombros y practicaba el raf‘ al-yadayn. Después hacía el rukū‘. Colocaba los dedos de las manos sobre las rodillas con naturalidad. Mantenía la cabeza alineada con la espalda; no la inclinaba por debajo de esa línea ni la levantaba por encima de ella. Luego levantaba la cabeza diciendo: “Sami‘a Allahu liman hamidah”. Después de levantar la cabeza del rukū‘, se quedaba de pie tranquilamente, hasta que cada parte de su cuerpo volvía a quedar asentada en su lugar. Luego se inclinaba hacia el suelo para hacer el suyūd. Durante el suyūd mantenía los brazos alejados de los costados y dirigía los dedos de los pies hacia la qibla. Después extendía ambos pies y se sentaba sobre ellos. [En otros relatos de Abu Humayd (r. a.) se menciona que en ese momento extendía el pie izquierdo y se sentaba sobre él.] Luego iba al segundo suyūd. Después decía “Allahu Akbar”, extendía el pie izquierdo y se sentaba sobre él. Se sentaba tranquilamente, hasta que cada parte de su cuerpo volvía a quedar asentada en su lugar. Luego se ponía de pie para la segunda rak‘ah. Realizaba los pilares de la segunda rak‘ah del mismo modo que los de la primera. Después de terminar el tashahhud de la segunda rak‘ah, cuando se ponía de pie, practicaba el raf‘ al-yadayn. Levantaba las manos hasta los hombros, tal como lo hacía al comienzo de la oración. Luego completaba el resto de la oración de ese mismo modo. Finalmente, en el último suyūd, después del cual se realiza el salām, sacaba ambos pies hacia la derecha y se sentaba apoyándose sobre la nalga izquierda contra el suelo.»

—Este relato fue tomado de Sahih Abu Hatim.

—En Sahih Muslim también existe un relato similar. En al-Tirmidhi se ha transmitido, con una cadena auténtica, de ‘Ali ibn Abi Talib (r. a.) que el Mensajero de Allah (s. a. s.) practicaba el raf‘ al-yadayn en estos lugares.

¿Qué recitaba en la tercera y cuarta rak‘ah?

Al levantarse después del primer tashahhud, recitaba únicamente la sura al-Fatihah. No existe ninguna prueba de que recitara algo aparte de la sura al-Fatihah en la tercera y cuarta rak‘ah.

Sin embargo, el imán al-Shafi‘i considera recomendable añadir una recitación a la sura al-Fatihah también en las dos últimas rak‘ahs. Por ello toma como prueba el hadiz transmitido por Abu Sa‘id (r. a.). Este hadiz aparece en Sahih Muslim. En él, Abu Sa‘id (r. a.) dice: “Por la duración de la posición de pie del Mensajero de Allah (s. a. s.) en la oración del mediodía, calculábamos que en las dos primeras rak‘ahs recitaba una cantidad equivalente a la sura as-Sajdah, y que en esas dos rak‘ahs recitaba la mitad de lo que recitaba en las dos primeras rak‘ahs”. [Cabe señalar que la sura as-Sajdah tiene 30 (treinta) aleyas. Por tanto, el sentido de este hadiz es que recitaba una cantidad equivalente a treinta aleyas en las dos primeras rak‘ahs y quince aleyas en las dos últimas.] Además, por la duración de su posición de pie en la oración de la tarde, calculábamos que en las dos primeras rak‘ahs de la oración de la tarde recitaba la mitad de esa cantidad. (Sahih Muslim)

Por otro lado, existe un hadiz claro y universalmente reconocido, transmitido por Abu Qatadah (r. a.). En este hadiz se afirma claramente que el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba únicamente la sura al-Fatihah en las dos últimas rak‘ahs y no añadía ninguna otra recitación. Abu Qatadah (r. a.) dijo:

«El Mensajero de Allah (s.) dirigía la oración para nosotros. En las dos primeras rak‘at del zuhr y del ‘asr, recitaba, junto con la sura Al-Fatiha, otras dos suras. A veces recitaba de modo que nosotros pudiéramos oírlo.»

Estas palabras aparecen en las narraciones tanto de Bujari como de Muslim. En la narración de este hadiz de Abu Qatada transmitida por Muslim también se añaden estas palabras: «Y en las dos últimas rak‘at recitaba únicamente la sura Al-Fatiha.»

Estos dos hadices narrados de Abu Qatada (r.) en Bujari y Muslim ofrecen una indicación clara y concluyente para resolver esta cuestión. En cambio, en este caso, la afirmación de Abu Sa‘id (r.) se basa en una suposición.

En este caso podemos llegar a la conclusión de que la práctica habitual del Mensajero (s.) era recitar únicamente la sura Al-Fatiha en las dos últimas rak‘at, sin añadir ninguna otra sura a la recitación. La prueba de ello es el hadiz de Abu Qatada.

Sin embargo, en algunas ocasiones también recitaba otra sura junto con la sura Al-Fatiha en las dos últimas rak‘at. La prueba de ello es el hadiz de Abu Sa‘id (r.). Pero no era su práctica habitual hacerlo así. Era una excepción a su práctica ordinaria.

Su práctica en la oración y las excepciones a ella

En diversas circunstancias también se apartaba ocasionalmente de su práctica habitual. Por ejemplo, su práctica habitual en la oración del faÿr era hacer una recitación larga, pero en algunas ocasiones hacía una recitación breve. Su práctica en la oración del magrib era hacer una recitación corta, pero en algunas ocasiones hacía una recitación larga. Su práctica habitual era no recitar la súplica del qunut en la oración del faÿr, pero en algunas ocasiones sí la recitaba. Su práctica habitual era recitar en silencio en las oraciones del zuhr y del ‘asr, pero en algunas ocasiones los compañeros escuchaban su recitación. Por lo general recitaba «Bismillah» en silencio, pero en algunas ocasiones la recitaba en voz alta.

En resumen, el Mensajero (s.) hacía ocasionalmente excepciones en algunos aspectos de su manera de realizar la oración. Estas eran excepciones temporales a su práctica habitual. El propósito era dejar abierta la posibilidad de hacer una excepción de vez en cuando. Pero hacer uso de esta posibilidad no constituía su práctica habitual.

Por ejemplo, una vez envió a un hombre a caballo para que trajera cierta información. Después de enviarlo, se puso de pie para orar. Durante la oración, miraba repetidamente en dirección al camino por el que debía llegar aquel hombre.

Sin embargo, en Sahih al-Bujari se narra un hadiz de Aisha (r.a.). Ella dijo: Le pregunté al Mensajero (s.a.s.) sobre mirar de un lado a otro durante la oración. Él respondió: «Eso es un engaño de Satanás. Mediante ello, quiere distraer al siervo de la oración»…..

Para quien posee un buen conocimiento del Corán y de los hadices, no es en absoluto difícil conciliar estos dos hadices. Él nunca se distraía de Allah en lo referente a la oración. El hadiz del mensajero a caballo está relacionado con una situación de guerra. En el campo de batalla, él solía realizar con frecuencia la oración del miedo, Salat al-Jawf. Por el bienestar de los musulmanes, en aquella oración miraba hacia el camino por el que debía llegar el mensajero esperado. Esa no era su práctica habitual.

Alargaba las dos primeras rak‘at y la primera rak‘a

La práctica del Mensajero de Allah (s.a.s.) era alargar las dos primeras rak‘at más que las dos últimas en las oraciones de cuatro rak‘at. Asimismo, entre las dos primeras rak‘at, alargaba la primera más que la segunda. Por eso, Sa‘d (r.a.) le dijo a ‘Umar (r.a.): «Alargaré las dos primeras rak‘at y acortaré las dos últimas. Así oré con el Mensajero (s.a.s.)».

La práctica del Mensajero (s.a.s.) era hacer la oración del alba más larga que todas las demás oraciones. Umm al-Mu’minin Aisha (r.a.) narró que, en un principio, Allah Ta‘ala había establecido como obligatorias dos rak‘at para cada oración. Después, cuando el Mensajero de Allah (s.a.s.) emigró, Allah Ta‘ala aumentó, para quien se encontraba establecido, las demás oraciones —dos rak‘at—, excepto la del alba. Debido a su larga recitación, mantuvo la oración del alba en su estado original, es decir, en dos rak‘at. Y mantuvo la oración del magrib en tres rak‘at, como el witr del día.

Este hadiz fue narrado por Abu Hatim e Ibn Hibban en sus recopilaciones Sahih. Su contenido principal también se ha narrado en Sahih al-Bujari.

En todas las oraciones, la práctica del Mensajero de Allah (s.a.s.) era alargar la primera parte más que la última.

-También rezaba de esta manera la oración del eclipse solar.

-También rezaba de esta manera la oración nocturna. Sin embargo, como rezaba la oración nocturna en grupos de dos rak‘at, hacía más largas las dos primeras rak‘at. Hacía las dos siguientes más cortas que aquellas.

Rezaba y terminaba de esta manera. El hecho de que indicara acortar las dos primeras rak‘at de la oración nocturna no contradice esta práctica suya, porque esas dos rak‘at eran la oración introductoria de las oraciones nocturnas. Siempre hacía cortas las dos rak‘at introductorias, del mismo modo que hacía las dos rak‘at sunnah del faŷr más cortas que las dos rak‘at obligatorias, porque estas dos rak‘at eran la oración introductoria del faŷr.

Por tanto, esas dos rak‘at cortas no contradicen la práctica de alargar la oración nocturna. Por ejemplo, él —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Haced del witr la última oración de la noche». Sin embargo, con frecuencia rezaba dos rak‘at de oración voluntaria inmediatamente después del witr, sentado o de pie. Esto no contradice que el witr fuera la última oración de la noche. Del mismo modo, observad que él —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— llamó al magrib el witr del día, pero indicó rezar inmediatamente después del magrib dos rak‘at de oración sunnah con el propósito de obtener la shafā‘ah. Esto tampoco contradice que el magrib fuera el witr del día.

En realidad, él —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezaba dos rak‘at después de la oración obligatoria del magrib, para proteger la oración obligatoria. Y rezaba dos rak‘at después del witr, la última oración de la noche, para proteger ese witr. Es sabido que una oración auxiliar o protectora no altera las características de la oración principal. Esto se aplica a todos los asuntos.

La sesión del tashahhud final

-Cuando el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se sentaba para el tashahhud final, dejaba la nalga izquierda en el suelo, se sentaba apoyándose sobre ella y extendía ambas piernas hacia un lado, es decir, hacia la derecha.

-Este es uno de los tres métodos para sentarse apoyándose sobre las nalgas que se han transmitido del Mensajero —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Este método se ha transmitido en las Sunan de Abū Dāwūd y en la recopilación auténtica de Abū Ḥātim, de Abū Ḥumayd al-Sāʿidī —que Allah esté complacido con él—.

-El segundo método se ha narrado en Sahih al-Bujari por el propio Abu Humayd al-Sa‘idi (r. a.). Él dijo: «Cuando el Mensajero (s. a. s.) se sentaba en la última rak‘a, adelantaba un poco el pie izquierdo, mantenía erguido el pie derecho y se sentaba sobre sus nalgas».

-Este método es prácticamente igual que el primero. En ambos casos se menciona sentarse sobre las nalgas. La única diferencia entre los dos está en la posición de los pies.

-El tercer método se ha narrado en Sahih Muslim, en el hadiz de Abdullah ibn al-Zubayr. Ibn al-Zubayr (r. a.) dijo: «En ese momento, el Mensajero (s. a. s.) colocaba su pie izquierdo entre el muslo y la pantorrilla derechos, y extendía la planta del pie derecho».

Abu al-Qasim al-Harbi apoyó este método en su obra. Este método difiere de los dos primeros en cuanto a la posición de los pies. Tal vez el Mensajero (s. a. s.) lo hacía a veces de una manera y otras veces de la otra. Eso es lo que parece más evidente. O quizá esta variación se deba a diferencias en las narraciones.

-El Mensajero (s. a. s.) distinguía entre la postura del primer tashahhud y la del tashahhud final. En la postura final se sentaba sobre las nalgas. En la primera postura se sentaba sobre la planta del pie izquierdo.

-El imán Ahmad dijo que lo hacía así para diferenciar entre la primera postura y la postura final. Puesto que después de la primera postura debía volver a levantarse, se sentaba sobre la planta del pie, preparado para ponerse de pie. En cambio, como después de la postura final no debía prepararse para levantarse, se sentaba en ella con tranquilidad y serenidad. Como la oración terminaba con el tashahhud final, se sentaba serenamente, apoyando todo el cuerpo sobre las nalgas.

-Abu Humayd (r. a.) describió claramente las características particulares de la primera y de la última postura del Mensajero (s. a. s.). Para explicar la postura final del Mensajero (s. a. s.), empleó en distintas narraciones expresiones como esta:

-«Cuando se sentaba en la última rak‘a».

—cuando se sentaba en la cuarta rak‘a.”

—“Cuando se sentaba para el salām, extendía ambos pies y se sentaba apoyándose sobre las nalgas.”

A partir de esta última frase, el imán al-Shafi‘i y otros también han deducido que, siempre que uno se siente para el salām, debe extender ambos pies, apoyar las nalgas en el suelo y sentarse sobre ellas, ya se trate de una oración de cuatro rak‘as, de dos o de tres.

—Ciertamente, esto no se entiende del sentido aparente de las palabras del hadiz; sin embargo, se desprende de su contenido.

—El sentido aparente del hadiz, después de describir las características de la primera sesión, denomina a esta la segunda sesión o la sesión del salām. Por tanto, según el sentido aparente del hadiz, queda demostrado que esta es la característica de la última o segunda sesión de una oración de tres o cuatro rak‘as.

Esto es lo relativo a un aspecto de esta sesión. Por otro lado, cuando se sentaba para el tashahhud, colocaba la mano derecha sobre el muslo derecho, juntaba tres dedos y levantaba el dedo índice. Según otra narración, cerraba tres dedos en un puño y levantaba el dedo índice. Y colocaba la mano izquierda sobre el muslo izquierdo. (Sahih Muslim: Ibn ‘Umar, que Dios esté complacido con él.)

Wa’il ibn Hujr, que Dios esté complacido con él, narró: “Vi al Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, sentado en la sesión del tashahhud, con la mano izquierda extendida sobre el muslo izquierdo. Mantenía el codo de la mano derecha extendido sobre el muslo derecho; entrelazaba dos dedos, presionando uno contra el otro, y los doblaba formando un anillo. Luego levantaba el dedo índice, lo movía y hacía súplicas”. (Abu Dawud, al-Nasa’i y al-Darimi: Wa’il ibn Hujr, que Dios esté complacido con él.)

En Sahih Muslim, en la narración de ‘Abdullah ibn ‘Umar, que Dios esté complacido con él, se dice: “Colocaba la mano izquierda sobre la rodilla izquierda y la mano derecha sobre la rodilla derecha. En ese momento, juntaba los dedos de la manera en que se juntan para indicar el número cincuenta y tres, y hacía una señal con el dedo índice”.

—En realidad, todas estas narraciones significan lo mismo. Por ejemplo:

a. En la narración que dice que mantenía tres dedos cerrados, se entiende que también mantenía unido el dedo medio; a diferencia del índice —como en el gesto de la profesión de fe—, no lo dejaba extendido.

b. En la narración que dice que presionaba uno de los dos dedos contra el otro, se entiende que, mientras los dos dedos contiguos permanecían unidos, el dedo medio no quedaba unido de la misma manera ni alineado con ellos.

c. En la narración que dice que unía los dedos como para indicar cincuenta y tres, se habla de unir el dedo medio. Sin embargo, no lo unía con los dos dedos contiguos, sino con el pulgar.

Él extendía ambas manos sobre ambos muslos. No dejaba espacio entre los muslos y las manos. Los codos quedaban alineados con el extremo de los muslos.

—Mantenía los dedos de la mano izquierda extendidos sobre el muslo izquierdo.

Mantenía los dedos orientados hacia la qibla

El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, mantenía los dedos de las manos orientados hacia la qibla durante el tashahhud. Asimismo, mantenía los dedos orientados hacia la qibla al levantar las manos y durante el rukūʿ y el suŷūd. Durante el suŷūd, también mantenía orientados hacia la qibla los dedos de ambos pies.

Recitaba el tashahhud en cada sentada.

El Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba el tashahhud tanto en la primera sentada como en la última. Recitaba el tashahhud después de cada dos rak‘at. Enseñaba a los nobles compañeros el tashahhud como se enseña una sura del Corán. Recitaba en la última sentada el mismo tashahhud que recitaba en la primera. Ya hemos mencionado anteriormente la descripción de su tashahhud.

La salat (durud) por el Mensajero de Allah

El Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: «Cuando alguno de vosotros rece, que alabe y glorifique a Allah, y que invoque la salat (durud) sobre Su Profeta. Después, que haga cualquier súplica que desee».

Este hadiz fue narrado por Fudalah ibn Ubayd. El imán Tirmidhi lo calificó de hadiz sahih. [Un hadiz similar también fue narrado en el Musnad de Ahmad, en el de Nasa’i y en el de Abu Dawud. El Mensajero (s. a. s.) ordenó invocar el durud sobre él después de pronunciar el saludo. De los hadices se obtiene la prueba de que se debe recitar el durud después de ambos tashahhud. Sin embargo, algunos han considerado makruh recitar el durud después del primer tashahhud. Pero no existe ninguna prueba de los hadices que respalde su opinión.]

El Mensajero de Allah (s. a. s.) también invocaba la salat (durud) sobre sí mismo. También enseñó a los compañeros en qué idioma debían invocar la salat sobre él[ El imán Ibn al-Qayyim analiza detalladamente el significado y la importancia de la «salat» en su obra «Yama‘ al-ifham». En nuestro país, la invocación de la salat sobre el Mensajero (s. a. s.) se llama «durud». Es una palabra persa. Invocar la salat sobre el Mensajero (s. a. s.) significa suplicar misericordia para él. Abu al-Aliya (que Allah tenga misericordia de él) dijo que invocar la salat sobre el Mensajero (s. a. s.) significa suplicar que aumenten su honor, rango y alabanza.] .[ El imán Ibn al-Qayyim no menciona aquí en qué idioma debe invocarse la salat (durud) sobre el Mensajero (s. a. s.). Por ello, mencionamos aquí algunas invocaciones de salat (durud) tomadas de las colecciones de hadices:

** Salat (durud) narrada en Bujari, Muslim, Tahawi, Humaydi, Bayhaqi y Nasa’i:

(Árabe****************)

Significado: ¡Oh, Allah! Derrama Tu misericordia sobre Muhammad, aumenta su honor, rango y alabanza. Haz lo mismo con sus descendientes seguidores, tal como lo hiciste con Ibrahim y sus descendientes seguidores. Ciertamente, Tú eres digno de toda alabanza y glorioso. ¡Oh, Allah! Concede bendiciones (bienestar) a Muhammad y a sus descendientes seguidores, tal como concediste bendiciones a Ibrahim y a sus descendientes seguidores. Ciertamente, Tú eres digno de toda alabanza y sumamente glorioso.****

Esta bendición se menciona en el Musnad de Ahmad y en al-Nasa’i:

(Árabe******************)

Esta bendición se menciona en Sahih Muslim:

(Árabe*****************)

Se ha transmitido en el Musnad de Ahmad y en al-Tahawi que el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba esta bendición y suplicaba por sí mismo:

(Árabe****************)

También se ha transmitido esta bendición en al-Bujari, al-Nasa’i, al-Tahawi y el Musnad de Ahmad:

(Árabe******************)

Este salat también se menciona en Bujari y Muslim:

(Árabe***************)

Rezar por el Profeta significa suplicar por misericordia, honor, dignidad, alabanzas y bienestar para el Profeta.

Él hacía súplicas en siete momentos durante la oración

El Mensajero de Allah hacía súplicas en siete momentos durante la oración. Estos siete momentos son los siguientes:

1. Después del takbirat al-ihram, antes de comenzar la oración.

2. Recitar la súplica del qunut en la oración del witr, después de la recitación y antes de pasar al rukū‘, y ocasionalmente en la oración del fayr. Sin embargo, existen dudas sobre si el hadiz relativo a hacer una súplica en este momento es auténtico.

3. Al levantarse de la inclinación y permanecer erguido. Sobre esto, Abdullah ibn Abi Awfa (que Allah esté complacido con él) dijo: «Cuando el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) levantaba la cabeza de la inclinación, decía:

(Árabe*********************)

Significado: Allah escucha (y acepta) a quien Lo alaba. ¡Señor nuestro! ¡A Ti pertenece toda alabanza! ¡Tu alabanza llena los cielos; Tu alabanza llena la tierra! Y, además de eso, Te pertenece la alabanza por todo cuanto deseas realizar. ¡Oh Allah! ¡Lávame y purifícame con nieve y agua fría! ¡Oh Allah! ¡Purifícame de mis pecados, tal como se limpia por completo la ropa blanca de la suciedad!»

4. También hacía súplicas durante la inclinación. Decía:

(Árabe******************)

Significado: ¡Glorificada sea Tu esencia, oh Allah, nuestro Señor! ¡A Ti pertenece toda alabanza, oh Señor! Perdóname.»

5. En la postración. Era precisamente durante la postración cuando hacía más súplicas.

6. Durante la sentada entre las dos postraciones.

7. Después del tasháhhud y antes del salām.

Él mismo hizo súplicas en estos momentos y también indicó a los honorables compañeros que hicieran súplicas.

Entre las súplicas que se hacen después del tasháhhud y antes del salām también está incluida la salat (durūd) por el Mensajero, pues la salat (durūd) también es una clase de súplica.

Diversas súplicas del Mensajero de Allah antes de pronunciar el salām

Ya se ha mencionado anteriormente que el Mensajero hacía súplicas en distintos momentos durante la oración. También se han mencionado algunas de las súplicas que hacía en cada momento. Después del tasháhhud, el Mensajero de Allah hizo diversas súplicas y enseñó también diversas súplicas a los compañeros. Aquí se mencionan algunas de sus súplicas, que recitaba especialmente después del tasháhhud y antes de pronunciar el salām:

(Árabe*****************)

Significado: ¡Oh Allah! Busco refugio en Ti del castigo de la tumba, de la prueba del Mesías ad-Dajjāl y de las pruebas de la vida y después de la muerte. ¡Oh Allah! Busco refugio en Ti de los pecados y de quedar endeudado». (Sahih al-Bujari y Muslim)

—Se ha narrado que el Mensajero de Allah siempre buscaba refugio de estas cosas.

[En Sahih Muslim y an-Nasa’i se narra que el Mensajero de Allah (s. a. s.) ordenó a los Compañeros, después del tasháhhud, pedir refugio de cuatro cosas con las siguientes palabras:

(Árabe*************)

Significado: ¡Oh, Allah! Busco refugio en Ti del castigo del Infierno, del castigo de la tumba, de las tribulaciones de la vida y de la muerte, y del mal del Mesías ad-Dajjal.”

En una narración de cadena auténtica transmitida por an-Nasa’i, se relata que el Mensajero de Allah (s. a. s.) también buscaba refugio en Allah durante la oración de la siguiente manera:

(Árabe**************)

Significado: ¡Oh, Allah! Busco refugio en Ti del mal de mis obras pasadas y del mal de aquellas obras que no podré realizar en el futuro.”

]

—El Mensajero de Allah (s. a. s.) solía hacer a veces esta súplica:

(Árabe*****************)

Significado: ¡Oh, Allah! Perdona mis pecados. Haz más espaciosa mi casa para mí y bendice y multiplica cualquier sustento que me concedas.

A veces recitaba esta súplica:

(Árabe******************)

Significado: ¡Oh, Allah! Te pido firmeza y ser de los primeros en obedecer Tus mandatos. Te pido fortaleza de corazón para seguir el camino verdadero y correcto. Te suplico que me permitas agradecer Tus bendiciones y adorarte de la mejor manera. Te pido un corazón sereno y una lengua veraz. Te pido todo aquello que consideres bueno para mí. Busco refugio en Ti de todo aquello que consideres perjudicial para mí. Te pido perdón por todas mis faltas y deficiencias con respecto a Ti.

[En los hadices se mencionan también diversas súplicas después del tashahhud. Él mismo hizo distintas súplicas, enseñó algunas a los Compañeros y aprobó también las súplicas personales de algunos de ellos. El imán Ibn al-Qayyim no mencionó todas las súplicas en su obra. Por ello, incluyo algunas otras súplicas en mis notas:]

***En Sunan an-Nasa’i y en al-Mustadrak de al-Hakim se menciona que el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba esta súplica en la oración:

(Árabe******************)

Significado: ¡Oh Allah! Por Tu conocimiento de lo oculto y Tu poder sobre la creación, mantenme con vida mientras consideres que la vida es mejor para mí. Y cuando consideres que la muerte es mejor para mí, hazme morir. ¡Oh Allah! Te pido temor de Allah en secreto y en público, y te pido que me concedas decir la verdad y actuar con justicia en los momentos de ira y de satisfacción. Te pido moderación tanto en la pobreza como en la abundancia. Te pido bendiciones inagotables. Te pido una dicha ininterrumpida para los ojos. Te pido Tu complacencia después de la muerte. Te pido paz y serenidad en la otra vida. Te pido la dicha de contemplar Tu rostro. Te pido anhelo de encontrarte, sin ninguna calamidad perjudicial ni prueba que desvíe. ¡Oh Allah! Embellécenos con la belleza de la fe y haznos guías y guiados.

El Mensajero de Allah enseñó a la Madre de los Creyentes, Aisha, a pronunciar esta súplica durante la oración:

(Árabe****************)

Significado: ¡Oh Allah! Haz fácil mi rendición de cuentas. (Musnad Ahmad, Al-Hakim)

Se menciona en Al-Bujari y Muslim que el Mensajero de Allah le dijo a Abu Bakr que pronunciara la siguiente súplica durante la oración:

(Árabe*****************)

Significado: ¡Oh Allah! He sido muy injusto conmigo mismo, y nadie puede perdonarlo excepto Tú. Perdóname con un perdón proveniente de Ti y ten misericordia de mí. Ciertamente, Tú eres sumamente Perdonador y Misericordioso.

Se ha narrado en el Musnad del imam Ahmad, en Al-Adab al-Mufrad de Al-Bujari, en el Musnad de Al-Tayalisi y en Sunan Ibn Mayah que el Mensajero de Allah enseñó a la madre de los creyentes, Aisha, esta súplica para recitarla durante la oración:

(Árabe********************)

Significado: ¡Oh, Allah! Te pido todo el bien, inmediato y futuro, que conozco y que desconozco. Busco refugio en Ti de todo mal, inmediato y futuro, que conozco y que desconozco. Te pido conocimiento y las palabras y obras que ayuden a obtenerlo, y te pido todo el bien que Tu siervo y Mensajero Muhammad (s. a. s.) ha pedido. Busco refugio en Ti de todo mal y todo daño de los que Tu siervo y Mensajero Muhammad (s. a. s.) ha buscado refugio en Ti. Te pido el buen desenlace de todo lo que has decretado para mi destino.»

El Mensajero de Allah (s. a. s.), al escuchar a un hombre recitar la siguiente súplica en el tashahhud, exclamó: «Este ha sido perdonado; este ha sido absuelto»:

(Árabe******************)

Significado: «¡Oh, Allah! Te suplico, ¡oh, Allah! Tú eres Uno y Único. No dependes de nadie; eres Aquel que no engendró ni fue engendrado, y no hay nadie semejante a Ti. Perdona mis pecados; ciertamente, Tú eres el Perdonador, el Misericordioso.» (Abu Dawud, al-Nasa’i)

Se ha narrado en obras como Abu Dawud, al-Nasa’i, el Musnad de Ahmad, al-Adab al-Mufrad y al-Tabarani, entre otras:

(Árabe******************)

El Mensajero de Allah (s. a. s.), al escuchar a un hombre recitar esta súplica en el tashahhud, preguntó a los nobles Compañeros: «¿Sabéis con qué ha suplicado?». Ellos respondieron: «Allah y Su Mensajero saben mejor». Él dijo: «Juro por Aquel en cuya mano está mi alma: ha suplicado usando el Gran Nombre de Allah». En otra narración se menciona que suplicó utilizando el “Nombre Supremo” de Allah. Cuando se Le invoca con ese nombre, Él responde, y cuando se Le pide algo, Él lo concede.

El significado de esta súplica es:

«¡Oh, Allah! Te suplico. Todas las alabanzas Te pertenecen; no hay divinidad excepto Tú. Tú eres Uno y Único, no tienes ningún asociado. ¡Oh, Originador de los cielos y la tierra, Dueño de la majestuosidad y el honor, Viviente, Subsistente! Te pido el Paraíso y busco refugio en Ti contra el Infierno.»

Muslim y Abu Awana narraron que el Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía por último esta súplica después del tashahhud y antes del salam:

(Árabe**********************)

Significado: «¡Oh, Allah! Perdóname todos mis pecados pasados y futuros, los ocultos y los manifiestos, todas mis transgresiones y aquello que Tú conoces mejor que yo. Tú eres Quien adelanta y Tú eres Quien retrasa. No hay divinidad excepto Tú.»

Hemos mencionado, en sus respectivos lugares y basándonos en hadices auténticos, las súplicas, los adhkar y los tasbih que el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba en los siete lugares de la oración. Aunque ya hemos mencionado anteriormente las súplicas que el Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía durante la postración, aquí mencionamos otra súplica suya recitada en la postración:

(Árabe***************)

Significado: «¡Mi Señor! Concédeme la taqwa de mi nafs y purifica mi nafs; Tú eres el mejor de quienes purifican el nafs y Tú eres su Protector.»

¿Debe el imán hacer la súplica en singular o en plural?

Todas las súplicas que, según se menciona y se han conservado en los hadices, el Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía durante la oración están en singular; es decir, suplicaba por sí mismo. Incluso las súplicas que enseñó a los compañeros para hacer durante la oración también están en singular. Por ejemplo, él suplicaba así durante la oración (en singular, por sí mismo):

Significado: «¡Señor mío! Perdóname, ten misericordia de mí y guíame por el camino recto».

Todas sus súplicas las hacía de este modo, en singular. Al comienzo de la oración, después del takbir de consagración, hacía la primera súplica. También la hacía en singular, de este modo:

(Árabe************)

Significado: «¡Oh Allah! Lava y purifica mis pecados con hielo, granizo y agua fría. ¡Oh Allah! Crea entre mí y mis pecados una distancia como la que has creado entre el Oriente y el Occidente…»

(Todo el hadiz está expresado de este modo, en singular).

Ahora, un hadiz ha creado una dificultad respecto a este asunto. Este hadiz fue narrado de Sawban (r. a.) en el Musnad de Ahmad y en las recopilaciones de Sunan. Él dijo que el Noble Profeta (s. a. s.) dijo:

«Si una persona es el imán (líder) de un pueblo y, al hacer una súplica, suplica únicamente por sí misma, entonces traiciona la confianza depositada en él».

Ibn Juzaima mencionó este hadiz como un hadiz mawdu‘ en su compilación de hadices auténticos. Lo transmitió mediante una cadena auténtica.

(Árabe*************)

—aceptó este hadiz como prueba de que se debe suplicar por uno mismo en singular y rechazó (refutó) el hadiz transmitido por Sawbán.

Escuché decir al jeque del islam, el imán Ibn Taymiyya, que el contenido del hadiz transmitido por Sawbán solo se aplica a súplicas temporales, como la súplica del qunūt. En la oración solo deben hacerse aquellas súplicas que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) hizo personalmente, enseñó a hacer y aprobó. [En nuestra opinión, aunque el hadiz transmitido por Sawbán no sea auténtico, su contenido es correcto. Y ese contenido se aplica al imamato (liderazgo) social, estatal y colectivo.]

El método del Mensajero de Allah para pronunciar el salām

Después de terminar la súplica, el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz)—

(Árabe*****************)

Significado: «Que la paz (saludo) y la misericordia de Allah sean con vosotros», primero giraba hacia la derecha y, mientras pronunciaba la misma frase, decía que primero giraba hacia la derecha y, mientras pronunciaba la misma frase, después giraba el cuello hacia la izquierda.

Quince compañeros han narrado que él decía el saludo de esta manera y giraba el cuello hacia ambos lados. Ellos son:

1. Abdullah ibn Mas’ud, que Allah esté complacido con él.

2. Sa’d ibn Abi Waqqas, que Allah esté complacido con él.

3. Sahl ibn Sa’d al-Sa’idi, que Allah esté complacido con él.

4. Wa’il ibn Hujr, que Allah esté complacido con él.

5. Abu Musa al-Ash’ari, que Allah esté complacido con él.

6. Hudhayfa ibn al-Yaman, que Allah esté complacido con él.

7. Ammar ibn Yasir, que Allah esté complacido con él.

8. Abdullah ibn Umar, que Allah esté complacido con él.

9. Jabir ibn Samura, que Allah esté complacido con él.

10. Al-Bará ibn Azib, que Allah esté complacido con él.

11. Abu Malik al-Ashari, que Allah esté complacido con él.

12. Talq ibn Ali, que Allah esté complacido con él.

13. Aws ibn Aws, que Allah esté complacido con él.

14. Abu Ramza, que Allah esté complacido con él.

15. Adi ibn Umayra, que Allah esté complacido con él.

También se ha narrado en los hadices que el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) terminaba la oración diciendo únicamente un saludo, mientras permanecía vuelto hacia el frente. Sin embargo, esta afirmación no está demostrada por ninguna cadena auténtica. En este caso, solo puede tomarse en consideración el hadiz narrado por Aisha, que Allah esté complacido con ella. Su hadiz fue recopilado en las colecciones Sunan [por «colecciones Sunan» se entienden Tirmidhi, Abu Dawud, Nasa’i e Ibn Majah. Estas cuatro obras también se denominan conjuntamente «Sunan al-Arba’a» (las cuatro colecciones Sunan)]. Su narración dice:

«Al finalizar la oración, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decía únicamente un saludo, pronunciando “As-salamu alaykum”, y lo pronunciaba con tanta fuerza que nos despertábamos del sueño».

Este hadiz presenta deficiencias por varias razones válidas y, en general, no es aceptable. Esas razones son:

1. De las palabras de Aisha, que Allah esté complacido con ella, se entiende claramente que se refería a la oración nocturna del Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) —la oración nafl o tahajjud—.

2. Además, como Aisha, que Allah esté complacido con ella, estaba dormida, quizá no oyó el primer saludo y sí oyó el segundo.

3. Quienes narraron que hubo dos saludos lo vieron pronunciar ambos mientras estaban despiertos y rezaban con el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él).

4. La mayoría de los hadices relativos a los dos saludos son sahih; los demás son hasan, y además son numerosos.

5. Aunque Aisha (que Allah esté complacido con ella) menciona aquí un solo salam, guarda silencio respecto a los dos salam.

—Por estas razones, está firmemente establecido que la oración se concluye con dos salam, uno hacia cada lado. Posteriormente, los gobernantes omeyas introdujeron el uso de un solo salam en Medina y en diversas ciudades. Como resultado, algunos miembros de aquella generación llegaron a pensar que la oración debía concluirse con un solo salam. Al acudir a la mezquita y ver un solo salam, entre ellos surgió esta

idea. Sin embargo, no es aceptable nada que contradiga la forma de oración que el Mensajero de Allah (s. a. s.) estableció, la que siguieron los Califas Rectamente Guiados y la que ha sido demostrada mediante hadices auténticos.

Las otras escasas narraciones que se encuentran sobre un solo salam son todas débiles, defectuosas y falsas.

La cuestión de hacer súplicas por los seguidores después del salam

La práctica que se ha extendido de volverse hacia la qibla después de pronunciar el salam, o de volverse hacia los seguidores y levantar las manos para hacer una súplica o munayat, no tiene ninguna prueba proveniente del Mensajero de Allah (s. a. s.). No se encuentra ninguna fuente auténtica ni buena que la respalde. Además, muchos han establecido la costumbre de hacer este tipo de munayat, especialmente después de las oraciones del fayr y del asr, volviéndose hacia los seguidores. Pero esto tampoco está transmitido del Mensajero de Allah (s. a. s.) ni de ninguno de los Califas Rectamente Guiados. Él tampoco dio a la comunidad ninguna instrucción ni indicación para hacerlo.

Quienes han establecido la práctica de hacer munayat volviéndose hacia la qibla después del salam, o volviéndose hacia los seguidores después del fayr y del asr, la han establecido como alternativa a la sunna. Consideran que es una buena obra. Allah sabe mejor si hacer esto en lugar de la sunna es realmente una buena obra.

Todas las súplicas relacionadas con la oración mencionadas en los hadices fueron realizadas por el Mensajero de Allah (s. a. s.) dentro de la oración, y él ordenó que se hicieran dentro de la oración.

Mientras el siervo permanece en la oración, en realidad está manteniendo una munáŷat (conversación secreta) con su Señor. Por eso, el Mensajero (s.a.s.) hizo súplicas dentro de la oración y ordenó hacerlas. Es precisamente entonces cuando el siervo se encuentra más cerca de su Señor; ese es, en verdad, el momento por excelencia para pedirle (hacer du‘a).

Pero cuando termina la oración pronunciando el saludo final, se interrumpe el curso de la munáŷat (conversación secreta). Por eso, se debe pedir al Señor en el momento más propicio, es decir, dentro de la oración. Esta es la sunna. Este es el mejor método. No es mejor inventar una práctica propia contraria a la sunna.

Sin embargo, cualquier persona puede pedirle a Allah y hacer du‘a en cualquier momento. En este caso, debe primero recordar a Allah, siguiendo el método enseñado por el Mensajero (s.a.s.), mediante tasbih, tahlil, tahmid, takbir y otras fórmulas, y enviar salat (salawat) al Mensajero de Allah. Después puede hacer la súplica y pedir lo que desee.

Si se hace de este modo, la súplica se realiza después de un acto de adoración separado. Ya no tiene relación con la oración. Así se puede evitar establecer la práctica inventada de levantar las manos después del saludo final para hacer du‘a o munáŷat vinculándola con la oración. [En Bangladesh y las regiones circundantes, la gente ha confundido esta práctica con la oración. Las personas ignorantes consideran que levantar las manos después de la oración para hacer munáŷat es parte de la oración o está vinculado a ella. Sin embargo, el Mensajero (s.a.s.) y los nobles compañeros no hicieron esto. Los imanes de la oración han convertido esta práctica en algo obligatorio. Muchos imanes lo hacen para complacer a los seguidores, pues dicen que, si no lo hacen, no podrán ejercer como imanes. En realidad, ¿puede ser razonable convertir en sunna una práctica que de ningún modo lo es, e incluso hacerla obligatoria como si fuera un precepto?]

De esta manera se puede hacer du‘a en cualquier momento. Si después de recordar a Allah y enviar salat (salawat) al Mensajero se hace una súplica, esa súplica también es aceptada. Esto se comprende a partir del hadiz narrado por Fadala ibn Ubayd. Pero no es correcto vincular con la oración una súplica que se realiza fuera de ella.

Rezar con zapatos y con una sola prenda

Abdullah ibn Amr (r.a.) narró que el Mensajero de Allah (s.a.s.) a veces rezaba descalzo y otras veces rezaba con los zapatos puestos. (Abu Dawud)

Para diferenciarse de los judíos, ordenó rezar con los zapatos puestos. Dijo: «Diferenciaos de los judíos; ellos no rezan con los zapatos ni con los calcetines de cuero puestos». (Abu Dawud)

Él dijo: «Cuando alguno de vosotros rece, que lo haga llevando puestos sus zapatos. Pero si quiere quitárselos, que se los quite y los coloque entre sus dos pies. [Abu Dawud, Ibn Juzayma y al-Hakim lo narraron de Abu Saíd al-Judri, que Allah esté complacido con él, mediante una cadena auténtica. Él dijo: Un día, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dirigía la oración para nosotros. Durante la oración se quitó sus zapatos y los dejó a su izquierda. Al ver esto, todos los que rezaban detrás de él también se quitaron sus propios zapatos. Cuando terminó la oración, nos preguntó: “¿Por qué os quitasteis los zapatos?”. Dijimos: “Al verte quitártelos, nosotros también nos los quitamos”. Entonces dijo: “Yibril vino a informarme de que había impureza en mis zapatos. Por eso me los quité. Cuando vengáis a la mezquita, revisad vuestros zapatos para ver si tienen alguna impureza. Si tienen algo sucio, limpiadlo y rezad llevando puestos los zapatos”]. No debe dejar los zapatos en cualquier lugar y causar molestias a nadie». (Abu Dawud)

A veces el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, rezaba con una sola prenda, y en otras ocasiones rezaba con dos prendas. Sin embargo, la mayoría de las veces rezaba con dos prendas. [En el Musnad de Ahmad se ha narrado que Abd Allah ibn Masud, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, rezaba ocasionalmente con una sola prenda debido a la escasez de ropa. En tiempos de prosperidad, lo mejor es rezar con dos prendas.]

Su alegría, serenidad, humildad y llanto durante la oración

—El imán Ahmad ibn Hanbal narró que, cuando el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se ponía de pie para rezar, inclinaba ligeramente la cabeza y la mantenía baja.

—La oración era la frescura de los ojos del Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él. A través de la oración sentía alegría y serenidad. Él decía: (árabe *********) Es decir: «La oración es la frescura de mis ojos. En la oración encuentro alegría y serenidad».

Él le decía a Bilal: (árabe*********)

Es decir: «¡Oh, Bilal! Llámame a la oración y llena de serenidad mi corazón».

—Él dijo: «Durante la oración me rodean la concentración, la contemplación, la absorción y la completa entrega».

-El Mensajero de Allah (s.a.s.) lloraba a menudo durante la oración. Su pecho resonaba con el sonido de su llanto. Los Compañeros escuchaban su llanto durante la oración. (Ahmad, Nasai, Abu Dawud)

-En distintos momentos de toda la oración, pedía repetidamente perdón ante el Misericordioso Allah. Pedía perdón por los pecados. Suplicaba protección contra todos los males de este mundo y del Más Allá. Pedía todo bien de este mundo y del Más Allá. Así, durante toda la oración, permanecía en munáyāt con Allah (súplica y ruego íntimos).

-En la noche profunda, cuando todo el mundo dormía, se presentaba ante su Señor mediante la oración.

-Rezaba para dar gracias a su Señor.

-En momentos de dificultad, se ponía de pie para orar.

-En el campo de batalla, se ponía de pie para orar.

-Se postraba para implorar la ayuda de su Señor.

Su atención durante la oración

El Mensajero de Allah (s. a. s.) concentraba por completo su corazón y su mente en Allah Altísimo durante la oración, se presentaba en la presencia íntima de Allah y mantenía una concentración plena en Él. Sin embargo, aun así, tenía en cuenta las circunstancias del entorno durante la oración y prestaba atención a la situación de quienes oraban. A continuación se mencionan algunos acontecimientos de este tipo, transmitidos por fuentes auténticas:

1. Prolongaba la oración y alargaba la recitación. En consecuencia, también prolongaba la inclinación y la prosternación. Pero cada vez que durante la oración escuchaba llorar a un niño, teniendo en cuenta el estado de ánimo de su madre, que estaba orando con él, acortaba la oración y la terminaba rápidamente.

2. En cierta batalla envió a un jinete para que recogiera y trajera una información. Después de enviarlo, se puso de pie para orar. Mientras oraba, miraba hacia el camino por el que debía regresar aquel jinete que había enviado. Incluso durante la oración no dejó de estar atento a aquel jinete.

3. En una ocasión realizó la oración obligatoria llevando sobre los hombros a su nieta Umama bint Abi al-As (la hija de una de sus hijas). Cuando iba a inclinarse o prosternarse, la bajaba y la sentaba a su lado. Al levantarse de la prosternación, volvía a cargarla sobre los hombros. (Bujari y Muslim)

4. A veces, cuando se prosternaba, su nieto Hasan o Husayn se acercaba y se sentaba sobre su espalda. Entonces prolongaba la prosternación por temor a que el niño se cayera.

5. A veces sucedía que estaba orando con la puerta de la casa cerrada. La Madre de los Creyentes, Aisha (que Allah esté complacido con ella), llegaba y llamaba a la puerta. Él, mientras estaba orando, iba a abrirle la puerta a Aisha; después regresaba y terminaba la parte restante de la oración. (Ahmad, Tirmidhi, Abu Dawud y Nasai)

6. Si alguien lo saludaba mientras estaba orando, respondía a su saludo haciendo una señal con la mano. En Sahih Muslim se transmitió que Yabir (que Allah esté complacido con él) dijo: «El Mensajero de Allah (s. a. s.) me envió a realizar una tarea. Cuando regresé, lo encontré orando. Lo saludé mientras estaba orando, y él respondió a mi saludo haciendo una señal».

Anas (que Allah esté complacido con él) dijo: «El Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía señas y gestos mientras estaba orando». (Musnad de Ahmad)

Se ha narrado en las colecciones de Sunan que Suhayb —que Allah esté complacido con él— dijo: «En cierta ocasión, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— estaba rezando. Cuando pasé cerca de él, lo saludé. Él respondió a mi saludo mediante un gesto».

En cierta ocasión, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— llegó a Quba. Mientras rezaba en la mezquita de Quba, llegó un grupo de compañeros ansar. Ellos lo saludaron mientras él estaba rezando, y él respondió a su saludo mediante un gesto.

El imán at-Tirmidhi narró este hadiz a través de Abd Allah ibn Umar —que Allah esté complacido con él—. Dijo que es un hadiz auténtico.

Abd Allah ibn Masud —que Allah esté complacido con él— narró: «Regresé de Abisinia y vine a encontrarme con el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él—. Al llegar, lo encontré rezando. En ese estado lo saludé. Él respondió a mi saludo haciendo un gesto con la cabeza». Este hadiz fue narrado por al-Bayhaqi.

Un hadiz narrado por Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él— genera una contradicción respecto a hacer gestos durante la oración. El hadiz fue narrado por Abu Ghatfan, quien lo recibió de Abu Hurayra —que Allah esté complacido con él—. Este dijo: «El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: “Quien haga un gesto comprensible durante la oración, que la repita”».

El imán ad-Daraqutni dijo: «Este hadiz es inválido; no es aceptable». Dijo también: «El imán Abu Dawud me informó: “El narrador de este hadiz, Abu Ghatfan, es una persona desconocida. No se pueden aceptar los hadices que ha narrado”». Además, este hadiz contradice los hadices auténticos relacionados con el tema. Se ha narrado mediante cadenas auténticas, a través de Anas, Yabir y otros —que Allah esté complacido con todos ellos—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— hacía gestos durante la oración.

7. Cuando el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— rezaba por la noche en casa, Aisha —que Allah esté complacido con ella— se acostaba atravesada en el lugar donde él se postraba. Cuando él iba a postrarse, le daba un toque en el cuerpo o la pellizcaba para que se apartara. Entonces Aisha —que Allah esté complacido con ella— volvía a extender las piernas. (Al-Bujari)

8. En cierta ocasión, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— estaba rezando. Entonces llegó Satanás para perturbar su oración. Él lo agarró por la garganta y lo apretó, hasta tal punto que la saliva o la lengua de Satanás salió y tocó su mano. (Musnad de Ahmad, ad-Daraqutni)

9. A veces rezaba de pie sobre el minbar. Allí mismo hacía la inclinación. Al postrarse, bajaba del minbar, retrocedía y se postraba en el suelo. Cuando terminaba la postración, volvía a subir al minbar y se quedaba de pie. (Al-Bujari, Muslim)

10. En una ocasión estaba rezando con una pared delante de él. En ese momento, un animal cuadrúpedo (un perro) intentó pasar por delante de él. Él avanzó y apoyó el vientre del animal contra la pared. Así, el animal se vio obligado a pasar por detrás de él. (At-Tabarani, Al-Hakim, Ibn Juzaima)

11. En una ocasión estaba rezando cuando dos niñas de los Banu Abd al-Muttalib llegaron frente a él forcejeando. Mientras rezaba, las sujetó y separó a una de la otra. En la narración del imán Ahmad también se menciona que las dos niñas se aferraron a las rodillas del noble Profeta, que Dios lo bendiga y le conceda la paz. Entonces él las separó o las detuvo, pero continuó rezando.

12. En una ocasión, cuando se había puesto de pie para rezar, un niño intentó pasar por delante de él. Él le hizo una señal con la mano para que regresara, y el niño regresó. (Musnad de Ahmad)

13. En otra ocasión estaba rezando cuando una niña pasaba por delante de él. Él le hizo una señal con la mano, y ella regresó. (Las colecciones de Sunan)

14. A veces, mientras estaba rezando, soplaba sobre el lugar de la postración. Sin embargo, el hadiz sobre soplar es discutible, aunque se menciona en el Musnad de Ahmad y en las colecciones de Sunan. En realidad, no ha sido transmitido del Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda la paz, mediante una cadena auténtica.

15. Lloraba durante la oración.

16. Se aclaraba la garganta durante la oración. También hacía señales aclarando la garganta. Alí, que Dios esté complacido con él, dijo: «Todos los días iba dos veces, a horas determinadas, a visitar al Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda la paz. Pedía permiso para entrar en su casa. A veces, cuando llegaba, él estaba rezando; entonces se aclaraba la garganta y me daba permiso para entrar». (Sunan de an-Nasa’i, Musnad de Ahmad)

El imán Ahmad también se aclaraba la garganta durante la oración y no consideraba que esto invalidara la oración.

Así, a pesar de su profunda concentración y orientación hacia Allah durante la oración, tenía en cuenta la comodidad y las dificultades de los demás. Consideraba las circunstancias y el entorno, y no consideraba que estas cosas invalidaran la oración.

La súplica del qunut en las oraciones obligatorias (o qunut al-nazila)

Abdullah ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, recitó la súplica del qunut durante un mes consecutivo en las oraciones del mediodía, de la tarde, del ocaso, de la noche y del alba. (Musnad Ahmad, Abu Dawud)

En algunas narraciones se menciona que recitó la súplica del qunut durante un mes en la oración del alba. En otras se menciona que la recitó en la oración del ocaso. En realidad, la narración anterior es la correcta: recitó la súplica del qunut en las cinco oraciones diarias.

-No recitaba siempre la súplica del qunut.

-Recitaba la súplica del qunut en tiempos de calamidad.

-Mediante la súplica del qunut, suplicaba por algunas personas y pronunciaba súplicas contra otras.

En la oración en la que recitaba la súplica del qunut, durante la última rak‘a se ponía de pie después del rukū‘ diciendo «Sami‘a Allahu liman hamidah» y recitaba la súplica del qunut. Después de recitarla, pasaba directamente al suyūd. No hacía nada más entre la súplica del qunut y el suyūd.

Cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitaba la súplica del qunut, los seguidores decían «Amín».

Se ha transmitido de Abu Huraira (r. a.), en Sahih al-Bujari y Sahih Muslim, que dijo: «Cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) quería hacer una súplica por alguien o invocar contra alguien, recitaba la súplica del qunut después del rukū‘. Después del rukū‘, tras decir “Sami‘a Allahu liman hamidah, Rabbana laka al-hamd”, recitó durante algunos días esta súplica: (ÁRABE********************)»

Significado: «¡Oh Allah! Protege a al-Walid, Salama ibn Hisham e ‘Irás ibn Abi Rabi‘a. ¡Oh Allah! Aférrate firmemente a la tribu de Mudar y sométela, año tras año, a una hambruna como la que sufrió el pueblo de Yusuf (a. s.)».

En una transmisión recogida por Abu Dawud y el Musnad de Ahmad, procedente de Ibn Abbas (r. a.), se menciona que algunas veces hacía la súplica del qunut invocando contra ellos con estas palabras: (ÁRABE*******************)

Significado: «¡Oh Allah! Haz descender Tu maldición sobre las tribus de Lihyan, Ra‘l, Dhakwan y ‘Usayya. Han desobedecido a Allah y a Su Mensajero».

Abu Dawud transmitió que la práctica habitual del Mensajero (s. a. s.) era recitar la súplica del qunut (qunut de las calamidades) cuando surgía una desgracia. Cuando la desgracia desaparecía, dejaba de recitarla. No limitó la recitación de la súplica del qunut exclusivamente a la oración del fayr, sino que también la recitaba en otras oraciones. Sin embargo, la recitaba con mayor frecuencia en la oración del fayr.

Los expertos en hadices consideran recomendable recitar la súplica del qunut durante las calamidades. Naturalmente, ellos son quienes conocen mejor los hadices. Según ellos, tanto recitar el qunut como dejar de recitarlo son sunna. Consideran que tanto recitarlo como no recitarlo es correcto, porque en los hadices se menciona que el Mensajero (s. a. s.) lo recitó y también que lo dejó.

No hay inconveniente en que el imán recite en voz audible la súplica del qunut para informar o recordar a los orantes que lo siguen. Umar (que Dios esté complacido con él) recitaba en voz audible el comienzo para recordárselo a los orantes que lo seguían. Ibn Abbás (que Dios esté complacido con él) recitaba en voz audible la sura al-Fátiha en la oración fúnebre, para que la gente supiera que recitar la sura al-Fátiha en la oración fúnebre es una sunna.

Que el imán diga «amín» en voz audible es también un asunto de este tipo. En realidad, estas son divergencias de opinión (ijtilaf) en las que ambas opciones son permitidas (mubah), o tanto hacerlas como no hacerlas es permitido. Por ejemplo, tanto levantar las manos en la oración como omitirlo es lícito. Asimismo, es lícito recitar cualquiera de las distintas formas del tashahhud. Del mismo modo, es lícito adoptar cualquiera de las distintas formas del adhan y del iqama.

Sin embargo, nuestro propósito aquí no es discutir lo lícito y lo ilícito. Nuestro único propósito es mencionar qué hacía el Mensajero (que Dios lo bendiga y le conceda paz) y cómo lo hacía, porque él es nuestro modelo y criterio. En esta obra solo queremos investigar y exponer su práctica y sus principios. Él es, ciertamente, el guía perfecto. Él es nuestro modelo digno de imitar y seguir.

El resumen de los hadices citados acerca de recitar la súplica del qunut en la oración obligatoria se encuentra en las palabras de un erudito eminente del islam. Él dijo: «La opinión correcta sobre este asunto es que el Mensajero de Dios (que Dios lo bendiga y le conceda paz) recitó el qunut nazila (la súplica del qunut) únicamente para suplicar por un pueblo o una persona, o para invocar contra ellos. Después, cuando se vio el resultado de su súplica, dejó de hacerlo. Además, recitó la súplica del qunut tanto en voz audible como en silencio. La recitó y también dejó de recitarla. No la recitó durante más tiempo en voz audible que en silencio. Esta era su práctica respecto al qunut. Asimismo, en la oración obligatoria recitaba la súplica del qunut justo después de levantarse del rukū. Esto es lo que está demostrado.»

La postración por olvido (suyud al-sahu)

El Mensajero de Dios (que Dios lo bendiga y le conceda paz) dijo: «Yo no soy más que un ser humano como vosotros. Así como vosotros cometéis errores, yo también cometo errores. Si olvido algo, recordádmelo». (Bujari)

Que el Mensajero de Dios (que Dios lo bendiga y le conceda paz) cometiera un error en la oración fue una manifestación de la plenitud de la gracia de Dios para con su comunidad. De este modo, Dios Altísimo perfeccionó para ellos su religión, pues mediante este proceso llegaron a saber qué debían hacer cuando se cometiera un error en la oración.

En un hadiz de cadena interrumpida mencionado en la Muwatta de Málik, se recoge esta declaración del Mensajero de Dios (que Dios lo bendiga y le conceda paz): «Olvido o se me hace olvidar, para que pueda aclararles ese asunto —respondiendo a las preguntas de la gente y explicándoselo—».

En realidad, las normas relativas a los errores en la oración se establecieron en la sharía precisamente porque el Mensajero de Allah (s. a. s.) a veces olvidaba algo.

Se transmitió de Abdullah ibn Buhaina que, un día, el Mensajero de Allah (s. a. s.) dirigió la oración del mediodía junto con ellos. En esa ocasión, se levantó después de las dos primeras rak‘at sin sentarse. Los seguidores también se levantaron con él. Así, cuando la oración estaba llegando a su fin, la gente esperaba que pronunciara el salam. Justo entonces, el Mensajero de Allah (s. a. s.), mientras permanecía sentado en la posición del tashahhud final, hizo dos postraciones antes de pronunciar el salam, diciendo «Allahu Akbar». Después pronunció el salam y concluyó la oración. (Al-Bujari y Muslim)

De esto se sabe que, si alguien omite por olvido alguna parte de la oración distinta de sus pilares (fard), debe realizar las postraciones del olvido antes de pronunciar el salam.

Del mismo modo, si omitía por olvido alguna parte de la oración, no regresaba para completarla. Por ejemplo, una vez se levantó sin realizar la sesión del primer tashahhud. Aunque la gente que estaba detrás de él dijo «Subhan Allah», les indicó que permanecieran de pie sin sentarse.

Yazid ibn Harun transmitió que dijo: «Una vez, Mugira ibn Shu‘ba (que Allah esté complacido con él) dirigió nuestra oración. Después de realizar dos rak‘at, se levantó sin sentarse. Los seguidores dijeron “Subhan Allah”, pero él les indicó que permanecieran de pie. Luego concluyó la oración y pronunció el salam. Después realizó dos postraciones y volvió a pronunciar el salam. Finalmente dijo: “El Mensajero de Allah (s. a. s.) hacía exactamente eso”». Este hadiz fue transmitido en el Musnad de Ahmad. Tirmidhi dijo que es un hadiz sahih.

Existe cierta discrepancia en los hadices respecto a si las postraciones del olvido deben realizarse antes o después del salam. El hadiz de Abdullah ibn Buhaina indica que deben hacerse antes del salam, mientras que el hadiz de Mugira indica que deben hacerse después. En realidad, por diversas razones racionales, el hadiz transmitido por Abdullah ibn Buhaina es más correcto. Sin embargo, ambos métodos han sido transmitidos mediante fuentes auténticas. Por tanto, puede adoptarse cualquiera de los dos.

Se conocen, por medio del Mensajero de Allah (s. a. s.), varios tipos de errores en la oración. Por ejemplo:

1. Una vez, el Mensajero de Allah (s. a. s.) pronunció el salam después de realizar solamente dos rak‘at de la oración de la noche, del mediodía o de la tarde. Luego completó la oración. Después de pronunciar el salam, realizó dos postraciones. Al bajar a cada postración y al levantarse de ella decía «Allahu Akbar».

2. Se ha narrado en Abu Dawud y Tirmidhi que el Noble Profeta (que Allah le bendiga y le conceda paz) dirigió la oración de la gente, cometió un error durante la oración y después realizó dos postraciones del olvido. Luego recitó el tashahhud y pronunció el saludo final. El imán Tirmidhi dijo que este hadiz es hasan y garib.

3. Un día, después de dirigir tres rak‘at de una oración de cuatro rak‘at, se volvió hacia los seguidores. Entonces Talha ibn Ubaydullah (que Allah esté complacido con él) le preguntó: «Has rezado tres rak‘at y has olvidado realizar una rak‘at». Entonces ordenó a Bilal que pronunciara la iqama. Bilal pronunció la iqama y él volvió a dirigir la oración de la gente. El hadiz fue narrado por el imán Ahmad.

4. Un día dirigió la oración del mediodía con cinco rak‘at. Entonces le preguntaron: «¿Se ha añadido una rak‘at a la oración del mediodía?». Él dijo: «¿Qué ocurre?». Entonces le dijeron: «Hoy has rezado cinco rak‘at». Al oír esto, realizó dos postraciones después de pronunciar el saludo final. (Bujari y Muslim)

5. Un día dirigió la oración de la tarde con tres rak‘at y se fue a su casa. Entonces un hombre llamado Jirbaq, conocido como Dhul-Yadayn (el de los brazos largos), lo siguió y le explicó lo sucedido. Al oír sus palabras, salió de la casa enfadado, arrastrando su manto, y preguntó a la gente si aquello era cierto. Ellos respondieron: «Sí». Entonces realizó la rak‘at restante y pronunció el saludo final. Después realizó dos postraciones del olvido y volvió a pronunciar el saludo final. (Sahih Muslim)

En total, del Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) se han transmitido estos cinco procedimientos relativos a los errores en la oración y las postraciones del olvido.

Él realizó las postraciones del olvido tanto antes como después del saludo final. Las opiniones de los imanes sobre este asunto son las siguientes:

1. Según el imán Shafi‘i (que Allah tenga misericordia de él), las postraciones del olvido de cualquier tipo deben realizarse antes del saludo final.

2. Según el imán Abu Hanifa (que Allah tenga misericordia de él), las postraciones del olvido de cualquier tipo deben realizarse después del saludo final.

3. El imán Malik (que Allah tenga misericordia de él) dijo: cuando, por error, se omite algo en la oración, la postración por olvido debe hacerse antes del saludo final. Si, por error, se añade algo a la oración, la postración por el error debe hacerse después del saludo final. Y si en una misma oración se producen ambos tipos de error, la postración por olvido debe hacerse antes del saludo final. Abu Umar dijo: este es el madhhab del imán Malik. Sin embargo, si alguien actuaba de manera contraria a su opinión, él tampoco se lo prohibía, pues consideraba que en este asunto había margen para la discrepancia.

4. ¿Cuál era la opinión del imán Ahmad ibn Hanbal sobre este asunto? Al-Athram dijo: He oído que le preguntaron al imán Ahmad (que Allah tenga misericordia de él) si la postración por el error debía hacerse antes o después del saludo final. Él respondió: en algunos casos, antes del saludo, y en otros, después del saludo. Así lo hizo el Mensajero de Allah (s. a. s.).

5. El imán Dawud (al-Zahiri) dijo: nadie debe hacer la postración por olvido por una causa distinta en aquellos cinco casos en los que el Mensajero de Allah (s. a. s.) hizo la postración por olvido.

Postración por duda

Cuando surgía una duda o incertidumbre durante la oración, el Mensajero (s. a. s.) no reiniciaba la oración. Dijo que, en caso de duda, se debe completar la oración conforme a aquello que se considere más probable, hacer la postración antes del saludo final y abandonar la duda.

Se narró de Abu Sa‘id al-Judri (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: «Cuando alguno de vosotros dude durante la oración y no pueda determinar cuántos rak‘at ha rezado, si tres o cuatro, debe abandonar la duda y tomar como base aquello que considere más probable. Después, debe hacer dos postraciones antes del saludo final». (Sahih Muslim)

En un hadiz narrado por Ibn Mas‘ud (que Allah esté complacido con él) se dice: cuando alguno de vosotros dude durante la oración, debe considerar correcta una de las dos posibilidades, completar la oración y hacer dos postraciones antes del saludo final. (Bujari y Muslim). En otra narración también se menciona que después debe realizar el saludo final y luego hacer dos postraciones.

El imán Ahmad (que Allah tenga misericordia de él) dijo: la duda es de dos tipos. Una es el taharri (la convicción predominante), y la otra es el yaqīn (una duda leve dentro de la certeza). Según el imán Ahmad, en el caso del taharri, el orante debe hacer la postración después del saludo final, mientras que en el caso del yaqīn debe hacerla antes del saludo final.

El imán al-Shafi‘i y el imán Malik (que Allah tenga misericordia de ellos) dijeron: si alguien cae en la duda durante la oración, no debe permanecer sumido en ella, sino aferrarse a una convicción basada en una suposición. Esta es también una de las opiniones del imán Ahmad.

El imán Abu Hanifa (que Allah tenga misericordia de él) dijo: si alguien cae en la duda durante la oración, y es la primera vez que le ocurre, debe repetir la oración. Pero si duda con frecuencia, debe continuar la oración basándose en la opinión predominante o en la certeza.

Cerrar los ojos durante la oración

No era práctica del Mensajero de Allah (s.a.w.) rezar con los ojos cerrados. En Sahih al-Bujari se narra que, mientras recitaba la súplica del tashahhud, el Mensajero de Allah (s.a.w.) mantenía la mirada fija en el dedo índice de su mano. Su mirada no se apartaba de ese dedo.

—En Sahih al-Bujari se narra, de Anas (que Allah esté complacido con él), que Aisha (que Allah esté complacido con ella) tenía una cortina de un tipo especial. La había colgado en un lado de la casa. El Mensajero de Allah (s.a.w.) le pidió a Aisha que la retirara y añadió: «Las imágenes dibujadas en esa cortina distraen mi mirada de la oración».

—Si hubiera mantenido los ojos cerrados durante la oración, ¿cómo habrían llamado su atención las imágenes dibujadas en la cortina?

—Sin embargo, este hadiz no demuestra que cerrar los ojos durante la oración sea ilícito.

Los juristas han discrepado acerca de cerrar los ojos durante la oración. El imán Ahmad y otros consideraron makruh cerrar los ojos durante la oración. Según ellos, esta es una práctica de los judíos.

Sin embargo, otros consideran lícito cerrar los ojos durante la oración. Según ellos, cerrar los ojos facilita alcanzar el khushūʿ y el khushūʿ-khuḍūʿ en la oración y sentir la cercanía de Allah. Y esto es precisamente el espíritu y el propósito de la oración.

La opinión correcta al respecto es que, si al mantener los ojos abiertos durante la oración se pueden conservar el khushūʿ, el khushūʿ-khuḍūʿ y la concentración, es mejor mantenerlos abiertos. Pero si mantenerlos abiertos impide la serenidad y el khushūʿ-khuḍūʿ debido a las distintas escenas que se ven, entonces no es en absoluto censurable cerrar los ojos. Más bien, conforme al principio general de la sharía, en tal situación es mejor y preferible mantenerlos cerrados.

Sutra (barrera)

Cuando el Mensajero de Allah se ponía de pie para orar, se colocaba delante de alguna cosa, hacía colocar algo delante de él o, al menos, trazaba una línea delante de él. Ordenó colocar delante del orante algo que sirviera como barrera (sutra).

En ocasiones oraba con una pared delante de él. Entre el lugar donde se prosternaba y la pared apenas quedaba espacio suficiente para que pasara una cabra u oveja. No había una distancia mayor entre él y la sutra. Al contrario, ordenó situarse cerca de la sutra.

A veces oraba colocando delante de él una cama, un trozo de madera, un árbol o una columna de la mezquita.

Cuando se encontraba de viaje en una expedición militar o rezaba en un campo abierto, clavaba delante de él un arma, la convertía en sutra y oraba; la gente oraba detrás de él.

A veces oraba dejando su montura delante de él y la tomaba como sutra. En ocasiones tomaba como sutra la silla de montar.

Les ordenó a los orantes que, si no encontraban ninguna barrera, al menos clavaran delante de ellos una flecha o un bastón y lo usaran como sutra, para rezar detrás de él. Si tampoco encontraban una flecha o un bastón, debían al menos trazar una línea en el suelo delante de ellos. [En las obras de Bujari, Muslim y Sahih Ibn Juzaima se narra que el Mensajero de Allah (s.) dijo: «Si alguien intenta pasar por delante de un orante —es decir, por el espacio situado entre él y la sutra— aunque este esté rezando con una sutra delante, el orante debe impedirlo con el pecho». En algunas narraciones se dice: «Que lo rechace en la medida de sus posibilidades». En otra narración se dice: «Que se lo prohíba mediante una señal dos veces». Si aun así no desiste, debe enfrentarse a él, porque es un demonio.

En las obras de Bujari, Muslim y Sahih Juzaima también se menciona: si quien pasa por delante de un orante supiera cuán terrible es la consecuencia, preferiría esperar hasta cuarenta antes que pasar por delante de él.

Aquí, «hasta cuarenta» significa esperar cuarenta días, cuarenta años o cuarenta oraciones.]

Abu Dawud dijo: «Escuché a Ahmad ibn Hanbal decir que, si se traza una línea en el suelo, debe trazarse transversalmente, como una luna nueva». Abdullah dijo que debía trazarse longitudinalmente. Y si se clava un bastón, debe clavarse verticalmente.

¿Se invalida la oración si no hay una sutra?

Si no hay una sutra delante del orante, se sabe por fuentes auténticas que, en tal situación, si una mujer adulta, un asno o un perro negro pasa por delante de él, la oración queda invalidada. Los hadices relacionados con este asunto fueron narrados por Abu Dharr, Abu Huraira, Ibn Abbas y Abdullah ibn Mugaffal —que Allah esté complacido con todos ellos—.

Sin embargo, la narración de Aisha —que Allah esté complacido con ella— contradice la opinión anterior. Ella dijo que solía yacer transversalmente en el lugar donde el Mensajero (s.) hacía la postración. Cuando el Mensajero (s.) iba a postrarse, le pellizcaba los pies, y entonces ella recogía las piernas. Cuando él se levantaba de la postración, Aisha —que Allah esté complacido con ella— volvía a estirar las piernas.

La diferencia entre estos dos tipos de narraciones es la diferencia entre pasar por delante y permanecer en un lugar. Allah sabe mejor cuál es la realidad.

¿Qué hacía el Mensajero (s.) después de pronunciar el saludo final? ¿Qué recitaba?

(En esta sección se analizará qué hacía el Mensajero de Allah (s.) después de pronunciar el saludo final de la oración obligatoria, cómo se sentaba, qué recitaba y qué invocaciones y recuerdos de Allah realizaba.)

En Sahih Muslim se narró de Aisha y de Sawban (que Allah esté complacido con ellos) que, cuando el Mensajero de Allah (s.) terminaba la oración pronunciando el saludo final, decía tres veces استغفر الله(«Pido perdón a Allah»). [En Sahih al-Bujari y Muslim se narró de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él): Podíamos saber que el Mensajero de Allah (s.) había terminado su oración al oírlo pronunciar el takbir.

Es decir, después de pronunciar el saludo final, el Mensajero de Allah (s.) decía en voz alta: «Allahu Akbar».

Por lo tanto, según el hadiz, parece correcto pronunciar primero una vez «Allahu Akbar» y después recitar tres veces «astagfirullah». Inmediatamente después se debe recitar «Allahumma anta as-salam wa minkas-salam»……] Luego decía: (árabe***********)

Es decir: «¡Oh Allah! Tú eres la fuente de la paz; de Ti proviene la paz. ¡Oh, Poseedor de majestad y honor! Tú eres sumamente bendito y abundante».

Después de pronunciar el saludo final, permanecía orientado hacia la quibla únicamente durante el tiempo que tardaba en decir estas palabras. Tras recitar esta frase, se levantaba o se sentaba vuelto hacia los seguidores. A veces se volvía hacia ellos desde la derecha y, otras veces, desde la izquierda. Se narró en Sahih al-Bujari y Muslim, de Ibn Masud (que Allah esté complacido con él), que dijo: «Vi que la mayoría de las veces se sentaba vuelto hacia ellos desde la izquierda».

En Sahih Muslim se narró de Anas (que Allah esté complacido con él), quien dijo: «Vi que la mayoría de las veces se sentaba vuelto hacia la derecha».

Abdullah ibn Umar, que Allah esté complacido con él, narró: «Vi al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, girarse y sentarse tanto hacia la derecha como hacia la izquierda. Se sentaba directamente frente a los seguidores de la oración. No se giraba especialmente hacia un lado dejando de lado el otro. Se sentaba de frente y miraba a todos. Después de realizar la oración del fayr, permanecía sentado en el lugar de la oración hasta que salía el sol».

Los dhikr y las súplicas que recitaba después de la oración

En Sahih al-Bujari y Sahih Muslim se narró, por medio de Al-Mugira ibn Shu‘ba, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decía estas palabras después de cada oración obligatoria: (árabe***********************)

Significado: No hay ninguna divinidad ni autoridad digna de adoración excepto Allah. Él es Único; no tiene asociado alguno. Suyo es el dominio del universo y Suya es toda alabanza. Él es Todopoderoso. ¡Oh, Allah! Nadie puede impedir lo que Tú quieres conceder, y nadie puede conceder lo que Tú quieres negar. Frente a Ti, la riqueza del rico y la posición del honorable son completamente inútiles y absolutamente ineficaces».

Abu Hatim mencionó en su obra Sahih que el Noble Profeta, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decía después de terminar la oración:

(Árabe**********************)

Significado: ¡Oh, Allah! Purifica mi religión, que es la protección de todos mis asuntos. Corrige mi mundo, en el que me has concedido mi sustento. ¡Oh, Allah! Busco refugio en Tu satisfacción contra Tu descontento; en Tu perdón contra Tu castigo; y busco refugio en Ti contra Ti. Nadie puede impedir lo que Tú quieres conceder, ni nadie puede conceder lo que Tú quieres negar. Ante Ti, la riqueza del rico y la posición del honorable no sirven de nada» (Sahih Abu Hatim).

Al-Hakim mencionó en su Al-Mustadrak un hadiz transmitido por Abu Ayyub al-Ansari, que Allah esté complacido con él. Él dijo: «Cada vez que rezaba detrás de vuestro amado Profeta, lo escuchaba decir estas palabras después de terminar la oración:

(Árabe****************)

Significado: ¡Oh, Allah! Perdona todos mis errores y pecados. ¡Oh, Allah! Resucítame, dame vida, sustento y la capacidad de vivir conforme a las buenas obras y al buen carácter. Pues, si Tú no concedes la capacidad, nadie puede vivir de esa manera. Nadie excepto Tú puede apartar a las personas del mal y de la desgracia.

En Sahih Muslim se narró de Ibn al-Zubayr, que Allah esté complacido con él, que cuando el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, terminaba la oración con el saludo, pronunciaba estas palabras en voz alta:

Significado: No hay divinidad excepto Allah. Él es Uno y Único. No tiene asociado alguno. A Él pertenece todo el dominio del universo y a Él pertenecen todas las alabanzas. Él es Todopoderoso. No hay poder para nadie excepto con Allah, ni refugio ni salvación sino en Él. No hay autoridad excepto Allah. No adoramos a nadie sino a Él. Todas las bendiciones son Suyas y también Suyos son todos los dones. Por ello, a Él pertenecen todas las mejores alabanzas. No hay divinidad excepto Allah. Le obedecemos sinceramente solo a Él, aunque a los incrédulos no les guste.

Pedir perdón y refugio después de la oración

En Sunan Abu Dawud se menciona una narración de Ali, que Allah esté complacido con él. En ella dice que, cuando el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, terminaba la oración con el saludo, decía:

Significado: ¡Oh, Allah! Perdóname. Perdona mis pecados anteriores y posteriores, los ocultos y los manifiestos. Perdona todas mis transgresiones. Perdona aquellos pecados que Tú conoces mejor que yo. Tú haces avanzar y Tú haces retroceder. No hay salvador excepto Tú.

Respecto a esta súplica, el imán Muslim expresó dos opiniones.

1. El Mensajero de Allah (s. a. w.) la recitaba entre el tashahhud y el saludo final. Esta opinión es, en esencia, la correcta.

2. Su segunda opinión es que el Mensajero (s. a. w.) la recitaba después del saludo final.

Es posible que el Mensajero de Allah (s. a. w.) recitara esta súplica tanto antes como después del saludo final. Allah sabe mejor cuál es la verdad.

Sa’d ibn Abi Waqqas (que Allah esté complacido con él) enseñaba estas palabras a sus hijos y les decía que el Mensajero de Allah (s. a. w.) buscaba refugio de esta manera después de la oración:

Significado: ¡Oh Allah! Busco refugio en Ti de la cobardía y la pusilanimidad. Busco refugio en Ti de la avaricia. Busco refugio en Ti de la incapacidad de la vejez. Busco refugio en Ti de las pruebas de este mundo [fitna significa poner a prueba la fe mediante duras calamidades] y del tormento de la tumba. (Sahih al-Bujari)

Dar testimonio después de la oración (shahada)

En el Musnad de Ahmad se narra de Zayd ibn Arqam que dijo: el Mensajero de Allah (s. a. w.) decía estas palabras después de cada oración:

Significado: ¡Oh Allah! Nuestro Señor, y el Señor y Dueño de todas las cosas. Doy testimonio de que Tú eres el único Señor; eres Uno y no tienes socio alguno. ¡Oh Allah, nuestro Señor y Señor de todas las cosas! Doy testimonio de que, ciertamente, Muhammad es Tu siervo y Mensajero. ¡Oh Allah, nuestro Señor y Señor de todas las cosas! Doy testimonio de que todos los siervos son hermanos. ¡Oh Allah, nuestro Señor y Señor de todas las cosas! Hazme, a mí y a mi familia, dedicados exclusivamente a Ti y sinceramente consagrados a Ti en cada momento de este mundo y del Más Allá. ¡Oh Poseedor de majestad y grandísimo honor! Escucha mi súplica y acéptala. Allah es grandioso, Allah es el más grande. Allah es la luz del universo y de esta tierra. Allah es el más grande, el Excelso. Allah me basta; ¡qué excelente Protector es Él! Allahu akbar, Allahu akbar.

—Este hadiz fue transmitido por el imán Ahmad y el imán Abu Dawud.

Decir tasbih, tahmid y takbir después de la oración

El Mensajero de Allah dejó para su comunidad la práctica de que, después de terminar la oración, ellos—

سبحان الله lo reciten treinta y tres veces, الحمد لله lo reciten treinta y tres veces, الله اكبر lo reciten treinta y tres veces y luego lo reciten una vez más, completando así un total de cien.

En Sahih Muslim se ha transmitido de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que dijo: el Mensajero de Allah declaró que a quien, al final de cada oración, recite treinta y tres veces «subhanallah», treinta y tres veces «alhamdulillah» y treinta y tres veces «allahu akbar», pronunciando estas palabras un total de noventa y nueve veces, y después diga «la ilaha illallahu wahdahu… ala kulli shay’in qadir» para completar cien, le serán perdonados sus pecados, aunque fueran tan abundantes como las burbujas del mar.

Sin embargo, en Sahih Muslim se ha transmitido un hadiz de Ka‘ab ibn Ujrah —que Allah esté complacido con él— sobre este asunto, en el que se afirma que el Mensajero de Allah dijo: nunca quedará decepcionada la persona que, después de cada oración, recite treinta y tres veces «subhanallah», treinta y tres veces «alhamdulillah» y treinta y cuatro veces «allahu akbar». (Sahih Muslim)

Lo que enseñó a los compañeros para recitar después de la oración

Se ha transmitido de Abu Dharr, Abu Ayyub al-Ansari y Abdur Rahman ibn Ghanm —que Allah esté complacido con ellos— que el Noble Profeta —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: quien, inmediatamente después de pronunciar el salam de las oraciones del alba y del ocaso, recite diez veces las siguientes palabras, recibirá diez buenas obras, se le borrarán diez pecados y se elevará diez grados su rango. Además, estas palabras equivaldrán para él a liberar a cuatro esclavos y le servirán de protección contra Satanás. Mientras continúe recitándolas, ningún pecado, excepto el shirk, podrá afectarlo. Asimismo, estas palabras embellecerán sus obras. Las palabras son:

Significado: No hay ninguna divinidad excepto Allah. Él es Uno y Único. No tiene ningún asociado. Suyos son únicamente todo el reino y toda la autoridad. A Él pertenecen todas las alabanzas. Él tiene poder sobre todas las cosas”. (Ibn Hibban, Musnad de Ahmad, Tirmidhi)

El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) también dijo lo siguiente acerca de estas frases: si una persona las pronuncia al amanecer, estará protegida de las garras de Satanás hasta el ocaso. Y si las recita también al ocaso, estará protegida de las conspiraciones de Satanás hasta el amanecer.

El imán Tirmidhi dijo: «Este hadiz es hasan, sahih y garib».

Ibn Hibban mencionó en su recopilación Sahih la narración de Hariz ibn Muslim al-Taymi. Él dijo: «El Noble Profeta (que Allah le bendiga y le conceda paz) me dijo: “Cuando termines la oración del alba, antes de pronunciar cualquier otra palabra, di esta frase siete veces y pide la liberación del Infierno. Después de la oración obligatoria del ocaso, también dirás estas palabras siete veces. Por tanto, si mueres ese día o esa noche, Allah escribirá para ti la liberación del Infierno”. La frase que se pide siete veces es: (Árabe**********)»

Significado: ¡Oh Allah! Líbrame del Infierno.”

El imán Nasa’i mencionó un hadiz de Abu Umar (que Allah esté complacido con él) en su obra Al-Kabir, y el imán Bayhaqi lo mencionó de Ali (que Allah esté complacido con él) en su Shu‘ab al-Iman. En él se dice que el Noble Profeta (que Allah le bendiga y le conceda paz) dijo: «Quien recite el Ayat al-Kursi después de cada oración obligatoria no tendrá ningún obstáculo para entrar en el Paraíso, salvo la muerte» [El Ayat al-Kursi es un famoso versículo del Corán relativo al poder infinito, la grandeza y la soberanía de Allah, el Altísimo. Es el versículo 255 de la sura Al-Baqara. Todo creyente debería memorizar este versículo y conocer su significado].

Este hadiz también ha sido narrado a través de diversas cadenas de transmisión. Sin embargo, los especialistas en hadices discrepan sobre si el hadiz es sahih o da‘if. Algunos han dicho que su cadena de transmisión es débil y que no es aceptable. Otros han dicho que, aunque presenta cierta debilidad en su cadena de transmisión (isnad), como ha sido narrado a través de numerosas cadenas, puede contener un núcleo de autenticidad.

Se ha narrado de Uqba ibn Amir (que Allah esté complacido con él) en obras como el Musnad de Ahmad, Abu Dawud, Nasa’i, Bayhaqi, Abu Hatim, Ibn Hibban y Hakim. Él dijo: «El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) me ordenó recitar, después de cada oración, la sura Al-Falaq y la sura An-Nas (las dos últimas suras del Corán)».

At-Tabarani, en su Mu‘yam, y Abu Ya‘la, en su Musnad, transmitieron de Yabir (que Allah esté complacido con él), por medio de ‘Umar ibn Nabhan, un hadiz marfu‘ en el que se dice: Hay tres acciones que, si una persona las realiza con fe, podrá entrar por la puerta del Paraíso que desee y obtendrá como esposas a huríes de grandes ojos. Esas tres acciones son:

1. Perdonar a quienes lo hayan matado,

2. Pagar las deudas secretas, y

3. Recitar diez veces «Qul huwa Allahu ahad…», la sura (sura Al-Ijlas), después de cada oración obligatoria.

Abu Bakr (que Allah esté complacido con él) preguntó: «¡Oh Mensajero de Allah! ¿Se obtendrá esa recompensa aunque se realice solo una de estas tres acciones?». Él respondió: «Sí, aunque se realice solo una».

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recomendó a Mu‘adh (que Allah esté complacido con él) que, al final de cada oración, pidiera ayuda a Allah de la siguiente manera:

(Árabe******************)

Es decir: «¡Oh Allah! Ayúdame siempre a recordarte, a agradecerte y a adorarte de la mejor y más perfecta manera».

Aquí, «después de la oración» puede referirse tanto al momento anterior como al posterior al saludo final. Nuestro maestro, el imán Ibn Taymiyya, dijo que «después de la oración» significa en su parte final; es decir, antes del saludo final.

 

3

La oración en congregación

[Este capítulo no se encontraba en la obra original. Nosotros lo hemos añadido. Sin hacer ningún comentario, hemos presentado aquí directamente, a partir de libros auténticos, las palabras y las prácticas del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) acerca de realizar la oración en congregación.]

La insistencia extraordinaria del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en la oración en congregación

Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) narró. Dijo que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Juro por Aquel en cuya mano está mi vida que quisiera ordenar que se recogiera leña. Después, cuando se hubiera reunido, ordenaría que se hiciera el llamado a la oración. Luego ordenaría a alguien que dirigiera la oración y recorrería casa por casa para ver quién no había acudido a rezar». En otra narración se dice: «Quisiera prender fuego a las casas de quienes, aun habiendo oído el llamado a la oración, no se presentan en la mezquita». (Al-Bujari y Muslim)

Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Si en las casas de la gente no hubiera mujeres ni niños, ordenaría a los jóvenes que prendieran fuego a las casas cuyos habitantes no hubieran acudido a la oración en congregación del isha». (Musnad de Ahmad)

Abu Huraira (que Allah esté complacido con él) narró. Dijo que una vez un ciego acudió al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! No tengo a nadie que me tome de la mano y me lleve a la mezquita». Entonces el hombre pidió quedar exento de acudir a la mezquita y solicitó permiso para rezar en casa. Él le concedió permiso para rezar en casa. Tras obtener el permiso, el hombre se marchó. Pero el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) volvió a llamarlo. Él regresó, y le preguntó: «¿Puedes oír el llamado a la oración?». Respondió: «Sí, puedo oírlo». Dijo: «Entonces debes acudir a la mezquita». (Sahih Muslim)

Se narró de Abu al-Dardā, que Allah esté complacido con él. Él dijo: el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo:

Si en una zona habitada o en un lugar desolado viven siquiera tres personas y no establecen la oración en congregación, Satanás ciertamente se apoderará de ellos. Por tanto, debes establecer la oración en congregación. Pues el lobo seguramente hará presa de la oveja o la cabra que se aparta del rebaño. (Musnad de Ahmad, Abu Dawud, Nasā’ī)

Se narró de Abu Musa al-Ash‘arī, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Cuando hay dos personas o más, deben formar una congregación». (Ibn Māŷah)

Umm al-Dardā dijo: Un día, Abu al-Dardā entró en casa sumamente enfadado. Le pregunté: «¿Qué le ha hecho enfadar?». Él respondió: «¡Por Allah! No conozco nada de la comunidad de Muhammad, salvo que todos rezan juntos en congregación». (Sahih al-Bujari)

Se narró de Ibn ‘Abbās, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Quien oye la llamada a la oración y, aun así, no se presenta a la congregación, su oración no es válida. Sin embargo, si tiene una excusa, es diferente». (Al-Dāraqutnī, Abu Dawud)

La virtud (el mérito) de la oración en congregación

Se narró de ‘Abd Allah ibn ‘Umar, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «El mérito de rezar en congregación es veintisiete veces superior al de rezar solo». (Bujari y Muslim)

Se narró de Ubayy ibn Ka‘b, que Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «La primera fila de la oración es como la fila de los ángeles. Si supierais el mérito de la primera fila, os apresuraríais para obtenerlo. Recordad que rezar juntos dos personas es mejor que rezar solo. Y rezar juntos tres personas es mejor que rezar juntos dos. Así, cuanto más numerosa sea la congregación, más querida será para Allah». (Abu Dawud, Nasā’ī)

Se narró de Abdullah ibn Masud —que Allah esté complacido con él— que quien realiza correctamente la purificación ritual y se dirige a una mezquita para orar en congregación, por cada paso Allah escribirá para él una recompensa, elevará un grado su rango y borrará uno de sus pecados.” (Sahih Muslim)

De los hadices mencionados anteriormente hemos aprendido que la oración en congregación posee una enorme virtud. Es decir:

1. Una virtud veintisiete veces mayor.

2. Una recompensa por cada paso en el camino hacia la mezquita.

3. Un aumento de un grado del rango por cada paso.

4. La expiación de un pecado por cada paso.

5. Al situarse en la primera fila, se obtiene un rango semejante al de los ángeles.

6. Cuantas más personas se incorporen a la congregación, mayor será el amor que se obtendrá de Allah.

No asistir a la oración en congregación es una señal de hipocresía

Se narró de Ubayy ibn Ka‘b —que Allah esté complacido con él— que dijo: Durante dos días consecutivos, después de concluir la oración del fayr, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nos preguntó: «¿Ha asistido fulano a la oración?». Todos respondieron: «No». Él volvió a preguntar: «¿Ha asistido fulano?». La gente respondió: «No». Entonces dijo: «Estas dos oraciones —el fayr y el isha— son más pesadas para los hipócritas que las demás oraciones. Si supierais cuánto hay de recompensa en estas dos oraciones, asistiríais a ellas aunque fuera arrastrándoos». (Abu Dawud, Nasai)

Abdullah ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él— dijo: «Juro por Allah que vi a los compañeros. Nunca abandonaban la oración en congregación; solo el hipócrita la abandonaba. Ciertamente, entre los compañeros había hombres a quienes dos personas sostenían por ambos lados, los llevaban a la mezquita y los colocaban en la fila». (Sahih Muslim)

Se narró de Usama —que Allah esté complacido con él— que dijo: El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Quien, después de que se dé el adhan en la mezquita, salga sin una necesidad especialmente urgente y no tenga intención de regresar a ella, es un hipócrita». (Mishkat)

Se narró de Ibn Mas‘ud —que Allah esté complacido con él—: «Vi a la comunidad de los honorables compañeros. En aquella comunidad, nadie dejaba de asistir a la oración en congregación, excepto el hipócrita y el enfermo». (Sahih Muslim)

En el Noble Corán se ha dicho que, para quienes no temen a Allah, la oración es como una pesada carga. En otros hadices se ha dicho que los hipócritas realizan la oración para aparentar ante la gente. No rezan cuando nadie los ve; cuando alguien los ve, rezan obligados.

Cuando comienza la congregación, ya no hay oración sunnah

Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando se pronuncie la iqama para la congregación —es decir, cuando comience la congregación de la oración obligatoria—, no hay otra oración excepto esa oración obligatoria». El significado de estas palabras es que, cuando comienza la congregación de la oración obligatoria, ya no se puede realizar ninguna otra oración.

Basándose en este hadiz, el imán Shafi‘i, que Allah tenga misericordia de él, dijo: cuando comience la oración congregacional de la oración obligatoria, se debe abandonar la oración sunnah y unirse a la congregación.

El imán Abu Hanifa, que Allah tenga misericordia de él, dijo: aunque exista la posibilidad de alcanzar una rak‘ah de la oración congregacional del fayr, se puede realizar la oración sunnah. Sin embargo, hay que situarse lejos de las filas. Según él, es makruh situarse dentro de una fila o cerca de ella.

Según los especialistas en hadices, conforme a este hadiz, no parece haber posibilidad de realizar la oración sunnah después de que haya comenzado la oración congregacional. La razón es:

El Mensajero de Allah (sallallahu ‘alayhi wa sallam) no permitió hacerlo.

Tampoco existe ningún precedente de que los nobles compañeros lo hicieran.

Aunque la oración sunnah del fayr tiene mayor importancia que las demás oraciones sunnah, sigue siendo sunnah y no obligatoria.

El significado de que el almuédano pronuncie la iqamah es una invitación del imán a participar en la oración congregacional. Y responder a la invitación del imán para la oración obligatoria es, por supuesto, wajib.

Por tanto, según el significado claro y la lógica de este hadiz, una vez iniciada la oración congregacional, no queda posibilidad de realizar la oración sunnah.

La asistencia de las mujeres a la oración congregacional de la mezquita

Se narró de Abd Allah ibn Umar —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Si la esposa de alguno de vosotros quiere ir a la mezquita para rezar en congregación, no se lo impidáis». (Al-Bujari y Muslim)

Se narró de Abd Allah ibn Umar. Él dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No impidáis que vuestras esposas acudan a las mezquitas. Sin embargo, para ellas es mejor rezar en sus casas». (Abu Dawud)

—En otra narración se transmitió: «No impidáis que las siervas de Allah acudan a las mezquitas».

Se narró de Abd Allah ibn Masud. Él dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Para las mujeres, rezar en el salón de la casa es mejor que rezar en el interior de la casa, y rezar en una habitación interior es mejor que rezar en esa habitación». (Abu Dawud)

Se narró de Zaynab, esposa de Abd Allah ibn Masud —que Allah esté complacido con ella—. Ella dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— nos dijo: «Cuando alguna de vosotras acuda a la mezquita, que no vaya perfumada». (Sahih Muslim)

Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ninguna mujer debe acudir a la oración de la noche con nosotros después de haberse perfumado». (Sahih Muslim)

Bilal ibn Abd Allah ibn Umar narró de su padre, Abd Allah ibn Umar. Él dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Si vuestras mujeres quieren acudir a la mezquita para rezar, no se lo impidáis». Al oír esto, Bilal dijo: «Sin duda, les impediremos ir a la mezquita». Entonces Abd Allah se enfadó y le dijo a su hijo: «Te estoy transmitiendo las palabras del Mensajero de Allah y tú te opones a ellas». Salim, otro hijo de Abd Allah ibn Umar, dijo: «Mi padre no volvió a hablar con Bilal hasta que murió». (Muslim, Musnad de Ahmad)

La oración del faŷr en congregación tiene mayor importancia que el taháŷŷud.

Narró Abu Bakr ibn Suraimán ibn Abi Hasma: Un día, el califa Umar ibn al-Jattab (que Allah esté complacido con él) no encontró a (mi padre) Sulaimán ibn Abi Hasma en la oración del faŷr en congregación. Esa mañana, Umar se dirigió al mercado. La casa de mi padre, Sulaimán, se encontraba precisamente en el camino hacia el mercado. El califa llegó a nuestra casa y preguntó a mi abuela Shifa (bint Abd Allah): «¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué hoy no vi a (tu hijo) Sulaimán en la oración del faŷr?». Mi abuela respondió: «Pasó la noche despierto rezando (el taháŷŷud). Como el sueño se apoderó de sus ojos, se acostó (después de rezar en casa)».

Al oír esto, Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: «Para mí, asistir a la oración del faŷr en congregación es más querido que pasar toda la noche despierto rezando oraciones voluntarias» (Al-Muwatta del imán Malik).

Con estas palabras, Umar (que Allah esté complacido con él) no desalentó la práctica del taháŷŷud ni de las oraciones voluntarias nocturnas; más bien, señaló aquí el orden de importancia entre la oración en congregación y las oraciones voluntarias. De este hadiz se sabe que:

1. Aunque el taháŷŷud o la oración nocturna tiene una dignidad muy elevada entre las oraciones de la sunna, su dignidad no es mayor que la de realizar las oraciones obligatorias en congregación.

2. Si existe el riesgo de perder la oración del faŷr en congregación, tampoco es correcto pasar la noche despierto dedicado a actos de adoración u otras actividades religiosas.

3. Incluso si existe el riesgo de perder la oración del faŷr en congregación, tampoco es correcto pasar la noche despierto rezando el taháŷŷud. Sin embargo, si no existe riesgo de faltar a la oración del faŷr en congregación, es mejor rezar el taháŷŷud.

Posibilidad de retraso y excepciones en la asistencia a la oración en congregación

Se narró de Aisha, Madre de los creyentes, que Allah esté complacido con ella. Ella dijo: «Escuché al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decir: “Cuando se sirve la comida y surge la necesidad de defecar u orinar, no se debe acudir a la oración hasta haber atendido primero esas necesidades”». (Sahih Muslim)

Se narró de Abdullah ibn Arqam, que Allah esté complacido con él. Él dijo: «Escuché al Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, decir: “Cuando se pronuncia la iqama para la oración, si alguno de vosotros siente la necesidad de defecar u orinar, que atienda primero esas necesidades”». (Tirmidhi, Abu Dawud, Nasa’i, al-Muwatta de Malik)

Abdullah ibn Umar, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Si se sirve la cena de alguno de vosotros y en ese momento se pronuncia la iqama para la oración, que coma primero tranquilamente, sin apresurarse, y después vaya a la oración». (Bujari, Muslim)

Yabir ibn Abdullah, que Allah esté complacido con él, dijo que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «No retraséis la oración por la comida ni por ninguna otra cosa». (Sharh al-Sunna)

Abdullah ibn Umar, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «En una noche de intenso frío y lluvia, si alguno de vosotros pronuncia la llamada a la oración, que anuncie también: “Orad en vuestras respectivas viviendas”». (Bujari, Muslim)

De estos hadices se sabe lo siguiente:

1. Aunque se sirva la comida y se pronuncie la iqama para la oración, se debe comer primero y después ir a la oración.

2. Si se siente la necesidad de defecar u orinar, aunque haya comenzado la oración, primero hay que atender esas necesidades.

3. Si el horario de la oración en congregación está establecido, no es correcto retrasarla por comer u otras razones.

4. En las noches de frío intenso, lluvia y tormentas, está permitido rezar en casa.

5. Se sabe por otros hadices que, en caso de enfermedad o temor al enemigo, está permitido rezar en casa. (Abu Dawud, Ibn Abbás, que Allah esté complacido con él)

Alinear las filas

Narrado por Anas, que Allah esté complacido con él: el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo:

(Árabe***************)

Significado: Enderecen las filas de la oración, porque enderezar las filas también forma parte de establecer la oración. (Al-Bujari)

Narrado por Anas, que Allah esté complacido con él: el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: (árabe***************)

Es decir: Enderezad las filas de la oración, pues enderezar las filas también forma parte de completar la oración. (Muslim)

Narró Nu‘man ibn Bashir, que Allah esté complacido con él: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, enderezaba nuestras filas de la oración como se endereza una flecha. Cuando nuestras filas estaban rectas, pronunciaba el takbir de apertura. (Muslim, Abu Dawud)

Narró Anas, que Allah esté complacido con él: Un día, cuando se hubo pronunciado la iqama para la oración, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se volvió hacia nosotros y, de pie, dijo: «Enderezad vuestras filas y permaneced unidos unos con otros». (Bujari)

Narró Jabir ibn Samura, que Allah esté complacido con él: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Formad las filas y permaneced de pie como los ángeles, tal como ellos forman filas ante su Señor». Preguntamos: «¡Oh Mensajero de Allah! ¿Cómo forman filas los ángeles ante su Señor?». Él respondió: «Primero completan las primeras filas y permanecen unidos unos con otros». (Sahih Muslim)

Narró Abu Huraira, que Allah esté complacido con él: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «De las filas de los hombres, la mejor es la primera; y de las filas de las mujeres, la mejor es la última». (Sahih Muslim)

Narró Abdullah ibn Mas‘ud, que Allah esté complacido con él: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Que se sitúen cerca de mí —el imam— aquellos de vosotros que sean mayores y posean entendimiento y sensatez. Después, los que estén más próximos a ellos. Después, los que estén más próximos a estos». Tened cuidado: absteneos de hacer ruido en la mezquita como se hace en un mercado. (Muslim)

Narró Bara ibn Azib, que Allah esté complacido con él: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, solía decir: «Allah y los ángeles invocan bendiciones sobre quienes se adelantan hacia las primeras filas». Para Allah no hay ningún paso más amado que el paso dado para unir y completar las filas. (Abu Dawud)

Narró Abdullah ibn Umar, que Allah esté complacido con él: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Enderezad las filas, alinead los hombros, llenad los espacios, manteneos unidos y no dejéis lugar para Satanás entre vosotros. A quien une una fila, Allah lo une; y a quien rompe una fila, Allah lo rompe». (Abu Dawud, Nasa’i)

Anas —que Dios esté complacido con él— narró que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: «Completad primero la primera fila y después la segunda. Seguid completándolas de este modo. Si queda algún espacio sin completar, que quede en la última fila». (Abu Dawud)

¿Dónde deben situarse el imam y el seguidor?

Yabir —que Dios esté complacido con él— narró: En una ocasión, el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— se dispuso a realizar una oración voluntaria. Yo llegué y me situé a su izquierda. Entonces, mientras estaba rezando, me tomó de la mano y me colocó a su izquierda. Después, Yabbar ibn Sajr se situó a su izquierda. Entonces el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— nos tomó a ambos de las manos, nos hizo retroceder y nos colocó detrás de él. (Sahih Muslim)

Abdullah ibn Abbas —que Dios esté complacido con él— narró: Pasé una noche en casa de mi tía, la Madre de los Creyentes, Maymuna. En cierto momento de la noche, vi que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— se levantó para realizar la oración del taháyyud. Yo también me levanté y me coloqué a rezar junto a él. Entonces extendió la mano hacia atrás, me tomó, me atrajo por detrás de él y me colocó a su derecha. (Bujari y Muslim)

Anas —que Dios esté complacido con él— narró: En una ocasión, el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— vino a nuestra casa y se puso a rezar. Yo y un niño huérfano nos colocamos detrás de él, y Umm Sulaym se colocó detrás de nosotros dos. (Sahih Muslim)

Hudhayfa —que Dios esté complacido con él— narró que el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: «Cuando alguien dirija la oración de la gente, que no se sitúe en un lugar más elevado que ellos, es decir, que los seguidores». (Abu Dawud)

Sahl ibn Sa‘d —que Dios esté complacido con él— narró: En una ocasión, el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— se situó sobre el púlpito, orientado hacia la qibla, y pronunció el takbir de consagración. La gente se colocó detrás de él. Allí mismo, de pie, recitó y realizó la inclinación, y la gente también se inclinó con él. Después levantó la cabeza de la inclinación, retrocedió, bajó al suelo de la mezquita y se postró en el suelo llano. Tras la postración, volvió a subir al púlpito, recitó, realizó la inclinación y levantó la cabeza de la inclinación. Luego retrocedió y se postró en el suelo llano.

Al terminar la oración, se dirigió a sus seguidores y dijo: «¡Oh, gente! He hecho esto para que podáis verme y oírme correctamente y seguir el modo de realizar la oración». (Bujari, Muslim)

Transmitido por la Madre de los Creyentes, Aisha (que Allah esté complacido con ella): En cierta ocasión, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezó una oración voluntaria en mi habitación. En ese momento, algunas personas lo siguieron en la oración desde fuera de mi habitación. (Abu Dawud)

De estos hadices se sabe que:

1. Si solo hay un orante detrás del imán, deberá situarse a su derecha.

2. Si el único orante detrás del imán se sitúa a su izquierda por error o por ignorancia, el imán lo tomará de la mano, lo llevará detrás de sí y lo colocará a su derecha.

3. Si hay varios orantes detrás del imán, deberán situarse detrás de él. Si por ignorancia se colocan a su lado, el imán los hará retroceder detrás de él o, si hay espacio delante, avanzará y se situará delante de ellos.

4. También está permitido rezar las oraciones voluntarias en congregación.

5. Aunque una persona no haya comenzado la oración como imán, está permitido seguirla en la oración.

6. Después del imán se colocarán los hombres y, al final, las mujeres.

7. El imán no se situará en un lugar más elevado que los seguidores. El Mensajero (s. a. s.) se situó una vez sobre el púlpito para enseñar la oración a los compañeros; sin embargo, bajaba al suelo para postrarse.

8. La oración no se perjudica si el imán está dentro de la casa y los seguidores se encuentran fuera.

¿Quién dirigirá la oración?

Se narró de Abu Masud (r. a.) que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: En una comunidad, debe dirigir la oración la persona que conozca mejor que todos los demás el Libro de Allah (el Corán). Si todos son iguales en cuanto al conocimiento del Libro de Allah, debe dirigirla quien tenga mayor conocimiento de la sunna. Si también son iguales en el conocimiento de la sunna, debe dirigirla quien haya sido más adelantado entre ellos en la emigración. Si también son iguales en la emigración, debe dirigirla el de mayor edad.

Nadie debe dirigir la oración en el lugar que está bajo la autoridad de otra persona. Asimismo, nadie debe ir a la casa o al despacho de otra persona y sentarse en su asiento reservado sin su permiso. (Sahih Muslim)

Se narró de Ibn Abbas (r. a.) que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: Que los mejores de vosotros hagan la llamada a la oración, y que dirijan vuestra oración quienes tengan mayor conocimiento del Corán. (Abu Dawud)

Se narró de Anas (r. a.) que, en cierta ocasión, al partir para una batalla, el Mensajero de Allah (s. a. s.) dejó a Abdullah ibn Umm Maktum como su sustituto para dirigir la oración de la gente en Medina, aunque él era ciego. (Abu Dawud)

Se narró de Ibn Abbas (r. a.) que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: La oración de tres personas no asciende hacia Allah ni siquiera un palmo, es decir, no es aceptada. Ellos son:

1. La persona que dirige la oración de la gente, pero a la gente no le agrada. (Ibn Mājah)

Se narró de Ibn ʿUmar que, antes de que el Mensajero de Allah llegara a Medina, cuando los primeros emigrantes llegaron allí, Salim, el liberto de Abu Hudhayfa, dirigía su oración, aunque entre ellos también estaban ʿUmar y Abu Salama ibn ʿAbd al-Asad. (Sahih al-Bujari)

Salim era un gran erudito del Corán. El Mensajero de Allah ordenó aprender el Corán de cuatro personas, y Salim era uno de esos cuatro. Al morir, el califa ʿUmar dijo: «Si Salim estuviera vivo hoy, propondría que él fuera el próximo califa». Precisamente por ser un gran erudito del Corán, Salim adquirió la capacidad de dirigir la oración de los compañeros.

Deberes y conciencia del imán

Se narró de Abu Qatada que el Mensajero de Allah dijo: «A veces comienzo la oración con la intención de prolongarla, pero entonces oigo llorar a un niño y termino rápidamente la oración, porque sé que, al oír llorar a su hijo, el corazón de su madre se inquieta». (Sahih al-Bujari)

Se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah dijo: «Cuando uno de vosotros dirija la oración de la gente, que la haga ligera —es decir, breve—, porque entre quienes rezan detrás del imán hay enfermos, débiles y ancianos. Pero cuando uno de vosotros rece solo, puede prolongar la oración tanto como desee». (Al-Bujari y Muslim)

Qays ibn Abi Hazim dijo: El compañero del Mensajero de Allah, Abu Masʿud al-Ansari, relató que un día un hombre se presentó y dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¡Por Allah!, suelo llegar tarde a la oración del alba por culpa de fulano —el imán—, porque nos dirige una oración demasiado larga». Abu Masʿud dijo: «Entonces vi que aquel día el Mensajero de Allah amonestó con tono airado. Dijo: “Algunos de vosotros, al dirigir la oración, hacen que la gente se fastidie. Quienquiera que dirija la oración de la gente debe hacerla necesariamente breve, pues entre los orantes hay débiles, ancianos y personas agobiadas por diversas necesidades”». (Al-Bujari y Muslim)

Se narró de Abu Huraira que el Mensajero de Allah dijo: «Quienes dirijan vuestra oración, si la realizan correctamente, tanto ellos como vosotros obtendréis recompensa. Pero si cometen errores al dirigirla, vosotros obtendréis recompensa y ellos cargarán con el pecado». (Sahih al-Bujari)

Responsabilidades y deberes de los seguidores del imán

Anas, que Allah esté complacido con él, narró: Un día, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, nos dirigió en la oración. Después de terminar la oración, se volvió hacia nosotros y dijo: «¡Oh, gente! Yo soy vuestro imán. Por tanto, no os adelantéis a mí en nada: ni en el rukūʿ, ni en la prosternación, ni en la posición erguida, ni al finalizar la oración con el salām». (Sahih Muslim)

Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «No os adelantéis al imán. Cuando el imán pronuncie el takbīr, pronunciad vosotros también el takbīr. Cuando el imán haga el rukūʿ, haced vosotros también el rukūʿ». (Al-Bujari y Muslim)

Anas, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «El imán ha sido establecido para que se le siga. Por eso, cuando el imán rece de pie, rezad de pie con él. Cuando haga el rukūʿ, haced también el rukūʿ con él. Cuando levante la cabeza, levantad también la cabeza. Cuando diga “Samiʿa Allahu liman hamidah”, decid: “Rabbana laka al-hamd”». (Al-Bujari)

Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Quien levanta la cabeza antes que el imán, ¿no teme que Allah Altísimo transforme su cabeza en la cabeza de un asno?». (Al-Bujari y Muslim)

Ali y Muadh ibn Yabal, que Allah esté complacido con ambos, narraron que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Cuando alguno de vosotros llegue a la oración en congregación, que haga lo mismo que hace el imán, en cualquier posición en la que se encuentre». (At-Tirmidhi)

Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró: «A quien baja y levanta la cabeza antes que el imán, Satanás lo tiene agarrado por su mechón». (Muwatta del imán Malik)

Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Si llegáis a la mezquita y nos encontráis prosternados, prosternaos vosotros también directamente. Pero no contéis esa prosternación como una rakʿa para vosotros. Quien haya alcanzado una rakʿa completa, habrá alcanzado toda la oración». (Abu Dawud)

El imán at-Tirmidhi relata que Anas, que Allah esté complacido con él, dijo: El Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «Quien haya participado continuamente durante cuarenta días en la primera takbir (el takbir de apertura) y haya rezado en congregación, será inscrito como alguien que ha roto su relación con dos cosas»:

1. Ha roto su relación con el Infierno.

2. Ha roto su relación con la hipocresía.

Rezar una misma oración dos veces

Se narró de Yabir, que Allah esté complacido con él: Muadh ibn Yabal, que Allah esté complacido con él, rezaba con el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él; después regresaba a su barrio y dirigía a sus habitantes en la misma oración. (Al-Bujari, Muslim)

Yabir, que Allah esté complacido con él, narró: Muadh, que Allah esté complacido con él, rezaba la oración de la noche detrás del Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él; luego regresaba con los habitantes de su barrio y les dirigía en la oración de la noche. Sin embargo, esta oración era adicional para él. (Al-Bayhaqi)

Yazid ibn al-Aswad narró: Durante la Peregrinación de Despedida, recé la oración del alba con el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, en la mezquita de al-Jayf. Cuando terminó la oración y se volvió, vio a dos hombres de pie al fondo, sin haber rezado con él. Mandó llamarlos. Cuando los trajeron, sus cuerpos temblaban. Les preguntó: «¿Qué os impidió rezar con nosotros?». Ellos respondieron: «¡Oh, Mensajero de Allah! Ya habíamos rezado en nuestro alojamiento». Entonces el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, dijo: «No hagáis eso jamás. Cuando hayáis rezado en vuestro alojamiento y lleguéis a la mezquita y encontréis la oración en congregación, participad en ella con ellos. Esta oración será voluntaria (adicional) para vosotros». (At-Tirmidhi, Abu Dawud, an-Nasa’i)

Mihyan, que Allah esté complacido con él, dijo: Una vez, como ya había rezado en casa, cuando comenzó la oración en la mezquita me senté sin rezar. Al terminar la oración, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, me vio sentado aparte y dijo: «¿Qué te impidió rezar en congregación? ¿Acaso no eres musulmán?». Respondí: «¡Oh, Mensajero de Allah! Por supuesto que soy musulmán; sin embargo, ya había rezado en casa». Él dijo: «Aunque hayas rezado en casa y luego veas que se establece la oración en congregación en la mezquita, participa en ella». (An-Nasa’i, al-Muwatta)

4

Las oraciones que el Mensajero (s. a. s.) ofrecía antes y después de las obligatorias

[En este capítulo se tratan las oraciones que el Mensajero de Allah (s. a. s.) ofrecía como voluntarias junto con las obligatorias (es decir, antes y después de las obligatorias). Puesto que el Mensajero (s. a. s.) ofreció personalmente estas oraciones y ordenó y animó a la comunidad a ofrecerlas, estas oraciones son sunna para la comunidad.]

¿Cuántas rak‘as ofrecía antes y después de las oraciones obligatorias?

El Mensajero de Allah (s. a. s.) ofrecía regularmente diez rak‘as antes y después de las oraciones obligatorias cuando estaba en su residencia (es decir, cuando no estaba de viaje).

Abdullah ibn Umar (r. a.) describió así estas diez rak‘as: «He conservado en la memoria (las he aprendido de memoria) las diez rak‘as del Mensajero de Allah (s. a. s.) antes y después de las oraciones obligatorias. Él:

—Ofrecía dos rak‘as antes de la oración del mediodía.

—Ofrecía dos rak‘as después de la oración del mediodía.

Después del magrib, rezaba dos rak‘at en casa.

—Rezaba dos rak‘at antes del fayr». (Al-Bujari y Muslim)

Salvo durante los viajes, rezaba regularmente estas rak‘at de dos en dos. Una vez omitió las dos rak‘at del zuhr y entonces las rezó después del asr. Mantuvo constante su práctica respecto de estas rak‘at de dos en dos. Cuando establecía una práctica, la mantenía. Sin embargo, en algunas narraciones se mencionan doce rak‘at en lugar de diez.

El imán Muslim menciona en su Sahih Muslim un hadiz transmitido por la Madre de los Creyentes, Umm Habiba. Umm Habiba —que Allah esté complacido con ella— dijo: «Escuché al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir: “A quien rece durante el día y la noche doce rak‘at adicionales a las oraciones obligatorias, se le construirá por ellas una casa en el Paraíso”».

El imán Tirmidhi añadió también estas palabras a esta narración:

—Cuatro rak‘at antes del zuhr.

—Dos rak‘at después del zuhr.

—Dos rak‘at después del magrib.

-Dos rak‘at después de la oración de la noche.

-Dos rak‘at antes de la oración del alba.”

Ibn Mayah menciona un hadiz marfū‘ transmitido por Umm al-Mu’minin Aisha; en él se mencionan, de manera similar a lo transmitido por Umm Habiba, doce rak‘at.

En Sahih Muslim también se mencionan doce rak‘at transmitidas por Aisha. Abdullah ibn Shaqiq dice: Le pregunté a Aisha sobre las oraciones voluntarias del Mensajero de Allah (s. a. s.), y ella respondió: «El Mensajero de Allah (s. a. s.) rezaba cuatro rak‘at en mi casa antes del zuhr. Después iba a la mezquita, dirigía la oración de la gente y volvía a entrar en mi casa para rezar dos rak‘at. Dirigía la oración del magrib de la gente, entraba en mi casa y rezaba dos rak‘at. También, después de dirigir la oración de la noche de la gente, entraba en mi casa y rezaba dos rak‘at. ….. Y al comenzar el alba rezaba dos rak‘at».

Entre todas las oraciones voluntarias (sunnah), el Mensajero (s. a. s.) concedía mayor importancia a las dos rak‘at antes del alba y a la oración del witr.

¿Cuatro rak‘at antes del zuhr, o dos rak‘at?

Se encuentran dos tipos de narraciones respecto al número de rak‘at anteriores al zuhr. Según la narración de Abdullah ibn Umar (r. a.), el Mensajero (s. a. s.) rezaba dos rak‘at antes del zuhr. Por otro lado, según las narraciones de Aisha y Umm Habiba (que Allah esté complacido con ellas), rezaba cuatro rak‘at.

Quizá a veces rezaba dos rak‘at y otras veces cuatro. Ambas narraciones son auténticas. Los transmisores, Ibn Umar, Aisha y Umm Habiba (r. a.), narraron lo que cada uno había visto.

También es posible que, cuando rezaba en casa estas cuatro rak‘at antes del dhuhur, rezara cuatro rak‘at, mientras que cuando las rezaba en la mezquita, rezara dos.

Esto es precisamente lo que parece claro a partir del hadiz.

También es posible que estas cuatro rak‘at no fueran la sunna del dhuhur, sino una oración independiente que él realizaba después del cénit. Diversos hadices apuntan a esta opinión. Por ejemplo, en el Musnad de Ahmad se narra de ‘Abdullah ibn Sa’ib que dijo: «El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) rezaba cuatro rak‘at después del cénit». Dijo: «El momento posterior al cénit es uno en el que se abren las puertas del cielo; por eso me gusta mucho que en ese momento ascienda alguna de mis obras».

En las colecciones de Sunan también se ha mencionado, según ‘A’isha (que Allah esté complacido con ella), que si el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) no podía realizar por alguna razón las cuatro rak‘at antes del dhuhur, las recuperaba después del dhuhur. En Ibn Mayah se menciona que, si alguna vez no podía rezar las cuatro rak‘at antes del dhuhur, las recuperaba después del ‘asr.

En al-Tirmidhi también se menciona, según ‘Ali (que Allah esté complacido con él), que se rezaban cuatro rak‘at antes del dhuhur y dos después.

En una narración de ‘A’isha recogida por Ibn Mayah se menciona que el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) rezaba cuatro rak‘at antes del dhuhur. En ellas prolongaba la posición erguida y realizaba el rukū‘ y el suyūd de manera excelente (prolongada).

Estas narraciones indican que las cuatro rak‘at anteriores al dhuhur eran en realidad cuatro rak‘at independientes que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) rezaba después del cénit. Allah sabe mejor.

La sunna anterior al dhuhur consiste originalmente en dos rak‘at, según narró ‘Abdullah ibn ‘Umar (que Allah esté complacido con él). Esto también concuerda con las demás oraciones, pues la sunna de todas las oraciones consta de dos rak‘at. Incluso aunque disponía de mucho tiempo antes del fayr, el Mensajero (que Allah le bendiga y le conceda paz) rezaba junto con el fayr solamente dos rak‘at.

Las cuatro rak‘at de oración anteriores al zuhr son, en realidad, una oración independiente: la oración del momento en que el sol declina.

Abdullah ibn Mas‘ud, que Allah esté complacido con él, rezaba ocho rak‘at después de que el sol declinaba. Decía: «Esta oración tiene un rango equivalente a la oración que rezamos después de la mitad de la noche (taháyud)». Allah sabe mejor.

¿Rezaba él alguna oración antes del asr?

En algunas narraciones se menciona que el Mensajero, la paz sea con él, rezaba cuatro rak‘at antes del asr. Por ejemplo, se ha narrado que el Mensajero, la paz sea con él, rezaba cuatro rak‘at antes del asr. Como sigue:

1. Ahmad, al-Tirmidhi y Abu Dawud mencionaron, citando a Abdullah ibn Umar, que Allah esté complacido con él, la oración de cuatro rak‘at (sunnah) antes del asr.

2. Al-Tirmidhi mencionó, citando a Ali, que Allah esté complacido con él, la oración de cuatro rak‘at antes del asr. También mencionó, citando a Ali, que Allah esté complacido con él, que se rezaban dos rak‘at antes del asr.

Existe discrepancia sobre la autenticidad de la primera narración. Solo Ibn Hibban la consideró auténtica. Todos los demás especialistas en hadices la consideraron defectuosa. En realidad, esta narración es débil e inaceptable. Además, en las narraciones auténticas transmitidas de Abdullah ibn Umar, que Allah esté complacido con él, se dice que afirmó: «Recuerdo del Mensajero, la paz sea con él, diez rak‘at de oración durante el día y la noche». Entre esas diez rak‘at no se menciona ninguna oración de cuatro rak‘at antes del asr. Por consiguiente, no es aceptable la narración que le atribuye cuatro rak‘at antes del asr.

Respecto de la segunda narración, he oído que el jeque del islam, el imán Ibn Taymiyyah, se negaba a considerarla un hadiz. La refutaba y la calificaba de mawdu‘ (inventada). Abu Ishaq al-Yuzayani también la rechazaba.

Por tanto, no se conoce de manera auténtica que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda la paz, rezara alguna oración nafl antes del ‘Asr.

¿Hay alguna oración antes del Magrib?

Anas, que Allah esté complacido con él, narró: «Cuando en Medina el almuédano hacía el llamado a la oración del Magrib, la gente se apresuraba hacia las columnas de las mezquitas y rezaba dos raka‘at. Eran tantos los que rezaban entonces esas dos raka‘at que, si llegaba de repente alguien, pensaba que la oración en congregación ya había terminado». (Sahih Muslim)

Mirsad ibn Abd Allah narró, que Allah esté complacido con él: «Una vez fui a ver a ‘Uqbah ibn ‘Amir al-Yuhani, que Allah esté complacido con él, y le dije: “¿Quieres que te cuente algo sorprendente que he oído acerca de Abu Tamim? Él reza dos raka‘at antes del Magrib”. Al oírme, ‘Uqbah dijo: “Durante la época del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda la paz, nosotros rezábamos esas dos raka‘at”. Le pregunté: “¿Por qué no las rezan ahora?”. Él respondió: “A causa de las ocupaciones”». (Sahih al-Bujari)

Mukhtar ibn Fulfú narró: «Una vez le pregunté a Anas, que Allah esté complacido con él, acerca de rezar dos raka‘at nafl después del ‘Asr. Él respondió: “Cuando algunos se disponían a rezar después del ‘Asr, ‘Umar, que Allah esté complacido con él, les golpeaba las manos. Sin embargo, nosotros rezábamos durante la época del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda la paz”. Le pregunté: “¿Acaso el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda la paz, también rezaba esas dos raka‘at?”. Respondió: “Nos veía rezarlas, pero no nos ordenó hacerlo ni nos lo prohibió”». (Sahih Muslim)

De estas narraciones se entiende que las dos raka‘at antes del Magrib fueron aprobadas por el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda la paz.

Es una sunna rezar las oraciones sunnah en casa

El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda la paz, dijo: «¡Oh, gente! Rezad en vuestras casas. Sabed que, aparte de las oraciones obligatorias, es mejor rezar las demás oraciones en casa».

La costumbre del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) era realizar las oraciones sunnah y voluntarias en casa cuando no había ningún impedimento. Del mismo modo, si no se presentaba ninguna circunstancia como un viaje o una enfermedad, realizaba la oración en la mezquita.

Ya hemos mencionado la narración de Aisha, citada en Sahih Muslim. Ella dijo: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba cuatro rak‘at en mi casa antes de la oración del mediodía. Luego iba a la mezquita y dirigía la oración de la gente. Después regresaba a casa y rezaba dos rak‘at. Tras dirigir la oración del ocaso a la gente, entraba en mi casa y rezaba dos rak‘at. Después de dirigir la oración de la noche a la gente, entraba en mi casa y rezaba dos rak‘at». (Sahih Muslim)

En Tirmidhi, Abu Dawud y an-Nasa’i se ha transmitido un hadiz de Ka‘b ibn ‘Ujrah (que Allah esté complacido con él). Él dijo: «Un día, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) llegó a la mezquita de Banu ‘Abdullah al-Ashhal y allí realizó la oración del ocaso. Después de terminar la oración obligatoria, vio que la gente estaba ocupada realizando oraciones voluntarias (sunnah). Entonces dijo:

“Esta oración debe realizarse en casa”».

La versión del hadiz transmitido en Tirmidhi y an-Nasa’i dice: «Después de la oración obligatoria, la gente comenzó a realizar oraciones voluntarias. Entonces el Profeta Noble (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) les dijo: “Debéis realizar esta oración en casa”».

En diversas narraciones se ha mencionado, respecto a la sunnah del alba, que el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) la realizaba en casa.

Los expertos islámicos han dicho que, si alguien realiza las oraciones sunnah y voluntarias en la mezquita, está permitido, del mismo modo que está permitido realizar en casa la oración obligatoria por alguna causa. Sin embargo, la práctica sunnah es la que se ha explicado anteriormente.

 

5

La oración durante el viaje

Durante el viaje, el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba dos rak‘at de las oraciones obligatorias.

Durante su misión profética, el Mensajero de Allah realizó, en términos generales, cuatro tipos de viajes. Estos fueron:

1. El viaje de la hégira.

2. El viaje para hacer yihad por la causa de Allah. Este fue el tipo de viaje que realizó con mayor frecuencia.

3. El viaje para realizar la ‘umrah.

4. El viaje para realizar el hajj.

Cuando el Mensajero de Allah partía de viaje, reducía las oraciones de cuatro rak‘at a dos mediante el qasr, y continuaba haciéndolo hasta regresar a Medina al finalizar el viaje.

No existe ninguna prueba de que él rezara las cuatro rak‘at completas durante los viajes. Sin embargo, existe una narración de Aisha (que Allah esté complacido con ella) según la cual el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) a veces acortaba la oración durante los viajes y otras veces la realizaba completa. Pero esta narración no es auténtica. El imán Ibn Taymiyya dijo que se trata de un hadiz inventado por la gente. ¿Cómo podía Aisha (que Allah esté complacido con ella) transmitir una narración contraria a la práctica del Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y de todos sus compañeros? [A continuación se mencionan algunos hadices sobre cómo rezaban el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y sus compañeros:

Se narró de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él): Allah Altísimo prescribió, por medio de vuestro Profeta, cuatro rak‘at para la residencia y dos rak‘at para el exilio (el viaje). Además, Allah, el Todopoderoso, prescribió una rak‘at en tiempos de temor. (Sahih Muslim)

Se narró de Abd Allah ibn Umar y Abd Allah ibn Abbas (que Allah esté complacido con ambos) que dijeron: El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) estableció la práctica de rezar dos rak‘at durante el viaje. Estas dos rak‘at son en realidad la oración completa, no una reducción (más bien, se añadieron dos rak‘at a la oración de la residencia). Además, el Noble Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) también rezaba la oración del witr durante los viajes. (Ibn Mayah)

Se narró de Anas (que Allah esté complacido con él), quien dijo: Partimos hacia La Meca con el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Hasta que regresamos de La Meca a Medina, él rezó dos rak‘at de las oraciones de cuatro rak‘at. (Al-Bujari y Muslim). Se narró de Imrán ibn Husayn (que Allah esté complacido con él): Participé con el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en numerosas batallas. También estuve con él durante la conquista de La Meca. En aquella ocasión permaneció dieciocho noches en La Meca y durante ese tiempo rezó las oraciones en grupos de dos rak‘at. (Abu Dawud)

De los hadices auténticos se sabe que, en un principio, Allah Altísimo prescribió dos rak‘at para cada oración. Después, cuando el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) emigró a Medina, se aumentó el número de rak‘at de las oraciones durante la residencia. En cambio, la oración del exilio (del viaje) se mantuvo como antes.

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezó dos rak‘at en todas sus oraciones durante todos sus viajes; no existe ninguna prueba de que rezara cuatro rak‘at en alguna ocasión. ¿Cómo se puede sospechar que él actuara de manera contraria a la práctica establecida? Los musulmanes eran sus compañeros de viaje. Ninguno de ellos lo vio rezar cuatro rak‘at durante un viaje. Respecto a la afirmación de Aisha, Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) dijo: «Aisha tenía su propia interpretación, del mismo modo que el honorable Uthman tenía su propia interpretación». [El hadiz relacionado es el siguiente:

Se narró de Urwa ibn al-Zubayr, quien dijo que su tía materna Aisha (que Allah esté complacido con ella) afirmó: «La oración fue prescrita inicialmente con dos rak‘at. Después de la emigración del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), se prescribieron cuatro rak‘at; sin embargo, la oración del viaje siguió siendo obligatoria con dos rak‘at, como antes». El imán al-Zuhri dijo: Le pregunté a Urwa: Entonces, ¿por qué su tía materna Aisha (que Allah esté complacido con ella) rezaba cuatro rak‘at durante los viajes? Urwa respondió: Ella tenía su propia interpretación sobre este asunto, del mismo modo que Uthman tenía su propia interpretación. (Al-Bujari y Muslim)

Explicación: La interpretación de Aisha (que Allah esté complacido con ella) era que consideraba que la oración debía acortarse durante el viaje únicamente al enfrentarse al miedo y al peligro; de lo contrario, no.

En una ocasión, durante el Hayy, Hazrat Uzman rezó cuatro rak‘at en Mina. Al explicar esto, dijo: «Vine aquí y me casé. Y el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo que quien viaje y se case en algún lugar se convertirá allí en residente y rezará la oración completa.»

Se dice que Hazrat Aisha pensaba que para acortar la oración era necesario estar de viaje y que durante el viaje existiera temor o riesgo de ataque. Por ello, según su opinión, si en un viaje no había motivo de temor ni riesgo de ataque, tampoco había razón para acortar la oración.

Esta interpretación es completamente errónea. Además, contradice la práctica del Mensajero de Allah (s. a. s.). Pues está firmemente demostrado por los Compañeros ilustres que el Mensajero de Allah (s. a. s.) siempre acortaba la oración incluso durante viajes seguros.

La narración de Hazrat Umar al respecto es muy esclarecedora. Dijo: al ver al Mensajero de Allah (s. a. s.) acortar la oración durante un viaje seguro, me sorprendí y, mencionando el versículo sobre acortar la oración, le pregunté: «Allah, el Altísimo, ha dicho: “Si teméis que los incrédulos os pongan en peligro, podéis acortar la oración”. Ahora estamos viajando con seguridad; aun así, ¿por qué acortó usted la oración?». El Mensajero de Allah (s. a. s.) respondió: «Esto es un don —una dispensa, una gracia— de Allah para vosotros; por tanto, aceptad este don —esta dispensa y gracia— que Él os ha concedido». [También se menciona aquí otro hadiz relacionado: narrado por Hariza ibn Wahb al-Juza‘i (r. a.), el Mensajero de Allah (s. a. s.) rezó con nosotros en Mina dos rak‘at en lugar de cuatro, aunque en ese momento estábamos completamente a salvo de todo temor. (Bujari, Muslim)] Sahih Muslim)

De esto se entiende que no es responsabilidad de la comunidad comprender por sí misma el significado de un versículo; más bien, el deber de la comunidad es acatar la norma que el Mensajero (el legislador de la sharía) (s. a. s.) haya establecido a partir de un versículo.

En una ocasión, Umayya ibn Jálid le dijo a Abdullah ibn Umar (r. a.): «En el Corán solo encontramos la oración durante la residencia y la oración en tiempos de temor; en el Corán no se menciona la oración del viajero. Entonces, ¿de dónde surgió la oración del viajero?». Hazrat Abdullah ibn Umar respondió: «Oh, hermano mío, nosotros no sabíamos nada. Allah, el Altísimo, envió a Muhammad (s. a. s.) como profeta para nosotros. Por tanto, hacemos lo que vimos que él hacía.»

Respecto a la narración de Hazrat Aisha, el imán Ibn Taymiyya dijo que ese hadiz era inventado. Alguien debió haberlo compuesto y atribuido falsamente a Hazrat Aisha. Pues está firmemente demostrado por todas las narraciones de los Compañeros que, durante los viajes, el Mensajero de Allah (s. a. s.) rezaba solo dos rak‘at, no cuatro. Hazrat Uzman rezó cuatro rak‘at en Mina alegando que se había casado.

El Mensajero de Allah (s. a. s.) no rezaba las oraciones sunna durante los viajes

El Mensajero (s. a. s.) reducía durante el viaje las oraciones obligatorias de cuatro rak‘at a dos. No hay constancia de que durante el viaje rezara ninguna oración sunnah antes o después de las obligatorias, salvo el witr y la sunnah del faŷr. Sí, rezaba siempre el witr y la sunnah del faŷr, tanto cuando estaba en su residencia como durante el viaje.

Cuando le preguntaron a Abd Allah ibn Umar (r. a.) acerca de rezar la sunnah durante el viaje, respondió: «Siempre acompañé al Mensajero de Allah (s. a. s.) durante sus viajes, pero nunca lo vi rezar el tasbih (la oración sunnah). Él es nuestro modelo y aquel a quien debemos seguir. Allah, el Altísimo, dice: (árabe*******************)

Significado: «Ciertamente, en el Mensajero de Allah tenéis un excelente modelo».

En Bujari y Muslim se ha transmitido de Ibn Umar (r. a.): «El Mensajero (s. a. s.) rezaba durante el viaje el witr y las oraciones voluntarias nocturnas haciendo señas desde el lomo de su montura. Sin embargo, no rezaba las oraciones obligatorias sobre la montura».

El imán Shafi‘i (que Allah tenga misericordia de él) dijo: «Está demostrado por las prácticas del Mensajero de Allah (s. a. s.) que durante el viaje acortaba las oraciones y también rezaba oraciones voluntarias por la noche».

En Bujari y Muslim se ha transmitido de Amir ibn Rabi‘a (r. a.) que dijo: «Vi al Mensajero de Allah (s. a. s.) rezar durante la noche, mientras viajaba, oraciones voluntarias sobre el lomo de su montura. En realidad, se trataba de la oración de qiyam al-layl o taháyyud».

Cuando le preguntaron al imán Ahmad acerca de rezar oraciones voluntarias durante el viaje, respondió: «Espero que no haya ningún inconveniente en rezar oraciones voluntarias durante el viaje».

Se ha transmitido de Hasan (r. a.) que dijo: «El Mensajero de Allah y sus Compañeros rezaban durante el viaje oraciones voluntarias antes y después de las obligatorias». Se ha transmitido que Umar, Ali, Ibn Mas‘ud, Ŷabir, Anas, Ibn Abbas y Abu Dharr (que Allah esté complacido con todos ellos) hacían lo mismo.

Sin embargo, ʿAbdullāh ibn ʿUmar, que Dios esté complacido con él, no realizaba durante el viaje ninguna oración sunna antes ni después de la oración obligatoria. Únicamente realizaba el witr y el taháyyud al final de la noche. La práctica del Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, era que durante el viaje acortaba las oraciones obligatorias y no realizaba ninguna otra oración antes ni después de ellas. No obstante, tampoco prohibía realizar oraciones voluntarias antes o después de las obligatorias. Estas eran, naturalmente, oraciones voluntarias generales, no relacionadas con las oraciones obligatorias. Puesto que, para facilitar las cosas al viajero, la oración obligatoria misma se ha reducido a dos rakʿat, no puede haber justificación para mantener la práctica de realizar oraciones sunna antes y después de ella. Si fuera así, sería mejor completar la oración obligatoria. Por eso ʿAbdullāh ibn ʿUmar, que Dios esté complacido con él, dijo: «Si durante el viaje hubiera necesidad de realizar oraciones sunna antes y después de la obligatoria, preferiría completar la oración obligatoria misma, sin acortarla».

La narración de ʿĀʾisha, que Dios esté complacido con ella, según la cual el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, nunca omitía cuatro rakʿat antes de la oración del mediodía ni dos después de ella, se aplica a la oración durante la residencia, no a la oración durante el viaje.

Realizaba la oración a bordo de un medio de transporte

La práctica del Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, era que, cuando viajaba montado o en un medio de transporte, realizaba las oraciones voluntarias sobre la propia montura. [Al respecto se han narrado numerosos hadices de Ibn ʿUmar, Jābir, ʿĀmir y otros, que Dios esté complacido con todos ellos, en obras como al-Bujari y Muslim. Puesto que para las oraciones obligatorias el Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, establecía la oración en congregación, y no era posible establecerla sobre el lomo de la montura, al llegar el momento de la oración obligatoria descendía de ella y establecía la congregación.] Se dirigía en la oración hacia la dirección en la que se desplazaba la montura, girara o avanzara esta en la dirección que fuese. En ese momento inclinaba la cabeza para hacer el rukūʿ y el suyūd mediante gestos. Sin embargo, inclinaba la cabeza más para el suyūd que para el rukūʿ.

En el Musnad de Aḥmad y en Sunan Abū Dāwūd se cita una narración de Anas, que Dios esté complacido con él. En ella se afirma que, al pronunciar el takbir de consagración, orientaba la montura hacia la alquibla. Después realizaba el resto de la oración mirando hacia la dirección en la que se desplazaba la montura.

Este hadiz es rechazado, porque su contenido no coincide con el de numerosos hadices auténticos.

Todas las narraciones de quienes transmitieron información sobre la oración del Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, a bordo de una montura coinciden entre sí. Todos dijeron: «El Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, realizaba la oración a bordo de la montura y rezaba mirando hacia la dirección hacia la que esta se orientaba». En estas narraciones no mencionaron nada acerca de que, al pronunciar el takbir de consagración, el Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, orientara la montura hacia la alquibla. Estos hadices fueron transmitidos por ʿĀmir ibn Rabīʿa, ʿAbdullāh ibn ʿUmar y Jābir ibn ʿAbdullāh, que Dios esté complacido con todos ellos. Estos hadices son más auténticos y sólidos que el hadiz citado transmitido por Anas. (Y Dios sabe más.)

Durante la lluvia y en lugares embarrados, el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, realizó junto con sus compañeros la oración obligatoria a bordo de un medio de transporte. Sin embargo, no existen varias cadenas de transmisión sobre este asunto; solo un Compañero lo narró. Este hadiz aparece transmitido en el Musnad de Aḥmad, en al-Tirmidhi y en al-Nasāʾī. El hadiz dice lo siguiente: En cierta ocasión, el Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, llegó con sus compañeros a un lugar estrecho. Llovía sobre ellos y debajo había barro. Entonces llegó el momento de la oración. Por orden del Mensajero de Dios, que Dios lo bendiga y le conceda paz, el almuédano hizo el llamado a la oración y pronunció la iqāma. El Mensajero, que Dios lo bendiga y le conceda paz, avanzó con su montura hasta situarse delante de todos y, como imán, realizó la oración junto con sus compañeros.

Todos ellos rezaban desde sus respectivas monturas. El Mensajero (s.) hacía el rukūʿ y el suyūd mediante gestos; sin embargo, inclinaba la cabeza más en el suyūd que en el rukūʿ.»

—El imán al-Tirmidhi dijo que el hadiz era garīb, es decir, que en cierta etapa solo hubo un narrador del hadiz. En cierta etapa, ʿUmar ibn Dirmāh fue el único que lo narró. No obstante, existen pruebas de que Anas realizó la oración obligatoria sobre una montura. [Aunque el hadiz se transmitió por una única cadena de transmisión, es razonable. Pues si surgen dificultades para bajar de la montura y establecer una oración en congregación en tierra, lo razonable es rezar sobre la montura. En la época moderna, este hadiz es muy aplicable a los medios de transporte, como los barcos de pasajeros.]

Él rezó las dos oraciones en conjunto.

La práctica del Mensajero de Allah (s.) era que, si partía de viaje antes de que el sol declinara, retrasaba la oración del zuhr hasta el tiempo del asr. Luego, durante el tiempo del asr, rezaba juntos el zuhr y el asr. Si partía de viaje después de que el sol hubiera declinado, rezaba juntos el zuhr y el asr antes de partir.

Si comenzaba el viaje apresuradamente durante el tiempo del magrib, retrasaba la oración del magrib y, durante el tiempo del isha, rezaba juntos el magrib y el isha.

Esto queda demostrado por el hadiz narrado sobre la expedición de Tabuk del Mensajero de Allah (s.). En él se dice: durante el viaje a Tabuk, al disponerse a partir de una etapa del camino, si el Mensajero (s.) partía después de que el sol hubiera declinado, rezaba juntos el zuhr y el asr durante el tiempo del zuhr y luego partía. Si viajaba antes de que el sol declinara, retrasaba el zuhr y rezaba juntos el zuhr y el asr durante el tiempo del asr. Hacía lo mismo con el magrib y el isha. Sobre este hadiz surgió una discrepancia de opiniones:

—Algunos dijeron que el hadiz era sahih (auténtico).

—Algunos dijeron que el hadiz era hasan (bueno).

—Algunos han dicho que el hadiz es defectuoso.

Pero, tras examinarlo y analizarlo globalmente, hemos comprobado que no hay ningún defecto en el hadiz relacionado con esta afirmación. Por ejemplo, la cadena de transmisión del hadiz sobre esta misma afirmación, que Al-Hakim mencionó en su obra Al-Mustadrak, cumple todas las condiciones para ser considerada auténtica.

Al-Hakim dijo: «Abu Bakr ibn Muhammad ibn Ahmad Baluwia me narró; a él le narró Musa ibn Harun; a este le narró Qutayba ibn Sa’id; a él le narró Layth ibn Sa’d, quien lo oyó de Yazid ibn Abi Habib; este lo oyó de Abu Tufayl, quien lo oyó de Mu’adh ibn Yabal (que Allah esté complacido con él). Mu’adh (que Allah esté complacido con él) le narró: Durante el viaje de la expedición de Tabuk, cada vez que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) partía de algún lugar antes de que el sol declinara, rezaba conjuntamente el zuhr y el asr. Si partía después de que el sol hubiera declinado, rezaba conjuntamente el zuhr y el asr durante el tiempo del zuhr y luego partía. Si partía antes del ocaso, retrasaba la oración del magrib hasta el isha y, durante el tiempo del isha, rezaba conjuntamente el magrib y el isha. Si partía después del ocaso, adelantaba el isha y, durante el tiempo del magrib, rezaba conjuntamente el magrib y el isha, y luego partía».

—Al-Hakim dijo: Este hadiz ha sido transmitido por un grupo de eminentes imanes del hadiz. No contiene ningún defecto ni debilidad. [El hadiz también fue transmitido por Abu Dawud y At-Tirmidhi.] Quienes señalaron que el hadiz tenía un defecto cuestionaron principalmente a uno de sus transmisores. Criticaron por error a ese transmisor. Los imanes del hadiz, incluido el imán Muslim, aceptaron sus narraciones.

Además, la corrección del contenido de este hadiz queda demostrada por muchos otros hadices. [En Sahih Al-Bujari se narró de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) que dijo: «Cuando el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) estaba de viaje, rezaba conjuntamente el zuhr y el asr, y conjuntamente el magrib y el isha».

En Al-Bujari se narró de Anas (que Allah esté complacido con él): «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba conjuntamente el magrib y el isha durante el viaje». En Al-Bujari también se narró de Anas (que Allah esté complacido con él): «Cuando el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) emprendía el viaje antes de que el sol declinara, retrasaba el zuhr hasta el asr y, durante el tiempo del asr, rezaba conjuntamente el zuhr y el asr». En Al-Bujari se narró de Salim que, debido a las dificultades del viaje, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba conjuntamente el magrib y el isha.] También se han transmitido por diversas cadenas hadices con un contenido similar de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él).

El imán Ibn Taymiyya, tras analizar los hadices sobre la combinación de dos oraciones, dijo que durante un viaje es lícito combinar dos oraciones incluso mientras se permanece en un lugar, cuando no existe dificultad. Esto se debe a que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) combinó el zuhr y el asr mientras permanecía en Arafat. Además, si durante el viaje surgen dificultades o una necesidad, en tal situación es aún mejor combinar las dos oraciones.

El imán Ahmad ibn Hanbal, el imán Ash-Shafi’i y el imán Malik (que Allah tenga misericordia de ellos) dijeron que la combinación de dos oraciones está vinculada, en general, al viaje. No está restringida a ningún tipo particular de viaje.

El imán Abu Hanifa —que Allah tenga misericordia de él— considera que la combinación está limitada exclusivamente a Arafat.

La mayoría de los predecesores piadosos de la comunidad (los salaf salih) acortaban y combinaban las oraciones en todo tipo de viajes, tanto cortos como largos.

La distancia del viaje para acortar y combinar las oraciones

El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— no estableció ningún límite para la distancia del viaje. Los compañeros tampoco mencionaron ningún límite. El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— no especificó a qué distancia debía llegar un viaje para que se permitiera acortar y combinar las oraciones o posponer el ayuno obligatorio. El Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y sus compañeros usaban generalmente la palabra «viaje».

Algunos han considerado la distancia entre La Meca y Yeda, y entre La Meca y Taif —es decir, 48 millas— como el estándar mínimo de un viaje. Pero el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— y los compañeros no establecieron nada semejante. Ellos hablaron de un «viaje». Por tanto, cualquier distancia que generalmente se denomine viaje constituye un viaje. No es nuestra responsabilidad fijar una cantidad de millas.

Por ello, en todo viaje, corto o largo, que sea denominado «viaje», son lícitos el acortamiento, la combinación, el aplazamiento del ayuno, el tayammum y otras prácticas semejantes.

La oración en caso de temor al enemigo

Cuando al viaje se suma el temor de un ataque enemigo, Allah, el Altísimo, permite en esa situación acortar tanto los elementos esenciales de la oración como el número de ciclos.

Durante un viaje seguro (sin temor a un ataque enemigo), solo permitió reducir el número de rak‘at.

Y, en una situación peligrosa sin estar de viaje, solo permitió abreviar los pilares de la oración.

Esta era la forma de reducir (abreviar) la oración establecida por el Mensajero (s.a.s.). Él adoptó este método basándose en los versículos del Corán relativos a la reducción de la oración. [Este tema se ha tratado en dos suras del Noble Corán. Una es la sura Al-Báqara, versículos 238 y 249, y la otra es la sura An-Nisá’, versículos 101 y 102. Aquí se citan los versículos de ambas suras:

(Árabe*******************)

Significado: Observad todas las oraciones, especialmente la oración intermedia. Y permaneced de pie ante Allah con humildad. Pero si teméis disturbios y desórdenes, rezad como podáis, caminando o montados. Y cuando se establezca un ambiente seguro, recordad a Allah (rezad) de la manera en que Él os enseñó, aquello que antes desconocíais. (Sura Al-Báqara: 238-239)

En la sura An-Nisá’ se dice: (Árabe**************************)

Significado: Y cuando salgáis de viaje, no hay inconveniente en que abreviéis la oración. (Especialmente) cuando temáis que los incrédulos os causen daño, pues se han empeñado abiertamente en mostraros su enemistad. Y, ¡oh, Profeta!, cuando estés entre los creyentes y los dirijas en la oración (en estado de guerra), un grupo de ellos debe permanecer de pie contigo y llevar consigo sus armas. Después de postrarse, que se retiren a la retaguardia, y que venga el segundo grupo, que aún no ha rezado, para rezar contigo. Ellos también permanecerán alerta y llevarán sus armas. Los incrédulos están esperando una oportunidad: si descuidáis ligeramente vuestras armas y vuestro equipaje, se abalanzarán repentinamente sobre vosotros. Pero si sufrís por la lluvia o estáis enfermos, no hay inconveniente en que dejéis las armas; aun así, manteneos alerta. (Sura An-Nisá’: 10-102)]

En una situación de temor al enemigo, la forma en que el Mensajero de Allah (s.a.s.) realizaba la oración era la siguiente: si el enemigo se encontraba frente a la qibla, hacía que todos sus compañeros musulmanes se colocaran detrás de él para rezar. Él pronunciaba el takbir y todos ellos también pronunciaban el takbir. Él se inclinaba en rukū‘ y todos ellos también se inclinaban. Él levantaba la cabeza del rukū‘ y se ponía de pie, y todos ellos también levantaban la cabeza y se ponían de pie. Después, cuando él iba a postrarse, la fila más cercana a él (es decir, la del frente) se postraba con él, mientras que la fila posterior permanecía de pie, frente al enemigo. Cuando completaba la primera rak‘at y se ponía erguido para la segunda, los de la fila posterior avanzaban y los de la fila delantera pasaban a la fila posterior. Los de la fila posterior avanzaban para poder realizar dos postraciones con el imam en la segunda rak‘at, tal como lo habían hecho los de la fila delantera durante la primera rak‘at. De este modo, ambas oraciones quedaban igualadas con la del imam.

Después, cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) se disponía a hacer el rukūʿ de la segunda rakʿa, todos, tanto los de las filas delanteras como los de las traseras, hacían el rukūʿ con él, tal como en la primera rakʿa. Pero cuando él se disponía a hacer el suyūd de la segunda rakʿa, los de las filas delanteras hacían el suyūd con él, mientras que los de las filas traseras permanecían de pie enfrentándose al enemigo. Luego, cuando él se sentaba para el tashahhud, los de las filas traseras completaban sus dos suyūd y se unían a él en el tashahhud. Después, todos juntos pronunciaban el salām con él.

Si el enemigo se encontraba en una dirección distinta de la qibla, dividía a sus compañeros en dos grupos. Un grupo permanecía preparado para enfrentarse al enemigo. El otro grupo rezaba con él una rakʿa, luego ocupaba el lugar del grupo que permanecía frente al enemigo, y este último grupo acudía y se unía a él en la segunda rakʿa, rezando una rakʿa. Después, él pronunciaba el salām, y ambos grupos rezaban por turnos, cada uno por su cuenta, una rakʿa.

Cuando el enemigo se encontraba en una dirección distinta de la qibla, en otra ocasión dividía a sus compañeros en dos grupos; rezaba la primera rakʿa con el primer grupo y permanecía de pie en la segunda rakʿa. Mientras él permanecía de pie, el primer grupo rezaba por su cuenta otra rakʿa, pronunciaba el salām y se marchaba. Entonces llegaba el segundo grupo y se unía a él en la segunda rakʿa. Después de rezar la segunda rakʿa con ellos, cuando él se sentaba para el tashahhud, ellos se levantaban y completaban por su cuenta la rakʿa que les quedaba. Él permanecía sentado en el tashahhud, esperando a que terminaran su rakʿa. Cuando ellos también terminaban el tashahhud, pronunciaba el salām junto con ellos.

En otra ocasión hacía lo siguiente: rezaba dos rakʿas con un grupo y se sentaba para el tashahhud. Entonces ese grupo pronunciaba el salām por su cuenta y se marchaba, y el otro grupo ocupaba su lugar. Luego él se levantaba de la posición sentada del tashahhud y dirigía también dos rakʿas con este grupo; después pronunciaba el salām.

Con este método, él rezaba cuatro rakʿas, mientras que los compañeros rezaban dos rakʿas cada uno.

En otra ocasión rezaba dos rakʿas con un grupo y pronunciaba el salām. Luego rezaba otras dos rakʿas con otro grupo y pronunciaba el salām.

Con este método, su oración constaba de dos partes.

A veces rezaba una rakʿa con un grupo. Este grupo se marchaba después de rezar una sola rakʿa; no rezaba la segunda. Luego llegaba otro grupo y rezaba con él la segunda rakʿa.

Con este método, él rezaba dos rak‘at, mientras que los compañeros rezaban solamente una rak‘ah cada uno.

En caso de temor a un ataque del enemigo, es lícito rezar mediante cualquiera de estos métodos. El imán Ahmad ibn Hanbal dijo: todos estos métodos están comprobados por el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él; por tanto, cuando se presente una situación semejante, es lícito rezar mediante cualquiera de ellos.

También se han transmitido algunos otros métodos. Sin embargo, los métodos mencionados aquí son los correctos.

La opinión de Ibn Abbás, Yábir ibn Abd Allah, Tawus, Muyáhid, Hasan al-Basri, Qatada, Hakam e Ishaq ibn Rahwayh, que Allah esté complacido con todos ellos, es que cada grupo debe rezar una rak‘ah.

 

6

La oración del viernes

¿Cómo comenzó la oración del viernes?

El historiador Ibn Ishaq narró, citando la fuente, que Abd al-Rahmán ibn Ka‘b ibn Malik dijo: Cuando mi padre, Ka‘b ibn Malik, llegó a la vejez y perdió la vista, yo lo guiaba tomándolo de la mano y lo llevaba de un lado a otro. Cuando lo llevaba a rezar la oración del viernes, oyó por el camino la llamada a la oración del viernes. Al oírla, pidió perdón por Abu Umama As‘ad ibn Zurara. Sentí curiosidad por preguntarle la razón, pero, debido al gran respeto que le tenía, aquel día no le pregunté nada más.

Desde entonces, cada viernes lo llevaba conmigo a la oración del viernes. Cada vez que oía la llamada a la oración del viernes, pedía perdón por Abu Umama As’ad ibn Zurara. Un día, llevado por una gran curiosidad, no pude evitar preguntarle: «¡Padre! ¿Por qué, cada vez que oyes la llamada a la oración del viernes, pides perdón por As’ad ibn Zurara?»

Mi padre respondió: «¡Hijo! Antes de que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— emigrara a Medina, comenzó a dirigirnos en la oración del viernes en un terreno desolado de Baqi. Este lugar era conocido como Baqi al-Jadurat».

Pregunté: «¿Cuántos de ustedes realizaban entonces la oración del viernes?»

Él respondió: «Cuarenta».

Este hadiz posee una cadena de transmisión excelente y auténtica. Todos sus transmisores son dignos de confianza.

—En mi opinión, este fue el comienzo de la oración del viernes.

Después, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— emigró y llegó a Medina. Primero se estableció en un lugar llamado Quba, en las afueras de Medina, perteneciente a los Banu Amr ibn Awf. Según Ibn Ishaq, allí sentó los cimientos de la mezquita de Quba el lunes, el martes, el miércoles y el jueves. Después, el viernes, emprendió desde allí su marcha hacia adelante. Cuando llegó a la tribu de Salim ibn Awf, llegó el momento de la oración del viernes. Realizó la oración del viernes en la mezquita situada en aquella llanura.

Esta fue la primera oración del viernes del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— después de emigrar a Medina. Allí pronunció también su primer sermón del viernes. Ibn Ishaq dijo: «Escuché su primer sermón de Abu Salama ibn Abd al-Rahman. Buscamos refugio en Allah de atribuir al Mensajero de Allah cualquier palabra incorrecta».

En su primera jutba, primero pronunció la alabanza y la glorificación debidas a Allah. Luego dijo:

(Árabe*********************)

Es decir: «¡Oh, gente! Enviad por adelantado buenas obras para vosotros mismos. Recordad que, ¡por Allah!, cuando vuestra muerte llegue de repente, vuestros rebaños quedarán sin pastor. Cuando el difunto comparezca ante Allah, Él le preguntará: “¿Acaso no vino a ti Mi Mensajero? ¿Acaso no te transmitió Mi mensaje? ¿Acaso no te di riquezas? ¿Acaso no te concedí diversos honores? Entonces, ¿qué enviaste por adelantado para ti?”. Entonces mirará a su derecha y a su izquierda, pero no verá nada. Después mirará delante de sí y verá el Infierno ante él. Por tanto, esforzaos cuanto podáis por salvaros de ese fuego terrible, aunque sea dando un dátil. Y quien ni siquiera pueda hacer eso, que se despida pronunciando buenas palabras, pues estas ocupan el lugar de una buena obra. Su recompensa será de diez hasta setecientas veces. Que la paz, la misericordia y las bendiciones desciendan sobre vosotros».

Ibn Ishaq dice: Luego pronunció aquí otra jutba, de la siguiente manera:

(Árabe**************************)

Es decir: «Toda alabanza pertenece a Allah. A Él alabamos y a Él pedimos ayuda. Buscamos refugio en Allah contra el daño que causamos a nuestras propias almas y contra las malas acciones. A quien Allah guía, nadie puede extraviarlo; y a quien Él extravía, nadie puede guiarlo. Doy testimonio de que no existe ningún señor excepto Allah. Él es Único y no tiene asociado. Sin duda, la mejor palabra es la Palabra de Allah. Quien haya adornado con ella su corazón y a quien Allah haya llevado de la incredulidad al islam, ciertamente habrá triunfado. La Palabra ha sido distinguida de las demás palabras, pues es la mejor y la más excelente expresión retórica. Amad a quien Allah ama y consagrad a Allah todo el amor de vuestros corazones. No os abstengáis de recitar la Palabra de Allah ni de recordarlo. Que vuestros corazones no se endurezcan respecto a la Palabra pura, pues Allah la ha calificado como la mejor obra y la mejor palabra. En ella se encuentra todo lo que ha sido declarado lícito o ilícito para la humanidad. Adorad, pues, a Allah y no Le asociéis absolutamente nada. Temedle como Él merece ser temido. Por la misericordia de Allah, uníos unos a otros con vínculos de afecto. Ciertamente, Allah se disgusta enormemente con quien rompe su promesa. Que la paz, las bendiciones y la misericordia de Allah desciendan sobre vosotros».

En el capítulo dedicado a las jutbas se expondrán más detalles sobre este asunto.

La virtud del viernes

Se ha narrado de Abu Huraira (r. a.) en Bujari y Muslim que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: «En este mundo somos la última comunidad, pero en la otra vida seremos los primeros. La única diferencia es que ellos recibieron el Libro antes que nosotros en este mundo, mientras que nosotros lo recibimos después de ellos. El viernes era su día, pero discreparon acerca de él. Por ello, Allah Ta‘ala nos guio hacia este día. Ellos nos siguieron en este asunto. Los judíos eligieron el sábado y los cristianos eligieron el domingo».

Se ha narrado de Abu Huraira (r. a.) en Sahih Muslim que el Mensajero (s. a. s.) dijo: «Entre todos los días que comienzan con la salida del sol, el viernes es el mejor. Esto se debe a que en este día—

—Adán fue creado.

—en este día fue introducido en el Paraíso.

—en este día fue enviado del Paraíso a la Tierra.

—y en viernes tendrá lugar la Resurrección».

En una narración de Ibn Mayah se menciona:

—«En este día murió Adán».

Un momento sublime en que se aceptan las súplicas

En Bujari y Muslim se narró de Abu Huraira (ra.) que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: «El viernes hay un momento especial en el que, si un siervo musulmán lo encuentra y pide a Allah algún bien, Allah, el Altísimo, ciertamente se lo concede».

-Se han narrado muchos otros hadices mediante fuentes auténticas acerca de este momento especial.

Pero ¿cuándo es ese momento especial? Es difícil determinarlo con claridad, pues en distintas narraciones se mencionan distintos momentos. Algunos han dicho que este momento especial no es fijo, sino que va cambiando. Cada semana, ese momento sublime llega en una hora diferente. Las narraciones de quienes han mencionado momentos específicos son las siguientes:

1. Ibn Manzar narró de Abu Huraira (ra.): ese momento especial es desde el comienzo del tiempo del fayr hasta la salida del sol, y desde después de la oración del asr hasta la puesta del sol.

2. Ibn Manzar narró de Hasan Basri y Abu al-Aliya: ese momento es cuando el sol empieza a declinar.

3. Ibn Manzar narró de Aisha (ra.): ese momento es cuando el almuédano pronuncia el adhan del viernes.

4. Ibn Manzar narró de Hasan Basri que ese momento es desde que el imam se sienta en el minbar para pronunciar la jutba hasta que termina la jutba.

5. Abu Burda dijo que ese momento es el momento de la oración del viernes.

6. Abu al-Sawwar al-‘Adawi dijo que los antiguos consideraban que ese momento era desde que el sol declina hasta la hora de la oración.

7. Abu Dharr dijo que ese momento es desde la salida del sol hasta que este se eleva aproximadamente un palmo.

8. Abu Huraira, ‘Ata, Abdullah ibn Salam y Tawus dijeron que ese momento es desde la oración de la tarde hasta la puesta del sol.

9. Según la mayoría de los Compañeros, los tabi‘un y Ahmad ibn Hanbal, ese momento es la última parte del día, después de la oración de la tarde.

10. El imán al-Nawawi y otros dijeron que ese momento es desde que el imán sale hacia la mezquita hasta que termina la oración.

11. El autor de Al-Mughni dijo que ese momento es la tercera parte del día.

De estas once opiniones, solo dos pueden considerarse preponderantes. En favor de ambas opiniones encontramos hadices auténticos y comprobados. Esas dos opiniones son:

Uno. Desde que el imán se sienta en el mimbar hasta que termina la oración. La prueba de esta opinión es el hadiz de Abu Burda transmitido en Sahih Muslim. Burda, hijo de Abu Musa (r. a.), dijo: «Escuché de mi padre que él oyó decir al Mensajero de Allah (s. a. w.), acerca de ese momento especial del viernes en que se aceptan las súplicas, que es desde que el imán se sienta en el mimbar hasta que termina la oración».

A este respecto, otro hadiz auténtico es el de Amr ibn Awf al-Muzani, transmitido por Ibn Mayah y al-Tirmidhi. Él oyó decir al Mensajero de Allah (s. a. w.): «El viernes hay un momento en el que, si el siervo pide algo a Allah, Allah necesariamente se lo concede». La gente preguntó: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Cuándo es ese momento?». Él respondió: «Desde el comienzo del establecimiento de la oración (la oración del viernes) hasta que termina».

Dos. Según la segunda opinión auténtica, ese momento es desde después de realizar la oración del asr hasta la puesta del sol. También hay un hadiz auténtico en apoyo de esta opinión. En el Musnad de Ahmad se transmitió de Abu Sa‘id al-Judri (r. a.) y Abu Huraira (r. a.) que el Mensajero de Allah (s. a. w.) dijo: «Ese momento especial en que se aceptan las súplicas es después del asr».

Abu Dawud y al-Nasa’i también transmitieron un hadiz similar de Yabir (r. a.). En él, el Mensajero de Allah (s. a. w.) dijo:

«Buscad ese momento después del asr, hacia el final del día».

En Ibn Mayah también se transmitió un hadiz similar de Abdullah ibn Salam (r. a.).

Las mejores características del viernes

La singularidad y la suprema dignidad del viernes son evidentes. Solo entre los eruditos ha surgido una divergencia sobre cuál de los dos es superior: ¿Arafah o el viernes? Aquí presentamos las mejores características del viernes, para que su dignidad quede clara para todos.

1. El Mensajero de Allah (s. a.) recitaba las suras As-Sajdah y Ad-Dahr (suras n.º 32 y 76) en la oración del fayr del viernes. El imán Ibn Taymiyya (que Allah tenga misericordia de él) dijo que la razón por la que el Mensajero (s. a.) recitaba estas dos suras en la oración del fayr del viernes era que en ellas se tratan los acontecimientos que tuvieron lugar o tendrán lugar el viernes, como la creación de Adán, la resurrección, la reunión para el Juicio y el Día de la Resurrección. El Mensajero (s. a.) recitaba estas dos suras aquella mañana para recordar a la gente estos asuntos el viernes.

2. Este día es mustahabb enviar muchas salat (bendiciones) al Mensajero (s. a.). Él dijo: «Enviad muchas salat sobre mí el viernes».

3. Entre las obligaciones colectivas del islam, la oración del viernes es la obligación más importante. Entre las reuniones obligatorias del islam, después de la reunión de Arafat, la reunión de la oración del viernes es la más importante.

4. El baño ritual del viernes es wajib. Solo dentro de la escuela hanbalí existe cierto desacuerdo sobre si el baño ritual de este día es wajib.

5. Se ha ordenado usar perfume este día, y este debe ser mejor que el perfume de los demás días de la semana.

6. Este día se debe usar el miswak, y se debe usar de manera más esmerada que en los demás días.

7. Una característica de este día es que, después del adhan de la jutba, se realiza otro adhan para la oración.

8. Una característica de este día es mantenerse ocupado en la oración, el zikr y los adhkar, y la recitación del Corán hasta que el imán llegue a la mezquita.

Nueve. Es obligatorio guardar silencio y escuchar el sermón del imán. Si alguien no permanece callado, su oración del viernes puede quedar invalidada.

Diez. Sa‘id ibn Mansur oyó de Abu Sa‘id al-Judri que el Mensajero de Allah (s. a. s.) recomendó recitar la sura Al-Kahf el viernes. Dijo: «A quien recite la sura Al-Kahf el viernes se le extenderá una luz desde sus pies hasta el cielo. El Día de la Resurrección recibirá luz de ella y, por ello, se le perdonarán sus pecados entre un viernes y el siguiente».

Once. Según el imán Al-Shafi‘i y el imán Ibn Taymiyya, no es desaconsejable rezar el viernes cuando el sol ha llegado al cenit y comienza a declinar. Adoptaron esta opinión basándose en los hadices.

Doce. El Mensajero de Allah (s. a. s.) solía dirigir la oración del viernes recitando las suras Al-Yumu‘a y Al-Munafiqun. O bien recitaba una sura que comenzara con «Sabbaha» y la sura Al-Ghashiya. O recitaba las suras Al-Yumu‘a y Al-Ghashiya. Recitaba las suras completas, no solo una parte.

Trece. El viernes es la festividad semanal. Se ha narrado en las Sunan de Ibn Maya que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: «El viernes es el señor de todos los días y el mejor de los días ante Allah. Este día es mejor ante Allah que el Eid al-Adha y el Eid al-Fitr».

Catorce. El Mensajero de Allah (s. a. s.) recomendó vestir el viernes las mejores prendas que uno pueda permitirse. Esto se ha narrado en el Musnad de Ahmad, las Sunan de Abu Dawud y las de Ibn Maya.

Quince. Es recomendable quemar incienso en la mezquita el viernes. Sa‘id ibn Mansur narró de Nu‘aym ibn Abdullah al-Majmar que el califa Umar ibn al-Jattab (que Allah esté complacido con él) ordenaba quemar incienso en la mezquita cada viernes al mediodía.

Dieciséis. Para quien tiene obligación de realizar la oración del viernes, no está permitido emprender un viaje cuando comienza el horario de la oración del viernes.

Sin embargo, algunos han dicho que está permitido si se trata de la yihad o de algún otro acto de adoración.

Diecisiete. Quien sale con la intención de asistir a la oración del viernes recibe, por cada paso, la recompensa de un año de ayuno voluntario y de un año de oración voluntaria. El imán Ahmad menciona en su Musnad un hadiz del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) al respecto.

Dieciocho. El viernes es el día de la expiación de los pecados. En el Musnad de Ahmad se ha narrado, de Salman al-Farisi (que Allah esté complacido con él), que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Quien el viernes realice correctamente la purificación, luego vaya a la mezquita y guarde silencio, y siga en silencio el sermón del imán y la oración hasta que terminen, esa acción será considerada una expiación de sus pecados hasta el viernes siguiente».

Diecinueve. Todos los días, excepto el viernes, las llamas abrasadoras del Infierno arden intensamente. El Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo que, puesto que el viernes es el mejor de los días, ese día el Infierno no es calentado.

Veinte. El viernes hay un momento especial en el que las súplicas son aceptadas; en ese momento, Allah acepta la súplica de Su siervo. Este momento ya se ha explicado anteriormente.

Veintiuno. Ese día se realiza la oración del viernes. Se celebra una gran congregación de musulmanes. En esta oración se recita en voz alta.

Veintidós. Ese día, antes de la oración del viernes, el imán (líder) pronuncia ante los musulmanes un discurso (jutba). En este discurso se proclama el reconocimiento de la unicidad de Allah y de la misión profética de Muhammad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Se recuerda a los musulmanes sus responsabilidades y deberes, y se les aconseja.

Veintitrés. Es mustahabb para los musulmanes tomarse el viernes un descanso (día libre) para dedicarse a la adoración.

Veinticuatro. Al igual que las dos festividades anuales, el viernes es la festividad semanal de los musulmanes.

Veinticinco. Dar limosna y hacer caridad el viernes es una obra de mayor recompensa que en los demás días. Así como se obtiene una mayor recompensa por dar en Ramadán que en los demás meses, también se obtiene una mayor recompensa por dar el viernes que en los demás días.

Veintiséis. El viernes, Allah Altísimo mostrará a Sus siervos creyentes el resplandor de Su luz. Quienes se sienten más cerca del imán y se apresuren a prepararse y salir para la oración del viernes alcanzarán una mayor cercanía a Allah y Lo verán antes que todos. Estas afirmaciones se han transmitido en diversos hadices.

Veintisiete. Se ha transmitido en diversas narraciones que el Día de la Resurrección es «Yawmul Maw‘ud». El día de Arafat es «Yawmul Mashhud». Y el viernes es «Yamush Shahid».

Veintiocho. El viernes es el día de la reunión semanal de la comunidad musulmana. Allah mismo la ha prescrito como obligatoria para la comunidad.

Veintinueve. Ka‘b (que Allah esté complacido con él) narró que el viernes, salvo los seres humanos y Satanás, todos los seres de Allah —los cielos, la tierra, las montañas y los mares— tiemblan de miedo.

Treinta. El viernes es el día elegido por Allah.

Treinta y uno. Se ha transmitido que los espíritus de las personas se acercan a las tumbas el viernes.

Treinta y dos. El imán Ahmad dijo que es makruh ayunar únicamente el viernes. Es decir, es makruh escoger deliberadamente solo el viernes para ayunar. Sin embargo, los demás imanes consideraron mubah ayunar el viernes.

La oración del viernes del Mensajero de Allah

El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizó la oración del viernes en dos rak‘at y recitó en voz alta. La oración del viernes es una obligación especialmente importante entre las obligaciones. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo:

La oración del viernes es obligatoria para todos los musulmanes, excepto para las siguientes categorías de personas. Estas son: 1. los esclavos; 2. las mujeres; 3. los niños; 4. los enfermos; 5. los viajeros (las personas que están de viaje); y 6. los dementes».

Este hadiz fue transmitido por ad-Daraqutni bajo la autoridad de Jabir, que Allah esté complacido con él, y Abu Dawud lo transmitió bajo la autoridad de Tariq ibn Shihab.

El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, solía recitar con frecuencia en la oración del viernes la sura as-Sajda, la sura ad-Dahr, la sura al-Yumu‘a, la sura al-Ghashiya y la sura al-Munafiqun.

Él realizaba la oración del viernes después de que el sol hubiera pasado el cenit. (Al-Bujari)

Él realizaba la oración del viernes temprano durante el frío intenso y la retrasaba durante el calor intenso. (Al-Bujari)

-Él pronunciaba primero el sermón y luego realizaba la oración. (Bujari)

-Él dijo que se prolongara la oración y se abreviara el sermón. (Muslim)

Su sermón y su oración eran ambos de duración moderada: ni largos ni breves. (Sahih Muslim)

-Él dijo: quien alcance una rak‘ah con el imán, habrá alcanzado toda la oración. (Bujari y Muslim)

La forma del sermón del viernes del Mensajero de Allah

-El Mensajero de Allah (s. a. s.) pronunciaba el sermón antes de la oración.

-Pronunciaba el sermón de pie.

-Pronunciaba dos sermones y, después del primero, se sentaba en silencio durante un rato; luego se levantaba y pronunciaba el segundo sermón.

Después de subir y sentarse en el púlpito, el almuédano pronunciaba el adhan. Cuando el almuédano terminaba el adhan, él se levantaba y comenzaba a pronunciar la jutba.

Antes de que se construyera el púlpito, permanecía de pie apoyándose en una rama de palmera datilera.

Después se construyó el púlpito. Desde entonces, permanecía de pie en él. El púlpito no estaba colocado en el centro de la mezquita, sino junto a la pared. Entre el púlpito y la pared había un espacio por el que podía pasar una cabra.

Después de que se construyera el púlpito, nunca permaneció de pie apoyándose en una lanza, una espada o una rama de palmera datilera. Tampoco hay pruebas de que permaneciera de pie apoyándose en una espada.

Cuando subía al púlpito, se sentaba mirando hacia los nobles compañeros. Se sentaba y permanecía de pie frente a ellos.

Cuando era necesario ordenar una acción o prohibirla, lo hacía durante la jutba. En una ocasión, mientras pronunciaba la jutba, le dijo a un compañero: «Reza dos rakas».

En una ocasión, cuando un compañero levantó la cabeza, le dijo, en medio de la jutba, que se sentara.

A veces respondía, en medio de la jutba, a las preguntas de los compañeros. Después terminaba la parte restante de la jutba.

-A veces, durante el sermón, bajaba del púlpito. Después de atender su necesidad, volvía al púlpito y completaba el sermón inconcluso. En una ocasión, Hasan y Husayn llegaron a la mezquita durante el sermón. Él bajó del púlpito, los tomó en brazos y luego volvió al púlpito y terminó la parte restante del sermón llevándolos en brazos.

-A veces, durante el sermón, le decía a alguien: «¡Oh, fulano! Siéntate». A otro le decía que pasara del sol a la sombra.

-Cuando todos llegaban, pronunciaba el sermón.

-Poco antes del sermón, salía solo y sin ostentación de su habitación. No había ningún anunciador delante ni detrás de él.

-Al entrar en la mezquita, él mismo saludaba primero a los compañeros.

-Al sentarse en el púlpito, dirigía la mirada hacia todos y los saludaba.

-En cuanto él se sentaba, Bilal pronunciaba el llamado a la oración. Tan pronto como terminaba el llamado a la oración, él comenzaba el sermón.

-El viernes, al llegar a la mezquita, les decía a las personas que guardaran silencio. Dijo: «En la oración del viernes están presentes tres tipos de personas:»

Uno: la persona que habla sin sentido. Dice cosas vanas y absurdas.

Dos: la persona que suplica a Allah. Allah Ta‘ala puede aceptar su súplica o no aceptarla.

Tres: la persona que permanece en silencio, no salta sobre nadie, no molesta ni causa daño a nadie y se mantiene dedicada a la adoración con todo su ser. Estas acciones suyas se convierten en expiación de sus pecados hasta el viernes siguiente. Además, recibe la recompensa de un día adicional.

A veces, mientras pronunciaba el sermón, sus dos ojos se enrojecían y elevaba la voz. Parecía que estuviera advirtiendo a su ejército contra las fuerzas enemigas invasoras.

Su sermón era breve y su oración, larga.

¿Qué decía en el sermón?

En su sermón del viernes, el Mensajero de Allah (s. a. s.) exponía los principios fundamentales de la fe. Explicaba el significado del tawhid y de la risalat. Presentaba detalladamente la situación de la otra vida, incluidos el Paraíso y el Infierno. Hablaba de seguir el Libro de Allah. Describía de manera cautivadora las bendiciones que Allah Ta‘ala ha preparado para Sus amigos y obedientes. Y presentaba un cuadro aterrador de los castigos que ha preparado para los enemigos de Allah y los desobedientes.

Como resultado, al escuchar sus palabras, los corazones de los oyentes se conmovían y se ablandaban. Su fe aumentaba. Todos anhelaban alcanzar la cercanía y la recompensa de Allah. Así vivían una vida de obediencia a Allah y daban al amor por Allah el lugar más elevado.

En sus sermones recitaba muchas aleyas del Corán. Recitaba con frecuencia la sura Qaf, que contiene una descripción del Más Allá. Umm Hisham bint Harith ibn Nu‘man dijo: «Escuchando los sermones del Mensajero de Allah (s. a. s.), memoricé la sura Qaf».

Al comienzo del sermón, alababa y ensalzaba debidamente a Allah Altísimo. A veces también proclamaba el tawhid y la risala. Luego decía: «Amma ba‘d (después de esto, escuchad)».

Luego decía:

(Árabe*********************)

El significado es: «La mejor palabra es el Libro de Allah. La mejor guía es la guía de Muhammad. La peor de todas las cosas son las innovaciones religiosas (bid‘ah; cosas introducidas posteriormente en la religión)».

En esta línea, decía también algunas otras cosas.

Según otra narración, después de alabar y ensalzar a Allah, decía:

(Árabe********************)

Es decir: A quien Allah guía por el camino recto, nadie puede extraviarlo; y a quien Allah extravía, nadie puede guiarlo por el camino recto. El mejor discurso es el Libro de Allah (Sahih Muslim). Toda innovación religiosa es extravío, y todo extravío será arrojado al Infierno. (Nasa’i)

En Abu Dawud se ha narrado uno de sus sermones de la siguiente manera:

(Árabe*************************)

Es decir: Toda alabanza pertenece a Allah. Le pedimos ayuda y le pedimos perdón. Buscamos refugio en Allah contra las malas incitaciones de nuestros deseos. A quien Allah guía por el camino recto, nadie puede extraviarlo; y a quien Allah extravía, nadie puede guiarlo. Doy testimonio de que no existe ninguna divinidad excepto Allah. Él es Uno y Único; no tiene asociado alguno. También doy testimonio de que Muhammad es Su siervo y Su Mensajero. Allah Ta‘ala lo envió como Mensajero, portador de buenas nuevas y advertidor, con la verdad suprema, hasta el Día de la Resurrección. Quien obedezca a Allah y a Su Mensajero habrá encontrado el camino recto. Y quien desobedezca a Allah y a Su Mensajero no perjudica a nadie sino a sí mismo; no puede perjudicar en absoluto a Allah. (Abu Dawud)

Otro de sus sermones se ha narrado de la siguiente manera:

(Árabe************************)

Es decir: Volveos hacia Allah, el Altísimo, antes de que llegue la muerte. Apresuraos a realizar buenas obras y actos virtuosos. Fortaleced el vínculo entre vosotros y vuestro Señor recordando mucho a Allah y dando limosnas en secreto y en público. Si hacéis esto, seréis recompensados, alabados y provistos de sustento. Sabed que Allah, el Altísimo, os ha hecho obligatorio el viernes. Aunque el viernes se haya hecho obligatorio en este lugar, en esta ciudad y en este año, seguirá siendo obligatorio hasta el Día de la Resurrección para todas las personas que puedan llegar a la mezquita. Si alguna persona, teniendo un gobernante justo o injusto, abandona la oración del viernes durante mi vida o después de mi muerte por considerarla insignificante, o la niega, Allah Ta‘ala hará fracasar su vida. No habrá bendición en sus obras, ni en su oración, ni en su ablución, ni en su ayuno, ni en su zakat, ni en su peregrinación, ni en nada suyo, hasta que se arrepienta. Si se arrepiente, Allah aceptará su arrepentimiento.

Esta narración fue transmitida por Ali ibn Zayd ibn Jud‘an. La narración presenta debilidad. Los sermones del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) eran vivaces. Al escuchar sus sermones, la gente se llenaba de amor por Allah. Sus discursos conmovedores inspiraban a las personas y las impulsaban anhelosamente a acercarse a Allah. Gracias a ellos recibían formación, mejoraban su carácter y adquirían conocimiento de la religión y de la sharía.

Los sermones que la gente pronuncia hoy en día carecen de la vitalidad propia del sermón. Los sermones de la gente de nuestros días están llenos de brillo externo, pero carecen de vida.

La oración sunnah del viernes

En la época del Mensajero de Allah ﷺ, en la oración del viernes se hacía un adhan y una iqama. Sin embargo, a ambos se les llamaba primer adhan y segundo adhan, respectivamente.

El Mensajero de Allah ﷺ salía de su habitación y se sentaba directamente en el minbar. En cuanto se sentaba en el minbar, Bilal hacía el adhan del viernes. Tan pronto como Bilal terminaba el adhan, el Mensajero de Allah ﷺ comenzaba el sermón. Por lo tanto, no existe ninguna prueba de que hubiera una oración sunnah antes de la oración del viernes.

Respecto a si existe o no una oración sunnah antes de la oración del viernes, se encuentran dos opiniones entre los eruditos. De estas dos opiniones, la mencionada anteriormente es la correcta y está demostrada por la sunnah del Mensajero. Es decir, no hay ninguna oración sunnah antes de la oración del viernes.

Algunas personas creen que, cuando Bilal terminaba el adhan, todos se levantaban y rezaban dos rak‘at. En realidad, esta idea es una manifestación de la ignorancia respecto a la sunnah del Mensajero.

Está claro que no hay ninguna oración sunnah antes de la oración del viernes. Esta es la opinión del Imam Malik. Esta es también la opinión más conocida del Imam Ahmad. Es asimismo la opinión de un grupo de los discípulos del Imam al-Shafi‘i.

Quienes creen que existe una oración sunnah antes de la oración del viernes consideran que la oración del viernes es una versión abreviada de la oración del mediodía. Por eso creen que las normas de la oración del mediodía son aplicables a la oración del viernes. Sin embargo, este argumento es sumamente débil. No tiene fundamento alguno.

En realidad, la oración del viernes es una oración completamente independiente. Su diferencia respecto de la oración del zuhr es clara. Esta oración se recita en voz alta, consta de dos rak‘at, incluye un sermón y tiene ciertas condiciones. Todo ello está ausente en la oración del zuhr. Por tanto, no hay fundamento para considerarla una versión abreviada de la oración del zuhr.

Por ello, es inválida la analogía de quienes, basándose en la oración del zuhr, sostienen que también hay una oración sunnah antes de la oración del viernes. La sunnah debe estar demostrada por las palabras, los actos y la aprobación del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), o por los califas rectamente guiados. Pero aquí no existe ninguna prueba semejante.

Por el contrario, está demostrado que la sunnah del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) consiste en no realizar una oración sunnah antes de la oración del viernes. Del mismo modo, está demostrado que él no realizaba ninguna otra oración antes ni después de la oración del ‘Id. Por tanto, la sunnah consiste precisamente en no realizar una oración sunnah antes de la oración del viernes.

Quienes creen que existe una oración sunnah antes de la oración del viernes presentan como prueba un hadiz del capítulo de Bujari titulado «Oraciones antes y después del viernes». En este capítulo, el imán Bujari citó, con su cadena de transmisión, un hadiz de Ibn Umar (que Allah esté complacido con él). En él dice: el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)

realizaba dos rak‘at antes del zuhr,

realizaba dos rak‘at después del zuhr,

realizaba dos rak‘at después del magrib en su casa,

realizaba dos rak‘at después del ‘isha y

Después de la oración del viernes, rezaba dos rak‘at en casa.”

-Este hadiz no demuestra que exista una oración sunnah antes de la oración del viernes. Del hadiz se entiende claramente que el significado del título que el imán al-Bujari dio a este hadiz, «La oración antes y después del viernes», es precisamente que no es correcta la idea de quienes creen que hay una oración antes del viernes.

-Este hadiz de al-Bujari también demuestra concluyentemente que la oración del viernes no es una versión abreviada de la oración del mediodía, sino una oración completamente independiente. En el hadiz, la oración del viernes se menciona como una oración completamente independiente.

-En Abu Dawud se ha transmitido un hadiz de Nafi‘, quien dice: Ibn Umar rezaba antes de la oración del viernes y, después del viernes, iba a casa y rezaba dos rak‘at.

-Este hadiz no demuestra que haya una sunnah antes del viernes. La larga oración que Ibn Umar realizó antes del viernes era una oración ordinaria. Es recomendable que quienquiera que se presente en la mezquita antes de que se haga la llamada a la oración o antes de que llegue el imán se mantenga rezando oraciones nafl.

-Ahora ha quedado claro que no existe ninguna contradicción entre la narración de Ibn Umar sobre la práctica del Mensajero y la narración de Nafi‘ sobre la práctica de Ibn Umar. Ibn Umar narró la sunnah del Mensajero: que después del viernes iba a casa y rezaba dos rak‘at. Nafi‘, en cambio, narró las oraciones nafl ordinarias de Ibn Umar, que este rezaba al llegar temprano a la mezquita.

-También está demostrado por una fuente auténtica que, cuando un compañero llegó y se sentó en la mezquita mientras el Mensajero pronunciaba el sermón, este le preguntó: «Al entrar en la mezquita, ¿rezaste dos rak‘at?». El compañero respondió: «No». Entonces el Mensajero dijo: «Levántate y reza dos rak‘at». También dijo: «Si alguno de vosotros entra en la mezquita mientras se pronuncia el sermón, que rece dos rak‘at».”

-El lenguaje y el contenido del hadiz dejan claro que estas dos rak‘at no son la sunnah del viernes, sino la oración que se realiza al entrar en la mezquita (tahiyyat al-masjid).

El Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) animó a acudir temprano a la mezquita el viernes y realizar oraciones voluntarias. También describió su virtud. Muchos de los nobles Compañeros acudían temprano a la mezquita y realizaban oraciones voluntarias. Ibn Manzar dice: «Me ha llegado la narración de que, antes de la oración del viernes, Ibn Umar (que Allah esté complacido con él) rezaba doce rak‘at, mientras que Ibn Mas‘ud (que Allah esté complacido con él) rezaba ocho rak‘at».

En Ibn Mayah se menciona una narración de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él), quien dijo: «El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba cuatro rak‘at antes de la oración del viernes, con un solo saludo final». La cadena de transmisión de este hadiz no es en absoluto aceptable.

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), después de realizar la oración del viernes, iba a su casa y rezaba dos rak‘at. En realidad, estas dos rak‘at son la sunna del viernes.

Sin embargo, también hay pruebas de que el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) indicó que se rezaran cuatro rak‘at después de la oración del viernes. (Sahih Muslim)

El imán Ibn Taymiyya dijo: si alguien realiza la oración de la sunna después del viernes en la mezquita, debe rezar cuatro rak‘at. Quien realice la oración de la sunna en su casa debe rezar dos rak‘at. Esto es precisamente lo que se demuestra a partir de los hadices. En Abu Dawud se narra, según Ibn Umar (que Allah esté complacido con él), que cuando rezaba en casa rezaba dos rak‘at, y cuando rezaba en la mezquita rezaba cuatro rak‘at.

 

7

Qiyam al-layl (oración de taháyyud)

¿Era obligatoria la oración de taháyyud para el Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él)?

¿Era obligatoria la oración de taháyyud para el Mensajero de Allah (s.a.s.)? Sobre este asunto surgieron discrepancias entre los antiguos ulemas y los mujtahidun. Según algunos de ellos, la oración de taháyyud era obligatoria para el Mensajero (s.a.s.). Según otros, era voluntaria. Ambos grupos aceptan esta aleya como prueba.

(Árabe******************)

Significado: «Permanece despierto durante una parte de la noche para realizar la oración de taháyyud; esto es voluntario (adicional) para ti». (Sura 17, Al-Isra, aleya 79)

Un grupo considera que esta aleya constituye una prueba concluyente de que permanecer despierto por la noche para realizar la oración de taháyyud no era obligatorio, sino voluntario.

El otro grupo considera que esta aleya le ordena permanecer despierto por la noche para realizar la oración de taháyyud; por eso, era obligatoria para él. En las dos primeras aleyas de la sura Al-Muzzammil también se le dio la misma orden:

(Árabe******************)

Significado: «¡Oh, tú que estás cubierto! Realiza el qiyam al-layl durante el resto de la noche, salvo una parte». En estos dos lugares se le ordenó permanecer despierto por la noche para realizar la oración, y esta orden no fue abrogada para él. Por tanto, la oración de taháyyud era obligatoria para él.

Cuando en la primera aleya se dice: «Esto es voluntario (adicional) para ti», la palabra «voluntario» no significa aquí «oración voluntaria», sino que se emplea con el sentido de «adicional». Es decir, la orden de permanecer despierto por la noche para realizar la oración era adicional para ti. Esta oración era una oración adicional para el Mensajero de Allah (s.a.s.), destinada a su rango y recompensa.

Para los demás, pasar la noche rezando el tahajud es permitido y sirve como expiación por sus pecados.

Allah Todopoderoso ha perdonado todos los pecados anteriores y posteriores del Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él. Por eso se le ordenó realizar esta oración para elevar su rango y alcanzar la excelencia. Para su comunidad, esta oración es un medio para liberarse de los pecados.

En nuestra opinión, aquí la palabra nafl (adicional) no significa algo simplemente permitido: algo que se puede hacer o dejar de hacer.

El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, nunca abandonaba el tahajud, ni estando en su hogar ni de viaje. Si alguna vez lo omitía por dormir o por enfermedad, lo recuperaba durante el día.

¿Cuántas rak‘at de tahajud realizaba?

Para comprender cuántas rak‘at de oración realizaba el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, durante la noche, primero hay que recordar que en la segunda mitad de la noche realizaba tres tipos de oración. Es decir:

– Oración del tahajud.

– Oración del witr.

—Dos rak‘at de la sunna del faÿr.

Como él realizaba estas tres oraciones a veces al mismo tiempo y otras veces en momentos algo diferentes, surgió cierta discrepancia respecto al número de rak‘at del taháyyud y del vitr. Cada persona narró el número de rak‘at que había visto realizar. Sin embargo, en este caso, las narraciones de Aisha y de Ibn Abbás —que Allah esté complacido con ambos— son las más auténticas.

En Bujari y Muslim se ha narrado de Aisha —que Allah esté complacido con ella—: «Después de terminar la oración del isha, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— realizaba once rak‘at hasta el faÿr. Pronunciaba el saludo final después de cada dos rak‘at y realizaba el vitr con una rak‘at. En esta oración, cada una de sus prosternaciones duraba tanto como la recitación de cincuenta aleyas del Corán por parte de ustedes. Después, cuando el almuédano terminaba el adhan del faÿr, realizaba dos rak‘at ligeras, se recostaba sobre su lado derecho y descansaba hasta la iqama del faÿr».

En Sahih Muslim se menciona otro hadiz transmitido por Aisha —que Allah esté complacido con ella—, en el que dice: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— realizaba trece rak‘at durante la noche. Entre ellas estaba el vitr, y también se incluían dos rak‘at del faÿr».

En Bujari y Muslim se ha narrado de Ibn Abbás —que Allah esté complacido con él— que una noche se alojó en la casa de su tía, la Madre de los Creyentes Maymuna —que Allah esté complacido con ella—. Al ver al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— realizando la oración durante la noche, él también se levantó, rezó con él y luego descansó. Después, cuando Bilal pronunció la iqama, se levantó y realizó la oración del faÿr.

En Bujari y Muslim se ha narrado otro hadiz de Aisha —que Allah esté complacido con ella—. En él, Aisha dice: «Ya fuera en Ramadán o fuera de Ramadán, el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— nunca realizó más de once rak‘at en la oración nocturna».

Esta narración de Aisha es auténtica. Sin embargo, las trece rak‘at mencionadas anteriormente incluyen las dos rak‘at del faÿr.

En algunas narraciones se menciona que realizó dos rak‘at después de las trece. Esta narración aparece en Bujari. No obstante, en la narración de Muslim se menciona que realizaba trece rak‘at, incluidas las dos rak‘at del faÿr.

En Bujari y Muslim se ha narrado de Qasim ibn Muhammad que dijo: «Oí decir a Aisha: La oración nocturna (tahayud) del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) constaba básicamente de diez rak‘at. Además, hacía el witr con una sola postración y después rezaba las dos rak‘at del fayr. En total rezaba trece rak‘at».

-Esta narración es clara.

El imán Sha‘bi dijo: Pregunté a Abd Allah ibn Abbas y a Abd Allah ibn Umar —que Allah esté complacido con ambos— acerca de la oración nocturna del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Ambos me dijeron: «La oración nocturna del Mensajero de Allah constaba de trece rak‘at: ocho rak‘at de tahayud, tres rak‘at de witr y dos rak‘at de la sunna del fayr».

Aunque existen algunas diferencias en las narraciones, al analizar detenidamente todos los hadices relacionados con este tema se entiende que, en realidad, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezaba once rak‘at en la oración nocturna (incluido el witr), sin contar las dos rak‘at de la sunna del fayr. [A partir de la exposición realizada hasta ahora, puede surgir cierta duda sobre si la oración del witr consta de una o de tres rak‘at. Sin embargo, mencionaré aquí otro hadiz relacionado con el número de rak‘at del tahayud junto con el witr:

Narrado por Masrur, quien dijo: pregunté a la Madre de los Creyentes, Aisha (que Allah esté complacido con ella), acerca del número de rak‘at de la oración nocturna del Mensajero de Allah (s.); ella me respondió: «Exceptuando las dos rak‘at de la oración del fayr, la oración nocturna del Mensajero de Allah (s.) era de siete, nueve u once rak‘at». (Sahih Bujari)

¿Cuándo rezaba el Mensajero de Allah (s.) la oración nocturna (tahayud)?

De diversas narraciones se sabe que el Mensajero de Allah (s.) rezaba la oración nocturna:

-A veces se levantaba a medianoche.

A veces se levantaba poco antes de la medianoche.

A veces se levantaba poco después de la medianoche.

A veces se levantaba al oír el primer canto del gallo, es decir, al comienzo del último tercio de la noche.

A veces terminaba la oración nocturna de manera continua. Otras veces la hacía de forma intermitente. Es decir, rezaba dos rakats y dormía; luego se levantaba, hacía la ablución, usaba el miswak y rezaba dos rakats. Volvía a dormir y luego se levantaba; así la terminaba.

Cuando se levantaba para la oración nocturna, primero rezaba dos rakats ligeros. También recomendaba a los compañeros que rezaran esos dos rakats ligeros. [No está claro qué eran exactamente estos dos rakats. Sin embargo, en diversas narraciones se menciona que al principio rezaba dos rakats ligeros. Estos dos rakats podrían ser los dos primeros rakats del taháyyud o podrían ser la oración de salutación de la ablución.] Después alargaba los rakats siguientes.

Se ha narrado de Aisha e Ibn Abbás —que Allah esté complacido con ambos— que el Mensajero de Allah, después de dirigir la oración del isha y regresar a casa, rezaba algunas oraciones (de dos a cuatro rakats). Después de rezar algunas oraciones, dormía.

Al despertarse para la oración nocturna, usaba el miswak, hacía la ablución, recordaba a Allah, recitaba algunas súplicas y luego rezaba.

¿Qué recitaba durante el tiempo del taháyyud y en la oración del taháyyud?

Se ha narrado de Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él), a través de varias cadenas de transmisión en Bujari y Muslim, que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), al levantarse para realizar la oración nocturna (taháyyud), antes de hacer la ablución, miraba hacia el cielo y recitaba los últimos versículos de la sura Al Imrán (del último rukú). Los versículos son:

(Árabe***********************)

Significado: En la creación de la tierra y del universo, y en la sucesión alternada de la noche y el día, hay muchos signos para las personas dotadas de inteligencia y entendimiento, que recuerdan a Allah en toda circunstancia: al levantarse, al sentarse y al acostarse. (Espontáneamente exclaman:) «¡Oh, Señor nuestro! No has creado nada de esto sin sentido ni propósito. Sin duda, estás completamente libre y purificado de la deficiencia de hacer algo inútil. Así pues, ¡oh, Señor nuestro!, protégenos del castigo del Infierno. ¡Señor nuestro!, a quien arrojes al Infierno lo habrás humillado por completo, y los injustos no tendrán ningún auxiliador. ¡Señor nuestro!, hemos escuchado a un pregonero que invitaba: “Creed en vuestro Señor”, y hemos creído respondiendo a su invitación. Así pues, ¡oh, Señor nuestro!, perdona nuestros pecados, borra nuestras faltas y haznos morir junto con los virtuosos. ¡Señor nuestro!, concédenos lo que nos prometiste por medio de Tus mensajeros y no nos humilles el Día de la Resurrección. Ciertamente, nunca faltas a Tu promesa». (Después de aceptar esta súplica,) su Señor les dice: «No haré que se pierda la obra de ninguno de vosotros, sea hombre o mujer; unos procedéis de otros. Por ello, a quienes emigraron, fueron expulsados de sus hogares, sufrieron daños por Mi causa, combatieron y fueron matados, ciertamente les borraré sus faltas y los haré entrar en jardines bajo los cuales corren ríos. Esta es una recompensa de Allah para ellos, y junto a Allah se encuentra la mejor recompensa. ¡Oh, Profeta!, que no te engañe el ir y venir de los incrédulos por los países y las ciudades con su esplendor. Es un disfrute de unos pocos días. Después, su morada será el Infierno, ¡qué pésimo lugar de descanso! Pero quienes temen a su Señor tendrán, junto a Allah, como obsequio eterno, jardines bajo los cuales corren ríos. Y lo que se obtiene de Allah es mejor para los virtuosos. Entre la Gente del Libro hay quienes creen en Allah, creen en el Libro que os ha sido enviado y en el Libro que les fue enviado a ellos, se someten humildemente a Allah y no venden las aleyas de Allah por un precio insignificante. Para ellos habrá una recompensa junto a su Señor, y Allah es rápido en ajustar cuentas. ¡Oh, creyentes!, sed pacientes, manteneos firmes, fortaleceos mutuamente y temed a Allah. Así alcanzaréis el éxito». En la narración de Ibn Abbás también se menciona que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), después de la oración nocturna, hizo esta súplica:

(Árabe********************)

Significado: ¡Oh, mi Allah! Pon luz en mi corazón (hazlo resplandeciente), pon luz en mi lengua, pon luz en mi vista, pon luz en mi oído, pon luz a mi derecha, pon luz a mi izquierda, pon luz sobre mí, pon luz debajo de mí, pon luz delante de mí y pon luz detrás de mí. ¡Oh, Allah! Concédeme luz y haz que mi luz sea extensa y abundante.

Se narró de Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él), en Bujari y Muslim, que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), cuando se levantaba para realizar la oración nocturna, recitaba estas palabras: (árabe*****************)

Significado: ¡Oh, mi Allah! Toda alabanza Te pertenece. Tú eres el Protector y Director de este universo, de esta tierra y de todo cuanto hay entre ellos. Toda alabanza Te pertenece; Tú eres la luz de este universo, de esta tierra y de todo cuanto hay entre ellos. Toda alabanza Te pertenece; Tú eres el Rey Soberano de este universo, de esta tierra y de todo cuanto hay entre ellos. Toda alabanza Te pertenece. Tú eres la Verdad suprema. Tu promesa es verdadera. Tu encuentro es verdadero. Tu palabra es verdadera. El Paraíso es verdadero. El Infierno es verdadero. Los profetas son verdaderos. Muhammad es verdadero (profeta). El Día de la Resurrección es verdadero. ¡Oh, Allah! Me he sometido a Ti. He creído en Ti. He depositado mi confianza en Ti. Me he vuelto hacia Ti. Por Tu causa he entablado disputas con todos. A Ti he acudido para que juzgues. Por eso, ¡oh, mi Señor!, perdona todos mis errores, los anteriores y los posteriores, los ocultos y los manifiestos. Perdona también aquellos errores que Tú conoces mejor que yo. Tú eres quien hace avanzar a todos y a todo, y quien hace retroceder a todos y a todo. No hay ninguna divinidad excepto Tú; no hay salvador aparte de Ti.

Se narró en Sahih Muslim, de Aisha, Madre de los Creyentes (que Allah esté complacido con ella), que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), cuando se levantaba por la noche y comenzaba la oración, decía:

(Árabe***************)

Significado: ¡Oh, Allah! ¡Señor de Yibril, Mika’il e Israfil! ¡Creador del universo y de esta Tierra! Conocedor absoluto de lo oculto y de lo manifiesto. Tú serás quien juzgue las discrepancias entre Tus siervos. Muéstrame, por Tu gracia, la verdad sobre la cual discrepan. Pues, ciertamente, Tú guías por el camino recto a quien quieres.”

Se narró de Aisha en Abu Dawud que, cuando el Mensajero de Allah se despertaba por la noche, decía:

(Árabe***********************)

Significado: No hay señor que gobierne y libere salvo Tú. ¡Glorificado y santificado seas, libre de toda clase de errores, defectos y debilidades! Te alabo solamente a Ti, ¡oh, Allah! Te pido perdón por mis faltas. Te pido Tu gracia. ¡Oh, Allah!, aumenta mi conocimiento. Después de haberme guiado por el camino recto, no permitas que mi corazón se desvíe nuevamente. Concédeme Tu gracia. Ciertamente, Tú eres el más generoso de los donantes.”

Se narró en Abu Dawud de Sharik al-Hawani —un tabi’i— que dijo: pregunté a la Madre de los Creyentes, Aisha, qué recitaba primero el Mensajero de Allah cuando se levantaba por la noche para rezar. Ella respondió: «Me has preguntado acerca de algo que nadie antes que tú me había preguntado. Cuando el Mensajero de Allah se despertaba por la noche, pronunciaba diez veces (***) (Allah es grandioso), decía diez veces (***) y decía (*********) (Toda alabanza pertenece a Allah), diez veces (******), diez veces (*****), decía diez veces (*******) (Pido perdón a Allah), decía diez veces (*****) y decía diez veces (******************) (¡Oh, Allah! Me refugio en Ti de las estrecheces de este mundo y del Día de la Resurrección). [Estas expresiones se denominan “las siete mu’ashsharat”. Significa siete frases, cada una de las cuales debe pronunciarse diez veces.] Después comenzaba la oración».

Se narró en Sahih al-Bujari de Ubada ibn al-Samit que dijo: el Mensajero de Allah dijo que quien se despierte por la noche y recite estas palabras haciendo una súplica, verá aceptada su súplica. Después, si realiza la ablución y reza, su oración será aceptada. Estas son las palabras: (******************)

Se narró de Hudhayfa en Abu Dawud y al-Nasa’i que él vio al Mensajero de Allah recitar estas palabras antes de comenzar la oración nocturna:

(Árabe*****************)

Significado: Allah es Grandioso, Allah está por encima de todos; Allah es el Más Grande, poseedor del poder y la majestad. Él es el Más Excelso y el Más Grandioso.”

En la misma narración, Hudhayfa, que Allah esté complacido con él, dijo que, durante la oración nocturna, el Mensajero, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, recitó esta súplica durante mucho tiempo entre las dos postraciones:

(Árabe*****************)

Significado: ¡Señor mío, perdóname! ¡Mi Dueño, perdóname!………………

An-Nasa’i e Ibn Mayah mencionaron un hadiz transmitido por Abu Dharr, que Allah esté complacido con él. Abu Dharr, que Allah esté complacido con él, dijo: En cierta ocasión, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, se levantó para realizar la oración nocturna y, durante toda la oración³, hasta que llegó la hora del fajr, no dejó de repetir más que una sola aleya. La aleya era: (en árabe******************)

Significado: Señor, si los castigas, puedes hacerlo, porque son Tus siervos. Y si los perdonas, ciertamente puedes hacerlo, porque Tú eres el Todopoderoso, el Sabio. (Sura Al-Ma’idah: 118)

Algunos días, el Mensajero de Allah, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, recitaba durante la oración nocturna las suras Al-Baqarah, Al ‘Imran, An-Nisa, Al-Ma’idah o Al-An‘am.

A veces recitaba las primeras suras de las suras al-Mufassal (desde al-Huyurat hasta el final), combinando dos de ellas cada vez.

Él animaba a los Compañeros a recitar durante la oración nocturna diez, cien o mil versículos, según sus posibilidades.

Los grandiosos beneficios de la adoración nocturna [Este párrafo, titulado «Los grandiosos beneficios de la adoración nocturna», fue añadido por el editor.]

Se narró de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— en al-Bujari y Muslim que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando queda el último tercio de cada noche, Allah desciende al cielo más cercano a la Tierra (se acerca a la Tierra) y continúa proclamando: “Escuchad: quien Me invoque ahora, responderé a su invocación; quien Me pida ahora, le daré; y quien Me pida perdón ahora por sus pecados, le perdonaré”». Así continúa proclamando hasta el amanecer.

Se narró de Abu Umamah —que Allah esté complacido con él— en at-Tirmidhi que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Debéis levantaros por la noche y realizar la oración, pues esta es:

– la práctica de las personas piadosas que os precedieron,

– un medio para acercaros a vuestro Señor,

– un instrumento para borrar los pecados, y

—Un impedimento para el pecado.

Se narró en el Musnad de Ahmad, de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que dijo: «Escuché al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir: “Después de las oraciones obligatorias, la mejor oración es la oración nocturna”».

Se narró en Abu Dawud y an-Nasa’i, de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Allah tiene misericordia del hombre que se despierta por la noche, reza, despierta a su esposa y ella también reza; y si ella no quiere levantarse, le rocía agua en los ojos. Allah, el Altísimo, también tiene misericordia de la mujer que se despierta por la noche, reza, despierta a su esposo y él también reza; y si él no quiere levantarse, le rocía agua en el rostro».

Se narró en Sahih al-Bujari y Sahih Muslim, de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: «Cuando uno de vosotros duerme, Satanás hace tres nudos en la parte posterior de su cabeza. En cada nudo pone el sello de estas palabras: “Aún queda mucha noche; duerme”. Pero si se despierta y recuerda a Allah, se deshace un nudo. Si realiza también la ablución, se deshace otro nudo. Y si luego reza, se deshace el último nudo. Entonces amanece hermoso, puro y alegre. De lo contrario, amanece sucio y perezoso».

Se narró en Bujari y Muslim, de al-Mughira ibn Shu‘ba —que Allah esté complacido con él—, que dijo: «En cierta ocasión, los pies del Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— se hincharon debido a que permaneció de pie durante mucho tiempo en la oración nocturna. Entonces le dijeron: “¿Por qué se esfuerza tanto, si Allah ya le ha perdonado todos sus pecados, pasados y futuros?”. Él respondió: “¿Acaso no debo ser un siervo agradecido de Allah?”».

Se narró de Yabir —que Allah esté complacido con él—, que dijo: «Escuché al Noble Profeta —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir: “Durante toda la noche hay un momento en el que, si un musulmán lo alcanza y pide a Allah cualquier bien de este mundo o del Más Allá, Allah ciertamente se lo concede. Ese momento especial se presenta cada noche”». (Sahih Muslim)

Se narró de Abdullah ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— dijo: (Árabe*****************)

«Los mejores y más excelentes de mi comunidad son los portadores del Corán y quienes permanecen despiertos por la noche para realizar la oración». (Al-Bayhaqi: Ibn Abbas —que Allah esté complacido con él—)

 

8

La oración del witr

Él rezaba el witr junto con el taháyyud.

La oración del witr del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) estaba incluida con su oración de qiyam al-layl o taháyyud. Él rezaba la oración del witr junto con el taháyyud. Por ello, la oración del witr debe tratarse conjuntamente con su oración del taháyyud.

¿Cómo rezaba el witr junto con el taháyyud y cuántas rak‘at rezaba? A partir de las distintas narraciones de los hadices se conocen varias formas. Son las siguientes:

Primera: la forma narrada por Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él): Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él) dijo: Una vez pasé la noche en casa de mi tía materna. Vi que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se levantó durante el último tercio de la noche. Miró hacia el cielo y recitó: «Inna fī khalfis-samāwāti…». Después realizó la ablución y se puso de pie para rezar. Yo también hice la ablución y me coloqué a su izquierda. Entonces me tomó de la oreja, me hizo girar y me colocó a su derecha. Recé con él y vi que rezó un total de trece rak‘at, incluido el witr.

En otra narración transmitida por Ibn Abbás (que Allah esté complacido con él), se relata que vio al Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezar ocho rak‘at de taháyyud, de dos en dos, luego tres rak‘at de witr y después dos rak‘at de la sunna del fayr. Estas narraciones aparecen mencionadas en Bujari, Muslim y otras obras.

Segunda: la forma narrada por Aisha (que Allah esté complacido con ella): Aisha (que Allah esté complacido con ella) dijo: Cuando el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se levantaba para la oración nocturna, comenzaba con dos rak‘at ligeras (breves) y completaba once rak‘at. Pronunciaba el salām después de cada dos rak‘at y, finalmente, añadía una rak‘at para hacerlas impares, es decir, el witr.

Tres. Rezaba trece ciclos, como en el segundo tipo.

Cuatro. Rezaba ocho ciclos de dos en dos. Después, sin sentarse en medio, rezaba cinco ciclos con un solo saludo final. (Bujari y Muslim: narrado por Aisha, que Allah esté complacido con ella).

Cinco: Rezaba nueve ciclos seguidos. Tras rezar ocho ciclos consecutivos, se sentaba en el octavo y, durante esa sentada, hacía dhikr de Allah, lo alababa y hacía súplicas. Luego se ponía de pie, rezaba el noveno ciclo (witr) y pronunciaba el saludo final. Después rezaba dos ciclos sentado. (Sahih Muslim, narrado por Aisha, que Allah esté complacido con ella).

Seis. Rezaba siete ciclos, de manera semejante a los nueve ciclos mencionados anteriormente. Después rezaba dos ciclos sentado.

Siete. Terminaba el taháyud rezando dos ciclos y dos ciclos. Después, sin sentarse en medio, rezaba tres ciclos de witr consecutivos. El imán Ahmad lo narró de Aisha, que Allah esté complacido con ella. Aisha dijo: «Rezaba tres ciclos de witr de manera ininterrumpida».

El imán Nasai también narró un hadiz de este tipo de Aisha, que Allah esté complacido con ella. En él, Aisha dijo: «El Mensajero de Allah rezaba tres ciclos de witr consecutivos, sin pronunciar el saludo final en el segundo ciclo». Sin embargo, es necesario examinar esta modalidad de la oración del witr, pues no coincide con la mayoría de las narraciones.

Abu Hatim e Ibn Hibban narraron un hadiz de Abu Huraira, que Allah esté complacido con él, en sus recopilaciones de hadices auténticos. En él, Abu Huraira dijo que el Mensajero de Allah había dicho: «No hagáis que la oración del witr sea semejante a la del magrib; no recéis tres ciclos. Rezad, más bien, cinco o siete ciclos».

El imán Darqutni dijo que todos los narradores de la narración sobre rezar cinco y siete ciclos de witr son dignos de confianza. Dijo: «Pregunté a Abu Abdallah: “¿Pronuncias el saludo final en el segundo ciclo de la oración del witr?”. Respondió: “Sí”. Pregunté: “¿Por qué pronuncias el saludo final en el segundo ciclo?”. Respondió: “Hay muchos hadices sobre pronunciar el saludo final en el segundo ciclo, y son sólidos. Esto se debe a que el imán Zuhri narró estos hadices de Urwa ibn al-Zubair, que Allah esté complacido con él, y él los narró de Aisha, que Allah esté complacido con ella. Esta cadena de transmisión es sumamente sólida y dorada”».

Harith, que Allah tenga misericordia de él, dijo: Cuando le preguntaron al imán Ahmad acerca de la oración del witr, respondió: «Se debe concluir con el salam en la segunda rak‘at. Sin embargo, aunque no se concluya con el salam, espero que la oración no se vea afectada. Pero concluir con el salam está demostrado que procede del Noble Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz».

Abu Talib dijo: «Le pregunté a Abu Abd Allah: “¿Qué hadiz prefieres respecto al witr?”. Respondió: “Es correcto el hadiz de rezar cinco rak‘at consecutivas, sin sentarse en medio, y concluir con el salam en la última rak‘at; también es correcto el hadiz de rezar siete rak‘at consecutivas y concluir con el salam en la última rak‘at. Asimismo, es correcto el hadiz que Zirara narró de Aisha, que Allah esté complacida con ella: el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, rezaba nueve rak‘at y se sentaba después de rezar ocho rak‘at consecutivas. Sin embargo, los hadices sobre rezar el witr con una sola rak‘at son más sólidos; por eso yo hago eso”. Pregunté: “¿Y las tres rak‘at que mencionó Ibn Mas‘ud, que Allah esté complacido con él?”. Respondió: “Sí, Ibn Mas‘ud, que Allah esté complacido con él, mencionó esas tres rak‘at; y Sa‘d también le dijo algunas cosas en respuesta y refutó su postura sobre las tres rak‘at».

Ocho. La declaración de Hudhayfa, mencionada en An-Nasa’i y Abu Dawud: En ella, Hudhayfa, que Allah esté complacido con él, menciona únicamente cuatro rak‘at que incluían largas glorificaciones y súplicas. [En realidad, en esta narración de Hudhayfa, que Allah esté complacido con él, no se menciona la oración del witr.]

Estas son las distintas formas de realizar la oración del witr que está demostrado que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, practicó. [Puesto que el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizaba la oración del witr junto con la oración nocturna, cada Compañero narró, respecto al número de rak‘at de esta oración, lo que había visto. Además, ellos también actuaron según lo que habían visto personalmente. Por tanto, basta con practicar cualquiera de las formas mencionadas en los hadices auténticos, porque el Mensajero, que Allah le bendiga y le conceda paz, las practicó de distintas maneras.]

¿Cuándo y cómo la realizaba?

Diversos hadices demuestran que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, realizaba la oración del witr —

—también al comienzo de la noche, y ordenó a los Compañeros que la realizaran.

—también a mitad de la noche.

También la realizó en la última parte de la noche.

El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizó normalmente la oración nocturna de tres maneras:

Primera: la realizó de pie la mayor parte del tiempo.

Segunda: en ocasiones —especialmente en su vejez— la realizó sentado, e hizo también el rukū‘ sentado.

Tercera: en ocasiones recitó las suras sentado, pero se puso de pie para hacer el rukū‘. Después realizó la postración.

Estas tres formas han sido transmitidas mediante cadenas auténticas.

La súplica del qunūt en el witr

No se sabe que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) haya recitado el qunūt en la oración del witr en otra fuente, salvo en un hadiz narrado en Ibn Maja. La cadena de transmisión del hadiz es la siguiente: Ibn Maja > Alí ibn Maymūn al-Raqī > Muhammad ibn Yazīd > Sufyān > Zayd ibn Iyāmī > Sa‘īd ibn ‘Abd al-Rahmān ibn Abzā > ‘Abd al-Rahmān ibn Abzā > Ubayy ibn Ka‘b (que Allah esté complacido con él). El hadiz narrado por Ubayy ibn Ka‘b dice: «El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) realizaba el witr y recitaba el qunūt antes del rukū‘».

Se ha transmitido de Imán Ahmad que el Mensajero de Allah (s. a. s.) solía recitar el qunut principalmente después del rukū‘, no antes.

En realidad, todos los hadices transmitidos acerca del qunut indican que el Mensajero (s. a. s.) lo recitaba en la oración del fayr, de pie y erguido después del rukū‘. De este hadiz de Ibn Māŷa se sabe que recitaba el qunut antes del rukū‘ en la oración del witr.

En el Musnad de Ahmad y en las colecciones de Sunan se ha transmitido de Hasan ibn Alī (r. a.) que dijo: «El Mensajero de Allah (s. a. s.) me enseñó las palabras que debía recitar en el witr; son las siguientes:

(Árabe********************)

El significado: «¡Oh Allah! Inclúyeme entre aquellos a quienes has guiado por el camino recto. Inclúyeme entre aquellos a quienes has perdonado y concedido bienestar, y concédeme también perdón y bienestar. Inclúyeme entre aquellos de quienes Tú eres el Protector. Bendice para mí todo cuanto me has concedido. Protégeme de Tu mala decisión. Tú eres el verdadero Juez, y nadie puede juzgar en Tu contra. A quien Tú proteges, nadie puede humillarlo. A quien se convierte en Tu enemigo, nadie puede honrarlo. ¡Señor nuestro! Tú eres inmensamente abundante y sumamente grandioso.»

En la transmisión de Nasā’ī también se menciona que, después de recitar esta súplica, Hasan (r. a.) pronunciaba la bendición sobre el Mensajero de Allah (s. a. s.).

Al-Hākim también menciona en su obra al-Mustadrak, citando a Hasan (r. a.), lo siguiente: el Mensajero de Allah (s. a. s.) me enseñó estas palabras para recitarlas en la oración del witr, después de levantarse del rukū‘, cuando ya no quedaba nada salvo la postración (la súplica mencionada anteriormente.

El Imán Tirmidhī dijo: «Este hadiz de Hasan es un hadiz “hasan” (bueno). No se ha encontrado ninguna transmisión mejor que esta acerca del qunut del witr.»

Sin embargo (el resto fue añadido por el editor), el muhaddiz at-Tabarani y otros han transmitido otro qunut para la oración del witr. Aunque los muhaddices han denominado el qunut mencionado anteriormente, transmitido por Hasan (que Allah esté complacido con él), el mejor qunut del witr, el imán Abu Hanifa, el imán Malik y otros también han considerado excelente el siguiente qunut:

(Árabe******************)

Significado: ¡Oh Allah! Solo a Ti pedimos ayuda, solo a Ti pedimos perdón, solo en Ti creemos, en Ti depositamos nuestra confianza y a Ti atribuimos toda clase de virtudes sublimes. Vivimos agradecidos contigo y no adoptamos el camino de la ingratitud hacia Ti. Nos apartamos de quienes te desobedecen y no mantenemos relación con ellos. ¡Oh Allah! Solo a Ti adoramos, solo por Ti rezamos y solo ante Ti nos postramos. Nos apresuramos hacia Tu camino y avanzamos por Tu camino. Anhelamos Tu misericordia, tememos Tu castigo, y Tu castigo solo recaerá sobre los incrédulos.”

Dos rak‘at después del witr

En Sahih Muslim y el Musnad de Ahmad se ha transmitido, de Aisha (que Allah esté complacido con ella), Umm Salama (que Allah esté complacido con ella) y Abu Umama (que Allah esté complacido con él), que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) a veces rezaba dos rak‘at sentado después del witr.

Los eruditos han discrepado sobre la validez de estas dos rak‘at. Según algunos, estas dos rak‘at contradicen la declaración del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): «Haced que el witr sea la última oración de la noche». Otros han dicho que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) rezó estas dos rak‘at precisamente para mostrar que está permitido rezar después del witr. Algunos han dicho que estas dos rak‘at son una oración complementaria del witr.

9

Las oraciones nafl ocasionales del Mensajero de Allah

Salat ad-Duha (la oración de Duha)

Se denomina Duha o Chasht al período comprendido entre después de que el sol sale por la mañana y se vuelve luminoso, hasta que alcanza el punto más alto del cielo. En ocasiones, el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) ofreció algunas oraciones voluntarias durante este tiempo y animó a los Compañeros a ofrecerlas. A veces ofrecía dos rak‘at, otras veces cuatro, seis u ocho rak‘at.

Sin embargo, así como existen hadices que indican que el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) ofreció esta oración durante ese tiempo y animó a otros a hacerlo, también existen hadices que indican que no rezaba en ese momento.

En Sahih al-Bujari se ha narrado un hadiz de Aisha (que Alá esté complacido con ella). Ella dijo: «Nunca vi al Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) ofrecer la oración de Chasht, pero yo rezo durante ese tiempo».

En Sahih al-Bujari se ha narrado de Muriq al-Ajli que dijo: «Le pregunté a Ibn Umar (que Alá esté complacido con él): “¿Ofrece usted la oración de Chasht?”. Respondió: “No”. Entonces pregunté: “¿La ofrecía el Noble Profeta (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él)?”. Dijo: “No, él tampoco la ofrecía”».

El imán Bujari también mencionó un hadiz transmitido por Ibn Abi Layla. En dicho hadiz, Ibn Abi Layla dice: «Nadie nos transmitió que el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) ofreciera la oración de Chasht. Sin embargo, Umm Hani dijo: “El día de la conquista de La Meca, el Mensajero de Alá vino a mi casa, se bañó y luego ofreció ocho rak‘at. Nunca lo vi ofrecer una oración tan breve. No obstante, realizó completamente el rukū‘ y el suŷūd. Ese momento era el de Duha, es decir, el de Chasht”».

En Sahih Muslim se ha narrado de Abd Allah ibn Shaqiq que dijo: «Pregunté a la Madre de los Creyentes, Aisha (que Alá esté complacido con ella): “¿Ofrecía el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) la oración de Chasht?”. Respondió: “No. Sin embargo, cuando regresaba de un viaje durante ese tiempo, ofrecía algunas oraciones”».

Asimismo, también se ha narrado que el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) ofrecía la oración de Chasht. Por ejemplo:

En Sahih Muslim se narró de Aisha (que Allah esté complacido con ella) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) realizaba la oración de Chasht y rezaba cuatro rak‘at. Si Allah quería, rezaba más que eso.

En Bujari y Muslim se narró de Umm Hani (que Allah esté complacido con ella) que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) rezó ocho rak‘at durante el tiempo de Chasht, en su casa, el día de la conquista de La Meca.

En al-Mustadrak, al-Hakim narró de Anas (que Allah esté complacido con él) que dijo: «Vi al Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) rezar ocho rak‘at de Chasht durante un viaje».

Al-Hakim narró, en el capítulo sobre la virtud de Chasht, de Aisha (que Allah esté complacido con ella), quien dijo: «En una ocasión, el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) realizó la oración de Chasht. Después recitó cien veces esta súplica: (Árabe******************)»

Significado: «¡Oh Allah! Perdóname, ten misericordia de mí y acepta mi arrepentimiento. Ciertamente, Tú eres Misericordioso, Perdonador y Aceptador del arrepentimiento».

Mujahid dijo que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) rezó durante el tiempo de Chasht dos rak‘at, cuatro rak‘at, seis rak‘at y ocho rak‘at.

Al-Hakim también mencionó, basándose en Aisha y Umm Salama (que Allah esté complacido con ellas), que rezó doce rak‘at.

Puesto que existen hadices tanto sobre realizar como sobre no realizar la oración durante el tiempo de Chasht, los muhaddizun también tienen opiniones acerca de ambas cuestiones.

Se encuentran varios hadices sobre la virtud de realizar y de no realizar esta oración. Muchos de los piadosos de las generaciones anteriores realizaron esta oración conforme a los hadices.

Otro grupo de hadicesos se inclinó por abandonar esta oración. Pusieron en duda la autenticidad de los hadices relacionados con ella. Además, señalaron que los Compañeros no tenían conocimiento de este asunto.

En un hadiz citado en Sahih al-Bujari, Ibn Umar —que Dios esté complacido con él— dijo: «El Mensajero —que Dios lo bendiga y le conceda paz—, Abu Bakr —que Dios esté complacido con él—, Umar —que Dios esté complacido con él— y yo mismo no realizábamos esta oración».

He oído de boca de Waki que Abu Huraira —que Dios esté complacido con él— dijo: «Solo vi al Mensajero de Dios —que Dios lo bendiga y le conceda paz— realizar la oración durante el tiempo de la duha un solo día».

Ali ibn al-Madini narró, transmitiendo de Abd al-Rahman ibn Abi Bakr, que un día Abu Bakr —que Dios esté complacido con él— vio a un grupo de personas realizando la oración durante el tiempo de la duha y dijo: «Estáis realizando una oración que ni el Mensajero realizó ni ninguno de sus Compañeros realizó».

Sin embargo, otro grupo considera recomendable realizar la oración durante el tiempo de la duha. Por ello, dicen que él la realizaba algunos días.

No obstante, dicen que él realizaba esta oración algunos días.

Sin embargo, los hadices relativos a realizar la oración durante el tiempo de la duha no están suficientemente fundamentados.

Está demostrado que el Mensajero (s. a. s.) rezó esta oración ocasionalmente, pero esas oraciones suyas no estaban relacionadas con ese momento (el de la oración de duha). Por ejemplo, el día de la conquista de La Meca fue a la casa de Umm Hani, se bañó y rezó ocho rak‘as. Esta oración no estaba relacionada con «ese momento», sino que la rezó como muestra de gratitud por la conquista de La Meca. Asimismo, Aisha (que Allah esté complacido con ella) dijo que, cuando regresaba de un viaje durante este momento (el de la oración de duha), él rezaba tres oraciones. Esto tampoco era una oración relacionada con «ese momento», sino la oración del regreso de un viaje.

De este modo, cuando algunas personas lo vieron rezar ocasionalmente durante ese momento, no se trataba de la oración relacionada con ese momento (es decir, la oración de duha), sino que él rezaba ocasionalmente en ese momento con diversos propósitos. Esto es lo que está demostrado.

Prosternación de agradecimiento

La costumbre del Mensajero de Allah (s. a. s.) y de sus compañeros era que, cuando se alegraban por haber recibido alguna gracia de Allah o por haberse disipado una desgracia, se prosternaban ante Allah en señal de gratitud.

En el Musnad de Ahmad se ha narrado de Abu Bakr (que Allah esté complacido con él): cuando sucedía algo dichoso en la vida del Mensajero (s. a. s.), este se postraba en señal de gratitud a Allah.

Ibn Mayah lo narró por medio de Anas (que Allah esté complacido con él). En cierta ocasión se le dio al Mensajero de Allah (s. a. s.) una buena noticia sobre un asunto. Al oírla, se postró ante Allah.

El imán al-Bayhaqi mencionó un hadiz auténtico conforme a las condiciones de autenticidad de la cadena establecidas por el imán al-Bujari. En él se dice: al recibir la noticia escrita, enviada por Ali (que Allah esté complacido con él), de que la tribu de Hamdan había aceptado el islam, el Mensajero de Allah (s. a. s.) se postró. Luego levantó la cabeza y dijo: «La paz sea con Hamdan, la paz sea con Hamdan».

En el Musnad de Ahmad se ha narrado de Abd al-Rahman ibn Awf (que Allah esté complacido con él):

Cuando llegó de parte de Allah Todopoderoso la buena noticia de que, si alguna persona invoca bendiciones sobre ti, Yo también le concedo Mi bendición, y si alguna persona te saluda, Yo también le saludo, el Mensajero de Allah (s. a. w.) se postró de inmediato en señal de gratitud.

Se ha transmitido en Sunan Abi Dawud, de Sa‘d ibn Abi Waqqas (r. a.): en cierta ocasión, el Mensajero de Allah (s. a. w.) levantó las manos y suplicó a Allah durante un rato. Después se postró. Se postró así tres veces. Finalmente nos dijo: «Le pedí algo a mi Señor y suppliqué por mi comunidad (sus seguidores). Él aceptó mi súplica por un tercio de la comunidad. Luego aceptó mi súplica por otro tercio. Inmediatamente me postré ante mi Señor en señal de gratitud. Después levanté nuevamente la cabeza y supliqué por mi comunidad. Esta vez aceptó mi súplica por el tercio restante de mi comunidad [En este hadiz aparece la palabra “comunidad”. “Comunidad” significa un grupo que sigue los mismos principios y enseñanzas. “La comunidad de Muhammad” significa el grupo que sigue los principios y enseñanzas de Muhammad (s. a. w.). En las palabras del Mensajero (s. a. w.) de este hadiz: “He suplicado por mi comunidad” significa: “He suplicado que se perdone a quienes siguen mis principios y enseñanzas”]. Inmediatamente me postré ante mi Señor en señal de gratitud.»

Al igual que el Mensajero de Allah (s. a. w.), los nobles Compañeros también realizaron la postración de gratitud. Se ha narrado en Sahih al-Bujari que, cuando Ka‘b ibn Malik (r. a.) recibió la buena noticia de que había sido perdonado, se postró, inclinándose ante Allah Todopoderoso en señal de gratitud. [El Compañero Ka‘b ibn Malik (r. a.) fue uno de los tres Compañeros que no pudieron ir a la batalla de Tabuk por negligencia. Al regresar de Tabuk, el Mensajero de Allah (s. a. w.), por orden de Allah, boicoteó a esos tres Compañeros. Como consecuencia, sus vidas se volvieron insoportables y el mundo se les hizo estrecho. Continuaron llorando y arrepintiéndose. Después de cincuenta días de intenso arrepentimiento, Allah Todopoderoso anunció su perdón y reveló versículos del Corán. En ese momento, Ka‘b (r. a.) realizó la postración de gratitud.]

Se ha narrado en el Musnad de Ahmad que, cuando Ali (r. a.) vio a Dhul Zudayya entre los muertos de los jariyíes, se postró ante Allah.

Sa‘id ibn Mansur narró que, cuando Abu Bakr (r. a.) recibió la noticia de la muerte de Musaylima el Mentiroso (el falso pretendiente a la profecía), se postró inmediatamente ante Allah. [En este párrafo se menciona la postración de gratitud, pero no se menciona la oración. Además, en el hadiz tampoco se indica que sea necesario realizar la ablución para esta postración.]

La postración de la recitación

Cuando, durante la recitación del Corán, llegaba a algún pasaje en el que se ordenaba postrarse, el Mensajero de Allah (s. a. w.) se postraba inmediatamente diciendo: «Allah es el más grande». Durante la postración de la recitación, casi siempre recitaba estas palabras.

(Árabe***************)

Significado: «Mi rostro se postró ante la Majestuosa Esencia que lo creó y le dio una hermosa forma, y que, mediante Su poder y Su omnipotencia, le concedió el oído y la vista».

A veces, durante la postración de recitación, recitaba la siguiente súplica:

(Árabe******************)

Significado: «¡Oh, Allah! A cambio de esta postración, aligera la carga de mis pecados. A cambio de ella, registra para mí recompensa y retribución. Haz de esta postración mi provisión para la otra vida. Y acepta esta postración mía del mismo modo que aceptaste la postración de Tu siervo David».

Estas dos narraciones fueron transmitidas por los compiladores de las colecciones de Sunan. Sin embargo, en ninguna de ellas se menciona que él dijera «Allahu akbar» al levantar la cabeza de esta postración de recitación.

Tampoco se sabe que el Mensajero de Allah (s. a. s.) recitara el tashahhud durante esta postración, ni que terminara con el saludo de paz.

Las dos rak‘at de Bilal después de cada ablución (Este párrafo fue añadido por el editor.)

Cada vez que Bilal (que Allah esté complacido con él) realizaba la ablución, después rezaba dos rak‘at. El Mensajero de Allah (s. a. s.) aprobó estas dos rak‘at suyas.

En Sahih al-Bujari y Muslim se narra, de Abu Huraira —que Allah esté complacido con él—, que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— preguntó un día a Bilal —que Allah esté complacido con él— después de la oración del alba: «¡Bilal! Dime, ¿qué obra has realizado después de aceptar el islam por la cual esperas una mayor recompensa de Allah? Te hago esta pregunta porque he oído el sonido de tus sandalias delante de mí en el Paraíso». Bilal respondió: «La obra por la que más espero recibir recompensa de Allah es que, cada vez que he realizado la ablución durante el día o la noche, he rezado con esa ablución alguna oración, tanto como Allah, el Altísimo, me ha permitido».

Las dos rak‘at de Bilal después de cada llamada a la oración [Este párrafo fue añadido por el editor.]

Bilal —que Allah esté complacido con él— rezaba dos rak‘at después de cada llamada a la oración. El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— aprobó estas dos rak‘at suyas.

El imán al-Tirmidhi narró, con una cadena de transmisión auténtica, un hadiz de Buraida —que Allah esté complacido con él—. Dijo: «Una mañana, el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— llamó a Bilal y luego le dijo: “¡Bilal! ¿Qué obra has realizado por la cual has llegado al Paraíso antes que yo? Cada vez que he entrado en el Paraíso, he oído el sonido de tus sandalias delante de mí”».

Bilal respondió: «¡Oh, Mensajero de Allah! Cada vez que he pronunciado la llamada a la oración, he rezado dos rak‘at (voluntarias) después de ella. Además, cada vez que se anulaba mi ablución, realizaba inmediatamente otra, y después de la ablución hice que rezar dos rak‘at por Allah fuera una obligación para mí».

Entonces el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— exclamó: «Sí, por eso».

La oración para pedir perdón y aliviar las preocupaciones [Este párrafo fue añadido por el editor.]

Se narró de Ali —que Allah esté complacido con él— que dijo: «Abu Bakr —que Allah esté complacido con él— me dijo, y ciertamente dijo la verdad, que había oído al Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— decir: “Si una persona comete un pecado o una falta, luego se purifica (mediante un baño o una ablución), reza algunas oraciones (voluntarias) y pide perdón a Allah, ciertamente Allah la perdona”. Después, el Mensajero —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— recitó el siguiente versículo del Corán:

(Árabe******************)

Es decir: quienes, cuando alguna vez cometen una indecencia o se perjudican a sí mismos al cometer un pecado, recuerdan inmediatamente a Allah y luego le piden perdón por el pecado cometido —pues, aparte de Allah, ¿quién puede perdonar los pecados?— y no persisten deliberadamente en sus actos, para ellos hay perdón de su Señor y un Paraíso bajo cuyos pies corren ríos, donde permanecerán eternamente. (Sura Al Imrán, versículos 135-136)

Este hadiz fue transmitido por el imán at-Tirmidhi e Ibn Mayah. Sin embargo, Ibn Mayah no mencionó el versículo.

En Abu Dawud se relata, por medio de Hudhayfa (que Allah esté complacido con él), que cuando el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se preocupaba por alguna razón, rezaba algunas oraciones voluntarias. En realidad, Allah, exaltado sea, dio esta orden en el Noble Corán: «¡Oh, creyentes! Buscad ayuda mediante la paciencia y la oración». (Sura 2, Al-Baqara, versículo 153)

La oración y la súplica de istijara [Este párrafo fue añadido por el editor.]

Yabir (que Allah esté complacido con él) narró que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos enseñó a realizar la istijara en todos los asuntos, del mismo modo que nos enseñaba una sura del Corán. Decía: «Cuando alguno de vosotros se proponga realizar algo, que rece dos rak‘at, aparte de la oración obligatoria (es decir, una oración voluntaria). Después, que haga la siguiente súplica:»

(Árabe******************)

Es decir: ¡Oh Allah! Te pido la istijara en este asunto mediante Tu conocimiento, y Te pido capacidad para obtener el bien en este asunto mediante Tu poder. Te pido de Tu inmensa gracia y de los tesoros de Tu bondad. Tú tienes poder sobre todas las cosas, mientras que yo no tengo poder alguno. Tú lo sabes todo, mientras que yo no sé. Tú eres el único conocedor de todo lo oculto. ¡Oh Allah! Si sabes —o consideras— que este asunto que me he propuesto es bueno para mí, para mi religión, mi vida, mi sustento, mi vida futura y mi situación, entonces concédeme bendición en él.

Por el contrario, si sabes o consideras que este asunto será perjudicial para mi religión, mi sustento, mi vida y el resultado de mi vida futura, entonces apártalo de mí y apártame también de él. Y decreta para mí el bien dondequiera que se encuentre, y haz que me quede satisfecho con él». (Sahih al-Bujari)

Salat al-Tasbih (este apartado fue añadido por el editor)

Abu Dawud, Ibn Mayah y al-Bayhaqi, transmitiéndolo de Ibn Abbas, y al-Tirmidhi, transmitiéndolo de Abu Rafi, mencionan una oración extraordinaria de cuatro rak‘at que el Mensajero de Allah enseñó a su tío al-Abbas. Esta oración llegó a conocerse como «Salat al-Tasbih». El hadiz relativo a esta oración es el siguiente:

Ibn Abbas dijo: Un día, el Noble Profeta le dijo a al-Abbas ibn Abd al-Muttalib (mi padre): «¡Oh, Abbas! ¡Oh, tío mío! ¿Acaso no te daré? ¿Acaso no te concederé? ¿Acaso no te informaré? ¿Acaso no te enseñaré diez cosas? Si las haces, Allah te perdonará tus faltas. Allah perdonará tus faltas pasadas y futuras, antiguas y recientes, intencionadas e involuntarias, pequeñas y grandes, ocultas y manifiestas. Esas cosas son que ores cuatro rak‘at. En cada rak‘at recitarás la sura al-Fatiha y otra sura. Después de terminar la recitación de la primera rak‘at, mientras aún estés de pie, recitarás quince veces esta frase:

(Árabe****************)

Luego irás al rukū‘. Una vez en el rukū‘, recitarás diez veces esa frase. Después levantarás la cabeza del rukū‘ y te pondrás de pie, y en esa posición recitarás diez veces dicha frase. Luego levantarás la cabeza de la prosternación y te sentarás, y mientras estés sentado recitarás diez veces dicha frase. Después irás a la segunda prosternación y también en esta prosternación recitarás diez veces la frase. Así, la frase habrá sido recitada un total de setenta y cinco veces en una rak‘at. Rezarás cuatro rak‘at siguiendo el mismo procedimiento que en esta primera rak‘at. Si te es posible, rézala una vez por semana. Si no te es posible, una vez al mes. Si tampoco es posible, una vez al año. Y si ni siquiera eso es posible, rézala al menos una vez en la vida».

Al-Hakim ibn Khuzayma y al-Daraqutni la mencionaron como un hadiz sahih. Sin embargo, el imán Ibn al-Qayyim al-Yawziyya lo consideró un hadiz mawdu‘ (fabricado).

La oración del tarawih (este apartado fue añadido por el editor)

Existe una discrepancia sobre si la oración de Tarawih es una sunna del Mensajero de Allah (s. a. s.). Abu Dawud, at-Tirmidhi, an-Nasa’i e Ibn Mayah han mencionado, por transmisión de Abu Dharr al-Gifari (r. a.), un hadiz sobre las oraciones nafl del Mensajero de Allah (s. a. s.) durante Ramadán. En él, Abu Dharr (r. a.) dice: «Ayunamos durante el mes de Ramadán junto al Mensajero de Allah (s. a. s.). Sin embargo, él no estableció la práctica de realizar oraciones nafl con nosotros durante ese mes. Pero, cuando faltaban siete días para que terminara el mes, vino y comenzó a realizar oraciones nafl con nosotros. Después de dirigirnos durante cuatro días, ya no volvió a dirigir esta oración».

En al-Bujari y Muslim se ha transmitido, por Zayd ibn Zabit (r. a.), lo siguiente: En cierta ocasión, el Mensajero de Allah (s. a. s.) comenzó a permanecer en una estancia sobre una estera en la mezquita [es decir, durante los últimos diez días de Ramadán, con el propósito de realizar el i‘tikaf]. Allí realizó oraciones nafl durante varias noches. Incluso la gente comenzó a rezar con él. Después, un día, la gente no oyó ninguna respuesta ni sonido suyo. Pensaron que se había quedado dormido. Por ello, algunos comenzaron a carraspear para que saliera a encontrarse con ellos. Al observar su situación, exclamó: «He observado vuestro empeño en relación con esta oración. Temo que esta oración llegue a hacerse obligatoria para vosotros. Si se hace obligatoria, no podréis cumplirla. Por tanto, rezad esta oración en vuestras casas, pues, salvo las oraciones obligatorias, es mejor realizar las demás oraciones en casa».

En Sahih Muslim se ha transmitido, por Abu Huraira (r. a.), lo siguiente: El Mensajero de Allah (s. a. s.) nos animaba a realizar la oración durante las noches de Ramadán, pero no nos instaba insistentemente a ello. Decía: «A quien se levante para rezar durante el mes de Ramadán con fe y esperanza de recompensa, le serán perdonados sus pecados anteriores». Después, el Mensajero de Allah (s. a. s.) falleció y la situación permaneció igual respecto a este asunto. Durante el califato de Abu Bakr (r. a.) la situación siguió siendo la misma [es decir, no se establecía la oración de Tarawih en congregación; quien la realizaba, lo hacía individualmente]. Al comienzo del califato de Umar (r. a.) la situación también permaneció igual.

En Sahih al-Bujari se ha transmitido, por Abd ar-Rahman ibn Abd al-Qari, lo siguiente: Una noche salí con Umar ibn al-Jattab (el califa) y llegué con él a la mezquita. Vimos que la gente rezaba en la mezquita en grupos separados. Algunos rezaban solos, mientras que otros rezaban reunidos con varias personas. Al ver esta situación, Umar (r. a.) dijo: «Si reuniera a todos estos detrás de un solo imán, sería mejor». Entonces tomó una decisión al respecto y los reunió a todos detrás de Ubayy ibn Ka‘b.

Abd ar-Rahman relata: Luego, otra noche salí con Umar. Vimos que la gente rezaba detrás de sus recitadores (quienes dirigían la oración). Al observar este estado ordenado, Umar (r. a.) exclamó: «¡Esta es una excelente innovación (una nueva práctica)!». Les dijo a la gente: «El momento en que dormís es mejor para vosotros que el momento en que realizáis esta oración» [es decir, la última parte de la noche].

En el Muwatta de Malik se ha transmitido, por as-Sa’ib ibn Yazid, lo siguiente: Dijo que el califa Umar (r. a.) ordenó a Ubayy ibn Ka‘b y a Tamim ad-Dari dirigir a la gente durante el mes de Ramadán en una oración de once rak‘at (incluido el witr). Así pues, el imán nos dirigía en la oración recitando cien aleyas. Debido a lo prolongado de la posición de pie, finalmente nos vimos obligados a permanecer de pie apoyándonos en bastones. Terminábamos esta oración cerca del momento del faÿr.

 

10

La oración de la petición de lluvia y del eclipse solar

Salat al-Istisqa (Istisqa es una palabra árabe. Significa pedir agua o suplicar por agua. Cuando no llovía o surgía la necesidad de agua, el Mensajero de Allah (s.) la solicitaba del Señor de los Mundos. Para este propósito, en ocasiones también ofrecía una oración de dos rak‘at.)

Está comprobado que el Mensajero de Allah (s.) suplicó por agua de varias maneras. Estas son las siguientes:

Un viernes, mientras pronunciaba el sermón, suplicó por agua recitando la siguiente súplica:

(Árabe******************)

Significado: ¡Oh Allah, danos agua! ¡Oh Allah, danos lluvia! ¡Oh Allah, danos agua para beber! ¡Oh Allah, danos agua para beber!

Dos: En una ocasión, cuando la gente le informó de la escasez de agua y de la falta de lluvias, les prometió que saldría para ofrecer la oración de istisqa. Como había prometido, salió al amanecer. Salió con la gente, extremadamente humilde, sumiso y encogido, como un suplicante. Subió al púlpito (hay dudas sobre si es auténtico que subiera al púlpito) y suplicó de la siguiente manera:

Árabe**************)

Significado: Toda alabanza pertenece a Allah, Señor del universo, el Misericordioso, el Compasivo, Soberano absoluto del Día de la Retribución. No hay divinidad sino Allah; Él hace cuanto quiere. ¡Oh Allah, Tú eres Allah; no hay divinidad sino Tú! Haz cuanto quieras. ¡Oh Allah, no hay divinidad sino Tú! Tú eres el Autosuficiente, el Dueño de la abundancia, mientras que nosotros somos pobres, indigentes y dependientes de Ti. Por Tu misericordia, haz que llueva sobre nosotros. Y toda cantidad que hagas descender sobre nosotros, conviértela en una fuente de fuerza para nosotros y en un medio de sustento durante un tiempo determinado.

Después levantó las manos y comenzó a suplicar con humildad, llanto y lamentos. Las elevó tanto que se podía ver la blancura de sus axilas. Luego se volvió hacia la qibla, dejando a la gente detrás de él. En ese momento también cambió la posición de su manto: puso el lado derecho sobre el izquierdo y el lado izquierdo sobre el derecho. Del mismo modo, puso la parte de la espalda hacia el pecho y la del pecho hacia la espalda. En ese momento llevaba un manto negro. Así, vuelto hacia la qibla, continuó suplicando. La gente también comenzó a suplicar y lamentarse junto con él.

Después bajó del púlpito y dirigió una oración de dos rak‘at con la gente presente. Estas dos rak‘at se realizaron sin adhán ni iqama, como la oración del ‘Id. En esta oración recitó en voz alta. En la primera rak‘a recitó la sura al-Fatiha y después la sura al-A‘la, y en la segunda, al-Ghashiya. Tercero: el tercer método consistía en que, otro día distinto del viernes, subía al púlpito de la Mezquita del Profeta y suplicaba por agua a solas. No se ha transmitido que en esa ocasión realizara la oración.

Cuarto: el cuarto método consistía en que, sentado en la mezquita, levantaba las manos y suplicaba por agua con estas palabras:

(Árabe******************)

Significado: «¡Oh, Allah! Danos de beber con lluvia de agua dulce. Concédenos lluvia suficiente, no lenta sino abundante; lluvia beneficiosa, no perjudicial».

Quinto: salió fuera de la mezquita y fue cerca de Yawārab para suplicar por agua. Actualmente ese lugar se llama «Bab as-Salam». Se encontraba de la mezquita a una distancia equivalente a la que alcanza una piedra al ser lanzada.

Sexto: en algunas ocasiones suplicó por agua durante la guerra. Cuando los politeístas enemigos tomaban los pozos, los depósitos y los manantiales, los musulmanes sufrían una sed intensa. Desesperados, le informaban de la escasez de agua. Entonces él suplicaba ante Allah, pidiendo agua.

Los hipócritas decían a los musulmanes: «Si este fuera un profeta, cuando suplicara por agua, ciertamente la obtendría, tal como Moisés obtuvo agua después de suplicarla». Cuando estas palabras llegaron a oídos del Noble Profeta, dijo: «¿De verdad dijeron eso? Entonces vuestro Señor pronto hará que se sacie vuestra sed». Tras decir esto, levantó las manos y suplicó agua a su Señor. Antes de que bajara las manos de la súplica, el cielo se cubrió de nubes. Cayó una lluvia abundante, y las corrientes de agua comenzaron a fluir por los canales, las depresiones y los arroyos. Todos bebieron agua hasta saciarse. En esa ocasión suplicó por agua con las siguientes palabras:

(Árabe*****************)

Significado: «¡Oh Allah! Da de beber a Tus siervos y a Tus animales y aves. Extiende Tu misericordia. Revive las ciudades con Tu misericordia. Haz que bebamos y quedemos satisfechos con una lluvia de agua dulce. Haz que esta lluvia sea beneficiosa para nosotros y no perjudicial. Haz que llueva pronto y no la retrases».

—Cada vez que el Mensajero de Allah (s. a. s.) suplicaba por lluvia, llovía.

—A veces llovía abundantemente y la lluvia causaba daños; entonces el Mensajero de Allah (s. a. s.) suplicaba que dejara de llover.

—Cuando veía nubes, el Mensajero de Allah (s. a. s.) se preocupaba, pues temía que en ellas estuviera el castigo de Allah. Cuando comenzaba a llover, en su rostro aparecían señales de felicidad y alegría.

Sálim ibn Abd Allah narró un hadiz marfúʿ de su padre, Abd Allah ibn Umar (que Allah esté complacido con él). En él dijo que la súplica del Mensajero de Allah (s. a. s.) para pedir lluvia era la siguiente:

(Árabe*******************)

Significado: «¡Oh Allah! Danos de beber con una lluvia que nos sacie; una lluvia abundante, completa, densa y duradera. ¡Oh Allah! Haz que la lluvia caiga y danos de beber con ella. No nos incluyas entre los desesperados y privados. ¡Oh Allah! Tus siervos, Tus ciudades, Tus animales y toda Tu creación han caído en el hambre, la sed, la aflicción y el sufrimiento. No presentamos esta súplica ante nadie excepto ante Ti. ¡Oh Allah! Haz que produzcan cosechas para nosotros. Llena de leche las ubres de nuestros animales. Danos de beber de las bendiciones —la abundancia— del cielo y de la tierra. Haz que produzcan para nosotros las bendiciones —la abundancia— de nuestra tierra. Aleja de nosotros el hambre, la sed, la aflicción, el sufrimiento y la falta de vestimenta. Aleja de nosotros todas las calamidades y desgracias, que nadie puede apartar excepto Tú. ¡Oh Allah! Te pedimos perdón solo a Ti. Ciertamente, ciertamente, Tú eres el Perdonador, el Misericordioso. Haz que caiga sobre nosotros una lluvia abundante desde el cielo».

—El imán al-Shafi‘i dijo: Me gusta mucho que los imanes hagan esta súplica durante la oración de petición de lluvia (istisqā’).

—El imán al-Shafi‘i también dijo: Hemos recibido por fuentes fidedignas la noticia de que el Mensajero de Allah (s. a. s.) suplicaba por agua (istisqā’) levantando ambas manos.

—El Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: La súplica hecha durante la lluvia no fracasa.

La oración del kusūf o del eclipse solar [Por lo general, se llama «kusūf» al eclipse solar y «khusūf» al eclipse lunar. Sin embargo, en los hadices, tanto al eclipse solar se le llama kusūf como khusūf. No hay prueba de que el Mensajero (s. a. s.) haya rezado durante un eclipse lunar. Por «oración del kusūf» y «oración del khusūf» se entiende la oración del eclipse solar.]

Una vez, cuando el sol ya había salido y se había elevado un poco, comenzó el eclipse solar. El Mensajero de Allah (s. a. s.), preocupado y agitado, salió rápidamente de la casa hacia la mezquita, tirando de su manto. Entonces se adelantó y rezó con la gente una oración de dos rak‘at. En la primera rak‘a, después de la sura al-Fātiha, recitó una sura larga. Recitó en voz alta. Después hizo un rukū‘ prolongado. Al levantar la cabeza del rukū‘, permaneció largo tiempo de pie. Este no era el qiyām de la recitación de la sura, sino el qiyām posterior al rukū‘. Al levantar la cabeza del rukū‘, dijo: «Sami‘a Allahu liman hamidah, rabbanā laka al-hamd». Luego comenzó otra vez la recitación. Hizo nuevamente un rukū‘ prolongado, aunque esta vez permaneció en él algo menos que la primera vez. Después pasó al suŷūd y realizó una postración prolongada.

—Rezò la segunda rak‘a de la misma manera.

—Así, en cada rak‘a hizo dos rukū‘ y dos suŷūd.

—De este modo, en realidad, la oración constó de cuatro rak‘at en total, con cuatro rukū‘ y cuatro suŷūd.

Mientras realizaba esta oración, vio el Paraíso y el Infierno.

Después de terminar la oración, pronunció ante la gente una conmovedora jutba (sermón). Varios narradores transmitieron lo que la gente pudo memorizar de aquel sermón. Según una narración, dijo en él: «El sol y la luna son dos de los signos de Allah. El eclipse solar y el eclipse lunar no tienen ninguna relación con la vida o la muerte de nadie. Cuando veáis un eclipse de la luna o del sol, invocad a Allah, proclamad Su grandeza, rezad y dad limosna. ¡Oh comunidad de seguidores de Muhammad! ¡Por Allah!, no hay nada que provoque más ira a Allah que el hecho de que un siervo o una sierva de Allah cometa adulterio. ¡Oh seguidores de Muhammad! ¡Por Allah!, si supierais lo que yo sé, reiríais menos y lloraríais más.»

«En este momento he visto desde aquí todo aquello que os había prometido. Incluso, después de ver el Paraíso, quise arrancar de allí un racimo de uvas, y entonces me visteis avanzar un poco. Pero, apenas avancé un poco, vi el Infierno. ¡Una de sus partes es espantosa y horripilante en comparación con otra! ¡Una parte devora a la otra, masticándola! En ese momento me visteis retroceder. Nunca había visto una escena más aterradora que la del Infierno. Vi que la mayoría de quienes sufrían castigo en el Infierno eran mujeres.»

—La gente preguntó: «¡Oh Mensajero de Allah! ¿Cuál es la causa de ello?»

—Él dijo: «La causa es su ingratitud».

—Le preguntaron: «¿Son ingratas con Allah?»

—Él dijo: «Son desagradecidas con sus esposos y sus vecinos. Por más beneficios que alguien les conceda, no muestran gratitud. Si durante toda tu vida beneficias y procuras el bienestar de una mujer, y luego cometes ante ella la menor falta, dirá: “Nunca he recibido nada bueno de ti”.»

«Se me ha revelado que seréis puestos a prueba en las tumbas. Esa prueba (fitna) será como la prueba del Dayyal o cercana a ella. Allí alguien se acercará a cada uno de vosotros y le preguntará: “¿Qué sabes acerca de esta persona (Muhammad)?”

El creyente responderá: «Este es Muhammad. Él vino de parte de Allah con pruebas claras y guía. Respondimos a su llamado, creímos y lo seguimos».

Entonces se le dirá: «Duerme tranquilo. Eres virtuoso. Sabíamos que eras creyente».

Pero el hipócrita responderá: «No sé nada de él. Escuché a la gente decir varias cosas sobre él y yo también las repetí».

El imán Ahmad ibn Hanbal mencionó en su Musnad, por otra cadena de transmisión, el sermón del Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— después de la oración de istisqa. Allí se dice: «El Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— terminó la oración con el saludo y, después de recitar la alabanza, la glorificación y el testimonio de fe, pronunció un sermón (jutba). En el sermón dijo: “¡Oh gente! Os pregunto, por Allah: ¿acaso incurrí en alguna deficiencia al transmitir el mensaje de mi Señor?”»

Entonces un hombre se levantó y dijo: «Doy testimonio de que usted transmitió el mensaje de su Señor, procuró el bienestar de sus seguidores y cumplió plenamente con su responsabilidad. No incurrió en ninguna deficiencia».

Después dijo: «Algunas personas creen que los eclipses solares, los eclipses lunares y la desviación de las estrellas de sus órbitas ocurren debido a la muerte de alguna gran personalidad de la Tierra. Todo eso es falso. Más bien, todas estas cosas son signos de Allah. Él quiere que Sus siervos aprendan de ellos, se arrepientan y se encaminen por la senda correcta».

«¡Por Allah! Cuando me puse de pie para la oración, observé todas las circunstancias de vuestro mundo y de la otra vida. Allah sabe mejor. La Hora no llegará hasta que aparezcan treinta grandes mentirosos. El último será el Dajjal tuerto. Su ojo izquierdo estará desaparecido. Cuando salga, se proclamará una divinidad. Quien crea en él, lo reconozca como veraz y lo siga, no obtendrá ningún beneficio de sus buenas obras anteriores. Y quien lo desobedezca y lo niegue no será castigado por ninguno de sus pecados anteriores. Se apoderará de toda la Tierra, excepto de la Kaaba y Bayt al-Maqdis. Sitiará Bayt al-Maqdis de los creyentes. Entonces ocurrirá una terrible rebelión de los creyentes, como consecuencia de la cual él y su ejército serán destruidos. Entonces hasta los cimientos de las paredes y las raíces de los árboles proclamarán: “¡Oh musulmán, oh creyente! Aquí hay un judío o un incrédulo. Ven y mátalo…”».

Estas narraciones sobre la oración y el sermón del eclipse solar han sido transmitidas con cadenas auténticas del Noble Profeta —la paz y las bendiciones de Allah sean con él—.

También existen narraciones sobre otros métodos para realizar la oración del eclipse solar. Según esas narraciones, a veces realizaba tres inclinaciones en cada rak‘a, a veces cuatro y, en ocasiones, una sola inclinación, como en la oración ordinaria.

Sin embargo, los grandes imanes no consideran auténticas estas narraciones. Entre ellos se encuentran el imán Ahmad ibn Hanbal, el imán al-Bujari y el imán al-Shafi‘i. Ellos consideran erróneas dichas narraciones.

El imán Abu ‘Isa al-Tirmidhi, al citar la opinión del imán al-Bujari, dijo que, según él, la narración más auténtica de los hadices relativos a la oración del eclipse solar es la siguiente: el Mensajero, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, realizó esta oración con cuatro inclinaciones y cuatro postraciones. Hizo dos inclinaciones y dos postraciones en cada rak‘a.

 

11

Las oraciones de los dos Eid

Realizaba la oración del Eid en el campo

El Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, realizaba las dos oraciones del Eid en el campo. Había un campo en la entrada oriental de Medina. En ese mismo campo realizó las oraciones de tres Eid. Actualmente allí se estacionan los vehículos de los peregrinos.

Nunca realizó la oración del Eid en la mezquita, salvo en una ocasión. Incluso aquella vez la realizó en la mezquita debido a la lluvia. Esto ha sido narrado en los Sunan de Abu Dawud e Ibn Majah.

¿Qué hacía el día del Eid?

Siempre tenía por costumbre realizar la oración del Eid en el lugar de oración.

Al salir hacia el lugar de oración del Eid, vestía, dentro de sus posibilidades, la ropa más hermosa. Tenía una hulla (una túnica larga y holgada o jubón) para vestir durante los dos Eids y los viernes.

En una ocasión fue al lugar de oración del Eid vestido con dos mantos verdes.

Algunos han dicho que en una ocasión fue al lugar de oración del Eid con un manto rojo. En realidad, no era un manto rojo; tenía un trabajo de color rojizo en el borde. No puede ser que vistiera un manto rojo, pues prohibió vestir prendas rojas y de color azafrán. En una ocasión, al ver que Abdullah ibn Umar llevaba dos prendas rojas, le ordenó que las quemara. ¿Cómo podría él mismo haberlas vestido, pese a tal desaprobación? De su prohibición se entiende que la ropa roja para los hombres es haram o, como mínimo, makruh tahrimi.

El día del Eid al-Fitr, antes de salir hacia el lugar de oración del Eid, comía varios dátiles. Su número era impar.

El día del Eid al-Adha no comía nada antes de regresar de la oración. Al volver de la oración, comía carne del sacrificio.

Se bañaba los días de ambos Eids (antes de ir al lugar de oración del Eid). Este es el hadiz sahih. Sin embargo, sobre este asunto existen dos hadices da‘if de sentido diferente.

Abdullah ibn Umar (r. a.) seguía estrictamente la Sunna. Por eso, en ambas festividades del Eid, salía después de haberse bañado.

El Mensajero de Allah (s. a. s.) iba a pie al lugar de oración del Eid.

Mientras se dirigía al lugar de oración del Eid, llevaban una lanza delante de él. Al llegar, clavaban la lanza verticalmente en el suelo para que él pudiera colocarse para la oración teniéndola delante. Esto se debía a que el lugar de oración del Eid era un campo abierto, sin ninguna pared ni poste delante. Por eso utilizaba esa arma como sutra.

Él retrasaba la oración del Eid al-Fitr.

Él realizaba temprano por la mañana la oración del Eid al-Adha. Para observar estrictamente esta Sunna, Abdullah ibn Umar (r. a.) salía hacia el lugar de oración del Eid al-Adha antes del amanecer, el día del Eid al-Adha.

Él (s. a. s.) continuaba pronunciando el takbir desde que salía de su casa hasta que llegaba al lugar de oración del Eid.

¿Cómo realizaba la oración del Eid?

El Mensajero de Allah (s. a. s.) comenzaba la oración en cuanto llegaba al lugar de oración del Eid. Antes de la oración no se pronunciaba el adhan, ni se hacía la iqama, ni se anunciaba que la oración estaba a punto de comenzar. Él no hacía nada de eso. Esta es la Sunna.

Al llegar al lugar de la oración del Eid, él y sus Compañeros no realizaban ninguna otra oración antes ni después de estas dos rak‘at.

Él realizaba la oración antes del sermón.

Realizaba dos rak‘at.

En la primera rak‘at pronunciaba siete takbires. Inmediatamente después del takbir de apertura pronunciaba siete takbires. Hacía una breve pausa entre cada dos takbires. No hay constancia de que recitara ningún dhikr o tasbih entre los dos takbires. Sin embargo, ‘Abdullah ibn Mas‘ud, que Allah esté complacido con él, dijo que recitaba la alabanza y el salat sobre el Profeta.

‘Abdullah ibn ‘Umar, que Allah esté complacido con él, siguiendo al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, hacía raf‘ al-yadayn con cada takbir.

Después de terminar los takbires, comenzaba la recitación. Después de la sura Al-Fatiha, en una rak‘at recitaba la sura «Nun wal-Qur’an al-Majid» y en la otra recitaba la sura «Iqtarabatis-sa‘atu wan-shaqqal-qamar». A veces recitaba las suras «Sabbih isma rabbikal-a‘la» y «Hal ataka hadithul-ghashiya». Estas son las recitaciones transmitidas mediante cadenas auténticas. Las demás narraciones no son auténticas.

Después de terminar la recitación, pronunciaba el takbir y realizaba el ruku‘ y el suyud.

Al terminar la primera rak‘at, se levantaba del suyud y, al comenzar la segunda rak‘at, pronunciaba consecutivamente cinco takbires. Después de terminar los takbires, comenzaba la recitación.

De este modo, comenzaba cada rak‘ah con el mismo número de takbires y, tras terminar la recitación, pasaba al rukū‘. [En Sunan Abū Dāwūd se ha narrado de un tābi‘ī que eran cuatro takbires en cada ocasión. Él dijo que había obtenido esta información preguntando a los compañeros Abū Mūsā y Hudhayfa —que Allah esté complacido con ambos—. El nombre de este tābi‘ī era Sa‘īd ibn al-‘Ās.] (Estos hadices sobre los takbires han sido narrados en Tirmidhī, Ibn Mājah y al-Dārimī.)

Algunos han narrado que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pronunció los takbires antes de la recitación de la sura en la primera rak‘ah, y después de la recitación de la sura en la segunda rak‘ah. Sin embargo, estas narraciones no están confirmadas. En la cadena de transmisión de esta narración aparece un hombre llamado Muhammad ibn Mu‘āwiya al-Naysābūrī. Al-Bayhaqī dijo que se sabía por múltiples fuentes que este hombre estaba implicado en la mentira.

El imán al-Tirmidhī narró un hadiz con una cadena auténtica de Kathīr ibn ‘Abdullāh ibn ‘Amr ibn ‘Awf. Kathīr ibn ‘Abdullāh lo había oído de su padre, y este de su abuelo: el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— pronunció siete takbires antes de la recitación en la primera rak‘ah de las dos oraciones del ‘Īd, y cinco takbires antes de la recitación en la segunda rak‘ah. Tirmidhī dijo: «Pregunté a Muhammad ibn Ismā‘īl, es decir, al imán al-Bukhārī, acerca de este hadiz». El imán al-Bukhārī dijo: «No existe un hadiz más auténtico que este sobre los takbires de la oración del ‘Īd».

El imán al-Tirmidhī dijo: «Mi opinión sobre este hadiz es la misma que la del imán al-Bukhārī».

Pronunciaba el sermón (jutba) después de la oración.

El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Allah sean con él— terminaba la oración, se giraba y se colocaba frente a la gente. La gente permanecía sentada en sus respectivas filas. De pie, pronunciaba un sermón (jutba) dirigido a la gente. En el sermón les ofrecía consejos y recomendaciones, y les daba órdenes y prohibiciones.

Si había que enviar un ejército a algún lugar, lo enviaba desde allí mismo.

Si había que emitir alguna orden, la emitía desde allí mismo.

No había ningún púlpito en el lugar de oración del Eid para pronunciar el sermón. Además, no se llevaba el púlpito de la mezquita de Medina. Él pronunciaba el sermón de pie en el suelo.

Yabir (que Allah esté complacido con él) narró: «Estuve presente con el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en la oración del Eid. Él rezó antes del sermón, sin adhan ni iqama. Después de terminar la oración, pronunció el sermón apoyándose en el hombro de Bilal. En el sermón ordenó a la gente temer a Allah y obedecerle, les dio diversos consejos y habló sobre otros asuntos».

Después se dirigió a la reunión de las mujeres, a quienes también aconsejó y exhortó. (Bujari y Muslim)

Se ha transmitido de Abu Saíd al-Judri (que Allah esté complacido con él) que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pronunció un sermón montado en una cabalgadura.

También existe una narración de Yabir, en la que dice: «El Noble Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) llegó al lugar de oración del Eid y primero realizó la oración. Después de la oración pronunció el sermón; al terminarlo, bajó y dirigió un discurso a las mujeres».

Comenzaba el sermón alabando a Allah. No hay constancia de que comenzara el sermón pronunciando takbir.

Se ha narrado de Saad, el almuédano del Noble Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), que el Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pronunciaba muchos takbires durante el sermón, y que pronunciaba aún más takbires en los sermones de los dos Eids. Sin embargo, esto no demuestra que comenzara el sermón pronunciando takbir.

El Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) daba a quienes asistían a la oración del Eid la opción de sentarse para escuchar el sermón o marcharse si deseaban irse. Una vez, cuando el Eid cayó en viernes, les concedió esta dispensa.

Cambiaba la ruta para ir y volver del lugar de oración del Eid.

El Mensajero de Allah (s.) cambiaba la ruta para ir y volver del lugar de oración del Eid. Cuando iba al lugar de oración del Eid, tomaba una ruta, y al regresar tomaba otra. Varias personas han expresado distintas opiniones sobre el propósito de cambiar de ruta.

Algunos han dicho que el propósito era saludar a un mayor número de personas por ambas rutas.

Algunos han dicho que el propósito era hacer llegar las bendiciones del Eid a los habitantes de ambas regiones.

Algunos han dicho que el propósito era ayudar a los necesitados de ambas rutas.

Algunos han dicho que el propósito era manifestar la civilización y la cultura islámicas en todos los callejones y caminos.

Algunos han dicho que el propósito era mostrar a los hipócritas el esplendor y el poder del islam.

Algunos han dicho que el propósito era hacer que una mayor extensión de tierra diera testimonio a favor de los orantes.

 

12

La oración fúnebre

El mejor trato hacia el difunto

Cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) perdía la esperanza respecto a la vida de algún enfermo, decía

(Árabe******************)

Significado: «Ciertamente, pertenecemos a Allah y, sin duda, a Él regresaremos».

Hacía que ese tipo de enfermo recordara la Otra Vida, le recomendaba dejar un testamento, le aconsejaba arrepentirse y le pedía que repitiera una y otra vez esta excelente frase, que contiene la declaración de fe en Allah y de Su unicidad: «La ilaha illallah», para que esta declaración de fe fuera la última expresión de su vida.

Cuando alguien fallecía, adoptaba la mejor conducta respecto a él. Su trato hacia el difunto era sumamente beneficioso. La práctica que establecía respecto al difunto era beneficiosa para su vida mundana y su vida en la Otra Vida, consoladora para sus familiares y aleccionadora y educativa para los vivos.

También realizaba el entierro y el amortajamiento del difunto mediante la adoración del Dios Altísimo.

Estableció el procedimiento de la oración fúnebre por el difunto [salat significa súplica. «Salat al-yanāza» significa suplicar por el difunto. A la salat al-yanāza la llamamos «oración fúnebre». En esencia, es un acto de súplica por el difunto].

Se colocaba de pie frente al difunto. Los nobles Compañeros se alineaban detrás de él. Junto con él alababan a Allah. Pedían perdón por el difunto, rogaban a Allah misericordia para él y suplicaban por su salvación en la otra vida. Acompañaban el féretro hasta la tumba. Lo enterraban de la mejor manera. Después, él y sus compañeros se paraban frente a la tumba y suplicaban por su salvación en las etapas posteriores. Porque, después de la muerte, la salvación en esas etapas posteriores es lo que más necesita.

Después estableció la práctica de visitar ocasionalmente su tumba y, durante la visita, saludarlo y suplicar por él. Es como ir a visitar a un ser querido mientras está vivo, saludarlo y desearle bienestar.

—Para lamentar al difunto, prohibió llorar a gritos, golpearse el pecho, rasgarse la ropa, afeitarse la cabeza y lanzar lamentos en voz alta, entre otras cosas.

—Por el contrario, estableció la práctica de afligirse por el difunto, llorar en silencio y sentir el corazón apesadumbrado.

—Hacía todo esto por el difunto. Decía que, por el difunto, los ojos derramarían lágrimas, el corazón se apesadumbraría y la lengua pronunciaría aquello que agradara a Allah.

El baño ritual y el amortajamiento del difunto

La sunna del Mensajero (s.a.) era que, cuando alguien fallecía, hacía que lo bañaran para purificarlo y limpiarlo. Le aplicaba perfume y fragancia. Lo amortajaba con tela blanca. Por orden suya, los nobles Compañeros arreglaban así al difunto. Después ofrecía por él la oración funeraria.

Por lo general, no ofrecía la oración funeraria en la mezquita. Sin embargo, hay pruebas de que la ofreció allí una o dos veces. Ambas formas son válidas, pero es preferible ofrecerla fuera de la mezquita.

Besar al difunto

La sunna del Mensajero de Allah (s.a.) consiste en enderezar el cuerpo del difunto inmediatamente después de su muerte, cerrarle los ojos y cubrirle el rostro y el cuerpo.

A veces besaba al difunto. Besó a Uzman ibn Maz‘un después de su muerte y lloró por él.

Después del fallecimiento del Mensajero de Allah (s.a.), Abu Bakr as-Siddiq (r.a.) se inclinó sobre su féretro y lo besó.

Los mártires no son bañados ni se ofrece por ellos la oración funeraria

Él no hacía bañar a quienes morían como mártires en el camino de Allah. Se ha narrado de Imán Ahmad ibn Hanbal que el Mensajero (s.a.) prohibió bañar a los mártires.

Les quitaba a los mártires sus armas y las prendas de cuero, y los enterraba con todas las demás vestimentas que llevaban.

Tampoco realizaba la oración fúnebre por los mártires, porque sus pecados son perdonados mediante el martirio.

El pago de las deudas antes de la oración fúnebre

Cuando le llevaban un difunto para la oración fúnebre, preguntaba: «¿Tiene esta persona alguna deuda?». Si el difunto no tenía deudas, realizaba su oración fúnebre. Pero si tenía deudas, él mismo no la realizaba. Les decía a los honorables compañeros: «Realizad vosotros la oración fúnebre por vuestro hermano». En realidad, la oración fúnebre del Mensajero de Allah era una intercesión ante Allah por el difunto, y su intercesión era ciertamente aceptada. Sin embargo, el deudor no entrará en el Paraíso hasta que se pague su deuda. Por eso, cuando Allah Todopoderoso le concedió solvencia, él mismo pagaba la deuda del difunto, realizaba su oración fúnebre y entregaba sus bienes dejados a sus herederos.

¿Cómo realizaba la oración fúnebre?

—Era la sunna del Mensajero de Allah (s. a. s.) que, si el difunto era un hombre, se colocaba frente a su cabeza, y si era una mujer, se colocaba frente a la parte central de su cuerpo.

Comenzaba la oración fúnebre diciendo «Allahu Akbar». Después recitaba la alabanza y la glorificación de Allah.

—Abdullah ibn Abbas (r. a.) dirigió una vez la oración fúnebre y, después del takbir, recitó la sura Al-Fatiha en voz alta. Dijo: «Lo hice así para que supierais que recitar la sura Al-Fatiha en la oración fúnebre es sunna».

—Del mismo modo, Abu Umama ibn Sahl (que Allah esté complacido con él) dijo que recitar la sura Al-Fatiha después del primer takbir de la oración fúnebre es una sunna. Se ha transmitido de parte del Noble Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), por medio de él, la recitación de la sura Al-Fatiha. Sin embargo, la cadena de transmisión de este hadiz no es auténtica.

Nuestro shayj, el imán Ibn Taymiyya, dijo que recitar la sura Al-Fatiha en la oración fúnebre no es obligatorio, sino una sunna.

—Abu Umama ibn Sahl narró, por medio de un grupo de compañeros, que en la oración fúnebre se deben pronunciar las salutaciones y bendiciones por el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él).

—Cuando se le preguntó a Ubada ibn Samit cómo rezaba el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) la oración fúnebre, respondió:

Juro por Allah que explicaré exactamente cómo rezaba la oración fúnebre. Comenzarás la oración diciendo «Allahu akbar»; después pronunciarás las salutaciones y bendiciones por el Noble Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Luego suplicarás por el difunto de la siguiente manera:

(Árabe******************************)

Significado: ¡Oh Allah! Este siervo tuyo no asociaba copartícipes contigo, y Tú eres quien mejor lo conoce. Si era virtuoso, aumenta aún más sus buenas obras; y si era pecador, perdona sus pecados. ¡Oh Allah! No nos prives de su recompensa. Después de él, no desvíes a quienes de nosotros sigan con vida.»

La gente ha memorizado las súplicas de tal manera que no ha memorizado la sura Al-Fatiha y las salutaciones y bendiciones con tanta dedicación.

También se ha narrado que él hacía la siguiente súplica por el difunto:

(Árabe*****************)

Significado: ¡Oh Allah! Perdona a este difunto, ten misericordia de él y sé indulgente con él. Haz honorable su llegada y ensancha su entrada. Lávalo con agua fría y hielo. Limpia sus pecados de la misma manera que se limpia una vestimenta blanca de la suciedad. Dale un hogar mejor que su hogar, una familia mejor que su familia y un compañero mejor que su compañero. Concédele un lugar en el Paraíso y protégelo del castigo de la tumba y del castigo del Infierno.

También se ha narrado que él hizo la siguiente súplica:

(Árabe*******************)

Significado: ¡Oh Allah! Perdona a todos nuestros vivos y muertos, a nuestros pequeños y mayores, a nuestros hombres y mujeres, y a los presentes y ausentes. Mantén en el islam a aquellos de nosotros a quienes quieras conservar con vida. Y concede una muerte con fe a aquellos a quienes quieras hacer morir. ¡Oh Allah! No nos prives de su recompensa ni sometas a los que permanezcamos con vida después de él a ninguna prueba.

También se ha establecido que el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hacía la siguiente súplica por las mujeres en la oración funeraria:

(Árabe****************)

Significado: ¡Oh, Allah! Tú eres el Señor de esta mujer. Tú la creaste. Tú la guiaste al islam. Y ahora Tú has tomado su alma. Hemos venido ante Ti para interceder por ella. Ten la bondad de perdonarla.»

El Mensajero de Allah ordenó hacer súplicas por los muertos con devoción y sinceridad.

¿Cuántos takbires se pronuncian en la oración fúnebre?

El Mensajero de Allah realizaba la oración fúnebre con cuatro takbires. También se sabe por una cadena auténtica que pronunció cinco takbires.

Después de su fallecimiento, algunos Compañeros realizaron la oración fúnebre con cuatro takbires, otros con cinco y otros con seis.

Zayd ibn Arqam realizó la oración fúnebre con cinco takbires. Dijo que el Noble Profeta realizaba la oración fúnebre con cinco takbires. Este hadiz está narrado en Sahih Muslim.

Ali —que Allah esté complacido con él— realizó la oración fúnebre de Sahl ibn Hunayf con seis takbires. Él dirigía la oración fúnebre de los Compañeros que participaron en Badr con seis takbires. Dirigía la oración fúnebre de los demás Compañeros con cinco takbires. Además, realizaba la oración fúnebre de las demás personas con cuatro takbires. Esto lo narró el imán ad-Daraqutni.

Sa’id ibn Mansur narró de Hakam, y este de Ibn Uyaynah, que los Compañeros realizaban la oración fúnebre de quienes participaron en la batalla de Badr con cinco, seis y siete takbires.

Todos estos son relatos auténticos transmitidos de los nobles Compañeros. Es lícito adoptar cualquiera de estos métodos. No hay motivo para rechazar ninguno de ellos, porque el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) y sus Compañeros pronunciaron más de cuatro takbires.

Quienes prohíben pronunciar más de cuatro takbires aceptan como prueba el hadiz de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él). En él, Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) dice que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) realizó la última oración funeraria de su vida con cuatro takbires. Según ellos, la última acción del Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) sobre cualquier asunto constituye la decisión definitiva al respecto.

La cadena mediante la cual se transmitió este hadiz de Ibn Abbas (que Allah esté complacido con él) es muy débil y completamente defectuosa. El imán Ahmad dijo que esta afirmación es falsa y que no tiene ningún fundamento. En la cadena de transmisión de este hadiz hay una persona que inventaba hadices falsos.

¿Cuántos saludos finales se pronuncian en la oración funeraria?

Se ha transmitido que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) pronunciaba un solo saludo final en la oración funeraria. Sin embargo, algunas narraciones también mencionan dos saludos finales.

El imán al-Bayhaqi y otros transmitieron, a través de al-Maqburī, un hadiz de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él): «En una ocasión, el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le conceda paz) realizó la oración funeraria con cuatro takbires y un solo saludo final».

El imán Ahmad dijo que este hadiz es inventado.

No obstante, el imán Ahmad también transmitió, mediante una cadena auténtica, tanto la narración de un solo saludo final como la de dos saludos finales.

—Los nobles Compañeros concluyeron la oración fúnebre con un solo saludo y también la concluyeron con dos saludos.

Elevar las manos durante la oración fúnebre

¿El Mensajero de Allah ﷺ elevaba las manos durante la oración fúnebre? Al respecto, el imán al-Shafi‘i dijo: por analogía con la tradición y la sunna del Mensajero de Allah ﷺ en la oración, debe suponerse que hay que elevar las manos durante la oración fúnebre. Esto se debe a que el Mensajero de Allah ﷺ elevaba las manos con cada takbir mientras permanecía de pie en la oración.

Se ha narrado que Ibn Umar y Anas —que Allah esté complacido con ambos— elevaban las manos con cada takbir durante la oración fúnebre.

Al-Bayhaqi narró: el Mensajero de Allah ﷺ elevaba las manos durante el primer takbir y colocaba la mano derecha sobre la izquierda.

Él ofreció la oración fúnebre en la tumba

Era costumbre del Mensajero de Allah ﷺ que, si no podía ofrecer la oración fúnebre por alguien antes de su entierro, acudía a su tumba después del entierro y ofrecía allí la oración fúnebre por él.

En una ocasión, un día después de que un hombre fuera enterrado, acudió a su tumba y ofreció allí la oración fúnebre por él. En otra ocasión, ofreció la oración fúnebre tres días después del entierro en una tumba. Y en otra tumba la ofreció un mes después. No estableció ningún plazo específico al respecto.

El imán Ahmad dijo: «¿Quién puede dudar sobre la realización de la oración funeraria en la tumba? Puesto que se ha narrado que el Noble Profeta (s. a. s.) iba a la tumba y realizaba la oración funeraria cuando alguien no había podido asistir a ella, no hay lugar para la duda. Se han transmitido hadices sobre este asunto por seis cadenas de transmisión. Todas ellas son hasan (buenas).»

—El imán Ahmad estableció en un mes el plazo para realizar la oración funeraria en la tumba.

—El imán Shafi‘i dijo que se puede realizar la oración funeraria en la tumba hasta que el cadáver se descomponga y se deforme.

—El imán Abu Hanifa y el imán Malik no consideraron válida la realización de la oración funeraria en la tumba por ninguna persona que no fuera el tutor del difunto. Dijeron que, si el tutor (wali) estaba ausente antes del entierro, podía regresar y realizar la oración funeraria en la tumba.

La oración funeraria por los niños

Se ha transmitido por fuentes auténticas que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: «Realizad la oración funeraria por los niños».

En Sunan Ibn Mayah se ha transmitido un hadiz marfu‘ en el que el Mensajero de Allah (s. a. s.) dijo: «Realizad la oración funeraria por los niños, pues son buenas obras enviadas por delante de vosotros». Según un hadiz transmitido por Sa‘id ibn al-Musayyab, cuando el feto abortado alcanza cuatro meses de edad, se debe realizar la oración funeraria por él.

La oración funeraria por quien se suicidó, el defraudador y la persona condenada a muerte

-El Mensajero de Allah (s.) no dirigía la oración fúnebre por quien se había suicidado.

-Tampoco dirigía la oración fúnebre por quien había malversado bienes del botín.

-Existe discrepancia sobre si dirigió o no la oración fúnebre por una persona condenada a muerte. Aunque el Mensajero (s.) no dirigía la oración fúnebre por el deudor, el suicida ni quien había malversado bienes, ordenaba a los Compañeros que la realizaran. Los juristas dijeron que se debía realizar la oración fúnebre por todo musulmán. -Fiqh as-Sunnah, tomo 1.]

Acompañar el ataúd era una práctica del Mensajero de Allah (s.): después de dirigir la oración fúnebre de un difunto, iba con el ataúd hasta la tumba. En ese momento caminaba a pie delante del ataúd.

Después de su fallecimiento, esta también fue la sunnah de los Califas Bien Guiados.

-También estableció la práctica de que quienes acompañaran el ataúd en un vehículo fueran detrás de él. Quienes fueran a pie debían mantenerse alrededor y cerca del ataúd: delante, detrás, a la derecha y a la izquierda.

-Él ordenaba avanzar rápidamente con el ataúd. Por eso, los Compañeros avanzaban rápidamente con el ataúd hacia la tumba.

La marcha lenta que hoy se adopta para llevar el ataúd a la tumba es una innovación religiosa, makruh, contraria a la sunnah y una práctica seguida por judíos y cristianos. Cuando Abu Bakr (r.) veía a alguien caminar lentamente junto al ataúd, levantaba su bastón hacia él y decía: «¿Acaso no has visto con qué rapidez caminábamos con el ataúd junto al Mensajero de Allah (s.)?»

-Cuando el Mensajero de Allah (s. a. s.) llevaba el ataúd hacia la tumba, iba caminando. Decía: «Los ángeles caminan; ¿cómo podría yo ir montado?»

-Al regresar después de enterrar al difunto, a veces volvía caminando y otras veces montado.

No se sentaba hasta que el difunto, junto con el ataúd, era colocado en el suelo.

Oración fúnebre en ausencia

Como muchos musulmanes morían en lugares lejanos y diversos, no se realizaba la oración fúnebre por ellos. Está narrado con una fuente auténtica que, tras la muerte del rey Negus, el Mensajero de Allah (s. a. s.) realizó por él la oración fúnebre en ausencia. Sobre este asunto surgieron tres opiniones.

1. Una opinión sostiene que el Mensajero de Allah (s. a. s.) estableció la norma de la oración fúnebre en ausencia. Por ello, realizarla por un difunto que se encuentra lejos es una sunna para la comunidad. Esta es la opinión del imán al-Shafi‘i (que Allah tenga misericordia de él). Según una narración, esta también es la opinión del imán Ahmad.

2. El imán Abu Hanifa (que Allah tenga misericordia de él) y el imán Malik (que Allah tenga misericordia de él) dijeron que la oración fúnebre en ausencia que el Mensajero de Allah (s. a. s.) realizó por el Negus fue exclusiva de este último. No se aplica a los demás. No hay pruebas de que el Mensajero de Allah (s. a. s.) realizara la oración fúnebre en ausencia por alguien distinto del Negus. Solo existe una prueba de que la realizó por él, mientras que hay muchas pruebas de que no la realizó. Por tanto, realizar la oración fúnebre en ausencia es una sunna, y también lo es no realizarla.

3. Según el imán Ibn Taymiyya, la mejor postura al respecto es que, si alguien muere en un lugar donde no se ha realizado la oración fúnebre por él, se debe realizar por él la oración fúnebre en ausencia. Así, el Noble Profeta (s. a. s.) realizó la oración fúnebre por el Negus, porque este murió en un país no musulmán y no se realizó la oración fúnebre por él. En cambio, si alguien muere en un lugar donde se ha realizado la oración fúnebre por él, no se debe realizar por él la oración fúnebre en ausencia, porque ya se ha cumplido la obligación que recaía sobre los musulmanes de realizar su oración fúnebre. El Noble Profeta (s. a. s.) realizó la oración fúnebre en ausencia y también la omitió. Por tanto, tanto realizarla como no realizarla son sunna. Las circunstancias en las que realizó la oración fúnebre en ausencia eran distintas de aquellas en las que no la realizó.

Otros asuntos relacionados con el entierro y la tumba

Cuando se colocaba al difunto en la tumba, el Mensajero de Allah (s. a.) pronunciaba estas palabras:

(Árabe**************)

Significado: «En el nombre de Allah, con fe en Allah y siguiendo el modelo del Mensajero de Allah, lo sepultamos».

En otra narración se menciona que, en ese momento, el Mensajero (s. a.) pronunciaba la siguiente frase:

(Árabe*******************)

Significado: «En el nombre de Allah, en el camino de Allah y siguiendo el modelo del Mensajero de Allah, lo sepultamos».

También se ha narrado que, después de colocar al difunto en la tumba, el Mensajero de Allah (s. a.) tomó tierra con sus propias manos y la echó en la tumba. Echó tres puñados de tierra. Se comenzaba a echar la tierra desde el lado de la cabeza.

Cuando terminaba el entierro, él se ponía de pie junto a sus compañeros sobre la tumba y suplicaba por la firmeza del difunto. [Es decir, suplicaba para que pudiera responder con firmeza durante el interrogatorio en la tumba.] Les ordenaba a sus compañeros que suplicaran por la firmeza del difunto.

Está prohibido revestir las tumbas, elevarlas y construir sobre ellas mausoleos o cúpulas. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) envió a ʿAlī para que demoliera tumbas de ese tipo.

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) prohibió convertir las tumbas en lugares de prosternación. También prohibió rezar teniendo una tumba delante.

Prohibió encender lámparas en las tumbas.

Prohibió convertir las tumbas en lugares para celebrar ʿurs, santuarios, ferias y reuniones. Maldijo a quienes realizaran tales actos.

Su sunna consistía en que no se debía honrar la tumba

ni tampoco profanarla.

Prohibió a las mujeres visitar las tumbas y acudir a los cementerios. Maldijo a quienes hicieran tal cosa.

-Cuando el Mensajero de Allah (s.a.w.) visitaba las tumbas, lo hacía con el propósito de hacer du‘a por sus ocupantes, pedir misericordia para ellos, pedir perdón por ellos y recordar la muerte.

Durante la visita a las tumbas, les indicó a los sahabah que dijeran estas palabras:

(Árabe********************)

Significado: «¡Oh moradores creyentes y musulmanes! Que la paz sea con vosotros. Si Allah quiere, ciertamente nos reuniremos con vosotros. Y nosotros pedimos a Allah perdón por nosotros y por vosotros».

-Era costumbre suya expresar sus condolencias a la familia del difunto. Les decía que aceptaran el decreto de Allah y fueran pacientes.

[Alabado sea Allah; aquí concluye la traducción de este valioso y acreditado libro sobre la oración del Mensajero de Allah (s.a.w.). No se conoce, a partir de la manera en que el Mensajero de Allah (s.a.w.) realizaba la oración, ningún método diferente para que las mujeres realicen la oración. Tampoco existe ninguna prueba de que él les haya indicado a las mujeres realizarla de una manera diferente. Por ello, según la Sunnah, el método de realizar la oración es el mismo para hombres y mujeres.]

— Fin —